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La cacería [priv. Kallistrate]

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La cacería [priv. Kallistrate]

Mensaje por Erian el Lun Jul 17 2017, 18:11

Erian se agazapó detrás de los matorrales y escuchó, aguantando la respiración. Escuchó el sonido de los pájaros, alzando el vuelo; de los animales terrestres, en su trote contra el suelo húmedo de tierra y del viento, en un lento baile con las copas de los árboles. El bosque podía parecer solitario, pero gracias a todos aquellos sonidos que el cazador había aprendido a escuchar, conocía aquél conjunto de árboles y plantas como la palma misma de su mano. Ningún árbol, ningún matorral, ninguna planta, escapaba al conocimiento del joven, que había recorrido ese bosque tantas veces desde que era pequeño que ni con los ojos cerrados podría perderse.

Su lanza se mantenía perpendicular al suelo sujeta con fuerza y su mirada, en dirección al Nido. Realmente no conocía el nombre real de ese lugar, pero desde siempre, los Alyn lo habían llamado así. Había muchas presas fáciles, algunas grandes como ciervos que iban a beber un poco en el pequeño estanque que había unos metros más allá. Conocía todas y cada una de las especies animales que habitaban ese inhóspito territorio junto a él, desde los pequeños conejos a los enormes jabalíes. Se preguntó si Jakon, su tío, andaría cerca o si ya tendría una presa. Después de su padre, ese hombre era considerado el mejor cazador de todo el clan, así que no le extrañaba si volvía con varias presas pequeñas colgando del cinturón y una grande sobre los hombros. Para alegría de los demás -y sobretodo la suya propia- deseaba traer a casa también alguna.

Abandonó la protección que los matorrales le brindaban mientras poco a poco, sin ponerse en pie siquiera, repasaba con la mirada su alrededor, en busca de un animal desprevenido. A pesar de lo alto que era -para un humano, por supuesto- era muy silencioso, sus pies conocían ya dónde pisar para no hacer ruido y no alertar ninguna potencial presa. Esquivó unas ramitas que hubiesen crujido  bajo su peso y cerca del estanque, puso una mano en el suelo para estirarse hacia adelante y mantener una mejor posición para ver. El estanque estaba solitario, cosa que no le hizo demasiada gracia al muchacho, que maldijo para sus adentros y contuvo algunos improperios en su cabeza. ¿Adónde habían ido todos los animales que bebían por aquí? Hace poco más de una semana, consiguió cazar una liebre a medio camino entre la Guarida y el Nido, sin contar el enorme jabalí que se llevó su clan de vuelta a casa, pero ese día, nada de nada. Había escuchado pasos, estaba seguro, así que algo que se movía debía haber por ahí.

De pronto, Erian escuchó algo que provenía de más allá del Nido, allá dónde los árboles se agrupaban más entre ellos y perseguir una presa era más difícil. Pero no había tiempo que perder. Siempre le habían dicho que, en todo el tiempo que se quedaba reflexionando qué era lo que había oído por ahí, la presa ya se alejaba de su posición varios metros, por lo que sin dudar ni un segundo más, se puso en pie y corrió en dirección al sonido, adentrándose en las profundidades del bosque, con los nervios a flor de piel.

Él era el cazador, el animal la presa, según un orden natural no escrito, su deber era cazarla. Incrustar su lanza en una zona debilitante o vital y acabar con su vida clavándole el cuchillo para que no sufriera. Realmente le importaba muy poco que el animal sufriera o no, pero la carne sabía bastante peor si el animal sufría, por el simple hecho de que sus músculos estaban tensos. Un buen cazador debía conseguir que el animal dejara de sufrir lo antes posible, que tuviese una muerte bien limpia y rápida. Pero para eso, primero tenía que atraparla.

