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Perdona si te llamo… [D’tark]

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Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por Cedrik el Sáb Jun 24 2017, 23:58

Los haces del anaranjado atardecer iluminaban el lugar y la brisa mecía los árboles con un canto mudo. Unas sombras danzaban sobre el crepitar del fuego e iluminaban los rostros distraídos que escuchaban la historia de uno de tantos trovadores. Algunos presentes se habían sentado sobre los troncos de unos árboles cercanos, otros se habían tumbado en la humedecida hierba. Las botas de vino pasaban entre las manos de los adultos y las cantimploras entre los pequeños.

El aspecto del trovador demostraba que su vida había sido agraciada. Sus cabellos oscuros, dejaban entre ver algunos mechones canosos, y caían sobre sus morenos hombros. Normalmente, los sujetaba en una improvisada coleta para que éstos no le estorbaran en sus quehaceres diarios. Las pupilas eran de un color ocre que demostraban ser experimentados y salvajes, por algún motivo recordaban al iris de los felinos. Se podía decir que la fama de los trovadores por su carismática actuación y pose precedía a ese varón, pues desde que se unió a ellos había acaparado la atención de adultos y niños, en respectivo orden.

Los tostados brazos del varón se elevaron intentando abarcar el manto de estrellas que las nubles ocultaba en ese instante. Unas miradas se perdían en ese imaginario y estrellado cielo, otras seguían los movimientos del trovador, y, tantas otras, se cerraban y abrían de golpe intentando no sucumbir al sueño.

Una de las mujeres se había levantado hacía unos minutos para darle la vuelta al jabalí que pendía sobre una hoguera cercana. En la cacería el animal había gritado frenético intentando liberarse del peso que tenía sobre él. Un peso muerto que le oprimía contra el suelo impidiendo de esa forma poder zafarse de la muerte: un cazador experimentado en innumerables batallas se situaba sobre él, éste había dado fin a los chillidos del puerco con un tajo en su garganta. La sangre que a borbotones salía de sus fauces acabaron acallando los irritantes chillidos en un ahogo de impulsos banales. Su muerte valdría para alimentar al grupo que estaba reunido en la hoguera.

Más allá de esa mujer y esa abrasada carne de estupendo olor, más allá de la hoguera y del trovador con su relato, más allá de los primeros grupos de árboles y del murmullo de aquel arroyo, se extendía una magnífica cordillera de montañas cuyo pie constaba de innumerables grutas que bifurcaban en laberintos. Se decía que en ellos moraban los seres fatuos, los rebeldes y, según algunas historias, los falsos dioses.

Ahora, Cedric, había pasado las primeras hileras de los árboles dejando atrás al grupo de humanos al que se unía de vez en cuando. Los raspares de sus negras ropas se escuchaban con el leve murmullo de la corriente del arroyo. El aire de la noche era fresco, limpio, y el olor a petricor era algo refrescante. Se depositaba como una caricia en la tierra ardiente, aliviando el calor después de todo un día caluroso, y entraba en sus pulmones como una promesa de libertad.

A veces, solo a veces, se dejaba llevar por el impulso. Un impulso que rompía su habitual temple. Y era en esas ocasiones cuando salía de la pequeña cárcel en la que llevaba años recluido. No era una cárcel de acero y ladrillos. No. La celda no era más que una acérrima fachada que ocultaba su ser. Su verdadera forma. Aquella que desde los doce años había fraguado a fuego lento y se había convertido en su propia coraza.

«Libertad»

Una palabra tan vasta, un concepto tan gigantesco que parecía inabarcable para alguien como él, atrapado en esa débil prisión. Un gruñido salió de su pecho, imparable a pesar de la forma humana, cuando la lluvia torrencial aplacó su malestar. La tormenta, como si se burlara de él, elevó la corriente de aire entre los troncos, meció de manera brusca las afiladas copas de los árboles y cayó implacable sobre su persona. El estruendo de un trueno resonó mordaz y su amante, el rayo, zigzagueó en el cielo amenazador.
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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por D'tark el Dom Jun 25 2017, 09:45

Bien no era esta la mejor situación que imagino de su día. Nada bueno. Si día había empezado como otros papeleo desde temprano, comida y después tarde libre. Podía investigar adelantar trabajo que tenía que hacerse o descansar y distraerse. Fue su culpa no lo niega en lo más mínimo, quería un rato para ella ¿Qué tan malo era? Cada vez que intentó relajarse no funcionó. Su lugar favorito simplemente no era inmune a la intervención divina de algún torpe que le arruinó el momento.

Suspiró pesadamente lamentando su…inocencia. Pensó que podría escapar si intentaba en otro escenario. En este caso el bosque. Todo parecía dispuesto para ser un buen día el aire era fresco pero no había una sola nube en todo el cielo. El sol resplandecía con intensidad, parecía un día de verano perfecto. Así que haría un día de campo, consiguió una mochila guardo comida y provisiones necesarias. Nadie iba a arruinar su día libre.
Y tuvo razón en nadie. El bosque de Talos tenía que investigarlo para fines comerciales no esperaba que su primer incursión sería por un tema tan simple como querer tiempo a solas para relajarse. Tomó su ropa apenas se adentró un poco y se transformó en dragón sobrevolando la zona cargando en una garra su mochila.

