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No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

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No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por Cedrik el Lun Ago 07 2017, 14:10

Las gotas de sangre, pese a la regeneración que otorgaba su cuerpo de dragón, seguían cayendo en ese vuelo raso. No estaba seguro si eran suyas o de ella, pues ambos parecían seguir sangrado por diversos motivos. A su espalda portaba a la pequeña y maltrecha ingenua, mientras que en su garra derecha había recogido las pertenencias de ambos. Ese pequeño retraso no le había llevado más de dos segundos, y  -aunque se lo había planteado- no pudo abandonar su espada. No la de su tío. Su vuelo se detuvo en un lateral del vanaglorioso Templo donde dejó caer los pertrechos al suelo y se tumbó en el suelo.

Esperó unos segundos casi eternos. En un cántico acelerado de su propia respiración y, percibió como su medio corazón se atenazaba por el dolor agudo de la herida de su trapecio. Había comprobado la gravedad de la herida cuando había tomado a D’tark en el lago. Y, aunque en su forma dracónica habría sanado con más presteza, su inconsciencia no lo permitía. Sus gélidos iris recorrieron la sangrante espalda de la muchacha y su mandíbula se tensó en una ira contenida. Sus palabras habían caído en saco roto. Estaba aún más herida que tras la persecución. Y él también.

¡Cedrik!

¿Cuándo había cerrado los ojos sumido en esa oscuridad? No lo sabía. Los abrió para ver  el delgado y frágil cuerpo femenino ante él.  El níveo rostro de la curandera lo observaba entre perpleja y interrogativa. No era consciente de que seguía en su forma de dragón. Algo que no solía hacer muy a menudo. Pero, en ese instante, más que la preocupación de la regeneración de sus cicatrices, de la herida que portaba con él, o de él mismo. Ella captaba más su interés.  Era tan diminuta que no pudo evitar reír, enajenado por el evidente dolor irradiado de los desgarros y mordiscos.

Eres preciosa ... como una enana —la risa tonta cambió a una mueca de dolor autoinfligido por intentar estirar el brazo.

Eso no ayudaba. Tampoco era lo más sensato en esa situación. Memoraba esa sensación tan bien como si hubiera sido ayer;  filo había atravesado el lateral de su carne y perdió el conocimiento por primera vez. De eso hacía casi dos décadas. Era la misma sensación. Pero ahora solía  soportar mejor el dolor… creía. Persiguió con las verticales pupilas a la mujer que lo miraba con mirada asesina y había emprendido una marcha a su alrededor con al intención de examinarlo.

«Huargos», creyó decir en voz alta pero la mención no fue emitida. Quiso alertarla de la ingenua criatura que tenía con él, pero las palabras seguían sin salir. Desde su posición, no pudo ver el rostro de la curandera, mas la conocía lo suficiente para evocarlo en su mente. Horror y después ... enfado. Con él. Porque él era el causante, mas ahora no podía lidiar con ello.

¿Pero qué demonios has hecho? —dijo en un tono demasiado alto y amenazador, que acontecería a un grito aún mayor—. ¿¡Eso es una dragona!? ¡Estas loco!

Claro que era una dragona…  las cerúleas escamas de D’tark así lo anunciaban sin tener que afirmar o desmentir.  El enorme bicolor pareció empequeñecer de golpe ante la evidencia de su falta.

Sólo curala… —suplicó entre la desesperanza y la culpa—...por favor...

¡Claro! Chasquearé los dedos y estará como nueva —le espetó, cuál basilisco, y siguió despotricando contra él durante tendido y largo tiempo—. ¡Por el amor a la Diosa! ¡Al menos podrías tornar a tu cuerpo humano!

Y es que no conseguía alcanzar a la herida ni a saltos.





