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Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Corah el Jue 10 Ago - 15:54

Garantías. El humano las pedía como si tuviera la sartén por el mango. Pobre infeliz. Físicamente, era lo que llamarían atractivo, pero el soldado Limon le daba mil vueltas con su cerebro. El moreno lo había demostrado haciéndose pasar por un aliado de los sospechosos, engañándolos y armando un tremendo caos. Había cometido un pequeño error al ocultarle a ella información, pero los humanos solían pecar de tener esos fallos. Ya se encargaría de él personalmente si necesitaba hacerlo.

Tuvo que ascender una mano, cerrada en un puño, para ocultar su boca y morder el guante de cuero sutilmente. Hizo un gran esfuerzo por mantener la compostura cuando el soldado se burló y jugó con el nombre del sospechoso. Maldito Limon. ¡Ella tenía una reputación que mantener! Para su fortuna, no fue la única intentando no soltar la carcajada de su vida. Algunos soldados tenían lágrimas en los ojos haciendo terribles esfuerzos por no reírse. Otros soldados se alejaron entre risas ahogadas.

Vio que Limon se ponía detrás del rubio y ella, más calmada, estiró un par de dedos de aquella mano frente a su boca, dándose por aludida como inquisidora. Su mirada no auguraba nada bueno. Cuando el sospechoso habló de sentimientos, fingió tener una arcada de puro asco-. Tu amor se ha ido y no volverá a por ti porque le importas una mierda -apuntó la inquisidora.

En cuanto Limon lo empujó, otro soldado aprovechó para desarmarlo-. Es su debilidad, no la nuestra. Su "amor" lo ha abandonado. Pobre Micola Yaviene -le dijo cínica a Limon-. Agarraremos a su otro cómplice tarde o temprano -agregó con completa seguridad y luego frunció el entrecejo cuando vio que se marchaba.


¿Le estaba tomando el pelo?-. ¿A dónde te crees que vas? -inquirió con un tono de voz frío-. No hemos acabado. Te vienes a perseguir a quien falta mientras los demás los trasladan a las mazmorras -agregó, poniendo una mano en el hombro masculino de Limon con firmeza para detenerlo.






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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Limon el Jue 10 Ago - 23:59

Risa, la mejor recompensa que existe. La aprecio mil veces que el aplauso, porque un aplauso es muy fácil de hacer, muy simple y sencillo, que perfectamente puede ocultar un disgusto. Pero una sonrisa, una carcajada genuina no se puede fingir, no se puede contener. Cuando alguien disfruta de verdad, la risa se proyecta sin pena ni duda, se expone con orgullo. Y aunque no era exactamente mi objetivo entretener, sí que fue un buen momento, había quedado satisfecho.

Pero no podía quedarme, ya no más. Mi público debería apreciar mi show en otra ocasión, en otra hora. Porque así como disfruto de entretener a otros, también debo entretenerme a mí mismo. Y el cumpleaños es algo sagrado. Independientemente de la misión, con un ambiente como este con mucho gusto me quedaría, sin embargo mi aburrimiento era enorme y mi interés por enfocarme en mis propios asuntos aún más grande.

¿Entonces por qué razón sentía este peso sobre mí? No era sólo la mano de la inquisidora sobre mi hombro, no era sólo su voz severa ni su mirar penetrante. Quizá era toda esa combinación, o algo más. Tampoco su voz, mejor dicho, no sólo su voz. Sentía sus firmes dedos rodear mi hombro, frenando mi avance, y su profunda voz agitaba todo mi ser. Inquisidora Corah. Nunca había oído hablar de ella, mas con lo poco que había descubierto de ella podía imaginarme su fama. Creo que eso era lo que ocasionaba esta heladez en mi espalda.

Volteé a verla con una ligera sonrisa en el rostro, como desafiándola con mi tranquilidad—. Limon va a casa, a preparar la fiesta de cumpleaños de Limon. —Decía con suavidad, viéndola a los ojos. Sabía en qué tipo de problema me metía, sabía que estaba jugando con fuego, pero también sabía que Corah era una persona como cualquier otra. Cierto que humanos y dragones somos diferentes, pero somos iguales. Creo que podría manejar esta situación, serviría para aprender sobre ella y su raza. ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Pero puede esperar. —Me encogí de hombros—. Mas no olvidemos que la misión consistía en reunir pruebas y atraparlos. —Señalé hacia el rubio que estaba siendo arrestado—. Y ahí están. Más que suficientes. Si aún hay más en la fuga, no podemos hacer mucho al respecto. Podrían estar a mil ocho mil lagos de distancia. Sería un desperdicio de recursos tratar de seguirlos. —Di un paso hacia atrás, o al menos lo intenté, me preguntaba si me permitiría recobrar distancia.

