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Mensaje por Abbadon el Jue Jul 05 2018, 13:23

Un par de jovenes madres angustiadas se encontraban al borde de las camas de sus pequeños, que desde la tarde anterior habian comenzado a tener algo de fiebre y ahora parecian estar peor, llegando a vomitar y pasar una mala noche. Los niños como otros cualquiera, habian estado jugando, con la mala suerte de que les habia pillado la lluvia, y en vez de volver a casa, decidieron quedarse bajo ella, fingiendo ser unos piratas bajo una tormenta. La mala suerte se cebaba con ellos, y eso traia consecuencias. Además, las madres no habian pegado ojo y para colmo, comenzaban a sentirse febriles al haber estado toda la noche junto a sus pequeños. Abbadon no tardo en darse cuenta de que ellas y los niños faltaban, pues era la hora de dar sus clases impartidas por él mismo, además de que las muchachas debian de hacer sus tareas en casa. De ahi que fuera directamente a las habitaciones trás preguntar a una de sus más fieles esclavas.

Al entrar en la habitación, vio en dos de las camas, a las jovenes, una rubia y delgada con su hijo de los mismos rasgos pero ojoz verdes como los del padre. La otra, castaña, acunaba a su pequeña en su regazo, una niña de cabello rojo oscuro y ojos marrones casi negros, con pevas sobre su tez pálida. El hombre se adentro hasta donde ellos se encontraban, ignorando el resto de las camas de niños, donde habia juguetes tallados en madera o muñecas de trapo, mostrando una leve sonrisa — Jovencitos, ¿es que no quereis ir a clase? — el dragón se cruzo de brazos mirando a ambos por turnos, y después que uno tosiera débilmente, se disculpo por no poder ir porque le dolia mucho la cabeza, tenia escalofrios y hasta se veia como se agarraba el pequeño estomago. Abbadon apreto los labios pensativo — Bueno, creo que estais enfermos. Ya avise de que trajeran a un sanador para que os cure. Os necesito a pleno rendimiento — alzó las cejas y esta vez miro a las muchachas — A todos. Ya sabeis que me molesta mucho que no podais estar bien — extendio su mano hacia la barbilla de la rubia y le alzo el mentón con suavidad y cariño. De igual modo, con su otra mano, hizo lo mismo a la castaña, mirandolas como si fueran un preciado tesoro. Y es que para Abbadon, lo eran, cualquiera de sus esclavos. Los cuidaba, los llegaba a mimar de forma consentida, a cambio de un buen servicio y lealtad rigurosa. Para él llegaban a ser sus protegidos, e incluso ellos lo llegaban a ver a veces como un padre pero con el tiempo, como un amante. Era una relación extraña, pero funcional de la que todos sacaban provecho.

Uno de sus cinco, fue en busca de un sanador tal y como Abbadon le habia pedido. La petición era sencilla: sanar a dos niños y a sus madres. Su esclavo no tendria incoveniente a quien escoger con tal de que cumpliera las ordenes de su amo, pero Abbadon no pasaria por alto algunos detalles, pues quien pasaba a su hogar, era un privilegiado. Antes de que llegase el curandero, se puso una ropa más adecuada y lo espero en la entrada después de pedir a las jovenes, que se acostasen junto a los niños, pues no era necesario que estuvieran en pie como estatuas, si estaban agotadas. Mientras esperaba, Abbadon tomaba en una copa, algo de vino, mirando a la nada, pensando que no le hacia nada de gracia que un desconocido tocase "sus pertenencias". Tambien pensó entonces que algún dia deberia negociar nuevamente con algún esclavista para obtener un nuevo sanador en casa, para que no ocurrieran estas cosas.




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Re: You play it || Kya

Mensaje por Kya el Sáb Jul 07 2018, 09:53

Como era de esperarse, la gente sabía dónde encontrarla, conocida por su trabajo continuo, la sanadora finalmente había terminado su jornada atendiendo a unos campesinos que necesitaban su ayuda, ahora sabían que día y a qué horas encontrarla.... ella era puntual en ello sin demoras. Finalmente se estaba relajando sentada en el pasto bajo un árbol junto Dánae y la pequeña Annie, ambas hermanas hablaban de muchas cosas, incluyendo de sus días y algunas cosas que solo las hermanas compartían, fue entonces cuando Leyanna, apareció en su rango visual hablándole a Kya con tranquilidad “Hija, un esclavo ha venido buscando ayuda... al parecer dos pequeños y sus madres están muy enfermos” la sanadora, inhaló profundamente- …Oh...parece que mi guardia no ha acabado... –bromeó un poco, mientras entregaba a Annie en las manos de su hermana, luego de darle un beso murmurando con suavidad “pórtate muy bien con la tía Dan” y besuqueó los cachetitos de su pequeña, con suavidad.

La sanadora se levantó del pasto y mirando a Dánae sonrió, volviendo su mirada a su madre- Supongo que volveré pronto... ¿Dónde está Trys? –preguntó, mientras Leyanna respondía “está ayudando a algunas cosas en los graneros”, ella sonrió un poco más y asintiendo murmuró- dile que fui a hacer... “Lo haré, cuídate cariño” dijo su madre cariñosa, mientras la sanadora tomaba su bolsa cruzada y su maleta de sanación, para ir a buscar a su corcel negro Tormenta y montando, encontrarse con el esclavo en la entrada de la propiedad granjera- Guíame por favor... –dijo la muchacha. Vestía botas bajas hasta las pantorrillas, pantalones negros, una chaqueta sobre una blusa blanca y corsé, su cabello iba trenzado sobre su hombro derecho. Lo suficientemente cómoda para montar y tener un trayecto bueno.

Durante este, preguntó al esclavo información, como la edad de los niños, desde cuando estaban así y otras pequeñeces que podrían facilitar su trabajo con creces. Al llegar a la residencia del dragón, el esclavo la guio luego de dejar los caballos atados, al interior de la misma, ella por supuesto... no perdió tiempo y en su caminar, observó y apreció la decoración, dejándose distraer por cosas que no veía caso nunca... solo por supuesto. En la casa de un lagarto aristócrata, militar o inquisidor... quizá ¿burgués? “vale, vale Kya... no te me amargues antes de tiempo” pensó para sí hasta que escuchara al esclavo decirle “espere aquí “y momentos más tarde, la voz del mismo esclavo anunciando su llegada con un muy cortés “La sanadora amo, la Srta. Kya” y con una mirada del esclavo, ella rodó un poco los ojos y avanzaba hasta detenerse en el marco de la puerta.

