Novedades

- (15/05) Ya están disponibles novedades de Mayo.

- (15/05) Ya podéis pedir Los Dracs del Mes de Mayo.

- (15/05) Nuevas normas de emisión de reportes Aquí.

- (15/05) ¡Anexo de la Hermandad Pirata! ¡Conócela!

(15/04) ¡Consecuencias de trama global!.

- (15/04) ¡Nuevas Celebridades! tras la trama.

- (15/02) ¿Quieres conocer las leyes? Pásate por aquí.

Últimos temas
» [+18] La confianza de una dragona (Crimson)
Ayer a las 23:31 por Crimson

» Nuevo amo... ¿como será? [Nimue]
Ayer a las 23:09 por Hades

» Un entrenamiento, mucha arena y un descubrimiento peligroso (Thyraxes)
Ayer a las 22:54 por Tizne

» La experta y la inútil (Corah)
Ayer a las 22:21 por Emma Holmes

» Choque cultural (Vestele)
Ayer a las 22:19 por Emma Holmes

» Ofertas de empleo v2.0
Ayer a las 22:15 por Hades

» Visita esperada (Farore)
Ayer a las 22:05 por Farore

» Registro de PB
Ayer a las 21:55 por Selene Warren

» Registro de Grupo
Ayer a las 21:50 por Selene Warren

» Registro de Rango
Ayer a las 21:48 por Selene Warren

Staff
Letyko
Admin
MP
Thareon
Admin
MP
Aldrik
Mod
MP
Selene
Mod
MP
Síguenos

Afiliaciones V.I.P
Foros Hermanos

06/06

Directorios y Recursos

06/14

Afiliados Élite
Expectro PatronumLoving PetsTime Of Heroes
50/64

Afiliados Normales


Insomnia - {Trystan}

Ir abajo

Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Kya el Mar Nov 28 2017, 09:07


Todo parecía arder en llamas para ella en ese momento, la noche, el silencio, sus emociones y el miedo...

Los ojos de Kya, reflejaban las estrellas que lograba divisar desde aquella plataforma, en mitad de una noche que deseaba, no llegara a su fin. La luna iluminaba con su platinada luz entre las copas de los árboles que apenas se balanceaban con la suave brisa que hacia las hojas moverse en completo silencio, rozándose entre sí... su cuerpo inmóvil permanecía estático como una criatura nocturna acompañada por los sonidos de los grillos, búhos y otros acompañantes anónimos que la invitaban a silenciar, hasta escuchar los latidos de su corazón que ahora, comprimido... sufría silenciosamente por la dolencia que esa noche le estaba robando el sueño... algo inusual desde que había llegado allí con el pelirrojo.

Su cuerpo, estaba sentado en el borde da la plataforma, sus piernas colgaban de esta y su torso y sus brazos estaban sujetos a la baranda y la mitad de su rostro estaba oculto entre sus brazos, sin inmutarse por el frescor nocturno que acariciaba la piel descubierta de sus brazos, siendo solo sus cabellos, el único cobijo para su espalda, en aquella prenda de dormir que corta cubría sus muslos hasta un poco arriba de sus rodillas. Recordando como las últimas semanas... su pie finalmente había decidido dejarle caminar sin muletas, como la hinchazón ya no existía del todo y aunque doliera un poco en algunas posturas, podía por fin caminar sin trabas...no podría correr aún, pero si caminar... con el ejercicio y su auto-terapia, seguramente funcionaría.

Como sanadora, era un orgullo, ver que las cosas no se habían desviado y su recuperación había resultado llevadera y suave, debía sentirse orgullosa y feliz...  pero no lo estaba. Y eso le arrancó un inhalar profundo y un suspiro consiguiente que la hizo sentir un nudo en su garganta, mientras en medio de ese silencio nocturno, llevaba su mano derecha para apartar de su rostro algunos cabellos y de ese modo, recargar su rostro contra la madera antes de bajar sus ojos de aquella abertura entre los árboles y perder su visual entre los oscuros árboles que le rodeaban en esa inmensidad que ahora la hacía sentir en extremo pequeña... Recordando que aquella tarde, había escrito un signo de interrogación en una esquina de la página del diario que ahora era suyo... lo único que había escrito en las dos horas que había estado sentada “leyendo” como era costumbre suya.

Suponiendo que su tiempo allí había llegado a su fin, ¿Dónde iría? ¿Isaur? ¿Edén? ¿Krosan? Tenía un grave problema porque ninguno de esos lugares podía ser llamado hogar, como la granja de la familia de su madre... y extrañamente sintió como algo húmedo resbalaba por una de sus mejillas, sorprendiéndose al encontrar una lagrima salada que había acariciado sus labios y que ahora borraba con un rozar del dorso de su mano izquierda, antes de relamer sus labios y volver a apoyar su mentón entre sus brazos. ¿Por qué prolongar lo inevitable? Era culpa suya todo ese dolor que ahora nacía al pensar en apartarse del descanso y complemento que había sido esa vida junto a aquel hombre y su hija... y sin darse cuenta un suave exhalo escapó de sus labios sin poder contener el dique que se quebró, inundando sus azules de unas copiosas y saladas lagrimas...

Dicen que cuando el dolor es mayor, son más saladas...
Esas eran tan saladas como las aguas de la costa, culpándose y deseando por primera vez, arrancarse el corazón para ver si así el dolor disminuía. Sabiendo con claridad abismal que el momento había llegado para decir “adiós”, ¿Cómo formularía lo que necesitaba formular? ¿Cómo podría irse sin alargar más aquella agonía que la perseguiría como un fantasma por el resto de sus días? ¿Por qué estaba escondiéndose bajo el manto nocturno, para llorar aquellas lágrimas y velar por el sueño que se había ido hace casi 4 horas y no prometía volver por aquella noche desvelada que la mantenía fuera y lejos de aquel lecho donde había estado durmiendo?

Sentía que estaba perdiendo de nuevo, que un pedazo de ella se desgarraba en dos y no pudiese controlar este evento. Llevando su diestra a su pecho, palpando el latir acelerado de su asustado corazón, para verificar que aún pulsaba y doliente le indicaba cuan viva estaba y como agonizante, le gritaba que todo estaba mal... todo lo que pensaba, se sentía mal, todo lo que sentía se sentía mal, todo en ese momento se sentía mal. Y lo único que no se sentía mal, pronto... no lo tendría más. La frescura de la noche sopló con suavidad, acariciando su piel y removiendo sus cabellos, como un intento de caricia hecha para reconfortarle en ese momento de confusión que lograba romper todos sus esquemas y hacía que la mujer de mente clara, se sumergiera en la interrogante que definía ahora como un dilema irreversible. Y su cabeza estaba de acuerdo, porque luego de derramar aquellas lágrimas, una palpitación anunciaba la presencia de dolor de cabeza que solo causaba que se tornara más sensible.

El cansancio de sus ojos, el ardor de aquellas cortas lágrimas derramadas ya secas, la pesadez en su pecho y la compresión de su corazón, todo mezclado, la hicieron desear dormirse y no abrir los ojos hasta que todo hubiese pasado, hasta que despertara de nuevo y no fuese necesario tomar una decisión tan importante y difícil como esa. Pero allí estaba, sintiendo como se abrumaba a cada segundo, abrazando la madera de la baranda con suavidad, cerrando sus pesados ojos para descansarlos un poco y dejarse embrujar por la frescura de la noche que acariciaba ahora su mejilla izquierda, descubierta del todo, al igual que su cuello y hombro izquierdo, rozando la madera y su aspereza con sus finos dedos que trazaban las formas del tronco delgado.

El tiempo corrió con lentitud y ella no había dormido, como era de esperarse. El olor a rocío mañanero acariciaba sus sentidos, logrando que abriera sus ojos, sintiendo el dolor en su espalda... única forma en que parecía sacarse a sí misma de todas las divagaciones que habían revoloteado durante el inicio de la madrugada que ahora pesaba, aún oscura, aún dueña del sueño de todo ser que se permitía el descanso del cual ella se había privado para pensar, sintiéndose agotada de sentir, de descubrir esa nueva realidad que trató de espantar con un movimiento de su mano, como si espantara un bichito molesto, pero que sabía estaba allí para quedarse, porque ya no se iría, porque ya no se alejaría, porque ya estaba sembrado en ella en lo más profundo y había germinado y crecido hojillas tiernas y que ella hubiese querido cortar antes de que fuese demasiado tarde.


Pero ya era demasiado tarde.
Desde el momento en que sus ojos se habían imantado bajo el radiante sol de los campos a las afueras de Talos
.




"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas"
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:

"Me siento bien cuando sano a personas, me siento feliz cuando veo sus sonrisas; pero lo que verdaderamente alegra mi corazón es tenerte junto a mi"


avatar
Kya
Human

Mensajes : 967

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Trystan el Miér Nov 29 2017, 21:04

Hacía tan sólo unos días que mi hija había dicho esa primera palabra. Una que no dejaba de ser un balbuceo que no había dejado de pronunciar desde entonces. Papá. Un maldito sonido que me llenaba de orgullo y de desesperación al mismo tiempo. Satisfecho de que mi pequeña por lo rápido y bien que crecía, y angustiado porque cuanto más tiempo tenía ella, menos me quedaba a mí.
Por suerte, de forma imprevista, contaba con la inestimable ayuda de aquella chica que conociera hacía ya bastantes meses -sin llegar a un año-, mientras se recuperaba. El cruel destino quería tener su dosis de ironía al poner a la sanadora al cuidado de terceros, obligándola a recuperarse de aquel incidente que le había dejado tales secuelas en el pie, impidiéndola usarlo durante un tiempo. No obstante, Kya era de esas poquísimas personas, que hacía la convivencia en extremo llevadera y agradable. Había convertido la cabaña en un hueco de agradable calma, que invitaba a la relajación, a participar y llenarse de ese sosiego tierno, repleto de sus diferentes sonrisas y todos esos incontables detalles que había tenido, tanto conmigo, como con la pequeña. Porque cuidaba de Anne con un cariño que se me antojaba infinito y dulce. Una paciencia maternal genuina, que hacía evidente la propensión de Kya con los niños.
Un pensamiento que me hacía sonreír sin motivo aparente.

No obstante, por muy incoherente que sonase, era una pena que aquel pie sanara tan bien. Principalmente, porque estaba convencido que Kya querría volver a su casa, privándome de su encantadora compañía.
Y, sin embargo, había algo que me robaba la tranquilidad al respecto.

¿Estaría segura? Si bien en aquella cabaña nadie podía encontrarla, no sería de extrañar que esos atacantes que llegaron a encontrarla, tuvieran socios que sacarían conclusiones ante la desaparición de sus compañeros.
Y la idea de que volviesen a abordarla o le hicieran algo peor, no dejaba de inquietarme.
No quería lamentarme después por no haberle puesto remedio. Por haber llegado tarde, por no haber puesto solución a algo que ya había contemplado. Por haber consentido esa posibilidad para que ella sufriera.
Porque sí, tenía miedo de que un alma tan noble y dulce como era Kya, abandonara este mundo. A diferencia de de todos esos desgraciados que parecían tener una flor en el culo, divirtiéndose a costa de los trabajadores o luchadores que tenían motivos para perseverar y tener esperanza. De esos que envenenaban a otros con sus mentiras, sus celos y sus venganzas. Gente que debiera encontrar otro objetivo en vida, en vez de actuar contra alguien reiteradamente, sin motivo aparente, tan sólo porque sí. Como lo hacían la inmensa mayoría de los dragones con los humanos, sólo por ser humanos, humillándolos y forzándolos sólo porque se creían superiores.
Esos sí se merecían que el destino les deparara todo lo que siembran.

Y no ella.

Así como Anne, quien esa tarde anterior había hecho el intento de dar sus primeros pasos. Envalentonada, agarrada a mis dos manos, avanzó temblorosa, un par de pequeños pasos, para emitir un pequeño balbuceo inseguro. Yo, como padre orgulloso que era en aquel momento, no reprimí las ganas de alzarla de nuevo entre mis brazos, premiándola con una cucamona que la hizo reír. Porque adoraba el sonido de su risa. Una melodía infantil que no me cansaba de provocar, hasta el punto de reír con ella, así como se unía la sanadora a nosotros. Un reflejo de esa tranquilidad que podía haber vivido en otros tiempos y que me fue robada, por unos o por otros.

Algo que estaba convencido a dejar de consentir.

Por ello, mi proceso de aislamiento, lento pero solemne, avanzaba, sin abandonar la idea de luchar por mi vida, al fin y al cabo, aunque no supiera aún cómo abordar realmente el desafío.
Sin embargo, ya no me quitaba el sueño, aunque estuviera en vilo muchas veces. Inesperadamente Kya había traído paz, tranquilidad, a mi vida, en esa rutina que ahora compartíamos, en la que sólo una mirada bastaba para decirse tantas cosas. Seguía maravillándome la capacidad de comunicación que teníamos entre nosotros, sin inmiscuir a nadie más. Porque, en realidad, no necesitábamos a nadie más.

Hasta me había acostumbrado a dormir entre esas pieles que confeccionaban mi lecho, al lado de la cuna de la niña, para que Kya pudiera disfrutar de un mejor descanso, mientras se recuperaba de su dolencia. Y, tanto bien, parecía haberle hecho, que esa tensión que vi en ella, aquella noche en Talos o esa mancha negra de sufrimiento en esa alma reflejada en sus cristalinos orbes, parecían haber mermado -o desaparecido mayormente-, de forma considerable.

Fue en esas pieles sobre las que desperté, cuando un trueno pareció sonó al fondo, anunciando algo de lluvia, que nos recruiría un poco en la madera que confeccionaba aquella casa. Parpadeé un par de veces, haciéndome a la poca luz que había, siendo consciente de ese amanecer tardío a causa de las nubes. Incorporándome ligeramente, lo primero que hice fue verificar que Anne dormía plácidamente, pese a los ruidos con los que la tormenta se anunciaba y el aumento del viento, meciendo las ramas con algo más de violencia. Seguidamente, quise cerciorarme de que la sanadora también seguía dormida, por lo que giré mi rostro parcialmente para llevarme la sorpresa de que la cama estaba vacía. Inmediatamente, me espabilé, en lo que paseaba mis zarcos por toda la cabaña. Fruncí el ceño al no verla por ningún sitio. Con estas, me levanté, despacio, intrigado y hasta inquieto. ¿Dónde se había ido? ¿No habrá sido capaz de… ?

Mi mirada se dirigió de súbito a la entrada, mientras en mi cabeza ya crecía la semilla de preocupación, por si Kya había decidido partir antes de tiempo, aunque no estuviese cien por cien recuperada. Pero al ver parte de su silueta en la improvisada y humilde balaustrada, suspiré de alivio. Su melena caía parcialmente sobre su espalda, aunque aquel viento la hacía bailar, acariciando intensamente su cuerpo, colándose entre las costuras de aquella prenda que usaba para dormir. Y una punzada de envidia golpeó fugazmente mi pecho. Mis cejas se elevaron, con cierta preocupación por si llegase a sentir demasiado el frescor que traía ya el aire, zumbante en algunos momentos. Me cubrí con una chaqueta que ya tenía, habiéndole dado buen uso, pues protegía bastante bien, antes de acercarme a las pocas ventanas que tenía la casa, para desatar ese trozo de madera para que cubriera ese hueco y así, el interior quedase más resguardado.
Acto seguido, me tomé la pequeña libertad de hacerme con una de esas pieles y disponerme a salir con Kya-. Has madrugado hoy. -sonreí, como simple saludo al llegar al marco de la puerta, bajo y afable para que no se asustara. Pasé por detrás de ella, extendiendo la piel en el proceso para posarla sobre sus hombros casi descubiertos. Sentí entonces un escalofrío, en lo que me sentaba a su lado, imitando su postura. Dejé que mis piernas colgaran de la plataforma, aunque no llegué a apoyarme en la barandilla. Esperé a que me mirara, pensando en esa calma que ella solía tener conmigo. Pero sus ojos algo enrojecidos contaron otra historia-. Te ves cansada. -enuncié, frunciendo el ceño de nuevo, en lo que me erguía para verla más de cerca, y cerciorarme de que ese enrojecimiento no eran cosas mías. No obstante, aparte de sus ojos, su propio semblante se veía con un atisbo triste-. ¿Has dormido bien? -se me ocurrió preguntar, con el suave impulso de repasar su espalda en una caricia ascendente de mi mano, por encima de la piel que ahora la cubría.

