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Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

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Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Alexander Mizure el Mar Mayo 08 2018, 16:26

Alexander se encontraba de pie dándole la espalda a la fuente de la plaza. Había quedado ahí con otro soldado para realizar una investigación, estaba bastante nervioso pues hacía muy poco que había terminado la instrucción y esa sería su primera misión junto a un dragón.

Mientras el tiempo pasaba, Alexander pasaba la mirada  a su alrededor fijándose en cada persona que pasaba temiendo al momento en que se topará con el aterrador dragón. Normalmente no solía decir que muchas cosas le asustarán pero para su suerte no había tratado demasiado con dragones directamente pero ya sabía lo monstruosos que podían ser.

Seguro le tocaba uno de esos dragones aterradores y malditos  que solo pensará en ver la manera de aplastarlo y evitar que realizará bien esa misión por el simple hecho de disfrutar haciéndolo. Además siendo su primera misión ese dragón sería quién le supervisará y le guiará en la práctica dado que tendría mucha más experiencia que él. Seguro aprovecharía esa posición para ponerle en situaciones comprometidas y reírse de él.

Alex permanecía con el semblante serio mientras trataba de no mostrarse nervioso, ya que eso también lo podría utilizar el dragón en su contra. Sabía desde el momento en que entró al ejército siguiendo los pasos de su hermano que tendría que guardarse sus emociones y sentimientos  para no mostrar debilidad, esperaba ser capaz de ello.
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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Cedrik el Jue Mayo 10 2018, 10:11

La nueva misión era un fiasco. Un aburrimiento que levantaría de su tumba a los muertos más estrambóticos y los haría bailar inquietos frente a sus familiares. Cedrik chasqueó la lengua al salir del despacho de su superior y reprimió un bufido al releer la tarea asignada. En serio, ¿patrullar los bajos fondos? Eso podía hacerlo incluso uno de los ladronzuelos de los mismos y acabar en menos de media hora. Bien lo sabía habiendo sido un cuatrero en su niñez. ¿Y así pensaban que pusiera a prueba a uno de esos nuevos soldados? Mil avernos los acogieran; a él lo habían zarandeado, machacado y vuelto a zarandear para comprobar su temple. Pero algo se le ocurriría. Sí, los engranajes de su cerebro ya estaban trazando un mecanismo de contingencia ante la monotonía. Ahora sólo quedaba ver quién era el prometedor soldado.

No pudo evitarlo; una sonrisa ladina se reflejó en su faz al ver al humano con porte serio y nervioso. En cierta manera le recordó a él en los primeros años dentro del ejército; era como un maldito idiota intentando demostrar que era válido,  pese a la diferencia de fuerza con las sierpes, pero esperaba que tuviera la misma determinación. Con eso sería suficiente. Atravesó la plaza hasta la posición dónde se hallaba el soldado y le obsequió un saludo militar, bastante extraño al tratarse de humano y dragón. Manía del mestizo al tratar a todos por igual, en términos de disciplina, que no de jerarquía—. Intuyo que sois Alexander Mizure; mi nombre es Cedrik, por el momento estaréis bajo mis órdenes, y sólo os preguntaré una cosa antes de iniciar la misión —se detuvo un instante con la pausa obligatoria para que se pusiera un poco nervioso. Sólo un poco—: ¿Estáis dispuesto a hacer todo lo que se os ordene? Sin quejas, sin preguntas y, por supuesto, espero comprobar en caso contrario que sea para demostrarme por qué estáis aquí —sonrió para mitigar el tono obligatorio de superior tocapelotas -aunque sí le gustaba fastidiar a veces- y añadió—: Por supuesto, espero que tengáis lengua y sepáis hablar, cumplir órdenes no implica que seáis un accesorio aburrido. ¿Alguna pregunta?





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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Alexander Mizure el Mar Mayo 15 2018, 15:13

En cuanto vio a su superior lagartija, Alexander se cuadro adoptado la posición de firmes. Correspondió el saludo del lagarto con el mismo gesto que él había usado, le sorprendió que un dragón fuera siquiera capaz de realizar ese gesto ante humano, creía que su gran ego se lo impediría. Pero obviamente se abstuvo de comentar nada limitándose a realizar el saludo con el mayor respeto posible y mantener una expresión pétrea que no dejará traslucir sus emociones o al menos no más allá del evidente nerviosismo que debía sentir.

-Intuís perfectamente, señor -respondió de manera respetuosa usando el término para dirigirse a un superior dentro del ejército. Tras pronunciar esas cortas palabras se quedó observándolo con intriga y algo de nerviosismo ante su pregunta, tuvo que tragar saliva pues la boca se le había quedado seca.

Ante la pregunta, Alexander sintió un calor creciente en su estómago que se extendió por su interior removiendo sus entrañas. Aunque nada de esta emoción traslució al exterior limitándose a asentir con la cabeza servilmente.
-Por supuesto, Señor. Entre al ejército para servir y proteger, no le defraudare.
Respondió mientras lo miraba a los ojos y mostraba un aspecto calmado. Era la verdad, o al menos una forma de verlo. Entró al ejército para proteger a su padre y a él mismo, sabía de antemano qué entrar en el ejército a sabiendas de que tendría que obedecer a lagartos que odiaba y que tendría que actuar acorde con los designios de la reina lagarta y lo haría pues tenía un propósito que cumplir y no pensaba fracasar. Además de no hacerlo bien podría levantar sospechas de sus intenciones y eso no podía permitirlo.

Alexander miró a su superior sorprendido pues no esperaba que realmente deseara tener una conversación mientras trabajaba, la mayoría lo único que deseaban era un subordinado que hablara poco e hiciera lo que se ordenaba. Eso lo hacía muy sencillo y resultaba mucho más fácil ser reservado y solo decir lo justo y necesario para representar el papel del fiel subordinario. Esa vez podría resultar todo un reto.
-Tengo una: ¿De que quiere hablar, señor? Si no quiere que sea un accesorio aburrido debo saber por donde me muevo.
Respondió con sencillez y aparente inocencia. Su pregunta tenía sentido pues si sabía de las cosas que le gustaba hablar a su superior lagartija le resultaría mucho más fácil dar una conversación acertada. Aunque no se habría atrevido a esa pregunta a un dragón normal, la lagartija que tenía delante había demostrado una cualidad bastante peculiar con su pedido.




