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A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

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A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Eros el Sáb Mayo 26 2018, 03:38

☆ Music:..   .    ☆

Vio la noche pasar sin siquiera percatarse de ello. No había podido contenerse a la luz de las velas, dibujando con un carboncillo hasta quedar irremediablemente dormido sobre la pequeña mesa de madera de su cuarto. Sentía un hormigueo en los dedos, la ilusión de retomar aquel viejo y olvidado hobby una vez más. Debajo de su cuerpo aletargado en la mesa descansaban bocetos de innumerables anillos. La habitación era angosta, sencilla, pero con lo básico que necesitaba: una mesa, un cama, un taburete y un armario pequeño.

Los últimos días habían sido especialmente tediosos. Al parecer, dos ladrones habían logrado entrar en la casa y robar bastantes joyas a Thyraxes. A raíz de eso su humor había sido especialmente violento, ya no solo con el servicio, sino con los gladiadores. Eros esperaba pode apaciguar un poco el carácter del dragón con los diseños. Al menos, esa había sido la idea.

Encogió el rostro, parpadeando varias veces, bostezando y removiéndose antes de erguirse en la mesa. Las velas se habían consumido y de ellas tan solo quedaban los restos secos de la cera derretida. Se frotó los ojos, acariciando las hojas de pergamino con las yemas de los dedos, y tras eso se dispuso a asearse y vestirse. Se cepilló el pelo, lavándose la cara, y enrolló los bocetos, dispuesto a buscar al dragón. Por el camino, tomó un pequeño bollo de hojaldre de las bandejas de la cocina, y subió los escalones a la habitación de Red. Llamó antes de entrar, sin verle en primera instancia. Había esperado encontrarselo en la cama, con algún esclavo tal vez. Eso era propio de él, sin embargo, tampoco podía decir que Thyraxes hubiese sido muy "Thyraxes" esos últimos días. -Hola... traigo unas cosas que quería que vieras -dijo, cerrando la puerta tras de sí y esperando a la contestación del contrario. Le vio sentado de espaldas a él, en un escritorio robusto y de madera que nada tenía que envidiar a la mesa pequeña y vieja de su habitación. Sostenía una pluma en la mano, pero no escribía, al menos no en ese momento.

Eros se excusó, caminando hacia donde estaba, y le entregó uno de los pergaminos. Se acomodó en la repisa de la ventana cercana a la mesa, esperando a ver la reacción del contrario. No sabía si le gustarían. Algunos eran muy sencillos a sus ojos, otros demasiado elaborados, pero igual tenían su encanto. Estaba cansado de ver el típico diseño de banda de oro con una triste gema encima, sin adornos ni nada. Hacer la gema más grande no hacía el anillo más bello, cosa que parecían no comprender muchos de los joyeros de la ciudad. -En principio esas son las ideas que he tenido.





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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Thyraxes el Sáb Mayo 26 2018, 04:00

Ser un dragón de temperamento implicaba que tras ciertos acontecimientos, Thyraxes pudiera dejar de contenerse y dejar ir el látigo como muchas veces escaparon de su boca las palabras, literalmente. Por eso, al saberse víctima de un robo, no pudo contener la ira, la explosión de rabia que hizo que las venas de su cuello se hinchasen hasta ser visible, como atacaba verbalmente a esa escoria ladrona mientras exigía un recuento de sus posesiones. Eso mantuvo en pie a varios esclavos de la casa, porque encima, lo que faltaban eran joyas y para un dragón, sus tesoros eran demasiado preciados, se guardaban con recelo para poder admirarse en momentos de necesidad.

Los días posteriores fueron un infierno de rabia y violencia, el dragón no dudó en descargar su frustración con cuan esclavo se sobrepase un poco, llegando a azotarle públicamente para asustar a los demás lo suficiente como para pensarse equivocarse. A esos esclavos domésticos los vendió tras quedar simplemente heridos, pues el señor del coliseo no quería marcas en ellos, los exhibía, de ser así siempre adquiría nuevos. Aunque la peor parte se la llevaron los gladiadores que verdaderamente sufrieron bajo el yugo del sol los duros entrenamientos a que fueron sometidos, inclusive enfrentarse al propio Thyraxes para que los venciese a todos, calmándose un poco tras eso.

Esa mañana se había levantado temprano pero no hubo esclavo al que admirar en el lecho, lo normal siempre era ver un cuerpo cubierto por las sedosas sábanas o enroscado al cuerpo del dragón. No estuvo de humor la noche pasada y ahora, tras levantarse y asearse un poco estaba con una bata de color escarlata sentado frente a un escritorio de caoba. Tenía algunos documentos delante, nada muy tedioso, pero en vez de mojar la pluma en el tintero, se dedicó a jugar con esta entre sus dedos, a hacerla girar con la mirada perdida en los papeles. Podía ser terriblemente inmaduro en ocasiones, lo sabía, pero era su oro, sus joyas, eso era mucho.

