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I pull their strings, they dance (Varlaam)

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I pull their strings, they dance (Varlaam)

Mensaje por Arsene el Jue Mayo 03 2018, 02:39

Las noches apremian a actividades desde recatadas e ilustres hasta viciosas y carnales, tristemente ninguna de estas cubría la de uno de mis fugaces intereses para esta noche, el silencio roto bruscamente por el silbido del acero y el crepitar de unas débiles antorchas que no llegaban hasta mis propias sombras era todo lo que nos acompañaba hoy, un par de sombras que me daban una perspectiva poco interferente en el espacio del guerrero que recorría sus aposentos con una marcada imposición, como si aquel reducido y escaso terreno perteneciera únicamente a él, pero por desgracia marcado por un obvio visitante, este no tan humilde ni recluido servidor que casualmente optó por deshacerse de su aburrimiento observando las riñas encarnizadas de otros, observando el combate gladiatoral de los que son demasiado desdichados para terminar aquí, o demasiado ansiosos por el fervor de las batallas, algo con lo que personalmente me siento levemente relacionado, solo levemente…

Aunque personalmente esa clase de actividades aunque estimulantes, me resultaban rígidas, no hay gracia en simplemente cortar a tu oponente a la mitad y esperar gratificación de ello, no, el combate requiere algo más, algo que a este gladiador por desgracia le faltaba completamente. Esencia, el toque personal de cada quien en cada gota de sangre que derramamos, aunque a las mujeres les basta con la esencia entre sus piernas, mentes cortas que no ven más allá de lo que sus manos perciben, ¿es por eso que vivimos de esta forma?

Honestamente espero que no, de ser ese el caso algún día no seremos más que animales sin otra necesidad que alimentarnos, en fin… ¿Habría acaso alguna sorpresa en los movimientos de este guerrero tan tosco y directo? ¿Algún cambio que pudiera sorprenderme? ¿Algo que lucir más allá de su espada? Si esto era todo lo que el espectáculo visceral del coliseo tenia para ofrecer entonces era una pena, habría dado lo que sea por encontrar un poco de sentido en la muerte como entretenimiento. Ultima oportunidad guerrero, sorpréndeme, usa algo más que tus músculos para deslumbrar a tu público.




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Re: I pull their strings, they dance (Varlaam)

Mensaje por Varlaam el Jue Mayo 03 2018, 02:42

Nombre del tema: I pull their strings, they dance
Personajes: Varlaam y Arsene
Ubicación: Coliseo de Talos

La vida de un guerrero era para Varlaam, el entrenamiento y el fortalecimiento constante de su cuerpo, su mente, su alma y su espíritu, si es que los dragones realmente poseían tal cosa como estas dos últimas. Realidad o no, el fortalecimiento de todos sus sentidos, correspondía en la diferencia entre una victoria, y una derrota en una batalla, y más para alguien que ahora no buscaba su gloría como quien fuese el más grandioso de todos los Capitanes que hubiese servido jamás en el Ejercito de Su Majestad, sino como el gladiador, como el esclavo dragón que ahora había vuelto a Talos con una finalidad que podría considerarse incluso más fuerte que la eterna búsqueda de la inmortalidad de su nombre, o la gloria: la venganza contra la puta que se jactaba de haber ganado un mundo y haber establecido un imperio cuando ni siquiera era capaz de reconocer a aquellos que habían dado su vida para ello y que merecían el honor, y la eterna gloria de que sus nombres se engrandecieran y fuesen hoy recordados.