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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Cedrik el Sáb Mayo 19 2018, 14:02

Para servir y proteger Sí, un estudiado y mediático argumento del interés por el cual un humano quisiera instruirse en el arte de la guerra a favor de la Reina. Lo que le daba a entender dos cosas: o era fiel a la Matriarca o era un traidor encubierto. Tampoco le importaba, en realidad, mientras hiciera lo que se le pedía sin rechistar. Al menos mientras permanecía bajo sus órdenes en esa aburrida misión. Centró su autoritaria mirada en él y estuvo tentado a decirle que se relajara, pero aún era demasiado pronto; todavía debía saber si era de los fervientes e insanos devotos de la Reina, esos que llevaban las normas a pies puntillas o si era un personaje un poco más… maleable—. Comprobaremos esa servidumbre antes de lo que creéis —comentó vagamente y le dedicó una sombría sonrisa ante la siguiente pregunta—. Por donde os movéis… sin duda sois un personaje que parece querer complacer a sus superiores y eso me molesta —se llevó la mano al mentón para rascar descuidadamente el mismo. Sus iris se centraron en la callejuela que desembocaba a los bajos fondos de Talos y, tras unos segundos pensativo, volvió a dirigirle una mirada al humano. Esta vez evaluándolo—. Tenéis boca y veo que sabéis usarla, así que hacedlo con utilidad. Seguidme

No esperó a que confirmara o desestimara esa proposición y se dirigió hacia la entrada de la calle que poco antes había estado observando. Sus iris se desviaron un segundo para comprobar que lo seguía y comenzó a hablar, a la par que se desabrochaba el jubón rojizo del ejército para quitárselo. Si iban uniformados cantarían como una perdiz en medio de un campo de caza—. Quítate los distintivos militares —ordenó y se dirigió hacia un pequeño puesto de hierbas donde cruzó un par de palabras con el dependiente. Le tendió sus distintivos y se acercó de nuevo a Alexander—. Dáselos a él. No queremos que te castiguen por perderlos, ¿verdad? Alguien los dejará en los barracones —afirmó con ese aire concienzudo que hacía ver que lo había hecho más veces de las que pudiera contar.

El mestizo esperó unos instantes a que cumpliera la orden y lo examinó de arriba a abajo. Su fría mirada lo recorrió en cada una de las arrugas de la ropa ajena para comprobar las posibles armas que portaba. Por su parte el rubio llevaba la espada familiar envainada a la cintura, sus ropas constaban de unas botas militares, unos pantalones de cuero y una camisa de lino blanco roto; fácilmente podría hacerse pasar por un maleante típico de los barrios bajos. Pero eso era algo que había incluido en sus genes desde que era un niño, cuando debió conseguir alimento para su hermana y él con el subterfugio.

Bien dejemos algunas cosas claras, Alexander: deja de llamarme Señor, desde ahora soy Cedrik. Me tratarás de tú puesto que ese rasgo impersonal alertará hasta a un crío de cinco años en que eres un subordinado. Por otro lado, espero que sepas ser algo menos disciplinado en el ámbito correcto —dudaba mucho que lo que tenía en mente saliera bien pero quién sabía. Cedrik se cruzó de brazos con aire pensativo y chasqueó la lengua con circunstancia—. La misión consiste en sustraer información a ciertos individuos —una inquietante sonrisa se perfiló en su rostro.





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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Alexander Mizure el Jue Mayo 24 2018, 16:30

Cedrik le respondió que verían esa servidumbre antes de lo que creía, Alex le miró a los ojos antes de asistir con decisión. Aunque realmente nunca había dicho que fuera para servir y proteger a la reina a los interes. Entró para proteger las cosas que le importaban y servir sus propios valores y su responsabilidad para con los humanos. El resto solo eran quehaceres que le acercarían más a sus propósitos.

Ante la pregunta que Alexander le hizo, su superior respondió que parecía ser alguien con interes por agradar a sus superiores y que eso le molestaba. Alexander sintió una punzada de enojo en su interior mientras fruncia el ceño.
-Pues sois el primer dragón al que le molesta, señor -dijo manteniendo el respeto por su superior pero hablando con firmeza y seguridad mientras le miraba a los ojos -y con el debido respeto deberías tener alguna idea de porqué los humanos tratan de complaceros tan ansiosamente.

Replicó aún sabiendo los problemas que esa frase podría ocasionarle, pero era verdad. Tenía delante a un dragón al que debería estar acostumbrado al respeto y esos deseos de complacerlo de los humanos. Los humanos estaban completamente desamparados si ese dragón que tenía delante decidía arruinarles la vida. De hecho el ya podría haber precedido su propia caída solo por esas simples palabras. Pero esta vez sí que le pudo el enojo, no lo bastante como para perder las formas pero sí como para quedarse callado y reprimir lo que pensaba. Aunque obviamente sabía que su superior no era el típico dragón, si lo fuera no habría pronunciado esa frase tan atípica en un miembro de su especie.

Alexander observó con seriedad a Cedrik cuando le dijo que usara la boca con utilidad, el soldado pensó seriamente en usarla para mandarlo a la mierda pero obviamente se contuvo. No hubiera llegado muy lejos si mandara al diablo a cualquier dragón que se topara en su camino. Tal vez solo hubiera llegado al cadalso.

Alexander siguió a Cedrik hasta la entrada de la calle donde este se quitó el jubón miliar mientras le indicaba que se quitara los distintivos militares. A Alexander no le hacía ninguna gracia y menos cuando mencionó de dejarlos al dependiente para evitar perderlos. Por un lado le resultaba llamativo que un dragón se preocupara de que un recluta humano fuera castigado, casi era más creíble que fuera eso lo que realmente deseaba. Alexander tardó unos segundos en decidirse, no le gustaba nada esa posibilidad, pero finalmente imitó a Cedrik y se quitó el jubón militar pues era una orden directa.
-Por lo que veo haces esto bastante a menudo, señor -comentó con simpleza  mientras se quitaba el resto de distintivos y se los llevaba al dependiente.

