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When army goes to war [Minitrama: La Caída del Gran Imperio]

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Re: When army goes to war [Minitrama: La Caída del Gran Imperio]

Mensaje por Vyrax el Dom 9 Dic - 12:35

Ya era básicamente un sabio, o al menos deberia de serlo. Habia pasado mi vida de dragón haciendo lo mas básico pero a la vez, observar. Mi vida como humano la habia pasado mucho mas de cerca, disfrutando junto al resto de la gente, fornicando, bebiendo y riendo. Me gustaban los humanos, eran impredecibles y me fascinaban con sus artes y cultura. Pero por desgracia, Karellhen tenia razón, y es que los humanos eran animales peligrosos. Como dragón podia defenderme de sus estupideces. Si Thyraxes y yo nos metiamos en alguna pelea, no tardabamos en salir sin un solo rasguño aunque fuera contra veinte o cincuenta hombres. Pero detrás de esos seres que me fascinaban, existia una sombra que poco llegaba a pensar que existiera y me defraudará. Por culpa de esos extraños comportamientos, de la propia naturaleza humana, estabamos alli. Y no era algo que agradeciera. Al menos de momento.

Entonces, será algo asi como una enorme pelea o.... — frunci el ceño mirando a Karellhen — ... enfrentamiento en un Coliseo. Me gusta eso — sonrei ladino pensando en esos enfrentamientos de gladiadores, a los que asistia junto a mi hermano, donde gritabamos al unisolo como locos para que lucharán a muerte como era debido. Mi sonrisa fue menguando cuando segui preguntando cosas, porque tenia dudas, o quizás porque era mi primera batalla real y ni mi padre ni mi hermano estaban alli acompañandome. Era cierto que habia otros compañeros, y podia comunicarme con ellos, pero no era lo mismo tenerlos alli.

Por eso cuando Thyraxes aparecio de golpe, agarrandome del cuello con un brazo, empecé a reir a carcajada limpia, sintiendome mucho mejor con él cerca, como siempre. Lo agarre del brazo que me mantenia preso para soltarme, e intentando tirarle al suelo dandole fuertes empujones con el hombro — ¡Por desgracia si somos hermanos! — rei fuerte otra vez mirando a los otros tres compañeros. Cuando me solte de Thyr, lo mire frotandome el cuello — Esta bien, lo haremos por nuestro hogar y nuestra ciudad, sean humanos o dragones, son nuestros enemigos — asenti mirandolo con orgullo, hasta que le golpee el torso que estaba cubierto con la armadura, cosa que no me causo daño, pero si que sonó como una cazuela sin sopa.

Cuando Karellhen aviso de que teniamos compañia, dirigi mi mirada hacia donde miraba. Un pequeño grupo de hombres estaban bastante lejos, pero sin duda, al igual que nosotros, nos habian visto — Nos han visto — senti que me ponia tenso, mas cuando vi los vestigios de algunos, como el que tenia escamas alrededor del ojo (Aldebaran) — Son seis y nosotros cinco — mire a mi hermano — Dos son humanos, no les oigo — fui mirando al resto de mis compañeros — ¿Que hacemos? — me acerque a mi caballo para sacar mi espada, cuando me fije que a un par de pasos, habia una roca del tamaño de un perro. Fui hacia ella, la levante con ambas manos, y trás girar sobre mi mismo para coger fuerza, la lance contra el grupo de visigodos.




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Re: When army goes to war [Minitrama: La Caída del Gran Imperio]

Mensaje por Srkány el Lun 10 Dic - 6:07



When army goes to war


Imperio Romano

Ejercito Romano

Antes del alba



Vyrax era un dragón joven, se notaba por sus palabras y las preguntas que hacía, y en cierto modo aquel me recordaba a mi juventud. Yo no podía considerarme un dragón viejo ni mucho menos, pero en el fondo había vivido algunas batallas y hechos que habían cambiado en ocasiones mis perspectivas del mundo. Incluso a día de hoy, el imperio Romano seguía despertando dudadas en mí, incluso después de todo lo que había pasado y de como estaban actuando con todo lo que acontecía actualmente, en una guerra que parecía seguirnos constantemente sin darnos tregua ni pausa. Aquello no terminaría bien para nadie.

