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Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

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Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Asher Hale el Lun 25 Dic - 22:38

Caía la noche sobre la ciudad y los candeleros iban encendiendo ya los farolillos que adornaban las calles más pudientes. En circunstancias normales, habrían distintos armys de las clases humanas paseando con antorchas, pero al acercarse el fin de año, lo difícil era ver a uno de aquellos sobrio que no estuviera apoyándose en un compañero mientras entonaba desafinados cánticos de taberna.

Asher tenía planes similares. Acababa de cobrar, (toda una celebración, si) y se disponía a tirar su modesto sueldo en el par de locales afortunados que pudieran ganárselo de cliente. El hassassin era alguien que no tenía problemas para vivir con poco. No era un miserable, tenía un hogar bastante agradable que lo mantenía caliente cuando bajaban un poco las temperaturas, y resguardado cuando pegaba el calor. Vivía sin lujos, pero tampoco era alguien que persiguiera riquezas. Se caracterizaba por ser alguien funcional, que tenía aquello que necesitaba y que se dedicaba a vivir cada instante conforme llegaba. La vida era corta, y su trabajo arriesgado. Mientras muchos se pasaban los días haciendo planes de futuro y guardando para lo que viniera, Asher se vaciaba los bolsillos cada vez que podía... porque sí. Porque él conocía lo que verdaderamente valía la pena, en su opinión al menos: los pequeños placeres de la vida que no podría igualar ni quitarle nadie... el opio, la comida, el arak... todo lo demás le importaba poco.

Echaba de menos al último de los mencionados especialmente. Desde que marchó de Isaur, no había tenido oportunidad de hacerse con una copa del licor. El arak era propio de las zonas más deserticas. Anís, con algo de clavo y canela. Cuando se servía fría era lo mejor, por difícil que fuese eso. Existían tabernas en la ciudad del desierto que lo conseguían, gracias a los sótanos subterráneos, una buena despensa y los climas aciagos de Isaur. Calor abrasador por el día, frío helado por la noche.

En aquella ocasión no esperaba encontrarse con nada parecido. Estaba en Talos, y debía amoldarse a aquello que le concediera esa tierra. Es por eso que tras salir a las calles del distrito más comercial, paseó la vista por los locales, sin esperar encontrar mucha variedad que llamara su atención. Normalmente, Asher tomaba la ruta sur, desde el mercado, pero en esa ocasión, se fue hacia el este. Caminó tranquilo con las manos en los bolsillos de sus ropajes. En una aferraba la bolsa de monedas, y en la otra un pequeño filo de metal, en caso de que las cosas se pusieran feas.

Se quedó mirando uno de los letreros de una taberna, cuando sintió la fuerza del dejavú, el olor del opio le golpeó como si acabaran de darle una bofetada. Se le olvidó entonces la taberna que estaba mirando. A parte de La flor azul, no recordaba otro local en Talos en el que vendieran opio, y aquel sitio se encontraba lejos de donde estaba, definitivamente. Le pudo la curiosidad, y avanzó en grandes zancadas, metiéndose por uno de los estrechos callejones, hasta ver un establecimiento pequeño de aire acogedor. La luz de su interior se derramaba a la calle, y el sonido de música más bien oriental terminó de darle otra patada en el estómago. La nostalgia. La nostalgia era fuerte.

No controló sus piernas al caminar a su interior, y enseguida se vió abrumado por las decoraciones, los tapices y las alfombras, el olor a incienso fuerte, y a opio, y el té de rosas que inundaba el lugar. Podía morirse feliz en aquel preciso momento. Se le secó la garganta, incrédulo, paseando la vista por el establecimiento, como si acabara de encontrar la misma verja al cielo de los dioses y no supiera ni como reaccionar todavía.

-
¿Puedo ayudarte?

La que habló fue una mujer de tez tostada, bastante atractiva que cargaba varias bandejas en la mano, una de ellas con un bol étnico repleto de delicias turcas. -Hay mesas libres si quieres sentarte, elige la que quieras. -Vaya si lo hizo. Tomó asiento en uno de los sofás cercanos a la pared, y se sacó la chaqueta, seguro de ir a quedarse allí ya, por lo menos hasta el cierre. -Ponme una ronda de esas delicias turcas, y una jarra de arak si tenéis, y una shisha con opio... si puede ser con naranja y canela me compras de cliente habitual y te cansarás de verme por aquí. - No bromeaba. Estaba a poco de creer que estaba muerto y eso eran los dioses recibiéndole. Lo mismo estaba tirado en la calle y nunca acabó el encargo.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Zahir el Mar 2 Ene - 5:44

La noche de Talos cayó como un manto necesario para cubrir su retirada de la mansión de aquel aristócrata al que acababa de robar. El trabo fue limpio, como se esperaba de este, una entrada fácil por la ventana del piso inferior, recorrer las estancias despacio como si fuese un espectro, levantar la tabla suelta donde guardaba el objeto y llevárselo. No tardó más de quince minutos en ello y todo por asegurar que sus pies no hacían crujir la madera a su paso, además de evitar a los esclavos.

Se deslizó por las calles, evitando los candiles recién encendidos, usando los callejones y huecos que pudo para no ser visto, con una agilidad envidiable. Era como un baile, muy ensayado, ejecutado a la perfección, sin generar ningún tipo de ruido. Llegó a pasar incluso tras un soldado, sin que este levantase la vista del bollo que estaba comiendo, para luego escalar usando algunas ventanas y salientes y perderse entre las azoteas, en terreno más complicado. Acabó saltando hacia la azotea de la que era su casa, apoyando la mano en el borde que sobresalía de la misma azotea para impulsarse por la ventana que había dejado previamente abierta. Una vez dentro la cerró y encendió las velas para dar algo de luz a la estancia, sacando el objeto para guardarlo en una caja puzzle grande de Isaur, aparentemente decorativa.

Se deshizo de las prendas negras y todos los accesorios que llevaba encima, guardando estos en un baúl cerrado con candado, todo bastante seguro de la vista de cualquier visitante, no deseaba revelar su identidad ni generar sospechas. Rebusca por su cuarto algo más cómodo que ponerse y opta por unos calzones típicos de su tierra, unas sandalias y una camisa abierta. Se adecenta con agua y jabón y baja al despacho de abajo, donde está su negocio, procurando cerrar bien la puerta antes de salir hacer de anfitrión, con la seguridad de que la joven que tiene contratada habrá sabido llevar el negocio en el rato que no podía estar.

