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Dos dragonas y un emperador {Ranema}

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Dos dragonas y un emperador {Ranema}

Mensaje por Waleska el Lun Nov 27 2017, 18:21

Aquel encuentro la inquietaba, no iba a engañarse, la dragona con la que había acordado largos años atrás un negocio era….siniestra. Waleska había conocido a muchos dragones crueles, desequilibrados, sanguinarios y bastante psicópatas pero Ranema albergaba una oscuridad extraña en su mirada. A Waleska no le agradaba mucho su compañía, admiraba su belleza casi escultórica, su inteligencia y su gusto a la hora de vestir pero de ahí a querer pasar mucho tiempo…era una cosa distinta.

200 años habían transcurrido desde que hicieran aquel trato. Ranema quería una escultura de Calígula, la única que quedaba, y a cambio le daría aquello que quisiera. Una oferta interesante puesto que Waleska llevaba todos esos años cavilando una recompensa que ya parecía haber decidido.

La reunión sería en su mansión, al menos jugaba a en casa. Todos estaban advertidos de la llegada de una dragona importante y peligrosa. Así que todos aquellos que no fueran necesarios debían mantenerse al margen. Waleska no quería bajar en su servicio y menos aún dentro de su casa.

Maersh controlaba sus espaldas y eso en cierta medida la hacía sentir tranquila aunque sabía que no era rival para la dragona. Si algo pasaba, si algo se torcía, su única baza era ella misma. Suspiró y cuando escuchó que su mayordomo daba la bienvenida a la invitada se acercó con paso firme a la entrada.

Waleska iba ataviada, como siempre, con ropas elegantes, propias de una misma reina pero sin faltar. Le gustaba la elegancia y el gusto exquisito y ya se encargaba ella de diseñar sus prendas. Del mismo modo iban vestidos sus criados, todos increíblemente elegantes.

Lanzó una sonrisa al mayordomo, Edduard, y le indicó que abriera la puerta. Waleska aguardó entonces y cuando Ranema cruzó el umbral de la puerta, sonrió afable.


—Buenas, querida. La estaba esperando—
fueron sus primeras palabras.

—No sé si desearía tomar una copa de vino, algo de comer…Dígame— Waleska era la anfitriona perfecta.





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Re: Dos dragonas y un emperador {Ranema}

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 23 2017, 20:20

El largo roció de su túnica negra, largo y tenebroso, se arrastraba dejando una estela de elegancia sombría, y una energía siniestra en cada pasó que la figura sombría que acechaba las calles de Talos desde hacía varias noches. Una figura con cuernos, sombría, con unos ojos que parecían dos grandes y hermosas esmeraldas verdes que con solo mirarlos, eran capaces de paralizar al más osado dragón, o humano. Era la figura de un ser de las tinieblas, era la figura de un ser que había ascendido del abismo oscuro, en busca de almas que devorar. La causa de la sangre derramada en la tierra que clamaba a gritos: venganza.

Todas metáforas que aludían a la gran imaginación que humanos y dragones eran capaces de poseer, y al mismo tiempo, todas tenían, sin duda, mucha realidad en ellas y en lo que Ranema representaba y era.

Mentiras verdaderas.

Para la hembra, no era molesto que en tan pocos días, su sola presencia hubiese generado todas y cada una de las tonterías que decían de ella. Ella misma las había propiciado, pues solo un eco de rumores era lo que había en la red sobre el regreso de Ranema a Talos. Una dragona que la mayoría había dado simplemente por muerta, o solo habían olvidado, desvaneciéndose en la oscuridad. Sin huellas. La figura de Ranema, guardada debajo de ese abrigo que parecía ser una sombra que le envolvía, desprendía esa peligrosa elegancia. Cada paso, en medio de la oscuridad, hacía un jugueteo en el sonido que emitía cada toque que su bastón daba al suelo en medio de los oscuros callejones, haciendo que los humanos que estuviesen cerca, al escuchar o ver la enigmática figura sombría en la lejanía, huyesen despavoridos. Tras salir de las sombras, la hermosa figura de la hembra se reveló, y justo ante ella, estaba el lugar al que sus pies hoy le traían. La puerta se abrió, y esta fue recibida por el servicio. Ignoró el miedo y las miradas. Se agradaba en inspirar todo ello. Y fue entonces cuando por fin, justo delante del verde irises de sus ojos, aquella vieja dragona, por fin era una vez más desvelada ante sus ojos. –Vaya, vaya.– Dijo, apenas deteniéndose, mirando fijamente a la otra hembra, y rió de forma sensual, antes de dar unos pasos para acortar la cercanía.

