Reign of Fire
¿Quieres reaccionar a este mensaje? Regístrate en el foro con unos pocos clics o inicia sesión para continuar.
Novedades

- (30/05) Aviso Importante

- (18/05) Ya podéis pedir Los Dracs de Mayo

- (28/03) ¡Cumplimos 6 años online!

- (29/01) ¡Empezamos a publicitar por Tumblr!

- (18/01) Debéis hacer el nuevo Registro único

- (15/01) ¡La minitrama Ash Blessing ha empezado!

- (17/11) Revisad bien la normativa de las búsquedas, pues hemos añadido una nueva norma.

- (18/02) Nuevos cambios en la normativa obligatoria para reactivar cuentas inactivas.

- (22/11) Nuevos requisitos para comprar subforos en la tienda aquí.

- (18/07) Nuevas normas respecto a los posts +18 de índole sexual.

- (18/05) Nuevas normas de emisión de reportes aquí.

Últimos temas
» Spirit Soul | Cambio de botón
Esto es una carrera! -Trystan EmptyMiér Jun 10 2020, 09:24 por Invitado

» El ultimo Post
Esto es una carrera! -Trystan EmptyMar Jun 02 2020, 15:19 por Selene Warren

» One Piece War [Afiliación Elite]
Esto es una carrera! -Trystan EmptyDom Mayo 31 2020, 07:56 por Invitado

» En el bosque todo es más interesante || Luka
Esto es una carrera! -Trystan EmptySáb Mayo 30 2020, 03:51 por Inaya

» Noche de guardia (Luka Schubert)
Esto es una carrera! -Trystan EmptyJue Mayo 28 2020, 22:40 por Luka Schubert

» Una gran familia (Tamar y Anzu)
Esto es una carrera! -Trystan EmptyJue Mayo 28 2020, 22:25 por Anzu

» Búsqueda romántica para un granjero (0/1)
Esto es una carrera! -Trystan EmptyJue Mayo 28 2020, 12:16 por Luka Schubert

» El taller de las hermanas Balaur
Esto es una carrera! -Trystan EmptyJue Mayo 28 2020, 04:55 por Daval

» You are finally here [Daval]
Esto es una carrera! -Trystan EmptyJue Mayo 28 2020, 03:54 por Reeva

» El auspicio de la catástrofe [FB] (Oswin)
Esto es una carrera! -Trystan EmptyMiér Mayo 27 2020, 15:26 por Oswin

Staff
Trystan
Admin
Selene
Admin
Faora
Admin
Síguenos

Afiliaciones V.I.P
Foros Hermanos
Esto es una carrera! -Trystan G2TiwGkZ_o

06/06

Directorios y Recursos

08/10

Afiliados Élite

Limpieza 13/04


Time Of Heroes  photo untitled45.png
Esto es una carrera! -Trystan V5tDusV Expectro Patronum
Crear foro
boton-aff
40/40


Esto es una carrera! -Trystan

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Invitado el Dom Feb 05 2017, 18:02

Su tiempo en las mesas de juego y las tabernas había disminuido considerablemente desde que se había encontrado con Edric en Poisson Claw, todo su mundo estaba cambiando y moviéndose como una bandada de aves al atardecer, lo que antes había estado tan claro como el agua se había visto convertido en una mancha borrosa de sentimientos que no había sentido antes, todo gracias al inquisidor que había aparecido en su vida. Sumado a esto el aumento de patrullas y los inquisidores haciendo preguntas. Poisson Claw, su base de operaciones, se habían convertido en un incordio. El lugar se vaciaba un par de veces por semana con el aviso de sus contactos, bien pagos, de que se acercaban fuerzas de la Reina. Los tenían en observación.

Su base de operaciones estaba bajo una especie de asedio controlado por las fuerzas de la Reina, su rostro no podía ser visto libremente en ese lugar, al menos por ahora. Había recurrido a su ropa masculina y el velo sobre el rostro las últimas veces que había visitado el lugar, pero hoy solo quería ser “ella misma” y tomarse unas cervezas en paz, o al menos sin soldados. Así que esta noche había decidido volver a una de las tabernas de mala muerte que había visitado un par de veces a su llegada a la ciudad.

La taberna no era más que un hueco iluminado al final de una calle poco transitada, pero tenía una ventaja considerable por encima de cualquier otra taberna de la zona, la calle en la que estaba se encontraba conectada con un par de callejones, entrecruzándose en un laberinto que volvían el escape relativamente fácil. Era la zona más pobre de la ciudad, con casas construidas en caos y desorden, pequeñas y grandes, de un nivel, dos y tres; calles desorganizadas con recovecos y muros que volvían la zona un infierno para alguien que la desconociera. La casa de la chica tampoco estaba muy lejos, quizá a unos 20 minutos a pie entre las callejuelas, que podía recorrer sin antorchas, lejos de las rondas y del ejército, perfecto para evadir el toque de queda.

Las luces de algunas casas brillaban pálidas a través de los cristales de las ventanas de la callejuela, ella había entrado al lugar hacía algo más de una hora, a una taberna relativamente silenciosa, nadie quería levantar la atención de los guardias. El toque de queda había resultado beneficiar las tabernas como esta, la gente iba a refugiarse o pasaba toda la noche dentro de ella, bebiendo hasta hartarse, solamente para no tener que lidiar con el toque de queda y una noche en los calabozos. Llevaba su atuendo normal, una camisa suelta que dejaba entrever el dibujo de su pecho, un pantalón de cuero, botas y el cabello recogido en una coleta; obviamente no había olvidado sus armas, una daga en el cinto a la espalda y otra en la bota; esperaba no tener que usarlas y poder beber en paz, algo que no era común cuando no la conocían. Muchos hombres se dejaban enceguecer por su belleza y aparente fragilidad, y esos hombres chocaban contra las garras de la pantera, perdiendo normalmente su dinero y su dignidad. Ya era su hobbie.

Había pasado una hora desde que la figura femenina se adentró en la taberna cuando se escuchó un barullo, una botella romperse y por la puerta e iluminado por la luz de esta un cuerpo se abrió paso haciendo resonar un par de campanillas adheridas al marco de la puerta. Rompiendo el suave halo de luz en la calle se encontró en cuerpo con las rocas del suelo, seguido por un cuerpo saltando ágilmente por encima de lo que parecía ser un hombre inconsciente contra el piso empedrado de la calle; la mujer rodó por el suelo, aprovechando el impulso del salto, moviéndose tan ágilmente que cada movimiento parecía ser una extensión de su naturaleza. Se puso de pie velozmente a un par de metros de la puerta, desenvainando sus armas con la misma agilidad de su giro. Una daga grande en la diestra y una más pequeña en su siniestra, sus buenas amigas; en su rostro se dibujaba una sonrisa socarrona, mientras su cuerpo giraba buscando la luz de la taberna.

Del interior de la taberna y con el bullicio a flor de labios, con insultos los cinco hombres aparecieron en la calle maldiciendo a la mujer, “perra creída”, “prostituta barata” y otras expresiones que pretendían reparar su hombría; esa herida creada por una mujer venciendo a su líder con un golpe seco y además tomando su bolsa de oro. Cada uno con de los hombres se quedó allí, mirándola con su arma en la mano, un rango variado de dagas, espadas y lo único que le preocupaba a Ea, una ballesta de caza en proceso de ser cargada. Ella esperó con los ojos brillando con el reflejo de la luz de la taberna, el cuerpo tenso a la espera del primer ataque.

-Vamos, no sean cobardes. ¿O es que sin su jefe se quedaron sin cerebro?- dijo Eadgyth girando la daga de su diestra con velocidad, tenía que acabar con esto pronto, antes de que los guardias aparecieran, seguramente todo el barrio había escuchado los gritos de los cinco hombres.
Anonymous
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Trystan el Lun Feb 06 2017, 21:22

Habían pasado sólo horas desde mi conversación con Megerah... y consecuente charla con Moira.
Pudo entenderlo, con matices y preocupación. Algo que yo también entendía pero que, por contra, tenía la sensación de que necesitaba hacerlo. Necesitaba hacer algo que ayudase de algún modo a esa organización por la que casi di hasta la vida en un momento.
No me había dado cuenta de todo lo que había supuesto para mí perder aquel cargo. HAbía sido por circunstancias que yo no pude controlar. En un principio, sentí que me había quitado un tremendo peso de encima... pero con la consiguiente mudanza a las cuevas, lejos de todo lo que había conocido durante mis treinta años, me había perdido a mí mismo mucho más rápido de lo que pensaba.
Por suerte, no había pasado mucho tiempo para que yo no pudiera ponerle solución. La rubia me había enseñado el camino y la morena me había alentado a seguirlo.
Fue por esto, precisamente que a media mañana partiera rumbo a Talos, guiado por cierto rumores, decidido incluso a conseguir cierta información que pudiera ser de utilidad. No había mejor manera de volver a las andadas, a mi entender. Tal vez, esa visita concluyera con la consecuente a las alcantarillas.
Llevaba tiempo queriendo hablar con Maeve, pero no habíamos tenido oportunidad de coincidir.

