Novedades

- (15/11) Ya están disponibles novedades de Noviembre, ¡no te las pierdas!

- (15/11) Ya podéis pedir los dracs del mes de Noviembre.

- (15/11) En el pregón, nueva entrevista a Sabrina.

- (15/11) ¿Quieres conocer las leyes? Pásate por aquí.

- (15/11) ¡La llegada del anexo del Gremio ya está aquí! ¡Conócelos!

- (15/11) ¿Quieres conocer nuestro índice? Pásate por aquí.

Últimos temas
» Heridas actuales, Heridas pasadas | Valadhiel
Hoy a las 07:32 por Solas

» Padre e Hijo | Thurdok
Hoy a las 07:10 por Miraak

» New Faces | America
Hoy a las 06:50 por Vasruk

» Un crimen, un puzle. (D'tark)
Hoy a las 03:59 por D'tark

» No habrá paz para los malvados. (Privado)
Hoy a las 03:39 por D'tark

» Zona Hostil (Faora)
Hoy a las 03:27 por Emma Holmes

» Forge of swords [Anzu]
Hoy a las 03:26 por Anzu

» Registro de PB
Hoy a las 00:47 por Aredhel

» El comienzo de la fe | Thurdok
Hoy a las 00:14 por Allister

» Inscripciones a la boda de Lilah y Brennan
Hoy a las 00:02 por Lilah

Staff
Letyko
Admin
MP
Thareon
Admin
MP
Nyssa
Mod
MP
Aldrik
Mod
MP
Selene
Mod
MP
Síguenos

Afiliaciones V.I.P
Foros Hermanos

05/06

Directorios y Recursos

09/14

Afiliados Élite
Expectro PatronumRandom High SchoolElentarirpgLoving PetsFINAL FANTASY: ZeroTime Of Heroes
60/60

Afiliados Normales


Las dudas y las certezas [Thareon]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Aredhel el Mar Ene 03 2017, 23:31

Las frías mañanas hacían de Talos una ciudad de un ambiente de lo menos acogedor, allí había pasado las primeras horas del día, encerrada en su pequeña tienda, rodeada de todas las vitrinas, catalogando nuevos ejemplares que entraban y envolviendo con sumo cuidado otros que saldrían. Estaba cansada y había cerrado hacia el medio día. Hacía casi una semana que no visitaba a su padre, no obstante no era lo más conveniente ahora, incluso pasarse a ver a su madre se le hacía harto tedioso. Nadie sospechaba nada extraño de ella, pero sentía cierta tensión, que tenía que mantener ojos en la nuca si no quería que de un momento a otro su identidad supusiera un grave problema, no solo o tanto para con ella, sino para sus padres, que habían cuidado de ella durante tantísimo tiempo.

Así pues, sin apetito alguno necesitaba escapar de aquella cárcel que día a día se le asemejaba más aquella ciudad. Por eso fue que alzó el vuelo en su forma dracónica y buscó las alturas saliendo de allí, sintiéndose algo más libre, sin importarle nada más. A fin de cuentas, con aquella forma era mucho menos sospechosa que con la que le correspondía por naturaleza. El dragón de escamas cristalinas cruzó las amplias tierras que formaba Talos, y visitó los alrededores más cercanos, sobrevolando las llanuras y las copas de los árboles del bosque hasta que sintió las alas agotadas y descendió.

Notó como las garras se hundían ligeramente en el suelo pantanoso de la zona, los matorrales se esparcían en toda la longitud del horizonte, alternando con zonas más encharcadas que otras, lo correcto era mantenerse en aquella forma, pues el terreno podría ser desagradable para su cuerpo humano, así que comenzó a andar pesadamente en busca de algún túmulo o pequeña colina más seca, donde pudiese descansar en forma humana y así, mas tarde, emprender el vuelo de vuelta a la ciudad.

La dragona era sin duda de tamaño pequeño, daban igual los años que pasaban que su físico dracónico y humano era más similar al de una criatura pequeña que a la de un adulto. Las escamas azuladas eran más similares a cristal tallado que reflejaban muchos de los tonos del atardecer, aunque todavía no eran horas para nada avanzadas y sobretodo emitía el color azul del cielo y algunos destellos de los rallos de sol.
Dragona:




avatar
Aredhel
Hybrid

Ocupación : Tasadora de arte
Mensajes : 117

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Thareon el Miér Feb 15 2017, 11:53

Desde la seguridad de su colina, la joven dragona podría llegar a vislumbrar que, en medio de la enorme nada que eran las estepas, no estaba sola. Había alguien más en aquel árido paisaje, lleno de charcos y medio embarrado debido al aún reciente deshielo.

Un hombre alto, con una creciente melena oscura y una poblada barba oscura que escondía un rostro surcado por tatuajes; observaba el atardecer sentado en una roca. Inspiró hondo, notando el olor a humedad que aventuraba que aquella iba a ser una noche de tormenta. Iba bien abrigado, bajo una abrigo de piel y una capa de cuero. Llevaba dos espadas al cinto, y una bolsa de viaje bine cargada a la espalda.
No dio señales de haberse percatado de la presencia de Aredhel, más bien parecía estar inmerso en sus propios pensamientos.

El sol fue ocultándose, poco a poco. Y con su caída, fueron cayendo las primeras gotas de agua.
Plic. Plic. Plic.
Una de ellas le dio en la nariz, pero no logró alterar su semblante. Sólo hizo que se deslizara la capucha sobre la cabeza. Entonces, por fin, empezó a escuchar el sonido del chirriar de las ruedas de un carromato, avanzando pesadamente en la llanura, esquivando el barro y los charcos más tediosos. Tirado por cuatro caballos, llegó pesadamente hasta la roca en la que esperaba el misterioso hombre, el cual se dejó caer al suelo húmedo por la lluvia. - Llegáis tarde. - Sentenció, cruzándose de brazos. - La cita era al mediodía.
- Bueno, querido amigo, resulta difícil avanzar con los carros estos días, los caminos están todos enfangados... - Otro hombre, corpulento y desaliñado, se bajó del carro junto con dos hombres, también encapuchados.
- No quiero tu excusas, Boson. Sólo lo que acordamos.
- Por supuesto, por supuesto, mi amigo córvido. Boson siempre cumple con su parte, que uno tiene una reputación que mantener, ¿hm? - Boson siempre hablaba con un ademán tranquilizador que podía considerarse hasta buena señal. Para él lo primordial era el negocio, si bien, no había que ser demasiado listo para saber que no era buena idea relajarse en presencia de bandidos y contrabandistas.
- Claro. Por eso has mandado a dos de tus hombres a investigar el terreno, ¿no? - Sonrió el dragón, con cierta sorna.

