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I learned the Norse gods came with their own doomsday - Valeria e Ilianna

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I learned the Norse gods came with their own doomsday - Valeria e Ilianna

Mensaje por Fafnir el Lun Ago 14 2017, 00:21

Sigurd no sabía cuánto tiempo llevaba allí, ni por qué le mantenían con vida. Pero allí estaba, sentado a la intemperie, con el torso desnudo y sus brazos envueltos en vendajes. Sus muñecas atadas a su espalda. Llevaba unos pantalones que le venían grandes ajustados a su cintura con otra cuerda.
Le habían despojado de todo, incluso de su querida Bodbh. Pero sabía que no se desharían de ella fácilmente porque las armas eran un bien muy preciado en los páramos. Cualquier cosa podía suponer la diferencia entre la vida y la muerte en una tierra tan inhóspita como aquella. Y las armas eran una gran ventaja sobre el enemigo.

Les había escuchado hablar. A ellos. A los habitantes de ese poblado nómada. No podía comprender todo lo que decían porque hablaban en una lengua diferente a la del resto, pero algunas palabras eran compartidas, así que Sigurd entendió cosas sueltas. "Atado" "vivo" "muerto" "espía".
Fafnir habría rodado los ojos y maniobrado para deshacerse de sus ataduras. Habría buscado al líder de la tribu y le habría arrinconado buscando respuestas.
Pero Fafnir había muerto.


La leña de la que se alimentaba el fuego de la gran hoguera central crujía con violencia y Sigurd tenía la vista perdida en las llamas. Algo le decía que no iba a morir todavía y eso en cierto modo le reconfortaba.
Por otro lado...

"Vas a morir aquí. Esta noche"
"Estás atado. Atrapado"
"No. Siempre hay una salida"
"Te mereces morir"


Sigurd sacudió la cabeza, intentando ahuyentar las voces. Pero fue en vano. Nunca se iban. Nunca le dajarían solo. Tan solo podía aplacarlas un poco, hacer que dejaran de hablar en voz alta. Que susurraran.

Un rato después, uno de los salvajes agarró sus cuerdas y le levantó del suelo. Le empujó guiándole hacia la tienda más grande de todas.

"El hogar del líder"
"Te cortará la cabeza"
"Te arrancará las uñas y te marcará de nuevo"
"Como ha hecho el resto"


Al entrar, Sigurd cabizbajo ni siquiera levantó la mirada para ver dónde estaba. Cómo era aquel lugar.
Podría haber visto el gran trono de cuernos y ramas que se alzaba vacío frente a él. La mesa de madera maciza con lo que parecía ser un mapa tallado en su cubierta y un montón de piezas metálicas encima. Las cortinas que separaban las diferentes estancias de aquella tienda. La chica con el pelo trenzado que le miraba con cara de pocos amigos en una de las esquinas...

"Es ella. Te matará"
"Puedes correr. Todavía puedes huir"
"Puedes correr"

Sigurd levantó la cabeza repentinamente. ¿Y si huía? ¿Y si salía corriendo como le mandaban las voces?
Se giró, pero se topó de bruces con el salvaje que le había guiado hasta allí. Se dio cuenta de que era otra chica.

"Yarha"
"Yarhaaaa..."


Había escuchado su nombre a otros nómadas.
No le convenía desafiar de nuevo a los dioses. No podría salir de allí. Tenía que acatar las normas de aquella tribu si quería sobrevivir. No le habían torturado, pero tampoco le habían acogido. Era la primera vez que sucedía.
Se giró de nuevo, miró a la chica del cabello oscuro trenzado.

—¿Eres tú su líder?"Claro que lo es" "No, no lo es" "Es una trampa". Estaba claro que no, porque no estaba sentada en ese enorme trono. Así que, de otro modo, la estaban esperando. Sigurd no sabía si le entenderían así que chapurreó la palabra "líder" en diferentes lenguas de las que había aprendido en los páramos, señalándola a ella y en tono de pregunta.

"ES UNA TRAMPA"




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Re: I learned the Norse gods came with their own doomsday - Valeria e Ilianna

Mensaje por Valeria el Vie Ago 18 2017, 10:04

Se había pasado la mañana en Talos, observando los movimientos de los soldados. De momento, no había nada sospechoso. Pero cada detalle lo guardó en su mente para compartirlo con el resto de exploradores. Y después de reclutar a dos personas, volvió a la base sola para dar el parte. Ya era de noche cuando llegó cabalgando a los páramos, tras una reunión de los exploradores. Necesitaba y quería ver a su hermana.