D’tark prefería su forma dragón sobre la humana. Volar era una de  sus cosas favoritas justo después de nadar. Extendió sus alas y se impulsó sonriendo aún en esa forma, voló cerca de las copas de los árboles un momento oliendo la madera, hojas, cada clase tenía un aroma peculiar. Algunos no los reconocía ni de vista. Era un sitio con un follaje denso que en algunas zonas no dejaba ver hacia abajo. Aleteo con más fuerza ganado altura se quedó un momento mirando alrededor  tenía que recordar hacia donde quedaba la ciudad y observar el lugar donde iría. No demoró demasiado en encontrar un claro a lo lejos.

No le agradaba la idea de adentrarse tanto, sobre todo con la resistencia y los rumores que corrían. Lo pensó un momento tal vez lo estaba pensando demasiado. Y si cualquier cosa le pasaba no era como si la fueran a extrañar. Bufo enfadada en esa forma y emprendió el vuelo no le tomo más de media hora llegar aun en su forma. Descendió respirando algo agitada. Se rió divertida. Estaba lejos en paz y tranquilidad.

Se vistió, preparó todo para comer. Se sentó en la base de un árbol recargándose en el tronco mirando hacia el cielo como los rayos de luz se colaban entre las hojas. Sonrió escuchaba las aves cantar, algunos insectos en el fondo.  Era realmente agradable aun con los emparedados simples que había traído para el camino. Terminó de comer y guardo el resto en su mochila se estiro de forma perezosa. Había quedado tan satisfecha y tan relajada que en un pequeño parpadeo el día paso a ser noche.

No supo como exactamente pero abrió los ojos encontrándose con la sorpresa de que ya estaba oscureciendo, los tonos naranjas en el horizonte y la oscuridad alrededor indicaban que su siesta tomo un par de horas.  Se lamento por el desperdició de tiempo aunque no del todo. Se levantó y se estiró solo para llevarse otra sorpresa. El cielo hace unas horas despejado ahora estaba negro pero no por la noche sino por nubes de tormentas "Oh maldición" eso no era bueno. Aun se encontraba un poco lejos de la ciudad. Se desvistió y guardo todo en su mochila con prisas.

Tenía que ser rápida si quería evitar la tormenta, una ve mas cambió a su forma dragón y voló tan rápido como podía hacerlo. La lluvia no tardo en alcanzarla su vuelo se hizo mas lento y pesado, no estaba acostumbrada a volar en esas condiciones. Empezó a ser mas densa la lluvia, el viento se hizo mas violento, era difícil controlar  su estabilidad en el aire sin mencionar ver hacia donde iba. Vio un rayo de luz en el cielo pasar demasiado cerca de ella esquivarlo no fue fácil o alejarse perdió la poca estabilidad que tenía empezando a caer vatio sus alas con fuerza frenando su caída. Aun así cayó pesadamente en el suelo cerca de un arroyo. Respiraba agitada se tomó un momento para calmarse, volviendo a su forma humana —¡Estúpida tormenta!— gritó enojada mientras maldecía al cielo levantando su puño. Tenía frío, estaba empapada y estaba sola en mitad del bosque. Necesitaba resguardar "Sólo era un día libre" se lamentó tomando su mochila caminando.




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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por Cedrik el Dom Jun 25 2017, 13:08

Alas. Unas majestuosas y amplias alas se alzaban sobre la ventisca. Volar en tiempos revueltos no era lo más sensato. Pero aquel dragón, o dragona, había desafiado a la tempestad en su álgido momento. ¿Acaso quería desafiar a la natura? Los gélidos ojos del mestizo siguieron la inmensa silueta con cada precipitado relámpago hasta que a pocos metros de él la silueta sucumbió a los amantes naturales. Burlón, el trueno, resonó al sentir como la escamosa piel del reptil acababa sobre la mojada tierra. Su amante, el rayo, acabó por precipitarse en las cercanías del claro. Proclamándose vencedores de una batalla imaginaria.

Su ceño se frunció como pliegues de papel al ver como la inmensa figura reducía su tamaño y volvía a su forma humana. Lejos, como se hallaba, no conseguía discernir el contorno del nuevo ser. Hombre o mujer, parecían distorsionarse con la precipitación, y antes de darse cuenta estaba corriendo en su dirección. Un impulso más. A tiempo llegó de oír la femenina y enfadada voz gritar a los elementos. Como antes había hecho él en un rugido ronco, y no pudo más que sonreír ante la escena. El pequeño puño se alzó maldiciendo la tormenta, y una sonrisa ladina se acentuó todavía más en su faz.

Parecían dos idiotas.

Evitar recorrer el cuerpo de la joven dragona en una caricia muda le fue imposible. Se demoró más de lo necesario en las gotas que se deslizaban por su tersa piel, y en como rebotaban en esas brillantes escamas que decoraban el contorno de sus orejas. Allí, desnuda e indefensa -en apariencia-, era una visión que le invitaba a rescatarla. Se deleitó más de lo necesario. Intentó grabar aquella escena en sus retinas para que pasaran a un recuerdo de su memoria. Un sentimiento más humano que dragón. La percepción del temblor de la muchacha lo sacó de ese espejismo y lo hizo reaccionar.

¿Os encontráis bien? —se anunció mientras se acercaba a ella—. Parece que también os ha emboscado la tempestad.

Evitó mirar con interés hacia el perlado cuerpo femenino, que ya había acaparado sus reacciones durante más tiempo del deseado, e intentó que la dragona no se sintiera incómoda. Sus ropas, igual de mojadas que ambos, seguían siendo de utilidad. Creía. En una lenta reacción se desabrochó el jubón y se lo quitó.