Boson le dirigió una mirada, primero alarmada, luego sorprendida, y finalmente de una bien disimulada condescendencia. - Bueno, un viejo buitre como yo no llega demasiado lejos en este negocio si no es precabido...
Thareon se encogió de hombros, como si el tema no fuera con él. - Te lo podrías haber ahorrado. Te dije que vendría solo. Yo también soy un hombre de palabra.
- Seguro... - Boson enarcó una ceja con un evidente escepticismo.

Precisamente los dos hombres que el hombre había mencionado, eran los dos que se acercaban sigilosamente, rodeando la posición de Aredhel...






avatar
Thareon
Dragon

Ocupación : Líder de La Última Rebelión
Mensajes : 1441

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Aredhel el Miér Feb 22 2017, 23:57

La híbrida en su forma dracónica llegó pesadamente a aquella pequeña colina, subiéndola sin apenas esfuerzo, pero cansada. Su tamaño, aunque apenas sobrepasaba los diez metros,  era una posición aventajada, podía observar gran parte de las llanuras subyacentes. Dejó escapar una exhalación tranquila en la cumbre, haciendo que el aire saliera por las fosas nasales de aquella forma que consideraba tan maravillosa. Dentro de lo que cabía era consciente de que su tamaño podía llamar demasiado la atención en los alrededores de la ciudad, quizás demasiado pequeña para ser un dragón puro, por eso se animaba a volar en aquella forma lo más alejada de Talos posible, evitando las miradas de los inquisidores.

No muy lejos observó una figura solitaria, miró a su alrededor y en un principio no vio a nadie más allí, lo cierto era que no esperaba encontrar a quien vagara por allí, ni siquiera a aquella figura pensativa. Se miró las pezuñas algo embarradas, manchando sus cristalinas escamas. Pronto sería de noche y ella estaba bastante lejos, no le importaba llegar tarde, quizás la oscuridad en el cielo le resultase más discreta para regresar. ¿Sería aquel hombre un humano ermitaño? Se preguntaba en silencio sin moverse de aquel lugar, ¿Viviría entre aquel terreno yermo y desolado? No parecía que hubiese demasiado para sobrevivir largo tiempo allí. El anaranjado que se reflejaba en sus brillantes y azuladas escamas avecinaba el frío que comenzaría a notarse conforme el sol desapareciese y dejase de calentar sus cuerpos. Notaría las punzadas del frío al volver a casa, pero no sería durante demasiado tiempo, o al menos eso esperaba en un principio.

Viendo que aquel hombre estaba ensimismado, inició el descenso para acercarse, aunque lo cierto era que en aquella forma, por muy poco agresiva que fuese en si misma, pudiese asustarle. El repiquetear de la suave lluvia, que empezaba a encapotar en nubes negras  sus cabezas, resonó como un fino tintineo sobre ella. No estaba de demasiada suerte pues todavía no había descansado sus alas lo suficiente como para alzar un vuelo largo.

No había bajado demasiado de aquella colina, cuando paró en seco percibiendo como alguien más se acercaba hacia ellos, más bien hacia donde aquel hombre permanecía sentado. El galope de los cascos llegó rápido a sus oídos, y se quedó expectante mientras el oscuro de aquellas nubes y de la noche empezaba a cubrirles. No escuchaba demasiado bien la conversación, pero de nuevo era reacia a acercarse, no sabía si se acercarían o si, como le dijo aquella híbrida, eran amigos o enemigos. Tampoco quería interrumpir,  y se preguntaba como no habían caído en su presencia. El agua empezaba a resbalar por su cuerpo y se agitó un instante resoplando para deshacerse del exceso de ella.

Parecían tener una charla tranquila, quizás estaba esperando que lo recogiesen, o algo similar, pues vivir allí no creía que fuese lo más sensato. No hizo falta dar un paso más cuando sintió cierto olor a acero cerca, así como el chapotear silencioso de las botas en el terreno mojado. Nerviosa miró a su alrededor discerniendo dos sombras que se acercaban a ella. No parecían demasiado amistosas, así que reculó torpemente, arrastrando algunas piedras al tropezar con las patas traseras, intentando subir de nuevo a la cima de la colina.

Tragó saliva con las alas empapadas, hubiese echado a volar de no ser que la tierra bajo sus pies comenzaba a resultar resbaladiza, comenzando a impregnar y apropiarse de sus patas, privándole del impulso necesario. "no, no, no..." pensó sin saber de quienes se trataban. ¿Quienes eran amigos y quienes enemigos? Daba igual a quien preguntara, cada cual daría versiones y respuestas diferentes. Angustiada veía como le rondaban con fauces lobunas y ojos de sospecha e intenciones ruines. No sabía como, pero buscó la manera de comunicarse como "la pantera" le había mostrado aquella tarde, lo intentó con todas sus fuerzas, aunque parecía no dar con la forma. No podía hablar, se sentía impotente, soltó entonces un gruñido lastimero y retumbante en un último esfuerzo de buscar alguien con quien poder formar aquella red independiente y autónoma. "Auxilio..." Pedía con voz angustiada.




avatar
Aredhel
Hybrid

Ocupación : Tasadora de arte
Mensajes : 117

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Thareon el Miér Mar 22 2017, 15:13

FDR: Siento la tardanza de verdad, llevo unos meses hasta el cuello T_T

Thareon se había acercado a la base de la roca en la que había estado esperando, y apartó una bastante pesada sin demasiado esfuerzo. De aquel curioso escondite, empezó a sacar, una tras otra, bolsas polvorientas y pesadas, que tintinearon con el reconocible sonido de las monedas apretadas en su interior. Las gotas de agua empezaron a dejar su huella en ellas de inmediato.
El mero sonido provocó que Boson sonriera de forma desmedida.

