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II - Hide in plain sight (Kya)

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II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Sadïr el Jue Mar 23 2017, 23:50

El oficial de la Guardia grita como un perro rabioso, despertando a la ciudad durmiente. Algún que otro vecino suelta alguna maldición suelta o tira un (inútil) cubazo de agua por la ventana ante el escándalo, en medio de una madrugada oscura, sin estrellas y lluviosa. En esta época es normal que llueva, me han dicho, pero debo admitir que no estoy acostumbrado al agua. En Isaur, de donde vengo, raramente llueve. Y los chaparrones duran poco. No como este incesante y cansino diluvio, que me pega la ropa empapada al cuerpo y me penetra con su humedad hasta el túetano.
No hacía frío, pero para mí, como si lo hiciera. Casi prefería la nieve...

Me sujeto con las manos precariamente a una azotea. Las tejas de arcilla chorrean agua y resbalan como el demonio. Hinco las uñas en ellas, pero sé que tarde o temprano mis músculos se agarrotarán y tendré que soltarme o dejarme caer. "Maldita sea", mascullo interiormente. Subir es mala idea, los tejados son peligrosos y cualquier paso en falso podría provocar una caída fatal. Caer me ponía en riesgo ante los soldados que recorrían las calles como lobos al acecho, esperando ver la más mínima sombra sospechosa escabulléndose para abalanzarse sobre ella. Armados con espadas y armaduras, debo añadir. Y los ladrones y las espadas no nos llevamos bien.

Dos de ellos pasan debajo de mi, uno armado con espada, el otro con una lanza. Rápidamente pienso en dejarme caer sobre ellos, sacar mi daga y clavársela a cada uno en el cuello, antes de que tengan tiempo siquiera de pensar en levantarse. Pero dos cadáveres llaman demasiado la atención, y no tengo tiempo para esconderlos. Rechino los dientes, mis guantes de cuero crujen bajo la presión de mis dedos cansados. No tengo más remedio: debo ir por el tejado.
Hago el intento de incorporarme sin hacer ruido, sobre las cabezas de los dos lelos que parlotean en voz baja, seguramente discutiendo sobre quién de los dos tendrá el honor de atravesarme primero. Pero entonces los Dioses me maldicen, una teja se sale del sitio bajo el peso de mi cuerpo, y cae directamente sobre el casco de uno de los guardias. - ¡¡...!! - No me da tiempo a gritar ni a maldecir mi mala suerte. Rápidamente recupero el equilibrio y alcanzo el tejado.
- ¡¡Ahí está!! ¡¡Por los tejados, está por los tejados!! ¡¡Daos prisa joder!!

Intento correr pero resbalo. Por suerte tengo el reflejo de sacar mi daga y clavarla entre las tejas para sujetarme y no caer rodando hasta el pavimento. La maldita lluvia me está costando la noche. Vuelvo a ponerme en pie ágilmente y piso con paso ágil pero lento. Escucho las pisadas de las armaduras, los gritos de esos perros. Rodean las calles, buscándome, mientras yo trato de saltar de un muro a otro sin partirme la crisma en el intento. De pronto alguien grita: - ¡¡ARQUEROS!!
Debe ser el oficial de nuevo, pues apenas logro recuperar el equilibro tras un arriesgado salto sobre un balcón enlosado y encharcado; cuando las flechas empezan a zumbar una detrás de otra a mi alrededor. Veo más de una rebotar contra la pared, y otra clavarse en la bolsa de cuero que llevo a la espalda. Me dejo caer y mi cuerpo se desliza sobre los charcos, aprovechando la baranda de piedra para protegerme de los proyectiles. - ¡Ya eres nuestro, ladrón! ¡No podrás esconderte eternamente!