Está algo sucio y empapado pero creo que os será de utilidad por el momento —hizo el cauto ademán de posar la prenda abierta sobre los pequeños hombros femeninos y alzó las cejas pidiendo permiso—. ¿Puedo?

Centró su gélida miranda en los ojos de ella. Se había acercado por un lateral, acortando la distancia entre ambos, y esperando que la habitual vanidad dracónica no la hiciera golpearlo. Lo menos que deseaba era ser el saco de grano de una dragona embravecida bajo la tempestad.
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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por D'tark el Lun Jun 26 2017, 10:14

Suspiró pesadamente su mala suerte no podía ser tan mala. Y sin embargo ahí estaba de pie a mitad de una tormenta, que apareció de la nada con una fuerza que no entendía cómo se reunió en tan poco tiempo. Abrazó su mochila, era de piel así que seguramente el interior si lo resguardaba bien se mantendría medianamente seco o con poca húmedad. Miró alrededor necesitaba un refugio, necesitaba encontrar donde vestirse y si era posible por la diosa encender un fuego. Su cuerpo se enfrió en el aire aun con el esfuerzo físico que implicaba volar.

Escuchó una voz por sobre la tormenta, se alertó un momento no bajó la guardia cuando preguntó si estaba bien. No podía confiarse del todo en un extraño, se acercó un poco mas y D'tark esperó a ver que pretendía hacer. Se sorprendió un poco cuando lo vio quitarse parte de su vestimenta. Si intentaba algo desagradable con ella, bueno le arrancaría algunas partes de su anatomía siendo ella dragona.

Se tensó un poco por la cercanía, el ofrecimiento del jubon no era algo que esperara del todo, en ese momento se dio cuenta que estaba temblando, suspiró pesadamente aceptando el pedazo de tela mojado. Se lo colocó y tomo un paso preventivo de distancia entre ella y el recién llegado —¿Sabes dónde podría refugiarme?— preguntó en tono amable. Pero estaba cansada, tenía frío, y empezaba a sentir un entumecimiento en todo su cuerpo, una molestia de fatiga y dolor que venía desde el centro de sus huesos.

Se froto un poco los brazos sin soltar su mochila abrazándola un poco mas para ver ganaba un poco de calor —Necesito un lugar mas seco— murmuró hacia el extraño. Sentía hielo corriendo por sus venas. En definitiva odiaba el clima de tormenta en Talos. Era una locura debería venir con una advertencia para los viajeros. Sobre todos para dragones como ella que se fían de ver un día soleado sin esperar que la noche.

Algo menos húmedo donde cambiarme vendría bien— necesitaba sentarse, o caminar lo que sea que fuese que hiciera que entrara en calor.




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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por Cedrik el Miér Jun 28 2017, 07:07

Sonrió ladino cuando la dragona se apartó de él. Y miró en rededor cuando la pregunta oscilo en el aire; si bien era cierto que seguían bajo el diluvio, la idea no le pareció tan horrenda ahora. Al menos había aceptado tapar, de manera indirecta, su cuerpo. Le ofreció algo más de espacio cuando se retiró un par de pasos más en dirección noreste, sin intención de que la incomodidad se asentara entre ambos, y volvió a mirarla cuando sus pequeños brazos se frotaban con insistencia para no morir de frío. Ayudarla a entrar en calor, seguramente, estaba fuera de lugar. Por eso, ni lo intentaría.

Creo recordar que al noreste había algo que nos sería de utilidad —comentó por fin—. Es posible que para refugiarnos sea suficiente.

Los claros iris del varón se depositaron en el pequeño bulto que, entre sus brazos, sostenía a joven peliblanco. No era extraño que los dragones tuvieses sus pertenencias en mochilas, al menos si se transformaban con intención. El taimado murmullo lo sacó de esa directa mirada en las pertenencias ajenas y se centró de nuevo en ella.

Cambiaros. Claro. Seguidme —inició el paso, lento, en la dirección correcta. Esperaba—. Espero que vuestras pertenencias estén a salvo en esa mochila. La tempestad está enfurecida e incluso mis pantalones de cuero han parecido sucumbir a ella.

Se demoró un momento, para confirmar que la joven lo seguía y ver que son descalzos pies no acababan metidos entre las traicioneras ramas del bosque. No hubiera sido la primera vez que alguien se caía de lleno en el barrizal que conformaba, ahora mismo, la tierra, ramas y hojas. Era un camino difícil para quien no habituase esos irregulares parajes. Pensándolo así, el ceño de Cedrik se volvió a fruncir y ralentizó la marcha para adecuarse a la de ella, si la dama se caía podría reaccionar y, por lo menos, tomarla del brazo.

¿Cómo se os ocurrió sobrevolar con este aguacero? Es bastante temerario por vuestra parte —se giró un poco para examinar el avanzar ajeno. El insistente tiritar del frágil cuerpo le hacía querer apremiar el paso, pero dudaba que en su forma humana no saliese lastimada. Le daba la sensación que el color de su perlada piel se escapaba  en un tono fantasmal por cada paso que daba—. Más en estación de lluvias, nunca se sabe cuándo la traicionera natura nos emboscará. No soléis frecuentar estos parajes, ¿verdad?

