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Mensaje por Kenneth el Vie Mar 08 2019, 01:10

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Cuando Vyrax lo dejó encerrado, a oscuras y solo en lo más profundo de aquella especie de mazmorra subterránea bajo su casa, Kenneth cayó de rodillas al suelo. Sus piernas ya no lo aguantaban por más rato en pie. Había soportado lo insoportable por hacerse el chulo delante del dragón durante el camino hasta aquella casa a la que le puto sádico llamaba su hogar. Ahora el menor se enfrentaba solo a sus fantasmas. Mientras estuvieron follando, desapareció el mundo a su alrededor, incluso no se dio cuenta de que había perdido la pulsera de su madre. El objeto más valioso que poseía. Abrió la mano. Allí la había llevado durante el camino, porque el pelirrojo rompió la cadenita al desnudarle salvajemente. Acarició aquel objeto. Era demasiado personal, importante. No podía dejar que cayese en las manos del bastardo que tan mal lo había tratado. No podía llevarlo encima. Tampoco podía dejarlo ahí en el pozo del infierno ese en el que le había metido Vyrax. Se lo metió en el zapato.

Allí dentro era imposible contar las horas que pasaban. Saber si había sol o luna en el exterior, tan lejano. La mente del menor estaba constantemente bombardeada por pensamientos muy dolorosos. Permanecía sentado en el centro de la celda, abrazando sus rodillas dobladas, con sus orbes turquesa abiertos mirando a la oscuridad cara a cara. Pensó en su madre, en si habría vivido una situación parecida a la suya cuando fue esclavizada por Markel. Pensó en el orfanato en el que se crió, en Tahona, se duce cuidadora, en su amor platónico de niñez, Rayco. Se dio cuenta que todas las personas más importantes en su miserable vida, o estaban muertas, o él deseaba matarlo, como a su padre dragón. Kenneth pensó por primera vez en Tizne, y se le hizo extraño. Porque hasta la fecha se había sentido realmente atraído por el rubio, a pesar de saber que era hetero y tenía una novia a la que amaba. Tampoco pensó en él en todo el rato que pasó en el bosque. Solo habían existido Vyrax y él.

Se clavó los dedos en las pantorrillas al recordar aquella jornada. Joder, hubo momentos durante el sexo que el dragón pelirrojo se mostró… casi medianamente humano. Dejando de lado el episodio de tener que arrastrarse, y los malos tratos. Pero hubo instantes en que podía haber sido mucho más cruel e inhumano. En que podría haberle matado, descartado, y haber dejado su cadáver tirado por ahí sin mucha pena ni gloria. Pero lo mantuvo con vida. Claro que seguro que no lo había hecho por altruismo, sino por alguna motivación mucho más egoísta. “Pensé que habíamos conectado follando como animales. Pero me equivoqué con él” se dijo en silencio. El dragón había ignorado su existencia y palabras antes y después de tener sexo. Como si aquel momento de poder abusar de su cuerpo de híbrido y darse placer fuera lo único que le importase… “Pero me masturbó. Quiso que yo también tuviera un orgasmo” su cabeza y su corazón discutían el uno con el otro por la escasa posibilidad de defensa, y el mucho ataque, hacia Vyrax.

Estaba harto de todo. Del mundo. De la mierda que le había caído encima sin pedirlo. De los dragones. De los híbridos. De los esclavistas. ¡DE TODO! - ¡¡¡WAAAAAAAAAAAAAAAAHHH!!! – Kenneth rugió y algo recuperadas sus fuerzas tras un tiempo de reposo, se lanzó a golpear las putas paredes de firme roca dura. Soltó muchos puñetazos y alguna patada, como si fuera capaz de derribarlas. Incluso pensó en un momento de locura extrema en transformarse en dragón y mandarlo todo al carajo. Él seguro que terminaría muriendo aplastado por las ruinas que le caerían encima, pero con un poco de suerte, toda la maldita casa se derrumbaría, llevándose a Vyrax con él al otro mundo. Pero descartó esa idea. Con la ira, la rabia y la frustración envenenándole la sangre, Kenneth se giró y ahora comenzó a golpear la maldita puerta de la celda - ¡¡¡¡¡¡GRRRRRRRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAWWW!!!! – rugía, aullaba, bramaba, y venga a soltarle coces y puñetazos, hasta que se le fue completamente la cabeza, y sus manos metamorfosearon en garras, usándolas para arañar la puerta, tan insistente y bruto que se saltó un par de uñas. Y le dolió la hostia. Pero no se frenó, aun atacó a su presa con mayor saña. Las garras se transformaron en manos, luego en garras, luego solo le quedó una garra y una mano. Estaba demasiado ido como para poder concentrarse. Afortunadamente, al convertirse de nuevo en extremidades draconianas, recuperó las uñas perdidas en su fulminante ataque de rabia descontrolado.

Tuvieron que pasar unas largas horas antes de que Kenneth se diera finalmente por vencido. Cayó rendido al frío suelo de la celda y quedó tumbado de lado, medio recogido sobre sí mismo. Tenía ambos brazos tirados en frente de su cara. No habría sido capaz de dar ni un solo paso más ni que le fuera la vida en ello. Se sentía más agotado física y mentalmente de lo que se había sentido jamás. Su alma le pesaba demasiado. – Tengo que huir – murmuró, comenzando a llorar. ¿Y si Vyrax decidía no volver a sacarlo de allí nunca más? ¿Y si encontró a Kenneth demasiado rebelde y no tenía ganas de volverle a oír hablar? Nadie sabía que estaba allí. Bueno, ese sirviente de orejas grandes, pero no iba a bajar a rescatarle. El asunto pintaba realmente mal. Si al dragón pelirrojo se le antojaba podía dejarlo ahí tirado como una puta mierda días, semanas... años. Le amenazó con hacerlo. Dijo algo parecido, que lo metería en un agujero como ese y se olvidaría de él. El llanto del menor se hizo más sonoro. Su pecho subía y bajaba en sacudidas por la respiración. Estaba perdido. Había estado cabreando al dragón desde el minuto uno. Y sin querer dar su brazo a torcer. Insultándole. Manteniéndose altivo. Gritándole. Exigiéndole. Y esa era su recompensa. Estar solo con esa oscuridad tan densa, que casi parecía tener masa corpórea. De sus labios salieron las palabras – No me olvides aquí Vyrax… por favor. Vuelve a buscarme – fue lo último que susurró entre amargas lágrimas, como lanzándole un rezo desesperado al universo, antes de desfallecer y quedar completamente dormido.







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Re: Taming a stray dog [Vyrax] Fb

Mensaje por Vyrax el Vie Mar 08 2019, 12:45

Trás subir y cerrar la trampilla nuevamente, ordene que tirasen por el hueco de las celdas un pedazo de pan al dia con una vasija de agua. Seria mas que suficiente como para que no se muriese de hambre en un par de dias, ya que no serian mas los que estaria ahi abajo. Después de un baño relajante con sales aromáticas, algo de vino y al orejotas contandome las últimas noticias de casa, me fui acomodando para tomar mas tarde una cena de un solo plato con postre, ya que tenia bastante sueño y queria algo ligero, asi que solo comi algo de ternera y tarta de chocolate. Mi esposa solia decir que debia cuidar mis habitos alimenticios, y por eso cuando no estaba, aprobechaba para que en la cocina hicieran lo que me apetecia. Esa noche no me apetecia volar ni salir, asi que fui hasta mi cama después de leer un cuento sobre dos hermanos tan golosos como yo. Como dije, tenia mucho sueño asi que no supe del final, pero creo que terminaba bastante mal.