Tras la aparición del que se describió como hermano del más joven una sonrisa se dibujó en mis labios.-bienvenido seáis a nuestras filas Thyraxes-salude con amabilidad mientras continuaba escuchando y analizando toda aquella situación, asintiendo mentalmente a las palabras de Karellhen. Yo no era una persona habladora en exceso, es más me gustaba disfrutar de aquella paz antes de encontrarnos con el enemigo porque, desde luego, nos íbamos a encontrar con ellos antes de lo que pensábamos.

-Los humanos son una raza arrogante. Creen que no existen cosas más allá de lo que ellos son capaces de hacer o fabricar. Esa arrogancia, la heredad de los mismo dioses que ellos inventan.-comente en respuesta a la palabras de mi compañero de batalla. Pronto las cosas comenzaron a complicarse cuando la voz de alarma callo encima, mostrándonos que tenesmo coma piña. Había un grupo de enemigos formado por humanos y dragones… había un problema en todo aquello y es que estábamos prácticamente en campo desierto y abierto, por lo que había pocas posibilidades de encontrar cosas como la que Vyrax había lanzado al enemigo. No era partidario de tomar ciertos impulsos, pero me divirtió la acción de aquel muchacho.

En ese momento no había nadie dirigiendo sobre nosotros, pero debíamos colaborar y formar una buena estrategia.-al menor indicio de trasformación, no perdáis el tiempo, y hagamos lo mismo.-les digo mientras desenfundo mi espada. Ellos también nos han visto y desde luego va a venir a por nosotros.-separémonos un poco par ano entorpecernos, pero no os alejéis demasiado, debemos cubrirnos las espalda simultáneamente.-les digo observando como aquella batalla se acerca de forma inminente, esperando que todos estemos preparados para lo que dentro de poco va a ocurrir en esos momentos. Mis pensamientos se dirigen entonces hacia una persona, una persona que aguarda mi regreso dentro de la muera Romana.

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Re: When army goes to war [Minitrama: La Caída del Gran Imperio]

Mensaje por Aldebaran el Mar 18 Dic - 13:06

El Asolador, reposando sobre la silla que estaba dispuesta para su reposo en la parte alejada del campamento visigodo, navegando en el oscuro bagaje de las memorias que dejaban la inmortalidad de aquellos nacidos de seres superiores a los simples humanos, del como todo había resultado en esto y había llevado hasta ahí. Era, como una historia repetitiva, pero aún, Aldebaran creía en su tarea de enseñar a los hombres el significado de la grandeza, una que se había perdido en Roma por la intrínseca estupidez de apegarse a aquello que ellos denominaban sentimientos. Se levantó de la silla, y ya sabía que alguien se acercaba al lugar. Los pasos más asustados que de costumbre lo anunciaban, no se trataba de Radagaiso. Era un soldado, que llevaba una carta con un mensaje por parte del líder de los humanos. En ella se resumía la situación en la que se encontraban a tan solo poco de lanzar el ataque que durante un año habían estado planeando, y, estando sumido en el silencio, el dragón decidió enviar una respuesta a su herramienta. –Di a tu mortal señor que me apersonaré en la batalla como desea.– Mencionó, de espaldas al humano que respondiendo “como ordene” salió del recinto.

Pocas veces Aldebaran se apersonaba en la batalla, era realmente extraño, y aterrador, que lo hiciera. No lo había hecho desde que fue General del Ejercito del Faraón en Egipto. El Asolador, nombre que los persas le habían conferido como su Dios de la destrucción y que hacía temblar el corazón de los hombres, escuchado por muchos dragones,  jamás tomaba una decisión por simple impulsividad. No era un vulgar humano para ello. Su mente iba a más allá y sus intenciones siempre habían respondido a significados superiores. La intención, esta vez, estaba en un hecho particular: habían dragones en el bando contrario, dragones que creían aún en el Imperio Romano. Iba a ser una lástima tener que desperdiciar de una manera tan lastimosa la sangre de los hijos de los dioses. Aldebaran salió a lomos de un caballo negro, llevando una túnica del mismo tétrico color y, una máscara que buscaba ocultar su distintivo y muy visible rasgo dragónico. Le acompañaban dragones y humanos. Los intereses de los dragones que estaban en el campamento eran variopintos y carecían de importancia para El Asolador, mientras fuesen útiles, lo demás no importaba.