Escuchó la puerta a sus espaldas y ni se giró, tan soló murmuró como asentimiento y esperó, a que acomodara esos pergaminos y se sentase, apartado, como solía hacer el maldito Eros. Bajó la vista por fin a los diseños y no mostró mucho interés, pero eso es porque vio un diseño simple comparado al resto, sus ojos se agrandaron y la pluma cayó con un ruido sordo contra la mesa, mientras sus dedos ahora acariciaban la rugosidad del pergamino, aún con el aroma de la tinta sobre este. -Tras ver algunos que le encantaron giró el rostro y por primera vez en unos tres días o así, el dragón volvió a sonreír. -Esto es... estos diseños son únicos, nadie más posee algo así. Es justo lo que quiero, lo que necesito... tienes que explicarme más, material base, gemas, todo lo que sale de esa maravillosa cabecita tuya- murmuró el dragón, indicándole que se acercase más. Había otra silla para que se sentase, no era el asiento ideal, pero en esos momentos daba igual porque estaba de buen humor de nuevo. -A la mierda esas baratijas... Eros, necesito estos, el del dragón es tan yo...- finalizó, recolocándose  la bata para luego apoyar un codo en la mesa y la cabeza sobre el puño, mirándole.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Eros el Miér Jun 06 2018, 00:22

Dejó el papel en manos del dragón, observando sus reacciones a medida que evaluaba los diseños. Eros sabía que eran buenos. No lo pensaba por egocentrismo, sino porque de verdad lo eran, había hecho trabajos para aristócratas en el pasado. Lo habían criticado de estrambótico a veces. Demasiadas piedras preciosas, formas raras, texturas que alzaban cejas... estaba acostumbrado a las críticas, y sin embargo consideraba que eso era parte de la "magia" de los diseños. ¿Cual era el sentido de comprar las mismas joyas que todo el mundo? Su primer amo lo habría atesorado más como orfebre de no ser por la multa masiva que le cayó una vez se supo que compraba gemas a mercados no regularizados. El black market dominaba la ciudad, quisieran aceptarlo los inquisidores o no.

Le sorprendió un poco la efusividad repentina de Thyraxes, pidiéndole la gran mayoría de diseños —los más elaborados según pudo apreciar—. Se hizo una nota mental para futuras situaciones, alegrándole, porque eran el tipo de joyas con las que más se divertía trabajando. — Me pondré con ellos cuando tenga los materiales —comentó, terminando por tomar un taburete cerca del mayor para acercarse al escritorio.— El del dragón es plateado, con rubís, diamantes... puedes pedir y le añado. Los otros dos... alguna piedra verde... —No especificó. —Habría sido genial... pero bueno, la esmeralda le iría bien. —Dejó otro pergamino sobre la mesa, esta vez con lo que parecían pulseras, y dejó que Thyraxes eligiera la que le gustara. (1, 2, 3, 4)

Estos son brazaletes... el primero está un poco ambientado en el  coliseo... sabes como relacionan las  hojas de laurel con los juegos... aunque si te soy sincero no sé por qué. Lleva distintas piedras preciosas de alta gama. —pasó al siguiente, dejando que lo viera antes de hablar— este está ambientado en la cultura isaurí. Las canastas del puerto. Lo imagino en hilos dorados. Puede ser llamativo. —fue observando sus reacciones, dejándole ver el tercero— Este es básicamente un alarde. Lleva diamantes y esmeraldas de más de un centímetro. Una frivolidad. —No pestañeó demasiado al decir eso, sabiendo que era injusto, pero consciente de que una piedra más o menos no remediarían la situación actual, y él se valía de hacer un buen trabajo para mantenerse en una posición ventajosa como ahora —El cuarto es sencillo pero elegante. Está hecho en cuero con remaches de plata al final y dos ópalos en cada lado.

Le dejó pensar, reacomodándose en el taburete con el tobillo de uno de sus pies apoyado en la rodilla contraria, y miró un instante por la ventana al gentío de la calle mientras el dragón decidía qué hacer. Una sonrisa suave en sus labios.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Thyraxes el Miér Jun 06 2018, 00:51

Le agradó saber que su nuevo esclavo iba a ponerse a trabajar en ello lo antes posible, cuando Red le consiguiese las gemas para el trabajo. También agradeció que se sentase a su lado, porque así podrían debatir mejor los anillos y aquello que tuviese que tratar en referencia a la orfebrería. No le cabía duda de que el rubí era la piedra angular de esa obra con forma de dragón, era su color, lo necesitaba en la pieza pese a que los diamantes escoltasen dicha piedra. También se quedó pensativo cuando mencionó la piedra verde, quiso obviar la similitud con el jade y que efectivamente se estaba refiriendo a una esmeralda. -Me gusta mucho el concepto del rubí, lo quiero así, en cuanto a las esmeraldas, me gustan aunque siempre podemos meter una turquesa que es un color diferente y no tan visto. Los diamantes me gustan y la plata también, más que el oro, aunque el oro blanco le gana.- dijo con suavidad a la par que un pergamino nuevo se extendía ante él para ver una especie de brazaletes.