- Lo acordado. - Sentenció Thareon con voz neutra, y sintió el sabor de la lluvia terrosa en sus labios. - ¿También me vas a hacer esperar mientras lo cuentas, o te vas a fiar de mi?
- Ah, querido cuervo. Sé que no eres tan tonto como para engañarme así, tú mejor que nadie sabes lo que podría pasar si intentas timarme. - Seguía sonriendo con un encanto falso y exasperante, pero Thareon se limitó a respirar lenta y profundamente, guardándose las muchas palabras que podría haberle soltado a aquel truhán. - Ahora lo solicitado. - Chasqueó los dedos salpicando agua, y varios de sus hombres se apresuraron a vaciar las alforjas de sus caballos empapados.

Depositaron una fila de varios bultos envueltos en piel y cuero ante los pies del dragón azul. Éste le dedicó una mirada intensa y desconfiada al contrabandista, que le incitó a observar la mercancía con un gesto de la mano. Tharon inspiró hondo, se inclinó sobre el suelo, que ya empezaba a convertirse en barro, y abrió uno de ellos. De inmediato retiró la mano con miedo de sentir el quemazón del jade sobre la piel de sus dedos. Comprobó que, efectivamente, dentro de la piel enrollada había puntas y dagas de un mineral verde verde. Abrió otro con más cuidado, y luego otro. Y empezó a ver algo que no le gustó, lo que le hizo fruncir el ceño y emitir un sonido grave: - Esto es jaspe, Boson. ¿Te crees de verdad que soy tan idiota? - Masculló el dragón, contrariado.
- Oh, amigo córvido, estoy seguro de que estás... - No terminó la frase, porque Thareon agarró sin miramientos una de las piedras sin pulir, y se la tiró a los pies, haciendo que tuviera que pegar un salto para que no le desgraciara el dedo gordo de alguno.
- ¿Te crees, de verdad... - masculló hablando más despacio, tensando la mandíbula al tiempo que se sentía sus escamas bajo la piel y que sus músculos se hinchaban. La sed del Leviathan empezó a removerse en su interior, como sus ganas de destriparles, a todos ellos, allí mismo... - ... que soy tan idiota? - Sus pupilas se estrecharon hasta volverse totalmente verticales. El calor y el dolor empezaron a recorrer su cuerpo...

Fue entonces cuando escuchó la llamada en su mente. "Auxilio...". Thareon detuvo su creciente instinto asesino, para desviar la cabeza hacia la colina cercana, divisando parte de la figura de la dragona celeste a la que acababan de descubrir. No llegó a preguntarse quién era o qué hacía allí, porque de repente los hombres que Boson había mandado a explorar empezaron a gritar: - ¡¡DRAGÓOOON!! ¡¡DRAGÓN!!
- ¡Adelante, muchachos, según lo planeado! - Boson hizo un gesto, y sacó su propia daga de jade. Todos sus hombres se lanzaron (armados tanto con jade como con acero), en dirección a Thareon y hacia la colina donde los otros hombres seguían profiriendo gritos. - ¡Cojed el oro y matadlos a los dos!

Thareon rugió sonoramente, y desenvainó las dos espadas del cinturón. Se vio rodeando por cinco de ellos, que empezaron a intercambiar estocadas con él. Sabía que era mejor que ellos con las espadas, pero estaba lloviendo, empezaba a hacer frío ahora que se había ido el sol, y era cuestión de tiempo que la fría humedad hiciera mella en él, y en la desconocida dragona de la colina. Además, les superaban en número, así que o se los quitaban de encima lo antes posible, o se verían en serios problemas. "¡Quémales con tu fuego antes de que se te acerquen demasiado o te matarán!"., le gritó mentalmente a la dragona, sabedor de que ahora que había establecido conexión con él podría escucharle.






avatar
Thareon
Dragon

Ocupación : Líder de La Última Rebelión
Mensajes : 1441

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Aredhel el Miér Abr 19 2017, 10:15

Los hombres que la rodeaban poco a poco se ceñían y acortaban las distancias, a su alrededor, como una inmensa argolla, gritando alertando a los demás. - ¡¡DRAGÓOOON!! ¡¡DRAGÓN!!- la chica tan solo había buscado dar una vuelta, quizá demasiado lejos de casa, quizá a aquellas horas que pronto serían intempestivas. Los consejos de la híbrida que no hacía mucho se había encontrado le hicieron pensar, hacía demasiado que no nacían dragones de verdad como para que pudieran confundirle por su tamaño con una cría como antaño habían pretendido "sus padres". Incluso entre los híbridos podría ser de los ejemplares más pequeños, ya era practicamente inviable transformarse. Pronto había perdido vista de lo que sucedía más adelante con el carro que había llegado, pues la amenaza se cernía sobre ella ahora. Orejas agachadas hacia atrás y la cola nerviosa que se agitaba creaban de ella una estampa similar a la de un gato acorralado.

No podía huir de aquel lugar, la asustadiza muchacha no tenía modo de escapar, algunos de los filos tenían aquel halo brillante y verdoso, reconocía a la perfección las propiedades de aquellas gemas, cualidades que no le resultaban nada tranquilizadoras en aquel momento. Pensó en su vago intento de comunicarse, igual ni siquiera había surtido efecto, miraba alterada a su alrededor, tratando de lanzar algún que otro nimio zarpazo al aire, intentando mantenerles a una distancia prudente.  Alzando sus dos orejas con atención, escuchó el fuerte rugido, el impulso de aquello le alertó poco antes de escuchar en su mente. "¡Quémales con tu fuego antes de que se te acerquen demasiado o te matarán!". Obtuvo como respuesta inesperada, no tuvo mucho tiempo para pensar ni hablar con aquel hombe. Hacía mucho que no escupía fuego, que no sentía el amargo azufre en  las fauces, quizá porque tras comprobar sus habilidades hacía ya décadas, se había dedicado a labores mucho más pacíficas y tranquilas. "¿Como?" Se preguntó... Realmente tenía razón, no le gustaba ni era su punto fuerte, pero si no se defendía poco podría hacer contra aquellos hombres.

