Novedades

- (15/11) Ya están disponibles novedades de Noviembre, ¡no te las pierdas!

- (15/11) Ya podéis pedir los dracs del mes de Noviembre.

- (15/11) En el pregón, nueva entrevista a Sabrina.

- (15/11) ¿Quieres conocer las leyes? Pásate por aquí.

- (15/11) ¡La llegada del anexo del Gremio ya está aquí! ¡Conócelos!

- (15/11) ¿Quieres conocer nuestro índice? Pásate por aquí.

Últimos temas
» Heridas actuales, Heridas pasadas | Valadhiel
Hoy a las 07:32 por Solas

» Padre e Hijo | Thurdok
Hoy a las 07:10 por Miraak

» New Faces | America
Hoy a las 06:50 por Vasruk

» Un crimen, un puzle. (D'tark)
Hoy a las 03:59 por D'tark

» No habrá paz para los malvados. (Privado)
Hoy a las 03:39 por D'tark

» Zona Hostil (Faora)
Hoy a las 03:27 por Emma Holmes

» Forge of swords [Anzu]
Hoy a las 03:26 por Anzu

» Registro de PB
Hoy a las 00:47 por Aredhel

» El comienzo de la fe | Thurdok
Hoy a las 00:14 por Allister

» Inscripciones a la boda de Lilah y Brennan
Hoy a las 00:02 por Lilah

Staff
Letyko
Admin
MP
Thareon
Admin
MP
Nyssa
Mod
MP
Aldrik
Mod
MP
Selene
Mod
MP
Síguenos

Afiliaciones V.I.P
Foros Hermanos

05/06

Directorios y Recursos

09/14

Afiliados Élite
Expectro PatronumRandom High SchoolElentarirpgLoving PetsFINAL FANTASY: ZeroTime Of Heroes
60/60

Afiliados Normales


Beyond {Trystan}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Beyond {Trystan}

Mensaje por Kya el Lun Sep 11 2017, 09:16


Gracias al dolor, su descanso resultó sin interrupción alguna, su cuerpo pesado permaneció sumido en ese sopor abrazador donde solo la oscuridad sin recuerdos ejercía de dueña y señora. Eso hasta que un balbuceo hizo eco en su hinchada cabeza, o al menos esa era la sensación que tenía, como si su cerebro empujara las paredes de su cráneo buscando más espacio “¿Más?” se preguntó a sí misma mientras sus extremidades comenzaban a despertar, su pecho se llenó de aire y una de sus manos se movió con suavidad, luego sus parpados temblaron y con una pesada lentitud, abrió sus ojos azules, que borrosos no pudieron enfocar a primera instancia, ese dulce balbuceo volvió a hacer eco en su dolorida cabeza... no era molesto en lo absoluto, al contrario... le resultó melodioso...aunque más alto de lo normal...una voz masculina ronca, baja... familiar... espera...¿dónde estaba? Abrió sus ojos de golpe y en un movimiento rápido se irguió acusando un terrible campaneo que la hizo jadear y emitir un quejido casi mudo, que la obligó a acostarse, llevando su mano izquierda vendada hacia su cabeza y posarla donde el golpe había dado, sintiendo su sensibilidad en su mano también y luego, el tobillo... oh su tobillo. Y como una película borrosa, recordó los enfrentamientos, su intento de huida, cuando asesinó a un sujeto y luego otros dos le preguntaban por.... ¿Por qué? Una información que desconocía, si mencionaron si era la hija de un sanador... ¿su padre? ¿o se estarían confundiendo? ...luego...

“Eh...”
“Ya estás a salvo Kya...”


Sus ojos azules se abrieron de nuevo y ahora se fijaron en aquella figura masculina que jugueteaba con una balbuceante criatura que no recordaba haber visto antes. Sus ojos resentían la luz, no sabía que le dolía más, su cabeza, su mano o su tobillo que debería revisar antes de que empeorara si realmente era grave... pero sus ojos no podían separarse de aquel hombre que hablaba con un amor y cariños infinitos, mientras llenaba sus pulmones del olor que desprendía aquel lecho donde estaba recostada de nuevo, familiar... ya lo había sentido y sabía de quien era...oscuro, inusual, reconfortante y poseedor de ese carácter que sabía poseía, tan él. Su vista, puesta en la espalda masculina, parecía haber quedado atada, “No sabía que era padre...” una sonrisa pequeña se dibujó en sus labios ante la posibilidad, pero había otras mil respuestas para ello... pero si era suya, la madre de la niña.... ¿sería aquella chica que creyó escuchar hablar con él? ¿o eran solo...ideas suyas? Ya no sabía lo que creía en realidad, finalmente se permitió emitir un quejido bajo, cerrando sus ojos, sintiéndolos empañarse, su espalda...al intentar moverse recordó la presión que aquel atacante había impreso en su espalda para mantenerla contra el suelo... sus labios se entreabrieron y su voz ronca escapó con desaire, siendo suficiente quizá como primera señal de estar despierta. Irguiendo su dolorido y machacado cuerpo con lentitud hasta que pudiese estar sentada y llevar una mano a su espalda baja “Oh por favor...” pensó la sanadora que en plena flor de la vida sufría aquel dolor crónico que había estado tan calmo y ausente hasta ese día. Pero recogió sus pedazos...o eso intentó...su cabeza no entendía nada y necesitaba tratar sus heridas y apagar las alarmas que sonaban por toda ella para poder responder y ser consciente de su actual postura y estado... lo que fuera a pasar con ella, era un misterio.

Justo cuando su cerebro comenzaba a enviarle demasiada información y empezaba a abrumarse, sus ojos se posaron en el pelirrojo que ya había notado que estaba despierta, aquella pregunta que brotó de sus labios la hizo entreabrir sus labios con suavidad, pero nada escapó de ellos... ¿Cómo estaba? No estaba bien, pero no estaba “mal” tampoco, no sabía lo que sentía, solo dolor infinito y una confusión que trascendía los límites de la cordura, inhalando y exhalando, la sanadora frotó su rostro con su mano derecha, que estaba sana, antes de formular una respuesta- ... estupendo, jamás había estado tan enérgica... –dijo con aquella entonación irónica que estaba hecha para hacerle reír si era posible, pero su propia sonrisa no duró mucho y prosiguió con voz ronca-...terrible...-dijo sinceramente, mientras una de sus manos se posaba en la suavidad de aquel lecho, en el que no pudo evitar recostarse de nuevo... como si sus sentidos buscasen más de aquella seguridad y calma que había sentido ya y ahora la envolvían, sintiendo su piel erizar.




"Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos."
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:




avatar
Kya
Human

Mensajes : 343

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Beyond {Trystan}

Mensaje por Trystan el Miér Sep 13 2017, 07:41

Tal vez era pronto para decir algo así, pero tenía la fuerte impresión de que al dejar de vivir en las cuevas, me había alejado de tanta obligación, filtrando responsabilidades y, obviamente, centrándome en lo verdaderamente importante: mi pequeña Eli, como así la llamaba de vez en cuando, con toda confianza. Tampoco me olvidaba de mi desafío. De hecho, quedé con Erah en entrenar por mi cuenta para no perder lo aprendido. Y tenía claro a quién acudiría. Mas, de momento, me tomaría la libertad de pasar unos días para acostumbrarme al lugar, al cambio y al comienzo de esa nueva etapa en mi vida que prometía ser intensa, dura pero con grandes beneficios.

Era tal la quietud, la calma del lugar, tan diferente al bullicioso agujero en las montañas, que nunca pensé que aquello pudiera existir, acostumbrado al ruido. Era fácil apreciar la tranquilidad y la paz contigo mismo cuando te alejabas del ajetreo de las alcantarillas y los incontables túneles de las montañas. Así, sí se podía disfrutar. Quizás, en esos momentos en los que la pequeña dormía y yo me quedaba solo con mis pensamientos, me dejaba invadir por los recuerdos. Por palabras dichas hacía años que no fueron significativas para mí pero que ahora cobraban todo el sentido.
Y otras tantas dejaban de tenerlo.

