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Flashback - Business in times of crisis [Moira]

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Flashback - Business in times of crisis [Moira]

Mensaje por Invitado el Sáb 10 Feb - 22:37

Business in times of crisis

Ubicación: Puertos de Talos, a bordo del Gaviota de Plata.
Hora: Medio día.

Con diecisiete años, no podía decirse realmente que un humano había vivido tanto delante de otros humanos, pues era apenas una edad que lo acercaba a la pubertad, y si de comparaciones con dragones se trataba, estaba en clara evidencia que diecisiete años no eran más que un ligero suspiro sin importancia en la vida de los autodenominados o llamados “salvadores del mundo”. Pero aun así, lo cierto era, que en diecisiete años, Alvric jamás había visto la llegada de un evento tal que pusiese en jaque toda la estabilidad de las ciudades cercanas al Imperio del Fuego. En aquella época, la hambruna había llegado tan repentinamente como las noticias de rebeliones y eventos mágicos sin explicación alguna en la capital del Imperio Dragón. Se hablaba desde hacía ya más de un año de la aparición de seres con poderes incluso más grandes que los de los dragones, y la mismísima Reina Madre, soberana del Imperio del Fuego y Madre de todos los Dragones. Rebeliones siempre habían existido, o al menos desde que Alvric tenía conciencia de sí mismo, porque el joven las había visto. Era natural en un mundo donde su raza era menos que nada, pero magia, y dioses, eso era otra cosa. La hambruna solo evidenciaba, que rumores o no, en Talos estaban ocurriendo cosas, y ahora mismo, la tripulación del Gaviota de Plata estaba allí, en el centro del poderío imperial, siendo parte de ello.

El Gaviota de Plata, y su hombre al frente, el capitán Rhos Khelden no habían tenido que vivir una época tan dura como aquella al menos que este recordase, habiéndose dedicado toda su vida a la pesca en Puerto Krosan. Pese a que el Imperio les ofreciese una libertad tan limitada y nula a la humanidad, ciertamente les ofrecía paz y una estabilidad económica en el mercado pesquero incuestionable que ahora mismo, gracias a lo que fuese que había pasado en Talos, había desatado el duro tiempo que estaban viviendo con la alta competencia, ahí mismo. Ese momento, de necesidad incuestionable, era uno de los primeros en los que Alvric había visto no cuestionar trabajar codo a codo con los dragones, no porque le agradasen estos, pues los ideales de su padre estaban y eran siempre muy claros: los dragones significaban problemas, sino porque ya no se trataba solo de una tripulación y todas esas familias dependiente de cada uno de los hombres libres sobre ese navío a los cuales proteger y alimentar, sino de todo Puerto Krosan, e incluso, de Talos. Durante varias semanas desde su llegada anual a Talos, y con días seguidos y sin descanso el Gaviota de Plata había surcado las aguas en busca de cardúmenes que estaban vendiendo a bajo precio tanto a la Corona como a los mercaderes del Puerto de Talos, porque el fin era ese, ayudar. El día de hoy, no había resultado ser diferente y como era costumbre en los duros días que estaban viviendo, los hombres habían llegado temprano.

Aun así, el cansancio ante la precaria situación que estaban enfrentando los marineros con tantos días de trabajo, era evidente, y era algo que Alvric había ido notando con el pasar de los días. –¡Sujetadla bien!– Gritó el segundo al mando, un hombre de unos cincuenta y tantos, y aspecto avejentado. Alvric jaló con fuerza, y estando a plena luz de medio día, secó el sudor de su frente con mano, lanzando un suspiro y poniendo ambas manos a la altura de su cintura. –Es un buen nudo.– Mencionó la voz del hombre mayor, habiéndose acercado. –Lo hacéis bien…– Le mencionó con una sonrisa amable, a la que Alvric correspondió antes de mirar hacia el puente, y por supuesto Alvric no pudo evitar ver también a la mujer. –Es seguro que ha venido a hablar con vuestro padre. Ya sabéis cuáles son sus órdenes, en su ausencia, vos sois el capitán.– Alvric le miró, sabía bien como debía comportarse en ausencia de su padre. El era el líder del Gaviota en ese momento, y su edad no podía ser obstáculo para el comportamiento de un hombre. –Yo me hago cargo.– El hombre asintió y siguió dando ordenes, dejando que Alvric se viese en la obligación de recibir a la invitada de su padre. –Mi señora.– Saludo de forma tranquila. –Alvric Khelden, hijo del Capitán Rhos.– Se presentó, serio, abordándola.
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Re: Flashback - Business in times of crisis [Moira]