Pero si la Inquisición no tiene algo mejor que hacer... —Sí, excelente idea, Limon, provócala—. Vayamos a por esos traidores. —Decía la palabra con simpleza. No me importaba lo que significa para ella ser un traidor, para mí era lo más mundano del mundo. Y si no me iba a dejar ir de esta forma, más fácil sería escaparme durante esta tal persecusión.





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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Corah el Mar 15 Ago - 10:35

¿Que se iba a su...? Le iba a dar un regalo de su parte. Un porrazo. Estaba a punto de dárselo cuando él pareció posponer la idea de irse a celebrar su cumpleaños. Humanos. Eran raros con eso de celebrar el día de su nacimiento. Ella nunca lo hacía con el aniversario de romper el cascarón-. No entiendo esa manía del cumpleaños -murmuró. Sensiblerías según ella. Ugh.

Los irises verde jade se clavaron con furia en el rostro del humano. ¿Le estaba diciendo qué tenían que hacer? ¿A ella? Si estuviese en forma dracónica le soltaría una llamarada que lo dejaría frito. Su ego de dragona estaba de pésimo humor-. La misión se ha complicado y debe continuar. Es nuestro trabajo y deber -replicó, casi masticando las palabras y dirigiéndose hacia la salida. Cuando finalmente él claudicó, la inquisidora ya estaba pensando varias formas de matarlo lenta y dolorosamente muy creativas. Lo malo es que tuvo que reprimirse y salir a por el último sospechoso como si fuese un perro de caza.

Le hizo señas a Limon de que fuese por una calle paralela. Sólo había un camino de salida desde allí. Si lograban dar alcance al que había emprendido la huida, podrían arrinconarlo entre los dos. Corrió perdiendo de vista al soldado, esperando que hiciese lo que le decía a pesar de su inicial recelo. ¿Qué podía salir mal? Su cumpleaños, pf. Cada vez que lo pensaba, le daban ganas de darlo contra la pared. Una persecución era mucho mejor.

Al ser dragona, era más rápida, y llegó al punto donde las calles se unían. Ni rastro del sospechoso. ¿Y Limon? Esperó a que se le uniera, mientras valoraba las salidas para atrapar aquella sabandija a la carrera. Localizó un buen lugar para seguir desde allí, tramando un plan de derribo, antes de mirar hacia la calle por donde se supone que llegaría el soldado. ¿Por qué, en nombre de la reina, tardaba tanto?






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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Limon el Mar 15 Ago - 20:29

Cruzó la puerta y cuando me dio la espalda sacudí mi cuerpo en un escalofrío. Sólo podía imaginarme las fechorías que pasaban por esa sádica mente que tenía. Mas no me amedrentaban sus amenazas, no me importaba la muerte no temía a sus oscuros castigos injustos, y sobre todo no me importaba esta tonta misión. Que los traidores huyan y tramen los planes que quieran contra la Abuelita Dragón, ésta había dejado de ser mi misión hace mucho. Que me juzguen y me castiguen, estaba en lo correcto.

Sí, nuestro deber. Totalmente. —Afirmaba tratando de ocultar mi sarcasmo, siguiéndola de cerca. ¿Cómo podría librarme de ella? Podría pretender que había visto a los sospechosos correr en una dirección y hacer que ella los siguiera mientras supuestamente yo los rodearía para hacer un ataque sorpresa o algo por el estilo. Sonaba bien, hacer que se concentrara en un falso objetivo mientras que yo me iba a casa a relajarme. Algo más divertido podría ser encontrar a un tipo e inculparlo por los delitos, forzarlo a sufrir por un crimen que no cometió. Sonaba cruel, pero eso me quitaría de encima esta ridícula misión. No, ni misión era, esto se sentía más como un favor.

Excelente idea, Inquisidora. Divide y vencerás. —La respuesta vino hacia mí en bandeja de plata. Qué digo de plata, ¡de oro! Ella misma me abrió la oportunidad de escapar—. Cubriremos más terreno si nos separamos. —Iba en la dirección que me había propuesto, perdiéndome entre la calle paralela que ella tomaba—. Esos delincuentes no escaparán de la Inquisición. Moveremos cielo, mar y tierra. Juntos los dos hallaremos a esos malditos. —Exclamaba con falso orgullo, paulatinamente adentrándome en las intersecciones, bajando el tono—. Tú por el norte, Limon por el sur. Nada huirá del puño de hierro. Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis; en este cuarto hoy os moriréis. —Y cuando súbitamente callé, comencé a correr como loco hacia mi casa.

