Novedades

- (09/18) Ya están disponibles las novedades de Septiembre.

- (09/18) Ya podéis pedir Los Dracs de Septiembre.

- (09/18) ¡Enhorabuena Faora, ya eres Moderadora!

- (09/18) Nueva actualización de las fichas de personaje. Mada MP a Selene para actualizar.

- (09/18) El juego "Confieso que..." se clausurará si persisten las malas conductas entre sus participantes. ¡Los juegos son para divertirse, no para atacar a nadie!

- (07/18) Nuevas normas respecto a los posts +18 de índole sexual.

- (05/18) Nuevas normas de emisión de reportes aquí.

Últimos temas
Staff
Letyko
Admin
MP
Thareon
Admin
MP
Selene
Admin
MP
Faora
Mod
MP
Síguenos

Afiliaciones V.I.P
Foros Hermanos

06/06

Directorios y Recursos

06/14

Afiliados Élite
Expectro PatronumLoving PetsTime Of Heroes  photo untitled45.png

37/64

Afiliados Normales


Humans and dragons: eternal rivalry [Victoria]

Ir abajo

Humans and dragons: eternal rivalry [Victoria]

Mensaje por Invitado el 20.11.17 14:22

Humans and dragons: eternal rivalry

Ubicación: Ciudad de Talos, Calles y Callejones.
Hora: Cerca de la hora tercera de la tarde.


Ese día, cerca de la primera hora de la tarde, Alvric, iba a regresar a los Puertos, pero se había topado con un ligero y ameno espectáculo en la Plaza de Talos. Mezclado entre la gente, no pudo evitar que su atención se centrara en ello. Sin embargo, su risa centrada en el show de malabares por unos instantes se vio robada por la mirada de un hombre que lo observaba fija y peligrosamente desde el otro lado del círculo de personas aglomeradas. Al notar aquello, Alvric miró hacia sus lados, dubitativo y creyendo que quizá era una coincidencia, pero no, aquel extraño seguía mirándole y sabía por supuesto que las cosas no irían bien. El show había terminado, y él no lo había captado, y fue justo en ese momento, cuando las manos, el bullicio y el movimiento de las personas alrededor le hicieron perder de vista al hombre de mirada amenazadora, que cuando intento volverlo a ubicar con sus ojos, este simplemente ya no estaba. Con el semblante serio y tranquilo de siempre, pero inmerso en la situación de alerta, supo que debía irse de ahí. Empezó a caminar una vez la gente empezaba a dispersarse, y entonces fue cuando volvió a mirarle venir de su dirección este, con esa misma clara mirada. En ese momento, desvió la mirada, observando al suelo y pensando mientras no dejaba de andar. Ya sabía lo que venía, o podía presentir lo que venía, así que justo cuando logró encontrar un desvió hacia un callejón, hizo un rápido movimiento y se quedó ahí por unos segundos. Se asomó de nuevo ubicando al extraño perseguidor, junto a otros dos más. Las cosas se estaban complicando, pero parecía haber logrado perderlos.

Decidió que si quería salir de ello, lo mejor era tomar otro camino, cosa que sería complicada a sabiendas de que, el único camino que conocía bien, era el único que había transitado, y en el mismo que se había perdido. Se movió por en medio de los callejones y calles, y a medida que iba de un cruce a otro, más notaba que estaba en un laberinto, y justo cuando repetidamente iba, ocurrió lo mismo en ese ciclo de repeticiones de calles, uno de los hombres salió de un callejón, cuchillo en mano, y con otros dos. –Jey, a dónde vais tan deprisa, forastero.– Alvric se detuvo en seco, y dio un paso atrás. Estaba acorralado y sus ropas denotaban claramente que no se trata de alguien propio de Talos. –¿Qué queréis?– Preguntó, tranquilo, pero alerta. –No sé, quizá esa bolsa que lleváis ahí. Se ve bastante cargada, algo raro para un humano, ¿acaso vuestro señor dragón os dio algunos días libres?– Los otros dos rieron ante su burla irónica. –No soy esclavo.–Sentencio. El hombre enarcó una ceja, y tras ello soltó una carcajada burlesca. –Vaya, vaya... Así que un forastero aventurero. Qué cosas suelen llegar a Talos últimamente. Bueno, eso os facilita las cosas: Si sois un miembro del vulgo…ya sabéis cómo son las cosas.– Uno de los hombres lo agarró por detrás en contra de su voluntad y aunque intentó forcejear, fue inútil. –La ley del más fuerte, amigo mío. No es nada personal.– Dijo, y tomo tanto el paquete, como la bolsa con monedas.