Al despertar encendi una de mis pipas con algo de opio y completamente desnudo sali al exterior para saludar la mañana. El orejotas no tardo en acudir a mi presencia con unas prendas de vestir, pero ni le conteste. Saque mis alas trás un dolor insoportable que me hizo casi reir por los efectos de la droga, y sali volando hacia las montañas mas cercanas tomando mi forma real, sobrevolandolas desde lo alto. Entrando a la red dráconica pude enterarme de lo que ocurria en las minas, el puerto y el propio castillo, por lo que asi podia saber que hacer ese mismo dia. Por otro lado tambien me dirigi hacia el propietario de la mejor herreria de Talos, para hacer el collar de mi nuevo esclavo, con un pequeño detalle: cuchillas interiores que podrian saltar en caso de que el chico intentase cambiar de forma, cortandole la cabeza antes de hacer nada mas. Trás aquello, y como siempre me dirigi a trabajar a las minas, o al menos a mi despacho. Queria estar atento a cualquier cosa, además de ignorar al resto del mundo, incluida mi esposa, quien ahora sabia de que estaba visitando a mi hijo.

—————— 5 DIAS DESPUÉS ——————

¿Borracho? No estoy borracho... ¿porque dices eso? — frunci el ceño mirando al recadero del herrero, quien traia el encargo que le habia pedido hacia dias — Señor, usted le hizo un pedido a mi amo, este collar para un esclavo — volvio a alzar dicho objeto y lo mire entrecerrando los ojos sin recordar al moreno en absoluto — ¿Un esclavo? ¿Esclavo? — aprete los labios cuando de pronto abri los ojos de par en par cogiendo el collar y llendo hacia fuera — ¡¡Orejas pagale!! — de repente recorde al hibrido en su celda. Habia estado ocupado esos dias entre trabajo y fiestas, drogas, alcohol y putas, por lo que ni me habia acordado del hibrido a pesar de que el orejotas si habia intentado decir algo pero mi atención al chico era cero. Pero al recordarlo con ese collar, ni siquiera las botellas que me habia tomado esa tarde parecian tener efecto sobre mi, y era normal, puesto que mi cuerpo ya se habia acostumbrado a tanto alcohol y drogas que para tumbarme debia de consumilos a cantidades industriales.

Trás abrir la trampilla y bajar las escaleras camine poco a poco hacia la celda donde estaba el muchacho. No se oia nada, y era lógico teniendo en cuenta si habia estado ese tiempo en aquel sitio alimentandose tan poco. Alguno que otro se habia vuelto loco, o peor, sin querer se me habia muerto. Era más fácil cuidar de un pajaro porque hacian lo que querian. Abri la puerta y lo vi medio recostado en el suelo, por lo que tire de él para colocarlo bien estirado en el suelo, y antes de decirle nada, le coloqué el collar al cuello, que parecia una gargantilla algo mas basta que una común, métalica realzando su mentón y hombros. Lo tome en brazos y me lo lleve de alli al exterior.

De golpe lo deje caer a una tina de agua caliente, para limpiarlo, mientras otros esclavos estaban alli rodeandonos, con comida, bebida, ropa y otras cosas. Además, habia un pequeño recipiente con fuego en el interior y unas tenazas. Mire al chico sonriendo — Despierta dormilón — me cruce de brazos mirando su recepción de todo aquello. Habia oido que respiraba y sus latidos. Realmente estaba sano y fuerte como para haber pasado por aquello. Estaria muerto de hambre y sed, eso si.




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Re: Taming a stray dog [Vyrax] Fb

Mensaje por Kenneth el Vie Mar 08 2019, 14:18

Kenneth no comió nada en esos cinco días. No podía. Tenía el puto estómago cerrado a cal y canto. Era como si su cuerpo hubiera decidido morir por él. A pesar de la apatía, terminó bebiendo. Le daba breves sorbos al agua que le traían. La sed era insoportable. Pero el tiempo pasaba de manera inexorable, y allí no venía absolutamente nadie. Por eso el menor no comía nada, los panes se iban amontonando unos sobre otros allá donde caían. Mejor morir de inanición que pasarse el resto de su vida encerrado en ese oscuro agujero olvidado por el mundo. Sería su última baza, la última decisión que tomaría él por encima de Vyrax, creyendo que le dragón lo que deseaba era volverle rematadamente loco manteniéndole ahí con vida hasta que perdiera la cordura y ya no supiese ni quien era. Eso no sucedería. Antes moriría. Esa era la única decisión que podía tomar en esos momentos. Tomar las riendas de su vida para terminar con ella. Y que el día que el pelirrojo decidiera bajar a hacerle una visita se encontrara un puto cadáver pudriéndose en la asquerosa celda. Y ojalá ese hedor insoportable a putrefacción le impregnara las fosas nasales y le estuviera persiguiendo de por vida, impidiéndole saborear más la comida o el beber. Como una maldición postmortem del híbrido muerto por su culpa.

El menor ya era de constitución delgada, aunque fibrado. Pero cuando el bastardo que lo encerró decidió ir a buscarlo, se encontró con un muchacho al que se le marcaban las costillas y con el estómago metido hacia dentro. En aquel mundo de semiinconsciencia en el que se había sumido Kenneth, como si permaneciera en hibernación a la espera de su dulce muerte, notó como era movido, pero no abrió los ojos ni quiso saber nada del maldito mundo. Ya se podían ir todos a tomar por el santísimo culo. Hasta en un instante de locura pensó si aquel ser que lo llevaba en brazos escaleras arriba de su lugar de tormento no sería la mismísima Muerte que venía a reclamar su cuerpo y su alma atormentados, y se sintió profundamente feliz y agradecido por que su insoportable suplicio hubiera llegado a su fin.

Un chapuzón repentino le hizo darse cuenta de que seguía muy vivo. Abrió sus ojos y exclamo sin voz - Ah...! qué…? – miró a su alrededor. Demasiada luz. Comida. Gente. Olores. Cosas. Sonidos. Le resultaba todo muy molesto. Cerró los ojos y se cubrió los oídos con las manos. Ni quería mirar al dragón, ni le apetecía escuchar su voz. Ni mucho menos dirigirle la palabra. ¿¿Para qué iba a hablarle si no le escuchaba y hacía de todas formas lo que le salía de los putos huevos?? Pero a pesar de su enfado, una pequeña parte dentro de él se sentía agradecida por que Vyrax no lo hubiera abandonado a morir solo en aquel lugar detestable. Y no quería volverle a hacer enfadar hasta tal extremo, así que intentó calmarse. No debía provocarle. No podía ser tan difícil de conseguir… ¿o sí? Teniendo en cuenta que se trataba de Kenneth, alguien impetuoso y explosivo por naturaleza, la cosa estaba jodida. Seguro que terminaría cagándola.

Bajó sus manos y abrió los ojos, notando algo en su cuello, susurró - ¿Qué es esto? – quiso saber, acariciando el objeto sin llegar a verlo. Pregunta absurda por otro lado, puesto que Vyrax JAMAS respondía a sus preguntas. Entonces se dio cuenta de algo y abrió los ojos asustado “¿¿¿Dónde están mis zapatos???” se gritó en su cabeza. Kenneth había escondido la pulsera rota de su madre ahí. Ahora estaba dentro de la tina. Se calmó al comprobar que seguía vestido. Pero seguro que terminaría sin ropa, si la intención del pelirrojo era limpiarle. Debía ocultarle ese objeto importante o se quedaría sin él, o vería como aquel malnacido lo incineraba. Vyrax no debía encontrar la pulsera. Con el corazón latiéndole a mil por hora Kenneth se quedó en completo silencio, sin mirar al dragón. Esa era la única forma que tenía de no discutir con él. Si abría la boca la cagaría, lo llamaría por su nombre, o sería sarcástico y borde con él. Así que mejor calladito, porque como lo volviera a meter en ese agujero sí o sí encontraría la manera de matarse, aunque fuera abriéndose las putas venas con sus garras de dragón.

Recordó al esclavo Orejas y lo buscó disimuladamente, como si estuviera fijándose en los objetos y la comida que tenía alrededor, y no buscando a alguien que quizás, y solo quizás, podría ayudarle a ocultar ese objeto de suma importancia para él. Puede que el muchacho no quisiera actuar de manera que seguro se ganaría un castigo, cosa que podía comprender. O que no hallara la manera de hacerlo, pues Vyrax estaba ahí al lado y sería muy difícil hacer nada sin que él lo viera, por no decir imposible. Así que estaba bastante jodido. Pero no se rendiría sin intentarlo.