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Kya el Vie Mar 24 2017, 05:24

Aquella noche no había terminado bien, que era una de esas noches que no había podido volver a casa antes del toque de queda y ahora tenía que dormir en una posada, últimamente se le estaba siendo recurrente aquel tipo de situaciones. No le gustaba quedarse en Talos, no le gustaba Talos en lo absoluto, sus calles llenas de guardias, sus amenazantes bestias con sed de sangre y presos que llevar al calabozo...vale. Todo un festín de locos en las calles y ella lejos de la tranquilidad de su cama. Luego de haber terminado de comer en la “taberna” inferior de ese lugar, no tan ostentoso, entre risas de amigos contando vulgares chistes, las risas de alguna prostituta que falsa reía con los chistes con tal de ganarse unas monedas esa noche. La sanadora subió pesadamente las escaleras con su maleta de sanación al hombro y su maleta cruzada de viaje donde guardaba sus efectos personales también. La muchacha, cuyos cabellos estaban empapados, mojaban la tela de la chaqueta de cuero que cubría su torso, luego de haber pagado por la estancia esa noche.

Cada paso se sentía pesado, sus hombros destrozados en nudos de tensión que devoraban su conciencia y solo la hacían desear llegar a la cama y dormir. Esta vez, hizo un esfuerzo y pagó por una habitación más “bonita” y limpia que las de barato alquiler. No era una mujer quisquillosa la mayoría del tiempo, pero la última vez que había pagado una de las más baratas, se había encontrado con cosas desagradables que no habían limpiado y para mejores efectos, había dormido en la silla de la estancia con sus pies apoyados en la mesa. Con ese recuerdo, se dirigió a la habitación que le habían indicado en uno de los pisos superiores, caminando por un pasillo prolongado evitando a uno que otro que pasaba. La música de la taberna se escuchaba alegre al fondo, amortiguada por la altura y las paredes. Ahora se escuchaban, o risas de los habitantes de la posada, ronquidos en una...gemidos en otra, una fuerte discusión y conforme avanzaba…murmullos y luego nada.

La gente, no solía apreciar el valor del silencio, la paz, de la sincronía con el descanso que la inconciencia solía regalar cuando uno se lo había bien ganado, ya fuese por un tortazo contra un muro, un golpe mal dado, el cansancio o aquellas maravillas de la naturaleza que manejaba tan bien: Las hierbas medicinales. Ella descansaría gracias al penúltimo, su día jamás había estado tan estresante y largo como aquel, sus pasos se detuvieron frente a una puerta y apoyó su frente contra la madera y cerrando sus ojos exhaló-...descansaré...al fin...-murmuró llevando su diestra a la cerradura y empujó descubriendo la bonita habitación, que para su sorpresa, se veía limpia, arreglada, con sus ventanales cerrados y una puerta que daba al exterior, posiblemente un balcón, una cama, una mesa, un tazón con agua para limpiarse y una silla. Un pequeño mueble que bien era para colocar alguna cosa durante la estancia. Aliviada, la ojiazul dejó la maleta y su morral cruzado sobre la mesa y quitándose la chaqueta de cuero, la colgó sobre el respaldar de la silla que allí había.

Sus pasos resonaron en la madera, a medida que caminaba para movilizar sus finos dedos y deshacer aquel jubón corsé que solía ponerse sobre la blusa blanca, desatándolos de a pocos para aflojarlo, justo en el momento en que escuchó barullo en las calles. Alguien, el sonido de corridas sobre tejas y techo, que le hicieron levantar la cabeza de golpe y mirando al techo trató de prestar atención, un fuerte estruendo y el sonido de tejas quebrándose en la calle la hicieron contener el aire-...ay no....-susurró bajo.


¡¡ARQUEROS!!

Ese grito la hizo girarse hacia las ventanas en seguida, llevando sus manos a tirar de los cordones apretando ese corsé de vuelta, casi a borde de asfixia- ....joder....-paseando sus ojos azules por donde los sonidos se hicieron más llamativos, estos llevaban hasta las puertas del balcón que estaba cerrado y claro en poco tiempo escuchó el silbido y estampado de madera quebrándose, cuando una punta de flecha atravesó la madera y luego un golpe de algo que se estrelló contra el balcón. Una figura se movía en el mismo, mientras las flechas o proyectiles continuaban silbando. Llevando una mano a su espalda, sus dedos empuñaron la daga que guardaba ahora allí y desenvainándola, la sostuvo firmemente dando un paso, luego otro...y otro, sobresaltándose ante el sonido de movimiento en el balcón.


