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New Horizons [Zenda]

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New Horizons [Zenda]

Mensaje por Thyraxes el Dom Jul 09 2017, 05:17

La embarcación había llegado ya hacía horas, no pasó inadvertida para nadie pues su velamen, rojo carmesí, era diferente al del resto de navíos, incluso sospechoso para los soldados que custodiaban el puerto. Pero en su pabellón ondeaba la bandera del imperio de los dragones, Thyraxes llegaba de Edén  con la intención de expandir su negocio al nuevo puerto, ese que se hubiera construido hacía ya tiempo en apenas seis meses.  De aquella nave partió un bote mucho antes, adelantándose lo suficiente para  acordar una entrega de armamento para la embarcación, no había sido un viaje exento de peligros y abordajes. Por desgracia para todos ellos el viejo aristócrata sabía defenderse muy bien y no le costó quemar cada nave que intentó interferir en su viaje.

Esperaba que  eso agilizase el proceso ya que tenía demasiado asuntos que atender en la ciudad, entre ellos la adquisición de una propiedad y del mobiliario. Las cosas más personales viajaban en la bodega del barco, lo que era demasiado aparatoso para transportar se quedó en su residencia en Edén, bien custodiado, dudaba regresar en una temporada larga. Se encontraba en la cubierta cuando echaron las amarras, participando como uno más de la tripulación, intimidando a parte de los humanos que viajaban a bordo, no se acostumbraban a la presencia del regio dragón, de su  intensa mirada carmesí.

Bajó de los primeros cuando colocaron la pasarela, pagando al oficial de turno por echar el ancla y registrando sus datos en el libro que llevaba consigo. Le dio una propina, generosa, para que le consiguiese algo de mano de obra, tenía bastante que descargar y no permitiría que eso durase todo el día, si les daba libertades luego se arrepentiría. -Comenzad a bajar lo que se vaya a mandar al mercado, quiero que se consiga un precio justo por todo.- ordenó al oficial del barco, para luego llamar  a un humano, mayor, desgarbado y con ropas decentes. -Que mis pertenencias personales las dejen en cubierta, cubiertas con una lona, mientras termino de ultimar los detalles de mi nueva residencia no quiero dejarlas en puerto.- finalizó, pasándose la mano por el mentón.

El mensajero que envió no tardó en aparecer, con un bolsa de monedas y papiros escritos, resguardos de la transacción que se había realizado, aunque no fue capaz de decirle quien se encargaría de ir allí con el envío ni cuanto tardarían. Tampoco le sorprendía, había enviado a un animal a hacer el trabajo de un ser racional, bastante que había logrado comprarlo todo y traer el cambio, sin mentir, que se hacía realmente difícil con esos impulsos que tenían a veces. Le dio una patada en el trasero para que fuera al barco a ayudar con la descarga, la bolsa la llevó al cinto, bien sujeta y los papeles se los dio al esclavo al que antes se dirigió, era quien llevaba los asuntos importantes de la casa y las cuentas, un animal bien amaestrado. Todos los humanos deberían ser así, para usar a antojo y tirar después,  sucias alimañas, mano de obra barata, gratis incluso.




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Re: New Horizons [Zenda]

Mensaje por Zenda Faelynn el Dom Jul 09 2017, 08:03

Si, estoy de acuerdo Kurosh, pero por eso misma iré a hacer esta entrega yo misma y sabes que no puedo pedirle ahora a Zareb que venga conmigo o incluso a Drael - respondí con seriedad a las interrogantes que el hombre alto, fornido y que rondaba los treinta años me había planteado. Él era el supervisor general de una de las herrerías que trabajaban bajo el sello de la familia Verminaard, la misma en la que solía centrar mi atención e implementar los resultados de mis investigaciones que estaban orientadas a optimizar la producción de las armas de la familia sin perder la calidad de las mismas, al contrario todo era con miras de que nuestras armas fueran siempre las preferidas por los miembros de la armada y aristócratas - es verdad que nunca antes había escuchado el nombre de Thyraxes de Edén pero quizá mi padre si, lástima que con lo inesperado y apresurado del pedido apenas he podido consultarle - hice una ligera mueca viendo como algunos humanos seguían cargando una carreta con varias cajas pesadas y selladas de madera.

Tampoco es que el pedido hubiera llegado esta misma mañana. Pero un extraño hombre cuya apariencia no me resultaba de fiar a pesar de las cartas con las que se había presentado, había llegado hasta la puerta de la armería hace casi ya una semana requiriendo hacer una compra por un volumen considerable de armas en nombre de su amo, Thyraxes. En ese momento la solicitud me resultó extraña, por mi hermano mayor Ariakas, me había ido enterando que los rebeldes comenzaban a emplear todo tipo de artimañas para conseguir armas para sus filas por lo que debía andarme con cuidado con las ventas que hacía. Si, podía ser que los clientes se presentaran con la suma correspondiente a las compras que realizaban, pero eso ya no era el único requisito para hacer una venta, debía asegurarme que el dueño de las armas se trataba siempre de un dragón leal a la Reina Madre si no deseaba comprometer a los Verminaard, mi padre confiaba en mi para ello.

Pero luego de revisar todos los papeles con los que aquél hombre había llegado y la solicitud de compra incluso firmada, no quedó más que aceptar la compra si bien la duda subyacía ¿quién era aquél Thyraxes de Edén? pronto lo descubriría. Por ello, dentro del acuerdo de compra y venta había insistido en que la entrega se realizara en presencia del tal dragón con la intención de que el mismo pudiera comprobar la calidad de nuestras armas, si bien mi intención era asegurarme que no se estaba realizando una venta de tal magnitud al dragón equivocado. Por otro lado, dado que la compra fue basta, se tuvo que reforzar el trabajo en la herrería para cumplir con la cantidad señalada de cada artículo, incluido había solicitado el traslado de armas de una herrería a otra para cubrir el pedido. Al final, y con bastante trabajo de por medio, habíamos logrado cubrir hasta el mínimo detalle de la compra - Entrega esta carta a Zareb, llegará por la tarde - extendí al hombre una carta sellada.

Mi hermano se había estado reuniendo estos días con Ariakas por las mañanas y era por ello mismo que no podía acompañarme a hacer esta entrega mientras que a Drael le había indicado que este día se quedara en esa armería para presenciar la entrega de insumos, mi esclavo era de fiar y no es que dudara de los trabajadores pero prefería prevenir y que alguien de confianza viera que no hubiera disturbios. Con aquella carta entregada, monté en mi caballo negro e indiqué a los humanos que me acompañaban que igualmente comenzaran el trote tirando del carromato con el pedido. El camino hacia el puerto transcurrió sin problemas y a buena hora llegamos hacia donde descansaban las embarcaciones. Desmoté de mi caballo y me acerqué a uno de los guardias que cuidaban del Puerto para preguntar por la embarcación del aún desconocido Thyraxes. El dragón me indicó que la embarcación había llegado hacia un par de horas y me señaló una de velamen rojo carmesí ¡pero que extravagancia! Agradecía al guardia, hice una señal a los que se encargaban de la carga que traíamos de la armería y me acerqué a aquél navío.

