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An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

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An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 14 2017, 23:52

Una sombra solitaria, una presencia inquietante, y una figura humanoide digna de esplendor y temor allá a donde fuera que sus pasos le llevasen. Tan enigmática y tan misteriosa, como la presencia misma de la hermosa muerte, la cual a todos aguarda. Hacían ya 200 años desde que los pies de Ranema habían puesto, por última vez, su planta en aquella ciudad. Talos era apenas una ciudad que se había acabado de levantar de en medio de las cenizas en aquel tiempo tan lejano, y que parecía haber sido solo un ligero suspiro para la dragona que ahora mismo se encontraba de camino al lugar que más podía echar de menos en cuanto a admiración arquitectónica y soledad podían ofrecerle en sus tiempos de meditación, cuando antaño aún deambulaba las calles de Talos: el gran Templo del Dragón.

Por supuesto que no era ninguna casualidad, la dragona había llegado a Talos hacía varios días, pero nadie le había visto aún, o por lo menos nadie que pudiera considerarse conocido o importante o que al menos le recordase tan solo un poco. Estaba tan acostumbrada a la soledad, que volver a hacerse tan visible le podía resultar una cierta molestia, a la que ponto habría de adaptarse…pero por ahora, era una cuestión que debía aceptar con cierta pasibilidad y prudencia, porque aunque su figura física no lo demostrase, su mente si lo hacía. Dos siglos en un silencio profundo, observando y atenta, vigilante, no pasaban en vano. Aún una mente tan longeva como la de la hembra podía cambiar ante ello.

Caminó con elegancia, y silenciosa, como si de una sombra se tratara desviándose por las calles y callejones que llevaban y acortaban el camino hasta el Templo, y su figura imponente cubierta por una especie de capa de color negro que guardaba en ella todo su cuerpo en la oscura y fría noche que estaba apoderada del cielo de Talos en aquel día de luna llena. Una figura tenebrosa que, al ser vista desde la lejanía, generaba una sensación de miedo en los otros que ella disfrutaba. Ver a través de sus ojos esmeraldas como el solo hecho de hacer acto de presencia era capaz de hacer que los humanos circundantes corriesen despavoridos como si lo que estaba ante sus ojos era un espanto, o como los dragones, no dejaban de sorprenderse al mirar como aquel rasgo dragónico tan llamativo era motivo de una sorpresa tenebrosa. Esas eran el tipo de cosas que le reconfortaban ante su regreso al tablero de juego como inquisidora.

Por supuesto era, que una sola imagen como aquella, no bastaba para generar el miedo del que ella disfrutaba, sino que necesitaba de algo más, y ese era su fiel acompañante: un cuervo negro que le seguía.

El animal volador, que parecía entender las palabras de la dragona, se anticipó en el camino, entrando a los aposentos del Templo, y unos minutos después, justo cuando la imponente imagen de la dragona puso pie en las escaleras que servían para entrar, el animal voló, y se posó sobre su bastón, graznando algo que hizo a la dragona esbozar una sonrisa de clara curiosidad. Lo que fuese que el animal había dicho, estaba claro que le generó una divertida sensación. Cada pasó acompañado del repiqueteo del bastón que usaba para caminar, eran el eco que cortaban el sonido del lugar, y cada vez acortaba más y más la distancia entre la presencia en aquel recinto, y la presencia solitaria de Ranema, ambas justo en frente de la estatua de la Reina Madre. –Vaya, vaya…– Dijo, deteniéndose a tan solo unos pocos pasos del macho, y sonriendo divertida mientras la luz de la luna dejaba ver el rojo carmesí de sus labios, y el verde esmeralda de sus ojos, que no resaltaban más, por supuesto, que aquel par de cuernos cubiertos por cuero negro. –Que situación tan inesperada, Lord Ariakas.



Última edición por Ranema el Sáb Nov 18 2017, 21:08, editado 4 veces
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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Ariakas Verminaard el Jue Nov 16 2017, 01:45

Incluso si ya no sentía aquella devoción ciega e incondicional hacia la Reina Madre, aun mantenía cierta rutina, era importante no cambiar en lo absoluto mi rutina, mi comportamiento, mis acciones, al menos no debía hacerlo de golpe, si quería que mis planes tuviesen éxito, debía ser cuidadoso con todo lo que pensaba y hacia, así como con todo lo que se vertía en la red, la cual permanecía cerrada en momentos en que deseaba pensar, momentos que principalmente enmascaraba bajo situaciones de privacidad y de los cuales a veces adrede vertía algunas de esos affair de una noche para evitar que los curiosos se metiesen a mi mente...funcionaba.

