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Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

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Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Lun 23 Abr - 19:42

Y en ocasiones los gélidos páramos
se tornan abrasantes avernos…



Su brazo derecho se apoyó en el marco del entreabierto balcón mientras sus gélidos iris se entretenían en el ir y venir de los transeúntes. Era complicado. Todo lo era y empezaba a creer que él lo complicaba más. Alzó la mano izquierda con la copa de alcohol que parecía no querer vaciarse por miedo a que se fuera y bebió el resto de su contenido. Liberó su mano del tacto metálico de la copa, dejándola en una mesa, y un movimiento sonó. Apremiante. Insistente. Unas manos rodearon su torso y percibió el atenuante calor que traspasaba las capas de ropa—. Buenos días —anunció con un ronroneo. Y un húmedo beso se depositó en la mejilla para captar su atención. Desvió la vista hacia la dueña de los carnosos labios, y pese a haberlos saboreado, mordisqueado y amado con ferviente devoción, en esa ocasión no los besó. Un puchero de desagrado emergió de las bellas facciones femeninas y, con desidia, Cedrik apartó las manos que lo aferraban—. ¿Cedrik?— anunció con sorpresa mientras él recogía sus cosas—. ¿Dónde vas? Si has llegado hace nada

Y el Teniente, sin mediar palabra, cerró la puerta de un portazo.

Estaba sumamente cansado. Desapercibido pasó, a drede, el grito que Yanara exhaló antes de que tras la maciza puerta se oyera el romper de los muebles. Esa mujer era una destructora. Últimamente la Flor no era lo que recordaba o quizás era él el que había cambiado. Con la mano revolvió su cabello, ya despeinado de por sí, y descendió en un movimiento claro hasta su cuello. Presionó con cansancio el mismo y lo movió con un ligero meneo de izquierda a derecho y de derecha a izquierda. Empezaba a creer que el cansancio acumulado, semanas atrás, y que seguía acumulando, lo acabarían derrotando en alguno de sus pasos. Pero en aquella estancia, con el conocido aroma de la cortesana, había pensado que no era allí donde deseaba ser ensartado por la lanza de la desesperación. Acabado y humillado frente a una destructora. ¡Já!. Una imagen burlesca se dibujó ociosa en su mente e imaginó a Yanara con el látigo para doblegarlo. Un escalofrío le recorrió la espina dorsal y una mueca se reflejó en su rostro.

Salió con premura del establecimiento de la Flor y se dirigió hacia la concurrida calle. Sus iris se desviaron hacia atrás cuando Yanara asomó por el balcón y captó su atención—. ¡TE DEJAS ESTO! —y arrojó a mala gana su carcasa militar. Tres… Dos… La carcasa voló demasiado lejos. Dio varios pasos atrás, intentando alcanzar el maldito atuendo, y acabó tropezando. Hubo un choque.  El Teniente se enredó con alguien, tomó con premura la fina cintura en un intento de que no cayeran los dos pero el escalón lo ocasionó. Como una broma de mal gusto, y sin saber muy bien como, Cedrik había caído de espaldas a los dolorosos adoquines y la mujer, cubierta por su carcasa, acabó encima suya—. Esto ha dolido…—farfulló con un quejido, mientras Yanara gritaba—. ¡TE LO MERECES! ¡ALLÍ TE LLEVEN LOS DEMONIOS! —y el portazo del balcón se oyó con eco. El mestizo presionó con la mano la cintura del pequeño cuerpo femenino y suspiró con hastío—. Lo que hay que oír… —entonces se percató en la bolita adorable que tenía entre los brazos y esa cómica situación de estar oculta, y seguramente molesta, bajo la protección de su carcasa—. ¿Os encontráis bien? —preguntó al fin y retiró una de sus manos de la cintura femenina para intentar apartarle la prenda.


