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Encuentro de dos personas iguales pero diferentes [Vestele]

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Encuentro de dos personas iguales pero diferentes [Vestele]

Mensaje por Zaheera S. Monrrow el Lun Jul 02 2018, 19:19

Ya había visto que Talos era una ciudad un tanto complicada tanto porque la presencia de la inquisición era muy fuerte allí como que muchas personas se creían con derecho a todo cuando veían que una mujer era mas o menos guapa. Yo ya había tenido mis trifulcas en la ciudad por cosas así pero por suerte mi temperamento raudo y mis agiles patadas, que me habían librado de que mas de uno se aprovechase de mi. Muchos podrían decir que usara las cimitarras que colgaban en mi espalda pero yo no era una asesina y no me gustaba matar a nadie a no ser que fuera la única opción posible por lo que me alegraba que con mis piernas me bastara para ocuparme de esas personas.

Aquel día caminaba tranquila por una de las calles de la ciudad mientras una fina lluvia caía sobre la misma. Mi gatita Shiva estaba escondida en la bolsa que también llevaba a la espalda entre las cimitarras porque no quería mojarse y la notaba como se movía y maullaba de vez en cuando; yo por suerte no me mojaba pues llevaba puesta aquella capucha roja de aquella indumentaria que era de mi difunta madre. La verdad es que aquella indumentaria me gustaba mucho pues era cómoda, resistente y elástica lo cual me daba mucha movilidad a la hora de prácticamente cualquier cosa.

No tenía un lugar a donde ir realmente, solo iba caminando por las calles de la ciudad, dando un tranquilo paseo. Era medio día y la verdad que la lluvia hacia que el día fuera algo mas fresco de lo que de normal lo era, pues en Talos al igual que en prácticamente todo el mundo que yo había visitado las temperaturas elevadas eran de lo mas normales pero la lluvia hacia que una sintiera como que un frescor recorría el ambiente que la rodeaba, tal vez por eso estos días me animaba mas a salir a dar una vuelta por la ciudad que de lo que de normal lo hacía; aunque los días que de verdad había llovido me había quedado en la posada tranquilamente leyendo algún libro en isauri.

Muchas veces pensaba en mi tierra natal y en como estaría mi tía, si seguiría ejerciendo de sanadora en aquella ciudad o se habría ido a otro lugar aunque estaba segura que estuviera donde estuviera estaría bien, era una mujer muy sabia que me había enseñado muchas cosas y me había transmitido sus conocimientos en términos de sanación de los cuales yo había sabido aprovechar muy bien para ganar algo de dinero. También pensaba en mi hermana, esa que nunca había visto y que mi tía, antes de que yo marchara en mi viaje, me dijo que tenía y que mi padre se la había llevado con él por mi propia seguridad pero no me había contado nada mas al respecto.

Note a Shiva removerse en la bolsa y eso me hizo reír un poco por lo bajo. -Tranquila Shiva pronto estaremos en la posada, pero deja que tu ama de un paseo ahora que se esta bien por la calle.- Dije en susurros porque cualquiera que me escuchara pensaría que estaba completamente loca por hablar sola. Fue en el momento que me adentraba en una nueva calle cuando escuche un grito de dolor proveniente de unos metros mas haya donde se empezaba a reunir gente. -¿Qué habrá pasado?- De una me vi corriendo en aquella dirección pues por el grito estaba segura que alguien había sufrido un doloroso accidente o algo parecido.

offrol:
Como voy vestida es la imagen que hay en el spoiler de mi firma ^^





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Re: Encuentro de dos personas iguales pero diferentes [Vestele]

Mensaje por Vestele el Mar Jul 03 2018, 08:41

Difícil era tener peor suerte.

Vestele esbozó una mueca, entornando los ojos al hallarse sin escapatoria alguna. Acababa de presenciar cómo un desconocido escapaba con un puñal ensangrentado en la mano y, a juzgar por sus apariencias, se trataba de un mendigo. Incluso con lo mal que solían vestir los humanos en Talos, en comparación con los dragones, Vestele aún sabía reconocer quién "vivía decentemente" y quién lo hacía en la calle. La higiene no era el punto fuerte de la época, de la ciudad y mucho menos de la humanidad hoy día. Al menos, no en Talos. No a ojos de Vestele.

