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The secret weapon (El Anciano)

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The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por Thareon el Mar Dic 20 2016, 16:08

Las pieles y los abrigos aún abrigaban su cuerpo. La nieve ya era un vago recuerdo en las montañas quemadas, donde el calor de la tierra hacía ya días que había vencido por completo al hielo. Aún así, al invierno parecía darle pereza marcharse del todo. El aire en aquellas alturas seguía siendo frío, cortante, como las rocas a su alrededor.

La hoguera crepitaba a sus pies, intentando mantener el calor intenso que emanaba del interior del volcán. ¿Por qué el dragón no se arriesgaba a entrar aún más en la cueva del altar? Por respeto, principalmente. Si bien era cierto que había acercado sus creencias a los dioses elementales humanos en los últimos meses; Thareon seguía sintiéndose intruso dentro de esa fe. La diosa Maaikaela, la señora del fuego, era quizá con quien más se identificaba. A quien más podía considerar una verdadera madre y deidad. En lo profundo de su corazón, así lo sentía: todo lo que la Reina Madre y falsa diosa había pretendido ser durante siglos, lo había sido, siempre, Maaikaela. No tenía forma de saberlo, no lo había leído en ningún sitio. Sencillamente, así lo sentía, de un modo que no sabría describir.

Observando perdidamente las llamas de colores cambiantes en el altar, Thareon pensaba, meditaba. Después del nacimiento de Itherskal, de cómo habían evolucionado las cosas para la Rebelión, había salido, desplegado sus alas y volado hacia aquel lugar. Olvidado, dejado, después de los atentados y de la gélida nevada. Necesitaba pensar, un mometno de tranquilidad, fuera de las cuevas. Su dilema interno era tanto o más precario que el que amenazó con quebrar su conciencia en dos con el asunto de Leviathan.
Su alma, una vez más, volvía a dividirse en dos. ¿Qué debía hacer, ser un buen líder y un referente que perdurarse en la historia; o un buen padre, anteponiendo a su familia al deber? La elección no era, para nada, sencilla.
Apoyó la nuca contra la piedra negra, cambió un poco su postura, y enterró las mano en las mangas del abrigo de piel.

Habían conseguido mucho en los últimos meses: suministros, soldados, armas, armaduras, dinero... La cantidad de gente, humanos, dragones, híbridos; que apoyaban su causa era mayor de lo que esperaba. Y aún así, tan insuficiente. Dependían de cosas tan frágiles en realidad: del talento de Derek, más fragil e inestable que nunca; de la lealtad, del deseo de venganza, del miedo... Tantos pilares, a cada cual más inevitable, amenazando con derrumbarse en cualquier momento.
La hora de llevar a cabo el plan estaba cada vez más cerca. Su parte en él estaba cada vez más clara. Y sin embargo, seguía habiendo un interrogante, algo que todavía no sabía ni él.

¿Qué iba a pasar con la Reina? Aunque lograran tener éxito: el motín, el atentado, la batalla... Incluso si todo eso lograba tener éxito, seguiría quedando ella. Sin trono, sin castillo, sin guarida, sin apoyo; pero con todo, poderosa, mortal e iracunda. No era un rival a su altura, ni a la altura de nadie en aquella campaña.

Sólo había una persona que pudiera hacerle frente a la Reina Madre. Y fue esa persona quien hizo acto se presencia, con su sutil costumbre, rompiendo el hilo de pensamiento del Ironscale, provocándole una sonrisa.
- Ya empezaba a pensar que no aparecerías nunca. - Comentó, sin apartar sus topacios de las danzantes llamas del distante altar.






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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por El Anciano el Mar Dic 27 2016, 21:18

Los tiempos estaban cambiando.
El viejo dragón lo notaba en sus huesos. Él mismo había sido el culpable de aquella chispa que ahora afianzaba su calor en seguras llamas que lamían el aire de forma irregular, conforme crecían. No albergaba duda alguna de su acierto en aquellas elecciones. Como siempre, había sido meticuloso en su proceder, dando el empujoncito pertinente para que aquellos que eran capaces de llevar a cabo ese cambio incipiente, dejaran sus temores a un lado... aunque, por el camino aparecieran otros nuevos y diferentes.