Alexander escucho lo que su superior tenía que decir y presto atención a cada indicación que le hacía.  Qué le dijera que no le llamara Cedrik en lugar de señor y que fuera algo menos disciplinado fue todo un alivio, pues realmente solo había estado siendo así por necesidad y no porque realmente fuera de esa manera. Darle esa orden le hizo sentir un poco más libre.
-Creo que podré hacerlo, Cedrik -asistió con seriedad mientras lo llamaba por primera vez por el nombre que tenía el superior y no por eso molesto rasgo.




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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Cedrik el Vie Mayo 25 2018, 18:10

El mestizo lo miró cuando oyó la queja. Sus gélidos iris se centraron en el soldado y lo recorrieron de arriba a abajo en un intento por descifrar ese carácter completamente distinto de sumiso y servil—. Tenéis que pulir algo esas quejas —acabó cediendo a la risa rápida mientras se encaminaba al puesto, dejaba sus cosas y esperaba a que él hiciera lo mismo. Así que el primer dragón. No le extrañaba, en realidad, él había vivido como humano escasamente doce años, pero aún podía recordar cómo Ine y él eran menospreciados por los dragones. Los mismos dragones que ahora lo trataban como igual, al desconocer su condición de mestizo. Pero él no era como ellos, nunca lo había sido y nunca lo sería, sus ideales seguían fieles a sus creencias.

Sí, es posible que lo estuviera haciendo a propósito. Pero, ¿no era esa la esencia de comprobar el verdadero carácter de un soldado? No le servía que fuera fiel, que fuera leal, que fuera siervo de los dragones, que siguiera las órdenes sin más, sin repicar, sin opinar, eso era lo común entre las filas del ejército. Demasiado habitual y aburrido. Y lo aburrido no le interesaba. Sabía que su forma de ser no encajaba con la de los dragones, lo sabía hasta el punto de que solía ocultarla en la mayoría de las ocasiones, siendo el soldado instruido que habían enseñado. Pero hoy no tenían que ser soldados; así que.. ¿por qué no presionar a Alexander?—. Tampoco es algo que deba preocuparte, ya que no tendrás que soportar mis excéntricas manías si lo haces bien —aclaró y añadió—: y por ahora parece que lo vas entendiendo, Alexander.

Le palmeó el hombro con una sonrisa bravucona. Si se estaba metiendo con él o no era algo que se guardaba para sí mismo, pero era algo que el soldado debería soportar o, por el contrario, volver a replicar. Apartó la diestra del hombro ajeno y se aventuró hacia el interior del laberinto de calles de Talos.

****

Media hora más tarde ambos soldados se encontraban delante de una casa. Sus ventanas estaban cerradas y su puerta parecía querer caerse con solo mirarla. Un rectángulo con rejas a la altura de los ojos hacía de pequeña mirilla cerrada de primeras con una puertecilla de madera. Cedrik miró un instante a Alexander antes de golpear con los nudillos la quejumbrosa puerta. Tres fueron los golpes. Ni uno más ni uno menos. El mestizo se apartó de la puerta un par de pasos hacia atrás, para situarse al lado del soldado, y mirarlo de reojo. Pasado un par de minutos la puertecita de madera se abrió para asomar por ella una mujer de rellenas mejillas—. ¿Quién va? —preguntó pero sus pequeños ojos los observaban inquisidores—. Dile a Bratak que Cedrik quiere verlo —y sin recibir respuesta la puertecilla se cerró de un portazo para dejarlos en medio de la calle. El Teniente cambió el peso del cuerpo a la otra pierna—. Que mujer más receptiva... —dijo irónico.

Los iris del mestizo vagaron por la fachada en busca de un acceso distinto a esa puerta. Sus párpados se entrecerraron unos instantes, a la par que se movía por la calle para ver mejor la fachada. Se llevó la diestra al mentón palpándolo pensativo—. Tenemos que entrar ahí y la única vía que veo es esa —la misma diestra señaló el portillo que poco antes había estado observando—, ¿cómo se te da la escalada?





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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Alexander Mizure el Miér Mayo 30 2018, 17:41

El momento le pareció tenso ya que no sabía como el dragón se tomaría sus palabras pero al parecer no se las tomó mal; algo extraño pues la mayoría de los dragones eran muy arrogantes aparte de despreciables y no aceptarían otra cosa que la molesta sumisión, su superior parecía un tipo diferente de dragón.
-Estoy trabajando en ello, señor -dijo medio en broma, medio en serio. Lo cierto es que tenía que mejorar su paciencia pues muchas palabras como esas con el dragón equivocado podría resultarle muy caro.

Las palabras de Cedrik le desconcertaron y aún más el gesto que realizó, palmearle la espalda, ese gesto sumamente humano y de compañerismo tan poco propio de un dragón. Le dejó paralizado y sin saber cómo tomárselo o cómo responder realmente así que su velocidad de reacción fue lenta. Se limitó a quedarse en el sitió sorprendido pero finalmente se volteó para mirarlo y replicar:
-Aprendo deprisa, Cedrik, no habrá problema.

Tiempo después estaban ante la fachada de una casa y Cedrik pico a la puerta solo para que una puertecita de madera se abriera dejando ver a una mujer que les miró con desconfianza. Alexander observó la escena con curiosidad y vio como la mujer le cerraba a puertecita a la cara sin responder a las palabras de Cedrik.
-No pareces caerle muy bien -se limitó a comentar sin mucho interés por el asunto luego observó el portillo que señalaba Cedrik.
-Bastante bien -comentó Alexander mientras comenzaba a trepar por la casa hasta llegar a la ventana. No fue difícil llegar hasta arriba donde observó un piso de maderas que parecía abandonado, tal vez fuera una especie de desván. No había dado los primeros pasos cuando escuchó unas voces procedentes de la calle, al asomarse por la ventana vio a Cedrik rodeado por unos cuantos tipos.
-Adiós a la discreción  -comentó resignado mientras se planteaba si volver a bajar para ayudar a Cedrik o bajar por las escaleras para abrirle la puerta desde ese lado. De todos modos, Cedrik era un dragón así que podía defenderse bien solo.

Entonces unos crujidos en las tablas de madera le advirtieron de otra persona en aquel lugar justo a tiempo para apartarse esquivando un puñetazo. Se giró y vio a dos tipos justo delante suya. Se acabó volteando y lanzó un golpe al más cercano. Iniciando la pelea. Una pelea que Alexander estaba seguro de ganar con facilidad.


