Novedades

- (15/12) Ya están disponibles novedades de Diciembre, ¡no te las pierdas!

- (15/12) Ya podéis pedir los dracs del mes de Diciembre.

- (15/12) En el pregón, nueva entrevista a Cyrenia.

- (15/12) ¿Quieres conocer las leyes? Pásate por aquí.

- (15/12) ¡La llegada del anexo del Gremio ya está aquí! ¡Conócelos!

- (15/12) ¿Quieres conocer nuestro índice? Pásate por aquí.

Últimos temas
Staff
Letyko
Admin
MP
Thareon
Admin
MP
Nyssa
Mod
MP
Aldrik
Mod
MP
Selene
Mod
MP
Síguenos

Afiliaciones V.I.P
Foros Hermanos

05/06

Directorios y Recursos

09/14

Afiliados Élite
Expectro PatronumRandom High SchoolElentarirpgLoving PetsFINAL FANTASY: ZeroTime Of Heroes
59/60

Afiliados Normales


You raise me up -Oneshot Postparto - Trystan

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

You raise me up -Oneshot Postparto - Trystan

Mensaje por Moira el Lun Mar 13 2017, 18:30

Dolor. Desesperación. Miedo. Sentimientos con los que había estado familiarizada desde pequeña. Pero nunca antes los había sentido como en las largas horas que duró el parto. Y la mayoría de su pánico se centraba en que no quería hacer sufrir a Trystan con otra pérdida. No podía condenarlo de nuevo a que los cercanos a él se marchasen, como había sabido por aquella segunda conversación que habían tenido ya de adultos en los túneles. No podía permitir que viese a otro hijo suyo perecer. Tampoco podía abandonarlo ella, de ninguna forma. Por ello, por agotada que estuviese, se esforzó hasta sus propios límites en dar a luz y que ambos sobreviviesen. Madre y bebé. Para continuar siendo luz en la vida del desafiado.

Ni que decir tenía que necesitó su mano aferrándose a la de aquel hombre que amaba más de lo que podía exponer con palabras. Pero comprendía que no pudiese estar allí, viéndola sufrir, gritar de dolor, al borde de sus fuerzas. Sabía lo que suponía para el autocontrol del pelirrojo, quien tanto la quería. El desafío no le pondría las cosas fáciles al verla padecer la agonía de las horas del parto. Era más prudente que esperase fuera, por mucho que Moira hubiese preferido tenerlo a su lado.

En su lugar, había tenido a aquella mujer que consideraba su hermana. Una mano nada despreciable que quiso asir con desesperación. Le llegó a suplicar que no la dejase desfallecer ni irse. Con el claro ruego en sus irises tomados por el dolor y las lágrimas. Ni siquiera se dio cuenta que aquel botecito con la nota de hacía tantos años asomaba por el escote del sencillo vestido que llevaba. Una nota que durante años Megerah había guardado y que le había regalado estando enferma. La morena continuaba portándola, con aquella cadena alrededor de su cuello. Un detalle testigo de años de amistad. Y sumada a aquella extrema preocupación por el otro resistente estaba el miedo de hacer daño también a Megerah. Aún cuando la rubia era feliz con su propia familia formada.

Afortunadamente, su pánico fue acallado por el lloro de un bebé. Uno que la hizo emocionarse y llorar de alegría y alivio. Rápidamente, la morena alargó sus brazos para recibir a aquella pequeña criatura en sus brazos, envuelta en una manta. La miró embobada y feliz, con una sonrisa capaz de iluminar la más oscura de las noches. Sólo cuando finalmente estuvieron solas, Moira rozó con sus labios aquella cabeza de su pequeña. La sostuvo con cuidado entre sus brazos, incapaz de tenerla alejada de sí. Aquella nueva vida era algo con lo que ni se había atrevido a soñar antes de saber que estaba en estado. Ni siquiera nunca antes había osado a desear enamorarse y compartir todo con alguien tan especial como lo era Trystan para ella. Aún cuando él de niño la había hecho echarlo de menos desde el mismo momento en que se separaron. Cuántas cosas habían cambiado en aquellos dos últimos años.

Ahora, la esclavitud era sólo un mero y oscuro recuerdo en el pasado. Uno al que no quería regresar. En aquel cruel y sombrío mundo, las dos luces que más brillaban para ella eran aquella niña y el desafiado a quien amaba. Su hija a la cual miraba y mimaba adorándola desde el primer momento. Y aquel hombre por el que haría cualquier cosa, quien esperaba que entrase a conocer al fruto de su amor y su pasión. Porque con él era con quien primero quería compartir aquella dicha, en una nueva burbuja creada por ambos para acoger a la recién nacida.

Mas mientras esperaba a compartir aquella dicha con él, acarició con el dorso de su dedo índice una de las suaves mejillas de su hija, con la delicadeza y el inmenso cariño de quien no quiere hacerle daño. Los claros irises de la cazadora brillaron en pura emoción y amor por aquella pequeña que se había hecho un hueco rápidamente en su corazón. Nacida libre, como su padre. Deseó que la esclavitud nunca la alcanzase, que nunca tuviese que sufrir aquel mundo que a la resistente no le había sido desconocido desde su más tierna infancia. Uno que esperaba que terminase con aquella revolución en proceso. ¿Disfrutaría su hija de la igualdad en aquella sociedad que tanto había anhelado? Difícil podía saberlo con curiosidad, pero quiso ese sueño para ella. Y que pasase lo que pasase, nunca se rindiese. Como no lo habían hecho ni Trystan ni ella.