Desmontó, levantando polvo bajo sus botas al pisar la árida tierra de aquella región. Apretó los dientes un momento al sentir el tirón en el corte de su costado y caminó algo adolorida hasta las tiendas de la tribu. Una mirada dura evitó que muchos de mordiesen la lengua antes de hacer algún comentario sobre su aspecto de haber estado en una pelea. Aún le quedaba algún pequeño corte y un hematoma que se estaba atenuando. Siempre quedaba algún gracioso, como un hombre alto y fuerte, de cabello largo y trenzado como su barba y ojos color azul celeste. Valeria inspiró y lo miró a la defensiva-. El otro quedó peor -declaró con seriedad en el idioma de la tribu, arrancando una carcajada sonora al hombre que contagió a un grupo cercano.

Caminó con seguridad hasta la tienda de su hermana y se detuvo a la entrada. A pesar de tener esa inquietud por ver a Ilianna, le anunció al nómada que venía a verla. La dejó pasar, comunicándole que la esperase dentro. Tras el sonido de la tela apartándose, ingresó en aquella tienda donde lo más representativo era el trono de líder donde se sentaba su hermana. Se quedó en un rincón, comiendo ansias.

Unos pasos se acercaron y se quedó a la expectativa. Pero no era Ilianna. Era un hombre desconocido, que parecía un preso, guiado por... Yarha. La resistente frunció el entrecejo y los miró a ambos con recelo. Más a él por no saber quién era. Se quedó mirándolo de forma huraña hasta que él habló. Le hizo una pregunta a ella. Tardó en responder, con desgana. No fue hasta que él insistió cambiando de idioma cuando ella decidió contestar. ¿La líder? ¿Ella? De ninguna manera-. No -respondió de forma seca-. Vendrá -agregó escuetamente, dando a entender que la otra mujer tampoco lo era. A propósito. Después miró a Yarha e hizo un gesto con la cabeza para indicar al varón-. ¿Prisionero? -preguntó a la otra fémina, en el idioma de la tribu.

 




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Re: I learned the Norse gods came with their own doomsday - Valeria e Ilianna

Mensaje por Ilianna el Miér Ago 23 2017, 14:51

La salvaje había pasado unos días fuera del lugar de asentamiento de su tribu para explorar los alrededores junto a un par de sus hombres. Una expedición rutinaria que realizaba al menos una vez por semana para comprobar de primera mano que todo iba bien. Que no había extraños en sus tierras.
Últimamente las cosas con lso Gahia, tribu enemiga, habían empeorado a un ritmo vertiginoso. Inesperadamente se habían topado con el posible principio de una guerra entre tribus y muy probablemente Ilianna debería buscar aliados entre los nómadas de los páramos.
Así que esas expediciones se transformaban de nuevo en actos de vida o muerte y de pura supervivencia. Pero Ilia era la líder de los Escama Negra y debía dar la cara por ellos. No podía permitirse ser egoísta.
Por mucho que lo quisiera, porque tenía asuntos que resolver con Kass, algo que para ella eran de vital importancia.
Ellos seguían siendo su familia y les debía la vida.

Y Kassyena nunca dejaría su mente allá donde fuera, lo que aumentaba el número de responsabilidades. Aunque Ilia no la veía como tal. Para ella, preocuparse por la mujer a la que amaba no era un contra sino algo innato y lógico. No quería que hubiese tenido que pasar por aquel infierno con su hermano y ahora que estaban juntas de nuevo en cierto modo, deseaba que pudiera lograr cambiarlo todo.

Nada más llegar al campamento, una de sus guerreras le comentó que el hombre al que habían capturado antes de que se fuera se había despertado y que Yarha le había llevado a su tienda.
Ilianna había imspeccionado a aquel hombre mientras estaba inconsciente. Tenía los brazos vendados y bajo ellos unas líneas de escamas plateadas. Por alguna extraña razón que Ilianna no comprendía, aquel dragón había decidido ocultar lo que era. Así que, en un principio ella también había decidido ocultarlo al resto de la tribu.