Última edición por Cedrik el Mar 24 Abr - 8:58, editado 1 vez





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Mar 24 Abr - 19:00

Fue extraño. Una descarga que traspasó la ropa a través de sus dedos y se extendió electrizante por su brazo. Danzante. Zigzagueante. Su mano reaccionó sola, presionando contra sí el femenino cuerpo, cuando percibió la tensión contraria. ¿Se habría lastimado? Un fugaz pensamiento que se esfumó al saber que no lo había hecho. Percibía sobre él cada una de sus curvas, de la tensión, del imperceptible movimiento del respirar acompasado con el propio y, entonces, él mismo se tensó. ¿Por qué? Lo desconocía. Una fracción de segundo bastó para que el primer instinto se tornara calma. Como si tenerla entre sus brazos acabara de ser ese ansiado bálsamo tan anhelado. Eso era aún más extraño en esa situación. Demasiado … raro…

Su mano se elevó para intentar recuperar su propia prenda. Pero la bolita adorable se alzó como un resorte, en cuanto su mano tocó la carcasa, y lo dejó con cara de circunstancia cuando -con su carcasa- huyó de él—. Pero qué…. —musitó, mientras ella se alejaba torpemente por la falta de visión. Cedrik desvió los ocelos hacia su palma, la abrió y cerró, comprobando que el hormigueo persistía y una arruguita se creó con preocupación entre sus cejas. Volvió a desviar la vista cuando la ladrona giró una esquina y de un salto fue tras ella. No supo bien porqué reaccionó, siquiera el motivo de esa persecución. Simplemente ocurrió. Sus piernas habían emprendido una carrera molesta a través de los ciudadanos hasta que la tuvo de frente. Una sonrisa de suficiencia se dibujó en su cara al ver que había tomado un callejón sin salida—. ¿Me hacéis el favor de devolverme mi uniforme? —mientras hablaba con voz autoritaria sus pasos acotaban la distancia entre ellos. Un paso. Tres pasos. Seis pasos. La pequeña figura chocó indefensa contra la pared.

El Teniente se detuvo a un paso escaso, respetando su espacio vital, pero lo suficientemente cerca para apresarla si huía. Lo suficientemente lejos para no tensarse por la inquietante presencia de esa mujer, pero lo suficientemente cerca para observarla. Deleitarla. Su mirada se centró en la carcasa que le prohibía ver quién se ocultaba bajo ella. Inició un pequeño recorrido en la contrastada prenda militar y fue acariciando cada una de sus acciones en un poco habitual deleite. Recorrió las agitadas manos que se aferraban a la prenda, los inquietos pies que deseaban huir y algo en ella lo atraía. Lo hechizaba. Como aquella noche fatídica de tormenta donde la conoció. Donde todo empezó. Y su cuerpo lo traicionó. Solo cedió un momento. Doblegó su temple a sus deseos. Con fuerza la atrajo hacia él. Anhelante. Su zurda la rodeó por la cabeza, evitando que pudiera verlo o quitarse esa capa de ropa que no la dejaba ver, y su diestra viajó fugaz en una caricia por su espalda hasta anclarse en su baja espalda. Presionó contra él. Más cerca. Suprimiendo cada pequeño hueco que pudiera haber entre sus cuerpos, embriagándose del dulce aroma que ya había olvidado.

Y la lucidez le estalló en la cara. No podía. ¡Maldita fuera! El destino era una zorra barata que le hacía la vida imposible.  ¡Ahí se fuera a los avernos! Apartó de imprevisto la protección de la cabeza femenina y se apartó varios pasos—. ¿Acaso no os han inculcado vuestros hermanos que es delito robar atuendos militares? —su voz sonó ronca, molesta, más consigo mismo que con ella, pero las palabras fueron contra ella. Mordaces y donde sabía que más le dolería. Cedrik se puso la carcasa para evitar mirarla mientras hablaba. Él lo sabía. Lo sabía bien. Si la miraba estaría perdido.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Dom 29 Abr - 18:40

Y se demoró más de lo necesario revisando los bolsillos de la casaca para seguir evitando que sus ojos se centraran en ella. Que la encontraran. Que acabara embaucado como cada una de las veces en que la dichosa hechicera tendía a resquebrajar su temple, su disciplina, todo ello por lo que luchaba desde que era un crío. Maldita sangre humana. La misma que bullía frenética sólo por haberla abrazado. Por haberse dejado llevar en ese pequeño capricho que ahora lamentaba. Se sintió en la tentación de alzar la vista, de engarzar la mirada en la de ella. En recorrer su pequeño, frágil y tentador cuerpo con la mirada. Una pequeña caricia. ¿Qué podía perder? La razón. La dulce, cálida y desdichada voz de la ingenua hizo que los músculos de su mandíbula se presionaran en un intento por no pedir perdón. Un perdón que habría jurado haría de rodillas si fuera necesario. Pero entonces recordó esa maldita caja. Ella no le pertenecía. Nunca lo haría. Lo había descubierto la última noche, haría casi cinco meses. Casi cinco meses... eso era demasiado tiempo—. Mirad el lado bueno, así no tendréis problemas con la autoridad —comentó con un deje de molestia y recriminó—: Vuestra costumbre por meteros en problemas no parece haber menguado.

