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The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

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The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Hawke el Mar Ago 01 2017, 01:50

Odiaba el sol y el calor de Talos, y ese día en particular sobraría de ambos. A pesar de tener como enemigo al clima, debía ir a visitar la tumba de su familia, ya que no sabía cuando volvería a tener la oportunidad de hacerlo, o si alguna vez la volvería a tener. Se llevó con él su laúd, una botella de porto, su mejor capa y un morral con raciones para sobrevivir el día. El viaje hasta el lugar era largo, más aún a pie, pero estaba saliendo poco antes de la primera luz y si mantenía una marcha constante podría llegar para el medio día.
No tardó más de una hora y media en llegar al bosque. Una vez rodeado de árboles y hierba su marcha no tuvo pausa, había comenzado a tener sed pero no quería beber aún del porto, una caminata tan larga con alcohol en sangre no haría más que deshidratarlo. El bosque se encontraba extrañamente tranquilo aquél día, no había visto otro animal que no fueran ardillas y ciervos, tampoco había intercambiado miradas con otra persona.
Llegó a las tumbas para el medio día como lo había previsto. Se trataba de un gran claro que se extendía unos unos 60 metros hacia el oeste, junto con un arroyo que acompañaba aquél campo por el costado. Era un sitio ideal para acampar con comodidad, de hecho aquél era el lugar preferido de su padre para usar de parada previa a Talos. Por las noches solían hacer una fogata en el centro de los carromatos y entonces comenzaban las historias, la música y las interpretaciones.
Lo primero que hizo al llegar fue beber algo de agua y comer medio trozo de pan con queso procurando no hacer ni un solo ruido, la naturaleza ya llenaba el silencio por sí sola con su música y habría sido rudo interrumpirla. Lo cierto era que estar allí de nuevo, luego de tantos años, no presentaba diferencia. Allí no estaban los cuerpos de sus padres, ni la gente con la que creció. No tenía la más mínima idea de donde descansaban sus huesos, pero ese era el claro en el que habían muerto junto con una parte de él. Eso tampoco le molestaba tanto, después de todo las tumbas y ceremonias son para los vivos.
Cuando el cielo se tornó anaranjado tomó su laúd y comenzó a rasgar las cuerdas, dio inicio con "el sonido que hace el agua al chocar con las rocas" y luego continúo con "el crecer del pasto". Tras un rato de tocar entre ambos sonidos tocó una verdadera canción, "El tesoro de Lady La'Vallete", la canción favorita de su madre. Luego interpretó una balada compuesta por su padre, la cual llamaba "Viaje en el Cielo". Cantó un repertorio completo, bebiendo un trago de porto cada vez que la garganta comenzaba a picarle. Fue una tarde íntima y en soledad, pero alegre gracias a los recuerdos que había revivido.
Antes de marcharse cavó un pequeño hueco con sus manos, se sacó un anillo de su dedo corazón y lo enterró, para luego derramar un poco de su bebida sobre la tierra húmeda. Besó las yemas de sus dedos anular, medio e índice, y con ellos acarició el suelo. Si aquél era su adiós, quería hacerlo bien.
El firmamento se oscureció de manera rápida y pronto estuvo cubierto de pequeñas lagrimas de luz. Había demorado más de lo que esperaba y eso no era bueno, no podría volver a la ciudad por el toque de queda, tendría que pasar aquella luna debajo de los árboles como el día en que sus padres habían muerto.
Luego de vagar sin rumbo durante unas horas, juntando leña y otras cosas necesarias para un campamento precario, un destello anaranjado le llamó la atención. Se acercó sin mucho cuidado hasta el fuego ya que si se trataba de un dragón, o algo más terrible que eso, se habría percatado de su presencia hacía rato. No vio armaduras ni armas, una buena señal ya que tampoco eran hombres del ejercito. Sintió el aroma de la carne asándose, cosa que hizo que su boca comenzara a salivar.
Se trataba de una sola figura sentada ante la llama, dándole la espalda. Se paró a una distancia prudente y bebió un trago, para aclarar la garganta.
—Buenas. —Saludó con poco cuidado—. Se ha hecho de noche antes de que pudiera volver a la ciudad y... —rió para sus adentros— la verdad es que no me apetece cenar pasto de nuevo. Llevo conmigo otros recursos y buena bebida, seguro puedo convencerle de que compartamos fuego y comida esta noche.




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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Siri el Mar Ago 01 2017, 14:19

Le observó desde lo alto, primero como una figura amorfa que se dejaba entrever entre la espesura del follaje de aquella zona, hasta dar con lo que verdaderamente le importaba del asunto: hombre, joven, en los treinta  y sobre todo, solo. Si pretendía atacarle ¿Podría con él? Lo cual se derivaba en realidad a si era dragón o no.  Por momentos le perdía de vista, no es que fuere un bosque muy cerrado, pero ella se encontraba arriba, observando cada uno de sus movimientos, plenamente consciente de que había cometido un error así como que ya era tarde para remediarlo y sólo le quedaba esperar que siguiera de largo, que fuera lo suficientemente temeroso o inteligente como para esquivar una hoguera en medio de la nada de una noche cualquiera en un lugar como ese.  ¿Acaso no sabría que la zona se encontraba plagada de bandidos? ¿Que quizá lo más precavido sería seguir sólo su camino sin arriesgarse a que seguramente terminen por robarle? El tiempo que lo siguió no había notado nada extraño o nada al menos que le demostrara que podía resultar un verdadero peligro.  

