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En las sombras más oscuras [Siri & Nyssa]

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En las sombras más oscuras [Siri & Nyssa]

Mensaje por Cedrik el Mar Jun 27 2017, 18:54

El lugar, casa de diversión y alboroto para humanos, terroristas y locos, tan animado y ruidoso como de costumbre, permanecía infranqueable por las armas desprovistas en la entrada por el anónimo servicio. El dueño había decretado hacía tiempo, debido a las tan numerosas peleas, que las armas fueran confiscadas en el interior de ese lugar; empero, esa medida no siempre se cumplía. Los más hábiles en el arte del subterfugio, las mañas del engaño y sus dones de labia, o simplemente por placer del personal, conseguían colar en la taberna algún cuchillo, vara o garrote. Y esa noche, la famosa peligrosidad de tan ilustre taberna sería, como era costumbre, amenizada con otra nueva pelea.

Ocultos, en un pequeño puesto con cortinas situado a lo largo de la pared del local, se hallaban varias figuras ajenas, en parte, al sonido de guturales gruñidos, gritos roncos y vitoreos tan habituales. Tres, más concretamente, eran las figuras que discutían en el resguardado lugar.

¡Os digo que esa sabandija me ha vuelta a robar! —rugió el hombre.

¿Tenéis pruebas, Slane? Acusarla de robo es algo bastante problemático. Más una segunda vez… cuando la primera se desmintió.

¿Me estas llamando mentiroso?

Nunca osaría llamar mentiroso a un renombrado hombre como vos, Slane —sugirió el hombre con una sonrisa entre divertida y cauta—. Únicamente me preocupo por su bienestar. Bien sabéis que estamos en tiempos difíciles y dudo que Drish fuera tan osada como para robaros —extendió la mano y tomó la jarra de cerveza—. Precisamente a vos…

El fuerte sonido de un puñetazo estampado contra la destartalada mesa, quejumbroso sonido que pareció sobrepasar el ruido tras el muro de cortinas, aconteció que el mestizo abriera los ojos con fingida sorpresa. Habían pasado alrededor de cinco años desde que había entablado amistad con ese sujeto y la mencionada ladrona. La joven de no más de nueve inviernos permanecía tendida boca abajo con el partir de las olas en su pequeño cuerpo. Pálida y desgarbada como quién lucha entre la vida y la muerte, tras haber peleado contra el más temible de los seres. Más muerta que viva era lo que pareciera cuando el militar se apeó de la barca y fue hasta ella. Sin embargo, esos sucesos pasados habían quedado atrás, hacía años, y ella ya había crecido. O eso había creído.

Cedrik se recostó en el respaldo de la silla y observó la masculina figura alterada, enfadada y de rostro enrojecido, que ahora lo miraba con cara de querer asesinarlo -a pesar de ser dragon-. Algunos se embravecían demasiado pronto.

Recuerda por quién está aquí esa mocosa. ¡Quién la acogió y por quién vive ahora! Podría haberla vendido o haberla matado. Haberla destripado y arrojarla al mar.

Es posible —alzó el rostro y dirigió una gélida mirada a la enmudecida tercera figura, más menuda y oculta bajo una capucha, entre las sombras del rincón más alejado—. Pero no os equivoquéis, Slane. Sabéis que está bajo mi custodia.

No me pagáis lo suficiente —siseó.

¿Cuatro bolsas no son suficientes?

Cinco. Debí pedir cinco más por esta maldita rufián desagradecida y a ti... —oprimió los labios acallando su propio pensamiento—. ¡Deberías saber ya que puedo delatarte!¡Puedo hablar con tus superiores!

Slane, soy yo quien debo recordaros a quién le pertenece el dinero que recibís. Nadie en su sano juicio mordería la mano que le da de comer. No si desea conservar su habitual estilo de vida —entrecerró los ojos amenazantes– ¿De verdad queréis comprobar quién de los dos tiene más oportunidades de salir ileso?—. Comentó con un deje de molestia y se reincorporó con un movimiento tranquilo, desviando la vista de la menuda sombra del rincón al cada vez más cabreado contrario. Ese hombre conseguía que  deseara romperle la cara en aquella destartalada mesa—. Ahora… —inició con un tono sutil de advertencia— …os ahogaréis en ron hasta que vuestro juicio os haga olvidar a mi propiedad y os desfogaréis con alguna de las putas que encontraréis en el burdel más cercano. Será más saludable para vos.