Fui cauteloso, dejando la montura a una distancia prudencial de la ciudad. Con un poco de suerte, seguiría allí cuando concluyese mis planes. El problema era que no iba a tiro hecho. Conseguir información era tarea de pacientes. Algo que no me era para nada desconocido, después de tanto tiempo siendo explorador. Cuando comencé a ser líder, hubo demasiado que organizar y casi que no pude darme el gusto de volver a recorrer las calles y tejados de la ciudad como antaño hice. Pero ahora tenía esa libertad.

No me costó nada colarme entre carromatos, oculto bajo una capa larga y capucha que ocultaba parcialmente mi rostro. Aún recordaba todos esos papeles de "Se busca" con un bosquejo de mi cara. Mi vida había dado mil vueltas desde entonces, pero aquellos cargos contra mí, al parecer, no.
Volver a ver las calles de Talos, con su ajetreo, idas y venidas, gente en todos lados, me hizo sonreír de lado. Pude sentir entonces una punzada de nostalgia por haber vuelto a moverme en aquel ambiente. El jaleo de mercantes, chiquillos jugando, ladridos, relinchos... toda una sinfónia de sonidos que hacían esa peculiar banda sonora del lugar. El olor a barro, pan recién hecho, podredumbe... incluso excrementos de los caballos, componían esa otra parte, menos agradable, que podía llegar a embotar el olfato.
Y, sin duda, un humor fresco se esparció por cada fibra de mi ser.

A pesar de andar tenso, por si cierta voz decidía aparecer en mi cabeza, me moví con soltura conocida, evitando a conciencia los controles o guardias que pudieran aparecer en mi campo de visión. En alguna ocasión, trepé muros o anduve por tejados en movimientos silenciosos para poder llegar al lugar donde recordaba que solía estar el mercado. Una sonrisa triunfal brilló en mi semblante cuando lo reconocí.
Así pasé mis horas entre gente, desenpolvando esa maña de discreto ladrón o espía, cubriendo esas pocas necesidades que fueran surgiendo por el camino.

No obstante, la noche, y el famoso toque de queda me sorprendieron, llegando más rápido de lo esperado. ¿Acaso me había sentido tan a gusto como para el tiempo se me pasara volando? Aparentemente, sí. Con un suspiro, tomé la rápida decisión de acercarme a la famosa taberna de PoisonClaw, nido de mensajes trascendentales, vino, cerveza -y hasta mujeres con verdadero arte en las relaciones sociales-, y música. Hasta ahora, poco había sido lo que había podido averiguar. Cierta frustración hormigueaba en mi estómago, aunque era consciente que en la primera intrusión era muy probable que no consiguiera gran cosa.

Para evitar líos en el camino a la taberna, volví a pasear por los tejados, sin llegar a forzar saltos o carreras. Fue por esto que acabé demorándome un poco más. De hecho, en uno de los tejados colindantes, decidí entretenerme unos minutos. Alcé mis azules al oscuro de la noche. No podía mejorar la tranquilidad ni el número de estrellas que podían contarse desde las cuevas, pero era mi manera de mantenerme atado a esa nueva realidad.

Pero no esos minutos tuve para perderme en mis pensamientos. Casi mejor, en realidad. Mi mirada bajó a la calle, justo a la entrada del local, en la que una mujer se mantenía ligeramente agachada, amenazante, frente a un grupo de cuatro hombres a los que seguramente les había tirado la bebida encima.

-Vamos, no sean cobardes. ¿O es que sin su jefe se quedaron sin cerebro?
Enarqué ambas cejas. Otra mujer de armas tomar-. Vaya, esto promete. -susurré para mí mismo, con la más divertida de mis sonrisas. Aparté mis orbes zarcos de la escena por un momento, con la decisión de igualar fuerzas en aquella pequeña contienda antes de que los guardias hicieran acto de presencia. Sin pensármelo mucho, me acerqué al borde, encontrando una forma rápida de tocar suelo, apareciendo por la izquierda del grupito de bárbaros- Yo diría que algo no me parece igualitario aquí. -enuncié con fingida desaprobación, conforme los cuatro voltearon la mirada, buscándome.
Vi extrañeza en todas esas miradas, incluída la de la mujer- ¿¡Y a ti quién te dio vela en este entierro?? -espetó uno de ellos. El que parecía haber tomado el rango de nuevo cabecilla. Sonreía, como yo. Igual se pensaba que un tirillas como yo, no suponía más que otros dos minutos de su tiempo. Idiota.
- Hmmm... -fingí reflexionar, con aire fanfarrón, mesándome la barba y frunciendo el ceño. Toda una representación teatral. Finalmente, reparé en aquel que andaba tirado en el suelo, inmóvil y terminé señalándolo-. ¿Vuestro amigo, quizás? -pregunté con retórica y una sonrisa relajada pero algo burlona. Pude sentir como la ira empujó esa tensión que mantenía sus cuerpos, terminando de encararme ahora a mí. Bueno, mi primer objetivo era desviar la atención de la mujer. Logro conseguido... o quizás, no del todo porque se me venían encima como un bloque contundente de cemento. A tiempo, dirigí una mirada confiada a la chica, que parecía demasiado atenta a la escena-. ¿Dos y dos? -sugerí, alzando una ceja, en lo que ganaba tiempo al dar un par de pasos hacia atrás.

Aquellos pobres ilusos todavía pensaban que por estar en mayoría, llevaban las de ganar.
Trystan
Trystan
Redeemed

Mensajes : 2610

Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Invitado el Mar Feb 07 2017, 17:41

La escena parecía pausada, los cuatro hombres me observaban con la mirada fija, amenazante y confiada; como si esperaran que huyera y les ahorrara el problema lo cual era un gran error, no era una mujer promedio. Yo, mientras tanto pasaba mis orbes de plata entre uno y otro, analizando su lenguaje corporal, midiendo la tensión en sus cuerpos y cada sutil movimiento de sus ojos. El índice de mi diestra tamborileaba lenta y suavemente en la empuñadura de la daga, contando los segundos que pasábamos en esa posición y en mis labios se mantenía un dejo de sonrisa socarrona. Me estaba dando cuenta de que a pesar de lo peligrosa, dolorosa e inestable de mi vida, esta era la única forma en la que sabía vivir mi vida, entre las calles y la acción; las tabernas y los mercados.

Un golpeteo suave, amortiguado y apenas audible llamó mi atención hacia la izquierda del grupo, giré mis ojos para fijarlos en la penumbra de un lateral de la calle, donde un hombre alto, pelirrojo y porqué no, apuesto, salía de entre las sombras de una casa a oscuras y con la puerta cerrada. Mi primer pensamiento fue “problemas”, acompañado de una ceja enarcada y mi diestra cerrándose con fuerza en la empuñadura de la daga, lidiar con cuatro humanos ya era suficiente incordio, la ballesta me tenía evaluando mis posibilidades, pero un quinto ya era ,quizá, demasiado. Pero siendo yo quien era, una mujer de armas tomar, no iba a retroceder ni medio paso.

La voz del hombre se elevó rompiendo el silencio, sus palabras fueron inesperadas igual que el hecho de que se pusiera de mi lado, le sonreí mirándolo de reojo. Su forma de moverse denotaba que no era la primera vez en el ruedo, como se acariciaba la barba y el aire altivo de su andar eran un buen acto para sacar a los hombres de su control, una buena técnica para convertir a los atacantes medio borrachos en bestias manipuladas por la ira. Seguí su caminar hasta que estuvo a mi lado, sus palabras habían roto el equilibro de tensión, haciendo que los hombres se fijaran expresamente en él. Era bastante hábil en esto, quizá demasiado caballeroso por meterse en esta pelea pero con gusto recibía su ayuda.

Dos y dos, asentí en una fracción de segundo -trato- musité liberando la tensión acumulada en mi cuerpo, mi prioridad era mantener controlado al tipo de la ballesta que se había quedado en la retaguardia. Traté de mantener mis movimientos en el rango “humano” de las cosas, no era buen negocio que se hablara de mis habilidades dracónicas y menos que un extraño las viera en acción; por los otros cuatro no esperaba que recordaran mucho de esta noche luego de la paliza que les iba a caer encima.

