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Reencuentros inesperados ||Serana

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Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Dove el Miér Jun 21 2017, 04:37

Todo estaba yendo bien, lento pero seguro se repetía Dove en su cabeza. Sabía que el viaje sería largo pero parecía una eternidad entre eso y los ensayos de las nuevas, sus propias prácticas no entendía  como el tiempo corría  tan rápido  y lento al mismo tiempo.

No podía entender del todo porque si percepción del tiempo se había distorsionado así.  Tenía tantas ganas de llegar  así  como miedo, la sensación  de un nudo en el estómago la acompaño desde el primer día de su viaje. La caravana avanzaba a su propio ritmo y en ocasiones aun con su deseo de ver a su hermano Drael el miedo le hacía rogar que tardará más. Tenía  un gran miedo de llegar y darse cuenta que su hermano había  pasado a ser sólo un recuerdo. La sensación evitaba que pudiera  comer en paz.

Se sentía  culpable y mucho.  Matarse de hambre no le ayudaría en su viaje, rutina o día a día pero no podía evitarlo, así que como podía se las arreglaba para comer un poco. Ese día  se habían detenido por un problema en una de las ruedas de un carromato. Estaban detenidos a dos días de Talos y esperaban estar ahí todo el día. Un día más de espera. Dove no sabía  si podría sobrevivir a este tipo de imperfectos sin un daño colateral a su salud mental.

Todos los de su grupo estaban reunidos comiendo de forma amena sino fuera que ella estaba más ansiosa de seguir. Sonrió  a cada broma y cada risa del grupo pero pronto se cansó no les estaba prestando mucha atención  si debía ser sincera nada en realidad. Así que se disculpó y prefirió caminar un rato por el bosque. Talos tenía  una vegetación hermosa que contrastaba enormemente con la arena de Isaur.

No planeaba alejarse demasiado de la caravana sería una locura,  más con todos los ataques que se habían presentado en Talos en este último tiempo.  Pero necesitaba un  tiempo a solas caminar y despejar su mente. El bosque le traía recuerdos de su infancia, su familia y amigos. Una vida que ahora parecía  tan lejana, otra época  muy distante. Sonrió  negando la cabeza al recordar todas las travesuras de sus hermanos.

Miro entre sus manos el plato de comida tal vez algún animal del bosque podría aprovechar mejor su dotación  del día que ella misma. Caminaría un poco mas y lo dejaría  no quería  que su buena  acción  del día atrajera intrusos con los otros viajeros. Siguió  caminando sintiendo un ligero escalofrío en la nuca. Volteó  a los lados podía casi sentir a alguien cerca. Culpó a la paranoia del lugar y las historias de Talos. Escucho unas ramas romperse, tras de si. Tal vez era un animal no muy agresivo -¿Hay alguien ahí?
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Serana el Miér Jun 21 2017, 05:15

El problema era el mismo que la primera vez. Qué llevar, cuánto duraría, dónde detenerse. Llevar una capucha bien alta para que no le vieran la cara. O quizás el rostro descubierto para no llamar la atención. ¿Llevar todos sus utensilios o resignarse y venderlos? El dinero podría venirle mejor que las cosas, que quizás no volvería a usar. Serana se enfrentó a esas decisiones el día en que resolvió regresar a Talos. Apenas recordaba cómo había actuado la primera vez que había huido en dirección contraria.

Solo recordaba el cuerpo encogiéndose sobre sí mismo, y ser apenas consciente de sus acciones. Se le borraron días enteros de la memoria, aunque a veces, durante los dos años siguientes, se descubría recordando algo: un camino, un aroma, la voz de alguien, la textura de algo en sus dedos. Solo allí recordaba cómo había escapado.

Esta vez tuvo tiempo para prepararse, pero nada podía hacer por el miedo que llevaba a rastras todo el tiempo. El miedo pesado y opresivo que le convertía la sangre en barro, que parecía instalarse en sus entrañas y gritar. «No tengo que pensar en eso». Eso se decía siempre. Habían pasado dos años desde que abandonara la ciudad. Nadie la había seguido y, aunque en realidad su terror no se basaba en una sospecha concreta de que la persiguieran, intentaba consolarse con eso. Emprendió la marcha un amanecer, intentando vencer el viejo instinto de correr y alejarse de esa ciudad maldita.

Tomó un desvío equivocado. No todos los caminos llevaban a Talos y estuvo vagando por explanadas áridas que no llevaban a ninguna parte durante algunos días. Perdió las provisiones que llevaban al tratar de vadear una laguna, pero siguió caminando. Sabía encontrar cosas para comer. Si había algún bosque cercano o quizá a la vereda de los senderos, pero no había nada… «Torpe». Esa era la clase de cosas que debería haber previsto. «La clase de cosas que pueden costar la vida… o peor».

Serana siguió caminando. Por las noches volvió a tener las mismas pesadillas de antes. Intensas, extrañas. Volvió a pensar en la  voz metálica al despertar, en ojos grandes y terribles, en alas y en fuego. A pesar de que durante ese tiempo no dejó de pensarlo, el viaje de regreso hizo que las viejas emociones regresaran. «No soy Adenai o Saori o Lydia ni ninguna de ellas». Los identidades que había inventado ya no existían. Volvía a ser solo Serana.

Al cuarto día alcanzó la caravana. Había escuchado los pasos y la música, el estruendo de las voces, el estallido de ruidos que caracterizaba a un grupo humano. Su instinto no la abandonó. Se mantuvo a distancia hasta que la caravana se internó en un pequeño bosquecillo y terminó de cruzarlo por completo. «No confíes». Sabía que, en ocasiones, grupos de artistas o esclavos viajaban a la ciudad para complacer a tiranos y humanos por igual. Iban de lugar en lugar ganándose la vida con trucos y bailes, aunque pocas veces se detenían en los lugares más pobres.

El aroma de la comida y del fuego llegó poco después. El sonido inconfundible de las llamas avivando los calderos y asando trozos de carne. Caldos rebañando los trozos de liebre, el ligero toque de tomillo mezclándose con los nabos terrosos, de los que abundaban en la región. Serana reconocía cada aroma y cada herramienta. «Aguaron la sopa». El olor a carne era menos acentuado, pero abundaba el del romero. Quizás se estaban quedando también sin comida. Quizás estaban ya cerca de la ciudad. Serana permaneció en el bosque con el estómago adolorido de hambre. «Aguanta», se ordenó, incapaz de acercarse sin que la descubrieran.

La caravana reía y cantaba. Serana encontró algunos de los nabos, cubiertos de tierra y maleza, cerca del borde de la hilera de árboles y trató de limpiarlos lo mejor posible. La tierra parecía limpia, sin quemar, así que tampoco sería gran problema. Imaginó cortando en rebanadas duras aquellos nabos y agregándolos a una trucha recién pescada en un horno de barro. Quizás con grasa derretida y rodajas de cebolla roja. Mordisqueó uno de los nabos y pensó en la ciudad. «No confíes».

El ruido la golpeó como una flecha que la atravesara. Pasos. Suaves. Mullidos en la hierba, adentrándose en el bosque. Serana tomó su morral y el nabo que había mordido y retrocedió varios pasos. La caravana estaba alejada de la entrada del bosque. ¿Alguien la había seguido? ¿Alguien había desviado su camino hacia los árboles? ¿Por qué? «Corre», pensó y casi no fueron palabras las que se formaron en su mente. La sensación, terrible, casi fría, pesada y barrosa, del pánico empezó a formar remolinos en sus ojos.

¿Hay alguien ahí? ―preguntó una voz.

Una voz femenina.

Una voz que resultaba horriblemente familiar.

«¿Hans?»

Serana notó que su respiración se volvía pesada y ronca.

«¡Está cerrado!».