–Tomad el dinero si es lo que queréis, pero dejad lo demás.– Aunque Alvric siguiera intentando resistirse, estaba en desventaja y aquellas palabras no hicieron más que empeorar la situación, pues era evidente el hecho de que el paquete tenía bastante importancia para Alvric, algo que el ladrón no dejo escapar. –¿Por qué? ¿Qué si no lo hago?– Inquirió, y Alvric solo lo miró, y guardó silencio. El hombre abrió el paquete y vio el contenido: la figura de madera del General del Ejército, justo lo que había ido a buscar, y justo lo que le había generado tantos problemas. –Pero mirad esto amigos…– Dijo, sacando la figura de madera para que los demás la viesen. –…Un adulador de las lagartijas. Entonces qué, qué harás ahora, ¿me acusaras con un soldado o quizá llamaras a la Inquisición? ¿Eh?– El tono de voz en el hombre había cambiado, y ese odio entre humanos y dragones, se había hecho presente. –Me das asco, criajo…por humanos como tú, mi raza está donde está. Por humanos como tú…seguiremos siendo esclavos.– Alvric, en ese punto, no pudo contener una réplica. –¿Lo dice un humano que roba a otro humano?– El hombre le miró con molestia, pues había dado en yaga con ese comentario. Carcajeo un poco. –Así que os queréis hacer el listo. Sabéis…os dije que no sería nada personal, pero con los de vuestra calaña, cambian un poco las cosas. Sostenedlo.– Dijo, lanzando la bolsa de monedas a uno de los dos acompañantes. –Veamos si el General al que tanto parecéis adular al punto de comprar esta…basura, os salva de esta.– Lanzó la figura de madera al suelo, y crujió los dedos dispuestos a golpear a Alvric.


Última edición por Alvric Khelden el 20.12.17 22:24, editado 1 vez
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Humans and dragons: eternal rivalry [Victoria]

Mensaje por Victoria el 22.11.17 6:14

Estaba comenzando a sentir que había pasado demasiado tiempo en Talos. Por mucho que ahora estuviese destinada aquí eso no cambiaba mi conduce ala hora de desear no estar allí. Talos no eran buenos recuerdos para mí, pero al menos era trabajo, era beneficio y eran ordenes que cumplir. Incluso yo tenia aun ciertas obligaciones que cumplir. Como maestra mi principal cometido era entrenar nuevas posibles adquisiciones que luchasen por nuestra causa, pero también tenía mis propias misiones y aun que últimamente me veía obligada a sobrevolar mucho entre Talos e Isaur, al menos ahora todo estaba un poco mas tranquilo por los exteriores. Algo debido no obstante a los festejos que se estaban llevando a cabo en Talos, en la plaza principal donde la gente se había agolpado y mi objetivo estaba dispuesto a pasárselo bien y disfrutar de todo lo que tenia por delante en la vida. Lástima que alguien que pagaba bien quería su pellejo. Por eso mismo el bullicio y las vestimentas estrafalarias me venían bien, tanto que mi atuendo no sorprendía y pude acercarme a él aprovechando el jaleo y toda la presencia de humanos y dragones disfrutando del festejo. Una de mis dagas oculta había sido bañada en un potente veneno, uno que con solo rozar la piel del hombre comenzaría a introducirse en su piel por los poros de la misma. De esta manera en cuestión de minutos lo que para un hombre podría haber sido considerado una picadura comenzó a paralizarle haciéndole caer en medio de todo el gentío. Para cuando los gritos empezaron a arruinar la función yo ya me encontraba lejos de allí, con un trabajo bien hecho y bien cumplido.

