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Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

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Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Lun Abr 23 2018, 21:42

Y en ocasiones los gélidos páramos
se tornan abrasantes avernos…



Su brazo derecho se apoyó en el marco del entreabierto balcón mientras sus gélidos iris se entretenían en el ir y venir de los transeúntes. Era complicado. Todo lo era y empezaba a creer que él lo complicaba más. Alzó la mano izquierda con la copa de alcohol que parecía no querer vaciarse por miedo a que se fuera y bebió el resto de su contenido. Liberó su mano del tacto metálico de la copa, dejándola en una mesa, y un movimiento sonó. Apremiante. Insistente. Unas manos rodearon su torso y percibió el atenuante calor que traspasaba las capas de ropa—. Buenos días —anunció con un ronroneo. Y un húmedo beso se depositó en la mejilla para captar su atención. Desvió la vista hacia la dueña de los carnosos labios, y pese a haberlos saboreado, mordisqueado y amado con ferviente devoción, en esa ocasión no los besó. Un puchero de desagrado emergió de las bellas facciones femeninas y, con desidia, Cedrik apartó las manos que lo aferraban—. ¿Cedrik?— anunció con sorpresa mientras él recogía sus cosas—. ¿Dónde vas? Si has llegado hace nada

Y el Teniente, sin mediar palabra, cerró la puerta de un portazo.

Estaba sumamente cansado. Desapercibido pasó, a drede, el grito que Yanara exhaló antes de que tras la maciza puerta se oyera el romper de los muebles. Esa mujer era una destructora. Últimamente la Flor no era lo que recordaba o quizás era él el que había cambiado. Con la mano revolvió su cabello, ya despeinado de por sí, y descendió en un movimiento claro hasta su cuello. Presionó con cansancio el mismo y lo movió con un ligero meneo de izquierda a derecho y de derecha a izquierda. Empezaba a creer que el cansancio acumulado, semanas atrás, y que seguía acumulando, lo acabarían derrotando en alguno de sus pasos. Pero en aquella estancia, con el conocido aroma de la cortesana, había pensado que no era allí donde deseaba ser ensartado por la lanza de la desesperación. Acabado y humillado frente a una destructora. ¡Já!. Una imagen burlesca se dibujó ociosa en su mente e imaginó a Yanara con el látigo para doblegarlo. Un escalofrío le recorrió la espina dorsal y una mueca se reflejó en su rostro.

Salió con premura del establecimiento de la Flor y se dirigió hacia la concurrida calle. Sus iris se desviaron hacia atrás cuando Yanara asomó por el balcón y captó su atención—. ¡TE DEJAS ESTO! —y arrojó a mala gana su carcasa militar. Tres… Dos… La carcasa voló demasiado lejos. Dio varios pasos atrás, intentando alcanzar el maldito atuendo, y acabó tropezando. Hubo un choque.  El Teniente se enredó con alguien, tomó con premura la fina cintura en un intento de que no cayeran los dos pero el escalón lo ocasionó. Como una broma de mal gusto, y sin saber muy bien como, Cedrik había caído de espaldas a los dolorosos adoquines y la mujer, cubierta por su carcasa, acabó encima suya—. Esto ha dolido…—farfulló con un quejido, mientras Yanara gritaba—. ¡TE LO MERECES! ¡ALLÍ TE LLEVEN LOS DEMONIOS! —y el portazo del balcón se oyó con eco. El mestizo presionó con la mano la cintura del pequeño cuerpo femenino y suspiró con hastío—. Lo que hay que oír… —entonces se percató en la bolita adorable que tenía entre los brazos y esa cómica situación de estar oculta, y seguramente molesta, bajo la protección de su carcasa—. ¿Os encontráis bien? —preguntó al fin y retiró una de sus manos de la cintura femenina para intentar apartarle la prenda.


Última edición por Cedrik el Mar Abr 24 2018, 10:58, editado 1 vez





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por D'tark el Lun Abr 23 2018, 22:31

Un mes. Un mes de constante y apremiante tortura. ¿Por qué? Por una estúpida nota que había llegado a su mano. ¿Cómo? Anastasia, esa mujer. Esa ... sin palabras, mujer. Hizo trampa, la engañó totalmente. Ofreció dejarle la nota si ella la quería, ella no la quiso y entonces esa mujer dejó el papel "olvidado" dudaba mucho que fuera un accidente. No, ella no tiene esa suerte. ¿Resultado? semanas se ir y venir con el papel en su mano. Constantes amenazas de dejarlo consumirse en medio del fuego de la chimenea. Lo arrojó, tiró, casi despedazo. Día tras día. La locura tocó a su puerta y ella le ignoró lo mejor que pudo. No muy bien, si se debe aclarar el punto.

Hasta que un día sin mas solo abrió aquel papel. Sus manos temblaban y su corazón tronaba en sus oídos a un ritmo frenético. Hasta que todo se volvió rojo. Su rostro pasó de blanco a rojo en un segundo, su pulso se aceleró por la ira contenida. Rompió el papel entre sus manos dejando volar por su estudio los restos. Mientras vociferaba cosas que una dama no debería decir aun en su estado de indignación. Tras su rabieta inicial. Se dejó caer en el sofá mirando la botella de whisky. La botella brillaba tentadora desde su lugar. Invitándola a ahogar sus penas una vez mas.  Gruñó por debajo y se colocó de pie. Tenía mucho tiempo encerrada en su hogar, era hora de salir. Necesitaba el aire o moriría sofocada por esas paredes tan pequeñas. Y su molestia demasiado grande no dejaba espacio para respirar cómodamente.

