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Un secreto que no deben saber (Eadgyth)

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Un secreto que no deben saber (Eadgyth)

Mensaje por Aredhel el Mar Ene 31 2017, 18:07

La mañana brillaba y hacía un día estupendo, por suerte no tenía muchos clientes programados y la mayoría de negocios cerraría aquel domingo para atender sus  idas y venidas con la familia. Ella no sería menos, después de comer iría a tomar el té a casa de sus padres, puede que algunos amigos de la familia estuviesen allí para disfrutar de dulces artesanales.

Tras acabar, el resto de la mañana para ella misma y antes de acudir a la visita quería disfrutar un poco de salir a desplegar sus alas. De aquella manera dejaba de lado las preocupaciones de su día a día, sintiéndose un poco libre siendo simple y llanamente ella misma. Había tomado ropajes sencillos, corrientes, no eran demasiado importantes, tan solo una túnica de color azul y una capa lavanda, unas botas corrientes adecuadas para el campo y había emprendido camino alejándose de la ciudad.

Se notaba cerca ya del bosque y no había nadie a la vista, así que tímidamente se quitó las prendas, dejándolas dobladas en una pequeña bolsa de tela. Se cubría con las manos desnudas la piel, acariciando levemente aquella cicatriz que realmente tantos problemas le daba y que tanto le avergonzaba. Algo que le faltaba, ella siempre notaba que le faltaba algo. Le llevaba la mano al surco de la marca y se frotaba los brazos para evitar el aire frío que se ceñía sobre ella. Sonrió con cierta relajación, estaba desnuda, pero al menos, estaba sola.

Cerró los ojos dejando que su cuerpo adoptase aquella forma dracónica.
Era un espécimen especialmente pequeño incluido para su condición de híbrida, no tanto como una cría, pero fácilmente podría ser confundida con tal. Sus ojos azules, legado de su padre y de su madre se fundían entonces en sus tonalidades brillantes y de hielo, con las escamas que parecían talladas en el cristal más brillante. Se estiró todo lo que pudo, en toda su longitud, cuello cola, e incluso alas. Se colocó sobre las cuatro garras, aferrándolas un instante al suelo, para después tomar impulso y desplegar aquellas alas azuladas, como el mismo cielo que se abría infinito ante ella, listo para ser recorrido.

El viento chocaba contra todo su cuerpo pero con habilidad y cierta alegría y entusiasmo, dibujaba formas en el aire, espirales y recorridos sin un rumbo claro, pues tampoco pretendía ir a ninguna parte en concreto, tan solo liberar tensiones.




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Re: Un secreto que no deben saber (Eadgyth)

Mensaje por Aredhel el Jue Feb 02 2017, 22:48

La libertad que allí sentía sobre los cielos era maravillosa, se sentía un pellizco más de la tierra en la que vivían, su parte dragón disfrutaba de aquello y su parte humana lo hacía más todavía, era magnífico. El viento acariciaba su piel y escamas, sus alas se abatían y planeaban levantando todo el peso. La sensación de la caída en picado, como se apretaba su medio corazón en el pecho y el estómago cosquilleaba trayendo consigo aquella felicidad.
Desde lo alto se podía observar la grande extensión de copas verdes, marrones e incluso amarillentas del bosque inmenso que se abría en el horizonte, y hacia el otro lados, la ciudad de Talos, sumida en una pequeña neblina que cubría las calles en las horas de más frío.

No esperaba visita en aquel lugar tranquilo, pues no estaba especialmente cerca de las gentes que pudieran vivir en el interior del bosque, ni demasiado cerca de la ciudad, creía que la mayoría de dragones estaría allí, disfrutando del día con los suyos. De repente una voz retumbó en su mente, era un mensaje directo hacia ella pero... lo oía mucho más cercano que los susurros que se mostraban cuando estaba conectada a la red, además, allí lejos no podía conectarse. ¿Quien podría mandar un mensaje así, de persona a persona? ¿Sería la Reina Madre? Decía que no se asustara, pero, después de que aquel inquisidor fuera tan insistente y dijera que no dejaría pasar lo que ocultaba esperaba que fuese cualquier cosa. Miró hacia todos lados, precipitando un tanto su vuelo hacia el claro, buscaba con la mirada a quien pensaba que fuese la Reina Madre. Cuando divisó una dragona blanca allí. ¿En que momento había llegado? ni siquiera se había dado cuenta. Aterrizó un tanto bruscamente, detrás de unas grandes rocas, junto al comienzo de la maleza del bosque. Quedó allí semi escondida, tratando de responder al desconocido.

- ¿Qui... quien eres? - No sabía si podría llegarle aquel mensaje, por lo que asomó un poco el azulado y brillante hocico.