Estudió los diseños y habiendo llevado tantas cosas empezaba a creer que no eran precisamente diseños que llevar en la muñeca o en el brazo, no le costó demasiado leer entre líneas y dibujarse una sonrisa muy amplia en su rostro, complacido por esos diseños. El primero tenía mucho que ver con los laureles, con el coliseo y pese a todo su diseño era algo más burdo que los anteriores, abultaba más, tuvo que aguardar a que terminase de explicar y estudiar bien estos, porque se trataba de algo que lucir en contadas ocasiones y no se podía quedar con uno, necesitaba el par pues no todas las celebraciones eran iguales. -Es evidente que te tomaste muy enserio mis palabras, porque está claro lo que van a adornar....- murmuró, sintiendo bastante interés en el tema de repente. -El primero es necesario por el simbolismo, creo que es el complemento ideal para celebrar unos buenos juegos, es poder, como una corona pero menos visible.- deslizó el dedo por los dibujos y se paró luego en el de cuero, menos ostentoso, más práctico para un día a día. -Este me gusta para ocasiones normales Eros, el negro es elegante.- terminó su decisión.

El dragón pasó su mano por la nuca de Eros, que miraba por la ventana y se preguntó como estaba dispuesto a hacerlos y tomar las medidas, el solo hecho de pensarlo le arrancaba una carcajada interna y al final, siendo como era, tuvo que preguntar. -Imagino que tendrás que medir bien para hacerlo perfecto, pues me has vendido un trabajo de calidad.- apartó la mano de la nuca ajena. -Me gustaría saber que opinas de mis elecciones, si habrías escogido otra o crees que es lo mejor, sin cortarte, ambos sabemos que no te va eso de callar o soltar mentiras complacientes.- masculló, apoyando los codos en la mesa para esperar ansioso la respuesta de este.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Eros el Miér Jun 06 2018, 01:37

No se sorprendió mucho cuando el contrario ató cabos, y tampoco le dio mucha importancia al tema. Realmente había decidido hacerlo por uno de los comentarios que había hecho el dragón la última vez que hablaron... y bueno, había creado uno antes para otro cliente. Thyraxes parecía el tipo de persona que querría eso entre sus joyas.

No era un secreto que el dueño del coliseo adoraba el sexo, demasiado para gusto de Eros. Le agotó un poco lo pronto que el carácter del mayor varió, virando a una conversación mucho más subida de tono para buscar pretextos con el que arrastrarle a juegos sexuales. Al moreno no le interesaba, pero disimuló, anotándose los dos modelos escogidos para trabajar en ellos cuando tuviese los materiales. Le resultó curioso que el hombre fuese tan extravagante para los anillos y tan sencillo para los brazaletes. El diseño de cuero le gustaba, pero el cambio de opinión era interesante.

Pediré a un esclavo que me traiga las medidas y preguntaré a otros para cerciorarme —confesó, comenzando a enrollar los pergaminos con cuidado, sintiendo la mano en la nuca y no moviéndola, sencillamente porque no tenía verdadera potestad para pedir que la quitara.

Me alegra que te gustasen —dijo entonces, siendo sincero en esta afirmación, pues el tema de la orfebrería era de las pocas cosas que podía hacer y verdaderamente disfrutaba. Estaba agradecido de que su amo actual fuese a permitirle retomar el hobby, aunque fuese para beneficio propio. Eros nunca se había quedado una joya hecha por él, de todas maneras. —Creo que tardaré alrededor de un mes en entregarte todo. Espero que no te importe. —Ató los pergaminos con un cordel, para prevenirlos de moverse, y los dejó sobre la mesa hasta que fuera a irse.— ¿El combate privado que sugeriste sigue en pie? No he vuelto a tener noticia y tenía curiosidad, parecías emocionado con el tema.

Le notaba de mejor humor, a raíz de los diseños, y eso era un alivio, tanto para él como para demás esclavos de la casa. Dudaba que los ladrones supiesen lo que habían provocado con el hurto, esperó que al menos les hubiese arreglado algo el dinero, Talos seguía siendo el mismo pozo de miseria de siempre, pozo del que Eros afirmaba: saldría, en un futuro lejano.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Thyraxes el Miér Jun 06 2018, 02:00

Volvió a ver como esquivaba el tema, de nuevo el esclavo se alejaba de lo que seguramente ya tenía claro que deseaba el dragón y pudo haber dicho algo, enfadarse o dar un golpe en la mesa para dejarle claro que sería él, y solo él, quien tomase dichas medidas. Si Red lo quisiera hasta le pondría los accesorio tras prepararle, no podía esquivar la voluntad del señor del coliseo eternamente o no le convenía hacerlo si deseaba que su estancia en esa casa perdurase. No obstante, dado su buen humor y consciente de en lo que podía derivar esa conversación, lo dejó estar, sin ganas de volver a enfadarse, no cuando sentía que podía disfrutar de ese día. -Bien- fue todo cuanto dijo, sin extenderse, directo al grano y a otra cosa, conocía a los mejores esclavos para esos detalles e imaginaba que cuando los necesitase los pediría, no le corría prisa.

No le mintió, el trabajo era bueno, quizá muy diferente a lo que todos llevaban y poco apreciado por dragones más conservadores, pero a quien le gustaba innovar y poseer cualquier tipo de joya hermosa y única, seguro que atesoraría dichos diseños para luego adornar sus dedos con ellos. El tiempo ya era asunto diferente, no le gustaba tener que esperar, era algo impaciente pero como todo buen trabajo requería de tiempo y mientras tanto Talos estaba lleno de joyerías que podían atender sus demandas mientras tanto, para no sentirse tan desnudo en fiestas o reuniones de sociedad. -Si no hay más remedio, esperaré, prefiero eso a llevar algo que no esté perfecto, el tiempo valdrá la pena.- subió una de las piernas sobre la otra para notar una ligera brisa colándose por la ventana.