Tomó su fiel mochila de diario. Y salió de su hogar dando indicaciones sobre su ausencia. Los esclavos parecían algo desconcertados por el cambio, pero no estaba de humor para miradas inquisitivas, mucho menos de dar explicaciones. Caminó sin rumbo fijo. Solo paseando, tratando de alejarse de esos pensamientos insistentes en su mente. El problema radicaba en que no podía huir lejos de ella misma y sus demonios internos.

Cerró los ojos y suspiró con pesar. Mala idea, mala suerte. Alguien chocó contra ella y fue cubierta por una tela al mismo tiempo. Entró en pánico con una sucesión de imágenes nada agradables con una situación familiar. La sujetaron por la cintura y cayeron. Se quejó y antes de poder alejarse como primer instinto, una voz familiar la hizo tensarse en su lugar. —No es posible— pensó alarmada. Se hizo tan pequeña como pudo entre esos brazos. E inconscientemente se relajó entre esos tan conocidos brazos, ese calor inconfundible y ese aroma... era ligeramente diferente. ¿Era perfume de mujer? Su pequeño momento de paz duró muy poco.

La voz del teniente sonó tan cercana y todo se detuvo. Sintió la mano sobre la prenda y tirando de la misma. El pánico acudió de nuevo a ella. Se aferró a aquel pedazo de tela como si su vida dependiera de esa acción. Se colocó de pie rápidamente y se alejó. La visibilidad se le complicaba un poco. Aun así, empujando personas y chocando con algunos otros logró abrirse pasó. Dobló en una esquina y el error que cometió la dejó sin aliento, más que su atropellada huida. Callejón sin salida. Miró el callejón buscando una salida rápido si era posible. Podría intentar regresar y salir antes de ser alcanzada. Intentó volver pero sus intenciones murieron a los dos pasos.
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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Mar Abr 24 2018, 21:00

Fue extraño. Una descarga que traspasó la ropa a través de sus dedos y se extendió electrizante por su brazo. Danzante. Zigzagueante. Su mano reaccionó sola, presionando contra sí el femenino cuerpo, cuando percibió la tensión contraria. ¿Se habría lastimado? Un fugaz pensamiento que se esfumó al saber que no lo había hecho. Percibía sobre él cada una de sus curvas, de la tensión, del imperceptible movimiento del respirar acompasado con el propio y, entonces, él mismo se tensó. ¿Por qué? Lo desconocía. Una fracción de segundo bastó para que el primer instinto se tornara calma. Como si tenerla entre sus brazos acabara de ser ese ansiado bálsamo tan anhelado. Eso era aún más extraño en esa situación. Demasiado … raro…

Su mano se elevó para intentar recuperar su propia prenda. Pero la bolita adorable se alzó como un resorte, en cuanto su mano tocó la carcasa, y lo dejó con cara de circunstancia cuando -con su carcasa- huyó de él—. Pero qué…. —musitó, mientras ella se alejaba torpemente por la falta de visión. Cedrik desvió los ocelos hacia su palma, la abrió y cerró, comprobando que el hormigueo persistía y una arruguita se creó con preocupación entre sus cejas. Volvió a desviar la vista cuando la ladrona giró una esquina y de un salto fue tras ella. No supo bien porqué reaccionó, siquiera el motivo de esa persecución. Simplemente ocurrió. Sus piernas habían emprendido una carrera molesta a través de los ciudadanos hasta que la tuvo de frente. Una sonrisa de suficiencia se dibujó en su cara al ver que había tomado un callejón sin salida—. ¿Me hacéis el favor de devolverme mi uniforme? —mientras hablaba con voz autoritaria sus pasos acotaban la distancia entre ellos. Un paso. Tres pasos. Seis pasos. La pequeña figura chocó indefensa contra la pared.

El Teniente se detuvo a un paso escaso, respetando su espacio vital, pero lo suficientemente cerca para apresarla si huía. Lo suficientemente lejos para no tensarse por la inquietante presencia de esa mujer, pero lo suficientemente cerca para observarla. Deleitarla. Su mirada se centró en la carcasa que le prohibía ver quién se ocultaba bajo ella. Inició un pequeño recorrido en la contrastada prenda militar y fue acariciando cada una de sus acciones en un poco habitual deleite. Recorrió las agitadas manos que se aferraban a la prenda, los inquietos pies que deseaban huir y algo en ella lo atraía. Lo hechizaba. Como aquella noche fatídica de tormenta donde la conoció. Donde todo empezó. Y su cuerpo lo traicionó. Solo cedió un momento. Doblegó su temple a sus deseos. Con fuerza la atrajo hacia él. Anhelante. Su zurda la rodeó por la cabeza, evitando que pudiera verlo o quitarse esa capa de ropa que no la dejaba ver, y su diestra viajó fugaz en una caricia por su espalda hasta anclarse en su baja espalda. Presionó contra él. Más cerca. Suprimiendo cada pequeño hueco que pudiera haber entre sus cuerpos, embriagándose del dulce aroma que ya había olvidado.

