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Magnum Opus

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Magnum Opus

Mensaje por Leren el Lun Mar 27 2017, 23:30

El híbrido conocido como Leren, y, a veces, como Réquiem disfrutaba de una noche tranquila a la luz de las velas. Se encontraba desnudo tendido en la cama, disfrutando de un frutado licor mientras observaba con atención, casi sin pestañear, como una hermosa joven moría asfixiada frente a él.

Ella se llamaba Esmeralda. Un nombre precioso, pensaba él. Leren había usado con ella una vieja rutina. Se hacía el cliente tímido e inocente, dejaba que mujeres como Esmeralda se acercaran a él para ofrecerle sus servicios. Él aceptaba y se iban a un lugar privado, normalmente una posada pero esta señorita tenía vivienda propia, mucho más conveniente, menos testigos.

Después de que el dinero cambiase de manos, ambos disfrutaron de una exelente sesión de sexo, en la que el burgués pidió que la joven se dejase amordazar (no era algo tan raro en su oficio). Luego, comenzó la verdadera diversión. Leren no tardó en abalanzarse sobre ella pero Esmeralda era una muchacha inteligente y había tomado la precaución de esconder un arma: un pequeño pero afilado estilete que sabía muy bien como usar, de ahí que el cuerpo de Leren estuviese cubierto de algunos cortes. A él no le molestaba, era agradable ver a alguien dispuesto a luchar por su vida, para variar. Pero, finalmente, la fuerza y la velocidad superiores del híbrido se hicieron notar y, usando las propias sábanas de la cama, Leren colgó a Esmeralda por el cuello de una de las vigas del techo.

Después, el asesino simplemente se tumbó, se sirvió otra copa y vio como la cara de Esmeralda cambiaba. Primero, se volvía roja, con ira y frustración. Después, palideció de miedo a la muerte. Y, finalmente, mostraba un gesto de desesperación, llegando incluso a arañar la sábana para liberar su garganta. No hubo más gestos tras este. A Leren le pareció "perfecta". Esmeralda había muerto y renacido como arte, había florecido del dolor y lucha. Como una hermosa flor. No tenía fallos.

-Bravo-Dijo Leren, mientras alzaba la copa en honor de la excelente "actuación" de Esmeralda. Una hermosa muerte, sin duda.

Sin embargo, esta vez no puso cuadros ni mensajes. Esta obra no era para el público, era para él, un capricho. Algo para quitarse el mal sabor de boca de sus recientes encuentros con el ejército y la Inquisición.

Leren volvió a vestirse. Pero, como había pasado el toque de queda, usó su máscara y el traje de Réquiem. El cual, había modificado hace poco. Ahora era mucho más llamativo...menos sobrio. En su obsesión por dominar todas las disciplinas artísticas, Leren incluso había probado algo de moda. Su atuendo podía ser algo llamativo, pero cuando era Réquiem, era para destacar.



Leren, o mejor dicho, Réquiem salió del edificio con disimulo. Esta vez no caminó por los tejados, no era necesario. En su lugar, simplemente caminó tranquilo por las calles vacías de Talos. Todo el mundo estaba demasiado asustado del toque de queda de los Inquisidores como para salir a estas horas, pero él no.

Réquiem estaba de un humor excelente. Esmeralda realmente le había animado la noche. Tal era así, que se sentía creativo. De manera que empezó a componerle una canción, cantándola en alto, sin ningún miedo.

El réquiem de Esmeralda




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Re: Magnum Opus

Mensaje por Leren el Vie Mar 31 2017, 23:28

Todo estaba en silencio esa noche de Talos, el toque de queda proporcionaba esa tranquilidad. Tan sólo se escuchaba el resonar de los pasos de Réquiem, que se dirigía a su guarida con total impunidad, convencido de que, una vez más, el crimen no tenía castigo. Total ¿qué significaba otra puta muerta en una habitación de alquiler? Las alcantarillas están atascadas con los cuerpos de humanos así. A través de su arte, Réquiem hacía que, al menos, su muerte significase algo. Realmente les hacía un favor a esas almas perdidas.