No era necesario su afirmación.  Podía afirmarlo con sólo mirarla. El frío se amotinaba en su pequeña nariz ofreciendo un tono levemente enrojecido y sus labios estaban tornándose de un morado poco sano. Algo en él hizo que se sintiera intranquilo. Esa sensación que ya había padecido con la perdida de su tío. Ahora no hacía tanto frío, la nevada había quedado en el pasado, y dudaba que una joven dragona pudiera morir por algo como la lluvia. Una arruguita de preocupación se acentuó entre sus ojos, en el entrecejo,  cuando miró por enésima vez a su compañera.
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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por D'tark el Miér Jun 28 2017, 16:26

D’tark amaba nadar, tolerada cierto grado de agua fría pero esto era ridículo para ella. Estaba cayendo medio mar del cielo se preguntaba como es que Talos no era borrada por el agua en temporada de lluvias. Después de lo que pareció una eternidad el hombre le hablo de un posible refugio “Gracias a la Diosa” ella no solía confiar en extraños pero tenía frío, estaba demasiado cansada y entumida como para ser precavida. Si había un refugio lo tomaría si era trampa bien ella no era tan indefensa en su forma dragón. Aunque le costaba mantenerse firme con ese maldito frío calándole los huesos “Es verano debería ser agua cálida” pero no lo era.

Suspiro al escucharlo hablar de sus pantalones ―espero que no esté tan mojado pero prefiero no revisar y arriesgarme a mojar mas― tenía la esperanza de que si protegía la mochila el interior no estaría tan empapado sin mencionar que abrirla para revisar sólo aseguraba conseguir que todo se mojara.  Ninguna parecía buena opción y sonaba muy optimista de su parte pero no quería pensar mal en este momento. Ya iba en un camino desconocido con sólo un jubón encima en me dio de una tormenta implacable sin saber si iba con una buena persona o un asesino. Suspiro de nuevo. Tenía frío su cuerpo temblaba y ya no pensaba bien. Se empezaba a sentir pesada.

Lo siguió con algo de dificultad, era un camino demasiado irregular con lodo resbaladizo. Con sus botas definitivamente habría resbalado y caído. Al menos mantenía un ritmo lento pero seguro. Se percató que el sujeto la vigilaba y se mantenía a una distancia prudente. Al menos sabía mantener el espacio personal. Eso y que no le ayudaba sin que ella lo pidiera. Le recordaba a su hermano Dylanh en cierto modo. Idiotas. Los dos.

Se rió divertida ante su pregunta ―le aseguró que no era parte de mis planes― y no lo había sido, suspiró negando con la cabeza al menos sabía sumar dos mas dos y darse cuenta que no era de ahí ―soy de Edén tengo sólo dos semanas aquí― trato de sonar casual pero sentía una extraña opresión en el pecho cuando hablaba por el frío como si se juntara el  frío en una bola que le oprimía los pulmones al respirar.

También noto que la revisaba cada cierto tiempo, y caminaba con demasiado cuidado. Y ahí ya no se parecía a Dylanh. Aunque se preguntaba que haría el o Thurdok al saber que le había pasado. Frunció el entrecejo “Moriré y ellos jamás lo sabrán” se imaginaba las bromas y burlas de Dylanh, Thurdok regañándola para luego unirse al otro tonto en bromas y burlas.

Jamás les daría ese gusto ―¿falta Mucho? ― preguntó algo frustrada iban lento por ella era obvio ―lo siento― no le gustaba sentirse una carga o una inútil y ahora mismo se sentía de todo un poco ―D’tark― se presentó encogiéndose ligeramente de hombros ―Mucho gusto.




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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por Cedrik el Mar Jul 04 2017, 12:29

Vaya, al menos la había hecho reír, a pesar de las circunstancias. Eso era bueno, creía, con los dragones no siempre podía uno confiarse. Pero saber que era de Edén explicaba más de lo que la joven peliblanca podría imaginar, una ciudad de arte y cultura por y para las sierpes. La joya del mundo. Había estado allí con su tío en más de una ocasión, cuando buscaban a su hermana o, más tarde, para vender algunas obras de arte –de las que, antaño y ahora, desconocía su valor-. Evaluándola fríamente, bajo ese trozo de jubón mojado y a pesar de ese fantasmal tono, podría dar el perfil de comerciante, o una buscadora de reliquias.

Se paró en seco sobre un pequeño montículo cuando la voz de la dragona volvió a sonar y preguntar si faltaba demasiado. La diestra del Teniente fue tendida hacía ella con la intención de ayudarla a subir por la resbaladiza pendiente.

Sólo debemos descender este montículo y atravesar esos árboles —comentó y esperó a que tomara su mano o, en su defecto, subiera ella—. Tras ellos hay un pequeño lago que sólo se forma en la estación lluviosa, debido a las propensas lluvias, y deriva en un pequeño riachuelo natural. Una pequeña cascada suele ocultar una gruta de la que, pese a estar algo húmedos, seguramente nos resguarde del aguacero. Quizá os muestre el secreto de ese lugar.

Aventuró con una sonrisa que intentaba, ya tan cercanos a un lugar resguardado, quitar preocupación a la dragona –y a sí mismo-. Antes debía hacer un fuego, que se vistiera con sus ropas –esperaba- secas y que entrara en calor.

Podéis llamarme Cedrik—. Se presentó mientras observaba ese ligero encogimiento de hombros. ¿Acababa de disculparse?, pero qué...—: No es vuestra culpa que la tormenta nos haya emboscado. No es preciso que os disculpéis, no habéis hecho nada malo, y es mi deber protegeros —y de todo miembro del Ejército de su majestad, ¿no?—. Decidme, ¿qué os ha traído tan lejos de vuestro hogar?