Suspiré por la nariz, regresando mentalmente al habitáculo de madera en el que vivía, a tiempo de ver a Eli golpear mi pierna con sus dos palmas mientras emitía un gemidito que denotaba pura diversión. Reía con suavidad cuando escuché el crujir del lecho cerca de mí. Alcé la mirada, girando ligeramente la cabeza para ver a Kya sentada en él. Tenía gesto desubicado y el pelo ligeramente revuelto que le daba un aspecto descuidado y encantador. No dejaba de despertar ese sentimiento protector que yo ya tenía con ella, con ese halo tan agradable que yo ya había visto. No tenía pinta de querer dormir más, por lo que me reacomodé sutilmente para encararla antes de articular:- ¿Cómo te encuentras? -pregunté con suavidad y media sonrisa. Podía decir abiertamente que estaba aliviado de que al menos, estuviera más tranquila que cuando la encontré. Reí con suavidad ante esa entonación irónica, aunque eso mismo no me librara de esa preocupación que ya tenía. Decidí levantarme entonces, tomando a la pequeña por sus costados-. Vamos, enana. -dije mientras me alzaba con Elianne, para moverme hasta el lecho donde Kya se había vuelto a tumbar. Con la fijación que tenía la niña con el vello de mi barba, moví la cabeza suavemente, en un movimiento de negación, para rozarle y que le hiciera cosquillas.
Decir que su risa infantil era la mejor canción para mis oídos, tal vez, fuera quedarse muy corto.
Justo al llegar, me senté justo en el borde, dejando que mi hija se pusiera de pie sobre mis piernas flexionadas-. Será mejor que no te levantes en un rato. -murmuré, desviando ligeramente la mirada a Kya-. Te diste un buen golpe en la cabeza. -enarqué ambas cejas, sin dejar de sonreír, antes de que la niña volviera a llamar mi atención con un gritito. En cuanto la miré, me señaló burdamente el odre que contenía su próximo desayuno y volvió a balbucear. Por el tono adorablemente contundente de esos ruiditos, casi diría que me estaba regañando por tardar en darle su ahora ansiado desayuno. Sonreí un poco más antes de ayudarla a sentarse en mi regazo. Pero justo antes de hacerme con el odre -que colgaba de mi hombro-, decidí ser buen anfitrión. Me levanté, sentando a la pequeña en mi antebrazo flexionado, inclinando el rostro para posar mis labios sobre su pequeña cabeza. Fui a la mesa, para rellenar un pequeño vaso de madera con agua dulce, de un pellejo que había rellenado antes de salir de las cuevas. Con el recipiente en una mano, y la niña en el otro brazo, regresé sobre mis pasos, sentándome en el mismo sitio que instantes antes-. Toma. Bebe. Te vendrá bien. -murmuré, tendiéndole el vaso a Kya, con toda la paciencia que pudiera aunar, dispuesto a esperar a que se incorporase ligeramente, para poder beber con comodidad. No había prisa de ningún tipo esta vez, teniendo todo el tiempo del mundo.
Aunque, no podía decir lo mismo de Eli, que visto que yo alargaba el tiempo para darle el odre lleno de leche con avena, optó por buscarlo ella con unos murmullos de molestia, bajo mi atenta mirada, claro.




De parvis grandis acervus erit
avatar
Trystan
Heartless

Mensajes : 1317

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Beyond {Trystan}

Mensaje por Kya el Lun Sep 18 2017, 08:13

Recostada en el lecho, ella encontró tranquilidad para cerrar sus ojos una vez más, como si saboreara ese no pensar demasiado por un poco más de tiempo, sintiendo su cuerpo abatido sufrir los dolores que ahora la hacían darse cuenta de lo cerca que estuvo de acabar realmente mal. Poco a poco abrió sus ojos de nuevo al escuchar esa interacción nueva de esa conocida y ronca voz, ahora llena con una desconocida ternura que no había en ninguno de sus encuentros logrado escuchar y ahora, se daba cuenta que era destinada a los oídos de aquella pequeña infanta que llevaba en brazos y jugueteaba dulcemente con la barba de este, quiso sonreír ante aquella enternecedora escena, pero algo deseaba quebrarse en su interior... una montaña rusa de emociones que se habían estado sumando desde aquel sueño que había tenido en donde lograba cerrar un círculo vicioso y destructivo que la había dejado agotada.

Estaba emocionalmente exhausta, luego el llegar a verse acorralada con terribles probabilidades por delante... no iba a aceptar nunca que tuvo miedo, porque creía que era demasiado pronto para que llegase a acabar de ese modo... y finalmente la llegada de ese pelirrojo que ahora se aproximaba a ella con esa pequeña en brazos, sentándose en el borde del lecho, formulando una sugerencia como buen médico auxiliar... su memoria le hizo recordar aquel golpe que la aturdió terriblemente y la hizo hacer un pequeño esfuerzo para espabilarse lo suficiente para saber que debía atender sus heridas- cierto... –musitó con voz suave, fijando sus ojos en aquella criatura que emitió un gritito. Logrando robarle una risa baja al ver aquel ímpetu con el cual ella parecía señalar sus deseos inmediatos.

Y algo muy dentro de ella se derritió al ver aquella forma en que el hombre sostenía a la dulce criatura, le derramaba amor y le llenaba de cuidados encantadores. Oh vamos...no siempre se veía a un hombre encargarse tan bien de una criatura de ese tamañito. Kya hizo cálculos mentales y asumió la edad de la pequeña con solo ver su nivel de desarrollo, de unos cuantos meses...era indudablemente hermosa... perdida en sus pensamientos por un lapsus de tiempo indefinido, solo observó como él se movía por la estancia y hacía lo que estaba haciendo (cosa que ni se dio cuenta por estar pensando en quien sabe que cosas), como caminaba de vuelta y finalmente se sentaba de nuevo y como si no lo hubiese visto, le tendía aquel vaso de madera.


Era como si le costase pensar claramente, asumió que eran todas las alarmas que estaban retumbando en su cuerpo por el dolor y por sus dispersos pensamientos divagantes que ahora la hicieron verse agotada y hasta débil. Irguiéndose con suavidad, para sentarse esta vez con mayor lentitud y extender sus manos, tomó aquel vaso que llevó a sus labios para beber.

Los ojos azules de la sanadora se posaron sobre aquella bebé que parecía ahora un poco exasperada, haciendo que algo en ella se removiera y la impulsara a extender su zurda con lentitud para acercar sus dedos a su pequeña cabecita y apenas rozar aquellas lanitas rojizas que eran sus cabellitos que apenas empezaban a formar pequeños bucles que seguro a una edad mayor, crearían ondas. Sintiéndose enormemente enternecida con solo escuchar sus balbuceos- ... es preciosa... –agregó con suavidad mientras apartaba su mano, queriendo ser ajena al sentimiento conmovedor que solía asaltarla cuando veía infantes así de pequeños y volvía a unirlas al sostener el vaso de madera entre las dos, sin realmente saber por qué estaba tan confusa, sin apartar sus ojos enternecidos de la pequeña de mejillas rosadas y de ojos tan claros como los de aquel hombre que ahora se permitía mirar por apenas unos segundos, encontrando las similitudes de su azul con el de la pequeña “Es su hija…” pensó con certeza, antes de desviar su mirada y analizar su sencillo entorno.

Se sentía fresco, el rozar de las ramas de los árboles... o... ¿el árbol? El enorme tronco de árbol, en medio de la estancia la hizo darse cuenta que, estaban en... ¿un árbol? Se permitió pasear sus ojos en cada detalle, rústicos cortes de madera, estructuras bien fundamentadas, la sencillez de un espacio que lucía acogedor- ... ¿donde estamos?... –preguntó con suavidad esperando no pecar de demasiado curiosa, ni incomodar a su salvador, con la esperanza ciega de una respuesta-... es acogedora... –dijo sonriendo para volver sus ojos a los de él antes de que estos, dieran con su morral de viaje y su mochila de sanación (que seguro él había subido mientras ella estaba inconsciente) y ahora descansaban en el suelo junto a una mesa pequeña que puede ver por sobre su hombro. Recordándole lo que tenía que hacer. Sus labios se separaron suavemente y en un exhalo demostró su falta de entusiasmo pero sin dudar en que era lo necesario, por lo que bebiendo un poco más de aquel vaso de madera, para refrescar su reseca garganta, disfrutó de esta antes de dejarlo al alcance de su zurda y así poder removerse y con un suave sonido ronco de molestia se comenzó a retirar la chaqueta de cuero, sintiendo dolor en su bicep derecho, su cuello y espalda, dejando a un lado la chaqueta para apreciar con detenimiento el enrojecimiento casi carmesí en su brazo donde uno de los sujetos le había aferrado con aquella violencia que le había descolocado con creces.