Por el sonido de sus pasos, interpretó que no se estaba moviendo demasiado rápido, pero de una manera constante. ¿Estaría herido? Le sorprendería por delante, así no tendría oportunidad de darse la vuelta y si era rápido, le bastaría con un movimiento con la lanza para matarlo de un golpe. Buena idea. Salió de la espesura, regresando al claro cercano al nido y aceleró todo lo que sus piernas le permitieron. Era más grande y pesado de lo que le gustaría, por lo que no era tan rápido cómo lo eran sus primos, de menor estatura y peso, pero la presa era lenta y él no tanto, así que no tendría ningún problema en alcanzarla tras unos pocos metros. Jadeó, por el cansancio y el nerviosismo que precedía siempre a una caza. Sentía cada músculo de su cuerpo trabajando en conjunto para aligerar peso y mantener la velocidad que llevaba por el momento.

Al cabo de poco rato, la alcanzó, pero su plan no funcionaría si no conseguía adelantarla, así que no se permitió ni un segundo de vacilación. Un solo paso en falso y la presa ya se habría marchado. Con el rabillo del ojo, trató de ver qué era lo que estaba persiguiendo, pero no consiguió avistar nada. Tan sólo algo que se movía entre los árboles y que al parecer, era bastante escurridizo. “No escaparás tan fácilmente de mí”, pensó, “vas a convertirte en mi cena, cueste lo que cueste”. Una vez lo hubo adelantado unos metros, giró hacia la espesura de nuevo, como un lobo abalanzándose hacia un pobre cervatillo. Un lobo con una lanza.

Mientras se adentraba, extendió su lanza todo lo larga que era y la colocó frente a sí mismo, dispuesto a clavársela a lo que viniera de paso, pero la retiró de inmediato a menos de unos pocos centímetros de su presa y se puso tan pálido como la leche al ver que no estaba persiguiendo a un animal del bosque. Lo que llevaba un buen rato persiguiendo era una persona. Una chica joven, exactamente. Clavó la lanza en el suelo antes de tener oportunidad de dañarla y alzó las manos, en son de paz. Tardó unos muy valiosos segundos en recuperar el aliento, pero tan pronto como lo hizo, habló:

—¡Oh, no, perdona! —dijo, alzando la voz— ¡No era mi intención apuntarte con la lanza! ¡Pensé que eras alguna clase de animal salvaje o... algo! ¿No sabías que había cazadores por aquí? ¿Estás bien? Deja que te ayude.

Se aproximó a la joven, extendiendo ahora su mano, que era bastante más inofensiva que la lanza a simple vista, para demostrarle que iba en son de paz, que no pretendía hacerle daño y mucho menos, comérsela como si fuera un tierno cervatillo. No era lo que esperaba, por supuesto que no, pero de algún modo, tampoco se sentía decepcionado.
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Re: La cacería [priv. Kallistrate]

Mensaje por Kallistrate el Miér Jul 19 2017, 06:53

Era otras de mis escapadas del taller para buscar eso que tanto me ponía alerta. Es peligroso, sí, pero no me iba a quedar con los brazos cruzados, este día me tocaba ir al bosque, así que me coloqué mi mandil y metí en él mi ramita de belladona y el preciado cuchillo que papá había creado -Papá, mamá. . . - Mi mente comenzó a abrir el baúl de los recuerdos, pero no lo iba a permitir porque sabía que sería perjudicarme sin razón.  

Pronto llegué al bosque, tomé una gran bocanada de aire justo antes de adentrarme en la espesura del bosque; estuve algunos minutos caminando cuando mi sentido me comenzó a alertar sobre un peligro próximo -¿ahora qué?- pensé mientras el dolor de cabeza llegaba a mí. Comencé a reducir la velocidad de mi caminar, algo me seguía, estaba segura, pero si echaba a correr sería delatarme inmediatamente, así que me tranquilicé y seguí caminando, tratando de convencerme de que solo era imaginación mía.

