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Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

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Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Victoria el Mar Mayo 29 2018, 20:27

Hay momentos en la vida en los que el cambio es inevitable, momentos en los cuales el amor y el cariño de aparecen para dar paso al odio y la venganza... eso es lo que había ocurrido la mayoría de las veces en las que había intentado disfrazar los sentimientos con algo que no tenía siquiera nombre en la vida. Había sufrido mucho y había conocido a otros que habían sufrido conmigo y por mí, por cosas similares o cosas que yo misma había hecho. Arrepentirse en el momento justo en ocasiones no tiene sentido para mucho, pero para mí es la diferencia entre morir de una forma u otra. A fin de cuenta aquellos que se arrepentirán en sus últimos momentos también tenían derecho a dejar de sufrir lo antes posible. A veces ni siquiera en esos casos uno encontraba una muerte digna en todo aquello. Y en ocasiones algunos debíamos de tener la suficiente frialdad como para obviar el hecho de que acabamos de matar a alguien que a efectos prácticos podía ser inocente para mucho pero culpable para nosotros.

La jerarquía del Gremio se basaba en eso, en no comprometernos, y el hombre al que había asesinado hacia unos días, el hombre por el cual ahora estaba informando fe su muerte, había sido un hombre nuestro, perteneciente al Gremio, un hermano que nos había traicionado después de comprender que sus intereses y los del Gremio no iban acorde a lo que hacíamos o representábamos. En el fondo aquellas cosas, pese a ser mi trabajo seguían siendo a día de hoy igual de duras que siempre. Aunque en el fondo refería hacerlas yo misma, dado que de esa forma él podía tener una muerte rápida y no dolorosa como muros habrían querido. Aquel hombre ya había pagado un precio antes de morir... igual que aquel al que ahora me encontraba buscando. Antaño habría pensado que era una broma, que el pasado no podía encontrarme de esta manera, pero lo cierto era que una vez más era yo quien tenía la opción de recordarlo y repetirlo o de dejarlo pasar y olvidarlo.

No obstante saber aquello y no tomar cartas en el asunto era algo que no entra dentro de lo que mi forma de pensar solía ser o ha era. El que había sido mi superior en una cesión estaba vivo... De regreso a casa. Hacía mucho tiempo que ya había dejado de luchar con el imperio... mucho tiempo desde que había dejado de ser alférez de los Arcángeles. Saber que el que había sido mi líder estaba vivo removió cosas del pasado que creía olvidadas y pensar que estaba tan cerca y a la vez tan lejos llamaba mi curiosidad por encima de todas las cosas posibles. Por eso mismo aproveche mi estadía en Talos, para colarme entre las sombras dentro de las mismas arenas y dar de aquella forma con la persona que estaba buscando. Había pasado tanto tiempo que no sabía si me reconocerá físicamente pero bastaba una frase para que el pudiese entender quien se encontraba en las sombras.-pídelo una sola vez y la alas de los ángeles abrazaran tu vida.-susurre desde la oscuridad del lugar. Si era el, sabría quién era yo.






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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Varlaam el Mar Jun 12 2018, 22:28

Nombre del tema: Los Ángeles nunca mueren
Personajes: Varlaam y Victoria
Ubicación: Coliseo de Talos

Cuando el batallón más feroz que jamás se haya visto en los primeros tiempos del Ejército se formó, sus filas estaban completamente llenas de jóvenes dragones que habían visto en Varlaam Escama Roja, el Dragón que nunca se arrodilló, el deseo de la gloria y la inmortalidad. Todos y cada uno, eran jóvenes dragones nacidos en el Letargo que se inspiraban y ansiaban con fervor la guerra, la gloria y el honor. Nacidos y formados para la batalla, anhelaban el día en que el enemigo de cual se les había hablado desde siempre cayese ante el filo de sus espadas y lanzas y aquellas hazañas de guerra fuesen recordadas y sus nombres, todos y sin excepción fuesen recordados para siempre. Ese era el objetivo del vigoroso dragón y él era lo único que ansiaba y por lo que vivía y luchaba, y era también el sueño en el que muchos dragones, iguales a él, jóvenes, se habían sentido inspirados y habían visto en Varlaam a un líder fuerte y feroz al cual juraron lealtad.

A pesar de ello, y que la mayoría de los dragones antiguos veían en los arrogantes deseos de un simple mocoso, como consideraban a Varlaam, el vigoroso dragón ciertamente había estado demostrando su valía desde el primer momento en que una espada había sido puesta en su mano y su maestro, el antiguo General Srkaní, le había tomado como su pupilo y le había convertido en un guerrero en todo el sentido de la palabra. Esa rebeldía y pasión, que ciertamente desagradaba a los más antiguos, era un símbolo de fuerza e inspiración para aquellos que nunca habían estado en una guerra y deseaban la grandeza. Aun así, hubo entre las filas de los Arcángeles ciertos dragones que al igual que los jóvenes, habían sentido en las palabras y la reputación de Varlaam la fuerza de un verdadero líder capaz. De un león que creía en lo que decía y estaba dispuesto a llevar el deseo de la Reina Madre, y todos los dragones, a cabalidad.

Esos dragones antiguos, en su mayoría, solo se dedicaban a observar con interés a Varlaam, aunque respetaban su ímpetu, tenían sus propias y reservadas opiniones, mientras que otros, arriesgándose así mismos al ser criticados, sí decidían creer en él, y confiar en que realmente Varlaam era el líder que habían estado esperando y que representaba el deseo de la sangre joven, de la generación nacida en las profundidades, llena del deseo que durante milenios habían preparado alejados del mundo. Ponían su confianza en él, y decidían seguirle, brindándole al joven dragón su consejo y su experiencia y eso había vuelto a los Arcángeles uno de los batallones más peligrosos y temidos, dándole su gloriosa reputación.