¿Sobre qué le habían estado cuestionando? Su padre, sí que era sanador, pero no estaba segura que lo demás tuviera sentido alguno para ella… alguna información importante buscaban que ella desconocía… alguna cosa que ella deseaba pensar era una simple equivocación...sin darse cuenta se había quedado viendo aquella marca en su brazo que seguro se oscurecería un poco más y como si Trys, hubiese leído su silencio escuchó sus palabras, haciéndola encontrar sus ojos con los suyos, reflejando la confusión latente, sacudiendo con suavidad su cabeza en respuesta clara a su desconocimiento de lo mismo que se estaba preguntando: ¿Quienes eran y que querían?- No tengo idea… -dijo entonces con suavidad mientras bajaba su mirada hacia sus piernas extendidas en el lecho y su terriblemente dolorido pie derecho que ahora la hacía inhalar-...no sé quienes eran… -habló con voz ronca, tratando de comprender, mientras extendía sus manos a la basta del pantalón y sus finos dedos trabajaron unas tiras de cuero entrecruzadas que ajustaban la misma, sus manos temblaron un poco por el dolor que asumió silenciosa, siendo único vestigio… el morder de su labio inferior antes de soltar el nudo y sentir como el cuero aflojaba su piel y finalmente podía doblarla y subirla poco a poco hasta abajo de la rodilla. Más cómodo hubiese sido retirar su pantalón pero por obvias razones, no era una opción.

Ella era fuerte.
Kya era una mujer fuerte cuya mente clara le permitía tomar decisiones rápidas en los momentos más cruciales de su vida. Pero en ese momento su inhalar tembloroso fue otra señal del dolor que ahora atravesaba sus nervios, a medida que ahora descubría su pie derecho herido. Básicamente su tobillo y puente del pie, estaban amoratados e hinchados dolorosamente. Sus dedos se movilizaron sobre la caliente piel y haciendo uso de sus conocimientos presionó buscando el hueso, sus ojos clínicos estaban fijos en aquella lesión que examinaba a conciencia, dándose cuenta del nivel de daño, con solo sentir ...no iba a poder caminar en un tiempo, al menos no sin apoyo alguno, por supuesto que cabalgar estaba fuera de la lista, como viajar y otras acciones que requerían esfuerzo, su cuerpo estaba fuera de servicio para cualquier actividad fuerte. Sus ojos se encontraron con los azules del pelirrojo por unos segundos antes de murmurar y volver a centrar su atención en su pie-...No está roto… -agregó.

Pero se veía horrible y no había que ser demasiado inteligente para saber que no podía esforzarse por apresurarse con su recuperación, no estaba en condiciones. No entendía que deseaban aquellos sujetos y con el pensamiento que si más de esos hombres buscaban lo mismo, no podría volver a casa y poner en riesgo la vida tranquila de su madre y su hermana, un dejo resignado se dibujó en las facciones femeninas que aturdidas, ahora solo acompañaban sus próximas palabras-... Me preguntaron por información...buscaban a un sanador...no dijeron nombres pero especificaron en sus preguntas sobre si yo era hija de este…. -sus dedos liberaron su lastimado tobillo que necesitaba atención. La muchacha bajó su vista para ver su mano izquierda vendada y recordó su audaz movimiento de tomar esa roca caliente y golpear al hombre en la cara y volvió la atención a su anfitrión. No tenía que decirlo para que él supiese que estaba comenzando a agobiarse por no comprender nada y el tener que lidiar con el dolor que ahora amenazaba con hacerla añicos.

Pero ella no era egoísta para poner al pelirrojo en aquella postura y deber, así que en un ultimo intento independiente de tomar el control de lo que sentía, musitó- será mejor que le des de comer o se pondrá de un humor terrible y parece muy dispuesta a regañarte… -agregó con tono divertido, aún a pesar de que el dolor la hiciese temblar ligeramente, mirar sus cosas y proseguir-... si me pasas la segunda bolsa de alli, me encargaré de todo… -dijo entonces con aquella intención de no ser una carga en aquellos menesteres que necesitaba atender para calmar un poco su tormento silencioso, tan acostumbrada a hacerlo todo sola, tan adecuada a nunca depender de nadie... que su ceguera no la dejaba ver que, esta vez no debía, ni tenía que hacerlo sola. ¿Estaba agobiada? Si, lo estaba… confusa y cansada, pero apelaba a su fortaleza para contener aquellas oleadas de emociones que la sacudían y encontrar sus ojos con sus iguales, descubría más allá de lo que podría esconder.




"Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos."
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:




avatar
Kya
Human

Mensajes : 343

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Beyond {Trystan}

Mensaje por Trystan el Mar Sep 19 2017, 19:58

Kya se veía realmente aturdida, razón de más para sugerir que se recostase y asimilara un poco mejor lo que había ocurrido. Yo no tenía prisa, desde luego. No iba a echarla, y menos estando herida. Primero me cercioraría de que aquel pie volviera a hacer sus funciones con normalidad antes de permitirle volver a su casa. Si es que aquello no era considerado un secuestro. Ese pensamiento, por un efímero instante, me hizo adquirir un gesto divertido en mi semblante, torciendo la boca a un lado y encogiendo la nariz. ¿Podría considerarse como tal? Kya no se había quejado al respecto. Eso contaba, ¿no?
Fuera como fuese, mis intenciones no eran nada hostiles o recelosas con ella, por lo que mi conciencia quedaba bien tranquila.

... ¿no era ridículo pensar en algo así a estas alturas?

Exhalé lentamente, cuando Kya hizo por incorporarse levemente y hacerse con el recipiente con agua. Una vez que lo sujetó, le sonreí por un momento, antes de volver a la pequeña que ya empezaba a protestar por no conseguir el odre por sus propios medios-. Está bien, princesa. Es tu turno. -enuncié, agarrándola suavemente por los costados para recolocarla en mi regazo. No pude evitar cambiarle ese gesto ligeramente congestionado con una carantoña que la hizo sonreír con diversión de nuevo. Así, volví a sentarla sobre mis rodillas, de lado, rodeándola con mi brazo, dejando que se recostara ligeramente. Con la mano que aún mantenía ociosa, alcancé el pequeño pellejo, lo destapé y se lo tendí también. Elianne inmediatamente alzó los brazos hacia su desayuno, ahora con gemiditos algo exasperados hasta que sus manos rozaron el cuero.
Satisfecho, con una sonrisa paternal y hasta bobalicona, observé cómo abría la boca antes siquiera de agarrar el odre de bebida. No tardó tampoco en llevárselo a ésta, en cuanto lo afianzó, comenzando a beber con demasiada rapidez-. No seas ansiosa, Eli. -la regañé, aunque no hiciera nada por hacerla ver que lo estaba haciendo mal. No obstante, la niña, a los pocos tragos, se calmó sola.
Para esos pequeños detalles, agradecí que muchas veces se hubiese quedado con Erah, y la redimida le hubiera acostumbrado a tener pequeñas costumbres a la hora de comer, como, por ejemplo, saber sostener el odre ella solita. Bajo mi supervisión, la niña fue desayunando, llenando el ambiente con esos soniditos al tragar. El murmullo de Kya me hizo levantar la mirada a la novedosa compañía y sonreír. ¿Preciosa? Claro que lo era-. Eso es porque salió a la madre. Yo soy demasiado cabezón, ¿recuerdas? -sonreí, con algo de diversión, vetando a mi mente que se fuera por un camino sinuoso y lúgubre que acabaría matando mi buen humor aquella mañana.

Volví a atender a la pequeña, aunque sólo me limitara a observar cómo seguía bebiendo, haciendo sus descansos pero sin apartar el odre de su boca. Una visión que me hacía sonreír, y a la pequeña en consecuencia. Un balbuceo amortiguado sonó en su pequeña garganta y algo de leche cayó por la comisura de su pequeña boca, ahora abierta por una dulce sonrisa. Con tranquilidad, alcancé un pequeño trozo de tela, y le limpié, antes de notar cómo se recostaba un poco más en mi brazo y seguía bebiendo.

Con la pregunta de Kya, me fue inevitable alzar la mirada a ella, siguiendo parcialmente la línea de sus ojos, hasta que ésta coincidió con mis zarcos orbes. Agradecí el añadido con una sutil sonrisa-. En mi casa. -contesté, enarcando una de mis cejas sutilmente antes de ojear rápidamente las tablas que confeccionaban aquella estancia-. Aunque, aún me falta terminar algunas cosillas y reforzar otras. -agregué enseñándole mi mano más cerca a ella, con algún que otro pequeño corte, hecho al tratar la madera. La otra mano estaba del estilo. Tan sólo esperaba un poco a que se me curasen. Tras enseñársela, le señalé un pequeño hueco que había en aquel peculiar tejado, para bajar posteriormente la mano. Sí, aún me quedaba mucho trabajo por concluir. Eli tosió suavemente, lo que volvió a llamar mi atención-. Pero ser padre a tiempo completo me limita bastante las horas de dedicación. -me encogí ligeramente de hombros. Cuidar de mi hija no era algo que me molestara en absoluto. Más bien, todo lo contrario. Por ese apego a ella que crecía un poco más por cada día que pasaba en su compañía, aprendiendo a cuidarla mejor aún, en cada ocasión-. ¿Verdad que sí, pequeña? -pregunté inocentemente, cuando volví a mirar a Elianne. Como simple respuesta, obtuve una súbita patadita en mi pierna, sabiéndola demasiado ocupada desayunando. Su reacción, me sacó una risa baja que reverberó en mi pecho, con un pequeño temblor, controlado y dulce.