Caminaba tratando de no hacer mucho ruido, mi cabeza me mataba y los dolores musculares comenzaban, quizás era tiempo de regresar a casa, la pulsación de advertencia se hacía más y más fuerte. De un momento a otro un chico saltó delante de mi, justo en el momento en el que mi vista fallaba y quedaba ciega momentáneamente, agaché la cabeza mientras escuchaba lo que el joven decía.  —No, no tenía idea— Dije mientras abría y cerraba los ojos tratando de recuperar la vista.




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Re: La cacería [priv. Kallistrate]

Mensaje por Erian el Miér Jul 19 2017, 17:02

Erian se preocupó de inmediato por la chica. Había sido su culpa que ahora estuviese así, que saltara contra ella como un animal salvaje sin pensarlo. Chasqueó la lengua, molesto consigo mismo y trató de buscar algo con lo que ayudarla. De su cinturón, desenganchó el odre lleno de agua que siempre llevaba y se lo acercó, aunque no lo movió, para darle el tiempo necesario para reponerse del mareo o lo que fuera que le había pasado. No se esperaba una chica por aquella zona, y menos una que no fuera cazadora. Gracias a su atuendo, pudo adivinar que provenía de la ciudad, pues no era la primera de ellos que veía.

—Esta es... una zona de caza. Lo siento, también es mi culpa por no mirar por dónde iba. —Avergonzado, el joven desvió la mirada, notando como un rubor se iba formando en sus mejillas. Qué torpe era, madre. Si ya se lo decía su tío, que cazando podía ser un verdadero portento, pero que a veces era demasiado torpe en cosas demasiado básicas y que algún día el cazador pasaría a ser cazado. Él estaba convencido de que más que ser cazado él, cazaría algo que no tendría que cazar, la verdad—. ¿Estás bien? ¿No estás herida ni nada?

Trató de buscarle una explicación a porqué la chica estuviese allí, pero no se le ocurrió ninguna. ¿Estaría huyendo de algo? ¿Habría sido exiliada también? Pobre, se sentía dolido por ella. Él no había conocido otra cosa que el bosque así que ser un exiliado no era un problema para él, pero si ahora lo condenasen a vivir en la ciudad sólo con sus habilidades no duraría nada de nada. Tal vez ella estaba aquí por otro motivo, uno que él desconocía. Si la tocaba puede que... No, no. Por muy nobles que fueran sus intenciones, no debía tocar a nadie para eso. La cabeza de cada uno es privada y Erian no es quién para rebuscar en el baúl de los recuerdos de nadie.

—Tengo algo de agua. Si te sientes mejor puedes beber un trago, a mí me ayuda con el dolor de cabeza —ofreció de nuevo, esperando una respuesta por parte de ella, en silencio, hasta que se le ocurrió hacer la pregunta más obvia que hasta ahora, entre disculpas y regañinas se había olvidado de hacer—. ¿Adónde ibas? Primero empezaste a correr, pero luego empezaste a ir más tranquila. ¡De veras creí que eras un animal salvaje! Uno un poco raro, pero ya veo que no podía estar más equivocado.

De pronto él se echó a reír, como quitándole importancia al asunto. Sería una anécdota más que contar, que por suerte sólo habría acabado en un susto de lo más absurdo. Quería tranquilizarla y que no volviese a salir corriendo de allí como un ciervo asustado. Lo más seguro es que terminara en otra zona de caza y el siguiente cazador que la encontrara no tuviera los mismos reflejos que él, o simplemente, su intención sí fuera cazarla, a ella al menos sí.
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Re: La cacería [priv. Kallistrate]

Mensaje por Kallistrate el Jue Jul 20 2017, 21:29

—Ya veo, lo lamento, no lo sabía— Dije mientras me incorporaba por completo tratando de recuperarme —Estoy bien. . . —Mi vista, aun nublada, comenzaba a  identificar la silueta de un chico rubio —Muchas gracias— Tomé un poco de agua que me tendía, aquel líquido fue como ambrosía en mi garganta, me reconfortó a tal grado que mi vista estaba casi al cien.