Levantando su mano cubierta con un guante de cuero negro, ordenó que se detuvieran y observó en la lejanía al grupo enemigo, junto a los otros, confirmando las indicaciones que Radagaiso había expuesto. –Así que es verdad... El legendario Aldebaran es la cabeza detrás de Radagaiso.– Mencionó, y río de forma irónica uno de los dragones acompañantes. –Es verdaderamente casi una mofa que después de que le hayas lavado la cabeza a Augusto Cayo Octavio Turino para que convirtiera la República en un Imperio ahora quieras destruirlo. ¿A qué juegas, Asolador?– Dijo el dragón, con recelo. Un antiguo republicano que se había opuesto a lo que el primer Cesar había levantado. –El esplendor de lo que Augusto levantó con mi consejo se perdió a causa del débil corazón y la corta visión mortal de sus descendientes. Lo que ahora llamas Imperio…no es más que otro estúpido logro perdido a causa de la mortalidad humana. Lo que no sirve, lo que falla y esta podrido…debe borrarse y extinguirse para que pueda levantarse desde las cenizas algo nuevo.– Dijo, en plena calma y un tono lineal y seco que helaba la piel de cualquiera, tal como se esperaba de alguien para quien la vida de los humanos no tenían significado.

–Y por esa razón es que decidiste en un principio unirte a Radagaiso aun habiendo escuchado que era yo quien estaba detrás de sus planes, un ideal que ahora compartes conmigo y nos tiene aquí. Si estas decido a seguirlo, concéntrate en el plan y deja de actuar como un vulgar humano, Tyrfas.– El dragón se había sentido insultado, pero debía aceptar que ahora estaban en el mismo bando, le gustase o no. –Bien, dios de los persas… ¿entonces cuál es el plan para la compañía romana?– Quiso saber. –Dialogar.– Respondió, calmado. –¿Qué?– Los otros dragones se vieron dudando. –La vida de un hijo de los dioses vale por la vida de toda una civilización de insignificantes mortales, pero si su utilidad es majadera, entonces podrás derramar sangre sublime hoy, Tyrfas. Por ahora mantén tu mano lejos de tu espada o yo decidiré la utilidad de tu vida.– Y arreando al caballo, se adelantó, con los otros soldados tras él para acercarse a la compañía, viendo en el camino como una roca pasaba por encima de ellos sabiendo que alguien en las filas ajenas estaba tan ansioso de matar como Tyrfas. No era un dragón que cayese en provocaciones. Siguió, hasta frenar a una distancia en la cual pudiesen estar cara a cara. Quitarse la máscara y mostrar su rostro, uno que de seguro reconocerían pues el rasgo que poseía en su forma humana era de los más notables y jamás olvidables.




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Re: When army goes to war [Minitrama: La Caída del Gran Imperio]

Mensaje por Vaurien Aureon el Dom 30 Dic - 6:13

De repente estaba al mando.

Uno de los oficiales, un dragón de incógnito, como yo, pareció reconocerme entre las tropas y me puso al mando de la avanzadilla de la muralla. Algo muy importante debía estar pasando al otro lado...

Aunque el objetivo principal de mi presencia allí era encontrar algo de acción. No debía olvidar que seguía siendo un capitán del ejército romano. Tal vez fuera el peso de la responsabilidad por la vida de los hombres que ahora estaban a mi cargo o pude que fuera un atisbo de lealtad por el Imperio que tan bien me había tratado estos últimos siglos pero estaba decidido a ejercer mi puesto con la mayor diligencia posible.