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Re: Un secreto que no deben saber (Eadgyth)

Mensaje por Aredhel el Lun Feb 06 2017, 16:09

El dragón blanco que estaba en un lado de aquel claro le estaba hablando y ella como reacción no supo más que hacer que esconderse. No podía oír a nadie más, solo a ella, miró hacia varios lados en búsqueda de saber que sucedía, y por un lado de la roca, observó con timidez al otro dragón que seguía conversando con ella. ¿Pantera? pensó, siempre había imaginado a las panteras estilizadas y negras, según había leído y visto en diversas ilustraciones de los libros, quizás por ello el detalle de que no tuviese mucho sentido. -¿Porque pantera?- añadió mirando de soslayo de vez en cuando asomando el hocico. El suelo era trémulo y las piedras más pequeñas que rodeaban aquella que le cubría en gran parte, rebotaban un par de veces al son de los pasos lentos de Eadgyth. Miró en un sobresalto a los pájaros de las cercanías que se alejaban volando, quizás pensando que corrían peligro. Sintió el mismo impulso que ellos, queriendo unirse a aquellas bandadas y sin embargo se arrebujó apretada contra la roca. Quizás en forma humana podría correr y esconderse en alguna madriguera, pensó mirando la espesura cercana.

La vista se volvió hacia arriba cuando escuchó aquellos pasos pararse, allí en la altura estaba quien le hablaba. Al temblar, las escamas que chocaban unas contra otras hacían el sonido de mil cristales rozándose, tintineando. Si hubiese estado en forma humana se hubiese encogido de hombros. - Solo quería disfrutar un poco del sol.- Ese era en parte el motivo de alzarse en vuelo, no iba hacia ninguna parte, solo quería que sus escamas se calentaran bajo aquellos rayos agradables, y sentir la libertad en la piel. Su mirada era esquiva ante la fijeza de la híbrida más grande. - ¿Enemigo? - Asintió, pues había entendido aquellas palabras, no obstante no consideraba a la sociedad dracónica como un enemigo, sino como su familia, una familia que en su mayoría vivía equivocada y decepcionada respecto a ella y los que compartían sus características. Aredhel quería a cada dragón como a cada humano, para ella eran maravillosos y valiosos por igual y a su manera.

Observó en gran medida el cuerpo de ella, al menos la parte que sobresalía de la roca por encima de si misma. -Entonces...¿Quien eres? y...¿Como puedes hablarme así?- Sus preguntas eran un hilo de  voz muy flojo, leve y con deje de retraimiento. No conocía muchos híbridos, pero aquella era muy grande, así pues no sabía porque decía no ser enemigo, ¿Era acaso con aquel tamaño un híbrido? ¿Se refería a rebeldes y desertores que podían habitar en el bosque? No lo sabía pero procuraría no hacer juicios a la desesperada.




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Re: Un secreto que no deben saber (Eadgyth)

Mensaje por Aredhel el Vie Feb 17 2017, 16:56

La muchacha asintió con la cabeza gacha, así como sus orejas y la mirada hacia arriba para poder ver a su interlocutora en todo su tamaño. Si tenía mal humor, entonces más valía que no le enfadase. -¿Estás bien?- preguntó por aquella extraña red al ver como se dejaba caer al suelo, dando u paso al lado de la roca para asomar un poco más su cuerpo.  - Pe... pero si yo no he hecho nada malo...- reculó un poco torpemente volcando algunas de aquellas rocas apiladas junto a la grande. Las palabras de Ea no estaban muy lejos de la realidad, Aredhel pese a su edad de más de medio siglo, hacía relativamente poco que había salido de casa, incluso hacía apenas meses que sabía que no era un dragón de verdad. - Bueno yo... nunca había sabido que no era...- no terminó la frase, pero parecía que lo que quería decir quedaba constante tan solo con eso. Sintió un escalofrío, pues no hacía mucho, aquel inquisidor estuvo haciéndole preguntas comprometidas, asustándole. Miró a su alrededor un instante... - ¿Que les indicaría que simplemente no soy uno de ellos de poca edad o pequeño, mis padres siempre dijeron que trataron de envenenar mi huevo cuando iba a nacer, con jade, por eso no soy tan grande o tengo tanta potencia? -  Se hubiese encogido al hablar con inocencia de lo que había estado creyendo durante más de cincuenta años.
-¿Yo...? Yo soy Aredhel...- Dijo tras su pregunta curiosa con una pata fuera de la cubierta de aquella roca, le decía que los dragones eran sus amigos, en realidad Aredhel no sabía bien quienes eran y quienes no sus amigos, se había criado entre dragones, pero ella trataba por igual a estos como a los humanos, y cierto era que no conocía a muchos híbridos o no al menos que corrieran peligro. -No sé, mis padres son dragones, pero no solo tengo amigos dragones...¿Estás enfadada conmigo?- No entendía bien porque le hablaba de manera sarcástica, ella tan solo había estado volando y se había asustado al verla, quizás pensando que era algún inquisidor.