Y la lucidez le estalló en la cara. No podía. ¡Maldita fuera! El destino era una zorra barata que le hacía la vida imposible.  ¡Ahí se fuera a los avernos! Apartó de imprevisto la protección de la cabeza femenina y se apartó varios pasos—. ¿Acaso no os han inculcado vuestros hermanos que es delito robar atuendos militares? —su voz sonó ronca, molesta, más consigo mismo que con ella, pero las palabras fueron contra ella. Mordaces y donde sabía que más le dolería. Cedrik se puso la carcasa para evitar mirarla mientras hablaba. Él lo sabía. Lo sabía bien. Si la miraba estaría perdido.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por D'tark el Miér Abr 25 2018, 12:26

Se quedó muy quieta en su lugar. Con la casaca impidiendo parte de su visión solo pudo observar el par de botas que le cerraban el camino del callejón, maldijo mentalmente su error. Las calles de Talos eran un tanto desconocidas cuando ibas sin rumbo y sin mirar. Gruñó por debajo por la frustración del momento. Conforme él avanzaba, ella retrocedía. Se sintió un conejo acorralado. Y con las mismas posibilidades de escapar. Ninguna.

El golpe en su espalda le indico que no podía alejarse mas. Su cuerpo volvió a tensarse con esa cercanía y lejanía. Demasiado cerca pero tan lejos. Esperaba que el teniente quitara la prenda y le asustó la reacción que podría tener. Tanto tiempo evitándola y ahora solo habían chocado. Pero toda la tensión se esfumó en un segundo entre los brazos del teniente. Y en ese momento recordó como se sentía la cercanía, el calor, lo que había extrañado un simple abrazo. Cómo simplemente parecía la medida perfecta para embonar en algo tan simple. Y quiso aferrarse por un momento, lo deseo. Como deseaba el abrazo de uno de sus hermanos, como se hubiera aferrado a sus hermanos. Y sus manos dudaron y temblaron pero antes de poder corresponder el teniente se alejó.

Y la realidad la golpeó en la cara con guante blanco. Como recordatorio cruel que no tenía familia y tampoco un amigo. Las palabras del teniente fueron crueles. Pero contra todo pronostico solo causaron una risa divertida. Diversión de su desgracia personal, de su propia ingenuidad, estupidez y una larga lista. Aun era demasiado optimista pensando que podría evitar su palpable soledad.

Sonrió de medio lado y se encogió ligeramente de hombros —Lo harían su fueran buenos hermanos, pero como mi maldición parece ser que todos los militares que conozco huyan de mi— dejó una pequeña pausa en aquella frase —entenderá el resto— hizo un ademán con la mano para restar importancia a la situación.

Lo vio y su corazón se encogió. Se miraba tan... demacrado. Cansado, con círculos morado oscuro bajo los ojos, no lo notó en su momento pero el macho se veía mas delgado, cansado. Y una pequeña espina de preocupación se clavo en su pecho. Se erguió derecha, negándose a caer en ese macabro y molesto juego del teniente. —Si va a arrestarme por una casaca— se cruzó de brazos y siguió hablando en ese tono altanero —sino me retiro— un reto en todo aquello. No saldría bien librada, el teniente era experto en hacerla tambalearse y en que su cordura y sus sentidos se negaran a cooperar con ella. Pero si el quería hacerla a un lado y dejarse demacrar de aquella forma, allá él y sus decisiones suicidas. Y mira que tanto que la criticaba a ella por ese tipo de cosas. No esperó demasiado una respuesta se acercó acortando la distancia entre ambos coloco una mano en el pecho del teniente con una sonrisa radiante en su rostro —adiós,  teniente—. Que les den, a él y sus hermanos. Aun con lo que pasó ninguno de los inútiles se digno a ir a verla, ¿Por qué sería diferente él? Y se alejó para salir del callejón. Anastasia dijo que había diferentes percepciones de realidad. Tal vez, la que tuvo al pensar que el adiós era definitivo fue acertada al inicio.
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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Dom Abr 29 2018, 20:40

Y se demoró más de lo necesario revisando los bolsillos de la casaca para seguir evitando que sus ojos se centraran en ella. Que la encontraran. Que acabara embaucado como cada una de las veces en que la dichosa hechicera tendía a resquebrajar su temple, su disciplina, todo ello por lo que luchaba desde que era un crío. Maldita sangre humana. La misma que bullía frenética sólo por haberla abrazado. Por haberse dejado llevar en ese pequeño capricho que ahora lamentaba. Se sintió en la tentación de alzar la vista, de engarzar la mirada en la de ella. En recorrer su pequeño, frágil y tentador cuerpo con la mirada. Una pequeña caricia. ¿Qué podía perder? La razón. La dulce, cálida y desdichada voz de la ingenua hizo que los músculos de su mandíbula se presionaran en un intento por no pedir perdón. Un perdón que habría jurado haría de rodillas si fuera necesario. Pero entonces recordó esa maldita caja. Ella no le pertenecía. Nunca lo haría. Lo había descubierto la última noche, haría casi cinco meses. Casi cinco meses... eso era demasiado tiempo—. Mirad el lado bueno, así no tendréis problemas con la autoridad —comentó con un deje de molestia y recriminó—: Vuestra costumbre por meteros en problemas no parece haber menguado.

Y hubo un silencio. La mudez de alguien que observaba al contrario para evaluarlo. ¿Qué esperaba ver? La curiosidad lo hizo alzar la vista. Notó como la respiración se le cortaba en un intento por no caer ante la tentación de acortar esa dichosa distancia y besarla. Maldita fuera, era cruel, demasiado cruel, y ella siquiera lo percibía. Sus aterciopeladas facciones pasaron del enfado a la preocupación, para retornar de nuevo a esa indiferente visión que intentaba ocultar sus sentimientos. La arrogante declaración de la dragona causó que el Teniente sonriera ladino ante el recuerdo de un tiempo pasado. Aunque no el tiempo suficiente para olvidarla. Y no  pudo evitar recorrerla de arriba a abajo, acariciándola con la mirada, como poco antes había hecho con la casaca ocultandola. Se demoró más de lo necesario en el subir y bajar de su pecho, rítmico, acompasado con una respiración que demostraba enfado. No podía culparla. Había prometido protegerla pero… no podía proteger a quien pertenecía a otro. Iba contra su ética. Su dogma. Su honor.