La muchacha no sonrió, pero mantuvo su semblante sereno y muy profesional- Buenas Tardes –saludó cortés, haciendo una pausa para fijar sus azules en el dragón, antes de proseguir con la siguiente línea...era una emergencia, ¿no? ¿no? – Me ha informado vuestro esclavo que tenéis dos pequeños enfermos y dos debilitadas madres ¿podríais indicarme dónde están? Con niños pequeños el tiempo es esencial –informó.




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Re: You play it || Kya

Mensaje por Abbadon el Sáb Jul 07 2018, 14:36

El esclavo habia ido temprano a por el sanador, pero comenzaba a pasar el tiempo, y eso preocupaba a Abbadon. Primero porque quizás no hubiera un sanador disponible o porque ninguno se atreviera a ir a su hogar. Aunque eso era discutible: le pagaria bien a quien lo haria, y de no ser asi, le arrancaria los ojos para que viera su amabilidad más de cerca. Por otro lado, temia que le hubieran hecho algo a su esclavo, quien era uno de sus preciados cinco. Aún asi espero algo ansioso a que se presentase el dichoso sanador, ordenando que le informarán como estaban los pequeños y sus madres cada hora. Si llegaba la noche y no tenia información de aquel sanador, lo meteria bajo el agua para verlo ahogarse y agonizase hasta la muerte.

Pero un par de horas después aparecio su esclavo a quien recibio dandole un beso en los labios — ¿Amo? ¿Desde cuando...? — lo miro extrañado, pues nunca pedia que lo llamasen amo, sino por el nombre más humanizado, ya que era una forma más amable y cercana de hacerlos suyos y seguros. Se dio cuenta entonces que parecia preocupado porque quizás llegaba tarde y eso se notaba en mi mirada — Querido niño, no te preocupes, no tienes la culpa. Tu no — acaricie su mejilla y fue cuando pose mi mirada sobre la sanadora, comprobando que no era lo que esperaba, llevandose una gran decepción además de que la muchacha llegaba tarde.

Disculpa — el hombre completametne serio y disgustado miro a la muchacha de arriba a abajo. Quiso echarla de su hogar, pues parecia una broma de mal gusto: una niña que en vez de sanadora debia de ser una simple aprendiz, iba a encargarse de sus tesoros. Respiro profundamente extendiendo su mano — Crei que vendria el sanador de costumbre. Soy Abbadon. Por favor, sigame tiene razón, no perdamos tiempo — sin más, el dragón se giro y comenzó a caminar hacia las habitaciones de los niños. Su atuendo hecho de telas azules oscuras, casi negro con tachuelas de acero e hilos plateados bordados a mano, conjuntaban con unas botas de cuero negro, y cinturon del mismo material. Camino a un ritmo rápido y firme esperando que la muchacha lo siguiera, por su bien.

Cuando llegaron frente a una de las puertas, el hombre poso su mano en el picaporte y miro con ambos iris rojos a la sanadora — Confio en usted, asi que curelos — el rostro del hombro no cambio de su semblante, completamente serio, e incluso parecia amenazante. Y realmente lo que pensaba era terrorifico, pues si aquella chica no lograba un buen resultado, Abbadon iria trás ella hasta convertir su vida en un aútentico infierno. Abrio la puerta permitiendola entrar, y trás él, cerro la puerta acercandose a los pies de una de las camas, mirando a la niña — Mis niños, os pondreis bien y vuiestras madres tambien. Esta... "sanadora" hará lo apropiado y pronto ireis a las clases — el hombre sonrio ampliamente al ver como uno de los niños escondia su cara al ver a la desconocida por timidez — Vamos pequeño, no tengas vergüenza y dile a la señorita tu nombre — le sugirio con un tono increiblemente dulce.




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Re: You play it || Kya

Mensaje por Kya el Sáb Jul 07 2018, 18:41

Era normal para ella que le viesen del modo en que aquel dragón lo hacía, era uno de los más grandes estigmas de ella como sanadora por su juventud. Pero pronto el dragón sabría que muchas veces un libro no podía ser juzgado por su portada y que se ganaría con creces el buen pago que esperaba recibir... por lo que en ningún momento se preocupó por intimidarse ante aquellas miradas que no hacían nada más que molestarla, sin embargo, agradecía a su educación y experiencia de años, la capacidad de poder pasar por sobre las amenazas veladas y miradas temibles, por lo que ella sin dudarlo, tomó la mano del dragón y presionó con seguridad, asintiendo con suavidad como saludo, para así seguirlo hacia donde los enfermos debían estar.

A lo largo de ese caminar, ella se percató de la vestimenta del hombre, de la forma en la que caminaba y esa forma orgullosa de ser de los dragones. Y por eso señores y señoras, es que la sanadora ya no quería tener nada que ver con Talos... quería irse lejos de la ciudad, vivir con se pequeña familia donde nadie le estorbasen y fuesen felices... pero aún no se podía y ya lo sabía. Cuando el dragón dijo aquellas palabras amenazantes, se preguntó qué tipo de brujería creían que era la sanación, nada era instantáneo, pero sabía que él no era tonto y debía estar anuente que los malestares se irían con los días y la medicación apropiada, sostuvo su mirada roja, con la suya azul.

Sin perder su compostura
, ingresó tras él hasta que finalmente paseó sus ojos por ambos niños y las madres, sus azules se posaron entonces en el color de sus pieles, en el aspecto de sus rostros y notó que el más enfermo era el niño, por lo que ella llevó su equipo hasta una mesilla cercana y abriéndolo dejó ver con que trabajaba, en aquella rectangular caja con correas y particiones internas estaban sin implementos para sanar y una serie de frasquillos con identificación, hierbas fabricadas por ella misma e infusiones y unos saquitos de hierbas por separadas, en caso de tener que formular ella misma un remedio en el instante. Tomó primero una mascarilla y se la puso ella... cuando ya había vómitos, significaba que podía ser contagioso y ella tenía una niña pequeña en casa que debía cuidar también, por lo que, acercándose al varoncito, esbozó una sonrisa que se trasladó a sus brillantes ojos azules- Hola pequeño... –dijo sonriendo, mientras ella abría un frasquillo y vertía en sus propias manos un poco de este, secándolas un poco luego.

