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Just like a bad joke [Kya/Rata]

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Just like a bad joke [Kya/Rata]

Mensaje por Ariakas Verminaard el Mar Ago 28, 2018 8:52 pm

"There was an Army General, a Healer, and a Thief sitting on a bench..."

Un día cualquiera de una jornada cualquiera...

Seis horas antes del alba...

Contrario a la creencia popular, Ariakas era un hombre sumamente rutinario, era la única cosa sobre la que tenia control, y a el le gustaba el control. Si existiese un sistema de medición mas exacto como el de los relojes y calendarios de hace 300 años, seria exacto decir que como cada mañana, Ariakas se levantaba después de dormir tres horas, se daba una ducha rápida con agua "fría" para despertar, y aprovechaba recortarse la barba que hubiese crecido, así como para limpiarse los dientes con una pasta hecha de la mezcla de hojas de hierbabuena y menta con polvo de piedra y usando un palito de árbol de arak. Bajaba ya vestido con parte del uniforme a la cocina (jamas comía en el comedor a menos que tuviese visitas) donde en la barra alta que usaban la cocineras, desayunaba una gigantesca (al menos para un humano) porcion de carne, pescado y pollo, perfectamente limpia y desgrasada, cocinada con verduras y especias, el dragón amaba la comida especiada, acompañado de un litro de jugo y varias tazas de café que su cocinera preparaba mientras el se duchaba, hablaba con ella de trivialidades y los insumos faltantes en la cocina antes de levantarse, ponerse la coraza y salir por la puerta trasera a los establos donde el chico que se encargaba de cuidar a los caballos ya tenia ensillado a su caballo preferido, montando en el mismo para ir al castillo.

Tres horas antes del Alba...

La relación de amor-odio que los soldados tenían con la ferrea disciplina con que los entrenaba el general, era mas odio que amor a esa hora cuando el general entraba a la barracas para la revista matutina...quienes mas sufrían eran los reclutas y el escuadrón personal del general: Los Roughnecks. Después de pasar revista, empujaba y pateaba a los novatos a recoger el equipo completo que incluía corazas, cascos, espadas y arcos así como varias mochilas cargadas con piedras que pesaban el equivalente a las reservas de agua y comida para una incursión larga y los llevaba a las murallas del castillo para comenzar a correr alrededor de las mismas durante las siguientes dos horas, esto seria considerado una tortura de no ser por que el mismo iba al frente durante esta carrera cargando con un equipo que pesaba el triple de lo que pesaba el de un soldado regular, el peliblanco era partidario de enseñar con el ejemplo. Después de esta carrera permitía a los novatos ir a ducharse y desayunar mientras el se dirigía al patio de armas a dar media dos horas de un casi inhumano entrenamiento a su escuadrón especial. Para cuando terminaba ya era de día.

Tres horas después del Alba...

Pasaba una hora mas entrenando con el escuadrón al que le tocase ese día antes de darse otra ducha con agua fría para lavarse el sudor del entrenamiento, tomaba un primer almuerzo que incluía fruta y mas carne, pollo y pescado así como otras tantas tazas de café esta vez acompañadas de la primera medida de alcohol. Comia en su oficina mientras revisaba los informes del día, reportes de sus capitanes y tenientes, así como las evaluaciones de todos y cada uno de los soldados de la armada. Para cuando terminaba, seleccionaba de entre los casos del día las investigaciones que mas le interesaban, pues el también solía revisar y hacer rondines por la ciudad. Bajaba al patio a tener la junta matutina con sus capitanes, misma que duraba de una a dos horas y entregaba la lista de sectores que le correspondían a cada escuadrón, recibía y revisaba la lista de guardias y asignaba los horarios del día para las rondas en los caminos exteriores antes de retirarse de nuevo al establo para subir a su caballo y bajar a la ciudad a hacer su propia ronda.

Seis horas después del alba...

