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Too much to worry about (Megerah)

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Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Thareon el Vie Mar 24 2017, 22:04

Durante los pocos momentos en los que Thareon no tenía que ocuparse de ningún menester relacionado con la Rebelión, el dragón azul buscaba el cobijo de su recién formada familia siempre que podía. Pasaba las horas muertas observando a Itherskal con una sonrisa boba, jugueteando con él entre sus brazos, hablándoñe con su voz suave y profunda  hasta que se quedaba dormido. Sólo las intervenciones de Megerah le sacaban de su hechizo, siempre con su cándida sonrisa y aquellos agua y cristal. Aún se le hacía raro verla ejercer como madre, y al mismo tiempo se le antojaba arrebatadoramente tierno y natural en ella.

No obstante, algunas veces, la pareja dejaba al pequeño al cuidado de Lyvanna, encantada de ejercer de hermana mayor; o de Moira y Trystan; para irse a entrenar juntos. La rubia había sido la primera interesada en recuperar el tono físico antes de la gran batalla. Y, si bien Thareon ya se había encargado de enseñarle en Isaur, sabía que la práctica nunca estaba de mas en esos casos.
Megerah bien podría encontrarse entre sus mejores alumnas cuando estaba dispuesta y concentrada. Pero el dragún azul debía admitir que aquel día, la rubia no estaba lo que podía decirse "centrada".

- Recuerda no perder de vista los pies del adversario, o no podrás preveer lo que va a hacer. - Thareon se puso en guardia. Practicaban combate cuerpo a cuerpo sin armas. El dragón, como siempre, estaba desnudo de cintura para arriba y sus escamas azules reflejaban la luz sobre la piel. Megerah solía hacerle sudar de verdad cuando iba en serio, pero en aquella ocasión no parecía suponerle un gran reto al dragón. - Otra vez.

La maniobra era simple, pero requería maña. Liberarse de una llave de alguien más grande y fuerte no era sencillo, ni siquiera para una redimida.
Thareon dio un paso, otro, reculó, hizo un quiebro y se percató de que Megerah ahora vigilaba sus pies, pero nos los propios. El ex-capitán fingió un inminente pisotón que ella tuvo el reflejo de evitar. Pero su inmediata reacción fue agarrarle la.muñeca desprevenida, darle un codazo en las costillas para girarla y ponerla de espaldas a él, y finalmente apresarle pasándole el brazo bajo la axila libre y el.cuello, inmovilizándola por completo.

No tardó ni cinco segundos en soltarla, y acto seguido dedicarle una mirada preocupada. - Erah, no sé dónde tienes la cabeza ahora mismo, pero desde luego no aquí ni conmigo. - suavizó el tono de su voz y ablandó su mirada azul topacio, para acto seguido dedicarle una caricia en la mejilla, apartándole el pelo de la cara. - ¿Qué te preocupa?






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Re: Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Megerah el Lun Mar 27 2017, 19:23

La rubia había desarrollado una paciencia inaudita desde que fuera liberada por Thareon. Primero en su proceso de aprendizaje y adaptación de aquella oscura parte del dragón, seguida de esos largos días en los que lo echaba de menos por retrasarse en volver de aquellas continuas reuniones con aliados suyos, para formar la Revolución y ahora por ésta, que le robaba prácticamente la totalidad de su tiempo con ella. No obstante, la llegada de su hijo había traído cierto entretenimiento para la rubia, en lo que continuaba con sus tareas como responsable de aquel grupo de desafiados que se había ido formando conforme los días avanzaban, así como los planes que acabarían con el régimen de la Reina Madre.

Eran esos momentos de entrenamiento, en los que ambos disfrutaban de la compañía del otro, como lo hicieran al principio. Dejando de ser los líderes, uno reconocido y otra como ferviente apoyo a los que ahora pasaban por lo que Erah llegó a pasar. Porque, en ese instante, volvían a ser ella y él. Solos. Juntos. Como hacía lo que pareciera una eternidad.

No obstante, aquella vez, Erah tenía tantas otras cosas en la cabeza que le era imposible concentrarse. Con el cabello recogido, una cómoda blusa color hueso y unos pantalones ceñidos, no cesaba de ser reducida por Thareon una y otra vez. No le atinaba en sus movimientos y entraba con total facilidad a los amagos del dragón, pese a esa habilidad para adelantarse a él que ya traía desde su desafío.

El codazo la dejó sin aire. Y esa última llave, pinchó su antebrazo izquierdo, aquella cicatriz activa que la rubia ocultaba tras un ancho brazalete de cuero curtido. Sacudió con ligereza el brazo cuando Thareon se lo devolvió, en lo que escuchaba en esa grave voz, la evidencia. Con tanto movimiento, alguno de sus dorados mechones se habían soltado, mas el dragón pronto los recogió de nuevo, antes de dejar una caricia en la tersa mejilla de la mujer. Ella lo miró con turbación y un titileo brilloso en sus azules-. Es... sólo... -el porvenir del hijo de ambos si los dos caían en la contienda final; el paradero de Moira, recién desaparecida; la pequeña de la morena en lo que Trystan hacía el sobreesfuerzo por mantener esa rutina, pese a su propia situación; incluso, esa misma niña de su mejor amiga, ante el difícil desafío de su padre- ... son demasiadas cosas, en realidad... -admitió, llevándose la mano derecha a su frente y cerrar los ojos, casi molesta consigo misma por ser tan fastidiosamente transparente con aquel hombre. Y a la primera-. Thareon... -finalmente abrió los ojos, en lo que quiso mirarlo de algún modo que fuera algo más tranquilo, sin llegar a saber si lo consiguió-. ¿Qué va a pasar con... él? -se decantó por comenzar por la mayor de sus preocupaciones.





