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La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

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La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Rokghul el Vie Jun 22 2018, 19:15

Me habia acercado a visitar a Kyra después de mi jornada laboral, por lo que la tarde fue bastante tranquila dentro de lo que cabia. Ella me hacia olvidar todo lo malo que existia en el mundo, e incluso no temer tanto a aquellos que nos sometian a su voluntad. No comprendia como esa mujer tenia tantisima fuerza y poder, sin miedo a nada, brava por naturaleza. Aún pensaba que habia tenido mucha suerte de habernos conocido y que me aceptase tal cual era. Solo esperaba que no cambiase de opinión cuando llegase el momento de saber que era yo realmente.

Trás acompañar a Kyra a su casa, me comi el último pastel, esta vez los habia hecho de crema y los habia devorado con ganas. Ni siquiera le deje uno al pobre Luka con lo goloso que era, pero ya iriamos al bosque a por frutas del bosque para que tia Lily haria algo rico. Decidi atajar por un callejón viendo que la tarde daba paso a la noche, y aunque seguia viendo con la misma fluidez, no me gustaba Talos a esas horas. La gente no era tan amable, y trás la hambruna y con la temporada de movimientos en la tierra y el tiempo tan revuelto, ya no era el único raro.

Con la capucha echada sobre la cabeza como siempre, caminaba bastante rápido entre las pocas personas que se dirigian a sus casas o locales de la ciudad. Algunos llevaban los últimos recados, otros se entretennian charlando, o simplemente tomaban el fresco antes de volver al interior de su casa o local. Fue el momento en el que vi como entre esas personas que parecian no hacer nada, observaron como un muchacho que pasaba delante de ellos, no más mayor que mi hermano, y se pusieron a seguirlo con cierta distancia, como si quisieran pasar desapercibidos. Algo más me llamo la atención de uno de los dos hombres, el cúal saco de uno de sus bolsillos algo que pude ver perfectamente en las sombras: una daga.

Aprete los labios deteniendo mi paso y mirando hacia el joven que seguia su paso hacia otro callejón más apartado. Parecia ser un recadero, pues llevaba consigo algo envuelto que parecia pertenecer al herrero maestro de Talos. Seguramente fuera algún articulo de valor para un dragón o algo asi. No lo sabia y quizás aquellos dos hombres tampoco, pero estaba claro que iban a hacer lo que fuera por tenerlo en sus manos. Mire alrededor para avisar a algún vigilante, pero alli no habia nadie y tampoco es que a ningún vigilante le importase la vida de un humano. Por ello directamente me puse en marcha, llendo trás la pista de aquellos dos tipos. No sabia que iba a ocurrir. Pero no iba a quedarme de brazos cruzados cuando algo pasaba delante de mis narices.





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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Erik Belich el Sáb Jun 23 2018, 06:31

Último encargo del día. Mi señor me había mandado ir a la herrería a por algo que había dispuesto hacía semanas, no me gusta ir a ese sitio el dueño es un hombre rudo, insensible al que no le cuesta insultarme o vejarme a pesar de ser ambos humanos, como si fuese un dragón o algo parecido. Nunca ha llegado a golpearme ni a abusar de mí y eso que estoy seguro de que lo desea por la fijación que tiene cada vez que me ve por lo que dentro de lo malo solo tengo que desconectar y asentir, como hago a diario con Jormunand.

El caso es que camino de vuelta, entre calles, frecuentando algún callejón para hacer el recorrido más corto, esquivando gente que querría encontrarse conmigo en uno de estos últimos, simplemente sujetando fuerte el pedido y avanzando con los pies en polvorosa. Se me había olvidado echarme la capucha como tengo costumbre para pasar más desapercibido, graso error, mi juventud hace de mí una presa fácil y más con la apariencia delicada que tengo así que, sin darme cuenta, en seguida algunos matones me toman como objetivo de la noche.

Decido tomar otro atajo, un callejón que es conocido especialmente por su poca luminosidad y transito ciudadano, es arriesgado pero realmente acorto mucho camino si me adentro en él y para mí el miedo a estas cosas dejó de existir hace mucho. Es entonces cuando doy la esquina y me percato de algo, detrás de mí, no a mucha distancia dos hombres me persiguen… Podría salir corriendo pero al final del callejón debo hacer alguna acrobacia para salir airoso y no soy tan rápido como para ello, seguramente que a la que subiera algún barril para auparme me cogieran de la pierna así que decido pararme en seco y ver que quieren.

- No sois muy sigilosos que digamos… - mi voz suena decidida, seguramente no se esperaban un tono así de alguien al que quieren asaltar pero es verdad que mi poca esperanza me hace no tenerles miedo. Me doy la vuelta poco a poco hasta ver entre luces y sombras a dos hombres fornidos que taponan la salida. - ¿Qué queréis? Tengo prisa. – los hombres sin dirigirme la palabra señalan con la cabeza el paquete envuelto. Lo miro por un momento y pienso en la cantidad de líos en los que me mete mi señor por sus mierdas pero también sopeso la cantidad de daño que sufriría si no cumpliese su recado así que ni hablar de darles lo que piden.

- Lo siento señores, no les puedo dar lo que piden así que si me disculpan… - intento disuadirles sorprendiéndoles, intentando salir por donde taponan el camino pero no lo consigo. En cuanto me acerco uno de ellos me empuja de nuevo al callejón con tal fuerza que casi pierdo el equilibrio. Es entonces cuando me doy cuenta de que el otro porta una daga afilada.

Esto se pone peligroso…
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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Rokghul el Sáb Jun 23 2018, 13:49

No tenia una estrategia, ni armas, ni tan siquiera sabia porque iba a meterme en aquel callejón. No conocia a aquel esclavo y meterme en problemas no era mi estilo, pero mi instinto me decia que debia hacer algo. Tuve una sensación en el estomago extraña, pero no desagrable, sino como si se me cerrase y los musculos del cuerpo se tensarán. Según perdia la pista de los hombres al doblar la esquina, acelere el paso para no llegar tarde. Me agache justo antes de entrar en el callejón, tomando una piedra que cabia en mi mano, puidiendo calcular su peso al azar lanzandola al aire, volviendola a atrapar.

