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Bajo la telaraña del engaño (FB- Shahisha)

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Bajo la telaraña del engaño (FB- Shahisha)

Mensaje por Stålklør el Miér Mayo 23 2018, 11:30

Por la noche
Salón del palacio
Unos meses atrás
Vestimenta

Había llegado el día. Ese tan planeado, tan meticulosamente calculado al detalle entre aquella vieja dragona y él. La excusa perfecta era que Reesyla y su padre eran viejos amigos antes del Letargo, conociendo ella a la familia de Stålklør. Fuera cierto o no, daba igual. En el fondo todo aquello no era más que una red de intrincadas mentiras con un propósito en concreto. Él necesitaba algo, y la dragona, ambiciosa, quería un buen futuro para su hija.

No muchos aristócratas estaban dispuestos a "rebajarse" y acceder a casarse con una dragona burguesa, y encima de una edad tan baja como ella. Según su madre, Shahisha era una de las últimas dragonas que nació engendrada, con lo cual debía rondar el centenar de años. Algo que, para ellos, era como estar prometido con una criatura de apenas unas horas de nacimiento. Pese a todo, la mujer le había asegurado del terco carácter de la joven, así que tendría que emplear sus mejores dotes para conseguir aquel acuerdo. Pero necesitaba la generosa dote que iba a acompañar a la chica. Dote que quizá podría ayudarle a mantenerse dentro de la aristocracia y no caer en picado por los escasos ingresos en sus arcas. Tenía lo justo para mantenerse sin tener que vender sus propiedades, pero no sabía a ciencia cierta cuanto tiempo podía aguantar a ese ritmo. Necesitaba encontrar una solución rápida que de nuevo le devolviera el esplendor de quien era o todo comenzaría a derrumbarse. Era solo cuestión de tiempo.

Y pese a la poca gracia que le hacía aquella solución, ahí estaba, en un rincón de la enorme sala del palacio de la Reina Madre. Un de las tantas fiestas y reuniones sociales que se celebraban, con tal de simplemente exhibir su poder y riquezas. Todo planeado con tal de que pareciera un encuentro fortuito entre la joven y el aristócrata. No quería eso, pero lo necesitaba. Sabía que aquello iba a ser la farsa más grande de la historia, que no habría manera de encajar con aquella tierna criatura, pero tenía que hacer sacrificios.
Así que allí estaba, engalanado con ropas oscuras, aunque sin pretensiones. No era el tipo de dragón que le gustaba exhibir sus joyas y ropajes para que todos los ojos le recorrieran con el fulgor de la envidia en sus pupilas. Tampoco había llegado volando, aterrizando en la enorme balaustrada al aire libre que permitía a los dragones efectuar esa majestuosa entrada en un despliegue de orgullo y poder. Muchos eran los que entraban extendiendo las alas, escupiendo una llamarada al techo de la sala y menguaban hasta una forma humana, engalanados hasta las orejas y los cuernos. Él solo se había cuidado de algo. De que sus afilados cuernos sobresalieran bien entre la negra cabellera peinada hacia atrás. Le gustaban aquellos atributos, estaba orgulloso del azabache color que poseían y, para ser sinceros, gustaban a las dragonas. Era una pequeña carta que podía usar, aunque a decir verdad, todo radicaba en la actuación y el papel de dragón caballeroso e interesado que debía interpretar.
Sus ojos escudriñaron la sala en busca de Reesyla, alcanzando a verla en el otro extremo acompañada de quien sin duda debía ser la criatura. Una muchacha que podía considerar hermosa si hablaba en apariencia humana, pero que sin duda era un polluelo recién salido del cascarón. Sus ojos no contaban una larga historia, como los de su madre o él mismo. Pero aquel plato era el único disponible.

Sorteó la masa de gente, de vez en cuando cruzando alguna palabra con algún viejo conocido y al llegar a ella se plantó una sonrisa de sorpresa e incredulidad. -¿Reesyla? Por el fuego de la Reina Madre… ¿Cuántos siglos han pasado? ¿Me recuerdas? Stålklør, el hijo del viejo Jorgmundarghk.. –se acercó a la dragona como si la conociera de toda la vida. Como si realmente antes del Letargo aquella mujer hubiera cuidado de ellos. Una historia que en ese momento era tan real y tangible como ellos. El problema era como dirigirse ahora a su retoño sin parecer un viejo dragón anclado en el pasado. –Señorita… -realizó una inclinación de cabeza a modo de saludo a ambas, aunque en ese momento su principal interés estaba por la madre, con quien tenía que fingir aquel encuentro.