Y entre esos dragones, que no habían nacido en el Letargo pero habían creído en las palabras y la fuerza del vigoroso dragón, se había encontrado una: Marie, por eso, la voz del de la mujer entre las sombras jamás había sido tan familiar para Escama Roja en aquella noche sobre la cual, de nuevo, salía a las arenas del Coliseo, en busca de encontrar la soledad para seguir fortaleciendo y manteniendo la fiereza de sus habilidades para la batalla. Varlaam se hallaba acabando de dar un ataque haciendo sombra con una lanza sin punta y un escudo, armas con la que había decido practicar aquella noche y sus rubios cabellos cubrían parte de sus ojos. –…En la batalla y en la derrota, la luz de un ángel brillará siempre sobre el firmamento. Muera o viva, la luz de un Arcángel jamás se borra.– Mencionó, acabando la frase de la otra. –Arkay y Byron eran mis espadas, una jamás cuestionaba, la otra guiaba mi razón, pero tú, Victoria, formaste con fiereza a cada arcángel que cayó y los que ahora viven.– Dijo. –Un maestro jamás se olvida, mi Alférez.– Concluyo, mirando hacia donde estaba la dragona, y sonriendo.
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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Victoria el Lun Jun 18 2018, 18:10

Muchos sabíamos lo que era perder. En mi caso yo había perdido demasiadas cosas ya en mi vida, por eso me había prohibido a mi misma volver a sentir ese tipo de sentimientos. En el fondo sabía que lo único que no quería en mi vida era más sufrimiento, y para no sentir dolor la única solución es no sentir nada. El Gremio nos adiestraba bien en ese sentido, no ayudaba a ser fríos, calculadores, capaces de desarrollar habilidades que no todo el mundo tenía de forma innata dentro de mismo. Antes de que el despertar llegase, ante incluso de que le letargo nos llamase mi familia había adquirido renombre, yo misma había querido luchar pero no fue hasta después del despertar cuando encontré el verdadero sentido que podía darle a un entrenamiento que ya había sido empezado. Luche al lado de hombres y mujeres, mientras veía como muchos caían mientras entrenaba a otros, para finalmente ser traicionados, con nuestro líder esclavizado.

Encontrarme en aquellos momentos delante del que en su día fue uno de los hombres con el que más luché es algo que hace que mis recuerdos me transportasen de nuevo a esa época pasada llena no solo de buenos momentos, si no también de otros que hacían que cualquier persona tuviese pesadillas durante años. Eso mismo me había pasado cuando finalmente había tenido que huir de Isaur tras ser mi familia acusada de traición… últimamente ha habido muchas dudas alrededor de todo ello pero en el fondo lo único que sé es que existencia tas cosas que no me gustaban desde que había cambiado mi vida como alférez en los arcángeles hasta que finalmente me había visto obligada a marcharme. Aquello había supuesto un cambio en mi vida demasiado grande como para permitir que fuese algo que no se mencionase, algo que me permitiese simplemente seguir adelante cuando había escuchado que escama Roja estaba de vuelta en casa en las arenas de Talos.

-Hubo un tiempo en el que esas palabras tomaron un significado importante para muchas personas.-le digo mientras me acerco a él, recordando la amistad que una vez nos había unido, preguntándome si seguiría allí, si podría recurrir a ella para que el supiese que aun a día de hoy aun reconocía mi fracaso de aquel día.-ha pasado mucho tiempo capitán, demasiado en el que el mundo ha estado perdido, intentando buscar un guía que les dirija. Me alegre de escuchar que habíais vuelto.-le digo con notada seriedad en mis palabras, pero con un deje de reconocimiento y alegría por volver a verle. Le conocía muy bien, sabia lo orgulloso que podía llegar a ser y lo interesante que podría resultar un encuentro con todos los que quisieran acudir a él.-el día en el que los arcángeles desaparecieron fue el día en el que finalmente el mundo perdió la luz que había tenido durante tanto tiempo.-le digo con una sonrisa, y nostalgia en mis palabras.


Última edición por Victoria el Mar Jun 26 2018, 19:07, editado 1 vez





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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Varlaam el Vie Jun 22 2018, 00:32

La estancia del Dragón que nunca se arrodilló en Talos había traído mucho más que cosas esperadas, ninguna lo había tomado por sorpresa. Había estado preparándose para todos esos acontecimientos durante dos siglos, informándose sobre lo poco que podía todo lo referente a aquellos que alguna vez le habían seguido y a los que él había seguido con los pocos medios que había ido alcanzando teniendo uno que otro informante con el dinero que ganaba en las batallas dentro del Coliseo de Isaur, la información que había logrado conseguir durante un tiempo no había sido mucha, pero suficiente para imaginar que el camino de todos aquellos, exceptuando Arkay, quienes le habían seguido se había vuelto intrínsecamente difícil.

No tener acceso a la red una vez fue esclavizado le hizo más difícil esa tarea, la tarea de seguir el rastro de quienes le importaban y de quienes debía tomar venganza. De Victoria había sabido casi nada al menos hasta que su familia había sido acusada de traición y ella simplemente había desaparecido de la faz del mundo. Verle ahí, viva al igual que Byron y su mentor, aunque le costase reconocerlo por todo lo que había de por medio sabiendo que Srkáni no había hecho nada cuando había podido como General del Ejército en referencia a su juicio, le había generado una gran sensación de satisfacción, más no de sorpresa. Sabía bien que cada miembro de los Arcángeles, cada dragón que había jurado lealtad a él, no moriría de forma tan fácil, porque todos esos dragones, le habían seguido por una sola razón: la eterna gloria, esa de la que eran merecedores y que la ilegitima reina se adjudicaba a ella misma.

El Dragón que nunca se arrodilló, el titulo por el cual las multitudes acudían a la arena a verle, sabiendo que el dragón de rubios cabellos gozaba de la oscura fama de haberse atrevido a desafiar a la Reina Madre con aquellas palabras en pleno juicio, hacía doscientos años, quedando ese recuerdo para la posteridad de los años venideros, miró hacia la oscuridad de donde venía la luz, no haciéndosele difícil ver con excelente claridad el reflejo y la figura entera de la figura humana de la mujer que había roto el eco del silencio en las arenas de entrenamiento gracias a sus habilidades dragónicas. –Ese tiempo sigue teniendo significado para aquellos que lo vivimos y no olvidamos el porqué del significado de aquellas gloriosas palabras…– Mencionó mientras ella se acercó, y este no perdió detalle del cómo estaba vestida. –…Aunque hayamos servido al rey incorrecto.– Sentenció.