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Re: Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Thareon el Jue Abr 13 2017, 01:53

Al exponer su preocupación en voz alta, Thareon no pudo menos que bajar los hombros y suspirar largamente. No podía negar que él había tenido, y aún tenía, la misma preocupación que ella respecto a Itherskal. De hecho, y como ella misma bien decía, respecto a demasiadas cosas.
Le pellizcó la mejilla sudorosa cariñosamente con dos dedos, y recogió sendas armas de madera. Estaba claro que, por el momento, se había terminado el entrenamiento. Ahora tocaba hablar de cosas serias.
El dragón azul empezaba a extrañar esos lejanos momentos en los que él y Megerah podían hablar incluso de cosas vacuas y vanales, sólo por el hecho de compartir una opinión. Aquellas conversaciones tan oscuras y preocupantes le recordaban demasiado a la agobiante situación que habían pasado ya con Moloch, en el pasado. Si bien ahora las circunstancias no tenían nada que ver, si volvían a tener los hombros cargados con responsabilidades.

- Quería esperar a tener otro momento para hablar de esto, pero... Bueno, supongo que ya no hay otro momento mejor.- Thareon se pasó la mano por la nuca, como siempre hacía cuando estaba nervioso o una situación no le resultaba del todo cómoda. - He estado pensando en ello. La verdad, Megerah, lo más lógico y razonable sería que Ither y tú os quedárais al margen de esto cuando llegue el momento. Pero...- añadió antes de que ella protestara - ... sé que no puedo pedirte algo así. Dijiste que me acompañarías en la batalla, y si ese sigue siendo tu deseo, no intentaré convencerte de lo contrario. - Al parecer, el dragón llevaba más tiempo autoconvenciéndose de eso de lo que pudiera parecer. En cierto modo, era como si hubiera ensayado una y mil veces ese discurso. - He intentado buscar alternativas. Me hubiera gustado dejarle con Moira en caso de que algo ocurriera, y confiar en que entre ella y Tryst cuidaran de nuestro hijo si a nosotros nos pasara algo. Pero eso ya no es posible. - La tristeza enmascaró momentáneamente su voz y su expresión. Él también seguía afectado por la pérdida de Moira, más aún tras el fracaso que habían sido todos su intentos por averiguar su paradero. Pero, sobre todo, porque al pensar en ella pensaba en Trystan y en lo mal que lo había pasado desde aquello. Otra preocupación más en la que pensar...

Recuperando el hilo de pensamiento y centrándolo en la conversación, Thareon se apoyó en un banco de madera. Palmeó la superficie junto a él, mirando a Erah, instándola a que se sentara a su lado: - Creo que Lyvana es nuestra última opción. Ella se quedará con Itherskal cuando llegue el día del ataque. Si las cosas se tuercen, podría coger a Ither y a la hija de Trystan, y huír a Isaur. Allí una vieja amiga mía, pirata, podría llevarlos a Eneas y criarlos fuera de peligro, libres... - La mera idea parecía atormentarlo, pues los ojos le brillaron, delatando las lágrimas que estaba esforzándose por contener. - No se me han ocurrido más alternativas. Todo se ha torcido demasiado. No se me ocurre nadie más en quien poder confiar para algo así...






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Re: Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Megerah el Vie Abr 21 2017, 18:31

Esa inquietud por el porvenir de su hijo, mantenía a Erah tan tensa que, ni en compañía del dragón que tanto significaba para ella, podía relajarse. Por regla general, los entrenamientos bastaban para liberar tensiones, para que Megerah se olvidara de responsabilidades junto con Thareon. Pero el hecho de que la fecha de los ataques se acercaba de forma inminente, hacía de las preocupaciones, losas ancladas a la conciencia de la rubia. Y por lo que el dragón llegó a decir momentos después, eran pesos compartidos. Clavó sus claros orbes en él, con aquel suave pellizco. Una sonrisa casi imperceptible se dejó ver, por esa simple muestra de cariño, sin que llegara a sus ojos. Observó cómo recogía los utensilios hechos de madera, a modo de armas, concluyendo así,  el entrenamiento.

Erah no podía decir que no se sintiera algo culpable por incentivar al dragón a tener esa conversación tediosa y en exceso seria que ahora se avecinaba. Por eso, agachó parcial y fugazmente la mirada cuando Thareon le hizo saber que habría elegido otro momento.

Cuando él le reveló sus pensamientos, de cara a  la mujer estuvo a nada de protestar, mas, paciente, como lo era con él, dejó que continuara. En su mirada se reflejó la determinación por seguirle hasta el final. Ya se lo había dicho en varias ocasiones, pero no le importaba repetírselo una vez más. Agradeció, no obstante, que el dragón no tratara siquiera de persuadirla para que se quedara en las cuevas. Su lugar seguía estando a su lado.

Un suspiro se le escapó ante la mención de su amiga desaparecida. Esa incertidumbre que rodeaba su paradero, fruncía el ceño de la rubia de forma inconsciente, y minaba su moral, pese a que su gesto apenas cambiara. Sólo un destello se transformaba en sus iris cristalinos. Ya contaban semanas -si no meses-, y no sabían absolutamente nada de ella. Una situación halagüeña no era, precisamente. Huelga decir que Erah había contemplado la misma opción que Thareon en ese punto, por lo que asintió, coincidiendo en ese descarte que resultaba obvio ahora.

