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II - Hide in plain sight (Kya)

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II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Sadïr el Jue Mar 23, 2017 11:50 pm

El oficial de la Guardia grita como un perro rabioso, despertando a la ciudad durmiente. Algún que otro vecino suelta alguna maldición suelta o tira un (inútil) cubazo de agua por la ventana ante el escándalo, en medio de una madrugada oscura, sin estrellas y lluviosa. En esta época es normal que llueva, me han dicho, pero debo admitir que no estoy acostumbrado al agua. En Isaur, de donde vengo, raramente llueve. Y los chaparrones duran poco. No como este incesante y cansino diluvio, que me pega la ropa empapada al cuerpo y me penetra con su humedad hasta el túetano.
No hacía frío, pero para mí, como si lo hiciera. Casi prefería la nieve...

Me sujeto con las manos precariamente a una azotea. Las tejas de arcilla chorrean agua y resbalan como el demonio. Hinco las uñas en ellas, pero sé que tarde o temprano mis músculos se agarrotarán y tendré que soltarme o dejarme caer. "Maldita sea", mascullo interiormente. Subir es mala idea, los tejados son peligrosos y cualquier paso en falso podría provocar una caída fatal. Caer me ponía en riesgo ante los soldados que recorrían las calles como lobos al acecho, esperando ver la más mínima sombra sospechosa escabulléndose para abalanzarse sobre ella. Armados con espadas y armaduras, debo añadir. Y los ladrones y las espadas no nos llevamos bien.

Dos de ellos pasan debajo de mi, uno armado con espada, el otro con una lanza. Rápidamente pienso en dejarme caer sobre ellos, sacar mi daga y clavársela a cada uno en el cuello, antes de que tengan tiempo siquiera de pensar en levantarse. Pero dos cadáveres llaman demasiado la atención, y no tengo tiempo para esconderlos. Rechino los dientes, mis guantes de cuero crujen bajo la presión de mis dedos cansados. No tengo más remedio: debo ir por el tejado.
Hago el intento de incorporarme sin hacer ruido, sobre las cabezas de los dos lelos que parlotean en voz baja, seguramente discutiendo sobre quién de los dos tendrá el honor de atravesarme primero. Pero entonces los Dioses me maldicen, una teja se sale del sitio bajo el peso de mi cuerpo, y cae directamente sobre el casco de uno de los guardias. - ¡¡...!! - No me da tiempo a gritar ni a maldecir mi mala suerte. Rápidamente recupero el equilibrio y alcanzo el tejado.
- ¡¡Ahí está!! ¡¡Por los tejados, está por los tejados!! ¡¡Daos prisa joder!!

Intento correr pero resbalo. Por suerte tengo el reflejo de sacar mi daga y clavarla entre las tejas para sujetarme y no caer rodando hasta el pavimento. La maldita lluvia me está costando la noche. Vuelvo a ponerme en pie ágilmente y piso con paso ágil pero lento. Escucho las pisadas de las armaduras, los gritos de esos perros. Rodean las calles, buscándome, mientras yo trato de saltar de un muro a otro sin partirme la crisma en el intento. De pronto alguien grita: - ¡¡ARQUEROS!!
Debe ser el oficial de nuevo, pues apenas logro recuperar el equilibro tras un arriesgado salto sobre un balcón enlosado y encharcado; cuando las flechas empezan a zumbar una detrás de otra a mi alrededor. Veo más de una rebotar contra la pared, y otra clavarse en la bolsa de cuero que llevo a la espalda. Me dejo caer y mi cuerpo se desliza sobre los charcos, aprovechando la baranda de piedra para protegerme de los proyectiles. - ¡Ya eres nuestro, ladrón! ¡No podrás esconderte eternamente!





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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Kya el Vie Mar 24, 2017 5:24 am

Aquella noche no había terminado bien, que era una de esas noches que no había podido volver a casa antes del toque de queda y ahora tenía que dormir en una posada, últimamente se le estaba siendo recurrente aquel tipo de situaciones. No le gustaba quedarse en Talos, no le gustaba Talos en lo absoluto, sus calles llenas de guardias, sus amenazantes bestias con sed de sangre y presos que llevar al calabozo...vale. Todo un festín de locos en las calles y ella lejos de la tranquilidad de su cama. Luego de haber terminado de comer en la “taberna” inferior de ese lugar, no tan ostentoso, entre risas de amigos contando vulgares chistes, las risas de alguna prostituta que falsa reía con los chistes con tal de ganarse unas monedas esa noche. La sanadora subió pesadamente las escaleras con su maleta de sanación al hombro y su maleta cruzada de viaje donde guardaba sus efectos personales también. La muchacha, cuyos cabellos estaban empapados, mojaban la tela de la chaqueta de cuero que cubría su torso, luego de haber pagado por la estancia esa noche.

Cada paso se sentía pesado, sus hombros destrozados en nudos de tensión que devoraban su conciencia y solo la hacían desear llegar a la cama y dormir. Esta vez, hizo un esfuerzo y pagó por una habitación más “bonita” y limpia que las de barato alquiler. No era una mujer quisquillosa la mayoría del tiempo, pero la última vez que había pagado una de las más baratas, se había encontrado con cosas desagradables que no habían limpiado y para mejores efectos, había dormido en la silla de la estancia con sus pies apoyados en la mesa. Con ese recuerdo, se dirigió a la habitación que le habían indicado en uno de los pisos superiores, caminando por un pasillo prolongado evitando a uno que otro que pasaba. La música de la taberna se escuchaba alegre al fondo, amortiguada por la altura y las paredes. Ahora se escuchaban, o risas de los habitantes de la posada, ronquidos en una...gemidos en otra, una fuerte discusión y conforme avanzaba…murmullos y luego nada.

La gente, no solía apreciar el valor del silencio, la paz, de la sincronía con el descanso que la inconciencia solía regalar cuando uno se lo había bien ganado, ya fuese por un tortazo contra un muro, un golpe mal dado, el cansancio o aquellas maravillas de la naturaleza que manejaba tan bien: Las hierbas medicinales. Ella descansaría gracias al penúltimo, su día jamás había estado tan estresante y largo como aquel, sus pasos se detuvieron frente a una puerta y apoyó su frente contra la madera y cerrando sus ojos exhaló-...descansaré...al fin...-murmuró llevando su diestra a la cerradura y empujó descubriendo la bonita habitación, que para su sorpresa, se veía limpia, arreglada, con sus ventanales cerrados y una puerta que daba al exterior, posiblemente un balcón, una cama, una mesa, un tazón con agua para limpiarse y una silla. Un pequeño mueble que bien era para colocar alguna cosa durante la estancia. Aliviada, la ojiazul dejó la maleta y su morral cruzado sobre la mesa y quitándose la chaqueta de cuero, la colgó sobre el respaldar de la silla que allí había.

Sus pasos resonaron en la madera, a medida que caminaba para movilizar sus finos dedos y deshacer aquel jubón corsé que solía ponerse sobre la blusa blanca, desatándolos de a pocos para aflojarlo, justo en el momento en que escuchó barullo en las calles. Alguien, el sonido de corridas sobre tejas y techo, que le hicieron levantar la cabeza de golpe y mirando al techo trató de prestar atención, un fuerte estruendo y el sonido de tejas quebrándose en la calle la hicieron contener el aire-...ay no....-susurró bajo.


¡¡ARQUEROS!!