El primer hombre se me acercó con una estocada de un cuchillo de caza al pecho, esquivé hacia la derecha con medio paso cuando escuché la cuerda de la ballesta liberarse, el dardo pasó a un par de centímetros de mi rostro, sentí la brisa contra mi mejilla y el golpeteo del metal tocando el suelo a mis espaldas. Estábamos en ventaja, sus compañeros estaban cubriéndonos y los tiros eran mas difíciles, al menos si no quería atravesar a alguno de sus amiguitos en el camino.

Respondí el ataque con un puñetazo a las costillas, el hombre soltó un gruñido de dolor y me agarró de la camisa, aproveché para darle una estocada al hombro del brazo con el que tenía el arma, esta cayó al suelo. Cuando saqué la daga de su hombro la sangre empezó a fluir manchando mi mano, mi sonrisa se amplió -Vamos, vamos, pueden dar una mejor pelea- dije en voz alta. El hombre había decidido soltarme y tratar de volver con su amigo, uno menos. Un segundo dardo voló hacia mi disparado de la ballesta, pasando lo suficientemente cerca para rasgar mi ropa. Esa ballesta me estaba molestando.

Así que renunciando a un poco de cautela avancé tan rápido como pude, con pasos largos y las dagas bien apretadas en las manos, pasé al lado del primer hombre, ignorándolo. Tenía un solo objetivo, deshacerme de la amenaza de la ballesta. La cara del segundo hombre se transformaba con una mueca de horror al ver que me acercaba, luchando con la torpeza de sus manos para recargar la ballesta -Muy tarde- le susurré antes de darle un puñetazo en el esternón que hizo que exhalara todo su aire. El segundo golpe fue a su rostro, dejó una marca sangrienta en su mejilla, quizá un par de huesos rotos y al hombre, con su ballesta en el suelo. Pude haber sido más inteligente y levantarla pero la adrenalina se llevó lo mejor de mi carácter y de un pisotón la ballesta pasó a ser un montón de madera en el suelo.

Me giré buscando al pelirrojo, para ver si necesitaba ayuda...
Anonymous
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Trystan el Dom Feb 12 2017, 20:45

A la mujer pareció gustarle la sugerencia, lo cual impregnó de confianza mi sonrisa burlona y derivó mis azules en aquellos inminentes atacantes que no sabían la mala suerte que estaban a punto de tener. Tenía que admitir que la fuerza y rapidez que me brindaba el desafío me daba cierta seguridad a la hora de enfrentarme contra dos armarios repletos de ira, como los que venían a por mí en ese instante. La tensión latigó cada fibra de mi ser, en esos segundos previos que tuve para averiguar cómo atacarían. No obstante, no llegó a ese límite que me hacía perder el control. No aún, al menos.

Pero sí me brindó la posibilidad de ver todo a una velocidad más lenta que la normal… o eso, o es que aquellos mastodontes tenían demasiado alcohol en vena. Fue por esto, que cuando aquel primer tipo atacó, tuve tiempo de sobra para echarme a un lado. Justamente, al mismo lado en el que su compañero venía. Esta vez, me agaché, volviendo a esquivar un golpe. Tuve el tino de meter un pie que por suerte hizo que el primero -llamémoslo Johnny-, cayese de bruces al suelo. Hmm, barro rico y nutritivo. Por el rabillo del ojo alcancé a ver que mi imprevista nueva compañera se desenvolvía con soltura para esos otros dos contrincantes que habían ido a por ella. ¿Pensaban que iban a tener mejor suerte? Porque no lo parecía...

En lo que Johnny se levantaba, su compañero y mi adversario -a éste lo llamaré Walter-, se giró sobre su propio eje para volver a contraatacar. Sin embargo, por verme yo a menos altura, me fue mucho más fácil extender mi mano a su entrepierna y agarrar con una fuerza en la que no escatimé. Mis dedos se engarfiaron violentamente para tirar hacia mí. Y el alarido que pegó fue música para mis oídos. Como un resorte, me levanté, con mi autocontrol pendiendo de un hilo. Mis azules ahora ligeramente enrojecidos lo mataron de mil maneras distintas mientras que yo lanzaba mi mano hasta ahora ociosa a su gaznate. Un calor característico, animal, se empezó a expandir por mi cuerpo, en lo que Johnny echaba las manos para retorcerme el brazo... o intentarlo al menos.
- ¡Bastardo! -gritó entonces. Por cierto, por si no lo habíais notado, era ese segundo cabecilla que me había hablado al principio-. Todos los de vuestra calaña sois iguales, panda de ratas de alcantarilla, viles y traicioneros. Todos merecéis la horca. ¡Todos! -la última exclamación la hizo entre dientes, pues mis dedos habían empezado a apretar su garganta, resarciendo parcialmente a esa bestia que empezaba a soltarse en mi interior. Pobres humanos.
- Como si tu comportamiento fuese de lo más ejemplar, ¿hm? -a tiempo, Walter hizo su aparición estelar aquella noche, por mi espalda, agarrándome de ambos brazos, echándolos hacia atrás. Con ello, solté a Johnny que se acabó mesando su gaznate con la mano propia, sin dejar de mirarme. Aparté mi mirada, hacia Walter, con una sonrisa más que zorruna-. ¿No tuviste suficiente? Debes de tenerla muy pequeña para recuperarte tan pronto. -noté que, iracundo, aumentó la prensa en mis brazos. Dolió, no podía decir que no, pero me recompuse a tiempo para volver al objetivo de su entrepierna, a la cual dirigí la planta de mi pie, para aplastarla. ¿Quién dijo que había que jugar limpio? Desde luego, aquel hombre poco podría usarla esta noche, de la encogida que adoptó. Su agarre se aflojó pero no me liberó a tiempo para evitar el ataque de Johnny. Caí al suelo de un placaje, con él encima. Una exhalación se me escapó en cuanto mi espalda dio fuertemente contra el suelo. Y con esa mole sobre mí me fue dificil hasta recuperar el aire.
- ¡Maldito capullo! Por bocazas y molesto, vas a pagármelas todas juntas esta noche. -dijo, casi fuera de sí. Mi puño derecho se apretó, en ese esfuerzo visible por controlarme. El tipo alzó uno de los suyos, haciendo de mi cara una diana. Lanzó su diestra, la cual retuve con mi izquierda. Apreté los dientes, al mismo tiempo que ejercí presión sobre su enorme mano... Hasta que la oí crujir. Johnny quiso mantenerse impertérrito, pero el color en sus mejillas, me hizo ver que le estaba costando demasiado. Pobre. Quizás sea mejor acabar con su sufrimiento. Con este pensamiento, fui yo el que lanzó la izquierda directa a su rostro. Aquel golpe que se llevó lo desubicó lo suficiente como para que yo pudiera librarme de su peso con un simple empujón e incorporarme.

Adrenalina. ¡Cuánto la había echado de menos haciendo lo que más me gustaba! Los entrenamientos en las cuevas no eran tan divertidos, ni de lejos. Apenas me levanté, más que dispuesto a reiterar más ataques sobre aquel estúpido cuando unas voces, roncas y solemnes, llamaron mi atención al final de la calle. Genial, guardias. Lo que nos faltaba. En la distancia, pude ver que volvíamos a ser inferioridad en número, mientras gritaban que nos detuvieramos.

Sin miramientos, deslizé mis azules a mi espalda, girando parte de mi cuerpo en el proceso, en busca de un par de ojos en concreto. Aquella mujer, a la que vi de pie con los cuerpos de sus agresores retorciéndose por el suelo también. Nuestras miradas coincidieron, acompañadas con pequeñas nubes de vapor por nuestras respiraciones alteradas por el esfuerzo. Señalé a su espalda, justo en la dirección contraria a los soldados, que en segundos se nos echarían encima.- Hora de correr un poco, encanto. -para aplacar toda duda, fui yo el primero que se puso en camino, hasta alcanzarla, para que viese que no iba a quedarme a hacerme el héroe.
Trystan
Trystan
Redeemed

Mensajes : 2610

Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Invitado el Lun Feb 13 2017, 20:30

Durante lo corto del combate escuché las voces de los dos tipos que le tocaban al pelirrojo, no pude evitar reír con los fragmentos entrecortados de conversación entre las dos partes, estos tipos no eran más allá de humanos envalentonados por tener acceso a un par de armas y poder deducir que la punta de un arme iba en el cuerpo del otro. Pero parecía que no sabían a lo que se enfrentaban, el pelirrojo no había estado confiado en mano, y recibiendo algunos golpes al final se deshizo de los dos, como habíamos acordado.

Alcancé a ver un pedazo de la pelea, el tipo no peleaba limpio lo cual respetaba, un golpe a la entrepierna era de las cosas menos comunes entre hombres y solo alguien con muy poco cariño por la integridad ajena, me sentía identificada.  Estaba sonriendo cuando llegaron a  mis oídos las voces de los guardias.