Pronto la música llenó sus oídos, ese bardo siempre logró hacer milagros con sus canciones populares de Isaur, el ambiente era festivo y los clientes se acomodaban en las alfombras, los cojines y los pequeños sofás que tenía dispuestos alrededor de mesas bajas. El aroma del opio se distinguía entre el de aquellos que fumaban en shisha, también el del té recién hecho que se servía a aquellos que lo demandaban. Era un pequeño paraíso que trajo de la ciudad de oriente a la capital, una muestra de todas esas costumbres tan diferentes que enriquecían al ser humano y no pudo evitar sonreír cuando la joven que tenía contratada le saludó, caminando para cambiar un incienso.

Nada más terminar fue a la zona más apartada del local, con un pequeño horno de piedra y una mesa de madera larga dispuesta de forma que estuviese entre esa pequeña cocina y el resto del local. Allí no tardó en sacar del horno los pasteles que estaban a punto y tampoco dudó en buscar las delicias turcas y trabajar. Tras una noche de robos eso le calmaba, le reconfortaba y hacían sentir más satisfecho consigo mismo, encontraba en ese trabajo secundario un pequeño placer de la vida. Estaba en medio de preparar otra ronda cuando la camarera vino a pedirle licor y pasteles, el cliente al parecer era un entendido y dejó a ella con la shisha mientras cargaba una bandeja con las delicias turcas y llevaba una jarra del preciado licor de Isaur.

Cuando la camarera hubo llevado la shisha, regresó para recoger la bandeja y mayúscula fue su sorpresa al señalarle al individuo. Lo reconoció al instante y sonrió para sus adentros, susurrándole al oído que se las llevase cuando se sentase a su lado. Y tras las indicaciones marchó, ágil, dando un giro para esquivar a una de las bailarinas que estaban a  punto de empezar su popular danza del vientre con atuendos típicos. Dio un pequeño salto el respaldo del sofá para caer sentado al lado de su compañero del gremio, desperezándose un poco y tomando la manguera de la shisha.
-Será que ahora no puedo dejar de encontrarme contigo en todos lados.- y sin pudor alguno dio una calada a la manguera, echando el humo en la cara del contrario. -La naranja y la canela son sabores algo clásicos pero que funcionan, tienes buen gusto.- comentó, al tiempo de que la camarera dejase la bandeja en la mesa y tomase la jarra para servirle licor en un vaso.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Asher Hale el Vie 9 Feb - 22:41

Las caderas de la bailarina que tenía más cerca se movían sinuosas al ritmo de la música. Se alzaban de izquierda a derecha haciendo ondear las finas monedas doradas del pañuelo. Vibraban, tintineando entre ellas, pero poco le importaba eso a Asher. Tenía la vista clavada en la chica. En su piel tostada, en las curvas de su cuerpo desde el pecho a las caderas y en la suave uve que desaparecía bajo la fina falda.

Hacía por lo menos un mes que no tenía sexo, y joder, se notaba. Tuvo que obligarse a apartar la vista para no acabar con la boca seca, para no parecer uno de esos acabados que se bebían la vida en un bar. Le gustaba pensar que él tenía un poco más de clase. Se dejaba sin blanca en sitios como esos, pero lo hacía a conciencia, y con la seguridad de que era dinero que podía gastar.

El lugar era impresionante. Si cerraba los ojos podía creerse que estaba en Isaur y que fuera de la ciudad se extendían kilómetros y kilómetros de desierto. No podía describir la orgía de sonidos, sensaciones y colores vivos que estaban embriagándole. Los detalles estaban cuidados al milímetro, hasta los trabajadores estaban vestidos adecuadamente, y eso era algo que Asher agradecía. Se consideraba alguien exigente. Esperaba la cuenta con cierta inquietud, aterrado ante la idea de que aquel sitio resultara ser una farsa, y los dulces, el arad, el opio, fueran todos de cálidad pésima, una atracción barata para los ignorantes del mundillo.

-
¿Echaste anís? -preguntó a la chica, nada más dejó la shisha y la bebida sobre la mesa. No se fiaba, sus manos jugaron unos instantes con la manguera, y de memoria repasó que estuviera todo en su sitio. El carbón quemando correctamente, la boquilla bien acomodada y el agua en su medida justa. Dio las gracias a la mujer, dándole una propina cuando estuvo conforme con el resultado, y terminó dándole una calada corta a la shisha para probar, temiendo que no estuviera bien encendida. Lo estaba.

Cerró los ojos, blasfemando a los dioses, y terminó de recostarse en el sofá, dando una calada larga por la boquilla, y exhalando el humo, complacido por el opio, en su medida justa. Sonrió algo para sí, incrédulo ante toda la situación, y terminó de relajarse, fumando pausadamente, y  disfrutando de los sabores en la boca. Aquello era el cielo...

...pero tal cual pensó eso empezaron los problemas, y de pronto no estaba solo, a su lado se había materializado un hombre. Un hombre atractivo si, de piel también tostada, y que se llevaría a la cama gustoso en otras circunstancias, pero lo reconoció al instante, y todo placer que pudiera haber estado sintiendo se disipó.

Mierda.

Suspiró, conforme su compañero del gremio le quitó la shisha de la mano, y ni se molestó en rebatirselo, consciente de que no se le puede rebatir mucho a alguien a quien casi te llevaste por delante. Por error. "Te toca joderte, Hale. Por gilipollas." Alargó la mano, tomando la jarra de arad, y le dio un buen trago, relamiéndose. Al menos aquello le servía de premio de consolación. -
Quizá. Lo encontré yo primero -murmuró, sin moverse ni un poco, acomodado en el sofá de manera despreocupada conforme esperaba a que le devolviese la manguera- No hagas que tenga que irme, porfa. Creo en esas mierdas del karma, el juicio justo y la deuda moral... y me gusta mucho este sitio. No me coloco así desde Isaur. -La vista volvió a irsele a una de las bailarinas.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Zahir el Vie 9 Feb - 23:11

El ladrón pudo haber dejado en paz a su compañero del gremio, debería haberlo hecho a decir verdad teniendo en cuenta en que circunstancias se conocieron y como terminó todo, pero era su local, tenía que cuidar de sus clientes y aunque hubiese sido un capullo, no dejaba de ser un compañero. Dio otra calada a la shisha mientras escuchaba con interés lo que tenía que decir el contrario, bebiendo de la jarra servida, estaba seguro que nada malo podría decir del producto. -Creo que no, conozco este lugar desde que abrió en Talos y a todas las camareras y bailarinas.- Comentó primero, devolviendo a este la manguera para que siguiese fumando.