Pero como un huracán, que lo arrasa todo, los vitoreos y gritos se acentuaron con la aparición de un sujeto y la atención de un cerco de clientes que seguían la variopinta pelea. Aprovechando la distracción, el militar, se apartó de Slane y miró hacia el rincón, ahora vacío, en el que Drish hasta hace unos minutos se hallaba. Una sonrisa de lado se acentuó ante la agilidad de esa joven por escapar de los problemas y observó a quién había irrumpido en esa conversación de manera poco intencionada. Creía.

Un joven de cabellos castaños se llevaba en aquel instante la mano a la mandíbula claramente borracho. Su sonrisa, perfilada en la quijada golpeada y magullada, se reincorporaba en un vaivén gracioso.

Vamosh, vamosh. ¡No me jodash! ¿Eshe esh tu mejor deresha... ¡hic! ...sho? ¿En...... sheeeeerioooo? Joder, ¡shi mi hermanita pega másh fuerte! —rió, aconteciendo las carcajadas de los espectadores que le precedieron—. ¡Vamosh que puedesh hacerlo mejor! —se reincorporó tambaleándose.

Lo que el joven borracho no había previsto es que un cegado de ira, furibundo y cabreado Slane se abalanzaría contra él y comenzaría a golpearlo. Cedrik, sin poder evitarlo, esquivaba golpes a destajo. Su intento por no inmiscuirse en medio de tan animada función se vio desbaratada al  incluirse de lleno en esa danza de erráticos golpes. La pelea, ahora a tres, hizo que una marabunta de gritos y silbidos ayudara a quedarse sordo a cualquiera que tuviera un tímpano fino. Pronto la pelea se extendió por la taberna. Lanzamiento de muebles, jarras y cubiertos eran lo que podía divisarse a través de las arrancadas cortinas. Donde nadie sabía a quién golpeaba y por qué había empezado la nueva pelea en masa.
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Re: En las sombras más oscuras [Siri & Nyssa]

Mensaje por Siri el Miér Jun 28 2017, 15:10

La protección de la noche no era suficiente , por lo que llevaba el rostro semioculto bajo la capucha de su pesada capa cuyo marco le ensombrecía un poco la mirada. No es que en realidad fuera buscada, pero si lo era aquella con quien pensaba reunirse.  Nyssa no la esperaba y si supo donde estaba fue gracias a uno de los resistentes con quien le había cruzado esa mañana que, con la suerte de su lado,  delató el lugar donde la híbrido se encontraba bebiendo. ¿Cómo se le ocurría ir a beber a una taberna de Talos siendo supuestamente tan buscada? Una amplia lista de insultos y reproches se anidaron en la cabeza de Siri que no lograba comprender como podría exponerse de ese modo, mientras se adentraba en la ciudad en aquel momento del día que prefería evitar constantemente.

Cuando el sol caía el lugar de la híbrido era el bosque o cualquier lado que no estuviera atestado de gente. No era un criatura social y nunca lo había sido, de modo que aquellos lares no entraban dentro de su repertorio de conocidos y no sería ella si no diera cada paso en una tensión constante de encontrarse en la necesidad de defenderse. No mentía al reconocer que nunca se había encontrado en un escenario de ese tipo, o no en ese horario al menos. Podía haber caminado por las mismas sucias calles bajo el murmullo constante de peleas callejeras, pero la oscuridad parecía que todo lo potenciaba y cambiaba el repertorio de personaje que formaban parte de ella. Podías olfatear el nauseabundo orín de los rincones, el agrio aliento de los borrachos que se abalanzaban hacia ella que esquivaba con facilidad,  veía también con poco esfuerzo a mujeres ofreciendo y llevando a cabo sus servicios por los rincones en lugar de los típicos comerciantes o transeúntes de los que al menos ella,  solía rodearse.  ¿Dónde demonios se había metido? ¿Habría por ignorancia tomado acaso el peor camino? A un par de calles un cartel que rezaba The poisonclaw le indicaba que finalmente había legado a destino.

Su plan era sencillo, inmiscuirse lo más silenciosamente posible, posicionarse en algún sector aislado para buscar con la mirada a híbrida y acercarse, disimuladamente y en silencio a ella para llevarla consigo hacia alguno de lo accesos al alcantarillado que la llevaran con los suyos. Si quería beber, bien podría hacerlo allí abajo donde al menos no correría peligro. Pero no había llegado delante de la puerta aun que el sonido que provenía de dentro le dejaban en claro que gran parte de sus ideas estarían descartadas desde el principio. Al posar la mano sobre la puerta esta se abrió de golpe dejando caer a un ensangrentado  hombre al suelo,  sin levantarse limpió su rostro con la manga de su camisa tan sucia que no había logrado más que esparcir la mugre y trastabillando un par de veces volvió a entrar escupiendo un "la pagarás maldito" hacia quien fuere que le había golpeado.