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Re: Bajo la telaraña del engaño (FB- Shahisha)

Mensaje por Shahisha el Jue Mayo 24 2018, 19:21

No era la primera vez que Shahisha entraba por aquellas puertas a las salas del palacio real. Estaba prácticamente segura de que cualquiera en su lugar estaría fascinado, embebiéndose la luz del millar de velas y candelabros que conseguían iluminar las habitaciones engalanadas como si fuera de día, pero Shahisha estaba hastiada hasta el extremo. Acudir a las fiestas de palacio no era un acto de sociedad para ella, no había disfrute en las copas de vino ni le gustaban las charlas insustanciales. Iba, principalmente, porque su madre la había elegido como acompañante. Uno no podía negarse así como así a un baile de la reina, y, además, eran un buen escaparate para su trabajo. ¿Y qué mejor modelo que ella misma?
            Ataviada con un vaporoso vestido de una exquisita seda color turquesa a juego con sus ojos bicolor a la moda de la corte, recomendación de su madre, había adornado el conjunto con varias joyas. Entre ellas sus inamovibles garras, que ocultaban sus uñas cortas y deformadas junto con los callos que se habían formado tras años trabajando a una escala mínima, con herramientas rígidas y elementos calientes, y un único pendiente que colgaba hasta su cuello provocándole un cosquilleo. Para lucir las garras había dejado en casa anillos pero sobre su escote pendía una perfecta lágrima de aguamarina, decorada con filamentos de plata en formas espirales que imitaban el agua. Una serie de trenzas pequeñas e intrincadas le apartaban el pelo de la cara, pero el resto quedaba suelto, derramándose en ondas por toda su espalda.
            ─Madre, aprecio la invitación, pero no comprendo por qué insistís tanto en que os acompañe a estas fiestas.
            ─Vamos, querída… No puedes estar todo el día trabajando. Todos necesitamos divertirnos de vez en cuando.
            Su sonrisa confiada era muy elocuente. Shahisha empezó a intuir las intenciones de su madre desde mucho antes de que la invitara. Quería casarla, quería bien casarla con alguien de título y buena casta ahora que su nombre estaba por los suelos. Había limpiado su imagen ante la Reina y la Inquisición, por supuesto, pero aquello no era suficiente. Reesyla necesitaba que su hija alcanzara una posición similar a la suya, cuanto menos, si podía superarla incluso mejor. Podía entender que quisiera seguridad en su vida pero eso era algo en lo que Shahisha no estaba interesada. Y, de todas formas, allí estaba, luciendo galas que no solía vestir y una sonrisa falsa como una moneda de cinc.
            Dejó que su madre la arrastrara de un grupo a otro, conversaba con amabilidad y de forma cortés, siguiendo el protocolo y siendo la niña encantadora que Reesyla quería ver en escena. Su madre estaba absolutamente encantada con su actitud, y ella tragaba la situación por que era lo que tenía que hacer. De todas formas llevaba haciéndolo toda la vida.
            Shahisha se había arrimado a una mesa surtida de copas llenas con diferentes refrigerios para los invitados mientras su madre se entretenía con los demás. Las escudriñó por un segundo. Ella se tomaría un buen wishky pero lo único disponible eran licores suaves e hidromiel dulce, así que se decantó por lo último, que venía servido en una elegante copa de cristal larga. Una algarabía inusitada en la voz de su madre la hizo girarse hacia ella con curiosidad. A su lado se alzaba un dragón altísimo, vestido con una soberbia que no parecía propia de la corte. Austero en joyas, fue en lo primero que se fijó Shahisha por inercia. Después la ropa, toda oscura, firme y abotonada, despejada de ornamentaciones, a juego con un rostro fino y elegante y una cabellera larga perfectamente peina. En general le dio la impresión de ser una persona con un sentido de la elegancia aburrido.
            ─Caballero.
            Le regaló una sonrisa amable, educada, inclinando ligeramente la cabeza. Su madre la miró con cierto retintín de orgullo y aprobación. La tomó por el antebrazo desnudo con sus manos que empezaban a arrugarse y la acercó a sí misma y al caballero negro.
            ─Esta es mi hija, Shahisha.Dijo de una forma demasiado confiada, intentando esquivar la sensación de que ya le había hablado de ella y fallando de lleno─[b]. Que no os confunda su juventud, es una chica muy lista.[/color]
            ─Madre, no necesito que me vendas a todo el mundo como una vaca en el mercado…