Habían llegado más rápido de lo que esperaba por la calle principal, sombras en la noche, sin antorchas porque no las necesitaban, sin armaduras pesadas porque su piel aguantaba bastante daño y con un paso de carrera ligero y ágil. El pelirrojo me ganó con la idea, arrancando a correr, dejando atrás a los dos hombres golpeados, yo había sido quizá un poco más brutal, con sangre en las manos y una sonrisa en los labios.

-Tu si sabes decirle cosas lindas a una chica- volví a sonreír guiñándole un ojo, di un giro en las puntas de mis pies y arranqué a correr a su ritmo, desgraciadamente habíamos empezado a correr en la dirección contraria a mi casa, el único refugio que tenía en la zona; pero no era como si tuviéramos la oportunidad de cambiar de dirección, las voces de los guardias se escuchaban cerca y seguramente nos iban a seguir. Empecé a guiarlo, yendo apenas medio paso por delante, conocía estas calles como la palma de mi mano. Si íbamos a salir de esto necesitábamos que las calles nos ayudaran y por eso elegí el camino difícil: una callejuela que nadie usaba, estrecha y llena de residuos de madera, barriles viejos y cualquier cosa que la gente pudiera abandonar en la parte de atrás de las tiendas y tabernas del lugar.

Corriendo, entramos a una de las callejuelas secundarias primero, con las voces y los pasos de personas corriendo más y más cerca, mi pulso se aceleraba y la adrenalina bombeaba a cada parte de mi cuerpo, la pelea había sido una destrucción pero esto, era la delgada línea entre la vida y la muerte. Los guardias nos seguían el rastro, y seguramente los borrachos heridos los iban a guiar hacia nosotros. -Espero que seas ágil- le dije girando por una esquina a la callejuela del infierno, visualizando todos los estorbos del camino que seguramente nos iban a ganar tiempo, si ningún soldado venía con alas, a esos los odiaba y era más difícil perderlos.  

Al final de la callejuela, por la cual apenas podía pasar una persona caminando o dos si se aventuraban a saltar los obstáculos, se encontraba  un muro de un par de pisos que separaba la callejuela de un patio. Luego tendríamos que ver qué hacer con eso, ni sabía si el tipo podía trepar, o siquiera seguirme el ritmo corriendo y saltando. Esperaba no tener que salvarle el pellejo. No me hacía ni puta gracia tener que enfrentarme a un escuadrón de soldados.
Anonymous
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Trystan el Vie Feb 17 2017, 19:02

La idea de ejercitar pierna a esas horas no pareció disgustarle. Una sonrisa del todo pícara se me dibujó en los labios con su contestación. Acorde, una de mis cejas se elevó, llegando a reír entre dientes. Por ese descaro, me quedaba claro que una señorita no era. De hecho, esos movimientos felinos suyos no eran para nada propios de una mujer que se hubiese dejado educar en las altas esferas. Sumándole ese un acento foráneo, extraño, y hasta sugestivo, la primera impresión que daba aquella mujer no era precisamente de dama en apuros, recatada y pudorosa.


A tiempo, alcé un brazo, indicándole el camino-. Después de ti. -murmuré sin perder la sonrisa, más que dispuesto a seguirle y que nos sacara de aquel embrollo.
Corrí con aquella mujer de quien no sabía ni el nombre. A un paso por detrás, dejando que me llevase de paseo por esa ciudad por la que yo me había movido durante años. Y reconozco que parecía saber lo que hacía. De hecho, la chavala era más rápida de lo que hubiese esperado. Tal vez, demasiado para ser una humana… Hmm, interesante. Enarqué una de las cejas por ese comentario de mi improvisada nueva compañera de persecución. ¿Ágil? Por favor, la duda ofende. Fui a replicarle, sabiendo que podía haber visto cómo peleaba pero, me contuve. Lanzar golpes sin miramientos no era lo mismo. Nop. Además, hacía poco había vuelto a entrenar propiamente dicho, más allá de esas sesiones evocando mi inestable autocontrol. Confiaba casi ciegamente en todas esas sesiones con el líder de la Revolución para ganarle a aquel instinto que podía causar considerables estragos sin ser yo consciente. Toda una proeza. Había descubierto que perdía el control con tanta facilidad por todo lo que había guardado durante los últimos años. Ni yo fue totalmente consciente hasta hacía unos días… irónicamente, esa chica tuvo que entrar en mi vida para sacar todo aquello. Esos intensos azules habían indagado en mí con total libertad, sin que yo pudiera detenerlos.
Y yo que pensaba que había vivido absolutamente todo.

Inmediatamente al doblar la esquina, pude entender el porqué de su comentario: aquella calle que se extendía largamente, estaba llena de obstáculos y, desde luego, las voces de los guardias a nuestra espalda no hacían más que instar a mi adrenalina a expandirse por todo mi ser. Con resolución, ni concebí la idea de detenerme. Las zancadas que daba no tenían nada que envidiar a las suyas, quizás más cortas y rápidas. Podía decir que en las primeras sesiones de resistencia me había dado cuenta de cuánta pelusa tenía en el trasero. No como ahora. Los saltos para evitar los obstáculos en el camino empezaron a sucederse, cada vez más elaborados, y sin llegar a forzar nada. Volví a llenarme de esa fuerza y rapidez que el desafío me había hecho ganar. ¡Algo positivo tenía que tener!  Así, dejaba atrás toda obstrucción a mi carrera. En alguna ocasión pude tirar algo más al suelo, para retrasar a esa panda de pirados, seguramente sádicos y cabreados por nuestra huída. Una sonrisa divertida volvió a dibujarse en mis labios ante esa idea. Una que se me escondió con la misma rapidez, en cuanto aquella pared de dos pisos se plantó ante nosotros dos. Mi mirada se quedó estancada en aquella cima recta, que se me antojó tan inalcanzable en ese instante. Con esto, exhalé profundo, aunque algo corto por la previa carrera. Miré a la morena antes de hablar:- Quieres ponerme a prueba desde el principio, ¿eh? -enuncié con un aire retador y hasta altivo. Mis azules, con premura, observaron el muro de nuevo, las esquinas con las que colindaba e incluso parte de la callejuela que habíamos dejado detrás… hasta que un poste se me presentó como la solución perfecta. Además, estaba a una distancia proporcional de tal manera que un empujoncito de nada lo haría caer. Presto, me fui hacía aquel madero, apoyándome en él con el largo de mi brazo. Comencé a hacer presión contra él, hasta que llegó un punto que sentí una sensación cálida por mi cuerpo. Sin saberlo, mis pupilas se enrojecieron, en lo que yo parecía ausentarme por un instante para hacer que aquel dichoso poste cayera. Apreté los dientes cuando escuché esas autoritarias voces, ahora más cerca. Sólo un poco más. Al igual que la muchacha, tenía cero ganas de tener un enfrentamiento con ellos. Solamente en el caso de que fuese estrictamente necesario… Cosa que no sucedería en cuanto escuché el crujir de la madera. ¡Por fín
El mástil terminó cediendo, echándose sobre el muro con un golpe seco y la inclinación perfecta para trepar por él con la suficiente estabilidad. Resollé descaradamente, en lo que hacía por aferrarme a ese control que por un momento se me escurría de las manos. No me apetecía perderlo, otra vez, y convertirme en una bestia con tremenda rabia y ansias por destruir, sin raciocinio alguno. No en mi primera intrusión de vuelta en Talos. Lamentablemente, fue algo que tuve que recuperar rápido, pues teníamos el tiempo en nuestra contra. Un par de respiraciones rápidas, apretando los puños hasta volverlos blanquecinos… hasta que sentí como mi propio cuerpo se desprendía de esa tensión y calor.

Aún contaba con cierto enrojecimiento en el blanco de mis ojos cuando busqué a la mujer. Un pequeño suspiro se me escapó por la nariz, en lo que apoyaba mi mano en la pared más cercana-. ¿Subes? -inquirí con una sonrisa ladeada, un gesto de mi otra mano señalando el tronco y un cansancio teatralmente exagerado para desviar la atención de ese tenso momento en el que casi dejo de ser yo.
Trystan
Trystan
Redeemed

Mensajes : 2610

Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Invitado el Lun Feb 20 2017, 20:03

La calle parecía más larga de lo que era, la cantidad de obstáculos la convertía en un gran punto de escape; los dragones corrían rápido pero normalmente no se movían con agilidad, estaban acostumbrados a correr y pelear en el suelo mientras yo, al menos, prefería las cosas en el aire. Saltar y moverme por los tejados. El hombre tomó el primer paso, saltando sobre un grupo de barriles con una agilidad que no esperaba en un humano, me animé, me animé a competir, a saltar y a dejarme llevar por la adrenalina impulsada por un compañero de aventuras. Los saltos y giros se sucedían unos a otros con gracilidad, avanzando con gran velocidad hasta encontrarme a medio camino de la pared, la que nos separaba de la tranquilidad o algo muy cercano.

