Novedades

- (09/18) Ya están disponibles las novedades de Septiembre.

- (09/18) Ya podéis pedir Los Dracs de Septiembre.

- (09/18) ¡Enhorabuena Faora, ya eres Moderadora!

- (09/18) Nueva actualización de las fichas de personaje. Mada MP a Selene para actualizar.

- (09/18) El juego "Confieso que..." se clausurará si persisten las malas conductas entre sus participantes. ¡Los juegos son para divertirse, no para atacar a nadie!

- (07/18) Nuevas normas respecto a los posts +18 de índole sexual.

- (05/18) Nuevas normas de emisión de reportes aquí.

Últimos temas
Staff
Letyko
Admin
MP
Thareon
Admin
MP
Selene
Admin
MP
Faora
Mod
MP
Síguenos

Afiliaciones V.I.P
Foros Hermanos

06/06

Directorios y Recursos

06/14

Afiliados Élite
Expectro PatronumLoving PetsTime Of Heroes  photo untitled45.png

37/64

Afiliados Normales


Lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos [Serana]

Ir abajo

Lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos [Serana]

Mensaje por Limon el Sáb Ago 12 2017, 06:20

Ser soldado significa muchas cosas. Pero la idea general es muy clara, seguir órdenes. Es una forma muy simple de verlo y completamente se pierden tantos detalles, casi diría que se pierde la verdadera esencia de pertenecer al ejército. Pero superficialmente, si un niño viera lo que hace un soldado desde lejos, diría que sólo está haciendo lo que otros le dicen. A algunos les gusta y a otros les disgusta, pero es la verdad, nuestra voluntad realmente está limitada por las obligaciones hacia la Corona. Aunque últimamente hemos sido consumidos por la Inquisición, quien se ha convertido en la primera opción a la hora de tratar temas importantes.

No digo que ayudar a una familia burguesa no fuese algo importante, al contrario, tiene su gracia, pero es un poco... Simple. Tantas habilidades que tiene un soldado para que sean dedicadas a cargar unas cosas y acompañar a una familia hasta el Templo del Dragón para dedicar una ofrenda. Y quizá uno pensaría algo como: Oye, Limon, vos sos Desafiado, ¿no? ¿Qué diantres hacéis perdiendo el tiempo en algo tan burdo como eso? Anda a entrenar y cumple tu desafío, ¿no querés recuperar el corazón?

Y quizá tengan razón, sin embargo... ¿Sin embargo qué? No lo sé. Esta familia buscaban a un soldado que los pudiera escoltar y Limon estaba ahí cuando el Capitán recibió la propuesta y Limon dijo que sí y ahora henos aquí. Dérek Krainik, padre; Margareth Krainik, madre; y Garrett Krainik, hijo. Ah, y Limon, pero no era parte de la familia, yo sólo acompañaba, cuidaba, apoyaba. O por así decirlo, honestamente me parecía un capricho de ellos.

Muchas gracias por la escolta, caballero. —Me decía el cabecilla de la familia una vez que salieron del templo.

Sólo necesita darle un gracias a Limon. No sabría qué hacer con tantos de ellos. —Respondía con una sonrisa natural, poniendo mis manos detrás de la cintura. Aprovechaba la comodidad, puesto que Dérek había solicitado que asistiera sin armas, con la justificación de que no quería darle ideas a su hijo, que ya de por sí siempre tenía ideas de enlistarse como soldado. Así que casi podía pasar por un civil, ni siquiera llevaba el uniforme oficial de la armada.

Me gustaría tener una armadura y una gran espada. —Decía el chico, que a penas lucía unos ocho años. Salía corriendo del templo, saltando y lanzando puñetazos al aire—. Para así poder proteger a la Reina y derrotar a los malvados. ¡Ajá! —Pretendía blandir una espada y, de una manera muy tierna, hacia sonidos tratando de imitar lo que su imaginación le decía que sonaba una batalla.

Sus padres sólo reían por lo bajo con nerviosismo, quizá apenados por la actitud de su hijo o decepcionados. O tal vez sólo no querían ese futuro para su hijo, notaba que se presentaban muy pacifistas. Pero quién sabe y qué importaba, claramente ese niño estaba privilegiado y decidiría eventualmente el destino que prefiera llegada la hora. Movido por esa idea, imaginando que se volvería alguien arrogante y posesivo, sentí la necesidad de compartirle un comentario.