Los toquecitos de la palma de Thareon en la madera, la sacaron de su ensoñación, sin duda estancada en las mismas opciones que el dragón contemplaba, frustrada por ser incapaz de ocurrírsele alguna más. Se acercó a él pero, en vez de sentarse a su lado, optó por hacerlo en su regazo, como sutil indicativo y recordatorio que su cálido contacto, amansaba sus bestias internas que jugaban peligrosamente con su temple. Un instante de paz en la eternidad de aquella maldita guerra. Escuchó sus palabras sin llegar a mirarlo, consecuente por todo lo que implicaba que su hijo acabara en Isaur-. Parece ser que Lyvana es nuestra única opción. -inspiró largamente, con las palabras de su pareja aún haciendo eco en su mente-. Tal y como están las cosas, tampoco confío en nadie más. Que no vaya a participar en los ataques, claro... -matizó. Erah sí podía haber pensado terceras alternativas, pero todas contaban con ese riesgo. Acabó exhalando de forma sonora y larga, antes de cubrirse la cara con las manos, frotándosela, como si de ese modo consiguiera despejarse y conseguir la claridad necesaria para una decisión así-. Ugh, ¿por qué tiene que ser todo tan complicado? -murmuró con retórica, dejándose vencer por un momento.





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Re: Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Thareon el Vie Mayo 05 2017, 16:29

-Tú y yo nunca hemos tenido las cosas fáciles, Erah, pero aún así, persistimos. Casi diría que es lo que más nos caracteriza-sonrió el dragón, intentando levantarle el ánimo a la mujer.

La recibió cándidamente en su regazo, rodeó su cintura con un brazo y dejó la mayo apoyada sobre uno de sus muslos fijos y bien definidos. Depositó un suave beso en su hombro, y luego volvió a mirarla a los ojos.
Sonrió sin poder evitarlo. A pesar de estar preocupado y en medio de una conversación seria, no podía evitar pensar en lo mucho que habían luchado y sufrido el uno por el otro, y lo mucho que todo parecía merecer la pena sólo por poder sostener la mirada de aquellos acuosos ojos de lluvia. Especialmente ahora, que entre ellos había surgido algo que los unía más allá de lo nombrable y que les suponía a los dos un motivo más que grande para dar su mejor esfuerzo día tras día.

-Es injusto que los Dioses, o lo que haya allá arriba, no paren de hacernos elegir entre aquello que debemos hacer y lo que deseamos hacer-comentó el azul de pronto, haciendo una pausa en forma de suspiro y desviando la vista hacia el falso cielo estrellado que ofrecía el techo de las cuevas-. Desearía, con todas mis fuerzas, poder tener un hogar, apartado de todo, donde poder criar a nuestro hijo. Un poco de paz, por fin... Pero parece que es demasiado pedir-. Comentó. No se dejó entristecer por ello,de hecho, parecía más bien decirse aquello a sí mismo para asumir lo que, a vistas claras, era inevitable. -Mi padre me dijo una vez que los que nacen para hacer algo grande nunca pueden deleitarse con los pequeños placeres de la vida porque están por encima de eso-. Negó con la cabeza, sonriendo con ironía al pensar en el viejo Tharthreiz, pero no tardó en tornar su expresión algo más pensativa, casi triste-. Durante mucho tiempo pensé que era cosa de su petulancia... Pero creo que por fin entiendo a qué se refería.

Estar por encima no se refería a ser superior o mejor en ningún sentido. Estar por encima significaba que los grandes líderes, los grandes héroes, tenían historias épicas en las viejas canciones y las antiguas historias, precisamente porque no agotaban su tiempo con ideas "simples". No buscaban objetivos como la paz, la tranquilidad o no pensaban en formar una familia. O tal vez sí lo deseaban, pero como les ocurría a Megerah y a Thareon, no podían permitírselo.


Última edición por Thareon el Lun Mayo 15 2017, 22:14, editado 1 vez






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Re: Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Megerah el Lun Mayo 08 2017, 20:16

Las palabras de Thareon causaron una sutil sensación de empuje que, inevitablemente, hizo sonreír a la rubia, invitándola a que descubriera su rostro otra vez. El dragón era único para sonsacarle sus preocupaciones, así como sus sonrisas. No podía quitarle razón. Perseverar parecía haberse convertido en su forma de vida. Erah contaba con Thareon al igual que él con la rubia, para esos momentos de flaqueza en los que la vida les abrumaba tanto que les hacía caer bajo el peso de tantos miedos y responsabilidades y tan sólo querían quedarse tirados en el suelo, una vez ahí. ¡Afortunados eran de tenerse el uno al otro! No obstante, la llegada de Itherskal, no sólo había supuesto otra lazada más a esa unión que ya mantenían, sino, también, la inquietud que ahora les había apartado del entrenamiento.

Sólo le bastó mirarlo a los ojos, para que aquel embravecido mar presente en ellos arrastrara sus temores con la marea de éstos. Fue así, cómo la rubia sonrió, correspondiendo el afable gesto de Thareon-. Supongo que sí. -murmuró, alzando el brazo más cercano al dragón, para apoyarlo con suavidad en el hombro masculino. No evitó el impulso de acariciar la densa barba oscura con el dorso de dos de sus dedos-. Siempre mereció la pena persistir. -por él. Por su hijo. Por lo que tenían, como el súmmun soñado hacía unos años cuando Erah se dio cuenta que aquel dragón azul no le era indiferente. Todo había merecido el esfuerzo, el dolor y la desesperanza, si ahora podían disfrutar de algo así, aunque fuera en una situación hostil e incierta.