Última edición por Alexander Mizure el Sáb Jun 02 2018, 11:26, editado 1 vez




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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Yanara el Vie Jun 01 2018, 23:50

Me aburría.
La guardia estaba siendo de lo más monótona, silenciosa y eterna. A ratos se me desencajaba la mandíbula de pura resignación. ¡Y aún me quedaban unas horas! Todo estaba tan tranquilo... era realmente molesto. Apoyaba mi codo en el muro y mi barbilla en la palma de mi mano. Mi mirada barría una y otra vez la línea irregular de los tejados de la ciudad. Como si a través de estos fuera a detectar los posibles problemas que hubiera en las calles.

... ¡Eso es!

Me erguí con soltura, buscando a mi compañero, unos metros alejado de mí. Elevé el pulgar y el índice, metiéndomelos en la boca para lanzar un silbido repentino que, obviamente, llamó su atención—. Voy a patrullar por la ciudad un rato. —le hice saber, con despreocupación.

¿Sola? No deberías, Yanara.

Prometo no meterme en problemas. —enuncié como mentira velada, rodando los ojos. No tenía ni la más mínima intención de buscarlos. Otra cosa bien diferente era que me diese con ellos de cara.

Pero...

Necesito mover las piernas. Sólo será un paseo. No tardaré. —cambié de estrategia. Irme, me iba a ir igual, independientemente cómo se lo tomara mi compañero. Mi comportamiento impulsivo y obstinado no era algo que le pillase de nuevas.

Bajé de las almenas del castillo, y me metí en el laberinto que suponían las calles de Talos. Sin saber bien por qué, mis pasos me llevaron, poco a poco, a los suburbios de la ciudad. No podía decir que ese olor a podredumbre, esa pobreza y agonía que se respiraba en el ambiente, me sorprendiese. Era la zona que solíamos evitar a sabiendas. Sobre todo, cuando íbamos solos. No se podía garantizar ni la seguridad de un soldado en esos bajos fondos.

Un hormigueo extraño era lo que tiraba de mí en ese momento. Algo difícil de explicar. Como un empujón etéreo que me llevaba por las calles con aparente aleatoriedad. ¿Aparente? No tenía ni la más remota idea de que realmente no estaba allí por casualidad—. ¿Ced? —cuando vi y reconocí al rubio, así lo pensé, ignorando que había alguien más con él. Ese humano, fuera de mi campo de visión, con el que tenía un parentesco del todo especial del que ninguno de los dos era consciente. Mi murmullo no llegó a oídos ajenos.

Fruncí el ceño al verlo rodeado de unos personajes que no tenían toda la pinta de buscarlo para ir de cañas. ¿Iba vestido de paisano?— ¡Eh! —di una voz, para llamar la atención de los presentes. ¿Cómo lo hacía para meterse en tantos problemas siempre?— No pretenderéis divertiros solo con él, ¿verdad? —una sonrisa suficiente se mostró en mis labios. Hubo un momento en el que se lo pensaron porque, a diferencia de Cedrik, yo llevaba el uniforme que me descubría como soldado del Ejército.

Pero, quién sabe si por ser mujer, o ser ellos mayoría, no les costó envalentonarse. Fanfarrones, dejaron que me acercase. Me resultó del todo divertido que pensaran que yo estaba de su lado. Al menos, no se mostraron hostiles conmigo hasta que cerré uno de mis puños y se lo tatué al más cercano en la cara. Y entonces, el jaleo comenzó, en el que volaron patadas, gruñidos y puñetazos. No me era difícil esquivar esos golpes, aunque he de reconocer que alguno me llevé. Por propias enseñanzas del ejército, terminé buscando la espalda de Cedrik con la mía—. ¿Por qué te emperras en ir solo a todos lados si sabes que los líos te persiguen siempre? —pregunté con sorna, antes de separarme y, sin haberlo previsto, que uno de los atacantes me abordara por detrás, sujetándome los brazos en un abrazo firme que sólo pude romper con un brusco cabezazo hacia atrás. Atiné a darle en su semblante y, hacerle perder el equilibrio. Lo que no calculé bien fue esa sujección que también me hizo caer a mí, hasta que su espalda diera con el embarrado suelo. Del golpe, me soltó y yo no dudé en apartarme con rapidez. Cuando quisimos darnos cuenta, todos los atacantes estaban tirados por el suelo, retorciéndose de dolor o, tal vez, esperando que la cabeza dejara de darle vueltas. Pero yo no tenía ojos más que para el mestizo—. ¿Qué estás haciendo por aquí?




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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Cedrik el Mar Jun 05 2018, 14:20

Y eso que suelo caer bien a las damas —se jactó con una sonrisa ladina. Lo cierto es que no le extrañaba ese comportamiento. La última vez que estuvo en esa casa habían acabado a puñetazos. Pero esa era otra historia. Pateó el recuerdo mental hacia un pozo oscuro de su memoria—. Pues a trepar —ordenó, a la par que veía cómo Alexander se ponía manos a la obra. El sonido de la puerta de entrada lo hizo centrar su atención en la misma tras comprobar que el soldado había conseguido alcanzar la ventana. Mil avernos congelados. Fistein, el segundo de Bratak, apareció con un grupo que pronto lo rodearon— ¡Caballeros! ¡Qué grata coincidencia! —hizo una leve reverencia con la cabeza en señal de respeto -o algo así- y alzó ambas manos en son de paz—. ¡Grata y un cuerno! —rugió el más feo y con la cara más amoratada— Vamos Bistek —inició en un tono afable pero fue interrumpido— ¡Es Fistein! —rugió el contrario— Eso sí, Bistek, lo que he dicho; ¿no estarás cabreado por lo del otro día? Solo fue una pequeña pelea entre amigos —sonrió con toda la fingida inocencia que podía—. Vaaaamos, si ahora estás más guapo —esquivó uno de los torpes golpes de Bistek, al verse rápidamente incitado, y el militar volvió a levantar las manos para evitar que los otros que lo rodeaban iniciaran el combate—. ¡Ey, ey, no pasa nada tranquilos! —miró a los otros evaluando las posibilidades de acción—. Sólo he venido a hablar con Bratak —aclaró tras examinar a los otros y centrarse de nuevo en Fistein—. Y nosotros solo vamos a hacerte picadillo para los chacales—. Una sonrisa circunstancial se le dibujó en la cara al mestizo.