La oquedad de la gruta pasaba casi desapercibida con la pequeña cascada de un par de metros de alto, bajo la piedra embarrada y la vegetación arrastrada por los diluvios. Atravesada la fina capa de agua que hacía de muro se podía ver, pese a la oscuridad, una pequeña cueva que podía hacer de campamento improvisado, y al fondo otro rocoso camino descendía a un desconocido abismo. A la derecha un montón de troncos estaban apilados previsoramente y secos ante la posibilidad de resguardar a alguien; mas en el mismo lateral, un pequeño círculo hecho de piedras y cenizas había hecho, alguna vez, de hoguera.

Cedrik apiló varios troncos y ramas para hacer una hoguera. En pocos segundos las danzantes llamas bailaron con los rugosos contornos de la cueva y los gélidos ojos del mestizo se centraron en su compañera. Al candor de las llamas volvió a observar el pálido tono de la peliblanca.

Acercaos. Debéis entrar en calor —instó y se reincorporó revisando con más dedicación el lugar.
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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por D'tark el Jue Jul 06 2017, 11:18

Odiaba la lluvia. Una vez mas amaba nadar odiaba la lluvia. Suspiró pesadamente cuando su acompañante mencionó lo que hacía falta para llegar. No parecía una distancia tan corta, tomó la mano que le ofreció internamente agradecida de sus cuidados y amabilidad. Solo esperaba o fuera uno de esos locos que parecen amables y son peores que muchos otros. O tal vez le cobraría el favor. Es decir un favor de un dragón no se conseguían todos los días.

—Mucho gusto Cedrik— en eso no mentía había sido toda una suerte que él la hubiera encontrado. Le dieron ganas de reír con su comentario ¿Protegerla a ella? Una completa desconocida para él. No sabía que debía pensar de esa afirmación —lo lamento por ir lentos— admitió sinceramente —soy comerciante— hablaría mas pero el frío ya estaba haciendo que sus dientes castañearan solos.  

Lo siguió de cerca mirando la cascada no parecía lo mas cuerdo del mundo atravesar pero  a estas alturas no era que tuviera demasiadas opciones. Todo parecía preparado para viajeros ocasionales,  Cedrik fue a una esquina para preparar fuego. Tenía que agradecer sus cuidados en algún punto. Ya se sentía en deuda. Suspiro tomando su mochila se veía bastante mojada y su ropa también lo estaba. Suspiró pasadamente no estaba tan mojada pero estaba húmeda.  No tendría mas opciones se la colocó de ese modo. Se acercó al fuego con el jubón de Cedrik —gracias por prestármelo—  sonrió amablemente abrazándose mientras se acercaba al fuego. Cedrik estaba realmente empapado aunque ella no estaba muy lejos.

—¿Tu eres de Talos? ¿A que te dedicas?— saber algo de él le ayudaría a saber como agradecerle después o que presente de agradecimiento darle —Digo a parte de rescatar dragonas a mitad de tormentas— bromeó riendo por debajo. Necesitaba relajarse un poco y confirmar que el sujeto no era un loco.




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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por Cedrik el Jue Jul 06 2017, 14:29

Estaba empapado. Era como estar en el interior de una bolsa de agua, la ropa se le adhería a la piel de manera molesta y hacía que se sintiera incómodo. No le había prestado atención hasta ese instante. Hasta el momento que vio como su compañera se despojaba del mojado jubón y él hacia lo propio con su camisa de lino. Al menos quitaría algo de peso a la prenda… y con suerte la humedad cesaría antes. Estrujó la prenda y la sacudió en el aire un par de veces, después volvió a ponérsela. Acabaría secándose.

De nada —cogió el jubón cuando D’tark se lo devolvió y asintió agradecido.

Hubiera acabado antes quitándose la ropa y dejándola secar, pero no estaba en condiciones de que la dama en apuros creyese que era un pervertido o algo peor. Estaba demasiado cansado para mediar una situación tan descabellada y las mujeres solían hacer un drama -injustificado- con aquello. El mestizo volvió a sentarse a un lado del fuego, no sin antes poner el jubón cerca del mismo para que se secara, y no pudo evitar reír ante el sentido del humor de la dragona. Seguía acentuándose ese humor oculto entre tanta lamentación y "lo siento".

Rescatar dragonas está dentro de mis intereses, ¿acaso no os percatasteis que estaba allí esperando a que cayera del cielo una dragona? —sonrió mientras negaba con la cabeza divertido—. ¡Es uno de mis pasatiempos preferidos!¡Aunque si hubiera caído a mis brazos hubiese sido todo un espectáculo!

Rió al imaginarse chafado por la dragona en su forma  reptil. Y no tardó en avivar el fuego, que parecía ceder a la propia humedad de la cueva, con una rama. Y se centró en responder las pequeñas dudas de su peliblanca compañera. El breve interrogatorio le hacía entender que seguramente se sentiría más a gusto sabiendo que no era un loco que la había traído a un lugar apartado, a saber para qué.

Sí, soy de la Capital —confirmó por fin. Observó las delicadas facciones de la fémina, acentuadas por el crepitar y las sombras de la fogata, y continuó afable—: Pertenezco al ejército de su majestad y espero que ello la tranquilice, pues de ese modo quizá no se sienta tan cohibida por la situación.
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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por D'tark el Vie Jul 07 2017, 11:30

Se sentó cerca del fuego para entrar en calor mas rápido. Al parecer a Cedrik le iba mal con la humedad pero no con el frío. D'tark vio sus manos y sus uñas eran de un tono azulado algo ligero pero ahí estaba, casteñeaban sus dientes unos minutos antes pero él no parecía tan afectado.