Eso sí, ella siempre se mostraba tan limpia como le era posible. Su padre le había enseñado modales y, para ser curandera, necesitaba no ser un foco de infecciones. Solía tener las manos limpias antes de trabajar porque llevaba dos cantimploras de agua: una para beber y la otra para limpiarse las manos. Era ser extremadamente precavida, pero en alguna situación se había encontrado en un aprieto parecido y prefería evitar marrones.

El primer pensamiento que le vino en mente fue seguir caminando y no acercarse al desconocido para ayudarlo, porque bien podía ser una trampa por parte de una persona que quería hacerle daño. Su padre le había enseñado a tener siempre cuidado y a sólo ayudar cuando no peligrara su integridad, una mentalidad más propia de nuestros días y de nuestro mundo que del que habitaba Vestele.

Sin embargo, al ver la sangre brotando del corte abierto en el vientre del chico, no pudo dudar un solo instante más y se acercó a paso ligero.

¿Qué ha pasado?

Me he acercado a darle una moneda... Me ha apuñalado y me ha robado la bolsa de dinero... —contó el tipo mientras apretaba los dientes y mientras Vestele se hacía con sus utensilios: un líquido desinfectante que guardaba en una botella, una aguja y un hilo, y vendajes.

Unos pasos despertaron a Vestele de su concentración y alzó la cabeza para mirar a la persona que se acercaba, presa de un ataque de precaución. Estaba más que dispuesta a usar cualquier arma que pudiera encontrar en su bolsa o en el suelo para defenderse.

En cambio, a quien halló allí fue una figura encapuchada, intimidante. ¿Por qué siempre se encontraba con personas así? Vestele sonrió, reconociendo el cuerpo de una mujer debajo de aquella túnica.

Cuidado, no te acerques. Podría ser fatal para este hombre.

No tenía tiempo para sentir miedo por no poder ver el rostro de alguien que lo ocultaba o que aparentaba ser una máquina de matar. Vestele ya se había encontrado anteriormente con alguien así, y había sido simplemente salvada. ¿Por qué no sería así en esta ocasión?

Empezó a limpiar el corte con rapidez, esbozando una mueca y sintiendo el dolor que el hombre expresó con un desgarrador grito. A continuación, se hizo con la aguja, introdujo el hilo y se percató de que le temblaba el pulso.

Ayúdame, por favor: sujétalo o algo. No sé si podrá soportarlo. Y ya que estás, ¿te importaría mostrarme tu rostro?

Vestele podía ser atrevida en ocasiones de estrés... pero sentía curiosidad por ver el rostro bajo la capucha.
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Re: Encuentro de dos personas iguales pero diferentes [Vestele]

Mensaje por Zaheera S. Monrrow el Mar Jul 03 2018, 12:25

Ya sabía que Talos era un lugar en si complicado y peligroso mas que nada porque las personas de allí estaban acostumbradas a la tranquilidad y la normalidad por lo que un asesinato o un ataque a alguien en plena calle era algo menos normal que como por ejemplo lo podía llegar a ser en mi tierra natal. En Isaur la gran mayoría de las personas iban con mil ojos en todo aquello que les rodeaba porque no sabían cuando alguien podría estar robándote la saca de las monedas, o estaba alguien escondiéndose en un rincón oscuro para clavarte un puñal en la espalda cuando menos te lo esperaras.

Yo sabía aquello no solo porque fuera isauri y me hubiera criado en Isaur sino porque yo misma había sido alguna vez que otra una ladronzuela y sabía que la gran mayoría de las personas de Isaur estaban muy atentas a todo aquello; sin embargo al llegar a Talos me encontré con esa tranquilidad que me hacía sentir mas bien insegura que segura además que estaba el hecho de que allí habían muchos inquisidores, y una híbrida como yo no podía descuidarse con los inquisidores pues si me descubrían acabaría de las peores de las maneras posibles.

¿Era por eso que llevaba mi cabeza cubierta por una capucha? No era por eso, simplemente la llevaba porque me gustaba llevarla y además porque estaba lloviendo y no quería acabar con el pelo completamente empapado, en eso se podría decir que era igual a Shiva, la gatita bengalí que dormía mas o menos placenteramente en la bolsa que llevaba a mi espalda. La gatita no se asfixiaba allí dentro porque le dejaba una apertura por la cual ella pudiera respirar y además ella se quedaba allí dentro y no se quejaba para nada, bueno cuando la sacaba lloviendo si se quejaba un poco, le gustaba menos el agua que cualquier otra cosa.