Las palabras de Victoria le eran un recordatorio de la lealtad que esta, una dragona que había tenido la oportunidad de ver, aunque fuere un poco, el mundo antes del Letargo, le tenía. Un recordatorio del honor entre los Arcángeles. –El mundo estará perdido mientras siga adorando una mentira, y eso es todo lo que la puta de la Reina Madre representa.– Dijo, Varlaam había cometido el error de creer en un rey, y no volvería a ocurrir. –También me alegra verte con vida, Victoria.– Le respondió, y su mirada, altiva como normalmente era, se desvió al vació cuando dijo aquellas palabras sobre el batallón, pues tal afirmación y alegoría, le hizo recordar de forma punzante que la promesa por la cual los Arcángeles le seguían, aún estaba incumplida y su orgullo le obligaba a no tocar a detalle el tema. –…Supe lo que pasó con tu familia. Fue difícil seguir tu rastro tras tu huida.– Explicó y volvió a levantar la mirada para encontrarse con los de la mujer. –¿Quién eres ahora, Marie?
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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Victoria el Mar Jun 26 2018, 19:06

Muchas cosas habían aliado y eso se debía en su totalidad a lo que el mundo nos había hecho, ante lo que nos habían arrebatado. Había muchas cosas que quería compartir con el que antaño habían sido mi capitán, cosas que quizás no debía contar, pero con las que sin duda tendría cuidado.  En los tiempos en los cuales el batallón de los arcángeles estaba vivo y combatía por el honor de un imperio yo había sido una dragona demasiado joven para entendería has cosas.  Había sido orgullos y me había dejado llevar por ese orgullo, por lo que significaría para mí y mi familia obtener dijo renombre. No obstante, luego, todo aquello fueron falsas esperanzas, la reina se adjudicó derechos que no le pertenencias y quienes murieron no fueron reconocidos... quienes perdieron la vida... recordar aquello debía al menos generarme mal estar, pero hoy por hoy todo son sentimientos vanos, sentimientos que aprendí a no tener.

Me pregunto si eso es algo que mi capitán también ha aprendido, aunque a juzgar por sus palabras el sigue clamando una venganza que yo hace tiempo que deje apartada y atrás.-aquellos que lo recuerden saben que algún día la luz de nuestras alas les guiará de nuevo.-le dije acompañando sus palabras. En el fondo eran palabras huecas, meras ilusiones que utilizábamos para creer lo que nosotros queríamos.  Hacía mucho tiempo que yo había descubierto que lo que una vez había muerto no podía resucitarse.  Lo que muere no puede volver y por desgracias es el recuerdo lo único que nos queda. El recuerdo de una época pasada, que algunos aún querían recuperar. Había aprendido esas cosas a las ideas, pero él no podía saberlas después de haberme perdido la pista de aquella manera. En el fondo después de que desmantelasen el escuadrón las cosa son mejoraron dadas las acusaciones que les hicieron a mis padres y debido a las cuales yo misma me exilie.

-La persona que soy ahora es muy distinta de la que tuviste bajo tu mando amigo mío. Mis padres fueron acusados por el cambio de su mentalidad, sin pruebas, juzgados porque comenzaron a dudar en la soberanía de la única Reina falsa.-le digo dejando ver cierto pesar en mis palabras más por lo que voy a continuar diciendo que por el echo de lo que realmente siento en estos momento teniéndole delante.-esa Marie que una vez existió ya no habita dentro de mí. Tras mi partida aprendí a no tener sentimientos, a no compartir ningún tipo de deseo, ni venganza, ni amor, ni odio… simplemente cumplir con lo que una vez no se pudo pero sin comprometer a aquellos que me han enseñado la nueva vida que llevo.-quizás decir aquello era dar demasiadas pistas pero confío en mi antiguo capitán y sé que quizás no quiere escuchar que yo ya no proceso sentimientos de ira o de venganza, pero eso es algo que debe tener en cuenta, algo que ha cambiado mucho en mí.


Última edición por Victoria el Jue Jul 05 2018, 11:01, editado 1 vez (Razón : color)





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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Varlaam el Jue Jul 05 2018, 03:43

Para el vigoroso dragón el regreso a Talos había traído mucho más de lo que él mismo había esperado encontrar. No solo aquello que se había propuesto hacía doscientos años era lo que estaba ahí, a sus ojos, sino aquellos que le habían seguido en el pasado, jurándole lealtad. Aquellos con los que había mantenido vínculos que pese al pasar el tiempo, seguían irrompibles en su corazón. Aun así, y aunque ya lo había imaginado, porque incluso en él mismo habían un par de cosas que habían cambiado lo suficiente como para saber que aunque la mayor parte del orgulloso Dragón que nunca se arrodilló seguía siendo el mismo, otras parte ya no lo eran. El encuentro con Srkány lo había ya dejado bastante claro, Varlaam no estaba dispuesto a luchar por otros una vez más por dos simples y sencillas razones: la primera, era la más evidente y radical, no volvería a blandir el filo de ningún arma por la gloria de ningún rey, y la segunda, era porque no iba a permitir que la vida de otros se disiparan en el olvido por su causa una vez más.

Aquellos que habían luchado a su lado hoy yacían muertos, y sus recuerdos enterrados de una forma vana, con cada una de sus individuales glorias de guerra y antañescas robadas y depositadas en el falso reinado de la dragona que hoy ostentaba una corona y un trono de la cual no era merecedora en nada. La promesa por la cual cada soldado de los Arcángeles había dado su lealtad a Varlaam hoy seguía sin cumplirse y eso carcomía su orgullo hasta los días de hoy, y alimentaba su deseo de venganza. El respeto a la memoria de los muertos, que en vida, habían alcanzado la inmortalidad de sus nombres para ser recordados por siempre. Todo lo que la Reina Madre se negaba a reconocer. –Será el recuerdo instaurado de la luz de nuestras alas que les guíe, Victoria.– Dijo Escama Roja, obligándose a desviar la mirada orgullosa de los de su antigua Alférez. –Será el recuerdo de cada Arcángel el que inspire y sea honrado por sus hazañas. Esa es la verdadera gloria e inmortalidad de un guerrero: vivir para siempre.

La antigua Alférez sabía a lo que su antiguo Capitán se refería. No era a la vida longeva de un dragón, ni a la inmortalidad mortal, era la inmortalidad de los nombres a lo que Escama Roja hacía alusión. Eran las mismas palabras que habían inspirado cada batalla que los Arcángeles habían tenido en el pasado, ese deseo ferviente que la madre de Varlaam había hecho crecer en él seguía ardiendo como una llama que era imposible de apagar, pero ahora no estaba siendo usada para iluminar a otros sino que su brillo estaba solo, ardiente de forma vigorosa, pero solitaria. Y en sus palabras, se hallaba el camino que ahora el vigoroso dragón recorría, un camino en el cual estaba solo. No había dicho a Victoria explícitamente aquello, pero sus palabras cargadas del orgullo dragónico inquebrantable de Varlaam eran más que suficientes para dejarlo en evidencia. Cuando las palabras de Victoria fueron escuchabas por la Varlaam, este le miró.