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Re: Bajo la telaraña del engaño (FB- Shahisha)

Mensaje por Stålklør el Vie Jun 01 2018, 08:37

El viejo dragón escudriñó a la muchacha con la calma que solo ciertos dragones adquirían con el paso del tiempo. Era alguien acostumbrado a los silencios, a la larga observación de presas que luego no dudaba en dar caza. Más o menos aquello era como su trabajo habitual. Observar, recopilar información, adaptarse y actuar de una manera que pudiera ganarse su aprobación. La de la madre ya se la había ganado tiempo atrás con las mismas artes. Pero ahora el reto iba a ser mucho mayor. No se trataba de una vieja dragona, ya hecha al mundo y casi "desesperada" por casar a su retoño con alguien que limpiase su nombre. Por supuesto, Stålklør había indagado en la vida de la familia. No era normal un interés tan desesperado por enlazar a la joven, siendo que eran una buena familia, más o menos bien posicionada, aunque no dentro de la Aristocracia.

Así fue como descubrió los rumores que habían manchado el nombre de esa mujer y de su hija, y de como la más mayor había tratado de esconderlo y limpiarlo con tal de poder ofrecerle lo mejor a la chiquilla. Pero esta, por sus recientes palabras, parecía ser de esos corderillos desbocados que van dando coces los primeros días. Le recordó, por un momento, a esas criaturas lanudas en sus primeros días de vida. Con sus patas largas que no sabían muy bien cómo manejar, trastabillándose con ellas mientras intentaban mantener el equilibrio.
Era gracioso en su interior contemplar lo que la diferencia de tiempo y de eras hacía con ellos. Pero... ¿Qué responder ante semejantes palabras? ¿Que su madre no la vendía? Era evidente que sí, y él era su comprador... Quizá la joven apreciaría algo de sinceridad camuflada entre tanta mentira.

Negó con la cabeza dejando escapar una sonrisa de culpabilidad y se llevó una mano al pecho, como si le hubieran herido en su orgullo tras haberles pillado. -Disculpanos, Shahisha... Veo que realmente eres más achispada de lo que tu madre me había mencionado... - acentuó su sonrisa unos instantes e inclinó la cabeza a modo de disculpa. -Reesyla.. ¿Le importaría que hablase con su hija unos momentos a solas, por favor?- era imposible que se negase a ese tono de cordialidad amistosa que el dragón usaba, tan adecuado a la situación que en el fondo parecía un sencillo aristócrata más, asentado cerca de la corte, que tal vez se dedicaba al comercio o a la importación de grano. Podía ser una buena tapadera para él pero sus tierras estaban tan secas y mustias que era imposible que algo creciera en ellas. ¿Comercio? Tan solo podía vender sus propiedades, y aún no había llegado a ese punto.

Una vez Reesyla se apartó de ellos, con esa sonrisa cómplice que le arrancó un pequeño gesto de arrepentimiento (por supuesto, fingido) a Stålklør, este le ofreció una  mano a la muchacha, esperando que la aceptase. -Mis más sinceras disculpas por este pequeño engaño, señorita. Le aseguro que no era mi intención hacer que creyera que es una mercancía que se puede vender en el mercado... Pero si es cierto que mis intenciones van encaminadas por donde usted apunta... - trató de teñir sus palabras con ese deje de culpa con unas gotas de arrepentimiento. Las justas para no exagerar, pero tampoco sobreactuar. Una sonrisa en el momento adecuado, como si lamentase que le hubieran pillado, ayudaba mucho. Podía ser lista, pero él contaba con casi tres siglos de ventaja.




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Re: Bajo la telaraña del engaño (FB- Shahisha)

Mensaje por Shahisha el Vie Jun 22 2018, 18:16

            A diferencia de lo que algunos pudieran pensar, Shahisha no pretendía provocar la risa de ninguno de sus interpelados. De hecho, su madre apenas fue capaz de contener el gesto y convertirlo rápidamente en una imitación deslucida de la carcajada de Stalkor. Quería horrorizar a su madre y a su apuesto pretendiente, por lo menos con uno de los dos lo había conseguido. Mientras, se dedicaba a mirar a Stalklor directamente a los ojos, intentando atravesar aquella fachada de educado protocolo. ¿Qué escondía el telón azul de sus ojos? ¿Era una afilada inteligencia lo que se asomaba por el borde de sus pupilas? ¿Aquella sima negra ocultaría crueldad, brutalidad, interés? No tenía la más mínima gana de averiguarlo, pero el protocolo era el protocolo, y dentro del palacio uno no podía simplemente dignarse a ignorarlo. Hasta Shahisha tenía sus límites.