En el momento que escuche aquel grito no dude en un momento en dar largas zancadas para encontrarme con la imagen de un hombre tumbado en el suelo retorciéndose de dolor por una puñalada en el vientre y luego a una mujer de preciosa melena rubia que al parecer estaba atendiendo al hombre. Yo iba a ayudarla pero tras las palabras de la mujer simplemente me quedé donde estaba observándola, viendo como atendía a aquel sabiendo exactamente como proceder aunque todo cambió cuando debía dar las puntadas para coser la herida y dejarla cerrada.

Los nervios nunca eran buenos consejeros por lo que me arrodille al lado de la mujer y tome la mano donde tenía la aguja y el hilo y que le temblaba tanto. -Estate tranquila ¿vale? Este hombre necesita de nuestra ayuda así que estate tranquila.- Le dije con palabras amables y cálidas dejando que viera mi rostro debajo de la capucha clavando mis ojos azules en los de ella. Con delicadeza tome la aguja con el hilo para coser yo al hombre. -Te tiemblan las manos, sujétalo tu y yo lo coseré ¿vale? Tranquila sé lo que hago.- En todo momento le mostraba a la mujer una sonrisa para que viera que podía confiar en mi.

Esperé a que la mujer sujetara al hombre y saque de un bolsillo un palo con una tela enrollado al mismo. -Muerdalo.-Y se lo puse en la boca al hombre antes de atravesar la piel de un lado de la herida con la aguja y luego hacer lo mismo con el otro lado. Por suerte la herida no era muy grande así que con tres puntadas la herida quedó completamente cerrada así que cogí unas vendas que tenía en un bolso que llevaba atado al cinto y tape aquella herida para luego retirar el palo de la boca del hombre. -Ya esta, aunque le aconsejo reposar unos días hasta que la herida cierre completamente, luego vaya a ver a un sanador para que le retire los puntos que le he dado.- Le dije al hombre que parecía algo mas tranquilo después de mi intervención y de la otra mujer.

Con ayuda de la otra mujer ayude a ponerse en pie al hombre que con alguna dificultad y ayudado por un guardia que se había acercado empezó a alejarse de allí. Me gire a aquella mujer de bonita melena rubia y limpiando un poco aquella aguja he hilo con un pañuelo se los tendí de nuevo. -Lamento haber intervenido pero parecía que necesitabas ayuda.- Le dije amablemente mientras limpiaba mis propias manos con el pañuelo. -Me llamo Zaheera ¿como te llamas tu?- Le pregunte con una sonrisa amplia y cálida que esperaba dejara ver que iba con muy buenas intenciones.





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Re: Encuentro de dos personas iguales pero diferentes [Vestele]

Mensaje por Vestele el Mar Jul 03 2018, 18:16

Era lo que su padre siempre le había dicho: “estate tranquila, sólo necesitan tu ayuda”. ¿Cómo podía estar tranquila hallándose frente a un hombre que peligraba con desangrarse, frente a una pobre persona que el único mal que había cometido había sido ser lo suficientemente ingenua como para pensar que entregarle unas monedas a un mendigo era buena idea? Por este tipo de situaciones, su padre siempre le había dicho que tuviera infinito cuidado y que no se fiara de nada ni de nadie. Quizá su padre se había equivocado al creer que estaba lista para heredar el negocio familiar.

Puedo hac…

De nada sirvió quejarse: la mujer tomó entero control de la situación al mostrarse imperturbable y Vestele se vio obligada a obedecer. Esbozó una mueca, mirando fijamente al rostro del hombre mientras sentía un hondo pesar por la tragedia, y dejó que la desconocida se encargara del trabajo. A juzgar por la maña con la que lo hizo, se trataba de una experta; tal vez también sanadora, o curandera.

Antes de percatarse de ello, la chica de pelo rubio y largo había terminado con la víctima y le había dado unos consejos de reposo. Vestele no mostró expresión alguna en su rostro, sino que se mantuvo impasible y reacia a creer que aquel tipo podía estar tan bien después de haber sido cosido y vendado. La herida había pintado mucho peor.

Tragó saliva observándolo marchar y luego bajó la mirada a los objetos que la chica le ofrecía una vez más. Una ligera sonrisa se dibujó en el rostro de Vestele al alzar la mano y recuperarlos con rapidez. Ya no le temblaban las manos.