En algunos aspectos, la vida de aquel dragón, vigía desde una de las escarpadas colinas de aquella cordillera, no había sido precisamente generosa ni justa. Pero esa era una historia que, interesando a tantos, él no contaría. Eran realmente muy pocos los que pudieran aportar verídica información de aquel misterioso anciano que había traído una segunda opción al yugo de la rubia por excelencia.

La fresca brisa helada trajo consigo una esencia que el peliblanco reconoció, aún con la nariz ligeramente sonrojada. Su gesto impertérrito como la más seria de las gárgolas se relajó, antes que el milenario dragón emprendiera el camino hacia aquel encuentro. En su foro más interno no negaría que había esperado que esa visita se dejara caer, en lo que sus lentos pero seguros pasos lo llevaban ante su presencia.  

Fue el Altar del fuego, el lugar elegido.

El dragón cuyo nombre aún nadie conocía se acercó, para escuchar la ronca voz de aquel al que ayudó hacía ya meses-. Colmar las expectativas ajenas nunca tuvo mayor relevancia en mis propósitos. -su murmullo resuelto dejó una sonrisa torcida en sus agrietados labios. Con aire cansado se movió, acercándose a su paciente interlocutor. Echó ambas manos a su cayado, utilizándolo de crucial apoyo para tomar asiento al lado del dragón azul-. Largo tiempo ha pasado. Es cierto. -admitió en lo que suavizaba sus ya relajadas facciones, hasta reducirse a una sonrisa que no alcanzaba su caduca mirada-. Y grandes cambios en vuestra vida han acontecido, presumo. -arqueó sus pobladas y blancas cejas, desviando su sabia mirada hacia Thareon. Los intensos azules de Ironscale, eran como un verdadero espejo para el Anciano, aunque no supiera lo ocurrido con exactitud. Tampoco pecaría de chismoso a estas alturas. El respeto a la privacidad era lo primero. Servía de muro de contención para su instintiva curiosidad pero, también, para la curiosidad ajena.

Carraspeó profundamente tras un breve silencio entre los dos. Por muy dragones que fueran, tal vez no tuvieran excesivo tiempo, después de todo-. Hablemos, muchacho. Presto marchó el momento de dar rodeos. -anunció, dejando que fuese Thareon quien primero expresase sus turbaciones.
Después de todo, era él quien lo había estado buscando.




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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por Thareon el Miér Dic 28 2016, 17:43

- Supongo que no... - Murmuró Thareon, sin perder la media sonrisa, aún con la mirada perdida en las llamas hipnóticas.
Inspiró hondo. La presencia del Anciano siempre traía consigo un frescor que, en aquel caldeado ambiente, casi se sintió de forma literal. Giró levemente la cabeza para observarle, a la que se sentaba a su lado. Parecía frágil a su lado, casi un pobre viejo. Mas bien sabía el Ironscale que las apariencias engañaban. Aquel envejecido aspecto, aparentemente lleno de achaques, no era sino una pantomima que cumplía bien su labor: ocultaba a la perfección el verdadero potencial que el blanco escondía. Thareon ahora podía verlo, casi mejor que la primera vez que se vieron. - Sí. Parece una eternidad... A rato miro hacia atrás, y parece que haya vivido la vida de otro durante demasiados siglos. - Comentó, más para sí mismo que para el viejo.
Si bien, no pudo evitar pasarse la mano por la cabeza, en el lugar donde aquel dragón milenario le había golpeado con la ayuda de su vara, asentando la base inevitable que había provocado que pudiera reconciliarse consigo mismo.