Escama Roja recordaba con especial ahínco aquellas palabras de quien otrora fuese General del Ejército, y también recordaba bien la mirada de la Reina y su cara de ira contenida cuando este le dedicó aquellas palabras, para menospreciarla y hacerla quedar delante todo Talos como lo que era: una loca obsesa de poder que reclamaba una gloria que no le pertenecía. Que reclamaba una corona por la que apenas y había hecho nada. Un nombre que se había inmortalizado de una manera vulgar y despreciable y que los lamebotas de los dragones que seguían hoy por hoy sirviéndole seguían aceptando bajando la cabeza como si nada y sin más. Acatando todo lo que la rubia decía y ordenaba desde su trono. Eso era lo que había marcado la diferencia entre lo que una vez Varlaam llegó a creer y lo que no, pues ahora veía una verdad innegable: los reyes no peleaban sus guerras, y un rey que no peleaba sus guerras era inmerecedor de que su nombre fuese recordado, por eso, aquella “madre” jamás sería su reina.

Sonriendo de forma altiva, el Dragón que nunca se arrodilló caminó por los grandes pasillos del que sería su nuevo territorio, y salió a las arenas de entrenamiento, en una noche fría. Era parte de los especiales permisos que El Rojo le otorgaba: entrenaría solo, cuando y como lo dispusiera. El viaje desde Isaur hasta Talos había sido de muchos días, y esos largos días podían ser causa de que en su próximo encuentro, Varlaam perdiese, por eso, era momento de empezar nuevamente con el entrenamiento. Debía familiarizarse con el terreno nuevo, debía conocer el lugar donde empezaría a librar batalla tras batalla, y donde pronto haría conocer a todo Talos, que estaba más vivo que nunca, y que su nombre no debía ser olvidado porque el no estaba dispuesto a que su nombre fuese no más que una sombra delante de la Reina Madre. Ahí, en esas arenas, iba a engradecer aún más su propia gloria o iba a morir con una espada en mano, y siendo recordado como lo que era: un guerrero cuyo nombre quedaría para la posteridad.

El dragón había sido consciente de que no estaba solo desde un principio. Sabía que algo no iba bien y que una sombra merodeaba por ahí, tras de él, no por nada había sido el Capitán más joven del Ejercito. Sus sentidos eran más que diestros, y emboscarle era una tontería bastante absurda. Si fuese sido un asesino, habría hecho algo, pero la forma en la que sombra ajena se movía y le perseguía estaba lejos de ser alguien del Gremio, así que, solo por mera arrogancia, dejo saber a la sombra a que se iba a enfrentar si intentaba algo estúpido, así que una vez en el lugar de entrenamiento, tomo una espada y un escudo, y danzó en movimientos certeros y mortales que cortaban el viento, hasta que se detuvo, dando la espalda a la oculta mirada desconocida. –Ya has visto bien a lo que te enfrentas, merodeador, y estoy seguro que sabes bien quien soy…así que si valoras tu vida, será mejor que me enfrentes con honor y mueras dignamente, o huyas como un perro cobarde y olvides tu cometido aquí.
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Re: I pull their strings, they dance (Varlaam)

Mensaje por Arsene el Sáb Mayo 19 2018, 06:02

Tan directo, tan brusco, tan… poco pensado… ¿Es esto lo que cala en la mente de los guerreros devotos que tanto admiraba él? O tal vez era este un diamante en bruto, uno que requería de un refinamiento muy severo, un trato especial y urgente. -¿Disculpa? ¿Acaso sabe la serpiente el nombre del león al que observa desde un  árbol?-. Unos leves aplausos de reconocimiento dieron lugar a la tangible presencia de Arsene, una media sonrisa cruzando su rostro y una mirada ligera que examinaba cuidadosamente a aquel gladiador, nada del otro mundo para él sinceramente, pero aun así estaba aquí, simplemente movido por instinto a jalar las cuerdas que movían a aquel ser, cuerdas tan visibles como la sangre que derramó tan apasionadamente aquel día. –Y dime, ¿Qué obtendrás con una muerte que nadie atestigua? ¿Qué prestigio obtendrás de matar a alguien fuera de las miradas que tanto buscas en tu coliseo? ¿O es que simplemente no es horario de visitas?-.

