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Frente a frente, padre e hijo [Jötunn]

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Frente a frente, padre e hijo [Jötunn]

Mensaje por Varlaam el Vie Mayo 18 2018, 07:03

Nombre del tema: Frente a frente, padre e hijo
Personajes: Varlaam y Jötunn
Ubicación: Coliseo de Talos

El destino de Varlaam era, por mucho, predecible. Un dragón que había decidido alcanzar la grandeza y la gloria, y haría lo que fuese por conseguirlas, y lo había dejado bastante presente en cada fragmento de su recordada historia. El Dragón que nunca se arrodilló, el mismo que había alcanzado el grado de Capitán siendo el único dragón joven en lograr un título dentro del naciente y glorioso Ejercito, y ahora era un esclavo que ostentaba el título como el mejor gladiador de Isaur, y pronto, en manos de El Rojo, Thyraxes, Señor del Coliseo de Talos, se convertiría en el campeón de todo el Imperio Dragonico, había decido ir a Talos aceptando de buena voluntad responder a los designios de su nuevo “amo” por más de una razón, si bien la principal era aquella para la que había nacido, una en la que estaba decidido en inmortalizar su nombre para la posteridad, seguían, desde hacía mucho en su mente, las otras dos claras razones que le tenían ahora en las arenas del Coliseo de Talos: La Reina Madre, y…su padre.

Varlaam recordaba con intensidad las palabras que su madre antes de suicidarse había dejado en aquella carta que había llegado a él, pocos meses después de que fuese trasladado como esclavo a Isaur. Recordaba con ira como aquello que más apreciaba, se había marchado, presa de una culpa que él achacaba a la traición impune de un hombre que no conocía el valor de la lealtad. Por supuesto, su madre se había suicidado por más motivos que el solo hecho de haber amado a un dragón cuyas promesas jamás cumplió, sin embargo, esos motivos, le eran indiferentes a Escama Roja, y su sed de venganza le cegaba en total y demasía del hecho de analizar con especial atención el panorama de la verdad. Varlaam era un excelente y mortal guerrero, era verdad, pero sus emociones eran aún más poderosas que su propia habilidad para pensar en frío, y eso le hacía un guerrero peligroso que reaccionaba en pro de lo que sentía.

El Dragón que nunca se arrodilló recordaba día con día, luna con luna el nombre del dragón que le había dado vida. Nunca lo había olvidado, en doscientos años, era un nombre que incluso se le había marcado más en la memoria y en su corazón que el de la Reina Madre. Podía decirse que el deseo de matar a su padre, achacando la culpa de que su madre haya caído en aquella tristeza que había quebrantado por siglos su corazón, era aún mayor al deseo de hacer pagar a la Reina Madre su traición para con él. Cada victoria obtenida, cada gloria ganada, cada víctima de su espada en las arenas del Coliseo, le acercaban un poco más a sus propios deseos, y ahora que estaba e Talos, estaba más cerca que nunca de él, de su padre: Jötunn. Su padre le conocía, por supuesto que lo hacía, siempre lo había hecho, le recordaba bastante bien, como un soldado, no como un hijo, pues hasta ahora, aquel inquisidor jamás había sabido del verdadero origen de Varlaam.

En aquel día, Varlaam había recibido la orden por parte de Thyraxes de entrenar junto a los demás gladiadores, por supuesto que el vigoroso dragón podía haber tenido una negativa preparada, pero non convenía. Había aceptado sin rechistar, no complacer a Thyraxes, sino porque si iba a hacerse un lugar entre esos gladiadores, iba a demostrarles lo que pasaba si le subestimaban. Varlaam se levantó temprano, solía hacerlo siempre, lavó su definido cuerpo, pulido por el entrenamiento duro y bendecido por una belleza digna de los dioses, y salió al campo de entrenamiento dispuesto para los gladiadores en las arenas. Lucía el collar de jade que le identificaba como dragón, y sentía las miradas poco gratas de aquellos que le miraban con recelo. Sonrío, caminando, altivo, arrogante, con esa cara de saberse el mejor, e ignoró a todos. No le importaba los estúpidos paradigmas o envidia que despertase en otros por ser un dragón, él sabía por qué estaba ahí, y sabía que en el campo de batalla, todos, eran iguales.
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Re: Frente a frente, padre e hijo [Jötunn]

