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Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

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Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Ilianna el Jue Feb 23 2017, 20:05

Ilianna les había mentido. A las dos. A su hermana y a Kassyena. Se había comprometido a no interponerse y no tomarse la justicia por su mano. Pero no era cierto. Había aparentado que estaba conforme con ello y las dos personas más importantes de su vida le habían creído sin recelo. Aquello lo agradecía a la par que también le extrañaba puesto que las tres se conocían lo suficientemente bien como para que dudaran de ella.
Pero no lo hicieron.
E Ilianna tenía la información suficiente como para encontrar al culpable de todo el sufrimiento causado a su amada.
Eskol.

Le conocía. O al menos, le conocía lo suficiente como para saber que no quería llegar a conocerlo en mayor profundidad. Sabía que en los páramos la vida no era fácil y que había gente cruel. Pero aquel dragón iba más allá. Él disfrutaba con lo que hacía, disfrutaba con el sufrimiento y el dolor ajenos. Con él no había nunca peleas justas. Así que Ilianna pensó que ella tampoco debía ser justa con él.
Con un poco de trabajo de investigación de campo no le resultó muy difícil lograr dar con la enorme mansión del dragón. Tenía su fama por Talos y la historia de su esclava dragona de que cómo le había salvado del exilio, para sorpresa de Ilianna, había recorrido los rincones más escondidos de la ciudad.

Se había ataviado con sus ropajes más cómodos, sus espadas en la espalda y su capa naranja aterciopelada rodeando sus hombros y dispuesta cual capucha sobre su cabeza. De esa manera mantenía escondido tanto el rostro como las armas que portaba.
Talos era un lugar peligroso para un nómada de los páramos, pero más peligroso era si encima iba armada.

Una vez llegó a los muros de la residencia del inquisidor paró ante ellos, encontrando un lugar apartado y escondido al amparo de los muros de la mansión contigua. Como una especie de callejón. Los muros no es que fueran nada del otro mundo, no eran muy altos e Ilianna ya había escalado numerosas veces hasta la ventana de Kassyena tiempo atrás. No iba a ser diferente aquella vez.
No había enredaderas, pero el muro no era la cosa más homogénea en lo que a construcción se refería. Así que podía usar las piedras salientes para poder asegurarse que su escalada no iba a ser tan peligrosa como cualquiera podría esperar.
Así pues, no dudó en subir por las piedras y cuando llegó a lo alto, de un salto cayó al suelo y desenvainó sus espadas.
Ahora estaba en el núcleo del territorio enemigo. Estaba expuesta a cualquier amenaza y no conocía en absoluto aquella casa, así que debía andarse con cuidado.

Sigilosamente comenzó a atravesar el jardín y se acercó a los muros de la propia casa, pegando su espalda a ellos y rodeando paso a paso el edificio, afinando el oído cada vez que pasaba bajo una ventana para encontrar alguna pista que le dijera dónde estaba el dragón.

Perdió la paciencia rápidamente, pues no escuchó ruido alguno que proviniera de ninguna de las ventanas y cuando se aseguró de llegar a una que estaba abierta, escaló hasta ella y se introdujo en la casa.
Era una especie de salón lleno de muebles de madera con adornos extremadamente exagerados. Había estanterías repletas de libros y una chimenea que seguramente habría servido a los dragones de mucho durante la época de aquel frío invierno nevado que habían vivido. Todo estaba decorado de dorado y rojo. Desde luego, el dinero no era algo que faltara en la familia de Eskol.

Reinaba un silencio sepulcral.




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Re: Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Kassyena el Vie Feb 24 2017, 18:35

Kass llevaba días más callada y servicial, adrede, para no llamar a la ira de su hermano y que volviera a torturarla en agónicos días que, como era obvio, la dejaban hecha polvo. Pero claro, ya era un cambio de actitud que Eskol no pasó por alto. Y por muy solícita que llegara a ser, el dragón siempre encontraba cualquier excusa para desestresarse con ella.

La rubia, queriendo escapar primero de su afán por castigarla, antes que de su casa, se vio tremendamente limitada al comprobar que Eskol la torturaba por fijación, hiciera lo que hiciese. Tampoco le llegaba a sorprender, después de tener claro que su hermano pensaba que la había salvado del exilio. Un exilio que habría compartido con la mujer de la que no había sabido nada durante un angustioso y largo año… hasta hacía apenas unos pocos días.

Su reencuentro con Ilianna había sido balsámico aunque llevara consigo ese regusto amargo posterior, cuando volvieron a separarse. La dragona había recuperado las ganas, las esperanzas y hasta el alivio por saberla viva. No obstante, una irracional preocupación había vuelto a ella, recordando el carácter y la determinación que la humana ya mostró en Edén. La posibilidad de que la exiliada hiciera alguna tontería se le pasó por la cabeza después del encuentro, en el que Ilia se mostró fría y racional con respecto al plan de rescatar a Kassyena. Demasiado fría e irracional, quizás. Sin embargo, a Kass le pudo más la emoción de poder contemplar otro momento juntas que el mismo hecho de que Ilia estuviese trepando por los mismos muros de la casa de Eskol… como efectivamente, la muchacha estaría haciendo aquella noche.

Fue Kassyena quien abrió la ventana casi una hora antes de que Ilianna la cruzara. De hecho, fue pura casualidad que la dragona decidiera medio esconderse aquel atardecer en el mismo sitio por el que la humana accedió a la casa. No obstante, era imposible que Ilia se diera cuenta de la presencia de la rubia allí. Escondida y encogida en la más oscura de las sombras, había huído a ese espacio que le brindaba cierta paz, en lo que Eskol y su pérfida mujer hacían vida de pareja. Casi los únicos momentos en los que la dragona podía decir que estaba tranquila, pues su hermano se olvidaba de ella. Ójala esos momentos fueran eternos para que Kass pudiera plantearse el mero hecho de escaparse de allí, sin mirar atrás, con la tranquilizadora sensación de que su hermano no la perseguiría y podría, por fin, vivir en paz con las dos personas más importantes de su vida.

