Novedades

- (18/11) Ya están disponibles las novedades de Noviembre.

- (18/11) Ya podéis pedir Los Dracs de Noviembre.

- (17/11) Revisad bien la normativa de las búsquedas, pues hemos añadido una nueva norma

- (18/02) Nuevos cambios en la normativa obligatoria para reactivar cuentas inactivas.

- (22/11) Nuevos requisitos para comprar subforos en la tienda aquí.

- (18/07) Nuevas normas respecto a los posts +18 de índole sexual.

- (18/05) Nuevas normas de emisión de reportes aquí.

Últimos temas
» De regalos y promesas | Lorian | +18
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) EmptyHoy a las 22:08 por Lorian

» Your true potential [Rhynn]
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) EmptyHoy a las 19:12 por Rhynn

» Lo prometido es deuda [Joe Hund]
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) EmptyHoy a las 13:53 por Rhynn

» Recordar y olvidar || (Vindinfcare)
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) EmptyHoy a las 13:28 por Aiden Warren

» Perro malo (Rhynn)
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) EmptyHoy a las 13:22 por Rhynn

» Noche de trabajo, y mas... (+18)[Allister}
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) EmptyHoy a las 02:38 por Athena

» El tripulante mas mono || Noctilus
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) EmptyHoy a las 01:02 por Ororo

» Una búsqueda con dos opciones
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) EmptyAyer a las 21:46 por Luka Schubert

» Draconians por Cerrar Temas
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) EmptyAyer a las 21:41 por Luka Schubert

» Caught (Sittiazus)
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) EmptyAyer a las 16:58 por Sittiazus

Staff
Letyko
Admin
MP
Trystan
Admin
MP
Selene
Admin
MP
Faora
Admin
MP
Síguenos

Afiliaciones V.I.P
Foros Hermanos
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) G2TiwGkZ_o

06/06

Directorios y Recursos

08/10

Afiliados Élite
Time Of Heroes
 photo untitled45.png The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) AO1UJIQ
Expectro Patronum


41/50


The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso)

Ir abajo

The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) Empty The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso)

Mensaje por Rata el Lun Mar 19 2018, 13:46

En la parte trasera de la taberna llamada The Drunken Merman, al caer la noche un joven tahúr se acerca entre sombras y silbidos. Sus pasos más parecen pasos de baile que a una persona caminando de manera normal, pero a Rata le gustaba bailar.

Esa noche vestía su abrigo de la suerte. Un abrigo largo de color café, sin mangas y con una capucha de un tono similar cocida. El abrigo tenía varios bolsillos, algunos a la vista y otros muy escondidos.

Una camisa de color negro cubría el torso del muchacho, complementado por un chaleco de color gris. Obviamente ninguna de esas prendas habían sido compradas para Rata, pero él era quien las usaba. Y probablemente las usaría durante un par de meses más.

En la cintura llevaba un cinturón desde el cual se podían ver dos fundas para sus dos dagas, Consuelo y Esperanza. Y no se podían ver las otras cuatro navajas que el muchacho llevaba escondidas encima suyo.

Obviamente traía unos cuatro dados cargados, tres barajas marcadas y dos barajas trucadas. Y en las manos, en ese momento, llevaba una baraja normal con la cúal se divertía haciendo saltar una carta desde su mano derecha hacia su mano izquierda y viceversa.

Él estaba listo, solo faltaba que apareciera la señorita Corso.




The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) SKY6TfJ
Medallas:
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) A9GTpQ5
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) WEGFSd2
Rata
Rata
Human

Ocupación : Ladrón y jugador de ventaja
Mensajes : 1871

Volver arriba Ir abajo

The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) Empty Re: The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso)

Mensaje por Invitado el Mar Mar 20 2018, 17:22

The Drunken Merman no era la mejor ni la peor taberna del puerto, pero sí que resultaba la favorita de los estibadores que al final del día se reunían allí, apestando el lugar a sudor, meados y cerveza derramada.