Me dirigí a los suboficiales y les dí las órdenes para el posicionamiento de las tropas. Usaríamos una estrategia envolvente en pinza en la puerta de las murallas. Si los infiltrados tenían éxito, el asedio no sería necesario. Por lo tanto la única opción viable del enemigo sería embestir la puerta principal para una rápida retirada, probablemente con la caballería como punta de lanza para abrir paso, pero ahí entrábamos nosotros.

-Quiero estacas aquí y allí, apuntando en dirección a la puerta del enemigo.-dije, señalando el mapa. Si mi teoría era cierta, la caballería enemiga se encontraría con las estacas y les cortarían el paso.

-Formaremos un muro, escudos delante y líneas de lanzas detrás. Lo que os llegue, lo atravesáis y los embestís. Cuando el enemigo avance por el centro, envolvedlo por los flancos. Esperamos superarlos en número, de modo que nadie luche solo, esto es la guerra, no un duelo.-




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Re: When army goes to war [Minitrama: La Caída del Gran Imperio]

Mensaje por El Juglar el Mar 8 Ene - 9:16

When army goes to war
La caída del Gran Imperio Romano


Guerra

 

Ambos bandos han comenzado a mover las fichas del juego que se ha desencadenado en forma de guerra. Romanos, con sus tropas y recursos divididos han intentando sorprender a los Visigodos. Estos a su vez han empezado su propia ofensiva contra los romanos. Dentro de las murallas, hay muchos más peligros de los que se esperan, y estos acechan desde lo más profundo de los calabozos subterráneos.

Fuera, y lejos de la batalla principal, el grupo de romanos ha sido interceptado por el grupo liderado por Aldebaran, el cual está dispuesto a negociar, ya que se ha negado a caer ante la tentativa provocada por el bando contrario, con aquel lanzamiento a manos de Vyrax. Aun así, la batalla está cerca y no hay marcha atrás pues solo puede quedar un vencedor.

Dentro de las murallas, Vaurien ha recibido una de las misiones más importantes; colocar estratégicamente a aquellos hombres que van con él. No obstante durante su organización, alguien más ha entrado en escena. Unos hombres salidos de las propias almenas, encontrados con Vaurien y su grupo, dejan ver claramente que son Visigodos. ¿Cómo han entrado dentro de las murallas? Radagaiso era un enemigo que concia el interior de la muralla, y sabe como acceder a ella.

Los dos flancos han sido divididos y esperan la orden de su general, desconocedores de que tienen tropas enemigas en el interior. No obstante ante el descubrimiento interceptado por Vaurien, dan una única señal. La señal que comienza a desencadenar el caos por completo. Los Visigodos, se lanzan a la carga, desde dentro y desde fuera, y los romanos no saben que está ocurriendo, pero su reacción es rápida y concisa.

_______________________________________

Avanzadilla: Aldebaran ha decidido no atacaros por lo que al menos, dejareis que llegue a entablar una conversación con vosotros. Dicha conversación puede desencadenar en lo que vosotros decidáis, lucha o pacto. Cualquier opción es válida. Si alguno de los PNJ del grupo de Aldebaran decide entrar en batalla, UNICAMENTE Aldebaran podrá hacer uso de esta acción sobre sus PNJ. (En lo relacionado a batallar queda explicado más adelante). Desconocéis lo que está ocurriendo en la muralla.

A las puertas de la muralla: la guerra ha comenzado. Ante la alarma de los Visigodos infiltrados dentro de la muralla, los combatientes del exterior comienzan a dirigirse a las puertas mientras que los infiltrados buscan puntos clave donde atacar. Las tropas han reaccionado con rapidez, pero desconocen lo que ocurre en el interior. Solo un Dragón ha sido conocedor de ello; Vaurien, pero ¿qué han estado haciendo antes de ser descubiertos?

_______________________________________

IMPORTANTE
SISTEMA DE BATALLA

Si llegáis a batallar, el sistema es completamente libre salvo por algunas indicaciones explicadas a continuación:

Al bando romano, se le permite el uso de los personajes PNJ del bando Visigodo (para una narración fluida), pero SOLO Aldebaran, podrá decidir si las acciones aciertan… es decir; Aldebaran es el único personaje (no PNJ) y debe tener una ventaja frente al resto de usuarios. Si los Romanos decidís matar a un dragón, no podéis cerrar la acción en vuestro post, solamente Aldebaran podrá decir si habéis tenido éxito en el intento de matar a ese dragón. Se vigilara de cerca ambas acciones, por lo que se ruega que seáis coherentes con vuestras acciones.