Delante del mismo había bastantes cajas de diferentes tamaños, cofres y objetos cubiertos por telas oscuras. Hombres iban y venían del barco cargando todo tipo de cosas por lo que de pronto me sentí algo incómoda viendo todo ese movimiento. Hice una seña para que la carga se detuviera y quedara un poco alejada de todo el movimiento que estaba teniendo lugar justo ahora y decidí seguir por mi misma en busca del misterioso hombre que había mandado a un extraño sujeto en su nombre. - Buenas tardes, ¿es usted Lord Thyraxes? - saludé cordial a un hombre esbelto y de cabello rojizo, quien parecía ser el más decente de entre todos, además sus atuendos eran mucho más elegantes que el resto y él, a diferencia del resto, no cargaba nada. Si él no era el Lord seguramente era un allegado, no cualquiera vestía de aquella forma y tenía un semblante tan soberbio tan marcado - si no es así ¿podría indicarme dónde puedo encontrarlo? vengo a hacerle una entrega





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Re: New Horizons [Zenda]

Mensaje por Thyraxes el Dom Jul 09 2017, 08:42

Empezó a impacientarse con el trabajo de los peones, no eran del todo diligentes, al menos no tanto como otros que había tenido bajo sus órdenes, de hecho los que trabajaban en el furia eran más aplicados, mucho recorrido para su mercado ilegal. Se cruzó de brazos mientras proseguían, notando que por lo menos en cuanto al espacio de cubierta, si que estaban trabajando bien, no ocupaban más de lo debido, dejando el hueco justo para que pudieran pasar entre muebles y baúles. En una de las descargas dos de esos peones casi dejó caer una mesilla de madera, maldiciendo y chasqueando los dedos de forma sonora, ni cinco segundos pasaron cuando el oficial del barco ya estaba azotando a esos desgraciados, no consentiría que nadie estropease sus pertenencias.

No se mancharía las manos con tan poca cosa, por no hablar de que no deseaba ofrecer semejante espectáculo en el propio puerto, no le conocían bien en esa ciudad y lo primero que dirían de él no sería que castigó salvajemente a unos humanos a la  vista de todos. Sus esclavos personales tampoco habían salido, Eros no estaría por la labor de colaborar así que le iba a tocar bajar más tarde para sacarle a la fuerza, quizá también dar un pequeño sorbo a su sangre. Solo con pensar en ello se le humedecieron los labios, una sensación de bienestar se apoderó de la boca de su estómago y el impulso irrefrenable acabarse hasta la última gota. Su pecado, ese secreto guardado con cerrojo que sería su perdición si alguna vez salía a la luz, por desgracia para el dragón no había manera de pararlo,  era una droga, su droga.

No sabía exactamente cuanto había pasado ya, quizá unas dos horas o así cuando escuchó que alguien preguntaba por él, se giró lentamente hasta encontrarse con una joven de finos y delicados rasgos, bella y de piel clara. Era joven, con un tono níveo en su pelo, unos ojos verdes intensos y modales exquisitos, quizá se la quedó mirando de más, no reaccionó hasta su segunda pregunta, sonriendo de forma leve. -Así es milady- relajó su postura, tomando su mano para dejar en ella un casto beso a modo de saludo cortés, tratándola como a la nobleza misma. -Debo agradeceros que os hayáis tomado las molestias de venir en persona a la entrega, se que puede ser una petición un tanto... diferente- comentó tras soltar su mano, no pretendía incomodarla.

Miró por encima de la chica para ver que a lo lejos había una carreta, suponiendo que se trataban de las armas encargadas. -Debo admitir que cuando pregunté por una herrería fiable y de calidad, no esperaba que fuese una joven dama quien viniese a hacer la entrega. No obstante, diré que la reputación de los negocios de Lord Verminaard está a la altura de lo prometido.- fue galante, acariciándose el mentón despacio, intentó adoptar una expresión facial más suave, consciente de que tenía esos rasgos salvajes, esa mirada intensa que a muchos ponía nerviosos. -Acabo de llegar a Talos después de hace... una centena, apenas recuerdo la capital, preferí que se me entregase el pedido en mano para tenerlo vigilado, son tiempos de inseguridad con tanto ataque por parte  de los detractores del imperio de nuestra Reina.- aclaró.

Se alejó un poco del barco, posicionándose al lado de la chica, para que sus hombres prosiguiesen con lo que estaban haciendo. -¿Puedo preguntaros por vuestro nombre?, si no es una indiscreción, claro está.- sonrió de nuevo.




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Re: New Horizons [Zenda]

Mensaje por Zenda Faelynn el Lun Jul 10 2017, 01:36

La grisácea y misteriosa mirada del dragón se posó en mi por algunos momentos sin decir nada. Aproveché aquél silencio para observarlo de igual forma, impresionándome por sus rasgos finos que contrastaban con aquella mirada astuta que parecía guardar bastantes secretos y aquella postura que evidenciaba su poder más allá de su cuerpo musculoso que quedaba oculto tras cada una de sus prendas. Era un dragón imponente que nada tenía que ver con aquél hombre que había enviado en su representación para realizar la compra. Si alguien me hubiera preguntado como me imaginaba a Thyraxes previo a este encuentro, mi descripción hubiera distado bastante de lo que ahora veía, no a muchos dragones había visto con cabello rojizo y por alguna razón lo había imaginado de cabello rubio como el de mi padre y de rasgos más prominentes y fuertes.

Pero el silencio no fue eterno y, tras lo que pareció un mutuo reconocimiento ocular, el dragón de forma galante tomó mi mano y depositó un beso sobre el dorso de la misma evocando en mi una sonrisa amable. Correspondí a su gesto haciendo una suave reverencia, la que era propia se presentara a alguien de la aristocracia y luego me volví a erguir apreciando como el gesto otrora severo del dragón, se había suavizado un poco hasta darle un aspecto más jovial - En ese caso, es un placer conocerlo Lord Thyraxes, he de admitir que me sentía bastante entusiasmada por tener al fin el placer de conocerlo este día  - señalé con cierto alivio pues, si este hombre era realmente Thyraxes entonces eso significaba que el pedido que había sido requerido no era ningún tipo de treta. Su embarcación había llegado a puerto bajo aprobación de la guardia del puerto, lo que significaba que este dragón no era un fugitivo o cualquier tipo de delincuente.

El dragón no era el primero que se sorprendía al verme llegar a la hora de hacer una entrega personal, pues muchos dragones estaban acostumbrados a ver a mi padre realizando este papel. E incluso, ocurría que todos conocían a mis hermanos mayores, pero muy pocos nos conocían a Zareb y a mi, así que no me molestó ni extraño las palabras pronunciados por el pelirrojo que ahora adoptaba una postura que aludía a un ser más comprensivo, este dragón era bastante interesante. La mayoría de los dragones solían adoptar una máscara seria o serena apenas mostrando sus emociones, pero Thyraxes era capaz de ir adoptando sus gestos ¿a placer? - Oh disculpe mi falta de educación milord al no haberme presentado antes, mi nombre es Zenda, soy la hija menor de Kortel Verminaard y quien tiene en esta ocasión de placer de actuar en nombre del negocio de la familia - ¡tan perdida había estado en mis pensamientos que había olvidado algo tan básico como mi propia presentación! solo esperaba que mi proceder no hubiera sido malinterpretada, debía estar más despierta.