No obstante, mientras mis pies disfrutaban de la altura de los tejados, pasando entre calles y callejones los gritos de alguien acusaron en mi cabeza, aunque no soy un alma caritativa estaban en mi dirección por lo que irrevisablemente iba a tener que ver lo que estuviese ocurriendo. Había varios hombres asaltando uno mas joven, alguien que parecía un forastero con una gran admiración por la marina de la reina madre… parecía que solamente querían su dinero hasta que decidieron tomarlo como algo personal. Un suspiro se escapo de mis labios al recordar lo que mis padres me habían dicho antes de que toda nuestra vida se oscureciera por completo. Aquello no era justo y no era ético, y por eso mismo me vi bajando de las azoteas por la parte trasera del hombre que aparentemente iba a darle una paliza o algo peor al hombre que tenían sujeto.-lamento decir que por humanos como tú, muchos de tu propia raza os abocáis al olvido… buscando culpables en lugar de buscar soluciones.-digo dejando que mi voz suene fría, llamando la atención de aquel hombre que se gira con la ira irradiando en sus ojos. Bajo la capucha de mi traje mis ojos brillan ante aquella reacción esbozando una sonrisa que se vuelve una advertencia o una amenaza para el, depende de cómo prefiera verlo. No necesito matarlos para dejarlos inconscientes pero aquel hombre eso no lo sabe y si decide atacarme va a descubrir que una mujer puede partirle el brazo sin ningún tipo de esfuerzo. No me gusta salvar a la gente, no es lo mío y no es lo que dicta el Gremio, pero ante cualquier cosa tengo unos principios, una ética que me impide pasar de largo, una ética que en numerosas ocasiones me ha salvado la vida. Aquella no va a ser diferente… además, siento algo es este extranjero, algo que no soy capaz de explicar de ninguna manera… me pregunto que será…





My apprentice,  My love:

Can you catch me?:

He protects me:

avatar
Victoria
Dragon

Ocupación : Maestra Fantasma
Mensajes : 140

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Humans and dragons: eternal rivalry [Victoria]

Mensaje por Invitado el 20.12.17 23:05

Evitar, evadir, y pasar desapercibido. Eso si quería vivir, no porque en realidad su vida fuera lo más importante para él, sino porque su vida significaba el servicio a los otros. Se lo había enseñado su padre, y el padre de su padre, y el padre de su padre a su padre, y de eso era lo que parecía tratarse y resumirse toda la vida de Alvric hasta él, y eso era lo que siempre le decía su padre, que todo cuanto sabía eran enseñanzas que venían de generación en generación en su familia. Alvric, en los años en su padre estuvo vivo nunca lo tuvo bien claro. Nunca tuvo claro que significaba eso, porque realmente su padre tampoco lo tenía muy claro, al igual que él, solo sabía que su abuelo siempre le repetía las mismas cosas a su padre que este a él, pero jamás dio una declaración completa del porqué el hecho de que esas cosas se trasmitieran de un Khelden a otro eran tan importantes, y la verdad era algo que hasta el día de hoy, nunca había representado un hecho de vital importancia para Alvric, pues tal y como se lo dijo su abuelo a su padre, y este a su hijo: hay cosas que es mejor ignorar. Cosas oscuras, cosas peligrosas que deben ser enterradas, para que el presente y el futuro pueda seguir siendo lo que es, uno cuyo nexo con el pasado solo causaría perder un hermoso horizonte.