Cuando entre en el lugar, se notaba que era oscuro, pues tan solo se veia al fondo, al otro lado de un semi muro alto, que colgaba una tea encendida alumbrando una nueva calle. Pero alli solo alumbraba lo justo, aunque para mi seguia siendo como de dia. Escuche al chico hablando y como uno de los hombres lo empujaba hacia atrás. Frunci el ceño al ver como empezaban a ponerse en posición de ataque, incluso sacando la famosa daga que antes habia visto. Entonces alcé la voz — Homero, ¿que haces aqui? Necesito que me ayudes o el amo nos golpeará de nuevo — mi voz sonó alta y clara, dirigiendome al muchacho, ignorando por completo a los ladrones que claramente al oirme, se giraron. El que parecia ir desarmado, saco un cuchillo y rio diciendo que me largase, porque iban a quedarse con el recado de nuestro amo, quisieramos o no.

Ladee la cabeza mirando al chico, que no parecia asustado. Volvi a mirar la tea encencida con el fuego al fondo, y volvi la vista nuevamente a los ladrones — Os vais a ir y aqui no ha pasado nada — mostre la piedra como si fuera un arma expectacular. Las risas de ambos hombres no tardaron en oirse, pero me mantuve serio mirando al chico — Vamonos — le ordene, pero uno de los hombres coloco su cuchillo en el cuello del esclavo y dijo que de ahi no se iba a mover si no le daba la gana. Incluso se coloco detrás de forma cobarde pasando la lengua por su cuello diciendo groserias sobre lo que le haria antes de rajarlo como a un perro.

Ver a un chico tan joven, me hizo pensar en Luka, de como alguien podia hacerle lo mismo y se me nublo el juicio. Hice caso omiso a los consejos de Tirant sobre controlar la ira, ahora solo queria arrancar cabezas. Me acerque a por el primer ladrón, que no tardo en lanzar cuchilladas contra mi, las cuales pude esquivar, aunque pudo rasgar parte de la tela de mi abrigo exterior, cosa que lo relantizo, y aprobeche para agarrarlo de la muñeca, rompersela, hacer que se le cayera la daga, agarrgar su otro brazo y partirselo. Cuando se agacho por el dolor, le di un cabezazo y lo agarre esta vez del cabello, estampandolo con la cara en la pared un par de veces, pues el grito de su compañero me detuvo, advirtiendome que si continuaba, mataria al esclavo.

Solte al ladron colocandome frente al cobarde, e intente acercarme, pero este apreto al muchacho con más fuerza, volviendo a hacer la amenaza, e incluso apretando el cuchillo contra su cuello — Esta bien, me apartaré, pero no le hagas nada — di un paso hacia atrás mirando al joven. No sabia que hacer ahora, pues si me movia, aquel chico moriria por mi culpa. Mire de reojo la tea con fuego al fondo. No sabia si podria usarlo sin quemar al esclavo, aún no tenia un gran control sobre el elemento.





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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Erik Belich el Lun Jun 25 2018, 04:08

Desde mi posición veo poca escapatoria, analizo todas las posibilidades, cada una de las vías de escape que podría utilizar pero no veo ninguna lo suficientemente clara como para salir corriendo y al menos ganar ventaja. Es cuando estoy echando un vistazo rápido cuando alguien desde la entrada del callejón grita un nombre y al parecer se dirige a mí con el.

- ¡Claro Bort! Yo solo… - intento contestar pero los maleantes en seguida solapan mis palabras con las suyas dejándome en un segundo plano. Estos ya avisan que no se piensan ir sin la mercancía incluso sin poseerme por un rato, es cuando sacan la daga, amenazantes.

El chico encapuchado sigue decidido a sacarme de ahí, no se amedrenta y por ello confío en él. Voy a seguirle cuando el matón de la daga me engancha poniéndome su cuchillo en el cuello para que no me escape.

En cuestión de segundos el otro de los acechantes y el misterioso encapuchado se ponen a pelear. El primero no tiene ninguna clase de opción contra el segundo que se mueve hábil y ágil con respecto al otro, y no solo eso también golpea con una fuerza y firmeza sobre humana. Me deja realmente perplejo y debe ser que a mi captor también ya que me aferra cada vez más fuerte, sintiendo su daga en mi cuello y su estoque en mi cuerpo. -Parece que te alegras de verme… - le digo algo provocador. A lo que responde lamiendo mi cuello otra vez hasta la oreja donde me susurra insultos y alguna barbaridad que está dispuesto a hacerme.

La pelea está casi acabada cuando el que me tiene cogido grita para que cesen, dejando claro que si no deja a su compañero en paz haría una escabechina con mi cuello. En el descuido de su atención hacia los luchadores y el intercambio de palabras entre ellos, decido actuar. Así que en un movimiento rápido desenvuelvo el encargo del herrero dándome la oportunidad de ponerlo entre la daga y mi cuello antes de que vuelva a apretarla otra vez.

El hombre farfulla en mi oreja y me maldice, aprieta su daga contra el metal de la mía intentando que ambas se acerquen hasta mi cuello pero con algo de fuerza consigo contener ambas lejos. Me fijo en el recado de mi señor, es un pequeño cuchillo de hoja serpenteante y empuñadura de dragón, bonito a la par de afilado y de buen material ya que es capaz de aguantar la presión de ambos metales con sorprendente facilidad.

Sigo haciendo fuerza intentando separar su brazo de mi cuello pero me tiene aferrado con el otro por la cintura por lo que mi margen de maniobra es mínimo. Cada vez siento más su miembro sobre mi cuerpo por lo que me da una pequeña idea que aunque sucia sé que es efectiva y es que este no es el primer acosador que me asalta por la calle, desgraciadamente.

