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Trama: Grupo C (Draegan, Maverik, Hécate, Peter Merlyn, Eco)

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Re: Trama: Grupo C (Draegan, Maverik, Hécate, Peter Merlyn, Eco)

Mensaje por Invitado el Lun Jun 09 2014, 12:50

El tributo de la diosa, una vez al año, y sólo una, osaba pisar aquel enorme edificio por mostrarse sumisa y obediente ante la Reina Madre. Digna sirvienta de su elocuente señor y de las normas establecidas por esa ciudad durante los últimos años de su existencia. Un diezmo que no le interesaba ni le hacía gracia arrojar a los pies de una estatua bien pulida y tétrica; sin embargo allí volvía a encontrarse, como cada maldito año, pero con una sorprendente diferencia que la hizo sonreír con ironía.

El caos reinaba en aquella estructura a la que llamaban templo. Humanos y dragones parecían huir espantados de la bocanada de humo negro que sobresalía de aquellas enormes puertas; mientras que pocos valientes se introducían en su interior para morir entre las llamas o para, en una acción heroica, intentar conservar aquella estructura que era símbolo de la esclavitud. Notó como el terror y la confusión de los débiles la empujaba hacia en interior de aquel hollín insoportable y se cubrió parte de su rostro con el pañuelo que usaba como capucha. Inútiles, todos ellos, que decían respetar a su diosa y huían como meras presas inundadas por el sentimiento del miedo.

Se agachó y observó, sabedora que el humo se alzaría sobre sus cabezas debido a los gases tóxicos. Gritos y más gritos retumbaban con el fulgor de la incertidumbre, pidiendo agua y ayuda. A lo lejos unas sacerdotisas parecían querer apagar un cuerpo que ardía, el revuelo de figuras y pies enredador no la dejó discernir el cuerpo; a su derecha un niño parecía brillar como si la erupción de un volcán hubiera emergido de sus manos dando una sensación sobrenatural a la procedencia de esas flamas;  la caída de una las cortinas expandieron parte del humo y el agua derramada, aparte de apagar las llamas sólo fomentaba a inundar aquella estancia en más humazo pero durante escasos segundos sus ojos se dilataron y centraron en el hombre que caía de rodillas en el centro de aquel caos. Permanecía absorto, indefenso, como hipnotizado por esa fuerza desconocida que los envolvía y las ascuas llameaban amenazantes a su alrededor.

¿Qué demonios? Eco corrió hacia él, consciente de las llamas y evitando, dentro de lo posible, tocarlas. Aquella escena le recordaba demasiado bien a sus propias pesadillas, lacerantes y desquiciantes, pero esa era la realidad, no despertaría sudorosa y agitada en su lecho, esa vez no.. La luz envolvió a Maverick cuando lo alcanzó, arrodillándose frente a él,  tomó aquel conocido rostro con sendas manos e intentó que la viera, que reaccionara. - ¡MAVERICK, MÍRAME, SOY YO! – su voz resonó en aquella estancia más alto de lo que había deseado pero eso ahora no importaba. Su creciente preocupación se debía a la realidad, a aquellas flamas que seguían danzando a su alrededor amenazadoramente dispuestas a destruir aquel “sagrado” edificio con quien hubiese dentro. Pasó su mano por la cintura del herrero y dispuso uno de sus brazos, de Maverick, sobre sus propios hombros.– Si salimos de esta pesadilla tendrás que recompensarme más de lo que crees.. y no soy demasiado complaciente. – susurró suficiente para que ambos lo oyeran, si es que él podía oírla, e intentó que ambos salieran del centro de aquel fulgor llameante y dirigirse hacia el exterior.
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Re: Trama: Grupo C (Draegan, Maverik, Hécate, Peter Merlyn, Eco)

Mensaje por Flauros el Mar Jun 10 2014, 14:02

Y por fin, tras varios minutos tratando de soltar los dichosos encajes que sostenían las cortinas, logró su objetivo, soltar los amarres ayudándose de sus manos y dientes. Ciertamente, por unos momentos, dudó, temió no poder hacerse cargo de la situación y evitar que las llamas se extendiesen por el resto del templo; más en ningún momento contempló la idea de dejarlo todo atrás y salvar el pellejo. Aquello no iba con su modus operandi. Y cuando finalmente la soga cedió bajo sus mordidas, una sonrisa victoriosa recorrió su rostro de oreja a oreja. Rick nunca fallaba en su cometido, costase lo que costase… siempre lograba lo que se proponía, así le costase su integridad física, o incluso psicológica.