Ya casi olvidó el combate privado, no pensó que se lo recordaría el chico, sino su maestro de armas como acostumbraba, pero claro, le prometió a Eros llevarle para que decidiese el destino de los luchadores, para que presenciase lo más bajo del aquel mundo de honor, cuando los gladiadores no daban dinero ni eran queridos pero se les debía sacar rentabilidad o simplemente se pagaba mejor precio por ver solo sangre, huesos rotos y los instintos más básicos del ser humano. -Tienes razón, prometí llevarte... y así será, mañana por la noche creo que era, he estado ocupado con otros asuntos, temas de nuevas adquisiciones en cuanto a esclavos y trabajando con uno. Te prometí un espectáculo algo bizarro y donde tendrías control, no faltaré a mi palabra.- comentó. Pasando la mano por su rojizo pelo. -Espero que estés preparado para ver algo diferente, no es un combate de coliseo, eso seguro.- masculló.

El dragón miró los pergaminos enrollados y se acordó entonces que el chico esquivó sus deseos, aquella petición para saber cuales hubiera elegido él, sus favoritos. -Veo que eres bastante reservado, no consigo que me digas nada, a estas alturas pensé que no costaría tanto.- sonrió, mirando por la mesa para servirse una copa de vino, poniendo otra al esclavo. -La próxima vez, me gustaría que respondieras a mis peticiones, me molesta no obtener lo que quiero y siempre hago caso a los consejos y el gusto de los orfebres, que es bastante más refinado que el de quien no entiende del todo dicho trabajo.- rozó con los labios el borde de la copa y la inclinó ligeramente para mojarse estos y probar que fuera bueno.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Eros el Lun Jun 18 2018, 11:04

No se hizo esperar el cambio de tono en la conversación. Eros percibió la tensión y por poco la paladeó en los labios. Por supuesto, su afán por esquivar lo inevitable molestaba al contrario, pero a ojos del chico, eso solo era una parte más del juego que se traía con él. No veía porqué tenía que justificarse. Se consideraba alguien con una psique más despierta, consciente de que existían muchas maneras de ganarse el favor de un hombre más allá de meterse en su cama. Sabía que a su alrededor la situación era distinta para todos aquellos que trataban con el aristócrata. Esclavos y jóvenes que aparecían, que no tardaban en desgastarse las rodillas en pos de manipulaciones del dragón. Eros no juzgaría a todos esos chicos y chicas por ello, pero se aseguraría de no emplear el mismo recurso. No era afán de superioridad, era amor propio y lo difícil que era para él dejarse caer en la cama cuando no había nada que le atrajera de ello. Actuar le agotaba, y pocos dragones aceptarían verle realmente, sin inmutarse, esperando a terminar. El ego era un arma peligrosa.

Recogió los pergaminos, asintiendo brevemente al pelirrojo y sopesando las herramientas que necesitaría. Que le ofreciera una sala para trabajar le complacía, y a su vez le serviría de excusa para futuros encuentros complicados. -Nunca hago nada por hacer. Cuido los detalles. Es algo que se me da bien y que disfruto. -declaró, acomodándose en el taburete elegido antes y optando por quedarse un poco más, hablando con el contrario en lugar de escabullirse como siempre. Disimuló una sonrisa, aún sorprendido de que accediese a cederle cierto control sobre el duelo, y sintiendo que aquello significaba algo, o a menos, era la manera de Thyraxes de tratar de ganarse su confianza.-¿Quieres que vayamos a los sofás del salón? -ofreció, esperando la respuesta afirmativa. -Hablo poco porque me dijeron una vez que si lo que iba a decir no placía a nadie, que no lo dijera... y soy hombre de contestaciones bruscas. -Fue sincero, mirando al contrario, las manos jugando inconscientes sobre los extremos del pergamino, alisándolo.

-De los diseños, elegiste los que me gustaban más, me habría decepcionado que obviaras el del dragón... es el que parece más divertido de fabricar. Las cosas que no me suponen un reto tienden a aburrirme. -dejó caer la frase en el aire, incorporándose y caminando hacia la salida, esperando que le siguiera el mayor. Conocía ya todas las salas de la casa, pero aún fingía estar algo desorientado de tanto en tanto. Por experiencia, sabía que ser ignorante a ojos ajenos era más seguro que saber demasiado. Permitió al dragón adelantarse al destino, prosiguiendo con la tapadera, y llegado allí se acomodó en uno de los sofás, dispuesto a presentarle compañía si la quería. - Puedo responder a lo que preguntes, pero lo más probable es que no te gusten las respuestas. Estás acostumbrado a escuchar siempre lo que deseas oír. Nadie aquí te niega nada.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Thyraxes el Lun Jun 18 2018, 17:36

