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I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

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I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por C'Nedra el Sáb Feb 04 2017, 19:25

Todavía podía sentir el calor de las lágrimas deslizándose sobre mis mejillas, perdiéndose en mi garganta. La frustración y la desesperación, el anhelo y la soledad. Mis dedos aferrándose a las sábanas, tratando de acallar ese dolor que amenazaba con quebrar cada rincón de mi cuerpo. Los ojos cerrados, pestañas húmedas y párpados inquietos, negándome a dejar que mis pupilas se enfocaran en las sombras de la habitación. Porque sabía que allí no se escondía aquello que más temía, aquello que más deseaba.

Una suave brisa recorría los callejones de la ciudad, acompañando a la pálida luz que comenzaba a filtrarse en cada rincón. Un escalofrío recorrió mi piel, aún fría por los recuerdos. Y allí parada sobre el sucio suelo, rodeada de extraños murmullos y oscuras siluetas, casi pude sentir su aliento sobre mi nuca, su retorcida risa llenando mis oídos. Había querido clavarme las uñas contra mi propia carne, arrastrarlas hasta arrancar ese perverso sentimiento que anidaba dentro de mí. Esa borrosa línea entre la nostalgia y  la esperanza, entre la obediencia y la verdad.

Pero ahora, mientras escapaba de su mirada, todo eso se había reducido a cenizas. Mis manos, escondidas a mis espaldas, sujetaban con fuerza el pomo de a puerta sobre la que estaba apoyada. Sólo quedaba una mirada quebrada, y esa eterna soledad. Ni siquiera recordaba cómo había llegado hasta ahí; pero en el instante en que su silueta se recortó contra el marco, e incluso antes de irrumpir en su casa, entendí que no había tenido opción. Había despertado buscando algo que no quería aceptar, sabiendo que terminaría en el único lugar dónde no tenía que esconderme de esos demonios.

Sólo restaba descifrar que era ese lugar. ¿La cálida compañía de un hombre en cuya memoria, cual laberinto, parecía predestinada a perderme, brindándome la ingenuidad de la ignorancia?  ¿O esa oscura sensación de seguridad, esa mezcla de pasado y libertad, que descansaban en las manos de quien alguna vez había conocido? Necesitaba saber cuánto había olvidado, sólo entonces iba a poder encontrar la forma de enfrentarme a los recuerdos.

-¿Mercurio?- el ruego y la desesperación envolvían las palabras sin pudor alguno- ¿Quién soy?
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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por Mercurio el Jue Feb 09 2017, 01:46

La reacción de C'Nedra y qué hacer al respecto habían sido un tema más que recurrente en mi mente. Ella era una persona realmente extraña. En el fondo no estaba seguro de si se había dado cuenta, después de todo su reacción había sido tan mínima, no había preguntado nada, y casi había evitado los tópicos. Bueno, no, era injusto decir que pensaba que no se había dado cuenta, lo que no sabía es que si lo que se imaginaba era lo correcto.

Y tampoco estaba seguro de qué decirle al encontrarla. Intentar fingir que simplemente se me había borrado la memoria era mi mejor opción, pero no se sentaba bien en mi estómago. Y a pesar de ser una persona a la que siempre le inculcaron el ser completamente desconfiado sentía que no podía hacerle eso a alguien que me había confiado sus secretos.

No me había decidido para cuando abrí la puerta y la vi. Años de entrenamiento para espía, ladrón y asesino me habían enseñado a observar a la gente, y cuando llegó no pude evitar notar el temblor en su voz, cómo se le crispaban los dedos, y lo rojizo de sus ojos. En ese momento supe que no iba a engañarla. Aunque quería esperar a ver su reacción, quería saber qué pensaba, era casi una necesidad física.

Rodé los ojos ante su pregunta.
-Nunca dejé de saber quien eres. -Dije con un resoplido, porque Merc había reconocido su dibujo y la había identificado como C'Nedra. Aunque luego de decirlo pensé que no era verdad, yo sabía en más profundidad quien era ella, y Merc no.

Me hice a un lado y la dejé pasar, cerrando la puerta detrás de ella de inmediato, prefería que nos vieran en mi puerta lo menos posible, así la gente no imaginaba nada raro. Me giré hacia ella sabiendo exactamente lo que necesitaba. Me saqué la camisa y se la tiré a las manos, era de una tela gruesa y resistente.
-Póntela encima de la ropa. -Ordené en tono suave pero muy firme. Y quizás en esa sola frase le había resuelto todas sus dudas de si recordaba. En este momento ella lo que necesitaba era liberación, pero si la marcaba su amo podría castigarla o peor. Así que mi camisa haría de una segunda capa de protección, pero sin quitar el dolor que era lo que necesitaba. No estaba seguro de si debía buscar algo con lo que cubrir mis cicatrices o sería mejor para ella tenerlas a la vista, planeaba observar con cuidado para determinar el mejor curso de acción. Por ahora quería ver que tan bien respondía a mis órdenes. Ella necesitaba eso, no mis inseguridades.





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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por C'Nedra el Sáb Feb 11 2017, 04:09

Confiaba en Mercurio. Confiaba por culpa de su aceptación, por culpa de mi pasado. No importaba si mi experiencia gritaba una y otra vez, que aquello estaba mal, que nunca nada bueno había salido de esa confianza ciega que tenía en los demás. Confiaba incluso cuando sus recuerdos me perdían. Peor aún, confiaba lo suficiente como para que mis demonios quedaran a su merced. Y por eso había ido a buscarlo. Porque allá no podían encontrarme. Allá, me sentía segura.