Una mezcla variopinta de gritos, risas, golpes y cosas rompiéndose salió por la puerta abierta junto al calor de aquel ambiente cerrado en otra de las húmedas noches de Talos. Rodó los ojos y suspiró aun sin ingresar desde la puerta y al cerrarla giró ante el estruendo que hizo lo que fue una jarra de madera al estrellarse junto a ella. Siri abrió los ojos como platos y buscó con el mismo gesto el culpable de que casi la golpearan cuando apenas había ingresado, pero el caos era tan que no había culpable , ni Nyssa ni nada  nadie que reconociera por los alrededores. Intentó adentrarse un poco descartando mentalmente aquello de hallar un lugar estratégico para buscarla cuando una mujer cayó sobre ella al escapar de un puñetazo aleatorio que acabo en la cara de otro hombre que parecía igual de sorprendido. Al intentar ayudarla alguien más la empujó desde otro lado.

 - ¡¡EY!! - protestó la híbrida que ya comenzaba a enojarse por tanto maltrato gratuito cuando apenas había ingresado. Caminó de espaldas durante un tramo, aunque no había realmente un frente en aquel tumulto de gente, pero otro creyó que romper una silla en el de al lado era buena idea y se encontró con uno inconsciente que  cayó en sus brazos y que por mero reflejo lanzó al suelo. - Mierda - musitó al ver que allí podrían matarlo pero al intentar volver a agarrarlo, la movieron hacia otro lado mientras sentía el peso de la mano de alguien intentando robarle en su costado... al intentar sujetarlo, recibió desde su derecha un cabezazo que la dejó aturdida.






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Re: En las sombras más oscuras [Siri & Nyssa]

Mensaje por Nyssa el Mar Jul 04 2017, 17:15

Sabía que a Siri no le iba a gustar. Categóricamente, la cazadora le había dicho que NO pisase Talos. Pero no podía quedarse quieta. Había evitado la ciudad durante meses y hacía poco había empezado a entrar de nuevo allí. Rondando sus calles, visitando contactos, reclutando, haciéndose con información para la resistencia... Se había puesto las pilas como exploradora. Ahora, con la desaparición de Moira, era de vital importancia que averiguase algo de su paradero. Y qué mejor sitio que una taberna para hacerlo. Todavía no estaba preparada para acudir a Nailtail, donde había demasiados dragones afines a la reina. Pero Poisonclaw ers una opción viable. A menudo había simpatizantes de la resistencia y se sentía un poco más protegida. Se dijo que no pasaría nada: podría volver antes del toque de queda.

Se sentó en una silla, frente a una mesa vacía fabricada en hosca madera. Y pidió una jarrita de cerveza a cuenta de uno de sus informantes. Sólo que había dos pequeños inconvenientes. El primero era que había que beber para tratar con ellos. Y si los informantea bebían más para soltar la lengua, tanto mejor. El segundo se trataba de la poca resistencia al alcohol que tenía la pelirroja, en ese momento teñida de morena. Tampoco estaba taaan loca como para ir con la melena pelirroja por ahi. Que seguro Gecko les había ya dicho de qué color tenía el pelo. No quería volver a ser arrestada y torturada. Si la agarraban y sobrevivía, se imaginó a Siri matándola, para revivirla de nuevo y matarla otra vez.

El caso es que después de la tercera entrevista, con su jarra a mitad, ya podía sentir los primeros efectos del alcohol. ¡Y la jarra que había pedido era de media pinta! El cuarto informante alejó sutilmente el recipiente de ella, conociendo los peligros de que estuviese en estado de embriaguez. Bueno, trató de hacerlo, porque la pequeña mano le dio un golpecito de nada, el que se quejase fue porque era un llorica, y agarró de regreso la jarrita-. Queteshito que nosh conoshemosh. Vamoaver. Sho sololo quero shaber sssiii... ¿vishte una morena malahoshtia últimamenente? Aparte de tu mujeh -preguntó Nyssa, inclinándose sobre la mesa para mirarlo con curiosidad-. ¿Cómo logrash que no te mate? ¿Le dash sssalsheo o cómo es esho? -inquirió la exploradora.

Y no contenta con ello, tomó otro trago ante la impotente mirada del hombre que intentó, sin éxito, quitarle la cerveza. En ese momento empezó la pelea. Los intensos y vidriosos ojos verde selva miraron a ver quiénes se peleaban-. ¡Trío! -exclamó con voz risueña-. Sho apueshto por el buenorro. Sssaca dinero, Roger, que sho no tengo -le dijo con toda la caradura al varón que tenía enfrente. Ignoró su mirada de "no voy a jugarme MI dinero por una borracha". Entonces la inquieta resistente se subió a la mesa de un saltito para ver mejor... justo antes de besar el suelo cuando alguien agarró la mesa para intentar usarla de proyectil.