Cada palabra de aquella dragona causó en él un efecto tan profundo como lo habían hecho las palabras de su Sargento, Byron. Seguía siendo igual, todos y cada uno de sus leales soldados habían sufrido más de un improperio tras su juicio. La Reina Madre se había ensañado en no perdonar no solo al Capitán del glorioso batallón, sino a cada soldado. Era la muestra de su desmedida y enferma sed de poder absoluto. –Lo supe.– Mencionó. –Supe lo de tus padres, y no hubo día o noche en el que mi corazón no lamente el estar a tu lado.– El conocía el amor de Victoria hacia sus padres, y al igual que él, los había perdido, aunque en circunstancias distintas. –La sed de poder de esa perra va más allá de la locura. Su juicio siempre ha estado nublado, y quien no lo reconozca sigue estando ciego.– Sentenció. Y cuando Victoria declaró el camino que ahora recorría, no pudo juzgarle. Ambos ahora parecían tener más en común que antes, habían sufrido, y recorrían caminos solitarios. El ser gladiador era la muestra más fehaciente de ello.
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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Victoria el Jue Jul 05 2018, 11:22

Después de lo ocurrido con los Arcángeles, mi vida cambió drásticamente y ese fue el comienzo para el caos que se desato en los días venideros. Por algún motivo en el fondo aquello aun dolía, pero era un dolor vano y sincero, delicado dado el eco de que habían pasado ya demasiado años. Tras la caída de los Arcángel mis padres también fueron juzgados, no se si en parte por mis propios actos o porque realmente se descubrió algo que los ponía en peligro. Ellos fueron los primeros que me dijeron que debía marcharme de Talos, y así lo hice, pero cuando finalmente volvía a por ellos… acusados, exiliados y seguramente ya muertos. Se que muchos los persiguieron, pero sé que hechos como el asesinato muchas veces se tapa entre ellos por el echo de que son cosas que no deberían conocerse o saberse. Aquello me inspiraba desconfianza hacia lo que se regía hoy por hoy en el mundo.

Mis ojos se dirigieron a Varlaam una vez mas tras escuchar sus palabras. Una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios, reflejando cierta nostalgia y cierto dolor.-no debes lamentarte por eso ahora compañero… ha asado mucho tiempo y el dolor de antaño también ha desaparecido.-le digo. El dolor y el odio, la sed de venganza… todo eso a dado paso a formar a la mujer que ahora es una maestra fantasma una mujer entrenada en la senda del robo, del asesinato, del sigilo. En su día fui una guerrera vivaz, ahora soy una enmascarada que lo único que busca es servir. Enel fondo no somos mucho peor que los mercenarios, pero ahí caminos que una vez que se atraviesan ya no tendrán escapar. En el fondo era lo que sabia desde elemento en el que me uní al Gremio, desde el momento en el que dejé de ser una chica desvalida que se preocupaba por todo y por todos. Mi mayor ventaja fue la capacidad que desarrolle, una capacidad que ahora ni siquiera me permite odiar.

-El mundo no cambiara hasta que se den cuenta de esta gran verdad amigo mío. No obstante, la Vitoria que en su día te respaldo ya no existe. Ahora, en mi corazón no queda lugar para el odio o la venganza, no existen ese tipo de sentimientos. Igual que tampoco existen los positivos. Amar o sentir compasión son cosas que no me están permitidas.-le cuento arriesgándome a ganarme por primera vez su desprecio. Se que el sigue bajo el camino de la venganza o al menos eso creo, pero esta vez yo no puedo volver junto a él, no puedo decir que le apoyare, pero si puedo intentar ser una amiga, aconsejarle para que no comenta alguna locura. No obstante, no se si es eso lo que él espera de mí, no cuando compruebo que el sigue viviendo día a día los actos del pasado. En el fondo me entristece saber que quizás ya no podamos ser iguales.-puede que ya no compartamos los mismo objetivos, pero en el pasado estuvimos unidos… espero que eso no cambie por mucho que pase el tiempo.-le confieso.





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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Varlaam el Miér Sep 12 2018, 02:45

Sin la red, para Escama Roja había sido una tarea complicada seguir el rastro de aquellos que una vez le habían seguido hasta el final de sus días como el glorioso Capitán del batallón más letal y más glorioso que jamás hubiese visto el Ejercito en sus primeros días y en los días y años posteriores al Despertar. Todas sus hazañas, aunque quisieron ser borradas en algún punto por el deseo de la Reina Madre, quien había querido extinguir para siempre la pretensión de un dragón que había osado desafiar su poder y reclamar una gloria que merecía por derecho de guerra, cosa que ella, a los ojos de Varlaam, no merecía pues esta jamás y nunca se había presentado ni librado ninguna batalla. Siempre ausente, y enferma de poder, no merecía llevar en ella la Corona ni el honor de la gloria que habían sido los dragones quienes habían reclamado en la guerra contra la humanidad. A pesar de ello, hacerse de la aclamada fama en el lugar en donde los grandes duelos de gladiadores habían nacido, le dio el suficiente poder e influencia entre dragones acomodados que iban a por más que presenciar una simple batalla de parte del dragón para conseguir la información que pudo, al menos hasta que el rastro de la mayoría de sus subordinados se perdió, exceptuando el de Arkay.

Qué había sido de todos aquellos que le habían seguido hasta el final tras su condena, le era un total desconocimiento. Aun así, los eventos más traumáticos, o por los menos de los que más se escuchó, todos y cada uno, los mantenía con él, lamentando en cada momento el no haber podido estar ahí cuando el corazón de quienes fueron sus hombres se quebró, por la misma causa que el de él se llenó de una ira y una cólera que hoy le daba fuerza a esa llama que alumbraba de forma férrea en sus ojos y en su corazón. El deseo de la inmortalidad que seguía vigente y más fuerte que nunca en su inquebrantable voluntad. Las palabras de su Alférez no fueron algo que disminuyese todo lo que no había podido hacer, preso de la esclavitud. De hecho no pasaba por su mente el más mínimo pensamiento de quien era ahora en realidad la dragón a la que había conocido hacía siglos aún en las profundidades y que había tomado la decisión, al igual que todos los dragones que le habían seguido, de confiar y creer en esas palabras y en ese deseo que inspiraba a las nuevas generaciones de dragones. El arrogante deseo de la eterna gloria en la guerra. El gran sueño del Capitán de los Arcángeles, y el sueño del cual todos sus subordinados se apoderaron y al cual juraron lealtad en el tiempo pasado.