Mi padre siempre me ha enseñado a no ser malagradecida cuando me echan un cable, por lo que me siento en la obligación de darte las gracias. Tal vez estaba demasiado nerviosa, pero habría sido capaz de curar a ese hombre de todas maneras. Sólo me hacía falta tomar un poco de aire.

Vestele no era una persona competitiva, y mucho menos sin saber si aquella chica podía ser o no una dragona cuya ira pudiera provocar. Nunca se había encontrado en una situación en la que un dragón hubiera escogido raptarla, violarla o matarla, porque siempre había intentado mostrarse con la mejor cara frente a ellos o porque simplemente había tenido suerte. Vestele tenía miedo de que algún día pudiera sucederle eso o alguna desgracia peor.

Zaheera… Es un nombre bonito. El mío es Vestele. —Sonrió y se perdió por un instante en las facciones de la mujer: desde tan cerca, podía ver su cara bajo la capucha. —Eres buena. ¿Curandera, presumo? ¿Llevas mucho tiempo en ello?

Vestele se mostró interesada por la capucha que cubría la cabeza de la mujer, su larga cabellera rubia que probablemente caía por detrás de sus hombros bajo el tejido, y que del mismo modo ocultaba unos ojos azules preciosos, grandes; unos labios carnosos en los que era difícil no fijarse si uno se sentía atraído por el sexo parejo u opuesto. Una elegancia que le resultaba impropia de Talos hasta a Vestele.

Me siento en desventaja si no bajas tu capucha, por lo que… —Estiró las manos para tirar de su propia capucha y colocarla sobre su cabeza—. Me la regaló mi hermano mayor. Siempre dijo que me quedaba mejor a mí que a él, por lo que bastaba para que quiera llevarla constantemente conmigo. Me ha traído buena fortuna desde entonces.

Vestele le hizo un gesto a la mujer para que caminara a su lado y entrelazó los dedos de sus dos manos enfrente de su vientre, de manera distraída. Cada paso que daba resultaba una prueba de agilidad y elegancia propia, de un porte también impropio de muchos habitantes de Talos.

Llevas un ropaje… exótico, como algunos dirían. También me lo han dicho a mí en alguna que otra ocasión; me han llegado a comparar con brujas, o magas, o vete tú a saber. ¿De dónde eres?

Era incapaz de guardarse tantas preguntas. Aquella mujer había picado su atención.
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Re: Encuentro de dos personas iguales pero diferentes [Vestele]

Mensaje por Zaheera S. Monrrow el Mar Jul 03 2018, 22:08

Todos y todas las sanadoras alguna vez en nuestras vidas nos poníamos nerviosos ante una clara situación inesperada y que nos podía superar emocionalmente, eso le había pasado a aquella mujer rubia de ojos preciosos, así que no dude un segundo en ofrecerme a acabar lo que ella misma había empezado pues sus manos temblaban mucho como para poder coser bien aquella herida. No lo hice porque me considerara mejor que ella en aquello sino que la veía un poco inquieta y en nuestra profesión aquello era algo muy malo así que decidí simplemente intervenir para ayudarla con aquello.

El hombre fue atendido por nosotras dos y tras ayudarlo a levantarse un guardia se lo había llevado dejándome a mi sola con aquello mujer de hermosa melena rubia y bonitos ojos azules; en eso debía admitir que eramos iguales de cierta forma. Yo también tenía la melena rubia y los ojos azules pero no pensaba ni de lejos que fueran tan bien cuidado y hermosos como los de la mujer que estaba delante de mía de pie mirándome al igual que yo lo hacía con ella en todo momentos mientras le hablaba con total simpatía y confianza pues estaba segura que compartíamos profesión.

Miraba todo el rato a aquella mujer con una cálida sonrisa en los labios dibujada para escuchar lo que me contaba de su padre y todo lo que le había pasado en los momentos de coser la herida del hombre. -No dudo de que puedas hacerlo, solo que en esos momentos estabas muy nerviosa y el hombre necesitaba que se le atendiera enseguida.- Le dedique otra cálida sonrisa aunque no podía evitar sentirme mal porque parecía que aquella mujer se sentía ridiculizada por mi persona y era algo que yo no buscaba en ningún momento, solo había querido ayudar a una mujer a ayudar a un hombre herido.