Pegada al suelo, se arrastró en medio de aquella batalla campal-. Cuidadoooo que vooooy -iba diciendo. Pies por todos lados. Decidió levantarse, algo mareada, para evitar que la pisoteasen y... ahí acabó su suerte. ¡Pam! Comió golpe y no supo de parte de quién. Todo era muy confuso y chocó, por inercia contra un cuerpo masculino (Cedric). Sólo le dio tiempo a agacharse al ver una jarra voladora. En medio del ensordecedor bullicio, creyó oír la voz de Siri. ¿Estaba allí? Naaaah. Oh... no... iba a matarla. "Ni se te ocurra levantar la mano y gritar, suicida", pensó para sí-. ¡Shiriiiii! -gritó, agitando la mano en el aire. Mierda. Dos hombres fueron a por aquel con el que ella había chocado y la exploradora estaba en el medio. Impacto en tres... dos... uno...





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Re: En las sombras más oscuras [Siri & Nyssa]

Mensaje por Cedrik el Miér Jul 05 2017, 13:52

Derecha


Izquierda
Izquierda


Golpe


Izquierda



El militar, hastiado de entrenar con todo nuevo recluta –y no tan recluta-, veía venir los golpes mucho antes de que lo alcanzaran. También hacía que los golpes del más afamado en intentar romperle la cara, Slane, pecaran de su zurdismo. Torpes, certeros o zigzagueantes eso no era más que una pelea de taberna y él un hombre instruido desde hacía décadas. Tomó una silla para usarla de escudo cuando un puñetazo voló hacia su rostro y oyó el entrelazado sonido de la madera astillándose con el quiebro de los nudillos ajenos. «Eso tiene que doler», pensó. Y vaya que dolía, cuando asomó de nuevo la cabeza por su improvisado y roblizo escudo la cara de dolor de su contrario le hizo sonreír ladino. ¡Ja! Y todo ello sin atestar un solo golpe.

Pero cuando creyó que de la pelea, de ese flanco, había salido victorioso un nuevo contrincante se le puso delante. Una mujer de rollizo cuerpo se disponía a propinarle golpes poco certeros en torso y lateral, con poco entusiasmo la aferró del brazo y frunció el ceño.

¡Señora, no pienso pelear con vos! —se quejó contrariado.
¡Pues peor para ti! —dijo una delgada mujer con nariz aguileña tras de él y consiguiendo acaparar su atención en esa jauría de locos—. ¡Ahora Gloria!
¡¡!!—. Eso sí que era a traición. Cuando Cedrik recibió el golpe en el costado derecho el dolor irradió hasta la axila y musitó doblado por el dolor—: Para ser mujeres pegáis con ganas…

El siguiente golpe lo vio venir, giró sobre sí mismo en una finta lateral y empujó a Gloria contra la delgada mujer de nariz aguileña. Por el desequilibrio, Gloria, acabó encima de la otra aplastándola contra el suelo y no sería él quien se quedara al segundo asalto de tan fieras féminas. Se escabulló por el lateral, esquivando proyectiles improvisados y golpes, intentando alcanzar la tan lejana puerta exterior. Hacia la "libertad".

Y alguien cayó en sus brazos. La mujer de cabellos –ahora- oscuros y ojos madre selva lo miraron un segundo antes de que los dos, por inercia, se agacharan para esquivar lo que parecía una jarra que acabó estampada contra la columna que usaron de escudo. La mujer, visiblemente ebria, se alzó entusiasmada y agitó el brazo para volverse el foco de cualquiera que tuviese ganas de golpear a una insensata.

¡Cedrik! —rugió una voz enfurecida sobrepasando el bullicio del lugar—. ¡Voy a matarte!

Slane no se rendía. Cedrik se alzó de nuevo y visualizó la iracunda figura del mercenario y, para su no tanta sorpresa, uno de sus hombres avanzaba con él. Conocía a Hogan, era un corpulento humano de grandes dimensiones, cualquiera que lo viese podría -equívocamente- confundirlo con un dragón. A veces, incluso él se había planteado si el mismo sería un híbrido, mas nunca le había preguntado. Había evadido el combate hasta ahora. Pero en ese instante el puño de Hogan iba directo -cual proyectil- a la incauta morena, que había ido a parar al peor lugar de ese instante. Maldita sea, eso iba a doler. Iba a doler mucho.