El primer aviso de su presencia lo notó mientras desollaba una de sus piezas no muy lejos de la zona donde había armado un improvisado campamento. Para no escucharlo tenías que ser sordo o no vivir prácticamente en el bosque como era el caso de la híbrido que, apenas pudo encontrarlo, volvió veloz a donde tenía sus cosas por un camino mucho más directo. Podría haber apagado el fuego, pero el propio olor de lo que asaba ya resultaba suficiente como para que pudieren encontrarla. Rápido y semi agazapada, acomodó su capa con un par de cosas para que pareciera que se encontraba alguien sentado junto al fuego, mientras buscaba una posición segura con su arco y flecha en lo alto. Y allí esperó, en silencio, con la punta de su flecha siguiendo cada uno de sus pasos, con la cuerda de un arco que iba tensando conforme se acercaba al claro sin perder detalle de su morfología, de sus movimientos, de la forma en que caminaba y la mucha o poca seguridad en sus pasos. Notó también que pese a ver a aparentemente alguien de espaldas no acercó su mano a algún cuchillo ni se acercó intentando proferir el menor ruido. Esto le llevó a relajarse un poco, pero no lo suficiente como para soltar el arma ni bajar del árbol.

Notó que bebía algo. ¿Estaría borracho? Quizás eso explicara porque simplemente se acercara a una fogata en el bosque sin el menor cuidado o sin llevar alguna especie de arma en la mano así más no fuere para defenderse si era necesario.  Cuando salió al claro la cazadora le observó esta vez mientras bajaba el arma un poco: No parecía siquiera armado. Volvió a su posición anterior mientras todavía él estaba hablando. Por su tono no parecía realmente borracho y las miradas fugaces a la comida dejaba bastante en claro que podía simplemente tener hambre. Frunció los labios un momento mientras decidía.

-¿Llevas armas?- preguntó finalmente omitiendo cualquier tipo de saludo. Su voz se perdía en las oscuras hojas que escapaban de la lumbre de la fogata y, aunque no se encontraba muy lejos, sí estaba completamente oculta. Se estiró un poco hacia un costado procurando hacer el máximo silencio, como si no fuera un hombre hambriento lo que observaba sino otra presa más en lo profundo del bosque. Ladeó la cabeza hacia a otro lado, en un intento precario de que el sonido viajara de otro modo, sabiendo que lo mejor para no revelar tu posición, era disparar en perfecto silencio. Pero no pretendía tirar o no por el momento. - Lo diré sólo una vez más... Si tienes armas déjalas en el piso - pidió. - Y hablaremos -






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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Hawke el Mar Ago 01 2017, 18:05

En cuanto escuchó la voz femenina llevó las manos en alto, demostrando que no pretendía alcanzar por ningún tipo de arma que podría  llevar. Chasqueó con la lengua y se mordió el labio inferior, estar a punta de flecha siempre resultaba ser una situación incomoda. Por lo menos la mujer no le había pedido que deje todas sus cosas en el suelo y se marchase, eso si que le habría arruinado el buen humor que llevaba.
Luego de que ella le pidió que dejara todas sus armas, se descolgó el laúd de la espalda, para luego quitarse también la capa y el morral. Quedó solamente con una camisa bastante maltrecha y manchada por diferentes tonos de rojo, poco podía diferenciarse cuales se trataban de vino y cuales eran sangre, junto con unos pantalones nuevos que le habían dado dos días atrás. Aquél gesto podía entenderse de dos formas, una sería un gesto amistoso para demostrarle a su agresora que no llevaba ningún tipo de arma y con buena fe se lo demostraba, el otro sería un poco más amenazante y habría que ser rápido para entenderlo, "puedo utilizar todas estas cosas con la misma eficacia que un arma para arrebatar vidas".
—Lamentablemente... es peligroso para alguien de mi posición que lo encuentren armado.
Volvió a levantar las manos y dirigió su mirada hacia las copas de los árboles, "sé que estás ahí arriba". Si tenía suerte su excesiva, o torpe, confianza se asemejaría con la de un dragón y eso al menos le daría cierto suelo con las negociaciones. Si las cosas escalaban más aún, podía mostrar la marca que lo diferenciaba como esclavo, eso al menos haría que cualquiera se lo pensara dos veces antes de robarle.
Lo cierto era que no sabía donde se encontraba ella, la luz de la fogata no era lo suficientemente brillante como para alumbrar los árboles y la mujer sabía como evitar que descubriera su posición. Era una cazadora experimentada y tal vez pudiera llegar a tratarse de una dragona, aunque le costaba imaginarse a una lagartija de Talos disfrutando de la noche estrellada sola en medio de la nada. No, no podía ser el caso, sino las armas no serían algo que le preocupara.
—¿Porqué no bajas y te gastas esa flecha luego con una mejor presa? —Sonrió, obteniendo un aire arrogante—. Además, aquella carne que estás cocinando lleva mucho tiempo sobre el fuego sin darse vuelta. No sé como le gusta a usted, pero el sabor del carbón no es muy apetitoso.
La verdad era que estaba bastante tranquilo, había estado en ambos lados de aquella conversación varias veces y había vivido todos los resultados que la situación pudiera brindar. Solo debía asegurarse de que no le dispararan y ganarse un poco la confianza de ella, sin darle completo control de la situación. Fácil... ¿No?