“¡Ya eres nuestro, ladrón! ¡No podrás esconderte eternamente!”

Lo que le faltaba, podía tratarse de un criminal peligroso que acaba de asesinar a alguien y estaba precisamente en su balcón. Tragando saliva miró hacia la silla y sus cosas y consideró por amor al arte del escape, huir. Porque ella no estaba suficientemente armada como para protegerse de un loco y menos de líos con dragones, militares, inquisidores o.…lo que viniese encima. Pero la figura agazapada le hacía sentir cierta frustración de que ella misma no era lo suficientemente cruel para abandonarlo a su suerte. Ayudar o no ayudar... huir o no huir...como fuese, podía elegir: Desentenderse de aquella situación y probablemente alguien moriría esa noche, ayudar y ...quizá ganarse o morir en el fuego cruzado o un escalón más entre ese mundo que supuestamente estaba tratando de cambiar-...bueno.... –murmuró suavemente-…Hoy por ti, mañana por mí.... –y dicho eso sin soltar la daga la sanadora caminó hacia las puertas del balcón y destrabando contra la que estaba agazapada la figura, la abrió y sin dudarlo, agachándose, vio como una flecha en rebote se coló por la puerta y se fue a clavar al techo de la habitación.

La chica colocó la daga en su boca y mordió la hoja con fuerza antes de echar mano sobre la figura, sujetándolo firme por las ropas y le jaló al interior de la habitación, cerrando la puerta antes de escuchar el quebrar de cerámica y el grito de una mujer en una habitación próxima, seguramente espantada por la lluvia de flechas que lanzaron a diestra y siniestra con tal de atrapar a quien ahora estaba literalmente tirado en el suelo junto a ella que también se había caído. Retomando la daga agazapada habló la sanadora agobiada-...dime que no te han visto la cara.... –dijo entonces pensando en que si lo habían visto, tendrían que salir de allí antes de que los dragones consideraran requisar el edificio entero en la búsqueda del extraño.




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Sadïr el Jue Abr 13 2017, 01:34

La apertura de la puerta del balcón es señal de que, sin duda, los dioses me aman. Algo tira de mi hacia dentro, y yo apoyo un pie en el suelo para impuslarme y rodar al interior, esquivando la lluvia de flechas que van clavándose en la piedra y en las tablas de las paredes.
Al terminar de rodar por el suelo, me encuentro de cara con una mujer de ojos azules, pelo oscuro y un rostro bonito. No podría ser más oportuna en ese momento, ni tampoco más bienvenida, y mostré esa gratitud y esa euforia en mis ojos violáceos. - Gracias. No me han visto. - Hablo deprisa, jadeando y aprovechando para afianzar bien la máscara de tela sobre mi nariz, de forma que ella tampoco puede ver bien mi rostro.

Se escuchan más gritos en el exterior, y la gente de lo que parece ser una posada, empieza a revolucionarse, alarmada por la violenta actuación de los guardias. Seguramente no tardarán en irrumpir en el edificio.
Me levanto de un salto, y me quedo mirando a la chica antes de decirle: - Tienes dos opciones. O te quedas aquí y te arriesgas a que adivinen que me has ayudado. O vienes conmigo y corres como alma que lleva la Reina Madre. ¡Tú decides!

Sin esperar su respuesta, echo a correr hacia la puerta. Fuera, por los pasillos, los clientes y las prostitutas han cambiado gritos y gemidos por exclamaciones de ira, sorpresa y miedo. Me escabullo entre ellos sin dificultad, dirigiéndome hacia los pisos inferiores. En concreto, hacia las cocinas.