Pero aquella noche, como siempre hacia después de una captura, fui al templo donde encendí una de las velas que siempre se ponían como ofrendas y deje un poco de oro en el platon que coronaba el altar de ofrendas. Me encontraba con una rodilla hincada realizando el ritual que siempre realizaba desde hacia años, cualquiera que me viese no dudaría de mi lealtad y devoción, solo yo sabia lo que en verdad sucedía en mi interior, mas eso no variaría las tradicionales peticiones, así como tampoco variaría todo el rito que le precedía.

Me levante al finalizar y me quede mirando la estatua largamente, pensativo, cuando el sonido del bastón me saco de mis cavilaciones, no voltee de inmediato, sabia quien era, el fino olfato que poseía me había hecho sentir su presencia antes siquiera que se acercara, activando mi memoria eidética que tenia registrado su aroma desde hace siglos... —Lady Ranema...— dije tranquilamente aun sin voltear —Presentía su pronta llegada...su presencia causo un gran disturbio en la red...me preguntaba cuanto tiempo tardaría en verla nuevamente— dije barítono antes de voltear apartando un poco la capa que colgaba de mi armadura que denotaba mi rango.

Me acerque a ella con pasos silentes, con aquel sigilo que me caracterizaba, clave mi ojos bermellón en los esmeralda que eran suyos, la primera vez que la había visto yo aun era un niño no mayor de cuatro o cinco años y la ultima vez que la vi era un adolescente ansioso de aventuras, de mujeres y que ya poseía la suficiente sed de sangre para desangrar a los humanos que se le cruzaban en el camino. Sonreí de medio lado para tomar su mano y besar su dorso inclinándome caballeroso, la ultima vez que la vi debía aun levantar la vista para mirarla, ahora debía inclinarme gracias a la estatura que yo había alcanzado —Es un gusto y un honor volverla a ver...es incluso mas bella ahora, de lo que la recuerdo—




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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 16 2017, 03:11

Su mirada y curvilínea sonrisa en los labios rojos observaron al macho y escucharon sus palabras, e ignoró totalmente el comentario sobre el revuelo que había causado en la red su regreso, pues aunque nunca lo hubiese parecido y muchos hubiesen creído que estaba incluso muerta, olvidada, siempre había estado allí: en silencio y observando. Simplemente como ese punto brillante en medio de la nada. –Las cosas menos esperadas son las que siempre han de ocurrir, My Lord.– Dijo en un tono siniestro sabiendo bien por qué lo decía, a medida que su mirada se había desviado hacia la estatua de la Reina Madre, la cual observó, tan imponente como la recordaba.

Tal como si de una ligera pero certera punzada se tratase, aquella realidad en la que la hembra se había hundido no había cavilado dos veces antes de hacerse presente, y era que dos siglos alejada, queriendo estar sola, hacía que el lado salvaje de un dragón empezará a predominar, y que la bestía interna, ese lado tan salvaje y único de los que los dragones eran dueños se estableciera, haciendo que el perfecto equilibrio entre el razonamiento y la bestia se perdiese un poco y voltease la balanza. Era eso lo que ahora mismo, Ranema había sentido, porque ya de por si al ser quien era, una hembra de orígenes salvajes, alejados totalmente de lo que el mundo era ahora, el hecho de poder adaptarse otra vez a la vida en sociedad parecía que iba a ser una tarea un tanto complicada.

Su cuerpo sintió una intensa rigidez de advertencia ante  el movimiento silente de aquel macho que desde hacía mucho no había visto, y aun en su memoria, recordaba bastante diferente. Siempre había estado consiente de la creciente sed de sangre de la que había disfrutado en su juventud, y fue precisamente ese lado salvaje el que ahora mismo había activado en la hembra una advertencia de cuidado, porque si antes era una sed juvenil, ahora se trataba de la de un verdadero asesino. Tal como ella. Sus irises verde esmeralda parpadearon intensamente cuando el dragón se acercó, y su piel se erizo, Ranema no había olvidado por supuesto las cordialidades sociales, pero si le costaban un poco más ahora volverlas a adaptar. Su mirada, un tanto altiva miraron al dragón inclinarse, y besar su mano, a la cual aunque quiso por unos instantes, no opuso resistencia.