Tras hacer una nota mental sobre no olvidar presentarme en el futuro, me giré hacia donde descansaba la carga que había traído conmigo - y descuide, no ha sido ninguna molestia realizar esta entrega en persona, incluso yo lo prefería así para que usted tuviera la certeza de que todo su pedido se entrega completo y en buenas condiciones. Tal como ha dicho usted previamente, siempre procuramos satisfacer las expectativas de nuestros clientes y brindar con ello el trato más personalizado. Así que para mi ha sido más que un placer venir hasta aquí - respiré profundo un poco más tranquila, aunque ahora la mayor prueba era que realmente el aristócrata encontrara todas las armas de su gusto. Hasta ahora no había tenido problemas con ello, pero siempre yacía ese pequeño temor a decepcionar a un cliente y con ello dejar mal a mi padre, quien confiaba en mi para actuar en su nombre.

Y claro, la situación actual invita a todos a ser lo más precavidos posibles, concuerdo bastante en tomar todas las medidas necesarias para evitar en que una solicitud como la suya caiga en las manos equivocadas, con tantos ataques y el más reciente en año nuevo, es preferible asegurarse que las armas terminan realmente en manos del comprador, así que ¿me acompaña para mostrarle su pedido y con ello pedir que se descargue donde usted indique? - invité al hombre señalando con un pequeño gesto con mi mano el sitio donde se encontraban todas las cajas, acompañando aquello con una sonrisa gentil - por otro lado, me alegra tener la oportunidad de darle la bienvenida a Talos, un siglo es demasiado tiempo y temo que la ciudad no luzca igual que cuando la dejó ¿he de suponer que piensa ahora pasar una larga temporada en la ciudad? - pregunté con cierta precaución y tanteando un poco el terreno, pues quería saber hasta que punto podía hablar abiertamente con este hombre sin que se sintiera ofendido.





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Re: New Horizons [Zenda]

Mensaje por Thyraxes el Miér Jul 12 2017, 23:03

Tras el análisis mutuo el dragón de cabellos rojizos observó la sutil reverencia de la joven como parte de aquel juego de cortesía que incluía tantas buenas palabras y gestos. Un juego que representaba a la perfección delante de la gente pero que distaba mucho de como podía ser en su intimidad, con un vocabulario más vulgar y directo de lo habitual en sus congéneres. En ese sentido el noble asintió por las amables palabras de la jovencita, sin querer ahondar en ello, el dragón no se esperaba ninguna cara así que no podía compartir su entusiasmo por aquella reunión, no de entrada al menos. -El placer es mio milady, no os quepa duda.- apuntilló, con aquella suavidad de la que estaba haciendo gala, con movimientos suaves, dando la impresión de ser bastante más suave de lo que en realidad podía ser.

El de ojos rubí esperó paciente el nombre de la dama, como un depredador esperaba su presa o un usurero su cobro, con la incertidumbre del estatus social que tendría la encantadora joven con la que conversaba. Cuando al fin respondió negó con la cabeza, para restar importancia al tema, un despiste podía tenerlo cualquiera y aquello no cambiaría las impresiones iniciales de Zenda. Era un primor de muchacha y aunque el dragón rojo no tenía descendencia, esperaría dicha educación de su prole, seguramente ese tal Kortel se sentiría orgulloso de sus hijos. Por no hablar de la disposición a trabajar que se podía ver, dispuesta a ayudar en todo lo posible a la empresa de su familia... encomiable, seguramente en un futuro fuese una dama cotizaba por dragones de clase alta. -No os preocupéis, mis comentarios serán positivos hacia el negocio de su padre, así como mis recomendaciones si las armas son de la misma calidad que su educación.- lanzó el cumplido.

Las expectativas del dragón sobre Talos crecieron al escuchar a Zenda, si todos los comerciantes tenían ese pensamiento los negocios serían exitosos. Se desilusionaría seguramente con algunos dragones, porque siembre había casos excepcionales en todas las ciudades del imperio, pero al menos, su llegada no estaba del todo empañada por ese aire de tensión que manaba de toda la ciudad. -Me siento afortunado pues de que hayáis sido vos quien ha venido a entregarme el pedido, la parte referente a la entrega ha sido todo un éxito, si la siguiente está bien, estoy seguro de que habré invertido mi dinero sabiamente.- se llevó las manos a la espalda, juntando ambas manos, asintiendo al comprender que tanto esmero respondía también a un posible problema de alzamientos al perder mercancías en manos de escoria, no sería buena imagen para el tal Kortel. Por otra parte su negocio ilícito también precisaba de armamento, solo que era lo bastante inteligente como para hacerse con todo por la vía legal y luego repartirlo.

Caminó con la joven cuando ella se lo indicó, sonriendo con la misma suavidad ante su comentario. -Si, así es, pretendo pasar una temporada aquí en Talos. He pensado en expandir mis negocios ahora que Talos goza de puerto, se que es algo tarde pero prefería esperar que se asentase bien antes de iniciar aquí mis negocios. La ciudad ha sufrido demasiados cambios y eso se nota en la seguridad y en los rumores que llegan al otro lado del mar. No se cuanto me quedaré, pero preveo que será una estancia larga. una vez junto al carromato se acercó a abrir una caja, para examinar las armas, tomó una espada y no dudó en mover esta con precisión, con la soltura que alguien que sigue practicando con ella y no era par amenos, nunca dejó de entrenarse. Examinó el filo con la yema del pulgar, delicadamente para no cortarse, apreciando que estaba como debía y luego comprobó el equilibrio de la espada, siendo de calidad superior, como le gustaba todo. -Si, como pensaba, un material excepcional, no dude que recomendaré a cualquiera los negocios de su padre.- sonrió un poco más.

Se separó del carromato y miró a la joven, sopesando si debía o no pedirle un favor, podía a cualquier otro pero la dragona era de su agrado. -¿Sería una osadía el que me hiciese de guía de la ciudad?, verá, no recuerdo muy bien donde quedan el mercado ni los barrios residenciales, mi nueva mansión es en estos momentos un lugar desconocido para mi y si me guiase hasta la ubicación quizá me facilitaría mucho las cosas.- preguntó, llamando a un esclavo para que se quedase a su lado, obediente, mientras la miraba, con las manos nuevamente a la espalda.




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Re: New Horizons [Zenda]

Mensaje por Zenda Faelynn el Vie Jul 14 2017, 07:44

Una sonrisa amplia apareció en mis labios mientras desviaba un poco la mirada ante el halago que había hecho el dragón, quién había dado a entender que mi educación era exquisita y en consecuencia esperaba lo mismo del trabajo que esta tarde ponía en sus manos. Esperaba, ciertamente, que todo fuera de su agrado y que ahora las expectativas que comenzaba a tener no fueran vanas. Pero confiaba en la calidad de nuestro trabajo, de los materiales que empleábamos, las técnicas que aplicaban los herreros y el compromiso de cada trabajador tenía por hacer un labor de calidad y con gusto, no por nada había ido aplicando ciertas reformas en una de las herrerías, de tal forma que los herreros encontraran con los Verminaard una jornada laboral justa y bien pagada de tal forma que el tiempo que estuvieran laborando se esforzaran y se dedicaran realmente a su oficio.