-No oigo a nadie más, ¿Eres como la madre?
- Si la madre podría crear la red, una grande e inmensa, la híbrida tan grande igual podía crear una red pequeña ¿Como lo haría?.- Alomejor es que no hay nadie mas cerca.- Asintió algo insegura y tímida, y movió sus patas lentamente para salir despacio de detrás de la roca. Sus escamas tintineaban unas contra las otras como carámbanos de cristal chocando uno con otro. La pequeña quedó enfrente de la más grande, con el morro bajo. "ohh... que grande es..." pensó, mientras sus ojos azules brillantes observaban con el mismo fulgor que tendría en su forma humana.




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Re: Un secreto que no deben saber (Eadgyth)

Mensaje por Aredhel el Vie Mar 10 2017, 01:39

Poco a poco se hacía a la presencia de Eadgyth, si no le había atacado hasta ahora, no creía que fuese a hacerlo ya. Asintió y se dejó caer un tanto también ella al suelo, sentando sus posaderas observándole con aquellas alas atrayendo el sol, que grande era, pensó en sus adentros. - A mi también me gusta, siempre se siente cálido y relajante.- lo cierto era que cuando hacía un día soleado o salía a volar y disfrutar de los rallos, se sentía renovada y enérgica. De estar en forma humana se hubiese atisbado una sonrisa sencilla en su rostro.

Las palabras eran duras, no entendía bien porque de aquella crudeza con ella, que solo actuaba con timidez y curiosidad. - Pero... mis padres, ellos son dragones y... nunca dejarían que me pasase nada malo.- Tenía ciencia cierta en que tanto su madre y su padre eran dragones, pero jamás se había sentado a charlar con ellos, hacía ya meses que era consciente de que ella no era un dragón puro pero no sabía porque, si no era puro, alguno de sus padres no lo era y les quería a ambos por igual.

Parpadeó un par de veces atónita ante sus palabras, ¿le mintieron? Bueno, esa sospecha ya la tenía pero no creía que lo hicieran para dañarla, todo lo contrario, la protegerían. No sabía bien que contestar, no había sido educada para eras de guerra, sino para la paz, era un ser apacible y tranquila, llena de buenas intenciones y gestos amables. Se encogió un tanto, en un movimiento similar al encogerse de hombros. Miraba fija a la híbrida, pero ante aquello escurría la mirada un tanto incómoda. No obstante permanecía atenta a lo que le decía pues no sabía si tenía o no razón pero la chica no vivía del todo en una burbuja y parte de verdad si que cargaba todo aquello que decía casi como con enfado.

Asintió nuevamente, para dar a entender que le escuchaba. Tragó saliva, no sabía a ciencia cierta cuanto hacía que no nacían dragones, pero sus padres siempre decían que ella tenía sobre los cien años, aunque sabía que era unas cuantas décadas menos. -¿Y fuera de Talos, tampoco nacen allí más dragones? No entiendo, si somos como ellos, ¿porque nos quieren muertos? No son todos los dragones los que buscan entregarnos y sacrificarnos...- De ser así sus padres ya la habrían entregado hace mucho tiempo.

Al levantarse la fresca sombra se ciñó sobre el suelo y sobre la figura de Aredhel, alzó el cuello mirándola con aquellos ojos sorprendidos. No creía que vivir feliz y ajena fuese lo mejor, pero tampoco vivir en  un cabreo constante, al menos las palabras de Eadgyth le aseguraban que no era un cabreo hacia ella. Esperaba que en efecto nadie pudiese escucharles, pues las palabras de ella podrían causarle problemas, no obstante Aredhel no diría a nadie, evitaría problemas en todo lo posible. Miró al suelo, pensativa, nunca nadie le había considerado ni un peligro ni dañina, siempre procuraba ayudar a todo el que podía.

El viento se agitó a su alrededor cuando esta alzó el vuelo,  y la muchachita miró de nuevo hacia el cielo. - Eh... Espera...¿porqué dices que soy un peligro? Yo jamás entregaría a nadie ni le dañaría. - Puesto que la dragona alzaba el vuelo hizo lo mismo aunque con algo de torpeza, haciendo que algunas de las escamas de sus propias alas chocasen entre si con el sonido del hielo quebrándose. - no... no te vallas...- pidió, pese a que estaba siendo una charla llena de duras palabras, la chica era harto curiosa y si la crudeza le hacía estar más cerca de la realidad, no dudaría en aguantar estoica y escuchar. Los ojos azulados de Aredhel, herencia de su padre biológico seguían de cerca a la pantera.




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