–Qué situación tan divertida... Me ausento solo 200 años…y el joven que apenas era un simple soldado raso, no es solo un digno General del Ejército, sino también un caballero halagador.– Río divertida ante la situación, pues le resultaba gracioso, ver como el tiempo podía crear mascaras perfectas.  –Puede que…estemos de acuerdo en ciertos halagos, y comparta esa misma admiración ahora que es todo un hombre, Lord Ariakas.– Cada palabra salía de sí, con esa risa traviesa. –Admito que, de todos los lugares, no esperé encontrarle aquí, ¿Quizá un poco de soledad ante el estrés de su nuevo cargo, tal vez?– Cuestionó, estando interesada en su respuesta, y desviando la mirada al cuervo sobre la esmeralda verde en su bastón, al cual dedicó una caricia, esperando una respuesta.



Última edición por Ranema el Jue Nov 16 2017, 22:15, editado 4 veces
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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Ariakas Verminaard el Jue Nov 16 2017, 21:24

Sentí su tensión ante mi toque de manera que procure no prolongarlo demasiado, era probable que no estuviese ya acostumbrada al contacto físico, era normal cuando un dragón pasaba mucho tiempo sin estar en sociedad que algunas costumbres se olvidasen con el tiempo, y se perdiese aquel sentido de normalidad. Me erguí por completo, esta vez tenia que inclinar un poco la cabeza para verle, no deje de sonreír ante su comentario.

—Como me dijese cierta dama hace algunos siglos...— dije refiriéndome a algunas de las charlas que tuviésemos antes —solo debía ser paciente y aprender...— ladee un poco la cabeza sin dejar de mirarla —Mas que ser todo un hombre...espero ser el hombre que esa dama esperaba en que me convirtiese...— cuando era tan solo un chico ella había sido uno de los amores platónicos que había tenido, claro yo solo era un niño y ella una dama hecha y derecha...lo cual llevo a que en mas de una ocasión hubiese un rechazo...claro que las cosas que me decía sobre como debía ser al crecer se habían quedado conmigo.

Suspire y mire la estatua —Costumbres y tradiciones que hay que cumplir mas bien...reglamentos que uno debe acatar para ser socialmente correcto— le dije con tranquilidad antes de volverla a mirar a ella —pero si me permite...tal vez una pequeña caminata seria lo mas apropiado...si le parece, my lady— le dije invitándola a caminar junto a mi por el templo mientras hablábamos




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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 18 2017, 19:50

La emblemática figura de la hembra se vio envuelta en el robo de una sonrisa honesta, y sorpresiva, acompañada de una mirada que pareció arder en un verde intenso por unos instantes ante las ocurrencias tan atrevidas del macho.


El tiempo pasaba, y convertía a las personas en cosas bastante interesantes, y ese estaba resultando ser el momento en él estaba claro que aunque doscientos años pareciesen solo un suspiro en un dragón, no pasaban de ninguna manera en vano. –Espero que no.– Mencionó, estando a su lado, para quitar los ojos de los de este y volver a mirar la estatua. –Alcanzar el título de General en tan poco tiempo, seguro debe entrañar mucho más de lo que alguien pudo esperar hace 200 años, ¿no cree, My Lord? La cuestión es, por supuesto…– Dijo, dejando la pregunta al aire y caminando a un lado, dándole la espalda, para brindar una suave caricia al cuervo que se complacía evidentemente al tacto de la hembra, y girarse de nuevo. –¿Cuáles son, esas cosas...?– Volvió preguntar curiosa, y miró nuevamente al macho a los ojos, con esa mirada enigmática y siniestra.  