Una de las cuales, la más importante entre ellas, irrumpió en la estancia con un sigilo envidiable. El filo de ambas espadas que portaba, se le hizo amenazador. Kassie no fue capaz de reconocerla en un principio, en lo que se incorporaba lentamente. Frunció el ceño, con un dilema considerable. Si había entrado a robar, no sería ella quien detuviera a la intrusa. Pero por otro lado, conociendo a su hermano, casi que tenía la tentación de mirar por esa alma perdida que había osado a cruzar los límites de la casa de la peor víctima que pudiese encontrar. Desde su rincón, habló, con intención de avisar a aquella inconsciente que podía acabar muy mal:- Está claro que no te has pensado mucho a quién est-... -la muchacha se giró, buscando el origen de su voz, y Kass perdió toda capacidad de habla, al reconocer esa mirada verdosa que se entrecerraba con la intención de poder ver mejor entre las sombras. No como Kassyena, que podía verla a la perfección-. Ilia… -su voz sonó quebrada, temblorosa de la sorpresa. ¿Qué estaba haciendo allí? ¿No había dicho que confiaba en ella? ¿Que la dejaría hacer sin seguir ninguno de sus impulsos? Estaba claro que no lo había dicho todo. Kass atinó a romper ese lazo mental que la unía a los suyos, acortando distancias rápidamente, empujando a Ilianna con suavidad hasta la pared más cercana. Su cuerpo vibró al reconocer esa esencia característica de la persona que significaba tanto para ella, alegrándose y asustándose a partes iguales de tenerla tan cerca-. Tienes que irte. -sus intensos azules, con ese brillo antinatural propio que se veía en plena oscuridad, se desviaron al pasillo, antes de volver a las glaucas pupilas de la humana. Su voz sonó tranquila aunque un atisbo de súplica se dejó ver en ese murmullo-. No deberías estar aquí… -negó suavemente con la cabeza. Su ceño se mantuvo ligeramente fruncido. No estaba molesta o enfadada con la exiliada. No podía enfadarse, pues volvía a verla, a pesar del tremendo riesgo que ambas corrían a ser vistas.

Sin embargo era obvio, que tan sólo una de las dos era consciente del peligro.





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Re: Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Ilianna el Vie Mar 03 2017, 16:40

Desde la más absoluta oscuridad una voz familiar se alzó.

Era Kassyena que había confundido la presencia de Ilianna con la de cualquier ladrón vulgar. Lo cual estaba mal mirara por donde lo mirase. Primero porque no era ninguna ladrona. Y segundo, porque ya empezando aquel descabellado plan que y había querido llevar a cabo, estaba fallando. No era su intención precisamente toparse con Kass. Al menos no al principio, sin haber podido cortarle la cabeza a Eskol.

Sin embargo, la dragona se interrumpió en cuanto la reconoció, saliendo de aquellas sombras que la ocultaban para llegar velozmente hacia Ilianna, empujándola en el acto hacia una pared, lo cual descolocó por completo a la salvaje, que dejó caer sus brazos para no hacer daño a Kassyena con las espadas.

Ilianna respiró hondo notando el contacto de Kass tan cerca de ella. Si no fuera porque estaba en territorio hostil, habría dejado caer sus armas y la habría rodeado con sus brazos. Pero no. El mundo era injusto y cruel e Ilianna no había ido allí a expresar su amor precisamente. Había ido a asesinar a un dragón.
Ilia miró al pasillo que Kass buscaba también con la mirada. Asustada porque la descubrieran.

—No —respondió con total seguridad antes de desviar su vista hacia los ojos de la esclava—. No pienso irme sin la cabeza de Eskol entre mis manos —murmuró apretando los puños alrededor de las empuñaduras de sus espadas—. Deberías apartarte…

Añadió deseando en cambio que no lo hiciera. Porque quería seguir teniéndola allí, junto a ella y porque en lo más profundo de su conciencia sabía que lo que acababa de decir era una completa estupidez. Que lo que estaba haciendo, de hecho, era una locura y que no saldría con vida si seguía adelante.

Pero no fue capaz de exteriorizar todo aquello.
Ilianna necesitaba la sangre del inquisidor.




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Re: Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Kassyena el Sáb Mar 04 2017, 13:46

Sin duda, el comportamiento de Kassyena cambió casi de forma radical en lo que reconoció a Ilianna. No se lo había puesto fácil, no obstante, ya que las ropas que la humana había llevado en su estancia en Edén (y las que la dragona recordaba pese a ese único día en el que se reencontraron en Talos), tenían poco que ver con las que ahora portaba, como líder de los Escama Negra.
Pero, ¿cuánto podía importar si finalmente supo ver quién era?

Y, por ser quién era, precisamente, corría demasiado peligro en aquella casa. Algo que la humana parecía no querer entender, cuando la dragona le advirtió. Kassyena frunció el ceño un poco más por esas frías palabras, tan amenazantes como decididas... Y en sus ojos se reflejó el temor al ver que estaba hablando realmente en serio-. Por favor, Ilia. -articuló, en principio, con un tono suplicante pero suave. Ese afán protector de la rubia le impedía considerar la idea de que, tal vez, ser algo más áspera con la exiliada podía dar mejores frutos que si mantenía ese carácter afable que la muchacha ya conocía.

Cubrió la mejilla cubierta de ese pigmento negro con una de sus manos, en lo que Ilianna añadía esas dos últimas palabras, cuya sugerencia no pensaba considerar en absoluto-. No. -negó, aún manteniendo esa mirada clara en los glaucos orbes contrarios. Esos pozos de claridad que, aún bajo la pálida luz de la luna, seguían siendo tremendamente hipnotizantes para Kassie. Las yemas de sus finos dedos treparon hasta la sien de la exiliada-. Te dije que enfrentarte a él es un suicidio. - y así, la chispa de la indignación se encendió en el pecho de la dragona. No obstante, fue inmediatamente apagada por una ráfaga de alivio al ver que, en ese sentido, no había cambiado-. Así tengas que enfrentarte a mí primero... No voy a dejar que lo hagas, Ilia. -podría pensarse que protegía a su hermano. Pero nada era más alejado de la realidad. Era justamente a la humana a quien estaba protegiendo-. No puedo... -la sola idea de verla caer sin vida ante el dragón, oprimía intensamente su pecho, impidiéndole hasta respirar. De buenísima gana, la sacaría de allí y se iría con ella. A dónde fuese. No le importaba lo más mínimo mientras pudiera mantener esa cercanía con Ilianna...
Sus elocuentes azules cayeron hasta los labios de la chica, con tremendas ganas de olvidarse de todo con un simple beso que se dieran.

Pero Kassyena no estaba nada dispuesta a dejar que la impulsividad de la humana echara todo por la borda. Debían de ser tan o más cuidadosas que cuando se veían a escondidas en Edén. Suspiró entonces, levemente, en lo que elevaba la mirada de nuevo hasta la contraria-. No diré que no me encanta verte... -confesó, después de todo, incapaz de no aprovechar ese nuevo momento con ella, aunque fuese arriesgado. Aunque tampoco hubiera venido precisamente a verle a ella-. Pero no quiero perderte antes siquiera de poder decir que soy libre junto a ti...





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Re: Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Ilianna el Lun Mar 06 2017, 15:05

Kassyena temía por la vida de Ilia y en el interior de la humana se prendió la pequeña chispa de la duda.
Había estado tan segura de aquello… pero ahora Kass…

Estaba preocupada por ella y era mutuo. Ilia quería la liberación de la dragona lo antes posible. Tampoco les quedaba mucho tiempo y no estaba dispuesta a perderle la pista de nuevo. Había acudido allí antes de lo previsto precisamente por el mensaje que había recibido. No pensaba que Kass esperara que después de saberlo, iba a quedarse sentada en su silla de jefa de la tribu de brazos cruzados.