No era la clase de anfitrión que echaba a un cliente tras haber pedido disfrutar de un servicio de calidad isaurí, pero eso es algo que no sabía el asesino, pero le agradó saber que creía en el karma y en todo aquello, no la parte en que recebaría un castigo similar, sino el arrepentimiento por la afrenta o acto cometido. Tampoco escapó a su vista que miraba mucho a la bailarina que tenía cerca y no era para menos, ella era perfecta, isaurí también, tan ducha en la danza del vientre como en la danza con cuchillos aunque esa parte no la mostrase.
-Das por sentadas muchas cosas, echarte de aquí sería una descortesía por mi parte y una afrenta a los modales hospitalarios que tenemos.- Se sirvió una jarra y sus labios probaron el dulce néctar que contenía.

No tardó nada en llamar a la bailarina, que con una sonrisa se acercó hasta ellos, esperando algo.
-¿Por qué no sirves a mi acompañante un poco como tu sabes?- murmuró, dándole la jarra. La chica no tardó en acercarse al asesino y bailarle de cerca, se sentó en su regazo y pegó su rostro con suavidad al viente, para que lo recorriese del ombligo hasta por debajo del pecho. Tras eso se separó y sirvió en su jarra un poco del licor, dándole la espalda para depositar la jarra en la mesita y tras eso mover las caderas de un lado al otro, de forma muy marcada, lo más llamativo de ese baile exótico.

Miró al chico, del que no sabía ni su nombre, pero siendo quienes eran, ese dato era una nimiedad, porque el credo decía que las identidades se debían mantener en secreto así que rara vez eran quienes decían ser. No con los compañeros claro, podían presentarse, es solo que las presentaciones no eran primordiales para quienes estaban bajo el amparo del gremio de Isaur.
-Aisha es la mejor en su trabajo, en Isaur se decía que podía hacer caer imperios con su danza. Estaba muy cotizada, su cuerpo no parece de este mundo, al menos eso dicen los clientes.- Comentó, interesado en el otro, gustándole que se sintiese como en Isaur, porque sus gestos y su mirada hablaban por si solos, se encontraba a gusto.

Dio otro sorbo al licor.
-Dime, ¿que te trae a mi dulce morada?, no esperé que volviésemos a vernos tan pronto.- Se estiró un poco en su sitio, esperando que sus palabras no le incomodasen nada, tan solo le apetecía charlar con el contrario, conocer mejor como era un asesino fuera del gremio, en el día adía. -No lo malinterpretes, puedes quedarte lo que gustes, pedir más cosas, a la próxima ronda invito yo, me gusta que la gente se sienta como en su casa cuando pisa este rincón exótico- Le volvió a robar la manguera de la shisha, para darle otra calada.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Asher Hale el Sáb 10 Feb - 0:04

No le creyó. No supo porqué exactamente, pero aquel hombre no tenía el perfil de ser dueño de un fumadero. Algunos discutirían que era más bien un salón del té, pero la realidad era que se movían más cosas que solo eso.

Recuperó la manguera cuando pudo, dándole una calada breve y disfrutó del sabor. Se sentía tranquilo, relajado, empezaba a desinhibirse. Era lo mejor de aquella cosa.-
Si tu eres el dueño, yo aun tengo los diez dedos. -dijo, seguro de lo que acababa de afirmar. Estaba bebiendo tranquilo de su jarra, asimilando que en efecto, no podía sacarle ni una pega al servicio, cuando el hombre atractivo que tenía por compañero le dijo a la bailarina igualmente atractiva que le sirviera como "ella sabía". Joder.

Se tensó de pronto, más por la incredulidad que por otra cosa, pero no rechistó y mucho menos se apartó de la chica. Dejó que le apoyara el rostro en el abdomen, y pese a los deseos de tocar, resistió, limitándose a sentir la piel suave. La miró cuando le alzó hasta su pecho, y se le escapó una sonrisa, dándole una propina extra. Habría estado feo no hacerlo después del bailecito que acaba de dedicarle.

-
¿En serio el local es tuyo? -Comentó ahora, más en serio, mientras sostenía la jarra, llena hasta arriba otra vez- Nunca lo hubiera dicho. -Tuvo que comerse sus palabras, comprendiendo que la chica no habría hecho nada de eso de no ser el hombre su jefe.- Me declaro cliente. Ya lo he dicho. -se resignó, volviendo a apropiarse de la manguera de la shisha. La chica se marchó, y Asher se quedó siguiendo con la vista el movimiento de sus caderas y chapitas de la falda al caminar. Se inclinó hacia adelante y atrapó una de las delicias turcas entre los dedos, evaluando la textura, coincidiendo en que tenían buena pinta.

-
¿Desde cuando tienes esto abierto?- Preguntó, a la par que mordía el dulce, subía al cielo y volvía a bajar. Se terminó de meter la delicia en la boca y pilló dos más, relamiéndose.- Creo que si me echaras me las arreglaría para entrar... desterrarme de un sitio así es delito. -Imaginaba que el otro no le creería, pero Asher no estaba bromeando. Llevaba años añorando Isaur, y saber que ese paraíso existía en Talos, acababa de hacer la ciudad mucho más tolerable.

-
Aisha vale cada plata que le pagues por trabajar aquí -coincidió, consciente de la ironía, de que conocían el nombre de la bailarina, pero no los suyos propios. Tampoco era importante.- Tengo especial apego por Isaur, y tu local es un oasis en medio de este chiste de ciudad. -mencionó, poco preocupado acerca de ofender a nadie. Él mismo era de Talos, nació allí, en una de sus míseras callejuelas, y sin embargo, se sentía más isaurí que cualquier otra cosa. Envidiaba al contrario. Sus rasgos orientales, más afilados, la piel más oscura. Solo le faltaba eso a Asher para dejar de sentirse forastero en la ciudad del desierto.