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Re: Taming a stray dog [Vyrax] Fb

Mensaje por Vyrax el Vie Mar 08 2019, 18:35

Habia cargado con mi monstruo hasta el baño de una de las habitaciones de invitados. Nada en especial, pero queria que estuviera algo mas presentable, ademas que como me habia olvidado de él, igual andaba falemico. Recordaba a los perros de caza cuando se les dejaba sin comer para asi estuvieran mas alerta el dia que se usaban. Pero creo que con el hibrido me pase mas de la cuenta, evidentemente porque se me fue de la mente. Lo mejor era no hacer ni un solo comentario y todo estaria solucionado. Y asi podria mostrarselo al mundo y que se murieran de envidia. Sobre todo al gordinflón de Sarkios. Ese dragón apestoso creia que con sus esclavos podia darme envidia, ¡con lo feos que eran! Además ninguno parecia ser muy habilidoso, salvo en la cocina, porque ese asqueroso comia como un maldito oso con su pescado y miel. Se iba a enterar cuando viera a mi nuevo esclavo, reluciente. Y mi hermano tambien. Hasta puede que lo llevase al Coliseo para hacer apuestas enfrentandolo a otros gladiadores, seria divertido.

Pero ahora estabamos aún ahi, y él chico estaba muy callado. Tan solo hizo una pregunta, de forma tan apagada que me senti generoso en contestarle — Estas en una bañera — sonrei de lado y me acerque a un plato con frutas mirando a uno de los esclavos, el cúal bajo la mirada — Es broma. Supongo que sé que sabes que es una bañera. Ahora estás en mi casa, y la razón es porque quiero que mi nuevo esclavo este visible y no parezca un mendigo — cogi una uva metiendomela en la boca y me gire para mirar al moreno que estaba mirando al resto — Tranquilo, no muerden. Tu eres peor — sonrei de lado y chasqueé los dedos señalandolo — Quitarle la ropa y frotarle bien. Que reluzca como un puto diamante — mire a dos esclavas algo mas maduras, que incluso podian ser mi propia madre, acercandose a la bañera para empezar a quitarle la ropa al chico con sumo cuidado y mimo.

Hola cariño, a ver, tu tranquilo levanta los brazos y cierra los ojos que te vamos a lavar la cabeza ¿si? — una de las mujeres le arruyo una de las mejillas mientras le quitaba poco a poco la camiseta negra y la tiraba a un lado. La otra empezó a quitarle los zapatos dejandolos tambien fuera y vio que algo brillaba en su interior, por lo que se calló y continuo con su labor.

Por mi parte continue hablando — Verás, necesito que estés adecuadamente visible, porque me apetece que te vea un... "amigo" — frunci el ceño acercandome a la tina, donde comprobe que las mujeres ya se habian apartado dejando al chico desnudo por completo con jabón en el agua, que estaba ya bastante sucia por la porqueria que le habian quitado — Secadle y que coma algo. Después vestidlo con algo de ropa y... — me acerque al recimiente con fuego abriendo la tapa y lo abri metiendo la mano sacando una red métalica al rojo vivo, que relucia en mis ojos — Y después terminaremos el proceso. — me gire después de dejar la red en su sitio, cerrando aquel recipiente.

Las mujeres y el esclavo de las frutas, ayudaron al moreno a salir de la tina, para secarlo y después, le mostraron un atuendo que habia bien doblado al fondo del baño, sobre una balda de marmol, mas oscura al propio marmol del suelo, que iban en tonos grises azulados y blancos por todo el cuarto. El esclavo le paso al moreno los pantalones azul oscuro y camisa del mismo tono con bordados plateados, llegando a parecerse al que el otro muchacho llevaba, cuando las mujeres recogieron la ropa del hibrido y preguntaron que hacer con ella.
Quemadla — abri de nuevo el recipiente donde estaba la red. Ambas mujeres con la ropa harapienta de Kenneth, se acercaron y tiraron dentro todo haciendo que el fuego la consumiera en segundos. Pero no todo habia caido al fuego: en el bolsillo del nuevo pantalón, se encontraba la nueva pulsera rota del muchacho, que la mujer habia puesto ahi después de que el chico saliera de la bañera, pasandosela al otro esclavo de forma que ni su amo se diera cuenta.
Puedes comer y beber lo que quieras, en serio — movi las cejas un par de veces para después señalar con el pulgar las bandejas de comida y botellas y jarras de bebida que habia.




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Re: Taming a stray dog [Vyrax] Fb

Mensaje por Kenneth el Vie Mar 08 2019, 20:48

Sucedió algo muy muy muy extraño. Vyrax finalmente se dignó a dirigirle la palabra para responder a una de sus preguntas. Kenneth casi se muere de la impresión. Aunque la respuesta estuviera cargada de ironía y burla por su parte, era una respuesta. “Está de buen humor” anotó mentalmente. El pelirrojo lucía tranquilo y despreocupado. Nada que ver con el furioso ser despiadado con quien peleó en el bosque. El menor no era idiota, sabía que su propia seguridad y capacidad de sobrevivir hasta el siguiente día, dependían de que el bastardo no mostrara su peor cara. ¿Porqué estaría así Vyrax? Podría ser por que Kenneth no le hablaba prácticamente, o por haber disfrutado de tenerle encerrado ahí en esa celda truculenta un tiempo que no sabría determinar, o por nada que tuviera que ver con él. Debía ir con ojo y darse cuenta de cada pequeño detalle, para comprender cómo funcionaba la mente de su captor, por si podía aprovecharse de ello a su favor en algún momento.

Tras comer fruta, el señor de la casa ordenó a unas esclavas mayores que le desnudaran y le limpiaran bien. Kenneth empalideció cuando una de las mujeres le quitó los zapatos y se quedó mirando dentro “Va a delatarme… lo va a hacer… joder” sentía pánico. Pero no pasó nada. Los dejó fuera de la tina y continuó con su labor, mientras la otra le hablaba y trataba de calmarlo con suaves palabras que el menor agradeció. Se sintió arropado por esa desconocida que lo trataba con tanto cariño “No estoy solo” pensó, muy reconfortado. Al abrir los ojos se sintió como si Vyrax y sus sirvientes fueran un uno contra él, pero ahora era todo lo contrario, él se sentía uno más de sus esclavos, contra Vyrax. La cosa cambiaba mucho.

Para que el pelirrojo no sospechara nada raro, decidió clavar sus orbes turquesa en los suyos grisáceos, prestando total atención a sus palabras – Entiendo – dijo, sin levantar la voz, ni ser maleducado. Quería lucir de esclavo delante de alguien, pues vale. Como fuera, Kenneth agradecía el baño y esas manos cariñosas que le quitaban la mugre de encima. Era pulcro por naturaleza. Al terminar la limpieza, ordenó secarle, vestirlo y que comiera algo. No apartó sus ojos del dragón cuando éste quedó de espaldas y hizo algo con un objeto que no llegó a ver, pero sí distinguió parte del objeto que Vyrax sostuvo en su mano. Era algo al rojo vivo, lo que le hizo pensar de manera instantánea en su marca en la cadera “Mierda va a hacerlo” pensó, lleno de miedo. Y sus sospechas quedaron corroboradas cuando el pelirrojo habló de “terminar el proceso” de marcarle como su esclavo. Seguro.

Uno de los esclavos, moreno, joven de apariencia adolescente como él, y rostro hermoso, aunque manchado por cierto rastro de pena (le pareció a Kenneth), le dio ropa con la que se vistió. – Gracias – murmuró el castaño, porque no tenía nada contra los esclavos del dragón. Casi se le sale el corazón por la boca cuando Vyrax mandó quemar sus prendas de ropa. El dragón miraba al recipiente con fuego, y el esclavo que escondió la pulsera miró fijamente el bolsillo de su pantalón. Con un leve gesto de su mano Kenneth comprendió que la pulsera estaba ahí a salvo. Miró con ojos de agradecimiento eterno a su compinche. Lo habría abrazado si no estuvieran en la situación en la que se encontraban. ¿Porqué esos esclavos se preocupaban así por él? Si Vyrax se hubiese dado cuenta les habría cortado las manos como mínimo… ¿¿porqué arriesgar sus pellejos por un desconocido?? Kenneth sentía su corazón lleno de calidez. Incluso en las peores situaciones uno puede encontrar bondad.