La mano de la dragona se posó sobre su rostro e Ilianna con cierto sentimiento de culpa fue incapaz de mantener los ojos abiertos durante aquel tierno gesto.
Se estaban exponiendo a un peligro terrible. En cualquier momento podría aparecer Eskol, su mujer, su hija, algún esclavo… pero Ilianna tan solo quería que el tiempo se detuviera tal y como le había pasado en el momento del reencuentro. Necesitaba a Kass y la necesitaba libre.
Abrió los ojos en un instante cuando Kass mencionó que enfrentarse a Eskol era un completo suicidio. Ilianna lo sabía, no hacía falta que se lo repitieran más veces. Pero ella estaba bien si con ese sacrificio podía Kassyena salir de allí y comenzar una nueva vida. Después de todo, Kass viviría muchos más años que ella. Ella todavía tenía una oportunidad. Ilianna moriría tarde o temprano y prefería que Kassyena viviera feliz el resto de su vida, lejos de las garras de su hermano.

Negó con la cabeza. La simple idea de tener una discusión con Kassyena, de enfrentarse a ella, le generaba una terrible punzada en el pecho. Y sin embargo, por el otro lado, no le importaría pasar por ello si de ser así lograba cortarle la cabeza a Eskol.

—Kassie… —Ilianna no tenía más deseo que el de verla feliz. Lanzó un suspiro de resignación.

Ilianna envainó las espadas y la dejó colgando de su cinto. Parecía que se había rendido, pero nada más lejos de la realidad. Todavía estaría dispuesta a sacar las armas si se aparecía alguien no invitado en aquella sala.
No estaba dispuesta a irse sin hablar antes las cosas. En serio. Y aunque no fuera el momento y el lugar… Ilia no para de preguntarse ¿cuándo lo sería entonces?

—No quiero que te vayas —dijo mientras buscaba las manos ajenas con las suyas, entrelazando sus dedos—. No… no podría soportar de nuevo esto… —titubeó dejando al final que algunas de sus defensas cayeran momentáneamente por la mera presencia de la rubia—. No más despedidas.




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Re: Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Kassyena el Lun Mar 06 2017, 20:30

La rubia no cesó su gesto de tremenda preocupación por el simple hecho de que la humana cerrara esos adictivos ojos verdes que habían alumbrado cada oscura noche de la dragona desde la última vez que se vieran en Edén. Ralentizó e intensificó su respiración queriendo abrazar a Ilianna, siendo consciente de esos deseos de la humana por salvarla, por hacerla feliz, pese a que ésta no lo mencionara siquiera. Kassyena la conocía lo suficiente como para saber que, tras cada impulso de la muchacha, se encontraba el sentimiento más puro que ambas podían compartir. Uno que también empujaba a la dragona a protegerla, con su vida, de ser necesario.

De hecho, bien podía hacerlo en aquel justo lugar.

Aquel diminutivo que sólo le había oído a Ilianna le provocó un nudo en la garganta, dejando que su pulgar repasara el hueso de la mejilla humana. De soslayo, la vio envainar las armas, sintiendo parcial alivio. Quería pensar que había conseguido convencer a la muchacha de no intentar matar a su dueño. También podía entender esa desesperación de Ilia por logar que Kassyena se fuera con ella a cualquier precio. Ella también pasó por algo parecido cuando intentó comprarla para mantenerla a salvo.
Pero ni de lejos, era tan arriesgado.

Sintió la caricia de los dedos de Ilianna sobre sus manos, dejando que esos finos dedos se entrelazasen con los suyos. Al final, la rubia alzó esas manos unidas que no tenía ya en el semblante de la exiliada, llevándolas a su pecho. Juntó sus frentes, dejando caer sus párpados. Entonces supo que Gunnar había cumplido con lo prometido, que había encontrado a Ilianna y le había dado lo que Kass le pidió. La dragona no evitó sonreír dulcemente por ese comentario tan sincero de la salvaje-. No las habrá, Ilia. -prometió en un suave susurro-. Siento haberte inquietado con aquel mensaje. Sólo quería prevenirte de esa posibilidad. -pudo entender, en parte, por qué no había podido aguantar más sin ir a la casa de Eskol.

Sus azules no aguantaron más, ansiosos por contemplar ese semblante frente a ella. Uno con el que había podido soñar aquel largo año en la oscuridad y tensa tranquilidad que le traía cada noche. Se separó lo suficiente para poder ver a Ilianna, sin apartar más que su rostro. Un pequeño ruido en el piso de arriba alertó a la rubia, quien miró hacia el techo de forma repentina y, de nuevo, al pasillo, instantes después. Exhaló por la nariz largamente, de vuelta en esa arriesgada realidad en la que tenía a su amada en la misma casa que su peor enemigo. Su mirada volvió a la de la humana, con gesto consencuente-. Ven conmigo. -apartó la mano de la mejilla ajena, pero sin desenlazar las otras dos manos. Tiró con suavidad de Ilianna, saliendo de aquella estancia con recelo de cualquier movimiento o ruido que viera o escuchase. Presionando dulcemente la mano de Ilia, atravesaron un par de pasillos, salones y hasta bajaron por unas escaleras. Kass se asomaba primero al umbral de cada puerta para contemplar sus opciones, hasta que llevó a la exiliada hasta el único sitio que Eskol apenas visitaba: las cocinas.

Se cercioró de que los esclavos que había, se llevaban lo suficientemente bien con ella para no abrir la boca, aunque tampoco podía decir que se relacionasen mucho con la dragona, por el mero hecho de haber sido la hermana de su propio amo.
Entre fogones y el ruido metálico propio de los utensilios del lugar, Kass se sintió un poco más segura. No obstante, sus pasos fueron directos al almacén, donde pudo respirar con más facilidad. Cerró la puerta en cuanto su acompañante entró, para tener cierta privacidad y respiro-. Ilia... te mandé a aquel hombre con esa información... por si existiese la posibilidad de que fuera más fácil que yo escapara en el camino que hacerlo directamente desde aquí. -era una probabilidad más. Tal vez, Kassyena se había centrado demasiado en ella puesto que escaparse de aquella casa le parecía mucho más complicado. Negó sutilmente con la cabeza, en lo que volvía a perder su mirada en la contraria-. No sé... No se me ocurre la manera de irme de aquí sin que Eskol tarde en echarme en falta... -apretó los labios un segundo, con una presión paulatina en su pecho-. Le veo todos los días... -se guardó la información acerca de los maltratos que le hiciera cada vez. Porque no era algo que Ilianna necesitara saber-. Anda demasiado pendiente... -miró a la humana con una pregunta tácita en el aire. ¿Se le ocurriría algo a Ilianna que pudiera sacar a Kassyena de ese callejón que ella veía sin salida?