Su pregunta me sorprendió, y me hizo dudar, lo que estaba haciendo no era bien visto por muchos, y el anterior sentimiento de peligro me podría estar indicando el estar ante un dragón, aunque, sinceramente el chico no parecía uno. —Estaba. . . Estaba buscando algo.— Dije tratando de parecer lo más tranquila posible. No estaba segura con quién trataba, así que no era bueno arriesgarme.

Su risa me tranquilizó un poco y solté una pequeña carcajada nerviosa justo después de él —¿Así que eres cazador?— Dije haciendo la pregunta más estúpida hasta el momento, solo quería relajarme y seguir pronto con mi búsqueda sin levantar sospecha alguna.




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Re: La cacería [priv. Kallistrate]

Mensaje por Erian el Jue Jul 20 2017, 23:26

—No te preocupes, sólo ten más cuidado cuando vuelvas a venir. ¡Al menos te has encontrado conmigo y no con un lobo! —dijo, soltando otra risa de nuevo, recogiendo su lanza del suelo y quitándole la tierra que había manchado la punta. De momento sólo escuchaba los característicos sonidos del bosque, no escuchaba ni una presa ni a otros humanos cerca, así que se permitió relajarse un rato hasta que la chica se encontrara mejor. Dejó que bebiera todo lo que pudiese necesitar, más valía eso que deshidratarse—. No hay problema. No tengo nada para comer encima, pero si me das un rato creo que podría cazar algo... De hecho, estaba buscando algo para llevar a casa.

Ladeó la cabeza, algo confundido, y recuperó el odre de sus manos, pues pensó en que debía rellenarlo con el agua del estanque del Nido. Sin embargo, sus dedos rozaron los de la chica, y sin querer, una punzada de dolor le llegó a la cabeza, junto con una voz en el interior de su cabeza. “El chico no parece un dragón.” La voz se correspondía con la de la joven que tenía delante de él y maldijo para sus adentros. Ahora la cabeza le martilleaba de dolor tras la conexión con su mente, pero tenía que seguir cazando pasara lo que pasara, además de ayudarla, claro estaba. La desconfianza era normal para todos, pero gracias a eso, él descubrió que se trataba de una muchacha humana, no una dragona, razón de más para confiar en ella.

—¿Qué es lo que buscas? —preguntó, en parte para saciar su curiosidad y en parte para ser capaz de guiarla hasta su destino—. Conozco este bosque como la palma de mi mano, quiero decir... he vivido aquí toda mi vida, así que seguramente sepa dónde está eso que buscas —dijo, con un sentimiento de orgullo por sí mismo. Ese bosque no tenía secretos para él, o casi ninguno—. Además, no creo que haya muchos dragones por aquí, pero sí animales salvajes, así que vale más andarse con ojo. —Esto último lo añadió como quien no quisiera la cosa, como un añadido sin más, pero lo colocó especialmente para indicarle que no era un dragón.

Apretó los dientes, sintiendo el dolor en su cabeza aumentar y disminuir como una marea, subiendo y bajando, subiendo y bajando. Le dio un trago a su odre, para intentar bajarlo gracias al frío del agua y dejó escapar un suspiro de puro alivio. Como le había dicho, el agua era muy eficaz cuando le dolía la cabeza, así que el dolor desapareció tan rápido como llegó. Lo volvió a atar de nuevo a su cinturón, con las fuerzas renovadas completamente y jugueteó con la lanza, esperando una respuesta por su parte.