Cada pasó, era un movimiento sutil de feminidad y hermosura, la de una serpiente peligrosa, que se acompañó del inesperado aleteo de un cuervo negro que entró volando en el sitio sorprendiendo toda la servidumbre de que ninguno había sido consciente de otra presencia, y se posicionó sobre el bastón de la hembra, graznando.

–Qué situación de lo más melancólica, Lady Waleska.– Dijo, y miró al cuervo, para empezar a acariciarle. –La aristocracia, la esclavitud…– Mencionó, dedicando una mirada a todos los esclavos presentes y volviendo a ver al cuervo. –…Y la inquisición. Una imagen conmovedora que refleja los fuertes lazos de igualdad entre dragones y humanos.– Exclamó, de forma irónica, aludiendo al claro asco que en ese momento, estaba sintiendo al estar rodeada de humanos, y luego le fue inevitable tener que reír burlonamente, mostrando que simplemente estaba mintiendo.

–Admito que…no esperaba menos de usted, a fin cuentas, no le recuerdo precisamente por escatimar en sorprender con su grandioso gusto a las visitas, Waleska– Le dijo, sonriente.–Un vino estará bien.
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Re: Dos dragonas y un emperador {Ranema}

Mensaje por Waleska el Miér Ene 03 2018, 17:00

Negar el aura de Ranema era un craso error y por ese motivo Waleska la respetaba, puede que incluso la cohibiera. Aquella dragona era conocida y no precisamente por sus buenas obras. La maldad creía en ella y Waleska pretendía sacarla cuanto antes de su mansión. A diferencia de otros dragones que solían tratar mal a sus esclavos, Ranema los odiaba y torturaba con ahínco o eso decían de ella. Y aunque Waleska no solía hacer mucho oído de esos comentarios no dudaba de la credibilidad de  los mismos.

—Nuestro querido sistema— contestó Waleska al mismo tiempo que inclinaba ligeramente la cabeza como saludo. Si podía evitar acercarse mucho a la dragona lo haría y más estando sus siervos cerca. Temía por la vida de ellos pero no pretendía ser insultada en su casa.

—Bien sabe mi señora que la aristocracia tiene que ser exquisita. Nunca es suficiente cuando se trata de un negocio o de un dragón. Todo ha de estar perfecto—
concluyó con la mirada púrpura clavada en los ojos de la dragona. Lanzó entonces una pequeña ojeada a su cuervo y le rezó a la diosa porque no atacara a nadie.

—Perfecto—
contestó Waleska al mismo tiempo que chasqueaba los dedos. Rápidamente uno de sus criados trajo una carísima botella de vino. Waleska la descorchó y la sirvió en dos copas. Acto seguido le tendió la correspondiente a la invitada.

—Espero que sea de vuestro agrado…Brindemos, por los negocios fructíferos— dijo antes de chocar con gracia el borde de su copa contra la de Ranema. Después la invitó con un gesto de la mano a que la siguiera escalera arriba.

—Supongo que mi señora no querrá perder demasiado el tiempo con burdas conversaciones sobre nuestros destinos. Así que si lo desea la llevaré ante su ansiada escultura— dijo sin rondeos.





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Re: Dos dragonas y un emperador {Ranema}

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 13 2018, 18:28


–Nuestro querido sistema...– Río. Las palabras resonaron en la mente de la dragona, la cual, con la cabeza inclinada un poco hacia atrás, sin mirar aún a la dragona frente a ella, dibujo en sus labios carmesí una sonrisa siniestra mientras levantó un tanto la mirada.

–...Claro que sí.– Susurro audiblemente, de forma siseante.

Eso estaba claro, era un sistema perfecto, donde la humanidad estaba justo en el lugar que le pertenecía, y por el cual había vuelto de las profundidades del olvido. Un sistema que Su Majestad había establecido, y por el cual ahora portaba ese negro uniforme que llevaba bajo su túnica negra, representando a la Divina Inquisición de Su Majestad. Un sistema que si no lograba mantener, estaba segura que buscaría vengar de los traidores, y los humanos. Cuando le miró, en la distancia que les separaba, siguió manteniendo una ligera sonrisa en la curvatura de sus labios rojos, una que nos mostraba los dientes, pero que parecía simplemente falsificar en ella la oscuridad y el peligro, cautivando con su hermosura por sí sola, mientras ambos ojos: purpuras y verdes, se atravesaban entre sí.

