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La esclava y las letras (Esra)

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La esclava y las letras (Esra)

Mensaje por Quetzalian el Dom Abr 30 2017, 16:20

Aproximadamente seis meses atrás, unas dos semanas desde que empezó la gran nevada.
En Vuelo Negro.

Me encontraba sentado en la mesa de mi despacho, comparando mapas anteriores al despertar de los dragones con algunos actuales y haciendo anotaciones en papeles en los que dibujaba como pensaba que estarían actualmente esas zonas. Hacía apuntes en algunos puntos marcando los hechos que tenía constancia que habían pasado allí, los pocos que había registrados de forma objetiva desde que empezamos a conquistar el mundo, algunas batallas y relatos de como se habían destruido algunas ciudades clave como castigo contra sus habitantes. En todas esas ruinas y restos de guerra tenían que quedar restos de tecnología humana y de su historia y cultura.

Detrás de mí, ocupando la pared contraria a la puerta, se encontraban mis estanterías, repletas de rollos de papel con mapas y con mis anotaciones en las estanterías superiores. En los lados de cada estantería había trozos de papel pegados que indicaban lo que contenían. En las estanterías inferiores se encontraban libros con registros de fechas que marcaban toda la historia draconiana con la mayor cantidad de detalles posibles. Muchos de ellos los había escrito yo mismo, registrando todos los eventos que había conocido desde que recordaba. En los últimos libros estaban anotados los eventos más recientes, como el ataque en las montañas o el inusual descenso de las temperaturas, en una anotación quedaba registrado incluso el encuentro de una humana famélica en el bosque.

En una de las esquinas de la mesa se encontraban otros libros, de administración del local, donde quedaba registrado quien pasaba por él, los servicios que solicitaba, la habitación que ocupaba y lo que se le había cobrado por ello; y el de registro de mis esclavos, donde hacía poco que había terminado de anotar y revisar los datos sobre Esra que me habían ido comentando el resto de mis trabajadores, al parecer la muchacha era de mente inquieta, eso, sumado a la sensación que tuve desde que la cogí en brazos de que había llegado a mí por algo me hacía plantearme si estaba destinada a grandes cosas. Con un movimiento de cabeza me deshice de estos pensamientos, la idea del destino nunca me había convencido. Si yo había llegado a tener este negocio no había sido porque estuviera destinado a ello, si no porque trabajé duramente en mejorar y hacerme con el control. El destino era un consuelo para cobardes; igualmente, pese a que mi parte más racional descartara estas ideas de predestinación, notaba como el trato que tenía con Esra era de clara preferencia respecto al resto de los humanos a mi cargo.

En ese momento llamaron a la puerta y me sacaron de mis pensamientos. Había hecho llamar a la humana para que limpiara por el despacho y tener una ocasión de tratar con ella, para ver si su trato hacía mí había mejorado aunque fuera un poco, y ver si podía empezar a hacer un acercamiento, para que fuera conociendo poco a poco las cosas de esta casa que no se veían a simple vista.

Me levanté de la silla en la que me encontraba y fui hasta la puerta para abrirla y dejarla pasar. Al abrir encontré a quien yo esperaba al otro lado. Se había aseado y vestía una túnica arreglada, que ceñía a su cuerpo con el cinto de cuerda que usaban el resto de sirvientes. Esto insinuaba la forma de su cuerpo, lo que le daba un aspecto apetecible, si este siguiera siendo el negocio de mis padres sin duda esta muchacha habría sido destinada a servir de desahogo sexual a los clientes; menos mal que ahora era un local algo más civilizado. Se notaba también como le había sentado bien comer regularmente, parecía haber engordado ligeramente y había mejorado su color, pese a seguir siendo pálida ya no tenía ese tono de piel de estar enferma.

Intentando que se notara lo menos posible la pausa que me había tomado para que estos pensamientos pasaran por mi cabeza la saludé con una leve reverencia, inclinando sólo la cabeza y la hice pasar. - Bienvenida a mi sala de trabajo. -


Última edición por Quetzalian el Dom Mayo 28 2017, 13:38, editado 1 vez
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Re: La esclava y las letras (Esra)

Mensaje por Esra el Dom Mayo 14 2017, 03:29

Más de diez días con sus respectivas noches, ese era el cálculo mental al que había llegado desde que comencé a contar mi estancia en aquel lugar que ahora comenzaba a conocer ligeramente. Tal y como dijo Quetzalian, un día más de libertad tras ser "rescatada" y me marcaría para el resto de mis días pues, aunque hubiese insistido en que aquello era para mí más una salvación que un castigo, llevar sobre mi piel la marca de pertenencia a otro ser, era un recordatorio constante del mayor de mis fracasos. Ya no dolía, ni siquiera escocía, pero seguía con un color rojizo alrededor de aquel símbolo con el que había terminado por soñar.