—¿Cazador? Claro, mi familia se dedica a eso desde que llegaron aquí. —Dibujó una gran sonrisa en su rostro, del mismo modo que antes, sentía un gran orgullo por su trabajo. Se habían labrado ellos mismos la vida en un peligroso territorio como era el bosque. De pronto, reflexionó sobre si era buena idea hablar de lo que hacía su familia, sobre si era correcto explicarle a aquella chica prácticamente desconocida acerca de los suyos. Bueno, tampoco es que fuera un secreto que habían muchos cazadores por ahí, además de que tampoco lo era la caza—. ¿Cuál es tu nombre, por cierto? Yo soy Erian. Encantado de conocerte.
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Re: La cacería [priv. Kallistrate]

Mensaje por Kallistrate el Vie Jul 21 2017, 05:52

—No es necesario, estoy bien— Dije, no iba a permitir que el chico se molestara tanto. Le devolví el odre y me pareció ver cierto gesto de dolor en su rostro, cosa que me hizo preocuparme —¿Todo bien?— Dije sin parecer muy insistente. Mi cabeza ya estaba casi recuperada, aunque aquella pulsación dejó un eco en dentro de ella.

—Yo. . . Eh. . . — Sinceramente no sabía si contestar o no, o qué contestar —No se si. . . deba seguir buscando— Me sorprendió muchísimo su comentario —¿Vives en el bosque?— Pregunté inocentemente. Me había sorprendido bastante, de hecho era la primera vez que conocía alguien en esta situación. —Si, bueno, prefiero a los animales salvajes— Dije con una risita casi imperceptible.

—Ya veo— No tenía mucho conocimiento sobre la vida de cazador, nunca había tenido necesidad de cazar mi propio alimento y cuando necesitaba piel para algún trabajo la compraba con los comerciantes —Me llamo Kallistrate. Igualmente, es un gusto Erian—




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Re: La cacería [priv. Kallistrate]

Mensaje por Erian el Sáb Jul 22 2017, 01:14

—Sí, estoy bien —contestó, llevándose una mano a su cabello y colocándolo correctamente, sin sentir ya nada de dolor en su cabeza. Hasta ahora no se había dado cuenta de lo despeinado que estaba y delante de una chica no iba a ir tan zarrapastroso como de costumbre. Debía adecentarse un poco, al menos, sus rebeldes cabellos pálidos y rizados—. ¡Nada de que preocuparse, estoy totalmente sano! —exclamó finalmente, con una gran sonrisa y alzando el pulgar de la mano que sujetaba su lanza.

Observó el comportamiento de la chica, que parecía bastante confundida, también desconfiada. No se encontraba todos los días con un cazador, eso estaba claro. No sabía cómo demostrarle que él no era ningún peligro, al menos no para ella, a pesar de -casi- haberla atravesado con la lanza. Escuchó sus palabras también la duda que tenía por no saber si debía continuar su búsqueda, así que se aventuró a preguntarle. Tenía que reconocer que la curiosidad le estaba reconcomiendo en su interior.

—¿Qué es lo que buscas? —volvió a decir. Aunque no quería sonar insistente, de algún modo, esa búsqueda tan secreta tenía que ser muy interesante—. Si me lo dices, tal vez pueda llevarte. Como ya te he dicho, este bosque es mi casa, así que lo conozco como la palma de mi mano. He vivido aquí los veintiún años de mi vida.

Con la respuesta a su última pregunta, recolocó el cuchillo a un lado de su cadera, mirándola detenidamente. No veía nada raro en ella, nada que pudiese ser potencialmente peligroso ni para él ni para los suyos. Aunque tenía que andarse con ojo, tenía que demostrarle que si ella no le hacía nada, él tampoco; si ella le era inofensiva, Erian lo sería con ella. Hoy día no se podía confiar fácilmente en la gente. El bosque se mostraba silencioso, como de costumbre, mientras el joven trataba de captar la señal de algún animal que pudiese cazar. No podía dormirse en los laureles cuando tenía que traer algo de comida a su casa, obviamente.

—¿Kallistrate? Eso es un nombre bastante largo... Y bonito. Nunca antes lo había oído. Jamás. De todos modos, encan... —sus palabras se vieron cortadas por un repentino silencio que provenía de él. Había oído algo. Extendió una mano hacia la chica, indicándole que se mantuviese en silencio e inmóvil. Los sonidos eran algo similar a gruñidos, muy tenues, pero el oído del muchacho fue lo suficientemente agudo cómo para captarlos. De inmediato, supo de qué se trataba: Lobos. De haber estado solo, hubiese salido en su búsqueda para acabar con tantos de ellos cómo le fuera posible, pero la chica estaba allí. No sabía si ella sabría defenderse sola en el bosque, pero más valía no arriesgarse y comprobarlo por las malas. Los lobos mataron a su padre, y para nada deseaba que la chica corriera el mismo destino.