El vigoroso dragón continúo mirándole. No hizo gesto alguno a las palabras que la dragona le mencionó haciendo referencia a la importancia menospreciada de los hechos del pasado y eso era porque el mismo había hecho hacía tan solo un par de noches con Srkány, cuando sabía realmente que el dolor estaba ahí, vigente. Sabía bien que aunque la dragona, a la cual conocía bien, como a todos sus leales compañeros de armas, aquella clase de dolor era algo que no se superaba fácilmente. El mismo había decidido regresar a Talos por eso, porque ese dolor era lo que hoy alimentaba su ira y su cólera en contra de las dos únicas personas a las que quería ver muertas: su padre, y la falsa reina. Aun así, supo que en ese instante era mejor no decir más. Conocía el sentimiento de la dragona, y lo compartía. El vigoroso dragón miró de nuevo al vació del lugar. Prestó atención a aquellas palabras, y recordó entonces algo de lo que había podido escuchar en su estancia de dos siglos en Isaur. No lo había hecho con Arkay, quien seguía fiel a la Reina, y no lo haría con ella. –Le lealtad de un guerrero se mide por la voluntad que tiene para seguir su camino, sea cual sea. Quien traiciona eso, es menos que nada. Basura. Sabes bien, que respeto eso.

Varlaam era un dragón orgulloso. Sumamente orgulloso, pero tenía algo que no podía negarse en él, pese a sus grandes defectos. Era un guerrero, y respetaba aquello a lo que cada dragón decidía ser leal. Lo que no toleraba era a aquellos que traicionaban a sus aliados, tal como la Reina Madre lo había hecho con él y con todos aquellos que habían muerto por ella. –La dragona que creyó en mí en el pasado, y me juró su lealtad, siempre será la misma.– Mencionó, desviando la mirada hacia quien antaño hubiese sido la dragona que instruyó a cada guerrero que perteneció al más glorioso batallón del Ejército. –Un Arcángel siempre será un Arcángel, y un Arcángel no olvida jamás el honor, amiga mía.– Añadió el dragón, con el orgullo inquebrantable que daba fe de que aunque todos habían cambiado en muchas cosas, las que lo mantenían unidos, ese vínculo que unía a cada uno de los Arcángeles con su Capitán, seguía ahí, presente y hacían de Varlaam Escama Roja, el Dragón que nunca se arrodilló, el vigoroso dragón en el que habían creído. –Quien seas ahora, lo desconozco, pero jamás se borrará lo que nos une bajo la luz de nuestras alas, mi Alférez.
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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Victoria el Vie Sep 14 2018, 11:59

El pasado era algo que por desgracia a mí solo me reportaba dolor y malos recuerdos. Aun así, esos recuerdos no se habían marchado ni se habían desvanecido ni un solo momento. En el fondo lo que me gustaba de mi pasado era lo que recordaba, lo que había desechado también lo recordaba, pero procuraba que aquello no acudiese e a mi mente. Controlado y reprimido era lo que me había echo salir adelante todo este tiempo con el gremio. Gracias a ellos yo tenia posibilidades que otros no habían tenido y después de tanto tiempo pasado había cosas que ya no volverían. Recordaba bien mis días en el escuadrón, las misiones y lo que yo misma como alférez había echo y obtenido y aunque en el fondo fuesen buenos tiempo, tiempos arrebatados por la Reina Madre, ahora no quedaba rastro de odio en mi por el pasado perdido por culpa de personas que no supieron estar a la altura.

-La dragona que creyó en ti sigue estando dentro de mí, eso no puedo discutírtelo amigo mío. Pero en estos momentos no hay cabida para el odio o la desesperación en mi corazón… e prendido a dominar los sentimientos demando bien, ninguno de los recuerdos del pasado incita en mi una venganza.-le digo mientras me cruzo ligeramente de brazos. Era extraño estar delante de aquel dragón con el que había compartido tantas guerras que confesarle como era mi vida actualmente era ciertamente duro, porque quizás el esperaría de mi otras cosas diferentes a las que ahora, como miembro del gremio puedo ofrecerle.-hace mucho tiempo que Talos ya no es mi ciudad, pese a haberme criado aquí… cuando me marche mi vida tuvo de nuevo un comienzo, en Isaur.-le digo mientras me acerco para poder sentarme a su lado y continuar aquella charla. En el fondo me alegraba poder compartir la vida de nuevo con él.

-Ha pasado mucho tiempo, muchas cosas han cambiado, pero me gustaría escuchar que ha sido de ti todo este tiempo. En el pasado fuimos amigos, quiero al menos que eso se mantenga y conserve.-
le digo mientras desprendo mi capucha hacia aras para dejar mi rostro al descubierto y de esta forma que pueda observarme. Había ido allí bajo la curiosidad de saber si era cierto que el antiguo amigo y capitán que había tenido estaba de nuevo con nosotros. Me había encontrado en Talos cuando la noticia había llegado a mis oídos, y en ese momento había aprovechado para desplazarme, para descubrir si era cierto. Pese a ello pronto tendría que volver a Isaur, pues aún tengo muchos temas pendientes allí, muchas cosas que hacer y mucho trabajo pendiente con algunos aprendices. En el fondo ahí cosas en mi vida actual que no querría cambiar por nada… sobre todo después de haber encontrado a Adsid.





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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Varlaam el Lun Sep 24 2018, 00:59

Lo que había hecho letal al batallón de los Arcángeles, lo que hacía que su nombre fuese temido por aquellos que habían quedado después de la batalla del Despertar y seguían resistiendo a pesar de que ya la guerra había definido a un claro ganador: Los dragones, no eran tan solo el hecho de que su Capitán y líder, era entre todos, el más temido de sus dragones, por su fiereza, su mortalidad y su innegable talento para la batalla. No era solo el hecho de que todos y cada uno de sus miembros, al igual que su Capitán, eran tan o igual de mortales que Varlaam, sino también el hecho de que entre todos los batallones que en su momento formaban parte del Ejercito, no había ninguno que pudiese mostrar un vínculo de lealtad tan admirable como aquella. Todos unidos no solo bajo el mandato de un orgulloso, tenaz y capaz lider que se había grajeado un lugar como el Capitán más joven del Ejercito, sino por un deseo que era la inspiración de todos y cada uno de los dragones que formaban parte de los Arcángeles. Un deseo que ardía con más fervor en cada batalla que se libraba y cada victoria que se obtenía.