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Kya el Lun Abr 17 2017, 09:18

Agitada la muchacha se quedó allí, agachada hasta que escuchó la voz claramente extranjera de aquel hombre que ahora agradecía al menos por haberlo ayudado. Las flechas ya no se escuchaban surcar el viento y mucho menos quebrarse contra la roca, pero habían quedado clavadas en la madera interior del techo y de alguna forma, se imaginaba que los perseguidores estarían en ese momento muy inteligentemente rodeando los edificios para empezar un cateo en ellos y ella por supuesto...no había hecho nada más que abrir la puerta del balcón...ayudar a un...”ladrón” y estaba enfrentándose a una decisión que seguro la pondría con las manos al fuego, metida en aquella situación que no dejaba de tornarse irreal “Por los dioses elementales, por favor...” pensó, frunciendo el ceño cuando más gritos se escucharon fuera.

Irguiéndose al mismo tiempo que el hombre, ladeó su cabeza, mientras guardaba su daga a su espalda y extendía una mano para alcanzar su chaqueta y colocársela a la vez que escuchaba lo que le era dicho. ¿Quedarse a que los guardias “adivinen” que lo ha ayudado? No era tan masoquista... Siempre podía fingir miedo de no entender que había pasado y decir que un hombre había ingresado y.… no, ella no era estúpida y sabía que no se comerían ese cuento porque las puertas del balcón estaban bien reforzadas y no se abrían a no ser que desde dentro fuesen destrabadas, ¿volverse en una prófuga con el sujeto extraño que ahora corría fuera de la estancia y huir por su vida? Era más factible-...No puedo creer esto... –se quejó-... ¡HEY!! ¡ESPERA! –Gritó y colgándose su bolsa se aseguró de no dejar nada en la recamara.

Por suerte esa noche no había llevado a Tormenta con ella, un primo de Dánae estaba cambiándole las herraduras por unas nuevas, así que por el día el caballo había tenido vacaciones. Inhalando profundamente, consideró que llamaría demasiado la atención si salía corriendo como loca, por lo que, asomándose por el marco de la puerta, salió al no ver a nadie y tomó una escalera que le llevaría a la primera planta, bajando a paso rápido, pero en aparente calma y justo cuando iba pisando el último escalón, unos guardias ya ingresaban y preguntaban a una de las sirvientas por el gerente que necesitaban catear el edificio. Ella se detuvo en sus pasos y conteniendo el aire se giró para mirar un pasillo bajo las escaleras y cuando hubo entrado en la penumbra, apresuró su paso hasta correr un poco escuchando el sonido de los cuchillos cortando carne o vegetales, los gritos de los chefs que daban órdenes y ante los nuevos estruendos, pudo escuchar cómo se quejaban de alguien. Ella abrió la puerta entrando al calor de las cocinas y evitando a los cocineros y las cocineras, apresuró su paso cuando en medio del caos chocó violentamente contra alguien, era él. El ladrón- ¿A dónde vamos? ¿Qué...?

Y justo en ese momento fue que escucharon los pasos firmes de los guardias y en un mirar mutuo supieron que si no se iban de allí no iba a resultar nada bien y sin más corrieron hacia una de las puertas más al fondo, que los llevaba hacia el exterior finalmente, un oscuro callejón, mientras la muchacha comenzaba a correr tras quien había ayudado, agradeciendo que ella tuviese una destreza física buena ¿Desde cuándo su vida se había tornado así todo? Oh claro, desde que había empezado a abandonar su vida hogareña, esquivando unas cajas y cosas continuó corriendo para seguir a quien se volvería su salvador y más vale que lo fuera porque iba a golpearlo hasta la inconciencia si algo llegaba a pasarle. Para su mala suerte era un solo callejón que parecía no tener fin- ¿Qué demonios vamos a hacer? –Quiso preguntar por fin, aunque temía la respuesta.