Un verde atrayente que representaba el peligro de una Sombra de la Oscuridad y punzaba con penetrar de forma violenta, y un morado alerta que no pecaba de cuidadoso.

Aún así, fue la hembra quien deslindo la mirada de la contraría, con claro desinterés en las palabras que había dicho, intentando halagar la privilegiada posición de la hembra. Ranema era una dragona salvaje, poco acostumbrada al trato de alta alcurnia de la humanidad en su pasado, porque no era ese precisamente el trato que había conocido por parte de ellos. A diferencia de muchos dragones, la hembra seguía siendo ciertamente una dragona más bestia y animal, más salvaje, que una propia de la pirámide social, pero que si bien era una dragona propia de aquellos que nacían en la libertad de los protocolos sociales, había aprendido en las profundidades de la tierra por su propio bien y en post de los ideales del mundo que la Reina Madre iba a forjara saber encajar sin que le resultase más esfuerzo del necesario, aunque a veces aquello le resultase fatalmente aburrido. –A su salud.– Respondió al tintinear su copa con la de la otra, con una falsa risa, fingiendo estar disfrutando de los placeres de la aristócrata, y bebió del vino, observando una vez más a la dragona.

Y fue justo cuando al hablar, diciendo aquellas palabras, su interés volvió a encenderse, mostrándose un ligero centello en el verde de sus ojos, y con una ligera sonrisa, bebió completamente el vino, extendiendo con gracia su mano hacia un esclavo, sin mirarle ni siquiera, para que tomase la copa y esta pudiese seguir a la otra, en un oscuro y desesperante silencio.
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Re: Dos dragonas y un emperador {Ranema}

Mensaje por Waleska el Miér Ene 24 2018, 01:56

Aquella dragona resultaba sumamente desagradable para Waleska. No parecía apreciar el protocolo y los buenos modales, ni tan siquiera uno de sus mejores vinos. Estaba claro que era una bestia arraigada en antiguas costumbres y a una vida mucho más animal y no es que la aristócrata no disfrutara de su forma dracónica pero Ranema era desagradable. No se le escapaban sus respuestas sarcásticas, ni sus falsos modales. Mejor que se largara cuanto antes.

—Sígame si es tan amable…—
le indicó la dragona de ojos púrpuras a la dragona de orbes esmeralda. Salieron entonces de la estancia y los siervos dejaron escapar largos suspiros y volvieron a sus distintos quehaceres.

Atrás dejaron la estancia principal y se adentraron en una galería que llevaba al centro mismo de la mansión. Dicha estancia estaba dominada por una enorme y tallada escalera de mármol con motivos griegos. Segura Waleska comenzó a subir los peldaños hasta que alcanzaron el primer piso. Allí recorrieron varios pasillos y finalmente desembocaron en una estancia apartada. Frente a la muerta de la misma Waleska giró el picaporte y le dio paso a Ranema. Poco a poco encendió diversas velas y en el centro de la misma había una enorme mole cubierta con una sábana de terciopelo.

La estancia estaba repleta de obras que se amontaban con cuidado y perfecto orden. Allí la mecenas guardaba las piezas que otros le habían encargado o que pretendía vender o intercambiar. Esculturas, pinturas, mosaicos, cerámica, de todo.

—Bueno, espero que estéis preparada. Antes de nada quiero comentarle que si desea…hacer algo violento con la misma no sea en esta casa. En cuanto se marche procederemos a su envío y en menos de un día la tendrá en su morada— explicó Waleska antes de acercarse a la sábana y descubrir la estatua de Calígula.





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Re: Dos dragonas y un emperador {Ranema}

Mensaje por Invitado el Mar Feb 06 2018, 03:19

Terriblemente elegante y hermosa, la majestuosa y oscura figura humanoide de la hembra, distintiva, pero peligrosamente elegante, no dudo en seguir a la hembra que le había invitado hacia la parte alta de sus aposentos.