El mestizo tomó a la morena del brazo, tiró de ella apartándola del férreo puñetazo, y la depositó tras él salvaguardada entre la columna y su propio cuerpo. No le dio tiempo a esquivar el golpe propinado a conciencia en su quijada. El dolor irradió con un leve mareo hacia su cerebro y nubló su vista un instante. Sí, dolía. Dolía tanto que parecía haber sido golpeado con una puñetera roca. Para cuando el leve tambaleo de sus pies se detuvo, un segundo golpe en la boca del estómago lo hizo doblarse hacia delante más de lo necesario. El tercer golpe, pese al dolor, daría pie a su contraataque. No iba a ser un saco de heno eternamente y esperaba que la mujer hubiera sido lo suficiente astuta como para salir de detrás de su escudo humano, o sea él.

La mole de carne volvió a cargar contra él y Cedrik utilizó el impulso del cuerpo del contrario a su favor. Tomó algo de empuje y, doblado como seguía, utilizó su hombro derecho para hacer de arete; era más bajo, sólo debía saber cómo utilizar la fuerza contraria en beneficio propio, y con un certero movimiento consiguió que Hogan acabara estampado de espaldas sobre una mesa. La tres patas de la mesa que seguían en pie acabaron cediendo ante el peso del matón y varios fueron los que vitorearon frenéticos la acción. ¡Todos locos!. Lo que le recordaba… Su gélida mirada batió veloz la alborotada estancia y se depositó en la figura de Slane que se dirigía hacia la morena, la cual poco antes había salvado. Ese hombre estaba empezando a acabar con su paciencia.
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Re: En las sombras más oscuras [Siri & Nyssa]

Mensaje por Siri el Vie Jul 07 2017, 19:37

Primero el silencio seguido a los pocos segundos de un zumbido que se transformó en gritos aislados que aumentaban poco a poco hasta saber que el bullicio no estaba tan lejos después de todo. Giró respirando hondo, con un leve gusto metálico a sangre en la boca y ojos entrecerrados pidiendo la del culpable de aquel golpe La sensación de cierto peso sobre su cabello le llevaron a palpar los restos de una jarra - por suerte vacía - que habían roto contra su cabeza. -¿Qué demonios...? -  Por un momento olvidó qué era lo que había ido a hacer allí realmente y aunque asumió que ninguno de los alrededores podía declararse como el responsable ya que básicamente todos peleaban contra todos, encuentra con un par de ojos atónitos que la observaban detrás de media jarra en la mano. La híbrido respiró hondo y cuando comenzó a meterse en la multitud para seguir a la mujer que le había golpeado, esta se escabulló entre el resto dejando que los restos de su "arma" cayeran al piso.

No avanzó mucho más pues ya se había ido y el tumulto de gente obligaba a moverte aunque no quisieras. Posó su mano donde había sido el impacto entre adolorida y furiosa por no poder desquitarse, cuando pareció escuchar su nombre. Giró sobre si misma buscando pero no llegó a ver nada al menos desde donde se encontraba. Con paso decidido se dirigió a la barra en la que un tabernero de calva incipiente sostenía a un hombre del cuello que intentaba hacerse con algo de su mercancía. Cuando la cazadora sin vacilar ni preguntar se subió a la barra de madera para buscar a la híbrido, el hombre le observó confundido de seguro por el atrevimiento. - Ya me voy - dijo acompañado con un gesto de la mano que desestimaba el tema y se limitó a buscar a la exploradora. La encontró en el otro extremo de la taberna peleando junto a un hombre al que al parecer estaban golpeando. Siri puso los ojos en blanco y bufó un insulto por lo bajo poco antes de sentir como en su tobillo se cerraba una mano. - ¡¿Eres sorda o qué?! ¡¡Que te bajes!! - gritó el dueño mientras intentaba tirar de ella para que se quite. La híbrido hizo lo evidente... Con su otro pie le atestó una patada en la cabeza al tipo que se había atrevido a ponerle la mano encima.