Pero las fantasías de Réquiem se vieron abruptamente interrumpidas cuando se chocó con otra mujer. Era una mujer atractiva, Réquiem podía verlo incluso si su rostro estaba parcialmente tapado con una bufanda. Si...sin duda ella podría ser toda una Obra Maestra...lástima que no tuviera tiempo ni energías para seguir "creando". Sin duda, la mujer se alteraría un poco al ver un hombre enmascarado, pero no había que olvidar que había pasado por mucho el toque de queda de los Inquisidores, lo que también la convertía en una fugitiva. Réquiem confió en que ambos se dedicasen a sus propios asunto, de modo que simplemente le dedicó un saludo con su sombrero y se disculpó.



-Perdone, joven. No estaba atento al camino-La voz de Réquiem era distinta a la de Leren, su máscara estaba diseñada para producir un eco que la deformara.

El asesino se disponía  a reanudar su camino, haciendo resonar una melodía con un silbido a través de su máscara.





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Re: Magnum Opus

Mensaje por Leren el Vie Abr 07 2017, 00:41

Pocas veces a Réquiem le atrapa lo inesperado. Sus asesinatos, aunque parecían caóticos, eran estrictamente planeados bajo un guión. Antes de clavar un cuchillo, atar una cuerda o romper u cuello, Réquiem había considerado casi todas las probabilidades. Sin embargo, lo que le atrapó esa noche en los callejones de Talos, fue sin duda, lo inesperado.

La mujer, sin previo aviso, había levantado la mano con gran velocidad haciendo que tanto la máscara como el sombrero de, ahora Leren, saliera por los aires.

Su primer instinto fue cubrirse el rostro con el brazo izquierdo mientras a ciegas intentó atrapar a su atacante con el derecho, pero la mujer se había alejado. ¿Había podido ver su rostro? Leren no estaba seguro. De lo que sí estaba seguro es de que estaba furioso, y esa mujer debía morir. Tanto como si había visto su cara como si no.

Pero un sonido metálico alejó a Leren de sus pensamientos asesinos. Su máscara había caído al suelo. Sin perder un segundo, Leren se arrojó al suelo en la dirección del sonido.
Ahí estaba...su querida máscara...o una de ellas. Se la volvió a poner a toda velocidad, y bien ajustada para evitar que algo parecido ocurriese de nuevo.

Réquiem miró a su enemiga. La "máscara de la comedia", como él la llamaba mostraba una sonrisa permanente pero dentro de ella la cara de Réquiem se retorcía de puro odio. Un odio que sólo se podía ver en sus ojos. ¿Tenía idea de lo que había hecho esa estúpida? ¿De lo cerca que había estado de arruinarlo todo?



No sabía porque esa mujer le había atacado...y francamente no le importaba. Pero no debía ser descuidado. Ésta iba a ser una "noche tranquila" de manera que Réquiem no venía fuertemente armado. Sin embargo, después de que su falta de equipo casi le costara la vida en su enfrentamiento contra Ariakas, Réquiem había hecho unas mejoras.

Como un truco de magia, de sus mangas aparecieron dos dagas idénticas. Eran unos extraños cuchillos, disponían de filos largos, serrados e incluso ganchos. Esos cuchillos habían sido diseñados por él mismo y luego encargados anónimamente a un herrero. Réquiem los había diseñado para varios usos. Podía usarse para defenderse, pero los bordes serrados se usaban para cortar huesos y madera en caso de necesitarlo y los ganchos se usaban para atrapar a sus víctimas y escalar fachadas. Por el mango había soldado una cadena que unía ambas dagas. De esa forma, usando su fuerza sobrehumana, Réquiem podía desplazarse a gran velocidad por los tejados. Él los llamaba sus "pinceles"

-¿Quieres bailar?, pues bailemos-
Con un veloz movimiento, Réquiem lanzó uno de sus cuchillos encadenados directo a la cabeza de la mujer. Pero ella también era rápida, esquivó su hoja y se clavó en la pared de atrás...demasiado rápida ¿una dragona? Daba igual. Réquiem dio un potente salto y dio un tirón a la cadena, impulsándose hacia su oponente, mientras que se disponía a atacar con la otra daga.




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Re: Magnum Opus

Mensaje por Leren el Vie Abr 21 2017, 01:12

Ambos contrincantes se envolvieron en una mortal danza. Los cuchillos y las cadenas bailaban a su alrededor. Réquiem no esperaba una lucha tan igualada. La mujer se movía con velocidad y reflejos tan buenos como los suyos, así que era una dragona o una híbrida como él. Se acercaba a veces pero no conseguía dale un golpe limpio. Tan sólo unos cortes superficiales.