Su honor…

Siguió los pasos de la ingenua mientras se acercaba. Y no pudo evitarlo. No ella. Su mano la aferró del brazo con fuerza cuando osó pasar a su lado. Engarzó la mirada en la contraria, apenas unos instantes o unos minutos, no estuvo seguro. Y simplemente creyó que podría ahogarse en esa tormenta de sentimientos que reflejaba la mirada de la dragona. Tan furiosa y a la vez tan tierna que aplacaba cada uno de sus sentidos; porque ella no era tan fuerte, a pesar de la altanería que rebosaba hipócrita y con desdén, o quizás sí. ¿Lo era? Rebuscó en la vorágine de sentimientos que podía observar en los iris ajenos, incapaz de verlo con claridad. Su mano libre se alzó en un movimiento despreocupado para depositarse con ternura sobre la mejilla femenina. Tan cálida y suave. ¿Cuántas veces había echado en falta ese tacto? ¿Esa sensación? Pero nada de ella le pertenecía. Abatido internamente sonrió ladino hacía ella. Con la misma arrogancia y altivez que ella había osado usar contra él. Su rostro se acercó al de ella, la barba de varios días rozaría haciéndole cosquillas en la contraria y el calor de un susurro calentaría su oreja—. Decidme que me habéis echado de menos y quizás no os arreste—. Sin embargo, no esperó respuesta. Siquiera pensó en ello. En un movimiento rápido apartó la mano de la suavidad de su mejilla, desproveyéndola de su calidez, y la llevó a su cintura para poco después echársela al hombro con autoridad—, pero como no lo diréis, ya que en mi ausencia parece que os habéis olvidado de mí, supongo que os arrestare.

Era consciente. Simplemente debió dejarla ir, seguir evitándola, como había hecho las dos últimas semanas desde que había vuelto a pisar Talos. Dejarla que lo odiara hasta la saciedad y lo maldijera hasta el punto de que la mención de su propio nombre la aborreciese. Otorgarle al dueño de esa dichosa caja de madera el beneplácito para que la colmara de felicidad; pero no podía. Era como una maldita droga de la que no quería deshacerse, a pesar de que sería él el que acabaría mal. Muy mal.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por D'tark el Lun Abr 30 2018, 16:47

—No tiene idea de cuantos problemas he tenido, aunque supongo que no le importa— declaró con cierto cinismo. También le dolió el pensar en lo que pasó y él nunca lo supo, se le encogió el corazón en el pecho al pensar lo poco que le interesaba.

El plan fue simple, solo huir y no mirar atrás. Huir tan rápido y tan lejos como sus piernas se lo permitieran. Claro una cosa era lo que ella tenía en mente y otra distinta lo que la realidad dictaba. Le tomó por sorpresa el agarre del teniente. Le sostuvo la mirada, manteniendo a margen cada una de sus traicioneras emociones. Él había decidido irse, ella no lo detendría, aunque un pedazo de su alma se fuera en el proceso. Estaba cansada de rogar a los que amaba que se quedaran para que largaran. Buscar a sus hermanos y el resultado le demostró que era la peor decisión buscar a alguien que obviamente no te quiere cerca.

Se rehusó a dejar que su máscara cayera, o que el teniente pudiera ver dudas en ellas. No en esta ocasión, no se tambalearía. Su intención duro solo hasta que la mano se deposito en su mejilla con aquel cuidado. Se sorprendió, cosa que el teniente hacia mucho al parecer, por aquel gesto. Se tambaleó tan rápido, quiso hablar. Pero la sonrisa ladina del contrario le advirtió de la trampa. Se tensó e intentó en vano alejarse.

Un escalofrío le recorrió la espalda con la declaración del soldado. Un mal presentimiento. Y aun antes de procesarlo ya estaba en su hombro en una posición bastante vergonzosa, sus mejillas se tiñeron de rojo —Esto es innecesario— declaró con molestia —su mala broma puede terminar ahora— pataleó y lucho por que la dejará en el suelo.  —¿Dónde cree que está tocando?— golpeo con su puño la espalda del teniente ante el reclamo. Dejó de moverse y gritar cuando salieron  del callejón.

Sonrojandose aun mas por la situación trató de encogerse lo mas que pudo y entonces se percató de algo —¿Está ebrio?— casi grito de indignación. Se pasó una mano por el rostro aun mas indignada que antes. —Genial, no salgo de mi casa en meses y me topo con usted... usted ebrio— le reclamó como si el fuera el que hubiera planeado aquel encuentro. —Quiero verlo con su superior diciendo que una dragona que arriesgo su vida por el reino trato de robarle su casaca estando usted ebrio— y le retó. Porque era obvio que a fuerza no se sacaba de esa situación.
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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Lun Abr 30 2018, 20:09

Vos siempre tenéis problemas, porque jamás hacéis caso a vuestros mayores —replicó recordando cierta conversación en el acantilado—, así que no. No me importa —mintió estoico. Porque ella estaba bien, a pensar de esa mirada de dolor que ocultaba la pena bajo esa máscara de cabreo hacia su persona. ¿O es que de la vorágine de sentimientos que observaba bullir en sus iris emergía con más fuerza la esencia del enfado? Sí… seguramente. No importaba. No importaba….