Ese grito la hizo girarse hacia las ventanas en seguida, llevando sus manos a tirar de los cordones apretando ese corsé de vuelta, casi a borde de asfixia- ....joder....-paseando sus ojos azules por donde los sonidos se hicieron más llamativos, estos llevaban hasta las puertas del balcón que estaba cerrado y claro en poco tiempo escuchó el silbido y estampado de madera quebrándose, cuando una punta de flecha atravesó la madera y luego un golpe de algo que se estrelló contra el balcón. Una figura se movía en el mismo, mientras las flechas o proyectiles continuaban silbando. Llevando una mano a su espalda, sus dedos empuñaron la daga que guardaba ahora allí y desenvainándola, la sostuvo firmemente dando un paso, luego otro...y otro, sobresaltándose ante el sonido de movimiento en el balcón.


“¡Ya eres nuestro, ladrón! ¡No podrás esconderte eternamente!”

Lo que le faltaba, podía tratarse de un criminal peligroso que acaba de asesinar a alguien y estaba precisamente en su balcón. Tragando saliva miró hacia la silla y sus cosas y consideró por amor al arte del escape, huir. Porque ella no estaba suficientemente armada como para protegerse de un loco y menos de líos con dragones, militares, inquisidores o.…lo que viniese encima. Pero la figura agazapada le hacía sentir cierta frustración de que ella misma no era lo suficientemente cruel para abandonarlo a su suerte. Ayudar o no ayudar... huir o no huir...como fuese, podía elegir: Desentenderse de aquella situación y probablemente alguien moriría esa noche, ayudar y ...quizá ganarse o morir en el fuego cruzado o un escalón más entre ese mundo que supuestamente estaba tratando de cambiar-...bueno.... –murmuró suavemente-…Hoy por ti, mañana por mí.... –y dicho eso sin soltar la daga la sanadora caminó hacia las puertas del balcón y destrabando contra la que estaba agazapada la figura, la abrió y sin dudarlo, agachándose, vio como una flecha en rebote se coló por la puerta y se fue a clavar al techo de la habitación.

La chica colocó la daga en su boca y mordió la hoja con fuerza antes de echar mano sobre la figura, sujetándolo firme por las ropas y le jaló al interior de la habitación, cerrando la puerta antes de escuchar el quebrar de cerámica y el grito de una mujer en una habitación próxima, seguramente espantada por la lluvia de flechas que lanzaron a diestra y siniestra con tal de atrapar a quien ahora estaba literalmente tirado en el suelo junto a ella que también se había caído. Retomando la daga agazapada habló la sanadora agobiada-...dime que no te han visto la cara.... –dijo entonces pensando en que si lo habían visto, tendrían que salir de allí antes de que los dragones consideraran requisar el edificio entero en la búsqueda del extraño.




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Sadïr el Jue Abr 13, 2017 1:34 am

La apertura de la puerta del balcón es señal de que, sin duda, los dioses me aman. Algo tira de mi hacia dentro, y yo apoyo un pie en el suelo para impuslarme y rodar al interior, esquivando la lluvia de flechas que van clavándose en la piedra y en las tablas de las paredes.
Al terminar de rodar por el suelo, me encuentro de cara con una mujer de ojos azules, pelo oscuro y un rostro bonito. No podría ser más oportuna en ese momento, ni tampoco más bienvenida, y mostré esa gratitud y esa euforia en mis ojos violáceos. - Gracias. No me han visto. - Hablo deprisa, jadeando y aprovechando para afianzar bien la máscara de tela sobre mi nariz, de forma que ella tampoco puede ver bien mi rostro.

Se escuchan más gritos en el exterior, y la gente de lo que parece ser una posada, empieza a revolucionarse, alarmada por la violenta actuación de los guardias. Seguramente no tardarán en irrumpir en el edificio.
Me levanto de un salto, y me quedo mirando a la chica antes de decirle: - Tienes dos opciones. O te quiedas aquí y te arriesgas a quie adivinen quie me has aiudado. O vienes conmigo y corres como alma quie ieva la Reina Madre. ¡Tú decides!

Sin esperar su respuesta, echo a correr hacia la puerta. Fuera, por los pasillos, los clientes y las prostitutas han cambiado gritos y gemidos por exclamaciones de ira, sorpresa y miedo. Me escabullo entre ellos sin dificultad, dirigiéndome hacia los pisos inferiores. En concreto, hacia las cocinas.


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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Kya el Lun Abr 17, 2017 9:18 am

Agitada la muchacha se quedó allí, agachada hasta que escuchó la voz claramente extranjera de aquel hombre que ahora agradecía al menos por haberlo ayudado. Las flechas ya no se escuchaban surcar el viento y mucho menos quebrarse contra la roca, pero habían quedado clavadas en la madera interior del techo y de alguna forma, se imaginaba que los perseguidores estarían en ese momento muy inteligentemente rodeando los edificios para empezar un cateo en ellos y ella por supuesto...no había hecho nada más que abrir la puerta del balcón...ayudar a un...”ladrón” y estaba enfrentándose a una decisión que seguro la pondría con las manos al fuego, metida en aquella situación que no dejaba de tornarse irreal “Por los dioses elementales, por favor...” pensó, frunciendo el ceño cuando más gritos se escucharon fuera.

Irguiéndose al mismo tiempo que el hombre, ladeó su cabeza, mientras guardaba su daga a su espalda y extendía una mano para alcanzar su chaqueta y colocársela a la vez que escuchaba lo que le era dicho. ¿Quedarse a que los guardias “adivinen” que lo ha ayudado? No era tan masoquista... Siempre podía fingir miedo de no entender que había pasado y decir que un hombre había ingresado y.… no, ella no era estúpida y sabía que no se comerían ese cuento porque las puertas del balcón estaban bien reforzadas y no se abrían a no ser que desde dentro fuesen destrabadas, ¿volverse en una prófuga con el sujeto extraño que ahora corría fuera de la estancia y huir por su vida? Era más factible-...No puedo creer esto... –se quejó-... ¡HEY!! ¡ESPERA! –Gritó y colgándose su bolsa se aseguró de no dejar nada en la recamara.

Por suerte esa noche no había llevado a Tormenta con ella, un primo de Dánae estaba cambiándole las herraduras por unas nuevas, así que por el día el caballo había tenido vacaciones. Inhalando profundamente, consideró que llamaría demasiado la atención si salía corriendo como loca, por lo que, asomándose por el marco de la puerta, salió al no ver a nadie y tomó una escalera que le llevaría a la primera planta, bajando a paso rápido, pero en aparente calma y justo cuando iba pisando el último escalón, unos guardias ya ingresaban y preguntaban a una de las sirvientas por el gerente que necesitaban catear el edificio. Ella se detuvo en sus pasos y conteniendo el aire se giró para mirar un pasillo bajo las escaleras y cuando hubo entrado en la penumbra, apresuró su paso hasta correr un poco escuchando el sonido de los cuchillos cortando carne o vegetales, los gritos de los chefs que daban órdenes y ante los nuevos estruendos, pudo escuchar cómo se quejaban de alguien. Ella abrió la puerta entrando al calor de las cocinas y evitando a los cocineros y las cocineras, apresuró su paso cuando en medio del caos chocó violentamente contra alguien, era él. El ladrón- ¿A dónde vamos? ¿Qué...?