Levanto mi pierna hacia atrás rápidamente dándole en sus partes lo suficientemente fuerte como para que libere un poco sus brazos mientras grita dolorido y pueda alejarme de él unos centímetros, no los suficientes porque me agarra de un brazo casi en el mismo momento pero si da algo de tiempo a mi salvador a que pueda ayudarme. Le miro suplicante. – Ahora…
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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Rokghul el Lun Jun 25 2018, 18:00

La visión de como aquel hombre amenazaba con soberbia a matar con tal facilidad al joven esclavo, me hacia querer destruirlo en pedazos. Aprete los dientes por la impotencia, sin dejar de escuchar su rancia voz, como su mirada ahora fija en mi, no paraba de jactarse de mi torpeza y que por mi culpa, el rubio iba a desangrarse como un animal, que quizás le iba a hacer un favor, pues era un simple esclavo que seguramente solo servia para chuparsela a su amo y poco más. Segui apretando los puños, cerrando los ojos, sintiendo más que nunca el fuego de la tea, como si estuviera junto a mi, incluso como si pudiera agarrarla y moldearla por la furia. Pero algo me hizo perder la concentración.

Al abrir los ojos, descubri al esclavo con una daga larga de filo poco común, el cúal habia interpuesto contrá el cuchillo que lo estaba marcando. Poco a poco fui echandome a un lado, acercandome a ambos, viendo como el chico intentaba liberarse sin conseguirlo, hasta que lo golpeo en sus partes. Todo fue en cuestión de segundos y no tardo mucho en echarse a un lado, cuando el ladrón lo agarro del brazo alzando su cuchillo con intención de clavarselo directamente en el pecho.

Sin demora, me apresure a agarrar el brazo que sostenia aquel cuchillo, interponiendome entre el ladrón y el esclavo. Lo mire fijamente a los ojos y negue con la cabeza cuando llegó a repetir que era un simple esclavo — Es libre de gente como tu — susurre entre dientes, con tal rabia contenida, que terminé por darle un tremendo cabezazo en la nariz, haciendo que soltase al muchacho, y sin soltar su brazo, comencé a golpear su estomago hasta que cayó de rodillas dejando caer el arma, que aparte con el pie hacia el rubio. Solte al ladrón y me acerque a su oido — Os perdono la vida porque yo no soy como vosotros — me aparte echandole es lapo en la cara.

Cuando me gire vi al otro hombre, llorando por el suelo de dolor. Levante la vista hacia el muchacho y trás recoger el otro arma, lo tome del hombro para acompañarlo fuera del callejón — Siento no haber intervenido correctamente. Y-yo... no sabia que hacer — susurre volviendome nuevamente el torpe granjero que soy. Aprete los labios mirando al chico, cuando volvimos a la calle central y más iluminada — ¿Estás bien? — vi los cuchillos y los escondi, uno bajo mi abrigo y el otro junto al extraño encargo del muchacho, para que lo llevará consigo — ¿Porque fuiste por un callejón sin salida? — frunci el ceño confuso, volviendolo a mirar.





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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Erik Belich el Jue Jun 28 2018, 07:03

El misterioso chico sabe como reaccionar ante mi intento de escapatoria. En cuestión de segundos desarma al bandido y le hace caer como había hecho momentos antes con el otro. Ambos sollozan en el suelo, piden clemencia con sus ojos y el granjero se la concede sin ningún tipo de duda. Me sorprende, no es típico de dragones, debe de ser un humano, como yo.

Sin demorar mucho tiempo para que no vengan más salimos del callejón y una vez puestos a salvo me cede uno de los cuchillos el cual tomo con algo de reparo. – Gracias… No sabía que me seguían y la verdad… Iba un poco despistado. No sabía bien por donde iba. – el agotamiento de todo el día trabajando, la poca comida y la sed habían hecho que mi cabeza se desviase por unos momentos de su camino y los maleantes aprovecharon para asaltarme. Inútil de mí. – Lo has hecho muy bien, te doy otra vez las gracias… ¿Cómo puedo pagártelo? No tengo nada salvo lo que ves. – sueno seductor, no es que quiera darle placer sexual pero si algo había aprendido en la calle es que muchos hombres buscan eso en jóvenes como yo y más si aún somos vírgenes.

Guardo el encargo tras limpiarlo. Si mi señor se entera de que lo he usado me daría una buena paliza. El cuchillo del atacante lo guardo de momento pero seguramente lo esconda en algún lugar que solo yo sepa para cogerlo y llevarlo cada vez que salga del castillo. Si allí me viesen con uno sería esclavo muerto. Debo sobrevivir supongo.

Vuelvo mi mirada de nuevo al extraño esperando una respuesta, no sé muy bien qué decirle salvo darle otra vez las gracias. – Me llamo Espiga… - otra vez me presento con mi pseudónimo en vez de mi nombre real, por desconfianza o simplemente por costumbre pero es lo que hago. Me apoyo contra la pared algo cansado por el rato vivido y cierro los ojos por un momento para recuperar el aliento que me falta. – ¿Si descanso unos momentos me acompañas? No quiero molestarte pero no quiero vivir otro rato así…
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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Rokghul el Vie Jun 29 2018, 19:53

Creo que después de aquello, inconscientemente me sentia aliviado y orgulloso. Seguro que Liv lo podia comprobar de primera mano, algo que en parte si me preocupaba, porque después me preguntaria que me habia ocurrido para estar asi. Tendria que pensar algo para que no supiera nada sobre mi entrenamiento y querer introducirme en la resistencia. Era complicado, pero desde la adolescencia Liv y yo habiamos llegado a manejar bien nuestra conexión, a un nivel como para no molestar al otro. Desde luego fue lo mejor porque de ser al contrario, me moriria de vergüenza, ya que por mi mente habian pasado muchas perversiones y recuerdos que no queria que mi hermana supiera.