Apartó la mirada, agachándola parcialmente cuando Thareon expresó su deseo de desaparecer con ella y el pequeño, lejos de todo aquello, la mención de su padre, y la comprensión de esas palabras que la rubia se negaba a dar por ciertas, pese a que todo apuntase a ello-. Nosotros elegimos pelear para poder tener algo así, después de todo. Elegimos lo que debemos hacer para conseguir lo que deseamos. -matizó con un asentimiento, las palabras del hombre, apoyándolas sin dudar. Tal vez, con sutileza, animara el tono alicaído del dragón, por no ver final a todos esos esfuerzos que estaban haciendo.

Era perfectamente consciente de las circunstancias. Pero la rubia no estaba para nada dispuesta a dejarse vencer en el camino. Quería poder vivir, como el dragón, en familia, sin temor a que nadie con malas intenciones, irrumpiera en esa rutina que pudiera tener, lejos de guerras, intrigas y boicots-. No quiero quedarme en el intento, Thareon. No quiero entender las palabras de tu padre.-dijo, tenaz, negándose a darse por vencida. Thareon sabía perfectamente lo entregada que era la rubia, por cada cosa que hacía-. Quiero poder volver con nuestro pequeño después del ataque señuelo, contigo, y poder alejarnos de todo esto. -confesó, a sabiendas que el dragón podía estar deseando lo mismo. Sabía que Lyvana podía ser la salvación para Ither, e incluso para la hija de Trystan y Moira-. Por eso... me cuesta encontrar opciones alternativas. -encogió la nariz, en un cómico gesto que no hacía más que dejar constancia de la frustración por la que pasaba ella-. La desaparición de Momo ha mermado mi seguridad por conseguirlo. Y... -tragó saliva finalmente, mordiéndose los labios, antes de volver su mirada a la contraria- ... tengo miedo por todo lo que no puedo controlar. -terminó el murmullo con la voz ahogada, tremendamente turbada. Sabía que precisamente al no tener control alguno, era pura suerte o capricho del destino. Megerah lo sabía. Pero, aún así, en aquel momento discreto y tranquilo con el dragón azul, se vio pequeña para manejar la situación.
Ni siquiera podía mirar el futuro bien de su hijo en otras manos que no fueran las suyas.





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Re: Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Thareon el Lun Mayo 15 2017, 23:37



Thareon se rió, por ser incapaz de ensanchar ya su sonrisa, recuperando la esperanza en la mirada. Como siempre, Megerah sabía cómo influenciar su ánimo y levantarlo de la oscuridad. La mujer era, literalmente, incombustible. Incluso en la desesperación, siempre parecía dispuesta a pelear hasta el último aliento. ¿Qué habría sido de él sin esa dosis de ánimo y motivación que ella suponía para él? Quizá no habría llegado tan lejos, quizá ni siquiera hubiera sido capaz de empezar todo aquello. Recordó aquel día, en la cabaña, cuando preso por la ira de saber que Corah había estado a punto de capturarla, tomó la determinación de emprender la imposible tarea que ahora se traía entre manos.

Con ella. Por ella. Por Itherskal. Por ese aquí y ahora, siempre anhelado y tan pocas veces alcanzado.

Sin decir nada, el dragón le cogió el rostro a la mujer, pasando sendos pulgares por sus pálidas mejillas, hundiendo su mirada en sus irises aguamarina, y finalmente sus labios en un beso cálido y tranquilizador, al mismo tiempo que agradecido. No quería tampoco que ella se sintiera desamparada, en manos del aciago destino que parecía esperarles. Un destino que parecía haberles dado un duro revés con lo acontecido con Moira.

Se separó despacio, peinó sus cabellos dorados con los dedos y susurró: - Tú y yo tenemos un motivo para luchar, para ganar y para volver. Sólo eso nos dará la fuerza de diez hombres cuando llegue el momento. Lo sé, lo he visto mil veces durante las batallas. - También había visto soldados muy destructivos, como Flauros. Aquellos que no tenían nada que perder. Pero los que luchaban por proteger algo, resistían mucho más y no se rendían ante nada. - Si hemos de morir por proteger lo que más amamos, no tendremos que arrepentirnos de nada en el otro mundo. Estaremos juntos, hasta el final.

Volvió a besarla, esta vez en la frente. Luego se quedó mirándola un momento, pensativo, antes de que sus ojos azul topacio refulgieran con determinación. Le hizo un gesto para que le dejara levantarse del banco, y le cogió la mano, entrelazando sus dedos con ella. Sintió la finura de sus dedos, cada vez más fuertes por el entrenamiento, contra sus manos ya ásperas y callosas.

- Ven conmigo, quiero enseñarte algo.







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Re: Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Megerah el Mar Jun 13 2017, 20:37

Sobraba decir que la rubia era lo suficientemente egoísta aún para desear ese final feliz después de aquella empresa que Thareon comenzó tras el encuentro de la redimida con esa inquisidora orgullosa, presuntuosa y, para qué negarlo, increíblemente pesada. No dejaba de darle vueltas al hecho de que Thareon y ella se merecían una vida tranquila y en familia, después de todo lo que habían luchado por conseguir algo así. Fueran conscientes o no de ello. Estuvieran juntos o no. Ambos habían pagado cualquier deuda en sufrimiento para conseguir ganarse aquel anhelado premio. Algunos, tal vez, pensaran que aquel increíble esfuerzo ameritaba algo más que esa vida sencilla que ambos querían. Sobre todo, después de organizar tal revolución y suponer un fuerte -y futuro- golpe contra la dictadura de la Madre.
Pero la ambición de Erah siempre fue mucho más humilde de lo que muchos podrían pensar por su altivo y solemne comportamiento.