No, espera. Espera, Limon, necesitas más tiempo. Necesitas...— Eh, tú. Amigo. Venga. —Llamaba la atención de un vagabundo, con larga barba e higiene descuidada—. Limon necesita un favor. ¿Ve está calle que está aquí? Quiero que corra a toda velocidad hasta llegar a la siguiente intersección. Ahí encontrará a una mujer rubia con ropas negras. Usted se arrodillará ante ella y le dirá que es amigo de Limon y que trae buenas nuevas. Le dirá, sin mirarla a los ojos... —Pensándolo bien—... Eso le dirá, ¿entendido? —Le había explicado que hacer, dejándole la promesa que ella le recompensaría. Lástima que no vería lo que haría, sería divertido.

Con mi agente del caos encaminado a su misión, procedí a, ahora sí, correr como si no hubiera un mañana a mi casita. Paso veloz y recto a toda marcha, con una amplia sonrisa en mi rostro. Sería el mejor cumpleaños del mundo.

__________mientras tanto, con el vagabundo__________

Llegaba el sujeto agitado ante la presencia de Corah. Un humano, con polvo en el rostro y ropas deterioradas. Ponía una rodilla en el piso, apoyando su brazo en la otra—. Me envía Limon. Dice que tiene información que darte. —Elevaba su mirada, pero no para verla a los ojos, sino enfocándola debajo del cuello, a la altura de su pecho—. Atrapó e interrogó a alguien que sabe dónde está ya sabes quién. En el puerto hay un barquito chiquito que no sabía a dónde navegar. Y después de una, dos, tres, cuatro, cinco, seis semanas el barquito navegó. —Se puso completamente de rodillas y avanzó un poco hacia ella—. Eso es todo, señorita. —Y se quedó quieto, sin quitarle la mirada—. ¿Y mi recompensa?

Aquel había sido el mensaje de Limon, aquella había sido la broma que había pensado. Al principio genuinamente iba a intentar desviarla hacia una falsa pista, llevarla al muelle a perseguir un fantasma, pero al final se decidió por el camino gracioso...





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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Corah el Dom 20 Ago - 16:42

Cuando estaba esperando, de repente apareció un humano agitado y con la ropa tan llena de mierda que la inquisidora elevó el labio superior de un lado en gesto de desprecio y desagrado. Guardó las distancias, a pesar de que aquel hombre mencionó llegar con un mensaje de Limon. ¿Dónde estaba el soldado? El varón continuó hablando sobre un barquito y luego algo que parecía demente. Puso los ojos en blanco. Cuando agarrase al moreno, lo iba a estrangular. Le tiró una moneda de cobre que cayó a la tierra, con completo desdén.

La dragona se dirigió hacia los muelles, con la supuesta infornación. Pero para su sorpresa, y un cabreo que iba en ascenso, no había ningún barquito y ni rastro del sospechoso que había escapado. Gruñó enojada y se giró, dispuesta a hacer pagar a Limon las dos horas que había perdido registrando la zona. Caminó con una expresión oscura en su rostro que hizo que muchos se apartasen de su camino. Preguntó por la red, escuetamente, dónde vivía el soldado y fue a por él.

Al llegar a la puerta, golpeó con el puño cerrado-.¡Limon! -gritó-. ¡Ábreme o arranco la puerta de cuajo y detrás va tu cabeza! -amenazó, con toda la furia que sentía. La había engañado mandando a un pordiosero y había eludido la llamada del deber. No iba a quedar así. Ya podía correr rápido antes de que le pusiese las manos encima-. ¡Que abras! -siguió gritando, impaciente y golpeando la superficie de madera como si se tratase de la cara del humano tramposo.

Iba a hacerle pagar. ¿Pero cómo? Ya se le ocurriría algo cuando lo tuviese delante. Dejaría que la ira hablase a través de ella. El soldado había cruzado la línea, había ido demasiado lejos. ¿Para qué? ¿Para celebrar su cumpleaños? Pues le iba a dar un regalo que no olvidaría.






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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Limon el Dom 20 Ago - 23:29

Llegué a casa, un poco agitado pero animado para hacer las preparaciones. Corah loca, invirtiendo valioso tiempo en algo tan... Tan sin importancia, ¿entiendes? ¿Cómo alguien con tanto talento y responsabilidades puede enfocarse en esas vagancias? Si yo fuera su jefe la degradaría a soldado y la forzaría a hacer trabajo pesado, para que entonces tenga todo el día ocupado. Sí, me pondría enfrente de ella, me ajustaría el sombrero y le diría—. Señorita Corah, —porque ella ama ser llamada ‘señorita’— por las facultades que me concede nuestra queridísima Reina, la condeno a veintisiete horas diarías de servicio comunitairo. —Qué divertido. No, es una buena Inquisidora, yo entiendo que esté tan decidida a atraparlos, y está bien, pero sí exagera. La vida no sólo es trabajo y estrés.