Era también la favorita de Milos Skaveng, el ayudante del segundo de a bordo del buque mercante Roaming Tuna y cuya ruta solía enlazar los puertos de Eneas y Talos con frecuencia, a veces incluso Krosnan. Y era ése el objetivo al que estaba apuntando Cane Corso. Alguien segundón que no llamase la atención, pero que estuviese cerca del mando como para echar una ojeadilla a lo que se cocía entre bambalinas sin despertar sospechas. Hoy era la última noche de Milos en tierra, y había escuchado que pensaba beber y gastarse lo que le quedara de paga en pasarlo bien.

La mujer caminó en silencio, con ligereza, pegada a los muros de las calles evadiendo la luna. Estaba nublado y nadie la hubiese reconocido de poder hacerlo al verla, pero andar de puntillas entre las sombras se había convertido en un hábito para ella que tampoco pensaba corregir. En aquella ocasión se había vestido con unos bombachos pardos y una camisa de color más claro, sin escote y de manga larga que tapaban todos sus tatuajes. Las ropas holgadas disimulaban sus formas y daban pie a malos entendidos respecto a su género, algo muy conveniente. Divisó al muchacho esperándola donde acordaron dos días atrás, justo en la puerta trasera del local. Se acercó.

-Veo que te has arreglado para la ocasión, qué bien. -comentó risueña, esperando no sobresaltar a Rata. Entrar en acción la hacía emocionarse.- ¿Estás preparado, chico? Sólo tenemos una oportunidad. Escucha con atención: el objetivo es Milos Skaveng; es alto, tiene más músculos en una pierna que tú y que yo juntos y resulta tan amable como limpiarse el culo con un cactus. Un caramelito de hombre, así muy feo, con barba larga y negra y una cicatriz que le cruza la cara. ¿Nuestra ventaja? Que a estas horas ya debe de ir por la tercera cerveza y según mis cálculos su bolsa tendría que estar entrando en números rojos. Se enfada rápido, pero se alegra con la misma rapidez.

En ese momento se escuchó a través de la puerta un fuerte jaleo, un coro había empezado a cantar una horrenda y obscena balada sobre dónde no tenían escamas las sirenas. Cane sonrió de manera torcida. No fue el gesto alegre de siempre.

-Aquí es donde entras en escena, Ratita. Localízalo, observa con disimulo su mesa, y luego entra a jugar. Te van a decir un montón de lindas groserías que avergonzarán a sus abuelas en sus tumbas. Te aconsejo que no te dejes intimidar ni te ofendas, pero si les vas a responder que sea con el fin de hacer que apuesten o que jueguen o algo. No sé, apáñatelas para liarlos a todos. Haz que Milos parezca el gran ganador de la noche para que los demás pierdan interés y se vayan. Yo apareceré entonces cuando os hayáis quedado solos. -dijo, guiñando un ojo.- Mientras tanto estaré por ahí, observando en silencio. No me busques, porque no me conoces, ni siquiera sabes que estoy aquí hoy y ahora. Yo tampoco sé quién eres.

Se colocó frente a él y lo observó de arriba a abajo, agarrándolo por los hombros con firmeza. Evaluándolo todo.

-Rata, Rata, Rata... -murmuró.- ¿Por qué te llamas Rata? Tienes cara de llamarte Samuel. Sam. Sí. Bien, Sam, ¿tienes alguna pregunta? Esta vez tenemos tiempo suficiente y estamos en un encantador callejón ideal para contarnos cualquier secreto. Si no tienes nada que decir entra por esa puerta y pregunta por Jason, di que te envía Eloise. Él debería llevarte ante el dueño al finalizar la noche y entre vosotros acordáis si queréis hacer trato o no. Eso ya no me compete. Y si la cosa se complica, ya sabes, Corre. Sin mirar atrás.

Le ofreció al joven una amplia sonrisa emocionada. A veces parecía una cría en el patio del colegio.
Anonymous
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) Empty Re: The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso)

Mensaje por Rata el Mar Mar 20 2018, 18:17

Rata trataba de concentrarse y recordar toda la información que parecía estar vomitando la señorita Corso sobre Rata. En su mente trataba de dibujar el plan y las posibilidades. Por suerte Cane no era una voluptuosa mujer que lo distrajera con sus curvas.