Vaurien: tienes dos opciones, reunirte para atacar a los Visigodos que arremeten desde fuera, o limpiar el interior de los enemigos asaltantes (y con suerte descubrir que es lo que estaban haciendo en el interior de la muralla). Elige bien que decides hacer. En ambas ocasiones puedes llevarte los PNJ anteriores contigo.

Normas


  • El tema carecerá de orden de posteo, pero es obligatorio que entre cada uno de vuestros post, existan dos post de otro personaje.
  • El tiempo que tardara el Juglar en postear queda completamente abierto ya que se pretende que de ahora en adelante las acciones las desarrolléis vosotros.
  • El juglar intervendrá en caso de ser necesario.
  • Por razones obvias está prohibido el metarol, matar a personajes de otros usuarios etc. También se pide coherencia a la hora de los entrenamientos que tengáis dada la edad en la que os posicionáis.

Requisitos de participación.:

Al ser un hecho que ocurrió hace 1960, los participantes solo pueden ser dragones que tengan cierta edad, para que quede coherente que participen en una guerra principalmente.

Teniendo en cuenta que antiguamente la gente iba a la guerra con unos veinte años si hacia falta, la edad mínima de los dragones que deseen participar debe de ser de 1.980 años o mas, (actualmente).

Todos aquellos que se apunten se comprometen a participar (en la medida de lo posible) en la trama al competo (eso incluye los dos temas).

Los temas serán mastereados por el Juglar y se dispondrá de 4 días entre post y post del juglar para que todos los implicados posteen. (Este tiempo de posteo puede variar en función de la gente que se apunte a la trama)

Teniendo en cuenta que desde una batalla a otra han pasado uso cuarenta y cinco años la mentalidad de los dragones pueden haber cambiado y el que en la primera batalla estuvo con los romanos, ahora puede estar atacando la roma que defendió. Uno de los motivos puede ser la deserción del imperio porque se ve que este empieza a caer (existe una época en medio en la que los recursos empiezan a escasear)… no se esta de acuerdo con las nuevas ideologías o religiones que surgen etc…

Obviamente entrar en esta trama no implica que los hechos históricamente demostrados se cambien… es decir, ya sabemos que bandos ganan y cuales pierden, pero no hay ninguna vergüenza en situarse en el bando perdedor para de esta forma darle chicha a la trama.
Participantes:
Srkány en la primera batalla: Romano. 555 años.
Karellhen en la primera batalla: Romano. 1.035 años.
Kortel Verminaard en la primera batalla: Romano. 790 años.
Laoworth en la primera batalla: Romano. 1.040 años.
Thyraxes  en la primera batalla: Romano.  427 años.
Vaurien en la primera batalla: Romano. 565 años.
Vyrax en la primera batalla: Romano. 369 años.
Aldebaran en la primera batalla: Visigodo. 877 años.

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Re: When army goes to war [Minitrama: La Caída del Gran Imperio]

Mensaje por Vaurien Aureon el Miér 16 Ene - 18:51

Rara vez había sido, en mis por aquel entonces, pocos siglos de vida, superado en ingenio y estrategia...y mucho menos por un humano. Sin embargo, ahí estaba, había dirigido a mis hombres a una trampa.

Pronto nos vimos rodeados, un una señal, ordené a mis hombres adoptar una formación defensiva, escudos delante y lanzas al hombro. En ésa formación, lo normal era que el comandante, osea yo, se retirara a la retaguardia, son embargo, me mantuve en primera línea. Alcé mi claymore, un recuerdo de mi visita a las tierras pictas con una mano, desafiante.

Al principio, tanto mis hombres como los godos se vieron desconcertados por mi decisión. Pero el desconcierto en el enemigo duró poco, pues un joven guerrero visigodo, hambriendo de visctoria y gloria para su clan, corrió hacia mí espada en ristre con un grito de guerra. A lo cuál yo respondí en igual medida, aunque nuestro duelo fue corto.