Luego de un par de horas, me sentía en una especie de falsa seguridad. Y digo falsa porque sé muy bien que en cualquier momento me reencontraría con Corah de nuevo, quien sin duda me intentaría matar o algo así, pero ya había demorado y sentía confianza de tener más tiempo. Por lo que seguía entretenido revisando provisiones, revisando la agenda, vigilando el pastel. No era un chef experto, honestamente era la primera vez que horneaba, pero la experiencia sería lo divertido, no tanto el dulce resultante.

Y como caída del cielo, o directa desde el infierno, oía la voz de la dragona, quien tocaba a la puerta con enorme furia. ¿Por qué tanto escándalo? Ya, me encontraste, no te estrés. Fui calmadamente a la puerta, tomando un pequeño juguete en el camino, con una buena idea, según yo, para animarla. Planeaba mentirle y decir que había venido hasta acá porque estaba siguiendo una pista o algo por el estilo, pero estaba cansado de juegos. Jaja, ¿entiendes? Juegos.

Abrí la puerta y antes de que algo más pasara, usé el disque silbato. Era un instrumento curioso, un silbato que no era silbato. Consistía en un pequeño tubito que conducía a un papel que se estiraba y retraía al soplarle. Le llamaban espantasuegras por quién sabe qué razón. El punto es que lo usé justo al abrir, causando un chistoso sonido, sonriendo con inocencia, viéndola fingiendo demencia.

Me sorprendió verla tan... Limpia. Creía que iba a matar al vagabundo, causando un esparcimiento masivo de sangre, pero parecía que no. ¿O fue muy delicada al hacerlo? ¿Le rompió el cuello? ¿Se habrá enojado cuando la llamó señorita? Oh, espero que sí, me lo imaginaba y era tan gracioso—. ¿Encontró el barquito chiquito? —Decía entre dientes, con el silbatillo aún en la boca. ¿Habrá reconocido que era una canción infantil? Oh, como sea, ¿qué me iba a hacer ahora? Si me atacaba, no me defendería, serviría como evidencia en caso de ir a un juicio o algo así. No sé, no me importaba realmente.





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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Corah el Sáb 26 Ago - 17:36

Estaba tocando la puerta con furia cuando esta se abrió y apareció la figura masculina de Limon. Entrecerró los irises verde jade ante del sonido de aquel silbato tan alegre. Ugh. Le producía alergia ese tipo de feliz celebración-. ¿Barquito chiquitito? ¡No había ninguno? -le quitó el silbato, lo tiró al suelo y lo pisoteó varias veces como si pagase con él todo su enojo-. ¿Dónde estabas? -inquirió cabreada antes de adelantar una mano y enseñarle la palma-. No me lo digas, voy a adivinar. "Limon se fue a casa a celebrar su cumpleaño" -intentó imitarlo-. Tienes tres segundos para empezar una mejor excusa que esa -la amenaza estaba implícita en sus palabras, su tono de voz y la expresión de puro enojo de su rostro.

No, no había captado la broma de la canción infantil. Hasta los diez años, había sido una cría de dragón feliz y que no mataba ni una mosca. Hasta que el ejército fue a por su familia por traición y ella misma fue torturada, como método de interrogatorio. Al final, fue sacada de allí por Maryah, sin tener información y siendo inocente. Pero siendo una niña aún había tomado una decisión. Una con cimientos inestables por las mentiras del pasado pero que se mantenía en el presente.

Le dio la última oportunidad a Limon de explicarse. De dar algo que lo eximiese de su obligación para con el trabajo. Algo que no fuese celebrar el día que había nacido. De lo contrario, la ira de la dragona iba a ir en aumento, más si cabía. Y eso traería consecuencias. Todo su ser le decía que lo matase o que lo llevase preso por no atender a su deber. Pero su parte más retorcido le decía que no era suficiente sufrimiento. Tenía algo más que podía hacerle. Jugaría con él un poco más antes de usar esa carta, tal y como él había jugado con ella. ¿Resentida ella? Por supuesto.






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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Limon el Dom 27 Ago - 3:57

Sentía el pobre silbato ser arrebatado de mí, viendo la mano de la Inquisidora azotar el pobre juguetillo contra el piso. ¡Él era inocente! ¿Cómo pudo hacerle tanto daño? Me rompía el corazón verlo destruido, completamente aniquilado. Debí protegerlo, debí salvarlo de ese cruel destino, ¡debió tomarme a mí no a él! Pero nada hice, sólo me quedé como espectador, como un inútil y un cobarde.