Lo vio quitarse la camisa y no pudo evitar notar las cicatrices en su torso. Ya en calma, lejos de la tormenta y con la luz del fuego podía observar con mas detalle a su acompañante. Su rostro era duro y su cuerpo era torneado como el de un dragón. Sus ojos eran de un tono azul muy inusual para humanos. Pero era difícil para un dragón tener las marcas que él tenía. A primera instancia podría pasar por humano. En especial la cicatriz de su pecho era la que mas resaltaba. Se preguntaba quien era realmente Cedrik un dragón así de lastimado. ¿Qué pasó con él?

Se rio divertida ante la imagen mental de el siendo aplastado por su forma dragón —No se si su espalda hubiera sobrevivió— murmuró entre pequeñas risas. O algo de él hubiera podido salir ileso de una dragón sobre él.  D'tark no era un dragón especialmente grande  y aunque Cedrik se miraba fuerte y alto realmente hubiera sido todo un espectáculo.

Sonrió mas relajada, cuando dijo a que se dedicaba las cosas estaban un poco mas claras, era un soldado eso explicaba las cicatrices y el porte duro que tenía —Army—  murmuró abrazando sus piernas —sé que suena poco usual pero su rasgo de dragón es muy inusual— comentó sonriendo de medio lado —sus ojos y sin una escama es poco habitual...debo admitir que en un principio lo confundí con un humano— apoyó el mentón en las piernas —sus cicatrices son muy notorias ¿Participó en el despertar?— no sabía si lo que decía podría ser tomado como insulto no.  Pero sus hermanos habían participado y ninguno de ellos tocaba ese tema con ella.




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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por Cedrik el Sáb Jul 08 2017, 14:42

No es que el mestizo hubiera sido descuidado. Su torso, lleno de bregaduras y cortes recorrían la mayor parte de sus músculos sin descanso ni tregua, pero todo ello era conocido entre el ejército por su falta de interés de convertirse en dragón y regenerarse. Conocía los rumores que oscilaban y se fraguaban entre sus hombres, más desde que los suyos -híbridos- estaban siendo perseguidos por su descubrimiento, pero cambiar ahora su modo de actuar levantaría más sospechas de las que hasta ese instante había. Y todas esas “heridas de guerra” ayudaban a ocultar aquélla que era más importante para él.

Los gélidos iris del Teniente se centraron en ella, en esa mirada que irradiaba una curiosidad contagiosa, y volvió a sonreír ladino ante el interés de aplastarlo. No sería la primera vez que casi muere aplastado o ahogado por alguno de mayor tamaño.

Mi rasgo de dragón… —había oído esa pregunta innumerables ocasiones, tantas que su respuesta era como un diálogo demasiado tedioso, pero era lo habitual—. Temo que os defraudaré, bella D’tark —lamentó y se tomó unos segundos para observarla, antes de proseguir—: … pero no soy más que el último descendiente de mi estirpe. Debido a ello, soy más débil, más pequeño y parece ser que mis rasgos dracónicos así lo delatan. Es como llevar una diana para los dragones de mayor envergadura y talento. Antaño habría sido sacrificado, pero ahora la Reina prohíbe la muerte de los nuestros.

Sacrificio. Ahora también lo sacrificarían si descubrían su condición de hibrido, por ello esa mentira a medias siempre le había surtido efecto, al menos hasta ese momento. Volvió a avivar el fuego con la rama y extendió las manos en busca del calor de las mismas. El frío, ese al menos, menos tedioso que el de la helada, empezaba a calar entre sus empapadas ropas y alcanzar sus huesos. No estaba seguro si hablarle de la guerra del Despertar, sólo conocía lo que Alec, su tío, había vivido y lo que los manuscritos y libros relataban. Tampoco es que en su historia formara parte de ello, era un dragón demasiado joven para conocer lo que antaño había sido una guerra; así pues… decidió contar sólo lo que conocía.

No estuve en la guerra, soy demasiado joven para haber participado en ella, pero hubiera sido un grato honor participar —No dijo más, tampoco sabía si habría estado del bando de los humanos o los dragones, ¿cómo podría decidir corriendo sangre de ambas razas por sus venas?—. Las cicatrices son debidas a mi falta de destreza en los entrenamientos y ser demasiado tozudo para tomar mi verdadera forma y regenerarme —aclaró con una sonrisa divertida en el rostro—. Además, así los reclutas prestan más atención a los entrenamientos con su Teniente. Ganar a un superior siempre otorga un interés peculiar a los más ambiciosos, pero no se lo contéis a nadie será nuestro secreto —le guiñó un ojo cómplice por esa pequeña confidencia y prosiguió—: ¿Y vos, participasteis en la guerra? También parecéis una dragona joven, aunque quizás me equivoque y seáis una brava guerrera. Nuestra raza siempre me sorprende con la regeneración y los siglos de vida de cada uno de nosotros.




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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por D'tark el Sáb Jul 08 2017, 16:37

Escuchó con atención las palabras de Cedrik. No esperaba que el dragón admitiera su inferioridad respecto a los otros. El último de su estirpe, en teoría ella también lo era no hubo mas dragones en su familia a causa de la muerte de su madre, y aun si viviera era poco probable que pudiera con la infertilidad que atacaba a los dragones por general.

Ella no conocía como eran las cosas antes del despertar, tampoco vivió en carne propia la guerra. vivió la perdida de dos hermanos en la guerra pero eso no parecía ser una gran comparativa.

