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9 de tréboles OS FB

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9 de tréboles OS FB

Mensaje por Rata el Jue Mayo 31 2018, 16:25

9 de tréboles

El nueve de tréboles es una carta de peso débil en cartomancia. Evoca eventos positivos que anuncian pequeños triunfos en la vida del consultante. Ella se ubica al opuesto del ocho de picas que presagia un pequeño sufrimiento.

En la vida del consultante, el nueve de tréboles hace referencia a todas las cosas positivas de baja importancia. Puede tratarse por ejemplo de un nuevo conocido o incluso de un aumento profesional. Para los individuos que practican un deporte o apoyan a un equipo, el nueve de tréboles puede indicar una victoria.

Finalmente, el nueve de tréboles puede indicar un desenlace positivo a favor del consultante. Una situación bloqueada que va a resolverse por sí misma.

Como siempre en una noche de estreno, los nervios se podían sentir en cada rincón del teatro. Los tramoyas corrían de un lado hacia otro afinando poleas y cuerdas. Los actores repasaban sus últimas lineas y tomaban vino para calmar sus nervios.

Se podían sentir los pasos de varias personas, músicos, actores, tramoyas y el director. Un hombre flaco, pálido y nervioso había escrito la obra y un dragón de hombros anchos y seguridad férrea era quien había decidido llevarla a cabo.

Todos se movían de un lado a otro de manera nerviosa a la luz de velas de cera y cebo. Todos lucían radiantes y con una energía propia aprisionada en sus pechos esperando salir a brillar en el escenario.

Y sobre todo ese tumulto, oculto entre las vigas del tejado se encontraba Rata. Y los ojos del chico brillaban apasionados y expectantes. No quería perderse ni un detalle ni un solo momento de lo que estaba a punto de ocurrir.

Antes había logrado colarse en teatros menores y hasta había logrado escuchar un par de veces alguna de las obras montadas en el Trovador ígneo, pero nunca había logrado entrar para poder ver las obras.

Y los ojos del chico y la sonrisa que se escapaba de su rostro mostraban que si había valido cada moneda que había que tenido que gastar para sobornar a un par de tramoyas que le permitieron entrar. De ahí a trepar al techo fue un juego. Podía apostar que no había nadie en el teatro que tuviese la vista que él tenía del escenario.

De pronto nuevos ruidos de pasos hicieron que el ambiente se pusiese aún más tenso. Ya era la ora de que empezará la función y los espectadores ya estaban empezando a tomar su lugar dentro del teatro. Una joven actriz, quien era solo una niña, asomó brevemente la cabeza a través del telón para confirmar lo que toda la tropa de actores sabían.

Hoy había llenó total.

Las luces se apagaron, salvo las de la orquesta de músicos y la del escenario. Poco a poco el murmullo de voces fue mitigando y, de pronto, la orquesta comenzó a tocar. El telón se abrió y dos actores entraron en escena. Primero habló él

-Bella Hipóxidalitaminix, nuestra hora nupcial ya se acerca: cuatro días gozosos
traerán otra luna. Mas, ¡ay, qué despacio mengua ésta! Demora mis deseos, semejante a una madrastra o una viuda que va mermando la herencia de un joven. -


Luego ella le respondió.

Pronto cuatro días se hundirán en noche; pronto cuatro noches pasarán en sueños, y entonces la luna, cual arco de plata tensado en el cielo, habrá de contemplar
la noche de nuestra ceremonia.


La actriz que interpretaba a la joven dragona enamorada era hermosa y cautivaba la imaginación de Rata. Soñaba con algún día poder decirle a alguna chica palabras tan rimbombantes y que expresaran tan bien el cariño. Y ella le diría también, con palabras ingeniosas cuanto lo amaba a él.

Y mientras la imaginación del pequeño ladrón vagaba por el futuro, entraban en escena nuevos personajes, la trama había continuado. En ese momento un hombre bajo y calvo hablaba con el enamorado del principio, a su lado habían dos jóvenes más.