Asintió en silencio a su comentario: muchas cosas habían cambiado, en su vida, en el mundo, en general. Pero como bien apuntaba el dragón blanco, no era el momento de ponerse a divagar junto al fuego. Era momento de actuar, y de no andarse con miramientos. Cosa que resultaba hasta irónica, viniendo del propio viejo, quien sin duda hablaba con más rodeos que certezas.
Thareon apretó levemente los labios bajo la poblada barba oscura, pero al final terminó por hablar, rompiendo la calma con su voz grave y áspera: - He hecho lo que está en mi mano para llevar a cabo la tarea que me encomendasteis aquella vez. Incluso he podido rehacer parte de mi vida por el camino. - No fue algo que le pidiera hacer explícitamente, pero se lo había dejado caer de forma muy clara. A parte de arreglar las cosas con Megerah y encontrar su nuevo ancla en la vida (una que ya había asentado mejor que bien); el Anciano le había instado a buscar una causa mayor en aquel momento. Una causa que ya había hecho tan suya, como lo era su actual familia. Un regalo por el que aún tenía que pagar un precio alto.
El dragón azul suspiró, antes de añadir:- He tocado techo. Como dicen los humanos, "sólo soy un hombre". A pesar de mi poder, de mi nueva condición, de todo lo que he conseguido... Yo, con todos aquellos que ahora me siguen; no somos suficientes. No si queremos lograr lo que realmente nos proponemos. Ninguno de nosotros, mucho menos yo, estamos a la altura de la Reina Madre. Pero eso... tú ya lo sabes, ¿no es así? - Enarcó una de sus oscuras cejas y se quedó mirando largamente al otro dragón, esperando su respuesta.






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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por El Anciano el Jue Dic 29 2016, 18:18

El vetusto dragón siguió la mirada tranquila de Thareon, perdiéndola un instante en aquellas llamas que danzaban a un ritmo irregular, resultando hipnóticas. Una clara llamada que ayudaba a la ensoñación e invitaba a perderse en los propios pensamientos, evadiéndose de todo en derredor.

Sin embargo, no era el mejor momento.

El anciano de blancas barbas sonrió con ese comentario de su interlocutor, dejando escapar lo que sonó como un murmullo gutural intencionado, haciendo la vez de sutil y corta risa. Pudo enunciar palabras como réplica, consejo o cualquier otra verdad intrínseca que llevaba la longevidad propia de su raza. ¡Como para no vivir mil vidas que podían no ser la propia! Sin embargo, sus labios permanecieron cerrados, tan sólo curvados con una sonrisa comprensiva y suave, ocultos tras la poblada barba.

Thareon resultaba expresivo y elocuente con tan solo sus gestos y reacciones a las palabras pronunciados por la ronca y resuelta voz de su esperado acompañante. Al menos, el más que milenario dragón, aún apoyado parcialmente en su cayado, sabía leer y ver con demasiada facilidad. El azar no había tenido voz ni voto alguno cuando el anciano habló con aquel dragón azul, en el momento más caótico de toda su existencia, seguramente. Supo elegir bien, así como Thareon dio el paso por el camino conveniente. En ese sentido, el viejo dragón estaba orgulloso y satisfecho.

Se mesó la barba, finalmente, antes de hablar bajo, en un murmullo que quiso ser más comentario para sí mismo que para su compañía:- Aún siendo un sólo “hombre”, ya habéis conseguido más que muchos... -de seguro, no era algo que se le escapase a Thareon. Siglos tenía esa guerra parcialmente silenciosa contra el yugo impuesto por la Madre. Fue entonces cuando el mayor de los dragones miró a su congénere, quien ahora estaba atento a él, a su respuesta. Y ésta resultó divertida cuando aquel achacoso y enigmático personaje rió por lo bajo-. Estar a su altura, conlleva perder la razón, amigo mío. No os queráis tan poco.-enunció con soltura-. Su poder se alimenta de la adoración que implantó hacia ella. Sus ingenuos fanáticos ahora también nutren sus ansias por conseguir más. Ni siquiera ella sabe el precio que pagará por todo esto. Pero...-exhaló por su nariz con parsimonia- razón no os falta. -enarcó las cejas, antes de toser con cierto cansancio. Medirse con la Reina no era algo que el viejo dragón había intentado siquiera-. Ni yo soy tan poderoso, debo añadir. -concluyó, apartando su mirada de su acompañante. No era difícil adivinar esa petición de socorro del dragón azul en sus palabras.