Claro que, yo no tenía ni la más remota idea de que Kya llevaba horas despierta.




De parvis grandis acervus erit

Awards:

the unexpected is always the best:

avatar
Trystan
Heartless

Mensajes : 2054

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Kya el Jue Nov 30 2017, 07:15

Un trueno lejano, le hizo levantar el rostro y fijar sus ojos en las copas de los arboles... sería un día lluvioso... parecía. Recordó cómo se sentía la lluvia en su rostro cuando caía rociando los campos y como esos momentos eran los únicos que la hacían olvidar sus pesares cuando estaba en los campos, recogiendo algunos cultivos... no extrañaba eso ahora, pero era un recuerdo que ahora le punzaba el corazón, logrando que pensara un poco más en los sentimientos que revoloteaban en ella creando ecos dolorosos que deseaba poder arrancarse, pero era incapaz... y eso la hacía estremecerse, desmoronarse a pequeños pedazos y querer apretujar su corazón en su puño para exprimir de él todo ese sentimiento... que la llevó en determinado momento, a levantar su mano izquierda y hacer aquel gesto de querer agarrar algo en su pecho... y comprimirlo... un sentimiento que los últimos meses se había hecho lugar en su adolorido ser, alegría por compartir sus días con el pelirrojo y su hija... una niña a la que le había tomado tanto cariño...

Una única lagrima escapó de uno de sus ojos...

Dejando un camino húmedo en su mejilla, hasta perderse en su mentón, hasta colgarse de este y caer en su pecho, perdiéndose... como ella, que empezaba a resolver, que lo mejor era irse lo antes posible antes de que ese sentimiento asentara raíces que no sabía si iba a poder cortar... no tenía idea a donde iría, ya que no tenía realmente un lugar que pudiese llamar “hogar”, excepto por ese que ahora no era ni suyo, pero que se esforzaba en cuidar como si así lo fuera... por ese hombre que no era nada suyo y aun así quería cuidar... y ver... se había acostumbrado tanto a escucharle despertar temprano, a esas conversaciones mañaneras en las que sin mucho rodeo, se decían buenos días e informaban de cómo comenzar el día,  acostumbrada a preparar comida para tres, demasiado acostumbrada a ello para el “poco” tiempo que había pasado allí... a escucharlo trabajar, removerse por allí y hacer cosas, a la sensación de triunfo silencioso, cuando lo escuchaba volver a casa de esas odiosas incursiones que desde que hubiera descubierto sus sentimientos hacia él, eran una penuria, sabiendo lo peligrosas que eran...demasiado acostumbrada y cómoda con sus “buenas noches”... y sus sonrisas que parecían iluminar la estancia completa sin ayuda del sol o el fuego de las velas o aquella rudimentaria lumbre donde se habían reunido alguna que otra noche para conversar.

Y con ese pensamiento se dio cuenta de que tan profundas ya llegaban esas raíces y tuvo pánico de imaginar el corte de estas “¿Qué debo hacer?” preguntó a quién sabe quién, ¿los dioses? estaba tan perdida y asustada que no sabía qué hacer en realidad, algo poco común en la claridad que ella solía poseer, algo tan extraño que perturbada, pedía por ayuda de quien fuese, para saber qué pasos seguir y hacia dónde dirigirse... y fue justo en ese momento... en que el destino pareció jugar sus azares de nuevo y responder casi de inmediato, tomándola por sorpresa con lo que llegó a sus oídos.




Esa voz ronca y baja que más que asustarla, logró que un escalofrío recorriera su piel, sintiendo como su corazón brincaba solo... dejando de doler e hinchándose de emoción, como si de ese modo estuviese más hermoso para estar frente a la persona que le había permitido vivir algo que no pensó que podría llegar a vivir nunca. Mientras sus ojos amenazaban con dilatarse un poco más, realizando que su corazón parecía aspirar más alto de lo que pensaba y aunque sus lágrimas querían escapar... nada se comparó a la tranquilidad que reflejó aquella sonrisa que se dibujaba en los labios del pelirrojo, amortiguada por la oscuridad de la madrugada, cuyo cielo, se removía con las nubes que empezaba a juguetear entre las pocas estrellas que desaparecían ante el alba... y sintió como algo en ella se derretía... empequeñecida por el calor y la tibieza de aquella piel que él colocó sobre sus hombros, sintiendo que quería llorar allí mismo... envuelta en aquella ternura que él expresaba, sobrellevada por el abrumador recuento de que hace tan solo unos segundos estaba pensando en irse...y ahora, con ese gesto y luego esa caricia que le recorría sutilmente, acompañada de las palabras bien elegidas... algo le gritaba que estaba loca, por solo pensar en abandonar lo que tenía, amando ese afecto... adorando su presencia.

En silencio, siguió sus movimientos con una mirada agotada, viéndole acomodarse a su lado, imitando aquella postura en la que estaba, hasta que sus ojos se posaron en los de él, silenciosa, bajó sus azules para posarlos sobre el espacio que quedaba entre ellos y muy lentamente el cómo no pudo evitar acercarse sutilmente , deslizando sus caderas sobre la madera hacia él y llegar a sentir el calor que desprendía su cuerpo y casi en automático, apoyó su cabeza en su hombro, de modo que, si él le rodeaba con su brazo, su cabeza se apoyaría en su pecho. Refugiándose contra él, dando la bienvenida a esa oportuna compañía. Perdiendo sus azules en la oscuridad de las ramas de los árboles, escuchando como las aves mañaneras empezaban a cantar sus primeros trinos...desperezándose en sus niditos, algo muy semejante a lo que hacían ambos, de ese modo tan peculiar... ¿sería?- ... no muy bien... –dijo suavemente, sintiendo como sus ojos se humedecían un poco- ...fue una fea pesadilla... –mintió con aquella tonalidad que irradiaba una genuinidad extraordinaria, impresa para que él notara una turbación lejana a la que la había hecho llorar tan desgarradoramente en silencio... mientras sus manos subían a sujetar los bordes de la piel para acurrucarse un poco más contra él, ya que hacía frío... aunque no por ello lo hacía-  ...solo un mal sueño, de esos que no te dejan dormir más... –dijo repitiendo con voz suave, sin dejar de mirar a ese interesante punto en blanco, escondiendo su rostro de él por unos segundos.

¿No te he dicho? Soy una miedosa impresionante para algunas cosas... – explicó, esbozando una sonrisa triste mientras llenaba sus pulmones y dejaba que el olor masculino, inundara sus sentidos y le otorgara la tranquilidad que necesitaba... para llevar una mano a frotar suavemente uno de sus ojos que ardían un poco y pesaban otro tanto y que sin embargo ella ignoraba para, cerrarlos y exhalar dejando sus manos descansar en su regazo... adorando el calor de la piel que la envolvía, contra el cuerpo cálido masculino, un calor que ya había sentido y en ese momento... daría lo que fuera por continuar sintiendo, levantando un poco sus ojos, dudosa... dudosa de encontrarse con esos azules que quizá ya serían más visibles porque la mañana comenzaba a alzarse con tonalidades violáceas... dejando entre ver el rocío sobre las hojas, sintiendo como sus piernas descubiertas sentían el frío, como sentía que... si llegaba a estar sola, sin ese apoyo que ahora le hacía sentir protegida...podría derrumbarse.

Sus pies se balancearon un poco, mientras mordía su labio inferior con suavidad y dudaba otro poco al pensar en dejarse embaucar por esos ojos, frotando un poco su nariz también, en un enternecido gesto, por clarear sus vías respiratorias, que estaban un poco congestionadas por el llanto que había mantenido silencioso antes de que él llegara- ... estoy bien... solo... algo asustada... es todo... dijo atreviéndose a finalmente alzar su rostro y encontrarse con el de él, sintiendo sus mejillas enfriar. Dejando a su añoranza perderse en ese rostro que ahora le miraba y en un dialogo mudo de miradas, ella se preguntaba si era posible que esa fuese una señal... el que él hubiese aparecido cuando más parecía extraviarse, para recordarle lo sencilla que era la vida a su lado, viviendo cada día en una rutina que no lo era realmente... en un constante descubrir que cada día podía serse un poco más feliz sin más que un techo con que cubrirse, comida y la persona adecuada.

Su persona adecuada...
¿Él era su persona adecuada?...


Y finalmente, una genuina sonrisa se dibujó en sus labios, antes de murmurar un poco ronca- estaré bien... –repitió con suavidad- hace mucho no tenía pesadillas... ya me estaba extrañando... –dijo sintiendo como un bostezo se le escapaba y dejaba una risa baja delatarla con algo de vergüenza que mitigó cubriendo sus labios, notoriamente cansada por no haber dormido. Pero eso, de que no había dormido en toda la noche, no iba a decírselo; percatándose de como él había espantado las nubes negras que querían apoderarse de su corazón, amortiguando y apañando con su ternura, la caída que atentaba con despedazarla; sacando las alas y abrazándola con su tierna compañía de la que ahora ella se empapaba, acurrucándose un poco más contra él. Emitiendo un suave sonido de su garganta que rebosaba dulzura, antes de sonreir un poco mas tranquila volviendo a verle- ....Buenos días... -Susurró para él, como si ese "buenos días" fuese el secreto mas importante conocido y la vida de la humanidad dependiera de ello, uno cómplice.




"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas"
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:

"Me siento bien cuando sano a personas, me siento feliz cuando veo sus sonrisas; pero lo que verdaderamente alegra mi corazón es tenerte junto a mi"


avatar
Kya
Human

Mensajes : 967

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Trystan el Sáb Dic 02 2017, 18:21

El detalle de que Kya buscara mi calor, me enterneció. De forma prudente, casi con apuro, ella se movió sutilmente hacia mí, cuando ya estuve sentado. Sin llegar a ser suficiente, se aprovechó dulcemente de la confianza que ya tenía conmigo para terminar apoyándose en parte de mi pectoral, al tener yo el brazo acariciando su espalda. Aún sin llegar a contestarme, ese acercamiento por parte de ambos se dio. Lento, suave, pero seguro. En un silencio que se me antojaba del todo elocuente, como muchos de los que había entre Kya y yo… como nunca me había pasado con nadie.
Siempre había sido varón de pocas palabras, pese a esos golpes en la vida que me habían cambiado de una forma u otra. Siempre había dejado que los demás llenaran las conversaciones, que dejasen evidencia de sus opiniones y sensaciones. Yo tan solo las tomaba en cuenta y, actuaba acorde a ello, si no contrastaba demasiado con lo que yo pensaba. Pocos eran los que me preguntaban. Y muchos daban por sentado que yo sabía qué hacer, qué decir, en el momento idóneo. Pero, ¿llenar esos silencios con una expresividad que iba mucho más allá de las palabras? Nunca.

Kya había sido la única con la que me quedaba callado e, irónicamente, tenía la sensación de que me conocía mucho mejor que compañeros que habían estado conmigo mucho más tiempo.
No sabía exactamente, por más evidencias que se reflejaran en esas rutina que compartíamos, y yo fuera consciente de ellas, por qué no conseguía ver lo diferente que era aquella muchacha, para todo lo que yo había llegado a conocer. No obstante, que no me diera cuenta de ese pequeño gran detalle, no significaba que no fuese atento con ella. Me nacía serlo, como lo había sido siempre con las mujeres que habían sido y eran importantes para mí.

Y, sin embargo, me sentía en tremenda deuda con ella por ayudarme tanto en aquel lugar, cuidando de mi hija como la más cariñosa de las madres, quitándome preocupaciones tan básicas como era el simple pensamiento de la comida… o dándome tanta tranquilidad. Una calma que había venido necesitando desde hacía muchísimo y que nadie me había concedido.
Con este pensamiento, me nació sólo presionar ese abrazo, manteniéndola contra mí. Forzando algo más ese contacto físico que le transmitiera calor humano, aunque fuera a través de la ropa. Mi mano se cerró parcialmente por el brazo más alejado de ella, dándole completa libertad para que se apoyara cuanto quisiera. Y, segundos después, tuve ese impulso de repasar su brazo, como momentos antes hiciera con su espalda.

He de admitir que me preocupó el hecho de saber que había tenido pesadillas. Como antaño me reconociese, en aquella posada de Talos. De hecho, me resultaba extraño, pues no había vuelto a hacer mención a ellas desde que la ayudara y escondiera en mi cabaña. ¿Sería que volvía a preocuparse por la vida que había dejado en standby al recuperarse de esa dolencia, apartada del mundo exterior? ¿Sería que ya estaba pensando en la inminente partida y vuelta a esa realidad que no la dejaba descansar y que la alejaba de mí? Algo que me estremeció fría e incómodamente entonces.

Sonreí sutilmente con esas pregunta retórica que emitió, con el rostro oculto a mis ojos, mientras parecía relajarse de ese miedo que la había atemorizado hasta el punto de levantarla de la cama y no dejarla volver a dormir. Y, momentos después, cuando resumió su estado, como un malestar pasajero-. Bueno, ya sabes que aquí no hay nada de lo que debas tener miedo. -me aventuré a decir, como si necesitara recalcar que estaría a salvo en aquel lugar. Que estaría a salvo conmigo.

¿No sonaba ridículo? No necesitaba convencerla. Porque sabía perfectamente que Kya era consciente de que yo no le haría daño. Al menos, no de forma intencionada. Resultaba mucho más tranquilizador saber que ya no perdía tantísimo el control como antes. Thareon me había ayudado inmensamente en ese aspecto: controlar lo que ahora era, sin rendirme en el intento. Y, por el momento, con la pequeña, no había tenido oportunidad de plantearme el concentrarme en mi desafío. Pero ahora con Kya…

Fruncí el ceño, siguiendo esa línea de pensamientos, con una pregunta inherente para ella que no me atreví a formular, pero sus azules entraron en contacto con los míos y por un segundo, me olvidé siquiera de lo que estaba pensando. Una conexión tan intensa como inexplicable la que compartían nuestras miradas. Y era ahí, justo ahí, cuando más parecíamos contarnos el uno al otro. Incluso con esas sonrisas sutiles, que llamaba la una a la otra-. Tu rutina ha sido algo distinta a la que habías llevado hasta el día que te traje aquí. -maticé, mencionando algo que dudaba muchísimo que ella no supiese ya-. Quizás, eches de menos, la vida que llevabas antes. -encogí la nariz, dándole un toque divertido a mis palabras, frunciendo el ceño y elevando los hombros, restándole esa importancia que a mí llegaba a turbarme. Ignoraba ese cambio tan drástico que había sido para ella. Pero, ¿le había merecido la pena? Era algo que, de buenas a primeras, no podía saber.