Asintió con la cabeza y se acercó a uno de los esclavos para tomar algo de su bandeja, que era algo así como una tira de carne envolviendo un taquito de otro tipo de carne. El resto de las cosas eran platos fríos. Lo que le apetecía era algo caliente, y cuando lo cogió con dos dedos, comprobó que lo estaba, así que se lo llevó a la boca deleitándose con ello masticando sin prisas y tragando despacio. No quería terminar devolviéndolo por todos los días que llevaba sin comer nada. Cuando comprobó que eso le sentaba bien, se atrevió a tomar algo de vino. Kenneth miraba la comida y le daba vueltas a lo que estaba pasando. Sabía que Vyrax seguramente lo marcaría como de su propiedad en cuanto terminara de comer. También sabía que si lo cabreaba, recibiría un castigo de los que hacían historia. El híbrido intentó hacer una lista mental de pros y contras de aceptar quedarse ahí con el dragón. Pros: los otros esclavos eran amables. La casa era lujosa. Se notaba que el dragón tenía dinero. Pero eso no le había importado hasta ahora, solo en su faceta como esclavo, si tenía que serlo que fuera de alguien con recursos, que menos. Contras: Vyrax tenía muchísima mala hostia. Era sádico. Era un cabrón sin escrúpulos capaz de enterrarle vivo y olvidarse de su existencia, sin que le pesara lo más mínimo en la consciencia. Pros: joder el tremendo polvazo que echaron. Eso jamás lo olvidaría. Contras: Kenneth debía dar a cambio de ese sexo increíble su libertad. Y eso era mucho pedir. No. Kenneth no era alguien que aceptaría ser marcado por un ser como Vyrax sin presentar pelea. “Acabo de salir de un castigo insoportable y ya quiero ganarme otro…” se dijo a sí mismo.

Kenneth no sabía sacar las alas estando humano. Eso era algo que vio el día de la fiesta de Navidad que hacían algunos de los guardias dragones, y supuso que él también podría hacerlo, pero no se había puesto a ello. Así que salir volando quedaba descartado. Al menos mientras estuviera dentro de la casa. Tenía que conseguir salir, allí se transformaría en dragón y trataría de salir volando. Pensó que tendría muchas más posibilidades de pelear con el dragón si lo hacía en esa forma más dura y fuerte. Por como era el collar que le había puesto Vyrax le pareció que se rompería cuando se convirtiera en dragón. – Está rico esto – dijo Kenneth, sujetando la bandeja por debajo y quitándosela al esclavo, para acercársela a modo de plato y seguir comiendo de ella. Claro que no era comer lo que pretendía - ¡¡WAHH!! – de golpe el menor tiró el contenido de la bandeja y la propia plata a la cara del dragón y salió corriendo a enorme velocidad. Buscaba una ventana o la puerta de salida, pero allí todas las habitaciones eran enormes.

Derrapó saliendo del cuarto de invitados y pateó por el pasillo, golpeándose contra la pared del fondo que le frenó brusco. Intentó abrir los portones de las ventanas y no lo consiguió, así que se metió rápido por la primera puerta que vio y entró en otra habitación. Esta era mucho más lujosa que la anterior. Saltó por encima de la cama, abrió la puerta del otro lado, esperando salir a otro baño con ventana, pero se metió en el armario de lo que parecía una dragona de alta cuna, por los vestidos que le cayeron por la cabeza - ¡¡MIERDA!! – rugió, saliendo de allí marcha atrás. Sintiéndose atrapado, tiró los vestidos al suelo y los pisó, así como las sábanas que cayeron al suelo, yendo a colocarse con la espalda contra la pared que daba al exterior. Si no podía salir se convertiría allí dentro y que los Dioses Elementales le protegieran. Pensó que podría romper la pared con su cuerpo de lagarto - ¡¡AAAAAAAAAAGGGGGGH!! – sin perder más tiempo, el híbrido concentró su ira, su rabia, frustración, mala hostia y deseos de matar y comenzó a convertir su cuerpo en el de un dragón, saliéndole primero las dolorosísimas escamas azules por su anatomía todavía humana.







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Re: Taming a stray dog [Vyrax] Fb

Mensaje por Vyrax el Sáb Mar 09 2019, 13:06

Empecé a tener algo de sed, por lo que decidi coger una de las botellas y servirme en un vaso un poco de vino. No era de los mejores, y si se llamaba vino era porque venia de las uvas fermentadas, pero desde luego mis botellas tenian mejor sabor. Aunque las tabernas servian aútenticos meados a comparación de esto, asi que nadie podia quejarse bajo mi techo. Habia visto como mi monstruo estaba mas callado y quieto que el primer encuentro, por lo que supuse que el castigo le habia sentado bastante bien. O eso llegué a pensar, hasta que cogio un pedazo de carne, agarro la bandeja como si fuera a tragarse todo de golpe, pero directamete me la tiró encima para echar a correr.

La bandeja con la carne me golpeo en los brazos, manchando mis mangas de la salsa y grasa, y cuando mire al resto de esclavos sonrei de lado sin moverme del sitio — Ummm, interesante. Aún tiene fuerzas para correr — rei bajo quitandome la camisa mientras caminaba hacia fuera — Quiero una camisa nueva. Y que venga ÉL — sentencie caminando con tranquilidad llendo por el amplio pasillo, en dirección contaria hacia donde habia ido Kenneth, pues iba a ponerme algo mas decente, además de hacer un par de cosas mas.

—————— HABITACIÓN DE YAWNIIK  ——————

Estando en la biblioteca, escuche demasiado ruido fuera, por lo que sali para ver que ocurria. Hice que mi esclava se quedase alli, pues si Vyrax andaba por alli haciendo de las suyas, no queria que la pagase con ella. Al salir al pasillo vi como un muchacho corria en dirección de mi habitación cerrandose en ella. Enarque una ceja y con paso firme fui alli, entrando de golpe. Al ver al joven, pude observar varias cosas: que no era un humano normal y que llevaba un collar trampa. Se estaba transformando alli mismo y eso iba a hacer que perdiera la vida en menos de lo que mi marido se cansa de sus caprichos.

Extendi la mano hacia el chico muy seria — No lo hagas o perderás la cabeza — señale el collar — Ese collar posee cuchillas ocultas, y se impulsan al ser forzadas. He visto como funciona otras veces — alcé ambas cejas cruzando mis brazos. Vi que mi ropa estaba tirada por el suelo ademas de las sabanas, y sonrei fugazmente — Eres el chico nuevo ¿verdad? — camine hacia un lado de la habitación mostrando que no era una amenaza, dejandole la puerta abierta. Era una habitación tan amplia que si queria podia echar a correr por cualquier lado y escapar. Aunque si queria no lo permitiria. Pero no era mi estilo, a diferencia de mi "querido" marido, yo no tenia esa enquina con los humanos o esclavos. Usaba otras tácticas mas sútiles.
Soy Yawniik, la esposa de Vyrax, ¿como te llamas? — aprete los labios un segundo — Sé de ti porque Bill me hablo de ti — apoye mi espalda en la pared y mire con mis ojos rosados al chico sin pestañear — Supongo que prefieres morir antes de estar bajo las ordenes de Vyrax, y te entiendo. Pero piensa que le estás haciendo un favor — suspire profundamente bajando la mirada — Si te transformas, mueres, o te suicidas por ti mismo, será como si él hubiera ganado sobre ti. Puede ser cruel, un desgraciado sin alma que parece no poder detenerse ante nada... — fui acercandome al muchacho y lo sonrei mirandolo a los ojos tomandolo de los hombros — ¿Crees que lo aguanto por placer? ¿Que soporto que se la meta a cualquiera? No te ofendas — alcé ambas cejas dandole un par de palmadas en uno de los hombros y volviendome a cruzar de brazos — Sacrificar algunas cosas, dan otras mucho mejores. Solo tu puedes escoger ser inteligente y jugar con ese hijo de puta o que él juegue contigo — aprete los labios un segundo y termine por ladear la cabeza mirandolo fijamente. Después de todo ese chico me recordaba a alguien especial.