Por su parte, la misteriosa atacante tampoco flaqueaba en su ataque. Le movía una furia de lo más singular. Precia que él había hecho algo que realmente la había perturbado y lo que era peor, la había empujado a querer revelar su identidad.

Pero, incluso sabiendo eso, Réquiem sentía algo más en ese combate. Los movimientos de la mujer eran mortales, ágiles, fuertes, pero, sobretodo, a Réquiem le parecieron hermosos. Había algo en esa mujer, una rabia primaria tan pura que Réquiem no pudo sino envidiarla. Algo muy oscuro habitaba en esa mujer. Algo que podía ser...explorado.

Por un momento, el asesino dejó de pelear.

-Lo he decidido-Dijo él, señalando a la mujer con su daga-Has sido seleccionada para contemplar mi Obra Maestra. Enhorabuena. Recuerda mis palabras. Dentro de 3 días y 3 noches, vendré a por ti antes del alba, y te mostraré el mayor espectáculo que hayas visto en tu vida. -Su voz, aunque deformada por la máscara, se mostraba clara y sin dudas.-Hasta entonces, me despido de ti, querida-El hombre se despidió con una reverencia y quitándose el sombrero.


-¡¡GUARDIAS, GUARDIAS, HAY DOS PERSONAS INTENTANDO MATARSE,
AYUDA!!-


Para cuando esa persona terminó su frase, el asesino se había desvanecido en la oscuridad.




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Re: Magnum Opus

Mensaje por Leren el Mar Abr 25 2017, 23:29

Réquiem pudo ver desde la oscuridad del callejón como su "nuevo descubrimiento" se alejaa ágilmente por los tejados. Predeciblemente, los Guardias había tardado mucho en llegar, pues poco les importaba que dos habitantes de los suburbios intentaran acabar con la vida del otro, en todo caso pensarían que les ahorraba trabajo de manera que tanto la mujer como él tuvieron tiempo de sobra de quitarse de en medio.

"-Bueno...y, ahora, viene la parte difícil-"Pensó para sí el asesino. Había prometido ir a por ella en tres días, pero ni siquiera sabía su nombre. ¿Cómo lo haría?, fácil, tan sólo debía seguirla hasta su escondrijo, una vez supiera donde vive, tan sólo tendría que ir a por ella.

De manera que Réquiem se dispuso a seguir sigilosamente a la mujer. Cosa que no resultó nada fácil. Pues ella había demostrado ser ágil y veloz bajo el manto de la noche, pero él también lo era. Sin embargo, él sabía que sus sentidos eran agudos y debía ser muy cauteloso de no ser descubierto. Por suerte, ahora era él el que tenía el factor sorpresa, pues después de una despedida tan "melodramática" era muy improbable que ella esperara ser perseguida.

Tras un buen rato de seguimiento, el asesino observó cómo la mujer se metía en su santuario. Observándola desde su tejado, la sonrisa del rostro bajo la máscara rivalizó con la del propio disfraz. Esto iba a ser divertido.



Durante los siguientes días, mientras trabajaba en su obra maestra, Réquiem estuvo rondando las calles del barrio donde vivía Eadgyth (así se llamaban, ella tenía cierta reputación, tanto buena, como mala). Era cuidadoso y salía a plena luz del día bajo varios disfraces: Un día era un pordiosero, tapado por una capucha, otro día era un burgués, usando su verdadero rostro. Nunca interactuaba directamente con ella pero sí proguraba seguirla. Aprendía sus gustos, sus costumbres, qué le gustaba comer, a dónde le gustaba ir a relajarse. A la mañana del tercer día, Réquiem sabía todo lo que necesitaba de ella y preparó su plan. Por lo visto Eadgyth gustaba tomar cierta variedad de té. Una mezcla de hojas específica que compraba al mercader local. Réquiem pagó generosamente al mercader para que mirara para otro lado mientras él adulteraba con hierbas anestésicas el té destinado a ella. Se trataba de un narcótico exótico, incoloro e inoloro que se usaba como veneno, pero él sabía que ella, al igual que él, tenía sangre de dragón, por lo que la dosis letal para un humano no sería suficiente para ella y se quedaría en un profundo sueño. Aquella noche, la noche que Réquiem prometió ir por ella, simplemente se sentó en el tejado frente a su ventana, y esperó a que ella misma se dejase inconsciente.