Era detallista y algo perfeccionista por lo que estaba comentando el esclavo, unas cualidades muy apreciadas por el dragón, que siempre trataba de que todo lo que hacía en referencia a su trabajo fuese perfecto, sin fallos, digno de recordarse y admirarse. Tan solo una sonrisa escueta fue lo que hizo para confirmar al chico que en efecto estaba satisfecho con sus palabras, ahora si que estaba claro que no se iba a conformar con menos que una obra maestra que portar en sus dedos. El muchacho, pese a haber recogido los pergaminos se acomodó en el taburete, no parecía tener prisa por irse y en el fondo el dragón lo agradecía, empezaba a frustrarse con Eros porque no lo entendía, escapaba a su conocimiento y eso le traía loco. -Podemos ir si.- concedió, para luego volver a sonreír, acariciándose los labios con el pulgar pues eso era interesante. -Pues olvida eso, si quisiera que fueras mudo te cortaría la lengua, prefiero que me respondas aunque sea brusco a este silencio.- sería menos aburrido que esclavos complacientes, por eso le preguntaba cosas, porque lo veía interesante.

Ambos coincidían en que el diseño del dragón era el mejor de los que tenía en ese pergamino y se levantó para caminar rumbo al salón cuando lo hizo el híbrido, llegando un momento en que le adelantó para llegar primero, simplemente porque sabía moverse por esa casa con soltura y a una velocidad mayor a la normal por estar siempre con trabajo. -Los retos son la sal de la vida, ya sea en trabajo o en otros menesteres, es lo que nos mueve a mejorar y esforzarnos verdaderamente.- quiso añadir antes de entrar al salón y ver como el chico se sentaba en uno de los sofás, haciendo lo propio el aristócrata y al lado del chico, dejando algo de separación con él. -En eso te equivocas, tú si me niegas cosas- tras sus palabras compuso una sonrisa, sin añadir nada más a eso. -Entonces no me digas lo que deseo oír, solo habla conmigo cuando lo quiera, responde cuando pregunte y olvida lo demás. No seas uno más, se diferente, atrévete a decirme aquello que nadie más hace- había jugado con muchos, no era de sacar el látigo por unos comentarios.

El dragón se acomodó medio de lado para poder mirar al chico, acomodándose eso si lo máximo posible y tratando de ver si era el momento adecuado para hablar del tema de la sangre o no, tenía que intentar que cooperase un poco pues no podía controlarse con el tema de la sangre. -Está claro que no eres de un perfil totalmente diferente al resto, pero es que no eres un humano corriente y débil, eres un híbrido con cierta sangre de dragón que hace que esta hierva a veces.- y eso era así, le gustaban las joyas como a todos los dragones, hasta las trabajaba con bastante belleza en ellas. -Hay cosas que no conoces de mi aún, cosas que debemos tratar seriamente Eros, porque hay muchas cosas que puedo tolerar y hasta aceptar porque lo encuentro interesante pero otras...- calló brevemente. -Hay una función muy específica que tendrás que cumplir tú, solamente tú, en la que no podrás negarte y siempre me darás lo que quiero.- el dragón alargó la mano, tomando la muñeca de Eros para acariciar esta con el pulgar, exactamente por encima de las marcadas venas, con una delicadeza inquietante. -No se cuanto sabes de mi raza, pero yo soy algo particular y por eso eres tan preciado para mi- se mantuvo algo misterioso, pese a que ese gesto fuese una especie de adelanto.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Eros el Miér Jul 04 2018, 03:11

Estudiaba cada acción de Thyraxes. Era consciente de cuanto podía forzar antes de que el dragón se molestase, y por ello era cuidadoso, de no sobrepasarse, no provocar violencia innecesaria. Eros había visto al dueño del coliseo en uno de sus ataques de cólera. Estos estaban siempre dirigidos a terceros y no a él. Pretendía que la situación siguiese siendo así mientras pudiese mover hilos. Había oído rumores del amo que necesitaba confirmar por sí mismo. Pequeñas historias de esclavos que aseguraban que gladiadores no era lo único que escondía el edificio en sus profundidades. Antes de oír aquel delirio de viejas, Eros ni siquiera se había planteado una situación similar. No comprendía el atractivo de la sangre, más allá de que Thyraxes fuese un fetichista. ¿Realmente tenía algún tipo de efecto?

Siguió al dragón al salón, caminaba despreocupado, dejando que el otro se acomodase. La sala estaba tranquila, vacía, invitando a la conversación. La falta de personas presentes no era equivalente a que nadie estuviese escuchando, detalle que el esclavo había tenido siempre muy presente. Se había enseñado a no bajar nunca la guardia,  aún en presencia del dragón, no se relajó. -Puedo ser directo si lo quieres, pero no digas que no te avisé -advirtió, dudoso de que el contrario pudiese tolerar sus desplantes. Eros tenía reacciones más bien secas el 80% del tiempo. Para alguien como Thyraxes, acostumbrado a conseguir todo aquello que desease, la situación podía antojarse exasperante. - Te niego cosas porque pese a que sé que puede molestarte, también sé que según con qué eres una persona razonable -mintió, optando por halagar al hombre, dejar que se acomodase y pasase por alto el enfado anterior.