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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Siri el Mar Ago 01 2017, 19:55

De seguro un dragón no hubiese aceptado desarmarse y eso suponía el primer aparente obstáculo superado. Bajó su flecha para observar en detalle que no llevaba nada oculto en su ropa tampoco y midió instintivamente las probabilidades de lucha aunque no pensaba acercarse tampoco lo suficiente como para tener que comprobarlo.

¿Alguien de tu posición? - repitió desde donde estaba. Suponía debía de ser un esclavo pues en general los dragones hacían lo que querían, pero preguntarlo siempre era mejor… Después de todo, ya pasó la experiencia de cruzarse con un demente dragón desarmado por el bosque. En general, la híbrido intentaba no dejar nada nunca a los supuestos. Si la chica podía asumir un lema sería: Siempre piensa mal y que te sorprenda lo contrario.

Sus ojos fueron alternando entre la carne y él. Tenía razón... había pasado mucho tiempo en la espera de que se fuera o se asomara, mientras fogata iba ganando  cuerpo a cada instante. El momento en que duró su suspiro pudo ser demasiado largo para el hombre, podía significar que se lo estuviera replanteando, que no importara que se quemara aquella carne con tal de no perder de vista su objetivo o quizás no, quizás le agradara el profundo silencio que se apoderó de aquel claro.

-Las flechas son reutilizables. - dijo una vez en el suelo, al que había llegado de un salto por detrás y a la derecha de donde estuviere él parado. Observó de reojo las cosas que él otro había dejado en el suelo mientras caminaba con paso seguro hacia donde se encontraba su capa. La tomó rápido, así como a su espada que, oculta bajo ella junto a un par de flechas fingían hasta entonces con otras cosas ser la propia mujer que, sin quitarle los ojos felinos de encima en ningún momento, se dirigió hacia el otro extremo de la fogata antes de señalar que podía tomar asiento.  Clavó un par de flechas en el suelo a un par de metros y dejó su arco un poco por delante aunque considerablemente atrás de donde pensaba ubicarse ella - Sírvete lo que quieras - invitó antes de sentarse, dejando la espada en un costado. Señaló con la cabeza el instrumento. - Eso… ¿Lo vendes? -






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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Hawke el Mar Ago 01 2017, 23:31

Aye, un esclavo armado solo busca ser castigado. —Respondió a la pregunta.
El silencio que se formó entre ellos duró un rato, al parecer sus palabras habían resultado y la cazadora estaba considerando su respuesta. Pero no pudo contener su sorpresa en forma de sonrisa cuando la sintió aterrizar detrás de él, apenas giró la cabeza para poder verla de reojo. Escuchó su comentario y rió, tenía razón , la flecha era reutilizable si no le importaba hacer aún más daño al removerla y seguramente ese era el caso entre ellos.
Bajó las manos y se quedó en el lugar, viendo como ella desarmaba su señuelo. Se trataba de una mujer próxima a su edad, tal vez podía ser un par de años menor. Buscó en ella algún rasgo que la diferenciara como un dragón y se alegró de no encontrar ninguno, los humanos eran más predecible que las lagartijas. Pero cuando se acercó al fuego la pudo apreciar con más detalle, tenía ojos marrones que reflejaban como un espejo el brillo del fuego. Su rostro era simétrico, con forma de gota y pómulos prominentes. Mientras clavaba las flechas en el suelo no pudo evitar ver su cabello, el cual caía como una cortina al costado de su rostro, haciendo que la punta de su oreja se asomara entre los hilos pardos. El último detalle que pudo cautivar de la mujer fue su boca, pequeña y en forma de corazón, su tes era de un rosado tibio, como si hace poco hubiera bebido sangre rebajada con agua. Si sonriera seguramente cautivaría la mirada de cualquiera que estuviera próximo a ella. Sin dudas era la cazadora más atractiva que había visto.
Hizo caso a su invitación, tomó sus cosas y se sentó junto al fuego. Dejó sus pertenencias junto a él y solamente quedó con la botella en manos, la cual le quedaba poco menos que la mitad.
—Gracias. —Dijo para luego dar un trago a la bebida y levantarse para partir una pierna del conejo sin hacer mucho esfuerzo. Mordió la carne y arrancó un buen trozo del hueso. Al tragar hizo un ruido que denotaba suficiencia—. Que suave carne, si no lo viera me costaría creer que se trata de conejo.
La pregunta de la mujer lo tomó desapercibido, pues rara vez alguien en medio del bosque le interesaría un laúd. Comió otro poco de la pata y luego la apoyo sobre una piedra que rodeaba la leña, se limpió las manos sobre su camisa y luego levantó el instrumento del suelo. Sus dedos comenzaron a bailar con dulzura sobre las cuerdas, creando notas que juntas formaban un sonido tranquilo y pacífico. Era un buen laúd, el mástil estaba hecho de de arce y la caja de fresno, lo cual le daba un sonido muy único y cristalino.
—No. —Respondió con firmeza mientras observaba sus dedos desplazarse sobre el mástil del instrumento—. Gano más dinero tocándolo que si lo vendiera... Además me acostumbré a él con bastante facilidad, este instrumento seguramente vale más que un esclavo.