Y, aún con esa pregunta pendiente, sonreí un poco más, tomando nota de esos bostezos que evidenciaban ese cansancio que no había conseguido paliar. Aún así, ese saludo confidente, hasta íntimo, me hizo sonreír, increíblemente tierno-. Hola. -saludé en respuesta, en el mismo tono y volumen.
Fui a sugerirle que aún podía descansar un rato, ahora que parecía más tranquila, cuando un destello iluminó el lugar tenuemente: a ese rayo lejano, tocando la tierra y cegando fugazmente, le siguió un trueno que sí identifiqué más cerca que el que me había despertado. Mis azules se alzaron entonces, viendo llegar las nubes negras que, sin duda alguna, propiciaban ese pensamiento de escondernos de esa lluvia que se aproximaba. Aún llegando a exhalar, me tomé un par de segundos más, con la mirada alzada, escuchando cómo el viento silbaba de nuevo, en otro aviso menos sutil ya. Y, repentina e internamente, la semilla de la preocupación germinó, reflejándose en esa mirada cristalina, con la que terminé observando a Kya. No obstante, sonreí con suavidad antes de articular-. ¿Te parece si volvemos dentro y nos resguardamos? -inquirí suave, aunque con el tono suficientemente fuerte para que se oyera por encima de los silbidos del aire. No fue demasiado, pues Kya se mantenía pegada a mí, tan próxima, que el esfuerzo por que me oyera, no pudo considerarse tal.
Así, esperé a que asintiera y se apartara ligeramente. Con esto me levanté, sin demora alguna para tenderle la mano y ayudarla a que se incorporara conmigo. A modo improvisado, me convertí en su soporte, pues no quería que forzase aún el pie. Pero de nada me sirvió el insistir, ya que Kya era una de las mujeres más obstinadas que conocía. Eso no quitó algún comentario divertido sobre ello ni que tardáramos más en entrar a la cabaña. Una vez dentro, fue inevitable llenarse de esa tranquilidad y respiro que daba la brisa, al no entrar. Me tomé la libertad de soltar la tela que usábamos a modo de cortina y consecuente puerta, para evitar que el viento se colara por ahí-. Creo que hoy me abstendré de salir. No me convence mucho. -por ser sutil. No tenía muchas ganas de eatravesar el bosque y empaparme en el proceso.




De parvis grandis acervus erit

Awards:

the unexpected is always the best:

avatar
Trystan
Heartless

Mensajes : 2054

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Kya el Dom Dic 03 2017, 23:52

Le encantó sentirse abrazada y como él apretó su cuerpo para juntarla un poco más, esbozando una sonrisa que ahora brillaba en sus labios, mientras aprovechaba para acurrucarse contra su pectoral, encontrando ese delicioso refugio, empequeñeciéndose con ternura para dejarse mimar. Disfrutando de las caricias que ahora él entregaba sobre su brazo cubierto con aquella piel que tapaba sus hombros y ella cerraba un poco para envolverse y suspirar con alivio en su calor y por los escalofríos de cada caricia dibujada en su espalda y su brazo. Lugar desde el cual ella pudo escuchar la vibración de su ronca voz murmurando aquellas palabras que contenían algo que ella ya sabía, seguidas de otras cuantas palabras que quisieron sonar amenas, pero ella pudo comprender...entre líneas lo que escapaba de ellas sin ser realmente dicho. La sonrisa dibujada en sus labios no se esfumo para nada, pero se permitió conservar su silencio dejando apenas un sonido de su garganta como respuesta, mientras se impresionaba ella misma al ver como un “no” rotundo se dibujaba en la punta de su lengua, que no escapaba en su voz.

Kya atesoraba cada momento como aquellos, ese dulce “hola” que la hizo sonreír enternecida en aquella mínima distancia que con los días habían aprendido a acortar y ahora sin darse cuenta, habían llevado a un plano más íntimo. Apoyando una de sus manos, sobre el muslo más cercano del pelirrojo, dejando suaves toquecitos que estaban diseñados como respuesta a lo que tanto deseaba decir, pero que aún meditaba como respuesta certera para él, por lo que se dejó arrullar por su cercanía y aquella naturaleza mañanera que por fin...comenzaba a mostrar sus nubes grises, acompañadas del viento de lluvia que balanceaba las copas de los árboles y con un pequeño sobresalto, recibió el sonido del relámpago que lejano caía desvaneciéndose entre los árboles y las colinas- ... mhm... –musitó con suavidad en un tono suave y dulce, no deseando romper aquella intima burbuja, que se había creado entre ambos, dejando que él se levantara primero, al ella apartarse y con ello... pudiera aceptar su ayuda para levantarse. Pero solo para levantarse.

Entre risas y bromas con respecto a su terquedad, una forma de ser que le había ayudado para tantas cosas y ahora chocaba un poco con la protectora presencia del pelirrojo, que se lo recordaba cuando podía... decidió que quería caminar sola, aunque se tropezase y se fuera de bruces al suelo...cosa que no pasó en ese momento, pero en sus primeros intentos de caminar apoyando su herido pie, estuvo cerca. Él había estado con ella en todo momento, en cada ejercicio que había realizado, durante el dolor que había sentido y siguiendo sus instrucciones, había recibido la mejor de las ayudas y en ningún momento había estado sola... por ello, quizá había sanado tan rápido.

No fue hasta que estuvieron en el interior de aquel hogar que las primeras gotas de lluvia hicieron aparición, cayendo sobre las hojas. Kya, caminó con serenidad con silenciosos pasos hasta un punto de la estancia en la que, inspiró con suavidad y paseó su vista con tranquilidad hasta dar con la cunita donde dormía la pequeña... y en vez de ir a descansar, primero fue hacia ella, para inclinarse un poco y con ambas manos acomodar la piel que servía de mantita para que no pasara frío- ... tengo que terminar la ropita que estoy haciéndote... ¿verdad?... –cuestionó con suavidad, como si hablara con ella, aunque estuviese profundamente dormida, recordando aquel vestidito pequeño que estaba confeccionando con retazos de tela. Subió lo suficiente la piel, para que se sintiera mejor cobijada y continuara durmiendo. Acarició con suavidad sus cabellitos y esbozando una sonrisa, acomodó sus manos en el borde de la cuna, sintiendo que finalmente en el trayecto del exterior hasta allí...había considerado bien sus palabras a expresar.

¿Echaba en falta la vida que llevaba antes? El sonido de la lluvia, el gorjeo de los pajarillos seguramente acurrucados ya en las ramas de los árboles, los pasos de Trystan a sus espaldas... la vista de aquella pequeña durmiente en los sueños más dulces- …No... –susurró entonces, sabiendo que él la escucharía formular, sin retirar sus ojos de la niña a la que miraba con una encantadora sonrisa-  ...No extraño nada de ello... y no quisiera volver a eso... –dijo con honestidad, apartándose con lentitud de la cuna y así volverse a verlo, sabiendo que su comentario era totalmente contrario a lo que él había dicho sobre no salir, ella no quería que saliera de alguna manera... en ese momento deseaba tanto que él estuviese allí y le acompañara, que el hecho que decidiera no hacerlo era sin duda el cumplimiento de ese deseo silencioso ¿Quién realmente deseaba volver a una rutina tan... vacía? Ella no, porque había algo mejor que ese vacío y era el sentirse complemento de una vida, en un hogar que ahora tenía y no era ni suyo.

Los ojos azules de la sanadora, quisieron encontrarse con sus iguales... y en cuanto lo hicieron, una sonrisa se dibujó en sus labios, con ternura plasmada en ellos de una forma dulce y tranquila, sosteniendo aquella piel que ahora no cubría sus hombros y había caído un poco, dejando estos descubiertos, pero que ella sostenía para que continuara cubriendo su cuerpo y rozara un poco la madera del suelo, sobre la cual sus descalzos pies descansaban, ella era baja... unos claros cuantos centímetros que sin zapatos seguramente se notaban más. Su cabello algo revuelto, le daba ese aspecto desaliñado y natural que bueno... hablaba de 0 intentos por tener algo de “decencia” y presentación... algo que ya no era necesario cuando se trataba de esa convivencia que habían sostenido durante ese tiempo en el cual se habían acercado... hasta llegar al punto en el que estaban, ahora. En el que no importaba tanto, realmente, como estuvieran.

Y allí, fue que ella... en ese observar la figura masculina que se había estado asegurando de que la cortina cerrara bien, trabándola con algo de peso para que el viento no la moviera y ahora la miraba...es que tragó saliva... pensando en lo que había dicho, sobre no extrañar nada de aquella vida que llevó por mucho tiempo ya, en lo que le había robado el sueño y lo que le turbaba sobremanera al estar frente a él y dudar antes de acercarse un paso... luego otro... encaminando su silueta hasta encontrarse con él a mitad de camino- ....si... creo que es mejor que no salgas hoy...-concordó por fin, sintiendo un pequeño nudo en su garganta, recordando a quien había conocido en días anteriores...y era parte de esa Resistencia a la que Trys pertenecía y por quienes, él hacía esas peligrosas incursiones, que a veces le tomaban un día entero, esos ires y venires que resultaban siempre sesiones de angustiosa incertidumbre, en que cada atraso podía ser terriblemente trágico- ...puede ser peligroso... –murmuró con suavidad, mientras mordía su labio inferior con un poco de fuerza... sabiendo que eso era algo que él sabía muy bien y no era necesario que ella se lo dijera... pero algo muy dentro, deseaba formularlo- ... el bosque puede ser peligroso cuando llueve...- repitió en un tono de voz mas suave.




"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas"
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:

"Me siento bien cuando sano a personas, me siento feliz cuando veo sus sonrisas; pero lo que verdaderamente alegra mi corazón es tenerte junto a mi"


avatar
Kya
Human

Mensajes : 967

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Trystan el Mar Dic 05 2017, 07:18

Tuve a bien amarrar esa cortina improvisada para que no volara con el viento y que, al menos, la lluvia o el aire no entrara a sus anchas en aquel lugar que ahora era nuestro refugio. Apenas momentos después, el característico repiqueteo de la lluvia en la madera, y en el bosque en general, se hizo escuchar, haciéndome sentir satisfecho al haber hecho la propuesta de entrar en el momento preciso.

La voz de la sanadora llamó mi atención, al dirigirse a la pequeña. De soslayo, la miré, algo extrañado por esa falta de ruidos, risas y balbuceos de Anne. Inmediatamente descubrí que mi hija seguía dormida y las palabras de Kya habían sido pura retórica. Fue justo ese momento en el que me quedé mirándola, mientras me incorporaba de nuevo, que me pareció la mujer más detallista del mundo. De hecho, yo ya me sentía enormemente agradecido por que quisiera pasar tiempo con ella. Había tanta gente que no lo haría. Había tanta gente egoísta que se desentendería tan fácil y rápidamente que me abrumaba el hecho de que Kya fuese todo lo contrario.
El ayudar desinteresadamente había pasado lamentablemente de moda.

Sonreí, por supuesto. De forma tierna e inevitable. Pudiera ser que hasta con curiosidad por ver esa ropa que le estuviese haciendo. Ropa que, no terminaría si se fuese pronto. Aquel simple pensamiento borró la sonrisa de mi cara, mientras mis azules se desenfocaban, en esa imagen tan tierna de la muchacha arropando mejor y acunando a la niña, ajena a todas esas atenciones que Kya le dedicaba en ese instante.

Con un carraspeo, volví de mi ensoñación, al escuchar la madera mecida, suelta, golpear aleatoriamente los marcos de una de las ventanas que se me había pasado asegurar antes. Me moví, unos pocos pasos, no estando lejos de la entrada, pues de no apurarme, quizás Anne terminara despertándose. Y apenas había terminado uno de los tantos nudos que habían llegado a enseñarme en mi época de aprendiz de explorador, cuando escuché la contestación tardía de Kya. Una que no dejaba de sorprenderme al resultar ser negativa. Fruncí el ceño, antes de encararla, cuando ella daba una respuesta más larga. Y, de forma inverosímil, no pude alegrarme más por lo que dijo. Sin embargo, mi sonrisa fue más sutil que amplia; tierna, casi como la suya-. Entonces… -me envalentoné, con esa pregunta que rondaba mi mente desde hacía unos días:- ¿tendría alguna posibilidad si te propusiera que te quedaras un poco más con nosotros? -mis azules, ya sobre aquella figura escondida entre las pieles y aquel camisón que usaba, se mantuvieron particularmente atentos ante la reacción -y respuesta-, de Kya. Casi pudiera decirse que, de haber tenido oportunidad en aquel momento, habría hasta rezado a los Elementales por que no dijera que no.
Me había acostumbrado a su presencia tan tranquila, tan tierna… tan entregada incluso con dos personas que ni siquiera guardaban relación alguna con ella… ¿verdad?

Sonreí de nuevo, volviendo a pasearme parcialmente por la que ahora era mi casa, reuniéndome con Kya, sin pretenderlo, en la mesa que estaba en el centro. Enarqué una de mis cejas, como simple reacción a esa preocupación palpable en su mirada que llegó a inquietarme sutilmente-. Nah, sólo iría a por agua y revisar algunas trampas que dejé puestas. -me encogí de hombros ligeramente, justo antes de que ella se interesase por mi próxima intrusión en Talos. La última de una larga lista. Con ello, suspiré, agachando fugazmente mis zarcos antes de regresarlos a los contrarios-. No habrá una próxima. -reconocí, quizás con un hormigueo en el estómago que empezaba a pesar, consiguiendo que me preguntara si había tomado la decisión correcta-. ¿Recuerdas a la morena que estuvo aquí hace unos días? -pregunté, asintiendo cuando Kya mencionó el nombre de Maeve demostrándome que se acordaba de ella y su pseudónimo-. Vino, porque quise que supiera dónde podrá encontrarme… cuando de verdad, me necesite. -una sonrisa complaciente pero vaga se dibujó en mi rostro-. Con la nota que tú y yo descubrimos… me planteé que… ahora mis responsabilidades no van en la misma dirección que la Resistencia… -quise explicar, confiando en Kya con sorprendente facilidad-. Y, ya que la organización se fortalece con las aportaciones de cada uno de sus miembros por un bien mayor… yo no encajo en ella. -torcí los labios por un momento, antes de tragar saliva-. No voy a aportar nada si tengo una hija y un desafío de los que ocuparme primero. -había sido una decisión propia. Un momento de pura reflexión, dándole la importancia pertinente a ese orden de cosas que regían mi vida.
Yo no podía seguir siendo terrorista si quería luchar por mi oportunidad para vivir.

El semblante de Kya, conforme yo hablaba, se colmó de curiosidad, inquietud y posterior sorpresa, a la que tuve que asentir ante esa pregunta inmediata para asegurarle que sí, era una resolución tomada. Difícil pero impepinable.




De parvis grandis acervus erit

Awards:

the unexpected is always the best:

avatar
Trystan
Heartless

Mensajes : 2054

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Kya el Mar Dic 05 2017, 21:48

Aquellas palabras formuladas por él, la hicieron sentir una punzada de emoción en su corazón. Era ridículo el intentar buscar formas de explicar cómo se sentía... cómo si hubiese vivido muerta toda su vida y ahora por lo más mínimo se quedaba sin aire, dando a entender lo que sentía de una forma que ella nunca había experimentado... un dejo de esperanza de que él no quisiese realmente que se fuera de su lado... pero... ¿sería posible? ¿podría realmente vivir con el hecho de que él arriesgaría su vida diariamente?

Era un resistente y por más que ella quisiera cambiar ese hecho, tenía responsabilidades... y ella no era de obstruir lo que era importante para otros... y aunque la idea de quedarse un poco más resultaba tentadora y hermosa... tenía un miedo atroz a lo que no podía controlar por primera vez... ¿era realmente el peligro lo que la hacía dudar o solo el hecho de que no podía controlar nada de lo que sentía? extendiendo su silencio de una forma serena, sin borrar aquella sonrisa que sus labios plasmaban mientras sentía sus mejillas calentarse junto a aquel enrojecimiento sutil y sus ojos dilatarse un poco, mordió su labio inferior como un acto reflejo que era propio de ella cuando batallaba internamente.