Mensaje por Jötunn el Vie Mayo 18 2018, 14:04

Jötunn había nacido de la sangre y la violencia. Desde sus inicios se le había impuesto el arte de la guerra como forma de vida y había crecido en un ambiente grotesco creado por el ardor de la batalla y la subordinación a los superiores. Sus hermanos, sus padres, le habían sometido a entrenamientos que dejarían agotado a cualquier dragón que se preciara y Jö había podido levantar el peso de todo aquello, como Atlas, y había logrado convertirlo en suyo, manejarlo a su propia voluntad.
Se había levantado con los grandes y se le había conocido por ello. Había ganado batallas, conquistado tierras y se había alzado con el fuego para arrasar todo un continente.

Había aprendido a amar aquello por lo que vivía y no conocía nada más allá que la muerte, la lucha, la venganza, la arena…
Se había encontrado a si mismo caminando hacia el coliseo casi sin darse cuenta. Las guardias por Talos le aburrían muchas veces y aunque tenía que hacerlo menos que cuando era un soldado, anhelaba la adrenalina que sus hachas le daban. Pero no podía meterse en una pelea con cualquiera. Así que lo único que le quedaba para saciar su ansia era asistir al coliseo. Aunque solo fuera para ver a los gladiadores entrenar.
Había asistido a espectáculos y los había disfrutado. Quizás no era lo mismo que encontrarse de primera mano en mitad del campo de batalla, pero había sangre y golpes y el dragón se entretenía.

Entró sin mucha complicación al lugar y una vez dentro se dirigió a las gradas para buscar asiento. Se acomodó en la fila más cercana de la arena que pudo. Las últimas siempre estaban llenas de gente con la que Jötunn no quería mezclarse. Por suerte, el lugar no estaba muy lleno. Al fin y al cabo era un entrenamiento. Si hubiese sido un espectáculo premeditado, el coliseo estaría a reventar. Sin embargo, había bastante público.
Y Jö comprendió por qué en cuanto los gladiadores salieron a la arena.

Conocía a algunos de haberlos visto en pases anteriores, pero su mirada se clavó intensamente en Varlaam. La nueva joyita del Señor del coliseo. Jötunn chistó con desagrado y se cruzó de brazos. Desde luego aquella inversión le daría a Thyraxes una buena audiencia. Aquel dragón cuyo collar de jade delataba su naturaleza, era el ejemplo perfecto de la insubordinación y la desobediencia. Había sido un soldado de renombre otrora, pero ahora… era todo un desperdicio. Ni siquiera en lo más hondo de su ser, Jö, esperaba que le fuera bien como gladiador. No había redención para aquellos como él.
En su opinión, la muerte habría sido una mejor opción que la esclavitud.

Pero por otro lado, la curiosidad era algo difícil de controlar en personas de sangre caliente e inquietudes como Jötunn. No se movió de su asiento a pesar de que sabía que nada le sorprendería allí.




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Re: Frente a frente, padre e hijo [Jötunn]

Mensaje por Varlaam el Miér Jun 06 2018, 20:23

El vigoroso Dragón, el que no había hincado rodilla ante la Reina Madre y aún ese nombre le grajeaba el respeto de muchos, y el odio de otros, de otros que le querían ver muerto por considerar tal alias un insulto, un improperio para todo lo que la “puta de la Reina” como el dragón gladiador le llamaba significaba. Un símbolo de rebelión viviente que debía ser purgado, exterminado y erradicado para asegurar el bien y la duración de un Imperio que se había levantado a base del esfuerzo de todos, menos de una: la que llevaba la Corona, razón por la cual Varlaam seguía hoy odiando y despreciando con alevosía a aquella a la que era llamada Reina Madre, Madre de Dragones y Diosa del Fuego. Aquella, no significaba más que una simple farsante llena de ínfulas de un poder que hasta ahora, era incapaz de demostrar, inmerecedora de una gloria que había robado como una simple rata y que no le pertenecía. Una criatura indigna de respeto de cualquier dragón que se valorase así mismo.