No afectaba porque su honor, su férrea determinación cayó a sus pies cuando la detuvo. Cuando acercó el rostro al suyo y percibió de nuevo esa sutil esencia. Ella. Sólo ella embriagó sus sentidos en un segundo. Y se dejó llevar. Como siempre cuando se trataba de ella. Un maldito adolescente idiota; pero ya era tarde—. Innecesario —repitió sin más pero tuvo que agarrarla más fuerte cuando empezó a patalear y golpear. Ey, ey, ambos se caerían si no tenía cuidado.  Porque había recibido golpes más dolorosos que esos antes , mas era molesto. Su zurda se depositó en el suave, mullido y terso trasero de la dragona; mientras su diestra presionó mejor la pequeña cintura de la ingenua para evitar que se cayera. La risa emergió desde la boca de su estómago cuando le preguntó dónde estaba tocando. No pudo evitarlo, por molestarla, presionó con su mano el trasero adrede—. No estoy seguro—. Miró sobre su hombro, mientras aprovechaba a salir del callejón, y le dedicó una mirada divertida—. Esa tonalidad de rojo os favorece —comentó con un tono de triunfo y siguió caminando por la calle.

Saludó con un cabeceo a los transeúntes que los miraban para después cuchichear y volvió a reír con ganas cuando se le escapó ese tono de reprimida indignación—. ¿Os preocupa que esté ebrio, bella D’tark?—. Sus iris danzaron hacia el movimiento de la peliblanda para acabar negando en una sonrisa. Ciertamente todo aquello era divertido. Demasiado—. ¿Así que quiere verme con un superior y vos como ladrona? Bueno, seguramente agradecería que le llevara una bella dragona para entretenerse; aunque es posible que vos no disfrutaráis tanto de su compañía o sí… quién sabe —dejó caer con un deje de indiferencia, a tiempo de mover el hombro para recolocarla con cuidado—. Un par de días en un calabozo quizás os parezca menos violento que pasear cuál saco de patatas en mi hombro.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por D'tark el Lun Abr 30 2018, 20:31

Y aquello le dolió. Le dolió profundamente confirmar la indiferencia del teniente. Una vez mas, saber algo y tener la confirmación no hacia menos dolorosa la segunda opción. Le costó mucho trabajo controlarse, sintió un ardor tras los ojos  y sino hubiera sido por la sucesión de eventos siguientes seguramente habría llorado en el lugar. Porque no era lo suficientemente malo no importarle a toda su familia, ahora seguía sumando mas personas a esa lista.

¿Cómo qué no está seguro?— replicó ella con molestia —deje eso— reclamó al soldado dando de manotazos en tu espalda. Poco o nada le importaba caer al suelo. Peores heridas físicas había tenido en los meses anteriores para preocuparse de una simple caída.  Por otro lado su orgullo no le gustaría ese golpe bajo por parte del teniente. Y su sonrojó aumentó con el comentario de su "secuestrador". Indignación.

Había que ser cínico para saludar de manera despreocupada en la calle con aquel espectáculo. —A usted debería preocuparle estar ebrio con su uniforme— ¿Y por qué le estaba explicando aquello? Bufó por debajo sobándose la frente. Era un costal de papas en el hombro de un ebrio. Era casi cómico, casi.

El siguiente comentario le hizo hervir la sangre —¿Divertirse conmigo?— bien eso la había ofendido. —¿Cómo es qué se le ocurre que podría hacer algo así?— aquello ya era pasarse de la línea. Aspiró profundamente calmando sus emociones. No, no, no podía, él estaba ebrio, estaba provocándola. Solo había que enfocar esto de otra forma. —¿por qué discuto con un ebrio sobre mi primer...?— aquel pensamiento en voz baja sirvió para calmar sus ánimos.

Algo le había enseñado su ehrmana en aquellos años, que lo olvidará con sus hermanos o el teniente era otra cosa. El último comentario fue lo necesario —no pasaré días en el calabozo— dijo con aire altanero —mi hermano es comandante— presumió con una media sonrisa —no que yo le importe pero luego de Thurdok dudo que quiera que su familia este llena de infractores—  alardeo de aquello. Ni ella lo creía.

Además— aun tenía una carta baja la manga —sé de cierto inquisidor que con gusto me sacaría de cualquier problema— tal vez no con gusto, pero esperaba que al menos Vaurien le ayudara si se daba el caso. Le ayudo antes a recuperarse en su casa. ¿Por qué no hacerle el favor de sacarla del calabozo?
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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Lun Abr 30 2018, 20:56

Así que debería importarme, ¿Por qué exactamente? —instó en esa conversación que no llevaría a ningún sitio pero que ella parecía darle demasiada importancia. Alzó una ceja mientras ella mal interpretaba lo referente a su superior y volvió a reír. Tan ingenua y fácil de engañar. El mestizo no permitiría que alguien se divirtiera con ella de la forma que su pequeña cabecita estaba pensando. Estaba seguro que su acérrima determinación haría que se engarzara a puñetazos con quién lo intentara frente a él. Una y otra vez, hasta que alguno de los dos acabara en el suelo. Se detuvo un instante. Sólo uno al percibir ese murmullo casi inaudible. ¿Había dicho algo? Seguramente farfullaba algo en su contra, como un mantra propio—. Damas —saludó con un cabeceo a una pareja de mujeres que los miraron que acabaron rieron entre ellas