En cuanto la sentí moverse, mis azules buscaron a Kya, observando con precaria tranquilidad cómo parecía esforzarse para quitarse tan sólo la chaqueta. En mi mirada, se denotaba reprobación por moverse, habiéndole dicho que no forzara y que reposara. Mis críticos y silenciosos ojos analizaron cada movimiento, deduciendo enseguida que, como buena sanadora, quisiese hacerse un primer análisis de lo que pudiera tener. No obstante, esa curiosidad aplacada la noche anterior, me abordó de forma inesperada, llevando mi interés por lo sucedido más allá de mis pensamientos-. ¿Conocías a aquellos hombres? -pudiera parecer que la respuesta era obvia, pero sí era sabedor de esas pequeñas vendettas entre deudores y acreedores-. O, ¿sabes qué buscaban? -inquirí, agachando la mirada, como si así alcanzara a ver aquel pie hinchado y seguramente de piel oscurecida. De nuevo, volví la claridad de mis ojos a su semblante, para ver un gesto que me hizo saber inmediatamente que le estaba doliendo. Kya palpó su pie, evidenciando su profesión una vez más, antes de corresponder mi mirada y anunciarme algo que yo habría podido deducir, si me hubiera esforzado en aunar síntomas. Yo había visto huesos rotos y, desde luego, el dolor no se comparaba al que la muchacha aguantaba de forma estoica… y ridícula, también.
No veía mal que, en sus circunstancias, se quejara un poco más, la verdad.
Debía ser defecto profesional, o algo así.
A saber.

Noté a Elianne revolverse, lo cual me hizo perder de vista a Kya por un momento. Ya le recordaría que no iba a dejar que hiciera esfuerzos mientras estuviera en mi casa, más tarde. Mi pequeña se había acabado prácticamente todo el contenido del odre, el cual pillé a tiempo de que se cayera. No derramó gran cosa al ser prácticamente avena remojada en leche-. ¿Ya terminaste, Eli? -pregunté de forma retórica, justo antes de volver a limpiar esas rebabas del desayuno que le quedaban. Con mucho más mimo que antes -por estar recién comida-, si cabía, la recoloqué en mi brazo, para poder jugar un poco con ella. Para no perder la costumbre, ella se limitó a hundir sus manitas en el vello rojizo de mi barba, riendo en el proceso. En lo que jugaba suavemente con la niña, Kya especificó un poco más su respuesta a mis preguntas. Fruncí el ceño, con aquella información. Estuve tentado de decirle algo, según hablaba, pero preferí mantenerme en mis cavilaciones, por si algo que supiese encajara en aquel cuadro. Pero no encontré nada relevante a mencionar más que… -. Por lo pronto, no tendrás que preocuparte. Aquí no te encontrarán. -la miré entonces, para ver una ansiedad tácita en sus cristalinos. La sentí confusa, perdida, con ese trauma vigente en su mirar, por haber sido víctima de un ataque así. Quise articular para tranquilizarla una vez más, comprendiendo su estado estresado pero en lo que abrí los labios, la pequeña gruñó. Mis ojos volvieron a mi hija, para ver como sacudía el odre -ahora oportunamente cerrado-, como si quisiera más. Reí entonces por la situación, sumándole el hecho de que Kya hiciera mención a la posibilidad de seguir dándole de comer. Finalmente, volví a asir a Elianne por sus costados, bajo sus pequeños brazos, para erguirla y ponerla de pie sobre mi regazo, sin que ella quitase las manos de mi barba-. Esta señorita no va a comer más por ahora . -negué con la cabeza, haciéndole cosquillas en sus pequeñas manos, hasta escucharla reír. Cosa que al final acabé haciendo yo también, una vez más. No podía evitar que una felicidad genuina me embargara cuando le dedicaba tiempo a aquella angelical criatura. Un vínculo entre la pequeña y yo, que crecía fuerte, sólido e irrompible.

Y por ese último comentario de la sanadora, ladeé un poco la cabeza, volviendo de golpe a la realidad de que necesitaba ciertamente atención médica pero también, descansar-. No voy a pasarte nada. -me giré a mirarla otra vez-. Necesitas descansar, Kya. -alegué, como si mi verdad fuese inquebrantable y solemne. Ella sabía perfectamente que yo tenía razón-. Si me das un rato te ayudaré a cambiar las vendas y podrás darme indicaciones de cómo hacerlo.  -quizás entablillar su tobillo para que no sufriera más, por ejemplo. O elaborar algún ungüento para aliviar la piel quemada de su mano. Estaba dispuesto a pegarme con esa faceta de sanador, desconocida para mí hasta ahora-. Pero pienso ser más que firme, diciéndote que vas a tener que asimilar que no te dejaré hacer absolutamente nada más que no sea dejarte cuidar, en los próximos días. -anuncié con contundencia pero sin ser severo en el tono. Al contrario, no dejé de emanar afabilidad, después de todo-. Te guste o no.  -concluí, con ambas cejas. Así me hiciera pucheros o cualquier otra historia, no pensaba ceder.
Kya necesitaba parar, por su bien.




De parvis grandis acervus erit
avatar
Trystan
Heartless

Mensajes : 1317

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Beyond {Trystan}

Mensaje por Kya el Miér Sep 20 2017, 08:12

Ver la interacción del pelirrojo con su hija, estaba ablandando todo en ella, causando que sonriera entre cada una de ellas y suspirara por el temperamento que mostraba de forma clara. Una boba sonrisa que distaba mucho de “divertida”, más bien contenía una enternecedora aura que no era habitual que ella mostrara con nadie... escuchar a la pequeña balbucear y hacer aquellos sonidos, logró que cierta nostalgia se dibujara en su semblante que no tardó en cambiar cuando encontraba sus ojos con los del resistente...más sonrisas, solo una espectadora silenciosa de aquel momento padre e hija que le estremeció emocionalmente de nuevo- De hecho... se parece mucho más a ti de lo que crees... y no, aparentemente no heredó lo cabezón del padre... –formuló bromista siguiéndole la broma- ... así que... por más que me cueste, te daré la razón en esta ocasión... –pero no fue hasta ese momento que dio con la interrogante del paradero de la mujer a la que él le atribuía la belleza de la infanta, teniendo una niña tan pequeña no era normal que estuviese fuera y él fuese quien estuviese atendiéndole...las madres solían ser más atentas y presentes en aquellos meses en los bebés tenían más necesidades (asumía esto por su conocimiento como sanadora, ya que había atendido infantes y madres por igual). Automáticamente la sanadora paseó la vista por el lugar una vez más, detallando ese entorno que les rodeaba.

El lecho tenía su cabecera contra la pared de madera, en la cual había una ventana a unos cuantos pasos a la izquierda, una piel recogida con un cordón dejaba pasar la luz del cálido sol que se hacía sentir, con sus aces que dejaban ver las partículas ambientales a contra luz, revoloteando en el ambiente de aquella forma tan peculiar. Más allá una repisa pequeña con algunos estantes casi vacíos, con dos cuencos y una jarra de madera, nada muy elaborado... suficiente para una persona. Sujeta al enorme tronco de árbol, una mesa redondeada era sostenida por una simple base al árbol y junto a la misma una silla y más allá un solo banquillo, que hubiese mantenido su atención si no fuera por aquella cunita donde seguro dormía la pequeña y de la cual sobresalía una mantilla, como si se hubiese desbordado sin querer, en el suelo una alfombrilla de piel gris amarronado, yacía portando sobre si una sencilla muñeca de trapo, junto a una bolita que indudablemente tenía pinta de juguete infantil, por aquellos rudimentarios colores, demasiado diluidos para saber con exactitud que se trataba de llamativos y fuertes detalles para distraer.