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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Siri el Miér Ago 02 2017, 20:20

Lo observó fijamente desde detrás de las llamas que cada tanto subían para  continuar su ascenso transformadas en pequeñas motas de fuego hasta desvanecerse en la noche. Le vio comer, beber y hablar, más allá de por supuesto escucharlo. Cada uno de sus movimientos los analizaba desde aquella confesión de ser esclavo, como si algo en algún momento demostrara lo contrario.

Al ver que dejaba a comida de lado y limpiaba las manos en su propia camisa, puso los ojos en blanco y sonrió apenas. Mientras él buscaba lo suyo, ella revolvía sus pertenencias hasta hallar un trozo de tela que solía usar para limpiar sus armas, aun limpio pues en realidad para la cazadora el encuentro no se produjo al finalizar realmente su jornada. Ante el primer destello musical su puño se cerró en la tela y permaneció inmóvil, como si respirar o cualquier ínfimo movimiento pudiera de algún modo romperlo. Sin girarse le observó, nuevamente desde detrás de las llamas pero con otros ojos, con una mezcla de curiosidad y orgullo, entre ansiedad de escuchar más que eso y el deseo de lograr algo así con sus propias manos.

Levantó un poco el mentón y sonrió apenas ante su título de músico y observó de reojo el instrumento cuando aseguró lo que podría llegara a valer algo como eso. - Cualquier instrumento en manos de quien no sepa tocarlo no es más que un trozo de madera aunque fuere muy bonito - hizo una especie de bollo con la tela que tenía en la mano y la lanzó a él de un movimiento rápido. El retazo cruzó el fuego por un costado aunque estaba seco y no lo llevaría consigo, para desarmarse en el medio del pecho del hombre para caer despacio sobre sus manos y el instrumento. - Deberías limpiar tus manos adecuadamente y ciertamente no en la única camisa que parece que tienes. - Sonrió apenas mientras volvía a sentarse como estaba antes ignorando el impulso que le demandó se acercarse.

¿Hace mucho que tocas? - preguntó observando cómo sus dedos se deslizaba por las cuerdas en una sensación que si bien podría ser familiar era completamente ajena para la cazadora. La única cuerda que ella tocaba, se tensaba para trazar el camino a una flecha que pretendía en general acabar con algo. Las manos de él, tocaban varias para crear algo nuevo, cierta armonía que perduraba aún en el silencio que reinare luego. Sus manos se cerraron apenas sobre el terreno sobre el que las usaba de apoyo. Se había inclinado levemente hacia atrás, apoyada sobre sus manos extendidas que se aferraban a la hierba y a la tierra de debajo, de repente inquietas, curiosas, ansiosas de poder tocarlo.






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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Hawke el Miér Ago 02 2017, 23:29

Tocaba notas irrelevantes a cualquier canción, sus dedos bailaban por puro instinto y costumbre, a veces sorprendiéndolo incluso a él con las combinaciones que se les ocurrían. Levantó la mirada de sus manos, encontrándose con la de ella y su sonrisa, la cual le contagió. Al parecer su previa agresora disfrutaba del vibrar de las cuerdas, un detalle que siempre resultaba placentero a la hora de compartir fuego. Asintió ante la afirmación de ella, la cual hasta cierto punto era verdad y compartía. Pero solo paró de tocar cuando el trozo de tela chocó contra su pecho, para luego caer lentamente sobre su mano y el instrumento. No pudo evitar reír ante el comentario de la mujer.
—Lo gracioso es que era mi mejor camisa, antes de que me capturaran en Edén, claro.
Apresó el instrumento entre su brazo izquierdo y las costillas, para poder limpiarse las manos con la tela como correspondía. Luego hizo un pequeño nudo atando el pañuelo en una de las clavijas, una de las costumbres que tenía siempre que le arrojaban cosas parecidas sobre el escenario.
—Te lo devuelvo en cuanto termine. —Dijo mientras volvía a sujetar el instrumento como era debido y sonreía de lado.
Sus dedos volvieron a acariciar las cuerdas, pero era diferente.

Ambientación:

La música que ahora el instrumento emitía era un sonido placentero, pero calculado. Eran acordes que creían ser palabras y música que pretendía ser un cuento. Se trataba de una canción compuesta por él, y como tal, era música viva que hasta el fuego parecía disfrutar. Pero también era una ilusión escondida en belleza, contaba una historia sin palabras y afloraba emociones inexistentes.
—Desde los cuatro, hubiera empezado antes pero mis dedos no alcanzaban todas las cuerdas. —Respondió sin cuidado, aún tocando su canción pues nada podía romper con la danza de sus dedos.
Se sentía bien volver a tocar para alguien que simplemente disfrutaba de la música. También era feliz al tocar para una multitud, pero es algo muy diferente el montar una especie de concierto que tocar simplemente para cautivar. Después de todo ella le había dado fuego y comida para la noche, lo mínimo que podía darle era darle música real que pudiera disfrutar, aquél era un lujo que en esos tiempos muchos dragones preferían guardar con recelo.
—Por cierto, me llamo Hawke. —Se presentó con una leve inclinación hacia delante, mientras sus el instrumento expresaba el último acorde de la canción—. ¿Con quien tengo el placer de compartir esta luna?