No quería matar, pero en aquella situación no podía siquiera plantearse si debía o no, no le dejaban mas alternativa. Comenzaron sus tripas a rugir levemente, así como entre sus escamas un pequeño brillo delataba que en su interior estaba formándose algo. El color de fuego que comenzó a expandir era similar al hielo, de un azul claro blanquecino, no obstante, no dejaba de ser abrasador. Lo dirigió sin objetivo fijo, en una ráfaga que trazaba media luna a la altura del suelo, allí donde se situaban aquellos hombres.

Esperó unos instantes, no sabía si podría repetir el gesto. El fuego había secado y chamuscado hasta la extinción varios matorrales, dejando una estela negruzca sobre la arena, que emanaba vaho  y humo, en contacto de las ascuas con la lluvia. Esperaba haberse deshecho con aquello de los hombres, al menos la mayoría de ellos. Y así fue, la neblina se fue disipando y de entre aquello tan solo uno surgió, bastante maltrecho, mas todavía con el arma en la mano, puede que al escupir el fuego este quedase demasiado alejado de la cima de la colina todavía. Reculó hacia el lado donde ya no se sentía flanqueada tratando de hacer algo de distancia, agazapándose amenazante. Realmente no sabía si tendría aquel aspecto, no solía amenazar a nadie pero tras la llamarada, quizá, si adoptaba aquella actitud, su contrincante no tuviese las mismas agallas, miró a sendos lados de nuevo, buscando si hubiesen otros hombres como aquel.




avatar
Aredhel
Hybrid

Ocupación : Tasadora de arte
Mensajes : 117

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Thareon el Vie Mayo 05 2017, 15:57

La llamarada brilló en la creciente oscuridad al tiempo que la espada de Thareon atravesaba a uno de los hombres por la espalda. La punta de Sentinus asomó por su esternón, bañada en sangre. Su adversario esputó sangre y cayó muerto al suelo. En ese momento otro de sus adversarios intentó clavarle un puñal de jade por la espalda. Thareon lo esquivó, y Solus le rebanó de abajo arriba. La sangre empezó a mezclarse con la lluvia y el barro, creando un espeso charco bajo sus pies.

Una lanza de jade silbó en el aire y se clavó en su hombro izquierdo. Thareon rugió, de rabia y dolor, y agarró el arma por el mango para atraer a su desgraciado portador hacia él con fuerza sobrehumana y una furia violenta. Volvió a blandir las dos espadas, entrechocándolas y deslizándolas rápidamente entre sí, como si fueran una tijera, y la cabeza del susodicho cayó al suelo rodando con una mueca de horror.

-¡Mierda, corred! ¡Corred por vuestra vida, estúpidos!-. Boson empezó a chillar de repente con una voz muy aguda y puso pies en polvorosa, dejando la mercancía y el oro detrás. Al verse sin líder, los pocos que quedaron capaces de correr por su propio pie también salieron huyendo, despavoridos.
¡Qué típico de los contrabandistas el salir huyendo cuando las cosas se torcían!

Thareon, jadeando, envainó una de las espadas. Frunció el ceño y dejó ir otro gruñido de dolor, a la que se llevaba la mano al hombro herido. El escozor ardiente, ya familiar, del jade empezó a darle calambres desagradables por todo el brazo. "La rubia me va a matar...", pensó al imaginársela refunfuñando mientras le cosía la herida. La pobre tenía que estar más que harta de ir remendándole los estropicios al dragón.
Se acordó súbitamente de la otra y misteriosa dragoncilla, y corrió rápidamente cuesta arriba. En cuanto llegó a la zona quemada y resecada por el fuego, agradeció el calor que ésta todavía desprendida.

La vio agazapada y amenazadora, mientras su último y chamuscado adversario se tambaleaba empuñando su arma contra ella. Thareon se empezó a acercar sigilosamente por detrás, y el hizo un gesto a la dragona, llevándose el índice a los labios para que no delatara su posición. En cuanto estuvo cerca, atravesó con la espada al pobre desgraciado, quien profirió un grito sorprendido, y cayó al suelo poniendo los ojos en blanco.
Se hizo el silencio en la estepa, y Thareon limpió los restos de sangre de la espada en las ropas medio quemadas del último muerto. Mientras envainaba, le dirigió una mirada larga a la otra dragona. Sus ojos azul topacio aún tenían las pupilas estrechas e irisadas.

-¿Te encuentras bien?-le preguntó entonces. Antes de nada, alzó las manos en actitud apaciguadora.-Tranquila, no pretendo hacerte ningún daño. Soy Thareon.






avatar
Thareon
Dragon

Ocupación : Líder de La Última Rebelión
Mensajes : 1441

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Aredhel el Miér Jun 28 2017, 21:40

Su fuego azulado había sido efectivo, pues por mucho que mirara no lograba ver a ningún otro que se acercase para atacarla, aunque aquel que quedaba en pie afilaba su sonrisa delatando no precisamente buenas intenciones, aunque a aquellas alturas a la joven híbrida no le quedaba duda de la maldad de dicho ser. En su interior se debatía quizá moralmente, siempre había sido buena con los humanos y siempre se había sentido una más de los dragones, no sabía bien cual era su lugar pero tenía claro que no quería degradar ninguna de la especie. ¿Porqué aquellos dragones la perseguían de aquella manera?¿Y porqué lo hacían también aquellos humanos? No entendía, siempre había sido amable con todas las razas, y no obstante veía cada vez más clara la maldad allá donde fuera.

Matar, o dañar como había hecho con aquellos humanos, era algo que le aterraba, algo a lo que jamás había pensado en recurrir, pensaba que nadie jamás debía recurrir a aquello, pero era una realidad que vivían una guerra incesante, fría y de momentos de ardiente furia y odio entre unos y otros en los que sin duda, los híbridos, quedaban en un lugar fuera de sitio, a quienes tanto humanos como dragones podían odiar por igual.