«Mi madre… está muerta».

«¡Reacciona!»

Serana notó que apretaba los puños y el sonido de un nabo, a medio comer, retumbó en el suelo de tierra y rodó hasta los pies de una chica que estaba de espaldas a ella. Su cuerpo se resistió a correr. Aferró su capa con fuerza y levantó la vista, sin decir una sola palabra. No fue necesario. Su estómago se retorció dolorosamente ante la visión de la fuente de comida perdida y produjo un fuerte rugido.
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Dove el Miér Jun 21 2017, 10:39

Estaba nerviosa e intentaba por todos los medios calmarse. Obviamente de ser un animal no le respondería y ¿De ser una persona? a estas alturas no se imaginaba que era peor. Encontrar un animal salvaje que la pudiera atacar o una persona que pudiera atacarla. Fuera lo que fuera ya estaba pensando en correr por su vida si algo mostraba señales de vida, la prudencia la había mantenido con vida, iba directo a Talos pero no era tan estúpida como para morir antes de llegar. Irónicamente era lo suficientemente estúpida para regresar a donde si la encontraban matarla sería muy piadoso.

Se sobresaltó dando un pequeño brinco volteando al sentir algo en su pie. Se sintió realmente estúpida de que su mente viajara a esas direcciones tan rápidamente solamente por su paranoia de volver a Talos. Miró extrañada el suelo, movió el objeto con el pie era un nabo. Miró alrededor y no demoro demasiado en encontrar a su dueña.

Dove se había cuestionado tantas veces por qué tuvo que escapar aun cuando no había hecho nada malo. Atribuía todo a Hans el viejo sanador para el que llegó a trabajar en su ciudad natal. Estaba segura de que Hans debía trabajar para alguna facción y por ser personas de la reina quienes la estuvieran buscando a palabras de su hermano Drael. Sabía que no había hecho nada malo, sabía también que la causa de sus males era haber trabajado con él. ¿Cómo lo sabía? Fácil un día encontró a alguien en la farmacia que le comprobó que las amistades del anciano eran más variadas.

Medito muchas veces sobre ellos, el anciano ayudaba a personas sin importar su condición, estado o si podrían pagar la deuda en su totalidad. Le gustaba ayuda. Y Dove amaba trabajar ahí por una razón, por mucho tiempo cuando viajaba antes de llegar a Isaur si de haber sabido antes lo que él ocultaba hubiera renunciado o lo hubiera delatado para salvarse a sí misma. La verdad era que aunque la hubieran encontrado no sabría nada y no les hubiera sido útil. La otra verdad es que aun sabiendo en lo que ese hombre estaba metido seguramente le habría ayudado de forma consiente y activa.

Siempre se cuestionó a cuentas personas de la resistencia, híbridos o dragones rebeldes debió atender aquel hombre como para que hasta su asistente fuera buscada. Lo culpaba por no decirle la verdad, era cierto y por perder todo lo que tenía ―aun no sabía si su hermano estaba incluido en esa lista― pero ella sabía en el fondo que siempre sería una persona sobreprotectora, que ayuda a otros siempre que pudiera. Se convirtió en la curadora de las bailarinas por mérito y decisión propia. Lo hacía con gusto, por el simple hecho de ayudarlos.

Ahora aquí en medio del bosque a dos días de regresar a Talos estaba quien creía que fue una de las últimas personas de Hans en ayudar en la ciudad antes de todo el incidente. Se congeló en su sitio recordando todo y nada, no podía decidir qué hacer hasta que la extraña que la miraba con más temor del que ella le tenía produjo un sonido. Más específicamente su estómago.

Dove sonrió luego se rio suavemente, tan ligera y amena como pudiera alguien feliz hacerlo. Se había planteado que haría si veía otro cliente del anciano. Si alguien la reconociera. Pensaba usar en la ciudad su maquillaje, solía ser tinta especial y durar un par de días. Pero en el camino sin necesidad alguna de usarlo, ni de usar su ropa de trabajo. El maquillaje se había desvanecido días atrás, ahora vestía un pantalón, botas y una camisa algo holgada todo en color café claro. En ese momento cualquier pudiera haber visto que era Emma. Se veía como ella al menos. Tenía planeado prepararse antes de entrar a la ciudad

Negó con la cabeza ―lo siento, lo siento― se disculpó dejando el plato en el suelo con cuidado. Dio unos pasos hacia atrás y se sentó mirándola haciendo un pase con la mano diciendo que comiera ―no tengo hambre parece que tú sí… si gustas más podríamos ir a la caravana― ofreció amablemente. Suspiró sonriendo. Era boba, aun no tenía idea de que excusa daría para presentarse con ella. Pero era alguien en apuros y no le diría que no, fuera quien o lo que fuera. Está vez al menos se metería en problemas sabiendo que lo hacia no en ignorancia ―me llamo Dove― se presentó preguntándose si Hans no le habría dicho cuál era su verdadero nombre. Al menos era una forma sutil de indicarle como habían cambiado las cosas.
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Serana el Miér Jun 21 2017, 18:06

Serana bajó los ojos a sus pies. Se hubiera reído, si no fuera porque la situación no le parecía graciosa. Humillante sería la palabra adecuada. Incluso peligrosa. Solo había estado un par de días sin comer, recordaba haber resistido más tiempo sin quejarse. Quizás el olor de la comida había sido el causante. De todas formas, esa clase de debilidades eran absurdas y estúpidas. Tenía que salir rápidamente de allí, encontraría otro camino.

Sin embargo, la mujer no se movió. La chica frente a ella parecía nerviosa, pero no podía confiarse en eso solamente. La había visto durante menos de veinte segundos hace dos años y, aunque el viejo locatario parecía amable, nunca pudo estar segura. «Podría haber sido una trampa. Esta podría ser otra». Recordó aquel extraño episodio, hace un año… Cerró los ojos un segundo.

Entonces fue que la chica se rio, se disculpó, en un tono casi cantarín, demasiado alegre, y dejó un plato en el suelo. Debía de haberlo traído en la mano. Eso lo hacía aún más sospechoso. ¿Quién entra al bosque con un plato de comida? «¿Sabe quién soy?». No obstante, la chica retrocedió un poco, se sentó en el suelo y le ofreció comida. Y ofreció unirse a la caravana. «Ni hablar», pensó Serana y endureció la expresión. Sin embargo, apartó la mirada del plato.

No, gracias ―susurró―. Estoy bien.«Cuidado»―. Lamento haberte sorprendido. No sabía que alguien entraría aquí.

Palabras educadas. El silencio hosco, que era siempre su preferido, más por temor a decir lo incorrecto que por cualquier otra cosa, despertaba más sospechas y le resultaba más fácil hablar trivialidades que apenas quedaran en la memoria antes que dejar un recuerdo en las personas que se encontraban. Nadie se acordaba de una joven que hablaba poco, pero con educación y diligencia. Sí recordarían a una desconocida mirándolos sin decir nada.

Rechazar la comida era sencillo. Lo había hecho antes y, aunque el plato olía delicioso y todavía caliente, la sola idea le resultaba aprensiva. Entendía que no era algo racional. Que lo normal habría sido sonreírle a la chica, aceptar su comida y averiguar información. A qué distancia estaban de la ciudad, quién la acompañaba, cuál era la situación actual, si había peligros por delante. Sin embargo, era incapaz de hacerlo sin sentir que el pecho se le apretaba.

«¿Dove?». Esta vez alzó la vista y con una mirada impasible, se quedó mirando a la joven.

El viejo te llamó “Emma” ―murmuró. Quizás no era lo más amable de decir, pero necesitaba saber―. Hace… tiempo. Creo que es la segunda vez que te… asusto. No es mi intención.