Vestele era el nombre de la mujer que quedaba delante mía, un nombre que nunca había escuchado pero que me parecía bonito al escucharlo por primera vez en aquellos momentos. -Tu nombre también es muy bonito.- Escuché sus preguntas y sonreí de nuevo. -Si soy sanadora pero no soy de lo mejor te lo puedo asegurar. Y llevo de sanadora desde temprana edad. Mi tía me enseñó desde muy pequeña todo lo relacionado con la sanación y me ayudo a estudiar ungüentos y plantas medicinales conocidos, y aun no dejo de estudiar aunque ya tenga mucha mas edad que cuando era niña.- Le comenté ante sus preguntas.

No me importaba contarle a Vestele todo aquello de mi pasado en total no era un pasado del que me avergonzara, la sanación me gustaba y me gustaba seguir estudiándola por lo que nunca me sentía avergonzada de aquello que le acababa de contar a la otra sanadora. De repente la vi colocarse una capucha ella y hablarme con referente a la mía propia. -Perdona es una costumbre que tengo de llevarla puesta y mas si llueve pues no me gusta llevar el pelo mojado, lamento si te ha incomodado y te pido disculpas por ella Vestele.-

-Soy de Isaur, es decir soy isauri y llevo no mas de unos días en la ciudad de Talos.- Le comente justo cuando note movimiento en mi espalda pues al parecer Shiva ya estaba inquieta. Fui a decir algo cuando de repente se escuchó un maullido a mi espalda y no pude evitar soltar una risa pequeña. -Lo siento pero parece que mi gata esta cansada de ir en su bolsa y le apetece salir y dejar de dormir.- Le comenté con las mejillas algo sonrojadas por aquella situación. -¿Quieres acompañarme a la posada donde estoy alojada? Es que me gustaría invitarte a comer y hablar un poco contigo.- Le propuse con total amabilidad y honestidad. -Eres la primera persona en Talos que conozco que eres amable y además compartes mi misma profesión.- Y esperé a ver que me respondía ella para ponerme en marcha hacia la posada.





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Re: Encuentro de dos personas iguales pero diferentes [Vestele]

Mensaje por Vestele el Miér Jul 04 2018, 13:39

Vestele se sintió enteramente identificada con Zaheera por la historia que le contó acerca de su tía y de la sanación. Su padre la había enseñado a ella desde pequeña, para que algún día pudiera tomar el relevo del negocio familiar, que era un simple puesto de medicina en casa: los heridos que solían visitarlos no eran graves, pese a que algunos de los que habían atendido sí que habían llegado a serlo y Vestele había visto cosas que habría preferido no ver nunca o que preferiría olvidar a día de hoy. ¿Por qué la vida en Talos no podía ser más fácil?

Tu tía debe de ser una mujer muy sabia. —Su padre lo era, al menos lo suficiente como para haberle enseñado casi todo lo que había podido acerca de la sanación.

Una sonrisa se dibujó en su rostro y Vestele hizo un gesto con la mano para indicarle que se despreocupara en cuanto a la capucha. No se la había puesto a modo de venganza o de mala fe, sino como un juego: las dos la portarían y deberían aproximarse para ver el rostro de la otra. Tal vez eso creaba una conexión más profunda entre ambas, aunque haber recibido ayuda de Zaheera no significara que confiara inmediatamente en ella. Su padre le había enseñado a mucho más.

¿Unos días? ¿Todo el resto de tu vida has estado en Isaur? Éste debe ser aún territorio extremadamente conocido para ti, entonces. No sé nada acerca de Isaur. Podrías contarme un poco: ¿qué influencia mantienen allí los dragones? ¿Quién gobierna, cuántos humanos hay? ¿Cuáles son vuestras tradiciones y vuestras costumbres?

Eran ejemplos de preguntas para las que quería respuestas, pero Vestele no esperaba que Zaheera le respondiera a todas ellas de golpe. En cambio, se apartó un mechón de pelo rubio para colocárselo detrás de la oreja y sonrió una vez más. Vestele solía sonreír cuando se hallaba cómoda con alguien.

Tienes una gata. ¿Cómo se llama? —preguntó en un primer momento cruzándose de brazos; entonces, la propuesta de Zaheera la pilló por sorpresa y Vestele se llevó una mano al pello, adulada—. ¿A comer? ¿A mí? Yo... No sé qué decir. Digo, claro, claro que acepto. Debería haber avisado a mi padre, pero siempre y cuando no vuelva tarde no tiene por qué pasar nada. Sabe que se puede fiar de mí y que no me pasará nada siempre y cuando tenga cuidado.