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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Siri el Mar Ago 08 2017, 02:03

-¿Edén? - repitió desde donde estaba algo sorprendida.  No era la primera persona que sabía provenía de allí pero no se encontraba en la misma clase social de seguro y de seguro también, tendría una versión muy diferente de aquel lugar. - Te encuentras muy lejos de casa..- agregó casi de inmediato. Pestañeó un par de veces al ver que anudaba aquel retazo al instrumento y su entrecejo se marcó apenas ante la duda del porqué lo estaba haciendo. - Puedes quedártelo…- respondió sin realmente comprenderlo. Si aquello era costumbre entre ellos, era evidentemente algo nuevo para la híbrido y como tampoco le tenía cariño a lo que le había pasado, no dudo en ofrecérselo si al parecer lo hacía  a un lado para volver a utilizarlo.

Pero cuando el sonido de las cuerdas volvió a inundar el ambiente, todo pasó a segundo plano de nuevo. Y algo muy extraño sucedió. La castaña cerró los ojos y simplemente escuchó. Se dejó invadir por un sólo sentido, olvidando absolutamente todo a su alrededor, cayendo en el inocente descuido de dejarse llevar, aun en la noche, en medio del bosque, a escasa distancia de un completo desconocido. Eso, para la cazadora era un milagro. Ella nunca bajaba la guardia ante nadie y mucho menos tan expuesta como lo estaba en aquel momento, pero había algo especial esa noche y aunque no sabría si cometía un error, simplemente se entregó al momento.

El sonido de su voz le quitó de sus ensimismamiento. Abrió los ojos y se sacudió un poco, como si despertara de alguna especie de sueño aunque no se había dormido en ningún momento, sí había entrado en una especie de trance que, pese a que la música aún vibraba en el ambiente, al hablar regresó a la realidad de repente.  Sonrió ante la imagen de un niño tan pequeño intentando sostener un laúd y estirar sus cortos brazos y diminutas manos para tocar el instrumento.  - Un prodigio - dijo hacia él que volvía a sumirse en el hechizo que lanzaba con sus manos, que copaba todo el espacio, vistiendo de gala a la noche que completamente embelesada parecía guardar silencio. Nada se oía en los alrededores, como si cada porción de aquel bosque atendiera al movimiento de sus dedos y a la magia que creaba con ello. Así también lo apreciaba ella que no cerró los ojos en ese momento, pero los fijó en el fuego que danzaba entre ellos que dejaba entrever cada tanto a su acompañante al otro extremo.

-Siri - respondió observándole fijamente desde donde estaba. Quizás él no lo comprendiera y tenía sentido pero a la cazadora le costaba mucho tomar ciertas decisiones, por lo que ponerse de pie como lo hizo en aquel instante para vencer la distancia que los separaba, le costó, entre otras cosas, demasiado tiempo.  - ¿Puedo sentarme a tu lado? - preguntó a una considerable distancia como para decir que había llegado al lugar que pretendía. - Quisiera… que me muestres.. Cómo lo haces. - su voz sonaba algo apagada, como si no sólo midiera sus palabras  sino con una pizca de miedo por encontrar una negativa del otro lado. No estaba acostumbrada a pedir cosas de ese tipo.






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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Hawke el Mar Ago 08 2017, 16:16