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Re: Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Ilianna el Jue Mar 09 2017, 17:07

La promesa de que no iba a haber más despedidas generó un eco esperanzador en el corazón de Ilianna. No obstante, sabía que no había sustento suficiente en aquellas palabras. Aunque sabía que podía confiar su vida incluso a Kass, no estaba tan segura con lo que podría o no hacer Eskol. Y al fin y al cabo, el futuro la dragona dependía directamente de lo que el inquisidor hiciera o no.

Así que aunque fuera tan solo una posibilidad, la humana sopesaba que al final aquella amenaza se cumpliera y que uno de sus mayores temores se hiciera realidad. Se negaba a perder de vista de nuevo a Kass, hasta tal punto de haber tomado la decisión de aparecer en la mismísima casa del dragón azul, armada y dispuesta a morir si hacía falta para llevarse la vida de Eskol por delante.

Con un ruido, los instintos de Ilianna se activaron de nuevo. Alzó la mirada hacia donde había provenido y entrecerró los ojos, agudizando el oído por si volvía a repetirse. Kassyena no tardó en guiarla por la casa hasta bajar por unas escaleras. La dragona también cuidaba cada paso que daba. Los pies de Ilianna eran sumamente sigilosos. Y tuvieron la suerte de no cruzarse con ninguno de los gatos de Eskol, que seguramente habrían reaccionado agresivamente ante la extraña.

Entraron en las cocinas y los sentidos de Ilianna despertaron. Había tres esclavos, un hombre cocinando, cortando ingredientes y echándolos a una olla en el fuego. Dos mujeres limpiaban y ordenaban los utensilios. Los pasos de la humana se volvieron algo más torpes.
El aroma del lugar le había descolocado un poco. Porque olía inmensamente bien. Se podría decir que desde Eden, Ilianna no había percibido si quiera lo que era probar comida de cierta calidad. Sin embargo, Ilia no había pisado las cocinas de la casa de Eden. Ella se dedicada después de todo a ser un mero saco de boxeo y a entrenar. Cocinar no era su mayor especialidad. Para eso había otros esclavos mejor formados que ella en ese arte.
Así que, la salvaje se sintió automáticamente encandilada por el olor de cualquier plato que estuvieran cocinando en aquel momento.

Los esclavos las miraron nada más entrar, pero luego desviaron su atención a sus tareas sin decir ni una sola palabra.
Entraron en el almacén e Ilianna quiso llevarse todo lo que había allí para su tribu. Sin embargo, obviamente, no hizo ni hizo nada al respecto. Si se llevaba tan solo una cosa podría generar grandes problemas a los sirvientes de la casa, entre ellos Kass.
Por suerte, allí parecían haber logrado cierta intimidad y seguridad que en mitad de uno de los salones de aquella casa nunca iban a tener.

Ilianna quiso decirle que daba igual que ella escapara en mitad del camino. Eskol la buscaría tarde o temprano, pero en seguida Kass lo mencionó. Aquel monstruo jamás se saciaría. Nunca iba a perdonar a Kassyena por lo que había hecho. Como si hubiese sido un completo error.

—Hay que matarle —dijo Ilia. Estaba cegada por la ira. El simple pensamiento de que Eskol estuviera pendiente de Kass día y noche le nublaba la mente. No podía imaginar ninguna otra solución menos radical. Además, era lo que aquel malnacido se merecía. La muerte o cosas peores. A Ilianna le gustaría sopesar un plan en el que hacerle daño, mucho daño. Provocarle el mayor sufrimiento posible, tal y como estaba haciendo con ellas en aquel momento. Tal y como hacía con Kassyena todos los días. Pero cualquier milésima de segundo que su cabeza divagara en algo relacionado con él, Ilianna solo podía ver la imagen de ella cortándole el cuello directamente.

Pero clavó su mirada en la de Kassyena y se calmó.
Ya lo habían hablado. Necesitaban idear algo y aunque Ilia fuera una salvaje, también era capaz de trazar planes. Eskol no era el único estratega allí.

La humana dio con el principio de una idea que les pudiera servir de ayuda. Pero antes debía hacer algo y no había mejor momento que aquel.
Se acercó a Kassyena, llevó sus manos hacia el rostro ajeno y posó sus labios sobre los de ella.
Primero fue suave, pero luego quiso más y su beso se tornó en un feroz remolino, dejándose llevar por todo aquello que había reprimido en su anterior encuentro. Era tan solo un breve instante, entre la protección de aquellos muros en el núcleo del territorio enemigo, pero era suyo.
Bajó las manos a la cintura de la rubia y en un arrebato atrajo su cuerpo contra el suyo impulsivamente. Ni si quiera pudo preocuparse de preguntar si le molestaba o no, o si siquiera le hacía daño.
Hasta que comenzó a sentir el latido de su corazón desbocado en la sien y separó lentamente sus labios de los de Kass, para devolverle una mirada verde y profunda. Había estado deseando aquel momento y estaba pecando de egoísmo, pero Iliana, de naturaleza salvaje, siempre estaba al tanto también de su propia supervivencia. Y estaba sedienta por los labios de la dragona.

—Podemos debilitarle de alguna forma. Jade… belladona… quizás lo último sea más fácil de conseguir —murmuró todavía cerca de sus labios. Aquello sería una solución, o la primera clave para construir un plan de escape.




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Re: Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Kassyena el Mar Mar 14 2017, 20:42

La determinación de la humana bien podría parecerle ridícula a la dragona. Kassyena era consciente de lo que Ilianna era capaz. No la menospreciaba como guerrera porque la había visto pelear en más de una ocasión. Ni ella misma, en la belicosa época del Despertar había luchado con tanta pasión. Pero, siendo realista, la rubia sabía que la exiliada no tenía posibilidad alguna frente a su hermano. Y estaba más que convencida de que Ilianna también era consciente de ese pequeño detalle.

Aquellos iris verdosos le devolvían una mirada iracunda a la dragona, en la intimidad de aquella pequeña estancia. Si bien Kass no se sintió amedrentada en ningún momento, supo reflejar una negativa en sus azules pues, ya sabía lo que Ilianna iba a articular antes incluso de que aquellos tentadores labios emitieran palabra. Matar a Eskol no era algo que se pudiera calificar de fácil. O incluso, de posible. Esa intensa conexión entre sus claras miradas se hizo fuerte, consiguiendo que ninguna de las dos fuera capaz de apartar sus ojos de la contraria y romper ese nexo.
Para ambas, perderse en la mirada contraria era balsámico: para Ilia, suponía la calma y paciencia que le faltaba; para Kassie era esa seguridad y protección que no había encontrado en ningún otro sitio. Se complementaban. Se amaban. Con la firme creencia de que no eran nadie sin la otra.