Y siguió andando mientras ella se justificaba sobre cómo no acabaría pasando la noche en el calabozo—. ¿No decíais que vuestros hermanos no os hacían caso y eran malos hermanos? Además, si es Comandante, ¿no estará en alta mar? —auguró y le dedicó una mirada suspicaz—. Así que, ¿quién os salvará exac...—pero ella lo cortó. ¿Un Inquisidor? No recordaba que alguno de sus hermanos lo fuera. ¿Lo eran? Miró al frente pensativo y achicó los párpados con molestia. No, no lo eran. Era una estirpe de militares y comerciantes—. Dudo que os hayáis juntado con un Inquisidor teniendo a un fugitivo como hermano; no sois tan necia—. Se desvió por una esquina de la calle principal para dirigirse hacia una de las muchas callejuelas que atajaban hacia la plaza de la fuente.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por D'tark el Lun Abr 30 2018, 21:18

Y todavía tiene el descaro de preguntar ¿Por qué? —Es un soldado, no se supone vaya ebrio con uniforme— ¿Sentido común? Hola, aquí hay alguien que lo necesitaba. El teniente no estaba haciendo nada fácil aquello, y lo estaba disfrutando sin duda alguna. Porque todavía se tomaba la molestia de saludar como si fuera un caballero, caballero que lleva a una dama al hombro como si fuera una cosa. Indignante por lo menos. Al pasar al lado de dos mujeres las vio reírse de ella en su cara. A espaldas del teniente, pero en su cara.

Su orgullo evitará que quiera que el resto de los hermanos ns metamos en líos no por amor, no se confunda— aclaró. al menos esa impresión había dado su hermano Galdrar cuando dijo que —No lo está— trató de sonar convincente. aunque no estuvo segura del paradero de su hermano. Y que los jodan a todos los hombres que ella apreciaba. Al menos a los vivos. Se los tenían merecido de sobra.

La respuesta del inquisidor cortó las burlas del teniente. Al menos sintió que ganó un poco de terreno. ¿Acaso? Y sonrió con cierta victoria, el teniente había mordido. Solo había que convencerlo —claro que sí, y él solo querrá ayudarme— ella no eran ingenua para creer eso. Sabía que el inquisidor solo la quería para llegar a Thurdok, aunque con lo pasado y con lo de Arian. Tal vez no era tan malo, al menos para pedirle ayuda de ser necesario. Se encogió de hombros mirando hacia el teniente con ese aire superior de dragón que solía sacar de vez en cuando —desde antes de su..."ausencia"— a falta de decirlo de otra forma —sabría de ese inquisidor, incluso del mes que pase en su casa si estuviera mas pendiente de mi...— se quedó helada con su última declaración. Adiós autocontrol. Le dio otro golpe en la espalda con el puño —casi me muero y usted no se entero, así que si creo que por mi ayuda ese inquisidor se tomaría la molestia de sacarme de un triste y feo calabozo— siguió golpeando al teniente. Aunque ahora no sabía la razón exacta.
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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Lun Abr 30 2018, 21:55

¡Por las bragas de la Reina!¡No estaba tan ebrio! Su insistencia en que debía ser disciplinado y adecuado con su uniforme le resultaba seriamente interesante. Era casi más entregada a la causa del uniforme que los propios cadetes de nueva construcción. Por el amor a los avernos más gélidos, ¡pero si ni siquiera estaba de servicio desde la noche pasada y no tenía nuevo turno hasta el día siguiente! Pero claro, ella seguía emperrada en que la embriaguez de ese licor, tomado en la habitación de Yanara, debía nublar los sentidos o el juicio. Quizás. Lo que ella no comprendía es que su esencia, su calidez, su dulce voz era más atenuante que el licor más potente.

Así que ahora abogáis por el orgullo familiar. Comprendo. Ese orgullo dracónico que los llevó a...—se mordió la lengua. No, eso no Era un golpe demasiado bajo, a pesar de todo—. ¿No lo está?—. No, no había sonado nada convincente, pero tampoco debía tener en cuenta que un dragón acabara presentándose en las catacumbas del castillo proclamando la autoridad de su hermana abandonada. Tampoco esperaba llegar tan lejos como para alcanzar las murallas del propio castillo. Mas era curioso ver como la dragona sacaba las garras y luchaba con aquello que creía conveniente. Era… tierno e inocente

Sus pasos se detuvieron cuando ella respondió a su pregunta. Sus músculos se tensaron en ese callejón abandonado de miradas ajenas y su mirada se oscureció sin razón aparente. A medida que las palabras eran vomitadas de manera inquisitiva y acusadora su mente rememoraba todo aquello que había hecho para no pensar en ella. Para bloquear la posible intromisión de la fugitiva dragona. Un roce que lo acabaría tentando, confundiendo, desconcentrando en su trabajo y lo hubiera obligado a dejar su instrucción por ella. Su mandíbula se tensó dolorosa, irrisoria, rumiante en un chirriar contra los dientes que lo molestaba. Y a medida que hablaba más molesto estaba. ¿Cómo se atrevía a recriminarle a él? ¿Él que se había alejado para que estuviera con el maldito dragón -porque seguramente sería un dragón- que debía protegerla? ¿Y ahora osaba echarle en cara sus acciones?

Los golpes molestaban. Dolían. Aunque no estaba seguro de si era eso lo que apuñalaba o las acusaciones de esa pequeña bruja. Su zurda, posicionada en su trasero, la arrastró hacia el suelo con la ayuda de la diestra y esperó que dejara de golpear... aunque lo dudaba, mientras la dejaba en el suelo y le dedicó una sombría mirada antes de hablar—: Esas acusaciones debería hacérselas a él —escupió más molesto de lo que esperaba. Y una nueva oleada de golpes le bombardeó el torso. Hastiado la tomó de las muñecas y la arrastró hacia la pared, de dos pasos, para bloquear ambas manos sobre la cabeza femenina—. No oséis decir que es mi culpa. Jamás. Él debió protegeros adecuadamente, ¿no confiáis tanto en él? Entonces dejad de recriminar mis acciones. Mis decisiones. No tenéis ni idea de nada. ¡De nada!—. La soltó con un grito de frustración y se encaminó hacia la calle. No quería verla. No cuando le hablaba de otro hombre. Cuando le hablaba de él. Un maldito Inquisidor.