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Sadïr el Dom Mayo 14 2017, 12:55

Mi paso por las cocinas no pasa muy inadvertida, más aún cuando mi principal interés es buscar una maldita salida, que no pasar inadvertido. Ya he perdido el factor sorpresa del anonimato, intentarlo a estas alturas me parece perder el tiempo. Un cocinero se pone a soltar improperios contra mi, y en el mismo momento en el que por fin diviso la puerta de atrás como iluminada por un halo de luz celestial coreado por ángeles; alguien se choca contra mi espalda.
Me giro ipso facto, llevándome mi mano a la daga del cinto. Pero entonces parpadeo y me encuentro con la cara de la chica que me ha salvado el pellejo en el balcón.

- ¡Anda, si eres tú!
- ¿A dónde vamos? ¿Qué...?
- ¡Ahí está! ¡A por él! - Escucho la voz del guardia entrando por la puerta de la cocina.

Agarro a la chica de la mano sin preguntar y mediar palabra, y tiro de ella para que me acompañe hasta la salida. Ya fuera, la suelta, y los dos volamos como almas que llevaba la Reina Madre hacia el final de un callejón estrecho y largo. Gritos de guardias persiguiéndonos desde atrás. Más gritos de otros que parecen aproximarse por delante. Ninguna salida a la vista... La chica pregunta desesperada, poniendo de manifiesto el pensamiento que a mi me asalta la cabeza: ¿Qué demonios vamos a hacer?

- ¡Espera! - Le digo, derrapando sobre el suelo mojado con las botas, salpicando hacia los lados en el momento. Señalo con la mano la entrada de una alcantarilla que chorrea el agua de la lluvia, tragándosela hacia un interior oscuro y vacío. Me aproximo sin pensármelo dos veces, en este momento es mi instinto quien me guía. Pongo cara de esfuerzo al intentar levantar la tapa metálica y pesada de hierro, y logro abrir el hueco hediondo y oscuro de las cloacas. - ¡Adentro, corre! - Me tiemblan los brazos mientras sostengo la tapa para que ella pase.

Justo al entrar ella, los guardias se aproximan y empiezan a cercarnos. Comienzan a llover de nuevo las flechas. La primera oleada viene hacia mi, y cierro los ojos, incapaz de cubrirme o esquivarla. Pero algo se libera dentro de mi, fruto de la adrenalina y el miedo, y sale hacia fuera como un latigazo que por instante somete mi cuerpo y amenaza con hacerme soltar la tapa de la alcantarilla. Una súbita ráfaga de viento desvía las flechas dirigidas hacia mí, rebotando éstas en diferentes puntos de paredes y suelo; y evita que las gotas de lluvia caigan sobre mi durante un par de segundos; para luego volver a empaparme.
Parpadeo, sorprendido, sin entender demasiado bien lo acaba de pasar. ¿Eso he sido yo?

No hay tiempo para repsuestas.

Aprovechando que están recargando, me agacho y me deslizo cual comadreja para colarme por el hueco antes de que la tapa me aplaste los dedos bajo el peso o de que las flechas vuelvan a volar. Por desgracia, eso siginifica que me dejo caer a plomo por el agujero, y caigo libremente hasta el fondo. Mi pie derecho aterriza y cruje como una astilla. Dejo ir un alarido de dolor: - ¡¡AAGH!!-mientras reboto de culo y caigo sobre mi inesperada compañera. - Mier...da... Lo sien... to... ¡agh...! - Me intento incorporar, pero todo resbala, no veo nada y siento que el pie se me empieza a dormir bajo un dolor hormigueante e intenso. Indudablemente, me he roto un hueso. Mierda, dos veces. Mierda. Tres. Me siento mareado e inestable, como si hubiera perdido toda la energía después de aquella explosión de aire.

Sobre nuestras cabezas, los pasos se reúnen, ladrando órdenes para abrir la alcantarilla y venir a buscarlos. Mierda otra vez, y van cuatro.