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Re: Magnum Opus

Mensaje por Leren el Miér Mayo 17 2017, 03:26

Réquiem observó como Eadgyth caía al suelo y una siniestra sonrisa se dibujó tras su máscara, la última pieza de su obra estaba en su lugar y ahora tenía, por primera vez en su carrera, a alguien con quien compartir la experiencia de contemplarla. Pero, si realmente quería que todo saliese perfecto, debía darse prisa, no faltaba mucho para el amanecer, y, con él, empezaría su espectáculo.
Con suma gracia y agilidad el asesino se coló por la ventana en la casa de Eadgyth. Tomó su soprendentemente liviano cuerpo y se lo echó al hombro. Cargó con ella un par de manzanas hasta un lujoso edificio y trepó cargando con ella hasta el techo. La fachada del edificio miraba al este, de manera que el Sol anunciaría el momento de la actuación. Como artista, Réquiem ya había realizado todos los preparativos, ya solo quedaba esperar y disfrutar. Para ello, él había preparado en el tejado de antemano un par de sillas, una mesa, un par de tazas y una tetera (aunque el té estaría frío, un fuego en el tejado llamaría demasiado la atención) y su guitarra. Por supuesto, también tenía medidas para retener y silenciar a su "acompañante", concretamente, unas cadenas de hierro y una mordaza. Eso debería bastar. Dejó el cuerpo inconsciente de Eadgyth en la silla, la ató, la amordazó y él se sentó en el lado opuesto. Acto seguido, sirvió las dos tazas. Era algo simbólico pues ninguno de los dos iba a beber, ella estaba amordazada y él llevaba su máscara pero aun así le pareció un buen detalle.
Réquiem sacó una diminuta botella de cristal de su bolsillo, le quitó el tapón, he hizo que Eadgyth oliera el contenido, eso debería hacerla despertar.
-Arriba, arriba, amiga mía...-Dijo Réquiem, divertido-No quiero que te pierdas el espectáculo-
Acto seguido, el asesino se reclinó sobre su silla, tomó su guitarra y se dedicó a afinarla, todo debía estar en perfectas condiciones. Pasó un momento, probando notas y modificando las cuerdas hasta que por fin habló.
-Como puedes ver, soy un hombre de palabra, tres días, tres noches,
y aquí estás...-
Dijo, sin prestarle demasiada atención a la mujer.-Desde que peleamos, desde que vi esa hermosa oscuridad en ti, has captado mi interés. No he perdido el tiempo, te he estado observando y he aprendido muchas cosas sobre ti...Eadgyth...ese es tu nombre, ¿verdad? O, al menos, es como te llaman por aquí-Réquiem percibió el cambio de expresión de la mujer-Tranquila, no tengo intención de matarte, si la tuviera, no llevaría la máscara y te hablaría con mi voz inalterada. Lo que tengo preparado aquí es tan grande, tan glorioso...que necesitaba a alguien con quien compartirlo, y te elegí a ti. Estás a punto de ver la culminación de meses de trabajo y planificación-
Un par de momentos pasaron, Réquiem intentaba leerle la mente a Eadgyth, pero seguramente ella estaría pensando en como librarse de esta situación.
-¿Sabes donde estamos?-Preguntó él-Esta es la casa de un dragón bastante importante, de cuyo nombre no me acuerdo, el es superfluo, banal, intrascendente...los que son especiales, son sus sirvientes. Verás, por ciertos motivos, he visitado en repetidas ocasiones esta casa. Aquí viven muchos sirvientes de todo tipo, gente buena, que tiene poco pero que trabajan duro y se aman los unos a los otros...es hermoso. Y, además, por algún milagro, poseen unas voces magníficas: graves,
agudas, barítonos...de todo. Eran una materia bruta que no podía permitir que se desaprovechara. De manera que urdí un plan para convertir a este edificio en el mejor concierto de la historia...
Réquiem comenzó a tocar su guitarra, un suave ritmo empezó a seguir sus palabras-Primero, aumenté mi número de visitas,
me gané la amistad de ese idiota dragón y venía cuando quería. Estudié a los sirvientes, quienes eran, que hacían en su día a día, qué los hacía ser quienes eran. Empecé a hacer pequeños actos que hiciesen que los sirvientes reaccionaran, tirar un jarrón, derrabar una bebida...dar un azote. Medí su gritos, su volumen, su calidad. Comencé a estudiar qué debían experimentar para sacar de ellos las mejoras notas que en qué orden debía hacerlo para crear una hermosa melodía-
El ritmo de la guitarra aumentaba y los primeros rayos del alba empezaban a filtrarse en el horizonte. Réquiem se levantó de su silla, sin parar de tocar la guitarra y se puso de cara de espaldas al Sol, frente a Eadgyth.-Comienza el espectáculo-Declaró-El día en esta casa comienza con el cocinero, él se levanta el primero para hornear el desayuno. Pero antes, le da un beso de buenos días a su esposa...-
Un gran y grave grito de angustia se elevó en el aire y la guitarra de Réquiem acompañaba ese sonido de sufrimiento.
-Lamentablemente...su esposa ha sido degollada mientras dormía y lo que ha recibido su marido ha sido su gesto sin vida-Golpeó las cuerdas de la guitarra, y cambió el ritmo-Ahora, el ama de llaves va a despertar a su hijo mayor, su gran orgullo, para que se prepare para el día que tienen por delante.-
Un aguadísimo grito desgarrador resonó en otra parte de la mansión
-Pero el pobre muchacho ha perdido la cabeza...literalmente-
Los gritos eran terribles por separado, pero unidos junto a la guitarra de Réquiem, parecían formar una especie de melodía.
-El pequeño Jaime está asustado, hay mucha gente gritando, va a buscar a sus padres a su habitación.-
Un llanto de niño se añadió a los sonidos
-Y ellos están en su habitación...por TODA la habitación-