Se quedó pensando en esas palabras "Un honor participar" todos sus hermanos tuvieron ese honor, perdió a dos de ellos. Y ese honor de lucha no minimizo en lo mas mínimo el dolor de sus perdidas o el dolor de la ruptura familiar. Sonrió de medio lado mirando a Cedrik era un soldado realmente. Se preguntaba si sus hermanos se sentían así de honrados en el otro mundo.

Así que no era solo un solado era un Teniente. Vaya que había corrido con suerte —será nuestro secreto— respondió con una pequeña risa. No se miraba a si misma dando ese tipo de información o conocer a alguien con quien hablarlo después de todo no conocía a muchos en Talos.

Snrió de medio lado negando con la cabeza —tengo 300 años no pude participar— se rasco la mejilla pensando —mis hermanos lo hicieron— se encogió de hombros —todos ellos... perdimos a dos y quedamos cinco— su honor de participar en la guerra nadie se los quitó.

Se rio divertida —yo... a mi me criaron para ser Aristócrata mi hermana  a estás alturas ya debe serlo— le guiño un ojo —me vine a Talos a hacer negocios e independizarme un poco, que sea secreto también— bromeó con él —yo realmente soy algo inútil en el combate cuerpo a cuerpo—  o en defenderse, en atacar, usar armas, en general todo lo que implique una lucha —sin mencionar vuelo bajo la tormenta, soy terrible en eso.




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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por Cedrik el Sáb Jul 08 2017, 21:27

La acentuación de pesar en la sonrisa de su compañera le hizo entender que, como muchos otros, había perdido a alguien en la guerra que los había llevado hasta ese punto. Fue pronto cuando el ligero pesar dio paso a una nueva sonrisa y eso lo tranquilizó. Habían sido muchos los compañeros de armas que se habían vuelto huraños por la perdida, dragones, humanos o híbridos solían evitar, en su mayoría, la pronunciación del Despertar. Menos aquellos que habían adquirido títulos y privilegios, aquellos, pese a la perdida de sus seres queridos, los movilizaba una ambición mayor. La del poder y las riquezas que los posicionaban en la cima de la escala social.

Ahora era su turno en prestar atención a su historia, en la breve información que podría sacar de aquella que había decidido, la Diosa o el destino, que se cruzara con él. Así que la joven dragona tenía tres siglos de vida, ya había vivido mucho más que él, cosa que no era extraña al ser un mestizo, creía, pero era realmente joven. De las últimas camadas que se conocían de los dragones, antes de que esa magia extraña se depositara en las hembras y no consiguieran concebir.

Siento vuestra perdida. Estoy seguro de que vuestros hermanos murieron por la causa que creían necesaria y justa. Todo soldado muere por esa causa y su muerte en combate es un honor para nosotros —asintió en unos segundos de respetuoso silencio y siguió escuchando sus palabras —¿El resto de vuestros hermanos siguen sirviendo a la Reina?

Los dragones, tras la guerra, habían tomado diferentes caminos, pero algunos seguían perteneciendo al Ejército o, en su defecto, a ese nuevo grupo: la Inquisición. ¿Quizás los conocía? Quien sabía.  Si era el caso, dudaba que estuvieran de acuerdo en que fuera él el que protegiera a su hermana. Algunos de los dragones eran sumamente protectores con los últimos de su camada. Él mismo lo era con su hermana y estaba seguro, que aún después de tantos años, si volvía a verla la protegería con su vida.

Independizaros. Comprendo. Intuyo que todos deseamos cierta independencia en algún momento de nuestras vidas. Creer que estamos bajo el cuidado de alguien es algo que nos oprime y nos hace desear algo más, algo que no podemos hacer si seguimos resguardados bajo el ala de nuestros familiares. Pero no pequéis de ser demasiado independiente, D'tark, o cuando os deis cuenta aquello que queréis no estará a vuestro alcance. Sed prudente con vuestros deseos.

Él había volado demasiado alto con unas alas de cera, cual cegado Ícaro, y había alcanzado un sol demasiado abrasador. Había estado los últimos tiempos demasiado enfrascado con los acontecimientos, con los híbridos, los Dioses elementales, los terroristas y siguiendo las ordenes de sus superiores. Tan abstraído estaba que su tío había muerto antes de darse cuenta de ello y ahora, la única familia que había tenido cerca se encontraba a dos metros bajo la tierra, era pasto de los gusanos.

Será nuestro pequeño secreto —muscitó en una confidencia más y sonrió ladino, dejando a un lado el recuerdo de su tío. Según parecía era noche de secretos—. Lo que se dice bajo la tormenta, queda en la tormenta.

Se decía que los desconocidos, al ser desconocidos, confiaban más secretos que a los conocidos pues creían que no volverían a verse. Las coincidencias, en ocasiones, podían existir pero… la Capital del mundo era un lugar inmenso. Volvió a reír al oírla mencionar su poca estrategia de vuelo bajo la tormenta y negó.

Os lo pensaréis dos veces antes de volver a volar bajo una tormenta, a fin de cuentas, pese a que sería un grato honor esperar bajo la tormenta y que cayerais a mis brazos, no siempre estaré allí para salvaros de las adversidades —comentó—. Y sobre ser inútil en el combate cuerpo a cuerpo, estoy seguro de que vuestros hermanos os protegerían en caso de una nueva guerra.