Fuera de las bromas que solía hacer no me apetecía nada que unos guardias nos atraparan en medio del toque de queda, acabando de “atacar” a un pobre grupo de ladrones hijos de puta que seguro llorarían y se darían golpes de pecho solo por hacernos pagar. -Dime que no te diviertes y no te vuelvo a hacer una invitación- dije con un coqueteo sarcástico, mis intensiones de tener algo romántico con él eran nulas pero me había agradado enormemente que me ayudara en la pelea y me tomara como una dama en apuros, era un lindo halago. Seguí avanzando a su ritmo, sin dudar, sin cometer un error.

Al llegar a la pared empecé a medir la forma de subir, podría escalarla con un poco de impulso o apoyándome en las ventanas y marcos de las puertas de las casas aledañas; me preocupaba era el pelirrojo. Los gritos de los guardias y el sonido de la madera agrietándose me hicieron voltear rompiendo mi concentración en la pared insorteable, como lo esperaba, los soldados aún con esfuerzo apenas llegaban a la mitad de la callejuela y para mi suerte ninguno parecía poder volar.

El sonido de algo que se agrietaba se convirtió en un sonido un poco más estruendoso de madera rompiéndose completamente. El sonido venía de un poste en el cual habrían de pronto amarrado cuerdas para colgar la ropa, ahora viejo y podrido que caía para apoyarse en el muro; el hombre a quien había tomado por un humano lo había partido de tajo y ahora lo dejaba caer, sorprendente, no era el humano normal que esperaba cargar, se había convertido en un a persona valiosa con una acción que apenas entendía. El tipo no parecía especialmente fuerte o musculoso, quizá sería un híbrido como yo.

Se apoyó en la pared con la facilidad de alguien que lo ha hecho cientos de veces sacándome una sonrisa, su pose relajada, su sonrisa socarrona, su humor era muy similar al mío; no pude evitar sonreír -Con gusto monsieur- dije imitando el tonito de algunos aristócratas y dragones de alta cuna, con una pequeña carrera llegué a la base del poste. Subí escalando con la agilidad de quien lo ha hecho cientos de veces cuando sentí un proyectil pasarme por el lado y clavarse a la pared; necesitábamos cortarles el paso, tumbar la viga no iba a ser una solución permanente y quedarnos mucho tiempo en el filo de la pared nos convertía en blancos fáciles.

-¡Puta! Creo que tienen arcos y ballestas- dije llegando al borde de la pared, recalcando lo obvio con algo de sarcasmo. Desde allí podía ver toda la calle con claridad, hasta ahora no veía venir refuerzos o ningún bicho volador por lo cual me sentía más segura y confiada de poder escapar.

-Vamos, arriba... dije guiñándole el ojo, los soldados estaban peligrosamente cerca.
Anonymous
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Trystan el Vie Feb 24 2017, 18:35


Sólo cuando el poste cayó sobre el muro y vi la mirada de mi compañera centellear con picardía pude reírme por lo bajo, por sus palabras-. Aún es pronto para saber si me divierto o no. -mentira. Hacía meses que no me divertía de ese modo. Me había amodorrado en las cuevas, llevando una vida sedentaria y cómoda. Tal vez, demasiado cómoda para ser un desafiado terrorista. Desde que volviera de aquella última tortura y me recuperara, se me había planteado una jubilación anticipada como líder y, sin saber bien por qué, acabé extendiéndola a mis tareas como terrorista. En la práctica, dejé de serlo durante unos meses.
Pero justo en ese momento en el que la adrenalina volvía a recorrer mis venas, mientras mantenía el autocontrol, me di cuenta de cuánto había echado en falta esa sensación.

La muchacha aceptó mi invitación, acercándose y comenzando a subir por la madera. Tenía una buena… planta para el equilibrio que tenía. Y, ¿por qué no? Su trasero no tenía nada que envidiar a muchos que ya conocía. La mujer se desestabilizó repentinamente, por culpa de un proyectil que erró en su trayectoria. Me tensé por un instante, por si acaso ella caía y yo tenía que hacer de príncipe azul presto y dispuesto a que su bien contorneado trasero no diera con el suelo.

Por suerte o por desgracia, esa caída no llegó a ser.

Por precaución, decidí esperarme a que ella estuviera ya sobre el muro, llegando a reírme con ese guiño y empuje suyo hecho en palabras. No tardé en poner mis pies sobre la madera y ascender, con la sensación de que si tardaba un segundo más tarde, me atraparían. De hecho, había dejado atrás la mitad de aquella madera cuando un tirón en mi tobillo me hizo perder el equilibrio sobre ésta. A tiempo, extendí mis brazos para poder quedar colgado del madero, justo a un lado. Éstos rodearon el poste por encima en lo que yo hacía esfuerzo por abarcarlo entero.
- ¡Eres nuestro! -exclamó el que me había agarrado y hecho caer. Por alguna feliz casualidad los guardias que ya habían llegado no alcanzaban a agarrarme. Tampoco era que yo me estuviera quieto, todo había que decirlo. El guardia que había conseguido desestabilizarme avanzaba con cierto titubeo y fue en el mismo instante en el que escuché un click que ya había oído unos pocos segundos antes de que la muchacha que iba conmigo blasfemara abiertamente, que decidí actuar rápido. Balanceé mis piernas de atrás adelante, llegando a empujarme con la pared paralela a la madera, consiguiendo que ésta se moviera del empujón. Por ello, el soldado resbaló cayendo con la menor gracia posible. Mis brazos reptaron conforme el poste giró hacia mí, manteniéndome en mi sitio.
- Hmm... Tal vez otro día. -torpe. Acabé encaramándome al dichoso palo, hasta que conseguí incorporarme otra vez para salvar la distancia con mi acompañante. La miré a tiempo para ver que cierto alivio brilló en sus ojos. Podría decir que el mismo que el mío, pese a que la sonrisa juguetona prevaleciera en mis labios.
Una vez allí, lo primero que vi fue ese patio interior que para mi instinto de supervivencia supuso el peor pozo en el que caer. Volví la mirada a la chica y sin llegar a saber si sopesaba realmente la idea de meterse en él, preferí no darle más alas:- Ah-ah. El patio interior no es la mejor opción. -miré de nuevo hacia arriba, sopesando nuestras opciones, en lo que el arquero del grupo cargaba su ballesta. Algo tedioso para él pero que nos brindaba algo más de tiempo a nosotros. Los guardias no parecían muy hábiles, pero con lenta seguridad, ascendían por la madera, demasiado pesada para moverla ya. Por fin, uno de los tejados se mostró tentador ante nosotros, a sólo un nivel de altura más. La forma perfecta de salir de aquel atolladero. Una vez más, miré a la mujer-. Ven, vamos. -le dije con la mejor de mis sonrisas, antes de hacer una pequeña carrera para impulsarme y trepar esa poca distancia en apenas unos segundos. El tejado crujió levemente bajo mis pies, antes de agacharme y tenderle la mano para ayudarla una vez más.

Una vez arriba, otro pequeño golpe de alivio me sacudió. Los tejados. Mi pista de carreras personal. Una pista que llevaba mucho tiempo sin pisar-. ¿Sabes de algún sitio al que podamos ir? Te sigo. -pregunté, dejando que fuese ella la de la iniciativa. Tal vez, antes siquiera de que llegáramos, nuestros caminos se separaran nuevamente. Yo tenía varios a los que ir en el caso de que fuera así. Y así, fue cómo empezamos a correr por esos desniveles, dando brincos y haciendo acrobacias que me devolvieron una sensación de libertad que ya tenía olvidada. Una que no borraba la sonrisa de mi cara pues, volvía a ser yo, de algún modo.

Esto es una carrera! -Trystan 7kIVQrp

Corrimos, saltamos, esquivamos, a paso constante y rápido...
... Ignorando lo que pudiéramos encontrarnos en el frío suelo en cuanto lo pisáramos, de nuevo.
Trystan
Trystan
Redeemed

Mensajes : 2610

Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 25 2017, 20:46

Mis ojos se fijaron tanto como podían buscando al tipo de la ballesta, medir el tiempo de reacción y ver a qué le apuntaba, luego conté los soldados, rápidamente, eran un grupo pequeño de 6 solamente, pero 6 dragones podían despellejarnos vivos si se lo permitíamos.