Aun así parecía que conocer ir en una misión arriesgada a la ciudad más importante de todo el Imperio del Fuego había desatado una lluvia inesperada de cosas que bajo ningún concepto Alvric había esperado tener que lidiar. Y no era que ya no le hubiesen ocurrido cosas engorrosas, como por ejemplo ser robado, o haber tenido alguna vez que enfrentar algún problema con algún dragón solo por ser humano o por otras cosas, sino que, el hecho de que todas hubiesen sucedido tan seguido, parecía algo bastante poco peculiar. Talos le había parecido no solo una ciudad bastante increíble, llena de vida, y que de cierta manera era hermosura a su manera, sino que también era una ciudad llena de más problemas de lo que él hubiese esperado encontrar. No era que Puerto Krosan no lo fuese, pero lo gracioso era que el lugar donde se suponía habitaba la mismísima Reina Madre, estaba tan lleno de cosas que en otras ciudades parecerían más normales dado el grado de seguridad que se suponía debía tener una ciudad como Talos. Pero aquello era algo que en sumo no debía parecer extraño, porque aunque lejos, Alvric, al igual que todo el mundo, había sido testigo de los cambios que el mundo había enfrentado en los dos últimos años, así que la situación más precaria de Talos, más que extraña, debía parecerle más que normal.

Cuando Alvric miró como el otro humano se mofaba de su gran hazaña al acorralar a otro en compañía de dos más, y lanzaba la figura de madera del General del Ejercito al suelo, esa misma que le había costado tantos problemas, y que era una promesa, no pudo evitar verla caer y forcejeo incapaz de poder seguir conteniendo su clara molestia, mirando al hombre con clara molestia. –Ah…así que sí tenéis algo de coraje después de todo.– Dijo, riéndose y mirándolo. –¿De dónde sois, eh, eh? Anda…por qué no nos dices, honorable humano admirador de las lagartijas al que Talos le recordará la realidad de su lugar en un mundo dominado por dragones, de que ciudad vienes.– Esperó una respuesta. –Para criticarles tanto, vosotros actuáis peor que ellos.– El hombre le miró. –¿Así que nosotros actuamos peor que ellos? ¿Estáis escuchando, chicos? ¡Somos peor que los dragones! Oh, zorra Reina Madre, no nos castigues por oponernos a la esclavitud a la que nos han condenado…– Dijo, burlándose y lanzo una bofetada a Alvric con toda su fuerza. –…Pobre idiota.– Alvric giró el rostro al son del golpe, botando algo de sangre de la boca, y solo guardó silencio. Seguir esa discusión, era algo que no tenía caso. Y cuando se disponía a darle el otro golpe, la voz que rompió el silencio con sus palabras le detuvieron he hicieron que se girase para ver a la extraña figura. Enarcó una ceja y rió –¿Acaso ya es carnaval?– Los otros rieron. –Joder…largaos de aquí, maldita zorra. Esto no os incumbe.– Le dijo. –No hagáis que tenga que golpear también a una mujer.– Y se giró para volver a golpear a Alvric.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Humans and dragons: eternal rivalry [Victoria]

Mensaje por Victoria el 21.12.17 9:43

En ocasiones hay momentos en la vida en los cuales nos cuesta elegir correctamente el camino que queremos llevar a cabo, pero si con eso tenemos un ideal claro y sabemos mantener la mente en calma y despejada, no tendremos ningún problema en superar cualquier tipo de reto. Acatar las normas de la sociedad hoy en día es algo que muchos no están dispuestos a hacer. En ocasiones, eso puede ser un problema para unos pocos o incluso para muchos, pero depende de nosotros como nos tomemos las situaciones. Muchos humanos odian a los dragones sin saber que quizás a una pequeña parte de la propia raza de los reptiles que también los odia… o sin saber que hay dragones que han sido capaces de enamorarse de los humanos… esos detalles son los que nunca nadie tiene en cuenta y los que muchas veces nos llevan a situaciones como la que tengo delante de mí en estos mismos momentos. Hombres que arremete contra el deseo de un hombre completamente ajenos a ellos. Un hombre que simplemente ha tenido en sus manos la figura del general del ejercito.