Si verdaderamente encuentra nuestras armas de su gusto, agradeceré realmente las recomendaciones que pueda hacer hacia nosotros y, de no ser así, espero escuchar de igual forma sus recomendaciones. Sepa lord Thyraxes que nos es importante escuchar las opiniones de nuestros clientes, independientemente de cuáles sean estas, pero le puedo asegurar que en su pedido únicamente encontrará calidad y no se arrepentirá de la inversión que ha hecho, tendrá a todos los suyos bien equipados y en buenas manos su barco estará siempre bien resguardado – porque al final, se podía tener la mejor arma, pero en manos del peor espadachín, no se podía hacer mucho. El arma era una extensión de uno para actuar y en  manos inexpertas podía dañar gravemente hasta el propio portador. Pero por la primera impresión que me había dado el dragón, casi podía asegurar que junto a él no aceptaba a cualquiera.

Que un dragón dijera que pretendía pasar una temporada larga en cualquier lugar, era porque claramente tenía pensado un gran proyecto en aquél lugar, ya fuera de negocios o de retiro, pues algo "largo" para un humano tenía una connotación distinta para los dragones ¿qué eran apenas cien años en la vida de un dragón? en cambio esos años correspondían a más que la vida de un humano. - Ha sido usted prudente en esperar, por suerte este puerto se ha mantenido activo desde su inauguración por lo que se facilita el transporte de carga. Llegar ahora a Puerto Krosan se ha vuelto más peligroso por el trayecto que se ha de recorrer desde Talos hasta ahí. Los rumores que le han llegado no son falsos, cada vez hay más movimiento por este sitio  pero igualmente la armada ha sabido actuar en consecuencia, así que si bien Talos no es un sitio tan sereno como lo es Edén o el propio Isaur, verá que sus negocios encontrarán aquí la oportunidad para prosperar y usted para hacerse de una nueva rutina aunque, si me permite preguntar ¿cuál es el giro de su negocio?

En todo esto no podía omitir los esfuerzos notaba hacía mi hermano desde que había sido nombrado general de la armada, pues a pesar del reciente distanciamiento que estábamos teniendo seguía sintiendo gran admiración por él. Una vez junto a la carga nos detuvimos e hice una señal a uno de los hombres que me habían acompañado para que acercaran una de las cajas al dragón y este pudiera examinar su contenido. Me mantuve firme y observadora ante los movimientos y gestos del dragón, se notaba que era muy minucioso, su abrasadora mirada escarlata examinaba con atención el arma que ahora blandía. Sus movimientos eran elegantes pero igualmente ágiles y certeros, y no pude más que observarlo con gusto y bastante atención hasta que terminó y dio su aprobación.

No fue hasta entonces que me percaté que había estado conteniendo la respiración. Siempre me pasaba, siempre era la angustia, la emoción y la curiosidad embriagándome por conocer el veredicto del cliente. Más tranquila acomodé un poco de mi cabello detrás de mi oreja sin poder ocultar una sonrisa llena de satisfacción y orgullo. - me alegra saber que hemos cumplido sus expectativas así que si para usted todo esta en orden ¿podría firmarme este documento? de igual forma agradecería que me indicara donde desea que dejemos las cajas con su pedido - señalé extrayendo de mi capa un pergamino donde se asentaba que Thyraxes había recibido su pedido en tiempo y forma e igualmente se aseguraba que el dragón había cumplido con su pago, de tal forma que ninguna de las partes tuviera posteriores problemas. No es que dudara de él o cualquier otro cliente, pero eran parte de las formalidades. Uno de mis chicos se acercó entonces con una pluma entintada, siendo silencioso y esperando a que el dragón accediera o no.

Posteriormente, me alejé con el dragón de la carga, mirando su perfil con cierto interés. En verdad, sus gestos eran intrigantes aún más en combinación con el color de sus ojos que iban en perfecta armonía con el color de su cabello fuego. Ns detuvimos a una distancia prudente y me permití sorprenderme ante su inesperada solicitud. Me quedé viendo al dragón, en específico a aquellos ojos con enigmáticos para luego permitirme curvar los labios en lo que parecía una sonrisa traviesa - Por supuesto que es una osadía de su parte, lord Thyraxes - dije con una voz seria y firme que nada concordaba con mi sonrisa - pero si está dispuesto a perderse un poco entre las calles de Talos antes de llegar a su hogar, con gusto le mostraré la ciudad o, lo que pueda de ella ya que es bastante grande pero creo que puedo darle un recorrido rápido...además la zona donde se encuentran las mansiones esta justo al otro lado de donde estamos ahora, así que será un recorrido interesante... - agregué con un ánimo más alegre mientras e preguntaba a mi misma porqué accedía.





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Re: New Horizons [Zenda]

Mensaje por Thyraxes el Mar Ago 01 2017, 18:44

Como todo buen negociante, era conocedor del poder las recomendaciones, que hablasen bien de un negocio e instase a los dragones a visitar dicho negocio solo podía incrementar las ganancias de dicho dragón. Si el trabajo era bueno se podía permitir el lujo de recomendarlo a todo el mundo, aunque a veces el dragón de escamas rojizas no era tan generoso, dependía bastante del día. No era la primera vez que podía jugar o manipular a la gente de su alrededor, no obstante como acababa de llegar a Talos iba a ser bueno, haría lo dicho y procuraría que sus mejores reseñas llegasen a oídos de todos sus congéneres. Porque así también ganaba algo de fama, ser el dragón que recomendó buenos trabajos en armas le valdría más de un elogio, los negocios mejoraban así, con el boca a boca, con las buenas amistades, amistades que aún no poseía en aquella ciudad.

El puerto bullía de vida, era más que evidente, mirase por donde mirase siempre había gente descargando y precisamente porque era tan bueno debía aprovechar ese momento para realizar su movimiento. Talos se había enriquecido con el puerto, a los mercaderes les resultaba más cómodo poder llegar hasta la ciudad con sus barcos y el tiempo era menor que a pie. Lo tenía todo para ser un gran puerto, más por pertenecer a la capital, pero no tenía u astillero, eso era clave, producto fabricado directamente en el mismo muelle, botado al agua  nada más terminar de barnizar la madera de los elementos decorativos y tener la quilla impoluta. Nadie se resistiría a eso, no tendrían que esperar que les llegasen de Krosan o de Edén, los tendrían a mano.

La joven dragona se acercó con la intención de terminar de formalizar aquella transacción y el pelirrojo no dudó ni un momento en asentir. Los documentos oficiales lo eran todo, no se podía reclamar sin ellos, no se podía confirmar nada en realidad sin la pertenencia de los mismos. Cuando el esclavo se acercó con la pluma este le miró con algo de desprecio, alargó su mano para hacerse con el instrumental de escritura y paseó sus ojos por el documento. Siempre se cercioraba de que todo estaba bien detallado y no había sorpresas, trampas de mal gusto o alguna clausula que le perjudicase, hombre precavido valía por dos, como se solía decir. Una vez finalizado curvó los labios en una sonrisa suave, deslizando la pluma por la zona de la firma con elegancia, pulcritud ante todo. Estampó su firma con excelente caligrafía, sin manchas de tinta que la empañasen y es que para esas cosas era algo presumido.