En la parte más baja de la colina parecía que destellos de jade y acero, un tumulto de gentío que no lograba discernir, no porque no viese a aquella distancia, sino porque al mantenerse atenta al contrincante que quedaba en pie no podía permitirse fijarse a ciencia cierta de que ocurría, así pues pudo apenas discernir que el resto de hombres que habían llegado juntos estaban atacando al que esperaba al principio, el mismo que le había aconsejado que usara su fuego.  Notaba como el agua caía a pequeños ríos por su frente, rodeando sus afiladas formas cristalinas, colándose entre sus escamas y resbalando por ambos lados de su rostro y cuerpo, escuchaba rugidos y gritos, dolor y rabia así como a humanos vociferando, entre la masa oscura de la noche que comenzaba a cernirse sobre ellos comenzaban a escapar muchos de los asaltantes en toque de retirada, más no era el caso del que tenía frente a ella.  

Reculó una vez más, casi comenzando una bajada de la colina, lanzando unas amenazantes destelladas aunque en realidad era más un acto de defensa, como cuando un gato se agazapa y sisea al que le acorrala, en realidad, querría salir corriendo de allí, pero no era muy factible, quizá al lanzar aquellas bocanadas, enseñando los pequeños pero afilados dientes, aquel se asustase, aunque por el filo de su daga de jade, no parecía demasiado aterrado, algunos tajos habían desconchado alguna escama de cristal de su cuerpo, aunque no eran heridas profundas a la muchacha le escocían con fuerza, no estaba acostumbrada a aquellos daños. Una sombra se sumó a los presentes y primero pensó que se trataba de un asaltante más, por un momento pensó que todo estaba perdido, desviando la mirada a donde antes había gentío y ahora solo yacían cuerpos y charcos, no sabía bien si de sangre o de agua.  Cuando ambos estuvieron suficientemente cerca pudo discernir que se trataba del hombre que parecía en soledad cuando la dragona hubo llegado a aquella zona alejada de la ciudad, y que en un gesto le indicó que no hiciese cuenta de que el estaba allí, Aredhel dio un nuevo paso hacia atrás, lanzando una corta dentellada, un gruñido amenazante al que levantaba la daga contra ella y daba estoques con el fin de darle un tajo hiriente. Finalizó la tensión que acumulaba en las pezuñas cuando aquel soltó un grito ahogado desprendiéndose de la vida. La burguesa pudo respirar, aunque no con plena tranquilidad, sin estar bajo la fuerte amenaza de aquellos hombres. Se sentía algo asustada y perdida todavía, buscando en sus patas algunas de las heridas, para olerlas y lamerlas para tratar de frenar el leve sangrado, el "humano", que sin duda estaba mucho peor que ella,  la miraba casi sin cese, hasta que pudo caer en aquellas pupilas que no correspondían a las comunes entre la especie que en un principio había supuesto.

Parecía que aquel venía en propuesta de paz, había incluso asesinado al que estaba atacándola, pero no sabía ya en quien confiar. Dejó caer sus posaderas en el barro, algo cansada y abatida y trató de responder como había hecho hasta ahora,  pero parecía no funcionar, quizá había perdido la concentración o la fuerza. Así pues, dubitativa asintió echando algo de humo por las fosas nasales, en un suspiro cansado y magullado. Soltó al momento un gemido, aunque ensordecedor por su forma dragón, cargado de lastima.




avatar
Aredhel
Hybrid

Ocupación : Tasadora de arte
Mensajes : 117

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Thareon el Dom Jul 09 2017, 14:31

- Shhh... tranquila, ya ha pasado todo. Tus heridas sanarán rápido mientras sigas en esa forma. - Le aseguró el ex-capitán, al escuchar aquel estruendoso gemido. De no ser un dragón, seguramente le habría dejado sordo. Poco a poco sus pupilas volvieron a tornarse humanas, y se atrevió incluso a dedicarle una media sonrisa tranquilizadora a la dragona. Aún no sabía su nombre, la verdad es que no sabía si preguntárselo.

Siguiendo la mirada de la dragona, desvió la suya en dirección a los cuerpos inertes, bajo los cuales la sangre se mezclaba con los charcos. Se aproximó, sintiendo cómo la fría humedad ya empezaba a entumecer sus músculos. Cogió la capa de uno de ellos, la que parecía menos raída, y con ayuda de la tela y mucho cuidado, empezó a recoger las armas de jade que los asaltantes muertos habían dejado caer. A más de uno tuvo que quitársela de sus fríos dedos.
Juntó todos los filos de jade en la capa, y la cerró con un nudo fuerte para poder transportarlas sin quemarse. Regresó junto a la dragona cristalina. Se quedó un momento viendo las gotas de agua resbalar sobre sus brillantes escamas.

- Será mejor que no nos encuentren por aquí si se se les ocurre volver. ¿Crees que podrás volar? - Preguntó, y sin esperar a su respuesta, dejó caer el saco en el suelo, para acto seguido transformarse en su forma dracónica con un destello azulado.

Al erguirse en su forma de dragón, todas las heridas del combate desaparecieron. El agua de la lluvia empezó a estrellarse contra sus escamas azul cobalto. Y desde su altura, pudo percatarse de que la dragona cristalina era bastante más pequeña que él.
Thareon echó una voluta de humo por las narinas, y adelantó la garra derecha (la que no tenía escamas alrededor de la muñeca debido a la pulsera de jade que había llevado durante años como esclavo), para agarrar la bolsa llena de cuchillos de jade. A pesar de la tela pudo notar un leve quemazón entre sus dedos, pero lo ignoró dejando ir un gruñido reverberante.






avatar
Thareon
Dragon

Ocupación : Líder de La Última Rebelión
Mensajes : 1441

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Aredhel el Jue Ago 03 2017, 16:48

El hombre se acercó tratando calmarla aunque era complicado con la imagen ensordecedora que se abría ante ella y que jamás en su "extensa vida" había tenido que contemplar. La  muchacha criada entre dragones, y entre sabanas de seda y algodones había evitado a toda costa la violencia, dedicándose a la talla de gemas y restauración de obras del pasado, toda aquella sangre y olor a carne quemada se le hacía harto nauseabundo y alteraba su interior. Comprendía sus palabras, con la forma de dragón era mucho más sencillo que sus heridas se recuperasen, y aunque cambiara a la forma humana, ¿Donde iba a ir? estaba lejos de todo cuanto conocía, si ya con aquel frío y lluvia le costaría llegar con aquella forma, andando con las pequeñas piernas de muchacha endeble no llegaría ni a cruzar cuatro dunas sin caer presa del cansancio.