Ella siguió dibujando una sonrisa curvilínea en sus carnosos labios carmesí, una sonrisa que se contrastaba sensual y femeninamente atrayente con su enigmatismo y sus movimientos elegantes. –Ah…– Dijo mirando al dragón, cuando el macho respondió a su pregunta. Parecía entenderse claramente que lo había captado, algo que era de esperarse, pues la mente de Ranema era una de esas que sabía leer entre líneas, y ver más allá de lo evidente. –Lo entiendo.– Pero la cuestión estaba en saber, qué tan peligroso era el hecho de que la dragona, ahora inquisidora, había entendido perfectamente que el motivo del General del Ejército en ir a un lugar de culto, no era precisamente la fe. El verde esmeralda de sus ojos seguía atento a cada movimiento del macho, y era como si más que una mirada de un dragón a otro, se tratase de la de una cazadora a su presa, una criatura a su juguete.

–Claro. Será...un honor.– Dijo, cortésmente a su invitación, y procedió a colocarse a su lado, y caminar junto él, desplegando en cada movimiento, su elegancia de siempre.
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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Ariakas Verminaard el Mar Nov 21 2017, 04:03

Reí ligeramente ante las implicaciones que marcaba, claro que yo sabia bien lo que había costado llegar a ese puesto, y no solo pensaba en el precio de trabajo, si no en el precio físico, moral, mental y familiar...todo el caos que había tenido que atravesar para llegar al punto donde me encontraba ahora...aunque claro era algo que continuaría reservándome para mi, sacudí levemente la cabeza mientras caminaba a su lado —Es una pregunta con una respuesta extensa si me pongo a explicar a detalle todo lo que ha implicado a ciencia cierta...mas en resumidas cuentas, llegar a este puesto ha costado perder aliados, ganar enemigos, mucho esfuerzo y sangre...y por supuesto...fue casi como ponerme una diana en la espalda...no muchos aliados del antiguo general Kael estuvieron contentos con su destitucion...aun muchos intentan encontrar espacios donde sembrar la discordia y devolverle el puesto...pero...no valdría la pena si no hubiese costado tanto obtenerlo...— le respondí con tranquilidad mientras la miraba levemente.

Su tono me dejo ver que sabia que no era una fe ciega por la reina la que me hacia asistir allí, yo no dudaba ni temía nada, sabia exactamente donde estaban mis prioridades —Incluso aunque esa información fuese divulgada, no es un secreto en lo absoluto la forma en que rindo honor a nuestra Reina...si bien le tengo el amor que se le puede tener como dragón a nuestra madre...a diferencia de la gran mayoría de nuestros congéneres no tengo una Fe absoluta y ciega a su figura...pues dudo mucho de su omnipotencia y omnipresencia...si bien reconozco y admiro su amplio poder, presencia y su antigüedad...yo...no creo en ningún dios...mi Fe esta en la vida que se me concedió, mi habilidad en las armas y mi capacidad para luchar y hacer mi trabajo...— mantenia mi serenidad, confianza y tranquilidad al hablar, incluso un buen humor —Le tengo amor, lealtad...fidelidad...pero mi fe esta en mi espada no en una estatua—





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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 26 2017, 11:32

Entre los dos, existía cierto atractivo al verles juntos, y escucharles cavilar y dar respuestas a las preguntas juguetonas que eran dispuestas de una manera sensualmente peligrosa por la hembra. Era un juego al que la figura enigmática de verdes y relucientes irires esmeralda estaba acostumbrada.

Con demasía.

–Sangre…– Dejo escapar Ranema, en un pensamiento interno y solo para ella, uno de esos que no se vaciaban en la red. Para ella resultaba simple, y una tarea sencilla hacer esas cosas. El tiempo, había sido mucho, y la compañía por parte de otros seres vivos, había sido, sino escasa. Casi inexistente. La red se había convertido en única conexión con la realidad, una a la que había aprendido a dominar bien, hasta los puntos más inflexibles. Una tarea aún hoy difícil para las dragones más versados y antiguos. Distinguir un pensamiento de ella en esa situación podía resultar difícil, pero todo aquel esquema del que el nuevo General hablaba no pasaba desapercibido. Era un esquema que reafirmaba todo lo que había acontecido en su ausencia: traición, infidelidad, sed de poder y sangre…ya todo eso lo conocía. Lo conocía bastante bien. –Hmm…– Dejo escapar, porque no le sorprendía nada de lo que el General había hecho para llegar a donde estaba, ni para conseguir lo que había conseguido. –…Es una posición familiar.– Mencionó, y de nuevo el verdor de sus ojos se intensifico durante unos segundos, y notándose algo oscuro en cada una de sus palabras.