Como obtener una respuesta significativa de aquel guerrero, algo que se alejara completamente de su espada y proviniera de lo más profundo de sus pensamientos, algo puramente de él y no de su afán por luchar, tal vez era imposible ahora mismo, pero eso significa que tenía una posibilidad, una muy pequeña tal vez, pero mientras pudiera, él  mantendría su interés. –Tengo que decir, tu forma de recibir a tus invitados deja mucho que desear, pero ciertamente no es por eso por lo que estoy aquí…- La media sonrisa finamente trazada en la cara del dragón se convirtió en una maliciosa curva, acompañada de una mirada enigmática y perforante hacia su conversador, una nueva máscara para este acto. –Dime gladiador, ¿Por qué crees que he venido hasta aquí?-

El silencio que sucedió a su pregunta se tornó terriblemente siniestro, meros segundos de una enervante intención que rebosaba de él como humo negro arremolinado de una fogata, expectante, ansioso, raudamente desesperado y crecientemente abrumador, que diría el guerrero que amenazaba de muerte al hombre que lo había observado hasta hace nada?




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Re: I pull their strings, they dance (Varlaam)

Mensaje por Varlaam el Sáb Mayo 19 2018, 07:21

El vigoroso dragón sabía que no podían existir personas tan estúpidas como para intentar algo en su contra de una forma tan vulgar como un asesinato, pues esa forma, para un guerrero de su nivel, era sumamente absurda. Varlaam no solo contaba con el hecho de tener unos sentidos por mucho muy superiores a los de los humanos ya por mera bendición y fortuna de su origen racial, sino también con el entrenamiento de mil años, como guerrero durante el Letargo por parte de antiguo mentor, como soldado en el Ejercito y como gladiador en las arenas del Coliseo de Isaur. Era un guerrero digno de los títulos que se había grajeado uno a uno y llevaba con orgullo. Por esa Varlaam Escama Roja, el Dragón que nunca se arrodilló había descartado esa idea desde el primer momento en que había sido consiente que alguien verdaderamente valiente o verdaderamente estúpido le seguía en una forma en la que creía que no iba a notar.

El vigoroso guerrero, bañado con la luz de la luna sobre el rubio oro de sus rizos y el tallado cuerpo de su forma humana, digno de admiración y forjado por el duro entrenamiento, escuchó con atención las palabras de la sombra merodeadora. Río, sin aún darle la cara, siguiendo de espaldas demostrándole que por mucho que hablara, si intentaba algo estúpido, iba a matarlo, y tenía la suficiente confianza en sus habilidades para saber que podía darle la espalda sin tener nada que temer, por cada palabra que el merodeador usó para referirse a él, dedujo inmediatamente de la clase de persona que se trataba, porque estaba cansado de escuchar la verborrea de dragones acomodados. El dragón caminó por el terreno de tierra, con espada en mano. –Si no es estúpida, le conviene a la serpiente saberlo bien, a menos que desee que esta noche sea la última bajo la garra y la furia del león al que pretende observar perturbando su paz.– Dijo, deteniéndose y girando su mirada hacia su desconocido acompañante.

Al son de su giró para ver desde sonde salía el desconocido, sonaron los aplausos. A Varlaam no se le dificulto mirar por completo la figura en medio de la oscuridad, era un dragón y aún en su forma humana, imposibilitado de transformarse gracias al collar de jade que yacía en su cuello como marca de su esclavitud, para el: un símbolo de su gloria, el cual llevaba con orgullo. Con evidencia, el dragón que nunca se arrodilló le fue difícil saber que se trataba de un dragón, pero si de un dragón que no conocía. –Eres muy valiente o muy estúpido para seguirme de esa forma y creer que no sería consiente de tu presencia.– Varlaam guardó silencio y escuchó ese siseo, y le recordó un tanto al cómo hacía unos días en Isaur Thyraxes había hecho algo semejante para traerle con él. –El mismo que obtendría matando a un dragón cuyo nombre desconozco y cuya cara jamás he visto. El resultado de matar a un dragón con un nombre que ni la Reina Madre de seguro recuerda es el mismo que obtendría de hacerlo ahora.– Sentenció.