Volví mi mirada al hombre, que subía ahora por la viga, mi corazón se saltó un latido cuando lo vi caer,  avancé medio paso, lo único que me podía mover y cuando me iba a mover para ayudarlo sonó la ballesta, el pivote se clavó en la punta de la viga cortándome el impulso. Me tambalee un poco al retroceder con velocidad y por poco me caigo del muro; cuando recobré el equilibrio pude ver al pelirrojo subiendo por la viga. Sentí alivio –que no le iba a demostrar- y miré a los tipos en la base del muro -Adios caballeros- dije y asentí  hacia el pelirrojo con una sonrisa, los tejados iban a ser.  Una vez estuvimos un par de pasos sobre el tejado y con el mismo tono socarrón que había usado hasta ahora le dije -No me vuelvas a asustar así, snif snif- y llegando al borde del tejado salté con él para cortar el nuevo callejón que se abría frente a nosotros.

Apenas tocamos el tejado de la casa aledaña cayendo de cunclillas por el impulso lo volví a mirar, no pensaba poderme divertir tanto con mi cabeza en juego -Mi casa está cerca, sé que es la primera cita y todo pero no importa-, el único problema era trazar una línea hasta allá. El primer paso era alejarnos del círculo de guardias que seguro se cerraba a nuestro alrededor, los tejados eran rápidos desde que nadie nos estuviera mirando muy fijamente,  por ahora necesitábamos avanzar más rápido de lo que ellos se movían. Me puse de pie con impulso para volver a correr, los movimientos de avance eran fluidos, con algunos giros para evitar chimeneas y cambios de altura entre una casa y otra, avanzábamos en una media luna, tratando de alcanzar el lado contrario del barrio sin encontrarnos con los guardias.

Esto es una carrera! -Trystan Tumblr_ndpzp00IiB1s9f4vbo3_500

Al avanzar por el tercer tramo de tejados sentí un murmullo de voces acercándose y sin pensarlo, como muchas cosas de las que hacía me giré, tomando a mi querido compañero de carreras de la camisa para pegarlo a la pared de una saliente entre dos casas de alturas diferentes y juntar mi cuerpo contra el suyo para evitar que los ojos curiosos pudieran captar el movimiento de los cuerpos -Shhhh- dije a su oído como acto reflejo, podía sentir la calidez de su cuerpo y de no ser por la situación y la adrenalina me hubiera sentido muy incómoda.

Las voces se escuchaban cada vez más cerca, por la calle justo debajo de nosotros, y yo mantenía mi rostro contra su cuerpo, solo hacía falta un ruido cualquiera para que nos ubicaran y una vez que nos vieran iba a ser difícil perderlos, maldita habilidad de ver en la oscuridad.
Anonymous
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Trystan el Dom Feb 26 2017, 15:31

Mírala, si hasta tenía graciosa desfachatez de no perder la educación cuando realmente estábamos saltándonos las normas, huyendo de ese grupo de guardias que no estaban siendo precisamente diestros para atraparnos. Subió con la misma facilidad que yo, lo que terminó por confirmarme que no era la primera vez que huía de la ley, como niño que sale corriendo, en ese juego por evitar ser capturado-. Teatrera. -bromeé aún con la sonrisa socarrona en los labios. Llegué a reír entre dientes una vez más cuando hizo alusión a esa primera cita. En su casa. Al menos, si llegábamos sin más contratiempos, podríamos dejar que el peligro pasara, lo mínimo para que yo pudiera volver a andar por las calles con tensa tranquilidad, para desaparecer por alguna alcantarilla para ir a la base de la Resistencia. Tenía una clara intención de hablar con Maeve, sí o sí, aquel día.

En eso pensaba mientras cruzábamos parte de la ciudad por los tejados, brincando, corriendo, esquivando esos obstáculos que nos pudieramos encontrar. Alejándonos claramente de ese grupo de guardias que, seguramente, ya habrían pedido refuerzos. Con un segundo grupo de ellos nos topamos, al bajar un desnivel con un pequeño salto y el consecuente rodar por el suelo para recuperar agilmente la posición para seguir corriendo. Pero la mujer que me acompañaba hizo algo más.


Aguanté la respiración cuando se pegó a mí, dejándome entre ella y la pared. De repente, al sentir el calor ajeno, con toda esa adrenalina corriendo ahora por mis venas, me encontré realmente incómodo, por esas confianzas que se tomó.  No era que fuese a hacer nada. De hecho, yo tenía muy claro que no había otra mujer para mí que la que me esperaba en las cuevas. Sin trucos. Sin juegos. No quería a otra. Y, en consecuencia, ni esa imprevista compañera de carreras ni ninguna otra, tenía el interés suficiente como para llamar mi atención.
No tardé mucho en sucumbir a la necesidad de mi cuerpo y volver a resoplar lo más discretamente posible, por recuperar aire, en ese esfuerzo hecho. Por un momento, pude asegurar que mi falta de pulso era algo de lo que ella se percataría, tan cerca de mí como estaba. ¿Sería así? Mis manos fueron a parar a sus brazos, a la altura de sus codos, sin más motivo que ese reflejo que quería ser protector. De una manera peculiar, debía añadir, pues no era ella la que estaba contra la pared, precisamente. La inquietud volvió a golpearme por todas esas posibilidades...
Cerré los ojos con fuerza por un instante, sacudiendo la cabeza con la intención de espabilarme y dejar de pensar en algo que ahora no tenía improtancia. Poco tiempo más tuve antes de...
- ¡Están aquí! -gritaron por el lado contrario, llamando la atención de ambos. Tanto ella como yo, nos giramos, con el gesto de horror típico de haber sido descubiertos.
Un guardia, algo exhausto por seguirnos, poniendo su capacidad física casi al límite, en lo que nos alcanzaba por los tejados alertaban a sus compañeros.

... ¡Joder!

- ¡Corre! -exclamé, empujándoe con una suavidad envidiable, pese a la situación, para que me hiciera caso. Apretamos el paso, saliendo disparados en el mismo sentido que ya llevábamos antes de hacer esa pausa -ahora inútil- para pasar desapercibidos. Las cosas se ponían peligrosamente interesantes.
Esto es una carrera! -Trystan A7d1092ce159418b8244c2f98bc14554

Los vertiginosos saltos entre las casas, con sólo vacío entre nuestros cuerpos y el suelo, y las zancadas posteriores iban dejando los tejados atrás y el maldito guardia ni disminuía ni aumentaba la distancia con nosotros, más allá de un par de largas zancadas. Algo que no sabía decir si era del todo bueno. Mi ceño se frunció entonces, ahora cansado de la situación. Si seguíamos esforzándonos tanto, llegaría un momento en el que nos acabarían atrapando. Aquel guardia el primero.
Y yo no había ido a Talos a ser apresado, la verdad.

Una escuálida y larga chimenea -aparentemente resistente, tenía que admitir- se cruzó en mi camino. Y en mi mente se vio instantes antes mi siguiente movimiento. Me agarré a ella con ambas manos, en un quiebro que cambió la dirección de mi carrera hasta enfrentarme con ese soldado tras nuestra que no se esperó que ese golpe mío que detuvo su avance... y su conciencia. El guardia cayó inconsciente sobre los tejos, en lo que yo me detenía por fin, casi exhausto. De hecho, tuve que apoyar mis manos en mis rodillas, para recuperarme con prestreza.
Pero por lo menos, habíamos ganado algo de tiempo.

Las voces, niveles por debajo de nosotros, en las calles que separaban los tejados que cruzábamos, nos indicaban por dónde iban los demás. Una ventaja, pues ahora ellos ignoraban si nosotros seguíamos avanzando. Busqué la mirada de la chica con la mía entonces, viendo como se acercaba a mí, con la misma exaltación- Tenemos que separarnos. Así les será más difícil. -respiré alterado, por el esfuerzo. De hecho, llegué a tragar saliva antes de continuar articulando:- Tú ve hacia la plaza del barrio por ahí,-le indiqué justo la dirección por la que habíamos venido. Esa plaza quedaba totalmente apartada del radio de acción que seguramente los soldados habrían desplegado para atraparnos. Éstos seguían avanzando y cometían el error de no pensar en la probabilidad de que volviéramos sobre nuestros pasos-, yo haré lo mismo por otro camino. -que tampoco seguía la trayectoria que habíamos traído hasta entonces-. Nos vemos allí en un rato, ¿hm? -no era una orden marcial, pero la contundencia adornaba mi voz, por todo ese tiempo que estuve como líder. Volví a incorporarme, más que dispuesto a romper ahí la comunicación con ella por unos minutos, en lo que ambos llegábamos a un lugar más seguro.
Trystan
Trystan
Redeemed

Mensajes : 2610

Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Invitado el Miér Mar 01 2017, 19:19

Yo no me consideraba especialmente bella, más bien consideraba que los hombres eran especialmente idiotas e iban detrás de cualquiera que pudieran tomar, así que me sentí extraña por un momento cuando el hombre aguantó la respiración al tenerme contra él. Para mí era un gesto totalmente normal y natural, cuando huías de la muerte todo valía, así fuese juntar mí cuerpo con el de un extraño. No lo hacía de manera sexual, para nada pero cuando agarró mis brazos me sentí levemente incómoda, era demasiado delicado para lo que estaba acostumbrada.