Aquellas caricias en sus mejillas la hicieron sonreír quedamente, correspondiendo la intensidad en aquella mirada que siempre la idiotizaba, logrando en ella la fuerza de voluntad suficiente para tanto sacrificio por ese sentimiento tan puro que tenía por Thareon. Se dejó cuidar para, instantes después, atender esos labios que exigieron otro de sus besos. Uno suave, lento pero profundo, que desterró parte de esa amarga sensación que ya sentía.

Cuando aquel sencillo y significativo baile de sus labios acabó, Erah suspiró por lo bajo, justo antes de volver a abrir sus ojos y buscar la mirada ajena. Tan sólo fueron uno segundos, en los que el silencio se hizo entre ellos, en lo que el dragón peinaba parte de sus mechones rubios y sus miradas volvían a establecer esa fuerte conexión entre sendas miradas claras. Hasta que fue él quien rompió ese silencio.

Por sus palabras, Megerah hizo el claro gesto que matizaría aquel hecho expresado en palabras, que faltaba para relajar un poco más el ambiente entre ellos, volviendo a establecer esa burbuja que los apartaba de la realidad y recomponía sus fuerzas y ánimos para seguir luchando un día más-. ¿Sólo diez? -inquirió, apoyándose en la certeza de que él como dragón y ella como redimida ya tenían esa fuerza sin sumarle la adrenalina de la batalla.
No obstante, Megerah se dejó llenar por ese susurro de Thareon que, pese al futuro incierto, animaba a pelear por ese deseo de vivir juntos. Ya fuera en esta vida o después de ella.

Con una clara diferencia en sus ánimos, volvió a perderse en la mirada ajena, ahora más relajada que cuando habían empezado el entrenamiento. Y, cuando Thareon le instó a que le dejara levantarse, la rubia hizo lo propio, con el pensamiento de que seguirían con la instrucción. Pero apartó esa idea en cuanto el dragón tomó su mano, entrelazando sus dedos y la invitó a acompañarlo. Con claro gesto de extrañeza inicial, Erah simplemente asintió, dejando una pequeña presión en aquel contacto que ahora mantenían.

Y así, una vez más, la rubia se dejó llevar por el dragón azul.





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Re: Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Thareon el Dom Jul 09 2017, 14:56

- Tal vez doce... - Sonrió, guiñándole un ojo a Megerah como respuesta a su comentario.
Respondió a su gesto de entrelazar sus dedos con los suyos, volvió a dedicarle una caricia en la mejilla con los nudillos, bebiendo otra vez de aquellos ojos acuosos, y acto seguido echó a andar hacia las galerías.

No dijo nada en todo el trayecto. Mantuvo un silencio relajado y, en parte, deliberado. Intentaba ordenar los pensamientos en su cabeza mientras caminaban, al ritmo de los goteos de las estalactitas y del barullo que ahora siempre llenaba el espacio cavernoso de la base. No recorrieron los ya conocidos pasos que solían llevar a sus aposentos, sino que la llevó por un sitio completamente diferente. Un camino que él ya había recorrido anteriormente, siguiendo los pasos de cierto chatarrero asustado y perdido.

La oscuridad empezó a envolverles, el murmullo empezó a quedarse cada vez más atrás, a medida que aumentaba el eco de sus pisadas, el calor húmedo y la estrechez del paso. No llevaban antorcha, no la necesitaban. Thareon veía perfectamente donde pisaba, y Megerah en su condición de redimida seguramente ya no veía la oscuridad como un problema, menos aún cuando el dragón era quien iba guiando sus pasos.

Llegaron entonces a una caverna algo más grande,  y en ella habían varias cajas de lo que parecían ser aparejos y aprovisionamiento variado. El dragón se agachó en una de ellas, y cogió uno de los palitos luminosos de Derek, que había dejado allí deliberadamente a propósito. El dragón lo golpeó, lo agitó, y una luz verdosa iluminó la cueva, que rodeaba un estanque tranquilo y en calma que reflejaba perfectamente el techo pétreo y oscuro. Thareon lanzó el palo luminoso al agua, como le había enseñado el chatarrero, y no tardó en ocurrir la magia.

Cientos de algas y musgos bioluminiscentes empezaron a responder ante la luz del palo mágico. Derek había dicho que era algo tecnológico, de antes de la Guerra del Despertar. Pero al dragón le parecía una especie de hechizo, hermoso y extraño a la vez. Pronto toda la cueva dibujó estrellas de luz, formando sus propios dibujos y formas, iluminándolo todo tenuemente a su alrededor.

Thareon dejó que Megerah disfrutara de aquel espectáculo visual. Mientras, se agachó junto a unos bloques de roca que movió sin demasiado esfuerzo, y que escondían un bulto envuelto en cuero, largo y delgado. Se puso en pie, y volvió a acercarse a la rubia, entregándole el extraño objeto. - Cógelo tú, yo a duras penas puedo acercar mi tacto a ella. - Murmuró, sus palabras hicieron eco en el silencio.

Dejó que ella misma desenvolviera el regalo del Anciano, la espada de jade blanco y negro, que destelló en un tono verdoso bajo las luces de la cueva. - Caliburn. La Espada de Jade, o matadragones, según algunos. Un regalo de un viejo amigo, para acabar con la Reina Madre. - Presentó a la espada con un toque de admiración mezclado con temeroso respeto. La espada que podía matar a la Reina, y que de un único rasguño podría matarlo a él. La observó, en manos de su amada, a quien por suerte no le costaba nada mantenerla erguida, y esperó su reacción con cierta espectación.