De las aletas de su afilado hocico humeó un suspiro desesperado, hasta el momento, la tensión y atención del momento habían evadido la mente de la híbrida de la mugre que se acumulaba en sus patas y pezuñas, lo cierto era que aquella piel era mucho más gruesa, dura y llena de cristalinas escamas, pero el pánico que sentía por la suciedad no era tampoco mucho menor en aquella forma, en la que por desgracia, resultaba difícil y, desde luego, raro vestir guantes.

Intentó relajarse todo lo posible, que no era demasiado,  parecía que el no formaba parte de aquella banda que les habían atacado, e incluso le había aconsejado que expulsara aquel fuego para deshacerse de los asaltantes. ¿Era ahora una asesina? No quería pensar en ello, odiaba cualquier gesto de violencia, pero...si no lo hubiese hecho ¿Seguiría ella viva?¿Era aquello la supervivencia de la que muchos hablaban?

Tragó saliva como bien pudo, sacudiendo la cabeza para eliminar las gotas frías que se acumulaban en las escamas del cuello además de aquellos pensamientos y terrores que se acumulaban en su cabeza. Levantó una de las patas e intentó agitarla de igual manera, para tratar de quitar de la misma la mayor parte de barro posible. Observaba en silencio como aquel ¿Dragón?¿hibrido?¿humano?  recogía las espadas, a lo que tensó los músculos que iban de su espalda a sus alas y patas delanteras, esperaba que no fuera para usarlas contra ella. Aunque la sensación duró poco, enseguida vio como las envolvía en una capa.

-¿Para qué tantas armas? - Pensó ajena a la guerra armamentística del momento, esperando establecer conexión como antes. - Es complicado impulsarse con este barro, y la ciudad está muy lejos, pero puedo intentarlo de nuevo... - Miró a su alrededor, aunque era complicado también buscar en aquel territorio yermo un cobijo decente, seco y a cubierto, mucho menos para el tamaño de un dragón.  Trastabilleó un instante de repente, en efecto aquel no era un humano cualquiera, aunque ella por la forma de lucha poco podía predecir. Ahora se extendía frente a ella un espécimen que le multiplicaba su tamaño, era consciente que entre los híbridos, ella era de los mas pequeños, pero había visto a otros que semejaban el tamaño de un verdadero dragón, este los superaba con creces, no debía ser un híbrido desde luego. El destello hizo que entrecerrara las pupilas de dragón hasta poder contemplar la extensión escamada color azul. No podía más que empequeñecerse mirando hacia arriba, reculando para no ser aplastada por la gran masa. Vio como comenzaba a sanar a excepción de una de sus muñecas, que parecía mostrar la piel encarnecida desprovista de escamas.

- ¿Quienes eran? ¿Quien eres? - Aredhel era ajena a toda violencia y guerra pero no por ello no había estudiado y conocido la historia antigua y reciente de su pueblo, de la ciudad  y la tierra donde vivían. Aquel no parecía querer dañarla pero a aquellas alturas ya había sido amenazada por humanos y por dragones, no sabía si querría llevarla ante la reina o prestarle su ayuda, ya nada tenía mucho sentido para Aredhel.




avatar
Aredhel
Hybrid

Ocupación : Tasadora de arte
Mensajes : 117

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Thareon el Mar Ago 22 2017, 19:16

- Para lo único que sirven: para la guerra. - Fue la escueta contestación del dragón. Ante su comentario, inclinó la cabeza hacia un lado, arqueando su cuello largo y musculoso. En su cara de lagarto se dibujó algo similar a una sonrisa. - Tranquila, no vamos a la ciudad. Tengo un escondite por aquí cerca, puedes quedarte hasta que pare de llover y el terreno se seque. O puedes quedarte aquí tirada en medio del barro, tú decides.

Dicho aquello, Thareon extendió sus alas terminadas en espinas y recorridas por las membranas amarillentas, y tras un par de batidas que salpicaron agua, se elevó unos metros en el aire y empezó a sobrevolar el suelo al ras. Normalmente cuando llovía, las patrullas tendían a volar más alto y evitar las tormentas sobre las nubes. Por ello él debía resignarse y volar bajo, oculto bajo la tormenta, aunque fuera frío e incómodo.
Por fortuna, el escondite al que se había referido estaba tan sólo a unos quince minutos volando.

Se trataba de un montón de rocas planas que se sobresalían del barro que ahora era la estepa, semienterradas en el suelo. O al menos parecían ser rocas. Éstas creaban una pirámide baja e inclinada hacia delante, de manera que el hueco que hacían entre ellas dejaba espacio para un par de personas a las que no les importara estar agachadas. No era ni espacioso ni cómodo. Pero estaba seco y les servía para una urgencia.
Thareon dejó caer el saco lleno de armas de jade en el suelo, y se posó sobre sus patas traseras antes de volver a transformarse en humano. Volvía a estar desnudo, pero Thareon poseía esa falta de pudor tan propia de los dragones que hizo que se apresurase a arrastrar el saco y a esconderse en el hueco bajo las rocas, en vez de preocuparse por el hecho de estar sin ropa.