La dragona se pensó la respuesta. Tal vez, durante demasiados segundos. Hecho que Ilianna aprovechó para acercarse a ella y unir sus labios en un aparente casto beso. La dragona, habiendo  visto esas intenciones, comprendiéndolas y deseándolas también, cerró sus ojos, esperando ese ansiado calor que los labios ajenos le dieran. Uno que se tornó intenso, devorador, a los pocos segundos, reflejando, una vez más, el carácter impulsivo e intenso de la humana. Uno que la hizo realmente consciente de cuánto había echado en falta a Ilianna desde que se separaron. Uno que, finalmente, acabó con la sinapsis de la dragona, haciéndola olvidar cualquier intento que tuviera de mantener una conversación, apuñalando su coherencia, transportándola a esos años en los que compartieron besos y pasiones, pese al miedo a ser descubiertas. Temor que, a día de hoy, Kass aún tenía. No obstante, quedó completamente eclipsado por aquel beso que supuso un tremendo vórtice para ella. Sus propios labios estuvieron a la altura, agradeciendo infinitamente tales atenciones por los de la humana, compaginando ese profundo movimiento de sus bocas con un solo murmullo en su garganta. De alivio, como el sediento que implora por unas míseras gotas de agua. Como el náufrago que busca el aire entre la lluvia y las olas del mar picado. Cuando sintió aquel tirón de las manos contrarias, elevó las suyas para acunar el rostro ajeno, en un sutil ruego por mantenerla cerca, pegada a ella, entregándose a su vehemencia, aunque fuera un momento y un lugar tan inapropiados.

Su ceño, fruncido gracias a la intensidad de aquel beso, tan sólo se relajó cuando Ilia detuvo éste hasta romperlo. Aún así, Kassyena, en lo que hacía el tremendo esfuerzo por recuperarse a sí misma dejó que un suspiro escapara de sus labios, mudo, lento. Mantuvo los párpados caídos, aún sintiendo la respiración de la humana calentar el aire que ella misma respiraba. Bien pudiera parecer que aquel simple beso había extenuado su razón, dejándola totalmente vulnerable ante la exiliada. La única persona ante la que Kass quería sentirse así. Tanto, que sólo asintió ligeramente, rozando la nariz ajena con la propia, en lo que tragaba saliva.
Aún tardó unos segundos más en volver a pensar con claridad, a juntar sus pensamientos, ahora esparcidos como arena derramada por el suelo. Pudo apartarse un poco más de la muchacha, aunque aún mantuvieran sus cuerpos pegados, en esa necesidad tácita que había llorado la ausencia del cuerpo contrario durante el último año. Abrió sus azules, con un brillo encandilado, un centelleo que hablaba con toda la elocuencia que le falta a sus labios, ahora entreabiertos, casi demandando por más en lo que ella se vendía a Ilianna. Como si doce meses hubiesen sido un simple parpadeo en la rutina de ambas-. Y… cómo… -carraspeó sonoramente-. ¿Cómo piensas conseguir algo así? -ciertamente, aún le faltaban unos pocos minutos más para recuperar su total capacidad para poder tener alguna de esas ideas que alumbrara esa lúgubre situación de la que no veían la salida con claridad.

Todo por ese beso.





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Mensaje por Ilianna el Vie Jun 09 2017, 01:08

Las manos de Ilianna, más relajadas, seguían posadas sobre la cintura de Kassyena. Todavía permanecían muy juntas, pero la humana no quería deshacer aquel contacto que las mantenía unidas.
Sabía que con aquel beso había derrumbado completamente todas las barreras de Kass y eso le hacía sentirse segura, algo divertida en el fondo, y lo más importante de todo, que todavía se amaban lo suficiente como para lograr transportarse a otro lugar con ese gesto de cariño.
Cuando Ilianna estaba con Kassyena, no había nadie más, no había nada más. Solo aquella rubia de ojos azules.
Aquellos ojos… cómo los miraba Ilia. No podía evitarlo. Los había echado tanto de menos.

Ilianna suspiró suavemente al escuchar la pregunta de Kass. Se había terminado relajando por completo. Seguía queriendo matar a Eskol por supuesto, pero no sería aquel día. Necesitaba mantenerse con vida, para proteger a su amada y a su hermana. Las dos personas que más le importaban en el mundo.

—En algún rincón de los páramos habrá alguna dichosa planta de belladona, puedo pedir a mis exploradores que busquen —Ilianna desvió la mirada durante un leve instante hacia el techo, tratando de pensar una optativa mejor. Lo único que le faltaba a Ilianna era que Yarha comenzara a hacer preguntas sobre por qué tenía esa imperiosa necesidad de encontrar belladona—. O podemos tratar de contactar con alguien que nos consiga un poco. Quizás mi hermana conozca a alguien. Ella se mueve más por la ciudad y por otros lugares.

La humana no pudo aguantar más y alzó los brazos, rozando la espalda de la humana, atrayéndola hacia sí en un cálido abrazo. Había anhelado tanto su presencia, que se le hacía completamente imposible estar separada de ella un solo milímetro. Deseaba que el tiempo se detuviera y que quedaran allí, las dos, sin miedo a nada.
Pero debía volver a la realidad.

—¿Está aquí con el resto de su familia? —preguntó Ilianna antes de llevar sus labios a la coronilla de Kass dejando un leve beso allí y después apoyándose ligeramente para inhalar su aroma. Cerró los ojos y casi pudo sentirse otra vez en Eden, en su habitación, lejos de miradas indiscretas y sin el murmullo exterior de las cazuelas de la cocina y el ir y venir de los sirvientes.

—He de suponer que sí. Están preparando comida para un ejército… lo cual lo hace todo más complicado. No podemos tomarle de improvisto aquí, en su casa —añadió sabiendo que precisamente eso era lo que había intentado hacer ella. Pero así era, impulsiva por naturaleza. Y además, la locura de no tener a Kass a su lado, saber que estaba sufriendo y que no podía hacer nada por ayudarla, le frustraba demasiado. A veces sentía que iba a perder la cabeza.
Por suerte tenía a Valeria para frenarla. Pero aun así, nadie habría podido evitar que Ilia entrara en la mansión de Eskol aquella noche.