Sendas:

Ya soy mayor ~ ; ¿Te cuento un secreto? ; Estoy pero no estoy ; ¿Así se sentirán las crías?
 ; ;  ;

Garras a mí (?) ;
;

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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por Etta el Lun Ago 07 2017, 18:08

No lo entendía. Lo intentaba. Por la Diosa que lo intentaba, por todos y cada uno de los sentimientos que albergaba por él. Pero sólo quería golpearlo. La acababa de llamar enana en su escamosa forma bicolor. Y eso no era lo peor, se había presentado en el Templo tan mal herido que creyó que deliraba. Para su no tan sorpresa así era. Sus cerúleos orbes danzaron por las heridas del gran dragón y entrecerró los ojos. ¿Qué había hecho para acabar tan magullado? Sus finos dedos acariciaron las escamas del muslo herido y no pudo más que ladear la cabeza. Aquellas heridas iban sanando en esa forma, por ello su preocupación era inferior de la que en un principio podía haber pensado, aunque no le agradaba la idea. En lo más mínimo. Las esencias de esa forma, aparte de sanar las heridas, acababan por hacer desaparecer aquellas cicatrices que el propio mestizo había insistido en mantener. Entonces, ¿por qué seguía en esa forma?

Por más que pensara en la más disparatada e imaginativa historia que podría llevar a Cedrik a ello no alcanzaba a descifrar el misterio. No hasta que en ese recorrido de escrutinio divisó un brazo bañado en sangre en lo alto de su espalda. La esclava retrocedió lo suficiente para poder ver a quién pertenecía el brazo y su mirada se ensombreció. ¿Qué decía ese mestizo? ¿Que la curara? ¿Tan mal herida estaba? Oh, Diosa, ¿no la habría herido él? Sus ojos se clavaron en las verticales pupilas de él. Una marabunta de sentimientos la hicieron gritar y despotricar contra el mestizo. Acortó la distancia e intentó alcanzarla en vano.

Para cuando creyó que iba a golpearlo para que le hiciera caso, el Teniente pareció oírla y volver a su forma humana. No vio el tambaleo de su compañero, ni siquiera percibió como sacudía la cabeza con la intención de no sucumbir a los estragos del cansancio, el dolor y la pérdida de sangre. Las heridas seguían presentes; pero ella se había centrado en la pequeña criatura que perdía sangre. Examinó con delicadeza la espalda de la dragona y frunció el entrecejo al percibir la profunda herida. La dragona no parecía ser un miembro del Ejército, tampoco recordaba que Cedrik le hablara de una peliblanca, y mucho menos de una dragona. ¿Qué estaba ocurriendo?

Etta… —notó el tono de culpabilidad en su voz pero no lo miró— ...haz algo...no dejes que muera.

Nunca dejo morir a los heridos —las heridas, rápidamente identificadas por ella, captaron su atención—. Ayudame a llevarla al interior.

La curandera usó la propia tela de su toga para limpiar la herida y ver las incisiones de los colmillos. Si esa joven dragona no podía utilizar la esencia de la regeneración, tendría que utilizar otros medios.

Lo sé pero… —su voz se quebró en un nudo seco en la garganta— … no la dejes morir.

No fue la insistencia lo que la hizo virar el rostro hacia él, no. Lo que hizo que su corazón se encogiera fue el tono de culpabilidad y desgarro que emitía desde e fondo de su ser. Ese estado no era común en él. Cedrik nunca había mostrado esa debilidad, ni siquiera ante ella, siempre había sido el recio soldado y ni en el lecho a punto de morir había suplicado por que lo salvara. Mas a ella… volvió a centrar los zafiros orbes en la dormida dragona y sus labios se fruncieron con pesar.

No dejaré que le ocurra...

«nada...». El sonido del cuerpo del Teniente sucumbiendo al cansancio la hizo tornar la mirada hacia él y suspirar con perplejidad.

Hasta ese punto....


Aproximadamente una hora después

Etta se encontraba sentada en el camastro donde la dulce desconocida seguía desmayada. El algodón que sostenía entre sus dedos pasaba del pequeño bol con la mezcla de hierbas a la delicada espalda de la dragona, ofreciendo ligeros toques sobre las heridas. Hacía tiempo que la hemorragia había mitigado, mas la supuración de pus e infección seguía saliendo de las dentelladas de la espalda. Esperaba que con la nueva aplicación esto remitiera. Las heridas de los huargos eran más problemáticas de lo que se creía. No tanto como el veneno de jade, pero no era la primera vez que las dentelladas de los cánidos habían sido tratadas por ella. Para su desgracia la infección solía llegar a la sangre y ocasionar fuertes fiebres. No solían durar demasiado, mucho menos en dragones o híbridos, mas las primeras horas solían ser tediosas.