-Eso no es…- intenté replicar en voz baja, mientras mis dedos retorcían nerviosos mi camisa- Mi nombre, los pastelitos… eso está en los dibujos, ¿verdad?- no encontraba el valor necesario para mirarlo, porque aunque necesitaba saber si me recordaba o no, no soportaba la idea de que se enojara conmigo o de confundirlo aún más- Pero no todo. Hay cosas que… No toda la historia de la personas terminan en el papel- mordisqueé mis nudillos, tratando de buscar las palabras correctas- Como su pasado o… lo que quieren.

Lancé una última mirada a mis espaldas antes de que la puerta cerrándose detrás de mí, borrara todo rastro de esa soledad y el miedo que habían quedado olvidados en la calle. Di un pequeño brinco ante su repentino gesto, mirando confusa la camisa que tenía entre mis manos. La curiosidad comenzó a deslizarse sobre mi piel, la obediencia amenazaba con carcomerme por dentro, y algo más que no lograba descifrar acechaba desde las sombras. ¿Qué se suponía que…?

-¿Por qué?- pregunté frunciendo el ceño mientras mis dedos se deslizaban sobre la tela- No tengo frío- expliqué distraída, con la duda llenando mis facciones antes de colocarme su camisa: sin importar de dónde provinieran, sin importar cuán extrañas o inocentes parecieran, seguir órdenes era algo inconsciente para mí; incluso cuando no las entendía, sobre todo cuando las quería- ¿Está seguro que…? Podría mancharla y no quiero que…- la frase murió en mi garganta cuando mis pupilas tropezaron con las cicatrices que recorrían el cuerpo de Mercurio- El otro día me preguntó sobre lo que sabía de ellas, pero no le contesté- alcé una mano, buscando recorrer esas viejas heridas como lo había hecho antes, trazar los recuerdos, sentir mi propio dolor- ¿Debería hacerlo ahora?
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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por Mercurio el Vie Feb 17 2017, 01:55

A veces C'Nedra era filosa como un cuchillo en su astucia. Mis labios se curvaron en una pequeña sonrisa de aprobación ante su perfecta deducción. Mi aprobación era silenciosa, sin embargo. Ladeé la cabeza observando si iba a esperar o iba a cumplir mi orden. Con satisfacción observé cómo a pesar de que no entendía y preguntaba, cumplía. Bien. Eso ayudaría mucho a nuestra dinámica.

-No es para el frío, es para evitar que queden marcas que causen preguntas peligrosas con tu amo. -Aclaré con tranquilidad, obviando sus réplicas sobre manchas. La cantidad de veces que yo había bañado en sangre mis ropas no hacían que temiera lo que les fuera a ocurrir.

Observé a C'Nedra alzar una mano hacia mis cicatrices, y a pesar de que no me molestaba que las tocara, no me moví. Si íbamos a hacer esto, no era la mejor idea tenerla tocando mis cicatrices y dándome ideas. C'Nedra era bella, no era algo que había escapado mi atención. No quería confundirnos a ninguno de los dos. Aunque lo cierto era que no tenía idea de si C'Nedra tenía inocencia en ese sentido o sería capaz de mirarme de una manera más sexual. Pero no importaba, eran pensamientos que estaban de más.

Me estiré y saqué del estante donde ella había guardado el dibujo una fusta flexible y cara, hecha con cuero y pensada… bueno, posiblemente no tanto para un caballo como para un humano. Lo había conseguido especialmente para cuando C'Nedra necesitara un respiro.
-No. -Respondí con suavidad respecto a su pregunta de las cicatrices. Pronto se daría cuenta, si es que no lo había comprendido ya, que yo recordaba a la perfección.

-Escoge una palabra, una que no dirías por accidente. Esa palabra será la que usarás si quieres que pare. Cuando sepas cuál, dímela. Si me dices que pare, o lloras, o levantas la mano, no pararé. Puedes descargarte como quieras en ese sentido, y puedes confiar en que no pararé hasta que no crea que es el momento, o hasta que no digas esa palabra. Alguna pregunta? -Probablemente tenía muchas, pero habría que ver qué necesitaba más, preguntar u olvidar aunque fuera por algunos momentos de pequeño alivio.





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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por C'Nedra el Miér Feb 22 2017, 03:16

Mi mirada se clavó en sus facciones, tratando de descifrar aquél pequeño gesto que me había ganado como toda respuesta. Aquello no bastaba para alejar las dudas que revoloteaban en mi cabeza, no era justo, no podía… Pero entonces volvió a hablar y sus palabras se mezclaron entre mis recuerdos; el cuerpo tenso, mis dedos aferrándose con fuerza al borde de su camisa, la confusión y el pánico inundando mi rostro. Solo un instante, en dónde el dolor y el pasado habían logrado traicionarme. Tan sólo un efímero instante, antes de que la comprensión me arrebatara hasta el último atisbo de duda.

Mi mano quedó suspendida frente a él, tan cerca como para sentir el calor de su cuerpo, lo suficientemente lejos como para sentir el peso de los recuerdos sobre la yema de mis dedos. Sólo un juego. Así lo había llamado Mercurio. Busqué su mirada, tratando de decidir qué era lo que quería. Un juego, uno que había aprendido a odiar y anhelar en secreto, ese que había ido a buscar. Un juego, pero con diferentes reglas y a la vez, las mismas. Mis pupilas se clavaron en la temblorosa mano que se alejaba de él antes de posarse sobre la base de mi garganta, mis dedos apretando con fuerza. Mercurio me había ofrecido la capacidad de elegir, algo nuevo y casi incomprensible. No lo toqué, pero quería hacerlo.

Seguí con la mirada sus movimientos hasta descubrir qué era lo que sostenía entre sus manos. Un escalofrío recorrió mi columna, y algo que no lograba entender, o que tal vez, no quería reconocer, hizo que mi respiración se acelerase. No entendía que estaba diciendo, no entendía que se escondía detrás de su explicación. Sus palabras no tenían sentido y peor aún, no quería comprenderlas.