El dragón guerrero le siguió mirando de reojo, y río altivo y sin importarle la referencia en cuanto al cómo trataba o no a sus invitados. Desvió la mirada y se dispuso dar unos pasos por la arena, moviendo la espada, probando su balance, mientras tenía el escudo en su otra mano. –No eres un invitado, eres un intruso. Una maldita cucaracha molesta que cree ser interesante, pero parece olvidarse del dragón con el que trata…– Respondió. –Si te arriesgas a venir hasta aquí, entrar en el territorio de un aristócrata en horas en las que hay un toque de queda vigente en la ciudad, es porque sabes quién soy, y sé que también sabes que no se me conoce por tener tolerancia precisamente con dragones como tú.– Le irritaba que aquel dragón creyese realmente que podía jugar con él. –Así que déjate de juegos y habla de una vez, antes de que esta conversación deje de tener algún tipo de relevancia.– Se cruzó de brazos y le miró, de arriba abajo. –Y ese rostro bonito sea lo único que me contenga de no romperlo.
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Re: I pull their strings, they dance (Varlaam)

Mensaje por Arsene el Jue Jul 05 2018, 06:23

Una vez más, que falta de tacto tan poco apetecible, aunque no podía culparlo de ella, dicen que con el poder viene la arrogancia, y entre los nuestros eso se cumple con todo detalle posible, solo que la gran mayoría lo demostraba de forma más sofisticada, o en algunos casos más hipócrita, la honestidad y las burdas expresiones del gladiador provocaban cierto dejo de apreciación, uno que mantenía por mera cortesía y una levemente extendida fe de que no habrían decepciones mayores, aunque con las directas expresiones del luchador transmitía cierta idea por debajo de las líneas, una certera intuición que se acentuaba en los pensamientos menos densos de Arsene y matizaban sus siguientes palabras.

-Temo que el problema no es precisamente con quien estoy tratando, sino con quien tratas tú mismo, ¿que jamás te enseñaron a conocer a tu enemigo antes de enfrentarte a él? Harías bien en recordar que las batallas no se libran únicamente con espadas y lanzas-. La mirada del joven aumentaba en intensidad mientras que su sonrisa seguía decorando sombríamente su rostro, y no se trataba de simple valentía o inocente estupidez, la primera intención que ocultaba del conocimiento del guerrero era probar los límites de su capacidad mental, un cuerpo hábil no siempre posee la misma mente, y la esperanza de él era que aquel amenazador ser le demostrara que él era lo contrario, al menos para comenzar a cavar más profundo en su subconsciente, un atentado tan deleitable como macabro, o quizá cruel dependiendo de sus hallazgos.

-Sabes, no se trata de valor o de estupidez, se trata de curiosidad, pero si quieres mejores respuestas, te sugiero que bajes tu espada y pienses mejor lo que estás diciendo, o fácilmente podría ver como comienzas a blandir tu arma contra mí, nada distinto de un perro que solo se le ordena atacar a cualquiera que no sea su amo, y espero que no llegues a mostrarme que eres tal cosa, no quiero tener que marcharme sabiendo que perdí mi tiempo contigo-.

El joven dragón parpadeó rápidamente y comenzó a circular por el lugar, lejos de las sombras que hacia un instante lo ocultaban físicamente y sin apartar la vista de aquel gladiador tan airado por una provocación tan leve como era tener un espectador. –Pero antes de todo, ¿no se supone que el anfitrión se presente antes de exigir nombres ajenos?-




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Re: I pull their strings, they dance (Varlaam)