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Kya el Mar Jun 06 2017, 08:41

No podía creer que estuviese metida en esa situación, corriendo por su vida con un criminal, aún sin haber hecho absolutamente nada, bueno si... haber abierto las puertas del balcón para que no lo dejaran como alfiletero a flechazos. De momento a otro la sanadora era tirada de la mano y así es como una nueva carrera por sus vidas había empezado, esquivando las cajas de madera rotas que alguna vez contuvieron alimentos comestibles y ahora contenían basura o comía putrefacta y sentía la frialdad de la noche golpearle como una barrera fría y densa, logrando que sintiese su ropa pegajosa y molesta, por el calor que ahora generaba su cuerpo.

Corriendo por la oscura parte de atrás del local, para darse cuenta que estaban acorralados por que no había salida y mucho menos una posibilidad que no fuese cruzando un muro, trepando o....En aquel momento que sentía su corazón latir salvajemente, prácticamente estaba corriendo como alma que lleva el demonio, ágilmente y sin quedarse atrás, como demandaba a sus piernas, deseando que los dioses abriesen una salida de escape con urgencia. Casi resbalando y tropezando, al escuchar ese “Espera” gritado por el hombre y lo vio levantar la tapa de la alcantarilla, de la cual salió un horrible olor que la hizo sentir una acides líquida subir quemando de su ya revuelto estómago por la adrenalina, hacia su garganta, conteniendo una arcada. Y evitando con todas sus fuerzas, el regresar cualquier alimento que hubiese comido durante el día y sin pensarlo más, tomó una bocanada de aire y se metió para bajar por las escaleras.

Tratando de contener el mareo y las náuseas que amenazaron con hacerla vomitar de nuevo, se inclinó un poco al llegar a suelo seguro y apoyar sus manos sobre sus rodillas, intentando no respirar por la nariz y hacerlo por la boca para no verse abrumada por tales olores- Dioses que horrible... –afirmó sintiéndose claustrofóbica casi al instante, la oscuridad de las alcantarillas, era abrumadora, la humedad y el no ver bien donde estaba de pie, le comprimió el pecho y dejó de respirar-... ay no.... –emitió suavemente, cuando de momento ahora, con un tronar en su espalda, un grito de dolor agónico, dolor... dolor....mucho dolor en su ya dolorida espalda y el reconocible ardor de un raspón y el aturdimiento de un golpe en la frente, le hicieron estremecer. Por un momento toda capacidad de razonamiento se esfumó acompañada de ese olor metálico a sangre, y humedad. Sin embargo, las voces de los guardias y las ordenes que daban, la hicieron moverse... para ella era más lento de lo que quería, pero en realidad lo estaba haciendo rápido, entorpecida por la caída y el golpe- q....quita…quita...-instó para intentar recuperar control de su aturdido cuerpo.

Y entre respiraciones profundas, comenzó a incorporarse ignorando la punción en su espalda que seguramente iba a necesitar una buena terapia de contorción de nuevo. La sanadora se levantó y al hacerlo su vista se triplicó mostrando tres veces todo, cerró sus ojos y sacudió su cabeza y logró enfocar bien a su acompañante y agachándose lo sujetó- Agárrate de mí.... –lo jaló para que luchara por levantarse y habló- Tenemos que decidir hacia donde buscarán...seguramente se van a dividir…unos hacia allá...- miró hacia su izquierda-…y otros hacia acá...la ciudad es más compleja hacia acá…así que seguro encontraremos otra salida más próxima hacia allá... seguro buscarán en los agujeros o esquinas aquí debajo...porqué pensarán que vamos a usar las sombras como escondite...pero no. Vamos derecho a la salida más próxima en esa dirección, saltamos esa y salimos en la siguiente...vamos... –dijo mientras la sanadora, intentaba hacer acopio de todo lo que conocía para pensar coherentemente.