El hombre cayó hacia atrás pero tardó en soltar su agarre y cuando al caer golpea contra un estante dejando caer varias de sus preciadas botellas al suelo, un par de borrachos dejan de pelear para aprovechar a robarle. - Dije que ya me iba - dijo hacia el hombre despacio aunque sabía que no estaría escuchando y corrió por la propia barra saltando en alguna que otra ocasión para esquivar a alguien. No habría sido esa su intención desde el principio, sólo quería poder ver un poco mejor desde lo alto pero considerando que ahora el tabernero se encontraba inconsciente, no podía desaprovechar la oportunidad de vencer la distancia de ese modo, acelerando al ver el impulso de hombre que se disponía a atacar a la resistente. Bajó de un salto pero no del lado de la pelea sino del contrario para tomar una botella. - Nyssa... - dijo por lo bajo y hacia la morena del otro lado con claro tono de reproche un par de segundos antes de cruzar y estrellar una de las botellas en la frente del hombre. Ignoró al herido y giró hacia ella- ¿Se puede saber qué haces aquí?-  No le interesaba saber las razones a decir verdad pues no consentía que se expusiera de ese modo. Entornó los ojos al observarla para notar que estaba borracha.- ¿Acaso...? - pero su segunda amonestación quedó en el aire cuando notó que alguien le agarraba con fuerza del cabello y tiraba de ella hacia abajo. Su primer instinto fue llevar ambas manos a la cabeza desatendiendo a los insultos del hombre que la sujetaba. - Hombres - susurró y se dejó de caer al suelo de rodillas para asestar con todas sus fuerzas un puñetazo a su entrepierna que le hicieron doblarse y soltar su cabello. La híbrido se puso de pie y sin vacilar le dio con la rodilla en la cara para que acabara de caer al suelo. - Nos vamos - dijo hacia la otra creyendo que con eso sería suficiente.






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Re: En las sombras más oscuras [Siri & Nyssa]

Mensaje por Nyssa el Lun Jul 17 2017, 15:11

Todo era un caos. Tal cual. La gente se había unido, entusiasta, a una pelea de todos contra todos. Hombres, mujeres y medio pensionistas. Una fiesta de jarras volando, mesas rompiéndose en una espalda (o espaldas haciendo crack ante el golpe de una mesa contra ellas), cerveza derramada con espuma incluida y hasta algunos dientes ya por el suelo que aliviarían los bolsillos más sensibles por no tener que acudir a un sanador para que se los arrancase. Para su propia fortuna, fue rápida en agacharse para evitar el proyectil, igual que el hombre por el cual antes había apostado.

Pero no estaba a salvo. Alguien gritó una amenaza. "¿Shedric?", repitió en su mente y miró al rubio... antes de que un fuerte brazo la hiciese retroceder para quedar detrás de unas anchas espaldas masculinas que le daban ganas de escalar cual koala. Perp se contuvo porque el agresor lo golpeó. Sopesó la opción de "si lo derriban, va a caer encima de ti y te va a aplastar". Así que, por si acaso, salió de detrás del rubio pero se mantuvo cerca-. ¡Pero dale! No te dejes -lo animó antes de ver a Siri y llamarla. No pareció muy contenta la portavoz de los cazadores. Glub-. Buscaba a Moira -habló lo suficientemente algo para que la escuchase mientras escarbaba con la puntera de una bota sobre el suelo con aire inocente. A ver quién la regañaba siendo adorable. Bueno... quizá Siri.

Por un lado, el rubio le daba su merecido a su atacante, logrando vítores. Por el otro, Siri daba buena cuenta de otro. Oh... ¿ese no era el que había amenazado al rubio antes?-. Vaaaaleee... pero nos llevamos a Shedric -respondió a Siri, señalando al rubio. Sloane se estaba levantando. Adolorido pero tocapelotas. Nyssa agarró un pan duro, se mojó los labios, bizqueó y... tiró el proyectir para darle entre ceja y ceja a aquel insoportable hombre. Alzó ambos brazos y gritó victoria feliz-. Toma yaaa -dijo divertida. Cosas del alcohol. Luego se dio cuenta de que lo había hecho enojar más, si cabía. Y que iba a embestirla. "Vas a mochar a tu tía la del pueblo", pensó para sí y... se ladeó según llegaba para darle un golpe con la mano en la garganta y luego estamparle una silla en la cabeza, mandándolo de nuevo al suelo. Se agachó para recoger una bolsila de cuero con monedas que llevaba Sloane y se la agenció con toda la caradura, volviendo a erguirse-. ¡Shedric! Ven con noso... -pam... comió puñetazo de uno de los hombres de Sloane antes de terminar la frase y paladeó el sabor metálico en su boca.





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Re: En las sombras más oscuras [Siri & Nyssa]

Mensaje por Cedrik el Mar Jul 18 2017, 14:46

Para cuando sus amplias zancadas, esquivando jarras, mesas y mediocres puñetazos, lo hicieron acortar la distancia con la -ahora- morena. Vio como Slane se retorcía de dolor por una nueva aparición femenina. Lo vio quedarse rígido por unos segundos para dejarse caer en una postura sumamente dolorosa y humillante. Sometido a la voluntad de la nueva heroína femenina. El rostro del Teniente hizo una mueca de verdadero dolor empatizando fielmente con el que hasta hace unos minutos había amenazado con matarlo. Casi -dije casi- sintió lástima por él.