¡Eh! No pretenderéis divertiros solo con él, ¿verdad?

Los múltiples pares de ojos que estaban centrados en él se desviaron mordaces hacia la figura femenina y Cedrik entrecerró los ojos con cara de “Pero qué demonios!?”. Los gélidos la recorrieron de arriba a abajo en un intento por no gritarle lo que estaba pensando. ¿Cómo se le ocurría venir a ese lugar de Talos en uniforme? ¡EN UNIFORME! Buscó al compañero que debería ir con ella, que para su no tan sorpresa no la acompañaba, y un gruñido emergió implacable en su garganta. Descendió la zurda del estado de haya paz que procesaba y se llevó la diestra a la frente en un gesto que demostraba, más que paz y tranquilidad, tensión y mala hostia. No estuvo seguro si su mal humor aumentó con ella vestida de militar o los hombres de Bratak babeando por la vulnerabilidad de Yanara. Que equivocados estaban. Pero igualmente lo cabreaba—. Ni te acerques —la férrea mano del mestizo atrapó a Fistein de la pechera y lo lanzó contra los del lateral al ver que se acercaba demasiado a ella.

Se agachó girando sobre su talón y extendiendo la pierna para golpear a uno de los atacantes y que éste cayera al suelo. Se levantó para mirar sobre su hombro a la menuda rubia que tenía tras él—. Dijo la que siempre inicia las peleas; menos hablar y más golpear —comentó antes de correr contra Fistein que parecía obcecado en levantarse. Lo aplacó en un instante y le golpeó la amoratada cara. Prosiguieron algunas patadas, mordidas, gritos y puñetazos más. Hasta que el último de ellos cayó con un quejido contra el suelo. Cedrik se levantó y fue directo a ella para tomarla de la casaca—. Eso debería preguntarte yo: ¿Qué avernos hacer con esto aquí? ¿Y tu compañero? —aunque sinceramente ya sabría qué contestaría -porque las misiones que les mandaban últimamente eran demasiado aburridas para ambos- soltó la casaca—. ¡Bah! —cedió— ¿Recuerdas la otra noche cuando te dije que había estado apostando en los barrios fondos? —miró hacia arriba. A la ventana por la que había desaparecido Alexander. Llevó el pulgar y el índice a los labios para captar la atención del soldado con un sonoro silbido. Esperó unos instantes para ver si había señales de vida—. Pues he venido a por esos planos de los que hablaban. Si estaba en lo cierto es posible que consigamos encontrar algo interesante en esa mina y que dejen de mandarnos misiones de patrulla —la miró de soslayo—. Y, sí, puedes venir —se anticipó, sabiendo que sería un: “Quiero ir”, “No”, “Voy a ir”, “He dicho que no”, “Me da igual lo que digas iré”, “Serás un estorbo”, golpes y esquivar golpes, “Está bien pero estate quieta”—, pero deshazte de eso —refiriéndose al uniforme.





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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Alexander Mizure el Sáb Jul 21 2018, 18:36

El primero de los tipos se lanzó contra Alexander y trato de darle un puñetazo. Este esquivo moviéndose hacia un lado y sujeto su brazo, reteniéndolo el tiempo necesario para darle un rodillazo  en el estómago.

Este se arqueó debido al dolor y Alexander lo agarró del cuello de la vestimenta y lo tiraba por la ventana, antes de voltearse y pegarle un puñetazo al otro tipo que se lanzaba sobre él.

El tipo se llevó la mano hacia el rostro debido al dolor del golpe, pero pronto contraatacó lanzándole una lluvia de puñetazos que Alexander desvió y paro con los brazos. Luego  aprovechando la fatiga del hombre se acercó y le metió un derechazo que lo tumbó.

Pero el ruido atrajo a más personas, estás entraron en la estancia con cara de pocos amigos. Lo superaban en número pero Alexander contaba con que estaban borrachos y él estaba entrenado para el combate, además de unas asombrosas cualidades innatas que lo hacían sobresalir en este terreno sobre muchos.

Los tipos lo rodearon y se lanzaron contra él. Alexander tuvo que recurrir a sus mejores movimientos para salir airoso pero no se libró de algún golpe que otro como un golpe en la cara. El labio recibió una herida que comenzó a emanar un poco de sangre.

Alexander salió de la estancia y, mientras lo hacía,  era cada vez más consciente de una extraña sensación. Un hormigueo muy fuerte que recorría su cuerpo. Pero a pesar de eso, Alexander trato de ignorar esa sensación. No era la primera vez que en su pasado tenía sensaciones extrañas y lo mejor era ignorarlas Así pasarían antes.

Llegó hasta la puerta y la abrió con una sonrisa seria pero que no perdía un deje burlón.
-Puerta abierta, Cedrik, espero que no te hayas abu… -Alexander miro hacia abajo y se percató de los cuerpos de maleantes tirados por el suelo -veo que has estado bastante entretenido.

Pelear le había puesto de buen humor… demasiado dada la situación. Aún notaba la adrenalina recorriendo su cuerpo. Fue entonces que las sensaciones se volvieron más fuertes. Debía ser por efecto de la adrenalina pues sentía un intenso calor y como si golpearan su pecho con fuerza.

Fue entonces reparó que había otra persona en aquel callejón, alzó la vista para observarla y se percató de que era una hermosa rubia de ojos color avellana. ¿Sería dragona? Era muy probable ya que llevaba el uniforme del ejército aunque igual que él podría pertenecer a la sección humana.

Con una sonrisa encantadora y pasos seguros se acercó a ella con confianza y decisión.
-Hola, Soy Alexander Mizure -preguntó de manera cortés  y a la vez galante, mientras tendía su mano hacia ella en gesto de saludo -¿Y tú quién eres?




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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Yanara el Lun Jul 23 2018, 15:11

Sonreí con satisfacción al ver cómo Cedrik pecaba de sobreprotector otra vez, poniendo una sonrisa petulante en mi cara por creerme el maldito centro de atención. Porque por muy soldado y pequeña que fuese... era la única mujer del lugar.