Hacía muchos siglos que ambas habían pactado volverse a ver, muchos siglos, y aunque Ranema en aquel tiempo seguía siendo un ser que con su sola presencia generaba una desagradable sensación de miedo, e hipnotismo en todos los que estaban cerca de ella; una sensación confusa de la que deseabas escapar, pero te era imposible, pues su sola y peligrosa hermosura te envolvía como el arrullo suave y dulce de una suave melodía que con su sonar, carcomía lentamente tus tímpanos, hasta llevarte a la muerte, y para cuando eras consiente del dolor y la sangre sobre tu piel, ya era…tarde; tras dos siglos de estar en el cobijo de la Oscuridad, se había vuelto aún más oscura, aún más…siniestra.

Más sombría.

Los pasos de la hembra resonaban al son de su andar, en un compás que resultaba desesperantemente perfecto: uno, dos, tres. Uno, dos, tres. Su bastón, y cada paso de sus zapatos, hechos de cuero ajustado y con tacón de madera para alzar aún más su imponente figura, la cual se hallaba oculta tras la larga túnica negra. Decir que la hembra podía disfrutar tan siquiera un poco de un lugar así era uno de los más grandes absurdos. Ranema era una dragona que no disfrutaba de espacios tan cerrados, ni de lugares en los que sus sentidos tuviesen que verse tan limitados, aunque no lo demostrase, estar en un lugar como aquel, tan grande, y tan perfectamente laberintico, no hacía más que traer recuerdos de un pasado que pocos conocían, un pasado por el cual había ido en persona a hacer aquella solicitud a la dragona que se encontraba delante de ella, guiándola. Un pasado que le mantenía viva, y que no debía olvidar la razón de su existencia, y su odio hacia la humanidad. –Vaya…– Mencionó, cuando por fin, los pasillos se habían acabado. –Una impresionante colección. Me complace saber que fui con la mecenas correcta para esta tarea…– Mencionó, y se quedó observando fijamente la estatua cubierta con la sabana.

Y frente a ella, cuando esta se desveló tras las palabras de la hembra, los ojos de la dragona centellearon furtivamente, mirando fijamente a la estatua a los ojos de piedra, como si esta estuviese viva, y el encuentro entre ambos, humano y dragona se había dado.

La hembra se mantuvo en silencio, y caminó hacia la estatua, mirándole y sumergiéndose en un tenebroso y amenazador silencio, su lado salvaje grito en la red con alevosía, haciéndose bastante perceptible para cualquier mente cercana a la de ella. La sed de sangre y la mirada asesina de Ranema se habían apoderado de ella y ahora, en ese momento, era más peligrosa que nunca. –¿Cuál es el precio?
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Re: Dos dragonas y un emperador {Ranema}

Mensaje por Waleska el Vie Feb 09 2018, 01:29


—Me alegra que así lo crea para mí no hay nada más importante que la satisfacción de mis clientes y creo que vos quedaréis complacida— le comentó halagada por sus palabras. Ranema era una dragona difícil y bastante salvaje si conseguía agradarla puede que se granjeara más influencia o respeto. Y si no pues le pagaría bien.

La tela cayó y descubrió la estatua de dos metros y medio. Era una preciosa obra clásica de la Época Romana. El mármol estaba impoluto y aún brillaba bajo la incesante luz de las velas. Estaba perfectamente cuidada como lo demostraba su limpieza y estado. Una auténtica lástima a ojos de la dragona porque algo le decía que esa mujer no la quería para contemplarla y gozar con su belleza. Ella, por el contrario, se había pasado largos días delante de ella bebiendo sus detalles, incluso pidió a uno de sus escultores que la copiaran para su colección personal.

Waleska captó el siniestro grito de la contraria pero mantuvo la compostura. Había tratado y pasado tiempo con dragones crueles, como la vieja Brunh, así que Ranema no le daba miedo. Esperó a que se desahogara en la Red y cuando le habló giró el rostro hacia ella.

—Como sabréis esta pieza es única. El material con el que se construyó tiene un estado sorprendente y conseguirla ha sido una odisea. Creo que un precio de 200 mil piezas de oro sería adecuado—
no sabía si la dragona podría pagarlo, en tal caso tendría que probar con otra cosa.