Aprovechó entonces para contestar a las preguntas de la chica. - Contrabandistas. Hacer pactos legales con ellos puede resultar... complicado. - No dio más detalles. Resultaba obvio que tratar con criminales no solía terminar mal en muchos casos. Respecto a quién era él, el ex-capitán se mordió el carrillo inferior. Decidió no dar su verdadero nombre a una desconocida, porque no podía saber hasta qué punto aquella dragona era o no leal a la Reina Madre, o si estaba conectada a la red dracónica Imperial, de modo que su nombre se filtrara en ella en cuanto se lo dijera.
Al final terminó optando por el nombre que Maryah le puso tiempo atrás.
- Algunos me llaman Amphíteres. ¿Cuál es tu nombre? - Le preguntó a ella, dejando el saco con armas en el rincón más profundo, y empezando a desenterrar algo de la arena. Sacó una caja de madera, y volvió a tapar el agujero antes de abrirla. De ella sacó algo de ropa de repuesto. Le ofreció una túnica a la chica, probablemente le fuera unas cuantas tallas grande, pero le serviría para mantener el calor.






avatar
Thareon
Dragon

Ocupación : Líder de La Última Rebelión
Mensajes : 1441

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Aredhel el Vie Sep 15 2017, 13:43

La respuesta del hombre era obvia, lo cierto era que la muchacha no pensaba que fuesen para otra cosa, pero en su inocencia quería pensar que los motivos podrían ser otros, alejándose de la cruda realidad que asolaba el mundo en el que vivía. La guerra era el pan de cada día, se asomaba a las ventanas de todos cada día, amenazante, apunto de estallar y viéndose en pequeños y no tan pequeños ataques. ¿Cuando acabaría? Eran todos tan distintos que era difícil saberlo, todos querían una hegemonía y degradaban al de al lado, por su raza, cualidades, daba igual, cada uno era igual de dañino una vez soportaba la batuta del poder.

Pronto le dio un par de opciones, debía ser una decisión rápida pues el ya parecía querer batir sus alas y prender el vuelo. Lo cierto era que el suelo se estaba transformando en un lodazal con la lluvia y ella odiaba estar así de sucia. Era una patología que llevaba en ella latente muchos años, fruto de su largo encierro en casa de sus padres. Su madre siempre había sido muy enferma, o eso le habían contado siempre, ahora sabía que no era su madre biológica, pero siempre había llevado un cuidado extremo con la suciedad, había leído que en otras épocas enfermaban y morían por epidemias que venían de la suciedad y el agua en mal estado. Tras las guerras habían perdido grandes avances y ahora todo era más similar a aquellos libros de historia. Miró el barro algo angustiada y tensa, abriendo los ojos al ver que sus pezuñas seguían embarradas. No se lo pensó demasiado, ir a un lugar donde no se rodease de toda aquella mugre sería siempre una buena opción.

Hizo un gran esfuerzo para despegarse del suelo, moviendo sus alas con fuerza para alzarse tras aquel enorme dragón. Apenas fue perceptible su asentimiento ante la oferta, pues ya estaban de camino. Por suerte, el agua de la lluvia hacía que durante el vuelo chorrease el barro que la había cubierto, más todavía cuando torpemente trató de sacudir una de las patas, torciendo el vuelo ligeramente hacia un lado por el despiste. Enseguida se estabilizó, por suerte no volvió a caer a suelo, lo miró desde una no excesiva altura, tragando saliva y pensando en el susto. Intentó ahogadamente seguir el paso para ir tras él. El frío se pegaba a sus escamas, notando como los pequeños cristales se congelaban a su espalda.  Miró hacia arriba, no estaban tal lejos como para volar pon encima de los nubarrones, así pues no entendía porque lo hacían tan bajo. No obstante, se quedó a aquella altura, si subía más, le perdería el rastro y no tendría a donde ir.

Cuando el dragón le había dicho que tenía un escondite cerca, se imaginaba algún tipo de casa de piedra, donde poder campar al lado de una chimenea caliente, o una cueva amplia, donde enroscarse en su forma de dragón, sin embargo, durante el vuelo no divisó nada de aquello. Se extrañó cuando este bajó más el vuelo, indicando que iba a tocar suelo. Le siguió sin comprender hacia unas cuantas rocas apiladas. ¿Porque paraban? Al ver que volvía a transformarse, Aredhel tomó suelo también mirando alrededor y observando como escondía el saco con las armas y se introducía en la boca que se abría entre aquellas pequeñas rocas. Tendría que volver a su forma si quería entrar allí, quizá en el interior fuese más amplio de lo que parecía.
Rápidamente en cuanto tomó aquella forma, tapó con sus manos su pecho, no solo por aquella vergüenza a la desnudez que le imponía su parte humana, sino también por cubrir aquella cicatriz que durante toda su vida había estado ocultando.
Se agachó para entrar, aunque ella era muy menuda, y no le costaba poder entrar en sitios angostos y pequeños.

Le escuchó hablar en ese momento, parecía responder a sus preguntas de hace un rato. Eso era lo que eran los hombres que le habían atacado, aunque entendía sin saber el por que, ella no había hecho ningún tipo de negocio con ellos, ni legal, ni bueno ni malo...Pero Aredhel tarde o temprano acabaría comprendiendo que no todo el mundo alberga en su interior la bondad para el trato con los demás, que el egoísmo, traición y deseo estaban en el orden del día y gobernaban tanto a humanos como a dragones.

Se acurrucó en un lado aferrándose a sus piernas, intentando que estas le cubriesen bien el pecho. Asintió al escuchar el nombre del dragón. - Mi nombre es Aredhel. - Esbozó una simple sonrisa, leve y no demasiado alegre, la situación tampoco daba para estar dando saltos de alegría. - Encantada Amphíteres. - Añadió. - Muchas gracias. - No sabía si seguir hablando sobre los negocios que le había visto hacer con aquellos hombres, sobre las armas que había escondido y las nada ocultas intenciones de guerra por su parte. Tomó la túnica con rapidez y se la colocó. Quizá le daba para enrollarse bien y secar incluso sus pies. Procuró quitar unas cuantas manchas de la piel que le resultaban terriblemente molestas. - ¿Sois un rebelde? - Preguntó casi más que acusó, no de manera peyorativa y posiblemente a sabiendas de la respuesta, en su forma ignorante de abordar aquellos temas.




avatar
Aredhel
Hybrid

Ocupación : Tasadora de arte
Mensajes : 117

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Thareon el Sáb Nov 18 2017, 13:47

Thareon se colocó la ropa seca encima con prisa y poca gracia. Su cuerpo agradeció de inmediato la falta de humedad, y pudo notar su temperatura corporal recuperando la normalidad. Se peinó el pelo con los dedos, agradeciendo cada vez más la decisión que tomó de cortárselo para que no tardara en secarse. No podía decir lo mismo de su tupida barba, sin embargo.