Ese día no había investigación en curso, o no al menos una que le interesara, en cambio, había decidido patrullar el mercado para una inspección sorpresa de los guardias allí, aunque también guiado por su propia melancolía al recordar las cosas que había pasado allí con Maeve. Habia dejado el caballo en un establo antes de entrar al mercado, so advertencia al dueño de cuidar al animal como merecía, no había necesitado hacer una amenaza, con la reputación que tenia los mismos humanos creían que o los hundiría en un calabozo o los mataría directamente. Compro una de esas empanadas en un puesto que ya conocía y la comió mientras caminaba, también compro algunas frutas y panes y que repartió entre algunos niños que se le acercaron pidiendo comida antes de acercarse al puesto de vigilancia de esa área...




"Cuanto más rango ostenta el caballero tanto más centellea la armadura en sus ojos."
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Re: Just like a bad joke [Kya/Rata]

Mensaje por Rata el Mar Ago 28, 2018 10:21 pm

Un día cualquiera de una jornada cualquiera...

Tres horas después del alba

El sol era quien marcaba el inició de la jornada para la gente en Talos. La mayoría de las personas empezaban a funcionar cuando el astro rey asomaba su noble rostro por los cielos. Sin embargo el tahúr, de hábitos más nocturnos, era de los últimos en ponerse en pie. De hecho, de no ser por el toque de queda imperante en la ciudad, de seguro que viviría más de noche que de día.

Aquella mañana, como tantas otras, el compañero del chico, Halcón, ya se había levantado y había empezado a preparar el desayuno. Mientras en la fogata se asaban un par de salchichas y se calentaban algunas hogazas de pan, Rata iba a ese pequeño pozo privado que había dentro de la madriguera para lavarse y asearse.

Desde que había empezado a trabajar como chico de los recados en la mansión de D´tark había empezado a preocuparse más de aquellos aspectos que antes pasaba por alto, como lavarse la cara a diario y bañarse una vez cada tres días, aproximadamente. Era claro que las lecciones de aquella burguesa y su trabajo para convertirlo en un caballero respetable estaban empezando a hacer efecto en el día a día del bribón.

Al momento de llegar a la fogata central, que hacía las suertes de salón comedor, cocina y estancia de reuniones en la madriguera, Halcón ya tenía todo servido. Y entre chanzas y conversaciones mas o menos triviales ambos chicos se repartieron las obligaciones de ambos para aquel día. Y como Halcón había preparado el desayuno, Rata tendría que hacerse cargo de la cena.

Desperezándose el ladrón puso camino al mercado, y mientras caminaba silbaba alguna tonadilla jocosa que le permitía ir dando algunos pasos de baile mientras llegaba al mercado, si tenía suerte quizá podría ver a Sabrina mientras hacía alguno de los recados de Nimue.

Seis horas después del alba..

Las primeras horas de trabajo en el mercado solían ser lentas y bastante aburridas. Rata se ponía en algún rincón transitado, pero evitaba ponerse en los lugares más importantes. Era un cálculo simple, evitar llamar la atención lo suficiente para evitar los problemas pero llamar la atención lo suficiente para poder conseguir algún que otro pichón desprevenido.

Y justo cuando iba a empezar una nueva ronda de juegos y tretas, las pequeñas campanas empezaron a sonar. Cualquiera que no supiese muy bien el latido del mercado solo escucharía a una banda de niños pidiendo limosnas o comida, pero los gritos exagerados de los mocosos tratando de ser lastimeros advertían a todos los que estaban al borde de la ley que alguien del ejercito estaba entrando en escena.

A sí que Rata desarmó su pequeño puesto de apuestas y juegos (un barril algo roñoso y una tabla puesto encima y se puso a caminar por el mercado como algún otro ciudadano respetable y temeroso de la ley de la reina.

El chico deambuló un rato entre puestos y buscó algo que pudiese ser un buen regalo para su novia, pero las pocas monedas que había ya ganado parecían escasas para comprar algo que fuese en verdad lindo.

Algo frustrado porque la mañana no estaba resultando muy productiva el chico se encaminó hacia algún puesto que sirviera cerveza y algo para comer. Quizá si tenía suerte podría conseguir algún encargo o escuchar algún rumor que le permitiera sacar ventaja en alguna apuesta más adelante.

El local donde solía almorzar el muchacho estaba algo más alejado del centro del mercado. Allí una vieja señora servía una sopa y una cerveza que, por alguna extraña coincidencia gastronómica tenían el mismo sabor. Y mientras llenaba su estomago la vieja señora le comentaba al chico que el otro día había pasado un señor preguntando si alguien podría conseguirle un bonito colgante para su novia.