Reí sin contención con esa reacción de mi compañero, agarrándome de las solapas de la casaca para pedirme explicaciones e, inmediatamente después, dármelas— ... —he de reconocer que me pilló desprevenida para poder darle una respuesta del todo locuaz— Como si no lo supieras. —contesté, coqueta, sin perder esa sonrisa burlona, y hasta desafiante. ¿Cuándo iba a aprender Cedrik que podía cuidarme sola? Aún tardé en recolocarme la casaca cuando me soltó, con hastío, incapaz de hacerme cambiar el gesto divertido. Asentí por su pregunta, siguiendo su mirada hasta esa ventana del primer piso, sin entender el motivo del silbido del mestizo. Él continuó, contestando con una pequeña actualización que explicaba directamente lo que estaba haciendo allí. Y en mi mirada brilló la emoción a la que el híbrido capituló sin siquiera negarme la posibilidad. ¡No iba a regresarme al castillo ahora que me estaba divirtiendo por fin!— Entonces, ¿a qué esperamos? —inquirí de forma retórica con una amplia sonrisa, antes de esa última indicación de Ced—. Vaaaale. —alargué el tiempo de las sílabas justo después de resoplar, en tono cansino, en lo que me quitaba la carcasa, para quedarme con una camisa de lino, liviana y tirando la chaqueta sin mirar dónde cayera—. ¿Contento? —le saqué la lengua, divertida, antes de ser “abordada” por ese compañero de Cedrik que no había visto hasta entonces.

Y ese extraño hormigueo que ya había sentido mientras deambulaba por las calles pareció acrecentarse por un momento—. Vaya. ¿Ahora también enseñan buenos modales en el Ejército? —lancé mi mano para estrechársela, sin atender siquiera a la posibilidad que él quisiera pecar aún más de cortés y tomármela para besar el dorso. Ese tipo de gestos caballerosos no estaban hechos para mí—. Soy Yanara. —me presenté—. Prima de Cedrik. —levanté la mano libre, señalando a mi espalda con el pulgar, segura de que el rubio estaría por ahí.

Entonces, mis ojos miraron más allá, viendo esa suculenta puerta que permanecía abierta, invitándonos a entrar y husmear en el interior de la casa—. ¡Bueno!—exclamé. Una vez las presentaciones estaban hechas, me adelanté a los dos—. Veamos que podemos encontrar. —murmuré ya en la parte alta de las escaleras, haciendo entrada en el lugar sin miramientos… y, quizás, sin mucho cuidado.




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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Cedrik el Lun Ago 06 2018, 18:28

Esa mujer conseguía que un enfado por verla allí en medio de los bajos fondos, con el uniforme, se licuara en una calma pasiva de tranquilidad. Siempre había supuesto que se debía a que en realidad no podía cabrearse con ella del todo, por muy molesto que fuera, ella siempre acababa apaciguando su mal genio con una sonrisa, una perspicacia femenina o un parpadea o pestañas. Mujer diabólica. Discutir con la rubia ahora no era buen momento, estaba claro, pero cuando regresaran a casa iban a tener una charla bastante acalorada. Su mente divagó con el alargamiento de las sílabas en ese intento por cabrearlo y, por una fracción de segundo, que se dedicó a recorrer el cuerpo femenino mientras ella se deshacía obedientemente de la casaca, lo hizo sonreír ladino. La idea de volver a casa no le estaba resultando tan mala mientras la apretada camisa resaltaba la curva proveniente de sus senos y se ajustaba a la cintura perdiéndose por el inicio de la cintura. Una ceja se alzó cuando su vista cazó el gesto divertido de sacarle la lengua y fue incapaz de no sonreír—. Cuidado con esa lengua, no vayas a perderla —comentó con diversión. El enfado se había ido por la alcantarilla

Casi, digo casi, se había olvidado de Alexander cuando la puerta se abrió y oyó el tono masculino emergiendo de ella—. Lo esperábamos a él —contestó esa pregunta olvidada de momentos antes—. Mi descripción de diversión dista un poco de patearle el culo a un par de matones de tres al cuarto —comentó hacia Alexander. Le guiñó un ojo a Yanara y, mientras el dúo se presentaba, se encaminó hacia el inconsciente Fistein para registrarlo con intención. Sus manos revisaban cada bolsillo y pliegue buscando la llave del posible baúl o armario que protegiera el mapa que buscaba. Nada—. Aquí no está, debí imaginar que lo tenía ella —siempre lo tenían ellas. Mil avernos. Se levantó de su acuclillada postura y se dirigió hacia Alexander, al ver que Yanara se había adelantado y apoyó la mano en su hombro del soldado—. ¿Ves a Yanara? —preguntó en un tono de amenaza claro y le dedicó una mirada sombría—. Guarda sus espaldas como si fueras su maldita sombra, ¿me has entendido?.

Y más le valía al soldado que las guardara o lo destriparía vivo.

No es que Nara fuera una dama en apuros y era consciente de que podía protegerse sola pero seguía siendo una mujer. Su masa corporal era más pequeña que cualquier hombre y, pese a ser híbrida, si se encontraba con un mestizo o un dragón era posible que saliera lastimada. Dicho esto apartó la mano del hombro de Alexander y se encaminó hacia la puerta donde la rubia ya había desaparecido de su vista. A tiempo estuvo de ver como la mujer de gruesas mejillas se abalanzaba contra Yanara en un gruñido que parecía más animal que de mujer, pero antes de poder dar un paso a su dirección para atrapar el cuerpo que caía por el peso de la masa corporal de la rechoncha mujer, el filo de un arma lo hizo retroceder para esquivarlo—. ¡Joder, Alexander!, ¿no se supone que te habían encargado de los de la casa? —no pudo despotricar de más contra el soldado pues el siguiente ataque lo tuvo que detener con las manos desnudas. El cortante rasgar de las palmas le hizo gruñir y empujó el arma contra el atacante. La sangre goteaba de sus manos contra el suelo mientras se movía con pasos estudiados al son del enemigo. Estudiándose mutuamente.