-¿Me lo promete?- pregunté en voz baja, incapaz de apartar la mirada de sus manos- Que si digo esa palabra…- mis dedos se deslizaron sobre el largo de la fusta, una mezcla de adoración  y temor, el cuero quemando mi piel- ¿…se va a detener?- volví a interrumpir aquél gesto, justo antes de tocarlo- Y no la va a olvidar, ¿verdad?- ni siquiera me importaba si lo hacía o no, porque sólo podía pensar en que probablemente no sería capaz de reconocer el instante en que quisiera parar, pero tal vez, él podía hacerlo por mí; y sólo existía una palabra que en el momento en que escapara de mis labios, sería capaz de hacerle entender que ya no era capaz de distinguir entre un juego y el pasado- ¿Y no se va a enojar conmigo?- levanté ligeramente el mentón para poder mirarlo a los ojos, antes de atreverme a susurrar su nombre- Mylas.
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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por Mercurio el Dom Feb 26 2017, 00:20

La observé detenerse antes de tocarme, no sabía si porque no había recibido explícito permiso o porque como yo tenía dudas de que fuera buena idea.

-Lo prometo. -Dije con voz calma, no era mi primera vez, sabía que mi autocontrol me dejaría frenar sin problemas, y darle el consuelo que necesitara.

Mylas, mis ojos brillaron en reconocimiento de que era un nombre, y uno muy importante. No tenía dudas de que ese era el nombre del pirata. Y de hecho, sentía que me sonaba de algo, pero quizá me equivocaba, quizá era solo el parecido sonoro a Midas. Aunque en ese momento no era importante. Tampoco importaba el thrill que sentí al saber ese pedazo de información, importaba cumplir mi papel.

Caminé alrededor de ella con paso firme, casi militar. Mi rostro se había vuelto de mármol, cayendo con facilidad en un papel de alguien con autoridad, alguien que imponía un castigo. Rocé el rostro de C'Nedra con la fusta, con engañosa gentileza, en realidad era un recordatorio de lo que estaba por venir, un juego dentro del juego. Uno que mandó un latigazo de placer por mi cuerpo.

Respiré hondo para controlarme. Las otras veces que había hecho eso no me había sentido tan cómodo, sin duda alguna C'Nedra se había metido bajo mi piel, y no me producía el desagrado que me había producido en otros trabajos. Mi excitación era por el juego, un placer que pronto la debería de afectar a ella también. Y no era uno que me avergonzara, pero no quería asustarla, no quería que al notarlo pensara que quería más de ella que su aceptación. Eso valía más para mí que cualquier otra cosa.

Cerré los ojos y me calmé. Mi cuerpo era mi esclavo y no iba a mostrar el placer que sentía si yo no lo deseaba. Simplemente no había estado preparado para sentir eso, para la falta de desinterés e incomodidad.

Me frené a un costado de ella y descargué el primer golpe en su espalda cubierta por su ropa y la mía. No fue nada gentil, pero tampoco abusé de mi fuerza. Debía doler y no marcar. Debía de ponerla en libertad y contenerla.

Me moví y descargué otro golpe, rodeando para no tocar el mismo sitio. Luego me agaché frente a ella y levanté su mentón con la fusta para que me mirara.
-Dime cómo se siente. Cómo te sientes. -Era una orden, dentro del juego. Mis ojos la miraban de una manera hambrienta, brillando en un color casi por completo verde. Mi parte sádica haciendo que el papel se me diera natural. Me lamí los labios en anticipación. Quería tantear su reacción a la interacción hablada, para ver qué tanto podía jugar con ella. Qué tanta inmersión podían llegar a tener. Le gustaba jugar, pero estaba haciendo esto para ayudarla, así que su primera preocupación eran las necesidades de su... amiga.





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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por C'Nedra el Jue Mar 02 2017, 02:23

En el instante en que su nombre rompió el silencio, supe que acababa de traicionarlo y que jamás, iba a poder perdonarme a mí misma por eso. Esa palabra, tan vulgar y tan profana, ahora le pertenecía a alguien más. Y me asqueaba el saber que una parte de mí, odiaba el haberlo compartido. Él era mi secreto, uno que había guardado celosamente, uno que había defendido incluso entre gritos de dolor. El único que ahora, podía mantenerme segura.

Fue esa caricia la que me arrancó de mis pensamientos. La delicadeza de aquél gesto, la promesa que acechaba en las sombras, hizo que mi cuerpo se tensara. Porque sabía lo que algo tan inocente podía esconder, porque sabía lo que podía despertar en mí. Y en el momento en que mi mirada se posó en sus facciones, me sentí más vulnerable que nunca. Necesitaba a Mercurio, necesitaba del miedo, de… Oh.

El primer golpe, fue un recuerdo del pasado. El calor de la fusta contra mi espalda, las punzadas de dolor. Un quejido de dolor que se perdió en mi garganta, mis manos convertidas en puños. El miedo enroscándose sobre mi alma, quebrándola un poco más. Advirtiéndome, recordándome.

El segundo golpe, mi perdición. Mis dientes se clavaron con fuerza contra mi labio, rompiendo la delicada piel. Podía sentir mi cuerpo arder, podía sentir como comenzaba a escaparse de entre mis dedos, la culpa que me carcomía por dentro, dejando tras de sí, esa retorcida sensación de libertad. Cerré los ojos con fuerza. Odiaba sentir dolor, odiaba lo bien que me hacía sentir. Y peor aún, odiaba que aquello no fuera suficiente. Quería más, necesitaba más. Mis rodillas golpearon contra el suelo, atrapada entre los recuerdos y el deseo.