Mientras avanzaban por las calles de Talos en camino de la posada de Zaheera, Vestele se percató de que eso no era del todo cierto: las desgracias a veces sucedían sin que uno las provocara o las deseara, y especialmente en la ciudad de Talos.

Las calles de Talos nunca me han parecido especialmente atractivas. Tal vez te percates con el tiempo, si tienes pensado quedarte aquí, de que la ciudad es encantadora en escasos lugares y con escasas estructuras. El conflicto entre dragones y humanos lo ha devastado todo y... Desearía que las cosas fueran mejor para ambos bandos.

No sabía si Zaheera era una dragona o no, y no quería arriesgarse a ponerse del lado de su propia raza y provocar su ira, por lo que se mantuvo neutra y se hizo de hombros. Se fijó en las calles que se abrían frente a ellas mientras trazaban el camino caminando al compás.

He conocido a otra gente de Isaúr, pero nunca antes había visto a alguien con ese cabello y esos ojos tuyos. Es raro. En cierto aspecto, nos parecemos de cara, ¿no crees? Hasta portamos capuchas las dos, y somos curanderas. Creo que esto no puede ser una coincidencia.
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Re: Encuentro de dos personas iguales pero diferentes [Vestele]

Mensaje por Zaheera S. Monrrow el Sáb Jul 14 2018, 15:20

No podía negar que Vestele era una mujer muy simpática que en ningún momento mostraba ese brillo de picardia en los ojos que muchas personas de Talos podían llegar a mostrar, era por eso que me sentía cómoda con ella mientras hablábamos a la vez que caminábamos hacia la posada donde yo me alojaba para que ambas pudiéramos disfrutar de una comida y a la vez seguir hablando entre sanadoras que eramos, algo a lo cual no estaba muy acostumbrada a hacer pues muy pocas veces me cruzaba con una sanadora en mis andares por el mundo actual.

-Es de las mujeres mas sabias que yo conozco.- Comenté con una sonrisa ante la respuesta que le había dado a la otra sanadora. Era agradable encontrarse por fin con una persona que no fuera una salida que intentara abusar de mi de manera sexual. Vestele no era de esas personas pues era una sanadora como yo y además muy simpática la cual desde primeras ya me caía bastante bien, sería porque era la primera persona amable que me encontraba en Talos, o porque ambas compartíamos profesión, o cualquier cosa que en aquellos precisos momentos no llegaba a descifrar del todo.

Ambas íbamos caminando, cubiertas cada una con su capucha, lo cual me resultaba gracioso; aunque Vestele se notaba que tenía mayor físico que yo casi se nos podría tomar por familiares por ser ambas rubias, de ojos claros y ambas encapuchadas caminando a la par mientras hablábamos de nuestras cosas. De nuevo mi sonrisa se hizo visible cuando mi compañera me pregunto por mi tierra natal y si había estado toda mi vida en ella hasta hacía poco. La verdad es que llevaba años fuera de Isaur pero a Talos hacía nada que había llegado viviendo una vida de emociones y suponía que se lo podía contar a ella sin problema alguno.

-La verdad es que ya llevo unos años fuera de Isaur pues he estado viajando mucho estos últimos años pero a Talos es prácticamente la primera vez que vengo, pero claro que te contaré cosas de mi tierra natal encantada Vestele.- Suponía que me preguntaría por Isaur mientras estuviéramos comiendo y la verdad que a mi me apetecía mucho estar sentada con ella hablando de mas cosas. -Shiva se llama Shiva.- Le comenté a su pregunta sobre la gatita que iba ya despierta en la bolsa que llevaba a mis espaldas junto a mis cimitarras.

-Tranquila no te haré llegar a casa antes del toque de queda te lo prometo pero quiero seguir hablando contigo un poco mas.- Le respondí con un tono lo mar de animado y simpático mientras seguíamos caminando por las calles de Talos. Muchas personas nos miraban al pasar pero yo no les hacía caso alguno, estaba centrada en mi compañera, en las posibles palabras o preguntas que pudiera dirigirme. -Es una lastimas que una ciudad como esta este tan mal y no solo por sus estructuras sino por muchas de las personas que la habitan pues mas de uno han intentado propasarse conmigo pero han tenido un final lastimero para ellos.- Le comenté algo mas seria ante sus palabras que describían la ciudad.