—¡Nos vamos! ¡Ahora! —Y antes de que los gruñidos de los lobos fuesen demasiado fuertes, él tomó el brazo de la joven y echó a correr por el camino por el que estaban. Sabía que los lobos les seguirían, así que decidió ir lo antes posible a un refugio para mantenerse a salvo a los dos. Si aún allí les seguían, lucharía contra ellos, pero prefería no hacerlo. Simplemente, corrió.
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Re: La cacería [priv. Kallistrate]

Mensaje por Kallistrate el Dom Jul 23 2017, 03:48

—De acuerdo. . .— Dije al ver su dedo alzado en señal de bienestar. El chico no parecía peligroso, y ya había dejado en claro el hecho de no ser un dragón, pero de todas formas debía andarme con cuidado. El chico insistía en saber qué era lo que buscaba y, aunque todavía dudaba en decirle, le informaría, tal vez y en verdad podría ayudarme —Escucha. . . Yo estoy buscando ciertos. . . Algo que nadie ha encontrado— Y era claro que si alguien había encontrado a los Dioses no podía gritarlo a los cuatro vientos pues sería cavar su propia tumba.

—Muchas gracias. Sí, a todos les parece difícil de pron. . . — El chico me indicó que guardara silencio al mismo tiempo que una nueva punzada de dolor invadiera mi cabeza, haciéndome cerrar fuertemente los ojos. No tenía la menor idea de lo que pasaba, pero algo estaba claro: estábamos en peligro. De un momento a otro el chico tomó mi brazo y comenzamos a correr.

Me costaba llevarle el ritmo al chico, el dolor de cabeza y el sentimiento de peligro no ayudaban en nada, definitivamente, pero era el mismo instinto que me hizo tomar de la mano al chico y tratar de ir a la par. Unos aullidos que cada vez se escuchaban más fuertes me indicaron de qué estábamos huyendo: lobos, así que lo mejor era escondernos en algún lado. Alcancé a divisar un hueco entre algunas piedras, a forma de cueva, pero nada nos aseguraba que no hubiera algún otro animal peligroso dentro de ella -por todos los dioses que esté vacía- pensaba mientras seguíamos corriendo —Allá hay una cueva— Le dije a mi compañero esperando respuesta alguna.




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Re: La cacería [priv. Kallistrate]

Mensaje por Erian el Mar Ago 01 2017, 20:21

Echó a correr tan pronto como vio a los lobos. Sus pelajes grises entre el espeso follaje del bosque eran inconfundibles y era toda una manada la que había salido a cazar, así que supo que lo mejor tanto para él como para la muchacha era marcharse de allí lo antes posible. Si bien no eran dragones, también eran peligrosos, por lo que era una estupidez enfrentarse a una manada. Cuando acababas con uno, el resto te saltaba al cuello, prefería no aventurarse y acabar igual que su padre. Desde aquél entonces, Erian temía a los lobos más que a cualquier otro animal del bosque -si no contaba a los dragones como un animal del bosque- y trataba de hacerles frente la menor cantidad de veces posible. Sólo se atrevía si había uno o dos y él se encontraba con ventaja o con su clan de caza. En ese momento, se podría decir que sólo dos muchachos en el bosque, contra una manada entera, estaban en desventaja.