Mil demonios se los llevarán: a él, a ella, a todos.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por D'tark el Lun Abr 30 2018, 22:21

Arqueó una ceja y espero a que terminara la frase. Si se atrevía a terminarla seguramente ella perdería la poca paciencia que aun tenía. Y ahí se fue tu poca convicción. Odiaba que el teniente se diera cuenta tan fácil cuando mentía, alardeaba o solo blofeaba. Era molesto para ella no poder controlarse mejor con él. Definitivamente tenía el mismo efecto en su persona que los desagradecidos de sus hermanos. Lo había adoptado como un hermano mas, vaya desgracia.

Se detuvo de caminar, pero ella continuó hablando, en algún momento se había roto algo e su interior. El dolor que había guardado esos meses se habían hecho mas reales con el teniente frente a ella. Viejos demonios que se encontraban en el abismo, esperando que ella cayera, dudará o simplemente se tambaleara en el borde para llevársela al infierno.

La bajo, y aun así no se calmó. Cuando vio aquella mirada en los ojos del teniente ese algo se rompió aun más.  Las lágrimas deslizaron por sus mejillas con la sorpresa del momento, las dudas, enojo, molestia, culpa, estaba enojada con él. Ella tenía derecho a estarlo, él la evitaba. Él, jamás le dijo eso. Y vio su espalda alejarse de ella, como vio las de sus hermanos. Como vio la de él cuando prometió que traería a sus hermanos.

No supo porque pero siguió los pasos del teniente y se aferró a su espalda. E hizo lo que meses atrás no quiso hacer: llorar. Lloro por esas noches solitarias en una casa desconocida, donde se sintió mas sola que otras veces en su vida, mas sola y abandonada que nunca. Lloró por aquel momento de miedo donde creyó que no habría mas. Lloró por la perdida del teniente. El mismo que debería dejar ir en ese momento.

Y se deslizó en su mente, aquel canal privado y personal para poder decir lo que quería —No tuve a nadie mas, tenía miedo, dolor...y me sentía sola... a nadie mas le importo— deslizó sus manos desde el pecho del teniente hacia la espalda —solo el me tendió una mano— se limpió las lágrimas con pesar. Sonrió de medio lado —a nadie le importo lo que me pasó— y ya no supo si quería reír o llorar. Se alejó un paso aspiró profundamente —perdón por desquitarme con usted— se encogió de hombros —usted tiene derecho a hacer lo que crea mejor— su voz sonó tan ronca aun para ella. Sonrió lo mejor que pudo.
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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Lun Abr 30 2018, 23:13

No esperaba que ella lo siguiera. No en ese nuevo ataque de ira contenida contra un dragón que siquiera conocía. Celos, diría Etta. Celos. Él. Farfullaba entre dientes cuando se quedó estático. Sus pies se anclaron a los adoquines incapaces de seguir andando cuando percibió el calor de la ingenua dragona tras de sí. Su respiración se cortó. Lo supo cuando la falta de aire lo obligó a volver a respirar. Las lágrimas empaparon la casaca sin pudor ni misericordia y lo hicieron maldecirse. Una y mil veces. Eso era cruel. Era despiadado. Él no dejaba de intentar apartarse. La reina, los dioses paganos, incluso aquellos que los miraban y cuchicheaban lo sabían. Sí. Lo sabían bien, porque estaba seguro que en su rostro se reflejaba la derrota. Estuvo tentado a girarse, a abrazarla en ese momento de debilidad, para acunarla en sus brazos y decirle un simple: “No pasa nada”; pero eso sería hipócrita por su parte.

Simplemente permaneció estoico en el lugar. Como un maldito poste aguanta farolillos. Sin moverse. Porque si reaccionaba acabaría cediendo. Y sus palabras se irían al cuerno; como había pasado en el acantilado. Aún se preguntaba por qué esa pequeña dragona podía alterar tanto sus sentidos y sus emociones; por qué el bipolar sentimiento de odiarla o amarla estaba latente en cada una de sus acciones y la brújula giraba frenética sin conseguir trazar un rumbo concreto. Se inquietó al percibir el roce de esa presencia en la intimidad de su mente. Mucho tiempo. Demasiado tiempo había pasado desde que esa caricia lo obligara a sonreír por su furtividad. Pero esa vez no era alegría lo que sentía, sino tristeza y culpa. Sobre todo culpa. La voz sonó dolida por la red interna al igual que una daga clavándose lentamente en su medio corazón. Constriñendo. Matando. Porque él era el causante de esas lágrimas. De nuevo.