Los verdes esmeralda partieron de nuevo al rostro de su acompañante, mientras su rostro mostraba la sensual seriedad y silencio de quien escucha con atención, y capta cada mínima partícula de información. –Palabras osadas, My lord.– Sentenció. –Y peligrosas en las manos y oídos incorrectos.– ¿Acaso ella era una de esas manos o oídos incorrectos? Nada podía decirse por ahora. Dedicó una caricia nuevamente al cuervo.

–Hombres perdieron la cabeza por menos.– Mencionó, trayendo por supuesto, ligeros recuerdos del hombre que por mucho menos que una fe no ciega, hizo horrorosas cosas, y en sus ojos se vio el reflejo del amargor de esas palabras. –Dados tus paradigmas, Ariakas Verminaard, ¿qué te hace pensar que será diferente entre dragones?
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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Ariakas Verminaard el Vie Dic 01 2017, 00:49

Detectaba sus palabras en la red, pero no eran pensamientos firmes, solo palabras inconexas, por alguna razón no pude evitar pensar en los incidentes de la plaza, el rojizo liquido corriendo por las calles mientras el filo de mi espada continuaba añadiendo mas y mas del preciado liquido a aquel rió que yo mismo forme con mis golpes...aquella interferencia mental era similar a lo que había sentido en aquel momento.

Supire profundamente mientras la miraba de nuevo —Palabras osadas de un hombre que ha llevado a cabo acciones osadas...— le dije tranquilamente, demostrando que no tenia miedo de que mis paradigmas y creencias fuesen conocidas por "alguien equivocado" —No creo que sea diferente...se...que es diferente...ya me odian por quien soy...y me odian por mucho menos de lo que tu crees...mis creencias no hacen ninguna diferencia...especialmente para aquellos que me querían esclavizado o exiliado hace apenas un año...por menos han deseado mi muerte...y aquí estoy...habiendo escapado de ser esclavizado o exiliado...al mando de un ejercito que con mi orden podría acabar con esa "gente equivocada"— Me detuve y la mire directamente, no con la mirada del general, si no con la del asesino, de aquel que no tiene ningún problema en hacer lo que fuera necesario —No me pusieron en este puesto por que fuera un maldito lambiscon dispuesto a besar las faldas de la reina a cada minuto...me pusieron en este puesto por que soy capaz de hacer lo que nadie mas...por que yo no tengo ningún problema con hundir a mis congéneres...me pusieron a cargo por que soy el maldito bastardo que va a hacer una diferencia...les guste o no...y creo que no tengo que decir lo que le sucederá al ser viviente que se interponga en mi camino...o si...¿Ranema?— continué caminando mientras ponía las manos a mi espalda, eso había sido una amenaza velada...podría ser...lo dejaría a su juicio...asi como el contexto en que hablaba...yo estaba harto de la fe ciega de los dragones hacia una figura que no era mas que la figura de una falsa diosa...una reina que solo se contentaba con ver como su reinado comenzaba a zozobrar.




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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 05 2017, 03:32

Cuando la atención de la hembra estaba centrada plena y completamente en algo, o alguien, nada, en lo absoluto, era inesperado. Ranema había aprendido, y era de las hembras que aprendía a observar todo detalle. Era una cazadora salvaje, una dragona nacida en el estado más puro de un animal. Una sobreviviente. Una asesina, oscura y peligrosa. Aprender a tener detalle de todo lo que rodeaba, escuchaba, veía, tocaba y observaba, explotando al máximo sus sentidos, era algo que tenía que esperarse de ella. Los ojos de la hembra esta vez no centellearon antes las declaraciones del macho, pero esas palabras, las guardó ahí, y las retendría.

El fin de uso, justificaba los medios.

Ranema lo pudo sentir en cada palabra: El soldado raso que había dejado hacía tan solo dos siglos, se sentía poderoso en la posición que ahora llevaba con evidente orgullo: General. Ella conocía esa arrogancia, porque ella había pisoteado esa arrogancia y la había vuelto añicos.