Réquiem seguía tocando y cada vez más voces se unían su melodía de lamentos, él estaba extasiado, todo el mundo actuaba mejor de lo que había esperado. Al final él mismo se unió a los cantos.
-Seres amados...¡Perdidos para siempre! ¡Todo se les ha arrebatado en un instante! ¡Juntos en su dolor, en su pena y desesperación, lloran una hermosa canción por sus seres queridos! ¡Escúchales bien! ¡ESTE ES SU RÉQUIEM!-Con unos golpes finales de su guitarra, el asesinó acabo su actuación. Si su guitarra, que hacía de puente entre las notas de las víctimas, la melodía pasó a ser un montón de lloros y lamentos sin sentido.
-Bueno...-
Dijo el hombre, algo cansado de la experiencia-¿Qué te ha parecido?-




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Re: Magnum Opus

Mensaje por Leren el Mar Mayo 30 2017, 20:40

Réquiem estaba realmente expectante por cómo Eadgyth iba a reaccionar ante su obra maestra, estaba deseando saber cuánto le había gusta, horrorizado, enfurecido...cualquier cosa le bastaba mientras le hiciera sentir una fuerte emoción. Aunque el resultado no le decepcionó, si que le sorprendió, pues ella se las había apañado para convertir sus manos en garras y cortar las cuerdas en un grito con una clara intención asesina. Réquiem sólo pudo dejar salir un -"Oh"- antes de que la mujer se le echase encima y le arrancase de cuajo la máscara de la cara (otra vez) pero a Réquiem ya no le importaba eso, estaba conforme con que ella conociera el rostro de Leren, después de todo, él lo había averiguado todo sobre ella.

La mujer lo golpeaba con furia y le prometía venganza por las víctimas. Esto le recordaba a aquella vez que se enfrentó a Ariakas, el general del ejército. Pero esta vez Réquiem había venido más que preparado para un enfrentamiento físico, de hecho, lo esperaba.
Cuando Eadgyth bajó la guardia, él sacó una de sus bombas de humo de su bolsillo, con rapidez, se cubrió el rostro con el brazo y le estampó la bomba en la cabeza, atendiéndola lo suficiente para que Réquiem pudiera ponerse en pies, levantarla por su delicado cuello de cisne y estrellarla contra la mesa, haciéndola estallar en pedazos, el asesino remató la acción con un pisotón en la cara y un ensangrentado rugido de victoria.