Un deseo el cual Varlaam veía como su innegable destino, y la promesa por la cual sus hombres le seguían sin chistar, encontrando inspiración en sus palabras y dando inclusive sus vidas, sabiendo que la muerte no era el fin sino el principio de la inmortalidad. Porque para los Arcángeles, quienes morían de forma gloriosa, en el campo de batalla, en la guerra, como un guerrero debía morir, jamás moría, pues su nombre sería recordado por siempre y para siempre en las memorias. Ese era el deseo único que los Arcángeles seguían, que Varlaam seguía y el cual la Reina Madre les había negado y robado, adjudicándose ella una gloria de la cual no era en nada y para nada merecedora. Esa razón de peso mayor, hacía saber a Varlaam, que aunque muchas cosas habían pasado, Victoria, su Alférez, seguía estando ahí. Lo había visto en sus ojos en el momento en que se anticipó a su presencia, incapaz de tomarle por sorpresa de forma tan sencilla siendo un guerrero del nivel que él era. Escuchar aquellas palabras venir de su Alférez, no le dieron ningún tipo de emoción más si de dudas.

El vigoroso dragón podía ver en los ojos de la Marie a la misma dragona que había ido un día ante él, y se unió a sus filas, pero también encontraba en ella un aire de cierto vació que le indicaba que de todos los cambios que había tenido que ver en sus antiguos subordinados, el de ella suponía uno de profundidad más complejo al que parecía estar atada. No le fue difícil entenderlo, a pesar de no saber bien a qué se refería la dragona, porque él también había sido marcado a pesar de que no fuese visible. El dragón que un día sentía orgullo en guiar a otros, hoy por hoy había decidido transitar ese camino solo. La vergüenza y la tristeza le habían sumido en un sentimiento y una pena la cual su orgullo ocultaba y había tenido que reconocer hacía poco frente al dragón que le conocía mejor que nadie: Srkány. –Isaur recordará por siempre mi nombre, porque fue en sus arenas donde nació el nombre de Escama Roja tras mi condena. Sé que lo sabes, si al igual que yo estuviste ahí, Marie. ¿Por qué es ahora, en Talos que has venido ante mí, y no en Isaur?– ¿Seguía siendo importante para Victoria ese mismo deseo que la había unido a él en el pasado: Ser recordada para siempre? –¿A qué deseo debe ahora su devoción la Marie que conocí?– Temía saber la respuesta.

Para Varlaam, la pregunta fue extraña. Pues si como él, Marie había estado en Isaur durante su ausencia en Talos, el punto hasta el que Varlaam le perdió el rastro por completo, entonces sabía que había sido de él. Le era de conocimiento todo lo que el Imperio del Fuego sabía acerca del Dragón que nunca se arrodilló. Varlaam había estado en Isaur, se había visto obligado a ser nada en las arenas. Tratado como un perro por los Señores de las Arenas con el fin de querer formarle y doblegar su corazón, el cual nunca pudo ser esclavizado, ni aún hoy. Había estado doscientos años haciendo lo que había hecho siempre: luchar por la gloria y la inmortalidad, pero esta vez, de forma distinta y en nombre no de falsos reyes y falsos dioses, sino de él mismo y por su propio deseo y la memoria de quienes habían creído en él, ella misma entre esas memorias. Aun así, supuso que quería más detalles, pero realmente no había. –No más de lo que seguro ya sabes, amiga mía. La Reina Madre quiso arrebatarme mi gloria, hoy mi nombre se recuerda en todo Isaur, y todo el Imperio del Fuego lo conoce. De resto…todo guerrero es digno de la gloria que gana. No es diferente para mí.– Dijo, pues la vida que había llevado era la misma que un campeón como él, o en otrora cuando aún era Capitán, héroe, podía llevar.
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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Victoria el Lun Sep 24 2018, 18:24

Habían cambiado tantas cosas y era difícil que alguien que me conocía el pasado pudiese reconocerme ahora más allá de mi físico. El escuadrón de los arcángeles había sido para mí una motivación, una inspiración y llegar a estar donde estuve, como alférez del mismo, fue un gran honor para mí, además de una prueba de madurez, que me sirvió para ver ciertas cosas a las que antes había estado ciega. Pese a todo ello, ahora tenía que negarle a Varlaam el hecho de que intentase ver que la misma Marie de antaño, era la que estaba ahora delante de él. Aquello en el fondo era doloroso, pero mi vida había cambiado demasiado después de lo ocurrido con mis padres. Después de aquello, durante mucho tiempo estuve buscando una guía, una señal, y durante ese tiempo permanecí en Isaur. Fue aquella época en la que mis entrenamientos me llevaron a estar lo suficientemente ocupada como para no poder ir a Las Arenas de Isaur. Sabía que si era cierto que Escama Roja estaba en aquellas Arenas encontrarme con él supondría dejar incompleta mi nueva tarea.

Cuando los arcángeles desaparecieron una parte de mi vida lo hizo con ellos y esa parte de mi vida era la que no quería recuperar. Recuperar aquella vida significaba entrar en un bucle de odio, venganza y sentimientos, que entraban en conflicto con lo que debía hacer en el gremio. No quería tener que ver como una vez más la gente que me importaba era repudiada y rechazada, exiliada o condenada. Aquellos eran hechos que habían ocurrido pero hechos que no podía contarle a la persona que tenía ahora delante de mí.-la vida me ha llevado por numerosos caminos Varlaam y por desgracia ninguna de ellos me ha vuelto a reunir contigo hasta este mismo momento. Mi nueva vida permanecen Isaur  y a pesar de todo me encuentro viajando entre palos y los desiertos intentando de alguna forma solventar y solucionar problemas de antaño.-le digo como quien narra una historia triste y ciertamente dolorosa. En el fondo lo es tras escuchar sus palabras y saber que no puedo contarle todo aquello que querría.