Sentándose en la camita, la sanadora llevó sus manos al cuellito de pequeño y masajeó con suavidad- Me dijeron que has estado bajo la lluvia... ¿es cierto? –preguntó con suavidad, viendo como al niño le daba cierta gracia el cosquilleo de sus masajes, sintiendo lo que esperaba, inflamación de aquellos dos bultos que en la sanación en ese tiempo…aún no tenían nombre especifico y ella esperaba nombrar en cuanto tuviese la oportunidad de estudiar a fondo anatomía- ¿Fue muy divertido?... –preguntó cariñosa, logrando que el niño sintiera confianza y asintiera- Pero el agua estaba muy fría ¿no sentiste frío? –preguntó de nuevo, mientras una de sus manos ahora bajaba y tomaba el pulso del pequeño sintiendo sus latidos acelerados y el modo de respirar... en efecto estaban acelerados sus latidos y su respirar era difícil, por lo que levantándose alcanzó un objeto que parecía una trompetilla- Vamos a jugar un juego...cuando te diga que respires, respirarás profundo, profundo y entonces, suspirarás leeeeeeeeeeeeento... si logras hacerlo tres veces para mí y logro escuchar tu respiración... te daré dos frutillas dulces... vale?... –el niño sonrió asintiendo.

La sanadora descubrió el pechito del pequeño y apoyando la parte más abierta del objeto en él, apoyó su oreja en el otro extremo- Respira.... – cuando el niño lo hizo, pudo escuchar lo que buscaba, así lo hizo tres veces para asegurarse y en efecto, había congestión en sus pulmoncitos que tenía que despejar- Muy bien!!! ... –sonrió con amplitud mientras buscaba entre sus bolsillos y sacó dos cerezas dulces para entregárselas al pequeño como recompensa y este las disfrutó feliz, mientras la sanadora, hacía el mismo proceso con la niña entregándole también dos cerezas dulces al finalizar y dar el diagnostico de ambos, ya a las madres y al dragón, aparte de los niños, bajando su mascarilla de tela- La lluvia que ha estado asolando Talos es muy fría, es la principal razón por la que están así... tienen mocos en los pulmones que dificultan su respiración e inflamación en dos órganos muy frágiles que se encuentran aquí... –señaló donde están aquellos órganos que desconocía, en algún tiempo se habían llamado amígdalas- cuando estos se inflaman duelen...por suerte, nada de lo que os digo es excesivamente grave... pero si contagioso, les daré un tratamiento que los ayudará a sanar bien...prepararé lo necesario antes de verles a vosotras... –dijo serena, mientras alzaba su mirada al dragón- ¿Hay alguna posibilidad de que puedan traerme agua caliente, por favor? -Preguntó mientras esperaba respuesta, para asentir y moverse hacia la mesa y sacar el mortero, un tazón pequeño, tijeras y un pequeño cuchillo, preparándose para “hacer” las “medicinas” que serían para los niños.




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Re: You play it || Kya

Mensaje por Abbadon el Jue Jul 12 2018, 12:57

Cuando el niño escucho al dragón que se presentase, salio de detrás de su madre y asi lo hizo, con un hilo de voz y mirada casi apagada por el cansandio y enfermedad. Su madre lo volvio a recoger bajo su brazo, como si fuera un animalillo cobijando a su cachorro. La niña, algo más curiosa, miraba a Kya, sin perderla de vista, con sus cosas de sanadora en las manos acomodandose en la habitación, y aunque estaba en silencio, la pequeña lo decia todo con una leve expresión: le interesaba aquello. Y eso no paso desapercibido para Abbadon, quien siempre observaba con detenimiento los nuevos gustos de cada uno de sus nuevos pupilos, pues eso les podria venir bien o mal para su futuro. Sin duda aprender técnicas de sanadora para la niña, no le vendria mal, es lo que pensaba el moreno.

Mientras el hombre se quedo atrás observando a los cinco humanos, los niños fueron la atención principal de todos. Mientras la supuesta "aprendiza" recurria a la revisión con los menores, haciendoles pequeños regalos por sus esfuerzos y contestando correctamente a cada una de las preguntas que Kya le hacia, incluso la niña con algo de atrevimiento, pregunto por su mascara o porque tenia que tocarlos el cuello. Abbadon sonrio ante la curiosidad de la pequeña, tapandose con el puño cerrado la boca para evitar que lo viera, aún asi era muy visible que al dragón le encantaba que sus esclavos fueran asi de esplicitos y curiosos.

Finalmente, trás revisar a los niños, la sanadora se acerco a Abbadon y las madres que como tales, mostraban preocupación. Cuando diágnostico lo que les pasaba, el moreno asintio — Sabemos lo que son los mocos y los pulmones — atajo para evitar rodeos y fuera al grano. Tanto las mujeres como él, conocian rasgos básicos del cuerpo. No era biologia completa, pero los libros y la tortura además del desmembramiento, habian permitido a Abbadon ver de primera mano cosas que seguramente aquella niña con sus hierbas y mascara, no. Aunque si la tomo más en serio cuando hablo de una inflamación y que era contagioso — Por la Diosa... — se llevo la mano a la boca preocupado, pues no queria que el resto enfermase o que empeorasen ellos, aunque hubiera dicho que no era grave. Miro a las mujeres un segundo y asintio — Si, claro, claro. Agua caliente. Ahora mismo querida — miro a la sanadora completamente serio. con la mirada aún preocupada y sin llegar a posarse relamente en Kya, pues pensaba en sus cosas.

Salio de la habitación en busca del agua. Evidentemente la pidio cuando uno de sus esclavos se le cruzó por el camino, y este fue a por ella a las cocinas, por lo que el dragón volvio de nuevo a la habitación. Al entrar, miro algo más tranquilo a la sanadora — Ahora traeran el agua. Yo me quedaré pues no quiero que otro de mis invitados enferme, como comprenderá — enarco una ceja mirandola fijamente — Mientras espera, puede hacerles la revisión a ellas — señalo a las mujeres, que habian vuelto junto a sus hijos que comian aún la segunda cereza, o estaban sentados sobre la cama mirando hacia Kya, cuchicheando sobre ella. El hombre se cruzo de brazos — Es cierto que últimamente la lluvia es más fria. Y abundante. Es extraño ¿no le parece? — su tono fue amable y razonable, porque parecia querer mantener una conversación amena. Fue cuando el niño comenzó a toser de forma ruidosa y bastante seguida, casi como si fuera a ahogarse. La madre dijo que durante la noche habia tosido bastante, pero ahora parecia más fuerte. De golpe, comenzó a vomitar manchando las sábanas, con algún resto del poco desayuno que habia tomado, y las cerezas que recien habia ingerido — ¡¿Qué ha pasado?! ¿Es normal eso? — la voz del dragón inundo la habitación, acercandose al niño sobre la cama para tomarlo en brazos mientras la madre le limpiaba aún algun resto de la boca. Fue cuando llamaron a la puerta avisando de que traian el agua caliente.