Aun así, Escama Roja seguía vivo, y hoy más que nunca su nombre se recordaba. Thyraxes había tenido razón en aquellas palabras que había dicho hacía muchas semanas atrás: su nombre había sido borrado de todos los libros de historia, pero Varlaam sabía bien que aunque no se encontrará en los libros, su rostro, su voz, y su recuerdo seguía vigente en los corazones de los dragones, los humanos, los híbridos y los desafiados. Él sabía a lo que se enfrentaba cuando desafío a la Reina, sabía lo que le esperaba cuando aquel collar había sido puesto sobre su cuello y cuando la Reina quiso relegarlo a las sombras y el olvido, y por eso era que seguía vivo, porque no pensaba permitirlo. Hoy más que nunca, Varlaam era llamado Escama Roja de Isaur, el Dragón que nunca se arrodilló, y su nombre era aclamado por la multitud enardecida, e iba a encargarse de que ese nombre fuese aún más glorioso y El Rojo iba a ser su instrumento para ello: muriendo dignamente, en el campo de batalla, o alcanzando la gloria como un campeón.

Esa razón era más que suficiente para que el vigoroso Dragón tolerase, por lo menos por ahora, tener que hacer caso de los espectáculos aburridos de Thyraxes en el Coliseo. Un entrenamiento de muestra no le era más que eso, algo estúpido. Varlaam quería verdaderas batallas y verdaderos enemigos, estando a la vista de todo ojo para que viesen lo que habría de ocurrir. Con aquel rostro confiado y la mirada de un guerrero orgulloso, salió a la Arena con la espada y el escudo de madera que le habían sido entregados evitando que matase a cualquiera. No le fue extraño lo que vino después, el dragón sabía que desde que había llegado al Coliseo de Talos, esa arrogancia, de entrenar solo, iba a despertar a más de un idiota que quisiera desafiarle así en el momento en el que el humano privilegiado que servía de árbitro y cuidador dio voz de inicio para que el combate iniciase, un todos contra todos.

Varlaam sintió como un hombre de gran tamaño y de piel oscura, se fue sobre él, interpuso el escudo de inmediato y dio unos pasos hacia atrás, cubriendo golpe tras golpe los violentos golpes que este daba uno a uno con una fuerza bastante resaltante, hasta que aprovechó la defensa no para defender de nuevo, sino para contraatacar con el escudo en un golpe aún más fuerte y hacer retroceder al hombre de piel oscura y empezar a atacar con la espada en sucesivos y rápidos golpes que el hombre dificultosamente cubrió y esquivó, para sin éxito, caer ante un empujón sorpresa que Varlaam propinó con su pie derecho en el abdomen del enemigo. Escama Roja caminó por la arena en círculos en torno al hombre que le desafío, mirando al hombre en el suelo. –Arriba humano, que esta espada sea de madera y que no pueda matarte ahora no quiere decir que te dejaré rendirte.– Dijo. –Aún en esto encontraré mi gloria.
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Re: Frente a frente, padre e hijo [Jötunn]

Mensaje por Jötunn el Mar Jun 19 2018, 16:45

Aquel espectáculo no estaba siendo muy novedoso para Jötunn. Y aunque hubiera más gladiadores en la arena practicando, sus ojos estaban clavados en aquel dragón. Examinándole, como si estuviera probando su valía de alguna forma. A pesar de que para Jö, la valía de aquel hombre había sido reducida a cenizas hacía ya tiempo.

Veía al dragón defenderse contra aquel hombre de tez morena, cuando por fin contraatacó, Jö apretó los labios. Los golpes de Varlaam eran rápidos y certeros. Una patada terminó por derribar a su contrincante que cayó sobre la arena levantando una nube de polvo.
Una pena.

Como si no fuera suficientemente patético que a los gladiadores les hicieran pelear con espadas de madera. Jötunn se preguntaba si alguno más de ellos había visto una verdadera pelea en su vida. Nada se asemejaba a la guerra y lo tenía bien claro. Aún así, deseaba con fuerza que aquel luchador se levantara del suelo y le diera su merecido a Escama Roja.
Algo que veía poco probable teniendo en cuenta que se trataba de una pelea entre un dragón y un humano.
Estaba aburrido.