Tomando el mando de aquella situación si su acompañante no respondía, su lógica era: no hacer lo que los dragones pensaran que iban a hacer- nos saltaremos una salida por que ellos podrían pensar precisamente lo mismo... así que en vez de salir por allí...saldremos por otra, después de esa que nos debe arrojar lo suficientemente lejos para ocultarnos de mejor manera...por que quedarnos aquí, es peligroso... –dijo entonces ya habiendo empezado a caminar, esperando que su acompañante le comprendiera y le siguiera el paso hacia la próxima tapa que era identificada por aquellas escaleras que subían, sirviéndole de apoyo para que pudiera caminar, a sabiendas que ese sonido que había escuchado probablemente era de hueso roto. Instándole a que avanzara, mientras sujetando su mano observaba su camino por aquel borde por el cual se podía caminar en ese mundo claustrofóbico que representaban para ella las alcantarillas, Joder...y la oscuridad...  la sanadora sentía su corazón latir velozmente, sintiendo un nudo en su garganta acrecentarse, atado por aquella pesadez en su estómago y las náuseas que amenazaban con descomponerla.

Recordándose una y otra vez porque había decidido ayudarle, no es que se arrepintiera, sino porque estaba atemorizada. Era la primera vez que se metía en sendos problemas que podían tener una repercusión terrible en ella si por alguna razón fallaba en ponerse a salvo y no estaba dispuesta a que eso ocurriera, por lo que su mente clara, bajo presión comenzó a trabajar rápidamente, tenían por ventaja que había más salidas de alcantarillas, debían saltarse las más obvias porque seguro estarían esperando, el caminar más daría sus frutos cuando salieran fuera del alcance de la guardia que les perseguía. Y sumado a eso, la preocupación latente por aquel que se convertiría en su paciente una vez tuviese la oportunidad de atenderle, juraba que había escuchado un crujir y no había sido por ella, al momento que habían caído.




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Sadïr el Vie Jul 07 2017, 16:12

FDR: Siento la tardanza wapa, que te tenía olvidadita T^T


- AU... ¡Argh! Joder... - Protesto mientras me intento poner de pie, ayudándome por el apoyo que ella me ofrece. Lo cierto es que me alegro de tenerla conmigo, porque de haber estado solo, seguramente mi carrera se hubiera terminado ahí mismo. - Lo... lo siento, pero no se me ocurrió una idea mejor... - Fue todo lo que pude decirle.

Ni se me ocurre protestar ante las sugerencias de la chica. Ni siquiera pienso en preguntar al respecto al ver que se conoce tan sorpresivamente bien las alcantarillas. Ni yo tengo un mapa mental tan claro de las mismas, la verdad. Pero ahora mismo tengo otras cosas más importantes rondándome la cabeza. Así que me limito a asentir, mostrando mi conformidad. Desde luego el razonamiento de la mujer parece obedecer a la lógica, así que simplemente la sigo y espero (y rezo) por que los guardias no sean garrulos y que en su intento por encontrarnos se pongan a perder el tiempo en registrar cada rincón de las cloacas.

Debo admitir que a cada paso que doy me tengo que morder el carrillo o la lengua. De hecho, llego al extremo de coger un trozo de tela de los que envuelven mis brazales y ponérmelo en la boca para morderlo. La pierna herida me duele y me palpita, y desgraciadamente el frío húmedo de las aguas fecales acariciándonos los pies no ayuda. Los esfuerzos que hago para que no se me escape ni el más mínimo gemido de dolor me hace llorar lágrimas y cuasi sudar sangre.