Después de entregarle el cuchillo al joven, lo mire cuando hablo — Las calles de Talos son complejas. Yo tambien me he perdido muchas veces — asenti con las comisuras de los labios colocadas hacia abajo, con un gesto de comprensión. Cuando escuche que no sabia como agradecermelo, porque no tenia nada, me encogi de hombros — Oh no hay de qué. Lo hice porque te pareces a mi hermano — medio susurre mirandolo nuevamente, ladeando la cabeza. Me dieron ganas de darle un coscorrón en la cabeza y agitarle el cabello como solia hacer con Luka cuando nos poniamos tan tontos con cosas de sentimientos. Pero no lo hice, lógicamente porque era un extraño, y porque acababa de salir de un mal trago. No necesitaba un golpe en la cabeza de gratis.

Comenzamos a caminar llendo por la calle, en dirección de la casa del amo del esclavo del chico. Esperaba que no estuviera esperandolo fuera, porque no querria que pareciera que lo hubiera entretenido y lo culpasen por ello, y le dieran una paliza. Los dragones a veces se obsesionaban demasiado con sus esclavos, a modo que preferian verlos muertos, antes de que pudieran pensar por si mismos. Era realmente algo terrible y no comprendia como los tios no se habian mudado a las tierras libres cuando eran jovenes. Pero claro, yo tampoco hubiera abandonado a mis padres aqui.

Al oir el nombre del chico, frunzo el ceño — ¿Espiga? ¿Es el nombre que te puso tu amo? — mi tono de voz era de curiosidad, pues si era muy raro que alguien se llamase asi. Normalmente los dragones no perdian el tiempo poniendo el nombre a un esclavo o esclava. Habia oido que incluso los apodaban a uno de los objetos que los rodeaban en sus tareas, como podria ser "pastel" para un esclavo que cocinaba. No era muy original, ni bonito, y la verdad me alegraba de que no me hubieran llamado gorrino o b nabo. Al menos tenia uno bonito — Yo soy Rokghul Schubert — estreche la mano del rubio.
Claro, tu descansa — me quede a un lado mirandolo algo preocupado — ¿No tendrás problemas si llegas tarde verdad? Si quieres puedo llevarte a la espalda — me señale el hombro derecho — Soy granjero y levanto cerdos que pesan más que tu — alcé ambas cejas sin dejar de estar serio a pesar de la burrada que habia dicho. Pero es que el pobre estaba muy flaco, aunque no tanto como Luka. De hecho para animarlo intenté contarle algo para que reposará y no pensará en el momento del callejón — Como dije, tengo un hermano de tu edad más o menos. Esta muy flaco porque no come carne porque le dan pena — torci el morro — Pero hay demasiada hambre como para tener pena por un animal ¿verdad? — aprete los labios y mire hacia un lado y de nuevo al joven "espiga" — Si mañana quieres, pasa por la panaderia del mercado, donde hay un hombre horondo y rubio vendiendo los mejores panes, empanadas y pasteles. Alli hay una joven hermosa llamada Kyra. Dila que vas de mi parte y te dará pasteles — guiñe el ojo al chico terminando por cruzarme de brazos.





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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Erik Belich el Dom Jul 01 2018, 06:22

Me sorprende la reacción del hombre al quererme acompañar hasta casa, esa actitud desinteresada me tendría que hacer desconfiar pero una vez más mi ingenua inmadurez me hace caer en la seguridad de que todo estará bien. Al menos Rokghul, el cual es su nombre, ha demostrado ser buena gente ayudándome contra esos malhechores sin tener necesidad alguna de hacerlo.

Cuando pregunta por mi nombre y su procedencia niego con la cabeza. – Me lo pusieron los otros esclavos. Mi amo me llama cosas despectivas y sin valor, al menos una espiga puede llegar a ser una flor o un alimento. – a mí el pseudónimo que me atribuyeron los otros esclavos me gusta, creo que me describe bastante bien ya no solo visiblemente sino también como forma de alguien que se está desarrollando aún en la vida, o al menos lo intenta. – Mi nombre hace mucho que dejé de usarlo pero si quieres saberlo es Erik. – hacia tiempo que no me presentaba a alguien por mi nombre, al chico del mercado le dije mi apodo y a la mujer de la playa ni eso a pesar de que ambos fueron también agradables conmigo. Cuando estrecha mi mano por un momento me retiro, pienso que me va a atrapar o golpear, es algo instintivo en mi cuerpo pero termino cediendo como cuando me atrapan o golpean. En cambio recibo un gustoso roce de manos.

Descanso unos minutos apoyado en una pared mientras niego con la cabeza a las preguntas del chico. – No creo que me eche en falta, soy un simple recadero si muriese en las calles y no regresase solo se preocuparía por esto. – alzo el brazo dándole algo de importancia al objeto que me habían encargado llevar. – Seguramente duerma producto de la bebida.

No sé si se me dibuja una sonrisa en la cara al escuchar la comparación que hace de mí con la de un gorrino, es algo ruda y sin tacto pero soy consciente de que la hace sin ofender por lo que no me molesta en absoluto, al contrario, me hace gracia. Quizá en otro momento de mi vida hubiese imitado a un cerdo queriendo comer como cuando jugaba a las granjas con mi hermana. – Me comería uno entero para que engañarnos. – digo sin recordar cuanto hacia que no comía un pedazo de carne. Mi dieta se basa en pan, agua y a veces si hay suerte de las sobras del amo. Matizo si hay suerte porque casi siempre van a Jose Mari.

Al compararme con su hermano algo se remueve en mi interior, ese motivo por el cual sigo con vida, mi familia. Ellos querrían que luchase pero no están ahí… Este chico es… - Eres tan afortunado. – las palabras salen solas, no pienso en que las estoy reproduciendo, solo las digo. – Gracias por tu ayuda y tu ofrecimiento de los pasteles pero creo que es abusar, no debería… Quiero decir. No tengo nada y si mi amo se entera de todo esto… - cierro los ojos y pienso en los posibles castigos pero seguramente mereciesen la pena por un pastel de limón como los que comía en Eneas.