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Re: You play it || Kya

Mensaje por Kya el Vie Jul 13 2018, 03:22

Normalmente, Kya ejercía su trabajo de forma pacífica, sin gente alarmista corriendo por todos lados, aquel dragón metiche estaba poniéndola nerviosa con su ires y venires y sus órdenes y ese estilo de vida extraño en el que los humanos allí parecían adorar y amar a ese dragón. No iba a cuestionar sus deseos, pero seguía sin comprenderlo realmente... la muchacha, asintió ante las palabras del dragón, agradeciendo su preocupación, por ello ella tenía aquella mascarilla de tela que protegía su rostro, dirigiendo sus azules al rostro masculino para negar- Ellas pueden esperar, necesito cortar estas hierbas de modo que cuando esté el agua aquí, pueda darles a los pequeños la primera dosis de su medicación... –dijo con coherencia- ... Los niños tienen mayor riesgo de empeorar fácilmente por ser tan jóvenes... me sentiré más cómoda así –ella no desperdiciaba tiempo, mientras hablaba, ya estaba triturando las hierbas, aplastándolas, creando troceados y una pasta de luego con el agua crearían la medicina.

Sus finas manos actuaron acordes, asintiendo un poco ante su comentario- la lluvia está más fría y realmente ¿no es acaso la temporada que debería ser más seca? La lluvia puede ser una bendición para la tierra, pero en exceso como en los últimos tiempos, ha hecho la salud de la población entera decaer... –explicó- he visto esto que tienen los pequeños ya... es... –iba a empezar cuando escuchó el miedo de las madres y los ruidos y las preguntas del dragón, girándose no pareció alterada, muy clara y controlada, la sanadora asintió, acercándose a la cama, viendo el color de los vómitos- Si, son normales...-explicó- los niños necesitan expulsar lo que está haciendo su cuerpo enfermar, puede ser en estornudos, tos o vómitos... el color me dice que no es serio... –volviendo su mirada a la puerta asintió al sirviente- por favor, traigan el agua aquí... –dijo señalando la mesa, para mirar al dragón y moverse a la mesa tomando con un cuenco y una cucharilla, agua y vertiéndola en las mezclas de hierbas. Aunque sentía el calor vaporoso calentar un poco mucho sus manos, ella no se detuvo, creando en un cuenco más grande una mezcla que luego coló con una tela, exprimiéndola por completo, sin importar el agua fría.

Un aroma se dejó sentir en la estancia, la mezcla estaba hecha de romero, orégano, malva y capuchina, las cuatro plantas, eran vitales para sanar los pulmones, el orégano, alzaba las defensas, la malva era un muy eficaz antitusivo, que haría la tos de los niños atenuarse y por supuesto la capuchina, era un poderoso descongestionante que liberaría sus vías respiratorias y el romero, atacaría la infección. A ambos- ¿Tienen dos jarras que puedan taparse para guardar la medicina?...  y dos vasos... –el esclavo no tardó en ir y venir y finalmente pudo verter en la jarra y en ella verter miel y luego de mezclar, sirvió en ambos vasos la medicación-... Esta medicación es para sanar sus pulmones y hacer que lo que aqueja sus cuerpecitos se vaya... tres veces al día por 15 días, la medida de dos dedos...  –explicó al dragón con seguridad, entregando los respectivos vasos a los pequeños- que lo beban con mucho cuidado, a sorbos pequeños, pero todo... –pidió para volver con la siguiente parte- Voy a hacer otra mezcla, para aliviar sus pancitas... y haré una lista de alimentos que serán propios, mientras mejoran... –informó, volviendo a ocupar sus manos- ¿Podría alguien anotar lo que dictaré?...

Esperando por la ayuda, se dispuso a trabajar en la siguiente mezcla, mientras notaba que debía hacer compras y recolectar en el bosque, algunas hierbas ya que se le estaban acabando. Por suerte tenía para ese momento y abastecerlos de lo que necesitaban. Las finas manos femeninas, ágiles, algo enrojecidas por la tela exprimida con agua caliente, ahora cortaban jengibre, menta y trituraba Anís, esa mezcla ayudaría a aliviar el estómago- Esta mezcla que hago, solo deben beberla dos veces al día... mañana y noche, porque es fuerte... –explicó para hacer el mismo proceso de colado y así verter en la segunda jarra la medicación tibia- ambas infusiones necesitan estar calientes o tibias cuando vayan a dárselas... –explicó, volviéndose a ver a las madres, para asegurarse que ya habían terminado de hacerlos beber la primera, para ella misma servir dos dedos de la segunda y con cariño mirar a los pequeños- ¿saben muy feo?...preguntó a la pequeña con cariño, esta negó y bebió con ayuda de su madre- te pondrás mejor preciosa... – la sanadora, finalmente se tomó el tiempo para revisar también al pequeño. Ambos, debían empezar a verse más tranquilos, como si ambas medicaciones les hubiesen devuelto el aliento.

Levantó sus ojos azules y miró al dragón- ¿es mucha molestia pedir agua a temperatura?... –musitó mostrando sus manos ligeramente enrojecidas por el agua caliente, no eran quemaduras, solo necesitaba atemperarlas un poco- ambos estarán bebiendo ambas medicaciones consecutivamente durante 15 días...la primera, tres veces al día y la segunda dos, mañana y noche... la alimentación de ambos, debe ser restringida a líquidos, caldos sin mucha sal, que contengan muchas verduras, para variar un poco, puede darles frutos hervidos, como manzana y pera, sin cáscara para no sobre esforzar sus pancitas, leche tibia... que tomen muchos jugos y agua... –hizo una pausa, finalmente refrescando sus manos en un cuenco de agua fresca, recién traído- ...para la fiebre, solo déjenlos sudarla, no los cubran tanto, que coman bien y sigan la medicación hasta terminarla...y estarán como nuevos... –dijo volviendo sus ojos hacia los dos niños, cuyas toses, parecieron aliviarse un poco. Aún estaban, pero se notaban más controladas- …Las ramas de eucalipto ayudan mucho también al ambiente... despejan la respiración y relaja a su vez.... –Ahora, faltaban las madres, pero se detuvo para esperar palabras del dragón, mientras secaba sus manos hasta los codos.