Me aproximé a él, sin esfumar la sonrisa en mis labios—. No es la armadura la que te vuelve fuerte ni la espada la que te hace poderoso. Es la voluntad de querer hacer lo correcto. —Dije con tranquilidad, no queriendo inspirarlo para que se vuelva un Inquisidor, pero tampoco abandonando la idea de regalarle una perspectiva humilde.

Meh, tú qué sabes, sólo eres un sacerdote. —Respondió con cierto desdén, volviendo a su pelea imaginaria.

Había olvidado que sus padres le habían dicho que yo trabajaba en el templo, quizá por eso me sacó una risa con su contestación. Qué chico tan confiado. Será un sangriento Inquisidor algún día sin duda.

Garrett, discúlpate inmediatamente. —Exigía su madre con gran severidad.

Oh, no se preocupe. —Ampliaba la sonrisa, dando un paso atrás—. Sólo está jugando. Habían mencionado que regresarían a su hogar por su cuenta, ¿sí? —Trataba de cambiar el tema lo antes posible antes de que se enojara el chico o algo así. No me interesaba mucho el tema, había sido sólo una reacción espontánea de mi parte.

Así es. De nuevo, gracias por sus servicios.

Respondí con una reverencia sutil, viéndolos alejarse del Templo, quedándome quietecito. Aún era muy temprano, faltaban como dos horas para mediodía así que aún había muchas posibilidades para este día. Estaba un poco nublado, como es normal en esta época, mas no parecía que fuese a llover. Supongo que podría volver al cuartel y reanudar mis tareas normales, pero no tengo que tomar el camino más corto, ¿verdad?

Si siembras una ilusión y la riegas con tu amor y el agua de la constancia... —Comencé a cantar en voz baja, más para mí mismo que para los que venían y salían del Templo, no queriendo perturbarlos en demasía—. Brotará en ti una flor y su aroma y su calor te arroparán cuando algo vaya mal. —Elevaba la voz conforme iba caminando, rodeando el Templo, alejándome de la entrada.

Quizá podría pasar un tiempo por aquí, era un lugar tranquilo, mayormente ocupado por dragones y fieles al Reino. Jamás había estado por estos lares, por lo que podía ser una buena oportunidad para descubrir las curiosidades alrededor. Nunca se sabe cuándo algo interesante pueda suceder—. Si siembras un ideal en la tierra del quizá y la abonas con la envidia será difícil arrancar la maldad de tu alma si echó raíz.





Medallas:
Lucha Religiosa
avatar
Limon
Heartless

Ocupación : Soldado
Mensajes : 189

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos [Serana]

Mensaje por Serana el Sáb Sep 09 2017, 03:31

No existían lugares seguros en la ciudad de Talos. En realidad, Serana estaba segura de que tal cosa no existía en ninguna parte, pero también tenía la certeza de que el Templo del Dragón debía ser uno de los lugares más peligrosos del mundo. Serena lo sentía en su cuerpo. No era solo el miedo, ese compañero de viaje familiar y molesto, que era una constante inevitable en sus pensamientos. Era peligro, peligro, peligro, un constante recuerdo de que allí no pertenecía.

Serana cerró los ojos y notó la extraña solidez de sus pies en el suelo pavimentado. No había visitado nunca un sitio tan central de la ciudad, ni siquiera cuando vivía en ella, y en medio del terror oscuro y denso que notaba en la piel, notaba la maravilla y la belleza que la rodeaba. La prístina avenida, la arquitectura fría, pero imponente, los escalones desafiantes del paso del tiempo, el enorme círculo de piedra pulida que decoraba el suelo en la entrada del templo. «Hermoso».

Su estadía de Dove la había hecho olvidar lo que era estar sola. Era increíble, pero, aunque su estado los últimos años había sido de constante alerta y miedo, en esos pocos días se había vuelto a sentir a salvo. Sabía que era solo una ilusión momentánea, pero se había sentido bien. En la ciudad todo había vuelto a ser como antes. «Enemigos». Hubiera preferido estar con Dove, en la caravana, cocinando comidas sencillas que alegraran las noches con aromas, risa y música. Guisos humeantes con demasiada cebolla y ningún nabo, pata de cerdo milagrosamente aún sin pudrir, pan recalentado y bañado en jugos de mantequilla…

Serena se distrajo un instante con esos pensamientos. Había pocas personas en torno al templo, lo que la chica agradecía, pero por otro lado se frustraba la principal motivación de haberse arriesgado a acudir allí en primer lugar: buscar información. «Quizás es demasiado temprano». No había querido intentarlo durante la noche, donde también había gran flujo de personas a ese lado de la ciudad. Aquello habría sido demasiado.