Y justo en ese momento fue que escucharon los pasos firmes de los guardias y en un mirar mutuo supieron que si no se iban de allí no iba a resultar nada bien y sin más corrieron hacia una de las puertas más al fondo, que los llevaba hacia el exterior finalmente, un oscuro callejón, mientras la muchacha comenzaba a correr tras quien había ayudado, agradeciendo que ella tuviese una destreza física buena ¿Desde cuándo su vida se había tornado así todo? Oh claro, desde que había empezado a abandonar su vida hogareña, esquivando unas cajas y cosas continuó corriendo para seguir a quien se volvería su salvador y más vale que lo fuera porque iba a golpearlo hasta la inconciencia si algo llegaba a pasarle. Para su mala suerte era un solo callejón que parecía no tener fin- ¿Qué demonios vamos a hacer? –Quiso preguntar por fin, aunque temía la respuesta.




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Sadïr el Dom Mayo 14, 2017 12:55 pm

Mi paso por las cocinas no pasa muy inadvertida, más aún cuando mi principal interés es buscar una maldita salida, que no pasar inadvertido. Ya he perdido el factor sorpresa del anonimato, intentarlo a estas alturas me parece perder el tiempo. Un cocinero se pone a soltar improperios contra mi, y en el mismo momento en el que por fin diviso la puerta de atrás como iluminada por un halo de luz celestial coreado por ángeles; alguien se choca contra mi espalda.
Me giro ipso facto, llevándome mi mano a la daga del cinto. Pero entonces parpadeo y me encuentro con la cara de la chica que me ha salvado el pellejo en el balcón.

- ¡Anda, si eres tú!
- ¿A dónde vamos? ¿Qué...?
- ¡Ahí está! ¡A por él! - Escucho la voz del guardia entrando por la puerta de la cocina.

Agarro a la chica de la mano sin preguntar y mediar palabra, y tiro de ella para que me acompañe hasta la salida. Ya fuera, la suelta, y los dos volamos como almas que llevaba la Reina Madre hacia el final de un callejón estrecho y largo. Gritos de guardias persiguiéndonos desde atrás. Más gritos de otros que parecen aproximarse por delante. Ninguna salida a la vista... La chica pregunta desesperada, poniendo de manifiesto el pensamiento que a mi me asalta la cabeza: ¿Qué demonios vamos a hacer?

- ¡Espera! - Le digo, derrapando sobre el suelo mojado con las botas, salpicando hacia los lados en el momento. Señalo con la mano la entrada de una alcantarilla que chorrea el agua de la lluvia, tragándosela hacia un interior oscuro y vacío. Me aproximo sin pensármelo dos veces, en este momento es mi instinto quien me guía. Pongo cara de esfuerzo al intentar levantar la tapa metálica y pesada de hierro, y logro abrir el hueco hediondo y oscuro de las cloacas. - ¡Adentro, corre! - Me tiemblan los brazos mientras sostengo la tapa para que ella pase.

Justo al entrar ella, los guardias se aproximan y empiezan a cercarnos. Comienzan a llover de nuevo las flechas. La primera oleada viene hacia mi, y cierro los ojos, incapaz de cubrirme o esquivarla. Pero algo se libera dentro de mi, fruto de la adrenalina y el miedo, y sale hacia fuera como un latigazo que por instante somete mi cuerpo y amenaza con hacerme soltar la tapa de la alcantarilla. Una súbita ráfaga de viento desvía las flechas dirigidas hacia mí, rebotando éstas en diferentes puntos de paredes y suelo; y evita que las gotas de lluvia caigan sobre mi durante un par de segundos; para luego volver a empaparme.
Parpadeo, sorprendido, sin entender demasiado bien lo acaba de pasar. ¿Eso he sido yo?

No hay tiempo para repsuestas.

Aprovechando que están recargando, me agacho y me deslizo cual comadreja para colarme por el hueco antes de que la tapa me aplaste los dedos bajo el peso o de que las flechas vuelvan a volar. Por desgracia, eso siginifica que me dejo caer a plomo por el agujero, y caigo libremente hasta el fondo. Mi pie derecho aterriza y cruje como una astilla. Dejo ir un alarido de dolor: - ¡¡AAGH!!-mientras reboto de culo y caigo sobre mi inesperada compañera. - Mier...da... Lo sien... to... ¡agh...! - Me intento incorporar, pero todo resbala, no veo nada y siento que el pie se me empieza a dormir bajo un dolor hormigueante e intenso. Indudablemente, me he roto un hueso. Mierda, dos veces. Mierda. Tres. Me siento mareado e inestable, como si hubiera perdido toda la energía después de aquella explosión de aire.

Sobre nuestras cabezas, los pasos se reúnen, ladrando órdenes para abrir la alcantarilla y venir a buscarlos. Mierda otra vez, y van cuatro.





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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Kya el Mar Jun 06, 2017 8:41 am

No podía creer que estuviese metida en esa situación, corriendo por su vida con un criminal, aún sin haber hecho absolutamente nada, bueno si... haber abierto las puertas del balcón para que no lo dejaran como alfiletero a flechazos. De momento a otro la sanadora era tirada de la mano y así es como una nueva carrera por sus vidas había empezado, esquivando las cajas de madera rotas que alguna vez contuvieron alimentos comestibles y ahora contenían basura o comía putrefacta y sentía la frialdad de la noche golpearle como una barrera fría y densa, logrando que sintiese su ropa pegajosa y molesta, por el calor que ahora generaba su cuerpo.

Corriendo por la oscura parte de atrás del local, para darse cuenta que estaban acorralados por que no había salida y mucho menos una posibilidad que no fuese cruzando un muro, trepando o....En aquel momento que sentía su corazón latir salvajemente, prácticamente estaba corriendo como alma que lleva el demonio, ágilmente y sin quedarse atrás, como demandaba a sus piernas, deseando que los dioses abriesen una salida de escape con urgencia. Casi resbalando y tropezando, al escuchar ese “Espera” gritado por el hombre y lo vio levantar la tapa de la alcantarilla, de la cual salió un horrible olor que la hizo sentir una acides líquida subir quemando de su ya revuelto estómago por la adrenalina, hacia su garganta, conteniendo una arcada. Y evitando con todas sus fuerzas, el regresar cualquier alimento que hubiese comido durante el día y sin pensarlo más, tomó una bocanada de aire y se metió para bajar por las escaleras.

Tratando de contener el mareo y las náuseas que amenazaron con hacerla vomitar de nuevo, se inclinó un poco al llegar a suelo seguro y apoyar sus manos sobre sus rodillas, intentando no respirar por la nariz y hacerlo por la boca para no verse abrumada por tales olores- Dioses que horrible... –afirmó sintiéndose claustrofóbica casi al instante, la oscuridad de las alcantarillas, era abrumadora, la humedad y el no ver bien donde estaba de pie, le comprimió el pecho y dejó de respirar-... ay no.... –emitió suavemente, cuando de momento ahora, con un tronar en su espalda, un grito de dolor agónico, dolor... dolor....mucho dolor en su ya dolorida espalda y el reconocible ardor de un raspón y el aturdimiento de un golpe en la frente, le hicieron estremecer. Por un momento toda capacidad de razonamiento se esfumó acompañada de ese olor metálico a sangre, y humedad. Sin embargo, las voces de los guardias y las ordenes que daban, la hicieron moverse... para ella era más lento de lo que quería, pero en realidad lo estaba haciendo rápido, entorpecida por la caída y el golpe- q....quita…quita...-instó para intentar recuperar control de su aturdido cuerpo.