Cogió algunas raíces y ramitas secas de debajo de las piedras y el polvo. - Depende de lo que entiendas por "rebelde". No me ampara la ley del Imperio, si es lo que me estás preguntando. - contestó el dragón, con una sonrisa tranquila y una explicación deliberadamente ambigua. - Y no se merecen. Esos hombres son seres desalmados, cegados por la codicia del oro. No hubiera permitido que te hicieran ningún daño.

No sin cierto esfuerzo, logró encender una hoguera pequeña y pobre, usando la yesca y el pedernal que Megerah siempre le aconsejaba llevar encima. Las chispas iluminaron trémulamente el agresivo tatuaje de su rostro y su cuello, y finalmente iluminó tenuemente el interior del refugio con un fulgor anaranjado. El calor de las llamas no era demasiado, pero era mejor que nada.
Fuera llovía con fuerza, la cortina de agua pronto impidió ver a más de dos o tres metros de distancia, e incluso se dejó ver algún que otro rayo atronador.

Sentándose por fin algo más relajado, Thareon se quedó mirando a la chica. No tenía pinta de exiliada, ni mucho menos. Tampoco había demostrado tener precisamente dotes de combate. Ni demostraba el porte y la ostentación petulante típicos de la nobleza. Probablemente la pobre criatura se había visto envuelta en todo aquello por una vil e inesperada casualidad.

- ¿Qué hacías tan lejos de Talos, si puedo preguntar, Aredhel? - dijo entonces el dragón, frunciendo levemente le ceño con extrañeza.






avatar
Thareon
Dragon

Ocupación : Líder de La Última Rebelión
Mensajes : 1441

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Aredhel el Jue Nov 23 2017, 13:22

Era un alivio tener aquella prenda puesta, aunque no era tan débil al frío como un dragón puro, podía sentirlo igualmente molesto, así pues, acurrucada y abrazando sus rodillas pretendió entrar en calor lo antes posible envuelta en aquella túnica. Con una mano echó sus cabellos al lado y apretó con fuerza para escurrir el agua de ellos con cuidado de no mojar la prenda.

Mientras aquel hombre parecía preparar una hoguera, o algo lo más parecido a una, Are miraba como lo hacía, en realidad no había probado nunca a hacerlo ni había estado presente en casos en los que hiciera falta encender una, aunque parecía bastante parecido a encender la chimenea. Vio como frotaba aquellas piedras para encenderlo y pensó en lo fácil que sería sin más con lanzar el aliento en forma de dragón, aunque claro, con aquel tamaño sería imposible allí dentro. Era irónico, en aquel estado no eran capaces de encender apenas una hoguera y sin embargo, transformados  escupían llamaradas destructoras.  

Pensó en la respuesta del Amphiteres. - Si... el imperio os encontrase, ¿os apresarían? - Preguntó simplemente intentando sacar algo más de quien era, pues la respuesta anterior dejaba demasiadas dudas. - O... ¿habéis decidido vivir aquí al margen de todo por voluntad propia?- No parecía demasiado alterado después de todo, aunque ella ya era consciente que su presencia no podía significar amenaza alguna. Su carácter era curioso, tímido e inofensivo, pero a fin de cuentas curioso. - Hablabais con ellos ¿Los conocíais? ¿Estan...todos muertos?

No había matado nunca a nadie, el mero hecho de no tener más remedio que hacerlo le resultaba aterrador. Ahora que la adrenalina y las prisas empezaban a desaparecer, y no era necesario actuar de manera rápida, pensaba en ello con cada vez más fuerza. Miró sus manos y las frotó con la túnica con fuerza un tanto temblorosas, en realidad no estaban especialmente sucias, pero ella veía que si lo estaban, estaban asquerosas y no tenía siquiera sus guantes que habían quedado cerca de Talos escondidos junto a su ropa.

Pronto la pequeña cueva empezó a iluminarse conforme la hoguera cogía fuerza, apenas notaba el calor llegar a las mejillas, pero era mejor que estar fuera bajo la lluvia. No veía nada allí, solo algún destello que venía acompañado de ensodecedores estruendos. La muchacha se apretaba con fuerza las piernas cada vez que esto sucedía, no mostraba un miedo atroz, pero desde luego aquel sonido le intimidaba y asustaba.

A la luz no sabía si el hombre era algo más agradable por su sonrisa o terrorífico por sus tatuajes en el cuello y rostro, así que intentó evitar mirarle allí directamente para no parecer descarada. - Yo... bueno...- Paró para pensar un instante. Aquel hombre no parecía demasiado amigable para con el Imperio, no sabía si era oportuno el revelar el hecho de que era híbrida, pero no parecía que aquel fuese a ir corriendo a contarle a la Reina o a la Inquisición que era lo que se había encontrado.

- Me dijeron... me dijeron que dada mi condición era mejor no transformarme cerca de Talos, siempre me alejo un poco quizá hoy más...- Era posible que de entre los dragones híbridos ella fuese de los ejemplares más pequeños, lo cual hacía casi obvia su condición. - Más ahora que varias personas parecen vigilarme...- No pudo evitar justificar en su propia paranoia tras el encuentro con aquel inquisidor que juró no quitarle el ojo de encima y posterior encuentro con aquel dragón que intentaba extorsionarla con contar su secreto.




avatar
Aredhel
Hybrid

Ocupación : Tasadora de arte
Mensajes : 117

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las dudas y las certezas [Thareon]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.