- Entonces el juego es hacer que Milos Skaveng gane el dinero suficiente para que él y yo nos quedemos en la mesa de juego, luego entras tu, que por cierto no te conozco, y lo desplumamos. Supongo que ahí no termina la trama, pero esa es mi marca de salida. Ahí voy a hablar con el dueño del local guiado por Jason-

El plan parecía sencillo y algo casi rutinario. Pese a que el blanco parecía una copia de los gladiadores que se veían en el coliseo. Hombres capaces de sacarle la cabeza a alguien como Rata con una sola mano.

Y de pronto la duda entró en la cabeza de Rata. Ella le había dicho Sammuel.. Quizá ese era su nombre. Rata sabía que Cane Corso sabía muchas cosas. Tal vez ella sabía como se llamaba Rata y lo había dejado caer como una joda. O tal vez fuera solo una joda. Ese era uno de los grandes problemas de tratar con Cane Corso. Nunca sabías que era una mentira, una joda o la verdad.

Rata tragó saliva. Miró a los ojos a Cane Corso y sonrió de vuelta a su sonrisa de colegiala. Pero la sonrisa de él dejaba ver algo más que alegría. En el rostro del tahúr ya se empezaba a dibujar los rastros de ese rapaz depredador de oportunidades.

Rata posó las manos en las caderas de su patrona y mientras guiñaba el ojo le dijo:

- Quizás deberías darme un beso de la suerte -

Pero antes de que pasara cualquier cosa, Rata dio media vuelta y entró en The Drunken Merman. Siguiendo las instrucciones de ella, a penas entró por la puerta pregunto por Jason y le dijo que lo enviaba Eloisa.

Jason guió a Rata al centro de la acción. El ruido, de lo que generosamente podría ser considerado una canción, llenaba el aire. Y lo que no estaba cubierto por la canción, era llenado por insultos y blasfemias. Todo un encanto de lugar.

El joven miro en todas direcciones buscando la mesa de Milos Skaveng. En verdad en todos lados habían hombres como el blanco de Cane, pero ninguno encajaba perfectamente en la descripción. A este le faltaba la cicatriz, al de allá le faltaba la barba y Rata estaba seguro que ese de ahí era una mujer. Una fea mujer, pero mujer.

Y al finalizar encontró la mesa. Y para su suerte jugaban a las cartas. Siempre era más fácil hacer trampas a las cartas que a los dados.

El tahúr se acerco a la mesa y en un sobre-actuado gesto, escupió sobre su hombro.

-Que tal marineros ¿Puede entrar uno más a la mesa? -


Las carcajadas de la mesa no se hicieron esperar. "Bien" Pensó Rata, "Que no te consideren una amenaza".

La farsa había comenzado. Solo era cuestión de esperar un par de movimientos antes de ver como era que terminaba todo esto.




The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) SKY6TfJ
Medallas:
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) A9GTpQ5
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) WEGFSd2
Rata
Rata
Human

Ocupación : Ladrón y jugador de ventaja
Mensajes : 1871

Volver arriba Ir abajo

The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) Empty Re: The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso)

Mensaje por Invitado el Miér Mar 21 2018, 19:08

"Valiente bribón", pensó Cae Corso cuando el chico le pidió un beso de la suerte. Sonrió divertida y lo vio lanzarse de lleno a la pequeña aventura de la noche. Le gustó su actitud y su mirada: sus ganas de juego y desafío, de muchacho inquieto y oportunista. Cada vez le caía mejor.

La mujer esperó un poco antes de colarse con sutileza dentro del local. Moviéndose en silencio y evitando chocar con las camareras atareadas que iban y venían cargando jarras vacías y platos llenos, Cane se abrió paso hasta la larga barra de madera que dominaba uno de los lados del local. Casi trepó a uno de los altos taburetes y se sentó allí, sin que nadie se diese cuenta. Nadie nunca se daba cuenta si ella no quería. Esa "no presencia" era una habilidad que le había costado años pulir, y se sentía particularmente orgullosa de ella.