Me quedé contemplando estático, en shock, con el gesto atónito, viendo al piso, observando mi buen viejo amigo embarrado en el suelo—. ¿C-Cómo pudiste? —Las manos me temblaban y mis ojos se ponían brillosos. Creo. Nunca fui muy bueno para forzar lágrimas, pero creo que podía pretender estar impactado si me lo proponía. En cualquier caso, mi show no parecía ser apreciado, pues la señorita pasaba de largo como si nada hubiese pasado. ¡Un gran guerrero acaba de morir y ella sólo lo ignoraba! Merecía un funeral decente, no esta horrible humillación.

Y lo peor era que me exigía una respuesta que ella misma daba. Al menos fue gracioso, sentía una pequeña sonrisa y risa escapar de mí. Había sido una buena imitación. Oh, pero no podía entretenerme con carcajadas y lágrimas, pues un ultimátum caía sobre mí. Una última oportunidad para redimirme. Tres segundos. Perfecto. Era todo el tiempo del mundo. Alzaba la mano, contando con mis dedos hasta tres. Empezando por el pulgar, por supuesto, luego el índice y por último el dedo corazón. Inhalé profundamente, y luego de tres segundos...

Limon siguió por el sendero que Corah señaló, ¿verdad? Totalmente comprometido para hallar a esos rufianes. Limon estaba decidido a sacrificar hasta su última gota de sangre para mantener el reino a salvo de esos malhechores. —Empleaba un tono grave, emanando la mayor seriedad del mundo, aunque al mismo tiempo acompañando con ademanes dramáticos—. Cuando de repente, un grupo de figuras encapuchadas rodearon a Limon. Blandían largas espadas, vistiendo trajes negros, ocultándose en las sombras. El acero vibraba en las tinieblas, la tierra se sacudía por la lucha venidera. Uno de ellos hizo un paso al frente, amenazando con abalanzarse a la ofensiva. Y yo le dije a Limon, ¡acaba con ellos! —Di un salto hacia atrás, dando una pirueta en el aire y desenfundado mi espada, empezando a lanzar estocadas al aire, simulando supuestamente el falso combate que hubo.

Eran fieros y con entrenamiento, pero el honor y el deber animaban a Limon a seguir. —Hablaba mientras montaba el pequeño espectáculo, dejándome llevar al grado que estaba destrozando un par de sillas y otros muebles—. Poco a poco Limon fue eliminándolos hasta que quedó uno nada más. Limon lo sujetó del cuello con fuerza. —Sujetaba una maceta, como si fuera la garganta del sujeto—. Y le exigió, no, le demandó responder en el nombre de la Reina. ¿Dónde están los demás? Habla, bastardo, y me aseguraré de que tu viaje al Inframundo sea placentero. —Elevababa el jarrón a mi rostro, clavándole la mirada, imaginándome el rostro de Esteban Bonaxius. Oh, como odiaba a ese maldito. Pero ésa es otra historia.

El muy infeliz se resistió al principio, pero con una pequeña caricia... —Atravesé la pieza de cerámica con mi espada—. Limon logró sacarle toda la sopa, y la verdad también. Jaja. —Reía con teatralidad, enfundando mi arma, caminando luego hacia Corah.

Con el enemigo vencido, Limon estaba listo para dirigirse al punto de encuentro. ¡Pero! —Súbitamente me detuve, empezando a retroceder lentamente, como si una fuerza ajena me estuviera jalando—. Limon percibió una presencia maligna. Una cadena zumbó al lado de Limon, girando y retorciéndose a mi alrededor. —Señalaba a mi cuello y ponía mis manos sobre él, estrujándome—. Limon intentaba resistirse. —Forzaba la voz, hablando con dificultad por la presión ejercida—. Y Limon lo hizo. Resistió. Y dijo: Matar a Limon ahora.

No. —Cambiaba el acento, enfatizando que se trataba de la voz de alguien más—. Es tu turno de hablar.

Me decía con sus grave voz. Con la mismísima voz que el Demonio tienta a sus víctimas. —Me dejé caer al suelo, aún siendo estrangulado—. Me tiró al piso con su descomunal fuerza. Y Limon le contestó: Nunca, infeliz. Limon jamás traicionará a la Corona. No mientras el corazón de Limon siga latiendo. —Me levanté con un fuerte brinco, impulsándome con mis brazos—. Limon lo sorprendió con su velocidad, golpeando su torso un par de veces y luego conectando un gancho a la barbilla. Pero el enemigo era un mastodonte, un bruto, Limon estaba en desventaja, Limon sabía que iba a morir, llevándose a la tumba la información recolectada. En un intento desesperado, y con la confianza que sólo un noble puede tener, Limon compartió su información con el humilde agente que le contactó, Inquisidora. Corre, pobre diablo, Limon le decía. Corre y no mires atrás. —Iba apartándome más de Corah, como despidiéndome.