—¿Conoces a alguien que pueda conseguirnos belladona? —preguntó de nuevo volviendo al tema—. O algo de jade…




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Re: Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Kassyena el Lun Jun 19 2017, 18:39

Ilianna sabía perfectamente la debilidad que significaba para Kassyena, ella en sí misma. No le pillaría por sorpresa si la rubia volvía a arriesgarse por protegerla como ya hizo en Edén, perdiendo su libertad y rango para que Ilia no acabara muerta. De seguro, la humana sabía que Kass no dudaría en volver a hacerlo. Pero la dragona tenía presente que su humana tampoco permitiría que se arriesgara de nuevo. Que se sacrificara por ella. Pocos podían augurar buen destino para ella de hacerlo. Por eso, Ilianna no quería arriesgarse. No quería perderla como así tampoco quería Kassyena.
La rubia tenía bien presente que contra un dragón, ella tenía más posibilidades que Ilianna, sin menospreciar su habilidad como guerrera. Sólo la fuerza y rapidez de su raza ya marcaba una insalvable diferencia.
Y era por esta diferencia que Kassyena no podía evitar pecar de protectora con la humana.

La dragona alzó las manos, para acunar el rostro de su chica con suavidad, en esa burbuja hecha de cercanía y aparente tranquilidad. Afianzada por ese cruce de miradas claras que las hacía el doble de fuertes al estar juntas. Tras un par de nimias caricias, fue bajándolas con lentitud, por su cuello, hombros y brazos, queriendo regodearse en aquel momento de frágil intimidad con Ilia. Su Ilia. Esa persona por la que entregaría lo que fuera necesario de ser preciso. Las veces que fueran. Esa persona que correspondía los sentimientos y pensamientos de Kass como nunca antes lo había hecho.

Cuando la humana contestó a su pregunta, Kassie supo que toda intención de matar a Eskol ese día había desaparecido. Pero sólo por ese día. Porque la dragona no podía olvidar lo tenaz que era la exiliada en sus objetivos. Estaba decidida a sacarla de allí, a liberarla, a romper esas cadenas que la ataban a su hermano.
Envenenarlo.
No era mala idea. El problema que traía ese plan era el riesgo que pudiera tener Kass al ser vulnerable de igual forma a la belladona. Algo que la dragona ni quiso mencionar, porque no era del todo importante si el propósito era mermar considerablemente la lucidez de Eskol para que ella pudiera escapar. Vio hasta lógico el que mencionara hablar con Valeria, pues ella misma se había ofrecido de forma incondicional en aquel encuentro en el mercado.

La rubia no alcanzó más que a asentir por las posibilidades, pues se vio estremecida por esa caricia ascendente por su espalda hasta convertirse en un abrazo al que se entregó, refugiándose en ese hueco que Ilianna le ofrecía. Un espacio reducido donde encontrarse segura y querida como ya se sintió en el nuevo continente. Como deseaba sentirse por el resto de su particular eternidad. Junto a la humana. Cerró los ojos al sentir la humedad de los labios ajenos sobre sus cabellos. Y, se atrevió a sonreír de manera sincera por primera vez en mucho tiempo. Asintió levemente, por esa primera pregunta, sin llegar a abrir los labios para siquiera articular, de lo agusto que estaba.

Pero sus azules se abrieron de nuevo por el añadido posterior de aquella hipnotizante y sedosa voz-. Todos vivimos aquí, ahora. -contestó, incluyéndose. Les gustara más o menos, también pertenecía a esa familia de dragones. Aunque en los últimos siglos, distase mucho de su comportamiento-. Pero vivo para ellos. No me resultaría difícil saber qué plato de comida es el suyo e intentar poner la belladona en él. -se ofreció, a sabiendas que cualquier otro voluntario tardaría más y, seguramente, no consiguiese mucho más-. Eskol ya me odia. Cargaría con la culpa, fuera yo o no. -no sería la primera vez que se ganara una paliza de forma fortuita. Ni la segunda.

Finalmente, apartó su cabeza, sin romper el abrazo, para encontrar su mirada con la de Ilianna una vez más-. Mis contactos dentro de Talos son muy limitados, Ilia. -encogió la nariz, con cierta disculpa por esa respuesta, pero cambió parcialmente su gesto cuando se acordó de alguien que quizás pudiera ayudarles. Un poco más, al menos-. Aunque... tal vez, Gunnar pueda conseguirnos algo... Después de ir a verte... ¿Te dijo dónde iría?





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Re: Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Ilianna el Vie Ago 04 2017, 11:37

Ilianna casi había olvidado por completo que Kass era también miembro de esa familia. Y es que era difícil de imaginar teniendo en cuenta la clase de monstruos que formaban parte de ella. Eskol y su mujer eran terribles... e incluso había escuchado cosas de los padres de Eskol de boca de otros esclavos cuando estaba en Eden.
No comprendía cómo Kassyena había logrado sobrevivir a aquella familia con su cariño especial por los humanos, aunque en vista estaba el cómo había terminado. Al menos seguía viva, y en aquel instante con ella, entre sus brazos. Casi podía sentir de aquella manera que podía protegerla de todo. Una leve ilusión que llenaba de nostalgia a Ilia. Porque todavía añoraba los tiempos en los que se colaba por la ventana de la dragona, cuando todo era un mero secreto entre ellas dos. Cuando el peligro parecía ser mínimo, casi inexistente.

—No quiero que arriesguemos más de la cuenta... —murmuró Ilianna con la cabeza todavía en otro sitio. Tampoco quería que Kass cargara con la culpa y que Eskol hiciera que terminara peor de lo que estaba—. Y me niego a que ese viejo dragón te castigue de alguna manera.  

Ilianna deseaba que hubiera alguna forma de sacar a Kass de aquella enorme casa sin que nadie resultara dañado de algún modo.
Suspiró.

—De momento ya sabemos cómo podríamos envenenarle. Hablaré con Val para ver si nos consigue algo de belladona —la humana no dudaba de que su hermana removería cielo y tierra para encontrar aquella belladona si eso les propiciaba el poder estar las tres juntas, libres, lejos de la mirada dracónica.
Ilianna negó ante lo de Gunnar.

—No mencionó nada y yo no soy de las que preguntan su destino a aquellos que vagan por los páramos —normalmente era la muerte—. Así que de momento él está en paradero desconocido para mí —aunque dudaba que aquel hombre no supiera arreglárselas para sobrevivir en aquellas tierras inhóspitas.

El sonido de alguien golpeando suavemente la puerta de la despensa hizo que Ilianna se tensara, recordando en un instante dónde se encontraba y el peligro real que corrían. Abrazó con más fuerza a Kass con uno de sus brazos y el otro lo dejó libre, llevando la mano a la empuñadura de una de sus espadas. Sabiendo que tenía las de perder porque estaba atrapada, sin escapatoria, pero que no lo haría sin luchar hasta el final.
Solo esperaba que fuera algún esclavo apiadándose de ellas en señal de que debían salir de allí, o que simplemente necesitaba algo de la despensa.
En cualquier caso, Ilia estaba preparada para todo, con la mirada clavada en aquella puerta.