Había intentado algunos otros lugares mucho menos peligrosos, en especial, algunas tabernas, pero por ahora no había logrado obtener las noticias que quería. El hermano de Dove no era objeto de chismorreos ni alguien lo bastante importante como para que lo mencionaran en conversaciones casuales. Serana no se atrevía todavía a preguntar ella misma por él, no hasta tener un poco más de familiaridad con la ciudad.

«Si hay dioses que escuchen…». No era difícil tampoco fingir ser un devoto o peregrino o incluso un pobre infeliz asustado ante la imponencia de la estructura, por lo que Serana se apoyó en la piedra junto a unos escalones y bajó la cabeza. No llevaba capucha, porque habría sido demasiado llamativo, pero esperaba que nadie le hiciera preguntas. Quizás lograra ver algo o a alguien…

No es la armadura la que te vuelve fuerte ni la espada la que te hace poderoso. Es la voluntad de querer hacer lo correcto.

Serana levantó la vista un segundo. Una pareja y un niño habían salido del templo. Un hombre joven se había acercado al chico, que gritaba y se movía como si estuviera jugando en su propio patio, pero la joven apartó la vista de inmediato. Era evidente que eran personas de alcurnia, quizás aristócratas, y ella sabía perfectamente lo que eso significaba. «Voz metálica», pensó, aunque era absurdo. Serana alcanzó a ver como la pareja se alejaba con el muchacho y procuró mantenerse alejada y pasar lo más desapercibida posible. Sabía que, si de verdad quería mezclarse con esa multitud, tenía que alzar la cabeza, pararse derecha y hablar con seguridad y sin miedo. Pero su instinto natural, “sí, señor”, “de inmediato, señora”, era mucho más fuerte.

El hombre al que había escuchado no parecía tener nada que hacer. Iba vestido con ropa vulgar, sin uniforme y sus prendas no parecían costosas. No lucía como la pareja del templo ni como los guardias de la ciudad. «No significa nada». Su oración la había escuchado fuerte y clara. “La voluntad para hacer lo correcto”. Había escuchado una vez una expresión muy parecida en una de las posadas donde había trabajado como un ratón anónimo. Un titiritero ambulante había contado la leyenda de espadachines legendarios que se habían enfrentado en legendarias batallas contra hombres y dioses, en honor a la espada. «La espada busca a quien tiene el coraje de hacer lo correcto», había dicho el artista. Por un segundo, Serana se quedó mirando al hombre, preguntándose si no sería el mismo, pero el titiritero era un hombre bajo, con cabello largo y pajizo de color ceniza, con un enorme bigote que le cubría la mitad de la cara. No se parecían en nada.

No se dio cuenta de que el hombre, que estaba cantando algo, empezó a caminar perezosamente en su misma dirección. Sí escuchó la canción, que era también recurrente en las tabernas entre los viajeros. Tenía un nombre bonito, que no siempre sonaba del todo bien cuando un guardia borracho intentaba cantarla.

La Rosa de los Vientos ―dijo en voz alta y se arrepintió al instante al sentir que la estaban mirando.




avatar
Serana
Hybrid

Mensajes : 32

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos [Serana]

Mensaje por Limon el Sáb Sep 09 2017, 08:48

Mis sentidos se dispararon al oír la caricia de una sorpresa. Tenue su voz, pero potente la emoción. Podía sentirlo, sabía que lo sentía, definitivamente lo sentía. A lo lejos, muy cerca de mí, había escuchado a alguien nombrar la canción que estaba interpretando. Y ese pensamiento, la idea de que alguien más conocía la letra o que siquiera estaba familiarizada con ella me llenaba de una emoción que para mía había sido desconocida antes. Definitivamente perder el corazón había sido lo más humano que me había ocurrido. ¿Pero por cuánto tiempo? No mucho, lo sabía.

Si distraerme hacia pensares melancólicos, torné mi vista en dirección de la chica que en susurro vivo había pronunciado esas palabras que sacudían mi mente. Inevitablemente una sonrisa se dibujaba en mis labios, animándome a ir hacia ella, no discretamente pero tampoco siendo invasivo. Mejor dicho, adoptaba un avance teatral, pues conforme daba un paso y reanudaba la letra, acompañaba con ademanes temáticos, haciendo mi mejor esfuerzo por dramatizar el mensaje de la melodía.