La esclava detuvo la atención de la dragona para desviar la vista hacia el camastro contiguo. Un espasmo del Teniente, junto a un mudo lamento, hizo que se preguntara qué pesadilla de Morfeo lo había atrapado .  
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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por D'tark el Lun Ago 07 2017, 21:25

Todo fue confuso y doloroso durante un tiempo y durante otros  solo era oscuridad. Su conciencia iba y venia no estando muy segura de que todo lo que estaba en su visión era o no real del todo. Un parpadeo y estaba sintiendo el agua de la cascada. Otro parpadeo y estaba en el aire apoyada en las escamas del dragón su cuerpo pesaba demasiado. Volvió a cerrar los ojos cuando los abrió el teniente en su forma dragón la miraba.

—Eres... .... enana— los sonidos estaban amortiguados, un zumbido aun en sus oídos que no la dejaban escuchar con claridad los sonidos. Le parecía escuchar que había una voz femenina pero no podía ver desde donde estaba.

Miró al dragón —lo...siento— murmuró no estaba segura de que pudiera escucharla pero se sentía culpable por todo lo que había sucedido. De haber sido por su escape, de no haber tirado de su ala. De no haber caído donde lo hicieron, si ella no se hubiera lastimado  la sangre no hubiera atraído mas a los huargos. Ella se sentía culpable de sus heridas, sino fuera por ella el teniente habría podido huir sin preocuparse o tal vez luchar como estaba entrenado sin tener que ser torpe por protegerla.

Cerró los ojo cansada tenía frío. Le costó trabajo abrir los ojos una vez mas su espalda dolía y eso le demostró que estaba bien. Su visión estaba borrosa entrecerró los ojos enfocando a la figura a su lado era una mujer. Intentó moverse pero el dolor la hizo caer de nuevo con un gemido de dolor.

—El teniente...¿Dónde?— preguntó intentado colocarse de pi, se mordió el labio inferior tratando de aguantar el dolor. Gimió de dolor dejándose caer de nuevo pero esta vez notó algo en el camastro de al lado el Teniente dormido. Suspiró con cierto alivio —gracias a la diosa— murmuró cerrando los ojos relajándose un poco mas.




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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por Etta el Mar Ago 08 2017, 00:39

En esa extraña visión de debilidad se sintió tentada a acercarse al híbrido y tomarle la mano para apaciguar sus atormentados sueños, mas el movimiento de la desconocida dragona a su lado hicieron que sus iris retornaran a ella con interés. Había sentido el «Lo siento» que esa joven había emitido al llegar, como también sabía que él no no lo había hecho. Cedrik no acostumbraba ignorar un lamento, menos cuando el dolor y la desesperación que apelmazaban a una mujer lo solicitaban. Apartó con delicadeza un mechón de cabello atrapandolo tras su oreja mientras terminaba de despertar.

Su escrutinio se centró en las facciones de la joven. Desde que ambos habían quedado sumidos en el sopor del cansancio y el dolor había iniciado una indudable marabunta de interrogaciones sin respuesta obvia. Mientras los párpados de la peliblanca cedían a su impulso por abrirse siguió calmando, con tranquilidad y mimo, las heridas de su espalda. Su diestra se apoyó sobre el delgado hombro de la dragona y negó ante el intento de reincorporarse en el camastro.

No debéis levantaros o las heridas volverán a abrirse —no permitiría que se levantara a menos que estuviera segura que sería para tomar su forma de dragón y regenerarse. Algo que por el momento dudaba que hiciese o quisiera hacer— Y me temo que no puedo permitirlo.