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Re: Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Kassyena el Dom Ago 27 2017, 23:24

La dragona suspiró sonoramente por la nariz, en el abrazo y calidez que sólo su humana le diera. Sí, ya había dicho que era arriesgado y había declinado la idea de labios de Ilianna de escaparse... pero, en ese justo momento, una angustiosa sensación de desesperación la inundó y estuvo a escasos segundos de decirle a su chica que definitivamente se iría con ella aquel mismo día. Sin importar las consecuencias.
No obstante, un par de segundos más de reflexión la llevaban a declinar la idea, todo por esa fijación de su hermano por ella. Eskol notaría enseguida la ausencia de su hermana y lo veía capaz de perseguirla por el resto de sus días hasta dar con ella y segar y destruir todo a su alrededor.
No, no era un opción.

Una sonrisa melancólica se dibujó en el semblante de la rubia con aquel deseo de Ilia porque su propio hermano no la castigara. Sus azules se fijaron súbitamente en el verde de la contraria. Contuvo su lengua al ir a decirle que justamente eso pasaría. Hiciera lo que hiciese. A Eskol le divertía demasiado hacer que Kass pagara los platos rotos. Sí o sí.

Asintió a lo mencionado, tanto de la hermana de Ilia como de Gunnar. Poco podía hacer ella al respecto. Aún con el riesgo que aquellas personas podían correr, ni de lejos le preocupaban tanto como el que estaba viviendo Ilianna por venir a verla. Y en un arranque de sinceridad fue a articular cuando el sonido de esos golpes en la madera le hizo apartar la mirada de la humana, dirigiéndola hacia la puerta. La dragona pasó saliva, percibiendo cómo Ilianna presionaba más aquel abrazo, aunque fuera tan sólo con una mano. Esa mano libre que le quedaba se alzó hacia una de las empuñaduras de sus espadas, pero Kassyena la atrapó del brazo, impidiéndoselo. Ilianna la miró y Kassie negó con la cabeza entonces, con una sutil sonrisa que no alcanzó sus ojos, pese a la inquieta situación.

- Quédate aquí. -sugirió en voz bajita, sólo para Ilia, en lo que ella se apartaba con un movimiento tranquilo. Porque, de hecho, estaba tranquila. No había nadie en la casa que respetara su intimidad. Y tener la consideración de llamar primero ya era una clara señal de que, aunque las hubiesen visto esconderse en el almacén, no traían represalias ni malos modos con ellas. La rubia se separó, casi dolorosamente de la exiliada, antes de acercarse a la puerta. Pese a la confianza, sus pasos eran cautos, hasta que pudo abrirla apenas un palmo.
-Perdona, Kassyena. Nos hacen falta un par de cosas para terminar lo que estamos preparando. El amo no tardará en llegar. -dijo una de las esclavas que se encargaban de cocinar. Sin duda, eran con las que la dragona mejor se llevaba, sin razón aparente. O, tal vez, fuera porque era el lugar dónde más tiempo intentaba pasar, a raíz de que su hermano no pisaba las cocinas.
Como respuesta, Kass abrió algo más la puerta para dejarla pasar, pero, terriblemente inquieta, volvió a buscar esa única mirada que le daba la calma. La última frase dicha por la otra esclava le había hecho recordar, de repente, el peligro que Ilianna corría allí. Más, si Eskol llegaba. Volvió a pasar saliva, en lo que regresaba a ella-. Ilia... -susurró, llevando una de sus manos a la mejilla de la humana-. Tienes que irte antes de que mi hermano llegue. -la súplica en sus azules era evidente, pero también, el ruego por que se quedara también estaba presente. ¿Qué podía hacer Kassyena, ansiosa por disfrutar más tiempo con aquella que le había robado el corazón? Volver a verla marchar iba a ser muy doloroso. Pero más lo sería verla sucumbir ante la crueldad de su hermano. Ese solo pensamiento, erizó el pelo naciente de su nuca, antes de bajar la mano que mantenía contacto con la humana para buscar una de sus finas mano-. Ven, por los jardines sería más seguro. -no era algo del todo cierto, pues, aunque la oscuridad de la noche las amparase, para un dragón no significaba gran diferencia.

Tiró de ella con suavidad, una vez más, saliendo de aquel pequeño almacén. Compartía con Ilianna esa reticencia a que se marchara. A que se separasen una vez más, sin saber cuándo podrían verse de nuevo. Sobraba decir que Ilianna siempre había trastocado los posibles planes que Kass pudiera haber llegado a tener. Y, ambas sabían que ahora Kassyena sufría casi con gusto por esos sentimientos hacia la humana tan vetados y castigados. Porque la dragona no se arrepentía lo más mínimo de quererla como la quería.

Por suerte, el servicio contaba con una puerta a los jardines, que fue justo la que usaron la pareja de chicas, evitando a toda costa cualquier pasillo o salida que pudiera usar la familia de aquella mansión. Para no entorpecerse ese paso apresurado hacia el muro que daba a las tranquilas calles de Talos a esas horas, Kass se recogió parcialmente la falda de ese vestido que llevaba con la mano que no sujetaba la de Ilianna. Extrañada, avanzaba hacia el muro que la humana tendría que escalar, cuando aún no había mostrado esa impulsiva reticencia tan suya. De hecho, a Kassyena la sorprendió ese silencio de la exiliada. ¿Podía ser que aceptara a la primera que debía irse? La dragona frunció levemente el ceño ante esa pregunta. Bien sabía que Ilianna no era así. ¿Acaso estaba tramando algo?

No pudo darle muchas más vueltas, pues llegaron a esa pared parcialmente cubierta con enredaderas que, sin lugar a dudas, ayudarían a su escalada. La rubia alzó sus azules a la cima del muro en lo que recuperaba rápidamente ese aliento perdido por las prisas. Lo vio tan alcanzable. Tan fácil. Sintió por un momento que de alzar la mano, podría tocarlo e impulsarse para saltarlo. Sus labios se apretaron de impotencia y en el negro de la noche, sintió en su mirada un escozor característico que retuvo con unos parpadeos rápidos. Agachó finalmente la mirada, para buscar la contraria. Para buscar esos ojos que, aunque estuvieran ahora oscurecidos, ella podía ver su verde con total claridad. Esas dos luces gláucas que le robaban el aliento de nuevo, pero se llevaban toda inquietud con ellas. Ansió recordarle una vez más que lo dejaría todo por ella, que lo que Ilia le hacía sentir no tenía ni punto de comparación y que lo valía todo en esta vida. Mas, nada dijo. Ni siquiera la urgió a irse como bien hiciera antes.

Quien sabe, si Ilianna llegase a insistir en ese momento para que Kass lo abandonase todo... ni la dragona podía estar segura de no aceptar, asumiendo las consecuencias y llegar a luchar para evitarlas o cambiarlas con todo su afán.