Observó la estancia llena de hombres, muchos de ellos corpulentos como requería su profesión de estibador. Unas cuantas mujeres se paseaban de un lado a otro, ligeras de ropa, sin duda trabajadoras del pequeño burdel al final de la calle. El ambiente parecía el correcto, el de una noche cualquiera.

Acuclillándose en el taburete para obtener mayor altura y mejor campo de visión, buscó a Rata y lo encontró sumergido en una mesa rodeado por hombres que le doblaban en masa. Contó alrededor de cinco, y a Milos Skaveng. Asintió para sí y de momento se desentendió del asunto.

Volvió a sentarse y en cuanto pudo captó la atención de Mantecón, que tras la barra atendía los pedidos con aquel mandil sucio que parecía ser una segunda piel para él. El hombre, un viejo marinero de barba gris y estómago cada vez más prominente, la saludó con la cabeza y le sirvió una jarra de madera llena de hidromiel. Se acodó de lado en la barra, sin observarla directamente. Cane y Mantecón ya habían hecho negocios anteriormente, con lo cual se conocían y mantenían una amistosa relación de trabajo.

-¿Qué te trae esta noche por mi casa, Eloise?

-Placer, Mantecón. Asisto al florecimiento de algo hermoso. -comentó, dando un largo trago a su jarra.

-¿Debería saber qué andas tramando bajo mi techo?

-¿Debería el perro saber que la luna sólo es la luna?

-Tan arrogante como siempre, eh, mujer. -sonrió él.- Sea lo que sea espero que me reporte algo.

-Lo iremos descubriendo. ¿Jason te ha encontrado ya algún muchacho?

-Sí, ha venido esta noche. Un perro callejero, un truhán flacucho con los bracitos de una nena. No le tengo mucha fe, sinceramente, se lo van a comer.

Cane Corso sonrió. Mantecón, el dueño de la taberna, pidió a Jason a alguien para hacer trampas en las mesas. Jason estaba ocupado cortejando a una pelirroja, así que le pidió el favor a otro. Y la cadena se alargó hasta que la mujer escuchó de casualidad y vio una oportunidad.

A Cane no le interesaba llevarse el crédito por sus acciones. No perseguía fama o gloria alguna y en consecuencia no le importaba que otros se colgasen la medalla de lo que hiciera. Tan sólo le interesaba que los planes saliesen bien, y a ser posible siempre a su favor.

-Y dime Mantecón, he escuchado que cierta persona tiene una deuda contigo.

El hombre la miró con los ojos entrecerrados. Observó su sonrisa ambigua que podía significar cualquier cosa. El rostro afilado que con un peinado u otro podría parecer lo que era y no era. Esa actitud risueña que no encajaba en la seriedad de ninguna situación. Todo en ella resultaba como una mar picada con nubes en el horizonte: uno nunca sabía si las nubes pasarían de largo o se quedarían a descargar la tormenta.

-Esas orejas tuyas, Eloise. Algún día te harán escuchar algo problemático.

-Cierto. Pero hasta que se día llegue, cuéntame...




Última edición por Cane Corso el Jue Mar 22 2018, 20:29, editado 1 vez
Anonymous
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) Empty Re: The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso)

Mensaje por Rata el Miér Mar 21 2018, 19:44

En la mesa las cosas se estaban calentando. Por alguna extraña razón los jugadores se pasaban el mazo de uno a otro luego de terminar cada ronda. Al parecer no podían confiar en ninguno de ellos, por lo que Rata solo tenía una oportunidad cada cinco rondas de arreglar las cartas. Y su arreglo solo podía durar una sola ronda.

A sí que tenía que cambiar de estrategia. Tenía que jugar limpio la mayoría del tiempo, lo que haría que la mesa se demorase mucho más de lo que tenía en mente, pero al parecer no había apuro en terminar temprano la noche.