Vio a Siri levantarse de su lugar para acercarse hasta donde él estaba, su rostro mostraba una pizca de incomodidad y recelo, como si ella fuera una tímida gacela acercándose a un predador. El pelirrojo contorsionó una agradable sonrisa, mientras que él mismo se sentaba y extendía la mano en un caballeroso gesto que la invitaba a su lado. La castaña no solo resultaba ser un placer para la vista, sino que su personalidad, reacia en un principio, resultaba ser un enigma que en poca palabras cautivaba.
—Para un verdadero bardo, el hogar tiene los mismos limites que nuestros ojos y oídos. —Le dijo en un tono de voz tranquilo que incluso podía camuflarse con el crepitar de la madera ardiente—. Y no compartimos nuestro arte con facilidad, mucho menos los métodos con los cuales lo creamos.
Tras decir eso se quedó en silencio durante unos instantes, como si le hubiera dado una rotunda negativa. Y lo cierto es que lo era, pero los ocelos del bardo no se apartaron del semblante de la cazadora. Suspiró culpable, sintiéndose un padre que le negaba a su hija lo único que jamás le había pedido en la vida.
—Pero yo no soy como la mayoría de los bardos. —Continuó, mientras acomodaba el instrumento en sus manos y desataba la tela que ella le había dado—. Hay una vieja costumbre, que no todos los músicos siguen, pero cuando un miembro del público te otorga un objeto personal hay que atarlo al instrumento antes de tocar una canción de autoría propia... Es como una especie de regalo.
Hizo una pequeña pausa y volvió a posar los dedos sobre las cuerdas, pero cada vez que él rasgó y una nota escapó de su laúd se tomó el tiempo de explicar cierta clase de teoría sobre la nota. Movía los dedos de manera lenta y siempre marcaba la importancia de la posición que tenían sobre los trastes y las cuerdas. Hawke siempre había resultado ser un buen estudiante, pero no estaba seguro de que si se podía decir lo mismo acerca de sus habilidades como maestro.
—Sinceramente, a veces parece demasiado complicado. Pero... Para hacer una canción pegadiza que haga bailar una taberna, solo necesitas una combinación común de tan solo tres acordes. —Tras decir eso, le mostró cual era y rió por lo bajo—. Va con todo y puedes cantar lo que quieras a ese ritmo.
Se quitó el instrumento de encima y lo colocó sobre el regazo de ella, mientras la asistía en la forma correcta de sostenerlo. Su padre siempre había muy cuidadoso con eso "Si no lo tienes de manera correcta, toda la posición queda desprolija y la música también lo será", solía decirle cuando tan solo era un niño.
—Me gusta el nombre "Siri". —Dijo como si estuviera pensando en voz alta, mientras miraba las manos de ella y como las acomodaba sobre laúd—. Es simple, pero difícil de rimar, lo cual lo vuelve un reto complejo. —Murmuró, para luego encontrar sus ojos con los de ella y sonreír ladino—. Tranquila, nadie compone obras maestras con sus primero rasgados.




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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Siri el Mar Ago 08 2017, 21:20

- Comprendo - respondió tras esbozar el leve gesto, casi imperceptible en realidad de una sonrisa.  Pretendía que ésta fuera amable de quien acepta sin dejarse afectar por la decepción que le provocaba esta respuesta, pero no supo lograrlo. El rastro de aquella sonrisa que no llegó a ser se vio opacado por la sombra de pesar que se apoderó de su mirada. No estaba acostumbrada a pedir nada en realidad y comprendió que sería mejor continuar sin hacerlo. Con un gesto elegante de la cabeza, asintió despacio para dar a entender que aceptaba su decisión de no compartir aquel conocimiento y cuando se disponía a volver a su lugar, él habló de nuevo.  Sus pies aun permanecían firmes en el porción de terreno que ocupaban y aunque su cuerpo había girado apenas con la intención de retirarse, no acabó el movimiento y volvió a enfrentarlo.

Mordió el interior de su mejilla sin pronunciar palabra, algo insegura de si su aceptación era por sentirse de algún modo obligado y si había algo que a la cazadora no le gusta era incordiar al resto.  Pero no se veía incómodo en realidad y el tono apacible de su voz la llevó, ante la duda de si volver a su sitio o quedarse, a acercarse hasta donde quería en un principio y tomar asiento a su lado.

La cazadora no podía negar que aquello le resultaba algo incómodo a ella en este caso y no porque él hiciera algo para que lo tomara de ese modo, sino por su solitaria naturaleza que muy poco acostumbraba a acercarse tanto a la personas. Por ello se mostró algo tensa en un principio repensando incluso si no sería mejor aprender desde lejos. Pero su atención fue captada por su relato y el especial énfasis que había dado a aquel pequeño retazo de tela que al menos para ella no era más que uno de los jirones en los que había terminado una de sus camisas. Sonrió. Pero no como lo había hecho antes si es que aquel amago se habría, aunque sea, acercado a lo que pretendía ser una sonrisa… no, sus labios se curvaron dulcemente al comprender cómo detrás de un gesto hasta ahora incomprensible existía también una historia, algo más allá de lo que los ojos pudieren captar durante un instante, se remitía a cierta tradición de un intercambio justo si te tratabas de un músico.

Sus castaños ojos alternaban su atención entre las cuerdas, el movimientos de los dedos y el rostro del bardo junto a ella, mientras la niebla se escurría entre los árboles a su alrededor pero respetaba su espacio y la lumbre del fuego que se deslizaba por las variaciones de su mismo tono en el color de sus ojos.  Cada tanto escapaba una sonrisa. Como al encontrarse en la necesidad de aclarar - No tocaré en ninguna taberna algo así como… nunca - la sonrisa se desvaneció un poco pero sólo para transformarse en una especie de mueca divertida al agregar - Y ciertamente no voy a bailarlo tampoco. - Desvió el rostro hacia otro lado. La curva que marcaba la línea de sus ojos que acompañaba la de sus labios, se desdibujó un poco mientras observaba alrededor por si saltaba a la vista algo extraño por lo que debiera tener cuidado. Todo parecía tranquilo y eso le complació a la cazadora que se mostró sorprendida al notar que él dejaba su laud en sus manos.