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Re: You play it || Kya

Mensaje por Abbadon el Sáb Jul 14 2018, 20:50

Por un momento el hombre quiso arrancar la cabeza de la sanadora y quedarse a gusto, pero tenia por experiencia que dejarse llevar por la ira, no traia nada bueno. Asi pues le parecio perfecto que hiciera puré de hierbas y obtase por seguir ignorando a las mujeres por el momento. De hecho, priorizar la salud de los niños hizo que el dragón cambiase de opinión, y querer que las madres esperasen su turno, total tampoco iban a morirse. sPensativo, fue sorprendido por la respuesta de la sanadora que de cierta forma se rectificaba en cuanto a las lluvias, por lo que de forma sibilina, el hombre sonrio sútilmente — Entonces ¿las lluvias son buenas o son malas? — alzó ambas cejas mirandola fijamente. Para él no eran más que lluvia molesta, para otros una señal divina — Lo único que echó de menos de la temporada seca, es que podamos ir a la playa — suspiro levemente, mirando a los niños que al oir aquello se quejaron en un hilo de voz, al menos la niña que era la que menos enferma parecia, y aún asi tampoco es que pudiera hacer gran cosa. Abbadon adoraba ir con los esclavos a la playa, ver a los niños empezar a dar sus primeras lecciones de nado con sus padres, los cuerpos hermosos de sus amantes al sol, y por supuesto él mismo broncearse bajo el calor. Abbadon sin duda fue un buen padre en su dia, quiso mucho a sus hijos durante su crianza, pero cuando abandonaron el hogar tal y como era tradición, no era necesario seguir tratando con ellos. Ya habian pasado tantos años que no sabia el paradero de ninguno de ellos, ni de sus descendientes. Tan solo el de su madre y no se alegraba por ello. Su colección de esclavos era lo más parecido a una familia, aunque en si, fueran más parecidos a juguetes o a un escuadrón militar encubierto.

Cuando el niño vomito, Abbadon vio demasiado tranquila a la sanadora por lo que empezó a dudar de su eficacia, más aún al ver el par de cerezas entre los vomitos del niño. Evidentemente no podia acusarla de intentar provocarle a hacerle daño, porque de momento la niña seguia bien. No conocia a la muchacha de nada por lo que no la quitaria el ojo de encima, y como los niños no mejorasen un poco, esa chica serviria de abono para sus plantas y hierbas del jardin. Estando con el niño en brazos, el dragón se sento en la cama de la niña con el otro en su regazo, teniendolos cerca, cuando comenzó a olerse el aroma favorito del dragón — Romero. Es útil esa hierba — hablo en alto sin dirigirse a nadie, cuando la niña explico que preferia otras flores más bonitas. Esto causo una leve carcajada en el hombre que la pellizco la nariz, dejando al niño después junto a ella, para después ver como uno de sus cinco volvia con jarras y vasos.

Cuando Abbadon miro la jarra y escucho las indicaciones, fruncio el ceño algo confuso — Querida, son dos niños y si es para quince dias, tres veces al dia — se encogio de hombros — No llegará, o peor, puede que se caiga y se pierda. O bien nos da la "receta", o bien viene usted misma a prepararla cuando se acabe — alzó ambas cejas mirando a la sanadora y asintio a la petición de anotar lo que dijera — Yo mismo puedo hacerlo — el hombre se acerco a la mesa, donde habia algunos papeles de estudio de los niños, pero no habia tinta ni plumas. Asi pues, él mismo salio en busca de lo que necesitaba mientras la sanadora realizaba la segunda poción.

Una vez de vuelta, al abrir la puerta, un aroma mucho más parecfido al de una cocina inundo las fosas nasales del moreno, que miro la segunda jarra llena. Escucho nuevamente las indicaciones, que las madres no perdian detalle un segundo a pesar de estar dando ya de beber la primera poción a sus bastagos. Dejo la pluma y la tinta a un lado, cuando la muchacha pidio agua tibia para lavarse las manos — Claro, supongo que después si podrá continuar — aclaro mirando a las mujeres que seguian con sus hijos ignorandoles a los dos. Fue cuando Abbadón, trás pedirle el agua al esclavo, comenzó a tomar nota de la lista de recomendaciones para los niños, cuando debian tomar las medicaciones, las comidas que debian hacer, lo que no, etcétera — Vaya, una vez pensé en plantar un eucalipto en mi jardin. Puedo conseguir las hojas hoy mismo — mencionó pensando en ir hasta el bosque y arrancar las ramas de un árbol, e incluso destrozarlo para desahogarse un poco. Desde luego no se arrepentia de haber plantado árboles frutales, puesto que le encantaba alcanzar una buena manzana roja colgando del árbol.

Cuando trajeron el agua tibia para la sanadora, los niños estaban recostados en la cama de la chiquilla, con cara de sueño y mejillas más sonrosadas — Y que sepais, que estais castigados por preocupar a vuestras madres — la voz de Abbadon sonó muy seria y su mirada sobre ellos era soberana. La queja de la niña se escucho con un "jo" bastante agudo, mientras que por parte del niño solo se intuyo un resoplido parecido al de un potrillo. Mire a la sanadora nuevamente — Dice que las lluvias ha hecho enfermar a más gente. Parece cruel que eso se permita en casos como niños ¿verdad? — el dragón se quedó callado unos segundos, cuando de pronto el suelo comenzó a temblar como hacia varias semanas lo estaba haciendo ya. Las madres abrazadas a sus hijos los tranquilizaban, mientras que Abbadon mantuvo el equilibrio con pasmosa tranquilidad, viendo como algunas de las cosas de la sanadora iban moviendose por la mesa, a punto de caer al suelo y romperse.