Frunció el ceño al ver a una de las dos mujeres señalarlo y ser el centro de atención de ambas, pero lo ignoró al tensarse su cuerpo de golpe por un nuevo suceso. Se sintió empujado por alguien que se había aferrado a él para no caer redondo al suelo. Apartó un poco al maltrecho hombre y lo examinó para maldecir por lo bajo. Sus ropas, se habían llenado de sangre en un momento. Su causa fue la hinchada, rota y sangrante nariz del que lo usaba de apoyo. Cuando volvió a mirar a las dos féminas que acaparaban su interés en el caótico establecimiento, la morena acababa de recibir un puñetazo.

Maldita fuera la escoria de Slane y sus hombres. Siempre les había dicho que se comportasen con las mujeres y los muy idiotas seguían sin aprender la lección. La poca distancia que había entre él y ellas se esfumó cuando tomó el hombro de Mike, el tipo que había golpeado a la fémina, y lo hizo mirarlo con esa cara de pusilánime regocijado.

A las damas se las trata con delicadeza —y le devolvió un puñetazo que lo hizo caer de espaldas al suelo.

Antes de poder girarse hacia las dos mujeres y preguntar si se encontraban bien, el sonido de un silbato resonó en el improvisado campo de batalla y acaparó más de una atención. Incluída la del Teniente al reconocer el uniforme de la Guardia. La maldita Reina le clavase una daga en su medio corazón y se lo sacara allí mismo. Desvió la vista hacia las mujeres y entrecerró los ojos con enojo. No con ellas, sino con la maldita situación. ¿Podía torcerse más?. Debía centrarse. No estaba todo perdido.

Seguidme —exigió en un gruñido de molestia y masculló—: con suerte siguen siendo igual de negligentes y desconocen la otra salida.

Las traspasó en dirección contraria a la puerta principal y esquivó a los que hacían oídos sordos a los Guardias. Alejándose de aquellos uniformados. Lo menos que le interesaba, en esa situación, era que uno de los Tenientes del Ejército de Su Majestad fuese descubierto en ese tipo de lugar. Demasiadas preguntas que no quería responder. Se escabulló por uno de los laterales y telares medio caídos por la súbita pelea para entrar a lo que parecía el almacén del local. Drish había utilizado esa puerta en más de una ocasión pero él sólo conocía la información. Miró alrededor buscando el ladrillo o la baldosa con esa peculiar muesca que pudiese parecerse a lo que la pequeña le había descrito en alguna ocasión.

Hasta que la encontró.

Detrás de un montón de cajas localizó la baldosa con la pequeña muesca y le dio un puntapié. El suelo comenzó a ceder en un mecanismo de engranajes bien lubricados en grasa de ballena y dio paso a un pequeño pasillo descendente. Según tenía entendido el pequeño pasadizo daría paso al alcantarillado. Esperaba que fuese cierto.




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Re: En las sombras más oscuras [Siri & Nyssa]

Mensaje por Siri el Jue Jul 20 2017, 16:09

- ¿Aquí? - preguntó sin la necesidad de mirar alrededor como para remarcar que aquello era un caos aunque el "¿Estás loca?" se veía claramente en sus gestos. No estaba segura si seguía entrando gente para participar de la pelea  o daba aquella sensación que pese a tantos golpes que iban y venían, aun seguían muchos en pie como para seguir molestando. Empujó con el hombro a uno que cayó sobre ella, quien aprovechó aquel impulso para golpear a su atacante. Estaban todos tan borrachos que podía asegurar que el alcohol era el único motivo por el que continuaban. -¿Qué? ¿A quien? - preguntó por sobre el griterío siguiendo la dirección de su mirada hasta encontrarse con la del otro. Entrecerró los ojos levemente al evaluarlo mientras se enderezaba... No parecía necesitar ayuda. -No...- ya había decidido... Ella venía a buscar a Nyssa no iba a cargar con más borrachos hacia las alcantarillas. Otra opción se vislumbró de repente. Quizás estuvieran juntos o hasta le estuviere reclutando... Si, en una taberna, en medio de un caos y borrachos...  - ¿Porqué? - preguntó hacia la exploradora obviamente para nada convencida de tener que llevar a otro cuando notó que el que acababa de golpear se estaba levantando. Observó extrañada cómo Nyssa volvía a tirarlo algo confundida por si el tipo no tendría pelotas o realmente estaba tan alcoholizado. No reparó en nada más porque al volver a mirar al otro lo encontró ensangrentado. Frunció el ceño. ¿En qué momento había pasado eso? Se movió a causa  de la caída de otro en su espalda que no tardó en volver a la pelea mientras veía cómo la cabeza de Nyssa iba hacia atrás ayudada por el puño de un tercero. Giró con todo el odio cargado en la mirada hacia este dispuesta a golpearlo pero el tal Shedrik le había ganado de mano.