Decidió no esperar mucho más. Al llegar dejó su caballo a la guerrera para que se hiciera cargo de él y se dirigió a la tienda. Estaba notablemente cansada de cabalgar tanto y necesitaba un buen baño, pero aquello no la frenó y entró en aquella tienda de tela, ramas y pieles con altivez y su capa anaranjada tras ella, dejando un rastro en la arena.

Observó la escena ante ella. Yarha vigilando a aquel forajido y para su sorpresa, Valeria. Yarha estaba respondiendo a Valeria afirmativamente a algo que le habría preguntado.
Se alegraba por ver a su hermana, pero que estuviera allí Yarha solo traía problemas.

Ilianna no se sentó en el trono, saludó a su hermana con un movimiento de cabeza y se dirigió al prisionero, que le superaba notablemente en altura.

—Mi nombre es Ilianna Escama Negra. Te trataremos tan bien como respondas a nuestras cuestiones.

El dragón le miró con una cara indescifrable e Ilianna frunció el ceño. Supo en seguida que iba a tener que echar a Yarha de la tienda. Porque algunas de aquellas cuestiones iban a ser referentes a que aquel extraño era un dragón. E Ilianna quería mantenerlo en secreto. Por un lado por respeto a él y por otro porque quizás podría servirle de ayuda que nadie más supiera aquella información.

—Yarha, hablaremos en otro momento. Déjanos a solas —le ordenó en la lengua de la tribu.

Yarha guardó silencio unos instantes tratando de asimilar la orden y miró a Ilianna como si su líder acabara de llegar con la cara azul.


Aquello seguía siendo diferente a su comportamiento anterior a Eden e Ilianna entendía que cada vez que hiciera algo así, Yarha sumaría puntos a su desconfianza.

Demasiados secretos son peligrosos para mantener una familia unida, Garra —espetó en la lengua de la tribu y salió cumpliendo las órdenes de su líder. No sin antes mirar a Valeria preguntándose por qué a ella no le echaba también de allí.
Se podría justificar con que era su hermana. Pero eso no le funcionaba.

Se quedaron a solas los tres y un silencio sepulcral se hizo presente entre ellos.
El dragón no parecía oponer ninguna resistencia. De hecho parecía como si ya se hubiera rendido hacia tiempo.

—¿Cuánto tiempo llevas aquí? —preguntó a Ilianna antes de acercarse a ella y poner cálidamente una mano sobre su hombro—. Las cosas con los Gahia van a peor —murmuró a su lado para que el tercer integrante de aquel trío extraño no se enterara.

Luego se giró hacia él mientras se dedicaba a quitarse los guantes desinteresadamente.


Era un dragón. Era peligroso. Aunque estuviera maniatado. Pero Ilianna sabía que si todavía no se había transformado y arrasado aquel lugar era por algo. Y ella estaba armada todavía. Se sentía mucho más segura que probablemente aquel tipo.

—¿Cuál es tu nombre y cuáles son tus intenciones en los páramos, dragón?


Última edición por Ilianna el Jue Sep 14 2017, 22:52, editado 1 vez




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Re: I learned the Norse gods came with their own doomsday - Valeria e Ilianna

Mensaje por Valeria el Sáb Ago 26 2017, 20:21

En el momento en el que Yarha le confirmaba la posición en la que se encontraba el desconocido dentro del campamento, la tela de la tienda siseó en aviso de que alguien más se adentraba allí. Los irises verde azulados descubrieron la figura de su hermana mayor. Tan imponente y con tanta presencia, con ese destello anaranjado de su capa como si el mismo atardecer la escoltase. Por un momento, las facciones de la más joven se relajaron y sus labios se estiraron en un esbozo de sonrisa dedicada exclusivamente a Ilianna. Inclinó la cabeza en forma de silencioso saludo mientras modulaba mudamente un "Garra". En vez del Ilianna que usaba en privado.

Tras el mudo saludo entre hermanas, la mayor se presentó al prisionero. Antes de hablarle en el idioma de la tribu a la tercera mujer para que abandonase la tienda. No lo hizo inmediatamente. Hubo un silencio antes de una réplica en la que Valeria supo descifrar la amenaza velada. El cuerpo de la resistente se tensó en un esfuerzo por quedarse en el sitio y no saltar sobre ella. Sin embargo, ambos pares de irises chocaron entre sí antes de que Yarha se decidiese por salir. Víbora, pensó la exploradora.