El hombre pronunció las palabras correctas. Ronda gratis. Aquello era suficiente para ganarse el favor del assassin. Se le pasó un poco la incomodidad del otro día, mirando al contrario con cierta complicidad.-
Tu si que sabes conquistar a un cliente. -murmuró, dando una calada tan larga a la shisha, que cuando acabó tuvo que darse un momento para volver a situarse, disipar un poco la nube mental que se le comenzaba a formar. - Pareces un tipo majo y todo... pero no te hagas ilusiones, estoy seguro de que es por esto -hizo un gesto al alcohol- esto -a la shisha- y esto -a las bailarinas.- Ya quedó claro lo que opinas de mí. -Le guiñó un ojo, y volvió a acomodarse entre los cojines.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Zahir el Sáb 10 Feb - 0:36

A veces las palabras eran más veloces que los pensamientos y ese chico emitió un juicio precipitado sobre el sombra, que tenía todo el derecho y oportunidad de llevar un local como ese, tan especial y cargado de sus cosas buenas y las adictivas. Mas no mencionó nada, no quería iniciar un debate con el contrario, tan solo dejarle disfrutar de la bailarina y la forma en que este la miraba, con deseo. Eso era vida, bebida, tabaco, bailes y dulces, todo lo que un hombre necesitaba para relajarse del todo, sin incluir claro está el tema sexual, sus bailarinas eran solo eso, mirar y no tocar, aunque su acompañante en el sofá no daba el perfil de manazas que solía haber en ese local de tanto en tanto.

Sonrió tan solo a la pregunta sobre la pertenencia del local, eso sería suficiente para confirmarlo por segunda vez en la noche, además sonrió al saber que se consideraba ya cliente habitual con solo una visita al local. Le dejó comer tranquilo las delicias en la que tanto afán ponía cuando las preparaba, siendo el plato estrella, con un toque secreto que se reservaba y les confería un punto diferente, delicado y aromático.
-Lo tengo desde hace unos meses solo, me costó ahorrar el dinero para poder construirlo todo y los contactos para traerlo todo de Isaur.- Mencionó, terminando el licor de su vaso. -Lo de echarte... mientras no hagas nada malo no hará falta, confío en que no eres de esa clase de clientes problemáticos. Porque cuando echo a alguien no lo dejo entrar jamás y en eso soy bastante estricto.- mencionó con total tranquilidad, pero a la vez contundencia en la afirmación.

Asintió, tomando una delicia turca, la chica era un tesoro y como tal la trataba, le pagaba más que simples platas a la muchacha, podía llegar a una moneda de oro al mes ya que además se encargaba de sonsacar a los clientes toda clase de rumores, información. La chica tenía un don y eso ayudaba al gremio, porque podía poner a disposición de ellos para futuros robos que pasasen por sus mentes o incluso para encargos específicos que le hiciesen.
-Eso es precisamente un oasis, ¿no?, un pequeño paraíso en medio de un páramo, de un mar de soledad. Esto es el epicentro de todos aquellos que añoran su tierra y en donde no son juzgados, aquí solo encontrarán los frutos de la tierra soñada.- quizá demasiado exagerado, pero así lo veía.

Sonrió cuando le llamó majo, pero la cosa se empezó a torcer cuando creyó que lo estaba siendo por los servicios que su local ofrecían y como todos tendían a relajarse ante eso. No querría prejuzgarle pero sacando ese tema le pareció un poco cretino, algo que no le diría a la cara por no provocar que ese pequeño momento de placer se acabase. Pero obviamente se notó en su cara que no estaba de acuerdo y algo debería decir, esperando ser suave.
-Lo que me queda claro es que resulta muy sencillo para ti ofenderme con dichas insinuaciones cuando es evidente que trataba de ser amable y olvidar un poco lo pasado, para no quedar estancado en ese incidente. Quizá haya sido demasiado optimista por mi parte pensar así...- suspiró, rellenando el vaso con el licor.

Sopesó levantarse, porque no quería discutir ni tampoco era quien para sermonear a este, bastante lo hizo ya esa noche. Si se ponía a decirle lo que opinaba de aquello o como le sonaba todo eso que había dicho, le ofendería y trataba de no herir a la gente con sus palabras.
-Espero que disfrutes de los dulces y la ronda gratis, puedes pedir lo que más gustes, tenemos de todo lo tradicional.- Mencionó, algo más neutro, pero en el mismo sofá.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Asher Hale el Sáb 10 Feb - 1:37

Demasiada confianza quizá. Se cortó un poco al ver al contrario reaccionar algo más seco. Se le borró la sonrisa ladina de la cara y en su lugar se quedó recostado en el sofá, dándole vueltas a la jarra. En situaciones normales hubiera reaccionado con otra pulla, pero en esa ocasión, no lo hizo. Solo dio otro sorbo al arad y dejó que se asentara el silencio durante unos instantes.

-
Te lo has tomado como no era. -Dijo, y al final le dio una calada a la shisha, pasándosela- De todas maneras, estoy colocado. No puedes tomarte en serio las palabras de alguien así. -Para su sorpresa le pareció que lo que dijo era bastante coherente. Tenía una resistencia al opio decente, y de esa virtud solo podía dar gracias a las malas influencias con las que se codeó en Isaur y a su propio cuerpo por no abrumarse tan rápido. Era capaz de llevar una conversación medianamente buena, y eso, a su parecer, era todo un logro.

-
No buscaba hablar de lo que crees, solo bromear con el hecho de que empezamos con mal pie. La intención era arreglar las cosas, eres compañero de Gremio y tienes un bar que me interesa visitar. Dejando a un lado los temas del trabajo. -fue sincero y dejó la jarra en la mesa, dándole vueltas a la manguera de mano a mano. Le tendió una de estas al final- Roy. -se inventó el nombre, como era costumbre entre miembros del gremio, buscando darle algo con lo que referirse a él esa noche.

Consideró eso un intento por salvar la situación, y se llevó otro dulce a los labios tras eso. Había tratado con personas complicadas a lo largo de su vida. Le costaba "leer" al contrario, y dudaba poder alguna vez si la cosa seguía por ese camino. Sería una pena, una verdadera pena malgastar un sitio así por un par de malentendidos. Por una rivalidad tan mundana. Asher no era de ir por ahí llamando mundana a la gente, pero aun no conocía nada del otro, más allá del local que tan convenientemente había abierto.