Una Claymore era una espada de dos manos, su uso en las batallas campales era poco común, pues lo normal era contar con una mano libre para el escudo. Sin embargo, debido a su gran tamaño y peso, tenía un gran poder estructivo. Si a ese poder le sumammos la fuerza y velocidad sobrehumana de un dragón, tenemos algo aún más letal.

Por eso, cuando el joven intentó atacarme mi hoja no se detuvo en sus músculos y huesos, sino que siguió su camino desde la cadera hasta su hombro y lo desmembró por completo. Parte de su sangre, me salpicó el rostro....y entonces lo sentí....el olor de la sangre, el sudor en mi frente, el palpito en mi falso corazón de humano y el miedo en mis enemigos...ésto era lo que había venido buscando.

Todas las miradas se depositaron en mí en ese momento...en estándares humanos, acababa de hacer una brutal proeza de fuerza...ahora que lo pensaba, hacía ya un par de siglos que no había leyendas sobre mí...quizá ya era hora de hacer una nueva.

Una sonrisa se asomó en mi labios y alcé dos gritos, uno con mi garganta, para indicar el ataque, y otro con mi mente, para alertar a mis congéneres de la situación del enemigo.

Debía despejar la zona de enemigos y saber cómo había llegado aquí.

-Cambio de planes muchachos, ¡matadlos a todos!-

Sirviendo como cabeza de lanza, me dirigí al combate con mi hombres siguiéndome con una mezcla de miedo y coraje.




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Re: When army goes to war [Minitrama: La Caída del Gran Imperio]

Mensaje por Srkány el Jue 24 Ene - 9:51



When army goes to war


Imperio Romano

Ejercito Romano

Antes del alba



Había algo dentro de mi cabeza que me decía que nada de aquello terminaba de tener sentido. El enemigo también había captado la misma táctica y algo dentro de mi me decía que aquello solamente nos distraería del bando principal donde estaba punto de desarrollarse la guerra. Que nosotros estuviésemos dando un rodeo, no implicaba que el grueso del ejército no fuese a recibir una ofensiva de los Visigodos. No obstante, hora nos tocaba a nosotros estar allí y confiar en que nuestros congéneres podrían hacerlo correctamente y defender el muro que durante tantos años había permanecido intacto.

El ataque de Vyrax, no pereció llamar demasiado al atención y pese a que yo era precisamente uno de los más jóvenes, me posiciones delante, no demasiado de mis compañeros, alzando ligeramente la mano para evitar que estos se lanzasen.-parece que quieren dialogar. Tengamos al menos el honor de escuchar a uno de los enviados de Radagaiso, a ver qué intenciones tienen con todo esto.-digo mientras poco apoco los caballos se van acercando, percibiendo que aquello ese inevitable. Solamente espero que todos estemos preparado, porque desde luego, no vamos a tener ninguna intención de ceder el terreno.

No obtente, antes incluso de poder llegar a entablar conversación alguna con el enemigo, un aviso telepático entra fugazmente en mi cabeza. Estamos lejos pero el mensaje es claro y conciso. Es de Vaurien, uno de los solados que esta protegiendo el lugar, y no alerta de que los Visigodos además, de infiltrados han conseguido entrar dentro de la muralla. Mi mirada se dirige entonces hacia la del hombre que dirige el bando enemigo. Mi mirada se centra en sus ojos, sosteniendo la mirada, para que de esta forma vea que no me intimida lo que él pueda querer estar haciendo en aquellos momentos.

-Desde hace mucho tiempo, hemos vivido en paz visigodo. Mis hombres desean tanto como los tuyos la pelea y la sangre. Explicaros, antes de que deje que sus deseos corran por estos desiertos.-le digo mientras observo a todos y cada uno de ellos, mientras presiento que ellos también han escuchado el mensaje de alerta.-los vuestros estaña atacando la muralla. Habéis conseguido infiltraros entre nuestros muros. ¿Por qué?-pregunto enarcando una de mis cejas. Su respuesta marcaria la diferencia entre atacarle o dejarle volver al grueso de su bando.