Serana miró con cierta ansiedad el nabo barroso que seguía en el suelo. La chica le había dicho su nombre, (o, al menos un nombre), pero ella dudaba. Su nombre no significaba gran cosa, imaginaba que podría haber varias personas que lo compartieran. La chica no lo había escuchado la primera vez y era poco probable que importara demasiado. Si alguien la buscaba, no la rastrearían por su nombre. «¿O sí?». Era algo tan simple y propio. Su nombre. El nombre que le había dado su madre adoptiva. El nombre que no era un alias ni una identidad falsa. Su nombre. «¿Es seguro?»

Me… me llamo Serana ―balbuceó y agregó rápidamente―: ¿A dónde se dirigen? ―Podía escuchar los latidos lentos y fuertes de su corazón en la garganta, acelerándose solo un poco. Señaló los árboles a su alrededor―. Y… ¿Qué haces aquí? Un poco lejos de… del resto.

La comida se estaba enfriando, pero había dejado el ambiente con un embriagante aroma a caldo espeso. Se enfocó en la chica para dejar de pensar en eso y se dio cuenta de que ella estaba sentada y que Serana permanecía de pie, a varios centímetros de altura. La distancia la incomodó, pero no se atrevió a imitarla. Si necesitaba moverse rápido no podía estar en el suelo. «No confíes…». A veces era realmente doloroso lo mucho que quería hacerlo y lo mucho que sabía lo terrible que sería hacerlo en el momento equivocado.
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Dove el Jue Jun 22 2017, 00:10

En ese momento Dove trataba de entender que era lo que estaba haciendo en ese momento con esa desconocida. Dove tenía ese instinto natural de ayudar a otros desde que recuerda,  pero eso no explicaba del todo que hacía.  Sabía que había visto a esta mujer hace un par de años,  juraba que no era buena idea ayudarle,  lo sabía  y aún así. Suspiró pesadamente cuando rechazó la comida no era como si tuviera veneno.  

Bueno no la culpaba del todo por su desconfianza sonrió de medio lado encogiéndose ligeramente de hombros ―puedo decir lo mismo de ti― esperaba tener un poco de tiempo a solas.  Cuando se disculpó con el resto y marchó no se había dado cuenta de que aún traía con ella el plato de comida.  No que no fuera de su agrado la comida ese día,  aún así estaba en las nubes y no podía negarlo.  Ese pequeño susto la regreso a la realidad para bien o para mal.

Bien chica ruda puedes dejarlo ahí sino lo necesitas― esperaba que la chica entendiera la broma.  Había lidiado con una buena dosis de hermanos durante muchos años convencerlos de que necesitaban comida y no sólo alcohol había sido una de sus tareas. Eso y sanar a los idiotas en especial a Drael. El idiota mayor.

Se rió de nuevo cuando mencionó su verdadero nombre ―ahora es Dove, si escapas de los justicieros de la reinas una medida prudente― tal vez demasiado paranoia en un solo lugar. Parecía  que la chica era aun más precavida que ella en más de un aspecto. No podía culparla aun no sabía si ella misma iba a poder estar en Talos sin padecer algún delirio de persecución ―volver a la ciudad me ha puesto nerviosa y antes fuiste una sorpresa― no es que en serio fuera personal si hubiera salido un conejo tal vez hubiera gritado del miedo y luego reído por tonta.

Sonrió cuando se presentó haciendo un ligero gesto con la cabeza de saludo o entendimiento ni ella se decidía aun ―Talos es el destino final― decirlo en voz alta hizo que su estómago cerrará más el nudo que le molestaba desde hace días. Tendría  que tener fortaleza para superarlo y mantenerse sana en el camino estaba muy cerca para arruinarlo. Miró a la chica preguntándose si acaso ya no lo estaba haciendo.

Esa es una buena pregunta― se tomo un momento para responderla más que nada porque no sabía explicar su estado ―veamos...estaban todos comiendo y riendo no tenía hambre― recapitulo un poco como llegó  a eso más para ella misma que su acompañante ―camine un poco me di cuenta que traía el plato de comida y pensé en dejarlo en el bosque para algún animal― básicamente  así  había sido todo ―y estoy lejos porque no quiero atraer animales salvajes a la caravana― pero personas salvajes era al parecer otro tema. Se encogió  de hombros de nuevo mirando el suelo pensando un poco ―me asusta volver pero quiero saber que fue de mi hermano― murmuró y después  suspiró mirando a su acompañante.

Sólo estoy en las nubes― desvío su atención al plato de comida ―no somos expertos cocineros pero te aseguro que es comestible―no sabía que hacer para ayudarle o por que razón quería hacerlo ―¿También vas a Talos?
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Serana el Jue Jun 22 2017, 02:35

Serena asintió. Era indudable que la chica la había sorprendido, lo que era, en realidad, una torpeza. Debería estar siempre preparada para todo. Alguien merodeando cerca, alguien escuchando lo que no debía, alguien reconociéndola, provisiones perdiéndose, caminos intransitables… Debía tener un plan para todo si quería sobrevivir el viaje de regreso, pero la verdad era más implacable: simplemente no estaba preparada para todo. No sabía luchar, no conocía sus… habilidades…, había aprendido apenas a adaptarse y mentir, aún se le hacía muy difícil interpretar un papel o pasar desapercibida ante la gente.

Frunció el ceño y tragó saliva un par de veces, intentando formar la oración apropiada.

No… no pretendía ser maleducada ―dijo ella cuando la joven le reprochó por la comida―. Es solo que…«No tengo hambre». Era fácil decirlo, pero era una mentira demasiado evidente con lo que había pasado antes. De todas formas, la chica no parecía enfadada, pero no podía asegurarla. Quizás frustrada. Exasperada. Serana no imaginaba por qué. «No es como si pudiera aceptar comida sin más de alguien», reflexionó. Sonaba poco razonable y no insistió en el tema.

«Emma». Serana volvió a fruncir el ceño cuando la joven mencionó la razón para cambiar el nombre. «Justicieros de la reina». Sus alarmas saltaron de inmediato, y todo su cuerpo se tensó visiblemente. Aquella era otra de las cosas que no había aprendido a hacer: disimular sus reacciones cuando la afectaban tan repentinamente. Si a la chica la estaban persiguiendo, no era demasiado prudente continuar a su lado. «O quizás todo lo contrario». Quizás fuera más hábil para hacer desaparecer sus rastros.

Dove entonces ―concedió. Quiso dejar el tema allí, pero la ansiedad le arañaba la lengua―: Justicieros de la reina… hay en todas partes. ―Quería presionar el tema, pero no sabía cómo hacerlo sin sonar abrasiva o demasiado imprudente―. Nunca he sabido reconocerlos del todo. A veces… es como si todos lo fueran. Como si nadie fuera confiable…―Apartó la mirada un momento y aferró nuevamente su capa―. Y Talos… es el peor lugar para estar.

Serana notó de inmediato que a ambas les resultaba agobiante hablar sobre la ciudad. Y, sin embargo, ambas se dirigían al mismo sitio. «¿Cuáles son las probabilidades?». Se habían topado brevemente hace un tiempo y ahora volvían a hacerlo, precisamente cuando regresaban al mismo lugar. Todo era sumamente sospechoso, pero entendía que las coincidencias eran un evento ocurrente, especialmente con los tiempos que corrían.

Para algún animal ―repitió Serana y la idea se le hizo extrañamente simpática. Reprimió una sonrisa. Pensó en decir: «Casi tuviste razón» y bromear sobre el ofrecimiento de comida que le había hecho, pero el pensamiento oscuro, de fuego y abominación, de recordar que era como un animal, una criatura salvaje y perseguida, le borró la risa del pecho―. Es muy amable de tu parte ―susurró en un hilo de voz.