Y entre respiraciones profundas, comenzó a incorporarse ignorando la punción en su espalda que seguramente iba a necesitar una buena terapia de contorción de nuevo. La sanadora se levantó y al hacerlo su vista se triplicó mostrando tres veces todo, cerró sus ojos y sacudió su cabeza y logró enfocar bien a su acompañante y agachándose lo sujetó- Agárrate de mí.... –lo jaló para que luchara por levantarse y habló- Tenemos que decidir hacia donde buscarán...seguramente se van a dividir…unos hacia allá...- miró hacia su izquierda-…y otros hacia acá...la ciudad es más compleja hacia acá…así que seguro encontraremos otra salida más próxima hacia allá... seguro buscarán en los agujeros o esquinas aquí debajo...porqué pensarán que vamos a usar las sombras como escondite...pero no. Vamos derecho a la salida más próxima en esa dirección, saltamos esa y salimos en la siguiente...vamos... –dijo mientras la sanadora, intentaba hacer acopio de todo lo que conocía para pensar coherentemente.

Tomando el mando de aquella situación si su acompañante no respondía, su lógica era: no hacer lo que los dragones pensaran que iban a hacer- nos saltaremos una salida por que ellos podrían pensar precisamente lo mismo... así que en vez de salir por allí...saldremos por otra, después de esa que nos debe arrojar lo suficientemente lejos para ocultarnos de mejor manera...por que quedarnos aquí, es peligroso... –dijo entonces ya habiendo empezado a caminar, esperando que su acompañante le comprendiera y le siguiera el paso hacia la próxima tapa que era identificada por aquellas escaleras que subían, sirviéndole de apoyo para que pudiera caminar, a sabiendas que ese sonido que había escuchado probablemente era de hueso roto. Instándole a que avanzara, mientras sujetando su mano observaba su camino por aquel borde por el cual se podía caminar en ese mundo claustrofóbico que representaban para ella las alcantarillas, Joder...y la oscuridad...  la sanadora sentía su corazón latir velozmente, sintiendo un nudo en su garganta acrecentarse, atado por aquella pesadez en su estómago y las náuseas que amenazaban con descomponerla.

Recordándose una y otra vez porque había decidido ayudarle, no es que se arrepintiera, sino porque estaba atemorizada. Era la primera vez que se metía en sendos problemas que podían tener una repercusión terrible en ella si por alguna razón fallaba en ponerse a salvo y no estaba dispuesta a que eso ocurriera, por lo que su mente clara, bajo presión comenzó a trabajar rápidamente, tenían por ventaja que había más salidas de alcantarillas, debían saltarse las más obvias porque seguro estarían esperando, el caminar más daría sus frutos cuando salieran fuera del alcance de la guardia que les perseguía. Y sumado a eso, la preocupación latente por aquel que se convertiría en su paciente una vez tuviese la oportunidad de atenderle, juraba que había escuchado un crujir y no había sido por ella, al momento que habían caído.




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Sadïr el Vie Jul 07, 2017 4:12 pm

FDR: Siento la tardanza wapa, que te tenía olvidadita T^T


- AU... ¡Argh! Joder... - Protesto mientras me intento poner de pie, ayudándome por el apoyo que ella me ofrece. Lo cierto es que me alegro de tenerla conmigo, porque de haber estado solo, seguramente mi carrera se hubiera terminado ahí mismo. - Lo... lo siento, pero no se me ocurrió una idea mejor... - Fue todo lo que pude decirle.

Ni se me ocurre protestar ante las sugerencias de la chica. Ni siquiera pienso en preguntar al respecto al ver que se conoce tan sorpresivamente bien las alcantarillas. Ni yo tengo un mapa mental tan claro de las mismas, la verdad. Pero  ahora mismo tengo otras cosas más importantes rondándome la cabeza. Así que me limito a asentir, mostrando mi conformidad. Desde luego el razonamiento de la mujer parece obedecer a la lógica, así que simplemente la sigo y espero (y rezo) por que los guardias no sean garrulos y que en su intento por encontrarnos se pongan a perder el tiempo en registrar cada rincón de las cloacas.

Debo admitir que a cada paso que doy me tengo que morder el carrillo o la lengua. De hecho, llego al extremo de coger un trozo de tela de los que envuelven mis brazales y ponérmelo en la boca para morderlo. La pierna herida me duele y me palpita, y desgraciadamente el frío húmedo de las aguas fecales acariciándonos los pies no ayuda. Los esfuerzos que hago para que no se me escape ni el más mínimo gemido de dolor me hace llorar lágrimas y cuasi sudar sangre.

Empiezo a escuchar voces a nuestras espaldas, algo lejanas, pero no me cabe duda de que tarde o temprano empezarán a aproximarse a nuestra posición. Y hablando en plata: tanto literal como metafóricamente, estamos demasiado hechos mierda.
En la oscuridad, se filtra algo de luz por los agujeros de uno de los enrejados que dan sobre nuestras cabezas. - Espera, espera... - Susurro, quitándome el trozo de tela de la boca. Puede que aún no estemos lo suficientemente lejos o que quizá ella tenga otra salida en mente. Pero al mirar por aquella pequeña apertura, reconozco a lo lejos la torre del Gran Templo. - Creo... quie sé dónde estamos. Si encontramos una salida por este barrio, podemos escondernos en una de mis casas francas... No está lejos. - Vale la pena intentarlo. Sobre todo porque no vamos sobrados de tiempo y, en nuestro estado, que nos den alcance es sólo cuestión de minutos. Clavo mis ojos violáceos en ella, esperando a que tome una decisión. Si escoge seguir adelante pienso seguirla. Los pasos de los guardias empiezan a dejar de ser ecos en la oscuridad.


Última edición por Sadïr el Vie Sep 01, 2017 12:00 pm, editado 1 vez





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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Kya el Vie Ago 04, 2017 9:28 am

PD: Ño te perdono (?????) bueno ya, si te perdono <3

Ella no conocía los alcantarillados, pero siendo tan astuta como era, la sanadora, mujer de mente clara, supo recordar donde estaban al ingresar allí y basándose en dirección y sentido común había planteado un esquema de la ciudad, lo suficientemente claro para ella para saber hacia dónde estaban yendo. Su sentido común hablaba por ella y su deseo de salir de ese aprieto sin que les atraparan y dentro de su moral, no estaba el solo salvarse así misma... no podía dejar al herido atrás y menos a última hora, por lo que... ya si tuviese que arrastrarlo al fin del mundo, lo haría, porque no pretendía ser capturada, torturada o encarcelada por obstrucción de la ley. Por lo que, pasando otra alcantarilla, contando los pasos de nuevo le ayuda a afirmar a cuantos pasos quedaba la siguiente. El olor, deseaba hacerla vomitar el desayuno, el almuerzo y aquella mísera manzana que había sido la cena “Oh dioses, que alguien la sacara de allí” pesó para sí misma mientras contenía un poco la respiración, forzándose a respirar por la boca y no por la nariz.