Sentí como levantaba ligeramente mi rostro, y tras cierta resistencia, por fin me atreví devolverle la mirada- ¿Importa?- murmuré mientras mis pupilas vagaban curiosas sobre su rostro- No lo sé. No lo sé, yo…- no quería detenerme a pensar en lo que sentía; con cuidado y sin apartar la mirada de él, apoyé un dedo sobre la fusta, guiándola hacia abajo- ¿Mercurio?- el cuero se deslizó sobre mi garganta, sobre el cuello de la camisa que rozaba mi clavícula, la curva de mi pecho- Necesito que… No se detenga…- murmuré y mientras el extremo de la fusta rozaba mi abdomen hasta perderse sobre la parte alta de mis piernas, acerqué un poco más mi rostro contra el de él, apenas rozando su piel- ¿Qué tengo que hacer para que vuelva a…?- insistí, una mezcla de inocente curiosidad y cierto desafío, envolvían mis palabras, apenas opacando la desesperación de mi voz- ¿Por favor?
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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por Mercurio el Dom Mar 12 2017, 23:31

Le dediqué una sonrisa ladeada. -Tienes que contestar. C'Nedra, tú mejor que nadie sabes cómo te hace sentir, pero intentando mentirme no ganas nada. Porque sabes que en el fondo puedo leer como te sientes, y aceptar como te sientes. Pero quiero que lo digas, que lo aceptes.

Podía parecer cruel, pero parte de la liberación era dejar de cuestionar mis órdenes y simplemente cumplirlas. Su reticencia era parte de una verguenza natural por aquello que la gente cree que está mal sentir. Sin embargo la tenía que vencer.

La rodeé y me agaché detrás de ella, inclinándome hasta tocar su hombro con mi pecho. Mis labios rozaron su oreja, y con la fusta quité un mechón de pelo de su cuello.
-O puedes no contestar, y esta sesión termina aquí... -ronroneé con una voz deceptivamente dulce. Quería ayudarla, aunque ella no entendiera que era eso lo que estaba haciendo por ella. Eso sin embargo no quería decir que ella no lo concibiera como cruel. No me importaba realmente, ese era mi papel, y el de administrar premios y castigos que ella debía ganarse. Y cuando lo que quería era dolor, la falta de éste podía ser un buen castigo. -Es tu elección...





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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por C'Nedra el Jue Mar 16 2017, 02:37

Al sentirlo de tras de mí, un escalofrío recorrió mi cuerpo- ¡No!- una sola frase, un par de palabras teñidas de una falsa dulzura que recordaba demasiado bien y la desesperación por aferrarme a ello, podía incluso con el horror de traicionarme a mí misma. No poder verlo me desesperaba, quería mirarlo, quería tocarlo, quería encontrar entre sus facciones, mi rendición. Y en el momento en que me percaté de que mi cuerpo no se atrevió a moverse, entendí que ya era demasiado tarde. El miedo a que Mercurio se alejara en ese instante, dejándome con sólo el recuerdo de una caricia del pasado, me aterraba. Y solo eso bastaba para perderme por completo en sus palabras. En su advertencia, en su voluntad.

-Se siente…- empujé mi cuerpo ligeramente hacia atrás, buscando que el calor de su cuerpo me permitiera por un instante, volver a sentir el ardor de los golpes - … bien. Se siente demasiado bien, Mercurio. No es justo, yo…- cerré los ojos, mordiendo con fuerza el interior de mis mejillas- Está mal, no debería… pero quiero más- y quería que él lo hiciera, quería que Mercurio me arrastrara hasta aquél abismo hasta que no quedara rastro de lo sucia y avergonzada que me hacía sentir todo eso- Extraño esto, Mercurio- el dolor, las humillaciones, los gritos, las lágrimas- Lo necesito… Por favor- rogué ya incapaz de soportar el estar tan cerca de eso que tanto anhelaba pero que no podía tener- ¡Use eso que tiene en la mano!- exclamé al fin, molesta conmigo misma y con él; aunque a último momento tuve la suficiente cordura de no tocarlo: algunos caprichos habían dejado cicatrices demasiado profundas - Hágame recordar.
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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por Mercurio el Lun Mar 20 2017, 13:57

C'Nedra se inclinó hacia mí mientras buscaba las palabras, aunque probablemente lo que en verdad buscaba era valor para decirlo, apoyo en algo tangible como era tirarse contra mí. La dejé ya que sabía que lo necesitaba, ella era una persona muy táctil, al menos conmigo, no tenía mucha idea de cómo era con otros. Un latigazo de placer recorrió mi cuerpo al ver que cedía a mi pedido, reconociendo una verdad que le costaba realmente. -Good girl. -Ronroneé a su oído en el dialecto de Edén. Por lo que sabía ella había viajado bastante, y probablemente su pirata también, jugar con los idiomas podría llegar a agregar una dinámica extra.

Me incorporé descargando un golpe de la fusta en su espada, más fuerte que antes, diseñado para ser sentido durante más tiempo. Lo merecía después de todo.
-Quién dice que está mal? Y en todo caso, si lo estuviera... -caminé alrededor de ella, la fusta acarició su brazo subiendo antes de bajar cruelmente descargando sobre el mismo lugar que acaba de acariciar. La miré a los ojos al terminar de rodearla, y me pregunté si mis pupilas estaban expandidas y podía ver cuanto estaba disfrutando yo la escena. -Si lo estuviera qué? -Pregunté con una sonrisa zorruna, después de todo yo había hecho muchas cosas fuera de la ley.

La volví a rodear haciéndola esperar en anticipación, para que no pudiera saber de donde vendría el siguiente golpe, para que lo esperara y a la vez la sorprendiera. El sonido de la fusta rompió el silencio al pegar al costado de la pierna flexionada de C'Nedra.
-Quieres saber cómo se llama lo que tengo en la mano? Miralo bien, no lo reconoces? Está hecho para pegar, para espolear. -Acaricié el instrumento con un dedo cual si fuera una amante. -Es una fusta, normalmente se usa para los caballos, pero algunos se hacen específicamente para humanos.