Información nueva. Dove buscaba a su hermano. No sabía si eso era verdad o solo una mentira elaborada para poder decir algo, pero a Serana no le parecía esa clase de personas. «Pero puedo equivocarme». La pregunta, inevitable cuando Serana realizó la suya, la distrajo un segundo. Pensó en mentir.

Sí. También voy para allá. ―Suspiró fugazmente y se acercó al plato de comida. Se agachó lentamente, no sin antes mirar rápidamente a su alrededor―. ¿Estás segura de que no quieres tú? ―No quería aprovecharse de la situación. Tomó un trozo de pan que estaba en el plato. Estaba algo duro y se desmigajó al apretarlo. Se lo llevó lentamente a la boca. Aún estaba tibio―. Gracias… ―Miró a Dove y volvió a morder el pan―. Esa vez… Cuando nos encontramos… ¿Te… te pasó algo? ¿Pasó algo porque yo estuve ahí? Quiero decir…

«¿Algo malo?»
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Dove el Jue Jun 22 2017, 11:02

Sentía curiosidad de a contraría en muchas formas, quería preguntarle que era, quién era. Mejor aun ¿Quién era Hans? o tal vez, ¿Por qué la buscarían a ella? se preguntaba si esa mujer conocería las respuestas. Creyó haber dejado esas dudas atrás en el pasado donde no tenía sentido preguntar porque no habría respuestas, pero ahora. Estaba esta mujer que podría explicarle el porque su vida cambio tanto. Y aun así no tenía el valor de preguntar.

Arqueo una ceja cuando intento responder sobre la comida, vio que quedo con la frase inconclusa y sonrió de medio lado negando ligeramente con la cabeza. Al menos no mintió, no dijo mas pero no mintió ―está bien sino la tomas― se sentía un poco mal con la chica. No quería presionarla a comer, no se imaginaba a una de las chicas del grupo diciéndole que comiera cuando ella realmente no tenía apetito. Aunque la clara diferencia entre ambas radicaba en que la otra tenía un estomago que hablaba solo al oler algo comestible. Pero no iba a presionar, así todo el instinto de madre que corría por sus venas se lo pidiera.

La escuchó con atención y todo lo que decía era verdad aun ella no sabía como responder del todo a eso ―mi hermano trabaja...― tragó saliva un momento pensando si debía decirlo en presente o pasado se aclaro la garganta para pasar el nudo en su garganta tomó aire y prosiguió ―cuando iban a ir por mi... mí hermano trabajaba en el ejercito por eso supo que iban tras de mi― hizo una pequeña pausa admitir eso en voz alta frente a alguien no le era para nada fácil, se colocó una mano en el cuello en un gesto de protección ―el me ayudó a salir de la ciudad y escapar... no sé que fue de él después de eso― las palabras salieron mas rápido y atropelladas de lo que quería necesitaba tomar aire.

Básicamente si llevan uniforme o los vi con mi hermano antes es mejor evitarlos― miro en otra dirección tratando de calmar esos fantasmas que acaban de revivir. Tomo aire y lo dejó salir lentamente. Sonrió con el cambio de tema de la chica y realmente lo agradecía.

Tengo una tendencia a hacer ese tipo de cosas― respondió con una sonrisa amable aunque algo triste. Era la mejor sonrisa que tenía en ese momento ―por favor come― le sonrió un poco mas relajada en ese momento. No se sentía tan bien de decir tantas cosas sobre si pero había mentido tanto de todo en ella en los últimos dos años que era un poco liberador admitir algunas cosas en voz alta. No lo había hecho ni para ella misma y en cierto modo le ayuda a entender mejor lo que le pasaba y como lidiarlo.

La última pregunta la puso algo tensa, se encogió de hombros ligeramente y se puso de pie. Estiro las piernas que estaban un poco entumidas caminando un poco, estiro los brazos por sobre la cabeza ―unas semanas después huí― no necesitaba decir mas no después de la explicación anterior. Le había contado mucho de si misma a una completa extraña, no sabía si era prudente o no. Pero ella iba a Talos a buscar a su hermano y seguramente una muerte, una que seguramente no sería piadosa. Sin mencionar que otras cosas podría toparse en la ciudad.

Procuró caminar en movimientos lentos tratando de no asustar o preocupar a la chica. Quería ofrecerle que viajara con ellos, pero sabía o creía que ella se negaría dos prófugas de Talos entrando juntas en la misma caravana. Sí eso era un lindo plan suicida ―espero te guste― agregó sin saber bien que decirle ―la oferta de mas comida sigue en pie― y ahí iba su plan de no hacer que la chica sintiera presión de su parte.

¿Por qué regresas a Talos?
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Serana el Jue Jun 22 2017, 19:24

Una sensación familiar comenzó a apoderarse de Serana. No era la comida, claro. Conocía la sensación. De ser liviana, ligera, como de no estar ahí, como ser un espectro, como si hubiera despertado y alguien le hubiera quitado algo. Una horrible y pegajosa sensación que le subía desde las piernas. Mordisqueó otro trozo de pan y se quedó con las migajas en la mano, áridas. El tono de Dove era tenso y entristecido y la joven no supo cómo reaccionar.

«Su hermano…» Serana no sabía lo que era tener una familia más que Valerica y su recuerdo, aun años más tarde, era de un dolor que seguía sin comprender. Como una garra apretándole las costillas. Podía entender lo difícil que era para Dove hablar de toda esa situación. Serana bajó la cabeza y asintió.

―Lo siento ―dijo―. Por tu hermano… ―Frunció el ceño y tragó saliva, mirándose las manos―. Yo también… Alguien me… ―Carraspeó―. Lo siento. Creo que te entiendo.

Era un hermano soldado, de todas maneras. «Cuidado». Su instinto le hacía simpatizar con Dove, pero siempre estaba el amargo recordatorio de que todo podía ser una trampa, de que esa chica que había visto solo unos segundos hace unos años podía no ser quien decía ser, podía ser toda una mentira. Pero era simplemente terrible pensarlo. Y, sin embargo… «¿Es esta una forma de vivir?»

Serana casi sonrió a su pesar.

Muchas veces los peores no llevan uniforme ―murmuró. Agradeció la ligera insistencia de Dove acercando la mano a uno de los bocados principales del plato, pues ya se había acabado el pan. No tenía servicio, así que partió un trozo con las manos. Era una especie de masa y al llevárselo a la boca reconoció el sabor. Era carne de cabra recubierta en harina. Sabía a grasa y estaba jugosa. Era un bocadillo sencillo, propia del vulgo y hacía mucho tiempo que no la había probado―. Está rico ―susurró, intentando decir algo―. Un poco dura la carne nada más.

El ambiente cambió de inmediato cuando le preguntó sobre su encuentro. Nuevamente la sensación de aire y transparencia. Tragó el bocadillo y se le apretó el estómago cuando vio que Dove se levantaba. Todo su cuerpo se tensó como la cuerda de un arco. Pensó en levantarse de inmediato, pero no se movió. Clavó la mirada en Dove y jugueteó con sus manos.

«¿Fue mi culpa?». Quería decirlo en voz alta, quería preguntárselo y, sin embargo, sentía que no tenía el derecho. Que era una pregunta injusta, después de su amabilidad. La pondría en un aprieto por razones egoístas. El hermano de Dove, miembro del ejército, ayudó a la chica a escapar. Unas semanas después de haberse encontrado con ella. Podía ser solo una coincidencia, pero la implicación era clara. Serana bajó la cabeza y con la mano derecha se apretó el codo izquierdo.