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Re: When army goes to war [Minitrama: La Caída del Gran Imperio]

Mensaje por Vyrax el Vie 22 Feb - 4:41

Tuerzo el morro al ver como fallo de pleno con mi tirada. No quiero ni mirar a mi hermano porque seguro que se burla de mi, o peor, me dice que para que hago semejante provocación. Al menos no esta padre para darme un manotazo en el cogote por dejarme llevar por mis impulsos. Lo raro de todo aquello, es que los visigodos, parecen no hacer movimientos bruscos y comienzan a acercarse para dialogar. Enarco una ceja completamente desubicado, y cuando Srkány menciona que tenemos el "honor" de escucharlos, acabo por emitir un bufido — Crei que ibamos a luchar — termino por curvar mi espalda hacia delante para mirar las orejas de mi caballo con algo de decepción. Cuando me dijeron que mi primera guerra seria una lucha sin tregua, ademas que habia pasado el último siglo entrenando como un bestia, esperaba algo mas... en fin, no sé, ¿guerra? Y no una conversación como lo harian las mujeres en el mercado o politicos junto al César.

Segui a mis compañeros sin dejar de mirar a los rivales, como si tuvieran la peste o algo peor. Queria convertirme en dragón y lanzarles fuego, mordisquearlos y terminar por escupir sus huesos. Pero aquello era imposible de hacer según lo dicho por mis compañeros. Me incline hacia Thyraxes para susurrarle — Desde aqui parecen feos ¿verdad? Seguro que sus mujeres no son mejores — sonrei de lado cuando de golpe escuche en la red dráconica lo que ocurria en la muralla. Se me erizo la piel al pensar que aquellos mal nacidos estuvieran entrando en nuestra ciudad, en nuestros hogares, haciendo a saber que a nuestra gente. Puede que mi madre no tuviera problemas en huir e incluso enfrentarse a soldados, pues era una gran guerrera milenaria. Pero el resto eran ciudadanos y esclavos bajo nuestra protección. Me empezaba a hervir la sangre.

Cuando Srkány hablaba con el lider de esa pratulla visigoda, mire a otro que estaba enfrente con tal odio que parecia iba a saltar sobre él y destrozarle el cuello con los dientes. Cuando el rubio termino, mire al dragón visigodo, y con un tono amenazante alcé el mentón — Se han infiltrado porque son unos cobardes — pase a mirar a Srkány — ¿No lo ves? Les lanzan una roca, y prefieren hablar como mujeres. Y ahora sabemos que se esconden como ratas para atacar a gente inocente con sus armas — pase de nuevo a mirar al dragón de ojo escamado y escupi hacia el suelo — Cobardes — gruñi de mala manera.




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Re: When army goes to war [Minitrama: La Caída del Gran Imperio]

Mensaje por Aldebaran el Mar 12 Mar - 11:37

Los objetivos de El Asolador, señor de la destrucción adorado por muchos años por la sociedad que vio toda su gloria y también su destrucción a causa del dragón de ojo escamado, quien en aquellos tiempos, sabiéndose a sí mismo y a todo dragón como poseedores de la sangre divina, los hijos de dioses y por consiguiente los herederos del derecho divino de crear y destruir, eran totalmente acertados y de eso no tenía duda. Y Aldebaran, nombre que entre dragones y hombres era míticamente temido, era, al igual que un ser divino, un ser implacable, por ello, era realmente triste que el ojo invacilante y curioso de la solitaria existencia del dragón incapaz de entender el corazón humano por su irrealidad de existencia se posara sobre cualquier civilización. Sí, su consejo era capaz de iluminar a la raza humana, guiarla hasta el sublime entendimiento de la palabra orden, pero una vez aquello acababa por decepcionarlo por la misma causa que había vivido su vida en la insaciable búsqueda de llenar el vació que representaba su propia existencia, de forma implacable, la decisión inequívoca era el exterminio total de aquello que no servía, tal como lo había decidido ahora con el más grande Imperio conocido.