- ¡Ey! ¡Yo iba a golpearlo! - protestó hacia este mientras el otro caía de espaldas pero la atención de ambos fue captada por el sonido de un silbado. Se estiró un poco para ver si reconocía a alguno de guardias pero no parecía ser el caso. Volvió a quien tenía a su lado por apenas un segundo, suficiente para ver que tampoco le complacía aquella interrupción mientras giraba en busca de Nyssa a su costado. No creía que fuera tan tonta como para llamar la atención teniendo a los guardias de la reina a poco metros. La tomó del brazo y buscó con la mirada alguna especie de salida ignorando el tumulto de gente. - Vamos - dijo tirando apenas de ella aun sin saber qué camino tomar realmente cuando Shedrik les ordenó que le siguieran. La cazadora le observó con una ceja en alto. - ¿Quien demonios te..?- "¿... crees para ordenarnos nada?".. pero no acabó la desafiante pregunta ya que lo que él ofrecía era una salida. Se guardó el orgullo para más tarde y asintió con su acostumbrada cara de pocos amigos pero sin objetar nada. La forma en que se dirigió a ellos suponía que tampoco quería cruzarlos de modo que confió que salvaría su propio cuello y el de ellas con aquella "salida".

Se colocó la capucha torpemente con la mano izquierda mientras el gentío no dejaba de empujarlos asiendo firmemente con la derecha el brazo de la exploradora que acercó lo más que pudo antes de seguirle el paso. - ¿Estás herido? - preguntó a su espalda sin gritar ni nada pero lo suficientemente cerca como  para que pudiera escucharla. No es que no le importara si la sangre era suya o no, pero lo que le atañaba realmente era si tendría que cargar con peso muerto más adelante. Que vamos... su condición de híbrido le daba un poco de más fuerza respecto a los humanos pero no era dragón como para cargar con un borracho y un medio muerto, uno en cada brazo.

Poco a poco se alejaron de la gente que continuaba dando trompicones en el centro del local intentando escapar mas que acatar a las órdenes de los soldados que al verlos por última vez intentaban hacerse paso entre estos. Aquella vista desapareció cuando ingresaron a una especie de depósito, justo por detrás de lo que sería la cocina por la que se asomaba alguna especie de sirviente que se limpiaba las manos, que pasó tan rápido y preocupado por lo que sucedía en el local que simplemente los pasó por alto. - ¿Estás seguro..? - susurró mientras le veía mover una serie de cajas preguntándose si la gran salida de él no sería esconderse en alguna. Quizás si estuviere borracho después de todo... Pero el sonido de alguna especie de mecanismo le llevaron a mirar hacia el suelo para ver que al parecer le estaba subestimando. Frunció el ceño hacia la abertura y luego hacia él. - Tú primero - dijo algo desconfiada señalando con la cabeza. sabía qué podía tener a su espalda pero no qué podría llegar a encontrar ahí abajo. Giró hacia Nyssa y murmuró. - No te separes de mí - Esperó a que el otro pasara y ni bien lo hizo se pegó a sus talones con la mano en su cuchillo. Necesitaba estar lo suficientemente cerca como para poder usarlo de rehén si resultaba una especie de trampa. - ¿A dónde lleva? - preguntó despacio mientras se internaba en el escuro pasadizo, maldiciendo por lo bajo pues lo estrecho que era le imposibilitaba acercarse demasiado para capturarlo si era necesario. - Ten cuidado -dijo hacia Nyssa aunque sus ojos se fijaban más bien en el espacio vacío tras su espalda esperando que se mantuviera de ese modo.

Sorteó lo más rápido posible la distancia que la separaba del rubio casi pegándose a su espalda. Había sacado su cuchillo y lo había cruzado por delante y en la cintura para tenerlo más a mano. No iba a llevarlo en la mano pues eso sería una evidente amenaza si se pegaba tanto pero llevarlo allí era casi mismo si lo necesitaba rápido. Bajaron por una especie de escalera de madera, con escalones tan altos y separados como en mal estado. El suelo no crujía y esto no era realmente bueno pues la humedad del ambiente había podrido la madera que estaban pisando. Se preguntó si aquel pasaje salvador no representaba en realidad alguna especie de peligro para a organización de la que tanto ella como la otra híbrida formaban parte. La oscuridad era por tramos absoluta por lo que  estirando un poco el brazo, cerró su mano en el revoltijo que era la camisa del otro- Lo siento.. no veo nada -mintió pues en realidad no quería que se adelantara demasiado.






~Sendas~:



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