Mensaje por Varlaam el Lun Jul 09 2018, 07:00

Varlaam Escama Roja, el Dragón que nunca se arrodilló, nunca había sido, en los tiempos en que fue un glorioso Capitán, un soldado conocido por llevarse del todo bien con aquellos dragones que alcanzaban el título de aristócratas, el más alto rango que la sociedad dragónica otorgaba a todo dragón. Veía en las opulencias de la aristocracia la desdicha de perder aquello que la gloria y la guerra en el campo de batalla de ofrecía. Para un dragón que no podía vivir sin una guerra, era difícil imaginarse en aquella posición, incluso sabiendo que en un tiempo, en el tiempo en que aún mantenía un nexo de fe en la Reina Madre ese cargo era logrado por méritos, tal como él deseaba lograr su gloria. No era que los odiase, era simplemente la rivalidad entre la clase dedicada a la política, parte de lo que representaba ser un aristócrata, y la clase guerrera. Era una rivalidad social que había existido incluso mucho antes de la existencia de Varlaam, e incluso él y el mundo en el que ahora vivían no escapaba a ello.

Aquella tensión, agudizaba aún más el encuentro entre el vigoroso dragón y el extraño merodeador de las sombras que había ido con intenciones que Escama Roja aún desconocía. Era notable en cada palabra que Varlaam había dicho con anterioridad respondiendo con clara tosquedad al dragón que aún se hallaba en las sombras y dejándole en claro que si se trataba de un asesino más, uno de los tantos que ya habían intentado acabar con la vida del dragón en vano e inútiles intentos, estaba cometiendo el error más inútil de su vida y sus palabras eran la clara advertencia de que se largará mientras tenía la oportunidad de hacerlo. Eso, y la clara demostración de habilidad en batalla que había demostrado en su entrenamiento haciendo sombra sabiendo bien que el merodeador le observaba. Varlaam no estaba ni un poco cerca de ser un dragón estúpido, sabía bien que si nada de eso había alejado al dragón intruso, las intenciones eran otras, y ahora tocaba averiguar cuáles eran.

La mirada del vigoroso dragón se mantuvo impávida, llena como siempre de ese orgullo dragónico que el guerrero de rubios cabellos de oro tenía, y con una ligera curvatura en sus labios, río de forma arrogante y confiada, ya que no era de los dragones que degustase la forma de actuar del dragón que había ido a visitarle. Era una forma cobarde y que detestaba bastante, y no iba a ocultarlo. –Si me interesará tener consejo de un dragón que se compara con una serpiente sobre el cómo se gana una batalla, no sería quien soy, y no sería mi nombre el mismo por el cual sé que has venido hasta aquí.– Mencionó el dragón sin el mínimo pudor y de forma tajante. –Y es estúpido creer que un animal que se arrastra por el suelo como una mísera alimaña puede tan siquiera creer que es comparable a la ira del león al que osa molestar.– Continuó, haciendo aún más evidente que despreciaba la forma de actuar de aquellos que a diferencia de él, no daban una batalla de forma frontal, tal como un digno guerrero debía hacerlo.

Escama Roja, hallado de brazos cruzados, siguió estando aún en aquella posición relajad, los ojos del vigoroso dragón se centraron más por unos segundos en aquello que le robaba más la atención que otra cosa en ese instante, pero la mente de Varlaam, se había vuelto bastante aguda con el tiempo. Eso le había grajeado ser no solo Capitán, sino el más feroz y tenaz que el Ejército recordase hoy. Al escuchar que el dragón intruso se había atrevido a ir a aquel lugar por mera curiosidad siguió con la mirada clavada en los ojos del otro, y significativamente el ego del dragón gladiador se había engrandecido. –Que te quede claro: Lo que te haga con mi espada, será lo que yo y solo yo decida querer hacerte.– Dijo. –Sí estas aquí es porque conoces mi nombre, así qué…– Mencionó, y relajando los brazos para dejarlos caer, se acercó directamente al dragón, apoyando la mano en una de las paredes cercanas evitando que siguiese caminando como lo hacía, importándole poco si invadía su espacio personal. –…Te recomiendo esclarecer tus intenciones o esta conversación se acaba aquí, niño bonito.– Exigió, con una risa en sus labios, pero no exento de estar irritado.
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Re: I pull their strings, they dance (Varlaam)

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