Y hubo un silencio. La mudez de alguien que observaba al contrario para evaluarlo. ¿Qué esperaba ver? La curiosidad lo hizo alzar la vista. Notó como la respiración se le cortaba en un intento por no caer ante la tentación de acortar esa dichosa distancia y besarla. Maldita fuera, era cruel, demasiado cruel, y ella siquiera lo percibía. Sus aterciopeladas facciones pasaron del enfado a la preocupación, para retornar de nuevo a esa indiferente visión que intentaba ocultar sus sentimientos. La arrogante declaración de la dragona causó que el Teniente sonriera ladino ante el recuerdo de un tiempo pasado. Aunque no el tiempo suficiente para olvidarla. Y no  pudo evitar recorrerla de arriba a abajo, acariciándola con la mirada, como poco antes había hecho con la casaca ocultandola. Se demoró más de lo necesario en el subir y bajar de su pecho, rítmico, acompasado con una respiración que demostraba enfado. No podía culparla. Había prometido protegerla pero… no podía proteger a quien pertenecía a otro. Iba contra su ética. Su dogma. Su honor.

Su honor…

Siguió los pasos de la ingenua mientras se acercaba. Y no pudo evitarlo. No ella. Su mano la aferró del brazo con fuerza cuando osó pasar a su lado. Engarzó la mirada en la contraria, apenas unos instantes o unos minutos, no estuvo seguro. Y simplemente creyó que podría ahogarse en esa tormenta de sentimientos que reflejaba la mirada de la dragona. Tan furiosa y a la vez tan tierna que aplacaba cada uno de sus sentidos; porque ella no era tan fuerte, a pesar de la altanería que rebosaba hipócrita y con desdén, o quizás sí. ¿Lo era? Rebuscó en la vorágine de sentimientos que podía observar en los iris ajenos, incapaz de verlo con claridad. Su mano libre se alzó en un movimiento despreocupado para depositarse con ternura sobre la mejilla femenina. Tan cálida y suave. ¿Cuántas veces había echado en falta ese tacto? ¿Esa sensación? Pero nada de ella le pertenecía. Abatido internamente sonrió ladino hacía ella. Con la misma arrogancia y altivez que ella había osado usar contra él. Su rostro se acercó al de ella, la barba de varios días rozaría haciéndole cosquillas en la contraria y el calor de un susurro calentaría su oreja—. Decidme que me habéis echado de menos y quizás no os arreste—. Sin embargo, no esperó respuesta. Siquiera pensó en ello. En un movimiento rápido apartó la mano de la suavidad de su mejilla, desproveyéndola de su calidez, y la llevó a su cintura para poco después echársela al hombro con autoridad—, pero como no lo diréis, ya que en mi ausencia parece que os habéis olvidado de mí, supongo que os arrestare.

Era consciente. Simplemente debió dejarla ir, seguir evitándola, como había hecho las dos últimas semanas desde que había vuelto a pisar Talos. Dejarla que lo odiara hasta la saciedad y lo maldijera hasta el punto de que la mención de su propio nombre la aborreciese. Otorgarle al dueño de esa dichosa caja de madera el beneplácito para que la colmara de felicidad; pero no podía. Era como una maldita droga de la que no quería deshacerse, a pesar de que sería él el que acabaría mal. Muy mal.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Lun 30 Abr - 18:09

Vos siempre tenéis problemas, porque jamás hacéis caso a vuestros mayores —replicó recordando cierta conversación en el acantilado—, así que no. No me importa —mintió estoico. Porque ella estaba bien, a pensar de esa mirada de dolor que ocultaba la pena bajo esa máscara de cabreo hacia su persona. ¿O es que de la vorágine de sentimientos que observaba bullir en sus iris emergía con más fuerza la esencia del enfado? Sí… seguramente. No importaba. No importaba….