El silencio se instauró entre los tres que permanecieron en el interior de la tienda, hasta que su hermana lo rompió acercándose a ella-. Poco, minutos -susurró y frunció en el entrecejo por los problemas con la otra tribu-. ¿Estás bien? -murmuró, mirándola como si quisiera hacerle un examem visual para comprobar que no estaba herida. Ironía, viéndose su propio aspecto y las heridas que escondía bajo la ropa. Cuando Ilianna se giró hacia el prisionero, Valeria posó de nuevo su recelosa mirada en él... hasta que escuchó la palabra "dragón". Sus labios se separaron un poco en sorpresa y luego dio un paso hacia su hermana con cautela. ¡Un dragón! ¡Allí! Apretó los dientes y lo miró instantáneamente con furia y odio contenidos en sus claros irises. Pero se mantuvo en el lugar. Una sola orden de su hermana bastaría para que lo atacase-. Dragón... -casi escupió en un murmullo. Con lo escueta que era hablando, daba la sensación de que pocas palabras conocía de la lengua común. Pero de lo único que tenía ganas era dd desenfundar su espada y de atravesar a aquel hom... no, a aquel reptil.




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Re: I learned the Norse gods came with their own doomsday - Valeria e Ilianna

Mensaje por Fafnir el Mar Sep 05 2017, 14:32

Sigurd continuaba maniatado, observando la escena sin prestarle mucha atención en realidad a lo que estaba sucediendo.
Cuando llegó la líder, entrando con un revoloteo de su capa y de las telas de la entrada de la tienda, alzó un poco la mirada para verla.
No era muy alta, pero su porte era imponente, tal y como Mano de hierro lo había sido en el pasado.

Se llamaba Ilianna. Sigurd guardó aquella información por si le podría servir en algún momento. Y aún así tampoco sabía muy bien por qué lo hacía. Al fin y al cabo ya no recordaba cuál era su meta en la vida.
Había sufrido grandes pérdidas, se había exiliado y su mente había caído enferma en consecuencia.

La líder de los Escama Negra ordenó a su especie de guarda que la dejaran en paz. Fafnir al menos entendió unas cuantas palabras más en aquella petición.
No parecía que aquellas mujeres se llevaran muy bien.
Pero Ilianna con la que le había respondido en un principio, sí.
Sigurd se permitió, mientras estas dos dialogaban escuetamente, analizar a Ilianna.

Botas desgastadas y llenas de barro tras una expedición de días, bastante alejada del campamento. Habrían recorrido terrenos limítrofes de su propio territorio.
Excesivamente armada, manchas marrones en aquella capa naranja aterciopelada. Seguramente de sangre. Cualquiera que se hubiese topado con ella en el camino no habría vivido para contarlo. Sigurd se había topado con muchos jefes de los páramos, y aquella no tenía la mirada de una asesina a sangre fría como el resto. Había algo diferente. Así que supuso que habría alguna razón para todo aquello.
Y se le notaba algo cansada, no solo físicamente.

El dragón alzó la vista cuando le realizó aquella pregunta.

"DRAGÓN"
"Dragón...."
"JajajaJAJAJAJAJA"
"QUÉ VERGÜENZA"
"Te han descubierto"
"Te torturarán"


Vio cómo su compañera se acercaba a ella con cautela. Estaba claro que odiaba a los que eran como él. Prácticamente como casi toda la población de los páramos y seguramente de Talos.
Sigurd miró a Ilianna a la cara, tratando de ignorar a la otra humana que le recordaba con dolor la naturaleza de la bestia que residía en su interior.

"No se lo digas"
"Respóndele mejor"
"Lagarto idiota, ni si quiera sabes qué haces aquí"
"Has venido a morir"
"¿A morir?"
"Sí, eso es, hemos venido a morir..."


—Estáis en guerra —dijo Fafnir en voz alta, esta vez sin tratar de chapurrear ninguna lengua diferente a la común.


"Idiota, no le has respondido"
"Te matará..."
"Desenvainará esa espada y te la clavará en el pecho"
"¡Te arrancará el corazón!"