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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por D'tark el Sáb Jul 08 2017, 23:49

—Todos los soldados lo hace, ¿no?—  preguntó en un tono un tanto ausente. Verdaderamente Era un tema que ni sus hermanos querían tocar. Jamás lo hicieron ahora que lo piensa. No con ella jamás con ella, demasiado pequeña, demasiado joven para entender temas de esa clase según ellos.

Suspiró pesadamente — mi hermana es comerciante, mis hermanos— se encogió de hombros ligeramente —siguen siendo soldados — en su forma cada uno de ellos seguía sirviendo a la Reina y seguían siendo soldados.

—Aun me consideran demasiado joven para hacer cualquier cosa— admitió ladeando la cabeza pensando —el que sigue de mi tiene— sino se equivocaba era Dylanh ahora —unos 1600 años mas que yo— bromeó rodando los ojos no por ello era mas maduro o menos molesto que un niño de diez años con ganas de joder.

Se rio por debajo —no sabía que la tormenta venía con esos beneficios— una tormenta de secretos era todo un concepto nuevo el que estaba manejando aquí tal vez era la compañía agradable o era que estaba tan cansada. Abrió los ojos mirando en su mochila había sobrado comida con suerte no estaba tan mal. Sonrió al ver su comida envuelta no estaba mojada.

Sacó dos emparedados ofreciéndole uno a Cedrik —ellos se mantuvieron a salvo dentro de tanto envoltorio— quería que supiera que estaba bueno y que realmente estaba bien.

Se rio divertida —lo tendré en consideración, después de hoy definitivamente no volveré a retar el tiempo en Talos— había aprendido su lección a la otra buscaría un refugio y dejaría la tormenta pasar de preferencia con fuego. Aunque esta vez había corrido con suerte al encontrar a Cedrik, gracias a la diosa por eso.

—Tengo 300 años y tengo casi 250 sin verlos— encogiéndose de hombros comiendo su emparedado —no son del tipo familiar— y era verdad eran todos un abandonadores de hogares —vine también para verlos y estar con ellos antes de qué— suspiró pesadamente —me iré de negocios en unas semanas y no sé si volveré a verlos— lo admitió  y era casi irreal decirlo en voz alta parecía lejana la opción —o podría volver en unas semanas— agregó en el mismo tono neutral —sería mas sano para aprender a defenderme que esperar mis hermanos me defiendan— rio un poco mas —aunque tengo mas suerte probando con caballeros en tormentas que me rescaten.




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Re: Perdona si te llamo… [D’tark]

Mensaje por Cedrik el Dom Jul 09 2017, 14:32

«Todos los soldados lo hacen». Era posible. Quizás. Todos morirían por una causa que consideraran justa, unos ideales. Así habían sido instruidos, pero no del único modo, los ideales propios y vivencias también forjaban al soldado, y ello ayudaba en la justicia de la decisión personal. Sin embargo, ese… no era un tema para tratar con ella. Con esa joven dragona que, en parte, era demasiado joven para comprender que la sangre, clamaba más sangre, y no sería él quien la envenenara con esos ideales.

Vaya, esa es mucha edad, sí —comentó y tomó el ofrecido emparedado—. Entiendo, entonces, porque os mantuvieron a salvo de los peligros. Sois realmente joven.

No pudo evitar reír al oírla hablar de la tormenta y desenvolvió el emparedado para observarlo con interés. Parecía que la dama, o iba bien preparada, o le había pillado la tormenta en medio de una excursión. Lo que lo llevaba a pensar qué hacía una comerciante en medio del bosque. ¿Qué comerciaba? La observó unos instantes más, mientras seguía relatando más información sobre su familia y ella misma, antes de darle un mordisco a la comida. Desvió la vista a la misma y alzó una ceja. Quien hiciera eso, lo había hecho a conciencia y sumamente bueno. Le recordó a la comida de la anciana que había cuidado de Gyth y él en el pasado, aunque claro... Cedrik acostumbraba a comer raciones de la milicia… todo lo que saliera de eso le sabía delicioso.

¿Entonces pensáis marcharos en poco tiempo de la ciudad? —su glacial mirada se mantuvo fija en sus facciones. En cierto modo, por algún motivo, esa idea no le agradaba—. La familia es algo a tener cerca, aunque se considere que no son familiares o se crea que han sido abandonados. Siempre hay algún motivo para los actos de los demás, de la familia, y casi siempre es por querer proteger a la persona.

Bien lo sabía él. Al haber abandonado a su hermana en Isaur, al amparo del desconcierto, por su propio bien. Nunca hubiera hecho eso si su tío hubiera ido a por ellos personalmente, si no hubiera contratado a esos mercenarios que pretendían venderlos a esclavistas. Si hubiese sido distinto... Gyth estaría allí, a salvo, con él. No notó como su ceño se frunció en un recuerdo poco grato de ese abandono. No tenía derecho a juzgar a los hermanos de D’tark, él había hecho lo mismo, y si encontraba a su hermana, estaba seguro de que tendría que pagar con el despecho de su abandono. La lamentación salió de su mente cuando volvió a oír la dulce risa de la dragona.

Vaya, vaya —sonrió e hizo una floritura con la mano libre de emparedado. Carraspeó y con voz ronca y profunda continuó—: Tened vuestra merced por ventura que este caballero de tormentas os protegerá si llega el caso y estáis a mi vista, mas no prometo poder encontraros en todas las adversidades. Sería un grato reto llevar a cabo esa loable empresa para que tan bella dama no deba aprender a blandir un sable y verse en peligro —le guiñó un ojo, rompiendo la actuación, y volvió a darle un mordisco al emparedado— Por cierto, este emparedado está delicioso.




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