Avancé hasta ella y golpeé su brazo hacia adelante y sin cortar el movimiento lo hice caer de vuelta sobre su hombro. La miré con atención, intentando saber si el placer y la necesidad estaban encontrando un buen equilibrio ya que asumía debía de estar cerca de su límite, más emocional que físico seguramente. Cuando descargué mi fusta en su espalda de nuevo esta vez estaba por completo enfocado en ver qué necesitaba y no tanto en jugar. No tenía que olvidar que por más que lo estaba disfrutando estábamos haciendo esto por ella.





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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por C'Nedra el Miér Mar 22 2017, 21:07

Mi cuerpo ardía, y los latidos desenfrenados de mi corazón amenazaban con callarlo todo a su paso. Podía sentir la áspera tela de la camisa arañando mi piel, la dureza del piso bajo mis rodillas. Podía imaginarme sus dedos enroscándose firmemente contra aquél pedazo de cuero, justo antes de descargar el golpe, justo antes de que unas delgadas e imperceptibles marcas rojizas aparecieran sobre mi brazo. Podía imaginarme el sutil balanceo de la habitación, el rugido de las olas, el aroma a mar entre el viento. El dolor enroscándose en mi alma, y ese maldito placer, ese que tanto odiaba, y del que no podía escapar, sin importar cuánto rogara, ese oscuro deleite,  reclamando su lugar dentro de mí, una vez más.

Esas dos palabras susurradas en mi oído, una lengua profana, un escalofrío bajando por mi espalda. La cruda violencia de otro golpe, mis uñas clavándose contra la palma de mis manos, y una frágil verdad. Mercurio se detuvo frente a mí y busqué su mirada, erráticas pupilas que llenas de derrota y confusión, querían deslizarse por cada una de las cicatrices de su cuerpo, querían ver la fusta chocar contra mi piel, y sin embargo, no podía apartar la mirada de sus facciones, encontrando una retorcida familiaridad, en una sonrisa que no hacía más que despertar cosas dentro de mí que no quería.

Y ahora, era él quien estaba jugando conmigo. Sus pasos envolviéndome, el silencio llenando el cuarto, y la desesperación de no saber cuando el alivio del próximo latigazo terminaría por quebrarme. Y cuando por fin lo hizo, cuando por fin la fusta volvió a chocar contra mi cuerpo, una y otra y otra vez, entre un grito de dolor y la mirada vidriosa, terminé por rendirme ante lo que se escondía dentro de mí. Porque ya no era sólo por necesidad, ya no era sólo el dolor lo que buscaba. Porque los recuerdos exigían más, porque necesitaba que fuera real.

-Sé que es eso… ¡Lo reconocería hasta con los ojos cerrados, Mercurio!- la obviedad haciendo que una pequeña risa escapara de mis labios antes de volverme hacia él, con las mejillas húmedas, la respiración acelerada y una nueva determinación acechando tras mis ojos- ¿Qué pasaría si hiciera algo malo, justo ahora?- en ese momento, era toda curiosidad e inocencia, incluso en el temblor de mi voz, incluso en ese antiguo temor que comenzaba a enroscarse dentro de mí- ¿Qué haría?- mordisqueé mi labio, incapaz de apartar la mirada de él; porqué ahí arrodillada, atrapada entre la locura que significaba encontrar algo de paz en la punta de una fusta, no había nada más que deseara que su imaginación, que me mostrara que podía estar a la altura de mis recuerdos- ¿Qué me haría?

Y antes de darle tiempo a contestar, me puse de pie. Y con el arrepentimiento en la punta de los dedos y el placer enroscándose en el dolor, lo besé. No hubo inocencia, ni delicadeza. No era yo quien lo besaba, era aquella otra mujer que todavía podía sentir el océano en sus venas. Busqué su boca con desesperación, mis dedos revoloteando sobre su cuello, y en puntas de pie. No era un beso lo que buscaba, era la traición que significaba en mis recuerdos, tocar aquello que no debía. Era el castigo, era Mercurio.
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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por Mercurio el Dom Mar 26 2017, 00:25

Curioso. Quizás inadvertidamente había elegido lo mismo con lo que solían castigarla? Hubiera pensado que un pirata era más de látigos. Pero me gustaban más las armas cortas, así que lo había escogido a mi gusto.

Qué pasaría si hiciera algo malo? Dependía de qué tan malo. Algo realmente malo podía desatar mi ira pero si hablaba de...

Por un segundo me costó comprender. Y definitivamente no.me.había.derretido.contra.ella. No iba a detenerme a pensar qué habría pasado de no entender que esto era parte del juego. Sus palabras me dejaban claro sus intenciones de hacer una provocación. Y ese acto tan astuto hizo que mi temperatura subiera. Agarré sus cabellos negros y ladeé su cabeza para besarla, explorando su boca. Era un beso, en toda regla, pero lo que en realidad era, era dominancia. Subir un paso en el juego. En algún punto sentía que ella había ganado, el placer y excitación que recorría mi cuerpo era algo que no recordaba que me hubieran provocado antes. No que se lo fuera a decir ahora, probablemente nunca.

La separé de mí agarrándola del cabello aún. Y lamí de su labio un pequeño hilo de baba. Quizás entre dos amantes hubiera sido un gesto dulce, pero yo estaba poniendo mi mejor mirada de advertencia. Ella no decidía besarme, ni cuando ni cómo ni cuánto. Yo decidía cuándo se terminaban.
-You little minx... -Susurré de manera casi cariñosa y la aparté de mí. La pequeña sesión de besos se había terminado, y ella iba a obtener lo que buscaba, en mis términos, provocados por ella. Apenas podía controlarme y no sonreír en total diversión. Sabía perfectamente qué quería hacer.