Los sucesores del primer Cesar, humanos en definitiva asquerosamente débiles ante ambiciones absurdas justificadas en el inexistente corazón humano, habían hecho que Aldebaran actuase, una vez más, de forma terrible e implacable para restablecer el equilibrio y eso era, indudablemente la destrucción de todo rastro del Imperio Romano para dar paso a lo nuevo en otro intento de poder real destinado al fracaso por la debilidad de la mortalidad humana. Esperaba, no perder, estúpidamente, la vida de los hijos de los dioses en el proceso. Aun así, sabía que los dragones, muchos, porque lo había visto, incluso tenía vínculos de sangre con dragones que actuaban así: sus hermanos, y muy especialmente uno, o más bien el único con el que había tenido cercanía: Su hermano Abbadon. Engañados, aferrados al curioso deseo de imitar a los humanos o vivir como ellos. El porqué, no lo entendía del todo: quizá la inmortalidad se podría tornar aburrida o al igual que los humanos, querían poseer aquellos que no les había sido conferido, siendo en todo caso ese deseo viniendo de un dragón, un degradante actuar por ser seres, simplemente, superiores por ley natural.

A lomos de su caballo negro y con los seguidores de Radagaiso bajo su mando, se acercó a galope calmó hacia los otros. Su rostro, cubierto por la máscara metálica, y vestimenta negra que le hacían bastante tétrico, una visión digna quizá de un dios destructor, mensajero de muerte, heraldo de las sombras y el vacío, dificultaba que los otros dragones pudiesen saber el enemigo al que debía encarar de seguir la vacilante campaña de estar de lado de un Imperio que iba a caer de una forma u otra. Obviamente, mantuvo la suficiente distancia para con los otros. Quería, por supuesto, evitar una confrontación y teniendo a dragones como Tyrfas en sus filas, la precaución era necesaria. Frenando el caballo a la distancia que dio un relinche parándose en seco junto a los otros detrás, miró en primera instancia a los otros. Escuchó con atención al dragón que habló y al otro que balbuceó amenazas carentes de sentido para quien era incapaz de sentir nada, inclusive miedo. Difícilmente conocía a algunos de ellos: dio por sentado que eran jóvenes. –El mocoso ladra mejor que el líder.– Dijo, suponiendo que el que habló primero era el líder. –Pido su cabeza. Dijo mirándole desafiante. –Ladra igual que un lobo hambriento, incapaz de diferenciar entre la carroña y la presa recién cazada.– Sentenció tajante, frío y seco, con plena calma sobre el pelirrojo, sin siquiera mirarle directamente a los ojos, restando atención plena a sus provocaciones, pero con la mirada puesta sobre el que parecía ser líder.

–Pero si tanto te interesa juzgar nuestros actos, debes saber que: la vida de un montón de humanos, romanos o visigodos, me es tan irrelevante como los motivos de sus guerras. Por otro lado, la de un dragón vale por una civilización humana completa.– Iba a hablar, por supuesto, con quien fuese dominado por la razón y no por vacilantes impulsos. Aldebaran decidió quitarse la máscara, y ese acto no era simple, porque Aldebaran no actuaba sin pensar ni hacia nada sin pensar, todo acto era calculado por mente: quería que sus enemigos viesen a quien se enfrentaban porque seguro estaba, que pocos, o por decir, nadie tenía un rasgo dragónico tan característico como el suyo y pocos nombres de dragones eran tan sonados e incluso considerados cuentos de caminos, leyendas, mitos. –Guerras, corrupción, levantamientos, conspiraciones, traiciones… Llamar a eso paz...ridículo. El Imperio Romano es un fracaso, muestra de la causalidad del corazón humano. Que la sangre inmortal deba derramarse por causas mortales: es una perdida innecesaria.– Esclareció. –Los hijos de los dioses no debemos enfrentarnos por causa de seres inferiores.– Al menos la intención de querer dialogar quedaban claras, pero la intención de participar en la guerra visigoda cuando había sido él mismo autor intelectual, en las sombras, del levantamiento del Imperio Romano, seguía siendo un misterio para el bando enemigo.




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Re: When army goes to war [Minitrama: La Caída del Gran Imperio]

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