En numerosas ocasiones me he encontrado gente que maltrata y mata por el simple echo de que algunos no compartan los ideales que ellos tienen. Aquellos hombres no saben vivir en la sociedad que tenemos hoy en día y eso es algo que eriza hasta la más íntima escama dragonica de mi ser. Yo también tengo un orgullo que mantener, y como dragona odio las ofensas hacia mi propia raza, no porque crea que lo que se hace esta bien si no porque yo puedo considerarme una excepción en lo que al pensamiento de los dragones respecta.-deberíais plantearos el hecho de que muchos dragones están en contra de la sociedad actual. Pero sois demasiado infelices para daros cuenta de ello ¿verdad?-pregunte provocándoles mientras aquel hombre se dirigía a mi para luego volver a centrarse en el pobre hombre que los allí presentes querían vapulear. No obstante, no puedo evitar que sus palabras me hagan reír interiormente. Vaya, lagartija y ahora zorra, este hombre tiene muchos animales con los que compararnos. Pensé para mis adentros mientras mantenía mi rostro completamente impasible ante sus amenazas.


Sin darles previa advertencia a los hombres que estaban allí avance hacia ellos con la rapidez propia de una maestra fantasma mientras usaba la pared de impulso para asestarle a uno un golpe que le dejaría desorientado, acto seguido en el cual los demás quisieron venir a por mis. Esquivar los golpes de la gente nerviosa era algo sencillo, decepcionar y asestar los golpes oportunos en la boca del estomago cuello y brazos para dejarlo inmovilizados. La fuerza de un humano no tenia nada que hacer contra la de un dragón y aquello se dejo ver cuando puede acercarme por la espalda al hombre que estaba asestándole varios golpes a aquel joven. Planeé su hombro para que se girase y agarre su garganta llevándola directamente hacia la pared mas cercana del callejón, levantándole del suelo.-antes de ofender a alguien deberías tener cuidado de que esa persona no pueda hacerte callar.-susurre con el semblante serio, sin perder la calma pero si mostrando frialdad en mis palabras. Aquellos que tenían agarrado al joven le soltaron y entonces hice lo mismo con el que parecía su líder, mirándole y sin que las palabras hiciesen falta. Me agache entonces a coger el objeto de aquel humano y me acerque a él.


Última edición por Victoria el 05.01.18 12:47, editado 1 vez





My apprentice,  My love:

Can you catch me?:

He protects me:

avatar
Victoria
Dragon

Ocupación : Maestra Fantasma
Mensajes : 140

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Humans and dragons: eternal rivalry [Victoria]

Mensaje por Invitado el 30.12.17 15:08

Rivalidad: era el concepto que todos en el mundo actual conocían. La rivalidad entre una raza que se vanagloriaba en mitos y leyendas de salvación de superioridad, una en la que humanos eran menos que nada y dragones estaban en la cima con una sola imagen delante de ellos, como líder, suprema diosa, y santa madre: Su Majestad, La Reina Madre. Una realidad que ocultaba en ella oscuros secretos, prohibidas historias que aún a los dragones les era prohibido contar, por el bien mayor de mantener la estabilidad del Imperio del Fuego, y el poder y la fe como pilares del mundo conocido, aún así, nada estaba exento de quedar oculto por siempre, y aunque no fuesen esas historias las que se estaban desvelando en ese momento, si las heridas que día con día sangraban sin aparente sanación. Las heridas de un orgullo herido en el que los enemigos eran los amos, y los oprimidos, los esclavos, elegir un bando parecía ser lo más sensato si no querías ser considerado un enemigo y cualquier bando que eligieres, fueses la raza que fueres, determinaba el hecho de como te verían los otros. La neutralidad definía como enemigos a ambos, porque iba en contra de la guerra misma. De le eterna enemistad entre dragones y humanos.

Estaba claro, Alvric no estaba, y nunca jamás pensaría estarlo, del lado de los dragones, pero tampoco estaba del lado de los humanos que querían ver a los dragones morir. Alvric estaba del lado de la libertad, la justicia, y el honor. El honor y la dignidad de su raza, la cual había sido socavada, en algún momento de la oscura y desconocida historia humana y le airaba ver el cómo los humanos se convertían día con día en eso que los dragones llamaban animales. Era la razón de su libertad, el luchaba por demostrar siempre que los dragones estaban equivocados, y que su raza no eran animales, ni eran inferiores, de eso se trataba el orgullo de Alvric. El orgullo de un humano. Aun así, tal como ya lo había visto siempre, durante toda su vida, estaba enfrentando ese concepto de la humanidad que los dragones tenían, ese adjetivo: actuaban como animales. Alvric recibió el golpe que el hombre le dio, y se quejó ante este, sin decir nada, con clara frustración de que fuesen propios humanos, los que le estaban causando problemas. Apretó los puños, con ira, pero se mantuvo tranquilo y ante el jugueteo del otro, solo un silencio fue su respuesta, antes de recibir un último golpe que le dejó desorientado.