El problema de pelear es que los primeros estaban empezando a recobrar el aliento. Las maldiciones se alzaban como un cántico murmurante de muertos vivientes en el callejón, anunciando que pronto los que lo habían rodeado, al menos algunos, los más resistentes, serían el refuerzo de los que habían quedado en la casa. El mestizo observó como Yanara se intentaba zafar de la petulante mujer y a la espalda de Alexander alguien parecía tambalearse hasta sacudir la cabeza e intentar recobrar la lucidez combativa—. ¡Cerrad esa maldita puerta! —ordenó en una evidente distracción de su propio combate y eso dio ventaja al contrario. Vio tarde la estocada, y la sintió más ávidamente cuando rasgó parte de su bíceps provocando que la sangre borbotones. Gruñó centrando ahora toda su atención en su contrincante y desenfundó la espada. Dos golpes parados y una estocada fue suficiente para que el enemigo cayera al suelo en un gorgoteo ahogado por su propia sangre.

Cuando volvió a mirar hacia la puerta, Alexander parecía estar intentando zafarse de unos férreos brazos que lo apresionaban desde la espalda y varios individuos más se alzaban desde el callejón para ser un nuevo problema. Sus gélidos se desviaron hacia el inicio de las escaleras donde Yanara y la mejillas rollizas habían estado peleando; para su sorpresa ninguna de las dos estaban allí. El sonido de muebles rotos, de la habitación contigua, le anunció que las mujeres había llevado su pelea a esa sala. Con un gruñido de molestia ignoró esa necesidad imperante de ir con ella para ayudarla y se dirigió hacia la puerta. Su intención era cerrarla de una vez para ganar algo de tiempo.





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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Alexander Mizure el Miér Sep 05 2018, 21:11

Alexander salió de la casa para escuchar la voz de Cedrik hablando con otra personaje. Seguir la dirección hacia donde se dirigía la voz le hizo ver a una mujer de rubios cabellos y vestida con una camisa de lino verde.

La mirada que Cedrik le dedicó mientras comentaba que su idea de diversión era otra, hizo que Alexander los mirara con curiosidad. ¿Se referiría a algún tipo de chiste privado o lo que era privado sería su tipo de relación? No importaba, lo que le preocupaba era la misión y no con quien un dragón compartiera cama.

No le dio más vueltas mientras se acercaba a la mujer rubia para presentarse. Las palabras que le dedicó hicieron que Alexander sonriera de medio lado con diversión.
-Los modales vienen de casa, en el ejército no se imparte esa disciplina -continuó su broma mientras estrechaba su mano con firmeza. Un saludo cordial destinado a una compañera del ejército.

Su vista se dirigió hacia la puerta de entrada, por la que acaba de salir, esperando órdenes para volver a entrar. La forma en que Yanara entró en la casa demostraron que además de hermosa era valiente y decidida, le agradaba… o le agradaría excepto por un pequeño detalle: eso de “Prima de Cedrik” que la confirmaban como una lagartija más de todas las que recorrían esa maldita ciudad aterrando a los que estaban por debajo de su posición.

Cuando Cedrik se acercó más a él, Alexander le miró de reojo. No le hizo ninguna gracia que apoyará la mano en su hombro, haciendo que su interior gruñera por unos momentos. No era nada contra él, de hecho podría decirse que hasta era buen tipo, pero seguía siendo un dragón y eso significaba que no podía fiarse de él completamente. Obviamente no realizó ningún signo que lo exteriorizara.
-Como órdenes, señor -dijo asintiendo con la cabeza antes de entrar en la casa.

En la casa todo se complicó, Alexander terminó siendo rodeado por unos fuertes brazos que trataron de impedirle el movimiento. Llevó la cabeza hacia atrás para aplicarle un fuerte cabezazo, seguido por flexionar las piernas y propinarle una fuerte patada en sus partes íntimas. Tras eso voltear y pegarle un fuerte puñetazo terminó el trabajo.

Cedrik ordenó cerrar la puerta, pues los hombres del exterior se estaban despertando. Al estar más cerca de Cedrik, Alexander se echó contra la puerta y la cerró. Tras eso salió corriendo hacia donde se encontraba Yanara saltando por encima del tipo al que acaba de noquear y por el que se había cargado Cedrik.

Por los golpes, Yanara parecía estar teniendo su propia pelea. Aunque por lo que había visto no requería de mucha ayuda no acudir supondría estar desobedeciendo una orden directa. Algo que no debía ocurrir si quería ganarse una posición segura en el ejército.




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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Yanara el Miér Sep 19 2018, 17:21

La bienvenida a esa casa no fue de las más calurosas que había llegado a tener, cuando aquella voluptuosa mujer me cayó encima. Literal. Mi espalda golpeó el suelo y, por el peso que me aplastó contra éste, mis pulmones soltaron el aire bruscamente. Un quejido ahogado sonó en mi garganta antes de que hiciera por zafarme de mi contrincante. Conseguí rodar hasta acabar de lado las dos. Con rapidez, me aparté de ella y al incorporarme, me apoyé en la pared bajo las escaleras. Ese hormigueo en el pecho, ya pasó a ser molestia cuando la adrenalina de la pelea se esparció por cada fibra de mi ser como la arena por el suelo. Apreté los dientes, justo antes de ser yo la que se lanzara contra aquella mujer, al incorporarse. De la inercia, las dos acabamos en esa especie de salón contiguo, en el que continuamos ese baile de fintas y golpes. La falta de destreza en la lucha cuerpo a cuerpo, mi contrincante la suplía tirándome todo lo que tuviera a mano que fuese eficazmente arrojadizo. Más de una silla impactó contra mi figura, habiéndome cubierto a tiempo. No fue precisamente una blasfemia las que escaparon de mis labios. De lejos, fuera de la jurisdicción de mi concentración, los gruñidos y exclamaciones de mis compañeros llegaban vagamente a mis oídos.