Siguió caminando a su lado, mirando hacia adelante mientras sus ropas se arrastraban por el suelo de forma espectral y hermosa. La figura de Ranema, en cada pasó, en cada movimiento, era artística y muy propia. Oscura. Sintió la mirada asesina del macho sobre ella: era idéntica a la de muchos dragones que le vieron en las arenas donde tuvo que acabarlos, en nombre de su propia venganza. Era una mirada que no temía. Se detuvo por esos instantes, y una sonrisa se dibujó en sus labios, sintiendo ese lado salvaje predominante alertar de nuevo, pero de forma más visceral. La bestia, el dragón tras la forma humanoide. Ella con tranquilidad, giró el esmeralda de sus irises brillantes, y encararon los del macho, en un ligero choque. La hembra no respondió a su pregunta, y solo sonrío, y esta vez y de nuevo, sus irises centellearon de nuevo cuando llegó esa amenaza. Volvió a dedicarle una caricia al cuervo, y prosiguió a continuar la caminata al lado del macho. La misma solo se alargó, hasta que ambos, por fin, llegaron una vez más, a la salida del Templo, y el cobijo de la noche, los arropó ante una ciudad a oscuras. –¿Lo recuerda, General?– Preguntó, y esta vez miró hacia el frente. –Fuego, y sangre. Levantar un mundo…de entre las cenizas.– Dejó escapar, y sus irises una vez más parecían brillar, y cada palabra tenía un tenebroso tono en su entonación. Peligroso.

–La Reina Madre…– Mencionaba en tono sombrío, y miraba de forma oscura y enigmática el vacío. –…Diosa, la Primera, Hija del Fuego Primigenio, Su Majestad.– Y entonces sus ojos, una vez más, buscaron los del macho. –Muchos nombres…no importa cual: es quien hizo posible esto. Su poder. La Fe y la Corona son los pilares que sostienen este mundo, si uno cae, el otro también.– Y entonces, el carmesí de sus labios dibujo una sonrisa en sus labios, mirando al dragón, con esa misma mirada que él le había obsequiado.

–Ninguno de los dos caerá.– Sentenció, mirándole fijamente y jugando su mismo juego.
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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Ariakas Verminaard el Jue Dic 07 2017, 20:59

Emití una ligera risa mientras me paraba junto a ella a la salida del templo mirando la ciudad, la fe que tenia por la reina era impresionantemente profunda, era...como en muchos otros dragones que veían a la reina como un ser omnipotente, fanática. Me recordaba a los humanos que habían depositado su fe en esos nuevos dioses, pensando que la tormenta era provocada por la furia de un ser superior...y no por una fuerza natural del mismo mundo...yo no creía en dioses ni demonios ni en entidades superiores...solo creía en fuerzas que habían estado siempre allí, dormidas, como los huracanes hasta que la temperatura y el aire se conjugaban en el momento preciso...si creyese en un dios...seria en el mismo mundo...¿a nadie se le ocurrió imaginarlo como un ente viviente?.


Sonrei levemente con las manos en la espalda —Lo recuerdo...lo recuerdo muy bien...y recuerdo también que la reina no hizo nada en lo absoluto para evitar nuestro exilio en primer lugar...— exhale suavemente por la nariz respirando el aire nocturno, si de creencias hablaríamos, entonces las creencias serian honestas —no fue ella quien lo hizo posible...fuimos nosotros...los que durante años arriesgamos la vida recuperando lo que es nuestro...la fe y la corona jamas han sido los pilares de este mundo...la base que lo sostiene somos todos aquellos que día con día elegimos pelear por proteger la frágil paz que obtuvimos al costo de la sangre derramada de miles de nuestros hermanos...los que son el sudor de nuestra frente y la fuerza de nuestra espalda día con día hacemos crecer aquello que hemos formado por tres siglos...— comence a bajar la escalinata —la fe y la corona cayeron el mismo día que la reina se oculto de los ojos se sus hijos...y es el ciego fanatismo lo que hoy en día nos guían lenta e inexorablemente a la extinción...mi fe no esta con la corona...esta con la ciudad, con todos los dragones que día con día trabajan a mi lado...y con todos aquellos que lucharon por recuperar lo que es nuestro...— continué bajando las escaleras en dirección a las calles de la ciudad, de esa ciudad que era mi deber proteger y resguardar...