Y que mi luz te acompañe, pues la vida es un jardín. —No había instrumentos que me marcaran el ritmo, por lo que me iba tomando algunas libertades en la tonada, manteniendo ocasionales sílabas por algunos segundos, sin ser infiel a la pieza original. ¿Y por qué? Tanto el fuego del arte como la soberbia de mi talento me invitaban al atrevimiento—. Donde lo bueno y lo malo se confunden y es humano. No siempre es saber elegir. —Esperaba no intimidarla, era consciente de lo perturbador que podía ser que un hombre se aproximara de tal manera, pero esa empatía se opacaba por la oportunidad de entretener a alguien que, deseaba yo, amara la canción. Quién sabe, tal vez decidiría acompañarme en un dueto, ¿hmm?

Y, por supuesto, conforme progresaba, tanto en mi sendero como con la música, subía la intensidad, aunque sin perder la armonía. Quizá antes consideraba la paz del lugar y el respeto al silencio, ¿pero acaso el orden negaría un breve entretenimiento? Los dragones instintivamente seguían el arte, no debería de haber un gran problema—. Y si te sientes perdido con tus ojos no has de ver. Hazlo con los de tu alma y encontrarás la calma, tu rosa de los vientos seré. —Cecé la melodía, quedando a un par de metros de la dama, que con ojos firmes me enfocaba, haciéndome que me preguntaba si me juzgaba o si me adoraba.

Extendía mi brazo hacia ella, como invitándola, si deseaba interpretarlo así. Creo que, con ese gesto, sólo trataba de obtener su aprobación de continuar, o quizá realmente sí quería que me hiciera compañía, pero no le había dado una apertura tan clara, ¿verdad? Me dejé llevar. Mas no cedería, y con sonrisa amistosa y mirar inocente le trataba de transmitir esta magia que de pronto me hice dueño sin haberlo pedido. Ánimo, compañera, sembremos una amistad.





Medallas:
Lucha Religiosa
avatar
Limon
Heartless

Ocupación : Soldado
Mensajes : 189

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos [Serana]

Mensaje por Serana el Mar Dic 12 2017, 15:48

Entre todas las cosas que podrían sucederle cuando se acercó al Templo del Dragón que un hombre vestido de manera popular, con una enorme sonrisa y casi bailando, se le acercara cantando La Rosa de los Vientos como si estuviera en un teatro definitivamente no estaba dentro de su lista. Serana se había topado con borrachos cantores en numerosas ocasiones, pero la gran mayoría de las veces lograba escurrirse y dejar que otro se encargara de tirarlos a la calle. O simplemente los escuchaba desde la cocina con una sonrisa divertida cuando las canciones eran divertidas o nostálgicas. Pero jamás de esa manera.

Serana apartó la mirada por instinto, como si solo con ello aquel hombre pudiera desaparecer o dejarla en paz. No obstante, era evidente que él no parecía interesado en dejar de cantar de repente y marcharse. La joven levantó la vista y le clavó los ojos, sin saber cómo reaccionar. «¿Qué pretende?». Lo había visto con esa gente noble, ¿sería un criado? ¿un ayudante? Iba vestido sin uniforme ni llevaba emblema o colores reconocibles.

«Tiene bonita voz, al menos», pensó Serana con cierta inquietud. La verdad, esa canción siempre le había gustado. La había escuchado un puñado de veces, ya que no era tan popular y los pocos trovadores que se había encontrado al trabajar cantaban lo que la mayoría pedía, que por lo general eran canciones del ejército, hechas para hacer reír a la chusma masculina.

Era siempre lo mismo. Siempre había pequeñas cosas que podían ser agradables. Incluso emocionantes. Una chica que le ofrece acompañarla a casa. Un anciano que le regala una moneda extra en su trabajo. Un hombre que le comenta lo bien que mezcla las cebollas en el caldo… Y sí, a veces se reía con esas cosas. A veces se ruborizaba. Pero estaba siempre la misma idea: de que nada de eso era normal, que tenia que sospechar de cada muestra de bondad, de cada gesto, que la gente que se interesaba demasiado o que se acercaba demasiado o que le hablaba demasiado podían ocultar algo, podían querer hacerle algo. Así que agradecía con torpeza todo y rechazaba cualquier oferta que le pareciera demasiado peligrosa.