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Re: Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Megerah el Jue Jul 27 2017, 21:09

Los azules de la rubia, durante el tiempo que duró ese paseo, miraron de refilón al dragón, intrigados e inquietos, por ese silencio de Thareon que no hacía más que levantar aún más expectación por aquello que fuera a enseñarle. Volvieron a las galerías principales, donde no dejaba de haber movimiento y alboroto, para alejarse de ellas poco después. Erah dejó de reconocer los túneles por los que llegaron a pasar, preguntándose con sorpresa mal contenida por todos esos pasajes por los que no había llegado a pasar en todo el tiempo que llevaba en esas cuevas.

Conforme se alejaban la luz dejó de acompañarles y, pese a que su naturaleza inicial siempre fue humana, con el desafío y posterior adquisición de diversas habilidades, Megerah ahora podía disfrutar de una vista que se adaptaba a la falta de luminosidad con mucha más facilidad que antes. No obstante, le bastó discernir la figura del dragón parcialmente adelantada, para saber por donde pisar sin tropezar. El camino se volvió más angosto y silencioso hasta desembocar en un espacio más ancho, cubierto parcialmente de agua. Como un pequeño lago de agua más fría que la de las termas que habían encontrado, algo lejos de aquel otro lugar. Se sobresaltó ante el imprevisto movimiento de Thareon al agacharse y coger algo. En cuanto sonó el crack al romperse y comenzar a desprender una luz verdosa que dio la oportunidad de ver con más claridad, la rubia echó mano de aquel recuerdo de lo ocurrido en las ruinas, cuando se resguardaron de aquella tormenta de nieve y el dragón se asustó en aquella ocasión por la luz anaranjada que desprendió uno de esos tubitos. ¡Cuánto habían pasado desde entonces! Lo pasado le pareció hacía una eternidad, habiendo sólo ganado responsabilidades y preocupaciones... pero la redimida sonrió al saber la fuerza que había ganado la unión que perpetraba con Thareon. Poco le duró el pensamiento en la mente, cuando su acompañante tiró aquel tubo al agua.

El espectáculo que se vio entonces fue del todo inesperado y... - ... Maravilloso. -murmuró, con sus cristalinos orbes clavados en ese tubo sumergido, de imagen distorsionada por las ondas, rodeado de diferentes luces bioluminiscentes, cuyo reflejo serpenteaba en el techo de aquella cueva, dándole un efecto aún más fascinante y claro. Una sonrisa y exhalación de pura admiración se vio en su rostro. Ni siquiera se dio cuenta de que Thareon se había apartado hasta que regresó a ella con un trozo de cuero largo envolviendo algo.

Las palabras del dragón la sacaron de aquel ensimismamiento, consiguiendo que se olvidara momentáneamente de todas esas luces, para mirar a Thareon con extrañeza. Sus zarcos bajaron a lo que él portaba, tomándolo de sus manos con calmada delicadeza. Sin demora, Erah destapó parcialmente lo que escondía, descubriendo aquella espada legendaria de filo blanco y negro que, en aquel momento, poseía reflejos verdosos por la luz de aquel tubo sumergido. La tomó con su mano derecha, alzándola con cuidado y cierta veneración-. ¿Qué? -inquirió, con tono retórico y dejando evidente la incredulidad, cuando supo la identidad de la espada. Megerah no la conocía, pese a esos pocos libros de leyendas antes del Despertar, que habían pasado por sus manos. Supo hilar la información que susurró el dragón, con la razón por la que fuese ella -y no él-, la que sujetaba aquel arma. Tragó con suavidad, alzando su lastimado brazo izquierdo para rozar la hoja con sus yemas, con un temblor que no pudo controlar- ...Thareon, esto... -titubeó, conforme asimilaba lo que implicaba la existencia de aquella espada- Esto puede ser la respuesta a todo nuestro esfuerzo para llegar hasta aquí. -sonrió, elevando sus azules, en busca de los contrarios. Un brillo de esperanza titileó en aquellas pupilas aguamarina, ya cansadas de ser testigos de tanta injusticia y pensar que aquella Revolución nunca hallaría el modo de plantarle clara a la rubia Madre, con alguna posibilidad de salir victoriosos. Fue esa esperanza la que le hizo volver a perder su mirada en la espada que pesaba en su brazo, que apoyó en su otro antebrazo, sin perder el cuidado. No dejaba de ser un arma afilada, capaz de hacerle cortes por cualquier descuido. Y su sonrisa se evaporó de su rostro al darse cuenta del inminente uso que le dieran-. Pero, ¿cómo lo haremos? -preguntó inicialmente, sin saber siquiera si Thareon había pensado en ello-. En batalla será imposible acercarse a ella... Al menos, lo suficiente como para herirla con el filo. -por todos escoltas y guardias dragones que podría llegar a tener, aparte de ser alguien peligroso y poderoso al que querer acercarse. Pero sus azules desenfocaron su mirar cuando se percató de algo más preocupante. Algo que atañía a la seguridad de aquel que adoraba con todo su ser. Aquel al que justo volvió a mirar, enarcando una de sus cejas con otro nuevo temor, antes de articular con una voz algo más grave e inquieta:- No estarás pensando en llevarla tú, ¿verdad?