No afectaba porque su honor, su férrea determinación cayó a sus pies cuando la detuvo. Cuando acercó el rostro al suyo y percibió de nuevo esa sutil esencia. Ella. Sólo ella embriagó sus sentidos en un segundo. Y se dejó llevar. Como siempre cuando se trataba de ella. Un maldito adolescente idiota; pero ya era tarde—. Innecesario —repitió sin más pero tuvo que agarrarla más fuerte cuando empezó a patalear y golpear. Ey, ey, ambos se caerían si no tenía cuidado.  Porque había recibido golpes más dolorosos que esos antes , mas era molesto. Su zurda se depositó en el suave, mullido y terso trasero de la dragona; mientras su diestra presionó mejor la pequeña cintura de la ingenua para evitar que se cayera. La risa emergió desde la boca de su estómago cuando le preguntó dónde estaba tocando. No pudo evitarlo, por molestarla, presionó con su mano el trasero adrede—. No estoy seguro—. Miró sobre su hombro, mientras aprovechaba a salir del callejón, y le dedicó una mirada divertida—. Esa tonalidad de rojo os favorece —comentó con un tono de triunfo y siguió caminando por la calle.

Saludó con un cabeceo a los transeúntes que los miraban para después cuchichear y volvió a reír con ganas cuando se le escapó ese tono de reprimida indignación—. ¿Os preocupa que esté ebrio, bella D’tark?—. Sus iris danzaron hacia el movimiento de la peliblanda para acabar negando en una sonrisa. Ciertamente todo aquello era divertido. Demasiado—. ¿Así que quiere verme con un superior y vos como ladrona? Bueno, seguramente agradecería que le llevara una bella dragona para entretenerse; aunque es posible que vos no disfrutaráis tanto de su compañía o sí… quién sabe —dejó caer con un deje de indiferencia, a tiempo de mover el hombro para recolocarla con cuidado—. Un par de días en un calabozo quizás os parezca menos violento que pasear cuál saco de patatas en mi hombro.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Lun 30 Abr - 18:56

Así que debería importarme, ¿Por qué exactamente? —instó en esa conversación que no llevaría a ningún sitio pero que ella parecía darle demasiada importancia. Alzó una ceja mientras ella mal interpretaba lo referente a su superior y volvió a reír. Tan ingenua y fácil de engañar. El mestizo no permitiría que alguien se divirtiera con ella de la forma que su pequeña cabecita estaba pensando. Estaba seguro que su acérrima determinación haría que se engarzara a puñetazos con quién lo intentara frente a él. Una y otra vez, hasta que alguno de los dos acabara en el suelo. Se detuvo un instante. Sólo uno al percibir ese murmullo casi inaudible. ¿Había dicho algo? Seguramente farfullaba algo en su contra, como un mantra propio—. Damas —saludó con un cabeceo a una pareja de mujeres que los miraron que acabaron rieron entre ellas

Y siguió andando mientras ella se justificaba sobre cómo no acabaría pasando la noche en el calabozo—. ¿No decíais que vuestros hermanos no os hacían caso y eran malos hermanos? Además, si es Comandante, ¿no estará en alta mar? —auguró y le dedicó una mirada suspicaz—. Así que, ¿quién os salvará exac...—pero ella lo cortó. ¿Un Inquisidor? No recordaba que alguno de sus hermanos lo fuera. ¿Lo eran? Miró al frente pensativo y achicó los párpados con molestia. No, no lo eran. Era una estirpe de militares y comerciantes—. Dudo que os hayáis juntado con un Inquisidor teniendo a un fugitivo como hermano; no sois tan necia—. Se desvió por una esquina de la calle principal para dirigirse hacia una de las muchas callejuelas que atajaban hacia la plaza de la fuente.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Lun 30 Abr - 19:55

¡Por las bragas de la Reina!¡No estaba tan ebrio! Su insistencia en que debía ser disciplinado y adecuado con su uniforme le resultaba seriamente interesante. Era casi más entregada a la causa del uniforme que los propios cadetes de nueva construcción. Por el amor a los avernos más gélidos, ¡pero si ni siquiera estaba de servicio desde la noche pasada y no tenía nuevo turno hasta el día siguiente! Pero claro, ella seguía emperrada en que la embriaguez de ese licor, tomado en la habitación de Yanara, debía nublar los sentidos o el juicio. Quizás. Lo que ella no comprendía es que su esencia, su calidez, su dulce voz era más atenuante que el licor más potente.