Pronto, y un poco mareado y aturdido por haber recibido el golpe muy cerca de oído, Alvric solo sintió como cayó al suelo acto reflejo al que se obligó a colocar sus manos en el suelo antes de caer, logrando caer de rodillas. Alvric alcanzó a levantar un poco la mirada y vislumbrar que uno de los hombres daba algunos pasos hacia atrás. –¡Os juro que pagareis esto, maldita dragona. Tú y toda vuestra raza pagareis algún día lo que nos hacen!– Fuese lo que fuese que había ocurrido, simplemente Alvric no lo había visto. Deslizo la mirada un poco sobre el suelo, buscando la figura del General del Ejército, y logró dar con ella, sintiendo un poco de tranquilidad al ver que, pese a todo, estaba bien y sin daños. Alvric respiró un poco, recuperándose de los golpes, y miró de nuevo, dos par de pies cerca de él, en cuclillas, y levantó un poco más la mirada, encontrando los ojos de la dragona que le había salvado la vida y le estaba dando la figura de madera. –¿Por qué?– Preguntó, bajando de nuevo la mirada. –No teníais razón, y aun así lo hicisteis, a pesar de que solo soy un humano. Decidme ¿por qué?– Exigió saber, de manera fria.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Humans and dragons: eternal rivalry [Victoria]

Mensaje por Victoria el 05.01.18 13:10

Muchos dragones podrían tener sus motivos para odiar a los humanos, a fin de cuenta los humanos gobernaron en este mismo durante mucho tiempo tras el letargo en el que se sumieron los dragones. Antes el mundo lo dominamos nosotros, criaturas aladas y majestuosas, que nunca buscamos la guerra o la venganza como propósito para nuestra vida hasta que… los humanos e hicieron con el mundo y la raza dominante fue llamada al letargo, un letargo tras el cual la vida volvió de nuevo a nuestros corazones. Por eso mismo los dragones siempre habían odiado a los humanos, por eso ahora los hacían sus esclavos, buscando escusas como la venganza o la superioridad. Todos los dragones éramos orgullosos, pero habíamos adoptado una forma que nos conectaba con aquellos a los que considerábamos seres inferiores. A mí me había costado mucho darme cuenta de aquello, darme cuenta de la falsedad que erradicaba bajo todas aquellas palabras, bajo la sociedad que era ahora la nuestra renacida.

Muchos humanos también tenían su orgullo propio, el orgullo que les hacia odiar a mi raza, el orgullo que les hacia unos enemigos formidables. Tarde tiempo también en darme cuenta de todo aquello. Tras el despertar, cuando los dragones quisimos recuperar lo que era nuestros algunos humanos lucharon con valor y resistieron… yo recuerdo a uno en concreto… uno tras el cual mi vida cambio por completo. Aquella familia, aquel hombre demostró que los humanos también podían ser valerosos, leales y poderosos… y con ello su linaje desapareció como desaparecerá el mío en un futuro. Mis padres tardaron en darse cuenta del error, pero rectificaron y me sacaron de Talos cuanto antes, antes de que también me viese afectada por el cambio de moralidad que habíamos tenido sobre la sociedad. Muchos cambiamos de ideales, unos lo muestras y otros lo ocultan… aquellos que lo muestran son exiliados, algo que prueba que nuestra raza no es tan perfecta como muchos creen.