Cierta dulzura volvió a su rostro junto al brillo de sus ojos.  - Ehm …- fue todo lo que pudo decir sin saber qué hacer realmente con ello y cómo tomarlo apropiadamente. Extrañamente se dejó guiar por el bardo que indicaba cómo debía sostenerlo aunque no podía evitar sentir como si fuera a caer en cualquier momento, como si se partiera o se hiciera añicos ante el primer roce de sus dedos. Sonrió nerviosa y carraspeó apenas intentando controlarse un poco.  - ¿Cómo? - preguntó por lo bajo cuando escuchó halagaba su nombre. Por instante creyó que se trataba de otra lección sobre cómo sostener el instrumento y no supo qué decir ante el cumplido. - Ehm… gracias - sonrió nerviosa nuevamente al encontrarse con sus ojos-  … creo… - su atención se centró en cómo tomar el instrumento y sin quitar los ojos de encima al objeto respondió - Tampoco creía poder hacerlo.. -  

Aproximó sus dedos pero los dejó en el aire como pudiere arruinarlo al tocarlo o se rompieran las cuerdas por su tacto. Sonrió a la nada o a sí misma más bien y a lo inútil que se sentía en aquel momento. - Bien… - se incentivó a sí misma antes de acariciar las cuerdas insegura. Sus ojos se curvaron en una sonrisa que no se llegaría a ver por estar muy ocupada observando.  Tocó nuevamente, una a una, despacio como si se encontrara completamente sola y sin miedo a fallar por algo. Cuando el sonido de la última cuerda permanecía aun vibrando en el aire, levantó la vista. Estaba feliz, como si aquél único contacto fuere algo siquiera similar a una melodía. - Lo siento - se disculpó ante la imagen que debía de estar brindando - Nunca tuve nada parecido… Bueno no... - se encogió de hombros. - Mi hermano solía tallar algunos instrumentos… pero debías de soplar, no tenían cuerdas… quizás hubiese aprendido algo de él y su música pero lo perdí.. a él.. demasiado pronto como para lograrlo. - El recuerdo de su hermano, naturalmente dejaba un rastro de tristeza muy marcado en la cazadora, pero en aquella ocasión, pese dejar cierto gusto amargo, recordaba cómo soplaba por aquellos instrumentos, logrando melodías que se perdían con el viento. Volvió a elevar una  mirada entre alegre y nerviosa para pedir. - ¿Ahora que hago? -






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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Hawke el Jue Ago 10 2017, 11:55

El silencio reinó entre ellos durante unos instantes, él simplemente la observaba darse ánimos antes de comenzar a tocar. No pudo evitar sentir ternura al ser testigo de la dicha de la cazadora al poder tocar tres simples notas, parecía una niña que recién descubría el dulce sabor de una manzana o una pera. Aquello debía ser aproximado a lo que sintió su padre cuando le enseñó la misma combinación, pero él nunca llegaría a saber lo que se sentía enseñar a tocar a un hijo. Cuando ella volvió a observarle con una sonrisa en los labios, no pudo evitar corresponderle otra.
Antes de que pudiera decirle que no hacía falta una disculpa, ella volvió a hablar. Escuchó el pequeño relato de su hermano con atención, los instrumentos que creaba y como lo había perdido en el amanecer de su vida. Era una de las típicas historias de aquél mundo, todos terminaban perdiendo a alguien tarde o temprano. Se cuestionó durante unos instantes que tal hubiera sido tener un hermano, alguien en quien confiar a pesar de todo, un escenario curioso que jamás se había planteado.
Siri lo sacó de su pensamiento, con una pregunta que lo hizo volver la mirada al fuego durante un instante. Sonrió de lado y asintió para sí mismo, mientras se estiraba hacia la derecha y tomaba la botella de porto que estaba en el suelo.
—Ahora, Siri tres notas, —la apodó antes de quitar el corcho con la boca y escupirlo a un costado—... bebemos. —Levantó la botella hasta la altura del hombro, sin quitarle los ojos de encima a las llamas—. Por tu hermano, esté donde esté, creas en quien creas, que su música de viento te guie.
Se tomó unos segundos de silencio y levantó levemente la botella, como si estuviera brindando con una copa invisible. Entonces dio un trago y se aclaró la garganta, para luego dejarle la botella a ella en un costado. Luego de unos segundos comenzó a tararear por lo bajo, marcando la melodía de "El tesoro de Lady La'Vallete". Su voz era un sonido agradable y melodioso, nacía en sus pulmones y ascendía lentamente por la garganta, de manera que al liberarse por sus belfos creaba la sensación de potencia contenida. Siempre había considerado que era una canción bonita, cargada de emociones y una melodía inteligente. Le pareció que iba bien con aquél momento.
—Era la canción favorita de mi madre. —Dijo luego de un rato—. ¿Te gustaría oirla?




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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Siri el Sáb Ago 12 2017, 22:56

Pestañeó a la expectativa cuando comenzó a responder su pregunta pero acabo haciendo un mohín por el apodo. No podía sin embargo estar disgustada en aquel momento, pues la simple idea de aprender algo mientras sostenía aquel instrumento entre sus manos le resultaba fascinante. No estaba acostumbrada a hacer ese tipo de cosas, ni desde encontrarse sentada y despreocupada junto a un desconocido en el bosque hasta relacionarse con ese tipo de arte tampoco… le gustaba la música y no fue hasta escucharlo sorprendida por primera vez aquella noche que no había recordado realmente cuánto.