La pregunta sobre la situación de Cedrik la hizo fruncir el ceño con cierta inquietud y desvió, por acto reflejo, los cerúleos ojos hacia el camastro contiguo. Por alguna extraña y desconocida razón observó como el inquieto cuerpo del militar parecía apaciguarse tras oír a la joven. Retornó la vista a ella cuando emitió el suspiro de alivio entre sus labios. Algo estaba ocurriendo. Algo que parecía escapar de lo real y se iba fraguando tan lentamente que ni los implicados se daban cuenta.

Hmmm… —una leve -casi imperceptible- sonrisa se dibujó en sus labios. Empapó de nuevo el algodón en el mejunje de hierbas y antisépticos naturales para volver a iniciar ese recorrido de toques suaves sobre la herida de la joven—. Decidme, ¿cómo han acabado tan maltrechos?
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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por D'tark el Mar Ago 08 2017, 03:29

La mujer que la atendía parecía  amable y era cuidadosa sentía apenas el roce del algodón en su espalda la vio una vez con más cuidado. Era una esclava al parecer. Suspiró cerrando los ojos sentía tan pesados sus párpados aun. Giró el rostro hacia el teniente se sentía aliviada. La mujer trató de mantenerla acostada sus palabras resonaron aun distantes y lejanas. Seguía ese zumbido en su cabeza amortiguando el resto. Se conectó de nuevo a la red escuchando nuevamente ese sonido de fondo que conocía de toda la vida el zumbido se detuvo o tal vez fue silenciado por la red que volvía a ella. Sonrió un poco más tranquila con ese sentimiento de familiaridad aunque la hacia sentir mejor seguía sintiéndose mal.

Vio al teniente sintiéndose culpable. Escuchó la pregunta de la mujer mordiéndose el labio  inferior aun no sabía dónde estaban. Si estaban en alguna enfermería del Ejército tenía que ser cuidadosa con lo que decía —huargos— respondió un poco sombría —estaba en el bosque— tenía que ser cuidadosa con lo que decía su mente estaba confusa aun —y no los vi llegar— eso era cierto —primero fueron dos … pero eran cuatro— negó con la cabeza mirando a Cedrik —yo perdí  mis a-las..  vi a uno de ellos comiéndose un pedazo frente a mi— sacudió ligeramente la cabeza tratando de alejar esa imagen —el teniente Cedrik… él  me salvó me dijo que me mantuviera en forma humana y que él…— se mordió el labio inferior con fuerza nerviosa, asustada, culpable. Sentí a que estaba viviendo todo de nuevo. Las lágrimas quemaron  sus ojos y cayeron por sus mejillas.

—Fue mi culpa— admitió con un ligero temblor en su labio inferior limpiándose las mejillas haciendo una mueca  de dolor por el movimiento —¿Cómo está? — el aun estaba en forma dragón cuando lo vio tendría que haber sacado tendría que estar de pie no en ese Catastro inconsciente. Todo por sus descuidos. El teniente era un híbrido pero a pesar de ello la protegió cuando fue la causa de ponerlos en peligro.




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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por Etta el Miér Ago 09 2017, 19:30

La autoinfligida culpabilidad de esos dos era francamente inaudita. Uno había pedido que la salvara, la otra decía tener la culpa de un ataque -nada más y nada menos- de huargos. Como si esas bestias tuvieran el raciocinio suficiente para dejarse doblegar por alguien más que no fuera el macho alfa de su propia jauría. ¡Santa diosa!. No diría que los ambos eran idiotas. No por el momento. No siendo ella una dragona. Con el paso del tiempo había hecho comprobado que, en situaciones como aquella, lo mejor era utilizar palabras más…¿sensatas?¿dulces?¿calmadas?.

Sus dedos se detuvieron presionando sobre las heridas unos segundos más y después apartó el algodón. Dejaría que el efecto del anticoagulante y el almizcle de hierbas hicieran su efecto.