Así que ahora abogáis por el orgullo familiar. Comprendo. Ese orgullo dracónico que los llevó a...—se mordió la lengua. No, eso no Era un golpe demasiado bajo, a pesar de todo—. ¿No lo está?—. No, no había sonado nada convincente, pero tampoco debía tener en cuenta que un dragón acabara presentándose en las catacumbas del castillo proclamando la autoridad de su hermana abandonada. Tampoco esperaba llegar tan lejos como para alcanzar las murallas del propio castillo. Mas era curioso ver como la dragona sacaba las garras y luchaba con aquello que creía conveniente. Era… tierno e inocente

Sus pasos se detuvieron cuando ella respondió a su pregunta. Sus músculos se tensaron en ese callejón abandonado de miradas ajenas y su mirada se oscureció sin razón aparente. A medida que las palabras eran vomitadas de manera inquisitiva y acusadora su mente rememoraba todo aquello que había hecho para no pensar en ella. Para bloquear la posible intromisión de la fugitiva dragona. Un roce que lo acabaría tentando, confundiendo, desconcentrando en su trabajo y lo hubiera obligado a dejar su instrucción por ella. Su mandíbula se tensó dolorosa, irrisoria, rumiante en un chirriar contra los dientes que lo molestaba. Y a medida que hablaba más molesto estaba. ¿Cómo se atrevía a recriminarle a él? ¿Él que se había alejado para que estuviera con el maldito dragón -porque seguramente sería un dragón- que debía protegerla? ¿Y ahora osaba echarle en cara sus acciones?

Los golpes molestaban. Dolían. Aunque no estaba seguro de si era eso lo que apuñalaba o las acusaciones de esa pequeña bruja. Su zurda, posicionada en su trasero, la arrastró hacia el suelo con la ayuda de la diestra y esperó que dejara de golpear... aunque lo dudaba, mientras la dejaba en el suelo y le dedicó una sombría mirada antes de hablar—: Esas acusaciones debería hacérselas a él —escupió más molesto de lo que esperaba. Y una nueva oleada de golpes le bombardeó el torso. Hastiado la tomó de las muñecas y la arrastró hacia la pared, de dos pasos, para bloquear ambas manos sobre la cabeza femenina—. No oséis decir que es mi culpa. Jamás. Él debió protegeros adecuadamente, ¿no confiáis tanto en él? Entonces dejad de recriminar mis acciones. Mis decisiones. No tenéis ni idea de nada. ¡De nada!—. La soltó con un grito de frustración y se encaminó hacia la calle. No quería verla. No cuando le hablaba de otro hombre. Cuando le hablaba de él. Un maldito Inquisidor.

Mil demonios se los llevarán: a él, a ella, a todos.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Lun 30 Abr - 21:13

No esperaba que ella lo siguiera. No en ese nuevo ataque de ira contenida contra un dragón que siquiera conocía. Celos, diría Etta. Celos. Él. Farfullaba entre dientes cuando se quedó estático. Sus pies se anclaron a los adoquines incapaces de seguir andando cuando percibió el calor de la ingenua dragona tras de sí. Su respiración se cortó. Lo supo cuando la falta de aire lo obligó a volver a respirar. Las lágrimas empaparon la casaca sin pudor ni misericordia y lo hicieron maldecirse. Una y mil veces. Eso era cruel. Era despiadado. Él no dejaba de intentar apartarse. La reina, los dioses paganos, incluso aquellos que los miraban y cuchicheaban lo sabían. Sí. Lo sabían bien, porque estaba seguro que en su rostro se reflejaba la derrota. Estuvo tentado a girarse, a abrazarla en ese momento de debilidad, para acunarla en sus brazos y decirle un simple: “No pasa nada”; pero eso sería hipócrita por su parte.