Continuo la marcha, ya no por mí, Rokghul querrá volver a casa con su mujer, su familia. Descansar. – No te preocupes por mí, tu mujer, tu familia, estarán preocupados por ti.
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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Rokghul el Lun Jul 02 2018, 14:29

La procedencia del supuesto nombre del chico me sorprendio. Eso y que tuviera compañeros que lo llamasen con otro nombre que no fuera el propio. No es que me pareciera mal el uso de apodos, solia llamar a mi hermano de varias formas, como burro, melón, cabeza-mebrillo, lombriz... y muchos más, pero solo para molestarlo. Mire al esclavo fijamente con la cabeza ladeada — Te llamaré Erik. Además, te pega — alcé ambas cejas mirandolo bien — Tienes cara de Erik, si — dije asintiendo un par de veces. Puede que no supuera mucho sobre leer o escribir, pero yo le habia puesto nombre a todos los cerdos y gallinas de la granja. Me gustaba hacerlo porque según sus caritas o forma de ser, igual les ponia uno u otro nombre. Y era divertido. Además, en este caso, Erik era una persona ¿porque iba a llamarlo como una planta? Yo no era su desconsiderado amo, del cual opte callarme su opinión frente al rubio.

Pero cuando comentó que ese dragón, ni siquiera se hubiera dado cuenta de que él hubiera muerto y no le hubiera importado, senti cierta rabia. Aprete los dientes mirando al suelo, para seguidamente mirar la espada corta de oro que el chico escondia nuevamente, la cual habia usado antes para defenderse — Bueno, pero quienes te llaman Erik o espiga si te echará de menos — intenté consolarlo, haciendole entender que después de todo, si habia gente que lo apreciaba.

Verlo medio sonreir me agrada, no sé si es por algo que digo, pero es bueno... creo. Entonces acepta mi invitación de ir al puesto de Kyra, por lo que asi tendré excusa para ir con ella al dia siguiente, quizás la lleve al lago o.... no sé. Le contaré algunas cosas, no todo porque entonces se pondrá tensa por el hecho de haberme metido en una pelea. De hecho miro a Erik algo serio — Si te preguntan, di que nos conocimos haciendo un recado en... la floristeria — torci el morro sin saber porque demonios iria a la floristeria, salvo porque mi tia me enviará alli porque ella o mis hermanos no pudieran ir. Para esas cosas yo era el negado. Podian darme flores silvestres o unas venenosas, que ni me daria cuenta.

Cuando el rubio soltó derepente que era afortunado y rechazo mi oferta, me oli algo raro ahi. E incluso parecia deshacerse de mi para continuar a solas hasta casa. La verdad es que no podia negar que un esclavo podia temer a su amo, y que como siempre, no debia implicarme entre estos por el bien de los demás y el mio propio. Aún no estaba listo como para hacerlo yo a solas. Pero sentia un dolor en el estomago que no me dejaba pensar que ese chico pidiera ayuda de algun modo.
Erik... — susurre al aire mirando al chico — ... si necesitas ir a hacer un recado de noche o de dia... — me encogi de hombros — Ya sabes, pasate por la granja Schubert. Asi te presento a mi familia y mira, asi mi hermano verá como un chico de su edad es responsable — a punto estuve de sonreir con aquello, cuando vi un brazalete de cuero del chico suelto, porque su cuerda habia sido cortada, seguramente por el ladrón. Aprete los labios quitandome un cordón del cuello con el que llevaba un par de amuletos que mi hermana me habia hecho hace años, los cuales guarde en mi bolsillo — Espera, que te ponga esto — lo avise tomandole del brazo para comenzar a cruzar el cordón en su brazalete, el cual rozaba su mano.





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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Erik Belich el Miér Jul 04 2018, 09:24

Desde pequeño tiendo a analizar los comportamientos de las personas, intento adivinar a qué se dedican, si son felices, si tienen problemas, en definitiva, tantear lo que son sus vidas. Desde que lo perdí todo y me convertí en esclavo lo sigo haciendo incluso más que antes pero la finalidad no es otra que intentar saber si las personas son peligrosas, tienen intenciones ocultas o simplemente me ignoran. Cruda realidad.

Pero en estos últimos días el destino ha querido que me topara con distintas personas que realmente se han preocupado de alguna manera por mí y eso me hace retomar un poco mi juego infantil. Rokghul es un hombre agradable, cauto, diría que bastante altruista. Se toma la decencia de quererme llamar por mi nombre algo que pocos harían con un esclavo, intenta hacerme ver que la gente se preocupa por mí aunque sepa a ciencia cierta que no tengo a nadie al llegar a casa. – Si bueno… Si tú lo dices… Alguien quizá me eche de menos. – mentira, nadie lo hará o si lo hace no soy consciente de ello por lo que no sirve de nada que lo piense.

Sinceramente se ha preocupado más él la última media hora de mi seguridad y alimentación que gente en años que llevo en Talos. Eso me hace sonreír además de su actitud confiada en mí, algo que me agrada y a la vez hace que confíe más en él. – Iré a comerme un pastel, quizá le lleve una flor a esa chica para nuestra tapadera. ¿Puedo? – sonrío otra vez pero esta vez más tímido como si me diese reparo envalentonarme en ese tipo de cosas pero hacerlo me hiciese sentir más adulto.

Nos paramos en mitad del camino, no quiero que continúe ayudándome, bueno, no es que no quiera es que no quiero que por mi culpa le pase nada. Y soy un esclavo, ¿Quién quiere ayudar a un esclavo? Rokghul al pararnos se da cuenta de que uno de mis brazaletes cuelga, algún corte ha debido rasgar sus ataduras por lo que no duda en reparármelo con un cordón de uso propio mientras sigue hablándome.