-No conozco mucho no, pero me considero alguien observador. -Su vista se desvió a la mano ajena, el pulgar acariciando la piel con suavidad una y otra vez. -Puedes ser claro. -Fue sincero, optando por hacerse el desenterado, permitir que el dragón le revelase la noticia que debiera chocarle. Eros no parpadeaba con la idea de darle algo de sangre eventual. Si lo que le contaban era cierto, tenía algunos... efectos extraños en dragones. Sin duda tomaría nota de lo que viera.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Thyraxes el Miér Jul 04 2018, 19:32

Ahí estaba ese aviso, en parte encantador pero innecesario, el dragón le había pedido que lo fuera porque pocos se atrevían a contradecirle, negarle cosas o incluso dar opiniones por miedo. Eros debía ser natural, mucho, para poder apreciar de verdad al chico que tenía delante y ver cuanto compartía con los dragones, si su sangre humana le hacía como al resto o lo ponía un escalón por encima. -Tú hazlo, sabrás por mis reacciones lo que opino y siempre podemos corregir, empezar de cero. Pero quiero ver al verdadero Eros, ese híbrido que obra en mi poder, no me interesa que seas como el resto, para eso los tengo a ellos.- él debía ser especial. El dragón se río por lo bajo por sus palabras, apenas unos segundos. -No te equivoques, me niegas cosas únicamente porque piensas en ti mismo, y soy más razonable contigo porque eres distinto, en muchos aspectos y trato de conocer un poco más a mi nueva adquisición.- Pero el día en que el dragón no dejase que se negara llegaría, estaba entretenido con otras cosas y viendo como se aclimataba el híbrido.

Si quería que hablase con franqueza lo haría, el pulgar del dragón presionó algo más fuerte la zona de muñeca para que las venas se marcasen más, justo en una zona donde el flujo era mayor y más rápido conseguía desangrar a uno de su especie. -Tengo un gusto particular por la sangre, no es de extrañar que te tenga a pesar de lo que eres. Y con eso, como te comenté, soy inflexible, si digo que quiero tú sangre, te rajarás una parte de tu cuerpo para permitirme llenar mi copa o succionar directamente. Sin réplicas, ni malas caras, ni discusiones.- dejó de presionar con el pulgar. -Hazlo una sola vez y puedo prometerte que el castigo será ejemplar.- más claro no se lo podía decir, con eso no tenía paciencia, tenía que ser cuando quisiera, como lo deseara. Su adicción no entendía de tiempos o de animadversiones, solo pedía, como un niño recién nacido o un animal hambriento, prevalecía sobre todo y era más peligroso dejar que se apoderase del dragón que el saciarla.

En su casa sabían de ese pequeño detalle, tenían que camuflar el líquido cuando lo llevaban hasta él, porque no le gustaba ser nada obvio. -Como eres un híbrido y puedes transformarte, cuando termine podrás curarte para que no te queden marcas, vigilado por mi claro está, para evitar la tentación de hacer alguna locura.- dejó caer, tomando la mano del chico para tirar de esta y poder posar la nariz en su muñeca, los labios, para luego sacar la lengua y lamer la zona marcada de las venas. -Sencillo, ¿verdad?- preguntó, para soltar su mano, le había entrado algo de ansiedad, no podía seguir hablando mucho de eso. -Espero que quede claro, es mejor no seguir ahondando en el tema o necesitaré una copa.- dijo, volviendo a acomodarse en ese sofá. -Por eso te he dado una tarea tan relevante, la de ser mi esclavo personal, atenderme en todo lo que necesite. Por tu condición, lo que me ofreces... es todo un privilegio que conlleva ciertos privilegios, como el que te otorgue tu propio estudio para la orfebrería.- posición envidiada en esa casa por lo que conllevaba.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Eros el Jue Ago 02 2018, 01:25

Adquisición. El eco de la palabra resonó en su cabeza, un torrente de molestia zarandeándole de cabeza a los pies. Paladeó cada una de las sílabas, sin decirlas, a la par que mantenía una sonrisa suave en los labios, aparentemente impasible por la asunción. Le disgustaba el término, no se consideraba una pertenencia, en absoluto, pero también comprendía que para el dragón era una manera de ejercer control y mostrar hegemonía. Eros siempre se consideraría una persona libre, independiente, sin importar cuantos barrotes le impusieran. Sabía hallar el espacio para sí mismo hasta en las peores condiciones, cualidad que el aristócrata no podría arrebatarle de ninguna manera.

-El "verdadero" Eros es seco, y no disfruta con muchas de tus bromas. No soy una adquisición, Thyraxes. Me gusta considerar todo esto... un acuerdo comercial. Yo ofrezco un servicio, realizando tareas, dando conversación y encargándome de la casa, y tu ofreces a cambio comida, techo y bienes. No me considero un esclavo en absoluto. -Sentía la mano ajena apretando, consciente de que estaba ensañándose con su piel, como si esta pudiese de pronto abrirse y derramar sangre con la sola presión. No perdió detalle de su insistencia, resultándole interesante el como admiraba las venas, hasta que le dejó ir, y en su lugar, Eros sonrió imperceptiblemente.