Así quedaron sólo Limon y ese titán. El intercambio de golpes fue monstruoso. El aire se sentía denso. El viento cantaba música de muerte. Pero los dos guerreros no cedían. —Lanzaba golpes a la nada, imitando la posición de los boxeadores—. Hasta que por fin Limon vio una salida, ¡y saltó por una ventana! —Y efectivamente, salté por la ventana más cercana que tenía, rompiendo el vidrio, saliendo de la casa como un fugitivo, de mi propia casa. Sintiéndome liberado, empecé a correr despavorido. Pero sabía que no podría correr, no lo suficiente, así que me escondería. Y qué mejor lugar que esconderme que mi propio hogar que tan bien conocía. Con velocidad escalé hasta llegar al techo, escabulléndome por la chimenea, aquí no me encontraría; y si lo hacía, tendría la oportunidad de huir por un extremo u otro.

¿Cobardía escapar? No. Sólo era una estrategia. La Inquisidora sólo estaba enojada y necesitaría un momento para relajarse y reflexionar al respecto, para darse cuenta de que era mejor reanudar la búsqueda en otro momento. Espero... La verdad sí se le veía muy cabreada. ¿Acaso era mi destino morir en mi propio cumpleaños?





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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Corah el Vie 1 Sep - 14:17

La expresión que se le quedó al humano mereció la pena. El silbato había caído en batalla. Un minuto de silencio. Payback, betch. Pero no las tuvo todas consigo. Limon levantó tres dedos, contando los segundos antes de hablar. Parecía probar los límites de su paciencia, los cuales estaba a punto de traspasar. Era una dragona paciente. Demasiado quizá. Pero aquel soldado la estaba cabreando a pasos agigantados. ¿Lo haría a propósito? No lo sabía. Lo mejor estaba por llegar, cuando él se dispuso a contarle su versión de los hechos.

Estos eran los siguientes. Limon se había apresurado a ir por aquella calle. En pleno cumplimiento del deber. Unos bibrones lo habían atacado. Lo vio dando un salto hacia atrás y desenfundar su espada para escenificar el encuentro con los maleantes. El relato no tenía precio. Rico en detalles resaltados por los movimientos del varón. Pero le faltaba algo. ¿Dónde encajaba en todo eso el mugriento ser con el mensaje de Limon y el barquito chiquitito? La historia se cayó por su propio peso ante la falta de dicha mención. La dragona estaba cruzada de brazos, pensando en diferentes métodos de tortura para aquel mentiroso burlón. Esperaba, con rostro impasible, a que terminase la fábula... cuando... alehop... el soldado saltó por la ventana.

Fue la gota que colmó el vaso para la inquisidora-. Lo mato. Yo lo mato -dijo para sí, furiosa. A la mierda las torturas, había acabado con su paciencia. Saltó por la ventana detrás de él dispuesta a hacerle un placaje y desquitarse a golpes. Ah, pero él se había ocultado en alguna parte. Eso la enojó más y al mismo tiempo le divirtió. Oh, sí, disfrutaba de la irreverencia humana. De esos pequeños gestos de rebeldía en réplicas y manifestaciones de huidas. Ahora la dragona era una depredadora en busca de su presa.

Rodeó la vivienda con pasos medidos-. Limoooon -lo llamó con tono cantarín y ligeramente meloso. Aunque parecía una psicópata llamando a su víctima-. Vamos, sal. No estoy enfadada -no que va. No estaba enfadada... ¡estaba hecha una furia!-. ¿Dónde estás? -alrededor de la casa desde luego no. Elevó los irises verde jade al tejado. ¿No sería capaz, verdad? Bah, por probar. Trepó mie tras lo llamaba-. Limoncillo, ven, precioso -lo llamó como si fuese un gato-. Mish, mish -agregó el sonido para tener la atención de un pequeño felino.

Subió al resbaladizo tejado aún mojado por las precipitaciones propias de la época y anduvo despacio para evitar un accidente-. Limoooon -volvió a llamarlo, con el fin de ponerlo nervioso y que cometiese algún error que la ayudase a localizarlo.






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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Limon el Dom 3 Sep - 1:39

Me deslizaba con cuidado por la chimenea, tratando de quedar just en medio, dándome flexibilidad de alcanzar cualquiera de las salidas. Pero honestamente había sido una idea que se veía mejor en mi cabeza. Las paredes tenían cenizas y podía sentir mis manos impregnarse con el carbón y mis botas se estaban deslizando, teniendo que apoyarme con la espalda también para no caer. Estaba también muy oscuro, muy encerrado, muy apretado.