Reprimió un quejumbroso anhelo al sentir que se alejaba. Que el frío inundaba cada zona donde el calor de ese abrazo lo había envuelto. Y llevó la diestra a la frente para frotarla con fuerza. Se sorprendió cuando comprobó que sus piernas no seguían andando y alejándose de ella. Por el contrario, dejó caer la diestra como un peso muerto para reprimir un grito de frustración. Murmuró un lapso corto de tiempo, barajando sus posibilidades, al igual que un mantra fúnebre ante una relación que se dirigía a la tragedia, y se giró a evaluarla—. Ese es vuestro problema —su voz era acusadora pero al menos había atenuado su cabreo—. Cuando creo que he hecho lo mejor, aparecéis y recrimináis mis actos. Entonces, ¿qué se supone que debo hacer? —se giró del todo para encararla. Los cuchicheos ajenos lo molestaban. Lo irritaba aún más. Ladró un grito furioso—: ¡VUELVAN A SUS ASUNTOS SI NO QUIEREN VISITAR LOS CALABOZOS! —la tomó de la muñeca y tiró de ella hacia a saber dónde. Un lugar donde dejarán de chismorrear sobre los asuntos de los demás. Cotillas indeseables.





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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por D'tark el Lun Abr 30 2018, 23:33

Lo intentó por todos los medios que disponía. Intentó con lo mejor que pudo y tuvo para evitar armas una escena aun mas grande. Para lograr la ira del teniente, su corazón se encogía en dolor de pensar que en su último encuentro él la odiaria. Más. Claro, más, porque seguramente ya la odiaba. La odiaba lo suficiente como para evitarla a toda costa, como para amenazarla de arrojarla en un calabozo. Y reírse a costa suya llevándola por toa Talos a hombro. Aun así le dolía pensar él le odiara de aquella manera.

Pero lo sabía, lo supo desde el principio, él se iría si quería y no habría nada que se lo impidiera. La visita de Anastasia significo un nuevo rayo de esperanzas que murió rápidamente en ese encuentro. Eso era casi risible. Le hubiera gustado decirle a Anastasia que jamás resolvería nada con el teniente. Aunque ella lo sabría, seguramente el mismo teniente se lo diría. Otro golpe.

Se alejó sintiendo el frío, la ausencia, aun mas palpable. Trató de sonreír pero la intención murió con las primeras palabras del teniente, se ahogó en sus propias palabras y las lágrimas surgieron por si mismas una vez mas. —¿Por qué todos creen que lo mejor es abandonarme?— reprochó con dolor. La misma excusa que sus hermanos, la misma. ¿Por qué es que lo mejor era dejarla sola a su suerte? Escuchó los cuchicheos de los ajenos y recordó donde estaban. Se sintió aun mas avergonzada. Creyó que su única salida sería alejarse antes de que fuera mas grande todo. Pero los gritos del teniente la paralizaron. Lo siguió por las calles, ni él parecía saber donde o notar lo que hizo. Parecía mas un arrebato.

Tomó todo el valor y coraje que tenía el darle una salida al teniente —lo siento...— aunque no estuvo segura si era la mejor forma de empezar. Jaló su mano haciendo un tirón sin soltar la mano del contrario, solo quería llamar su atención —estoy cansada de que me abandonen.... y no debí reclamárselo a usted, no tengo ningún derecho, lamento la escena que... lo siento— suspiro pesadamente —ya no le molestaré, no sé porque quiere irse  que hice mal, pero no volveré a actuar así.
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Re: Hell is empty, and all devils are here [D'tark]

Mensaje por Cedrik el Mar Mayo 01 2018, 00:09

En realidad no tenía ni puta idea de dónde ir. Todas las calles de esa maldita ciudad parecían atestadas de mirones o cotillas que lo sacaban de quicio, simplemente siguió recorriéndolas. Atravesó las calles sin la intención de soltarla. Abandonarla. Eso había dicho. Abandonarla. Dedicó algunas furtivas miradas hacia atrás para comprobar que lo seguía. Como si el tacto de su muñeca bajo los grilletes de sus atenuados dedos no fuera suficiente para confirmarlo. Tampoco entendió por qué había actuado así. La contradicción le estalló en la cara mientras seguía andando sin rumbo fijo. Qué demonios… Con lo fácil que hubiera sido simplemente alejarse. Dejarla allí, en medio de la transitada calle, sin mayor interés.

Os he dicho mil veces que dejéis de disculparos —comentó en tono neutro. Un acto reflejo. Ella se lo había repetido hasta la saciedad y él le había dicho que dejara de hacerlo. ¿Por qué seguía con eso? Le molestaba que pidiera perdón por nada. No entendía ese mantra interno de disculparse por todo, nunca lo había entendido. El tirón lo sacó de sus propias cavilaciones. Giró la cabeza con el ceño fruncido, ¿por qué lo detenía?—. Yo no os he abandonado, simplemente os he dejado con ese Inquisidor vuestro. Es distinto. Me he distanciado para daros libertad —corrigió en una aclaración muy clara de su cabeza. Inquisidor = Prometido; Ella = Prometida; vivieron y comieron perdices -o como mierdas se dijera-. Se volteó hacia ella, siendo incapaz de aflojar la presión de la muñeca femenina—. Y sinceramente dudo que no volváis a actuar así.

—  No os entiendo en lo absoluto. No podéis pedirme que no os abandone y llorar desconsolada como si ello os quebrara el alma —acusó y volvió a tirar de ella cuando un par de mercaderes se les quedaron mirando—, es como una maldita proposición —aclaró molesto, porque a pesar de lo que aparentaba él sabía que por ahí no iban los tiros. A su pesar—. ¿Qué pensará de eso ese Inquisidor vuestro? ¿Acaso creéis que le haría ilusión veros con un tipo como yo?—. No se refería precisamente a ser un Army o a hacerse pasar por un dragón; hablaba de su secreto: ser mestizo—. Y ya os puede amar lo suficiente para no llevaros a la mesa de torturas por traidora—. Giró a derecha. Luego a izquierda. Vuelta a izquierda y avanzó por un callejón estrecho.





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