Luego de la tercera ronda, el joven tahúr entendió los ritmos y los blufeos de todos los jugadores. En verdad eran pésimos escondiendo sus estrategias y eran peores al momento de mantener una disciplina de juego.

Pero la mayoría de las personas creían que este tipo de juegos eran pura suerte y no un elaborado sistema de ataques y retiradas. Pero eso hacía que el trabajo del muchacho fuera mucho más sencillo.

Al momento de marcar el ritmo de la partida, decidió que iba a canibalizar a todos los jugadores de manera pareja. Obviamente el gordo objetivo se llevaría la mayoría de las ganancias, pero una pequeña parte iba cayendo en el bote de Rata. Necesitaba un poco de efectivo si quería desbancar al blanco en la segunda parte del plan.

Cualquiera que supiera algo de jugar se hubiese dado cuenta como el muchacho iba dando cancha a los otros jugadores para llevarlos hacía la trampa que tenía Milos Skaveng. Trampa que ni el mismo sabía que tenía. Pero nadie a los alrededores tenía ni la mas pálida idea de como se jugaba de verdad a ese juego.

Luego de tres horas de barajeos, puyas, trucos y retrucos el mazo cayó una vez más en las manos de Rata. Y como él había previsto, era el momento de jugar de manera ruda y brutal. Después de esta mano solo quedarían en la mesa él y la persona a la que había venido a buscar.

Como siempre que Rata tenía en su mano una baraja y al frente jugadores, sus rasgos cambiaban de manera sutil. Seguía sonriendo y lanzando chances, pero cada uno de sus movimientos eran calculados. Había tras ellos una fría y desalmada eficiencia. Era el contraste del muchacho que vivía en la calle.

Cuando estaba en la calle, Rata no tenía el control de nada. No sabía si podría comer ese día, si alguien lo golpearía o si estaría en peligro. Pero cuando estaba en la mesa, solo pasaba lo que él quería que pasase. Y eso dejaba una marca en el muchacho.

-Bueno señores, parece que esta va a ser la última vez que podrán recibir cartas. A menos que tengan una suerte formidable. -

Rata revolvió una vez para buscar en la baraja todas las cartas de picas. Luego las dejó, sutilmente en el fondo de la baraja. Dejó el mazo en la mesa, se tronó ambas manos y realizó una doble mezcla falsa por arrastre, así, todas las cartas buscadas estaban en el lugar que él quería.

Repartió las cartas con la mano firme y en posición de agarre inglés. Así solo tres dedos tocaban la baraja, dando la impresión que solo las cartas que se daban eran cartas tocadas.

Todos recibieron sus cartas y se pudo escuchar dos risas falsas y un suspiro de desesperación muy mal disimulado. Obviamente el gordo blanco de Cane Corso ni se preocupaba de mirar sus cartas. Confiaba en "su" Suerte.

Empezaron las apuestas y los cambios de cartas. Nada mejoró para esos pobres marineros que habían perdido todo lo que habían traído a esa mesa. Esta vez Rata se quedó con todo el botín. Era la última oportunidad de repostar antes de la embestida final.

- Parece que solo quedamos tu y yo, vieja ballena.-
Rata se estiro en la mesa y luego dijo al aire. - Si alguien más quiere hacer rico a este viejo barbon, es el momento de entrar en la mesa. -

Y en ese momento una duda entró en la cabeza de Rata. No sabía como coordinar sus jugadas con las jugadas de Cane Corso. La muchacha era una muralla de contradicciones cuando se trataba de gestos para poder leerla.




The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) SKY6TfJ
Medallas:
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) A9GTpQ5
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) WEGFSd2
Rata
Rata
Human

Ocupación : Ladrón y jugador de ventaja
Mensajes : 1871

Volver arriba Ir abajo

The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) Empty Re: The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso)

Mensaje por Invitado el Jue Mar 22 2018, 21:29

Cane Corso se bebió la jarra entera de hidromiel, lentamente, mientras charlaba con Mantecón en los ratos que no estaba ocupado gritando, ya fuera a la cocina para ordenar algún plato o a la clientela para advertirles que las botellas en la cabeza se las iba a estrellar él como iniciasen una pelea dentro del local.