-
¿Quieres jugar a las preguntas? -inquirió, recordando esa época que toda persona pasaba a la hora de formarse en el gremio. Ese tedioso momento en el que tu maestro te preguntaba por tu nombre, tu inocentemente le decías cual era, y él te daba un golpe seco con el bastón. Cuando no eran nombres eran lugares, y cuando no, eran datos de uno mismo. Aprendías a construir identidades falsas con pestañear. Pronto, las preguntas se hacían un juego. Bromas entre miembros del gremio a la hora de conocerse, pero Asher lo había dicho sin una sonrisa. Había dado un sorbo a su bebida en su lugar y había vuelto a acomodarse mirando al chico.- Estas son las reglas... en algunas rondas digo algo, tu dices verdad o mentira, y viceversa. En otras diré dos cosas, una verdad y la otra mentira, una doble verdad o una doblementira... -solo relatarlo le provocaba un dejavú, imaginando que su compañero sentiría lo mismo. Hacía bastante tiempo que ni se acordaba de él,  del juego. Hacía meses de por sí que no trataba con nadie nuevo en el gremio. Nadie que supiera las reglas y con quien no hubiera jugado ya.

-¿Inicias? -invitó.- Si ganas te diré mi nombre.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Zahir el Sáb 10 Feb - 2:00

Desde la perspectiva de Zahir no resultaba sencillo tomarse ese comentario a bien, apenas conocía al hombre que estaba a su lado y eso era un punto importante para poder entender cierto tipo de comentarios o incluso en ocasiones el humor de dicha persona. Tampoco consideraba que estar un poco colocado fuese excusa, muchas veces por estar colocado eras más sincero que en tu día a día. Tampoco quería adentrarse en ese tema de nuevo, no por ahora, porque no llevaría a nada bueno, no se entenderían y tampoco buscaba cuando se acercó a él que el ambiente se volviese raro. En si el chico le parecía curioso, atractivo y diferente, cosa que no diría en voz alta para no espantarle.

Escuchó en silencio, observando el movimiento de la manguera de mano a mano y comprendió que también era su intención que ese contacto inicial quedase un poco en el olvido para abordarlo desde otro ángulo. Tomó la manguera y le dio una calada a esta, escuchando el nombre que le daba, luego le tendió la mano y exhaló el humo, para poder presentarse.
-Puedes llamarme Ibis- dio el nombre de un ave típica de los alrededores de Isaur y bastante rara, era uno de esos apodos que solía ponerse para ciertos contactos con terceros en lo referente a temas del gremio. -Cuesta mucho entender el humor de una persona si no la conoces, puede malinterpretarse como en mi caso. Aunque me alegra saber que queremos ambos dejar eso de lado, tenemos bastantes cosas de las que disfrutar en este local de momento.- llamó para que rellenasen la jarra y trajesen algunos dulces más.

Le pilló por sorpresa la idea de Roy pues hacía mucho tiempo que no hacía algo similar, al menos desde la muerte de su maestro hacía ya muchos años. Le pareció buena manera de romper el hielo y acabar con ese especie de tensión mínima en el ambiente, además no tenía que preocuparse por si era cierto o no al ser parte del gremio los dos. La restricción siempre había estado en contar cosas a desconocidos, entre ellos sus datos estaban a salvo y podía ser muy interesante. Atendió a las normas que puso, eran sencillas y daba mucho juego, también creía que uno podía mentir al final, porque aunque confirmase que era cierto o no, no se podía llegar a saber de buenas a primeras.
-Ya veo, un poco de diversión con algo que hemos hecho en nuestro pasado hasta salir de forma natural en nosotros los datos inventados. Es un buen juego.- confirmó.

Asintió ante su pregunta y le motivó saber que si acertaba más que el otro sabría el nombre de Roy, el auténtico, eso era un motivo para esforzarse y tratar de leer entre líneas.
Bien, supongo que puedo empezar por decirte que cuando me trasladé aquí he hice mis contactos me ayudó mucho Aisha, lo que nadie sabe es que ella es mi esposa y por motivos de mi trabajo debía mantenerla un poco oculta.- soltó sin más, con alguna pausa de duda de por medio, mientras esta se acercaba con una bandeja de dulces de miel y nueces, delicias turcas y una jarra de licor. Se la quitó de las manos para dejarla en la mesa y la despidió con una sonrisa suave.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Asher Hale el Sáb 10 Feb - 4:02

Le gustó que el otro accediera, entreteniéndose con las delicias para no aumentar mucho más la cantidad de alcohol y opio que ya tenía en el cuerpo. Agradeció el nombre del contrario, aunque fuera solo un apodo, pues con ello ya estaba permitiéndole un trato más familiar.

Su afirmación le pilló un poco desprevenido, y se encontró sopesando como de posible sería eso. Aisha era hermosa, pero eso no la convertía directamente en esposa de su compañero. Era bailarina también, y pese a que pudiese ser decisión propia, le sorprendía que el contrario la incentivara a acercarse a terceros sin dinero de por medio, si no por el mero hecho de complacer. Acababa de ser testigo de ello, y aunque él si le había dado un extra, el cliente habitual no tenía esa obligación. Podían simplemente disfrutar del espectáculo y beberse sus pedidos.

Le miró, estudiando su situación, y tamborleó con los dedos en el costado de la jarra. Su vista buscó a Aisha, y al final se arriesgó-
Te ayudó, pero no estás casado. -Deseó tener razón consciente de lo incoherente de ese deseo. Por atractivo que fuese Ibis no iba a pasar nada, eso era una evidencia. Tener esposa habría sido lo normal en las edades que tenían... Se reprendió por lo tendido que era a divagar con cosas que no debía.

Esperó a su respuesta, sin saber si estaría o no en lo cierto. Se llevaría una sorpresa si en efecto, se encontraba casado. Por su parte, Asher había optado por prescindir de eso. No porque no le interesaran las mujeres, si no porque no creía que fuera compatible con su vida en el gremio. No lo era, realmente. Tenía pruebas de primera mano en su familia.