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Re: You play it || Kya

Mensaje por Kya el Dom Jul 15 2018, 07:21

Indudablemente comenzaba a pensar que todas las cosas más peculiares habían decidido ocurrir en esa visita. En su subconsciente prefería ignorar las amenazas veladas del dragón para centrarse en lo que realmente importaba... la salud de los dos pequeños que, gracias a ambas medicinas, respiraban mejor, ya más tranquilos, demostrando que las mezclas estaban funcionando muy bien. Ella no era ninguna nueva en ese trabajo, a pesar de su juventud, había estudiado sanación 14/15 años de su vida, lo cual era bastante para no fallar en cosas como esa que atendía recurrentemente... las manos de la sanadora fueron prestas en recoger los frascos que ya no necesitaba, en el momento en que empezó a temblar, mientras sus azules, se fijaban en el entorno y mantenía un auto control bárbaro... más nerviosa estaba con aquel dragón dando vueltas y alterándose por todo, como todo ser alarmista que se respeta.

Que no entendía la naturaleza humana, por supuesto. Pero ella calladita, se veía más bonita y como había aprendido, su profesionalidad, la mantuvo entera, inhalando y preocupándose por el susto que los pequeños podrían tener. Para por fin abrir sus labios y romper el silencio de regla que había mantenido, mientras el temblor parecía atenuarse, volviendo su vista hacia el dragón- indudablemente las lluvias son mejor que los temblores... –dijo con suavidad, murmurando- En efecto, son dos niños, por ello he hecho sobrante... los niños tienden a regar siempre un poco, y los accidentes que menciona, pueden ocurrir.... y por supuesto que le daré las recetas correspondientes para que puedan fabricarlo ustedes mismos... –informó, flexible ante la preparación. Cuando se trataban de casas de dragones, prefería no regresar, por el simple hecho de que gustaba mantenerse lejos de ellos, en su vida tranquila con su familia.

Sus manos presionaron la madera de la mesa por un momento hasta que el temblor se detuvo de a pocos y sabía que era seguro- El eucalipto es una planta muy útil y puede usarse tanto puesta en jarrones para que desprendan su olor o hervida, dejándoles aspirar el vapor... aliviará muchos sus pulmones y les permitirán sentirse mejor... –explicó la sanadora separándose de la mesa, para finalmente girarse y ver a las madres de los dos pequeños- ahora sí puedo tratarlas... – dijo tomando una silla para que la primera se sentara- por favor... –pidió con una indicación, cuando esta se hubiese acercado, comenzó a examinar el color de su piel, sus ojos, el pulso que tenía y mientras retomaba la conversación que había sido interrumpida por ese susto pequeño por el temblor- No considero que las lluvias sean malas...todo en exceso es perjudicial –dijo la sanadora “como el poder” pensó para sí- Lo propio es que, quien se moja con agua de lluvia, se bañe con agua de río y seque a ropas limpias y tome un té cálido para que entre en calor y no resfríen... pero algo que he aprendido en mis años de sanadora es que cada persona es única, incluso al enfermar...  así que puede haber quien no enferme y quien, si lo haga o los síntomas varíen mucho, por si mismos...en todo caso el ambiente también influye mucho...

Explicó tocando ahora la frente de la mujer para medir su temperatura- por no decir que 3 cuartas partes de la población de Talos, no tiene un lugar tan acogedor como este o los recursos para contratar sanadores... –por eso ella cuando podía ayudaba a los más pobres, pero desde la última vez, prefirió solo dejar de ir a la ciudad- Por lo que muchas de esas personas que no pueden cuidarse mejor, caen enfermas... –algunas sobreviven a duras penas, otras mueren y ella no estaba orgullosa de esa cochina ciudad y el gobierno infernal de la reina y muchas cosas más, pero por supuesto, Kya era inteligente y nunca diría algo así, miró a la madre con atención- No percibo cambios drásticos en usted.... lo que si veo es que no ha descansado, cuando no descansa es más propensa a enfermar y como dije... lo que tiene su pequeño es contagioso, lo propio es que se dé un buen baño, cambie de ropas, coma algo y descanse...para que pueda cuidar de su pequeño... –la mujer sonrió con alivio, cuando se acercó la otra. La sanadora, la observó bien, realizando el mismo procedimiento, notando que el corazón de la mujer latía más rápido y su piel estaba fría- Ha sido contagiada... –murmuró con severidad- descuidándose no ayudará mejor a su pequeña... al ser adulta no necesitará más que reposo, muchos líquidos y descanso, le diré a su amo que necesita, probablemente pueda beber también del mismo primer preparado...

La sanadora miró al dragón entonces, esperando que anotara lo necesario, comenzó a dictarle todas las hierbas e indicaciones de cómo hacer ambas medicinas y recomendó algo para ambas madres. En definitiva, la sanadora por fin se sintió lo suficiente tranquila para respirar un poco, posando sus ojos en el dragón- estarán bien, siempre y cuando sigan mis instrucciones... en todo caso, quizá sí debería plantar semillas de las plantas que le dicté... –dijo atreviéndose a sonreír un poco, con amabilidad- siempre son muy útiles y sacan de apuros cuando casos similares se presentan... ¿no cree? –dijo intentando ser amable, mostrar quizá esa cordialidad que solo pasada la seriedad de su atención, solía dejar ver.




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Re: You play it || Kya

Mensaje por Abbadon el Sáb Jul 21 2018, 18:42

Los movimientos en el suelo hacian que las personas en la habitación se tensaran, incluso el propio dragón en cierta forma. Pero este no fue gran cosa, y pronto fue algo que simplemente provocaba incluso una sonrisa en los labios de los niños acostados, o el propio moreno que camino hacia la puerta para abrirla y mirar a uno de sus esclavos que estaba sentado en el banco del pasillo — Veo que no pierdes el tiempo — le susurro enarcando una ceja, volviendo a entrar a la habitación, esta vez dejando la puerta abierta para dejar que se ventilase un poco, ya que estaba realmente cargada. Tampoco es que hiciera frio, asi que los enfermitos no cogerian ningún extra por aquello.

El dragón presto, más o menos atención a las palabras de la muchacha, pues ya le resultaba algo cansino escuchar lo que ya sabia. Y como más adelante la joven iba a comprobar, todo aquello tenia un porqué, una razón, que seguro iba a causarle asco o terror. Quizás ambas cosas. Pero por el momento el hombre se mantuvo en silencio, observando apoyando la espalda contra la pared una vez todo se calmo, contemplando como la sanadora ahora si, pasaba a examinar a las dos jovenes madres, mientras daba la opinión sobre las lluvias. Una opinión que se extendio ha algo muy personal y que provoco una sonrisa ladeada en el dragón, pues habia demostrado que a pesar de saber bastante sobre la sanación humana, era una chica bastante estúpida, que se dejaba dominar por sus sentimientos.