Sigurd bajó el rostro y apretó los dientes, como si le doliera la cabeza. La sacudió luego y se removió intentando llevarse las manos a ella, pero no podía porque las tenía atadas.


"SÍ, ¡TE QUEDARÁS SIN CORAZÓN!"


—¡CALLAOS! ¡ESO YA ME FUE ARREBATADO! —rugió el dragón.
Las voces cesaron por unos segundos.
Luego volvieron pero en forma de susurros.
Sigurd se dejó caer de rodillas al suelo. Seguía cabizbajo.

—No puedo responder a esa pregunta, ya no lo recuerdo...




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Re: I learned the Norse gods came with their own doomsday - Valeria e Ilianna

Mensaje por Valeria el Sáb Sep 09 2017, 22:03

Las primeras palabras que pronunció el dragón hicieron que la humana enarcase una ceja y lo mirase con peor expresión si cabía. En guerra. Con los suyos, le quiso decir. Desvió la mirada azul verdosa hacia su hermana. No se fiaba de él. Cuando volvió a posarlos sobre el reptil, este bajaba la cabeza, la sacudía e intentaba llevar sus manos a ella sin lograrlo. Había algo en él que inquietaba a la humana, además de ser de una raza que odiaba. ¿Por qué ser compasiva con unos seres carentes de escrúpulos?

Guardó silencio por respeto a su hermana y cualquier decisión venidera. Ilianna ya conocía su aversión por los dragones. Era radical. Cualquier cosa con escamas debía de ser erradicada. A veces sentía cierta pena por los híbridos... hasta que recordaba su doble naturaleza. Estar en aquella misma tienda con un reptil hacía que sus músculos se tensaran al estar en alerta.

Para cuando él alzó la voz, rugiendo, por instinto desenfundó su espada y casi brincó en el sitio. Separó un poco más sus piernas, buscando un mayor equilibrio si tenía que atacar o él atacaba. Sus palabras no tenían sentido. ¿A quiénes hablaba y sobre qué? Una fugaz mirada a Ilianna bastó como comunicación. Una sola orden e iría a por él a pesar de lo peligroso que era enfrentarse a uno de ellos. Mas el dragón cayó de rodillas y la confusión apareció en las facciones de la resistente. ¿Qué estaba pasando?-. ¿Qué hacemos? -preguntó en la lengua de la tribu a su hermana.




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Re: I learned the Norse gods came with their own doomsday - Valeria e Ilianna

Mensaje por Ilianna el Jue Oct 05 2017, 21:08

Ilianna asintió a su hermana. Estaba bien, pero cansada.
Tampoco es que se pudiese permitir sentarse un solo instante aunque tuviera todo un trono para ella sola.
Porque todavía le quedaban asuntos que resolver con su tribu.
Habían capturado a aquel hombre desorientado en una tierra inhóspita. Ilianna pidió que se lo trajeran de inmediato y fue ella misma quien examinó el cuerpo inmovilizado del dragón a solas.

La humana alzó una mano hacia su hermana en un claro intento de tranquilizarla o pararla. Sabía muy bien que Valeria odiaba a los dragones tanto como ella misma. Solo que Ilia había aprendido a guardar algo más de paciencia. Pero solo un poco.
Esperó la respuesta del extraño.
Y en su lugar obtuvo una conclusión que ella no había pedido.
Todavía no estaban en guerra. Pero lo estarían.
Aquel hombre tenía buen ojo, aunque hubiese perdido la mente tal y como Ilianna comprobaría a continuación.

La reacción le sorprendió, e incluso estuvo a punto de agarrar su espada por si tenía que deshacerse de él antes de que les matara, a ella y a su hermana. Pero más que un ataque agresivo hacia ellas, parecía albergar cierta violencia hacía él mismo.
Valeria sí sacó su espada y adquirió una postura defensiva, preparada para saltar en cualquier momento.

Sin embargo, él no parecía moverse si quiera del sitio, ni un solo paso. Así que, cuando el dragón se dejó caer al suelo, miró a Val para tratar de calmarla de nuevo.