No obstante él quería saber por qué de mi ausencia durante el periodo en el que él se labro aquí el nombre de las arenas. En cierto modo había sido por algo lógico.-lamento no haber estado en aquel momento, pero ahora, seguro que puedo estarlo, si necesitas es alguna cosa o algún tipo de ayuda. El mundo está cambiando y aunque la gloria de los arcángeles pertenece al recuerdo de aquellos a quienes protegimos, perdura en ellos. Ellos no nos han olvidado y por ellos deberíamos luchar una vez más. La mano a la que yo estoy atada ahora mismo me permite hacerlo, me permite robar, esconderme, mata… ser una perfecta fantasma. No obstante, todos los beneficios que tengo en mi nueva vida, también son limitados por una simple razón. No debo comprometer a las personas con las que estoy y por ello, mis pasos están limitados, pero no los de otros.-le confieso. Sé que él no quiere empezar una guerra sé que él prefiere quedarse dónde está y sé cuáles son sus ideales; su orgullo su venganza mientras eso no cambie yo no puedo hacer nada
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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Varlaam el Mar Sep 25 2018, 00:18

Si bien en dos siglos muchas cosas en los ojos y los corazones de aquellos que habían jurado lealtad al deseo de Escama Roja no habían cambiado, otras si lo habían hecho. El otrora Capitán del escuadrón de los Arcángeles era un dragón con vínculos tan fuertes con cada uno de sus subordinados, que parecía imposible que entre todos ellos existiesen secretos, y eso era porque Varlaam era el pilar que unía la llama del deseo de gloria de todos los Arcángeles. Y ciertamente en aquellos tiempos de gloria en los cuales los Arcángeles recorrieron el mundo sumando cada vez más y más victorias a su haber de glorias, engrandeciendo el nombre y entregando sus vidas por la causa de la inmortalidad, muriendo como dignos guerreros: en el campo de batalla, pocos eran los secretos que guardaban entre ellos todos los soldados que habían jurado lealtad a su Capitán. Si los había, era realmente pocos pues Varlaam era tenido por ellos no solo como su más leal líder, sino como alguien cercano. Los Arcángeles no solo eran soldados de un escuadrón, eran una familia.

Aun así, las palabras de Marie le delataban al vigoroso dragón que nunca se arrodilló que en efecto esos cambios eran más profundos de los que él podía percibir a simple vista. Si bien en cada uno de los antiguos Arcángeles que le habían ido a ver muchas cosas no habían cambiado, otras sí. Él mismo había cambiado bastante. El destino que ahora cercaba el camino de Varlaam, estaba lejos de ser el mismo de antaño fuese. Hoy día, pesaba sobre sus hombros la pena y sobre su corazón la tristeza, sentimientos que alimentaban con fiereza la ira de su venganza. Debía cargar en sus hombros el peso de saber que había fallado a sus hombres, a todos aquellos dragones que habían muerto por su causa, esperando solo una cosa, aquello que él les había prometido: la inmortalidad. Esa razón había hecho que Varlaam ahora decidiese estar y transitar este camino hacia su destino solo. No estaba dispuesto a permitir que nuevamente, otros muriesen por su causa. No iba a soportarlo de nuevo. No podía, y era muy orgulloso para reconocerlo.

Aquellos pensamiento le trajeron la conversación que hacía varias lunas había tenido delante de Srkány, derrumbándose sin darse cuenta delante del único dragón que lo conocía lo suficientemente bien como para saber exactamente cómo se sentía. Quizá Marie también podía verlo en sus ojos. Todos los que tenían una relación cercana con Varlaam como aquella que la Alférez y el Capitán habían tenido podían verlo, pero a sabiendas de que el orgullo de Varlaam era tan grande como para dejarse ver en un estado precario, Marie también debía saber, que si algo había cambiado en él, ese algo no lo iba a demostrar tan fácilmente. Bastaba con saber que definitivamente ambos habían cambiado de alguna manera y eso era más que suficiente. El vigoroso dragón atendió la respuesta que Victoria le había dado. No iba a juzgarle, no tenía razones para ello. –No importa ya.– Mencionó, desviándole la mirada. –Han sido tiempos difíciles…para todos nosotros.– Incluso para él, quien ahora recorría un camino que le estaba llevando a la venganza de manera solitaria. Un alto precio por alcanzar aquello que quería y siempre había querido, y al cual no pretendía renunciar. –Hemos cambiado, queramos aceptarlo o no.– Sentenció. Varlaam no ignoró nada de lo que la dragona había dicho, pero nada más alejado de la realidad.

Sí, el recuerdo de los Arcángeles seguía vivo y no iba a morir o eso se aferraba con fervor a creer porque ciertamente, muchos de los nombres de los dragones que habían muerto en aquella guerra, hoy no eran nada. Hasta cierto punto, la Reina Madre había logrado su cometido, y eso no hacía más que despertar su ira y su tristeza. –Muchos de los que murieron a nuestro lado hoy no son más que sombras. Lo sabemos tú y yo.– Mencionó con amargura. –La verdadera victoria está en que mientras vivan en nuestras memorias, mientras tú y yo estemos vivos, esos nombres no han de perderse. Mientras se mencione a nuestro escuadrón, se dará honor a sus victorias y la Reina Madre jamás habrá ganado. Mientras mi nombre perdure perdurará la promesa por la cual me seguiste tú y todos.– Mencionó, y volvió la mirada a ella, acercándose lo suficiente para tomarle del mentón y hacer que le viese a los ojos. –Un Arcángel jamás mataba en las sombras, no hay gloria ni honor en ello, pero entiendo porque eres quien eres. Que otros confíen en ti y mueran…es algo que tú y yo no queremos volver a repetir.– Algo que Varlaam no iba a permitir de nuevo: que otros muriesen por su causa. No lo soportaría. –No hay nada que pueda pedirte ya, mi Alférez. Ahora lucho solo, y debe ser así.– Se alejó de ella dando unos pasos hacia atrás. –No hay un luchar por otros más que por mí mismo.
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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Victoria el Jue Sep 27 2018, 11:27

El tenía razón. En otro tiempo habíamos sido dragones respetados, miembros de un Escuadrón que había traído consigo más que numerosas victorias, que nos habían permitido el nombre y reconocimiento que merecíamos. No obstante lo que Varlaam siempre había querido había sido truncado por aquella persona a la que ahora, la gran mayoría de nosotros le dedicábamos nuestro desprecio y nuestro rencor. La Reina Madre nos había arrebatado muchas cosas, a mí, me había arrebatado a mi familia y aquello, era algo que aun colgaba de mi espalda. Todo era ahora diferente y negarlo era de ser necios, era algo que no podíamos recuperar, por mucho que nos empeñásemos en intentar ver un futuro en el cual los Arcángeles fuesen recordados de nuevo.