Retrocedió un par de metros dando unos rápidos saltitos hacia atrás, y se protegió los ojos utilizando las manos como pantalla, de modo que el polvo que levantó la cortina al caer no lo cegara, más el humo que lo rodeó, sí que le arrancó un nuevo ataque de tos. Interpuso su antebrazo entre su nariz y su boca, y miró en rededor en busca de algo con que apagar las llamas que consumían las ahora ya derribadas cortinas. Por suerte para el rubio, un grupo de sacerdotisas pareció percatarse de sus intenciones, y acudió en su socorro con sendos cubos de agua que vertieron sobre la llameante tela, un tanto temerosas de las llamas que consumían las cortinas. Bufó con suficiencia, y giró sobre su propio eje para evaluar la situación a su alrededor.

Numerosas velas más se habían encendido, y aunque no sabría decir con exactitud cuándo habría ocurrido, estaba seguro de que al internarse en el templo ninguna de esas velas, cuyas llamas parecían ir in crescendo, estaban encendidas. Entrecerró la mirada, y buscó en rededor al posible causante de aquél inminente infierno, más no pareció encontrar a ningún ser sospechoso de aquello. Gruñó, impotente ante la situación que se sucedía, y clavó su mirada en las llamas cada vez crecían más y más en tamaño de manera antinatural, casi como si poseyeran vida propia. ¿Qué diablos estaba ocurriendo allí? Si no fuese porque no creía en la magia, atribuiría aquello a la misma; no cabía mayor explicación que aquella.

¿Qué debía hacer entonces? ¿Cómo enfrentarse a un enemigo que no podía ver? ¿Cómo derrotar a un enemigo que no podía cortar o estrangular? Nunca antes se había encontrado en una situación de tal calibre… Y una vez más, se sintió impotente, débil, frágil e incluso nimio frente a aquella situación; así como se había sentido en su batalla con el dragón que lo había postrado en cama durante semanas. Carecía de los medios, de las capacidades, y del poder para hacer frente a aquello. No era más que un insignificante humano; un pobre diablo. ¡Maldita fuese su suerte! Deseaba que todo hubiese sido diferente para él. Si solo…

Las llamas empezaron entonces a confluir al centro de la estancia, allí donde momento atrás le había parecido ver envuelto en llamas a un pobre dragón en su apariencia humana. Retrocedió en un acto reflejo, confundido y aturdido ante aquello que estaba sucediéndose en el medio del templo, y por primera vez en su vida contempló la existencia de la magia, de la brujería. Los gritos empezaron entonces a sucederse de nuevo en el interior del templo, gritos de horror, miedo, y pánico. Los pocos dragones que se habían quedado para intentar extinguir el incendio, echaron a correr en dirección a la salida con toda la intención de salvar el pellejo, más Maverick no se movió un ápice de allí donde se encontraba parado.

Fascinado por la imagen de las flamas confluyendo hasta el epicentro del lugar, con la visión de aquella antinatural e hipnotizante esfera ígnea que se había construido a partir de las otras más pequeñas, recibió un repentino e inesperado martillazo en su pecho que amenazó con romperle incluso las costillas; un golpe que lo hizo incluso pegar un leve respingo. Por unos segundos sintió como si el aire no alcanzase sus pulmones, aunque poco después aquél sentimiento se verían reemplazado por nuevos martillazos en su pecho, golpes que no parecían provenir del exterior, sino del interior de su pecho. Tan ensimismado se hallaba en la llama, que siquiera fue consciente de que sus piernas lo habían llevado hasta el centro del lugar, que lo habían acercado a la enorme esfera de fuega.

Una vez allí, con ambas manos, se sorprendió a sí mismo intentando rasgarse las prendas que cubrían su torso, buscó las hebillas que anudaban su coraza de cuero, y se deshizo de la prenda tan pronto como pudo, desgarrando después el lino de su camiseta. Se llevó ambas manos al pecho, y presionó con fuerza allí donde su corazón amenazaba con salírsele del pecho en cualquier momento. Presa del pánico, torció su rostro en una mueca de dolor, gesto que se fue acrecentando con cada latido, con cada arremetida de su músculo cardíaco contra su pecho, y que llegó a su fin cuando el hombretón volvió a posar su mirada en la esfera, cayendo simultáneamente de rodillas frente a la flama.

Sorprendentemente, y contra todo pronóstico, tras caer de rodillas, un preocupante sentimiento de paz, calma, y tranquilidad lo invadió en mitad de todo aquél caos, haciéndolo ajeno a todo aquello que lo rodeaba. Para el guerrero, ahora, únicamente existía aquella flama esférica que parecía estar abriéndose. Todo lo demás no importaba, no existía para el fornido herrero, que simplemente miraba con admiración, y ensimismamiento, la llama. Siquiera fue consciente cuando una, tenue al inicio y luego cada vez más brillante, luz lo envolvió; así como tampoco lo fue cuando las manos de una tercera en discordia asieron su rostro.