En lo que podía, trataba de ayudar a que su acompañante pudiese caminar, pero sabía que eso no mitigaba el dolor que seguramente lo estaba atravesando en ese momento. Tenía que revisar esa pierna antes de que pudiera acabar peor e irreparable. El sonido de los gritos y los avisos de los guardias se escuchaban lejanos, haciendo eco en las alcantarillas, la sanadora, planeaba salir en la siguiente alcantarilla, pero fue detenida por el hombre que le informó de la posibilidad de salir por ese barrio- ¿estás seguro?... –nada más necesitó un resoplido de dolor para que ella asintiera y le ayudara a subir a una plataforma de roca más alta justo donde estaba la escalera- Anda, tu primero...apura...-susurró la sanadora empujándole para que subiera por aquella escalera, mientras ella se aseguraba que nadie viniera. De ese modo, él, ya pudiera salir y esconderse y si los guardias los alcanzaban, ella podría correr libremente.

Por suerte los guardias no sabían por donde habían tomado y entretenidos con las otras salidas de los alcantarillados, se estaban tardando lo suficiente, cuando el hombre salió, ella trepó con agilidad saltándose un barrote de la escalera y subiendo, salió a la calle que por suerte estaba vacía, cerrando con ayuda de él la tapa y así sujetarlo cuando vio por el rabillo las siluetas de guardias a la lejanía, literalmente arrojándolo contra la pared, escondiéndose en las sombras, antes de que pudiesen verles-...¿estás listo?... –preguntó ella mientras le instaba a que se volviera a apoyar- ... ¿por dónde queda?... –estaba cansada, pero la adrenalina la mantenía en pie, su espalda adolorida, sufría la tensión de la persecución y sus muslos sentían arder. Sin embargo sostenía con firmeza su sentido común para ayudarlos a salir de la situación de gravedad y seguirle a la seguridad de una de las casas francas donde podrían esperar el amanecer y revisar las heridas de su acompañante y ella a lo mejor, podría quitarse “literalmente” la mierda de encima y vomitar la comida si era necesario.




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Sadïr el Vie Sep 01, 2017 12:28 pm

A pesar de mis quejidos de dolor, le ayudo a cerrar la tapa de la alcantarilla una vez nos encontramos arriba. Subir escaleras con un pie roto no fue precisamente fácil. Pero evidentemente prefiero que me duela ahora, que no lamentarlo entre rejas.
Me apoyo en la pared a la que ella me empuja, resoplando y agradeciendo que mis pulmones puedan por fin recibir aire limpio y fresco. Escucho las voces de los guardias peinando la zona, y observo sus siluetas al fondo de la calle. No nos han visto, de momento. Pero no tardarán en dar con la salida y seguirnos la pista.

- Sí, es por ahí. - Asiento cuando ella me pregunta, volviendo a apoyarme en ella para cojear y señalarle un callejón estrecho. Al pasar, tiramos sin querer una caja, y de ella sale un gato bufando, escopetado. El callejón se estrechaba, hasta el punto de que ya no pude seguir apoyado en ella y tuve que andar cojeando y sujetándome con la pared porque no entrábamos dos personas hombro con hombro. Antes de llegar a la salida de la estrechez, le hice un gesto a ella para que se pegar a la pared y guardara silencio.

Pasaron los segundos, y al poco se escucharon los pasos y el cacharreo de las armaduras. Un grupo de guardias pasó de largo. Dejé ir el aire de mis pulmones al verles alejarse, asomé la nariz tras la esquina, observando la calle en la que desembocaba nuestro callejón. No era precisamente una gran avenida, pero era bastante más ancha y transitable. Habían algunas casas con luces encendidas o con vecinos observando, curiosos y asustados, por las ventanas. Esperé a que los más cercanos dejaran de prestar atención a lo que estaba más allá de sus hogares, y entonces le hice un gesto a la chica para salir fuera y que volviera a ayudarme a andar.

Intento no emitir muchos quejidos y en disimular mi cojera. Espero que como mucho se nos confunda con una pareja borracha. Desde luego el olor es como para hacerlo... Ha dejado de llover, pero el suelo resbala, lo que no ayuda a mi torpe andar.
Por fin llegamos a otro callejón sin salida, que da a la espalda de un edificio sin ventanas, y a otro de aspecto abandonado. - Es aquí.

Al acercanos a una pared de madera, se puede detectar una portezuela cerrada con un candado oxidado. Lo abro sin usar llaves ni ganzúa, a saber cuándo ese candado había dejado de ser funcional... La puerta chirria un poco al abrirse, dando paso a un único pasillo con una escalera algo desvencijada. - Ten cuidado, algunos escalones están podridos... - Le aviso, haciéndola entrar primero. Miro y me aseguro de que nadie nos había visto, antes de entrar también y colocar el candado por dentro. - Sube, estás en tu casa.

El piso franco está en la planta superior. La escalera da a una sola habitación, bastante amplia y diáfana, y sorprendentemente limpia. Seguramente en el pasado fue algún tipo de tienda o comercio. No hay gran cosa dentro, tan sólo un banco casi al ras del suelo, tapizado con viejos cocines, una mesa de madera oscura con un juego de té de bronce osco sobre ella. En los huecos vacíos socavados en la pared, sólo se ve una shisha que "adquirí", para satisfacer mi vicio isaurí: fumar. En un rincón había algunas perolas de barro y una olla metálica, suspendida sobre una chimenea abierta que llevaba demasiado tiempo apagada.

Hay una cortina en la pared, que da a otra sala mucho más pequeña, lo que debió ser la trastienda en su día, donde un colchón viejo y algunas mantas ofrecen una cama caliente. Hay una pila de libros junto a la almohada, algunos en taloniense, otros en isaurí. Y un barreño grande, lleno de agua de lluvia, que se cuela a través de la gotera del techo.

Me dejo caer sobre el sofá, resoplando por poder por fin asentar el culo y dejar descansar el pie herido. Me quito por fin la capucha de la cabeza, revolviéndome el pelo semi-largo y castaño. - Gracias por tu aiuda. Siento causarte tantos problemas. Aunquie... También podrías haberme dejado a merced de las flechas de los guardias, y hubiera sido más fácil para ti.





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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Kya el Lun Sep 04, 2017 9:00 am

Siguieron el trayecto indicado por él, por aquel callejón de humedad densa y terrible olor a basura... ¿o eran ellos los que apestaban terriblemente? La sanadora caminó sosteniendo al hombre cuanto pudo, hasta que el camino se estrechó y con algo de maña lograron escabullirse por aquel pasaje, escuchando los maullidos de los gatos, conversaciones de personas y los pesados pasos de los soldados que los alertó casi de inmediato, llevando a que él le indicara que se quedaran inmóviles y silenciosos por un rato. Y continuando el camino hacia su destino, la chica se movió con absoluta cautela, cuidando sus pasos lo suficiente como para no hacer ruido ni llamar la atención. El cansancio de la sanadora era evidente para ella, aunque su agarre continuaba siendo firme y persistente, al menos lo suficiente para ayudar a su acompañante a caminar ese trayecto a otro callejón entre dos edificios, preguntándose a sí misma, cuando iban a poder tomar un respiro, que era necesario para proseguir.