Ya estábamos casi en la posada cuando escuché las siguientes palabras de mi compañera sanadora las cuales me hicieron reír por lo bajo al escucharlas. -Puede que sea algo raro ver a una chica de Isaur rubia y de ojos azules pero aunque no lo parezca hay chicas así en Isaur.- Comenté en primer lugar. -La verdad es que yo tampoco creo que sea una casualidad que nos hayamos encontrado hoy y si es cosa del destino le estoy muy agradecida por conducirme hasta una sanadora tan diestra y amable como tu Vestele.- Le dediqué una buena sonrisa después de mis palabras y seguí caminando.

Al fin nuestros pasos nos llevaron a la posada donde estaba alojada y abriendo la puerta invité a Vestele a pasar primero con una pequeña reverencia. Una vez dentro me dirigí a una de las mesas apartadas de cotillas, pues los habían en todas las posadas y tabernas que habían en la ciudad, y cuando estuve en la mesa invité a la sanadora a sentarse y luego me senté yo quitándome la capucha dejando ver mi larga melena rubia que por suerte ocultaba aquella cicatriz que tenía en la mejilla izquierda. -¿Llevas mucho ejerciendo de sanadora en la ciudad de Talos, Vestele?- Le pregunté para comenzar una conversación mientras esperábamos a que nos atendiera la posadera.





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Re: Encuentro de dos personas iguales pero diferentes [Vestele]

Mensaje por Vestele el Miér Jul 18 2018, 12:29

Shiva, un nombre bonito y poco común para un gato. Vestele se sintió halagada por el hecho de que una persona estuviera tan interesada en hablar con ella. Suponía que no podía fiarse del todo y menos de una completa desconocida, como le había enseñado su padre, pero por algún motivo tenía la corazonada de que ésta chica, Zaheera, no tenía malas intenciones. Supuso también que precisamente éste tipo de personas era el más peligroso.

Energúmenos no faltan en lo más mínimo... Espero que quienes hayan intentado tocarte fuesen humanos. Ten en cuenta que los dragones tienen absoluto poder sobre nosotros y, si algo sucede, están en su pleno derecho a menos que pertenezcamos a cualquier otro dragón. Incluso así estamos en peligro.

A veces, Vestele desearía ser una esclava para contar con la protección de un reptil alado, pues por mucho que adorara a su padre y se sintiera a salvo entre sus brazos, no sería capaz de estar ahí para ella siempre y, contra un dragón, no podría hacer mucho. Vestele suspiró, prefiriendo apartar pensamientos tan oscuros de su mente.

Eso mismo pensaba, pero no deseaba ofenderte —respondió al tema del color de su pelo y ojos; Vestele no sabía mucho acerca de los isauríes, pero sabía que el aspecto de Zaheera no era común—. Me halagan tus palabras. Yo también me alegro de haberme topado contigo; una isaurí que parece de la misma tierra de la que yo vengo.

Una hermosa mujer.

Respondió a la reverencia de Zaheera cuando le permitió pasar primero y perdió sus ojos azules en el local. Era espacioso, tal vez demasiado para lo que habría cabido esperar del negocio de un humano en Talos, y era lo suficientemente cálido como para que Vestele se sintiera como en casa. Entonces, Vestele se preguntó por qué suponía que la taberna pertenecía a algún humano.

Desde siempre. Mi padre me ha educado y me ha intentado enseñar todo lo que sabe a lo largo de los años. Supongo que soy la única de tres hermanos que se ha dado enteramente al negocio familiar. Como se está haciendo mayor, tengo que esforzarme aún más para tenerlo todo bajo control. Estoy sola en eso, la verdad: uno de mis hermanos ya no está en Talos, y otro falleció hace muchos años.

La tabernera se acercó en aquel entonces, preparada para tomarles el pedido. Vestele dejó que Zaheera pidiese primero y después pidió lo mismo, por cortesía. Miró a Zaheera con una sonrisa y se hizo de hombros.

No sé qué es, pero me fío de tus gustos —dijo felizmente y aprovechando el momento para perderse en sus ojos por un instante; era preciosa.

Tragó saliva y acarició la mesa con la yema de los dedos mientras esperaba que la tabernera llegase. Después de un breve silencio, decidió romperlo con una pregunta:

¿Y tú? ¿Llevas mucho tiempo como sanadora? Tu seguridad daba a entender que estás muy acostumbrada a todo ésto. Háblame acerca de ti... Por favor. —Su tono pareció implorar al final, y Vestele sólo pudo perderse en los ojos de la joven rubia.
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