—No corremos ningún peligro —dijo a su hermana, para que no cometiera locura alguna.
Se acercó al hombre y se inclinó un poco hacia delante.
Sabía que los dragones no podían enfermar, pero sí enloquecer. Sobre todo si se mantenían alejados de aquella red de pensamientos que para Ilianna era la verdadera enfermedad. Ni siquiera en sus mentes podían escapar de la influencia de la reina. Podía manipularles como quisiera.
Así que, aquel dragón, había llegado a ese punto de locura e incluso la había asumido.
Ilianna nunca se podría imaginar cómo sería estar en su cabeza, y la verdad es que tampoco quería hacerlo.

—Estoy segura de que serviste bien a vuestra reina —Ilianna también sabía analizar a su enemigo, aunque en este caso no podía decir si era realmente un enemigo, pero sí que ambos se habían criado con el fulgor de la batalla a sus espaldas. El cuerpo de aquel hombre solo podía pertenecer a alguien que se hubiese dedicado en cuerpo y alma a entrenar, a un esfuerzo físico de gran nivel y dudaba mucho que un dragón se dedicara a hacer trabajo de granja, así que solo tuvo que sumar dos y dos.

—Yo soy Ilianna, líder de los Escama Negra —repitió con paciencia—. Puedes referirte a mí como Garra. Y ella es mi hermana Valeria. Nosotras dos somos las únicas que conocemos tu secreto, nadie más. De momento estás a salvo pues no revelaré tu naturaleza a nadie a no ser que lo desees. Te conservaré con vida y te ofreceré asilo un tiempo si eres capaz de ayudarme a cambio. Si veo que eres capaz de controlar lo que tengas ahí —Ilianna se atrevió a llevar su dedo índice a la sien del hombre—. Te devolveré tu espada. Un arma es un bien preciado para un soldado.

La humana se irguió separándose de él un paso.

—Nos vendría bien un aliado poderoso para la guerra que se avecina —miró a su hermana, que ahora vería cómo él había tenido razón al decir aquello. Tener un dragón entre sus filas sería una increíble ventaja, incluso aunque no se transformara.
Podía pedirle ayuda a Kass. Pero lo último en lo que pensaba era en volver a poner a Kass en peligro.

—Así que, ¿cuál es tu nombre?




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Re: I learned the Norse gods came with their own doomsday - Valeria e Ilianna

Mensaje por Valeria el Sáb Oct 07 2017, 15:01

Le alivió saber que su hermana estaba bien. Sus hombros perdieron parte de la tensión que los agarrotaba. La mano alzada de Ilianna logró controlarla, pero cuando aquel dragón cayó al suelo y con su grito, desenfundó su espada preparada para atacar. La mirada verdosa de la líder de la tribu a la que pertenecía por nacimiento la frenó de nuevo. No por ser su líder, sino por ser Ilianna. Envainó su espada, con un sonido metálico-. ¿Estás segura? -susurró a su hermana. Pese a su reticencia, obedeció. Los dragones eran seres peligrosos, crueles y traicioneros según la opinión de Valeria. Los odiaba y tener uno allí no le gustaba lo más mínimo.

Se tensó de nuevo cuando Ilianna se aproximó al prisionero y su cuerpo se movió para quedar cerca de su familiar. En una actitud protectora. La escuchó hablar, presentándolas a ambas. Eran las únicas que conocían que era un dragón. La resistente miró a Garra con suspicacia. ¿Qué se proponía? ¿Protegerlo para qué? Algo le decía que había puesto en su conocimiento lo que era para algo en especial. Y, aunque no le gustase, sabía que no se atrevería a contradecir a su hermana y líder. Ya no sólo se trataba del inmenso cariño que le tenía, sino de haberse ganado su respeto.


Miró a Ilianna un momento, antes de clavar sus irises verde azulados en el preso-. No le quitaré los ojos de encima -sentenció con seriedad y fulminándolo con la mirada. Para escoltarlo y vigilarlo. Ambas cosas. No obstante, era su hermana quien tenía la última palabra. Ilianna continuó hablando. Un aliado dragón. Valeria gruñó entre dientes, removiéndose incómoda. Ya tenía que aguantar semejante locura en la resistencia y le gustaba mucho menos en la tribu. Pero de nuevo no objetó los deseos de la líder. Si eso era lo que quería, la respaldaría. Sin fiarse, eso sí. Esperó a que aquel reptil respondiese. No importaba su nombre. Ella lo llamaría dragón, reptil, escamoso y sus variantes. Salvo que Ilianna le dijese lo contrario.




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