Fui a mi habitación sin dedicarle una mirada más, sin explicaciones. Que dudara si me había enojado, si iba a seguir, si podía moverse o sería peor. De debajo de mi cama saqué soga y regresé al living-comedor. Fui directo a ella y agarré su brazo juntando las palmas y pasé la soga atando los brazos.

-Si no sabes mantener tu lugar, tendré que obligarte a mantenerlo... -la rodeé atando su cuerpo, un conjunto de cuerdas por encima de sus pechos y otro por debajo. Metí una pierna entre las de ella y me incliné a susurrarle al oído: -No es bueno jugar con fuego. Podría tenerte a mi disposición para saciar toda clase de sed que pudiera tener. -Era sólo una advertencia, pero una que creía importante dar. No iba a hacer nada realmente, no tenía el impulso. Tampoco estaba bien que un sub traspasara límites sin entender las posibles consecuencias.

-Abajo. -Dije con una sonrisa sádica antes de pegarle detrás de la rodilla para que cayera. La atajé entre mis brazos ya que estaba atada. -Tranquila, estoy aquí para atajarte. -Susurré endemoniadamente dulce. Me giré y amarré sus piernas también. Los nudos marineros eran especialmente útiles para estas cosas, corredizos y firmes.

Al terminar tiré de los nudos para comprobar que no estuvieran demasiado apretados, la idea no era marcar su cuerpo. Quizás lo sería si no tuviera amo que fuera a notarlas.

La miré un momento debatiendo si dejarla allí arrodillada. No. Lo mejor luego de atar era hacer sentir los nudos. Era un arte distribuir bien el peso para funcionalidad y circulación, pero me sentía seguro de que lo había hecho bien, así que agarré lo que sobraba de soga y salté, agarrándome de la viga del techo con una mano. Al estar sin camisa sabía bien que podía notarse como se flexionaba y tensionaba cada músculo de mi torso y espalda, y con eso en mente me subí a la viga con mis movimientos más felinos en plan de dar un pequeño espectáculo. Me sustuve de la madera con mis piernas y tiré de la soga hasta elevar a C'Nedra lo suficiente como para atar segura la soga a la viga.

Impulsándome bajé en medio de un giro, uno totalmente innecesario pero que mostraba un poco mis habilidades. Show off, lo sé. Chasqueé la lengua en tono reprobatorio, no me olvidaba que ella se había portado mal y merecía un castigo. Tomé la fusta que había dejado caer con la sorpresa del beso. La hice girar entre mis dedos en una promesa de lo que pronto vendría.
-Te arrepientes del beso? -Pregunté con total diversión, pero con seriedad en mi rostro. Era una respuesta trampa, si decía que sí, estaría de alguna manera rechazándome, si decía que no, estaría portándose mal. No había respuesta correcta, pero sabía que tenía que responder o aquello que deseaba no llegaría. De alguna u otra manera su respuesta sería muy interesante.





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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por C'Nedra el Mar Mar 28 2017, 04:26

Por un instante, el control había sido mío. Él había sido mío. Un beso robado del pasado y el seco ruido de la fusta cayendo a mis pies. Sentí su confusión contra mi piel, y sobre todo, el preciso instante en que aquella inocente provocación, ese retorcido deseo que nacía en lo más profundo de mi alma y que vivía a través de las manos de Mercurio, dejó de pertenecerme. Sus dedos se enredaron entre mis cabellos, recordándome mi lugar una vez más, exigiendo una fantasía que no podía ni quería negar. Reclamando mi boca, mi sumisión. Mi cuerpo ajustándose, rindiéndose, ante él. Como siempre lo había hecho, como siempre lo haría.

Mercurio me apartó de él, y la necesidad de mostrarle que podía someterme a sus caprichos, opacando cualquier atisbo de razón. La mirada expectante, esa pizca de temor que hacía que mi cuerpo no supiera quedarse quieto; mis dedos apenas rozando su brazo, dividida entre la necesidad de apartarlo y el anhelo de que nunca lo hiciera; la garganta arqueada, dócil y expuesta, ante aquella mano que todavía me sostenía dónde quería: lejos de él y tan cerca de lo que había ido a suplicar. Esa mezcla de engañosa dulzura y terribles promesas que oscurecía su voz, que no hacían más que enterrarme en esa ilusión de la que no quería escapar.

Y tan cegada estaba, tan perdida en mi propia imaginación, dónde Mercurio reconstruía sin pudor alguno cada roce y cada grito, que cuando el calor de su cuerpo me abandonó, me sentí más sola que nunca. ¿Y si no volvía? ¿Y si…? Mis pupilas se clavaron en la habitación por la cual Mercurio había desaparecido. No me atreví a moverme, no me atreví a murmurar su nombre. No podía hacerme eso. No podía dejarme sola. No podía olvidarme ahora, no con las marcas de sus golpes sobre mi cuerpo y las huellas de un beso aún quemando mi piel.

Pero demasiado pronto, él volvió. Y cuando lo hizo, cuando la comprensión amenazó con hacer que mis rodillas temblaran y mi pecho comenzara a subir y bajar desesperadamente, deseé inútilmente poder aferrarme un poco más a esa antigua mentira- Mercurio, ¿qué…?- las cuerdas se deslizaban sobre mi cuerpo, rozando cruelmente aquellas zonas doloridas, un macabro placer que hacía que no pudiera ordenar un solo pensamiento- No. No, por favor, no…- rogué intentando moverme entre los nudos que me sujetaban, sus palabras serpenteando dentro de mí con demasiada facilidad- ¡Prometo portarme bien! Prometo hacer lo que usted quiera, pero por favor, no…- el resto de la frase se perdió entre un gemido de dolor y un susurro del que dependía más de lo que quería admitir, al encontrarme otra vez, arrodillada frente a él- ¡No puede dejarme así! ¡Quiero tocarlo, necesito tocarlo y…! ¡Por favor!