Última edición por Waleska el Jue Mar 08 2018, 17:23, editado 1 vez





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Re: Dos dragonas y un emperador {Ranema}

Mensaje por Invitado el Miér Mar 07 2018, 22:01

En la plena quietud de una imagen que parecía casi artística, la figura humanoide de la hembra se mantuvo expectante, imperturbable, observando con clara alevosía los ojos de la estatua delante de ella. Su cuerpo, cubierto por aquella túnica negra que se arrastraba de forma ceremonial y hermosa en su caminar, estaba y parecía estar totalmente relajado, pero en ese momento, solo aquellos que atrevieran a vagar por recónditos lugares donde la hembra lo hacía en la bastedad de la Red dragonica, notarían que en ese momento, la mente de la hembra emitía una punzante luz verde, con hilos telepáticos de pensamientos que parecían susurrar cosas y le hacían hundirse en su propia Oscuridad.

Los pensamientos de Ranema, en ese instante y en ese momento, se habían desatado en todos los recuerdos del trágico pasado que solo ella recordaba con fervor.

Una imagen de mármol que era la única figura viva, después de ella, de la Oscuridad que la había forjado y le había dado todo lo que tenía hoy y lo que motivaba su existencia: Venganza. Aun así, hundida ella misma en ese pensamiento, Ranema, una dragona milenaria, era una maestra en el dominio de sus capacidades mentales, y aunque ahora mismo el verde de sus ojos viesen y pareciesen arder ante la figura de mármol que tenía ante ella, recordando cada gota de sangre dragonica que mato para diversión humana, cada vida de dragón que sosegó, presa del odio, un odio insuperable, podía coordinar perfectamente sus pensamientos en el mundo físico, incluso después de haber estado a punto de convertirse en dragona y hacer arder todo aquel lugar. –100 mil piezas de oro…– Repitió, de forma sisieante tras las palabras de Waleska.  Algo había cambiado en ella en ese instante en que aquel grito de su lado salvaje ocurrió, si antes su tono era siniestro, el de ahora, en cada palabra,

Amenazaba con querer sangre.

Y su risa de pronto quebró el silencio, burlándose, y acariciando al cuervo. –Si tuviese que calificar este negocio, no tendría una palabra que usar más que patético, Waleska.– Silencio. –Tener la osadía de pedir tal precio por una figura humana… incluso hasta podría considerarlo de una especie de herejía.– La hembra, elegante y hermosa como solo ella misma sabía hacerlo, se giró, y sonrío. –Pero sé que estaría equivocada, ¿no es así?– Volvió a mirar la figura de reojo. –…Me temo que tal precio es algo inaudito, aún para mí, teniendo ahora las posibilidades que mi cargo me ofrece.– Y es algo que la dragona milenaria sabía que Waleska tenía en cuenta. No le agradaba que intentará jugar con ella.

–Pero sé que buscas y sabes que puedes pedir algo más. De no ser así, no serías la mejor Mecenas que conozco, no te habrías grajeado un lugar tan importante en esta…– Silencio. –…pirámide, y no estarías jugando a negociar.– Le miró directo a los ojos. –¿Cuál es tu precio?– Sentencio, pues bastaba ya de juegos.

Aquello la había aburrido, y el encuentro con la figura de Calígula la había irritado más de lo nomal.
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Re: Dos dragonas y un emperador {Ranema}

Mensaje por Waleska el Mar Mar 13 2018, 15:06

OFF: Yo diría que hiciéramos un post más cada una y listo.

Vos no conocéis este negocio, eso lo sabemos ambas. Y aquí en el arte el hecho de que la figura sea humana o dracónica no suele determinar el precio y mucho menos tacharse de herejía. Las esculturas de dragones existen desde el despertar y son fáciles de encontrar. En cambio esta….—Waleska miró con intensidad a Calígula —Son verdaderamente difíciles de encontrar y más aun después del despertar…Una época en la que muchos dragones aprovecharon para ahogar su odio y elevar sus egos destruyendo esculturas— le ofendió un poco que le insinuara que trataba de estafarla —De hecho es una verdadera lástima para mí deshacerme de ella. Es única—sentenció volviendo su mirada a ella.

—Si no sois capaz de pagar el precio pedido me conformaré con 50.000 monedas y vuestro apoyo si alguna vez lo necesito—
bajar más sería un insulto para cualquiera que entendiera de arte. De hecho sabía que podría vendérsela a cualquier coleccionista por su auténtico precio.





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Re: Dos dragonas y un emperador {Ranema}

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