Y sí, quizás ese hombre solo era un alegre cantante que se entusiasmó al verla. Pero podía no serlo. «¿Qué hago?», pensó Serana con una creciente sensación de pánico subiéndole por la piel. Era como si la luz del sol estuviera pegándole directo en los ojos. El mundo parecía encandilarla.

Sin embargo, un instante después, la canción se detuvo en la pausa de una de las estrofas y cuando Serana alzó la mirada, vio que el hombre se había detenido a unos metros de distancia. La estaba mirando con una sonrisa titubeante y había extendido el brazo como preguntándole si podía continuar. Era un gesto infantil, familiar, como la de un muchacho expectante.

«… ¿Y si…?»

Fue solo un segundo. Una sonrisa tímida, nerviosa, que apenas era una sonrisa se asomó en los labios de Serana y suavizó un poco la mirada.

… Si siembras una amistad…―susurró con una inflexión en la voz que no alcanzaba a ser realmente una melodía. Una punzada de temor y expectación pareció quemarle el estómago.




avatar
Serana
Hybrid

Mensajes : 32

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos [Serana]

Mensaje por Limon el Jue Feb 01 2018, 21:34

Podía sentirlo, podía apreciar la guerra entre la duda y el ánimo, una batalla librada muy adentro de su psiquis, con una enorme cuestión cuya respuesta yacía distante y absurda. Mas tenía la confianza de que no sería el miedo el que vencería, sino el amor a la música la que terminaría saliendo airoso en ese conflicto. Sus ojos quizá pudieron estar mirando el piso, pero su alma sólo anhelaba el volar alto en la melodía. Aunque no me hubiese mirado, no realmente, sabía que me había visto, pero sobre todo escuchado. Y eso era lo importante.

Por esa razón, luego de que sutilmente fue levantando su mirar hacia mí supe que lo mejor estaba por venir. Y una vez más oí su tenue susurro, atenuado por el temor pero inspirada por la canción, por el deseo de cantar, la llama del cántico que nunca muere ni abandona. Ella tenía esa llama, oculta por sus ojos oscuros, quizá perdida en las cicatrices que deja la vida. Pero el fuego ahí estaba, sin duda alguna.

La oí y mi sonrisa se extendió, explotando de alegría retrocedía en un paso y daba un giro completo con todo el ánimo que pude proyectar—. Con mimo plántala. —Era difícil. Era difícil ser fiel a la melodía tan serena cuando esta extraña felicidad me desbordaba inquietamente. Mas trataba, trataba de que mi júbilo no empalagara el ritmo en demasía—. Y abónala con paciencia. —Trataba de que mis manos se encargaran de enfocar la emoción para que mi voz únicamente cargara con el sentimiento adecuado. Así, con un ademán de énfasis, recuperaba el paso que hace un instante había perdido.

Pódala con la verdad y transplántala con fe. —De manera juguetona, en un gesto casi infantil, avanzaba en una discreta danza que llevaba el ritmo de la música que proyectaba a capela, manteniendo los brazos abiertos, como anticipando un cálido abrazo. Fue un acto osado sin duda el acercarme más a su espacio, en especial sabiendo que aún los pensamientos de la timidez rondaban su mente. Tal vez por ese respeto a su privacidad frenaba súbitamente—. Pues necesita tiempo y crecer. —Lanzaba un paso y luego otro atrás, sonriendo amistosamente y juntando mis palmas, no en señal de súplica, sino en una curiosa disculpa.

No continué, aunque quería, yo esperé. Atento a ella, mirándola de una manera acogedora, pidiendo a gritos silenciosos que una vez más hiciera el esfuerzo por continuar. Separaba delicadamente mis palmas, alzando sutilmente mis cejas con esta sonrisa tan inocente que no se despegaba de mi rostro. De algún modo, trataba hacer una preparación, como dándole una apertura para una idea que fugazmente me visitó. Si la tomaría no lo sé, pero era interesante. En cualquier caso no era teatro lo que pedía, sólo seguimiento, con una nueva esperanza de que sería más intenso esta vez. Quizá...





Medallas:
Lucha Religiosa
avatar
Limon
Heartless

Ocupación : Soldado
Mensajes : 189

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos [Serana]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.