Tranquilo. Calma. Puedes salir de aquí fácilmente. Ahí está el cielo, justo arriba, y puedes dejarte caer si es necesario.

Trataba de respirar con calma para relajarme, ignorando los pensamientos de terror que comenzaban a inundarme. Eres claustrofóbico, Limon, recuerda eso. No sé. Lo sé. Lo había olvidado, ¿pero cómo olvidas algo como eso? Supongo que estaba más concentrado en escapar que en estar cómodo. Pero ahora, estando aquí, como atrapado, me empezaba a sentir muy mal. Me imaginaba cayendo, visualizando uno de mis pies quedar atorado y provocando que se doblara toda mi pierna, rompiéndome algún hueso o algo peor. Inevitablemente mi respiración se agitaba más, rogando por aire que, aunque tenía, sentía que se me escapaba, que me faltaba. Y los muros, malditos muros, juraría que en cualquier momento intentarían aplastarme.

Una cosa, y sólo una cosa me mantuvo sereno. Mi perseguidora. Quién lo hubiera dicho. Sonreía, entre animado y asustado, al oír sus ridículos llamados. Era muy gracioso. Ella era graciosa. Quién lo hubiera dicho, sádica y payasa. De no ser por ese extremo sentido de deber ya estaría enamorado de ella. Casi hasta me daban ganas de salir y entregarme, para recompensarla por sus comentarios o al menos seguirle un poco el juego, mas sentía que era mejor idea desaparecer por el resto del día. Curioso que no quisiera pasar mi cumpleaños trabajando pero no me molestaba estar huyendo. Quizá es la costumbre.

La escuche después en el tejado. Había subido. Creo. Sí, me parecía que sí. Ésta era una buena oportunidad para salir de aquí. Con un poco de torpeza me deslicé hasta abajo, cayendo sobre un par de leños, pero saliendo a la carrera de ahí, comiendo grandes bocanadas de aire. Qué bien se sentía respirar de nuevo. Maldita chimenea. La voy a remodelar cuando esto termine. Por ahora, a correr otra vez, fijo que había escuchado el escándalo de los leños.

Aceleré a la puerta, deteniéndome en ésta para recoger al pobre silbatillo. Lo miré con lástima, para luego lanzarlo a un lado, encogiéndome de lado. Qué importaba. Oh, espera, eso me daba una idea. Yo deliberadamente tiré ese juguete porque estaba roto, ¿Corah me dejaría si también estaba roto? No, espera, es una sádica, no funcionará, probablemente lo prefiera. Nada, a correr de nuevo. Pero en cuanto dí un paso sobre el piso mojado, resbalé, no por idiotez, sino por olvidadizo, había olvidado que mis botas tenían carbón lo que provocaría cero fricción.

Caí sin control sobre lo mojado, soltando una carcajada—Pardiez. —Susurré entre risas, dándome la vuelta para quedar boca arriba. Cualquier ventaja que pude haber ganado había quedado perdida sólo por eso. Me iba a poner de pie, de verdad que sí, pero ya la podía oír acercarse, ¿o era un tigre?. Al menos sería una victoria amarga para ella, ¿no? Quizá eso lo volvía aún peor.

Hey, buen entrenamiento. Limon cree que estamos listos para perseguir a esos traidores. —Decía con voz burlesca, levantando un poco mis manos en señal de paz, quedándome en el suelo y formando una sonrisa inocente.





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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Corah el Mar 5 Sep - 15:11

Seguía buscándolo y llamándolo, sin respuesta. Un rumor la llevó hasta la chimenea y asomó la cabeza por el hueco. Como un perro de caza que pone la expresión de "te pillé, betch". Pero no estaba allí. Sacudió la cabeza frustrada y decidió descender del tejado, deslizándose sentada hasta el límite inferior y saltar con agilidad hasta el suelo. Rodó por este antes de quedar con una rodilla en el piso y la otra flexionada. Con un golpe de cabeza hacia atrás, sus cabellos dorados se apartaron de su rostro, danzando en el aire.

Se incorporó y estaba a punto de alejarse de la casa... cuando oyó un ruido cerca de la puerta y la risa masculina. Sus irises verde jade de achicaron en una expresión depredadora. Se giró y se movió deprisa en esa dirección, encontrándolo en el suelo boca arriba y haciendo un gesto de inocencia. Inocencia las pelotas-. Hablando de traidores... -la voz de la dragona sonó con un amenazador ronroneo. Se quitó uno de los guantes de su mano y notó un cosquilleo que no tardó en convertirse en dolor-. Podría torturarte o llevarte al patíbulo, Limon. Pero haré algo mejor -su mano se transformó en una garra-. Si deseas recuperar tu corazón, deberás darle una razón para latir -y con esa sentencia, se inclinó sobre él, hincando una rodilla a su lado. Con su garra, abrió el pecho ajeno y accedió a su corazón, el cual le arrebató-. Ese es mi desafío -declaró, tragándose aquel órgano palpitante hasta que él pudiese recuperarlo o morir en el intento.