Lo había provocado, lo había desafiado. Y Mercurio, entre ásperas sogas y expertos nudos, me había hecho suya. En ese instante, mi alma se había rendido ante él. Porque nunca había aprendido a quedarme quieta, porque necesitaba abrazar, acariciar, tocar. Eso era parte de mí y él me lo había quitado. Jamás había sentido tanta libertad, jamás había sentido tanto miedo.

Alcé la mirada, buscando casi por instinto, aquella silueta de la que ahora  deseaba más allá de un recuerdo. Mi cuerpo dolía, por culpa de la cuerda que me aprisionaba y tiraba de mí, por culpa de algo más que no me atrevía a nombrar. Quería que él volviera a acercarse, quería volver a sentirlo cerca, que sus manos hicieran eco de sus palabras y reparar mi error bajo el chasquido de la fusta que volvía a descansar entre sus dedos, dónde pertenecía.

-Mercurio, por favor…- un pedido desesperado, retorciéndome entre las cuerdas- Yo…- pero la necesidad de volver a sentir el pasado a través de él, podía incluso con mis pesadillas; lentamente, y demasiado consciente de lo se encerraba detrás de esa pregunta y el peligro que acechaba en sus ojos, sacudí el rostro: sin apartar la mirada de él, mis labios ligeramente entreabiertos, y la certeza de saberme más vulnerable que nunca- No- susurré mientras mis dedos buscaban inútilmente poder deslizarse sobre mi piel; mis pupilas abandonando su rostro, recorriendo sobre su cuerpo, deteniéndose en sus manos- Y quiero volver a hacerlo- un último desafío.
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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por Mercurio el Sáb Abr 08 2017, 02:34

-Shhhhhhhhhh. –Puse un dedo sobre sus labios cuando rogó. Le dediqué una sonrisa divertida. –No eres toda una avariciosa? Planeando tocarme? No. Aquí tú pides y yo juzgo si lo mereces. Y por ahora, C’Nedra, no mereces tener las manos libres.

No podía no preguntarme cómo quería tocarme.  Sería una caricia suave y casta? O tal vez algo mucho más sexual? En algún punto lo deseaba, y en otro no. Era muy confuso.  No necesitaba más que esto, y no quería interferencias en ello, pero era un hombre… reaccionamos a esas cosas. Y por mucho que las mujeres gustaran de negarlo, ellas también. Por otro lado éramos amigos, y en algún punto tampoco quería arruinar eso. Así y todo, mi manera de verla había cambiado hoy. Había despertado algo en mí que no creía que ella podía hacer… más de una cosa realmente. No creía poder olvidar nunca esas sensaciones, aún si no actuara en ellas nunca más.

Solté un respiro algo violento, su respuesta acariciando mi ego. Era la respuesta correcta, una que me complacía infinitamente, y jugaba con mi cabeza tanto como yo jugaba con la de ella. Ella sabía mis debilidades y jugaba con ellas como una experta. Fuck, she was good. Mi respiración estaba levemente agitada por un par de palabras de ella, por la escena, por el placer corriendo por mi espina dorsal. No creía poder ocultar los signos de mi excitación, ni que C’Nedra se asustaría por ellos.
–Such a daring brat… -Susurré antes de doblar la fusta entre mis manos que casi quemaban tanto por pegarle como por tocarla. Simplemente sentir el contacto de su cuerpo contra el mío. No. No iba a tocarla aún.


Como si el cuero tensándose bajo mi mano me hubiera dado las fuerzas necesarias, lo solté de un lado antes de descargarlo contra su piel, y esta vez sentí un golpe de placer al hacerlo. Fuck. Estaba cayendo más dentro de la escena. Estaba volviendo su placer mi placer. Oh, shit, no estaba cayendo en Dom Space, no? Eso sería embarazoso… Y nuevo.

Le pegué de nuevo, y otra y otra vez. Con un poco más de fuerza que antes primero, luego más suave, luego más rápido. No podía prepararse para ello mientras estaba a su espalda, no podía tensarse en anticipación, sino simplemente recibirlo como veía. Mi cabeza se sentía embotada y al mismo tiempo enfocada en la manera en que la piel chasqueaba aún bajo mi ropa y la de ella, en cómo la esclava se removía, en los sonidos que soltaba.

De pronto algo se desbordó en mí y la abracé por detrás. Mi cuerpo se sentía excesivamente caliente donde tocaba el suyo, afiebrado de una muy extraña manera. Moví mis dedos, ágiles y rápidos de ladrón experimentado, de antiguo marino, hacia las cuerdas mientras sostenía a C’Nedra contra mi cuerpo. Cuando la descolgué del techo, aún amarrada en su propio cuerpo, la tiré más hacia atrás para alcanzar con facilidad su rostro con el mío y la besé de manera apasionada. No lo pensé, sólo lo descargué, y la mano con la que sostenía su rostro estaba temblando cuando me separé.

Ella había dicho que quería un beso, quizás no había sido en serio, pero yo lo había necesitado y lo había tomado. Era un ladrón después de todo. Y era la única manera en que podía expresarle lo que me había hecho sentir. Nunca había sido un hombre de palabras. Nadie me había enseñado a hacerlo. Yo era un esclavo que se escapó, y se ganó la vida como pudo, para terminar siendo un instrumento de otro, en vez de limpiando mugre, limpiando gente u objetos. Yo sabía responder, pero expresarme yo por mi cuenta? Cómo hacía eso la gente todos los días? Cómo expresaba ese torrente de cosas y elegía qué decir?

Me lamí los labios y me sentí inmediatamente avergonzado de mi reacción. No me gustaba avergonzarme de nada, pero a veces sucedía. Esquivé sus ojos y me ocupé de desatarla, despacio, masajeando las zonas que habían sido atadas para reestablecer la circulación y tratar que no quedaran marcas por mucho.