¿Sería realmente saludable, alargar su estancia de ese modo, sin tener ni siquiera la seguridad de su posición junto a él y su hija? ¿tenía alguna posición en esa pequeña familia? ¿y su hija, como estaría con ello? Era una pequeña niña, pero ya tenía emociones y el impacto emocional que sería para ella, si se quedara un poco más y luego partiera... siendo que estaban construyendo un apego especial que enternecía su ablandado corazón... cuando no estuviese sufriría su ausencia y sería terrible, era terrible sentir que alguien te había abandonado, por más que no lo recordarse luego. Era terrible para esas cosas, ella nunca había sido capturada a tal grado que no supiera como proceder... siempre sabía cómo hacerlo, siempre daba los primeros pasos, siempre sabía que decir en los momentos correctos y su extraordinario control se había ido al trasto, en cuando había conocido a ese pelirrojo que ahora tenía delante, respondiendo a sus pequeñas palabras de preocupación, restándole importancia a aquellas salidas mañaneras, cuando solía ir por agua y a recoger lo que hubiesen capturado las trampas puestas... ¿Cómo podía ser tan... así? ¿Por qué era así? Igual era peligroso y...

“No habrá una próxima”

Estaba por rodar los ojos cuando aquella frase la detuvo en su pensar, en el reproche que iba a escapársele y había quedado atorado en su garganta, al escucharlo restar importancia a las salidas que sabía solía hacer-.... ¿Qué? –preguntó sin tapujos de ningún tipo, sin poder entender. Claro que iba a haber una próxima vez, seguro sería pronto... ¿no?, por eso había llegado Maeve ¿cierto? Le había caído muy bien esa morena de armas tomar con quien había podido conversar brevemente en su visita hace pocos días, además como olvidar a alguien tan peculiar como ella-  Maeve... – murmuró la sanadora mientras movía sus manos para afianzar la piel sobre sus hombros y escuchar con el ceño fruncido levemente, en increíble desconocimiento de a qué se refería el pelirrojo con aquellas palabras- ...no.… no entiendo ¿a qué... –quiso preguntar, pero el continuó hablando, explicando sobre la nota, sus pensamientos, sintiendo su piel erizarse y un escalofrío bajar por su columna vertebral hasta la base de su espalda y de vuelta hasta su nuca.

Sintiendo como sus ojos ardían un poco y se dilataban como si fuese demasiado para contener en su pecho, pudiéndose ver perfectamente el brillo de la emoción que naturalmente comenzaba a embargarla. Tragando saliva, con el aire faltando en sus pulmones, insuficiente y a lo mejor hasta denso, sin dejar de mirarlo fijamente como si agradecerle fuera lo único que escapaba de ella, agradecimiento por lo que consideraba un regalo caído del cielo, una gota que caía en el lado correcto de la balanza, en la cual ella finalmente sentía no cabía más, mientras se inclinaba hacia donde deseaba que se inclinara, observándolo con sorpresa, entre esta y un alivio que superaba cualquier otra emoción que hubiese podido llegar a experimentar antes, una seguridad que comprimía su pecho y la hacía sentirse completa... palabras mayores, eran esas... causando que sus manos aflojaran la piel dejándola caer a sus pies y automáticamente subieran rápidamente a cubrir sus labios y así esconderlos, mientras él proseguía hablando, temblorosa y emocionada por la idea de que él no fuese a arriesgarse más de aquella forma y que sin saberlo, respondiera al dilema que ella poseía.

¿En serio?... –preguntó en un ronco y bajo tono de voz, casi inexistente, mientras una lagrima escapaba de uno de sus ojos, exhalando, al recibir aquel asentimiento. ¿Por qué era así? ¿Por qué ahora parecía adorarlo más? Tanto que deseaba besarlo... un impulso que contuvo malamente, notando la extrañeza en su semblante al ver como ella empezaba a reaccionar a esa información que era más de lo que pudiese pedir, mientras inhalaba…y exhalaba. Mordiendo su labio inferior de nuevo, mientras elevaba su mano derecha y dejaba que las puntas de sus dedos rozaran aquella barba y delineara el mentón masculino, recorriendo el mismo con suavidad, para luego apartar su mano y posarla sobre su hombro, deslizándola hasta su pectoral- eres un tonto…-murmuró sintiendo como sus lágrimas desbordaban y poco a poco abrumada, por esa marca de ruta que anunciaba un cambio. Paseó sus ojos azules por ese semblante, por la forma en que sus azules le miraban, por la forma en que estaba adorablemente lleno de una confusión que la hizo reír por lo bajo, apreciando la forma en que arqueaba su ceja y como era su nariz, la forma en que sus labios parecían prepararse para decir algo... y que empezaba a formular, cuando... decidió atreverse a acercar su izquierda y rozar con su pulgar los labios masculinos, silenciándolo, encontrando sus ojos una última vez antes de, inhalar por la boca y sentir que lo merecía.

El riesgo valía la pena
y por primera vez llevada por la emoción decidió romper con aquella barrera que ella había necesitado conservar para que sus sentimientos no explotaran entre tanta confusión. Ella nunca pensó que al volver a Talos su vida cambiaría como lo había hecho, tampoco tenía idea de que llegaría a preocuparse tanto por alguien al grado de llorar al saber que estaría a salvo, tampoco que extrañaría tanto teniendo lejos a alguien y mucho menos que conseguiría algo tan valioso como lo era aquellas nuevas experiencias que había tenido esos últimos meses que se había dejado cuidar... Nadie vivía dos vidas, solo existía una vida y por más impresionante que fuese, sentía que había empezado a vivir justo en ese momento en que miraba al confuso Trystan, pelirrojo de ojos azules como el más bello de los cielos, buceando en esa confusión purificada por la dulzura que demostraba con pequeños detalles y que sin darse cuenta la habían enamorado, perdidamente, irrevocablemente, atándola desde el momento en que su nariz había rozado con tanta dulzura el dorso de su mano en aquel primer encuentro capturado en el tiempo y en su memoria como si hubiese sido ayer, cuando el viento suave acariciaba los pastizales y el sol brillaba cálido en todo su esplendor sobre sus cabezas y ella había querido acariciar sus rojizos rizos, enternecida hasta la médula por su tan gentil y suave personalidad.




Ese hombre que ahora parecía querer decir algo, tornándose más confuso con seguridad, cuando ella en aquel lapsus de segundos que parecieron minutos, dibujaba una sonrisa enternecida, fruncía un poco su ceño imitando el suyo y con un suave paso, acortó la distancia entre ellos, sin dejar de mirarlo, colocándose de puntillas con sus pies descalzos, apenas rodeados por la piel que había caído, se atrevió a jugar una última mano, apostándose ella misma, para saber si esta vez ganaría por fin algo bueno, en esa única vida que empezaba a vivir, gracias a él y que sabía no muchos tenían, mientras sus manos se posaban con suavidad a los lados de su cuello y levantaba su mentón para acercarse y entonces... robar de él un beso. Cerró sus ojos, en lo que una única y solitaria lagrima escapaba de uno de sus ojos, escurriéndose por su mejilla, hasta perderse en su mentón. Deslizando sus manos, hasta permitir a sus dedos rozar los cabellos rojizos en su nuca, acunando su rostro, siendo ella quien, con una dulzura inimaginable, por primera vez, se arriesgaba en incertidumbre a reclamar algo que añoraba y que había llegado a ella sin pedirlo realmente.

Dejando que sus labios hablaran por ella y acariciaran los contrarios que no estaba segura le corresponderían de esa manera que ella deseaba, dejándose guiar por el impulso que había estado conteniendo, por que.... tenía miedo. Incluso podía decir que sus manos temblaban ligeramente, movida por la ilusión de que había una mera posibilidad de que todo podía mejorar…llena y desbordada como si su corazón se esponjara y se abasteciera de suficiente combustible para continuar resistiendo aquellos siniestros embates de la vida. De mano de alguien que había probado ser su complemento perfecto en medio de ese incansable recorrido que a ambos les había robado años y ahora todo parecía encajar como piezas perfectas de un rompecabezas, que para ella estaban teniendo sentido. ¿Lo tendría para él? . . .

Ella rogaba a los elementales que si...




"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas"
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:

"Me siento bien cuando sano a personas, me siento feliz cuando veo sus sonrisas; pero lo que verdaderamente alegra mi corazón es tenerte junto a mi"


avatar
Kya
Human

Mensajes : 967

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Trystan el Jue Dic 07 2017, 23:34

Una pequeña voz en mi cabeza me hacía sentir mal por cada impulso egoísta que yo tenía.

... Pero a estas alturas de mi vida, tenía claro que me había ganado el derecho a pensar que merecía más de lo que había tenido hasta ahora. Que me merecía, por fin, una vida fuera de aquella interminable y extenuante guerra. Una vida en el anonimato y la calma, sobre la que asentarse para poder tener algo seguro a partir de lo que seguir construyendo. Que me había ganado la tranquilidad y oportunidad de luchar por mí y por mi hija. Porque esas eran mis prioridades absolutas y no otras, ahora.
... Y ahora, me daba igual cuánto me criticasen y cómo se sintieran los demás.
Quién me apreciara, sabría aceptarlo y respetarlo. Y quién no... no era mi problema.

Fue por todo esto que, pese a esa petición que yo le había hecho a la sanadora, y que ella parecía alargar el tiempo de respuesta, no sentí que fuera invasivo. Principalmente porque ella misma me había reconocido que no le apetecía lo más mínimo volver a esa vida que había tenido antes de compartir una rutina conmigo. La muchacha sólo sonreía, convirtiendo en agónica esa espera por contestación. Fue justo entonces, cuando pude mirar más allá. ¿Acaso era justo esa sonrisa, su respuesta? En ese idioma que hablábamos entre nosotros de forma tan fluída sin pronunciar palabra alguna, la posibilidad de que Kya me contestara no era tan inverosímil. La curva dibujada en mis labios se amplió sutilmente, ante ese pensamiento. Ante esa sutileza que me había costado observar y entender. ¿Cómo podía haber estado tan ciego?

Como así supe que lo estaba con esa emoción que acabé mirando en los zarcos orbes de la sanadora. Al parecer, no era consciente de cuánto le preocupaba que yo me arriesgara tanto. Porque sí, cada vez era más complicado, difícil y peligroso adentrarse y rondar las calles de Talos, con las medidas cada vez más asfixiantes del régimen dracónico. Cada vez era  más complicado socavar información y, con ello, las intrusiones debían repetirse con mayor frecuencia lo que hacía del peligro un fiel compañero que podía volverse en tu contra con demasiada facilidad.
Visto así, era más que comprensible que Kya se inquietase. ¿Podía temer que en una de ellas yo no volviera?
Desde mi punto de vista, habiendo sido terrorista toda mi vida, como explorador y haber jugado en las calles de la ciudad a persecuciones y carreras, no loveía tan drástico. Pero parecía haber olvidado esas dos veces que consiguieron atraparme y casi dejarme sin vida.
Tal vez, en esa tercera vez, ya no tuviera tanta suerte.

Pero no iba a tentar al destino, o a la misma suerte. Mi hija y mi desafío eran carga importante que no me permitía actuar con tanta facilidad sin pensar en ello dos veces. Y una misión en Talos no beneficiaba a ninguna de esas dos partes. Solo a la Resistencia... Exigente amante a la que ya no podría cuidar más. Por la que había luchado hasta la saciedad y casi muerte. Era tiempo de dejarla marchar.
Lo que no sabía, era que no estaría solo mucho tiempo.

Tan ofuscado andaba, pensando en mi propia situación -y desesperación-, que no me esperaba lo que fuese a pasar al darle tal noticia a Kya. No se me pasó por la cabeza el efecto que tendría en ella. No supe darme cuenta antes de que aquella sanadora me había dado tanto  con tan poco, que aunque lo apreciara en cada momento, no conté con esa suma total que había hecho mella en mí. En un principio, me extrañó esa lágrima que se le escapó. Fruncí el ceño, preguntándome internamente si era ella la que no estaba de acuerdo en que yo dejara de ser lo que había sido hasta ahora.
Pero no, Kya estaba llorando por ese inmenso alivio que supuso para ella el saber que no tendría que preocuparse más por mí a tal extremo. Sentí como que le costaba creerlo, de hecho. Como si lo que yo le confirmaba con asentimientos de cabeza no llegaba a su entendimiento. O a que tomara real consciencia de ello. Me mantuve firme en lo que ella elevaba su mano para pasearla de la línea de mi mandíbula, dejando que sus dedos indagasen entre mi barba, para luego bajar y acabar en mi pectoral. Pero su murmulló fue algo del todo inesperado. Como gesto característico que yo tenía, una de mis cejas se enarcó, tan inquisitiva como confusa, sin que mis azules se despegaran ahora del emotivo semblante de la sanadora-. Kya, ¿qué...? -fui a decir, siendo interrumpido por su impulso, en el que su pulgar terminó en mis labios.

Y esa sutil caricia, secó mi boca hasta el punto de tener que tragar saliva, con la esperanza de que esa sensación de presión en el pecho, disminuyera. Pero no lo hizo. En su lugar, mi ceño terminó frunciéndose, en lo que yo comenzaba a darme cuenta de ese brillo en sus ojos que reflejaba cierto nerviosismo e indecisión. E inmediatamente, quise saber por qué. ¿Indecisión? ¿Acaso yo había sacado una conclusión errónea de esa preciosa sonrisa? Una desbordante de ternura como esa misma que volvía a dibujar en sus labios, en lo que se acercaba y...
Fue justo ahí, cuando me di cuenta de esas intenciones sutiles de Kya. ¿Podía estar tan nerviosa por algo así? Sí, sin duda podía estarlo... Porque, después de todo, yo también estaba descubriendo que, justo en ese ahora, quería lo mismo que ella. Pero no quise precipitarme, comenzando a adorar esa delicadeza con la que la sanadora parecía hacer todo, hasta tantearme, acercándose con suavidad, hasta que puso sus manos en mi cuello y alzó su barbilla para besar mi labios. Un segundo después, mis azules se cerraron y aún tardé un par de segundos en reaccionar... Porque primero tenía que conseguir salir de esa pequeña conmoción sufrida al darme cuenta que...
... la quería.

Entre otras razones, por eso quise pedirle que se quedara, por eso me inquietaba su porvenir, peligroso cuanto menos si regresaba a aquella granja en la que la conocí por primera vez. Quería protegerla, mantenerla a salvo de aquel mundo que quería hacerle tanto daño. ¿Era justo o egoísta? Pudiera ser que un poco de ambas cosas. Pero en aquel momento, quise dejar de pensar. Me olvidé de esa mente trabajadora y activa, desconectándola. Porque quería disfrutar de ese beso.

Mis labios se movieron entonces, despacio, correspondiendo el suave movimiento de los contrarios, entrelazándonos en ese pequeño baile compaginado y dulce que hablaba claramente de algo que no habíamos puesto en palabras. Mis manos buscaron su cintura, para rodearla por encima de ese camisón y atraerla hacia mí.
Y lo bien que me sentí en ese momento, con su cuerpo pegado al mío, en lo que terminaba de asimilar que el que yo correspondiese lo que la sanadora sentía, era algo de lo que no había sido consciente hasta ese mismo beso.
E, inevitablemente, ese suave baile entre nuestros labios, se hizo más profundo, sin ganar nada de ritmo. Como si ahondásemos justamente en lo que ya sentíamos por el otro, y, una vez comenzado, no pudiésemos hacer más que profundizar. ¿Cómo era posible que una chica tan diferente a todas las que yo había llegado a conocer me hubiese encandilado de una forma tan sutil que no me había dado cuenta hasta ese mismo día? Me había bastado su compañía, sus conversaciones, ese cariño suyo que se me antojaba interminable y lo tranquilo que yo me sentía a su lado, para que ese corazón que ahora no latía en mi pecho, consiguiera acelerarse con cada sonrisa o caricia de Kya.