El agua de rio en Talos esta sucia. Aqui usamos la del pozo para darnos un baño — explico el dragón con altareria y sorna — Y no me gusta el té. Prefiero tomar una copa de vino. Pero los más jovenes si suelen tomar té, o leche — el inquisidor se cruzo de hombros con una sonrisa muy amplia. Ante el comentario de que habia gente que era pobre y no podia permitirse el lujo de contratar un sanador, el dragón volvio a sentir la necesidad de reir, cosa que no hizo a pesar de la sonrisa burlona que mostró a las espaldas de la chica. Los niños por su parte parecian no querer dormir, ya que estando en la misma cama no paraban de cuchichear y reir. Por lo que Abbadon se acerco a ellos, para advertirlos de que como no se portasen bien y durmieran, aquella chica se los llevaria para siempre de casa. Una amenaza que no les gusto demasiado, pues rápidamente se hizo el silencio y la tranquilidad. El hombre miro hacia las madres y la sanadora — Son adorables — camino hacia una de las madres, la cual habia terminado su chequeo y se dirigia ahora a acostarse. La otra parecia enferma, por lo que el dragón se acerco a besar su frente, capaz de medir su tempetura — Vaya, es curioso. Si no fuera porque te vi nacer, ahora tendria que acusarte por parecer una hibrido, querida — la acaricio la mejilla dejandola ir con la otra joven, para cambiarse y demás, y volver para tumbarse en la cama. Mire al esclavo que habia en el pasillo — Por favor, cambia las sabanas para que puedan tumbarse ellas — el chico asintio y se puso a ello, cuando el dragón se dio cuenta de que podia contagiarse, por lo que lo detuvo tomandolo del brazo y lo acerco a la mesa, cogiendo una bolsa de regaliz en tallo, mirando a la sanadora — ¿Puedo? — sin esperar abrio dicha bolsa, cogiendo un tallo, y dandoselo al muchacho — Ya sabes, masticalo un rato. Despues escupelo — el chico se metio el tallo en la boca y comenzó a masticarlo, para volver a sus tareas. No tenia porque beber una infusión, y asi era mucho más eficaz para evitar un posible contagio.

Abbadon termino por escribir algunos apuntes que la sanadora vio recomendado para la mujer enferma, y tambien los ingredientes de la medicina. El dragón sin mediar palabra cambio algunos ingredientes e incluso añadio alguno más, haciendo más potente la formula, por lo que en vez de dos semanas, tardarian la mitad en componerse. Al acabar, miro a la joven con la misma sonrisa que ella mostraba — Oh, pero no hace falta plantar nada — fruncio el ceño quedandose serio y se adelanto hacia la puerta — Sigame por favor. Dejemos descansar a los niños — sin más salio de la habitación volviendo a tomar el paso firme, aunque más calmado, acercandose a la ventana que daba al interior de la casa, un patio amplio donde habia un jardin hermoso y variado — No hace falta, porque ya tengo todo ahi abajo — el hombre se detuvo, girandose para observar a la joven, con semblante amable — Soy curioso y me gusta aprender. Aún con mi edad sigo haciendolo — el hombre miro hacia el jardin fijandose en un rosal con color del vino. Ladeo la cabeza pensativo — ¿Conoce a algún pobre hombre o mujer al que haya atendido gratuitamente porque no poseia dinero para pagarla? — la mirada del inquisidor se clavo de forma fiera sobre la sanadora.




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Re: You play it || Kya

Mensaje por Kya el Jue Jul 26 2018, 06:55

A veces olvidaba que estaba en la ciudad, sí. El agua en la ciudad estaba viciada, no como el agua que ella recogía cuando se tomaba el tiempo para salir y recoger, cuando se turnaba con su pareja para hacerlo, por lo que entendía a donde iba aquel dragón que durante todo el rato observó “auditivamente” cuando no estaba atenta a su oficio, perdida como en ese segundo, en miles de cosas más y la gran incógnita de querer entender la dinámica que tenía ese dragón con sus esclavos y se sentía incómoda en medio de todo aquel universo alterno que para ella era desconocido, parecía tener una relación casi paternal con los niños y aquellas mujeres, parecían idolatrarlo... una devoción que ella no llegaba a comprender, siendo en esclavitud, ella no disfrutaba de ver aquella falsa ilusión de “afecto” que sabía no era más que interés... o eso era lo que pensaba.

Dio permiso al dragón para que tomara lo que quería y solo observó, como daba indicaciones al esclavo y como este obedecía... ella quiso intervenir, pero este dragón tenía las pintas que creía saberlo todo y luego la haría responsable de que ese esclavo, se sintiese mal... todo buen sanador, estudioso, sabía que mascar regaliz, si bien... era muy positivo, podía causar fuertes contraindicaciones, el dragón podía tener conocimiento, pero ella había estudiado toda su vida y atendido enfermos diariamente y visto otros sanadores trabajar... el cuerpo humano reaccionaba de diferentes maneras y por algo se habían creado las infusiones y tés, el cuerpo necesitaba los efectos naturales de las plantas, filtrados... de lo contrario podían atentar contra la salud estable que se tuviese. Apretó sus labios un poco por unos segundos antes de agregar muy cortésmente- Por favor, procure no darle regaliz de ese modo a sus esclavos, si bien tiene efectos rápidos, no todos los organismos humanos trabajan igual... –musitó en voz muy baja, mientras recogía sus cosas, colgándoselas bien para despedirse de los niños, aceptando seguir al dragón con calma- y mi experiencia como sanadora ha comprobado que, en la gran mayoría de las personas y casos, eso puede ser perjudicial...