Otra cosa que llamó mi atención era que su corazón no golpeteaba, como el mío, contra su pecho, la duda quedaría ahí, ni siquiera pude fijarme claramente debido a que mi corazón latía desbocado por la adrenalina y mis sentidos estaban enfocados en escuchar a los guardias cuando una voz de alerte se alzó entre los tejados.

Malditos guardias, era la primera vez que uno se acercaba tanto a mí, y con su grito había alertado a todo el barrio de nuestra presencia.  El pelirrojo me empujó en un ademán protector, corríamos por los tejados a todo lo que nuestros cuerpos daban, poco a poco empezaba a sentir al fatiga aunque seguramente el esfuerzo del aparente humano era mayor. Podía sentir los pasos, ahora muy sonoros, tanto del guardia en los tejados como de los guardias en las calles. Se estaban acercando.

De repente el pelirrojo se detuvo, o más bien giró sosteniéndose de una chimenea solitaria en medio del tejado. Me detuve clavando los pies en el techo para poder mirar hacia atrás sin terminar estampillada contra algún muro –o lo que sería peor, el suelo-. El pelirrojo tomó impulso para darle un golpe –que seguro dolió bastante- al soldado que cayó inconsciente; este tipo era bueno. Ambos respirábamos de manera agitada, él quizá un poco más que yo, que respiraba profundamente para aprovechar la pausa, pero no por mucho, los soldados se nos acercaban peligrosamente.

Empezó a hablar planteando una idea que era perfecta para deshacernos de los soldados, asentí a sus palabras para tratar de hacer el menor ruido posible, los soldados no sbarían que nos habíamos separado o qué caminos habíamos topado. Aunque no tenía ni idea de que nos pudiéramos encontrar luego, -Es una carrera- le guiñé el ojo, ese humor sarcástico era mi forma de lidiar con el peligro, de alejar mis emociones de la superficie y poder concentrarme en lo importante, mantenerme con vida.

-No te mueras- dije en el mismo tono socarrón...

Me separé de él sin mirar atrás, siguiendo la dirección que me indicaba, por los gritos no nos habían visto pero seguramente algunos hombres subirían al tejado así que decidí salir de él apenas sintiera que tenía a los soldados a mis espaldas. Avanzaba mucho más rápido que ellos, podía cruzar calles sin dar rodeos y avanzar sin ningún obstáculo mayor, luego de un par de minutos sentí que los guardias estaban avanzando en dirección opuesta hacia donde iba y temí por el pelirrojo, esperaba que no lo estuvieran siguiendo a él únicamente.

Al final dejé de escuchar guardias cerca así que decidí bajar del tejado para andar entre los balcones de las casas de este sector, estaba a unas 3 o 4 calles de la plaza, que sonaba y se veía vacía desde donde estaba. Sin dejar de correr bajé entre dos casas hasta un nivel de casas de un solo piso  y seguí avanzando, de una casa a otra, de una baranda a otra, para poder acercarme sin ser vista a la plaza. Bajando al final hasta posarme en la parte alta de un arco sobre una de las callejuelas que entraban en la plaza esperando a ver si encontraba al pelirrojo

Esto es una carrera! -Trystan KrVPB6n
Anonymous
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Trystan el Sáb Mar 04 2017, 13:12

Aún resollaba abiertamente cuando la mujer se acercó a mí, en aquel tejado. No quería dejar de moverme tampoco, ahora que había reactivado mi cuerpo. Habría dicho mi pulso también, pero era algo de lo que carecía gracias a ese maldito dragón que estaba sospechosamente ausente, estando tan cerca el uno del otro. ¿Tendría la terrible suerte de no haberlo pillado en Talos? Bueno, tenía entendido que la Inquisición a veces mandaba grupos fuera de la ciudad para llevar a cabo todas esas cazas que sólo ellos hacían. No como los guardias, haciendo carreras intentando adivinar por dónde huíamos. Los muy ilusos se pensaban que podrían llegar a adelantarse. Pero mi compañera parecía tan ducha como yo en esto de escapar por los tejados.

Su guiño me devolvió la sonrisa. Era divertidamente molesto ese humor socarrón y autosuficiente que se daba. Una mujer totalmente independiente, pagada de sí misma. No había muchas como ella, la verdad. Podía notarse hasta la inocencia de alguien que en su diversión no era realmente consciente de las consecuencias si la apresaban. Porque no hay tenido tal suerte. Por un momento, deseé que siguiera teniéndola, desde el punto de vista de aquel que ya había sufrido las consecuencias varias veces. No daban ganas de volver a intentarlo. Yo, de hecho, había tenido que llegar al límite para contemplar la idea de volver a entrar en la ciudad… y correr por sus tejados de nuevo. El desafío me daba inmunidad legal, pero sólo hasta cierto punto.

Con un pequeño asentimiento, ella partió, en la misma dirección que habíamos venido siguiendo y que yo le había indicado. Tenía la seguridad de que ella tendría muchos menos problemas que yo, pues mi intención era zigzaguear en el mismo sentido que iban los guardias. Tampoco era estúpido, no me iba a arriesgar más de lo necesario aquella noche. Con una inspiración más profunda y sonora de lo normal, reemprendí mi carrera hacia el lado opuesto. Abandoné ese tejado rápidamente, alternando los distintos niveles de las casas como bien podía.

Esto es una carrera! -Trystan BmIkck8

Los tejados pasaban bajo mis pies, mis zancadas, saltos y acrobacias. Alguno de ellos, crujieron peligrosamente ante mi aterrizaje. Esos eran los que menos tiempo me tomaba abandonar… hasta que uno de ellos cedió de forma inesperada. La verdad fue que había escuchado voces por una de las calles paralelas y mis pies se posaron con más fuerza, en lo que consideraba cambiar de dirección otra vez. El techo de adobe cedió y yo me precipité al suelo de aquella casa con un montón de escombros y una nube de polvo blanco que me vistió por completo.

Y por lo visto, debía de tener una pinta horrible, pues el hombre con el que me topé allí dentro salió corriendo. Tosí un par de pequeñas humaredas blanquecinas antes de volver a ponerme en marcha. Escalé por el tejado hundido, aliviado de que, después de todo, aquello no llamara estruendosamente la atención. Ese silencio atronador que me rodeo me dio demasiada mala espina. Reanudé una vez más mi camino, en otra dirección, llegando un momento en el que eché mis manos al broche de la cama y la solté. Con esto, cambié nuevamente de dirección, ahora sí, dirigiéndome a la plaza. Me mantuve en los tejados, siendo mucho más cauteloso esta vez. No me importó tardar más si con eso me aseguraba que no me siguieran. Por fin, llegué a la plaza, con una capa polvorienta clara sobre mis ropas, cabello y, tal vez, sobre mi cara. No había corrido lo suficientemente rápido como para librarme de ella. Desde la altura a la que estaba me agaché, para no llamar la atención. La verdad no lo hubiera hecho, porque apenas había gente… por no decir nadie.

Deslicé mis azules por todo el lugar, hasta que detecté una figura que se me hacía nebulosa. Quise deducir que era una de esas cualidades adquiridas como desafiado. O no. No estaba del todo seguro. Aunque sí se llevaba muchas papeletas porque yo antes no podía detectar a los dragones con tal claridad. Entrecerré mi mirada, fijándome más. Entre sombras y un poco de memoria, pude reconocer a la que era mi compañera de carreras que había perdido de vista minutos antes. Y por lo difusa que la vi, estaba claro que no podía ser una dragona.
Casi mejor.

Me moví entonces, bordeando la plaza por los tejados hasta llegar justo al que la mujer tenía encima-. Espero que no me echaras mucho de menos. -murmuré, con una sonrisa divertida, al verla agazapada sobre un arco. Sin mucha demora, fui bajando niveles con agilidad hasta llegar a su lado-. ¿Y bien? ¿Tu casa está lejos de aquí? No tenemos mucho tiempo para desaparecer antes de que se nos vuelvan a echar encima... -comenté evidenciando que no podíamos entretenernos mucho. Al menos, mientras andásemos libremente por las calles de la ciudad.
Trystan
Trystan
Redeemed

Mensajes : 2610

Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Invitado el Lun Mar 06 2017, 23:24

Llevaba esperando un par de minutos, planeaba esperar solo un par mas y de lo contrario huir, no teníamos forma de comunicarnos; si estaba en problemas no me iba a enterar. Mientras tanto era un blanco estático esperando a que algo malo pasara. Cada minuto se hacía más largo que el anterior, mis sentidos estaban agudizados por mi propio instinto de supervivencia; cada ruido me hacía girar la cabeza hacia un lado o el otro, buscando alguna pista. Escuché un ruido justo encima de mi cabeza, un par de pasos que me hicieron tensar; probablemente era a quien esperaba, levanté la mirada al escuchar una voz -Wow...- dije con una sonrisa.