¡Yawniik! Deja a mi esclavo en paz — pase al interior de la habitación, seguido de un "empleado" de la mina, al que habia avisado para hacer un nuevo trabajo: custodiar a mi nuevo juguete. Me eché a un lado mirando a mi esposa para que el moreno pudiera ver a su nuevo custodio, pero me dirigi a la dueña de la habitación — No sé que le habrás contado a mi monstruo, pero ya lo hablaremos esta noche, durante la cena. O después de yacer en esta cama. O en la mia, tu eliges — me acerque a darla un beso que ella no pudo rechazar, aunque si se mostró algo rehacia, por lo que la agarre de la nuca y me separe unos centimetros para mirarla a los ojos y la envie un mensaje telepatico privado *Seré cruel, pero nunca vuelvas a decir eso de mi madre porque juro que te haré tragar tierra para hundirte en el mar* termine por darla un pico con una sonrisa y mire a mi esclavo — ¿Que pasa esclavito? ¿Miedo? — chasqueé los dedos y el guardia fue a por el moreno cogiendolo de los brazos con gran fuerza — A partir de ahora pasareis mucho tiempo juntos — me gire y empecé a caminar hacia la salida.


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Re: Taming a stray dog [Vyrax] Fb

Mensaje por Kenneth el Sáb Mar 09 2019, 21:54

En el momento en que Kenneth estaba iniciando su dolorosa transformación en pequeño dragón de escamas azules, se abrió la puerta de la habitación de golpe. Creyendo que se trataba de Vyrax que venía a matarlo como mínimo, se asustó muchísimo y por desconcentrarse, la mutación quedó paralizada. Pero no fue el pelirrojo quien entró en la sala, sino una chica tremendamente hermosa, de piel morena, pelo oscuro y curiosos orbes rosados “Es una dragona” pensó, tensándose más, relacionando el color imposible de sus ojos con el del pelo azul de Dantalian. Aquella fémina le explicó que pasaría con su cuello si forzaba el mecanismo de cuchillas decapitadoras que escondía el collar que Vyrax le había puesto. La creyó. Pero mantuvo su transformación a medio hacer porque no pensaba dejarse atrapar y punto. La dragona se cruzó de brazos y sonrió al ver el estado de ¿su habitación? por como iba vestida, bien podía serlo. Al ver que ella no hacía amago de atacarle, y que mantenía las distancias y le hablaba con tranquilidad, Kenneth comenzó a calmarse un poco. – Si, soy el nuevo. Pero no por mucho tiempo – añadió. Porque huiría o moriría en el intento.

Yawniik se presentó como la esposa de Vyrax - ¿¿Tú eres su mujer?? – respondió el castaño muy sorprendido. Había esperado a una malvada sádica, tirana e hija de la gran puta como él. Pero al menos, si lo era, lo disimulaba de maravilla la linda dragona – Me llamo Kenneth... ¿Bill? – le preguntó, pues no sabía a quién se refería. La rabia descontrolada se iba apagando en el interior del híbrido, mientras ella relataba en voz alta exactamente lo que él estaba pensando sobre morir – Yo no lo veo así… - murmuró con lo de estar haciéndole un favor al pelirrojo si se dejaba matar. Pero ella continuó hablando, y cuando llegó al punto en que dijo que si cometía suicidio o moría, Vyrax ganaba la partida, Kenneth dejó de intentar transformarse, quedando de nuevo en su estado original completamente humano. El menor escuchó muy atento todo lo que le decía la dragona. Sobre sacrificarse por un bien mayor. – No me ofendo – murmuró, perdido en sus orbes fascinantes y su voz tranquila. Era realmente elocuente esa dama draconiana. “Sólo tú puedes escoger ser inteligente y jugar con ese hijo de puta” le dijo ella, y Kenneth comenzó a responderle – Pero yo no sé cómo... – él no sabía manipular, ni ser falso, ni actuar impulsado por un propósito que no fuera lo que él creía que era correcto y digno. ¿¿Cómo aprendía uno a hacer esas cosas?? El híbrido lo creía algo imposible para él, tenía a Vyrax como en un pedestal de maldad, conocimientos y experiencias, y Kenneth a su lado era como un gusano ignorante y socialmente muy torpe. Apreciaba sus consejos, pero era como pedirle a un pez que trepara un árbol para conseguir comida. Al menos por ahora. Aquellas palmaditas suaves en sus hombros fueros reconfortantes. No sabía si ella le estaba camelando y mentía, como había visto hacer a Tizne. Pero decidió creerla. Darle un voto de confianza y tratar de comprender a qué se refería con esos consejos que le daba.

La conversación con Yawniik quedó cortada por la aparición del bastardo pelirrojo, que entró en la habitación seguido de un guardaespaldas o yo que sé, un tipo gigantesco que capaz era de mandarlo a la luna de un solo guantazo con esos musculotes potentes y antinaturales que poseía. Vyrax se dirigió directamente a su mujer dragona y le habló de malas maneras sobre enterarse de lo sucedido en esa sala con Kenneth. Después de follar en la cama que fuera. Aquello sorprendió al de orbes turquesa. Y aun le sorprendió más sorprenderse. Él ya sabía que ella era su esposa, y que compartieran cama era lo normal. Pero no había pensado en ello. Es decir, hasta que el pelirrojo no lo mencionó, él no visualizó a ambos dragones follando como animales en ese mismo dormitorio. Y sintió una punzada de celos por Yawniik. Y más cuando él LA BESÓ. No importaba si ella lo deseaba o no. Lo importante es que a la hembra sí quiso besarla, mientras que a él literalmente le escupió en la cara cuando intentó hacerlo en medio del polvazo en el bosque. Lo siguiente que hizo su cabeza, sin que él lo ordenara, fue compararle a él con la dragona. Ella era espectacular, y evidentemente hembra. Kenneth se consideraba hermoso, pero no así como relucía ella por sí misma con luz propia. Además, tenía algo que no podía cambiar, él era varón. Puede que aquel fuera el problema, que a Vyrax no le gustara besar a otros chicos. O a sus esclavos en general fueran chicos o chicas, solo lo hacía con dragones…? Todavía no podía saberlo.

A continuación, el de orbes grisáceos se dirigió hacia él. No respondió a su pregunta. – Nnhg – se quejó un poco cuando el mastodonte hipermusculado lo agarró tan fuerte. - ¿Porqué? – preguntó a eso de pasar mucho tiempo juntos. Maldita la gracia que le hizo al menor escuchar aquello. Mientras seguía mansamente al dragón hacía el inicio de su nuevo destino, el híbrido meditó en todo lo sucedido en la habitación de la esposa del dragón, en las palabras que ella le había dicho. Realmente cada vez que Kenneth trataba de pelear con Vyrax, o de engañarle, despistarle, lo que fuera, él siempre iba un paso por delante. Por ser dragón, por tener más años vividos, porque era indiscutiblemente listo, previsor, poseer más fuerza, carácter y recursos. Todo en conjunto lo convertían en un ser CASI del todo invulnerable. CASI porque Yawniik le dijo que existía una forma de jugar con él “Ojalá hubiera tenido más tiempo de hablar con ella” se dijo.