            —Por supuesto…

            Murmuró Reesyla, mirándo de reojo a su hija para decirle en una mirada de soslayo lo que no podía decir en voz alta. Compórtate, no arruines esto. Dos dardos lanzados con una elegancia tal que sólo ella podría notarlos, así que se limitó a dedicarle una sonrisa educada a su madre a modo de despedida, como queriendo decir que respetaba su posición pero estaba muy lejos de influir en su comportamiento.

            Por un segundo no supo si iban a alejarse ellos o su madre sería la que tomara la iniciativa, pero era tan poco sutil que Reesyla no tardó en dar un paso atrás y buscar algún grupo cercano de conocidos en el que perderse, estratégicamente colocado para poder echarles un vistazo de tanto en tanto y ser testigo de si su hija destrozaba aquella oportunidad o saldría de allí con un anillo en el dedo. Shahisha sopesó el brazo que le ofrecían y lo tomó con suavidad, permitiéndose unos segundos de demora para poner a Stalklor nervioso. Probablemente era la única mujer de la sala que habría mostrado duda en tomarle el brazo o meterse en su cama.

            Dejó que la apartase de la muchedumbre, deambulando a su lado con una cadencia elegante. Las faldas de su vestido se arrastraban por el suelo con un hondear translúcido, entre el murmullo de las conversaciones se perdía el repiqueteo de sus zapatitos de tacón. La altura de Stalklor daba una apariencia elegante a la pareja, pero por otro lado nunca le había gustado tener que mirar hacia arriba para ver los ojos de alguien.

            —No soy de esas personas dadas a andarse por las ramas, creo que os habréis percatado. Así que, decidme… ¿qué es lo que queréis?




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Re: Bajo la telaraña del engaño (FB- Shahisha)

Mensaje por Stålklør el Miér Ago 15 2018, 16:25

La paciencia era algo que todo Dragón llegado a cierta edad debía adquirir. El paso del tiempo se hacía más lento con los años y eso terminaba por desarrollar una extraña calma en los más ancianos. Stalklor, sin embargo, era incapaz de mantenerse paciente ante la vida. Era como un volcán interno que jamás cesaba de escupir lava, de rugir y arrojar rocas. Nunca se apaciguaba o dormitaba por largos milenios. Por suerte sabía disimular esa impaciencia nerviosa que de joven tanto le caracterizaba. Los dedos no le temblaron esta vez en el aire, esperando que Shahisa aceptase su brazo.

Esos segundos parecían eternos. Más largos que los últimos siglos incluso. La música quedaba de fondo relegada a un segundo plano, al igual que el barullo de la corte, sus risas y sus comentarios. Sus gélidos ojos se clavaron en los de la muchacha, tan joven y tierna como un conejillo asustado. Pero ella no estaba asustada. Parecía que pese a la juventud, esos ojos no temían a nada. Eran desafiantes, amargos y teñidos de una verdad cínica que todavía estaba por descubrir. Él, por el contrario, trató de esconder su frialdad y su impaciencia tras una sonrisa más que estudiada.

Y finalmente ella se aferró de su brazo, con el lento caminar del paso de los años. Aquello era un juego divertido, sin duda. La muchacha se hacía de rogar y Stalklor tenía que aguantar el tipo y no perder los estribos en medio de la sala. Así que cuando ella le tomó del brazo finalmente, alargó una mano y la posó sobre la de ella, disfrutando por un segundo de la piel del dorso de su mano. No era tan suave como cabía esperar de una dama, pero carecía de importancia para él.

Tardó poco en hablar, preguntando por supuesto qué era lo que quería. Andarse por las ramas no serviría con ella. Estaba claro que Shaisha era más directa que la más mortal de las dagas, más endurecida que el acero y más perspicaz que muchos viejos dragones. No iba a engañarla fácilmente, así que su plan se desmoronaba por segundo como castillos en el aire.