La visión de la esfera se nubló porque algo se había interpuesto entre ambos, o mejor dicho, alguien. Una mujer de cabellos rojizos, rasgos suaves, y de evidente belleza natural se había arrodillado frente a Maverick. El hombre parpadeó un par de veces, y siquiera pareció reaccionar ante los zarandeos de la otra; aún permanecía ensimismado por la imagen de aquello que había visto segundos atrás, de la esfera. Las palabras de Eco retumbaron en sus oídos, y como si de un jarro de agua fría se tratasen, llamaron por fin la atención de su perdida mirada, aunque no precisamente para bien.

Las pupilas, antes dilatadas, del hombre enfocaron las de la pelirroja, y empezaron a contraerse hasta ser prácticamente un simple punto negro en aquél iris azulado. Su rostro, antes plácido y calmado, se arrugó en un gesto de ira, a medida que sentía la sangre hervir en su interior. Aquella mujer… Eco… Estaba en medio, se interponía entre él y la llama. Entonces, y a medida que los pensamientos del herrero empezaban a ordenarse en su mente, los brazos de la mujer rodearon su cintura, incluso lo instaron a pasar su propio brazo sobre los hombros de ella.

¿Por qué? ¿Por qué quería alejarlo? No quería irse, se sentía tan bien observando la flama… tan… completo… en paz consigo mismo… Parpadeó un par de veces más, y ladeó su rostro para mirar interrogante a la mujer; arrugó la nariz, y sin mediar palabra alguna, ni ser muy consciente de sus actos, proyectó su brazo libre hacia el cuello de la otra, buscando estrecharlo tan fuerte como pudiese, buscando romperlo como si de un simple palillo de madera reseca se tratase para poder así eliminar aquél obstáculo que se interponía entre la llameante esfera y él.


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Re: Trama: Grupo C (Draegan, Maverik, Hécate, Peter Merlyn, Eco)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 12 2014, 11:27

Hécate había llegado al origen del incendio donde el maleducado y fornido hombre (Maverick) estaba apagando las llamas, vio a un crio también cerca y a un hombre arder mientras que las sacerdotisas intentaban apagarlo, pero descubrió su cabello plateado y pestañeó varias veces para asegurarse de que no era su imaginación. Eso que ardía era un dragón.

Fue incapaz de moverse, porque lo que estaba ocurriendo le tenía impactada. Uno apagando el fuego, el otro evitando que se propagasen las llamas y ninguno se había fijado en que el resto de las velas estaban aumentando de intensidad sin ninguna razón lógica aparente. Hécate no pudo apartar los ojos de aquellas llamas y se le aceleró el corazón en consecuencia, algo estaba ocurriendo y no era nada normal. Se le vinieron a la mente las visiones que siempre tenía de fuego y muerte, siempre había pensado que aquello era a causa de los dragones, pero ahora no lo tenía tan claro.

Completamente tensa por lo que estaba ocurriendo era incapaz de apartar los ojos de las llamas, que se concentraron en un mismo punto y si no supiera a ciencia cierta que estaba despierta hubiera jurado que era todo un sueño, una pesadilla. Contempló anonadada la extraña afluencia, sin ser consciente del humo acumulado ni de las lágrimas que empezaban a acumularse en sus ojos. Cerró los ojos y se cubrió el rostro cuando el resplandor era demasiado potente, hasta el puto de herir sus ojos, pero no solo fue el brillo de las llamas lo que vio, entre todo ese caos, algo también brillaba, de un color diferente al fuego. Miró cómo el cuerpo de aquel hombre empezaba a brillar de una forma que le pareció familiar pero que no logró discernir. ¿Qué estaba ocurriendo?

Sin ningún rumbo y sin saber qué hacer, Hécate se quedó mirando perpleja tanto al hombre intentando asfixia a una mujer que le era desconocida, tanto al cúmulo de llamas en forma de esfera en el centro del lugar.
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Re: Trama: Grupo C (Draegan, Maverik, Hécate, Peter Merlyn, Eco)

Mensaje por Huevo Ígneo el Jue Jun 12 2014, 23:05

POST DEL MASTER

Los intentos de Eco por ayudar a Maverick están dificultando seriamente su propia supervivencia. El humano parece ajeno, envuelto en esa extraña luz, a cualquier estímulo externo, es más, reacciona con evidente violencia, sumido en sus propios pensamientos y visiones...

De hecho, empieza a escuchar una voz, un susurro, apenas un hilo, que parece resonar en su cabeza como miles de tambores:

- Somos fuego... -
La voz tiene un tinte gutural, pero para sorpresa de todos los presentes, el sonido se repite a través de la esfera, reverberante. Los muros tiemblan, las columnas amenazan con quebrarse, pero las palabras continúan repitiéndose una y otra vez...