Estaba claro que huir no huiría. Ni le quedaba la baza de suicidarse o hacerse matar. Vyrax había tomado la decisión de convertirlo en su esclavo y a Kenneth no le quedaba más remedio que aceptarlo, por mucho que le pesara. Pensó en las mujeres que lo bañaron, en como se compincharon con el otro esclavo para mantener a salvo su pulsera. Pensó en Yawniik. Aquella casa no era un lugar tan terrible en el que vivir. Si solo hubiese estado Vyrax las cosas serían muy diferentes. Seguramente Kenneth haría rato que estaría muerto. Pero seguía con vida, y gracias a ellos sentía que a pesar de lo terrible de la situación, sería medianamente soportable con su compañía. Y si Yawniik era capaz de mostrarse tan tranquila, altiva y elegante en la situación en la que se encontraba, él podía hacer lo mismo. Se enfrentaría a su fatal destino con la cabeza alta y no se dejaría hundir por él. – No. Ya no siento miedo… Amo. Luciré con orgullo tu marca – le respondió serio a la pregunta hecha bastante rato atrás, llamándolo por el apelativo que él le exigió que lo hiciera, porque quería comprobar cual era su reacción al hacerlo a su manera, y no a la de él. Si Vyrax se giraba a mirarle a los ojos, encontraría en ellos una paz consigo mismo en Kenneth que no había hallado hasta ahora. Al  menos en cuanto a marcarlo como su esclavo. De cómo se sentiría cuando llegara la hora del castigo por haberle tirado la plata de comida encima y haber huido de él como lo hizo... de eso ya se preocuparía cuando llegara el momento. Los dramas de uno en uno.







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Re: Taming a stray dog [Vyrax] Fb

Mensaje por Vyrax el Lun Mar 11 2019, 22:38

El chico todavia parecia confuso, ofuscado con el mundo. Era normal, seguramente siendo de Eneas por su acento, no sabia siquiera lo que era un dragón, mucho menos la esclavitud. Asenti con la cabeza cuando pregunto si era la esposa de Vyrax. En cuanto nombro a Bill de aquel modo, comprendi que mi marido ni lo habria mencionado por su nombre como siempre — Bill es el chico que viste al llegar. Es por asi decir, su conciencia — intente explicarlo mas o menos, pues la relación del pelirrojo con el chico era realmente extraña. Pero antes de poder seguir con la conversación, aparecio Vyrax acompañado de uno de sus empleados, y no uno cualquiera.

Una vez saliamos de la habitación de mi querida esposa, escuche la sútil pero curiosa pregunta de mi montruo, por lo que decidi contestar — ¿Tu que crees? — si bueno, no era una respuesta muy precisa, pero después de que el esclavo hubiera hecho aquel escándalo, no merecia mucho mas. Y estaba de buen humor. Según caminabamos de nuevo a la habitación anterior, me detuve en mitad del descansillo y mire al empleado que llevaba a mi monstruo — Llevalo mejor al jardin. No quiero que huela a carne quemada — arrugue la nariz como si aquello realmente me diera asco, pero realmente lo que me daba asco era tener que ese crio se despellejase y pusiera uno de mis baños hecho un horror, para después ser tan mal educado. Y no me habia pasado por alto su intento de hacerse pasar por buen esclavo. Pero hacia solo unos minutos, me habia tirado una bandeja a la cara. Imposible de creer ese cambio tan sumiso, no sin creer que habia algo detrás.

Mientras el chico era llevado al exterior, fui a por los trastos, con ayuda de un par de esclavos. Una vez todo en orden y fuera, decidi que todo aquello se hiciera en el jardin trasero, para mas comodidad — Si quieres gritar, insultarme, llorar... en fin, lo que sea... hazlo, no te juzgare. Incluso él intentó golpearme — mire al musculitos que retenia al chico — Lo bueno es que quedo inconsciente y cuando despertó, solo tenia la herida vendada — sonrei llevando mi mano al contenedor, sacando la red. Al levantarla, esta se veia roja intensa, pudiendo notarse el calor a cierta distancia — Normalmente suelo ponerla en la espalda, las piernas... incluso el pecho — mire la red métalica, que sostenia ahora con ambas manos comenzandome a acercar al moreno — Por cierto, ¿que tal te caen tus nuevos compañeros? — lo mire entrecerrando los ojos con una sonrisa sútil. Fue entonces cuando mire de reojo al musculitos haciendole un gesto — Extiende su brazo izquierdo — ordené con voz grave y cuando vi aquel brazo, ladee la cabeza mientras estiraba la red sobre este para comenzar a dejarla caer sobre la piel. El sonido del métal al rojo quemando el brazo, empezó a sonar justo de ver como su carne empezase a enrojecer como el propio fuego.




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Re: Taming a stray dog [Vyrax] Fb

Mensaje por Kenneth el Jue Mar 14 2019, 00:44

Kenneth acababa de decirle a aquel maldito desgraciado que luciría su marca con orgullo, y Vyrax tuvo los santos cojones de no decirle ni una puta palabra al respecto. Solo dijo un breve comentario en referencia al guardián que le había buscado, y acto seguido el dragón pelirrojo dejó de dirigirse a él y le pidió al mastodonte que lo sacara fuera para no apestarle la puta casa a carne quemada “No, si encima que quien quiere marcarme es él, voy a tener que pedirle perdón por las consecuencias… tsk” eso lo pensó, pero no lo dijo. Se mordió la lengua y no replicó lo que tantísimas ganas tenía de hacer. Se prometió a si mismo mantenerse calmado y con la cabeza alta mientras era convertido en esclavo de ese maldito psicópata y por sus huevos de híbrido que lo haría. Kenneth le habría dado un puto puñetazo a esa naricilla arrugada para hacerle tragar su cara de asco al dragón.

Pero en vez de eso, fue llevado por su guardia hacia los jardines. Cuando salió recordó lo espectaculares que eran, y hasta se alegró de que el de orbes grises hubiese decidido hacer allí ese marcaje. Al menos tenía con qué alegrarse la vista - ¿Sabes quien construyó el jardín? – le preguntó al dragón enorme que no le quitaba los ojos de encima, pero se encogió de hombros ignorándolo, o realmente no lo sabía, o se la sudaba de canto. Estaba claro que, dejando de lado a la señora de la casa, el resto de los lagartos por ahí eran más bien esquivos en cuanto a responderle preguntas. Bueno, ya se enteraría por algún otro de los habitantes. Seguro que Bill lo sabía “Dijo que era como la consciencia de Vyrax. No sabía que tenía una” pensó, mientras caminaba hacia la parte trasera de la casa.

Una vez todo estuvo listo, su amo dragón le dijo que podía gritar o insultarle, que no lo tendría en cuenta. Kenneth estaba más o menos tranquilo, sin saber exactamente cómo iba a ser marcado. Pero al saber que ese tiarrón enorme y fuerte intentó pegar al pelirrojo cuando lo marcó… aquellas palabras le hicieron anidar un sentimiento de cierto desasosiego en su interior. – Tranquilo. No te morderé – le respondió, intentando recuperar la calma que había sentido antes. Pero Vyrax se lo ponía cada vez más difícil. Cuando le dejó ver aquella red al ardiente al rojo joder pues claro que se acojonó. Escuchó los lugares habituales donde solía ponerla y Kenneth dirigió una mirada interrogante a su torturador ¿¿¿No estaría pensando en ponerle esa puta mierda en la polla o alguna salvajada como esa??? Ese imbécil capaz era de dejarlo impotente por mera diversión. Casi se alegró cuando vio que Vyraxes se le acercaba y pidió al otro dragón que estirara el brazo al nuevo esclavo “Joder menos mal” suspiró el menor, aliviado por mantener en su lugar y en pleno funcionamiento su aparato viril, tan importante para él. - ¿Mis nuevos compañeros? – tardó unos segundos largos en darse cuenta de que el pelirrojo le había hecho una pregunta – No he tenido tiempo de conocerlos mucho. Pero me caen bien – dijo, sin comprender a qué venía eso. Por poco que conociera a ese bastardo, sabía que no le preguntaba eso por conocer su estado de ánimo, o si estaba cómodo en la casa, ni nada parecido. Seguro que había segundas intenciones escondidas en esa pregunta.