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Re: Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Thareon el Miér Ago 30 2017, 12:13

Thareon se sentó sobre algunas de las cajas, con sus ojos topacio clavados en la mujer, maravillada por aquella obra, letal, hermosa, poderosa... Tan magnífica en su simplicidad que sobrecogía. Incluso el aire alrededor pareció detenerse, bajo los esporádicos destellos bioluminiscentes y la barrita de luz consumiéndose lenta e inexorablemente.

Fueron sus palabras, fue su pregunta, la que rompió aquel silencio, y la que sacó a Thareon de su respetuoso mutismo: - No. - Hizo una pausa, demasiado corta como para dejarla contestar, porque acto seguido añadió: - Estoy pensando en que la lleves tú.

Thareon apoyó los codos en las rodillas y se frotó las manos, apartando un momento la mirada de la mujer para centrarla en sus propios pies. Ella, que le conocía, sabría ver sin necesidad de mirarle a los ojos que estaba en uno de esos momentos en los que necesitaba ordenar bien sus palabras y pensamientos antes de decirlo. No tardó mucho más en hablar, dejando que su voz cavernosa acariciara las paredes de piedra con el eco: - Sólo sostener esa espada merma mi fuerza hasta el punto que sería inútil en combate. Si la usara yo, no la utilizaría hasta el último momento. - Terció. Sólo llevarla de vuelta a la base fue un verdadero ejercicio de voluntad: cuando aterrrizó estaba exhausto y le dolía la mano en la que había llevado la espada. A pesar de estar tapada, la pureza del jade le afectaba. A él, y a cualquier dragón que la tocara. ¿Cómo debía de ser con la Reina?
Thareon no divagó más, fue directamente al grano. Ahora sí, volvió a clavar sus ojos topacio en aquellos aguamarina, que lo miraban con una expresión difícil de discernir. - Pero... tú eres distinta a mi. Tú fuiste humana. Fuiste esclava. Viviste de cerca las atrocidades de la Inquisición. Te arrancaron el corazón y pagaste un alto precio por recuperarlo. Amas a un dragón. Y ahora eres madre de un híbrido.- Pausa, respiración. Y una media sonrisa. -No se me ocurre nadie mejor que tú para empuñarla, Erah. - Ciertamente, pocos habían pasado, como Megerah, por tantos escalafonos a la vez tan cercanos y tan oprimidos o perseguidos por la Reina, sus leyes y su imperio. - No confío en nadie más. Pero tampoco voy a cargarte con esa responsabilidad. Si tú no la empuñas, lo haré yo. Hallaré la forma de que me afecte lo mínimo posible durante el combate. - Quiso dejar claro que él no iba a obligar a Megerah a hacer nada que no quisiera. Sabía que ella deseaba acompañarle en la batalla, pero no era tonto. Incluso a él le costaba pensar en ello de forma fría en cuanto se le pasaba por la cabeza Itherskal. Si ella decidiera finalmente huir con su hijo, incluso aplaudiría su decisión. Pero, como siempre, antes de nada Thareon quería que su amada tuviera ante sus ojos todas las cartas bocarriba. Que decidiera teniendo delante todas las opciones. - Sea como sea, tengo que llegar hasta la Reina. Sé que el Anciano nos ayudará, aunque no me haya dicho exactamente cómo. - Rodó los ojos. Para no variar con el viejo, su intervención también iba a ser un misterio.

Se quedó callado, un momento, perdiendo su mirada en el blanco y negro pulido, reflectante, de aquel arma majestuosa y prometedora. Tal y como había dicho Megerah, era como si todas sus esperanzas y objetivos se hubieran materializado en aquel arma. - Su poder asusta, ¿no es cierto? A pesar de que para ti tan sólo sea una espada de piedra... - Comentó, murmurando en voz alta.






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Re: Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Megerah el Vie Sep 01 2017, 23:26

La rubia enarcó las cejas pronunciadamente con la respuesta del dragón-. ¿Yo? -se sorprendió, en un principio. Fue a preguntar las razones por las que Thareon había llegado a esa decisión, pero tan sólo verle adoptar esa postura característica del dragón, en esos segundos de silencio para ordenar sus ideas, fue señal suficiente para Erah de que no hacía falta instarle a hablar. Megerah, en todo ese tiempo con Thareon, había aprendido a leer ese lenguaje físico, corporal, que muchas veces suponían evidentes respuestas a esas preguntas que se ahogaban en sus labios.

Lo escuchó. Como siempre hacía y haría, escuchó al dragón. Tanto la razón por la que él no era el candidato más idóneo para portar la espada, como el motivo por el que Thareon pensaba que no había mejor persona que Megerah para tal responsabilidad. Algo que le hizo sonreír a la rubia, de forma torcida, antes de bajar el filo del arma, hasta que tocase el suelo con la punta-. Thareon. -susurró, en respuesta a la conclusión del dragón azul, quien había añadido incluso que no confiaba en nadie más. Sin dilación, la rubia recogió ese cuero que había cubierto la espada y cubrió el filo parcialmente en él. Ahora agarrando el arma por la parte de la hoja, sin miedo a cortarse, se acercó al dragón, y se agachó a un lateral para dejarla en el suelo, en lo que posaba la mano izquierda en el muslo izquierdo de Thareon. No sabía de dónde exactamente la había sacado, pero vio más seguro dejarla allí. Aún sin mencionar palabra se incorporó, apoyándose sutilmente en la pierna del dragón, buscando el penetrante topacio de la mirada masculina con sus ojos, para finalmente, acunar esas mejillas pobladas de esa espesa barba oscura en la que adoraba perder sus dedos. Como si aún así, no estuviera satisfecha con todo lo hecho, inclinó ligeramente su rostro para dejar un quedo beso en la frente de Thareon-. Te dije que estaría contigo hasta el fin de mis días. -le recordó, con voz suave y baja antes de subir las manos, instándole al dragón a alzar un poco el rostro para que pudiera mirarla de forma más cómoda-. Eso también implica ayudarte y... -torció levemente la cabeza y entrecerró la mirada- dejarte llevar tal carga no es, precisamente, la mejor manera. -enunció con algo de diversión, pese al escenario, aceptando de buen grado llevar ella el arma.