Pero Réquiem no terminó el trabajo, no era el momento, eso sería...anticlimático.
En su lugar, tomó su máscara y se arrancó los jirones dañados de su traje y su capa, dejando sólo el chaleco y su camisa.
-"Maldición"...-dijo-"Me gustaba este traje,
los diseño yo mismo, ¿sabes? Como todo artista me gusta dejar algo de mí en mis obras"-
Réquiem retrocedía unos pasos y se alejaba de Eadgyth mientras se preparaba para la confrontación, cargó su ballesta de muñeca y una vez más sus "pinceles" aparecieron en sus manos como por arte de magia.
-Estas furiosa por lo que he hecho? ¿Quieres venganza por las pobres víctimas? Por mí esta bien, estoy preparado para un combate contra ti pero quiero que sepas que odiarme por matar te convierte en poco más que una hipócrita. No olvides que te he investigado, querida. Has tomado vidas"-
Réquiem hizo un movimiento con su cuello que produjo un fuerte crujido, desentumenciéndolo.-"Has matado a quien se interponía en tu camino, claro, ellos no eran pobres humanos sirvientes, pero era personas, Eadgyth, con familia, amigos y gente que se preocupaba por ellos. ¿Cuantas viudas has creado?, ¿Cuántos huérfanos?, ¿qué te hace mejor que yo?-
Réquiem ya estaba totalmente preparado y asumió una postura de combate, según sus cálculos, tenían 5 minutos antes de que las autoridades les buscasen en la azotea, 3 si armaban mucho jaleo. Tiempo suficiente para este encuentro.
-Entonces pues...¿hasta la muerte?-Preguntó con una sonrisa descarada bajo su máscara.




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Re: Magnum Opus

Mensaje por Leren el Vie Jun 16 2017, 00:05

Una vez más, ambos híbridos comenzaron un mortal baile de cuchillos. Esta vez Eadgyth trató de mantenerse a una distancia más corta, cargó contra Réquiem con su daga apuntando a su pecho, él pudo desviarla con el suyo pero se vio obligado a dar un pasó atrás. Ella continuó atacando, su forma de pelear había cambiado con respecto a la de la primera noche. En ese entonces Eadtgyth atacaba y retrocedía, sopesaba sus opciones y medía la habilidad de su oponente. Pero ahora, ya fuera por furia ciega o por otro motivo, se había vuelto aún más despiadada en su ofensiva. Tal era sí, que Réquiem apenas tenía tiempo de bloquear y esquivar sus estocadas, y mucho menos de atacar. Además, la cercanía le impedía usar la ventaja del rango que le proporcionaban las cadenas de sus cuchillos.

El combate avanzó hasta el punto que Réquiem se encontró entre el filo de Eadgyth y el borde del tejado. Ella parecía dispuesta a dar el golpe final y arrojarlo al vacío. Réquiem estaba demasiado lejos del siguiente tejado como para saltar. Y, aunque estaba seguro de que sobreviviría a la caída, probablemente se rompería una pierna o peor, dificultando su huída.

Sin embargo, justo antes de que Eadgyth le atacara, Réquiem obtuvo la solución a su problema. Coordinó su movimientos con los de ella y sacó las cadenas de sus mangas a toda velocidad. Permitió que la daga de Eadgyth le hiciese un tajo en el pecho para a cambio consiguió poner sus cadenas al rededor de su cuello y usar su propio impulso para que cayera por el tejado. Los reflejos de Eadgyth eran rápidos, de manera que supo sostener la cadena antes de que se tensara al rededor de su garganta y rompiera su cuello.
Pero no podrá sostener su propio peso durante mucho tiempo...

Desde el borde del tejado, Réquiem sostenía las cadenas con ambas manos mientras soltaba una maníaca risa de victoria.



- Ja, ja, ja...oh, vaya...esta situación me suena...¿de qué será?...ah, ya recuerdo...así fue como mate a tu amiga...Esmeralda, ¿verdad?. Si, así se llamaba. Apuesto a que la razón por la que me atacaste la noche en la que nos conocimos porque descubriste su cuerpo sin vida colgado de una viga. No me extraña que simpatizaras tanto con mis instrumentos...has pasado por la misma experiencia que ellos hace poco. Oh, cielos...me pregunto que clase de hermoso lamento dejarías salir...¿gritarás para mí, Eadgyth?-


Réquiem continuó riendo mientras tiraba hacia arriba de las cadenas, tensándolas.

De repente, unos golpes en la puerta de la azotea les interrumpieron, Réquiem había tomado la precaución de bloquearla pero parecía que alguien trataba de echarla abajo.

-Les habla la Guardia, ¡Salgan inmediatamente! ¡Están bajo arresto!-


-Siempre pasa lo mismo, cuando te empiezas a poner íntimo con alguien siempre aparece alguien que se carga el ambiente...-





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