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Mi pequeño diario

Mensaje por Letyko el Lun Mayo 22 2017, 09:29

Pensamientos
DIARIO

 

“Like the ocean”

 

Por qué... es la pregunta que no puedo dejar de hacerme cada día, al mirarme al espejo antes de enfundarme la cota de cuero azabache, de colocarme las armas a mi cinto y cerrar las correas de las botas. Esa misma pregunta que una y otra vez respondo de forma inconsciente, sorprendiéndome al no tardar ni dos segundos en ello y la forma en que mis labios se curvan para formar una sonrisa leve. Me siento como un niño que camina por la hierba con los pies descalzos, sintiendo la brisa suave de la estación húmeda en el rostro. Una sensación que me llena de una calma que no soy capaz de explicar, me siento como cuando me interno en el bosque y veo el lago, con sus aguas cristalinas, es una quietud que podría disfrutar horas .

Y se que está mal, que va en contra de todo  lo que he estado creyendo durante siglos, en contra de las normas establecidas por mi reina y la moralidad que mi Diosa espera. Y volvería a hacerlo sin embargo una y otra vez, las quebraría todas si tan solo pudiera sentir la suavidad de su piel al acariciar la mía. Si sus labios volvieran a unirse a los míos, perfectamente acoplados, pudiendo notar su respiración acelerada y el inconfundible latido de su robado corazón en mi pecho.

¿Acaso estoy enloqueciendo?, ¿Es su embrujo tan potente que soy incapaz de apartar la vista cuando me mira?. Son preguntas que también acosan mis pensamientos, soy un inquisidor de la reina, un hombre que vela por los intereses de sus semejantes. Se que soy un dragón de valía demostrada, cuya fama se ha forjado a base de acero y de sangre, quien piensa que los humanos no son más que meros instrumentos. Soy todo lo opuesto  a esos seres inferiores, estoy por encima de su caducidad y barbarie, pese a que yo mismo haya sido un animal sediento de sangre mucho tiempo, por venganza.

Aldrik logra con tan solo una mirada que se tambalee todo mi mundo, es tan intenso lo que puedo ver en sus ojos que a día de hoy me pregunto como es posible que pertenezcan a un humano. Es un brillo que reconforta mi pétreo corazón, capaz de hacerme olvidar la herida más profunda en cuestión de segundos. Soy débil cuando estoy a su lado, saca una parte de mi que muchos aprovecharían para destruirme y lo más sensato sería deshacerme de ello... pero me gusta que me vea de esa forma.

Cuando pienso en todo lo que soy estando a su lado me replanteo hasta el color del mismo cielo, la intensidad de las estrellas, lo basto que es el océano. Soy un dragón acosado por las dudas y con una vorágine de sentimientos en su interior, un huracán que arrastra tanto lo bueno como lo malo... y en el ojo del mismo, Aldrik, causante de todo. ¿Me miento a mi mismo si digo que no siento algo intenso y fuerte por él?, siempre lo he hecho, esquivar el tema y hablar de cualquier cosa. Cuando dejé de hacerlo y me entregué, todo se intensificó de esta forma que describo, empecé a ver la verdad, que sí que tenía sentimientos profundos y fuertes por este chico.

Hoy no he podido evitar querer cocinar de nuevo, levantarme para hacer algo para mi desafiado. Hemos trabajado juntos, en la soledad de mi mansión, sin esclavos estorbando, sin entretenimientos, éramos solos él y yo, en nuestro pequeño mundo. Cuando he abierto los ojos estaba ahí, en la cama, su espalda desnuda a la vista, al alcance de mi fuerte mano. Estaba desprotegido, a mi completa merced, su pelo alborotado, su flequillo rebelde cubriendo su rostro... y mi mano solo quería regalarle una caricia etérea, enredarse en su pelo. La luz violácea de su cicatriz se percibía en el níveo colchón, como un recordatorio sutil de su condición, una imagen que a mis experimentados ojos, vale un imperio. ¿Cómo no iba a cocinar para él?, tenía que disfrutarlo en su totalidad, consentirlo. Por eso he empezado a enseñarle a leer, primero las letras, tarea ardua, me ha costado que se quedase con ellas, pero ha valido la pena, las suaves risas que ha provocado en mi cuando se esforzaba en ello y fallaba. Los besos robados cada vez que me miraba buscando mi aprobación...

Se ha tenido que marchar sin embargo, como muchos otros días, pese a que le retenía sobre mi regazo, con mis brazos aprisionando su cuerpo en un abrazo cariñoso. Pero sigo recordando su olor, sutil, embriagador, llenando cada uno de mis sentidos, entremezclado con el mío propio al llevar mi camisa. No le puedo prohibir que se marche a hacer sus cosas, pero siempre intento que se quede junto a mi, que duerma a mi lado para no sentir la cama vacía... me he acostumbrado a su presencia demasiado. Solo me inquieta que no regrese, que la fragilidad del cuerpo humano no le permita volver a mi... es el miedo en su estado más cruel, generando ansiedad y que miré por el balcón de mi cuarto la ciudad, como su centinela. Nunca le he pedido explicaciones, he confiado en él y le he entregado, sin saberlo, poder sobre mi.

Si se enterase alguien me tacharían de traidor, enterrarían mi nombre en el fango sin dudarlo, algunos presos de la envidia, otros por deber... y sin embargo no podría negar ninguna de sus acusaciones. Solo podría decirles lo que tengo claro... que cada nuevo día que los primeros rayos de sol cruzan por mi ventana y me despiertan... espero encontrarlo a mi lado, hermoso, protegido. Que cuando la mañana llega, espero a que abra los ojos para quedarme sin respiración cuando sus dos océanos me atrapan, rendido por completo ante ellos.

Son como el océano, profundos, inmensos... calmados cuando ríe, tormentosos cuando se enfada, agitados cuando se entristece. Soy un náufrago que se ha perdido en ellos, un esclavo de sus designios, una insignificancia ante el poder que tienen sobre mi. Pero sobretodo... soy el único que al mirarlos puede ver el futuro en ellos, tan claro que me asusta.


Letyko, "El leal"




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Letyko
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