Su gesto se llenó de seriedad, mientras encartaba sus opciones. Su cayado dio un par de vueltas sobre sí mismo, con un simple movimiento de sus dedos marchitos. Carraspeó, para aclara la garganta, antes de preguntar:- ¿Qué es lo que tenéis armado, Thareon? -demandó. Le convenía saber el plan en sí, tampoco necesitaba grandes detalles.
Lo que no estaba dispuesto a hacer era abandonar a su suerte a esos "pocos" que el dragón había conseguido reunir. Ellos sí podían conseguir el tan esperado cambio.

Tan sólo hacía falta un último... empujoncito.




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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por Thareon el Mar Ene 03 2017, 17:23

Thareon se tomó aquello como un cumplido. Cierto era que él había comenzado lo que, hasta el momento, nadie más se había atrevido a hacer. No había sido fácil, había arriesgado mucho en el proceso y había tenido que renunciar a demasiadas cosas...
Suspiró levemente, intentando que no le llevara el desánimo. En eso, el comentario del blanco ayudó, pues logró arrancarle una risilla grave y divertida al dragón. - Los dioses me libren... - Se quedó mirando significativamente al altar. Aunque, quizá, para haber llevado a cabo todo aquello él también había necesitado una buena dosis de locura. Una que quizá no hubiera tenido nunca de no ser por Leviathan.

No ocultó su mirada interrogante, con la ceja alzada y el ceño levemente fruncido ante las palabras del Anciano. Incluso podría decirse que estuvo a punto de sentir una punzada de decepción. Desde el principio, Thareon había contado con que el Anciano jugaría un papel crucial a la hora de enfrentarse a la Reina Madre. Pero tras semejante confesión, empezó a dudar severamente sobre ello.
No llegó a expresar, empero, sus pensamientos porque el anciano le preguntó por su situación actual. Thareon contaba con que, ya que él era el pilar principal de la nueva red libre, el Anciano seguramente sabría cuál era el plan principal que impulsaba a la Rebelión. Si bien, el azul se había encargado de codificar los mensajes de la red para evitar filtraciones indeseadas.

Se acomodó contra la pared de piedra, y con un palo largo, revolvió las ascuas y los troncos en llamas, para evitar que la fogata se ahogara. - Trescientos soldados isauríes, más de doscientos exiliados con ansias de venganza, otros treinta miembros de la Resistencia, mis más allegados y yo... Apenas sumamos 400 humanos y poco más de media centena dragones. - Centró la mirada azul topacio de sus iris contra los ancestrales del viejo dragón, el cual no pareció variar mucho su expresión. - Si Gihaial logra levantar al Ejército contra la Inquisición en el momento del ataque, tendríamos unos 700 efectivos en total, de loscuales seríamos casi 200 dragones. Y aún teniendo semejante suerte, seguimos siendo pocos contra un ejército de... ¿2000? - En otras circunstancias, un ejército de 700 humanos, híbridos y dragones seguramente hubiera supuesto una fuerza a tener en cuenta. Pero si hablaban de atacar la mismísima capital del Imperio, la cosa cambiaba. Y mucho. - Dependemos casi enteramente de la grieta a medio construir en la muralla, y de un pequeño grupo que se infiltre en las mazmorras del castillo y hunda su estructura desde los cimientos. Si eso no sale bien, las muertes en el ataque señuelo y en el levantamiento no habrán servido para nada. Como tampoco servirá de nada derrumbar el castillo, si no tenemos cómo descabezar a la Reina Madre. - Intensificó su mirada hacia el otro dragón, y su voz casi sonó suplicante, delegando en él su última y más desesperada esperanza de éxito en aquella empresa. - Tú eres el único que puede hacerlo, viejo amigo. Dependo de ti para ello. - Casi parecía estar pidiéndole que no le fallara, no ahora que estaban tan cerca...






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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por El Anciano el Lun Ene 16 2017, 19:42

Sin lugar a duda alguna, la conversación que ahora mantenían los dos dragones, en aquel lugar tan peculiar, distaba mucho de la anterior y última mantenida. Aunque el viejo dragón blanco seguía considerándose un guía misterioso que traía tantas incógnitas en sus palabras como esperanzas escondidas, disfrazando, quizás, las resoluciones de una manera tan hábil que complicaba enormemente su comprensión.
Pero apenas tenían tiempo ya y las súplicas de Thareon merecían dejar todos los enigmas de lado.