Simplemente permaneció estoico en el lugar. Como un maldito poste aguanta farolillos. Sin moverse. Porque si reaccionaba acabaría cediendo. Y sus palabras se irían al cuerno; como había pasado en el acantilado. Aún se preguntaba por qué esa pequeña dragona podía alterar tanto sus sentidos y sus emociones; por qué el bipolar sentimiento de odiarla o amarla estaba latente en cada una de sus acciones y la brújula giraba frenética sin conseguir trazar un rumbo concreto. Se inquietó al percibir el roce de esa presencia en la intimidad de su mente. Mucho tiempo. Demasiado tiempo había pasado desde que esa caricia lo obligara a sonreír por su furtividad. Pero esa vez no era alegría lo que sentía, sino tristeza y culpa. Sobre todo culpa. La voz sonó dolida por la red interna al igual que una daga clavándose lentamente en su medio corazón. Constriñendo. Matando. Porque él era el causante de esas lágrimas. De nuevo.

Reprimió un quejumbroso anhelo al sentir que se alejaba. Que el frío inundaba cada zona donde el calor de ese abrazo lo había envuelto. Y llevó la diestra a la frente para frotarla con fuerza. Se sorprendió cuando comprobó que sus piernas no seguían andando y alejándose de ella. Por el contrario, dejó caer la diestra como un peso muerto para reprimir un grito de frustración. Murmuró un lapso corto de tiempo, barajando sus posibilidades, al igual que un mantra fúnebre ante una relación que se dirigía a la tragedia, y se giró a evaluarla—. Ese es vuestro problema —su voz era acusadora pero al menos había atenuado su cabreo—. Cuando creo que he hecho lo mejor, aparecéis y recrimináis mis actos. Entonces, ¿qué se supone que debo hacer? —se giró del todo para encararla. Los cuchicheos ajenos lo molestaban. Lo irritaba aún más. Ladró un grito furioso—: ¡VUELVAN A SUS ASUNTOS SI NO QUIEREN VISITAR LOS CALABOZOS! —la tomó de la muñeca y tiró de ella hacia a saber dónde. Un lugar donde dejarán de chismorrear sobre los asuntos de los demás. Cotillas indeseables.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Lun 30 Abr - 22:09

En realidad no tenía ni puta idea de dónde ir. Todas las calles de esa maldita ciudad parecían atestadas de mirones o cotillas que lo sacaban de quicio, simplemente siguió recorriéndolas. Atravesó las calles sin la intención de soltarla. Abandonarla. Eso había dicho. Abandonarla. Dedicó algunas furtivas miradas hacia atrás para comprobar que lo seguía. Como si el tacto de su muñeca bajo los grilletes de sus atenuados dedos no fuera suficiente para confirmarlo. Tampoco entendió por qué había actuado así. La contradicción le estalló en la cara mientras seguía andando sin rumbo fijo. Qué demonios… Con lo fácil que hubiera sido simplemente alejarse. Dejarla allí, en medio de la transitada calle, sin mayor interés.

Os he dicho mil veces que dejéis de disculparos —comentó en tono neutro. Un acto reflejo. Ella se lo había repetido hasta la saciedad y él le había dicho que dejara de hacerlo. ¿Por qué seguía con eso? Le molestaba que pidiera perdón por nada. No entendía ese mantra interno de disculparse por todo, nunca lo había entendido. El tirón lo sacó de sus propias cavilaciones. Giró la cabeza con el ceño fruncido, ¿por qué lo detenía?—. Yo no os he abandonado, simplemente os he dejado con ese Inquisidor vuestro. Es distinto. Me he distanciado para daros libertad —corrigió en una aclaración muy clara de su cabeza. Inquisidor = Prometido; Ella = Prometida; vivieron y comieron perdices -o como mierdas se dijera-. Se volteó hacia ella, siendo incapaz de aflojar la presión de la muñeca femenina—. Y sinceramente dudo que no volváis a actuar así.

—  No os entiendo en lo absoluto. No podéis pedirme que no os abandone y llorar desconsolada como si ello os quebrara el alma —acusó y volvió a tirar de ella cuando un par de mercaderes se les quedaron mirando—, es como una maldita proposición —aclaró molesto, porque a pesar de lo que aparentaba él sabía que por ahí no iban los tiros. A su pesar—. ¿Qué pensará de eso ese Inquisidor vuestro? ¿Acaso creéis que le haría ilusión veros con un tipo como yo?—. No se refería precisamente a ser un Army o a hacerse pasar por un dragón; hablaba de su secreto: ser mestizo—. Y ya os puede amar lo suficiente para no llevaros a la mesa de torturas por traidora—. Giró a derecha. Luego a izquierda. Vuelta a izquierda y avanzó por un callejón estrecho.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

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