Aprovechó para ir formulando su parte, sin costarle demasiado elaborar dos opciones:-
Tengo una cicatriz en el muslo de 7 centímetros. -le indicó sobre la ropa donde, trazando una línea con el dedo índice- Me la hice de pequeño en un accidente con una carreta de la que me caí muy malamente. Transportaba lanzas para el ejército... la otra versión es que de pequeño irrumpieron en mi casa y me hirieron buscando cosas que llevarse. -Esperó, curioso por ver que decidiría. Le divertía ese juego, y para que mentir, no era de los que daban situaciones sencillas. Comida favorita, color favorito... le aburrían.

Acabó retomando la manguera de la shisha y dando una calada larga. Exhaló el humo y se le dibujó una sonrisa tenue en los labios.-
Recuerda que pueden ser todas verdad... o ninguna, o una de ellas.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Zahir el Sáb 10 Feb - 4:17

Esperó paciente mientras comía unos dulces con miel, relamiéndose los dedos para limpiar estos al quedarse pegajosos por la textura de la misma. Podía estar pensando el tiempo que creyese oportuno que no se iba a aburrir demasiado, aunque si dejó de fumar y de beber par ano mezclar, porque al final del día tenía que estar lúcido para poder echar el cierre y que nada malo ocurriese. Cuando afirmó que no estaba casado con ella sonrió y tardó un poco en querer revelar la verdad de la situación, para darle al momento un poco más de tensión  aunque puede que el otro no estuviese tan pendiente de sus respuestas o le creasen tanta curiosidad.

Acabó por asentir, pasando a explicarse un poco más, pero antes escuchó lo que tenía que decir y aquello si generó curiosidad en el sombra, porque ante las posibilidades estaba la idea de que fuera real el dato de la cicatriz y hubiese pasado en uno de esos dos supuestos o que no tuviese y fuera todo mentira. Antes que nada tenía que responder lo suyo, para dejarlo claro.
-Si, no estoy casado con ella, es una buena amiga pero poco más, aunque haríamos una bonita pareja según muchos clientes que nos han visto.- mencionó pasando ahora al asunto de las cicatrices y de la forma en que estuvieron hechas, porque aplicando la lógica podía y debería tener algunas cicatrices en su cuerpo con la vida que llevaban.

Acabó por decirse que si la tenía, siendo lógico, luego tuvo que pensar en el resto, no consideraba que se lo hubiera hecho transportando lanzas y más bien se podría haber clavado una, por otro lado los robos eran frecuentes y más si eran dragones quienes los cometían, o bandidos.
-Diré que siendo quienes somos, si tienes una cicatriz en el muslo, pero la forma en que te las hiciste... caer de una carreta me parece poco coherente, más un corte en vez de clavarte la lanza, así que no me convence. Por otro lado, robos hay, pero pocos ladrones van con lanzas, así que me parece un poco inverosímil... por otro lado se usan, Así que diré que te la hiciste porque entraron en tu casa a llevarse algo y te pillaron por medio.- comentó, sin esperar la respuesta directamente, porque seguramente quisiera hacerse de rogar.

Mientras tanto le dio vueltas a la cabeza y pensó como podía hacerlo ahora él, si soltar dos afirmaciones o no, una, o dos con una falsa y otra verdadera. Tras debatirlo mucho se decidió por soltar dos también a ver como funciona su mente ante ese supuesto.
-No conocí a mis padres, he sido siempre huérfano, así que mi vida empezó conmigo sobreviviendo por mi cuenta. Pero no siempre fue así, me escapé de un orfanato al que llegué en Isaur porque me maltrataban un poco y así es como empecé a robar.- comentó, tomando más dulces y encontrando el juego más entretenido de lo que pensaba, agudizaba la mente y al final de la noche, seguramente su compañero no fuese ya ese desconocido ni Roy.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Asher Hale el Dom 11 Mar - 12:13

Una sonrisa se dibujó en el rostro del hassassin ante el triunfo de la ronda. Había estado a punto de afirmar que sí estaban casados, pero hubo algo en la manera de actuar de los dos que lo detuvo. Si bien eran cercanos, no actuaban como marido y mujer. Si bien casarse podría haberles ayudado a fingir, no lo estaban haciendo y en su lugar, Zahir empujaba a la muchacha a darles "bailes" a sus clientes. Era algo extraño visto desde fuera, aún si Asher no tenía absolutamente nada en contra del adulterio. La lógica en Isaur le había enseñado muchas cosas; como que, de poseer dinero, nada te impedía tener tres o cuatro maridos o mujeres. Los burdeles de la ciudad desértica estaban llenos de fantasías de harems para dar y tomar... pero Talos no funcionaba así. Talos se escandalizaba más con esas prácticas.

-
Pegáis, sí, pero no la tratas como tu esposa... -Y, aparte, consideraba que el otro le había abordado de manera demasiado lanzada. Por lo menos, a ojos del ciudadano común. Permitió que fumara de la manguera y esperó su turno de tomarla. -Confío en que me invitarás después si vamos a medias con esta. No es que tenga sueldos muy pudientes, sabes la regla del gremio.

Le sonrió, mordiendo una de las delicias turcas y escuchó con atención sus intentos por adivinar. Le pareció curiosa la reflexión, dejando que elaborara y finalmente chasqueó la lengua suave.- Sí, tengo cicatriz. Y sí, entraron en mi casa, pero no buscaban algo, buscaban a alguien. Al no encontrarlo mataron a mi madre -dijo, alzando la mano antes de que el contrario dijese algo al respecto. - Y me hirieron a mí, pero mi padre intervino antes. Pero no te preocupes, yo tenía un año a lo sumo. No la conocí. Me crié con mi abuela... pero sí, se supone que eso pasó.

Se recostó en el sofá, escuchando las palabras del otro y las sopesó un momento. Ser huérfano no era algo extraño. Habían muchísimos en su situación. Solo los dragones solían gozar de familias completas. -Voy a decir que sí eres huérfano pero que te abandonaron a las puertas del orfanato y no tuviste que sobrevivir por tu cuenta, pero sí que te escapaste hasta que te encontró el Gremio.