Mis manos, llegado un punto, presionaron más su agarre, recorriendo más su cintura, hasta cerrar ese abrazo por la espalda. Fue entonces cuando mis labios se volvieron más ansiosos, demandantes y retuve el impulso que nos llevaría mucho más lejos que a un simple beso. Dudaba mucho que, por ser Kya como era, gustase de algo brusco o impulsivo. Así, me quedé en ese baile, ahora algo más acelerado que aún compartíamos, hasta que fueron mis pulmones los que demandaron por aire. Fue así como interrumpí el beso, con esa respiración marcada, sin querer separarme de ella lo más mínimo. En la tesitura de clamarla como mía, y declararme suyo. Pues se había ganado mis sentimientos de la forma más inesperada. Y por esto, sí que no reprimí ese deseo que ya había sido petición momentos antes:- Quiero que te quedes.




De parvis grandis acervus erit

Awards:

the unexpected is always the best:

avatar
Trystan
Heartless

Mensajes : 2054

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Kya el Vie Dic 08 2017, 09:31

A veces para conseguir las mejores cosas en la vida, tenías que arriesgarte a perder y ella estaba atemorizada de dar ese salto de fe, temiendo la caída... temiendo el dolor del aterrizaje si algo no salía como ese breve rayo de esperanza deseaba y ese temor e incertidumbre fue traducido en el temblor de sus manos, en el sentir que perdía fuerza en sus piernas que ahora le sostenían de puntillas... momento en que sus pies querían fallar, en que su corazón quería escaparse... justo cuando creía desmoronarse en duda, fue que pudo sentir como esa danza de sus labios era correspondida, caricias tan suaves y dulces que parecieron bañar sus labios de la más deliciosa sustancia... sustancia que era su aire, el calor que recorrió su cuerpo, los escalofríos que la hicieron estremecerse, mientras sus manos se mantenían en su cuello, dejando a sus dedos entregar suaves caricias entre esos rizos rojizos de su nuca.

Y como si fuese exaltada y elevada del plano corporal, un exhalo acompañó ese jugueteo de sus labios, esa danza entrelazada en la que ella empezó a perderse como si fuese el abrazo de un anhelo, un suspiro, luego otro... con sus ojos cerrados, decidió dejar de pensar y únicamente dejó a su cuerpo y labios hablar... sus dedos sagaces acompañantes, jugueteaban con esos cabellos suaves, permitiendo a su respiración entre cortarse un poco y pedir un poco más de esos labios que probaba por primera vez y dejaba que le embriagasen con esa ambrosía que manaba en forma de emoción correspondida, que se vertía en ella y entonces como un ciclo imparable, ella correspondía, devolviendo la sensación de eterna gratitud y alivio... conquistada por él y sus sutilezas, enamorada por como el destino, jugó sus buenas cartas y propició esos encuentros que crearon las ocasiones para que en silencio... y sin ninguno de los dos se diera cuenta, se ataran emocionalmente.

Una conexión que incluso en ese momento no lograba explicar, traducida en los silencios que intercambiaban entre ellos sin ser necesario formular alguna palabra innecesaria. Nunca nadie le había dado un manual de esas cosas y pese a conocer lo que significaba el afecto a alguien, no al nivel que ahora aceleraba los latidos de su corazón, a punto de desboque... sobre todo cuando aquellas fuertes manos la sujetaron por la cintura que se sintió empequeñecida en ese sostén que mantenía y fue intensificando, rodeándola, atrayéndola como un imán, sintiendo que sus cuerpos encajaban a la perfección, como si hubiesen estado esperando el momento adecuado para que eso ocurriese... exhalando un tembloroso suspiro sobre los labios que capturaba... con una profundidad mayor, cuando sintiera el calor y el refugio que contenía sus curvas femeninas, a su vez que hundía sus finos dedos entre sus cabellos, perdiéndolos con suavidad y dulzura sin tirar de ellos, acariciándole con anhelante alegría.

Kya no era una mujer alta realmente, su cuerpo, si bien no era voluptuoso, poseía la firmeza que su salud le había permitido mantener, era pequeña en realidad y eso hacía que aquel abrazo del pelirrojo se sintiese en demasía confortable y protector, permitiendo que sus brazos se cerraran en torno a ella y pudiera sentir su menuda pero exquisita silueta de curvas dulces, cubierta por esa prenda que liviana, le cubría, su cuerpo correspondiente a una mujer que gustaba más de actividades tranquilas, como la lectura, el recoger hierbas o andar por el bosque... que de trabajo en exceso, fortaleza y fuerza, su piel olía a bosque, sus cabellos que en ocasiones parecían ser caoba, pero con el sol, mostraban su esencia de fuego, con tonalidades rojizas, olían a flores silvestres, por aquellos aceites que tenía con los que perfumaba y cuidaba sus mechones largos que cubrían su espalda revueltos y sin peinar en ese momento... mientras sus labios jugueteaban con los suyos, pidiendo un poco más, absorbiendo sus iguales y llenarse de la vida que manaba de ellos generosamente y provocaba que sus mejillas se calentaran consecuentemente.

Sus manos, deslizaron suaves caricias entre esos revueltos rizos rojizos, que tocó con gusto, enrollando sus finos dedos entre ellos, para bajar ese trayecto hasta sus orejas, delineando la silueta de sus suaves lóbulos, deslizándose por su fuerte mandíbula, entre su barba y jugueteando de vuelta a su cuello... impulsándose un poco más contra él, presionando su cuerpo en un abrazo que formó por sobre sus fuertes hombros, a punto que ya no le costaba mucho estar de puntillas, por recargar su cuerpo del todo entre los brazos de aquel hombre que ahora robaba de ella suspiros, el aliento y la emoción de sentirse querida, con una conexión que parecía existir allí desde mucho antes de conocerse... un eterno descubrimiento de que por más golpes que te hubiese dado la vida, podías descubrir que había mil otras formas más de ser feliz.

Sus labios añoraron un poco más, capturando, absorbiendo y acariciando con regusto dulce los ajenos para embriagarse y que sus pulmones ardieran al sentir que el aire faltaba, pidiendo un poco más, dando también de vuelta, sin ser agresiva, sin ser demasiado intensa, pero conservando la avidez de ese nuevo descubrimiento a los ojos de los dioses que por primera vez... habían sido generosos de un modo que nunca dejaría de agradecerles. Sin aflojar aquel abrazo sobre los hombros masculinos, dejó que repentinamente y demasiado pronto, él interrumpiera el beso, entre jadeos apagados que contenían dulzura... que poseían, posesión y sin lugar a dudas deseo. Un deseo que la hizo esbozar una sonrisa, entre respiraciones entrecortadas y las palpitaciones de sus carnosos labios, enrojecidos por esa profundidad con la que habían finalmente sellado ese afecto que se había cultivado de la manera más inesperada; Un afecto que ahora se traducía en una decisión que para ella ya estaba tomada... sin abrir sus ojos la sanadora, rozó su nariz con la de él para murmurar- ...Me voy a quedar... –atreviéndose a sostener su rostro con mayor suavidad y con un afecto infinito.

Mi hogar está aquí... –susurró entonces indicándole por primera vez lo que ella sentía, lo que deseaba y compartía con voz ronca y muy baja para que solo él la escuchase- ...con ustedes... –simplificó rozando con sus dedos la picosa barba, antes de dejar escapar una risita baja que amortiguó con otro y otro beso, que entregaba en esa emoción que la hizo reír de nuevo con la alegría de la mujer más afortunada. Agradecida por la perspectiva de esa vida... que bien iba a cuidar y cultivar como si fuese el huerto más preciado que tuviese, en compañía de ese nuevo compañero y la pequeña. Ambos que significaban mucho para ella... “No puedo creerlo” pensó ella sonriendo, negando con esa sonrisa en sus labios... era una sonrisa que hablaba de sorpresa, conmoción y a la vez alegría- ... pensé que no podía sorprenderme mas ... –musitó, abriendo sus ojos azules, dilatados por la emoción, con la esperanza de encontrarse con sus iguales para verificar la realidad y esas emociones desbordadas antes de atreverse a siquiera mirar a otro lado.

Y como si llegara a esa conclusión repentina, la sanadora frunció un poco el ceño, sin dejar de abrazarlo, sin apartarse de su abrazo, ni su cuerpo. Era un lugar demasiado cómodo de estar, para que quisiera abandonarlo- …Pero... –susurró entonces- ... ¿estarás bien con eso?... –preguntó, sabiendo que él entendería que se refería a dejar de luchar en la resistencia, escuchando ese breve "no debes preocuparte por ello ya"- ... voy a apoyarte en lo que decidas, pero... –quiso decir algo, pero un beso la hizo callar, correspondió este con la misma dulzura, antes de emitir un suave sonido de su garganta- ... tendremos que dialogar, sobre esa tendencia a quitarme las palabras que has adoptado... –murmuró sonriendo, recordando que durante su recuperación él había de alguna manera, adquirido la habilidad de refutarle sus argumentos, llamando a su sensatez con la misma habilidad como ella solía convencerle a veces... solo a veces de dejarle hacer más por él- ... No puedo creer lo que me has hecho... –dijo entonces con esa suave tonalidad serena y amorosa, tranquila como solo ella era, dulce y encantadora, entre suspiros y suaves roces. Antes que depositara un beso en la comisura de sus labios y luego en su mentón, mientras sonreía y exhalaba, en lo que sus manos, acariciaban sus hombros y bajando se posaban sobre su pecho.




"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas"
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:

"Me siento bien cuando sano a personas, me siento feliz cuando veo sus sonrisas; pero lo que verdaderamente alegra mi corazón es tenerte junto a mi"


avatar
Kya
Human

Mensajes : 967

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Trystan el Lun Dic 11 2017, 21:58

Aún se me hacía inverosímil la forma de encandilarme que había tenido aquella muchacha, poco a poco, día a día, con sus vulnerabilidades y cualidades con las que me demostraba esa confianza que no dudaba en poner en mi persona como yo mismo hacía con ella, al hacerla partícipe de mi vida familiar, dejando que cuidase de mi pequeña mientras yo iba a por agua, alimento o cumplía con esas responsabilidades como terrorista que ya no tenía.
No cualquier mujer hubiese querido acercarse a mí después de haberla lastimado la mano la misma primera vez que la conociera.
Y, con conocimiento de causa, pues esas dos mujeres a las que había entregado la parte más íntima de mi ser, habían terminado yéndose. Promesas de ambas, que habían terminado por no cumplir. Y la maldita pregunta del porqué de su huida estrepitosa aún carcomía mi ser.
Había pasado meses pensando que era por mi culpa, por mi forma de ser. Ninguna de las dos dio explicación alguna, dejándome con una incertidumbre que sólo carcomía mis ganas de saber.
A punto estuve de capitular por su culpa.

Pero, ¿qué iba a demostrar a mi pequeña ahora si hacía algo así?

Mi hija había supuesto ese clavo al que aferrarme, deseando ser algo mejor para poder darle un futuro que, como padre y desafiado al mismo tiempo, me era difícil ver de forma optimista. Pero, desde luego, Kya había resultado ser ese apoyo inesperado que me mantenía centrado en lo que quería y me ayudaba, día a día, a no sucumbir al desánimo. Aunque ahora que habíamos dado un tremendo paso al frente el uno con el otro, era inevitable que nuestra rutina cambiase, por muy poco que fuese.

Ese beso significaba un punto de partida, que marcaba un final, y el comienzo de algo nuevo en lo que yo pudiera no tener experiencia. No, cuando mis relaciones anteriores habían sido un constante ir y venir en una exaltación que, una vez desafiado, pudo llevarme a perder los papeles y hacer algo de lo que pudiese arrepentirme. No fue nada fácil convivir con esos cambios drásticos cuando lo que realmente necesitaba era tranquilidad.
Y pensaba que siempre fui transparente y había dejado las cosas claras.

Pero, al parecer, no conseguía que entendieran… o directamente no querían entender mis razones o mis peticiones. Ya nunca supe si porque sudaban de mí o porque realmente no querían hacerlo.
No obstante, ya no merecía la pena darle más vueltas a lo que había sido o con quien había compartido mi tiempo.
Ellas habían decidido salir de mi vida.
No podía culparlas ya… pero tampoco iba a seguir amargándome y lamentándome.
No desde que esa semilla de realidad que el dragón sembró en mi mente, germinara.
No desde que Kya me había dado ese beso que me había abierto los ojos de nuevo.

Sólo había una cosa que podía mejorar aquel momento pero, era algo que aquella sanadora no podía darme. Y de tenerlo, se lo quedaría ella, como se había quedado conmigo, de la forma más insospechada. Por lo que no volvería a ser mío. Tenía esa corazonada y había aprendido que en la vida, las cosas pasaban por algo. Y yo no me había encontrado con Kya y la había salvado… si los Dioses no tenían algo dispuesto para nosotros. ¿Qué menos que disfrutar de ello?

Esas suaves caricias en mi cabello, me estremecieron ligeramente, haciéndome incapaz de ocultar la sonrisa. Conforme pasaban los minutos con aquella muchacha en mis brazos, no dejaba de repasar mentalmente toda esa progresión de hechos, detalles y decisiones que nos habían llevado a ese momento. Sintiendo algo… sano. Algo equitativo. Nada de desgarradores sentimientos ni impulsos ferales.
No… Aquel sentimiento suyo parecía puro y honesto. Nada posesivo ni celoso. Algo que yo no había llegado a tener antes.

La sentí estrecharse algo más contra mí, cediendo a esa cercanía. Ansiándola ahora, también. Estableciendo esa relación simbiótica en la que tanto entregaba como recibía en respuesta. Aún con el vívido recuerdo inmediato de ese beso compartido, largo y sentido, mis pulmones recuperaban el aire y sus palabras susurradas invadían mi oído y de nuevo, Kya me hacía sonreír. Juraba hasta sentir mi corazón desbocándose de alegría, allí donde estuviera cuando ella me hizo saber que para ella su hogar estaba con Anne y conmigo. Sin contención, correspondí cada suave y rápido beso que ella me daba, añorándola como no lo había hecho hasta ahora. Finalmente abrí mis ojos, para deleitarme con aquel semblante tan cercano. Aún cuando su mirada permanecía cerrada, Kya era capaz de hacerme ver lo feliz que era en ese instante. Y, aún mejor, hacerme partícipe de ello. Pero en cuanto abrió sus ojos, después de ese susurro añadido terminó derritiéndome. Tal era la emoción y alegría contenida en aquellos iris claros que no tuve más remedio que dejarme invadir por esas sensaciones que ella sola emanaba-. ¿Más? ¿Qué más te ha sorprendido? -que yo correspondiera el beso era algo obvio, pero, ¿qué más pudiera haber? Ya era mera curiosidad, ahora que podía hablar en total confianza con ella. Más aún.

No obstante, en cuanto ella arrugó el ceño, aparté mi semblante, para poder verla mejor, llegando a costarme el entender al principio esa primera pregunta que me lanzó. Con ello, asentí suavemente-. No debes preocuparte por ello, ya. -contesté, queriendo restarle importancia. Me costara o no, en ese justo instante, ni quería ocupar mi tiempo en pensar en ello. No obstante, la insistencia de la muchacha parecía querer ser ese balde de agua fría que pretendía evitar bajo cualquier circunstancia. Fue por esto que tan sólo se me ocurrió subir una de mis manos para acunar su mejilla y callar sus labios con otro beso lento, de esos tan cargados de sentimiento que embelesaban la sinapsis del más entero. Sentía que con cada baile intenso de nuestros labios, parte de mí, quedaba impresa en ella.
Tal vez, así, si a mí llegara a pasarme algo o no consiguiera cumplir el desafío, viviría, al menos, en ese recuerdo que la sanadora guardara de mí. Porque mi pequeña aún era demasiado joven para ser consciente de algo así.