Y de repente, todo cesa. La esfera estalla, aunque las llamas no salen desprendidas, como si hubiesen sido engullidas y absorbidas por alguna fuerza. No obstante, una poderosa onda expansiva y de alta temperatura empieza a derribar a la gente.

Eco y Maverick salen disparados hacia el exterior, y Hécate, que acaba de entrar, se ve empujada por los dos humanos. Las dos mujeres terminan con diversas magulladuras por el impacto, pero salen enteras... Aunque sus manos, como las de Peter, se enrojecen, sus venas parecen tener lava, fuego, recorriéndolas

Sin embargo, Maverick no está. En su lugar, frente a Eco, la figura de un dragón se yergue sobre sus patas.

Curiosamente, Peter no ha salido disparado. De sus manos ha brotado un escudo de fuego, de pura llama, que ha bloqueado la onda expansiva. Un fuerte dolor de cabeza le ha asaltado en el momento en el que ha tratado de hacer uso de su don, y las manos continúan estando enrojecidas, llameantes.

Un repentino impulso surge del interior de los tres humanos, promovido por una voz que resuena en el interior de ellos y que les impulsa a llevar a cabo una sencilla orden:

-Matad al dragón...


Las manos de los tres se encienden en llamas, movidas por una fuerza invisible...



Aclaraciones:


  • No existe un orden de posteo. Interactuaréis entre vosotros y con lo que os decidamos sacar a lo largo del tema, por lo que postead cuando podáis. Eso sí, un post por ronda, para evitar demasiado caos.
  • El tiempo máximo de espera que se tomará el máster será de unos dos-tres días. Si en ese espacio de tiempo falta alguien por postear, tendrá que esperarse a la siguiente ronda y volver a engancharse al tema. Queremos que esto sea dinámico y relativamente rápido.
  • En caso de necesitarse dados para algo, será el máster quién se encargue de solicitar las tiradas.



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Re: Trama: Grupo C (Draegan, Maverik, Hécate, Peter Merlyn, Eco)

Mensaje por Peter Merlyn el Vie Jun 13 2014, 09:24

"Somos fuego". Repetí esa frsae interiormente, para mi mismo y tragué saliba. Así es como hablaban los dragones, era una de sus frases más conocidas, era.... No tuve tiempo a pensar que más era, porque un fuerte dolor de cabeza me invadió cuando traté de recordar y me vi obligado a apagar mi don, dependía exclusivamente de mi mismo, pero yo no sabía nada, no podía hacer nada, estaba perdido.

No tuve tiempo de seguir lamentándome por mi suerte puesto que, de pronto, la esfera estalló. Instintivamente levanté las manos para cubrirme, en puro acto reflejo, y de ellas brotó un escudo de fuego que me protegió del impacto. Me quedé helado, incluso cuando se disipó me quedé sin saber bien que hacer o que acababa de pasar. Incrédulo, miré mis manos brillantes, ahora con menos miedo que antes, ahora con cierto respeto, ¿acababa de hacer yo eso? No me estaba quemando realmente, es más, el fuego había respondido ante mi y me había protegido. ¿Como era posible?

Y entonces vino la orden, me giré mirando hacia el exterior del templo, donde se erguía la figura de un dragón. Los dragones habían sido mi mayor temor durante toda mi vida, pero ahora, ahora mismo, no tenía miedo. O mejor dicho, me sentía capaz de sobreponerme a él para cumplir la orden de la voz. Tampoco tuve miedo cuando mis manos empezaron a arder, porque el fuego que sentía no me dolía, y, de algun modo, intuía que me ayudaría. Sali del templo y me situé junto a las otras dos humanas, cuyas manos tambien ardían. - Somos fuego... - murmuré. Y, a continuación, traté de recrear lo que había sentido cuando se originó el escudo de fuego ante mi y de proyectarlo, quizás, solo quizás funcionara...




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Re: Trama: Grupo C (Draegan, Maverik, Hécate, Peter Merlyn, Eco)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 13 2014, 21:44

¿Cómo había llegado a ese momento? ¿Cómo dentro de aquel infierno había llegado a querer sacar a ese primitivo hombre de él? El mismo hombre que ahora actuaba cegado por … ¿por qué?  ¿Brujería? El haz de luz parecía rodearlo con más intensidad. Las oscilantes llamas crecían antinaturalmente a su alrededor alzándose, contrayéndose, hasta unirse entre ellas y tomar una forma que carecía de importancia. Centró su atención en el herrero, atraída por la sorpresa de sus actos. Sus pupilas se contrajeron. Su cuerpo intentó apartarse pero ya era tarde. Atribuyó su descuido al entumecimiento de su cuerpo por la inhalación de esa nube grisácea o a lo poco usual que era toda aquella escena.