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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 09 2017, 04:44

Hermosa como el brillo de la luna, una luna que influía sobre las incontrolables fuerzas del océano, y los hacía así como destructivos, indomables. Era una alegoría quizá bastante cercana a la expectante hermosa y peligrosa figura de la hembra bajo la oscuridad de la ciudad de Talos, tan oscura y sombría…poseedora de unos brillantes ojos que relucían en medio de la noche cuales esmeraldas brillantes, generando ese contraste tan únicamente bello y peligroso.

Esplendorosa, y siniestra.

El sonar de su bastón se disolvía lentamente a medida que el espacio era cada vez más abierto, y al salir del Templo junto al macho, escuchando las palabras que este daba, la hembra entonces volvió a reír. –Es una situación curiosa…– Pausó, y dedicó nuevamente una caricia al cuervo pero con una atención especialmente escalofriante, ¿por qué? –Podría ahora mismo apresarle y declararle traidor a la Corona, General… una traición que sumada a la trasgresión del toque de queda que hasta donde sé, se extiende también a todo miembro del Ejercito, sería perfecta para empezar a erradicar las cabezas que en la pirámide que ahora se ha vuelto Talos, tienen más poder del que deben, y osan traicionar a quien se lo ha brindado.– La hembra emitía cada palabra en un tono que había dejado, por un instante, de ser de una tenencia cuidadosa, y habrían advertido a cualquiera, que estando ahí, estaba a punto de sacar su espada, y arremeter contra el macho. Una cuestión que ella sabía bien que pondría alerta al otro, y una cuestión que no dudo en generar el silencio necesario de una tensión suficiente para hacer saber al otro, que iba en contra de él. –¿No cree?– Se giró y le miró amenazante, esperando una respuesta. Advertía que iba por él en ese preciso instante, sin cavilaciones, sin titubeos...pero, tras unos segundos de silencio entre ambos, no pudo contener la ligera risa que terminó por dejar al descubierto, que había decidido bromear con el macho. Era una broma con mucha realidad conceptual en ella, pero sin práctica momentaneamente.

–Sí, eso sería lo que normalmente hubiese tenido que hacer: erradicar a los traidores...– Dijo la hembra, mirando las estrellas sobre el cielo aquella noche. –...Y lo que haré, llegado el momento.

–Pero por ahora, lo cierto es que: fe y devoción fue siempre lo único que Su Majestad siempre pidió, General.– La verdadera pregunta estaba en cuando había sido eso dejado de estar claro para los dragones, y empezado a ser un punto de inflexión. –No hay ningún rey... o dios, que pida algo distinto.– Sentencio de manera fría. –La diferencia con ella es que fue eso lo que hizo posible lo que nunca en toda nuestra existencia ningún otro dragón fue capaz de hacer: unirnos por una causa, y un motivo en común.– La dragona inclino un poco la cabeza y volvió a mirar al macho. –¿Cuándo dejo de estar eso claro para Ariakas Verminaard?
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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Ariakas Verminaard el Miér Ene 03 2018, 00:08

Escuche sus palabras con atención, la manera en que me hablo me recordó que estaba frente a una Inquisidora, y claro, yo que había sido de ese grupo sabia perfectamente que cada palabra dicha podría ser puesta en tela de juicio, pues para la Inquisición no existía ninguna clase de matiz, o estabas con la reina o en su contra, eras un aliado o un traidor, no existía mas. Exhale y seguí mirando hacia la ciudad.

—Se que podría hacerlo...pero también se...que conociéndome como me conoce, mi lady, sabe que no es mi punto débil las amenazas de esa clase— comencé a bajar la escalinata usando mi katana a modo de bastón, una brisa de aire que indicaba que un nuevo monzon pronto llegaría agito mi abrigo haciéndolo ondear a mi espalda, dejando ver las otras dos espadas que cargaba bajo la capa.