—¡Lévantate, humano! —gritó sin saber muy bien si le estaba animando o imperando una orden para que el dragón terminara de verdad con él. Era difícil discernir la diferencia cuando Jötunn odiaba por igual a ambos gladiadores. Uno por su historial, otro por ser un simple humano.




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Re: Frente a frente, padre e hijo [Jötunn]

Mensaje por Varlaam el Sáb Jun 23 2018, 18:40

En la guerra, en la arena, en el campo de batalla, un enemigo era un enemigo y nada, ni su raza, ni su condición cambiaba eso. Así lo veía Varlaam, por eso, el Dragón que nunca se arrodilló no se atrevía a subestimar a ningún contrincante y al momento de rivalizar, lo hacía sin ningún tipo de consideración, hacerlo lo consideraba un insulto y un menosprecio que un digno guerrero no podía ni debía hacer a un semejante. Era quizá por eso que Varlaam Escama Roja se jactaba de su orgullo, porque se sabía así mismo el digno representante de tal concepto. Un guerrero es lo que era y la batalla era todo lo que el vigoroso dragón conocía, para lo que había nacido, y para lo que debía forjar su destino. Alcanzar la gloria y la inmortalidad.

En ese instante, pese a que se tratase de un simple entrenamiento y aunque estaba consciente de que él era un dragón y el enemigo que ahora mismo tenía de frente un humano, antaño había visto a dragones leales a su liderazgo caer en manos de humanos. Srkány lo había entrenado bien, le había enseñado a jamás subestimar ni menospreciar a ningún enemigo, pues tal error podía ser la causa de su muerte. Si habría de morir, lo haría con el honor de por medio, con una muerte digna de un guerrero cuyo nombre quedase por siempre y para siempre en la memoria de todos, y para ello debía actuar como lo había hecho hasta ahora, dándole a todo guerrero el lugar que merecía. El humano al que enfrentaba en el entrenamiento, al estar ahí, al enfrentarlo, al ser un gladiador, ya era parte de ese honor propio de todo guerrero.

El vigoroso dragón sintió el miedo y la ira que salió del hombre que en su forma humana gozaba de más tamaño y masa muscular que él mientras este caminaba en círculos por la arena, rodeándole y dirigiéndole aquellas palabras. Le miró de soslayo y no pasó desapercibido la ira del humano al sentirse inferior ante la fuerza de Escama Roja, cosa que a Varlaam le hizo tener una risa socarrona. –Patético.– Dijo, en voz alta queriendo que este le escuchase con claridad y se levantará. Detestaba que el humano se sintiera inferior, eso era un insulto para el significado de todo lo que los gladiadores representaban. Lo que el dragón jamás esperó escuchar en ese momento fue una voz que recordaba con especial ahínco. La voz de un dragón antiguo cuyo nombre recordaba del pasado, y hoy, lo hacía aún más, pues tras haber descubierto el vínculo que tenía con ese dragón y todo lo que ello había conllevado tenía un motivo más para haber regresado a Talos.

Como si los dioses hubiesen deseado con alevosía que aquel momento llegase, por fin había ocurrido. Una vez más frente a frente, cara a cara, padre e hijo estaban en el mismo lugar, y Escama Roja no iba a perder el momento que había estado anhelando. Su mirada, que se dirigió a Jötunn, cargada de odio e ira, le instó a obligar al humano a que se levantase. Quería que su padre viese el enemigo al cual habría de enfrentarse. Quería que viese al dragón que le haría pagar la muerte de la dragona a la cual engañó.  –Arriba.– Exclamó al humano, exigiendo que se levantase mientras su mirada y su rostro se había endurecido y continuaba mirando a los ojos al dragón inquisidor que había gritado, y caminaba aún por la arena. –Arriba…– Volvió a exigir, esta vez como una orden. –¡Arriba!– Gritó con fuerza, viendo como el humano tomo su espada de madera y su escudo una vez más.
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Re: Frente a frente, padre e hijo [Jötunn]

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