Presión. Una presión que amenazaba con estrangularla, partirle el cuello. Su iris se dilató y volvió a contraerse, sus pulmones parecían ansiosos por inhalar otra bocanada de aquel demencial humo. Notó como las latidos de su propio corazón se a aceleraba, privada cada vez más de uno de los sustentos de la vida, el aire. La formación de aquella enorme esfera pasó desapercibida ante sus propios ojos, una esfera que crecía y crecía mientras ella intentaba apartar de su frágil cuello las enormes manos de Maverick. Intentó por todos los medios deshacer esos grilletes de carne y hueso pero sus fuerzas flaqueaban renegándole los últimos resquicios de supervivencia.

No, no podía morir allí. No podía morir por un tipo que ni siquiera era Elaith. ¿Qué demonios había hecho? Se revolvería en su propia tumba si moría así, lo creía y lo sabía. Un murmullo en la lejanía. En unos segundos había dejado de oír el crepitar del fuego, el caos que los rodeaba, las frases enteras que podría haber discernido si en su cerebro llegara el oxígeno necesario. No notó el primer temblor, ni oyó el sonido roto de las columnas al ceder, sólo sintió como el aire retornaba a sus pulmones y, por fin, fue libre de la opresión masculina. Se llevó la mano al cuello mientras tosía y saboreaba aquel turbio aire. Le daba igual el motivo de esa liberación, podía respirar y….  reculó para no caer de culo. ¿Y ahora qué? Se zarandeaba por un temblor que antes no había notado; ahora era consciente, muy consciente de las palabras que antes eran un mero zumbido a sus ahogados sentidos.  “Somos fuego”.

Alzó la vista, centrándose en la esfera, y su rostro se trasformó en una máscara de turbación.  No le dio tiempo a reaccionar, salió despedida junto a Maverick hacia el exterior como si de meros insectos se tratasen, y aterrizó, al menos ella, dolorosamente en los adoquines de la calle. Lo que era seguro es que si dolía es que seguía viva y eso siempre era bueno. Lo primero que llamó su atención fueron aquellos caminos de lava que recorrían sus propias manos; los mismos extraños senderos que había visto en aquel joven hacía apenas unos segundos. Se iluminaban pero no parecían quemar... entonces, no era fuego.. ¿o sí? Se tocó una mano con la otra, recorriendo los caminos de ese fluido, esa luz, que recorría sus venas pero no notó nada, ni calor, ni dolor… era demasiado raro.

Un aire caldeado, como un bufido, hizo que la joven desviara su asombro hacia el frente y reculó, ayudándose de las manos hacia atrás, como si el mismísimo Hades hubiera aparecido ante ella. - ¡Joder! – la sorpresa se advirtió, sin un atisbo de culpa, en su voz. Sabía que de nada servía arrastrarse por el suelo varios pasos pero aquel enorme dragón la había cogido desprevenida.  Apartó la vista de aquella titánica figura durante unos segundos: una mujer permanecía a su lado con una cara que no supo si describir como acongojo o sorpresa, varias personas más parecían correr hacia el lado contrario de la criatura, atemorizadas.

Una sensación extraña la invadió, la golpeó, como si un jarro de agua fría le hubiera sido arrojado. ¿Dónde estaba el herrero? Desvió la vista a diestra y siniestra pero no consiguió verlo. Se le pasó por la cabeza que hubiera huido pero no, él no. Entonces, desvió la vista de nuevo a la enorme figura que se erguía frente a ella, frunció el ceño ante la idea que se le había pasado por la cabeza pero... todo aquello, todo lo que estaba ocurriendo.. ¿Podía ser magia? Centró cada ápice de su voluntad en no creer en lo que su mente quería decirle: Rick estaba muerto, se gigantesco ser se lo habría comido o… ¿la magia podía trasformar humanos en dragones?

Un calor distinto la envolvió, la engulló, haciendo que sus falsas suposiciones quedaran en un segundo plano cuando sus manos se incendiaron en flamas. La voz resonó en su interior, en su cabeza, tan gutural y molesta que se le antojó, por unos segundos, infernal. Su cuerpo la traicionó antes de que ella fuera consciente de que se había levantado y se dirigía hacia el titánico dragón. La arrastraban, como si de un títere bajo los hilos de su titiritero se tratara, e intentó contradecir aquella simple orden. Ordenó a su cuerpo que se controlara, miró la lava de sus manos y luego al dragón, todo aquello era un mal sueño. Los malos sueños se superaban afrontándolos o doblegándolos a su férrea voluntad. Siempre había sido así y ahora, fuera realidad o sueño, no sucumbiría. Alzó la mirada hacia aquel ser.  – Dime, dragón, ¿por qué he de manchar estas extrañas e iluminadas manos con tu sangre? ¡Dímelo!. – su voz sonó apremiante, exigente. No tenía tiempo para rodeos. Sus ojos vieron como Maverick, que lo creía de ideales firmes, había sido subyugado ante la voluntad de otros; ahora que aún tenía resquicios de su propia voluntad necesitaba respuestas.
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Re: Trama: Grupo C (Draegan, Maverik, Hécate, Peter Merlyn, Eco)