Lo siento ―volvió a decir. No se sintió capaz de mirarla―. Yo no… no pensé que… ―Cerró los ojos―. Nunca quise que nada malo pasara. ―Pensó en Veranica, asesinada en su hogar solo porque ella había estado ahí. Ni siquiera habían alcanzado a despedirse―. Yo nunca quise esto… ―Y quizás había otra muerte en su conciencia, la de un soldado desconocido que había advertido del peligro a su hermana. Levantó la vista con los ojos muy abiertos―. Perdón…

Dove intentaba distraerse de la conversación. Caminaba con ansiedad y cambió de tema rápidamente. «¿Y por qué volví?». Sí, era una buena pregunta. Podía contarle toda su vida y, sin embargo, la respuesta seguiría pareciendo igual de vacía. Solo tenía que ir. Tenía que volver, no podía seguir tan lejos, siempre corriendo, cada vez más a los márgenes, sin información, sin seguridad. En cualquier momento su… naturaleza podía revelarse. «Tantas cosas pueden pasar». El pensamiento la agobió.

Necesito respuestas. Sobre mí ―dijo―. Quizás… quizás vamos a cosas parecidas. Respuestas. ―Hizo una pausa y miró alrededor. Sentía que debía tomar una decisión―. Creo que prefiero quedarme aquí un momento, si… si no te parece mal. ―Señaló el lugar donde Dove se había sentado antes―. Eres… eres la única persona que he encontrado… de antes. Quiero preguntarte algo.

Notó que las manos le temblaban.
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Dove el Vie Jun 23 2017, 02:00

Estaba caminando por un un sendero peligroso, era uno que no quería recorrer en ese momento y de ser posible nunca. Suspiró pesadamentamente tratando de calmarse, estaba llevando la conversación por un rumbo muy oscuro y tenebroso. Al juzgar por la reacción de la chica era igual de malo para ambas entonces lo mejor era dejarlo así.

―Bueno pronto sabré que pasó― para bien para mal. No quería ni necesitaba extender mas ese tema, ella ya se había atormentado lo suficiente por cuenta propia como para hacerlo mas. No ahora tenía que desviar su atención, tenía un tramo por delante que no sería o sencillo y tenía que estar bien para transitarlo.

Sonrió con la crítica a la comida, ignorando la parte del uniforme.  No quería dar demasiados líos incomodando a la otra mujer ni a ella misma. Sonrió negando ―no somos los mejores cocineros pero es comestible― repitió riendo por debajo. Era una broma común en la caravana eran tantos y la carne debía durar tanto tiempo que era imposible a veces tener buenos ingredientes. Y ellos no hacían magia, sabían cocinar la mayoría de ellas cosas frescas no sabían raciones o como distribuir as provisiones para un viaje de esa magnitud. Solo estaban pagando el precio de su ignorancia. Tal vez juntando un poco de practica para la siguiente ocasión. Si es que había una.

Sintió algo de pánico cuando vio la reacción de Serana parecía afligida, preocupada y fue su culpa ―no, no tranquila― trató de reparar su error ―no creo que haya sido algo en especial..mas bien como la suma― no sabía explicarlo bien porque ni ella lo entendía si quiera ―no sé a decir verdad la razón por la que me buscaban...pero sospecho que fue por Hans y sus amistades― la última palabra la dijo dudosa no sabía si estaba bien o no referirse así a los otros. O que Serana se sintiera ofendida con el termino  ―y siendo su asistente― sentía que esa explicación era suficiente. No sabía si la haría sentir mejor o no pero quería que supiera que ella no la culpaba de nada. Creía realmente que solo había sido una sucesión de hechos mas que una cosa en especial. Aunque la única respuesta la tendría de Hans o tal vez su hermano.

Se sentía algo nerviosa por como la miraba Serana, parecía que veía a un tigre que le saltaría a la garganta si le daba la espalda, asi que se recargó en el tronco de un árbol cercano manteniendo cierta distancia de ella. Parecía que saldría huyendo en cualquier momento ―Claro, si puedo ayudarte en algo― ofreció aunque se sentía algo nerviosa de saber que era lo que quería exactamente saber y mas que nada no poder darle una respuesta. Sentía curiosidad sobre lo que le dijo sobre saber de si misma pero no iba a presionar.
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Serana el Vie Jun 23 2017, 20:26

Serana se encontró sonriendo a su pesar ante la mención de la experticia de los cocineros. Sabía cómo funcionaban la mayoría de los granjeros, campesinos y viajeros cuando se trataba de comida. Lo menos costoso y lo que durara más. Nada que llamara la atención para no atraer bandidos Vender rápidamente lo que podía estropearse. Intentar tragarlo todo con vino agrio o con hidromiel si podían permitírsela. Incluso la mayor parte de las tabernas y posadas más populares seguían las mismas reglas. Incluso había un dicho. «Si está duro, pide una hacha». Nada se desperdicia.

La mejor forma de almacenar la carne en los viajes es la salazón ―murmuró casi sin pensarlo―. Pero no es muy común encontrar sal, los mercaderes la venden a precio de oro, así que en esos casos lo mejor es hervir toda la carne de antemano y luego asarla. ―Se encogió de hombros―. Transportar jaulas con aves también es mucho más sencillo, se van sacrificando de a poco y no requieren mucho tiempo. Si hay cerca ríos o lagos, es buena idea pescar, ya que ocupa menos espacio en los barriles y si se escabechan, puede durar por meses. Lo mejor es transportar legumbres como guisantes o habas. Es fácil encontrar nabos ―señaló el suelo con cierta distracción― y remolachas. Son mejores frescas en preparaciones, pero cocidas duran mucho más y en guisos pueden alimentar a toda la… ―Se interrumpió al darse cuenta de todo lo que había hablado.

No era algo que le ocurriera a menudo, ya que solo en un par de ocasiones había aceptado trabajos en las cocinerías de las tabernas, por temor a que alguien la reconociera de su pueblo natal. «No es que fuera muy conocida tampoco», reflexionó, pero el terror era más fuerte que cualquier racionalización. Sin embargo, sabía cuánto echaba de menos esas labores y, más aún, hablar de ellas. Algún día quizás podría tener su propio lugar… Y no servir cerdo a toda hora, que, por su menor costo en mantención, era el plato estrella en todas partes. Serana parpadeó. Nada de eso sería posible nunca. Agitó la cabeza, intentando despertar de esas ensoñaciones.

Lo siento ―susurró, algo apenada―. Trabajé un poco en eso… hace tiempo.

Las palabras de Dove no la aliviaron en lo absoluto. Quizás había sido demasiado egoísta de su parte confesar lo que había dicho, pero, en el fondo, quería que alguien le dijera que todo estaba bien, que nada había sido culpa suya. No era que no le creyera, pero aun así era como si una sombra de culpabilidad recubriera la realidad. «Hans y sus amistades». El viejo la había ayudado. ¿Conocería a más gente como ella? ¿Por eso habían perseguido a Dove? ¿No había ningún lugar en donde vivir tranquila, sin ocuparse del mundo? Qué idea tan mezquina.

Serana cerró los ojos un momento y pensó en arrepentirse. En decir “nada, no importa” o alguna excusa similar y seguir su viaje sola, olvidarse de la joven y su comida y su caravana. Pero no quería. No quería que siempre fuera así. Había estado dos años mintiendo, fingiendo, aterrada de que algún día alguien la mirara y dijera la palabra y nada pudiera salvarla. Quería saber…

¿Sabes… qué soy yo? ―Una llamarada de pánico casi le dio náuseas y tuvo que hacer una pausa―. Que no soy… como tú. O como ellos ―señaló el cielo, en una torpe indicación a los tiranos dragones, pero sabía que en realidad era un gesto demasiado vago. Vaciló y balbuceó varias veces―. La mitad. Ni uno ni otro. ―Era casi gracioso decirlo así―. Ese día… alguien lo descubrió. Y vinieron… a por mí y a por…. ¿Sabes… sabes algo de los que son como yo? ―No se atrevía a decir la palabra. Era como si fuera la peor grosería que pudiera soltar―. ¿Puedes ayudarme?