Kenneth alzó su brazo y lo dejó bien recto. Manteniéndose serio y con la barbilla alzada. En el puto instante en que la red al rojo vivo tocó su delicada piel, el dolor que sintió el menor fue demasiado tremendo, abrumador - ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!!! – primero gritó como un animal siendo despedazado por otro. Y luego gritó más - ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAHHHH!! – y solo tomó aire para volver a gritar como un maldito poseso - ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!!! – se agarraba el brazo, sudaba, temblaba, lloraba. Aquel era el maldito dolor más intenso y corrosivo que hubiera sentido jamás en su vida. Su cuerpo completamente fue convertido en dolor. No solo su brazo, aquella mierda se expandía en intensas oleadas palpitantes de punzante dolor insoportable y al castaño cada segundo le costaba mantener el tipo.

Hasta que al final, y solo cuando TODA la puta red estuvo apoyada contra su brazo, fue cuando comenzó a sentir los síntomas de un maldito desmayo inminente. Cayó de lado contra el guardián mastodonte, que lo sujetó para que no terminara cayendo al suelo. Kenneth continuaba quejándose – ¡AaaHHhhmmm…hhhmmnnnggggg…! - se agarraba el brazo a sí mismo con la otra mano y se clavaba las uñas. Y entonces fue como si aquel caos de puro dolor que le había destrozado por dentro… como explicarlo… como si dejara de ser una explosión caótica de algo insoportable y pasó a ser más unas pulsaciones con cierto ritmo único y tranquilizador. Como si su piel, su cuerpo, le dijera que lo peor ya había pasado. Pero no había pasado. Porque para variar, Kenneth comenzó a lucir una dura erección en su entrepierna. Y solo tenía un jodido objetivo en mente. Quien le había provocado dicho estado demencial. Se acercó a Vyrax y le recordó – Dijiste que podía hacer lo que quisiera – Kenneth apartó a su guardián y se apoyó contra el torso del dragón, sujetándole firme por su nuca con su brazo sano, le plantó un beso en los labios LO QUISIERA O NO - ¿Tanto te repugno amo? – le preguntó con la voz cargada de rabia y deseo, y ceño fruncido, pero medio sonriendo. El menor estaba pálido, sudoroso, temblaba. Pero no iba a rendirse tan fácilmente. ¿No quería un monstruo? Pues precisamente en eso lo estaba convirtiendo. En uno tan loco, tan ido, que en vez de odiarle con toda su alma por los castigos, por haberle mantenido encerrado tanto tiempo a solas, por marcarle así… en vez de desearle la puta muerte lo que ansiaba era su calor, su cercanía, follar como putos animales y no pensar en nada que no fueran sus pollas y culos por lo que le quedaba de vida.







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Re: Taming a stray dog [Vyrax] Fb

Mensaje por Vyrax el Jue Mar 14 2019, 18:41

Bueno, la verdad es que para ser un hibrido tan bocazas, crei que tendria algo mas de dignidad, pero al menos no se meo encima cuando saque la red al rojo vivo. No sé que pensaria lo de hacer marcas, porque cuando esto se hacia a las reses y demás, todo el mundo incluidos los de Eneas sabian que se usaban hierros al dente. Este tontolava parecia que iba a usar tinta o algo parecido. En fin, al menos le pille desprevenido con la pregunta de sus compañeros, que por otro lado, me hizo sonreir. Era evidente que solo habia estado con tres, y que esos tres habian sido demasiado simpáticos con él, ¿la razón? Supervivencia, pronto iba a comprobar que esa simpátia iba a desaparecer entre ellos para competir por agradarme a mi y no para ayudarse entre ellos. Solo intentaban ganarse al nuevo para después clavarle un puñal por la espalda y hacerle quedar mal como hacian con muchos otros. Esas mujeres eran expertas, de ahi que fueran las mas mayores de mis esclavos.

Cuando el monstruo comenzó a gritar al ponerle la red, frunci el ceño mirandolo como si estuviera loco, hasta que poco a poco ese grito fue disminuyendo. Trás ver que la red quedo bien impregnada, la aparte de su brazo, dejando la herida en el. Llevaba el métal en mi mano hacia un cubo de agua fria, cuando escuche al hibrido hablar, diciendo algo sobre que podia hacer lo que quisiera. Me gire para poder ver que hacia, cuando comprobe al hibrido besar en los labios a uno de mis esclavos, que era tan alto como yo. Enarque una ceja y volvi hacia el cubo dejando caer la red, echando a reir bajito, después de oir lo de si me repugnaba. Volvi a acercarme donde estaban los otros y me cruce de brazos — Será mejor que te venden ese brazo, antes de que vuelvas a perder el conocimiento — sonrei dandole con el dedo en la frente — Y beses a un caballo pensando que soy yo — eche a reir de nuevo girandome para ir a uno de los bancos, bajo unas parras llenas de uvas verdes. Desde ahi lo mire fijamente a los ojos — Eres un engendro medio humano, claro que me repugnas. Pero no hay cosas como tu habitualmente — lleve mis manos a los lados del respaldo, apoyandome por completo, separando mis piernas plácidamente — Los besos, ademas, son algo demasiado preciado que solo lo obtienen quienes lo merecen. Agradece que hayas besado a ese esclavo y no a mi, porque estos labios no han besado a nadie hace siglos, ni lo harán — sentencie muy serio, sin pestañear.




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Re: Taming a stray dog [Vyrax] Fb

Mensaje por Kenneth el Jue Mar 14 2019, 20:59

La voz de su amo le hizo girarse hacia el lado – Vyr...? – preguntó confundido. Al entender que el dragón estaba ahí, era imposible que le hubiese besado. Miró al esclavo al que le había saltado encima y soltó un rugido de frustración - ¡¡WAH!! – empujó al esclavo cabreado, aunque la culpa realmente la había tenido él, y no el otro. Seguía muy mareado. Lo suficientemente en sus cabales para escuchar de boca de su nuevo Dueño y Señor Vyrax que era un maldito engendro y que le repugnaba. – Que te jodan... Eres tú quien ha querido tenerme como esclavo ¡¡Yo no fui corriendo a suplicártelo!! TSK – chasqueó la lengua, molesto, sintiendo constantemente el dolor lacerante en su brazo recién marcado. – Mientes – murmuró luego, serio y cabreado – Acabo de ver como besabas a Yawniik. Así que no me digas que nadie los besa hace años porque no te creo – fueron sus últimas palabras hacia el pelirrojo.

Uno de los esclavos de Vyrax se acercó a Kenneth con intención de vendarle la herida y ponerle un ungüento. Se quedó quieto y callado mientras lo hacía, con la mirada fija en su brazo. Conocía pocas marcas de esclavitud. La suya en la cadera que le hizo su padre, y pocas más. Desde luego ninguna era tan enorme y rara como la que el bastardo de su Amo le hizo. Para empezar era enorme joder. Y no llevaba ningún distintivo propio, ni iniciales, o algo que recordara a él. Y eso era muy extraño, porque Vyrax era muchas cosas, pero sobre todo era egocéntrico y pensaba que todo el puto mundo daba vueltas alrededor de su ombligo. ¿Sería una referencia a una red, como de manipulación de los demás? ¿O una red de pescador porque amaba el mar? Eso último no le encajaba demasiado con el pelirrojo, pero todo era posible. Quiso saber más - ¿Por qué una red? Ya que voy a llevarla el resto de mi maldita vida, quiero saber por qué elegiste esto como marca... Amo – pensó que quizás volviéndole a llamar así conseguiría más del dragón. Poco a poco la marca iba desapareciendo bajo la venda “Voy a llevarla toda mi vida. O lo que me quede de ella, porque al paso que vamos poco le voy a durar vivo a este bastardo. Toda. Siempre. Aunque deje de ser su esclavo. Aunque huya. O consiga la libertad como sea. Vyrax siempre irá conmigo” se estremeció traumatizado por como había cambiado radicalmente su existencia desde que se cruzó por primera vez con ese cruel y salvaje dragón pervertido al que adoraba a pocos ratos, y temía y hastiaba hasta la saciedad en muchos.