Aquellos humanos atacaban a un semejante que al igual que yo tenía una visión diferente ala de los demás. No parecía ser un hombre especialmente conectado con los dragones, pero sentía un gran respeto por el que era el general del ejército. Aquello me hizo sonreír interiormente. Aun hay humanos que se dan cuenta que existen dragones que pueden hacer bien a nuestras vidas y a nuestra sociedad. Por ello mismo yo no soy quien para juzgar, pero si quien para ayudar a alguien que lo necesita. En el gremio abogamos por la justicia y la libertad… no por la coacción o la venganza, esos son camino que no debemos seguir nunca. Aquel hombre exigía ahora una respuesta de mis labios al yo ofrecerle lo que era suyo.-¿por qué un simple humano porta consigo un objeto como este? ¿A caso no todos nos odiáis? Siempre hacemos preguntas cuya respuesta sabemos.-le digo al hombre mientras le incito a que levante la mirada.-¿acaso por ser yo una dragona no debo ayudar a alguien que no ha hecho nada malo? Siempre juzgamos a una raza entera por lo que otros hacen.-sentencio mientras me pongo en pie, observando que esta bien. Mi misión allí a terminado, a no ser que este hombre no reniegue de mi presencia mi deber allí está cumplido y finalizado.





My apprentice,  My love:

Can you catch me?:

He protects me:

avatar
Victoria
Dragon

Ocupación : Maestra Fantasma
Mensajes : 140

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Humans and dragons: eternal rivalry [Victoria]

Mensaje por Invitado el 16.02.18 1:03

Entre las particularidades de los dragones, Alvric era alguien, si no por decir el humano menos interesado en saber qué podía moverlos a sentir curiosidad para con cualquier humano. Aun así, estaba claro, que siempre había un motivo, pero entre todas las virtudes de Alvric, estaba claro que la imprudencia no era una de ellas, al menos no de una forma lo suficientemente memorable en la que quizá ese sentido de honorabilidad de los Khelden y ese orgullo humano tan propio del ahora joven capitán del Gaviota de Plata, tal como días atrás en el que esa misma imprudencia le hizo ponerse en juego su vida por la de una mujer a la que apenas conocía, dispuesto totalmente a recibir el castigo de quince azotes en la Plaza de Talos a los ojos de todos, acuñándose así mismo una culpa que había generada por la misma causa en la que la mayoría de los humanos incursionaban en cosas que trasgredían las leyes de los dragones: la injusticia y la desigualdad con la que cada hombre, mujer y niño humano eran tratados, desde que él tenía conciencia. Obligados y olvidados al hambre, la decidía, la pobreza y la esclavitud.

Sin embargo, estaba claro que el encuentro con ese Inquisidor, de nombre Vaurien y lo que había hecho, habían movido algo muy interno en él, y ahora mismo, para un humano que vivía con finalidad de evitar a los dragones a toda costa, por el bien de quienes debía proteger, la curiosidad de saber que movía a ciertos a dragones, seres que habían vivido aún más de lo que cualquier humano pudiese apenas imaginar a actos de parecida bondad. Era eso lo que lo había llevado a tener que preguntar, y no poder contenerse, quería saber porque, una vez más, otro dragón se atrevía a defenderle, y salvarle la vida de lo que fuese que fuese pasado en ese lugar queriendo contrastar que en efecto, no era la mera visión de sentirse curiosos por una razón, sino que, muy por difícil que pareciese, dragones y humanos en definitiva si tenían cosas en común, por muy pocas que fuesen. Y tomando la figura de madera del General del Ejército, escuchó atento la respuesta de la desconocida, incapaz de verle directamente a los ojos, y recordándole el rostro de ese niño que le esperaba en Puerto Krosan. Un niño humano, sin odio o rencor alguno por dragones o humanos. Inocente.  