Le pasó al dueño una pequeña bolsa de cuero sin curtir que repiqueteó con el peso de las monedas. Él se la guardó en los pantalones como si nada y siguió atendiendo su negocio. Acababa de comprar la deuda que tenía Milos Skaveng con The Drunken Merman. Por suerte para ella dos semanas atrás cerró un trato jugoso que le reportó ganancias inesperadas, de modo que ahora podía permitirse ciertas inversiones.

Según avanzaba la noche el ambiente se caldeaba más, como era habitual en cualquier taberna. Las canciones pasaron de ser obscenas a sexuales y las risitas coquetas de las mujeres del burdel se fueron apagando según se las iban llevando a lugares más privados.

En todo el tiempo que le llevó a Rata hacerse con la mesa Cane ni siquiera le prestó atención. Había decidido que podía confiar plenamente en el chico y que él se las apañaría solito como bien supiera, ella no era necesaria en la ecuación. De momento. De modo que se limitaba a permanecer en un segundo plano "invisble", escuchando, pensando, rechazando una segunda bebida. Quería mantenerse lúcida.

Cuando Milos empezó a armar escándalo, clamando que aquella era la mejor noche de su vida, decidió que era hora de entrar en acción. Empezó a rondar la mesa junto a la gente que miraba y comentaba, haciendo juerga y bromas sobre la inusitada suerte del marinero. Vio cómo los jugadores perdían mano tras mano de manera gradual hasta que se hartaron y decidieron que era momento de hacer otras cosas. La gente fue dispersándose en cuanto estuvo claro que Milos se tragaría al muchachito con su extraordinaria ola de suerte. Perdieron el interés en cuanto se dio por vencido el último estibador, que levantó su mole tambaleante derramando cerveza negra por doquier. Alcanzó a darle un brusco manotazo al joven en la espalda, un torpe gesto de felicitación que casi hizo que el hombre perdiese el equilibrio entre las chanzas de los demás.

El efecto era fascinante. La taberna estaba llena. La mesa estaba rodeada de gente que no le hacía caso. Como si no existiese. Como si una enorme burbuja los cubriera y los aislara. Y ahí estaban aquellos dos, uno frente a otro. Esperando la última jugada. Dio gracias a que Skaveng estaba lo suficientemente ebrio, pero no tanto, como para poder tratar con él de manera coherente.

-Parece que solo quedamos tu y yo, vieja ballena.  Si alguien más quiere hacer rico a este viejo barbon, es el momento de entrar en la mesa. -dijo el muchacho.

Sus miradas se cruzaron un breve instante y pudo notar una nota insegura en la mirada de Rata cuando la vio aproximarse. A Cane le entraron unas ganas locas de sonreír de oreja a oreja pero no lo hizo. No era el momento de mostrar que se estaba divirtiendo. Era comprensible que alguien que no sabía jugar a las cartas de repente se sentara y entrara en la dinámica, pero la "partida" tampoco iba a durar demasiado ya. Tampoco es como si el chico necesitase a nadie más para hacer su trabajo.

Cane Corso entonces se cuestionó a sí misma. El voto de confianza que estaba depositando en Rata era enorme. Ella, casi una obsesa del control, estaba dejando que las cosas saliesen según la voluntad de otra persona aunque luego terminasen a su favor. Se encogió de hombros. Ya pensaría en eso más tarde.

Con su jarra vacía golpeó la mesa en la que estaba sentados. Tambaleándose un poco se sentó de manera pesada y desmadejada y apuntó con la jarra al chaval. Trataba de hacerse un poco la borracha.

-¡Reparte, chico! Este tío no pué quedarse con tóoooo...

-¿Quién cojones ereh tú? ¡Lárgate! -bramó Milos Skavenge, golpeando la mesa con el puño y guiñando mucho los ojos mientras meneaba su enorme cabeza.- ¡Éste juego eh mío!