El anciano hinchó el pecho, en lo que tomaba aire con tranquilidad, mientras escuchaba los números que le proporcionaba el dragón azul. No podía quitarle la razón: humanos o híbridos, no suponían una gran amenaza para un formado ejército de dragones. No llegarían muy lejos por muy buen plan que tuvieran… a menos que el dragón les revelará cómo asestar el golpe de gracia. Pese a la inquietud que llevaban las palabras en aquel robusto tono de voz, el aire tranquilo del mayor de los dragones prevaleció-. Ironscale… -murmuró, perdido en sus pensamientos, como si se hubiera dado cuenta de algo en ese momento-. Vuestra familia tuvo una estrecha relación con los humanos, antes del letargo, ¿no es cierto? -preguntó con cierta retórica, pues no estaba pidiéndole una respuesta, habiendo respetado el tiempo en el que su interlocutor expresó sus temores y planes. Se mesó suavemente la barba, reflexionando sus palabras, con la intención de que el dragón azul pudiera seguirle-. Doy por sentado que conocéis entonces las dos leyendas de Excalibur. -auguró a continuación. Pese a no tenerlas todas consigo, era demasiado fácil que esas historias no le fueran desconocidas a su acompañante. El dragón azul bien podía pensar que aquel cambio de tema tan drástico no tenía razón de ser. No obstante, pareció darle la oportunidad al anciano de explicarse-. Una espada magnífica que unió el Reino de los humanos... -enarcó las cejas, llevando su mirada a los zarcos iris de quien lo escuchaba-. Es curioso como el tiempo confunde a los pregoneros de leyendas, pues hicieron de dos espadas diferentes, una sola. -aclaró, separando, por fin, las dos historias: la de la espada que emergió de mano de la Dama del Lago, ante el propio Arturo, cuando éste arrojó la suya propia al agua; y la de Caliburn, la espada en la piedra que puso a prueba a incontables caballeros en el Londres medieval, hasta que apareció Arturo, elegido por la espada para gobernar. En los años previos al Despertar, ambas leyendas se solapaban y muy pocos curiosos sabían diferenciar entre ellas-. Diría que al marcar la vida del mismo hombre, pudo crearse cierta confusión. -relajó sus hombros, dándole la importancia mínima a las razones que llevaron-. Es una lástima que el nombre de Caliburn quedará sólo en conocimiento de unos pocos.-murmuró con demasiada parsimonia.

Al anciano dragón le estaba siendo francamente difícil ir al punto sin dar rodeos. Aunque su esfuerzo hiciera, por supuesto. Sin embargo, algo forzó ese click que necesitaba, para ir al grano- Podría preguntaros qué sabéis de ella... -enunció, finalmente, resignándose a hablar con claridad-. Pero creo que agradeceréis más que mencionara su historia directamente. -de lejos, sabía manejar mucho mejor la sabiduría en su haber que la empatía que llevaba siglos sin practicar-. No os cuento esto en vano, Thareon. -recapituló. La información a revelar era bastante importante y cuantiosa. Merecía la pena que el dragón azul fuera asimilándola, mientras él se encargaba de aclarar cada duda que pudiera tener por el camino-. Lo que todos ignoran de Caliburn es... que si bien su empuñadura es corriente, su filo no está hecho de metal. -miró al ex-capitán, ladeando la cabeza, sin llegar a encararlo-. Es jade, muchacho. -sonrió, suave, aunque la curvatura de sus labios tan solo se adivinara bajo su poblada barba-. El más puro que existe. -añadió. Si bien su composición era completamente de jade, podían diferenciarse claramente dos tipos de este material en ella-. Capaz de hacer un daño considerable al más poderoso de los dragones. -sus cejas, guardianes robustos de esa mirada clara y experta, se alzaron, en lo que el dragón blanco creía echar más luz poco a poco sobre el asunto-. Puede interesaros tener un arma así de vuestro lado. -tanteó. Pequeña era la incertidumbre que el mayor de los dos dragones tenía acerca del interés que Thareon mostraría, viendo parcialmente contestación a sus súplicas. No obstante, también tendría respuesta para todas esas preguntas que su acompañante tuviera. Porque no hacía falta ser un erudito para saber que Thareon querría saber bastante más sobre esa espada legendaria.