Era como jugar al gato y al ratón, con la diferencia de que ambos se consideraban gato. Thyraxes, gato por poder exigir la sangre en cualquier momento, y ratón, por requerir de sangre ajena con tanto apremio. Todo aquello era información privilegiada, que pensaba poder usar más adelante.

-No me parece mal trato, siempre y cuando tu afán por beber sea comedido y no me deje demasiado... vulnerable. -No le gustaba la idea de perder demasiada sangre, sin comprender porqué, pero sabiendo que la necesitaba para vivir. -No me quejo de mi posición, agradezco el estudio, como bien dije hace un poco. Estaré encantado de fabricarte joyas siempre que las pidas, eso no me supone ningún suplicio, créeme.

Se mantuvo de pie frente al sofá, observando llegar a uno de los esclavos con las manos cargando una bandeja. Sus ojos, un paso por delante, advirtieron las dos copas sobre esta, elucubrando un plan, que lo mandó alargar el brazo demasiado rápido, derribando una de las copas al suelo en aparente accidente. Se disculpó con el chico, ajeno al impulso real de Eros, y se agachó, raudo a la hora de tomar los cristales rotos con la mano, ahora ensangrentada. Devolvió los trozos rotos a la bandeja, contando en su cabeza, dejando ir los segundos, y esperó con apremio la reacción del aristócrata, si es que era el vicio tan desesperado como anunciaba.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Thyraxes el Jue Ago 02 2018, 18:46

Querer ahondar el tema de si era un esclavo o no no iba a acabar con buenos resultados, porque aunque el híbrido se mintiese a si mismo, sabía perfectamente que era un esclavo y estaba a merced del dragón por completo. Si, le daba precisamente todas esas cosas a cambio de su trabajo, pero era lo mínimo que podía darles, no cobraban nada, si no los alimentaba morían y los caprichos eran porque contentasen al dragón. -Puedes mostrar un poco de ese Eros, por algo te pedí que lo hicieras. En cuanto al debate de adquisición o no... creo que lo mejor es no meterse en esos temas, pues considero que acabar enfadado no es el objetivo real de esta reunión. Ambos sabemos bien lo que hay, te mientas más o menos, si te sirve de algo llamarlo así, adelante, mientras no te extralimites... se encogió de hombros, habiendo soltado ya al chico y sus venas.

Su sed de sangre era por lo general complicada, por eso la mantenía al mínimo la mayor parte del tiempo, prefería no llegar a niveles en los que el mono se apoderase de su mente y cometiese barbaridades para obtenerla. Lo de dejar al chico vulnerable era una opción, que seguramente probaría en alguna ocasión con la excusa de ver hasta donde aguantaba el otro bien mientras bebía. Una forma de forzar un poco las cosas, si, pero necesaria, además siempre le gustaba ver a sus esclavos vulnerables, se aprendía mucho de ese estado. -Es cuestión de probar, cada persona es diferente, tanto por la complexión que tenga como por la salud, aunque siendo lo que eres, eso no debería preocuparnos lo más mínimo, Eros.- sonrió. -Espero que no, tienes bastante por hacer mucho menos que otros en esta casa. Y te pediré joyas eso ya lo sabes, conforme las necesite, además de otras cosas como hemos hablado hace unos segundos.- refiriéndose a la sangre obviamente.

Uno de los esclavos apareció con la bebida e iba a dejar que llegase para colocarlas en la mesita cuando Eros se apresuró a coger estas y las derribó, cayendo al suelo y haciéndose añicos. Un gruñido de desaprobación salió de sus labios y el pobre humano pidió perdón por lo que había hecho, aunque era culpa de Eros y sus ansias por coger la copa. No se imaginó que el híbrido llegaría a coger los cristales, cortándose y suspiró porque ahora se había herido, con lo cual el pobre humano se disculpó todavía más, marchando con la bandeja cargada de cristales a por un paño para Eros. Thyraxes no tardó demasiado en sentir el aroma de la sangre, en que esta le hiciese salivar con tan solo imaginar una gota cayendo en sus labios, saboreando esta.

Gracias a que bebía con asiduidad pudo mantener las formas bastante, pero tiró del chico para sentarlo al sofá y tomar su mano despacio, llevando esta frente a la cara del dragón. -Mira lo que has provocado... tienes que tener más cuidado Eros.- murmuró, sacando la lengua para limpiar los rastro del líquido elemento. Sus pupilas no tardaron en dilatarse un poco, saboreando bien el líquido, que era muy muy parecido al de un dragón. Eso le excitó demasiado, por desgracia dejando evidencias que se disimulaban por la postura al estar sentado. El dragón no dejó que apartase la mano eso sí, lamió esta hasta dejarla sin rastro de la sangre, húmeda, con los costes visibles pues estos se volvían rojos por la sangre que amenazaba con salir de nuevo.