- Me gustaría ver aquello la verdad. Sentir el aire libre y respirar tranquilo pero… Dudo que mi amo quiera que haga recados por allí o que me deje día libre jejeje – intento aliviar un poco la tensión que llevo, debo relajarme, dejarme llevar, con él estoy bien.

Llevo mi mano a la suya para ayudarle con el brazalete, rozo suavemente sus manos algo rudas y fuertes del campo, las mías aunque más finas también están trabajadas pero por otros trabajos o solo por sus condiciones. – Deja yo puedo… - agarro el cordón y de forma instintiva mi don se activa como si quisiese ver el pasado del chico, verle en otro lado incluso más nítido que en la oscuridad de la noche.

Mi mente se transporta a su pasado haciéndome estar en una habitación iluminada por el sol, confortable, bonita. En ella un Rokghul más joven, diría que de unos diecisiete o dieciocho años, sonriente, vivaz, encantador como el típico chico libre del que cualquier chica se enamoraría o chico en mi caso. A su lado una chica de la misma edad, preciosa, muy parecida al joven y con un semblante incluso más dulce que el de él. Se sonríen y hablan muy compenetrados, sintiéndose el uno al otro o al menos eso siento yo de sus personas. Ella le da un par de amuletos que anuda en un cordón, en este cordón, el le devuelve el regalo en forma de beso en la mejilla, algo precioso, un gesto de hermandad y cariño.

Mi cuerpo cae al suelo dejando el cordón a medio atar. He querido ver todo de forma tan nítida y sentir tanto lo que vivían los protagonistas de la visión que he perdido completamente el conocimiento, como si hubiese entrado en un sueño.
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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Rokghul el Vie Jul 06 2018, 19:22

Asenti a eso último. Claro que lo echarian de menos. Ya fuera para bien o para mal, Erik estaba en el mundo para algo, y se notaba su presencia. Yo hacia un momento me habia metido en un altercado por él. Seguramente sus compañeros de esclavitud, tambien lo querrian, y aunque fuera como fuera, su amo habia pagado un precio por él. Quizás no es echarlo de menos de la forma más adecuada, pero era una manera. Incluso las personas que lo atendieran en el mercado ¿porque no? Supongo que me gustaba ver las cosas más positivas.

Al oir como el rubio dijo que iria a comer pastel donde Kyra, me alegre. Pero lo mire algo más serio cuando dijo que la llevaria una flor — Y si, mejor la llevas, no sé.... ¿una nota? Te puedo escribir algo, estoy aprendiendo a escribir — dije con cierto orgullo. Moira era buena maestra, y no sabia que las palabras se escribian tan diferentes a como sonaban. Lo peor era que pensaba demasiado rápido y no me daba tiempo a escribir, por lo que a veces terminaba poniendo cosas muy raras y Moira me hacia repetir las cosas. En cuanto a que otro hombre llevase una flor o algo bonito a mi novia, era algo.... en fin, no mme hacia gracia. No creo que fuera celoso pero bueno, ante lo que habia pasado no podia evitar que un poquito si lo era.

Cuando nos detuvimos porque Erik pidio reposar y le dije que podria pasar por la granja algún dia, no cai en la cuenta de que los esclavos eran eso: esclavos. Me dio rabia escuchar como anhelaba algo de libertad, como por un simple dia a su aire, cerca del bosque y en una simple granja, podria disfrutar de todo lo que parecia no tener el resto del tiempo. volvi a pensar en los dragones que eran capaces de humillar y obtener personas como si fueran simples muebles o herramientas, para deshacerse de ellos como si nada después de usarlos.
Al ver el brazalete del chico suelto, no lo pensé dos veces para arreglarselo. Me parecia buen chico y hasta me daba pena de lo que le pasaba, por lo que no habia tardado ni que pasará aquella noche en tomarle algo de cariño. Por eso cuando vi que comenzaba a desvanecerse, lo cogi antes de que cayera de bruces al suelo, dejando que cayera su bolsa pero no él.

Erik, ¿que te pasa? Er... ¡Erik! — echandolo a un lado, lo acomode con la espalda contra una pared, alzando su cabeza para mirarlo. Parecia estar inconsciente, pero eso no dejaba de preocuparme, porque habia sido derepente. Habia oido rumores de gente que sin más perdian en conocimiento porque tenian una enfermedad muy grave, sobre todo en esclavos que estaban sobreexplotados. Me mordi el labio inferior sin saber que hacer, si darle un bofetón a ver si espabiiaba o llevarlo rápido a la fuente de la plaza y tirarlo dentro. Empezaba a ponerme nervioso, pero entonces recorde que cerca vivia un amigo que podria ayudarme. Cogi a Erik en brazos, además de sus cosas, y comencé a caminar por el callejón en dirección de la casa que tenia en mente.

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬ MOMENTOS DESPUÉS ▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

Empecé a dar vueltas de un lado a otro mirando la cama donde reposaba Erik, con un paño húmedo en la frente, descalzo y acomodado. Cuando Leo aparecio, lo mire fijamente quedandome quieto con el corazón en un puño — ¿Lo puedes curar? — susurre muy bajo. Leo sonrio a punto de la risa y se acerco a la cama mirando al rubio y nego con la cabeza — Solo esta inconsciente. Ha hecho un gran esfuerzo — entrecerré los ojos mirando al moreno, que me miro aún sonriente — Si bueno... ya te dije que peleamos con... — este volvio a negar con la cabeza quedando algo más serio — No por eso. Posee un don, como tu hermano, como yo. Paga un precio por ello — aprete los labios al escuchar eso, pues ahora si que senti una punzada en el pecho. Luka no lo pasaba bien con sus visiones, y Leo tampoco, solo que ambos dones eran muy distintos.