Oh, pequeña, no debéis pensar así —llevó la siniestra sobre la cabeza de la llorosa dragona y la acarició con afabilidad. Intentaba calmarla con ese movimiento repetitivo—. Cedrik no es de los que se dedican a buscar culpables, mas os aseguro que jamás culparía a una joven dragona de tal lamentable ataque de huargos —dejó de acariciar armoniosa la cabeza de la chiquilla y limpió con sus finos dedos las lágrimas que resbalaban por las mejillas de la peliblanca—. Desconozco el motivo que os lleva a pensar así, pero os recomiendo que en vez de ceder al pesar y la lamentación os centreis en que ambos seguis con vida. Ambos lo estáis.

Una cálida sonrisa se formó en su rostro y desvió la atención al Teniente.

Él está bien, ha recibido heridas más dolorosas y profundas en otras ocasiones, sólo ha sucumbido al cansancio. Además utilizó su forma de dragón para cortar las hemorragias —arrugó la naricilla sin estar demasiado convencida, pero cuando devolvió la vista hacia ella fue con una sonrisa. No tenía intención de preocuparla. No más de lo que ya estaba—. No os preocupéis hace falta mucho más para acabar con el cabezota del Teniente.

Se levantó del camastro y se dirigió a la pequeña mesa de madera desgastada. Sobre ella podían verse botes varios, retales de limpia tela, una par de cuencos apilados y algunos menesteres más. Si se observaba con detenimiento la estancia se podía diferenciar que se trataba de unos aposentos humildes y desprovistos de lujos. El mobiliario contaba únicamente con los dos camastros, la mesa repleta de utensilios de curación y un par de estanterías para cada cama. Su foco de luz principal era un enorme ventanal que dejaba traspasar la luz del astro padre. La curandera dejó el cuenco y tomó un frasco que movió con dos dedos.

¿Cómo os encontráis vos? Deberíais empezar a notar como mengua el dolor, aunque la regeneración de los dragones es más rápida que la herbología y alquimia humana.
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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por D'tark el Miér Ago 09 2017, 21:18

La mujer le decía que no tenía de que preocuparse que no era su casa. Mordió su labio inferior tratando de calmarse. Ella no sabía la verdad, no sabía que fue ella quien los hizo aterrizar en ese lugar peligroso. Tomó aire dejándolo escapar lentamente, la curandera era muy amable. Tomando en cuenta de condición de esclava parecía ser genuina no solamente por obligación.

Tampoco creía que el Teniente fuera de los que buscan culpables, pero ella era culpable. Se sintió tranquila cuando le aseguro que el teniente estaba bien. Sonrió cuando menciono lo de la cabeza. Parecían ser conocidos. Tomando en cuenta sus palabras de que había recibido heridas peores, ella debía tratarlo con tantas cicatrices y reusandose a tomar forma de dragón. Como él mismo dijo en la cueva.

Miró al rededor dándose cuenta de lo simple del lugar. No sabía como era el ejército pero no estaba segura tuvieran un lugar así —me transformare cuando no sienta tanto dolor que me desmaye— bromeó con ella sonriendo de medio lado. Estaba acostada boca abajo mirando hacia ella —¿Dónde estamos?— se aventuró a preguntar. Si eran amigos y ella era una sanadora, tal vez era de quien hablaba en la gruta de los insectos el teniente.




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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por Etta el Jue Ago 10 2017, 10:50

Movió y rebuscó con esmero entre los retales de telas con ojo crítico. Las que eran de su agrado las iba apilando en un pequeño montón aparte y cuando consideró tener las suficientes se encaminó con ellas de nuevo al camastro. Del estante cercano tomó un mediano vial de inocuo contenido y otro de una tonalidad parda. Se sentó de nuevo al borde del camastro y vertió el contenido inocuo sobre las gasas hasta que estuvieron empapadas. Extendió en su esplendor la tela y cubrió la espalda malherida. La intención era calmar el escozor e hinchazón de la dermis.