Mensaje por Flauros el Dom Jun 15 2014, 21:55

Sumido en sus pensamientos, abstraído por la belleza de la llama que el cuerpo femenino y estilizado de Eco tapaba, mantuvo su agarre firme, apretando progresivamente la garganta ajena, sintiendo cómo arrebataba el hálito, y con ello la vida, a la pelirroja que con tan buenas intenciones como eran la de salvarlo, se había acercado. No parecía importarle, no parecía ser consciente de que estaba ahogándola… sólo quería apartarla, quitarla del medio y observar la llama una vez más. Eco, por su parte, intentaba en vano zafarse de la poderosa mano del rubio, haciendo uso de las suyas propias, no obstante, parecía incapaz… como si las fuerza que poseyera ella misma, fuese insuficiente.

Arrugó entonces el herrero la nariz, y se dispuso a acabar el trabajo, a hacer uso de su segunda mano para romper el cuello de la mujer, hacerla a un lado como si fuese simple basura, y acercarse a la llama… a tocarla; cuando de pronto, cientos de susurros se hicieron patentes en su cabeza, voces graves, molestas taladraban sus oídos. “Somos fuego” –decían una y otra vez todas a la vez. Soltó entonces el cuello de la mujer, y se llevó ambas manos a la cabeza mientras dejaba escapar un profundo grito de rabia, dolor incluso, por aquellas voces que se habían adueñado de su cabeza. ¿Qué estaba ocurriendo? Todo a su alrededor había empezado a temblar, como si un terremoto azotase Talos, y de repente, la flamante esfera que yacía levitando en mitad del templo… explotó.

Todo lo que se sucedió a continuación fue realmente confuso para el esclavo. Una poderosa e inmaterial fuerza lo golpeó en el pecho, y su corazón… se detuvo. La extraña fuerza, tiró de él hacia atrás de manera surrealista, paseándolo decenas de metros por el aire, junto a la pelirroja que momentos atrás se había  empeñado en matar, y acabó embistiendo involuntariamente a un tercer sujeto antes de acabar en el exterior del templo. No supo decir en qué momento su corazón volvió a latir, no sabía siquiera en qué momento se había vuelto a poner en pie… ni tampoco cuándo lo hicieron los demás. Se sentía raro, extrañamente pesado y… la onda expansiva debía haberle afectado a la visión. Todo parecía haberse empequeñecido, como si lo estuviese mirando de lejos.

Sacudió la cabeza un par de veces, y parpadeó rápidamente intentando recobrar el sentido de la vista, restaurarlo tal y como él conocía… pero nada cambió. Dio entonces un par de pasos hacia delante, y sintió el suelo retumbar bajo su peso. Lo siguiente que percibió fue un lo que para él se sintió como un grito, pero que no fue en realidad más que un susurro de Peter. Clavó entonces su mirada en el chico que momentos atrás había visto de reojo en el templo, y reparó en las extrañas llamas que cubrían sus manos. Estaba ardiendo, pero no parecía hacerle daño, de hecho, al girar el rostro y mirar a las dos humanas restantes, se percató de que las manos de ambas también ardían. Enarcó una ceja, y alzó ambas manos para extenderla frente a sí mismo, buscando comprobar si las suyas también ardían, más lo que se encontró no fue precisamente fuego.

Asustado a priori ante lo que vio, retrocedió un par de pasos, que correspondieron a casi una decena de metros, y miró de asimismo al suelo, a sus pies… ¿o debería decir zarpas? Volvió a enfocar sus garras delanteras, cuya piel era recubierta por doradas escamas, y las articuló sin todavía creerse lo que veía. ¿Qué le había ocurrido? ¿De qué extraña magia había sido objetivo? Y de ese modo, confundido, contrariado… lleno de preguntas, fue sorprendido por las exigencias de Eco, la pelirroja que, frente a él no parecía más que una pequeña hormiga desde su privilegiada posición; más la distancia no le dificultaba el poder diferenciar, ni definir, perfectamente sus rasgos.