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Re: Taming a stray dog [Vyrax] Fb

Mensaje por Vyrax el Vie Mar 15 2019, 12:51

Me sentia bastante tranquilo después de haber marcado a mi monstruo, además de haberlo visto besando de esa forma tan comica a otro esclavo. La verdad es que su forma tan basta de atacarme, me resbalo esta vez y ladeé la cabeza mirandolo con chuleria — ¿Estás seguro de eso? — sonrei de lado — Yo te recuerdo arrastrandote como una puta serpiente. Aceptaste ser mi esclavo en ese momento — alcé ambas cejas mirandolo algo mas serio pero con cara risueña.
Fue cuando me echó en cara que si seguia besando, a pesar de haberle soltado una mentira. Fue entonces cuando eché a reir a carcajadas — Si, si... lo sé. Me gusta besar, soy besucón, lo admito — mordi mi labio inferior pensando que a veces era incluso pesado, sobre todo estando ebrio — ¿Y que? ¿Acaso quieres un besito? — desde luego los celos se notaban a leguas, por lo que entrecerré los ojos mirandolo unos segundos. Ese chico estaba loco, pero al menos podria tenerlo bajo control si me daba la gana y sin que él lo supiera.

Cuando pregunto por la marca, suspire poniendome en pie, viendo como le vendaban la herida — Dices la red, ¿no? — ahora lo mire a los ojos desabrochando mi camisa, ya que empezaba a ocultarse el sol entre las montañas — Amo... mo-a, mo-a, mo-a, mo-a... si lo dices alrevés es como zorra y arroz — sonrei quitandome la camisa, mostrando mi torso desnudo, dejando la prenda sobre el banco y empezando a desabrochar mis pantalones — ¿Has estado alguna vez en las arenas del Coliseo? — me quite los pantalones dejandolos junto a la camisa — Los gladiadores usan lanzas, espadas, martillos... todo tipo de armas para el ataque. Tambien escudos, pero no muchos lo usan para golpear — comencé a caminar hacia el hibrido tomando su mano con el brazo de la herida y lo alce a la altura de mis barbilla — Hay tambien redes, de métal. Se pueden lanzar contra el oponente, para hacerlos entorpecer y ganarles, o quitarles las armas, incluso puedes defenderte con ellas si sabes hacerlo — deje su mano posada en mi pectoral y acerque mi rostro al suyo lo justo para susurrarle en los labios — Es la mejor arma, como yo — pose finalmente mis labios sobre los del otro, casi en un roce sútil, para pasar a besarlo mucho mas ritmicamente, abriendo la boca y meter mi lengua húmeda y caliente en la del moreno, uniendo ambas en una danza que se detuvo en pocos segundos. Al separarme lo mire divertido con media sonrisa — Además la V ya estaba cogida, y las flores de campana tambien — eché una carcajada comenzando a caminar hacia el campo, donde de mi espalda, se extendieron mis alas rojas, las cúales me ayudaron a salir volando, para mas tarde poder tomar mi forma real y volar hacia las montañas quemadas.




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Re: Taming a stray dog [Vyrax] Fb

Mensaje por Kenneth el Vie Mar 15 2019, 17:37

Cuando el híbrido le gritó eso de que él no había pedido ser su esclavo y Vyrax le recordó que sí que lo había hecho, arrastrándose como una puta serpiente, no pudo contenerse y le replicó a malas - ¡¡Eso no tenía nada que ver con ser tu esclavo y lo sabes!! Joder... – lo hizo por follar con él. Por nada más. Maldito fuera él mismo y sus instintos básicos animales incontrolables. Y ya cuando su dueño dragón comentó lo de ser un besucón, se le encogió el corazón – Vete a la mierda – espetó cuando le preguntó si quería un beso, apartando la mirada de él. Ahora mismo antes besaba un puto sapo baboso que a ese imbécil engreído. Y más sabiendo que iba por ahí besando a todo dios menos a él. Eso sí que le sentó como una puta patada en el estómago. ¿¿¿Qué demonios tenía él de malo para que no quisiera hacerlo??? Quizás a otro no le importaría no ser besado por su amo en toda su vida, quizás otro esclavo lo agradecería. Pero para Kenneth no tener ese acercamiento era como estar bajo el agua del mar, sin poder respirar. Lo necesitaba y punto.

Entonces el dragón de orbes grises le cambió radicalmente de tema, parecía que iba a hablarle de la red, y por eso le prestó atención, aun sintiéndose dolido, ahora en su brazo y en su orgullo. – Moa – dijo repitiendo sus palabras – Eso es una soberana gilipollez. No significa nada - “Zorra” y “Arroz” cierto era que podían mantener ese juego de letras al pronunciarlas rápido, pero “Amo” y “Moa” no tenían sentido – Deja de inventarte cosas – murmuró fastidiado por no seguirle el hilo de pensamientos, y por estar hablando de gilipolleces cuando tenían otros asuntos más importantes que comentar. El menor no pudo apartar sus orbes turquesa del espectacular cuerpo del dragón cuando este comenzó a desnudarse, hablándole las arenas del Coliseo – No, mi señor. No he estado ahí. Solo en los palcos, y no prestaba demasiada atención a los luchadores – dijo, ya que había ido a robar básicamente. El tremendo ejemplar de dragón, con sus escamas a la vista, se le acercó tal como los Dioses tuvieron a bien de traerlo al mundo, hablándole de las armas ofensivas y defensivas que usaban los gladiadores. Kenneth tenía que mantener conscientemente la atención en sus palabras, evitando distraerse demasiado con las tremendas vistas que le regalaba ese condenado pervertido.

Vyrax le cogió del brazo recién marcado y se lo puso en su torso, provocándole más dolor al híbrido, pero ni de coña pensaba interrumpirle ahora por nada del mundo. Era un momento casi mágico, dado que el pelirrojo no se mostraba violento, ni antipático, y además no llevaba ropa puesta y estaba dándole la información que le había pedido. La palma de la mano de Kenneth se llenó de la calidez del cuerpo de su dueño dragón – Redes de metal. Jamás imaginé que se pudiera luchar con algo así – comentó el castaño. Los orbes turquesa del híbrido permanecían fijos en los de Vyrax, quien estaba realmente cerca de él. Tan cerca que prácticamente se tocaban cuando dijo aquellas palabras, comparándose con una red. El menor permanecía completamente callado. Inmóvil. Sin ser capaz de reaccionar. Ya había hecho bastante el imbécil aquella tarde besando al esclavo por error. Seguro que su señor pensaba moverse si trataba de lanzarse a por él, o algo peor que eso. Así que se contuvo y permaneció con el corazón en un puño un instante que le pareció eterno.

Y entonces Vyrax le besó.

No fue un beso de pasada, un leve roce entre labios. No. Ese cabrón malnacido separó sus labios, provocando que Kenneth cerrara los ojos, e hiciera lo mismo con los suyos, y dejó que su dueño penetrara en su cavidad bucal, mientras él hacía lo mismo con la contraria, con su mano todavía puesta sobre el torso del mayor. El corazón le latía ahora muy muy rápido en su pecho. Demasiado intenso. Ya comenzaba a dar por sentado que con Vyrax no habría besos JAMAS. Pero ahí estaban, dragón e híbrido, amo y esclavo, moviendo sus bocas al unísono. Y al fin Kenneth sintió como si de pronto ese dragón le hubiera llenado los pulmones de aire, permitiéndole respirar bajo el agua. Se perdió completamente en ese beso. Y lo sintió al mismo tiempo eterno, pero efímero, pues mucho antes de lo deseado, Vyrax separó los labios de Kenneth, que estaba entre increíblemente alucinado y tremendamente complacido. Abrió despacio los ojos y escuchó eso de la V y las flores de campana, que no sabía qué cojones eran, pero ya se lo preguntaría en otro momento, dado que su dueño se alejó riéndose y salió volando con unas preciosas alas rojo sangre. Seguía mirándole, ya estando el mayor muy lejano, cuando éste se transformó en dragón.

Tuvo que recordarse a sí mismo que ése era el mismo idiota que lo mantuvo encerrado, que lo torturó, que machacó, que lo esclavizó... “Pero me ha besado” pensó, sintiéndose demasiado bien por ello, como si de pronto aquel simple gesto hubiera restado importancia al resto de putadas que le hizo.







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Kenneth
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