Trató de corregirle respetuosamente, al final del día, él era un dragón que ella, no creía trabajara precisamente como sanador y ella, vivía trabajando como una todo el tiempo - Lamentablemente el cuerpo humano tiene un funcionamiento delicado que los componentes crudos de las plantas, pueden descompensar rápidamente, mantenga un ojo sobre su esclavo, sobre sus latidos, cualquier hinchazón abdominal o mal estar estomacal y dolores de cabeza... –sugirió conforme le seguía abandonando la estancia para acercarse a esa ventana para ver aquel jardín, mientras esbozaba una sonrisa y volvía sus azules al semblante masculino- siempre es bueno aprender... nunca es tarde... –fue cuando siguió la mirada del hombre hacia aquellas rosas que no hacían más que recordarle su apellido. “Rose” y el como el Maestro Mizure, solía llamarla “la rosa”- son unas rosas hermosas... –dijo aquel cumplido antes de volver su vista y atenuar su sonrisa- Conozco a muchos, personas a las que atendí feliz... no los he podido visitar de nuevo, después de asegurarme que estuviesen bien –contestó honestamente. No entendiendo muy bien el fin de aquella pregunta- en su mayoría familias que poseen muchos hijos o personas muy ancianas...




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Re: You play it || Kya

Mensaje por Abbadon el Miér Ago 01 2018, 10:00

Por fin los cuatro enfermos estaban atendidos, por lo que Abbadon se encontraba mucho más tranquilo, aunque aún con la presencia de la desconocida, no estaba realmente a sus anchas ni en su propio hogar. Por lo que le rezaba a la propia DIosa en su interior, para que el tiempo pasará más rápido que cuando pasaba una noche de caza o en los brazos de amantes, que aunque eran horas, relativamennte para él, eran minutos. El tiempo nunca pasaba igual según para que cosas, fueras un dragón o un humano, e incluso mezcla de ambos.

Comenzando a escribir las anotaciones que la sanadora iba dictandole, cuando surgio el tema del regaliz que el hombre le dio a su esclavo. Al terminar la lista de ingredientes, Abbadon miro a la chica con cara confusa sin saber muy bien si, darle un par de palmadas en la cabeza como a una niña por su preocupación dramática o echarse a reir. Entonces llegó el climáx del momento cuando la morena dio la "lección" del dia. El dragón miro al esclavo que parecia asustado por lo que podia ocurrirle, por lo que con una sonrisa amplia y risa floja el moreeno le hablo al joven — Ya sabes, si notas que la tripa se hincha es que explotarás. O quizás lo haga tu corazón — le guiño un ojo acercandose a él agarrandolo con un brazo por encima de los hombros y colocando la mano bajo su boca — Escupe — el chico escupio el tallo y Abbadon se acerco a la sanadora mostrandoselo — Si.... lamentablemente tienes razón: hay consecuencias. Pero nada de lo que hayas dicho. Con este poco de regaliz, puede que no pase nada, además, este chico es joven y ha enfermado tan poco que te sorprenderias. El caso es, que si lo hace, solo tendrá un mareo, el cúal se le pasará porque tiene una vida acomodada, sin estres, buena alimentación y buena vida — el hombre dejo el regaliz en la mesa y miro fijamente a la chica sonriente — Supongo que eso te molesta. Digo, lo de que tenga una buena vida, no lo sé — se aparto encogiendose de hombros cuando alzó su dedo indice — Ah por cierto, como veo que no sabes bien lo que podria ocurrirle, se trata de una afección en la sangre, que al ser tan leve en un cuerpo sano, pasa rápidamente. Tampoco es que se alimente de plantas como una vaca — rio finalmente, pues era bastante gracioso. Abbadon habia explicado como habia aprendido las consecuencias de la hipertensión que, tal y como habia dicho, no era nada grave en su esclavo, básicamente por lo que ya estaba comentado y porque podria decirse, que habia sido criado como una raza aria. Entre esas paredes solo estaban los mejores humanos considerados por Abbadon, los cuales habian estado naciendo, creciendo, reproduciendose, aprendiendo, sirviendo y muriendo a lo largo de los siglos. Por otro lado, el dragón decidio ignorar el tema que la supuesta experta en sanación le habia aconsejado sobre que los humanos no podian tomar algunas plantas en crudo por sus componentes, puesto que no lo habia hecho a la ligera dandole cualquier cosa para matarlo.

Para aprender, nunca es tarde*. Esas palabras eran muy ciertas y Abbadon podia dar fé de ellas, pues con dos milenios a sus espaldas, habia comenzado a aprender cosas nuevas, increibles y que por curiosidad su sed nunca se detenia. Sonrio al escuchar que eran unas rosas hermosas — Quise quemarlo porque odio sus espinas. Pero es cierto que sus rosas merecen la pena — el tono del dragón sonó distinto, como si estuviera algo ausente, como su mirada. Y es que a su memoria acudio su esposa cuando planto aquel rosal, cuando apenas media un palmo de alto. Ahora podia cubrir a Abbadon por completo, aunque se le daba una forma acomodada al seto, sobre la pared llena de tablas donde iba escalando y enredandose los verdes tallos. El dragón miro a la chica trás escuchar su respuesta — Alguna vez lei sobre angeles, jamás crei ver uno — la miro con los ojos entrecerrados completamente serio. Entonces sonrio y comenzó a caminar hacia la salida — Bien, será mejor que pague por tus servicios, y por ese tallo de regaliz — torcio el morro enarcando una ceja, cuando vio a una de sus más leales esclavas, la cúal además era inquisidora. Se acerco para atender a la sanadora — Audrey, paga a la sanadora y acompañala a la salida por favor — el dragón miro a la muchacha — Yo tengo trabajo pendiente y quiero revisar unos asuntos — el hombre trás hablar hizo una leve reverencia y se alejo, dejando a la sanadora con su allegada.

Y es que hace un dia, en mitad de la clase, los niños llamados Sara y William, se habian comportado de malas formas no queriendo hacer sus tareas. Abbadon decidio castigarlos, pero no de forma común, sino haciendose el despistado, permitiendolos jugar bajo la lluvia. Por ello habian enfermado ellos y sus madres. Y si, pudo aliviarlos rápidamente, pero el dragón tenia curiosidad, pasión por ver como un humano era capaz de sanar por si mismo a otro, y no habia un gran motivo para que él mismo interviniera, ya que era algo fácil de solucionar. Aunque esperaba a un sanador maestro y no una aprendiza que lo creia saber todo, al final no salio realmente mal. Aunque Abbadon quiso cerciorarse, de que aquella joven fuera sincera al mencionar que solo curaba enfermos pobres, y no tratase con la resistencia o algun otro bandido que fuera contra la corona. Porque si asi fuera, esa niña iba a sufrir lo nunca visto.




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