–No os odio.– Dijo, cuando aquella mujer se había levantado y había dado algunos pasos alejándose un tanto de él, y dándole la espalda. –No odio a vuestra raza.– Dijo, desvió la mirada hacia el suelo. –Nunca lo he hecho, y espero jamás ser presa fácil de un sentimiento como ese.– Sin importar lo que los dragones habían hecho, o cuanto les habían mentido hasta ahora. Al final de cuentas, humanos y dragones tenían maldad y bondad en sus corazones, y era un error negar aquello. Alvric sabía que esa raza hacía cosas deplorables, pero también que el hombre era capaz de hacer cosas iguales. Y lo que precisamente le hacía sentir impotente, era que la humanidad no luchase por ser y demostrar que era mucho más que animales, tal como los dragones lo adjetivaban y justificaban su existencia como superior: por encima del hombre. Alvric se levantó, se sacudió la ropa y en un acto de agradecimiento, y levantó la mirada, encarando por fin y sin vergüenza alguna a la mujer, de forma tranquila, con el rostro serio de siempre, y le extendió la mano. –Soy Alvric…Alvric Khelden.– Se presentó. –Gracias.– Concluyó.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Humans and dragons: eternal rivalry [Victoria]

Mensaje por Victoria el 20.02.18 8:20

A veces era difícil negar lo que cada uno tenia delante de las narices y era incapaz de ver hasta que finalmente le estallaba en la cara. Durante todos los años que he vivido he comprendido muchas cosas sobre los humanos. En el pasado yo mismo me deje guiar por mis padres, yo misma asedie y mate humano con el fin de que nuestro imperio fuese el más grande… mi familia se convirtió en una familia ejemplar, pero en el fondo… siempre escupimos que aquello no era del todo correcto, siempre supimos que tratar así a los humanos no era poder, si no vergüenza… cuando fuimos llamados al letargo unos lo aceptaron y otros no. Durante mucho tiempo permanecimos dormidos y tras el despertar había ciertas personas, ciertos dragones cuyo pensamiento había cambiado en cuanto a humanos se refiere. Fueron muchas vidas las que se perdieron en aquellos días, tanto humanas como dragonica, muchos castigos y pocas recompensas para aquellos que las merecían…

Yo no pude permitirme seguir observando… simplemente viendo lo que estaba ocurriendo sin tomar cartas en el asunto… cometimos muchos crímenes tras el despertar, pero la honra de mi familia nos hizo entender muchas cosas… hubo humanos que se resistieron, que pelearon y que demostraron la fuerza de su raza. Mi opiniones e ideales cambiaron desde entonces y tras salir de Talo y encontrar el Gremio ellos fueron mi única familia… abandone todo lo que conocía por intentar ser justa, proteger a quienes lo necesitaban sin importar la raza de la que descendían… por ello mismo en numerosas ocasiones mi vista se centro en los humanos… en proteger y ayudar. Aquello realmente no era nuestro trabajo, pero mientras son comprometiésemos al gremio podíamos hacerlo, pude hacerlo ya cada pasado me ha acercado mas a una realidad que no de debe de negar… ambas razas tenemos odio, amor, compasión y sentimientos… ¿porque y debemos menospreciarnos de la forma en la que lo hacemos?

El hombre que tengo delante de mi afirma no odiar a mi raza y yo le creo… creo que tienen pensamiento mucho mas avanzado, mas libre que el de muchos que me he encontrado en poco tiempo y eso me hace sonreír y esbozar una ligera sonrisa antes de escuchar como el joven se quita el polvo y se pone en pie. Me giro para observarle mientras busco su mirada y observo como me tiende la mano.-el odio es un sentimiento tan valido como el amor Khelden.-le digo mientras estrecho su mano. Acto seguido una sensación extraña invade mi cuerpo por completo, no solo por el contacto con aquel hombre si no también por su apellido. Lo he escuchado antes, pero no recuerdo donde.-puedes llamarme Victoria.-le digo sin saber muy bien porque le acabo de dar mi nombre. No obstante aquel hombre me inspira ciertas curiosidades y eso me hace soltar su mano momentos después del saludo, cuando hacerlo no se considera una falta de respeto. Por un momento la sensación que tengo en mi cuerpo parece desaparecer pero esta se instaura de nuevo dentro de mi... buscando en mis recuerdos e intentando averiguar de donde recuerdo ese apellido.





My apprentice,  My love:

Can you catch me?:

He protects me:

avatar
Victoria
Dragon

Ocupación : Maestra Fantasma
Mensajes : 140

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Humans and dragons: eternal rivalry [Victoria]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.