Una cuerda servía del árbol a una pared donde fue atada, como tendedero de ropa, ropa de los habitantes de aquella casa... y esta no incluía ropa de mujer. La estancia no tenía aquello que ella calificaría como el hogar cuidado por una mujer, no.… aquello tenía las pintas de ser la casa de... un padre que cría a su hija solo. Incluso el lecho no parecía hecho para compartirlo con otra persona y fue cuando se percató que era probablemente el único en todo el lugar. ¿Dónde había dormido el pelirrojo? Se sintió angustiada por la postura en la que estaba, ¿había descansado bien? ¿Había dormido siquiera? Era su casa... y por supuesto que se veía el trabajo y la dedicación que había puesto en ello, ese gesto de enarcar la ceja, la hizo alzar las suyas y contener el dibujado de una sonrisa pequeña que acompañaba aquel gesto silencioso de mera “admiración”. Los ojos de la sanadora se posaron en esa áspera mano que él le presentaba y mostraba claros signos de esfuerzo y trabajo extra; Tensó sus labios un poco y entre cerró sus ojos para torcer un poco la sonrisa en una muda “Oh Trystan...” moviendo sus ojos azules a aquel hueco que había donde él apuntaba... y algo se derramó sobre su corazón, haciendo que sus pupilas se dilatasen y conmovida admitiera que era la cosa más hermosa que había visto.

Inhaló profundo antes de escuchar lo que la sacó de sus dudas de inmediato “Pero ser padre a tiempo completo...” entonces no había una madre para la pequeña... con un movimiento de su cabeza trató de contener la emoción que pareció inundarla al pensar en lo que debía haber sido para él perder a la mujer que probablemente amaba... y solo quedar con aquella pequeña que ahora veía: observaba con absoluta adoración y amor, acunándola entre sus fuertes brazos como el tesoro más valioso en todo el universo, como le hablaba y la niña solo balbuceaba...y sin darse cuenta un suspiro escapó de sus labios, desinflando su pecho donde había contenido el aire y escuchaba las aves piar en el exterior, cerca y lejos, junto el sonido de las ramas y hojas rozándose con suavidad. Justo cuando él alegara que allí estaría a salvo, su atención volvió rápidamente para hacer que contuviese sus palabras por aquel lapsus de tiempo en que quería creer que así sería... porque no deseaba poner en peligro la vida de aquel padre y su hija por ayudarla. Pero la complejidad de lo que rodeaba a Kya y a Trys, iba a ser impedimento suficiente para que, si quiera algo como el dejarla ir, se asomase a ser considerado.

Quiso sonreír al ver esa nueva escena de padre e hija que, por segunda vez, amenazaba con derretir su corazón con tanta ternura, pero una expresión de sorpresa e incredulidad se reflejó en su semblante, sus labios entreabiertos, sus cejas alzadas y aquella media sonrisa junto al fruncir de su ceño le hizo entornar sus ojos y ladear su cabeza, ante esa rotunda negativa que el pelirrojo le dio, de inmediato y sin titubeos al respecto.

¿Descansar? Claro que necesitaba descansar, ella lo sabía, pero no quería suponer una carga para él mientras tuviera conciencia y capacidad motora... de tres extremidades. Bien, parecía un pensamiento absurdo, pero eso no quitaba que él no podía darle ordenes que nadie en su vida le había dado... “en realidad si puede...” pensó una vocecilla furtiva en lo más profundo de su consiente “oh cállate...” pensó para sí, era su casa, ella estaba herida y él era quien le había salvado el trasero de aquella situación que podía haber acabado con su vida “se lo debes” pensó aquella vocecilla que ahora conflictuaba con su orgullo mordaz y la había obligado a entrecerrar sus ojos fijos como dardos en sus iguales, acompañados por el timbre afable que utilizaba para expresar su sinceridad-...Sé que tengo que descansar... – acotó entonces relajando su semblante a uno más solemne “pero has hecho ya demasiado por mí”, pensó, pero por algún motivo sus labios no formularon aquello de ninguna manera.

No le gustaba.
Era extraño, era raro... era desconocido para ella que alguien más se encargara de algo que ella misma había hecho toda su vida. Cuidarse
. La mayoría de las personas, amarían ser cuidados por alguien, no hacer nada ellos mismos y que alguien más se asegurara que estaban bien... porque en ese mundo lleno de personas egoístas que solo buscaban su propio interés era desconcertante escuchar ese “no te dejaré hacer absolutamente nada más que no sea dejarte cuidar” y no asustarte por eso, por lo que se podía llegar a sentir ante semejante montón de palabras con grandes y densos significados. Significados que ahora estaban haciendo un profundo eco en ella... con su corazón resintiendo aquel perturbador síndrome de “No-me-lo-puedo-creer” que ahora la dejaba con el “PERO” dibujado en su rostro... casi tan transparente como gritar “Estás bromeando, ¿verdad?” 


Sus ojos azules no se apartaron de los ojos de él en lo absoluto, clavados en ese cielo imperturbable de matices brillantes y profundos que como espejos reflejaban si era posible decirlo con una indudable perfección cristalina. Inconsciente de que ahora mordía su labio inferior, como era costumbre suya cuando un bestial dilema se presentaba sobre ella... con un aguijonazo de ferocidad que centelleaba en sus propios espejos para decir con contundencia lo que marcaría su postura en toda aquella situación- ... Bien... pero no voy a dejar que te incomodes por mí... ¿Dónde dormiste anoche? ... – dijo esperando a que él le diera una respuesta, mientras entrecerraba un poco más sus ojos y a su respuesta agregaba- ...bueno...tienes dos opciones...compartimos cama...para que descanses propiamente... o tomas algunas de mis cosas de viaje y haces un segundo lecho provisional, hasta que pueda devolverte el tuyo... –dijo palpando con su mano derecha el lecho con una enorme sonrisa y aquella necedad tan característica de ella que igualaba las condiciones, que luego fue relajando hasta que agregó con suavidad- ...me sentiré mejor, más tranquila y.....-tenía que darle algo a cambio de aquello, pero... ¿Qué?- ... prometo descansar e intentar dormir... –murmuró entonces con picardía-.... bueno, dormiré... –mejoró la oferta para que él aceptara.

La sanadora se recostó de lado en el lecho apoyando su cabeza en sus brazos, como si se acurrucara, mientras le hacía ojitos para poner algo más de empeño en que aceptara aquel “trueque” para sentirse menos abusiva e invasora de espacio. A su nariz llegó nuevamente aquel aroma, ese olor que ahora era familiar y la envolvía dejándole un pequeño tintineo interno que la hizo relajar un poco más su postura “solo quiero asegurarme que también estarás bien...” pensó para sí, quedándose mirándolo con atención...mientras los dedos de su mano derecha acariciaban las pieles y en ese silencio donde solo los pajarillos y los balbuceos de la pequeña eran escuchados...sintió como aquella burbuja nueva se formaba...y su respirar marcaba el compás de sus latidos... y sus latidos marcaban una melodía que en ese segundo, hablaba de aquella misteriosa sensación de que no era necesario hablar para hacerle saber lo que sentía...moviendo sus ojos desde aquellos brillantes rizos rojizos, la naciente de su barba que contorneaba su fuerte mentón...

Sus labios y luego su nariz.
Sus ojos determinados y llenos de aquel ímpetu que había visto la primera vez en su granja, Trystan era un guerrero... pero uno con un corazón tan dulce y apacible...
un cosquilleo en su mano le hizo finalmente desviar un poco sus ojos hacia sus dedos que ahora jugueteaban con las pieles y recargaba su cabeza en uno de sus brazos para suspirar y acurrucarse un poco, antes de volver a verle desde su postura y entonces... esbozar una sonrisa... calma... dulce- ...tomate tu tiempo... –susurró por fin, con una voz más suave y sedosa, haciendo alusión a ese “Si me das un rato te ayudaré a cambiar las vendas y podrás darme indicaciones de cómo hacerlo” que él había formulado antes y ella no había respondido aún.




"Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos."
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:




avatar
Kya
Human

Mensajes : 343

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Beyond {Trystan}

Mensaje por Trystan el Vie Sep 22 2017, 17:08

Reí con suavidad por su contestación a mi broma, consiguiendo que mis hombros temblaran y esa risa sonara grave en mi garganta-. Por suerte. -contesté, con media sonrisa. A esas alturas, aún no tenía del todo claro lo que mi pequeña había heredado de mí y qué no. Lo que sí tenía claro era se pareciera más a mí o no, sabía separar el amor que tenía por Elianne, del dolor de haber perdido a su madre.
Porque también había llegado a mis oídos, todos esos casos de niños que son abandonados por los padres que alegaban que se parecían demasiado a la pareja pérdida, como para sobrellevar una convivencia con sus retoños.
Algo demasiado egoísta, al fin y al cabo.