Rozó con su nariz aquella diminuta, con una ternura que pocos habían visto en ella. Sus labios se estiraron en una suave y hermosa sonrisa, mientras su voz susurrante empezaba a dedicarle una canción-. Let me show you one last time. Let me show you one last sign. You can find it. I can say that I can change the world, but if you let me I can make another world for us. Let me suffer all for you. Make this vision all brand new. We can fight them. I can say that I can win it all. Come with me and I will make my worst untold. Let me do this -las notas musicales acariciaban sus cuerdas vocales y fluía por sus labios con una belleza incomparable, como pocas veces había hecho. La morena seguía siendo selectiva, incluso para mostrar aquella cualidad, con una melodía que sólo podía cantar a aquella pequeña y al pelirrojo que lo eran todo para ella-. I will fight them. I can say that I can change the world, but if you let me I can change the world for us. Come with me and… make this vision all brand new. I am here (if you want this) to rejoice (if you want this), to revenge, to resolve, to be longed for. I am here-susurró al final, apoyando de nuevo sus labios suavemente contra la piel del bebé. Estaba ahí, para ella, para Trystan. Su corazón les pertenecía y haría cualquier cosa por ellos. Nada era imposible por el amor que les profesaba. Y lucharía hasta su último aliento, sin rendirse, sin sucumbir, sin darse por vencida. Porque en aquel oscuro mundo, ellos eran la luz de su vida.


Elevó la clara y emocionada mirada al sentir una presencia en la entrada del hueco que compartía con Trystan. Allí estaba él, con los orbes de intenso azul brillando con la misma emoción. O quizá incluso más. Aquella era una nueva oportunidad para él de ser padre. El corazón de la morena palpitó con rapidez y se hinchó en su propio pecho-. Es una niña... -susurró, con su voz tomada por tantos sentimientos acumulados. Una niña. Elianne. El nombre que la cazadora había escogido en el caso de que el género fuese femenino en honor a la madre de aquel hombre que adoraba con toda su alma. No podía devolverle a su progenitora, pero quizá podía darle esa segunda oportunidad de tener algo de ella. Sobre todo si se acercaba y podía comprobar que la pequeña tenía una pelusilla pelirroja en la cabeza. Heredado de su padre. Sus irises, en cambio, daban la sensación de ser cambiantes como los de su madre-. ¿Quieres cogerla en brazos? -susurró la pregunta, animándolo a acercarse.

Quizá fue su voz, quizá la invitación o puede que la perspectiva de dar la bienvenida a su hija. Pero vio a Trystan aproximarse y sus carnosos labios se curvaron con cariño. Cuando estuvo suficientemente cerca, le pasó a su hija, con suavidad y sumo cuidado. La imagen posterior de ambos llenó de ternura y amor su corazón, más que antes si era posible. Sus irises quedaron velados por una película acuosa, emocionada. Era lo más hermoso que pudiera haber contemplado en su vida. Una de sus manos viajó a posarse a la altura de su propio corazón, en un gesto que él conocía tan bien. Y cuando Elianne abrió sus ojos y alargó un brazo para tocar con la punta de los dedos una de las mejillas masculinas, se le cayeron las lágrimas de pura emoción y felicidad, mientras una sonrisa embobada se dibujaba en sus labios. No hacía falta que le preguntase a Trystan si era feliz. Veía en su rostro la respuesta, embargándola de una cálida sensación.

Él parecía no poder apartar la mirada de la niña mientras la tenía en sus brazos y repasaba con las yemas de sus dedos el pequeño rostro como si de un frágil pétalo de rosa se tratase. La morena no supo cuánto tiempo pasó contemplándolos, en aquella burbuja que hubiese deseando congelar para siempre. Finalmente, sintió el peso extra de Trystan en el lecho, cuando se sentó junto a ella. La cercanía hizo que la cazadora elevase su mano para acariciar uno de los brazos del explorador. Ambas miradas conectaron, en un silencio compartido que decía más que las palabras. Moira conocía los miedos de Trystan y él los de la mujer. Y, en ese momento, los temores parecían haberse disipado. Quiso decirle que esta vez no perdería a su hija. Quiso decirle que haría todo lo posible para permanecer a su lado, venciendo hasta a la misma muerte. ¿Sería posible? Pero cualquier intento de hablar fue frustrado al contacto de los labios masculinos, en un beso suave y lleno de cariño y ternura que correspondió con un suspiro.

El mundo podía esperar durante unas horas. Mientras ellos permanecían en aquella burbuja, ajenos a la revolución, ajenos a las responsabilidades, ajenos a la crueldad de aquella sociedad que había llegado a alcanzarlos. Simplemente disfrutando de nacimiento de su pequeña, de una felicidad compartida, de un amor profesado que ahora incluía a Elianne. Porque aquella niña era un motivo más para que no se rindiesen, para que Trystan continuase luchando por la libertad y recuperar su corazón. Para que Moira siguiese siendo su apoyo incondicional. Y quizá tener más tiempo de disfrutar de su hija. Porque la morena haría todo lo posible para que la historia no volviese a repetirse y que él continuase teniendo aquel bebé entre sus brazos. Y mientras él se ocupase de sus obligaciones para con la resistencia, en esa lucha por mantener el autocontrol, la cazadora se encargaría de cubrir el tiempo que no pudiese estar con ellas. Para que el desafiado no se perdiese ni un sólo minuto de aquella familia que ambos habían formado ni de su pequeña.





Whatever it takes for you. I will make another world for us, Elianne. My daughter, my heart:
avatar
Moira
Human

Ocupación : Esclava
Mensajes : 1373

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.