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Re: Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Ilianna el Miér Oct 04 2017, 17:40

Su brazo quedó limitado por el agarre de Kassyena, que le impedía desenvainar la espada. De nuevo, la dragona sujetaba las riendas de Ilianna y ella se sometía con todo el gusto. Al menos solo cuando se trataba de Kass... y no siempre.
La rubia se apartó con serenidad para acercarse a la puerta y comprobar quién había sido el autor del ruido.
Ilianna se estiró un poco desde su posición trando de ver algo y solo pudo escuchar, agudizando su oído, una voz femenina. No entendió lo que decía, pero no debía ser malo cuando observó cómo Kass terminó de abrir la puerta para dejar paso a la esclava que le dirigió una leve mirada neutral con tan solo un pequeño atisbo de curiosidad.

La humana, algo más calmada, le devolvió la mirada a su chica y apretó los labios luego sin saber muy bien qué hacer o decir puesto que no controlaba ya la situación. Después de todo, aquel no era su territorio, sino el de Kass.
O más bien, el de Eskol.

—No debemos perder el tiempo pues —dijo Ilianna incapaz de negarle la verdad. Que estaban corriendo peligro y que debía marcharse. Sin ella.
Le agarró de la mano y tiró de ella. Ilianna se dejó guiar con naturalidad por la gran casa del inquisidor.
Guardó un silencio sepulcral durante todo el camino, en parte porque no quería que las descubrieran y también porque no podía evitar pensar en el rato que había pasado junto a Kass. Había sido mucho más corto de lo que le hubiera gustado, o al menos lo había parecido.
Y ahora ante ellas tenían un plan que podía bien ser un suicidio.
E Ilianna veía tan cerca la salida, la libertad... tan solo tenía que saltar un muro.
Pero Kassyena tendría que quedarse allí atrapada y no sabía cuándo volvería a verla, o siquiera si lo volvería a hacer.

De pronto una sensación desagradable llenó a Ilianna, se le secó la boca y una punzada en el pecho casi le impedía respirar con tranquilidad.
Se sentía impotente, frustrada, porque la necesitaba. Kassyena era la principal clave para su supervivencia, porque sin ella la vida ya no tenía sentido. Sin una esperanza, ¿para qué sobrevivir? Se negaba a seguir para mantener una tribu que cada vez desconfiaba más de ella, sin ningún premio, sin ninguna motivación, sin nada por lo que realmente sacrificarse. Porque si algo tenía seguro es que los dioses jamás le prooverían en su corta vida con otra mujer como Kassyena.
Tenía ganas de llorar, pero no le salieron lágrimas. En su lugar, dejó salir unas útlimas palabras.
No podía dejarla ir, nunca más.

—Ven conmigo —le rogó mirándole con intensidad.

Podían huir en aquel mismo momento. Dejar atrás a Eskol, ocultarse en los páramos. Nadie conocía mejor aquel recóndito lugar que Ilianna y los escama negra. Podrían manetenerla a salvo de verdad.

—No quiero ver otro amanecer sabiendo que cuando vuelva a anochecer no habré escuchado siquiera tu voz.




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Re: Don't try to fight the storm, you'll tumble overboard - Kassyena

Mensaje por Kassyena el Mar Oct 10 2017, 21:40

Decir que Kass no se esperaba esa insistencia de Ilianna era mentir descaradamente. La dragona había sufrido cambios de carácter a lo largo de su vida y como buen reptil que era, le costaba mucho acostumbrarse a esos cambios. Sin embargo, en esos cinco años que conocía a Ilianna, no había cambiado más que las formas (y los sentimientos) por ella. Seguía siendo tenaz, obstinada y gustaba de arriesgarse. Hasta un punto que confundía a la dragona, sin saber si tildarla de irreflexiva o admirarla por esa determinación.      

Una vez en aquel rincón del jardín, por donde, en principio, Ilianna saldría de aquel recinto, la dragona había mirado hacia la casa una vez más y segundos después, a la parte superior del muro, manteniendo ese estado aletargado en la red. Su chica mantuvo el silencio hasta que pareció no aguantarse esa pareja de palabras que hicieron que su corazón latiese con intensidad una sola vez. No había ninguna diferencia con las peticiones anteriores. Para Ilianna, tal vez. Pero para Kassyena, significaron ese último disparo, tan violento y contundente, que hizo explotar el muro de contención de sus impulsos, ahora debilitado por su presencia y promesas, después de un eterno año de maltratos. La dragona exhaló, al estrellar una vez más su mirada azulada contra la verdosa de la humana-. Ilia... -murmuró, como la más fehaciente de las letanías. Podía jurar que, de perder la memoria, aquel nombre sería lo único que prevalecería en su psiquis. Aquella rogativa había destrozado todo intento de negación que pudiera prevalecer y, aún así, quería ser terca, en su intento de salvarla de todo peligro.
Pero las últimas palabras de la exiliada hicieron fuerte mella en ella, restregándole la realidad de que, quedándose allí, sólo la extrañaría más y lo que era peor, no podría protegerla como ella quería. Desde la distancia sería algo imposible.

Y así, fue Kassyena en esta ocasión, la que rompió distancias con la humana, repitiendo ese demandante beso que se habían dado a escondidas en aquella alacena. Uno intenso que llegó a estremecerla como así lo hiciera momentos antes, en la mansión de su hermano. Sus manos se elevaron a cubrir de nuevo el rostro de Ilianna, algo exentas de suavidad, tenían la sola intención de evitar que se separase-. No te haces una idea del peligro que estás corriendo, pidiéndome que vaya contigo. -murmuró sobre sus labios, en cuanto la falta de aire las golpeó. ¿Realmente Ilia era consciente de algo así? Kass mantuvo el silencio, creando cierta expectación por la continuación de sus palabras. Con la respiración turbada, en aquel rincón oscuro, terminó separándose de la muchacha, para clavar su ahora intensa mirada en ella-.  Pero te juro... -llegó a sonreír de forma sutilmente torcida- que voy a estar a tu lado para protegerte hasta mi último hálito de vida. -calló, dejando que Ilianna reparase en el peso y significado de sus palabras.
Con ello, sellaba un pacto silencioso y, a su vez, dejaba entrever esa nueva personalidad, adormecida por el maltrato y el jade.

No pasaron más que un par de minutos, antes de que ambas mujeres se encontrasen al otro lado del muro, fuera de la cárcel que aquella casa había supuesto para la dragona. Con el corazón aún latiendo con una renovada fuerza y la adrenalina de esa decisión que traería tantas consecuencias consigo, Kass comenzó a recorrer las silenciosas calles de Talos de la mano de Ilianna, en su carrera hacia la salida.
No obstante, de verse en complicaciones, tenía muy claro que recurriría a esos recursos que Ilia aún no había visto en ella.





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