Nueve horas después del alba..

El chico se había gastado la mayor parte de la tarde siguiendo los indicios de aquella vieja. El rastro del pendiente que le habían encargado agenciarse era empalagoso y todo apuntaba a que no iba a poder conseguir aquella baratija. El actual propietario de la pieza parecía que estaba preparando un viaje hacia el puerto por lo que aquel botín pronto estaría lejos del alcance de las hábiles manos del chico.

Sin embargo la suerte siempre favorece a los osados y antes de partir su viaje, aquel hombre había hecho en una de las tabernas con peor reputación en todo Talos. El lugar perfecto para que alguien pudiese perder algo de valor sin llamar mucho la atención.




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Re: Just like a bad joke [Kya/Rata]

Mensaje por Kya el Jue Ago 30, 2018 9:21 pm

Un día cualquiera de una jornada cualquiera…

Dos horas antes del alba…

Kya, dormitaba pacíficamente en aquel lecho compartido con su pareja que, como todos los días, ya se levantaba para prepararse y revisar las trampas, buscar agua y volver al desayuno, ella se removió en la cama, suspirando profundamente al sentir el movimiento, sin abrir esos ojos suyos que se rehusaban a encontrarse con la luz azul oscuro de la madrugada, escuchando los pájaros que solían comenzar a cantar a esa hora. Depositó una mano en la espalda de él y acariciando, le deseó que tuviera cuidado y luego de un beso compartido, ella volvió a dormir.

Tres horas después del alba…

La parlanchina pequeña balbuceaba queriendo hablar y decir muchas cosas, la sanadora, compartía un animado desayuno con ella y el pelirrojo, hablando de los planes que tenían por delante en ese día, que ella había mencionado, necesitaba comprar cosas en el mercado. Telas, hilo y otros enseres para arreglar algunas prendas que tenían que ya estaban para usar de trapo, de lo viejas que estaban. Terminaron el desayuno, se prepararon y partieron de su hogar, hacia las granjas donde como era habitual en ese “único” día de la semana que viajaban hasta Talos, dejaban a Annie con su madre y hacían todo lo que tenían que hacer.

El viaje fue tranquilo, ya conociendo el camino, no hubo mayor obstáculo que los relinchos mal humorados de Tormenta, a los que Kya tenía la manía de responder. Como un dialogo entre el corcel y ella, que se entendían a la perfección. Fue en el camino entre los extensos pastizales que la sanadora se topó con un conocido al que había atendido una vez, luego de un intercambio ameno. El hombre era un mercader engreído que gustaba de poseer más de lo que tenía e hizo alarde de ese collar que había conseguido en un trato hace unos días, él quería que alguien valorara ese collar sin que le cobrara tan caro, fue cuando la sanadora recordó a la esposa de un tabernero en tal calle de Talos que en sus tiempos mozos había trabajado en una joyería y le dio las indicaciones para que fuera y claro, este dijo que iría antes de irse en la tarde. El hombre se fue.

Siete horas después del Alba

Kya se había quedado en compañía de su familia, hablando de cosas variadas hasta el mediodía, hora tras la cual, ella y el pelirrojo salieron a Talos para recorrer los mercados, comprando lo necesario antes de volver a casa. A lo mejor, la sanadora había pasado por cosas del destino, cerca de los puestos de alhajas y otras chucherías por donde el hombre había detenido su recorrido con el collar en el bolsillo y posiblemente... Rata, pasando por su espalda, quizá, si se hubieran girado, se hubieran visto. Pero no pasó, ella siguió su camino, interrumpido por el hombre con el que se habían topado... estaba perdido y no recordaba hacia donde quedaba la Taberna. Kya se lo recordó y lo re direccionó hacia esa Taberna, quizá no la más agradable, pero confiaba en el conocimiento de la mujer del dueño.




"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas"
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:

"Me siento bien cuando sano a personas, me siento feliz cuando veo sus sonrisas; pero lo que verdaderamente alegra mi corazón es tenerte junto a mi"


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Re: Just like a bad joke [Kya/Rata]

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