Apartando ese lúgubre hilo de pensamiento, reí por lo bajo, ante esa réplica, justo antes de articular:- Tendrás que admitir que la estoy perfeccionando cada vez más y mejor. -enarqué ambas cejas por un momento, juguetón, desafiante, llegando a mecerla con extrema suavidad, como si estuviéramos bailando sin llegar a mover los pies en ningún caso. Y el último de sus murmullos, marcó más mi sonrisa, mientras mantenía mis azules en los suyos. Un golpe de sinceridad que a mí me parecía del todo fuera de la realidad-. Va a ser cierto eso que dicen de juntarse con terroristas… -bromeé, sobre ese dicho de que cualquier contacto con la Resistencia hacía de tu vida un auténtico caos. Claro que, estaba dejando de lado el hecho de que recientemente había dejado de ser uno de ellos, también. Con un suspiro, ahora sí, quise guarecerla entre mis brazos. Así, esa mano que había mantenido en su mejilla, le dio una última caricia, para después bajar por su cuello hasta su hombro, y así rodearlo, dirigiéndose a su espalda, claro indicativo de que quería abrazarla. Con ese toque dulce, la atraje hacía mí, dejando que apoyara el lateral de su rostro en mi pecho, y así yo me llenaba de esa calidez que ella desprendía. Posé mis labios en esa melena oscura, para luego apoyar mi barbilla con extrema suavidad. Un momento que acabó siendo repiqueteado con esa posibilidad a la que ahora volvía a enfrentarme, aunque las circunstancias fueran del todo diferentes a las que había tenido con anterioridad-. No sabes en dónde te estás metiendo… -mentira. Estaba convencido de que Kya sabía perfectamente mi situación y lo que podía pasarme. O lo que podría pasarle a ella.
Pero, a pesar de ese futuro incierto y la promesa de mi mayor esfuerzo, ¿sería suficiente para ella?




De parvis grandis acervus erit

Awards:

the unexpected is always the best:

avatar
Trystan
Heartless

Mensajes : 2054

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Kya el Miér Dic 13 2017, 07:53

"... antes de odiar, ama. antes de rendirte, intenta. antes de morir, vive!"
William Shakespeare




Una risa baja escapó de sus labios, mientras mordía suavemente su labio inferior, mirandole con un misterio juguetón ante su pregunta sobre que mas podía sorprenderla... muchas cosas, desde que lo había conocido, muchas, sintiendo como su piel respondía a su cercanía del modo más dulce, erizándose y siendo recorrida por los escalofríos de pertenencia y alegría. Sintiendo como irreal el dulce calor de los labios masculinos que habían estado sobre los suyos de nuevo... y quizá por primera vez en su vida, sentía como si le fuera difícil respirar por aquel nerviosismo que la hacía tensar sus labios un poco y esconder un poco aquella sonrisa que se dibujaba con una extrema calma, como lo era su personalidad, tan suave y serena... como el sonido de la lluvia en el exterior que caía sobre las hojas y ramas de los arboles... invitando a las criaturas del bosque a esconderse en sus resguardos, “hogares” y niditos, que seguramente cálidos los llamaban a dormitar un poco más, ya que las nubes no dejaban la luz mañanera iluminar la tierra y aún había cierta oscuridad azulada que acompañaba las sombras de esa estancia donde ahora, en la privacidad mutua y el resguardo de ese techo, ahora tan preciado...habían descubierto ambos que la vida, el destino y los dioses eran sin duda más dueños y señores de la buena fortuna que venía cuando menos la esperabas.

Indudablemente...al ritmo que vas pronto no podré replicarte mas –respondió en un suave murmullo "indignado" a su comentario sobre perfeccionar cada vez mejor esa habilidad para callarla, mientras bajaba su mirada de los azules ajenos y se dejaba intimidar un poco por ese descubrimiento y memoria reciente, ocultando una sonrisa y dejando que sus mejillas se calentaran apenas un poco y posiblemente, se enrojecieran. Dejando que sus suaves dedos acariciaran su pecho con suavidad, deslizando estos por entre los pliegues de la prenda sencilla que cubría su cálida piel, mientras alisaba esta con suavidad y esbozaba una sonrisa más dulce, observando como su pecho subía y bajaba con respiraciones profundas y muy lentamente sus ojos volvían a hacer su camino por aquella clavícula, la nuez que notaba en su cuello y ahora le parecía lo más hermoso visto, encontrándose con su mentón, fuerte y cubierto de esa barba desaliñada, que ostentaba esos colores cobrizos y rojizos a la luz del astro rey, mas no en la oscuridad mañanera, como en aquel momento, en el que lucía más oscura. Tragó saliva antes de permitir a sus manos alzarse hasta acunar ese rostro masculino con dulzura, observando sus labios, su nariz y luego sus azules, con una adoración palpable. Al saber que no se arriesgaría tanto, su corazón estaba más en paz, una paz inmortal...

No sé lo que dicen de los terroristas...deben ser cosas terribles...y todas han de ser verdad –dijo fingiendo ignorancia y preocupación, sabiendo que él sabía que bromeaba, dejando a sus suaves dedos, rozar su barba un poco más, sin apartar sus ojos de los de él antes de suspirar con un alivio trascendental que iba hasta lo más profundo de sí misma, reflejando que toda angustia había desaparecido, para dar paso a una sensación nueva y abrumadora, junto a aquella caricia, a la que respondió, acercándose para encogerse y refugiarse en un acurruco entre sus brazos, por primera vez sintiendo como su cuerpo, encontraba su “lugar correcto”, amando sentirse pequeña en el modo en que la envolvía y ella con lentitud y ternura, se hacía hueco contra su pecho, donde descansó su cabeza, cerró sus ojos y suspiró dejando que su cálido aliento le acariciara. Escondiendo por los primeros segundos sus manos entre ella y él, pero que luego deslizó hasta zafar en una caricia lenta, que luego distribuyó por los costados masculinos, por debajo de aquella chaqueta que aún portaba, hasta abrazarle y hundir sus dedos en la tela de la camisa, inhalando profundamente y exhalando- estaré bien... –respondió al escuchar esas palabras que él formulaba, escuchando el relajante sonido de la lluvia.

Sabiendo muy bien a donde se estaba metiendo, conociendo lo que estaba en riesgo... algo que ya había pensado incluso mucho antes de ese momento, junto a las divagaciones que estuvieron a punto de empujarla lejos de él... o mejor dicho... arrancarla... arrancarla de su lado. Y que ahora se habían desvanecido como humo en el aire y daban la bienvenida a ese nuevo comienzo que aceleraba su pulso y le incentivaba a abrir sus ojos con lentitud, más nada salió de sus labios, dejando que él sintiera como su respiración consistía de profundas inhalaciones y largas exhalaciones, un idioma que solo ella y él entendían. Inhalando e impregnándose de su aroma, escondida en ese abrazo que deseaba que fuese eterno, estando los dos de pie, en ese dialogo mutuo, con sus pensamientos y sentimientos que, ella... no deseaba interrumpir con nada que sobrara decir, sabiendo que él comprendía las dulces caricias que dejaban sus manos en su espalda, conforme los segundos avanzaban, acostumbrándose, encontrando encantador y correcto el sentir sus formas atrapadas por él, entre sus brazos fuertes.

Y así permaneció silenciosa, abrazada a él con el más inocente de los afectos, como si él fuese lo más precioso que pudiese sostener en sus manos y brazos, transmitiéndole eso con tiernas caricias de sus dedos que poco a poco se tornaban más suaves y arrulladoras. Y quien sabe por cuánto tiempo permanecieron así, ella quiso que el silencio se hiciera mucho más denso y prolongado, acurrucada en esa cercanía que solo la hizo dibujar una sonrisa nueva, mientras rozaba su rostro contra el pecho que la resguardaba, dejando que su nariz se llenara de su olor y poco a poco ella, sintiera la necesidad de invitarle a disfrutar de ese silencio que aún les quedaba, siendo aún temprano y esperando que Anne, no despertara aún por los relámpagos lejanos- Es temprano... –murmuró entonces, permitiéndose levantar su rostro para apoyar su mentón en el centro de su pecho y sonriéndole un poco más, continuara- ...ven a descansar conmigo un poco más... –dijo invitándole afectuosa, encontrando sus azules con los de él esperando que aceptara.

Los ojos de la sanadora, hablaban de muchas cosas, con ese azul brillante que reflejaba con cristalina belleza, hablaban de una dulce alegría que como un bálsamo ahora la inundaba, como agua dulce de la fuente mas fresca, tenía y quería decirle tantas cosas,
pero que al mismo tiempo sabía, él podría comprender, sin la necesidad de ella repetir nada, agradecida... realmente agradecida a los dioses por que le hubiesen echo ese regalo que ahora sostenía con cuidado, ejerciendo una sutil presión contra sus costados, esperando con ansias esa respuesta que viniera de su parte. Pensando que quizá, a lo mejor... por fin, el destino sonreía para ambos. Hizo sutil su sonrisa, de a pocos regalandole un tibio beso en el centro de su pecho, antes de cerrar los ojos y suspirar, dejandole sentir su tibio respirar. Aún meditando en como contarle... que cosas le habían sorprendido y contribuído a que ahora, supiera que estaba absolutamente encantada, por su dulzura y sencilléz.




"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas"
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:

"Me siento bien cuando sano a personas, me siento feliz cuando veo sus sonrisas; pero lo que verdaderamente alegra mi corazón es tenerte junto a mi"


avatar
Kya
Human

Mensajes : 967

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Trystan el Jue Dic 14 2017, 07:22


En ese tiempo viviendo con ella, me había dado cuenta que Kya muchas veces se tomaba su tiempo para contestar a mis preguntas. Sólo ella sabía por qué. Quizás, para elegir las palabras correctas. O para poner en orden sus pensamientos antes de hacerlos palabras. No sería la primera vez que yo también había tenido que hacer algo así.
Así, dejé que riera suavemente, como primera respuesta a mi pregunta. Lamentablemente, eso sólo acentuó mi curiosidad, llegando a conseguir que frunciera el ceño, totalmente intrigado.
No obstante, no le insté a que me contestara. Sabía que, cuando ella estuviera lista, me contestaría.

El sonido de la lluvia se hizo una constante, fuera de aquella construcción de madera, devolviendo la frescura al bosque. No dejaba de ser cálido pero la diferencia después de una tormenta como parecía ser aquella se haría notable. Tal vez, podría plantearme, revestir las paredes internas con algún barniz o resina para evitar que el frío traspasara esas barreras. Por suerte, con el revestimiento del techo había sido hábil, para que no hubiera filtraciones y se llenara la estancia de molestas goteras.
No era hombre que hiciese las cosas a la ligera o sin conocimiento de causa.
Y, por supuesto, me gustaba hacer las cosas bien.

Por ello, ya tirando para mi lado más egoísta, no rompí esa cercanía en ningún momento. Había descubierto que esa nueva manera de tener a aquella sanadora, me gustaba mucho. Demasiado. Y Kya parecía coincidir en sentimiento, pues tampoco hizo por separarse lo más mínimo, mientras confirmaba mi perfeccionamiento a la hora de robarle la palabra. Terminé riendo con suavidad, divertido-. No sé yo si eso me gusta… -fui yo el que replicó esta vez-. Admito que siempre me gustaron nuestras conversaciones. Si no argumentas en contra… se hará aburrido. -enarqué ambas cejas, con aire juguetón.
Pero, ahora, si quería besarla, estuviera hablando o no, no necesitaba ninguna excusa.

Su reacción me pareció de lo más adorable. Y, genuinamente, me derritió. Más cuando, habiendo bajado su mirada y haberse centrado en arreglar ligeramente el cuello de la camisa que yo estaba usando, volvió a subir sus azules, buscando con parsimonia los míos. En ellos, se vio una ansiedad reflejada que apenas duró un centelleo, al tardarse tanto. Sus manos subieron a la par que su mirada, por mi cuello, mi mentón, mi rostro en sí, hasta llegar a mis ojos, mientras sus finas manos descansaron en mis mejillas. Y ahí volvimos a quedarnos, en esa eternidad condensada en segundos en los que sendos pares de orbes azules hablaban con una elocuencia brutal, expresando de manera tácita algo que sólo el silencio podía transportar. Las palabras no servían de nada. Tenía la sensación de que me frustraría de intentar poner aquello en meras sílabas de mi voz.

Mi sonrisa se amplió, aún con cierta diversión, por esa broma de Kya sobre los terroristas y esas supuestas cosas terribles. Terminé inclinándome hacia ella, juntando mi frente a la suya, para susurrar tan suave como bajito-. Todas son ciertas. -mantuve la intriga, mientras alimentaba mi curiosidad por saber aquello que ella había podido llegar a escuchar. Que no podía ser malo en lo absoluto… Porque, de ser así, no habríamos llegado a este punto ninguno de los dos.
Llené mis pulmones de aire, cuando ella se perdió en mis brazos, acurrucándose y bebiendo de mi calor. Conforme pasaron los segundos, ella fue acomodándose, para finalmente devolverme el abrazo, con esa pizca de ansiedad con la que sentí sus dedos aferrarse a mi camisa. Inevitablemente, yo presioné con mis yemas sobre la tela de su camisón. Sin verme del todo contento con ello, bajé una de mis manos por toda su columna, en una caricia que quiso ser intensa-. Me encargaré de ello. -susurré, como compensación. No se lo pondría fácil. Pero tenía la convicción de ayudar en todo lo que pudiera a que ella estuviese bien.
En que se quedara.
En que ella misma fuera la diferencia a todo lo anterior.

Ese aroma floral irrumpió en mis fosas nasales, resultando una esencia particularmente balsámica. Podía sentir su pecho presionarse contra el mío con cada vaivén de su respiración. Una que calentaba ese aire que acariciaba la tela de mi camisa, calentándolo y con ello, estremeciéndome sutilmente, al notar ese cambio de temperatura periódico. Me atreví entonces a subir esa mano que había caído, de vuelta por la línea de su columna, mucho más suave, llegando a colarse por entre los mechones oscuros de su melena y llegar a su nuca con delicadeza. Allí, mis dedos siguieron su curso ascendente, mucho más lento, otorgándole un suave masaje. Como si así terminara de tranquilizarla, pese a esa burbuja de calma en mitad de aquella tormenta, que nos mantenía ajenos al mundo.
Sin pretenderlo, mis azules se desviaron a la cuna de mi pequeña. En un segundo, centré mi atención allí, relajándome aún más al no ver más que la mantita que la cubría, subir y bajar, casi de forma imperceptible si no te fijabas bien. Anne parecía dulce y profundamente dormida, acunada por ese ruido suave de las gotas de lluvia al golpear las hojas, ramas, la madera o la hojarasca del suelo.

Ignorando por completo lo poco que había dormido Kya aquella noche, no sabía que, tal vez, ese abrazo y aquel masaje suave, tuvieran un efecto tan relajante en ella. De hecho, sin pararme mucho a pensar en ello, no me esperaba encontrármela despierta. Yo ya tenía la costumbre de levantarme temprano, antes de que el alba despuntara. Y siempre la dejaba a ella dormitando junto a mi hija, dejándola a cargo, pues sabía que la sanadora no dejaría que Anne estuviera incómoda y, con las limitaciones en la pierna que ya no tenía, no tenía duda que haría todo lo que estuviese en su mano por la pequeña. Y juraba no equivocarme. Menos ahora, claro.