En un inicio, por las palabras de la joven pensó que se había propasado, pero al acceder ella no pudo sino sonreír y mandar llamar a sus esclavos. La dirección la tenía, así que se la entregó al muchacho que conducía el carromato con las armas, les indicó que le siguieran y una vez llevasen allí las armas, mandasen todos los muebles a la casa para empezar a colocarlos. Sería un trabajo duro, ir y volver al puerto para alguno de esos humanos pero a él le importaba bien poco. Indicó también que su esclavo más problemático permaneciese en la edificación hasta su llegada y tras dejarlo todo claro se acercó a la chica. -Creo que podemos partir tranquilamente- comentó, ofreciéndole el brazo para que se agarre si gustaba, de no hacerlo lo bajaría y seguiría caminando. Simplemente fue hacia delante, aludiendo que era salida más directa del puerto, pero una vez lo abandonaron se quedó en segundo plano, siguiendo en todo momento a la joven Zenda, sin perder detalle de todo, las calles, los edificios, las personas, los dragones... nada se perdieron sus ojos carmesí. -Cuénteme cosas de la ciudad... mi curiosidad me puede en estos momentos, seguro que podrá ponerme al día de cotilleos y demás- preguntó.




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Re: New Horizons [Zenda]

Mensaje por Zenda Faelynn el Miér Ago 09 2017, 04:43

Mientras el hombre aprovechó para dar indicaciones a sus hombres y a quien dirigía el carromato con las armas, yo me acerqué a otro de mis humanos para darle indicaciones adicionales. Es decir, ya sabían que lo que a continuación tenían que hacer era dejar las armas donde se les indicara pero posterior a ello debían regresar a la armería y reportarse con Zareb. En tanto, yo llevaría conmigo los documentos guardados pues no deseaba que los mismos se perdieran. No es que desconfiara de las personas que trabajaban al servicio de mi familia, pero en el camino siempre podían aparecer ladrones que no dudaban en aprovechar el mínimo descuido para poner los ojos y las manos donde no correspondía. Por supuesto, con una comitiva amplia era poco probable que algo así ocurriera pero en estos casos prefería tener la total seguridad de que los documentos no desaparecían. Armas se sustituían pero los documentos no.

Una vez aclarado el proceder que debían seguir los que laboraban en la armería de mi familia, me giré hacia el lord que igualmente parecía haber terminado de emitir sus propias indicaciones. Curiosa miré el brazo que me ofrecía lord Thyraxes en un acto totalmente cabal ¿cuántos años tendría el dragón? en apariencia no parecía tener más de treinta pero eso importaba bastante poco al momento de determinar la edad de un dragón, en cambio se podía saber más de ellos al prestar atención a la forma en la que hablaba y se comportaba. Por mi parte, no dudé en tomar su brazo con cortesía. De esta forma, ambos nos comenzamos a alejar del muelle y comencé a guiar nuestro andar hacia el centro de la ciudad. - dicen por ahí que la curiosidad mató al gato lord Thyraxes - comencé a decir tras la petición del dragón de ojos rojos - lo que pocas veces agregan es que gato tiene nueve vidas.

Poco a pocos nos fuimos adentrando a las calles de Talos, pero alrededor no había nada admirable o digno de mención - en esta zona de la ciudad residen la mayoría de los humanos y se encuentran tiendas menores que regentean normalmente los mismos humanos - a nuestro paso se veían algunos edificios pequeños, poco ostentosos pero que no estaban en la ruina o desatendidos, quizá porque los mismos e encontraban bordeando uno de los pasos pasos principales hacia el centro de la ciudad. Pero más alla de los edificios que veíamos se encontraban los verdaderos hogares de los más desafortunados de la ciudad - realmente de aquí lo único que se puede rescatar es que se dice que es el hogar de algunos ladrones, últimamente los asaltos han crecido a causa de los escasos alimentos que llegan a los humanos o quizá de su misma avaricia. En teoría hay un toque de queda para todos en la ciudad pero eso no ha detenido a los ladrones





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Re: New Horizons [Zenda]

Mensaje por Thyraxes el Miér Ago 30 2017, 16:22

La dama tomó el brazo del dragón y este caminó complacido, dejando que ella guiase a ambos por las callejuelas de la ciudad. Se alejaron del puerto tranquilamente, hasta internarse en el centro de la ciudad cuya estructura servía para albergar la mayor cantidad de gente con comodidades medias. El bullicio era el mismo que en Edén, puede que algo menor por la elevada presencia militar en las calles, dragones trajeados con sus armas al cinto o lanzas en las manos, un despliegue digno para una ciudad insegura como se suponía que era Talos. -Sois una joven perspicaz, pero dejad que os cuente un secreto- la miró, con una sonrisa leve. -Este gato no lo es tanto, soy más bien un tigre, si me intentan molestar saco las garras y muerdo.- finalizó, siendo una gran verdad, pese a que la curiosidad ya hubiese hecho mella en el dragón con anterioridad, gajes del oficio secreto que tenía, paralelo a los astilleros.

Continuó la caminata con la chica, atendiendo a cada una de sus explicaciones y mirando los edificios, no tenía que ser un experto para saber que pertenecían a humanos, la fachada era una construcción decente, se notaba calidad, pero el tamaño de las viviendas debía ser pequeño, por no hablar de los materiales de las ventanas, de una calidad inferior si se comparaba con lo que empleó el propio Thyraxes en la construcción de su mansión de Edén. -Se aprecia el estatus de la zona, también he de admitir que es muy diferente el tipo de construcción a la que hay en Edén, es más lujosa y los materiales se seleccionan con cuidado, no por nada se dice que la ciudad es de oro.- acarició la mano de la muchacha levemente, dejándose guiar. Poco a poco se fueron adentrando en la zona baja, lo que el dragón llamaba suburbios.

Su rostro cambió al instante, una mueca de asco difícil de ocultar, en Edén hasta los suburbios eran mejores que allí en Talos. El olor penetraba en sus fosas nasales con intensidad, disgustándole, a la par que la visión de los mendigos al extender sus manos buscando una limosna, no soportaba a los humanos, era asquerosos. -Los ladrones no entenderán jamás lo que es la ley, son alimañas que buscan un camino fácil para salir de la pobreza más absoluta, sobretodo en tiempos de escasez. No os preocupéis, no dejaré que os pase nada si tenemos la mala fortuna de encontrarnos con un asaltante, aunque no creo que un humano sea tan estúpido de intentar robar a un dragón.- miró a la dama, buscando la salida más cercana de esa zona, quería ver algo mejor. -He escuchado que el templo es uno de los edificios más hermosos de Talos, imponentes, quizá podamos poner rumbo a esa zona, será mejor que esta cloaca.- apartó a uno de los mendigos con algo de fuerza cuando se acercó de más.