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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Limon el Mar 5 Sep - 17:37

No me gustaba para nada la manera en la que se aproximaba hacia mí. Bajo una circunstancia diferente lo pude haber considerado entretenido, incluso atractivo, pero ahora mismo, con su mirada de cazadora sobre mí, mentiría si dijera que no me ponía nervioso. Esperaba que conforme se acercase y se diera cuenta de mi vulnerabilidad esa sádica expresión desapareciera, y ojalá mi máscara inocente ayudara en esa tarea de calma.

Tragué saliva al oírla mencionar a los traidores. No era lo que decía, era cómo lo decía. Con ese tono despiadado, con esa sensación maquiavélica. Podía ver sus intenciones impropias en su iris—. Y de repente el tajo no suena tan mal. —Sonreía nervioso al verla aproximarse hacia mí con su mano desnuda, que no demoró en mutar en una forma dracónica. ¿Qué rayos pretendía hacerme? Dijo que no me torturaría. Diablos. ¿Me marcaría de alguna manera? Oh, espero que no dañe mi carita.

¿Oh? —Torcí un poco mi cuello, en señal de ignorancia, descomprendiendo por completo sus palabras. ¿Qué quiso decir con recuperar mi corazón? ¿Y por qué se incaba? ¿Y por qué ponía su garra en mi pecho? ¿Y por qué mierda no me podía mover? ¿Y por qué? Oh, no. Es un desafío—. No, no, no, no, no, no, no. —Repetía agitado, en vano, pues ya no había marcha atrás.

Exclamé un fuerte gritó de dolor, tratando de ahogarlo al presionar mi mandíbula, pero eso sólo lo empeoró. Sentía mi pecho partirse en dos, como si una montaña se alzace desde mi interior, brotando fuego y sufrimiento en mis entrañas. Y cuando finalmente mi corazón fue arrancado de mí, un breve vacío me inundó, sólo para ser acompañado de una extraña abundancia de sentimiento. El dolor físico se mantuvo con intensidad, pero era opacado por una repentina tristeza que jamás en mi vida había adoptado. Lágrimas rodaron por mis ojos, mientras gruñía y me torcía en el suelo, llevando mis manos a mi pecho, revolcándome sobre el agua.

Intentaba contener el pánico, callar la pena, sepultar la aflicción que me invadía. Y aunque por unos segundos triunfé en ese intento, eventualmente no pude contenerme. No quería darle ese placer, no quería ceder ante el tormento y definitivamente mi convicción me negaba denigrarme así. Sin embargo, ya no podía guardarlo, expulsando todo el daño que tenía en un estruendoso alarido, prolongado y lleno de emoción, al mismo tiempo que golpeaba el piso con ambos puños, abriendo ampliamente mis ojos, viendo las nubes llorar conmigo.





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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

Mensaje por Corah el Lun 18 Sep - 14:20

Las saladas lágrimas cayeron por las mejillas del varón. La dragona contempló el rostro congestionado por el dolor y la desesperación. Se deleitó con aquel cruel castigo, mucho más despiadado que la muerte o una tortura. Tenía que admitir que era la vez que más le había satisfecho un desafío. La persecución, los trucos y trampas, ese pulso que se habían echado mutuamente... sí, lo había disfrutado. Aún con el cabreo supremo. Le daban ganas de devolverle su corazón sólo para repetirlo.

La sonrisa de la reptil se mostró en sus labios, de un modo que cualquiera la llamaría víbora. Era una expresión de satisfacción y agrado por el sufrimiento ajeno. ¿Debería decirle que hasta el momento nadie había cumplido con el desafío? Nah. Intentaría minar su moral otro día. La tortura poco a poco. De momento tenía suficiente con perder su corazón.

Se irguió cuan alta era y ladeó una sonrisa burlona-. Es la primera vez que disfruto tanto. Estaremos en contacto, no te alejes de la ciudad -le dijo antes de girarse sobre sus talones y alejarse de él. Tras unos pasos, lo miró por encima del hombro-. Feliz cumpleaños, Limon -le dijo con sorna, antes de alejarse de allí. Seguro que ese sería un cumpleaños memorable.






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Re: Puedes correr pero no puedes esconderte, bueno quizá sí puedas esconderte [Privado]

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