¿Dragón? Las palabras que salieron de la boca de la mujer lo contrariaron. ¿Se había convertido en un dragón? ¿Él? ¿Maverick? Miró en rededor, confundido, perdido incluso por la fortuita transformación de la que acababa de ser objeto, y volvió a posar su mirada azulada en Eco. ¿Cómo había llegado a aquello? Lo último que recordaba era estar dentro del templo, desanudar las cortinas que se habían incendiado y... a partir de aquello todo se volvía borroso. Confuso. Tragó saliva, e intentó mediar palabra, intentó comunicarse con ella… decirle que era él, Maverick, el orgulloso herrero en cuya herrería había irrumpido… pero de sus fauces no emanaron palabras, sino más bien indescifrables, y amorfos, rugidos. ¿Pero qué diablos le ocurría? Se sentía… atrapado en aquella masa enorme de carne y escamas en que se había transformado.

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Re: Trama: Grupo C (Draegan, Maverik, Hécate, Peter Merlyn, Eco)

Mensaje por Huevo Ígneo el Jue Jun 19 2014, 01:36

POST DEL MASTER

Maverick apenas puede controlar su cuerpo. Se siente lento, pesado, con dificultades para moverse, pero conforme pasan los segundos empieza a poder desenvolverse con mayor facilidad pese a la confusión inicial.

Sin embargo, los humanos que le rodean no parecen tener el control de la situación, más bien al contrario.... Porque no solo es Eco, o Peter, los que sufren ese extraño e inusual efecto: Varios ciudadanos de Talos, probablemente atraídos por la visión del templo en llamas o atemorizados por el daño a algún familiar, se encuentran rodeando a Maverick, con las manos encendidas en llamas de la misma forma. Los ojos de muchos de ellos parecen ausentes, como si no fueran conscientes del ataque que están a punto de cometer.

Una bola de fuego, no mucho más grande que una pelota, impacta a escasos centímetros de la pata derecha trasera de Maverick. Varias esferas empiezan a tener el mismo destino, como si esas personas no fueran capaces de controlar la puntería.

En ese momento, el suelo tiembla. Es un temblor violento. De repente, se escucha un rugido completamente antinatural, nada parecido al que emite un dragón. La temperatura ambiental aumenta considerablemente.

Es entonces cuando se sucede lo increíble: De las manos de todos y cada uno de los humanos presentes emergen llamas candentes que caen al suelo. Las llamas, al tocar la piedra, se deslizan como si estuvieran vivas, juntándose unas con otras.

Conforme pasan los segundos, el amplio charco de fuego empieza a fluctuar, a crecer en tamaño, en altura. Una figura se puede atisbar si se soporta el calor abrasador que desprende. Parecen dos piernas, o dos brazos, o quizá sean imaginaciones de los presentes...

Pero lo que sí se ve claramente son dos ojos rojos que se clavan en todos durante unos instantes...

Antes de desaparecer junto con el fuego del templo. Las manos de todos los humanos vuelven a la normalidad, y la vida de Maverick parece escapar del peligro.



Aclaraciones:


  • No existe un orden de posteo. Interactuaréis entre vosotros y con lo que os decidamos sacar a lo largo del tema, por lo que postead cuando podáis. Eso sí, un post por ronda, para evitar demasiado caos.
  • El tiempo máximo de espera que se tomará el máster será de unos dos-tres días. Si en ese espacio de tiempo falta alguien por postear, tendrá que esperarse a la siguiente ronda y volver a engancharse al tema. Queremos que esto sea dinámico y relativamente rápido.
  • En caso de necesitarse dados para algo, será el máster quién se encargue de solicitar las tiradas.



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Re: Trama: Grupo C (Draegan, Maverik, Hécate, Peter Merlyn, Eco)

Mensaje por Invitado el Lun Jun 23 2014, 18:27

Los rugidos de aquel ser la hicieron retroceder varios pasos más, se protegió con aquellas manos de las que aún desconocía su significado pero creyó podrían vencer al dragón si acercaba las fauces a ella. Miró a los lados, observando, viendo, como los humanos que habían quedado en aquel lugar parecían luchar o ser vencidos por la fuerza de las flamas, una extraña magia negra que los envolvía, que los usaba y que si se le hubieran contado lo que estaba viendo habría dicho que eran necios por creer en tales patrañas. Ahora era ella la necia que veía y debía creer lo que sus ojos le enseñaban.

El suelo se sacudió como si en dos fuera a partirse y Eco se desequilibró, cayó al suelo hincando una de sus rodillas y apoyándose con sendas manos. Otro temblor no la colapsaría, no la preocuparía, pero si atenazó su voluntad el rugido que emergió de la nada. Ese proclamo de autoridad había dejado en un suspiro a los rugidos solemnes y amenazantes del dragón dorado. No ayudó el aumento repentino de calor, sus sentidos se embotaron. y sintió como las perlas de su propio sudor comenzaban a descender entre la ropa y su propia piel.