Ingresando por aquel callejón, ella le siguió por esa portezuela que parecía a simple vista cerrada con un candado oxidado, pero que abrió bajo la presión del hombre, sosteniéndose con cautela, agachando su cabeza y contorsionando su cuerpo para evadir romper su ropa o golpearse con alguna cosa, más de lo que ya estaba....su advertencia la hace emitir un suave sonido de su garganta en atención a lo dicho, pisando donde ella conocía la madera podía ser más fuerte, sosteniéndose de la pared polvorienta, en medio de aquella acostumbrada oscuridad que ya no le molestaba a sus ojos en lo absoluto. “Sube, estás en tu casa” fue algo que a lo mejor la hubiese hecho reír, pero solo un pequeño sonido escapó de sus labios cuando subió a aquel piso amplio y extrañamente cómodo... algo que la hizo cambiar de humor casi de inmediato, notando la limpieza y la organización de todo- ... muy bien... no me lo esperaba... –finalmente murmuró viendo a los alrededores, mientras sus manos sostenían su bolsa cruzada y su cuerpo le avisaba que quería desplomarse.

La decoración sencilla que indicaba con propiedad que aquel hombre era realmente extranjero, no es que no lo hubiese notado antes con aquel confuso “taloniense” que hablaba entre mezclado con aquellas frases Isauríes que seguro se quedarían hasta el final de sus días con él. Quedándose de pie por un momento, sintió familiaridad con el estilo sencillo que quizá alimentaba sus recuerdos y la invitaban a perderse un poco en sus pensamientos. Hasta que pudo ver la silueta coja, del hombre que se echó en el sofá y finalmente se bajaba la capucha y revolvía su cabello, escuchando más de lo que tenía para decir y aunque la muchacha respiraba mejor en la seguridad de ese piso y el dolor en su espalda erizaba su piel al borde de querer quebrarle... sonrió- ...Esa no sería yo... y por gente así de egoísta, es que estamos como estamos... – contestó. No, ella no abandonaba gente que necesitaba ayuda por allí a su suerte, su vocación no se lo permitía, su moral y su juicio tampoco, su dedicación...mucho menos. Aunque debía admitir que cuando corría por las alcantarillas, a punto de desfallecer por el olor... se preguntó ¿Qué se sentiría, vivir una vida tranquila, solo vendiendo remedios...atendiendo enfermos desde casa y listo? ¿Su padre se lo había planteado alguna vez? Estaba segura que no.

La sanadora que esperaba haber podido acostarse a dormir, ahora atacada con el terrible dolor de espalda crónico que poseía, quería llorar, sentía que quería llorar y extenderse, luego de un baño de agua caliente. Pero sus sentidos le invitaron a fijarse en el pie roto del hombre y caminó hacia él para descolgarse la maleta cruzada y arrodillándose en el suelo, abrió su maleta para sacar lo necesario- ¿Tienes velas y trozos de madera delgados o pequeños?... –preguntó, esperando que él le diese indicaciones para buscar lo que tuviera y así volver con lo necesario y volver a la postura inicial y quitándose la chaqueta, comenzar a aflojarle la bota al hombre con mucho cuidado- …La bota, pudo ayudar a mantener el hueso en su lugar...pero necesitaré levantar el pantalón o cortarlo para saber qué tan serio es... –dijo esperando a que este le permitiese terminar de quitarle el calzado y así revisar el nivel de daño. Dependiendo de ello sabría qué hacer y cómo hacerlo y el diagnostico final para informarle de los cuidados que debía tener. Esa herida tenía prioridad, sobre su cansancio, sobre su agotamiento o dolor.




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Sadïr el Dom Nov 19, 2017 5:39 pm

- Jeh.. No quiedan muchas como tu en Talos, te lo aseguro. Pero si sólo fuera por eso... ¡Ngh! - El quejido debido al dolor me interrumpe. Lo noto latir lentamente y ascender por toda la pierna, hasta abrumar parcialmente mi juicio. Sacudo la cabeza, apretando los dientes, como si eso fuera a despejarme mejor las ideas.

Le dirijo una mirada crítica a la chica. En cierto modo, me siento un poco culpable. Por mi culpa la pobre ha terminado toda sucia y herida, y aún así, se preocupa por mi más que por ella misma. Sin duda es de lo que ya no hay, y muchos menos en Talos.
Su pregunta me saca de mis elucubraciones. Alzo la mano y señalo hacia la entrada de la habitación: - En el arcón deberías encontrar cosas, aunquie no se si estará todo lo quie necesitas... - Lo dudo, la verdad. No soy médico, y ésta es tan sólo una casa franca, un escondite de tantos, en el que guardaba básicamente lo esencial. Al referirse a la bota, simplemente asiento y digo: - Haz lo que tengas que hacer.

Y sí, me quita la bota, obviamente torciéndome el tobillo herido, y provocando un alarido de dolor contenido entre mis dientes. La chica lo hace lo más rápido y suavemente que puede, para evitarme sufrimiento. Pero la lesión pinta bastante seria.
Le presto uno de mis cuchillos para que raje la tela del pantalón y examine la herida. El tobillo está enrojecido e inflamado, y una parte presenta un moratón del tamaño de mi puño que se debate entre el morado oscuro y el verde. No pinta nada bien. El hormigueo es constante y el dolor no deja de palpitar. Seguramente ella también ha llegado a la misma conclusión que yo: me había fracturado el tobillo por varias partes.

- Alqurf... - mascullo entre dientes. Esto me va a pasar más factura de la que me imaginaba. Observo las expresiones faciales de la mujer, preguntándome si lo vería tan mal como yo. - No... no me has dicho tu nombre. - Caigo entonces.





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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Kya el Lun Nov 20, 2017 5:55 am

Claro que no es solo por eso... –dijo mientras- ...tenemos grandes problemas, de enormes lagartos con enormes egos... –musitó entonces tornando un poco más serio su semblante, para dirigir su mirada, automáticamente hacia donde el hombre indicaba, en la entrada de la habitación había un baúl de madera vieja, al que iría en cuanto liberara su extremidad de la prensa que significaban sus botas y los pantalones. Poniendo su mano izquierda en la parte baja de la pantorrilla, se ayudó para comenzar a girarla un poco en diagonal y de ese modo, sacar la bota en un solo movimiento continuo, esperando que fuera lo suficientemente suave para que no doliera demasiado, los quejidos del hombre, la preocuparon, sin embargo... su concentrado semblante, mostraban una apacible y muy controlada personalidad de parte de la sanadora que ahora, enfocaba sus energías en lo que realizaba.

Alcanzó un cojín antes de aceptar el cuchillo, usando el acolchonado soporte para apoyar el pie y con el cuchillo comenzar a cortar el cuero, usando su precisión para lograr que no ejerciera presión en la piel seguramente inflamada. Cortando hasta la mitad de la pantorrilla, de un lado que pudiese remendarse de nuevo, doblando el flojo borde del cuero de modo que no estorbara para dejar el cuchillo a un lado y usando sus fuerzas, levantarse e ir al arcón donde, apoyando una rodilla en el suelo, se inclinó para abrirlo con cuidado y comenzar a rebuscar. Como era de esperarse no había mucho, pero sus ojos azules pillaron unas tablillas y unos retazos de tela que a lo mejor había sido en su tiempo un saco, ahora probablemente vacío, exhalando un poco al ver unas 3 velas, una partida por la mitad, las dos de grueso y altura medianos y en perfectas condiciones.