Acudo a ti consternado a denunciara mi propia hija Hermixadonistica.
-Acércate, Dyxemeriotusx. -
Mi noble señor, este hombre tiene mi consentimiento para unirse a ella.
–Acércate, Lastius. -
Y, mi augusto duque, este otro le ha embrujado el corazón. Sí, Lastius: tú le has dado tus poesías y con ella has cambiado prendas de amor. En el claro de luna le has cantado a su ventana, afectando con tu voz tiernos afectos y en su mente tu imagen has sellado con pulseras hechas con tu pelo, sortijas, adornos, caprichos, baratijas, ramilletes y confites,
seductores de la incauta juventud; con astucia a mi hija has cautivado y has trocado la obediencia que me debe en tenaz insumisión.

Gran duque, si ella aquí, en tu augusta presencia, se niega a casarse con Demetrio, yo reclamo el antiguo privilegio Draconico; puesto que es hija mía, yo dispongo de ella:
o se la entrego a este caballero o a la muerte, como de forma expresa estipula nuestra ley para este caso. -


Rata no podía creer lo que estaba escuchando. ¿De verdad los padres dragones podían obligar a sus hijas a casarse con quienes ellos decidieran? ¿Y que clase de padre preferiría que su hija estuviese muerta antes que casada con otro?

Sin embargo una voz, que no era de ningún actor atrajo la atención del muchacho. Un hombre alto y delgado llevaba a rastras a una joven, casi de la edad del ladrón.

-Ya te lo he dicho. Tu madre y tu padre no han podido pagar lo que me deben, a sí que me voy a desquitar con su joven hija actriz. Primero tomare tu cuerpo y luego tu rostro. -

El hombre, quien parecía una serpiente, tenía una hoja afilada en el cuello de la chica. Ella trataba de contener las lagrimas, pero su angustia podía notarse entre los sollozos que escapaban. Era claro que algo iba a ocurrir, algo terrible podía pasar mientras todos miraban la obra en el escenario.

El muchacho pensó rápidamente sus opciones y probabilidades. El hombre no lo había visto y ahora estaba muy ocupado y atento en el cuerpo de su joven víctima. Ella tampoco lo había visto, quizá porque estaba muy asustado o porque trataba de no ver nada de lo que pasaba a su alrededor.

Sigiloso como siempre había sido, el chico cambió su posición. Saltó de una viga a otra para encontrar un mejor angulo. Y desde su nueva posición pudo ver como ambos, El hombre y la actriz, solo estaban parados en un andamio.

Rata rebuscó con la vista cualquier cosa que podría usar como ventaja. Sacos de arena, poleas y maderas. Nada que le pudiese dar una ventaja significativa. Hasta que vio un trozo de cuerda que estaba afirmada a uno de aquellos sacos de arena.

Como un roedor, el muchacho se acercó por la espalda de aquel mal hombre. La chica trataba de no mirarlo mientras se desnudaba. Rata tragó saliva y trato de no pensar en el cuerpo de la chica. Hizo un lazó con la cuerda y saltó a la espalda de aquel pérfido villano.

En un solo movimiento el chico ató un nudo sobre la garganta del hombre, pero no contaba que el hombre reaccionaría. Rápido e impredecible se giró con la hoja afilada. El muchacho logró esquivarlo. Sin embargo el brusco movimiento desestabilizó el andamio.

Rata saltó una vez más hacia las vigas del tejado. Apenas logró afirmarse con sus manos antes de que la estructura cayese. Y mientras el chico se trepaba a la viga, pudo ver como el andamio empezaba a caer.

Y pudo ver el grito ahogado y silencioso de la chica mientras caía y pudo ver las manos angustiadas del hombre sobre la cuerda mientras se asfixiaba.

El primer instinto del chico fue tratar de alcanzar a la muchacha, pero la gravedad fue más rápido que él y solo la pudo ver caer. Escuchó el golpe seco de su cuerpo al chocar contra el suelo de las bambalina. Pero no pudo ver como había caído.

Uno de los tramoyas llegó rápidamente a ayudar a la chica. Sus ojos miraron hacia el tejado, donde solo vio a un hombre delgado y alto colgado de una cuerda.




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