Aquello por desgracia, pertenecía al pasado, uno que nunca olvidaríamos aquellos a los que nos pertenecía el mismo, por mucho dolor que nos generase.-antaño, un arcángel no mataba, pero ahora, como bien ha reconocido, todos hemos cambiado amigo mío y no tiene sentido negar las evidencias que antes permanecían ocultas.-le digo con una sonrisa la notar su mano alzando mi mentón para mirarme a los ojos.-hoy en día, las cosas han cambiado incluso para el imperio, aquellos tiempos fueron buenos, y no debemos olvidarlos para que al menos alguien los recuerde.-le digo manteniendo mi mirada fija en el, sosteniendo la suya sin ningún tipo de reparo en ello.-puedo jurarte que yo ahora tengo una familia y podría morir por ella igual que antaño, pero nada de lo que hago perjudicara a aquellos a los que una vez protegía.-sentencio.

A observar como el se aleja no puedo evitar sentir que ha comprendido mis palabras, que en el fondo, por mucho que quiera sacarle de allí, el ha entendido que aquella es su nueva vida, y lo ha asumido de forma que quiere estar solo, sin ninguna ayuda, intentando emprender un nuevo camino para cumplir sus objetivos.-sabes perfectamente que hay gente que nunca te dejaría sola, y no me refiero solo a mi misma.-le digo mientras me acero par aponer una de mis manos en sus hombros y sonreír ladinamente, ejerciendo cierta presión para animarle.-a veces, no es malo pedir ayuda amigo mío.-sentencio antes de alejarme de él. Creo, que aquel es el momento de la despedida, una que no sabemos cuanto durara pero que en el fondo se que será inferior a la que él ha sufrido en aquellos momentos, porque ahora, sé donde está.


Off:
Por mi parte creo que ya no puedo añadir nada mas de relevancia! A sido un placer! ^^





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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

Mensaje por Varlaam el Sáb Sep 29 2018, 03:33

Tras su esclavitud, Varlaam no había tenido tiempo ni siquiera de poder despedirse. En aquel entonces, hace doscientos años, el Dragón que nunca se arrodilló, nombre que le fue dado en tanto que fue sentenciado y desafío, a la vista de aristócratas, burgueses y soldados del Ejército a la Reina Madre con aquellas palabras que quedarían para la posteridad: Imagina un rey que pelease sus propias batallas, sería un espectáculo. Todos sus subordinados, por orden explicita del General al cual había intentado matar en un arranque de ira y movimiento en el cual había asesinado a dos dragones trasgrediendo la ley más sagrada de los dragones: la de no asesinar a los suyos, habían sido explícitamente puestos bajo vigilancia y enviados a distintas misiones sin darles explicaciones de mayor peso. La razón era única: evitar que la lealtad que tenían a su Capitán, mayor que la que tenían a la Reina Madre decían, fuese el impulso para una rebelión en pleno apogeo del Imperio del Fuego.

Era la primera vez que todos los miembros del Escuadrón Arcángeles se separaba en totalidad enviando a todos sus miembros, exceptuando a su Capitán, a misiones fuera de Talos junto a otros escuadrones. Todo había sido calculado de la manera más fría posible y el único que en ese entonces estuvo presente en el juicio, fueron las dos personas más cercanas y queridas por Varlaam: Srkány, su mentor, su padre y su madre. Pero ninguno de los dragones, sus hermanos de armas, sus subordinados, los dragones que creían en él, estuvieron. La perra de la Reina Madre quería que supiese que estaba solo y eso fue lo que le hizo sentir. Aun así, el orgullo de Varlaam, tan grande como su propia gloria, y su debilidad visible en el control de sus emociones, jamás le hizo decaer. Ni aún la vergüenza de saber que la promesa que hizo a todos los que murieron por su causa, estaba inconclusa.

No fue ni siquiera la última vez que había visto a Arkay, a Byron, a Marie, porque días habían pasado ya desde que habían llegado a Talos desde su última batalla en contra de los humanos disidentes que aún quedaban en pie tras el Despertar. Nunca hubo una despedida con ninguno de ellos, y ahora que habían vuelto ante él, después de dos siglos de solo saber de ellos cosas inconclusas que perdió en el tiempo por no tener tampoco acceso a la red, parecía si estarlo haciendo. Aunque las palabras de Marie fuesen para él una señal de que seguía existiendo lealtad, la lealtad de la amistad, desde que su madre había muerto. Desde que había tenido que enfrentar las noches en las celdas de las arenas del Coliseo, despojado de las comodidades que había gozado siempre como dragón, había entendido que estaba solo. Que debía ser así, si quería lograr lo que se estaba proponiendo. Su gloria, iba a significar el cumplimiento de la promesa inconclusa. Todos sabrían y recordarían que habían vivido en tiempos del rebelde Capitán del escuadrón más glorioso que jamás recordase el Imperio del Fuego. Todos sabrían que habían vivido en tiempos de Varlaam Escama Roja, el Dragón que nunca se arrodilló.

El dragón no perdió detalle de nada de lo que su Alférez le dijo, y solo se dedicó a guardar silencio. No porque despreciare las intenciones de Victoria, ni mucho menos, sino que, ya todo lo que debía decirse estaba dicho ya y ahora que por fin podían hablar de nuevo después de tantos años, estaba claro que por fin parecía haberse despedido. Estaba solo, y no había marcha atrás en este camino para el que Varlaam había nacido. –Mientras mi nombre viva, todos sabrán, sus hijos recordaran, y los hijos de sus hijos, y los hijos de los hijos de sus hijos…por más de mil años, que estos fueron los tiempos de los Arcángeles. Los tiempos de Varlaam y todos los que le siguieron.– Dijo, orgulloso y seguro de lo que decía. Ta seguro como en aquellos días en que Marie vio en él a un líder al cual seguir y se inspiró, para hacerlo. –Ve con bien, mi Alférez. Juro por mi vida, que tu nombre, ni el mío jamás serán olvidados.– Y le sonrió una última vez, para alejarse también de ella y verle marcharse en las sombras.
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Re: Los Ángeles nunca mueren [Varlaam]

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