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Re: New Horizons [Zenda]

Mensaje por Zenda Faelynn el Lun Sep 11 2017, 07:35

Una pequeña risa brotó de mis labios al escuchar la corrección del dragón pelirrojo ¡un tigre y no un gato! bien, no ponía en duda su aclaración pues aun con la juventud que mostraba su cuerpo, era su mirada y su forma de desenvolverse entre sus esclavos la que me llevó a suponer que este "gato" tenía su experiencia, por lo que ahora era mas bien un tigre y no un minino que recién exploraba el mundo. Ahora bien, la denotación que él le había dado ya no era tanto por la experiencia de vida que pudiera tener sino por la reacción ante las circunstancias - suena a que ha tenido la oportunidad de enfrentarse a varios con anterioridad y salir victorioso - comenté algo reflexiva, mirando sus ojos antes de volver la vista al frente - ¿perteneció usted en algún momento al ejército? - aunque era posible que yo misma me estuviera respondiendo la pregunta pues si el dragón que estaba a mi lado era realmente adulto, como de la edad de mi padre o de Ariakas, quizá había estado en la guerra del despertar, pero si no había sido así entonces el pelirrojo era un dragón joven un poco mas bien joven.

Definitivamente los hogares de los humanos no eran los mejores, no al compararlos con los hogares que se encontraban al norte, los que pertenecían a la burguesía y más allá a la aristocracia de la sociedad dracónica que residía en Talos. Mucho de lo que se decía de esta ciudad era verdad y, dado que era el centro de gobierno de la Reina Madre, toda la riqueza fluía desde y para Talos sin que esta se reflejara realmente en los edificios, así que asentí conforme con las palabras del dragón recién llegado a la ciudad. Si bien, para mi la ciudad más bella era Isaur. Era más inhóspita y entre sus calles habitaban dragones mas bien grandes y humanos que mostraban signos de mayor pobreza, pero igualmente se les notaba a todos más tranquilos, más alegres y mucho más despreocupados y es que aquí, la fuerte presencia de la inquisición imponía demasiado y todos andaban con cuidado o demasiado recatados. Además, era un urbe más desarrollada y no se podía esperar otra cosa sino una sociedad con sus propias características acorde. La suave caricia sobre mi mano realizada por Thyraxes me provocó un ligero escalofrío y me sacó de mis recuerdos - Cada ciudad alberga su propia belleza, el tesoro del mundo describe a Edén mejor que nada y es que ahí se respira frescura y riqueza, aquí en cambio todo es movimiento y novedad - señalé con amabilidad, mirando con interés al dragón.

Y ningún humano sería tan tonto como para ponerse en el camino de la hermana menor del general del ejército o, eso creía, porque cierta ocasión un ladrón se había atrevido a meterse en la armería de mi familia, sin que nada se hubiera llegado consigo pero eso no quitaba de vista el atrevimiento de aquél asqueroso sujeto. En ese sentido a nadie apoyaba, fuera humano, dragón o híbrido ¡un robo era un robo! y casa uno debería buscar la forma de llevar su vida sin afectar a la de otros - es usted muy considerado Lord Thyraxes - agradecí su intención caballeresca con un asentimiento suave, pues aunque era cierto también que ningún humano en su sano juicio se pondría en nuestro camino quedaba la intención del dragón - por otro lado los humanos no son los únicos que salen de la nada con un arma, así que en ese sentido le recomiendo sea precavido -- agregué pensativa, recordando la ocasión en que había conocido a Eskol, mismo día en que un exiliado había amenazado la vida del inquisidor sin mayor temor ¡en esta ciudad todos enloquecían! En la mirada del hombre noté su deseo de salir de este lugar y, lo entendía, pocos paseaban por aquí por casualidad aunque nosotros no estábamos por casualidad sino por un asunto más parecido a la necesidad - y para ese sitio nos dirigimos milord, pero lamento decirle que forzosamente debemos atravesar este tramo para llegar a la zona céntrica, a partir de ahí podrá apreciar la parte más elevada del templo si bien desde aquí ya se aprecia el castillo de la Reina - expliqué con calma, viendo con sorpresa como se deshacía sin más de un mendigo. Yo hubiera sido más amable aunque...mejor no exhibirme.

Continuamos andando un par de cuadras más, hasta que las fachadas descuidadas dieron lugar a unas mucho mejores y los mendigos dejaron de apoderarse de las calles para pedir dinero, en cambio aparecían humanos mucho mejor vestidos, pues era esa la zona del vulgo - aquí comienza el mercado, todas estas calles estan llenas de comercios, los del Sur en su mayoría pertenecer a los humanos y los del norte pertenecen a los dragones - e híbridos como yo, si bien hasta ahora no había conocido a ninguno o al menos a consciencia de que los fueran. Me detuve de pronto y apreté ligeramente la mano del dragón para llamar su atención - en este punto, puede usted ir por la derecha y llegará más rápido a los comercios de dragonesal norte, pues la concurrencia es menor y se enfrentará a menos comerciantes que ofrecerán sus mercancías, sin embargo, si doblamos ligeramente a la izquierda... - y comencé a andar en esa dirección con el dragón sin prisa -...nos encontraremos con la calle principal del mercado y esta nos llevará hasta el templo - expliqué retomando el camino por el cual se veían a varias personas ir y venir con sus compras.





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Re: New Horizons [Zenda]

Mensaje por Thyraxes el Lun Oct 16 2017, 19:55

Tyraxes no se consideraba muy gracioso, la mayor parte del tiempo podía ser un perfecto anfitrión y compañía, pero era todo por aparentar normalidad y no ser como era en realidad, un dragón bastante cruel y muy irascible. Pero ahí estaba, la risa de la joven Zenda, una sorpresa curiosa pero grata, porque solo dijo lo que le pareció más coherente para describirse. Si, el aristócrata había matado a mucha gente, cazado a otros tantos a lo largo de su vida,recientemente a híbridos a los que desangrar, también como ella decía perteneció al ejército pero eso fue cuando el despertar, fueron otros tiempos claro está, estaba retirado con honores, pero no por ello indefenso, le gustaba mantenerse en forma. -Pertenecí durante el Depsertar, una temporada también antes de aceptar mi puesto en la aristocracia, dejé atrás esos días de lucha y de vencer enemigos pero nunca de practicar con la espada. Las buenas costumbres no han de perderse y si alguna vez alguien intenta atacarme lo lamentará.- comentó con mucha tranquila, como queriéndole restar importancia, era cosa del pasado.

La muchacha no estaba equivocada en sus palabras, todos miraban a Edén como el tesoro, la gran ciudad que se asemejaba al oro, pero no a todos les gustaba, conoció a muchos dragones cuya opinión de su ciudad habitual no era la mejor, prefiriendo Talos o incluso Krosan, cuando esta última le parecía la más vulgar, oliendo siempre a mar y pescado, con poco atractivo. Por desgracia no opinaba como ella en referencia a Talos, podía ser la que más estaba en movimiento si, pero era la más vigilada, estricta y cuyo ambiente estaba enrarecido al extremo, una tensión constante. Casi todo lo importante aconteció en la capital y cualquier dragón, incluso cualquier humano, por inferior que fuese, podría darse cuenta de que tenía más probabilidades de salir herido allí que en otro lado. -Talos es la cuna del imperio, antaño era mejor que ahora y ya por aquel entonces no me terminaba de convencer. Es cierto que está en constante movimiento y es por eso que cualquier hombre de negocios que se considere tal, no rechazaría la oportunidad de expandirse aquí.- lo tenía todo para enriquecerse siendo dragón y dedicándose a algo de lo que Talos disfrutaba desde hacía relativamente poco.