Y a mí me había hecho demasiada ilusión ser padre y tener la oportunidad de cuidar a mi niña. Personita a la que dediqué unos momentos, en lo que Kya mantenía su silencio. Algo me decía que observaba. Lo que ya no sabía decir era el qué. Aquel lugar y la pequeña eran algo totalmente nuevos para ella. Al menos, en lo que la conversación iba avanzando y le iba hablando, ella sonreía de formas diversas, dándome a entender que iba asimilando todo, poco a poco. Tampoco era que quisiera abrumarla con información que pudiera no interesarle. O, por el contrario, ¿acaso era que quisiera sonarle interesante?
Nah, no era el caso…

Pero sí pareció pillarle de imprevisto mi contundente negativa para contribuir a que ella sola sanara sus heridas. No lo veía conveniente, sencillamente. Se había dado un fuerte golpe en la cabeza y, de seguro, su herida en la mano, por leve que fuera, sería un impedimento para hacer su trabajo con normalidad. Su murmullo evidenció que era consciente de que debía descansar. ¿Por qué demonios no lo hacía, entonces? Un leve gesto de incomprensión se dibujó entonces en mi rostro. Tampoco era que quisiera entender sus razones cuando estaba la evidencia irrefutable de que no era momento de que ella pecara de independiente y autosuficiente. Y menos si había alguien dispuesto a ayudarle, como era mi caso. A pesar de que compartía con ella, el afán de no depender de nadie, yo no era tan obstinado ni me empecinaba en el caso de que fuera evidente que necesitaba ayuda. O al menos, no tanto como ella.
Ya había podido comprobar su fuerte tenacidad aquella vez que nos cruzáramos en Talos.

Esos instantes en los que Kya asimilaba esa situación en la que no podría hacer gran cosa, ambos nos miramos, con cierto desafío tácito en sendos pares de orbes cristalinos. Para mí no fue un momento incómodo. Se me antojó un renovado agujero temporal, en el que no existía nada más. Por cada ocasión que nuestras miradas podían encontrarse así, sentía que la conocía un poco más. Algo difícil de justificar, si es que había justificación alguna que yo pudiera alegar.      

Finalmente, sonreí, torciendo sutilmente esa curvatura de mis labios, cuando Kya pareció capitular. Pareció. Pues enseguida abordó condiciones que compensaran el hecho de estar convaleciente y dejar que la cuidara- No es incomod-... -fruncí el ceño, extrañado por su pregunta, a la que tardé en contestar un par de segundos más:- Pues… -giré la cabeza y le señalé un par de pieles superpuestas que había al lado de la cuna-. Ahí. ¿Por qué? -inquirí al tiempo de volver a mirarla. Me divirtió esa mirada entrecerrada, crítica e intrigante. Y fue entonces, cuando siguió hablando, mencionando mis opciones. Enarqué una ceja, curioso, deslizando mi mirada a la cama por un segundo, antes de volverla a la suya, justo para verla palmear el lecho con su mano. Según fue añadiendo, yo amplié mi sonrisa, hasta el punto de reír con suavidad, sin intención alguna de aceptar o denegar esa oferta-. ¿Tanto te gustó dormir conmigo el otro día? -bien, me fue inevitable formular esa pregunta. No tenía la intención de que me contestara, porque, ¿realmente quería saberlo? Tan sólo pretendía ponerle en el apuro, por pura diversión. Me era en extremo fácil relajarme así con ella. Terminé riéndome cuando noté ese color rosado en sus mejillas-. Por tu sonrojo, creo que me hago una idea de la respuesta. -añadí con cierta picardía, y hasta gesto burlón, a pesar de tener presente que, sólo quizás, le incomodara que reincidiera en el tema. Por eso, aproveché para apartar mis azules de la sanadora y volver a deshacerme en monerías con mi hija-. Vamos, princesa. Papá tiene cosillas que hacer. -enuncié mientras me levantaba. La incorporé hasta hacer que ella se mantuviera erguida, con su pequeña cabecita a la altura de la mía. Ese pequeño pero intenso abrazo que me dio, me hizo pensar que entendió mis palabras, y aquella era su silenciosa réplica a que yo dejara de tenerla en mis brazos. Pero no emitió sonido de protesta.
Me derretía que fuera, a su tan corta edad, tan discreta. Como lo había sido yo de pequeño, al medir y contar mucho las palabras dichas o ese carácter introvertido. No obstante, Elianne sonreía a todo el mundo y enseguida tomaba confianzas.
Claro que, ya vigilaba yo con quien juntarme para que mi pequeña no corriera peligro.

Repasé su espalda con una caricia suave y lenta, en lo que me acercaba a su cuna. Noté cierta presión en su abrazo entonces, lo que me hizo concluir que tal vez se pensaba que la fuera a dejar allí-. Eh, tranquila. -murmuré, ladeando la cabeza para besar sus cortos cabellos claros. Me terminé agachando pero sin llegar a la cuna donde solía dormir ella. En su lugar, me hice con esa muñeca de trapo que yacía en esas pieles que usaba de zona de juegos y aquella bola pintada, rellena de arroz que hacía de sonajero cuando la pequeña lo agitaba. Volví a erguirme con ella y esos dos chismes por los que Eli mostraba predilección, regresando donde ahora yacía Kya, observándome con una suave sonrisa-. Si bien te vas a dejar cuidar… no te creas que te voy a tener sin hacer nada. -avisé antes de volver a sentarme. Pero esta vez, más cerca de ella, dejando a la niña sentada en la cama. Elianne se mantuvo atenta a mi mirada, hasta que le zarandeé sutilmente la muñeca-. Mira quien vino a verte. -canturreé, en lo que mi hija sonreía abiertamente y lanzaba los brazos para coger aquel juguete de trapo.
Pese a que la cama no era para dos personas, era bastante ancha. Así Elianne y Kya podían estar en ella sin problemas de espacio. Fue la sanadora a quien dirigí mi mirada entonces-. ¿Te importa vigilarla mientras me das indicaciones? -inquirí, con media sonrisa, antes de asegurarme que la pequeña no se caería. Con esto, volví a levantarme para, ahora sí, alcanzar sus pertenencias y acercarlas al lecho. Me mantuve pensativo un par de segundos, antes de concluir que-. Será mejor que primero tratemos el pie.... ¿Ves necesario entablillarlo? -pregunté, haciendo acopio de recuerdos y ocasiones en los que aquello se daba. Ella ya había mencionado que no estaba roto, pero, sinceramente, quizás venía bien, para no forzarlo mucho.




De parvis grandis acervus erit
avatar
Trystan
Heartless

Mensajes : 1317

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Beyond {Trystan}

Mensaje por Kya el Vie Sep 22 2017, 21:22

Aquella pregunta la sacó de onda al instante, la sanadora no se esperaba aquel recordéris que le hizo hacer retroceso hasta aquella noche en aquel lugar donde habían pasado la noche... y donde por primera vez había dormido la noche entera hasta el amanecer...junto a él...con él... el aire que se contuvo en sus pulmones que se contrajeron si eso era posible, no escapó ni por un instante y de paso, sintió una oleada de calor que le subió desde la espalda baja, por toda su columna hasta su nuca y que se extendió hasta sus mejillas, que fueron el tope, enrojeciéndose junto a sus orejas ante tal pregunta que le recordó una situación extraordinaria en la vida de la muchacha. La muchacha entre cerró sus ojos y estuvo tentada a darle un empujón, si no fuese porque estaba con la pequeña en brazos- mimimimi.... – refunfuñó bajito casi para sí misma, en respuesta de aquella sonrisa pícara que dejaba notar al continuar hablando tan burlón.

Esa noche, era un agujero negro en la rutina que había tenido por mucho tiempo, algo que nunca había pasado y se había quedado secretamente en el corazón de la sanadora, incluso aquel desayuno que tomaron juntos luego...cada memoria se sentía tan palpable como... la suave brisa que ahora acariciaba la piel de su rostro y se removía en ella como un aura densa y fresca. “Oh...” pensó para si en ese instante en el que apenas pudo formular algo, pero sus labios dibujaban una pequeña “o” por aquel momento en que había dado con ese sentimiento. ¿En serio? Los ojos de la sanadora permanecieron fijos en los del pelirrojo un poco más, observando como volvía a mirar a su retoño, ese modo en que expresaba cariño y mucho amor por esa niña, dejando escapar muy de a pocos el aire que había contenido por quien sabe cuántos minutos y ahora se sentía insuficiente, inhalando con suavidad como si buscase abastecer sus recién empequeñecidos pulmones y dejara escapar este en la búsqueda de ese punto donde pudiese respirar libremente por fin.