Empiezo a escuchar voces a nuestras espaldas, algo lejanas, pero no me cabe duda de que tarde o temprano empezarán a aproximarse a nuestra posición. Y hablando en plata: tanto literal como metafóricamente, estamos demasiado hechos mierda.
En la oscuridad, se filtra algo de luz por los agujeros de uno de los enrejados que dan sobre nuestras cabezas. - Espera, espera... - Susurro, quitándome el trozo de tela de la boca. Puede que aún no estemos lo suficientemente lejos o que quizá ella tenga otra salida en mente. Pero al mirar por aquella pequeña apertura, reconozco a lo lejos la torre del Gran Templo. - Creo... que sé dónde estamos. Si encontramos una salida por este barrio, podemos escondernos en una de mis casas francas... No está lejos. - Vale la pena intentarlo. Sobre todo porque no vamos sobrados de tiempo y, en nuestro estado, que nos den alcance es sólo cuestión de minutos. Clavo mis ojos violáceos en ella, esperando a que tome una decisión. Si escoge seguir adelante pienso seguirla. Los pasos de los guardias empiezan a dejar de ser ecos en la oscuridad.




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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

Mensaje por Kya el Vie Ago 04 2017, 09:28

PD: Ño te perdono (?????) bueno ya, si te perdono <3

Ella no conocía los alcantarillados, pero siendo tan astuta como era, la sanadora, mujer de mente clara, supo recordar donde estaban al ingresar allí y basándose en dirección y sentido común había planteado un esquema de la ciudad, lo suficientemente claro para ella para saber hacia dónde estaban yendo. Su sentido común hablaba por ella y su deseo de salir de ese aprieto sin que les atraparan y dentro de su moral, no estaba el solo salvarse así misma... no podía dejar al herido atrás y menos a última hora, por lo que... ya si tuviese que arrastrarlo al fin del mundo, lo haría, porque no pretendía ser capturada, torturada o encarcelada por obstrucción de la ley. Por lo que, pasando otra alcantarilla, contando los pasos de nuevo le ayuda a afirmar a cuantos pasos quedaba la siguiente. El olor, deseaba hacerla vomitar el desayuno, el almuerzo y aquella mísera manzana que había sido la cena “Oh dioses, que alguien la sacara de allí” pesó para sí misma mientras contenía un poco la respiración, forzándose a respirar por la boca y no por la nariz.

En lo que podía, trataba de ayudar a que su acompañante pudiese caminar, pero sabía que eso no mitigaba el dolor que seguramente lo estaba atravesando en ese momento. Tenía que revisar esa pierna antes de que pudiera acabar peor e irreparable. El sonido de los gritos y los avisos de los guardias se escuchaban lejanos, haciendo eco en las alcantarillas, la sanadora, planeaba salir en la siguiente alcantarilla, pero fue detenida por el hombre que le informó de la posibilidad de salir por ese barrio- ¿estás seguro?... –nada más necesitó un resoplido de dolor para que ella asintiera y le ayudara a subir a una plataforma de roca más alta justo donde estaba la escalera- Anda, tu primero...apura...-susurró la sanadora empujándole para que subiera por aquella escalera, mientras ella se aseguraba que nadie viniera. De ese modo, él, ya pudiera salir y esconderse y si los guardias los alcanzaban, ella podría correr libremente.

Por suerte los guardias no sabían por donde habían tomado y entretenidos con las otras salidas de los alcantarillados, se estaban tardando lo suficiente, cuando el hombre salió, ella trepó con agilidad saltándose un barrote de la escalera y subiendo, salió a la calle que por suerte estaba vacía, cerrando con ayuda de él la tapa y así sujetarlo cuando vio por el rabillo las siluetas de guardias a la lejanía, literalmente arrojándolo contra la pared, escondiéndose en las sombras, antes de que pudiesen verles-...¿estás listo?... –preguntó ella mientras le instaba a que se volviera a apoyar- ... ¿por dónde queda?... –estaba cansada, pero la adrenalina la mantenía en pie, su espalda adolorida, sufría la tensión de la persecución y sus muslos sentían arder. Sin embargo sostenía con firmeza su sentido común para ayudarlos a salir de la situación de gravedad y seguirle a la seguridad de una de las casas francas donde podrían esperar el amanecer y revisar las heridas de su acompañante y ella a lo mejor, podría quitarse “literalmente” la mierda de encima y vomitar la comida si era necesario.




"Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos."
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:




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Kya
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Re: II - Hide in plain sight (Kya)

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