-¡Reparte reparte chaval! ¡Voy a quitarle todo a este kraken con barba! -exclamó alzando su jarra y esperando que el líquido se derramase. Cuando eso no ocurrió Cane Corso acercó mucho el ojo derecho a la boca del vaso.- Anda, pos está vacío... dónde se ha ido mi cerveza... yo la quería mucho...

La algarabía en The Drunken Merman era suficiente como para sofocar aquel pequeño encuentro amañado. Nadie les prestaba mayor atención. Los borrachos se emborrachaban, las putas hacían caja y Mantecón rezaba para que aquella mujer en miniatura no hiciese nada estúpido que destrozase su local.

Anonymous
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) Empty Re: The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso)

Mensaje por Rata el Jue Mar 22 2018, 21:59

Apenas Cane entró a la mesa haciendo semejante escándalo Rata tomó el mazo, fue un gesto automático, aprendido de años de estar en mesas y en garitos de apuestas. Sin el menor tapujo el muchacho sacó los cuatro ases de la baraja y los metió en su manga.  Ya tenía el elemento sorpresa que necesitaba.

El muchacho le sonrió al gordo.

-Lo siento camarada, si ella se sienta en la mesa y pone dinero para apostar, ella puede jugar.-

El sonido de los naipes golpeándose entre sí marcaban un ritmo desafiante, similares a tambores de guerra. Era un susurro hipnótico. La mano del muchacho repartió las primeras dos cartas de la mano a cada jugador. Primero a la chica mientras le dejaba caer un guiño coqueto, segundo al marinero mientras lo miraba para estudiar su reacción y finalmente a él.

Descartó la primera carta del mazo y puso tres cartas boca arriba en la mesa. Dos figuras, una jota y una reina, y un ocho. Rata volvió a descartar la carta superior del mazo y puso dos cartas mas sobre la mesa. Otro ocho y una jota.

El tahúr dejo el mazo a un costado, se lamió el pulgar derecho y puso la vista firme en Milos. Sin embargo a quien miraba era a Corso. Esta primera jugada iba a marcar los pasos de todo el baile que seguía. Ella era de las que corrían tras la presa o cerraba ventanas para asfixiar.  

-¿Apuestas gordo?-

Milos seguía confiado. Dos de las figuras completaban un trió que él tenía en la mano. Era una jugada segura y podía darse el lujo de ir fuerte. Su manaza tomó varias monedas y las dejo sobre la mesa.

-Veamos si vales o solo sirves para puta -

Rata miro a los ojos a Milos. Si no fuese porque ya estaba pedido por la señorita Corso, le hubiese advertido del error que acababa de cometer. Corso tenía en su mano los otros dos ochos que faltaban en la mesa. Rata, por su parte, tenía dos señoras en su mano, por si había que respaldar la situación.




The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) SKY6TfJ
Medallas:
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) A9GTpQ5
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) WEGFSd2
Rata
Rata
Human

Ocupación : Ladrón y jugador de ventaja
Mensajes : 1871

Volver arriba Ir abajo

The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) Empty Re: The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso)

Mensaje por Invitado el Mar Mar 27 2018, 20:52

La mujer observó su mano de cartas tratando de hacerse la interesante, mientras Milos Skavenge la miraba por encima de las suyas como si quisiera atravesarla con un arpón de parte a parte.

En ningún momento consideró que las cosas pudieran ir mal. Ni siquiera se paró a pensar que el marinero no se dejase egnañar, o que descubriese los trucos o que se cansase de jugar y decidiese ir a casa a dormir la mona. Por supuesto que sabía cuáles eran las "malas" variables, no era tonta. Sólo un poco suicida. Había decidido ignorar todas las cosas que pudieran torcerse, simple y llanamente.

Estaba segura de los datos que tenía en mano, de la habilidad de su compañero de jugada, de la situación en la que se encontraba inmerso el objetivo. Tenía en su poder los hilos suficientes como para manejar a su favor las marionetas en escena en caso de que algo saliese mal. Confiaba en poder superar cualquier contratiempo. Y esa indiscutible confianza mezclada con la negación de que las cosas pudiesen ir mal la convertían, a veces, en un peligroso sabueso.