Descuidad, hasta que consigáis transformaros haré lo que esté en mi mano para que el dolor sea menor —sonrió ante la broma de la dragona pero no dijo nada. Tampoco acostumbraba a continuar las mismas, al carecer -según decían- de sentido del humor. Quizás sí era demasiado seria, tampoco se lo había planteado—. Cierto... estáis en una de las celdas del Templo de la Diosa. Suele ser donde Cedrik viene a lamer sus heridas cuando es malherido y no desea tomar su forma de dragón. Es bastante singular con ello…

Los cerúleos orbes de la curandera se centraron en la chica valorando si aquella oculta confesión revelaban más de lo que aparentaba.
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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por D'tark el Jue Ago 10 2017, 11:25

La vio de reojo mientras hacia su laborar, no había prestado mucha atención a las artes humanas de la sanación. Le dolía, ardía y sentía entumida la espalda. Sino se movía no dolía demasiado. Cerró los ojos sintiendo el alivio de las vendas, no sabía que tenía pero le daba una sensación de frescura, calmando el dolor.

—Gracias, me dolió mucho volverme humana y era encogerse no quiero imaginar si trató ser dragón— respondió suspirando pesadamente estaba cansada. Aun se sentía cansada y un poco adolorida. Escuchó con atención las palabras de la mujer. El teniente se lo había dicho que era tozudo para transformarse —el teniente dijo que tenía una amiga curandera imagino que es usted— tenía tanta confianza con ella para llevarlos después del ataque de los huargos. Ahí era donde sanaba ¿Ella debía saber que era un híbrido? Se mordió ligeramente el labio inferior mirando hacia el teniente. Tenía demasiados secretos Cedrik como para saber cual podría saber la mujer o no. Pero si era la "amiga" que el teniente mencionó explicaba la tensa reacción. Un híbrido en una relación con una esclava, el teniente no la tenía fácil —lamento las molestias— se disculpó algo apenada. Su mente estaba despertando —por la diosa— vio a Etta con algo de alarma —¿Cuánto tiempo he dormido? tengo que salir, un barco...sino lo hago los cargos extras...oh  rayos— murmuró algo preocupada. Necesitaba ese negocio para poder mantenerse y seguir sus negocios tenía que ser un viaje exitoso. Y con lo de Thurdok si retrasaba un solo día los malditos del ejercito la dejarían sin nada. Esperaba aun fuera tiempo.




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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por Etta el Jue Ago 10 2017, 11:55

Una amiga curandera… —repitió sin poder evitar sonreír y negar al mismo tiempo—, supongo que se refería a mi. Sí.

Mientras escuchaba las palabras de la dragona volvió a empapar nuevamente otra tela con el inocuo líquido y estiró la misma en otra parte de la herida. Era curioso ver como la joven dragona se debatía en sus propios pensamientos y decidía cuáles eran las palabras más sensatas. Menos dañinas. O, quizás, menos relevantes. Mas la mente de Etta ya tenía la respuesta que había buscado desde que el Teniente había implorado para que la ayudara. La vestal no comprendía del todo por qué una dragona lamentaba algo ante una esclava, pero algo le decía que no se refería precisamente a haber acudido a ella para curarlos. Abrió los labios para rebatir esa idea errónea que se formulaba en su draconil cabeza pero fue aplacada por la alarmada pregunta.

Pues habéis estado durmiendo el día entero. Acaba de amanecer —comentó y desvió la vista hacia el ventanal—, pero no creo que sea el mejor momento para ir en barco. Debéis descansar un par de días más o.. bueno, regeneraros vos misma..
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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por D'tark el Jue Ago 10 2017, 12:01

Entonces era ella. La amiga que era importante para el teniente. La mujer era amable si tenía esa relación con el teniente y la había sanado con tanto cuidado. Suspiró pesadamente cuando la sanadora mencionó que había dormido por todo un día. Tenía que pasar a arreglar unas cosas al día siguiente tenía que partir. Tendría que ir a la posada por ropa, arreglarse, arreglar lo último de su viaje, permisos.

Había tantas cosas que hacer levantándose lentamente quejándose un poco de dolor. Se mordió el labio inferior sentándose por un lado del camastro respirando agitada. Cada vez que se movía sentía como cuchillas clavándose en su espalda —lo haré pero es importante este viaje— se mordió el labio inferior —necesito irme— miró de reojo al teniente con pesar —volveré mas tarde a despedirme— se apoyo en el camastro colocándose de pie —debo irme.