«Por favor…».
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Dove el Sáb Jun 24 2017, 10:48

Escuchó con atención las palabras de Serana y sus consejos para el viaje largo. Algunas aprecían observaciones algo obvias aún así ellos no parecían tan rpecavidos error de novatos al parecer. Sonrió cada vez mas conforme ella parecía mas cómoda hablando. Rio por debajo cuando ella terminó de hablar. Nunca pensaría al verla que pudiera sentirse tan emocionada una persona sobre la comida.

—Está bien— sonrió amablemente calmando su risa —no quería reír— no quería apenarla o que sintiera verguenza de ser solo ella mientras conversaban —debimos encontrarnos al inicio del viaje nos habrías ahorrado problemas y tendríamos mejor comida— lo decía sinceramente. Nadie estaba preparado para viajes largos de haber tenido a alguien como ella. Tal vez la comida sería mas que solo comestible. Seguramente.

El tema cambió rápidamente sabía que le había dicho que podía preguntar lo que quisiera pero eso en especial era complicado de responder Dove tenía una ligera idea de que era no estaba segura. Dejó a Serana hablar parecía que le estaba costando trabajo poder acomodar sus ideas. Le dio su espacio con paciencia.

y ahí estaba lo que Serana quería saber. No quería ofenderla no quería desilusionarla tampoco entendía porque quería regresar a Talos, ambas estaban buscando lo mismo: respuestas. Suspiro pasandose una mano por el cabello mientras pensaba como decirlo, ahora ella era la que necesitaba el espacio —sí y no— fue lo mas sincera que pudo con ella —verás sé lo que dijeron de los tuyos "híbridos"— le había preguntado un poco del tema a su hermano Drael sobre la versión oficial. Después de todo él era uno de los que en ese momento tenían que atraparlos.

—Tienen una cicatriz en el pecho así los distinguen— señaló su propio pecho como para indicar el lugar sin señalarla a Serana —sé que pueden parecer humanos pero se transforman en dragones— no podía decirle el resto de la información sobre que eran considerados monstruos que no deberían nacer —sabes la pena por ser uno obviamente— no estaba segura si era una buena idea decir eso pero no es que supiera demasiado de los híbridos —dicen que son peligrosos— aun no sabía para quienes —dicen que son monstruos y hacen que los humanos les temamos para que cuando lo vean lo delaten— si Serana era lo que decía ser. Tenía que entender que una vez en Talos no solo el ejercito sería su enemigo.

—Sino se delatan es casi imposible saberlo sin que vean— señalando el pecho. No se sentía bien admitir todo esto pero aun en Isaur el tema de los híbridos era casi un tabú sino era para delatarlos o asesinarlos —escuché que la Inquisición son quienes los cazan ahora y algunos son tomados para experimentos— no estaba segura si Serana sabía o no todo esto —sé lo que la mayoría— admitió encogiéndose ligeramente de hombros —perdón— se disculpó sinceramente con ella.

—Podría... si mi hermano... — decir está vivo le formo un nudo en la garganta que le hizo imposible completarlo —si encuentro a mi hermano el podría saber mas... por su trabajo, tal vez en estos años saben mas que antes— ofreció no sabía si su hermano era parte del ejercito o no. No sabía que pasó con él. Pero sabía que podría preguntarle y no la delataría.
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Serana el Sáb Jun 24 2017, 22:55

Dove se notaba nerviosa. Incómoda con el vuelco de la conversación y Serna apartó la mirada, arrepentida de haber preguntado. «No es asunto suyo. Tiene sus propios problemas». Lo más noble habría sido interrumpirla, agradecer la comida y continuar la marcha, ahuyentando el fantasma de la joven y su hermano perdido. «Levántate», se ordenó. «Levántate y márchate». No pudo hacerlo. Se quedó clavada en el suelo, con la mirada anclada en la esperanza que era Dove en ese momento.

Se estremeció visiblemente cuando la chica mencionó el nombre de “los suyos”, como les llamaba. «Híbridos». Ni siquiera era un nombre. Era solo una denominación de algo que es mitad y mitad. Algo que no es nada completo, una mezcla inoportuna, con sabor a barro recocido. «Híbrida». Era un nombre horrible, pero no dijo nada. Eso era. Tuvo que hacer un esfuerzo para no tocarse el lugar donde tenía la cicatriz cuando ella lo mencionó. Una cadena, en más de una forma.

Peligrosos… ―Serana bajó la vista. No había alzado la mano contra nadie nunca. No sabía pelear. De sobrevivir solo sabía escabullirse, como una rata de los canales. Permaneció impávida mientras Dove repetía lo que todo el mundo (hasta ella) sabía. «Monstruos». Monstruo, monstruo. Era tan absurdo… Un día era una mujer normal y al siguiente una mala jugada de la naturaleza, un ser deforme e incompleto, una sombra retorcida y horrenda. Y, sin embargo, ella seguía igual. ¿Cómo podía ser? ¿Cómo?―. ¿Y qué crees tú? ―preguntó en un tono de voz pausado, casi monótono, como una confesión―. ¿Me temes?

«Qué tonterías dices, niñita». Era como estar escuchando a Andreica regañándola por esas palabras. Serana alzó la vista con cierta brusquedad cuando Dove continuó su explicación. «¿Experimentos?». No había escuchado esos rumores en el tiempo que estuvo afuera. Sus congéneres habían sido personas simples, empobrecidas. Solo sabían que había monstruos que cazar y se recompensaba la colaboración. Se hablaba de la limpieza y de deber. De pronto, la carne dura y el pan moreno se le revolvieron en el estómago. Frunció el ceño y dejó que las lenguas de miedo dejaran de subirle por el cuerpo antes de hablar.

No… no sabía todo eso. ―Soltó un jadeo entre opresivo y sarcástico―. Llevo tiempo intentando… olvidarme de todo. ―Se llevó la mano derecha al hombro izquierdo sin darse cuenta y apoyó la cara en la muñeca―. Nos odian de verdad. ―Esta vez se rio. Un par de buenas carcajadas, cargadas de pena.

Serana alzó la vista con la mirada algo desencajada y suspiró. Era solo una conversación. Nada había cambiado. Seguía rumbo a Talos. Su vida, básicamente, era igual que ayer e igual que muchos meses atrás. Y, sin embargo, era como si hubiera estado una semana corriendo sin parar. Liviana y exhausta, flotando. «Su hermano». Era, de nuevo, una petición injusta. Estaría forzando a una buena persona (la clase de personas que ofrecían comida a desconocidos y que intentaban consolarlos) a aguantar una presencia que no había buscado y buscar respuestas ajenas cuando estaba desesperada por propias. Era indignante. Horrible siquiera plantearlo. Pero Serana no la rechazó de inmediato y eso solo la hizo sentir peor.

Siento… siento haberte hecho recordar a tu hermano ―susurró. Estaba cansada, cansada, y el sol estaba brillante en la plenitud del día―. No era mi intención hacerte sentir presionada. No me debes nada. ―Sonrió, esta vez con mayor facilidad―. Gracias por responderme… Debería…

Miró a su alrededor. Bosque. «Debería marcharme». Bosque y le esperaba caminar. Caminar hasta la ciudad. ¿Luego qué? Buscar algo barato y no demasiado peligroso. Pasar la noche. Recorrer callejones, emplearse en algo para no llamar la atención. Reconstruir la vida que ya había ensayado muchas veces, pero de regreso a casa. Sola. Buscar… ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Quién sabría? La perspectiva, que antes la había motivado con una energía optimista y resuelta, ahora parecía estúpida, destinada al fracaso, completamente descabellada. «Serana, Serana, pero qué cosas haces». De pronto, el bosque era demasiado pequeño.