Cuando sentí que se removía, volví mi mirada a la sanadora, agachando parcialmente el rostro para encontrarla apoyada en el centro de mi pecho, haciendo sutil presión con su barbilla sobre mi piel.
sonreí al escucharla. Como la más infantil de las reacciones, me enterneció inmensamente ese beso posterior y esa ligera presión en mis costados con sus manos-. Vamos. Te vendrá bien. -descansar, obviamente. Terminé rodeando sus hombros con uno solo de mis brazos, para encaminarnos hacia aquel lecho que le había cedido y que ahora, por lo que podía concluir de la situación, compartiríamos.
Apenas fueron unos pasos. En los dos últimos, me deshice de la chaqueta, dejándola en alguno de los soportes que había cerca. La verdad, no le presté mucha atención. Tuvimos que pasar un par de segundos de pie en el lateral de la cama para que finalmente fuera yo el que tomara la decisión de tumbarse primero. Cuando lo hice, animé a Kya a tumbarse a mi lado con la intención de darle la libertad que necesitara para acomodarse. Y eso fue lo que terminó haciendo, en lo que aquel lecho crujía un poco por el peso añadido, con un sonido sordo, enmudecido por la lluvia.
Y sólo al dejar de moverse, fue cuando yo la cubrí con una de las pieles, para que no acusara mucho el frío. Estuve tentado de decirle que aprovechase las circunstancias y durmiera un rato.Pero la maldita verdad era que no quería que se durmiera para poder seguir hablando.
Para poder seguir disfrutando de todas esas caricias y sutiles carantoñas que me regalaba, dejándome claro que, de forma directa o indirecta, los dos habíamos reprimido mucho en ese tiempo de convivencia conjunta.
Y, por ese pensamiento, ese brazo sobre el que ella se había echado, se cerró un poco más en torno a Kya, para acercarla aún más a mí.




De parvis grandis acervus erit

Awards:

the unexpected is always the best:

avatar
Trystan
Heartless

Mensajes : 2054

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Kya el Vie Dic 15 2017, 19:29


Hablemos, de cómo su vida había dado un vuelco increíble, amante del conocimiento la sanadora había vivido una vida inquieta en el poco tiempo que llevaba pisando esa tierra. Era joven, mas su alma, su mente y formas de pensar eran mayores de lo esperado, reflejando una personalidad atemporal que madura tomaba sus propias decisiones siempre pensando en el bien estar de quienes amaba, aún si representaba ella misma ser infeliz o sufrir por ello... y así había vivido durante dos años, después de la trágica perdida de su padre. Guía en esa vida que ella estaba por emprender, le enseñó todo... menos a tratar con sentimientos como el que sentía en ese momento, estaba acostumbrada a atender pacientes y cuidarlos con el mismo empeño que había velado el sueño de Dánae cuando esta, había enfermado un par de veces, utilizando sus más limpias habilidades para atender los casos más complicados... poniendo en ello sudor, amor, esfuerzo y noches sin dormir que ahora se traducían en conocimiento y experiencia. En un autocontrol impresionante de sus emociones... no, en realidad de CIERTO tipo de emociones... en realidad, todas, menos esas que ese día se habían desbordado y causado que no durmiera en lo absoluto...

Angustiada por no saber cómo proceder, como tratar con la necesidad de cuidar a alguien y al mismo tiempo, querer tomar la decisión correcta para esa persona, evitando el dolor que hubiese representado el despegue... pero al mismo tiempo, sentir que no deseaba despegarse en lo absoluto... y como tope de aquella obra magnificente de la vida... encontrarse con un correspondido y secreto afecto que estaba brotando de esa plantita cuya semilla había sido plantada cuando se encontraron por primera vez y sintió aquel estremecedor gesto de acariciar su nariz con el dorso de su mano, de la forma más dulce e inocente, habida en ese mundo lleno de odio y tristeza. Un día en que algo había terminado y al mismo tiempo comenzado con ese cruce de miradas, con esa interacción que había despertado algo en ambos y ahora...daba su primer fruto dulce; Un dulzor que la hizo esconderse más en ese abrazo, mientras podía y buscaba la respuesta correcta, dejando que el silencio se apoderara de la estancia, sabiendo que él tendría la paciencia para esperar la respuesta compuesta, que ella deseaba darle.

Cada gesto realizado, palabra y suave contacto que él le daba, erizaba cada centímetro de su suave piel, logrando ponérsela de gallina, devastando aquellas barreras que existieron alguna vez y borraba los límites que ella se había puesto, esa ternura conmovida que la invitaba a aferrarse a él con mayor fuerza, cerrando sus puños y tirando de su prenda, para lograr que sus cuerpos no se alejaran. Esbozando una sonrisa, ante el roce de sus frentes, inhalando su olor natural y rozando sus narices con una dulzura llena de ilusión y de una suavidad que buscaba cerciorarse de que todo aquello era real... y al percibir que lo era... sentía que no deseaba nada más en esa vida. Los dioses, le habían regalado algo más perfecto que cualquier otra cosa, incluso sus deseos de hacer un mundo distinto, habían mutado al deseo de vivir ese pequeño mundo con él... sumando a lo que ahora comenzaban a ser reflexiones internas, bañadas de recuerdos y sensaciones que habían significado todo para ella y se desvanecían al sentir sus caricias entre sus cabellos y su nuca, la forma tan tierna de aferrarle y abrazarle, hipnotizándola, sumiéndola en una paz de la cual se había enamorado... esa indescriptible serenidad que los encerraba en una burbuja donde nadie más tenía cabida, solo ellos...ni siquiera los demonios mutuos...que los quisieron torturar en la ausencia del otro... ausencia que ya no existiría...

Flashback: Those Blue Eyes...:
¿Sería mucho pedir algo de comida para este viajero olvidadizo?, Puedo pagar por ello, no se preocupe.

Los ojos azules de la muchacha se posaron en el rostro masculino, mientras escuchaba su voz y por un segundo, se perdía en ello. ¿Comida? La sonrisa gentil y esa pinta y forma de hablar le hicieron darse cuenta que era humano y es que los dragones carecían de esa “humanidad”. ¿Está de paso? –preguntó con suavidad, mirando por un segundo al interior de la casa y luego al exterior, paseando sus ojos por los alrededores hasta dar con el caballo que seguramente había escuchado antes. Parecía estar solo. Con una mano apoyada en el marco de la puerta y la otra en la puerta en sí. Debía ser muy cautelosa, a la hora de contestar. Pero su corazón blando, pensó en que quizá estaba así de paranoica desde la situación que había sufrido que había involucrado a los prófugos y al inquisidor. Quizá era eso, si y suspirando tratando de relajarse, asintió. Por supuesto que asintió, si el hombre tenía hambre y pagaría por ello, podía darle esa comida que su madre juraba que ella se comería toda y había sobrado de lo poco que ella misma había comido.

Ella sin embargo no pudo evitar reparar en los ojos azules que poseía el hombre y si en realidad un golpe de razón no la hubiese abofeteado, no se hubiera dado cuenta que se había quedado silenciosa y mirándole con aquel aire de pensar en extremo.

Sí. Aún me quedan unas horas en mi camino de vuelta pero, prefiero demorarme un poco más si con ello puedo comer algo.


Quién lo diría, que, en ese primer encuentro, en el que eran solo dos desconocidos... esa semillita se plantase en silencio. Sin imaginarse el regalo que vendría luego por aquella hospitalidad ofrecida a él y que indudablemente había llegado en el momento adecuado, aunque ella no lo supiera, aunque ninguno de los dos lo hiciera, realmente... en esa burbuja se dejó mimar, esbozando una suave sonrisa que hablaba de buenas y hermosas cosas que habían llegado a su vida desde el primer momento, sacudiendo como un poderoso terremoto el orden de su vida, desperdigándolo por el suelo, haciéndola olvidar lo que significaba su vida pasada.

Asintió a sus palabras y, bajando sus manos de ese abrazo, devolviéndole temporalmente su independencia, mientras sus pies avanzaban, descalzos y silenciosos sobre la madera, agachándose rápidamente para tomar aquella piel del suelo y abrazarla contra su cuerpo, en su camino hacia el lecho, en completo silencio, abrazada y sujeta al cuerpo masculino, por su brazo libre.... aún era temprano, apoyándose y acompañándole, se detuvieron frente al lecho que se encontraba un poco revuelto por ella haberse levantado y dejado las pieles corridas, esperando a que él, se deshiciera de la chaqueta y se acomodara primero. Esbozando una sonrisa pequeña, apoyando una rodilla en el borde primero, luego la otra y sentándose, escuchó el sonido de la madera del mismo, para descansar la piel en su regazo, mientras extendía sus manos para apartar su cabello un poco y deslizándose, acomodó su cuerpo junto al del pelirrojo y permaneció muda un poco más, usando esa piel que había recuperado para cubrirlo a él, dejándose cubrir ella entonces, suspirando al sentir la diferencia de la tibieza de las pieles junto a él, con quien ya había compartido cama de la forma más inesperada.

Flashback: That night:
Acostándose de lado sobre su costado izquierdo, se quedó en absoluto silencio, con su espalda contra la pared, apoyando su cabeza en su mano izquierda, mientras su mano derecha se apoyaba en las sabanas, suspiró bajo, encarando al causante de que pareciera que todo se desvanecía y comprimía en una sola mirada compartida …una de aquellas ocasiones en las que solo guardabas silencio, incluso cuando había escuchado su voz formular ese suave :

“¿Mejor?”

Que no contestó y solo se limitó a mirarle en la oscuridad de aquel rincón donde comenzaba a sentir el sopor del cansancio y sueño acumulados. Asintió con lentitud, sin emitir sonido alguno, escondiendo un poco su rostro antes de tragar saliva y humedecer sus labios lo suficiente para sentirse segura de formular algo coherente.


El cuerpo de la sanadora se dejó acunar, recargándose contra él, dejándose rodear por ese brazo que ejerció una presión que la hizo sonreír sutilmente. Finalmente encontrando las palabras adecuadas para responderle con claridad, mientras su brazo libre, tiró un poco de las pieles para acercarse más y acurrucarse dulce y entonces permitir a su brazo descansar sobre el torso masculino, donde quieta podía sentir su respiración... su palma picó deseando subirla a donde debía estar el corazón que él necesitaba...pero no lo hizo, se limitó a juntarle ejerciendo presión entre la tela ligera de su camisa, contra su cálida piel; Inhalando profundo, para finalmente susurrar para él con la más suave de las voces- ... Mh... –emitió por fin, sin borrar esa sonrisa de sus labios- ... No pretendo dejar de argumentarte, hasta el que no te abrigues bien...menos mal que no se te ocurrió salir con esta lluvia...  –dijo con suavidad, acomodando bien la piel para que no faltara a su propósito de darles calor a los dos, en la comodidad de ese lecho que ahora se sentía completo, ahora parecía ser incluso sanador, curando las dolencias del corazón y su alma. ¿Sería así para él? Esa presión le decía que si... y solo la hacía sonreír, aunque él no pudiese verla, conteniendo una regañina con afecto. No buscando ser más que una forma de llevarle la contraria de forma adorable y sutil.

Llenando sus pulmones, y exhalando profundamente... ella, emitió un suave sonido de su garganta para finalmente relamer sus labios para humedecerlos, antes de realmente proseguir con sus murmullos suaves, en la intimidad de ese abrazo que ahora conmovía su ser entero, comprimiéndolo un poco, para inflarlo con el afecto que ahora desbordaban ambos y compartían en ese secreto suyo que mantenían para si - Quizá... sean ciertas todas las cosas que dicen de los terroristas...mh... vuelven todo un caos... –bromeó con voz muy baja, agregando sin más- ... porque desde el primer momento me sorprendiste, como nunca nadie lo había hecho... –dijo fijando sus azules en la luz opaca y grisácea que lograba colarse por aquella ventana que estaba a la izquierda del lecho, escuchando la lluvia, sintiendo su cuerpo pesado, cansado, pero tan relajado que ese cansancio se traducía a eternidad- ...cuando miré en tus ojos por primera vez, en ese corral...-susurró- ... y murmuraste mi nombre...estaba ahogándome... en una vida que no era realmente mi vida...y a nadie le había importado...-suspiró un poco, vaciando sus pulmones para acurrucar su cuerpo un poco más- ... extrañamente... solo tú... un completo desconocido que solo se presentó a mi puerta buscando algo de comida, si lo hizo...

Y fue cuando sintió un nudo conmocionado formarse en su garganta- alguien que no creí volver a encontrarme y que pudo ver más allá de lo que era...y aún hoy...-dijo mientras alzaba su rostro para buscar verlo desde su lugar contra su brazo y hombro, atreviéndose a acariciar el centro de su pecho, antes de esbozar una sonrisa dulce, llena de realidad y simpleza, mordiendo su labio inferior con suavidad- ...sé que lo sabes... – susurró, mientras sus dedos acariciaron su mentón, antes de suspirar y volver a re-colocar su cabeza, suspirando en ese espacio que se volvería su lugar preferido... sobre el lecho, entre las pieles, contra su cálido cuerpo, abrazada. Sintiéndose pertenecer... habiendo encontrado el mejor de los refugios, su hogar- ... una vez alguien dijo que iba a enamorarme... yo por supuesto no le creí... –rio por lo bajo, antes abultar sus labios un poco- pequé por mucho tiempo de piedra de río... –dijo refiriéndose a esa cualidad de las rocas de río, que eran más frías que las de la costa y la playa- ...quizá en el fondo temí porque este tipo de paz...no fuese lo mío... quería arreglar el mundo, deseaba hacer algo para que las cosas mejorasen...

Hizo una pausa, en la que meditó un poco más en aquellos deseos que con el tiempo se desvanecieron, para transformarse en lo que ahora poseía- ... pero me di cuenta... que esto... es todo lo que quiero, no puedo arreglarle el mundo a nadie... no soy inmortal, como tampoco soy de piedra...-dicho eso, dejó que su mano inquieta, se moviera en búsqueda de la zurda masculina, para acariciar sus dedos y atreverse a entrelazarlos con los suyos, presionando estos en un último gesto de reafirmación, sabiendo que aquellas cosas no serían mencionadas de nuevo y solo sería una única primera confesión que nadie más escucharía. Acomodando su cuerpo, hasta volcarse apenas un poco más sobre el pecho masculino y poder verle mejor, inhalando, mientras apoyaba su barbilla en su pecho y clavaba sus ojos azules en sus iguales- esto es todo lo que necesito... –dijo finalmente, agradecida, con esa sonrisa mínima, mientras más memorias volvían a ella y dibujaban una trayectoria de eventos, que le convencían de ello.




"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas"
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:

"Me siento bien cuando sano a personas, me siento feliz cuando veo sus sonrisas; pero lo que verdaderamente alegra mi corazón es tenerte junto a mi"


avatar
Kya
Human

Mensajes : 967

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Trystan el Vie Dic 22 2017, 21:56

En cuanto mantuve a Kya tumbada contra mí, cubierta por esa piel que ahora resguardaba a ambos del frescor de la lluvia, que no dejaba de repiquetear en el exterior, dejé de sentir ese vacío que venía acompañándome desde hacía un año, más o menos. Ese sentimiento recién descubierto llenó ese hueco que la vida había llegado a perforar en mi interior. Tragedias varias que habían minado mi moral, dejándome moribundo anímicamente… hasta que los dioses parecían haberse apiadado de mi existencia y mala suerte, dándome algo por lo que volver a luchar. Mi hija y, después, Kya eran motivos suficientes para seguir intentando sobrevivir. Para regalarles ese tiempo que querían robarme a mí.