Llegó un momento, en el que ambas, de forma silenciosa, nos mantuvimos cara a cara, midiéndonos desde la distancia. ella se limpiaba ese hilo carmesí que escurría de la comisura de sus labios, mientras yo volvía a alzar los puños. No quería admitir que había algo que no me dejaba concentrarme como otras veces. Pero no pude darle más vueltas al ver que la mujer volvía a la carga, queriendo agarrar mis muñecas para inmovilizarme. Forcejeamos hasta que de un golpe rápido y seco, le di un cabezazo para desubicarla. En realidad, apenas nos habíamos movido de sitio, siendo yo la que daba la espalda a la puerta de esa habitación y, por ende, al pasillo y hueco de las escaleras. Los pasos de Mizure, me hicieron mirarlo por encima del hombro y sonreír triunfal—. Está todo controlado. —o eso quería pensar. Pues, mi contrincante aprovechó que yo había bajado la guardia para volver a usarme de tope en sus placajes. Pero a las dos se nos fue de las manos.
Esa pared débil del hueco de las escaleras, cedió ante el choque con la inercia de ambas... y yo no tuve tiempo de agarrarme a nada para rodar escalones abajo, hacia ese sótano en el que no se colaba apenas luz. En mi espalda, se tatuaron cada uno de los bordes de los escalones de madera y cuando por fin, llegamos abajo, creo que no había hueso que no tuviera roto. Ni que decir tiene que la nube de polvo que generó la pared rota, no ayudó a que yo pudiera ver lo que tenía alrededor. Al intentar removerme otra vez, adolorida, descubrí que la mujer había perdido el sentido. Seguramente ella se había llevado los mismos golpes que yo, pero en la cabeza.

Con algo de trabajo, me apoyé en mis codos, para salir de debajo de aquel peso muerto que no me daría problemas. Al menos, de momento. Tosí un par de veces, para limpiar mis pulmones, llevando una de mis manos a la zona lumbar, que ahora respondía con meros pinchazos. En realidad, hubo unos instantes que no supe con certeza qué me dolía más de todo mi cuerpo. Suspiré, terminando de levantarme—. ¡Estoy bien! —contesté a Ced y Alexander, en lo que hacía un barrido con la mirada por aquel agujero. La facilidad que tenía para ver en la penumbra, por ser una mestiza, era algo de lo que llegué a enorgullecerme en aquel momento. Parpadeé un par de veces, frunciendo el ceño, ante lo que empezaba a vislumbrar en esa casi total oscuridad: al fondo de la estancia, había una mesa con papeles. Montones de papeles que resultaban hasta sospechosos, para lo ruinosa que estaba la edificación y el escondite que resultaba del todo fortuito para tanta información aparente. Por eso, mi primer instinto fue acercarme, buscar una vela que no tardé en prender y, con esa pequeña ayuda, buscar algún indicio de información relevante, olvidándome completamente de lo que pudiera estar pasando arriba.





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Re: Caminando entre dragones [FB] [Cedrik]

Mensaje por Cedrik el Jue Oct 11 2018, 18:19

Si tenía que describir esa escena podía hacerlo como: típica. Algo asiduo y particular en sus vidas, y tan descarado que le inflaba la vena de la sien. ¿Por qué avernos siempre acababan en situaciones así?¿No era más sencillo ser discretos?. Pero entonces recordaba que la prudencia no formaba parte de ellos. Al menos no de la rubia desaparecida en la sala contigua y de sí mismo; quizás, solo quizás, Mizure se salvara de ser un buscaproblemas. O no, el tiempo lo diría. Cuando Cedrik alcanzó la puerta para cerrarla: el sonido de un hueso roto, junto a un alarido, le provocó una mueca de dolor por empatizar con el enemigo; eso debía de doler. Horrores. Mas su mente, de vuelta centrada, buscó una solución para que los empujones de los recuperados bastardos no cedieran en ese pulso de cerrar la puerta de la morada. Alexander parecía haberse perdido en la habitación por la que, poco antes, las mujeres desaparecieron. Un gruñido escapó de su garganta en esa insistencia por contrapesar los empujones de los de fuera; ¡joder! y tampoco podría echarle nada en cara a ese soldado pues parecía haberle hecho caso en proteger a su prima .

Un golpe seco, un alarido más y un empeñón más necesarios para que la puerta se cerrara con un sonoro golpetazo. El mestizo, sin darse aún por vencido, cogió uno de las cómodas cercanas para amurallar la puerta y bufó cuando recordó que las escaleras daban a una apertura que, ciertamente, usarían de entrada. Si eran listos…. El estruendo de lo que después descubriría era una pared despedazada por la pelea de las féminas lo sacó de sus cavilaciones e hizo que apremiera el paso hacia donde sus dos compañeros se habían perdido minutos antes—. ¡NARA! —vociferó con alarma cuando alcanzó la oquedad donde Alexander parecía permanecer. Las siluetas de ambas mujeres en el fondo de las escaleras hicieron que el mestizo contuviera el aliento durante el tiempo en que sintió como su corazón se detenía al no recibir respuesta. Tres… cuatro… cinco eternos segundos que causó una expiración de ese aire contenido al oír por fin la voz de Nara—. ¿Podrías dejar de tomar siestas en momentos como este? —la regañó. Una forma de alegrarse de que estuviera bien. Y en contrapartida ella contestaría alguna frase ingeniosa que lo haría sonreír.

La mano del rubio palmeó a Alexander con determinación—. Bajemos. No tardarán en tirar la puerta abajo o usar la ventana del piso superior; con suerte es posible que haya otra salida en ese sótano...esperemos que así sea o seremos como unos asquerosos ratones cayendo en una evidente y gran trampa —aseguró y descendió hacia el interior del sótano seguido de Alexander. Para cuando alcanzaron el último de los escalones, donde una inconsciente mejillas rollizas permanecía inconsciente, sus ojos parpadearon para adecuarse a la vela que Nara había prendido y con premura la ayudaron a buscar. El sonido de los insistentes golpes del piso superior apremiaban esa búsqueda, augurando que tenían poco tiempo para hallar lo que buscaban y encontraran una forma de salir—. No —anunció ante el boceto que uno de los dos le mostraron—. Era la distribución de una tienda con la fachada y la entrada a una mina en su interior… algo como... —rebuscó algo más sobre los papiros y el caer de algunos papeles que Nara movió le hicieron mirar en su dirección—. Déjame ver ese —comprobó su contenido cuando lo acercó y entrecerró los párpados—. Eres la mejor —sonrió ladino, complacido porque algo de todo aquello saliera bien, y enrolló el pergamino para guardarlo en el falso forro de la camisa de lino—. Ahora salgamos de aquí.

Tiempo después, en una esquina penumbrosa de una de las tabernas de los suburbios, los militares revisarían ese adquisición que los llevaría a pensar en su siguientes pasos.





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