Sujetó la mano de la chica tan fuerte como le permitió la situación, para que no se quedara atrás si él conseguía correr más que ella. Él estaba experimentado, era un cazador... ella también parecía rápida, iba bastante a la par con él. Dado que el contacto físico con alguien de vez en cuando le permitía leerle la mente, en ese momento no lo hizo, ni siquiera involuntariamente. El hecho de tener tanta adrenalina y fijar su concentración en correr más que sus perseguidores, no dejó lugar a su mente para poder realizar esa conexión incluso sin querer. De hecho lo agradeció, el dolor de cabeza sería algo similar a una sentencia de muerte y tampoco tenía porqué querer saber qué decía o dejaba de decir su mente. Sólo tenía que sacarla del peligro, no saber su vida por completo.

El terreno pronto cambió a tierra más dura, con una cueva en lo alto de una pequeña elevación de la tierra. Tardó un poco en darse cuenta de que estaba allí, pero su compañera se lo hizo notar lo suficientemente rápido como para que tuviese tiempo de cambiar su recorrido y ascender por el montículo. Agradeció con un simple movimiento de cabeza el aviso y terminó de subir para poder ascender por las piedras y meterse en el hueco. Por un momento, por su cabeza pasó la posibilidad de que aquel hueco se tratara de una osera y acabaran de peor manera cómo estaban, pero calculó que un oso no podría caber por ahí, así que no tardó en subirse a las piedras y aliviado, comprobó que no era nada difícil para un humano llegar hasta ahí, pero sí para un lobo. Una vez arriba, tendió una mano a la chica y la alcanzó, ayudándola a subir arriba.

¡Vamos! —la animó, tirando de ella para acelerar su escalada. Los lobos estaban cerca y el pulso de Erian se aceleró, asustado. Temía no ser lo suficientemente rápido, pero prefería haber subido él primero para luego poder ayudarla. En un último impulso para subirla, ella entró en la cueva, dónde la sujetó con fuerza para evitar que cayera sobre el duro suelo.

Al fin... estaban a salvo. Entre jadeos, el joven sonrió, sonrió muy ampliamente por la satisfacción de seguir vivo e ileso. Se separó un poco de ella, sin querer molestarla y se situó a un lado de la entrada de la cueva. Los lobos seguían abajo, gruñendo y rodeando el lugar.

Gracias... por señalarme la cueva, por un momento pensé que se nos iban a comer... —bromeó, sacando un par de piedras de su bolsillo y tratando de iniciar un fuego con ellas. No había ninguna clase de yesca por ahí, así que de momento debería aguantarse.

Spoiler:
Perdón por mi tardanza, he estado muy ocupada estos días, así que me fue imposible contestar.
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Re: La cacería [priv. Kallistrate]

Mensaje por Kallistrate el Lun Ago 07 2017, 04:41

El chico me ayudo a escalar, lo cual me pareció increíble pues no lo hubiera podido hacer sola; Erian me sujetó para evitar caer, cosa que no me molestó en absoluto. Podía escuchar los gruñidos y aullidos de los lobos, me ponían nerviosa.[color:6a2f=medium0rchid]—Gracias por ayudarme— Pude notar su amplia sonrisa, cosa que me reconfortó un poco, me hizo sentir segura. Noté como comenzó a tratar de iniciar fuego, busque con la mirada alguna rama que nos pudiera ayudar pero no vi nada, hasta que recordé que siempre cargaba una hierba de belladona en el mandil; la saqué y me di cuenta de que, aunque no estaba totalmente seca, era perfecta pues no estaba muy fresca ni húmeda.

Me acerqué a Erian y le tendí la ramita, para después sentarme a su lado; el dolor de cabeza comenzaba a disminuir, pero me sentía muy inquieta y comenzaba a temblar a causa del frío [color:6a2f=medium0rchid]—Erian— Dije con una débil voz [color:6a2f=medium0rchid]—¿cuánto tiempo crees que estaremos aquí?— le pregunté un poco desanimada [color:6a2f=medium0rchid]—Tu familia se preocupará por ti— Le dije justo antes de que una tormenta comenzara, impidiéndonos ver  más allá de la cueva  [color:6a2f=medium0rchid]—Genial. . .— Bufé.




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Re: La cacería [priv. Kallistrate]

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