La habitación estaba igual como estaba la última vez que entre alli, con las pocas pertenencias del muchacho, bien ordenadas, aquella cama bien mullida, el baúl donde Leo tenia guardados sus mayores tesoros, recuerdos más bien de su vida e incluso algún arma. Me sorprendio que tuviera un dibujo que hice de él, una noche mientras dormia, el cúal estaba colocado en la pared sobre la mesita de noche, donde estaba encendida una vela que iluminaba toda la habitación. Fue cuando note que Erik comenzaba a moverse, y me acerque a ver como estaba — ¿Erik? ¿Estás bien? Tranquilo te he traido a casa de un amigo — le susurre colocandome al borde de la cama sin sentarme. Leo se acerco a los pies de este con una taza caliente de algo — Si se despierta, dile que tome esto. Al menos no le dolerá la cabeza tanto como normalmente le duele — frunci el ceño mirandolo curioso. Pensé en que podria pedirle alguna cosa para los dolores que tenia después de los entrenamientos con Tirant. Solo que disfrazaria la verdad un poco.





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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Erik Belich el Miér Jul 11 2018, 06:28

Había perdido el conocimiento muchas veces, mareos, nauseas e incluso sangrado de la nariz. Pero nunca se había alargado en el tiempo tanto como hoy, aunque para mí hubiesen sido segundos, el hecho de que le dé tiempo a Rokghul a llevarme hasta una casa para atenderme deja claro de que la gravedad del uso del don había aumentado, al menos al aumentar la claridad y duración de la visión.

Pasado este tiempo mi cuerpo parece encontrarse mejor y empieza a activarse, con él yo mismo me despierto, algo abotargado por la sensación pero con una recuperación algo mejor que de costumbre ya que estoy en una cama, algo inusual en mí. Abro lentamente los ojos y ahí está él, cayéndole un rizo rubio sobre la cara, tapando levemente esos ojos azules profundos y altruistas que habían decidido aquella noche que me ayudarían en una serie de desdichas. Como nadie nunca había hecho por mí.

Según abro los ojos y se sienta en la cama a mis pies, consigo balbucear mi agradecimiento. -Gracias… De verdad gracias… - por un momento se me pasa por la cabeza besarle, le vi tan apuesto en la visión, tan adorable, me recordó tanto a mí con mi hermana… Pero a parte de que no tengo fuerzas, no tengo ese valor. ¿Cómo será besar a alguien? Nunca lo hice y en el fondo espero seguir así porque de otra manera quizá sea que Jormunand había decidido vender mi cuerpo a servicios sexuales.

Rokghul se aproxima a mí y me incorpora un poco haciendo que me apoye en él para beber una especie de antídoto. Confío en él, me está cuidando sin ningún tipo de obligación, ¿por qué querría envenenarme? Trago el líquido lo más rápido que puedo para después apoyarme en la pared que tiene al lado la cama.

- Gracias Rokghul. ¿Estuve mucho tiempo inconsciente? Creo que me mareé… - llevo mi mano al cordón del brazalete. Por un momento me gustaría preguntarle por esa chica, por esas alhajas que le regaló y que me cuente sobre lo feliz que fue en aquel momento pero en cierta manera me da miedo, no sé si quiero que sepa de mi don… Dicen que es demasiado arriesgado exponerlo.
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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Rokghul el Dom Jul 15 2018, 13:50

Nada más acercarme con el vaso a Erik, este comenzó a abrir los ojos, por lo que decidi dejarlo que se despejase tranquilamente y sin prisa — Tranquilo, no hay de qué. Supongo que hubieras hecho lo mismo — me encogi de hombros mirando a Leo que mostraba un rostro imperturbable, pues él era menos inocente en esas cosas. Volvi a mirar al chico y con un brazo lo ayude a acomodarse, colocandome a su lado, pasandole el vaso con el brebaje de hierbas que el otro le habia preparado — De un trago, vamos no lo pienses — le volvi a susurrar — Te ayudará a estar mejor — aprete los labios viendo como el chico era lo más parecido a un pajarillo desválido, sin fuerzas para cantar.

Leo se acerco a mi para mirar más de cerca al rubio — Hola, me llamo Leonard, pero llamame Leo. Llevas un rato, desde la calle central hasta aqui hay se puede llegar en dos callejones. Estuviste descansando por asi decirlo — mire a Leo que parecia mostrarse más tranquilo que yo ante esta situación — Soy Leo por cierto, amigo de Rokghul. Mesero y aprendiz de sanador — ladee la cabeza pensando que sonaba mal que dijera primero que era mesero en primer lugar, y no sanador, o aprendiz de sanador. El caso es que volvi a mirar a Erik — Cuando te mareaste... ¿fue porque tienes un don, verdad? — volvi a apretar los labios cuando señale con el dedo a Leo — Él me lo dijo — como si le echase la culpa al moreno, directamente deje todo el peso sobre este. Quizás a Erik no le gustaba la idea de que supieran que tenia un don, pero de todas formas, no saldria el secretro de entre esas cuatro paredes.

Si bueno, solo te lo recorde. Tu sabes como va esto, porque Luka tambien lo sufre — me encogi de hombros al saber que tenia razón, pero no se la iba a dar. Volvi a mirar a Erik — ¿Tienes apetito? Tienes que coger algo de fuerzas para volver a casa — me gire para agarrar de la mesita de noche las cosas que llevaba y mostrarselas — Y mira, aqui esta tu recado, no te preocupes. No lo deje en medio de la calle — pestañee un par de veces con los ojos bien abiertos, cuando escuche una carcajada del moreno que se fue hacia la puerta — Será mejor que me vaya. Rok, cierra la puerta cuando os vayais y... — lo mire atento, comprobando su rostro más serio aunque triste — ... me alegro de verte — abrio la puerta y cuando salio, la cerró. Me puse en pie quitandome la capucha, dejando a la vista mi cabello despeinado, por lo que intente arreglarlo un poco, y mire al rubio — Bueno ¿entonces, te animas a sentarte? — di una palmada estirando los brazos, como si fuera una especie de foca alta y flacucha. Tenia bastante curiosidad por el don del muchacho, pues si Luka veia el futuro y Leo llegaba a hacer... "eso", ¿que haria Erik?