Esperó al veredicto de Zahir, robándole la shisha y pensando la siguiente afirmación.- Tengo una hermana esclava en Talos... que está liada con su amo dragón y está embarazada de híbridos.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Zahir el Lun 12 Mar - 22:42

Cierto era que no la trataba como a una esposa, pero si se ponía a pensarlo, ¿como se debía tratar a una esposa? porque no había un patrón por el cual regirse, cada uno conocía los misterios y los tratos dentro de un matrimonio. No obstante si tenía en cuenta que lanzó a esta a los brazos de clientes para unos bailes que sacaran propinas, pues si, no la trataba con el celo que trataría a una persona que compartía un vínculo de tal magnitud. -Supongo que puedo permitirme ser generoso y no cobrarte la siguiente shisha, no me arruinaré por ello y como el jefe va a fumar sería coherente que me encargase de los gastos. Yo si saco algo más de beneficio de mis trabajos.- Algo más era quedarse corto, podía vender piezas muy exquisitas de casas de dragones en el mercado negro por grandes sumas.

Escuchó el relato de su acompañante y esbozó una amplia sonrisa en su rostro, su deducción fue correcta, la tenía, aunque la historia que narraba era triste, bastante, una muestra más de la crueldad de las personas y los dragones. Habría hablado aunque fuera para decir que lo sentía, pero le paró y tan solo asintió, antes de poder retomar la palabra tras darle una calada más a la shisha.
-Lo siento, por fortuna no te hicieron nada a ti más allá de esa cicatriz. -¿Como sería?, curiosidad tenía, más por ver como de grave fue para un niño de un año que por otros temas, mas no insistiría por ese camino.

Le escuchó con una sonrisa, tomando otra delicia turca y no le pareció una mala deducción, pero no era así, su vida fue más brusca de lo esperado y se alejaba del relato en que tan favorecido salía.
-Error- murmuró, lamiéndose los dedos para limpiar los restos de la delicia turca. -Me crié en una caravana mercante como huérfano, todos me trataban bien y eran como una familia, pero una tormenta de arena nos pilló destrozó todo, los pocos que sobrevivimos sufrimos la esclavitud por parte de unos bandidos. A mi iban a venderme de forma más especial, digamos que encontraron algo que les resultó de valor y ese bandido bajó la guardia. Le robé las monedas y huí, acabando en Isaur. Una vez allí subsistí con esas monedas hasta que se acabaron, el hambre llegó y la necesidad de robar se hizo patente... en uno de ellos encontré a mi maestro, me adoptó tras ponerme a prueba.- Se le hacía raro hablar de si mismo a un desconocido, pero precisamente el que lo fuera le soltaba más la lengua.

Ante lo nuevo que decía lo tuvo que pensar mucho, dejó ir la shisha y decidió ir por simple, por probar, sin saber si él también tenía en su haber historias complejas.
-No has mencionado a tu hermana en la historia anterior de cuando eras pequeño, además es un delito para un dragón enamorarse de humanos y de tener a un familiar en esa situación ya la habrías intentado rescatar. Diré que no hay tal hermana, me la juego.- sirvió licor en ambos vasos y pensó en lo que decir antes de que él contestase, porque así se relajaba. -Tu juego es interesante, pero en realidad odio a los asesinos y solo trato de ser amable con un compañero del gremio, prefiero mantenerme alejado de todo ese mundo y lo condeno fuertemente...- Una apuesta arriesgada, esa se la puso sencilla.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Asher Hale el Miér 16 Mayo - 0:10

El asesino escuchó atentamente las palabras del contrario, acomodado en su lado del sofá, ojeando a las chicas que bailaban, casi hipnotizado por las monedas finas que retintineaban en sus faldas. Esperó que el contrario no se tomara ese comportamiento suyo como que estaba ignorándole, pues eso estaba muy lejos de la realidad. Podía parecer ausente, pero lo cierto es que el moreno no perdía detalle. Había sido consciente de todo su alrededor desde que cruzó la puerta; la cantidad de personas presentes, cuales eran empleados, cuales clientes y cuales por sus maneras de desenvolverse parecían clientes recurrentes. Su vista terminó desviándose al dueño, tomando la manguera de la shisha en la mano, y dio una calada larga, exhalando el humo complacido. Bueno, se había equivocado en su deducción, pero había logrado su objetivo inicial con todo aquel juego: conocerle más, saber más del contrario, aunque le hubiese costado cederle información propia a cambio; no la estimaba tanto como pudiera creerse.

-
Parece un cliché, el que todos los del gremio venimos de trasfondos complicados. No he conocido uno solo que venga de familia acomodada y que en un arrebato rebelde optara por unirse a las filas del desierto... rebanarse un dedo es precio alto para según quien. Si yo tuviera la vida resuelta imagino que tampoco andaría matando gente. -fue franco, por el opio, quizá, o porque realmente le daba igual, no le importaba. Era fiel al gremio, sí, pero su lealtad estaba edificada sobre la necesidad, y sabía que no era el único en esa tesitura. Se hace lo que tiene que hacerse para seguir adelante, y de momento estaba bastante cómodo en la organización. Tenía un estatus, derechos, sueldo mensual para
sus caprichos...

-
¿Cómo surgió la idea? -preguntó, a la par que daba un bocado a una de las delicias turcas, de nuevo, pareciendo más pendiente del dulce que del otro hombre. -¿Decidiste que las tabernas de Talos eran una mierda y te montaste tu propio sueño húmedo de bar isaurí? Me parece una razón muy lógica, te la compro, yo habría hecho lo mismo... pero ah, sabes como es el tema de los hassassins... vida austera y toda esa mierda. -Ladeó la cabeza un poco hacia el lado- Lo llevo relativamente bien, la verdad.