Y entonces sus manos llamearon y un grito de asombro, tintado de miedo, salió de sus labios. Sacudió las manos, varias veces, con temor a que éstas se extendieran por su cuerpo como había visto segundos antes en aquel templo maldito. Los gritos de miedo y de dolor la hicieron mirar a los lados, donde más humanos corrían de un lado a otro con la misma estupefacción que ella sufría.  Agua, pedían unos, misericordia a la Reina Madre, otros y más altas, más fuertes, se elevaban aquellas llamas de las manos de los hombres y, aun así, aun sintiendo aquel abrasivo calor ella se quedó petrificada.

Las llamas caían al suelo y danzaban, movidas por hilos invisibles, por el suelo de piedra formando una nueva lumbre, más grande, más encharcada. Ni siquiera  se percató cuando sus propias flamas hubieron caído al suelo y se juntaron en aquel enorme charco negro y llameante pues su vista estaba tan centrada en aquella nueva visión que quedó desconcertada. No, no podía ser.. ¿un hombre? Se llevó la mano a los ojos y presionó con fuerza unos segundos, segura de que cuando volviera a mirar no habría nada pero no fue así.

Sus pies sólo reaccionaron en dirección opuesta a aquella sombra, a aquellos ojos rojizos que consiguieron que su ritmo se acelerara por temor a su propia supervivencia. Eso no era un dragón, no era un hombre, era la mismísima parca que los llevaría a los infiernos más oscuros e insólitos. Caminaba de espaldas, sin apartar la vista de esas dos esferas escarlatas, hasta que tropezó y cayó de bruces en el suelo. Allí se quedó, perpleja y atemorizada, ni la sensación de enfriamiento, ni la desaparición del fuego, ni los gritos de alivio hicieron que se levantara de nuevo a comprobar si aquella mirada seguiría observándola. ¿Qué estaba pasando?
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Re: Trama: Grupo C (Draegan, Maverik, Hécate, Peter Merlyn, Eco)

Mensaje por Peter Merlyn el Miér Jun 25 2014, 22:28

Sencillamente dejé que el fuego fluyera a través de mi, pero todos mis ataques parecían desviarse hacia el suelo a pesar de estar apuntando directamente al dragón. No lo entendía, auqnue tenía la mente demasiado embotada como para entender bien lo que estaba pasando, actuaba casi como una marioneta, simplemente me dejaba llevar. A mi alrededor había un montón de personas, muchas de las cuales estaban en la misma situación que yo, todos disparando, todos fallando, pero lo curioso del asunto era que las llamas actuaban como si estuviesen vivas. ¿Que estaba pasando aqui?

Me quedé mirando espantado la figura que se formó ante nosotros a través de los dedos de la mano que usaba como pantalla ante la potente luz que emitían las llamas. No entendía nada, ¿que era eso? ¿Y ese rugido? De pronto se desvaneció como si nunca hubiera existido, aunque los efectos del incendio delataban que nada de esto había sido un sueño. El dragón había sido convertido en humano de nuevo. Me llevé una mano a la frente y me apoyé contra una pared, intentando asimilar todo lo que había pasado.




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Re: Trama: Grupo C (Draegan, Maverik, Hécate, Peter Merlyn, Eco)

Mensaje por Huevo Ígneo el Vie Jun 27 2014, 16:23

POST DEL MASTER

La figura de Maverick vuelve a envolverse en una esfera de luz, y segundos después, frente al desconcierto, aparece su cuerpo, humano, tendido en el suelo. Parece inconsciente, puesto que no se mueve, pero su cuerpo no presenta heridas graves ni rasguño alguno. La mayoría de humanos presentes en la plaza se miran las manos, recuerdan esa voz, ese sonido, sin comprender qué demonios ha sucedido.

El templo, por su parte, está medio derruido. Llevará tiempo repararlo para que recupere su gloria, y hasta los guardias que han acudido al origen del incendio no logran comprender cómo el fuego se ha extinguido tan rápido. Sin embargo, pronto empiezan a dispersar a la gente al no saber qué más hacer, y tratan de alejar a todos los presentes de la zona...

Aunque en las mentes de todos aún resuenen esas palabras: Somos fuego.

TRAMA TERMINADA


Aclaraciones:


  • No existe un orden de posteo. Interactuaréis entre vosotros y con lo que os decidamos sacar a lo largo del tema, por lo que postead cuando podáis. Eso sí, un post por ronda, para evitar demasiado caos.
  • El tiempo máximo de espera que se tomará el máster será de unos dos-tres días. Si en ese espacio de tiempo falta alguien por postear, tendrá que esperarse a la siguiente ronda y volver a engancharse al tema. Queremos que esto sea dinámico y relativamente rápido.
  • En caso de necesitarse dados para algo, será el máster quién se encargue de solicitar las tiradas.


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