Podría ayudarte ―balbuceó de forma atropellada. Serana se levantó con rapidez y miró a Dove con aprensión―. Podría ayudarte a buscar a tu hermano. ―Se sentía envuelta en llamas, atendiendo enormes fogones con caldos hirviendo―. No estarías sola en la ciudad, podemos viajar juntas hasta donde sea posible y… Puedo trabajar. No tendrías que preocuparte de mí. Puedo ganar dinero y devolverte todo lo que… Lo que necesites… Puedo ayudarte y quizás, quizás tu hermano sepa algo… O encontremos algo y…

Se detuvo de pronto, mirando la expresión de Dove. Se sintió avergonzada, pero incapaz de detenerse.

Si quieres... ―Su voz era apenas un susurro. Miró el nabo en la tierra y el plato a medio terminar―. Podría cocinar…
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Dove el Dom Jun 25 2017, 10:16

No sabía si estaba haciendo lo correcto o no contando todo esto a Serana. Si ella era un híbrido entonces debería saberlo, pero se cuestionaba si no había mejores formas de hacerlo, aunque no imaginaba como podrías explicarle a alguien que solo por el simple hecho de haber nacido de existir será cazado y su destino mas viable no era la muerte sino algo peor. Suspiro pasando una mano por su cabello. No quería saturarla pero tampoco había una forma fácil e indolora de decirlo.

No esperaba que le preguntara lo que opinaba pero iba a ser sincera con ella, era lo único que tenía para ofrecerle —me diste miedo la primera vez que te vi— recordó aquella noche —y definitivamente hoy también— riendo divertida por sus propios nervios —pensé que eras una ladrona y ahora un animal salvaje— sonrió encogiéndose ligeramente de hombros mirándola —me gusta conocer a una persona antes de hacer  un juicio y tu me agradas— en eso era sincera. No solía ser mala con otros a menos que se lo ganaran y vera  Serana ahí en medio del bosque con su estomago gruñendo y su apariencia preocupada y asustada. Esa no era la cara de alguien malo, había conocida esclavas con esa misma expresión. No quería imaginar que habría pasado la chica y eso solo despertaba mas su instinto maternal protector.

Le rompió un poco el corazón cuando le dijo que los odiaban —yo no sé porque lo hacen— tenían advertencias sobre todo en Isaur una ciudad hecha por y para dragones donde los humanos eran poco menos que hormigas o formas de placer y no siempre tenían que ver en un plano sexual —los dragones enseñan a los humanos a temerles mientras ellos los odian... pero no creo que incluso algunos dragones sepan porque deben odiarlos mas allá de que la reina lo ordena— si pensar así le podría costar la cabeza en Talos o decirlo frente  a la persona equivocada obviamente. Pero no parecía que ahora mismo hubiera problema de decirlo en voz alta.

Cuando se disculpo le dio algo de ternura y no pudo evitar reír un poco —lo recuerdo todos los días, cada día desde que me fui— ladeo la cabeza dando a entender que no debía disculparse —tengo suficiente en mi cabeza y corazón como para recordarlo por mi misma— lo pensó un momento —a decir verdad eso hacía cuando camine hacia aquí tanto así que no sabía que traía el plato conmigo— agregó bromeando. Quería reír de la situación aun cuando no sabía como enfrentar todo lo que estaba lidiando —no hago nada que no quiera hacer... a menos que sea parte de la rutina, si es trabajo me trago mis palabras y lo hago— en eso también estaba siendo sincera.

Sonrió al escuchar la emoción de Serana, y no era un mal plan podrían reconocerla cuando no estuviera vestida o maquillada. O simplemente aun con todo podría escaparse algo en ella cuando fuera a buscar a Drael. Pero si una completa desconocida fuera y lo buscará si le decía donde buscarlo, donde vivían y ella pudiera decir algo de una amiga que tenía años sin verlo y lo buscaba podría funcionar. Pero sentía que se aprovecharía de la chica.  Tomó aire sonriendo —podemos hablarlo con calma e idear un plan juntas, si gustas, pero tu plan me agrada mucho— ofreció tratando de calmar los aires.

La última oferta de Serana parecía una grandiosa idea —si cocinas tan bien como hablas de comida evitaras que comamos comida como esa los días que quedan— se lamentó mirándola —en serio no estábamos preparados para un viaje así... hemos hecho un desastre— se quejó y bromeo al mismo tiempo —te haremos una prueba seguro Ashia acepta— estaba pensando en voz alta cada vez mas animada —eso es— se acercó y vio el plato —¿Quieres terminar de comer en la caravana o aquí?— sonrió acercándose —cuando estés bien iremos y puede que consigas trabajo temporal en la caravana— no estaba del todo segura —al menos podrás acompañarnos sin gastar extra y con comida.
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Serana el Mar Jun 27 2017, 00:59

«Ladrona». Era casi divertido. En esa ocasión, Dove ni siquiera se había planteado nada más que el día a día. Una persona encapuchada ignora que la tienda se encuentra cerrada. La verdad, la mayoría del tiempo la gente asustaba a Serana y sabía que el miedo se le veía en la cara. Trataba de actuar lo mejor posible y, por fortuna, muchos estaban acostumbrados a lidiar con esclavos, fugitivos y toda clase de personas desconfiadas, por lo que no hacía mucho caso.

Tú también me agradas ―dijo ella y se sintió torpe e infantil, pese a que estaba segura de que Dove era más joven que ella―. Digo, no es que… Apenas nos… Perdón… ―Tragó algo de saliva y asintió―. Me agradas.

Y era cierto, por supuesto, pero la admisión era algo completamente nuevo para Serana. Había formado lazos de simpatía con muchos rostros anónimos, pero ninguno había durado y jamás los llamaría amistades. Eran personas que trabajaban con ella o que regateaban cosas en el mercado o que enviaban mensajes. Eran quienes podían ignorarla o quienes podían traicionarla. Así que nunca se acercó a ninguno de ellos. Y mucho menos compartió todo lo que le había contado a Dove. Y la idea seguía aterrándola.

Supongo que… es realmente horrible pensar que entre la gente normal pueda… haber… descendientes… ―La palabra era extraña en su boca, pero no quería usar ninguna otra―…de los tiranos que nos someten. Que ya no es claro quiénes son ellos y quiénes…«Nosotros», quiso decir y fue terrible―… ustedes.

Serana permaneció en silencio mientras la chica rememoraba a su hermano. Era evidente que algo así no podía olvidarse de un día para otro. Era algo que era como tener una extremidad menos, algo que estaba allí todos los días, al despertar, al anochecer, cada segundo. Serana entendía ese dolor.

Lo entiendo ―susurró―. Y lo siento…

No parecía adecuado decir nada más luego de ello. Esperó con impaciencia y una terrible sensación de pegajosa esperanza que Dove respondiera su propuesta. La idea de poder finalmente tener un camino claro en su regreso era como un haz de luz en su estómago, quemándola deliciosamente por dentro. Dove sonrió y los latidos de Serana se hicieron más fuertes.

¿En serio? ―La sonrisa se le escapo sin siquiera pensarlo. Casi una carcajada muda. Asintió con la cabeza con energía―. Sí, claro. ¡Ningún problema! ―Nunca antes le habían pedido una prueba para ingresar a algún lugar, pero la idea la emocionaba de manera extraña, poco familiar, poderosa―. Y preferiría… ―Hizo una breve pausa, notando el nerviosismo y la ansiedad apoderándose de ella de nuevo―… preferiría ir a la caravana. Quizás podría preparar algo para la noche con el encargado. No quisiera… ―Se llevó una mano a la nuca, mirándose los botines―… no quisiera ofender a nadie tampoco. ―Levantó la vista―. Gracias. Gracias… Por todo. Prometo que… haré todo lo posible por ayudarte.