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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por Etta el Jue Ago 10 2017, 13:15

Extendió otro retal empapado de tela en su espalda y alzó una ceja al verla moverse inquieta. Hasta que se incorporó en el camastro, ella solita, e hizo que Etta comprobara que la tela empapada seguía adherida a su espalda. Para cuando retornó la mirada hacia la faz femenina no pudo evitar que su ceño se frunciera y siguiera la mirada apesadumbrada de la joven hacia el herido vecino. La idea del Teniente despertando y preguntandole por la mujer por la que había rogado por su vida, al no verla, le hizo arrugar la naricilla. No necesitaba dormir para vaticinar ese sueño de futuro para saber que iba a entrar en estado de ebullición. Y que le tocaría calmar sus ánimos. Reprimió un suspiro al ver la clara intención de la dragona para irse y la obligó a volver a sentarse, presionando su hombro con la diestra.

Si estáis tan resuelta en iros. Al menos dejad que os vende —se levantó de nuevo y trasteó por la mesa hasta que localizó las vendas, después volvió a su lado—. Alzad los brazos.

Cuando los alzó empezó a convertirla en una bonita momia. No quitó las telas empapadas de su espaldas, pues las ocultó bajo el vendaje. Rodeaba con cuidado y atino el torso de la mujer, sin presionar en demasía sus senos para evitar algún problema.

Debéis cambiar el vendaje esta noche —ordenó por si sus quehaceres no la permitían volver—. U os ocasionará un sarpullido el ungüento de dentro. Lavad la herida con agua y jabón antes de volver a vendarla.
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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

Mensaje por D'tark el Jue Ago 10 2017, 13:37

Le sorprendió un poco cuando la mujer la hizo sentarse, fue con un gesto firme pero suave que le dolió un poco. No hizo ningún gesto solo se dejó sentar. Sonrió agradecida hacia la mujer —en verdad gracias— tenía tanto que hacer se mordió el labio inferior nerviosa. Siguió sus instrucciones levantando los brazos. No estaba acostumbrada a llevar vendas pero de alguna forma la presión en su espalda hacía mas llevadero el dolor. Le tomaría uno o dos días poder soportar el dolor para transformarse. Igual lo intentaría al final del día cuando terminará con todo lo que debía hacer.

Cuando terminó escuchó sus indicaciones asintiendo, se colocó de nuevo en pie mirando hacia el teniente al lado de su camastro estaba su espada y la mochila de Dela.  El teniente había ido por sus cosas también. Se acercó buscando la muda de ropa que tenía en la mochila cambiándose lentamente, no quería hacer movimientos ruscos y llevarse mas dosis de dolor. Tenía bastantes por el momento.

Al girar vio que la sanadora no estaba, tal vez tenía cosas del templo que atender. Sacó un pequeño cuaderno y lápiz anotando unos datos en una de las hojas. Se sentó en la orilla del camastro suspirando pesadamente mirando al teniente —debo irme, necesito este negocio para poder seguir aquí...sería horrible ser huérfana sin familia y aparte sin dinero— bromeó un poco triste —no sé si pueda volver antes de que parta el barco debo arreglar demasiadas cosas— se mordió el labio inferior mirándolo dormir tan tranquilo.

Sonrió de medio lado —gracias teniente— se acercó a él haciendo una mueca de dolor susurrándole al oído —no le diré a nadie su secreto— se levanto con el mismo pesar saliendo de la habitación subió unas escaleras llegando al templo. Encontró a la mujer le dio el papel dándole indicaciones para que se lo diera al teniente. Esperaba no lo tomase a mal o malinterpretara su intención.  Quería dar las gracias estando despierto y no mientras dormía. Era la segunda vez que hacía algo así y no quería convertirlo en costumbre. Ese día iba a ser largo. Mucho más de lo que ella espero en un inicio.




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Re: No hay remedio para esta enfermedad [D’tark & Etta]

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