Megerah acabó marcando algo más su respiración con el añadido sobre el misterioso y barbudo dragón blanco que no había llegado a conocer, pese a que riera con suavidad por el gesto de Thareon-. Ya se nos ocurrirá algo para acercarnos a ella... -dijo, añadiéndose a sí misma en aquel movimiento, independientemente de lo que tuviera el anciano pensado. Podría ser que Thareon supusiera una distracción en el campo de batalla para la Reina, mientras Erah se aproximaba a ella. Una posibilidad como otra cualquiera, aunque podía ser la más arriesgada. Divagando, giró su cabeza para ver el tubito incandescente alumbrar menos, relajando los brazos y dejando sus manos caer hasta los hombros del dragón. Pero no fue hasta que volvió a escuchar a Thareon murmurar que apartó la mirada de la luz y volvió a él, en lo que aquellos orbes azul topacio observaban el filo de la espada, ahora medio escondido por el cuero. Erah no evitó seguir su mirada percibiendo ese brillo que se le antojó tan marmóreo como mortal-. Cuesta creer que una leyenda tan antigua sea real y... se reduzca a una piedra tan insólita... Lo admito. -enunció despacio, con las cejas camino de su frente. Insólita para cualquier humano. Mortífera para todo dragón. Tan poderosa que era capaz de menguar tremendamente la fuerza de un soldado tan experimentado como lo era Thareon. Y fue justo este último pensamiento lo que impregnó preocupación en la mirada de la rubia, cuando le fue inevitable mirar al dragón de refilón, aún absorto en la espada. Carraspeó queriendo dejar todo aquello atrás por un rato más-. ¿Te parece si... seguimos entrenando un poco más? -inquirió con una pequeña y divertida idea en la cabeza que le hizo sonreír otra vez, ladina y suavemente-. Te convendría enseñarme ahora a acercarme con sigilo a un dragón sin que se percate.





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Re: Too much to worry about (Megerah)

Mensaje por Thareon el Mar Oct 17 2017, 11:51

Thareon observó, en silencio, los movimientos de la mujer. Megerah era, en muchos sentidos, como el agua que siempre brillaba en sus ojos. Podía ser fría y tajante como el hielo, o bien cálida y fluida como un manantial primaveral. En aquel momento, inevitablemente, le recordó a lo segundo. Desde su forma de agacharse, dejando aquel arma fatal en el suelo con una delicadeza envidiable; a cómo presionó su pierna con la mano, dándole así también un reconfortante apoyo que iba más allá de las palabras. Él mismo apoyó tal gesto, poniendo su propia mano sobre la de ella, dándole un breve y afectuoso apretón. Volviendo a torcer esa leve sonrisa, si bien esa vez quizá estaba algo más empañada por la preocupación y, mal que le pesara, el miedo.

"¿Yo?", preguntó ella. Sí, ella. En la mente de Thareon parecía que no hubiera nadie más indicado para ello, como bien le había dicho a la rubia. Era su deseo. Pero nunca sería su orden. Nunca sería un mandato. Nunca un ruego. Sólo un deseo. Quizá estúpido o irracional, quizá llevado por la pasión y el amor. Quizá... porque, ingenuamente, así pensaba que ella estaría más protegida, de algún modo estúpido, llevando la que podía ser la baza ganadora en aquella arriesgada partida.

Era tan difícil tomar decisiones en un momento así. Pesaban tanto los sentimientos, en todos los sentidos...

Entonces ella le cogió el rostro, acabando con aquel torrente de pensamientos. De nuevo aquel agua de sus ojos devolvió las bravas aguas de las preocupaciones a su cauce. Con sus irises agua marina. Con su rostro. Sus manos. Su voz. No pudo menos que ensanchar su sonrisa ante su afirmación. Y como respuesta, giró el rostro hasta que sus labios encontraron la palma de la mano de la mujer. Un gesto cariñoso, cortés, pero sobre todo, de infinito respeto hacia ella. Hacia todo lo que representaba para él y lo que podía representar para la Rebelión en sí misma.

- Sí. La existencia de la espada lo cambia todo. Es como si todo nuestro mundo de pronto se hubiera vuelto del revés. - Comentó, asintiendo a las palabras de la mujer. Acompañó sus últimas palabras con un suspiro, sin tener mucho más que decir al respecto. Ahora era momento de empezar a pensar en cómo utilizar aquel as en la manga. Incluso con la gran ventaja que la espada suponía, el camino hacia la victoria seguía sin ser sencillo. Por ello, cuando la propia mujer fue quien apuntó el hecho de que debía mejorar su entrenamiento para su nuevo cometido, Thareon asintió y sonrió, poniéndose en pie despacio-. ¿A qué esperamos, pues? - Le dio un beso en los labios a Megerah, antes de agacharse para coger la espada gracias a que ella la había cubierto previamente, y devolverla a su escondite.

De vuelta a la galería principal, Thareon entrelazó su mano con la de Megerah hasta que, cada vez más a sus espaldas, el mágico tubito de luz perdió toda su intensidad.

Iban a ser unas semanas muy duras y agotadoras para los dos.






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