Tomando aquella tela, las velas y las tablillas que seguramente pertenecieron a un marco de ventana ahora roto o reemplazado, caminó junto al chico de vuelta, dejando todo a un lado para asegurarse que tenía estas cosas a mano. La sanadora, tensó sus labios en la oscuridad, conteniendo la respiración ante la horrible punzada que atravesó su espalda, pero, aun así, se irguió por completo y caminó hacia aquellas vasijas de barro que podrían servirle muy bien para lo que deseaba hacer... sus ojos se posaron en la chimenea y por un momento deseó poder encenderla, sin embargo, sabía que esa noche, no era prudente llamar la atención de ningún otro modo más, por lo que empujando ese pensamiento de su agotada cabeza, paseó su vista por la estancia un poco más en completo silencio, recorriendo el espacio hasta dar con aquella cortina en la pared y con las vasijas en sus manos camina hasta allí, apreciando la cama y los libros antes de que finalmente, dejar a sus ojos posarse sobre aquel recipiente que parecía contener- ... Agua... –inmediatamente se dirigió allí y con uno de los recipientes de barro, recogió lo suficiente, para girarse y volver hacia la sala principal a donde estaba él.

Colocando todo en la mesa de madera, en un movimiento fluido, la sanadora se quitó su chaqueta de cuero y sin molestarse la arrojó al suelo, soltando su cabello para con sus manos, recogerlo bien y torcerlo y girarlo en forma de “dona” sobre su cabeza, atándolo lo mejor posible para que no estorbase en lo que iba a realizar- …lo primero... lo primero... –pronunció, sacando de su bolso dos piedras medianas y una hoja amarillenta de papiro sin nada escrito que ella portaba entre sus cosas, las piedras... una tenía forma casi plana y la otra parecía tener la forma de una “vasija”, pero servían al propósito que daría a comprender en ese momento, al levantarse y acercándose al espacio de la chimenea, donde rompió el papel en tiras y creando un montón. Lo colocó en el suelo, para usar las dos rocas y golpeándolas, insistentemente con una fuerza justa, crear chispas y encender el papel. Rápidamente con este, se levantó soplando lo innecesario en el suelo, apresurándose y así acercarse a encender dos velas, que trajeron la luz a la habitación de forma tenue y que revelaron de mejor forma las facciones de ambos. Ella dirigió su mirada azul al hombre y con un gesto sereno, se movió para volver con el herido pie y ahora sí... poder notar el horrible color amoratado que su tobillo tenía y la forma que mostraba el quiebre del pie- Una fractura cerrada... –dijo con suavidad.

Mientras con suavidad la sanadora, tomó su maleta y sacó todo lo que llevaba en ella, una caja mediana, un enrollado de cuero, vendas enrolladas, y unos frasquillos, tijeras, cucharillas rudimentarias, un mortero y el tazón de roca y la piedra aplana- ...es grave... pero puedo ayudarte... –dijo entonces confirmándole que, estaba en buenas manos. Ella inmediatamente organizó sus pensamientos en silencio. Necesitaba primero limpiar bien la piel desde la parte baja de la pantorrilla hasta el pie completo, necesitaba inmediatamente aliviar el dolor que podría sentir, así que necesitaba adormecer un poco su pierna... luego, buscar la posición correcta en la que su pie debía descansar, para entonces colocar el ungüento que ayudaría a sus huesos a recuperarse... si no se equivocaba y había aprendido bien, lo harían sin problemas y cierto tiempo de reposo. Inhalando profundamente, la sanadora, levantó su semblante y sonriendo un poco agregó- Kya, me llamo Kya... –dijo entonces, mientras se remangaba la camisa hasta los codos, dirigiendo sus ojos hacia la caja que había sacado- ... ¿Y el tuyo?...

Sus manos tomaron la “tela” que posiblemente era de un saco roto y rompiéndolo por la mitad, empapó una de las mitades en agua, comenzó a pasarla con cuidado sobre el pie del herido- …vas a necesitar quedarte quieto durante un tiempo... y cuando digo un tiempo... necesitarás esperarte al menos un mes y unas cuantas semanas para…pues, empezar a hacer vida “normal” ... –dijo explicándole con atenta preocupación por lo que ella había aprendido en Isaur, no podría ser posible más rápido. Sus manos trabajaban con suavidad, limpiando el pie herido, para entonces secarle con la otra mitad del “saco” roto. Y así movilizar su cuerpo para arrodillarse frente a la mesa y extendiendo sus manos a la caja, empezar el proceso de creación de los ungüentos que usaría, primero preparó el anestésico que ayudaría a que el dolor no fuese tan intenso, con cuidado y mucha agilidad, cortó hojitas, ramitas, las aplastó y creó una primera pasta de hojas de valeriana con Clavo pulverizado, lo cual debía aliviar el dolor agudo al ella restregar con suavidad este sobre la piel en torno al tobillo hinchado y lastimado, esperando a ver la expresión de su acompañante antes de proseguir.




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Sadïr el Miér Dic 06, 2017 12:10 pm

- Me temo quie eso... se puede aplicar tanto a humanos como a dragones... - En este momento la chica coloca sus manos sobre la bota, y yo me veo venir la parte más dolorosa de "la operación". Cierro los puños sobre los gastados cojines del asiento, alzo la cabeza mirando al techo, e inspiro hondo varias veces. Entonces ella gira parcialmente la bota y tira, sacándola de un sólo movimiento. El dolor me pega una punzada que se extiende como un rayo por mi espina dorsal y me hace soltar un alarido y casi rasgar la tapicería del asiento. - ¡AAAHG! ¡Nakah! - Mascullo en isaurí, para acto seguido resoplar como un caballo espoleado, tratando de que con cada espiración se fuera parte de dolor, al menos en mi mente.

Dejo caer la cabeza sobre el respaldo, cerrando los ojos un momento, tragando saliva a pesar de sentir la garganta terriblemente seca. Apenas sí puedo sentir la suave caricia del cuero en piel hinchada y hormigueante. La insensibilidad está congestionando mi pierna de rodilla para abajo. Soy levemente consciente de que la chica coloca un cojín entre mi pie y el suelo, y de que después camina de un lado a otro, revolviendo entre mis pocas pertenencias para encontrar lo que sea que le haga falta.

Cuando por fin abro los ojos, ella ya está junto a mi, prendiendo las mechas de las velas. A la luz de éstas, puedo distinguir con más claridad sus facciones suaves de ojos azules. Es más joven de lo que me había parecido en un principio, y sin duda atractiva. No obstante en ese momento no estoy para ponerme zalamero. Mientras ella trabaja, yo me quito por fin las protecciones de cuero de mis antebrazos, y me desato el peto protector, no sin cierto esfuerzo. Lo dejo todo a un lado, prácticamente con el mismo cuidado con el que ella tira su propia chaqueta.

- Me alegro - hago un amago de sonrisa ante sus palabras, sabiendo que trata de tranquilizarme, pero por desgracia no me dura demasiado. La trémula luz de las velas refleja el sudor en mi frente y un brillo levemente febril en mis ojos violáceos, debido al dolor constante. - Kya... Io soy Sadïr. - Un nombre por otro. Su siguiente comentario - Supongo quie ia te habrás fijado pero... Io no soy un tipo quie haga precisamente... una vida "normal"... - Tenso un poco las mandíbulas y aprieto los dientes cuando las manos de la mujer empiezan a moverse sobre la zona fracturada. Inspiro hondo otra vez, suelto el aire despacio. El olor fuerte del ungüento me inunda las fosas nasales casi de inmediato, y observo en silencio cómo la mujer se afana en extenderlo sobre la inflamación tratando de hacerme el menor daño posible. - Sabes muchio de esto. ¿Eres sanadora? - Quizá es una pregunta muy obvia. Pero sé distinguir muy bien los métodos médicos isauríes de los talonienses. Y los de esa mujer no eran precisamente del segundo tipo.