Tsk… - artículo con media sonrisa mientras le observaba disponerse a beber antes de atender a las cuerdas del laúd que sostenía con sumo cuidado. La sensación de que se quebraría o explotaría o algo al tocarlo había desaparecido al haberlo tocado aunque no se sentía mucho más confiada tampoco. - Beberás tú - dijo despacio hacia el instrumento pues podía oler el alcohol desde donde estaba y ella, aunque le hubiesen engañado en alguna ocasión, tenía en claro que no tomaba.

Sus palabras y aquella especie de brindis en honor a su hermano le hicieron suspirar antes de volver a observarlo. La calidez del fuego bañaba de matices dorados el rostro del bardo encontrando su igual en su cabello.  Sin decir nada alterno la mirada entre la de el, concentrada en la fogata que brillaba en sus ojos y en la botella que había dejado a un lado. Ella no bebía pero no podía pasar por alto un brindis por su hermano, de modo que con cierto aire de resignación suspiró mientras tomaba la botella que descansaba entre ambos. Sus labios rozaban en el borde cuando él comenzó a tararear despacio. Le observó de reojo y bebió un pequeño sorbo, el suficiente como para sellar el pacto que implicaba un brindis de ese tipo. - Por Krieg - dijo despacio mientras dejaba la bebida a una costado.

Relamió sus labios y asintió despacio antes de afirmar. - Me encantaría - mordió apenas el interior de su mejilla y pese a que comenzaba a perderse en la melodía frunció el ceño apenas. -¿La favorita de tu madre dices? Quizás confundo la canción… - aquello último lo agrego a modo de susurro dando por hecho de que confundía el nombre. - Perdóname.. no quise interrumpirte… -  se disculpó de inmediato. - ¿Lo necesitas? - preguntó extendiendo el instrumento hacia él apenas. - Aunque pretendo aprender más que tres cuerdas  - susurro acercándose un poco con una sonrisa suave en los labios. Desprenderse del laud no era sencillo y por un instante comprendió cómo podría sentirse él en ese caso considerando lo que costaba la separación de un instrumento que ni siquiera era suyo.






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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

Mensaje por Hawke el Mar Ago 15 2017, 00:37

Para una mujer que le había tenido a punta flecha, ahora resultaba ser bastante educada y pedía perdón con frecuencia, ni siquiera otros esclavos le trataban con tanto respeto. Chasqueó con la lengua, mientras volvía la mirada a Siri. Sus ocelos pardos, ante la luz de la fogata, ahora le parecieron ser de oro batido. Le dio la impresión de estar incomoda ante su presencia y que le costaba estar cerca de él, como si tuviera miedo de que de pronto sacara una navaja y la degollara allí mismo. Era la actitud de quien sabía que era lo que le pasaba a la gente que no se cuidaba las espaldas, una actitud sabia. Hawke había decidido ser reciproco con ella, le había regalado un pedazo de su vida, le tocaba darle a ella otro poco de la suya.
—Sí, la solía cantar en la tercera noche de campamento. —Rememoró con tono de añoranza—. Mi padre tocaba el laúd a su lado y todos alrededor del fuego enmudecían expectantes. Entonces ella comenzaba a cantar y el mundo se volvía minúsculo, solo existían el laúd y mi madre.
No pudo evitar reír por lo bajo ante el comentario de ella, acerca de querer aprender a tocar más. Ciertamente no era imposible, pero se tomaría su dulce tiempo.
—¿Sí? Vaya, y yo que pensaba que no quedaba nadie con buen oído en todo Talos. —Extendió la mano para tomar su laúd—. Te lo devuelvo en un segundo.
Tras guiñarle un ojo a su acompañante comenzó a mover las clavijas del instrumento y a pellizcar las cuerdas una a una, afinándolo para poder tocar la canción. Una vez estuvo conforme con el sonido se enfrentó a Siri y entonces carraspeó. Una de sus manos comenzó a acariciar las cuerdas de forma tenue, como si al tocarlas con demasiada brusquedad estas se terminarían cortando.
Su voz no tardó en unirse a la música, en la primera parte de la canción su timbre de barítono brillaba con los tonos graves. Se camuflaba y jugaba con la música del laúd, mientras relataba como Lady La'Vallete veía caer del cielo un estrella roja. La estrella había resultado ser un dragón, grande, rojo y blanco como los claveles. La'Vallete lo tomó en el castillo ancestral de su familia y cuidó de él, pero el dragón se tuvo que marchar y dejó con ella uno de sus cuernos. A partir de ahí la historia siempre cambiaba, dependiendo del publico o el ánimo de quien la interpretaba. Hawke optó por el final en el que el cuerno del dragón brillaba cada vez que él pensaba en La'Vallete, emitiendo un tenue calor y vibrando hasta que el brillo se apagara.
Una vez acabó su canción, dejó que el último acorde quedara colgado en el aire durante un rato. Observó a Siri con una sonrisa pintada en su rostro y arqueó una ceja.
—Falta otra parte, la que canta el dragón. Voy a necesitar que cantes las partes de La'Vallete.




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Re: The Fire That Flickers Underneath The Moonlight | Priv. Siri

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