Aunque era cuidadoso con aquello en lo que decidía emplear el dinero. No porque temiera gastarlo en estupideces, sino porque le gustaba tener control sobre qué estupideces elegía. Pagar el doble por algo más barato no le agradaba en absoluto. Estaba siempre pendiente e los precios medios para todo en general... motivo por el que sonrió ampliamente, complacido, al escuchar que el otro planeaba pagar la ronda. -
Si llevara sombrero me lo quitaría. Se agradece... especialmente viendo que los míos no te caemos especialmente bien.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Zahir el Miér 18 Jul - 18:59

En el momento que accedió a ese juego pensó que estaba loco, pero conforme pasaban los minutos y las preguntas, se daba cuenta de que las primeras impresiones que causaron el asesino en Zahir no eran tales, era un chico más sencillo, con su credo y sus cosas, como todos, no lo veía habiendo disparado un dardo a propósito. Le había estudiado bien, porque no tenía nada mejor que hacer y a parte de ver que se fijaba mucho en las chicas, no le daba la impresión de ser una persona con la que no pudiera llevarse bien, incluso tener una amistad si surgía. Le dejó fumar mientras le escuchaba, no pudo evitar reírse y darle la razón a sus argumentos. -Al final si naces en una familia con recursos no necesitas dedicarte a esto, tienes un buen trabajo, tu familia, tus amigos y hasta el futuro resuelto. Pero somos nosotros, los castigados por la ley y la sociedad los que tenemos que encontrar una forma de salir adelante, ya sea por nuestra cuenta o perteneciendo a un  gremio cuyos preceptos son lógicos. Perder un dedo por el compromiso que requiere pertenecer a este selecto círculo no me parece mucho.- Le debía mucho al gremio, a su maestro, a todos los que le habían dado una nueva identidad, una vida.

El juego terminó de forma abrupta y esperaba que no se hubiera tomado a mal su última afirmación falsa, pensó en decir algo, pero prefirió callar pues si el chico no quiso continuar el juego por algo sería. Se centró más bien en su curiosidad, el cómo abrió ese local que tanto desentonaba en una ciudad como Talos y sonrió de forma leve, porque en realidad todo surgió por frustraciones.
En mis constantes viajes a Isaur me di cuenta de que echaba de menos lo más básico de allí en Talos, no quería regresar a casa cuando nos estábamos asentando aquí y decidí que Isaur podía llegar a Talos, me acordé de uno de los oásis que visité cuando era niño, entre dos ciudades, no salía en las rutas de comercio, fue como caído del cielo y me dije que si podían ocurrir esos milagros allí, ¿ por qué no en Talos?- Era básicamente eso, se inclinó para tomar una delicia. -Tenéis otra forma de vivir, he conocido a algunos que vienen aquí, no es para avergonzarse por vivir con lo justo.- Vivir en excesos era igual de malo.

El mano negra rodó los ojos y tomó la shisha, dando una calada para echar el humo en la cara de Roy.
Error, mentí antes, no tengo problema con con Hassassins, son compañeros míos, invito a esta ronda y las que vengan porque me apetecen, porque a pese ese encuentro desafortunado, creo que te arrepientes del haber lanzado el dardo como yo de haberte tratado mal en esa casa.- le pasó la manguera de la shisha y pidió a Aisha dos pequeñas copas, esta se contoneó hasta donde estaba y se sentó encima de Asher. -Quiero brindar, por lo que podría ser una nueva amistad.- Mencionó para que acto seguido Aisha se inclinase y diera de beber a Roy de la copa, jugando con un mechón de su pelo. Se levantó tras eso con gracilidad, haciendo lo propio con Ibis y una vez bebió se terminó lo que quedaba, Le acababa de ofrecer el licor más caro de Isaur, el más selecto y tras la copa vino el baile, cercano, casi sobre ellos. El contoneo hipnnotizante de la bailarina, que lograba captar la atención de cualquiera como los encantadores de serpientes a los reptiles.

-Mi casa siempre estará abierta para un hermano, ocurra lo que ocurra, como dije, espero que podamos ser amigos.- Aisha casi se agachó un poco, sin llegar a sentarse en el regazo del invitado, contoneando el trasero para hacer vibrar las cuentas de su indumentaria y luego repitió con Zahir, antes de marcharse.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

Mensaje por Asher Hale el Jue 19 Jul - 6:28

Lo cierto es que la pequeña pelea que habían tenido en su primer encargo resultaba ahora muy absurda visto con perspectiva. Si, casi le había matado, y eso le había dado un susto horrible, pero al menos estaba bien, y Asher era suficientemente responsable como para llevar siempre consigo viales de antídoto para cada veneno que deseara usar.

Compartía muchas opiniones con el mano negra, complacido de que no le odiara tanto como parecía en un inicio. Cierto es que ambos grupos del gremio tenían sus diferencias, pero en ocasiones esas disputas podían llegar a volverse verdaderamente absurdas. -
No se que envidio más, si que tengas el capital para montar un negocio como este, o que puedas estar dándote viajes a Isaur con tanta asiduidad... echo de menos la ciudad, dioses -murmuró, consciente de ese hecho por primera vez en un tiempo. De por si evitaba pensar en la ciudad del desierto, le causaba nostalgia. -Me has ganado de cliente -afirmó, sin ver motivo para negarlo. -Nos enseñan a ser muy austeros... aunque a titulo personal, tiendo a derrochar la asignación que me dan, así que... da por sentado que tal cual me la den voy a vaciarla en tu bolsillo.

No era un borracho ni mucho menos, pero si que era cierto que a Asher le gustaba consentirse de tanto en tanto... y si aquel local tenía shishas y dulces isauríes, ¿qué más podía pedir?

Le agradeció la ronda nueva, alzando el vaso cuando el contrario dijo de brindar, y asintió a la propuesta, dando un trago y dejando que la chica, aquella belleza de piel tostada le llenara la copa. -
Es preciosa -murmuró a Zahir, algo distraido por el baile repentino y que le pilló con la guardia baja. La vista se le bajó a los muslos de la chica, a las caderas y las miles de moneditas de oro titilando... se ponía malo solo de observar, y tuvo que apartar la vista, bebiendo de su vaso. Dirigió una mirada de circunstancias a su compañero, y acto seguido medio rió, dejándolo estar.- Bueno, es evidente que no sois pareja, no.

Recuperó la manguera de la shisha, dando una calada y comenzando a saborear el carbón de nuevo, señal de que la habían terminado finalmente. -Tendré que ir yendome. Comentó, pensando que en otras circunstancias se empeñaría en pagar, de no ser porque sabía que al otro dinero, precisamente, no le faltaba. - Déjame dejarte propina al menos, lo pasé bien, lo más seguro vuelvas a verme por aquí. -Afirmó, relajado, de buen humor, memorizando la localización para dejarse caer más veces por allí.




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Re: Bring on the opium trade ♢ Priv. Zahir

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