—Siempre he tenido claros mis pensamientos, mi lady, la verdad es que si bien he sido fiel a la corona, nunca he encontrado razones para ser leal, puesto que incluso si fuera verdad al cien por ciento lo que usted dice, mi lady...no encontraría razones para tener algo mas que una fidelidad...al único al que le debo lealtad es a mi mismo...de la misma forma que la reina solo ha sido fiel para con sus súbditos...mas no leal...— exhale suavemente —Hay una diferencia muy grande...y yo la tengo bien clara...seré fiel a ella, hasta donde ella sea fiel conmigo...de la misma forma que he sido fiel con otros hasta donde otros me han sido fieles...no creo en dioses
ni en demonios...solo creo en aquello...que puedo ver...y esto es lo que veo—




Might controls everything, and without strength, you cannot protect anything. Let alone yourself.
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"Oh Mary, contrary, how does your garden grow?, come with me, and you'll be, the seventh maid in a row" Her answer was laughter, soft as I lowered my head "you're too late, I'm afraid, this flower's already dead"



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Ariakas Verminaard
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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 09 2018, 04:22

Enigmática y expectante, la figura fémina y hermosa de Ranema miró al macho, escuchando con especial atención sus palabras.

La hembra río –¿Qué virtud habría en que Lord Ariakas Verminaard ostentará el cargo de General sino fuese así?– Dijo juguetona, haciéndole sentir que tenía cierto poder. ¿Era real? Para la antigua dragona estaba claro que aquel dragón nunca se había tratado de uno en el ciertas palabras no podrían quizá surtir el efecto conveniente. Una arrogancia peligrosa que engullía a los más fuertes, y eso era algo que había tantas veces en la arena, en un tiempo tan oscuro y sangriento para ella, que jamás olvidaría. La arrogancia de su sangre estaba en sus manos, y era un detalle que al macho le convenía no olvidar. Era una leyenda o mito que rodeaba la misteriosa figura y el misterioso pasado de la hembra que tenía al frente, y del que no debía olvidarse.

Por su propio bien.

La hembra prestó atención a todas sus palabras, ningún detalle escapaba a la mente de la dragona. Ranema dedicó una caricia al cuervo, dejando que este hablase. –Uhmm….lealtad, y devoción…– Dijo, adelantándose un poco a los pasos del General, justo cuando ambos habían acabado de descender por la escalinata del Templo del Dragón. Lo cierto era que lealtad y fidelidad eran conceptos diferentes, pero si no había lealtad en el sentido de creer que lo que la Reina Madre hacía estaba bien, y si no había un deseo a una causa mayor que justificase sus existencia, entonces ¿de qué se trataba todo aquello? ¿Qué los diferenciaba de los humanos? Nada. Y era lo que había sacado a la hembra de las sombras, del olvido, y de la oscuridad en la que se había sumido durante dos siglos. –Que interesante, General Ariakas. No deja de sorprenderme.– Rió. –Admito que, hasta incluso yo, sentiría el deseo de seguirle si usará esas osadas palabras…– Río una vez más, porque estaba claro que eso sería algo muy difícil de hacer en ella. –…Pero, sabemos tanto usted, como yo, que eso es algo que no ocurriría, ¿no es así?– Dijo, mirándole.  

–General…– Dijo, volviéndole a dar la espalda, pero siempre alerta. –No conviene olvidar que, todo lo que somos hoy, y lo que poseemos, es gracias a esa Reina Madre sobre la cual hoy muchos dudan.– Miró hacia la oscura ciudad. –Todo esto: sociedad, imperio…fue Su Majestad quien lo hizo posible. La única capaz de unir a una raza tan poderosa, que fue casi exterminada por la humanidad.– Y en esas palabras, esas últimas palabras, no dejaba de entreverse que la hembra, aún después de tantos años, seguía odiando tan intensamente al hombre, como hacía dos milenios. –Si ella cayese…muchas cosas, lo harían.– Acarició al cuervo. –Del mismo modo en que si algunos de nosotros caemos…quizá muchas cosas lo harían también.– Volvió a centrar su mirada en el general. –Conviene que eso no ocurra.– Sonrió.

–No aún.– Advirtió una mirada peligrosa y una sonrisa tan hermosa, como amenazante. Llegaría el momento en aquella conversación, no pasaría desapercibida.

–Aun así... creo que es momento de partir. Después de todo, los buenos momentos no siempre pueden durar.– Mencionó. –Estoy segura que nos volveremos a ver. Después de todo: Las cosas menos esperadas son las que siempre han de ocurrir, My Lord.– Río juguetona, dedicándole una mirada, ciertamente, seductora. Y, elegante como solo ella sabía serlo, caminó, hacia la penumbra, perdiéndose y mezclándose entre las sombras, hasta que el destino volviese a encontrarlos nuevamente.
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Re: An unexpected presence [Ariakas Verminaard]

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