El dragón estaba de acuerdo con la joven en que ya no solo te saltaban los humanos, asintió con la cabeza porque incluso en alguna ocasión dragones exiliados habían cometido tal imprudencia. En alguna ocasión hasta un híbrido de esos, más recientemente, lo que si fue toda una hazaña para el pelirrojo, llevarse uno de gratis, tras pegarle una buena paliza. -No tema por mi, no he olvidado como defenderme y no sería la primera vez que me asaltan dragones, algunos incluso por mar, para saquear mis barcos. ¿Imaginas mi cara y la de mis tripulantes?, creo que nunca habían visto a un dragón combatir sobre el mar con tanta elegancia y sin que les sucediese nada.- sonrió, alardeando un poco de sus capacidades. Prosiguió la marcha, complacido de que estuviesen más cerca de calles más tranquilas y menos inmundas, miró el palacio que si que se apreciaba desde aquella posición y le dedicó a la joven una sonrisa. -Me encantará ir al templo, creo que es la parte más adecuada para empezar, sobretodo sin tan cerca queda como dices. Y espero que no te importe si te tuteo un poco.- tanta formalidad resultaba agotadora, más con alguien de su misma raza.

Pronto salieron al mercado de Talos, centro del comercio y de la vida de la ciudad, notándose el cambio de personas y del aire mismo, mucho más limpio que en esos suburbios. -Tendré que mandar esclavos aquí a comprar, me falta de todo en estos momentos, comida, accesorios, vajilla... procuraré decirles donde están los mejores comercios, al norte, como bien me has explicado.- se dejó guiar hacia la calle central, más concurrida a consecuencia de los humanos, no prestándoles atención. -Tú guías, iremos por el camino que consideres mejor, no te llevaré la contraria. Además mientras llegamos podrás contarme un poco sobre como está la ley por aquí, como es la inquisición y el ejército, sobretodo ahora que escuché que Ariakas está al mando, un ex-inquisidor del que he oído hablar bastante.- el tema de la ley le interesaba mucho porque estaba en ella y al margen y toda información era importante en su doble vida.



Siento muchísimo la tardanza, me acabé llenando de trabajos y no pude contestar ni pasarme a penas, pero ya me pongo al día con mis temas.  :dragonmono:




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Re: New Horizons [Zenda]

Mensaje por Zenda Faelynn el Dom Nov 05 2017, 04:40

A lo largo de mi corta vida, corta si la comparaba con la de otros dragones de verdadero linaje puro pero larga si la comparaba con la de cualquier humano que trabajara para mi, había escuchado que varios dragones habían participado en la guerra del despertar, recibiendo de esta forma honor por haber prestado su fuerza y valor para conquistar la tierra en la que ahora los reptiles alados gobernaban. De muchos había escuchado se habían retirado tras el triunfo, algunos en busca de una vida más estable otros porque no deseaban rememorar las experiencias de la guerra, pero dudaba que esta última fuera el principal motivo del dragón para haber colgado el uniforme y dedicarse al comercio. Por lo poco o mucho que me había conversado con Thyraxes, podría intuir que el dragón no era adverso a los enfrentamientos - vaya, seguro guarda varias experiencias de la guerra, gracias a dragones como usted los más jóvenes podemos disfrutar de la vida como la conocemos ahora..

Mientras andaba a lado del dragón, miré mi entorno como si lo contemplara por primera vez mientras intentaba imaginarme como se vería esta enorme ciudad cuando recién se había ganado la guerra. Seguro entonces las casas estructuras que ahora contemplaba no eran más que chozas o simple tierra de cultivo - en eso tiene razón, es el perfecto sitio para expandirse sobre todo por la concurrencia de personas con las que uno puede hacer alianzas - tal como había hecho yo, que aprovechaba la llegada de dragones a la ciudad o la de viajeros para venderles las armas que se forjaban bajo el escudo de mi familia y esto, no sólo había permitido crecer a la empresa familiar, sino a mi me había dotado de la oportunidad de acelerar mi aprendizaje en la rama de los negocios - ya verá que el viaje que ha hecho desde Edén dará sus frutos y si puedo apoyarle en algo, será un placer - ofrecí con amabilidad, desviando la vista de las construcciones al dragón de cabellera fuego.

Solté una melodiosa risa al imaginarme la hazaña del dragón ante el asalto en altamar. Y es que imaginarme a este esbelto dragón que evocaba al fuego deslizándose de un lado a otro con gracia no me resultaba difícil, pero si teatral y enérgica - casi puedo apostar que desde entonces se ganó  su fama entre los navegantes con tal hazaña - contribuí al halago aun imaginándome al dragón, si bien no creía tanto que no se hubiera llevado ni un rasguño, pero por algo seguía vivo - ahh claro por supuesto llámame Zenda, espero que no te moleste que haga lo mismo al llamarte Thyraxes - comenté afable porque en todo caso él era mayor que yo, mucho más diría yo, por lo que no sería un insulto que él me tuteara pero al ser él mayor, si podría resultarle ofensivo a él que lo tuteara. Los dragones solían ser bastante temperamentales, orgullosos y pocas veces dejaban de lado los status, por eso prefería preguntar antes de aventurarme a caer en una imprudencia social.

La ventaja de Talos es que no te será difícil encontrar calidad en los artículos que busca. Claro, hay de todo, desde basura hasta artículos elaborados con los mejores materiales, tan sólo hay que saber buscar en la zona adecuada de la ciudad - y tal como le había mencionado el norte era más prudente de las compras de dragones. Artículos mucho más caros se ofrecían, pero mucho mejores que los que podían ofrecer el bruto de los humanos, salvo excepciones. Mientras andábamos, vi andar a varios en distintos sentidos, llevando consigo enormes bultos o yendo con las manos vacías. Esto era el mercado y la variedad no era de extrañar entre los transeúntes. Enarqué una ceja ante la pregunta de Thyraxes y no pude contener un suspiro al escuchar el nombre de mi hermano mayor - como podrás irte dando cuenta a medida que nos acerquemos al templo, es habitual ver rondar entre las calles a miembros del ejército y de la inquisición, esto porque tal parece que no sólo los ladrones no temen en actuar en el mismo centro de la ciudad, sino hasta los terroristas se han manifestado...como en el mismo festejo de año nuevo, donde en medio de la demostración de la caridad de nuestra Reina, se comenzó un ataque - chasqueé la lengua pensando que no podría haber mayor culpable mas que los terroristas.

Dentro de la ciudad además se tiene ya un toque de queda para humanos y dragones, nadie puede rondar las calles al caer la noche - una norma que no encontraba especialmente atractiva y, no es que me la pasara rondando de noche pero cortaba la libertad de tránsito, no había lugar alguno como mi adorado Isaur. - se han ido tomando medidas para lidiar con los problemas de la ciudad y, por lo que sé, el general Ariakas ha puesto todo de su parte por preparar mejor a los miembros del ejército. Es cierto que anteriormente fue inquisidor, pero su maniobra para tomar parte activa contra el ataque de las montañas quemadas hace ya más de un año, le valió la degradación - y que mi padre decidiera dejar Isaur para acercarse y apoyar al mayor de sus hijos, por ello ahora nos encontrábamos en esta tierra y no al sur del hemisferio - las decisiones más difíciles siempre acarrean las consecuencias más complejas, pero si la Reina ha confiado en él para poner en sus manos la seguridad de todos seguramente ha sido por algo, quizá se necesita mano firme entre las filas del ejército. - y quizá algo más concreto podría decir, pero las reuniones con mi hermano mayor se estaban volviendo tan escasas como breves.