«La protegeré», se dijo y fue absurdo, poderoso y real. «Volveremos. Volveremos y encontraremos lo que buscamos».
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

Mensaje por Dove el Miér Jun 28 2017, 15:58

Dove sonrió con cierta alegría y ternura cuando supo que le agradaba a Serana era una cosa boba y sin mucho sentido cuando lo pensaba con detenimiento. Pero estaba cómoda y por primera vez en… desde que escapó en realidad no había hablado de su hermano.

Hacerlo sería delatarse y aquí estaba con alguien que sabía quién era realmente. Dijo a todos que había escapado de Talos tras los primeros incidentes y la muerte de sus padres en uno de ellos. Cuando pidió ir en la caravana dijo que quería visitar sus tumbas. Se sentía mal de engañar a quienes fueron buenas personas con ella pero no sólo cambio su nombre también tuvo que cambiar su pasado y Dove en ese pasado no tenía hermanos.

No sabía cómo interpretar lo de "ellos" y “ustedes” de Serana no lo tomaba a mal entendía su punto de vista y lo demás ―sólo creo que así están a salvo eligen un lugar y se quedan ahí ―tal vez ella podía elegir verse como humana, viajar entre humanos  aunque no lo fuera. Aún cuando siempre sería algo más podría estar a salvo. No le había contado a Serana sobre su hermano para ganar su simpatía, lo hizo porque tenía demasiado tiempo guardando eso y por fin pudo decirlo. Aún cuando era difícil para ella era mejor, mucho mejor tener con quien hablarlo y lo entendiera. No sabía cómo preguntarle como es que lo sabía a quién había perdido no lo sabía y no preguntaría, esperaría.

Sonrió cuando vio su emoción era casi contagiosa y Dove en verdad necesitaba esto alguien que le diera ánimos en estos momentos. Sonrió caminando hacia Serana no quería que la chica se arrepintiera ―es un buen lugar con sus detalles pero es mejor que muchos otros― y era cierto mientras huía estuvo en esos muchos otros. La lengua de Isaur era algo que no dominaba cuando llegó por no decir que no sabía ni decir hola. Todo fue difícil al inicio. Sacudió la cabeza alejando esos pensamientos, ahora tenía otras cosas en las cuales pensar.

Camino de regreso siempre cuidando que su acompañante estuviera con ella ―nos levantamos temprano a ensayar, también ensayamos cuando podemos, sobre todo las nuevas ellas son las que más trabajo se llevan, yo trato sus heridas cuando se lastiman― hizo una pequeña pausa riendo por debajo estaba hablando demasiado pero no se había sentido bien en algunos días―dormimos temprano también ya lo verás nuestra jefa directa es Ashia ella es la que nos coordina, nos entrena y da las órdenes debajo del jefe claro― para el puesto de cocinera era sólo necesitaba la aprobación de Ashia su jefe dragón había viajado a parte y en mejor clase que ellos eso era seguro. Al menos negociar con Ashia no sería tan terrible como negociar con un dragón.

Regresaron más rápido de lo que esperaba suponía que por sus prisas de presentar a su acompañante. Llegaron y las recibieron las otras bailarinas y algunos tramoyistas. Al parecer su pequeña caminata y plática en el bosque no fue tan pequeña. Dove presentó con el resto del equipo a Serana ―cuiden bien a mi amiga no la había visto en años―le guiño un ojo a Serana esperando le siguiera el juego. Se fue al carromato donde estaba Ashia. La encontró sentada fumando podía ver el humo saliendo de la cortina. Tocó la madera para llamar la atención.

―Adelante.

Y Dove apartó las cortinas pasando al interior. Era un lugar simple con cosas apiladas por todo el lugar, ropa, maquillaje, papeles que seguramente eran importantes sobre una improvisada mesa donde Ashia los revisaba, ella sabía y leer fluidamente cosa que Dove respetaba y admiraba. No tardo demasiado en explicarle la casualidad del destino de encontrarse con una vieja amiga que también era de Talos en el bosque y que ambas iban a la ciudad. Cuando Dove se escuchó a si misma parecía demasiado fantasioso esperaba que aún con eso Ashia le creyera.

―Entonces― Ashia la observó de reojo tomando una bocanada de su pipa de madera , dejo salir el humo lentamente ―encuentras a esta amiga casualmente y quieres que viaje con nosotros, pero es buena cocinera y haría buena comida― era un recapitulo muy breve y exacto Dove asintió en respuesta. Ashia sonrió y continuó ―Dove no puedes ayudar a cada alma desvalido que ves.

No le había creído del todo―Ashia lo juro la conozco de cuando vivía en Talos― lo dijo con toda la convicción que tenía después de todo era verdad.

Ashia tomo otra bocanada pensando ―digamos que te creo― eso ya era algo, suspiró resignada y Dove sabía que era su cara de “bien lo haré”. Lo cual alegraba mucho a la chica ―pero debo comprobar que realmente es buena su comida― y ahí estaba la oportunidad de Serana. Esperaba que fuera buena cocinando como dijo o no sabría que harían.

―Gracias Ashia en verdad...

Entonces la mayor sonrió de una forma victoriosa, eso era malo para Dove conocía esa cara ―¿me debes una?― pregunto con una media sonrisa ―y ya que estamos pidiendo favores― aquí venía ―te vi practicar tu rutina de bastones del otro día― Dove ya sabía para donde iba todo esto.

―No es tan buena.

―No deberías ser tan… modesta, más cuando podrías hacer una hermosa danza del dragón ― y lo había dicho.

Dove suspiró pesadamente esa rutina era demasiado cansada y extenuante para una persona. Sin mencionar que no le agradaba y la bailarina que hacía esa rutina fue vendida poco antes del viaje.

―Las nuevas no están listas, dividiré todo en tres una demostración básica de rutinas de entrenamiento, un combate simulado de Atenta y Vera y el acto final la danza del dragón. Que bueno que tu amiga nos acompañará― Dove entendió lo que quería decir aun si Serana cocinará bien no iría si decía no e  iría si ella decía sí aunque no supiera pelar una patata.

―Gracias Ashia, te lo pagaré, iré a decirle a Serana que le toca la cena― salió y suspiró pesadamente. Odiaba esa rutina por el desgaste y otros detalles como el atuendo. Pero si con eso conseguía un lugar para Serana en la caravana bien valía la paga. Lo pensó un momento tal vez debió preguntar cuantas funciones debí a dar para saldar su deuda. Suspiró de nuevo negando con la cabeza se había endeudado con Agua sin saber que tanto. Ahí iba lo de que no era tan terrible como un dragón, quizás fue peor.

Regresó sonriendo tranquila hacia Serana que ya estaba en una orilla sola. Las chicas estaban practicando lo bueno que era hora de la práctica y le dieron espacio de respirar. Se acercó y se emocionó al menos Serana estaba  dentro ―te toca la cena de esta noche― anunció victoriosa ―te enseño nuestra improvisada cocina― la guío atrás de uno de los carros donde colocaron una manta como techo y laterales. Una mesa improvisada con utensilios de cocina, loza, platos, vasos, cuchillos y demás apilados solamente ahí.

En verdad necesitaban alguien que hiciera esas cosas durante el viaje ―la comida está dentro y suerte... si con lo que tenemos no logras algo bueno, no te preocupes encontraré la forma de que vayas con nosotros― le guiñó un ojo en complicidad. Dove sabía que Ashia la dejaría ir mientras ella cumpliera así que sino era necesario mencionar el trato no lo haría. No quería que Serana se sintiera mal o que le debía algo.
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Re: Reencuentros inesperados ||Serana

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