Pues bien, tras aquel día comenzó lo que parecía ser la nueva vida a adoptar hasta dar con el modo de recuperar mi robada libertad. Nueva vestimenta, nuevo peinado (o más bien el mismo solo que con una considerable diferencia en cuanto a higiene), nuevas formas e incluso nuevos conocimientos. Sí, a mi también me había sorprendido aquello dado que la primera vez que me llevaron frente a un libro, casi me quedo sin habla. No sabía leer ni muchísimo menos escribir, por descontado, sin embargo aquellas artes siempre me habían llamado la atención y me había pasado horas y horas maravillada ante manuscritos contados que alguna vez podían haber caído en mis manos, sin entenderlos, pero acariciando sus trazos como si de la piel más suave se tratase. No lo reconocería, pero aquello me había encandilado.

Era complicado, más de lo que había esperado pero me encantaba aunque lo intentase disimular. Detestaba hacer todo lo que se me ordenaba, era un hecho, yo no había nacido para obedecer... Pero cada vez que tocaba "asistir a clase" algo en mi interior se encendía y llevaba a mis piernas hacia mi sitio de forma fugaz. Ignoraba si mis avances se notarían a tan poco de haber comenzado, pero yo me sentía pletórica. Así pues, aquel día no hacía ni cinco minutos que había dejado atrás mi momento favorito del día (o segundo, ya que el primero de todos era la hora de dormir donde no debía rendirle cuentas a nadie) cuando se me anunció a dónde debía acudir. Mi rostro habló por mí; desidia.

Viré por tanto en dirección al despacho de Quetzalian, como en mi fuero interno me había acostumbrado a llamarle por compromiso propio de no creerle mi dueño, y toqué con los nudillos un par de veces sobre su puerta. Esperé el tiempo reglamentario y, cuando escuché unos pasos acercarse al otro lado, di un paso hacia detrás hasta ver mis pies bañados por una tenue luz procedente del interior el lugar. Alcé la vista y la topé con la de él - Buenas tardes - dije mirando hacia uno de los lados para observar ligeramente la estancia y dando un paso ya hacia ella. ¿Esperar a obtener el permiso para entrar? Todavía me quedaba mucho por aprender.




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Re: La esclava y las letras (Esra)

Mensaje por Quetzalian el Dom Mayo 28 2017, 14:25

La muchacha dio un paso al frente haciendo por entrar sin esperar siquiera a que me hubiera apartado del marco de la puerta. Me salió una sonrisa ante esa actitud. - Adelante, adelante, pasa.- Di un paso hacia atrás para franquearle el camino y dejé que contemplara la habitación sin ningún estorbo en su campo visual. - Estás en uno de los centros del conocimiento de Talos. Me han comentado que te han gustado las artes escritas, por lo que supuse que este sitio te gustaría.- Mientras decía esto acompañaba mis palabras con un movimiento de arco de mi brazo que iba recorriendo la habitación para guiar su vista por todos los estantes que cubrían las paredes y apenas dejaban piedra a la vista.
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Re: La esclava y las letras (Esra)

Mensaje por Esra el Dom Mayo 28 2017, 19:23

Guiándome por su lenguaje corporal, seguí avanzando comenzando a maravillarme sin esperarlo ni prevenirlo con todas las estanterías repletas de auténticas joyas a mi alrededor. Por un momento, olvidé todos los modales que se esperaban de mí y abrí considerablemente los ojos mientras vocalizaba un "Wow" bastante visible en mis labios. Sin voz. No le respondí y seguí avanzando cosa de un metro hasta que algo en mi cabeza hizo conexión y me recordó la posición que ostentaba respecto a quien ahora se encontraba a mis espaldas, por lo que paré.

-¿Uhm? - todavía estaba demasiado absorta en mis propios pensamientos -Ah, sí, bueno... No están mal - dije tratando de no dejar salir a la luz lo que podía considerar, quizás, una especie de debilidad. Todavía existía el resentimiento hacia aquel ser, no iba a desaparecer como si nada -. No sabía que se acostumbrara a dar información de cualquiera así como así - dejé caer alzando una ceja en su dirección pero volviendo a mirar hacia las estanterías de lejos enseguida. Para mí, de donde provenía, ir contando cosas de los demás no estaba bien visto. Digamos que la lealtad debía reinar sobre todas las cosas.




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Re: La esclava y las letras (Esra)

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