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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Erik Belich Ayer a las 08:03

Aún sigo algo mareado, aprovecho esto para permanecer en silencio mientras Rokghul habla con su amigo Leo, me gustaría ver cómo se conocieron, qué vivencias han compartido para disfrutar una vez más de una vida que no he tenido pero estoy flojo y no puedo abusar de mi don. Bebo el brebaje mientras mi salvador hace mención de mis posesiones a lo que respiro aliviado, no así cuando directamente me pregunta si tengo un don. Ante esto me pongo muy nervioso se me nota, quizá demasiado.

Antes de marcharse agradezco a Leo su ayuda, su hospitalidad y sobre todo su discreción ante lo ocurrido. Una vez solos, Rokghul se quita finalmente la capucha mostrándome a la luz del candil su aspecto desenfadado algo que parecía escaso en él hacia tan solo unos minutos. Ese pelo alborotado acompañado de una cara gentil y ojos penetrantes hacen de el un hombre muy atractivo. Tras mirarle fijamente con la mirada un poco embobada, la bajo con reparo.

Decido sincerarme, al fin y al cabo me ha ayudado y… Parece que tiene un hermano con don… Quizá pueda ayudarme. Luka… Ese nombre… Quiero buscarle algún parecido con alguien que conozca pero no lo encuentro, pero ese nombre me suena. – Si… tengo un don pero… - reconozco que lo poseo, ¿debería hacer lo mismo con su habilidad? Me siento en la cama apoyándome en la pared animado por su palmada, mirándole otra vez a los ojos, sin miedo ya que no expresan agresividad aunque los míos intranquilos siguen expresando el terror acumulado.

- Rokghul… ¿Puedo confiar en ti? Tengo un don pero si alguien se enterase… Si mi amo se enterase de que lo digo… Creo que sólo lo sabe él, de hecho es la razón por la que me mantiene vivo… Tienes que jurarme que no dirás nada. – expreso una completa confianza en sus palabras, si el me dice que guardará el secreto me entregaré a él, entregaré mi vida a sus manos y solo porque es hasta el momento la única persona que me ha ayudado lo suficiente como para confiar en él, ¿en quién podría confiar si no? Me agarraría a él aunque fuese un clavo ardiendo.
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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

Mensaje por Rokghul Ayer a las 13:12

Después de que hiciera mención a su don, se hizo notar el nerviosismo en el rubio, algo que a mi me sentó mal por no haber sido más sútil y que seguro Leo me reprocharia en otro momento cuando volvieramos a vernos. Pero no veia inconveniente hablar de esas cosas, porque ahi dentro estabamos dos hombres precavidos por nuestras peculiaridades, y Erik parecia ser aún más precavido por ello al parecer aunque un poco despistado a la hora de guardarse las espaldas. No veia lo malo de querer saber más sobre su don. En la granja, Luka a veces tenia esos mareos y a veces incluso sangrados que lo hacian quedar muy mal. Menos mal que tia Lily era buena sanadora y sabia que hacer en cada momento, porque sino los demás estariamos perdidos.

Cuando Leo se marcho me sente junto al rubio mirandolo de forma calmada, encogiendo los hombros — En serio, no pasa nada. Relajate — soné tan tranquilo que parecia iba a dormirme de un momento a otro y lo cierto es que comenzaba a tener algo de sueño. Ya deberia de estar acostado para madrugar al dia siguiente y arar los campos. Pero no, seguia todavia por Talos de jarana.
Erik intenta de nuevo desenvolverse con su miedo en sus espaldas, para hablar de su don, a si que coloco mi mano en su hombro y le doy un apretón amistoso — Traaaanquilo. Respira y relajate — ladeo la cabeza para mirarlo fijamente con las cejas alzandas, dandome un aire más confiable. Intentó sonreir pero es algo que quizás pueda asustarlo, porque no se me da muy bien, asi que decido omitir esa opción.

Finalmente me hace prometer que no diré nada de su don, porque salvo su amo nadie más lo sabe. Es cuando aprieto los labios pensando en Livia, ya que ella sabrá de inmediato lo mismo que yo sé, pero al igual que yo, ella mantendrá el secreto pues sabemos lo importante que es esto. Pero para darle más confianza al chico, alargo mi mano hacia la mesita de noche, tomando de ella la vela que da luz a la habitación, consumiendo la cera poco a poco. La coloco entre el rubio y yo sujeta por la base de hierro que mantiene la cerra derretida, sin dejar de mirar la llama — Mantendre tu secreto si tu mantienes el mio — alcé la mirada hacia Erik con mucha seriedad — Atento — tome aire profundamente mientras volvia a mirar la llama, concentrandome en ella. Esta comenzó a menguar hasta quedar en un tamaño similar al de una canica, y cuando parecia encoger más para estar a punto de desaparecer, sople sobre ella de una forma suave, haciendo que esa pequeña canica, saliera volando de la mecha, y fuera hacia el espacio abierto frente a Erik. Alli, esa misma canica, crecio levemente dividiendose en dos, repitiendo esa misma acción varias veces más, creando pequeñas motas de fuego que iluminaban la habitación como luciernagas. Cuando comencé a sentirme algo mareado, acerque la vela ahora apagada a una de las motas de fuego, volviendola a encender, e hice que el resto se diluyeran en el aire, dejando un olor a quemado. Volvi a dejar la vela en su sitio, para después girarme hacia el rubio — Llevo unas semanas prácticando esto. Nunca habia conseguido tantas motas. No se lo digas a Leo porque me mata si se entera. No por ser elementista, sino porque podia haberle quemado la casa — torci el morro pensando ahora si, conscientemente que no estaba en el mejor sitio para usar el fuego. Entonces volvi a insistir — Bueno, te toca ¿cúal es tu don? — aprete los labios sin dejar de mirarlo como si fuera un niño pequeño.





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Re: La oscuridad de Talos [PRIV] (Erik)

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