El sol que ingresaba por aquella ventana cercana, el cómo las partículas ambientales revoloteaban a contra luz y el sonido de la brisa le daba una sensación atemporal que la hipnotizaba. Apreciando el amor con el que aquel hombre cargaba a la pequeña y levantándose se encaminaba hacia la cuna para alcanzar alguna cosa y como la niña se aferraba a él...como este besaba su cabecita y hacia todo aquello protegiéndole con tanto amor y recordándole que era su mundo con gestos silenciosos. Mientras ella buscaba salir de ese estado en el que estaba, en el que quiso escaparse antes de que calase más profundo, que hacia mella y sacudía todo en ella. Confusa... totalmente descolocada... como si una onda expansiva causara que el universo que estaba dentro suyo convulsionara y se desarmara, cayendo a pedazos, transformándose... tomando un poco de aire nuevo entre sus labios... que contuvo antes de imprevistamente. Exhalar.

El tiempo en que estuvo recostada en el lecho, apenas si había movido sus ojos de la figura masculina y su pequeña, tensando sus labios apreciando como se desenvolvía y como se acercaba a ella de nuevo murmurando aquellas palabras, conforme se alzaba de nuevo y veía como frente a ella quedaba esa bolita de amor. Quiso decir algo, pero quedó silenciosa... la risa de la pequeña, removió aquel lado suyo que le traía tanta nostalgia, sus ojos vieron aquella dulzura y la forma en que él le mostraba aquella muñeca... y algo en ella se desbordó de repente, recordando una discusión que había tenido con su madre “¡deberías asentarte y crear una vida! Luego se te hará más difícil” le decía y ella se había rehusado a aceptar asentarse porque... pues porque creía que no lo merecía, ese mundo no lo ameritaba... la situación no lo ameritaba. Durante sus viajes en su adolescencia, tuvo varias oportunidades de llegar a algo con alguien, pero nunca resultaba a nada... por su constante temor a no estar lista, prefería evitar llegar a mucho más... fue cuando en aquel tiempo en Isaur, consultó a uno de los sanadores amigos de su padre para que le ayudara a tomar la decisión que la perseguiría por el resto de sus días: Beber un té preparado específicamente para evitar un embarazo si llegase a intimar propiamente con alguien. “Debes tomarlo con cautela...” le decía el sanador “solo cuando realmente lo necesites” ... “puedes perder tu fertilidad si lo tomas demasiado”. Desde ese momento... ella se apartó de toda posibilidad de permitirse sentir algo por alguien o desear algo más como lo era, el plantearse tener una familia. Y se sentía tan culpable, como cansada al recordar aquella discusión en la que él, le había dicho que deseaba tener hijos con ella y por supuesto que ella había dicho que no.

No habían consumado nada, pero la sola idea de aún poseer la mezcla de hierbas de Poleo y Neem en aquel frasco que guardaba como oro en polvo. La hizo romper sus ilusiones al decirle que ella no deseaba nada más. Que esta era ella, si la quería bien... si no, también. Esa misma noche abandonó Isaur con su padre para viajar a Puerto Krosan y nunca más volver a verlo y no le extrañaba, lo cual era significado claro de que:


No era el indicado.

A medida que el tiempo pasaba veía cada más difícil que llegase a existir alguna posibilidad de que pudiese cumplir con ello y eso la estaba desarmando de a pocos... por ello cuando sus ojos vieron como la pequeña estiraba sus pequeñas manitas hacia aquella muñeca, quiso llorar... pero ya acostumbrada a ser una mujer entera, solo tragó saliva forzosamente antes de levantar los ojos y fijarlos en el pelirrojo, primero con sorpresa... como quien no esperara le fuese otorgado aquel hermoso premio (el de cuidar a la pequeña), volviendo sus ojos a ella, antes de sonreír y negar, en clara respuesta de que no le importaba vigilarla para nada. Haciendo acopio de valor para con una cautela medida, abrir sus piernas y crear con estas un cerco seguro antes de atreverse a tomar a la pequeña y acercarla un poco más con cariño de modo que su pequeña espaldita daba contra ella.

La niña alzó su mirada hacia ella como si se extrañara de la nueva persona que la tomaba, primero la miró con seriedad y Kya la miró igual, ambas se miraron y la sanadora le sacó la lengua de forma divertida y entonces la niña soltó una carcajada que hizo a la chica reír aliviada de que no llorara por su compañía- Hola... –saludó con ternura mientras los dedos de su mano derecha acariciaron sus cabellitos y peinaban estos con suavidad, tomando la muñeca que había abandonado cuando se habían mirado e imitando una voz pequeña y aguda movió a la muñeca como si esta tuviese vida- “Hola!” – e hizo que la muñeca la abrazara, acción que la niña correspondió junto a otra risa divertida por las cosquillitas que seguro recibía de parte de los cabellitos de lana de la muñeca en la carita de la pequeña, que río... y río, logrando que algo dentro de la sanadora se derritiera y ansiara escuchar más de aquella risa que ahora reflejaba tanta alegría e inocencia.

Levantó su mirada con unos cuantos segundos de atraso ante la pregunta a la que sonriendo negó- ...No.… uhm...- pensó y trató de enfocar su atención en la materia, pero la niña le sacó otra sonrisa cuando con un gritito la hizo volver a verla- ¡mua! –emitió como si le lanzara un beso que hizo a la pequeña carcajearse de nuevo- No va a ser necesario entablillarlo, pero si una venda firme ayudará...pero primero vas a hacer un ungüento para ayudar con el dolor y la inflamación...-dijo entonces ya prestando atención completamente-  en mi maleta cruzada vas a ver una caja mediana...junto al libro que llevo siempre... –dijo esperando que sacara la caja, era mediana, recubierta de cuero con un broche como cierre, cuando Trys la abriese encontraría una serie de frascos, todos etiquetados y tapados, cada uno con hierbas de distintos colores y en una buena letra cursiva decían los nombres de cada hierba- ....dentro de mi bolsa hay un tazón pequeño y una cucharilla de metal...los vas a necesitar....-la niña observó lo que hacía su padre y casi como si aquello fuese un llamado, hizo la tentativa de querer ir, pero Kya la retuvo y le besó la mejilla y le hizo cosquillitas en la pancita para que esta riera y se distrajera de su cometido- ÑAMÑAMÑAMÑAM....-dijo mientras capturaba un poco su mejilla con sus labios como si la mordiese, causando más risas y más risas, volviendo su atención al pelirrojo con una sonrisa amplia- busca entre los frasquillos uno que diga “Nébeda” –dijo mientras extendía su mano derecha para tomar el diario y  abriéndolo, buscaba una página en específico, encontrando lo que buscaba le mostró al pelirrojo el dibujo de una planta de hojas dentadas, con notorias venas de salvia y que se extendía creciendo hacia arriba y en su topa habían pequeñas florecillas blancas/amarillentas con puntos rosados o purpura-....los gatos aman esta planta...huele muy similar a la menta, así que puedes llegar a confundirla y está en abundancia siempre donde hay ruinas o terrenos con mucha tierra suave... –explicó, para que él supiera donde encontrarla- ...toma el frasquillo y vierte un poco del aceite en el tazón... una media medida... así está bien...-dijo mientras le indicaba como hacerlo.

Espero a que cerrara el frasco y luego ella le mostró otra flor dibujada, esta si no estaba coloreada-…esta flor es la Pasiflora...es encontrada siempre como lianas, crecen solas así que puedes guiarte por su color y olor… su flor es grande, de color blanca, amarillento. Con tonos suaves, sus pétalos eran blancos rodeados por una triple corona... –dijo indicándole con suavidad mientras volvía a hacerle cosquillitas a la pequeña- ... echa una medida del aceite en el tazón...solo mézclalos bien y derrámalo sobre la inflamación... –esperó que lo hiciera para suspirar ahora un poco más concentrada- …ahora coloca tu pulgar en donde se supone está el hueso del tobillo y tu dedo medio del otro lado y esparce el aceite masajeando circularmente...profundo...-dijo con suavidad, sabiendo que le dolería al inicio, inhalando antes de que él empezase con ello y ella emitiera un suave quejido-....continua...espárcelo bien...-dijo con voz más baja mientras se concentraba en los balbuceos de la pequeña y conforme el tiempo pasaba, el dolor comenzó a disminuir...al punto que finalmente respiró profundo relajándose y pudo explicar con mayor tranquilidad- ....el aceite de ambas plantas alivian el dolor y ayudan a desinflamar los músculos, cuando son usadas de este modo... –dijo con un claro alivio.