Cuando regresó el humano con un paño, lo tomó y lo mandó irse al instante, poniendo este sobre la mano del chico, un poco jadeante por la sensación tan placentera de su droga. -Luego te transformas y curas esto, no quiero verte marcas así, no te quedan bien.- comentó, resistiéndose a dejar ir la mano del chico, claro que era superior a sus fuerzas aquella adicción, pero había bebido un poco, tenía que dejarle apartar la mano y con mucho esfuerzo lo hizo. -No he podido resistirme a probarte, eres delicioso.- comentó, estando sus pupilas fijas en el paño con leves manchas rojizas, en la mano del muchacho.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Eros el Dom Ago 05 2018, 17:05

No le gustó la insinuación, pues encerraba cosas más oscuras de las que el propio Thyraxes quería decir en voz alta, y Eros no era estúpido como para no saber leer entre líneas. Ser híbrido le daba al dragón mucha banda ancha para hacer y deshacer a su antojo, cosa que para Eros solo se traducía a: tortura. Si bien nunca había sentido lo que era desangrarse, el chico sabía suficiente como para entender que jugar con sangre no era inteligente. La necesitaba para vivir, y con una adicción como la suya, al dragón podía, perfectamente, írsele de las manos.

Morir no estaba en sus planes. Ante esto, no dudó en hacerse una nota mental, dejarse tiempo cuando pudiese para pensar en maneras de evitar una situación problemática como esa. Si debía hacerse con algún tipo de arma para momentos críticos, lo haría.

-Puedes llamarlo mentira, pero la realidad es que tu verdad no tiene porqué ser mi verdad o la verdad superior de todo. -dejó el tema estar, hasta que se vio envuelto en aquel pequeño "accidente" que no dejaba de ser un experimento para él.

Presionó suavemente los cortes, a espaldas del dragón, al no ver una respuesta inmediata de este, y contó segundos en su cabeza, hasta verse en el sofá, el aristócrata buscando la sangre como polilla a la luz. Reprimió el esbozar una sonrisa, consciente de que eso podía darle mucho juego pero también ser un instrumento peligroso. Dejó que terminase lo que hacía, cubriendo la mano con el paño, y excusó al chico que no dejaba de disculparse. -No te preocupes, fue mi culpa -verdad, increíble verdad que el otro nunca sabría. -Me adelanté, debí ir con más cuidado. -añadió, con expresión amable, y tras eso dejó que marchara el esclavo, apartando despacio la mano del alcance ajeno. -Puedes ir mandándome las comandas de las joyas a mi estudio -musitó, retomando la conversación, apartando hábilmente la atención del asunto de pertenencia y sangre. -Cada una no deberían tomarme demasiado tiempo... -Y contaba, en su cabeza, los segundos, las miradas furtivas del dragón a su mano, cuanto tiempo tardaría en devolver la atención a el asunto, a su vicio.

Se descubrió la mano del paño. -No es gran cosa -comentó, como si respondiera a una pregunta no formulada. -Iré a transformarme después y parecerá que ni ha pasado.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

Mensaje por Thyraxes el Dom Ago 05 2018, 18:53

Osado, mucho, pero le gustaba ese punto, así que no quiso seguir con el tema de las verdades, de la esclavitud y demás, una pelea enturbiaría lo demás y aunque quisiera darle un nombre diferente, no podría escapar de la realidad de lo que era. Además de que el accidente había ocupado la mente del dragón, sus sentidos,no podía hacer frente a otra cosa mientras ese aroma perdurase en el aire, cuando podía ver la sangre brotar de su mano y hasta deleitarse con ella como hizo. El dragón había cedido ante los impulsos, pese a controlarse lo máximo que pudo, no fue capaz de decirle que no a la sangre y por ello sabía que debería enfadarse, romper algo. Todos sus esfuerzos iban enfocados a eso, a la resistencia del demonio interior, a ese espectro que era la sangre en su vida, dominándola en ocasiones.

El chico ya había retirado la mano, hablaba de algo, de mandarle no se qué para tenerlas listas, creyó escuchar joyas, pero en su mente solo pensaba en lo que acababa de probar, en lo bien que sabía su sangre... tan parecida a la de un dragón, de mucha calidad y sin esa subyugación que otras veces sintió por desangrar a un igual. -Claro... tu haz los que hablamos...- murmuró, pasándose la mano por el rostro, tratando de apartar la mirada de esa dichosa mano, por más que le costase y siempre, de reojo, pusiese su atención en ella. El estado de su cuerpo no ayudaba, las pupilas se mantenían dilatadas, el estremecimiento perduraba y las ansias crecían, sabiendo que tenía que salir de allí pronto para tomar más.

Cuando se descubrió la mano fue imposible, sus ojos fueron a los cortes, su latido se disparó irremediablemente y el dragón se inclinó, acariciando esta con un asentimiento corto. Su pulgar recorrió los cortes, manchándose de sangre, para después llevarlo a la boca y saborear, casi ido por aquello. No deseaba mostrarse así, no en ese momento, pese a que el chico fuese su esclavo personal, nunca le gustó mostrarse débil y era consciente de lo que su adicción provocaba. -Ve a curarte... tienes que estar listo para esta noche, es el combate privado- logró decir tras mucho esfuerzo, levantándose del sofá con algo de sudor en su frente. Si había algo que no se pudiera cuestionar del dragón de escamas rojas, era su sed de sangre, estaba tan enganchado que sus reacciones eran fuertes. -Ven a las celdas del coliseo cuando anochezca- fue cuanto pudo decir, abandonando la sala como un huracán, directo a por un frasco de sangre.




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Re: A game of chess in the making || Priv. Thyraxes

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