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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Kya el Vie Dic 08, 2017 9:31 am

El gusto es mío Sadir... –dijo la sanadora entonces, esbozando una sonrisa, mientras sus dedos, terminaban de untar la zona del pie, para entonces sujetar con su mano derecha el talón y con la zurda el empeine, esperando a que el entendiera que iba a intentar reacomodar los huesos- ... Lo sé, pero necesitas ser normal por un tiempo... o no sanará bien y puede dejar consecuencias a largo plazo que podría ser un impedimento para tu extraordinaria y muy nada común forma de vida... –dijo la sanadora, fijando sus ojos azules en los violáceos del Isaurí, al que habló en su lengua natal, con fluidez- …” No dolerá tanto, pero, aun así, lo sentirás un poco...” –los finos dedos de la sanadora, presionaron el tendón del talón y con su pulgar e índice, presionando para sentir como algo en el interior del talón se removía y haciendo presión con su izquierda, enderezó el pie de modo que estaba en la postura adecuada, sintiendo chasquear algo en el interior, pero que indudablemente había regresado a su lugar.

Los ojos de la sanadora se posaron en el rostro del Isaurí y murmuró en su lengua, fluidamente y con una facilidad casi natal- “... Por favor, tensa la rodilla y la pierna, no muevas el pie...voy a colocarle otro ungüento y lo vendaré para que sane propiamente... “–informó con suavidad, mientras tomaba uno de los ungüentos de consuelda, creado para precisamente tratar los huesos rotos y que motivaba a estos a sanar. Las manos de la chica tomaron agua y en un cuenco pequeño de metal vertió la hierba y agua, para sostenerlo con una pinza sobre la llama de la vela y así esperar a que se calentara, desprendiendo un aroma suave. En la espera, se dispuso a responder las palabras contrarias- “...si... desde muy joven me dedico a la sanación, mi padre me enseñó todo lo que sé... nací en Talos, mi madre y su familia es de aquí, pero la familia de mi padre es Isaurí...” –eso, explicaba las características no Isauríes de la muchacha, pero de alguna manera su cabello oscuro y aquella piel cremosa, demostraban alguna “esencia” de las tierras desérticas- “...crecí con mi padre, así que aprendí Isaurí desde muy pequeña y los métodos de sanación son en su mayoría de allí... como habrás notado ya” –sonrió al ver como ya hervía el agua con la hierba para echarlo en un cuenco de madera y machacar con fuerza la hierba y así crear una pasta que separó con una tela del líquido que vertió en un vaso y lo extendió al hombre- ...” bebe... te ayudará también...”

Para tomar la caliente pasta entre sus manos y con un cuidado único, regar sobre el tobillo, talón y empeine, hasta que estuviesen cubiertos, secando sus manos para tomar un rollo de venda seca y con una maestría cuidadosa comenzar a rodarlo sobre la piel, comenzando a crear una presión que le daba forma al pie y le incitaba a estar en una postura firme. Se supone que la hierba caliente, relajaría y ayudaría a que el primer ungüento hiciera mejor efecto y el dolor disminuyera como efecto propio de la mezcla de hierbas, con mucho cuidado, la muchacha, envolvió bien el pie de modo que sería fácil dejarlo inmóvil, anudó, rompiendo el último extremo en dos y ató con firmeza y suavidad. Tomando las maderas que había traído, tomó otras tiras de vendas, las colocó como soporte a nivel de sus tobillos, atando los maderos delgados y crear un cabestrillo y soporte mayor, hasta atar el ultimo y finalmente dar por terminado el proceso- ...” parece complicado, pero lo vale... el hueso necesita fortalecerse, y esto ayudará a que eso ocurra...” –explicó, tomando un paño para secar sus manos y usar un lado seco para acercarse y secar la frente del paciente.

“Lo siento...” –susurró- “...haría un mejor trabajo teniendo a mano todos mis demás implementos...” –agregó para secar un poco más y sonriéndole con cansancio, apartarse con cuidado y servir en el mismo vaso usado antes, agua y pasársela y que así se refrescara, mientras se sentaba a su lado y en un suave susurro, le preguntaba- “... ¿Cómo te sientes?”




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Sadïr el Sáb Ene 06, 2018 3:13 am



- Ia... pero el problema es... quie no conozco a muchia gente aquí... - Aprietolas mandíbulas y resoplo, aguantando el dolor mientras ella me colocaba el pie en la posición correcta, antes de entablillarlo. Los tendones afectados chascan y crujen, y yo me agarro a los cojines para evitar ponerme a dar botes en el sitio y controlar los espasmos, intentando facilitarle el trabajo.

Agradezco que me hable de su vida mientras trabaja, así me cuesta menos concentrame en otra cosa que no sea el dolor. Al principio me sorprende un poco escucharla hablar en perfecto isaurí. Pero a medida que va contándome, todo va cobrando sentido y encajando en mi cabeza.

- Así que... criada en Isaur. Ya veo... - comento, volviendo también a mi idioma natal y perdiendo por fin el maldito acento al hablar. Ella me extiende entonces un vaso con una especie de infusión de olor agrio que me hace arrugar la nariz antes de darle el primer sorbo. - ¡Puaggg! - Pongo cara rara y saco la lengua, pero no necesito que ella me insista en tomármelo. Me tapo la nariz y me lo bebo del tirón, intentando que no me toque la lengua. Pero sin mucho éxito: se me queda mal sabor de boca. ¿Por qué los malditos potingues medicinales siempre tienen que saber tan absolutamente mal?

A medida que Kya va extendiendo el extraño ungüento, poco a poco me voy relajando. El calor distiende mis músculos, y junto con el leve adormecimiento hormigueante de las hierbas, va calmando el dolor. Me relajo, apoyando la espalda de manera más relajada en los cojines. Lo peor ha pasado, o al menos eso pienso. Inspiro hondo en el silencio que se ha formado entre nosotros, y súbitamente digo:- Yo también crecí en Isaur. Adoraba esa ciudad, la verdad. Aún hoy sigo echando de menos su gente, sus calles, sus costumbres... Hasta su olor, y eso que no siempre era algo bueno... - pero sigue siendo mejor que el de Talos, al menos en mi opinión. Sobre todo echo de menos el olor cercano del cálido mar de Isaur. Talos tiene playa, si. Pero sus aguas son frías y están alejadas de la ciudad, mientras que en la capital del desierto el puerto es uno de sus sitios más concurridos y llenos de vida. Recuerdos, recuerdos...

Kya me saca de mis pensamientos mientras termina de entablillarme el pie y (sorpresivamente) se disculpa por no poder llevar a cabo un trabajo más refinado. ¡Como si tuviera que hacerlo! - Está bien, te has tomado demasiadas molestias por un ladrón que seguramente te haya metido en un buen problema. Y te lo agradezco. No sé cómo compensártelo... - Hago un esfuerzo por sonreír a la chica, intentando sonar tranquilizador. Me encojo de hombros ante su pregunta. - Estaré bien, no te preocupes. - Miento, como un bellaco. Sin poder andar, malamente iba a robar, malamente iba a conseguir comida o agua, malamente iba a sobrevivir, en definitiva. Y menos aún con la Guardia persiguiéndome y a los del Gremio queriendo mi cabeza en una bandeja. Estoy de mierda hasta el cuello.





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