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Re: New Horizons [Zenda]

Mensaje por Thyraxes el Dom Dic 17 2017, 20:18

El dragón tenía en su haber un sin fin de historias que podrían tanto escandalizar la joven mente de Zenda como otras que harían que su corazón latiese preso de la adrenalina. No podías saber que era una guerra hasta que participabas en ella, y si bien los humanos presentaron batalla nunca fueron rivales para seres tan grandes como lo eran los dragones. él había sido parte del comienzo, salió del subsuelo con un solo objetivo y lo cumplió con creces, habría seguido con ello de no haber sufrido los estragos de su maldición, de esa adicción que nublaba sus sentidos y le había cambiado considerablemente. Seguir en el ejército fue inviable ante la posibilidad de que la sangre de dragón le dominase en algún momento y con ello perdiese su estatus dentro la sociedad. -Allanamos el camino para las nuevas generaciones, estoy seguro que hubiéramos preferido que todo se mantuviese así de tranquilo, pero por desgracia siguen siendo tiempos aciagos con tanta amenaza. Puede que ya no esté dentro del ejército, pero siempre estaré dispuesto a echar una mano a quien lo necesite.- comentó con tranquilidad, seguía siendo diestro con la espada.

La concurrencia de personas no era lo mejor del mundo para el dragón de pelo rojo, este prefería menos contacto con cierta clase de seres como ya había manifestado su expresión corporal y sus hirientes palabras en contra de los humanos. No obstante ya estaba empezando sus alianzas, con esa misma chica, Zenda representaba la oportunidad de avanzar y conseguir un contrato con el ejército, ellos comprarían buenos barcos para la marina y en eso les serviría de la mejor forma. Influencia, todo se enfocaba en ello, en que su nombre fuese conocido por sus congéneres y sus ingresos aumentasen. -Habéis resultado ser ya un apoyo, mi primer día aquí está resultando agradable y práctico, aunque ahora tengo gran curiosidad en conocer a vuestra familia, sobretodo porque considero que mis embarcaciones serán del agrado de cualquier mercante o marine que se precie. Podría facilitaros donde transportar vuestras armas fuera de Talos.- no había mejor forma de construir barcos que la suya, o al menos así pensaba el dragón rojo, altanero, orgulloso, intentando destacar y mostrar sus puntos fuertes.

Su fama era bien merecida, todo lo que fuera reconocimiento, ostentación, riqueza y poder alentaba su lado dracónico, su esencia misma. -No me molesta que me llames por mi nombre, adelante.- contestó antes que nada. -Y si, me he ganado apodos durante la guerra del despertar, un dragón de escamas escarlatas o granate sobrevolando los mares, exhalando su fuego en poderosas llamaradas escarlatas y doradas que teñían los mares de un brillo que podría haber inspirado una joya. Era lo último que veían antes de morir, su osadía era contestada con todo mi poder y sus cenizas colorearon el azul del mar de un gris opaco, plomizo.- rememorar aquellos tiempos le hacía sentirse grande, superior, fuerte como ninguno. Se podía apreciar en su rostro, este se iluminó, sus ojos brillaron cual rubíes y por un momento sintió la adrenalina de nuevo recorrer sus extremidades.

Los productos en su casa si eran caros duraban un suspiro, comprar la mejor calidad que ella le comentaba podía no salir rentable a Thyraxes, pero sabía donde encontrar dichos productos para eventos sociales, así que echaría un vistazo uno de esos días, con tranquilidad, sin prisas ni obligaciones. -Me animaré pues a un día examinar las distintas tiendas y puestos, soy de gustos específicos, bastante cabezota me temo, algo particular con lo que compro y siempre exigente. Se podría decir que soy la clase de dragón más tiquismiquis que puedes encontrar, un pequeño defecto para muchas cosas pero para otras es una cualidad valiosa. Por ejemplo, gracias a mi exquisitez, he podido hacer un pedido a tu armería, llevándome lo que considero mejor, aunque a la hora de comprar una joya con la que agasajar a una dama es más complicado, siempre me cuesta encontrar la calidad y belleza que quiero.- y así en toda su vida, con sus esclavos era igual, con sus presas incluso las dividía en niveles dependiendo de lo que opinase, más por preferencia que por otra cosa. Y cuando llegó el tema de la presencia militar ella fue franca, pero ante ello se mostró firme, impasible de nuevo. -Seguro que el ejército podrá mantenerlos a raya, son animales, ni la caridad de la Reina respetan. Es imposible que semejantes criaturas sean consideradas como algo más que ganado.- nadie podría esperar de Thyraxses un ápice de misericordia o de contención hacia dicha especie.

Esa norma se la saltaría, las mejores cacerías eran de noche, cuando sus ojos podían ver mejor que los de híbridos, cuando sus técnicas se aprovechaban más, pero no estaba de más que se lo contase para asentir y que ella viese que era un hombre que respetaba las normas. La forma en que habló de Ariakas si le llamó la atención, más que nada la parte de su degradación, pues no era habitual por lo que sabía de la inquisición, dragones con bastante poder y además en una grupo muy atractivo para sus ansias y su avaricia. -Si la Reina lo escogió no hay nada que discutir, ni que cuestionar, es la elección que respetaremos y estoy seguro que es un hombre que sabrá estar a la altura de su posición.- tendría que conocer tarde o temprano a Ariakas, o al menos tendría que lidiar con las inspecciones en sus barcos cuando llegase de otros puertos, cuando pensaba en contactos y alianzas era precisamente en eso y Zenda se lo estaba dando en bandeja, siempre le resultó sencillo mostrarse como necesitaba para sacar tajada y encima en esa ocasión ella sacaba su parte al ser recomendado su negocio.

Fueron dejando el mercado para empezar a asomar las estructuras más imponentes, el palacio se presentó majestuoso y en todo su esplendor. Era tan diferente del resto que solo el mismo castillo de la Reina lo superaba, e inevitablemente sus ojos se abrieron bastante, no habría desentonado en Edén, para nada, era de las pocas estructuras que consideraba hermosas en esa ciudad. -Magnífico... esto si es digno de los dragones.- murmuró, apretando un poco el paso al ser la calle más ancha y tener mayor movilidad sin posibles colisiones con transeúntes. -Creo que solo el castillo podría superar esto. Pero no se si deberíamos ir hacia el o entrar al templo, quizá esté abusando de nuevo y acaparandola, no se siquiera si la esperan en la armería o está ocupada con otros menesteres. No me malinterpretes, no quisiera causarte problemas, y si de verdad te estoy robando tiempo me disculparé y quizá goce de tu compañía en otro momento. Pero si solo sin imaginaciones mías podrá seguir contándome cosas interesantes y mostrándome más.- siempre galante.




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