Mensaje por Invitado el Sáb 17 Feb - 12:47

Desde hacía ya un tiempo, se vivían tiempos duros en todas las ciudades del Imperio del Fuego, y la paranoia de los dragones. Desde el momento en que se había hecho público la existencia de seres nacidos de dragones y humanos, y las acciones de la Reina Madre en cuanto a estos y su existencia, una en la que ellos no tenían cabida, pudiendo ser incluso considerados peor que toda la raza humana: sin derecho a existir, ni vivir, también entre los humanos existía una ligera, pero clara paranoia o tendencia de duda a quienes veían o con quienes se interrelacionaban. Ya no se sabía quién era quien, pues ¿Cómo se podía ver en realidad un ser teniendo mitad de sangre dragón, y mitad de sangre humano? Cómo dragones, cómo humanos tal vez, o totalmente diferentes. Nadie lo sabía hasta ese momento entonces, pues aún ni siquiera la Inquisición había revelado datos sobre ellos. Solo se sabía que existían. Eso fue lo que quizá hizo muestra de duda en Alvric, al ver a aquella mujer, innegablemente hermosa, pero claramente… extraña. No podía tratarse de una dragona, claramente, eran pocos los dragones que se presentaban con nombres humanos tan definidos.

Alvric sabía bien que los apellidos eran una tradición meramente humana. Su padre le había enseñado eso, y le había inculcado que tener ese apellido con el cual se identificaba, era una parte tan importante de lo que significaba ser humano, y tener una identidad propia de cara a quienes veían a la humanidad como menos que nada, y en base a llamarse así mismo salvadores del mundo, se creían con el derecho divino de decidir sobre el futuro de los humanos. Una cosa que Alvric realmente no estaba al tanto de saber que tan cierta o no eran, pero que en definitiva, algo internamente y su padre, de alguna manera, le decían que no era así. En algún momento los humanos tuvieron que haber sido libres, o sino, ¿por qué entonces los dragones decían haberles salvado? ¿De qué les habían salvado? Preguntas sin respuestas que de vez en vez se colaban en los pensamientos de él, pero realmente, sin importancia. Sabía que había un conocimiento prohibido, y esas preguntas eran parte de ese conocimiento. Simple curiosidad juvenil. A Alvric en realidad le importaba el ahora, y el presente.

Evaluando esto, que los apellidos eran más bien una cuestión solo de algunos y dragones que optaban solo por mero orgullo ponérselos para engrandecerse así mismos, consideró quizá, que podía ser tal vez. –…No.– Pensó, y para ser más preciso, evalúo que esa paranoia colectiva no podía también embargarle a él. Habían humanos libres, que optaban por este estilo de vida, limitada, como a él, pero otros que optaban por la esclavitud, y esos humanos, formados y educados por dragones, muchas veces se comportaban como tal. A final de cuentas, y sin saber si realmente estaba tratando con un dragón, prefirió mantener esa recta y respetuosa personalidad que mantenía con todo el mundo. Después de todo, así era Alvric. –Es un placer.– Mencionó tranquila y de forma educada, viéndole a los ojos en forma de respeto y siempre mostrando los buenos modales de un caballero ante una mujer. Y correspondió con un ligero movimiento de cabeza a la sonrisa suave de la mujer. –Temo que no es posible ahora mismo, no se encuentra, aun así… me ha dejado a cargo del barco, y bajo la responsabilidad de atenderos. De hecho le esperábamos.– Mencionó. –¿Deseáis hablad aquí o ir al camarote? Como veis, no es un barco muy grande, por lo que temo no poder ofreceros mucho más.
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Re: Flashback - Business in times of crisis [Moira]

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