Me arrodillé con ella sobre mi regazo, la soga de a poco fue siendo soltada para acabar alrededor nuestro como una gran serpiente guardiana. Seguí masajeando sus muñecas que eran las que más abuso habían sufrido al intentar liberarse. Finalmente levanté la vista hacia los ojos de C’Nedra.
–Voy a sacarte mi camisa así puedo ver tu espalda y brazos, sí? –Pregunté con la voz algo ronca, quería ver si iba a necesitar crema, pero no quería asustarla. Sentía que había tomado provecho de esa confianza que se había generado, y quizás ahora la estaba descuidando en su after care, quizá mis sutiles caricias y mi calor corporal no eran suficientes, pero de alguna manera para poder permitirme siguiera decirle lo bien que se había portado, necesitaba algo de ella. No estaba seguro de qué. Seguramente ella lo sabía aún mejor que yo.





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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

Mensaje por C'Nedra el Dom Abr 09 2017, 21:31

Esa delgada línea entre pasado y fantasía, ese efímero instante en dónde los límites se perdían entre palabras que despertaban culpa y una morbosa familiaridad que me atrapaba y paralizaba con la misma crudeza que esas sogas que raspaban mis muñecas sin pudor alguno. Humedecí mis labios, rozando apenas su piel. Él decidía cuando quitarme mi voluntad, cuando doblegar mi alma ante sus caprichos. Él decidía incluso cuando mi cuerpo ya no podía distinguir entre el dolor y el placer. Pero sobre esa necesidad que yacía tan dentro de mí que no podía negarla, esa necesidad de robar y provocar atisbos del pasado, de saborear de la punta de sus dedos  el salado recuerdo del mar, no tenía poder alguno. No todavía.

Enfoqué mis pupilas en Mercurio. Su respiración apenas audible, gritando por algo que no podía descifrar; esos delgados iris verdosos que anunciaban algo tan antiguo como el tiempo y que sin embargo, se perdía una vez más entre inocentes promesas y esa confianza ciega que no conocía límite alguno. No podía apartar la mirada de él, mis dedos retorciéndose inconscientemente, reflejando los movimientos de sus manos sobre la fusta, su anticipación enredándose con la mía. Él quería eso, mi cuerpo gritando, quebrándose, rogando bajo su poder, y sólo su poder. Y yo, quería cada instante de aquello.  

No podía tocarlo, y peor aún, ya no podía verlo. Ya no podía perderme en esas intenciones que se dibujaban en su mirada, justo antes de que su mano descargara el siguiente golpe; en el juego de luces y sombras que danzaban sobre su cuerpo, en el control de cada uno de sus gestos incluso cuando parecía a punto de perderlo todo, en esa amenaza que serpenteaba dentro de mí, tan terrible y tan perfecta, de saberme incapaz de resistirme a cualquier fantasía que albergase bajo aquél pedazo de cuero. Su silueta detrás de mí, y sólo el chasquido de la fusta golpeando contra mi cuerpo rompiendo el silencio que nos rodeaba. Hasta que mi cuerpo dejó de pertenecerme, sostenido sólo por las cuerdas que se clavaban contra mi piel, hasta que mis pestañas se humedecieron y los gemidos de dolor, las súplicas y su nombre susurrado una y otra vez, dejaron tras de mí, sólo un terrible placer. Hasta que se volvió demasiado real.

Al principio, sólo fui consciente de que las cuerdas comenzaron a suavizarse contra mi piel. Y demasiado tarde, lo sentí a él. Yo había querido mi pasado de vuelta y Mercurio, había correspondido. Sentí mi cuerpo acomodarse contra el suyo, sus brazos sosteniéndome, su mano guiándome una vez más. No tenía fuerzas para protestar, no había lugar para la confusión o la sorpresa. El instinto apoderándose de mí cuando ya no quedaba nada más, mis labios entreabriéndose para él, sumisos, desesperados. Las lágrimas que se deslizaron por fin sobre mis mejillas, aquella temblorosa mano que abandonó mi rostro luego de reclamar lo que había ido a buscar.

Temblaba por culpa del dolor. Por el temor que un beso y el calor de su cuerpo había despertado dentro de mí. Porque había sido demasiado real, porque había sido demasiado fácil caer en la trampa. Mi propia trampa. Me acurruqué sobre su pecho, sus manos sobre mis muñecas, mi rostro hundido sobre su cuello. Y aunque asentí ante su pregunta, no amagué a moverme. Alejé una mano de entre las suyas para poder deslizar un dedo lentamente sobre el largo de su garganta, su pulso contra mi piel- ¿Mer…? ¡Oh!- protesté débilmente, cada sonido que abandonaba mi boca provocándome aún más dolor- ¿Mercurio?- intenté otra vez, un ligero temblor tiñendo mis palabras.

-¿Hice algo malo?- pregunté de pronto, porque a pesar del miedo que reinaba dentro de mí, del latente dolor bajo cada golpe ardiente sobre mi piel, había sido capaz de notar su incomodidad, su mirada esquivando la mía- Antes cuando… Usted… Es sólo un juego, ¿verdad?- un susurro, una pregunta que encerraba demasiados temores- ¿O va a volver a usar esa cosa ahora aunque yo no quiera?-pregunté con la misma inocencia con la que alguna vez había preguntado sobre los monstruos que vivían bajo mi cama; y como en aquella otra ocasión, su respuesta tampoco encontraría resistencia alguna- Lo que quiera… Sólo… no me deje sola ahora- rogué con la voz rota contra su piel, el cansancio apoderándose de mi mente- Por favor.
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Re: I'll tell you my sins so you can sharpen your knife|Mercurio.

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