Lo seguí con la mirada hasta tenerlo a mi lado mientras me ponía de pie lentamente sobre el arco -No moriste pero..- le sacudí un hombro suavemente, estaba cubierto de adobe y yeso, esperaba que no hubiera dejado una marca muy grande en el techo de un pobre campesino. Hacer cualquier ruido era peligroso por eso evité reírme aunque no dejaba de hacerme gracia.

Asentí cuando habló de mi casa -Está a un par de calles, y convenientemente podemos entrar por el tejado- me puse de pie empezando a andar de nuevo por los balcones, había visto dragones volando en su forma humanoide antes y prefería mantenerme a cubierto por los parapetos antes de estar a cielo abierto -Shall we?- le dije sin darle espera, sabía que podía mantener el ritmo e igual nos movíamos más lento.

Al avanzar un poco saqué la cabeza para confirmar que no había ninguna silueta volando en el área, al no ver ninguna silueta trepé al tejado, estábamos a un par de casas de la mía. Los pasos medidos, rápidos -sin llegar a correr- de los últimos metros hasta la trampilla que marcaba la entrada a mi casa. Tomé la argolla y la levanté haciéndole una señal al pelirrojo para que siguiera primero al pequeño baño -Bienvenido a mi castillo-, esperé a que se colara por la abertura e hiciera un espacio para colarme yo con la velocidad de alguien que repite una acción muy a menudo.

Salí del baño al pasillo oscuro tanteando las paredes, el único haz de luz -para mi vista híbrida- estaba en las escaleras para bajar al primer piso recortada por la silueta del pelirrojo, al que me cansaba de pensar como el pelirrojo -Aún no sé como te llamas, soy Nemier- dije dándole obviamente mi nombre “laboral” que si estaba acostumbrado al lenguaje gitano usado en algunos barrios de Isaur sabría que significa “pantera”. Luego de toda esa carrera tenía sed, mi noche de beber se había detenido a la mitad y luego de tanta adrenalina me hacía falta alcohol -¿ron?- le ofrecí pasando por su lado de camino a las escaleras.

Tener a un extraño en mi casa era un riesgo no tan calculado, pero para todo había una primera vez. Esperaba que no se convirtiera en un problema.
Anonymous
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Trystan el Miér Mar 08 2017, 20:30

No evité reírme por lo bajo cuando hizo alusión a ese pequeño incidente que me había dejado cubierto de polvo-. Necesitaban un obrero imprevisto para trabajos nocturnos. -bromeé, encogiéndome de hombros, antes de señalar con el pulgar a mi espalda, como si hubiera hecho un gran favor, metros atrás. Era curioso que, para haber compartido sólo una carrera, siendo perseguidos por ese enemigo común, ambos estábamos aliviados de haber encontrado al otro, sano y salvo, después de habernos separado de una manera tan precipitada. Los dos parecíamos bien conscientes de lo que pudiera pasar si nos atrapaban. Nada dolorosamente agradable, eso seguro.

Con un pequeño asentimiento, di muestras de haber escuchado su explicación. Por suerte, su casa no estaba lejos. Con un enérgico movimiento, me puse en marcha, trás ella-. Por supuesto. -musité, más que dispuesto a seguirla por esos balcones y allí donde fuera que fuésemos. Ella iba con cautela, ahora que habíamos despistado a los guardias. Ni siquiera sabíamos dónde pudieran estar así que, en realidad, toda precaución era poca.

Con premura y cuidado, llegamos a una trampilla que, de haber pasado corriendo, yo ni habría reparado en ella. Con sus indicaciones, me colé con agilidad en aquel hueco, desubicándome momentáneamente con aquella densa oscuridad. Tanteé por las paredes, llegando a golpearme con algo metálico en la cabeza que no supe discernir qué era- Auch. -susurré, llevándome una de mis manos a mesarme esa zona golpeada-. Algo tétrico tu castillo, ¿no? -solté con algo de sarcasmo. No se veía un pimiento. Una de mis cejas se enarcó ante esa curiosa presentación-. Encantado Nemier... -contesté. Un peculiar e imprevisto placer, tenía que admitir-. Yo soy Trystan. -dudaba muchísimo que me conociera. O siquiera que me reconociera de tanto cartél empaleando Talos con mi retrato -malogrado, eso sí-, de mi cara. Tampoco es que fuera una maravilla.

No obstante, me las supe arreglar para dejarla pasar y que fuera ella quien me guiase. No sabría decir, parece que le había pillado el gusto a eso de ir trás ella. Negué con la cabeza, con un murmullo de negación ante esa segunda oferta-. No, gracias. -decliné la oferta con media sonrisa, pensando en todo lo que tenía por hacer aquella noche, para marchar al día siguiente, de regreso a las cuevas-. Aún tengo largo camino por recorrer y no tengo intención de estancarme en cualquier rincón apestando a alcohol. -enuncié con cierta diversión, antes de toser un par de veces, aún recuperando parte del aliento, allí dentro-. Tengo curiosidad. -enuncié con cierta sorna, al rato, cuando ya me había recuperado casi por completo-. Eso de enfrentarte a un grupo de brutos psicópatas de mal aliento al caer el sol, ¿es tu diversión diaria?
Trystan
Trystan
Redeemed

Mensajes : 2610

Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Invitado el Vie Mar 10 2017, 23:30

Ups, el tipo se había dado un buen golpe contra alguna parte de la tina, mea culpa, -Se me olvida cuan oscuro puede llegar a ser- dije al adelantarlo, no sin aplastarme un poco contra la pared, la casa no era muy grande y el pasillo era especialmente angosto y oscuro –al no tener ventanas al exterior- lo que lo convertía en una herramienta práctica para escapar. Era mi casa y ya me había acostumbrado a ella, casi que la podía recorrer con los ojos cerrados y a veces se me olvidaba que los humanos normales necesitaban luz para moverse por el espacio.

Me reí con lo del licor, un par de copas no me hacían mucho daño pero bueno, yo bebía casi a diario, sumado a la sangre draconiana seguramente aguantaba mucho más que los humanos normales no alcohólicos como los que me cruzaba en las tabernas -Suena a que eres flojito- dije con el mismo tono sarcástico que había usado toda la noche. Una vez frente a él lo tomé de la muñeca, no era un agarre suave, coqueto o romántico, era un agarre funcional, con la fuerza de un hombre adulto promedio con la que lo guié por el pasillo -Cuidado con la cabeza- dije a manera de broma mientras lo guiaba el resto del tramo hasta la escalera donde había un poco más de luz, la suficiente para ver al fondo el último tramo de escalones.

No pude evitar soltar una carcajada por su pregunta, si parecía que era mi estilo de vida, las peleas en los bares eran posiblemente una forma inconsciente de lidiar con mis emociones, de desahogarme de la frustración de no haber encontrado a Noak, de estar atrapada con la espada de Damocles sobre mi cabeza por mi sangre; todas las frustraciones de mi vida. Me encogí de hombros para quitarle importancia, aunque él seguramente no pudiera verlo -Solo cuando uso ropa de mujer y los llamo cerdos idiotas, pasa…- me encogí de hombros, entre peor la gentuza de la taberna mayores posibilidades de tener una pelea -¿Y escapar de los guardias es tu deporte favorito?-.

Volví a fijarme en la escalera pero no estaba segura de que la luz fuera suficiente para el humano así que lo mantuve agarrado y empecé a bajar de a pocos -Escaleras, despacio. Yo no necesito remodelaciones hoy- bajé con él agarrado del brazo hasta llegar al primer nivel de la casa donde había una cocina con un comedor, la estufa de madera tenía algunas brazas que iluminaban el espacio pero ningún instrumento a la vista, tampoco comida más que media hogaza de pan y un pedazo de queso. La estancia estaba a medio iluminar pero aun así pensé en encender un fuego real en la estufa -Siéntate, descansa- le corrí una silla del comedor para que se sentara, entrando luego al área de la cocina y lancé un par de maderos a las brasas que se encenderían en unos segundos -¿Algo de comer?- le ofrecí aunque fuera del alcohol solo tenía ese pedazo de pan y de queso.

Me puse de pie agarrando una bota de licor que mantenía en un estante sobre el mostrador de madera de la cocina y lo abrí con los dientes para darle un trago mientras los maderos se encendían como por arte de magia iluminando por fin la habitación.
Anonymous
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Esto es una carrera! -Trystan Empty Re: Esto es una carrera! -Trystan

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.