Reí con suavidad por sus palabras, cuando me aseguró que dejar de replicarme no pasaría, añadiendo una pequeña reprimenda que traía una amenaza velada, completamente inofensiva. Dudaba mucho que la muchacha pusiera pegas a que yo saliera. Pese a ese miedo que tenía por mí, que yo sólo había visto en ese extremo alivio previo a ese beso que había significado tanto para ambos. De nuevo, un pequeño gesto que era en extremo elocuente con aquello que sentíamos y no expresábamos con palabras. Porque, en realidad, con Kya no me hacía falta hacerlo. Nuestros silencios compartidos podían convertirse en densas muestras de afecto, aunque tan sólo estuvieran hechos con meros cruces de mirada o sonrisas. Y ya, cuando se sumaba a un contacto físico como el que en aquel momento se estaba dando, toda aproximación por palabras se quedaba ciertamente pequeña. Todo pensamiento que no fuera el intento de disfrutar de ese calor que emanaba de ambos y pasaba al otro, como un acuerdo tácito entre ambos cuerpos. Como una necesidad recién descubierta, en mi caso, habiéndome dado cuenta de lo bien que me sentía el tener el cuerpo de Kya pegado al mío, echados en aquel camastro, sin nada más de lo que preocuparse en esa burbuja de calma, en dónde el ruido de la lluvia en el exterior, recalcaba esa paz que juraba no haber sentido en años. No había desafío. Ni tristeza. Y mucho menos tragedias de las que acordarse en esos minutos, que invitaban a dejar la mente en blanco, centrarse en la respiración ajena y ese sutil vaivén del torso, encontrando ahí un nuevo clavo al que aferrarse cuando todo pareciera perdido.

Cerré mis azules, apagando un sentido, para intensificar la percepción por los cuatro restantes. La constante caída de la lluvia sobre nosotros, frustrada por no poder mojarnos; el sabor restante de sus labios, en los míos, despertando vívidos recuerdos inmediatos en mi mente; ese aroma inconfundible que bien podría grabarse más allá de la consciencia, a fuego en mi alma, para reconocer a Kya fuera en las circunstancias que fueran; y, por último, pero no menos importante, ese calor mencionado, emanando de la tersa piel femenina, a través de esa tela del camisón, que se me antojó molesto por un momento. Todo por sentir mejor su dermis, siendo recorrida por las curiosas yemas de mis dedos, temerosas de presionar en exceso y que rompieran aquel ser que, de repente, parecían adorar con sus sutiles caricias.

Pese a esa concentración sensorial, mis oídos escucharon sus palabras. Sonreí ante la idea de que todo componente de la Resistencia trajese caos a cada una de las vidas en las que irrumpían. ¿Acaso aquello era malo en todos los sentidos? Pero, poco a poco, mi sonrisa volvió a ocultarse, conforme Kya avanzaba en su respuesta. Con ella, repasé esos recuerdos que, sorprendentemente, recordaba con extraordinaria nitidez. Fruncí el ceño, segundos antes de abrir mis azules, ante esa expectativa de que nadie se había preocupado un mínimo por ella hasta que yo le recalcase esas palabras que ella utilizó. Ni la más remota idea tenía de que había calado tan hondo en ella. No obstante, en cuanto sentí que la sanadora se movía, yo bajé mi mentón, para poder encontrar su mirada, viéndola ligeramente conmocionada. Algo me hizo sonreír de lado, con una satisfacción conocida, al darme cuenta de que desde aquel primer momento, había significado algo para ella. Con todo, en cuanto la vi morderse el labio inferior, me impulsé sin perder suavidad, siendo yo quien buscara sus labios. Tal vez, fuera por mera empatía. Tal vez, por agradecimiento. Tal vez, porque a mí no se me daban tan bien las palabras para expresar lo que sentía. Fue un beso tranquilo, hasta casto, pese a esas sutiles caricias que me animaban a rogar por más.

Tras el gesto, ambos sonreímos, en esa intimidad a la que me encantaría acostumbrarme a partir de esa mañana. Mi pequeño lugar y momento perfecto cada día. ¿Cómo no luchar por ello? Yo volví a apoyar la cabeza en aquel almohadón y ella hizo lo propio en mi pecho. Inesperadamente, cambió de tercio, como un autoconclusivo, una sutil letanía que pareció evadirla de aquella estancia y perderla en sus pensamientos. No supe con certeza qué responder, hasta que mis azules bajaron a esa mano suya, buscando y entrelazándose con la mía. Correspondí esa suave presión, confirmando que era completamente correspondida en sentimiento, aunque nuestras experiencias fueran diferentes en muchos puntos… salvo en la última conclusión. Y cuando ella volvió a alzar el rostro y apoyar su barbilla en mí con esa sonrisa, no pude reprimir un impulso.

Levanté el hombro más alejado de ella, seguido de todo mi costado, llevando las manos enlazadas por encima de su cabeza, hasta rodar parcialmente, quedando ella totalmente tumbada boca arriba y yo, parcialmente sobre ella. Cambiando las tornas, vaya-. Bueno… Arreglaste el mío… -sonreí en ese murmullo, ahora con mi rostro sobre el de ella. Y tal fue la tentación que terminé inclinándome, dejando clara mi intención… hasta que escuché un gemidito de Anne. Justo entonces detuve esa bajada sobre Kya, para reír con suavidad. La pequeña empezó a hablar con enérgicos balbuceos y esa única palabra aprendida que no paraba de repetir y encadenar una y otra vez-. Y Anne dice que el suyo también. -fingí traducir lo que la niña pudiera estar diciendo, divertido, antes de terminar de bajar y, por el imprevisto, hacer del beso que tenía en mente darle, uno mucho más suave y corto.
Acto seguido, aprovechando que ya estaba parcialmente sobre Kya, retiré la piel que nos cubría, estiré los brazos y con cuidado pasé por encima rozándola lo mínimo para levantarme a por la pequeña.
Ésta en cuanto me vio, comenzó a patalear al aire, de entusiasmo, alzando la voz con esa palabra en sus labios, consciente de que yo era el único que contestaba cuando ella decía papá. En cuanto sacó sus pequeños brazos de la piel que la resguardaba del frío y los alzó hacia mí, me hice con ella, elevándola por encima de mi cabeza para hacerle cosquillas en su pequeño vientre, con mi nariz. Su risa incontrolable se me hacía revitalizante con solo escucharla. Unos instantes después, ya la bajé y coloqué de tal forma que se quedara sentada en mi antebrazo-. Buenos días, princesa. ¿Dormiste bien? -pregunté, como si pudiera contestarme de la forma más elocuente. De hecho, así lo hizo, pero su respuesta no tenía mayor sentido para mí. Así, volví a reír por lo bajo, regresando al lecho con Kya, para sentarme en el borde, con la niña en mi regazo-. Vamos a tener que posponer nuestra interesante conversación para más tarde, me temo. -anuncié, dirigiéndome a Kya, quien nos observaba con una amplia y tierna sonrisa.




De parvis grandis acervus erit

Awards:

the unexpected is always the best:

avatar
Trystan
Heartless

Mensajes : 2054

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Kya el Mar Dic 26 2017, 18:09

La mayoría de las veces, a lo largo de la vida, te encontrabas con situaciones en las cuales necesitabas empujarte a saber cómo te sentías, como si no te conocieses y necesitaras indagar en las emociones que experimentabas estando con cierta persona, haciendo ciertas cosas, hablando ciertas cosas... siempre te encontrabas en esa encrucijada que, junto al pelirrojo, no ocurría. Con él, simplemente las cosas eran así, llenas de fluidez y tranquilidad... tan normal como si hubiese sido destinado a ser, naturalmente encajando como piezas perfectas, como si hubiesen recorrido todo un camino inicial que les presentara todos los senderos erróneos y ahora, simplemente hubiese una señalización que decía claramente “Por aquí, es” y finalmente, les permitirían a ambos, dejar de estrellarse contra cuanto muro, encontraran en el camino... así de correcto se sentía aquella serenidad, silenciosa que acompañaban con sus sonrisas más cómplices.

Todo ese tiempo que estuvieron acurrucados, pasó como la más perfecta de las eternidades, acompañada de esas caricias y respirar que para ella era sin duda un alivio que le permitía sentir completa, que se mezclaba con la sensación de protección que en ningún momento habría imaginado sería capaz de sentir en brazos de alguien. Porque había llegado a ser tan independiente que era inimaginable para ella encontrar la paz que ahora poseía como único y perpetuo tesoro compartido con él, disfrutándolo como tenían merecido... en el silencio de ese techo que los resguardaba, las paredes que los rodeaban y la serenidad que el bosque mismo les regalaba sin dudarlo... una calma a la que ella ya se había acostumbrado desde que había llegado allí, no preocupándose de otra cosa más que no fuese recuperarse, durmiendo con la promesa que él la cuidaría y que estaría bien... que nada le faltaría... y en efecto, nada le había faltado y por eso.... estaría por siempre agradecida.

No fue hasta que le volvió a mirar para sonreír, que sus ojos azules capturaron un brillo en sus iguales que la hizo estremecer, atravesada por esa pureza y a su vez la propiedad determinante de lo que sentía... siguiéndolos, en ese movimiento que la tomó desprevenida, mientras sentía su cuerpo hundirse entre las pieles y mantas, siendo cubierto por la fortaleza y calor del cuerpo masculino que ahora la atrapaba y envolvía. Haciendo que levantara su mentón y estirara su cuello, en la búsqueda de una mejor visual... donde el tiempo se detenía de nuevo ante sus ojos y causaba que cada latido de su corazón, palpitara en sus oídos y le recordara cuán viva estaba y como su sangre corría por sus venas con una vitalidad palpable, capturada por la sensación balsámica que se distribuía por su piel, erizándola y haciéndola tragar saliva, mientras su mano atrapada por sobre su cabeza, presionaba con sus dedos y cerraba ese agarre que significaba el despertar de algo que emergía de sí misma como si hubiese estado en las sombras...esperando a ser encendido..., sintiéndose pequeña y transformada, entera y desintegrada en el calor quemante de su piel, en la pertenencia de su agarre y su voz.

Quien sabe en qué demonios podía estar pensando en ese momento la sanadora cuyo mundo ahora se veía perturbado de tal forma que ni una palabra pudo escapar de sus labios mientras tragaba un poco de su saliva y remojaba sus labios que entreabiertos aspiraron de ese aire tibio que ahora revoloteaba entre ellos, sumergiéndose en esa eternidad azul que ahora detenía su respiración... y en apenas ese lapsus de segundos, hacía que su mano libre se alzara para sujetarse de su costado y en un único y sutil movimiento, rozarle con una de sus piernas, mientras las pieles les cubrían y protegían del frío en esa capsula que aumentó su calor en el contraste de su suave figura y la fuerte suya, que llamaba a la exploración. Entrecerrando sus ojos apenas un poco para alzar un poco más su mentón y con eso bienvenir aquella cercanía que poco a poco se acortaba y llamaba al palpitar acelerado de su corazón y a su vez prometía ser un beso que dejaría una huella ardiente en ella y abriría una nueva puerta a posibilidades que hacían encender esa hoguera de la curiosidad, el calor en sus mejillas y ese nuevo cosquilleo que le obligaba a tensar su abdomen y remover sus curvas caderas.

Cada latido, cada compás de su melodiosa vida se transformaba en ese momento, dejando a sus dedos, ágiles y finos, traviesos colarse por el borde de aquella camisa que él usaba para dormir y dejar que las puntas de sus dedos rozaran su caliente piel, ella ahora tenía sus manos tibias, por lo que él no sentiría el impacto de temperatura, si no, más bien... los escalofríos por la suavidad del roce de sus delicados exploradores, que sintieron los músculos de su costado y con suavidad se deslizaban hacia su espalda baja, cruzándose con uno que otro desnivel leve, mientras hundía sus dedos con suavidad... invitándole... invitándole a recargar su peso sobre ella, a sentir... a...

El balbuceo de Anne, los detuvo y cuando estaban a milímetros de distancia sus labios, una risa escapó de ambos al escuchar la demandante y dulce voz de aquella preciosa criatura que ella había aprendido y aprendía a amar cada vez más, como si fuera suya. Su alborotado sistema sensorial, estaba enloquecido, sin embargo, sostuvo aquella sonrisa que ahora adornaba sus labios, escuchando lo que él decía por su hija. Correspondió ese corto beso para dejarlo retirarse de ese escondite bajo las pieles y recostada, suspiró silenciosamente, dándose cuenta de cómo su corazón desbocado parecía reclamarle por no dejarle salir de su pecho, mientras el pelirrojo le daba la espalda, ella tensó sus labios y aguantó una risa, girándose sobre su costado para permanecer recostada y ver a su vez como él iba a por la pequeña, como jugueteaba con ella y le sacaba risas... una escena encantadora que derretía en ella todo.

El amor expresado por ese pelirrojo con el que ahora compartía un lazo nuevo y único por su natural fluidez. Siguiendo cada movimiento y el dialogo lleno de alegría entre padre e hija, ambos hablándose con una comprensión que trascendía a las palabras simples, mirándose, logrando que ella apenas suspirara a apoyara su cabeza en su mano, sonriendo con encanto y embobada por la bella escena que atesoraría como una de las más hermosas. Viéndole regresar al lecho para sentarse con la niña en brazos, la muchacha, frunció un poco sus labios, en un gesto de despreocupada tranquilidad, sin borrar el atisbo de sonrisa, dando a entender que no importaba- La princesa tiene mayor potestad sobre las audiencias con su Majestad, que una plebeya como yo... –bromeó, siguiéndole la broma mientras ella extendía su brazo izquierdo, y sin dudarlo, rozaba una manita de la pequeña- ...Buenos días princesa hermosa... –dijo con afecto, mientras de a pocos se alzaba y se arrodillaba en el lecho y se acercaba para besar una de sus rosadas mejillas- ...buenos días cariño... –repitió.

Y aunque no hubiese dormido casi nada, aquella estancia junto a la pequeña y él, sabiendo que no se iría, sabiendo que ahora ya no tenía que preocuparse de nada más que de lo que una persona normal debía preocuparse, aquel momento... en el que se había dado cuenta que poseía un tesoro más valioso que cualquier riqueza: Una pequeña familia de la cual cuidar... por fin... habiendo encontrado su “hogar”, ese lugar en ese enorme mundo, que por fin se sentía como parte de ella, al que pertenecía sin dudarlo, su huequito lejos de aquel caos que ella no podía arreglar y que en vano había tratado por tanto tiempo de acomodar para que otros fuesen felices. Era hora...

Hizo pequeñas cosquillitas a la pequeña, para sacarle una risita baja y así, besar su cabecita por última vez y deslizar una caricia sobre los hombros masculinos, acariciando sus rizos rojizos, antes de darle un corto beso y murmurar con suavidad- ...iré a hacer desayuno... ¿mh? –con una naturalidad feliz que solo ella explicaba con sus más suaves maneras y con cuidando, apoyándose en uno de los hombros de él, apoyó primero su pie derecho, ya sanado y luego el izquierdo. Para descalza caminar hacia ese rincón donde estaba la plancha de roca y lo que utilizaba para cocinar y encender fuego. Como era costumbre, ella supo aprovechar lo que tenían para preparar un desayuno para los tres en poco tiempo, para que ahora pudiesen comer juntos y en donde ella plantearía el necesitar ir a su casa por sus cosas, charlaron de esa decisión, sobre la posibilidad de que pudiese traer más provisiones de la granja, cuando podría hacerlo y otras cosas que estaban pendientes por hacer y atender. La visita a su madre era necesaria, para tranquilizarla por no haber llegado en tanto tiempo y recuperar sus pertenencias que debía llevar a su nuevo hogar, todo conversado con los balbuceos de Anne, amenizando la conversación y el sonido de la lluvia y el calor de las brazas.




"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas"
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:

"Me siento bien cuando sano a personas, me siento feliz cuando veo sus sonrisas; pero lo que verdaderamente alegra mi corazón es tenerte junto a mi"


avatar
Kya
Human

Mensajes : 967

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Insomnia - {Trystan}

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.