-Eres demasiado lista como para que intenta engañarte con buenas palabras, o para ofrecerte algo que sé que no vas a aceptar... -
arrastró lentamente sus primeras palabras, ganando tiempo. Era un suicidio en toda regla. Volar hacia el suelo sin desplegar las alas. Sentía cerca el choque, inminente, contra las puntiagudas piedras. -Así que no te contaré más que la verdad. -Llegados a un punto más alejados de la sala, se volteó hacia ella. Su sonrisa sincera y amable había desaparecido para ser sustituida por un rostro serio y anodino. -Verás, Shaisha. Digamos que necesito encontrar a alguien a quien me ayude a mantener mi estatus dentro de la aristocracia. Mis arcas están cada vez más vacías y pronto la gente se percatará de ello. Un matrimonio, llegados a este punto, podría ayudar a silenciar ciertos rumores. Y por lo que tengo entendido, no soy el único que necesita esconder ciertos secretos. -No necesitó decir más. Con aquellas palabras ella entendería a qué se refería. Por supuesto, la dragona podía darse la vuelta y rechazar la propuesta, pero los rumores se extendían más rápidos que el fuego y podían ser más letales que este. Dependía de ella intentar salvarse o quemarse con ellos. Él no era en el fondo más que una mano que le ofrecía algo. No una salvación en sí, sino un pacto para mantenerse los dos a flote.




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Re: Bajo la telaraña del engaño (FB- Shahisha)

Mensaje por Shahisha el Vie Sep 07 2018, 16:11

            A pesar de que lo escrutinaba era difícil atravesar la máscara de Stalklor. Su problema residía, precisamente, en llevarla puesta. Puede que mucha gente de la corte ni siquiera fuera consciente de ello, se contentaran con aquellas sonrisas y su actitud grandilocuente, ligeramente servicial, pero cualquiera con capacidad de encontrar la verdad oculta se daba de bruces con el muro de sus mejillas blancas, la forma férrea en la que controlaba los músculos y los gestos. Era atrevido, eso no podía negarselo. Pares de ojos se posaban en un pestañeo en las manos que tenían unidas. Un par en particular los miraba fijamente, sonriéndose, satisfecha. Reesyla debía entender que aquello era una buena señal porque no tenía ni la menor idea de cómo funcionaban los negocios.
            —Diría que me halaga pero uno no debe sentirse halagado por recibir el reconocimiento que merece. —Le dedicó una sonrisa encantadora y más falsa que una moneda de cinq. Sin embargo casi juraría que había escuchado a su madre gemir de alegría al otro lado de la sala. El espectáculo debía continu
ar —. Me parece justo.
            Los ojos curiosos se quedaron a solas con la incertidumbre cuando se alejaron de la muchedumbre de la corte. Al otro lado de la puerta bien podía levantarse una ola de murmullos y cuchicheos, que mientras no escucharan aquella conversación Shahisha estaría tranquila. Claro que en un encuentro formal cualquiera habría esperado que llevaran carabina, pero no se negocia con una carabina al lado. Soltó su brazo y se apoyó en la pared, contemplando aquel rostro limpio y sincero por fin. Con los bordes de su máscara difuminados se revelaba un hombre frío, calculador y ambiciosamente desesperado.
            Ella sonrió de lado. Se llevó las manos al escote y lo abrió hacia la derecha, sin revelar más de lo necesario pero mostrando más piel de la que dejaba ver el escote.
            —Como puedes contemplar los rumores son falsos y tengo documentos de la mismísima Inquisición que lo certifican. Pero sí, mis arcas sí que están llenas. —Allí estaba el motivo de aquella impaciencia, los encantos, el acercamiento a su madre. Tenía mucho más sentido ahora, ¿pero eso lo hacía más interesante? Lo miró de arriba abajo, evaluándole. Aquella actitud sibilina no le disgustaba del todo, era interesante. El dragón estaba de buen ver, lo que nunca era desagradable. No sentía la más mínima chispa de romanticismo por su pretendiente pero no podía negar que tenía algo que quería… Título, influencia, un nombre. Y ese es el secreto de los negocios… Cuando alguien tiene algo que quieres debes saber a qué estás dispuesto a renunciar para conseguirlo. Un anillo en el dedo no era pedir tanto—. Tu ganas monedas a cambio de un anillo, pero, ¿qué gano yo, Stalklor?
            Preguntó, dispuesta a empujarle al límite de su ansia, intrigada por ver hasta dónde era capaz de llevar Stalklor aquella negociación.




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Re: Bajo la telaraña del engaño (FB- Shahisha)

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