De modo que subió la apuesta en la mesa y pidió carta con dos golpecitos sobre la madera gastada, tal y como había visto hacer a otros jugadores. El gesto le daba un aire de saber lo que hacía que no tenía.


Anonymous
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) Empty Re: The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso)

Mensaje por Rata el Mar Mar 27 2018, 22:32

Rata sonrió de manera cómplice. Al fin podía entender como operaban los engranajes dentro de la cabeza de Cane. Tal vez no sabría como operaban todos los engranajes dentro de su cabeza, pero si ya podía tener una idea más o menos completa de como ella se iba a mover en la mesa.

El muchacho pago la apuesta y subió un poco más, había que dar algo de cuerda al hombre que iba a morir ahogado. Obviamente no pidió otras cartas. Las que tenían bastaban. Por su parte Milos solo pidió otra carta.

El tahúr se preocupo de que fuera un numero el que viajara desde el mazo hasta la mano del gordo marinero. Cane, por su parte cambió sus dos cartas. Rata se sorprendió de la jugada de la chica, pero luego entendió el motivo.

-Bueno señor Skaveng, parece que esta vez la suerte me sonríe a mí-

El joven ladronzuelo repartió las cartas durante casi una hora. Durante los primeros cuarenta y cinco minutos Cane jugaba de manera casi suicida, haciendo que el duelo se centrara casi por completo entre Rata y el marinero.

Pero en los últimos 15 minutos apareció la señorita Corso que el muchacho conocía. Jugó cada una de sus cartas con una precisión casi milimétrica. Y como había pasado los últimos tres cuartos de hora como una pésima jugadora Milos Skaveng saltó al cuello de ella.

Todo era una trampa. Todo era cosa de saber, de conocer y de poder adelantarte a lo que el otro iba a hacer. De alguna manera Rata y Cane Corso eran dos sombras de la misma luz. El joven criado en las calles buscaba posibilidades y apostaba por la más probable, Cane no apostaba, ella sabía que era lo que iba a pasar.

La última mano del juego fue realmente intensa. Esta parte siempre era difícil. La inmensa mayoría de las personas actuaban como los peces. Sabían que una fuerza superior los estaba arrastrando a la muerte, pero se aferraban y luchaban con todas sus fuerzas a esa esperanza de que la suerte volvería.

Y Rata preparó todo de manera más que cruel. Las cartas que el entregó al barbudo lo hicieron creer que de verdad podía ganar. A sí que se arriesgo con todo. Y cuando lo hizo, Cane y el muchacho no fueron con su apuesta.

Milos tenía una mano que podría haber vencido a cualquier cosa, pero solo tuvo unas pocas ganancias porque sus dos compañeros de mesa se acobardaron. Entonces vino la respuesta.

Otra mano ganadora para el blanco, pero esta vez empezó a apostar de manera mas cauta. Rata y la mente tras todo este teatro lo siguieron. Skaveng sonrió victorioso cuando reveló su mano ganadora. Pero su mundo se vino a bajo cuando vio que la mano de la señorita y la del muchacho eran mejores que la de él.

Rata no tenía inclinaciones violentas, pero se podía imaginar que ver vencido a un enemigo en el campo de batalla podría ser algo similar a la sensación que él sentía cada vez que desplumaba a un incauto en su mesa.

Y, como era esperable, estalló la rabia.

Milos Skaveng no aguantó la frustración y de un solo movimiento levantó la mesa y la dio vuelta, desparramando todas las monedas en juego por todo el lugar. Y mientras se levantaba gritaba lleno de frustración.

!!Me la habéis hecho chaval, esa mano la has arregla'o!!  




The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) SKY6TfJ
Medallas:
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) A9GTpQ5
The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) WEGFSd2
Rata
Rata
Human

Ocupación : Ladrón y jugador de ventaja
Mensajes : 1871

Volver arriba Ir abajo

The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso) Empty Re: The Drunken Merman, un juego de manos (Cane Corso)

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.