Acción seguida por el vendaje que ella le indicó donde estaba, hasta que finalmente estuviese bien puesto y pudiesen empezar con la mano izquierda. Al retirar la tela que la cubría, reveló las quemaduras, que no fueron graves, de primer grado en pocas palabras. Ya que la roca no estaba metida directamente entre las llamas, pero si había estado cerca, por lo que la piel estaba enrojecida y sensible, en su palma y las yemas de sus dedos. Ella le indicó aquel que contenía cristales transparentes blandos, era Aloe y con eso bastaba para las quemaduras superficiales que se sintieron aliviadas en el momento que hizo contacto con su piel, esbozando una sonrisa más relajada, esa no necesitó vendarse, era mejor si quedaba descubierta mientras aquella resbalosa medicina se secaba sobre su piel. Y luego pasaron a la contusión en su cabeza, el golpe había roto un poco la piel, con un paño mojado el pelirrojo logró limpiar la herida y ver que el corte no había sido tan grande...por lo que no necesitaba costura ni nada más que una desinfección rápida que ardió un mundo gracias a que la mezcla tenía Laurel en infusión que gracias a los dioses ella llevaba en su kit que llevaba siempre y lavanda. Una vez terminado todo, la sanadora se veía mucho más relajada.

Significando que el dolor había sido controlado y ahora solo se sentía cansada por este. Una sonrisa dulce se dibujó en sus labios y finalmente pudo apoyar su espalda en la pared de madera que servía de respaldar al lecho donde estaba descansando-...Gracias... –murmuró al pelirrojo antes de finalmente bajar sus ojos a la niña que jugueteaba con la muñeca- ¿Cuál es su nombre? –preguntó por fin, en ese momento de mayor calma, ambos guardaron silencio, escuchando los balbuceos de la pequeña, solo roto ese silencio por el pelirrojo que dijo un nombre-... Elianne...-repitió la sanadora, mientras sus dedos de la mano derecha acariciaba sus cabellitos y la veía juguetear con la bolita que ahora llenaba de babas de la forma más adorable que ella pudiese haber conocido, una atontada sonrisa se dibujó en sus labios antes de sacarle otra risa a la pequeña al tocar su naricita.

Se había portado de maravillas durante toda la cura, primero la sanadora la había distraído con la muñeca y luego terminaron con aquella pelota que resonaba y vibraba por su contenido que seguro eran granos dispuestos a hacer ese sonido y así distraer a la pequeña- Anne... –murmuró por lo bajo más para sí misma que para el padre de la niña, pensando en ese diminutivo de su nombre que le parecía muy lindo, muy dulce. Así como ella... quizá pecó de lenta y distraída pero no se percató que se quedó viendo a la criatura juguetear con aquella fascinación cariñosa y cálida que ni ella misma pensó podría llegar a sentir, antes de finalmente levantar su vista y encontrar sus ojos con los del pelirrojo, viendo los reflejos de luz que los hacían ver cristalinos... tan puros y frescos... llenos de una genuinidad y sensibilidad tan nueva. Quizá por la presencia de su pequeña y eso le hizo esbozar una sonrisa, sin darse cuenta que contenía una mayor dulzura inexplicable.




"Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos."
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:




avatar
Kya
Human

Mensajes : 343

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Beyond {Trystan}

Mensaje por Trystan el Sáb Sep 23 2017, 10:17

No pensé que Kya llegara a implicarse al nivel que lo hizo cuando le pedí de forma sutil que cuidara de la pequeña. Observé, en lo que volvía a la cama con su cosas, cómo se había incorporado y puesto a Eli entre sus piernas. Lógicamente, la pequeña miró a su nueva compañía con una seriedad que no le duró mucho a ninguna de las dos. Sin saber por qué razón, me alivió mucho que Elianne aceptase a Kya de buenísimo grado y desde el primer momento. De hecho, todas esas atenciones que le daba, llamaban mi atención, y hasta me sorprendía ver esa faceta tan escondida de la sanadora.

Esperé con paciencia a que ella decidiera prestarme a mí la atención, después de formular la pregunta. No era que me sintiese celoso... Espera, ¿qué? ¿Celoso de mi propia hija? ¿Qué estaba diciendo? ¿Acaso era posible?
Pero, ¿qué demonios estaba pensando?
Sacudí mi cabeza sutilmente, casi divertido por mis propias elucubraciones. Tildándolas de pura fantasía, claro. ¿Cómo iba a sentir algo así de un bebé? Y también por una mujer que apenas conocía. Aunque sí era verdad que con Kya... tenía esa singular sensación de que la conociera más de lo que abarca la confianza en tres momentos distintos de la vida.

Como si tuviera la habilidad de elegir el momento preciso, la sanadora me habló entonces, comenzando a darme las instrucciones pertinentes, junto con explicaciones que me vinieron bien para entender la función de cada cosa según me disponía a sanarle el pie.
Sanar.
Como si yo lo hubiera hecho toda mi vida, ¿sabes? Sobraba decir que iba con precaución, casi con temor de apretar demasiado o hacerle más daño del que debiera. De hecho, en cuanto tuve el ungüento preparado y comencé a aplicarlo en su pie, noté abiertamente cómo se tensaba y gimió ligeramente. Fue por esto que paré, volviendo a mirarla. Mis azules expresaban ese miedo a estar haciéndolo mal, lanzando una pregunta que se quedaba en el iris cristalino de mis orbes. Ella, sin embargo, me animó a seguir, en lo que volvía a prestar total atención a la pequeña para sobrellevar mejor el mal trago.  Yo, por mi parte, seguí, como bien me había dicho, mucho más despacio y, aunque tuviese que apretar a veces, llené mis movimientos de suavidad. Finalmente, Kya pareció recuperar la suficiente entereza como para explicarme por qué aquel ungüento era mejor que entablillar la extremidad.

Proseguí a curarle la quemadura de la mano y después la herida de la cabeza, sin perder atención a cualquier indicación que me diera. Fue con esta última, con la que más me alivié. Primero porque no era tanto al final y segundo, porque mi nariz llegó a captar ese aroma que emanaba del cabello de Kya,que había resultado ser balsámico para mi tensión, al parecer.

Sonreí por su agradecimiento antes de incorporarme de donde estaba, para recoger todos los utensilios y remedios usados-. No me las des. -enuncié con despreocupación-. Sólo he hecho lo que tú me has dicho que haga. -me encogí de hombros suavemente, antes de que un latigazo recorriera mi columna, con un intenso escalofrío, sin razón aparente. Terminé de recoger sus cosas y me llevé aquella bolsa-maletín a la mesa, justo antes de que Kya me preguntara por el nombre de la pequeña. Al saberlo, ella lo repitió como una pequeña letanía que la hizo sonreír.

De vuelta con ellas, me volví a sentar en el borde de un lateral de la cama, justo para que mi hija emitiera un gritito y, con la más grande de sus sonrisas, soltara la bolita aquella que andaba babeando y gateó hasta mí. En lo que mi niña me alcanzaba, escuché ese murmullo de Kya, que me hizo mirarla, para encontrar de nuevo nuestras miradas. Esa sonrisa de ternura renovada se me contagió, justo cuando sentía los golpecitos característicos de la pequeña, para agarrarse. Dejé que intentara ponerse de pie, apoyándose en mi costado y hasta en esa mano que yo puse a su disposición para que se apoyara. Apenas fueron dos segundos en los que su cuerpecito, de pie, se tambaleó antes de caerse suavemente de culo. Sólo entonces pensé lo rápido que me parecía que Elianne crecía-. Ven aquí, juerguista. -murmuré antes de tomarla en brazos contra mi torso, para ver cómo se acurrucaba ella solita, por la costumbre-. No sabía que se te daban tan bien los pequeños. -enuncié con una ceja ligeramente enarcada. Era algo que podía haber deducido, quizás, por su profesión. Aunque podría no ser evidente.

Recogí también esa muñeca de trapo y la bolita antes de articular:- Anda, túmbate y reposa un poco. -tal vez, ahora que se veía aliviada por la cura, pudiera relajarse lo suficiente para dormir sin molestia-. Iré a buscar más de esas plantas para darte después un poco más de ese ungüento. ¿De acuerdo? -comenté, incorporándome de la cama.
Dar un paseo por el bosque con la pequeña, se veía un plan excelente. ¿Por qué no aprovecharlo?




De parvis grandis acervus erit
avatar
Trystan
Heartless

Mensajes : 1317

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Beyond {Trystan}

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.