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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por Thareon el Lun Feb 13 2017, 18:56

La alusión del Anciano a las antiquísimas relaciones de sus antecesores con los humanos, antes del Letargo, le hicieron alzar las cejas con extrañeza y cierto interés. Su abuelo Thareinz, y su bisabuelo Itheron, fueron los últimos dragones en mantener aquella alianza... antes de que los propios humanos les mataran.
Al principio el dragón azul no comprendió demasiado bien a dónde quería llegar el viejo dragón blanco con aquella historia. Hubiera mentido si dijera que conocía las historias, de hecho, a duras penas recordaba que su abuelo las mencionara cuando él era tan sólo un infante. Pero sí que recordaba el argumento más extendido por los retazos de la antigua cultura humana. Una vieja leyenda que, tras las aclaraciones del Anciano, acababa de cobrar un cáriz muy diferente.

Una vez, el viejo había logrado sorprender al ex-capitán.

Las espadas hermanadas de la leyenda Artúrica. Excalibur, otorgada por la Dama del Lago, la que unió los pueblos humanos y las antiguas religiones en una sola bajo el estandarte de Camelot. Y Caliburn, la espada que Merlín ancló a la piedra, y que le dio a Arturo el pleno derecho de gobernar después de la guerra.
¿Quién le iba a decir que una mera leyenda iba a cobrar de repente tanta importancia?

¿Que si dudaba de su veracidad? Por supuesto, como lo haría cualquiera. Pero por encima de los prejuicios, Thareon había adquirido un afilado sentido común tras hermanarse con su lado más oscuro. Y supuso, sin temor a equivocarse, que el Anciano no le estaba aclarando viejas historias sólo por pasar el rato. - Si la leyenda de Caliburn fuera real, estaríamos hablando del único arma capaz de matar a un dragón ancestral, ¿es eso lo que me quieres decir? ¿Que de verdad existe un arma capaz de acabar con la Reina Madre? - Con todo, no pudo evitar cierto tono de incredulidad, mezclado con... ¿cierta esperanza?


El dragón logró controlar, no obstante, cualquier atisbo de entusiasmo y todo impulso de acosar al Anciano a preguntas sobre la espada. Su lado más precabido le hizo pensar de inmediato en opciones y en posibilidades. Y éstas incluían, por supuesto la más inmediata y, probablemente, la más importante de todas: - ... ¿La Reina lo sabe, o tiene algún conocimiento sobre la espada? ¿Y tú, sabes dónde está? - Esperaba, rogaba interiormente, que no. Si la Reina desconocía la existencia de Caliburn, la ventaja podía volverse, por fin, inclinarse a su favor.






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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por El Anciano el Vie Feb 17 2017, 18:51



La expresión del rostro del anciano dragón fue tan elocuente que ni siquiera consideró la idea de contestar a la pregunta de Thareon directamente con palabras. Su intuición no le decepcionó cuando quiso pensar que el dragón azul era lo suficientemente despierto como para leer entre líneas en esa historia que le había estado contando.
El hombre de nívea y poblada barba tampoco era partidario de darlo todo mascado. No por nada, Thareon se le presentó como el candidato perfecto al que animar con ese pequeño aliento, como quien empuja suavemente la primera ficha domino de una tremenda fila que se entramaba con varias más, formando un dibujo espectacular que sin duda, adquiriría un matiz realmente diferente cuando todas las piezas hubiesen caído. Una reacción en cadena que cambiaría el mundo conocido-. Me alegra confirmar que vuestro ingenio es tan afilado como el filo del arma en cuestión. -halagó sin más preámbulos.

Volvió a recoger aire en sus pulmones en una inhalación sonora y profunda-. La Reina es una dragona más que milenaria. -corría el rumor de que hasta era inmortal. Y ese no era el más peligroso, aunque sí uno de los más desalentadores, si se luchaba contra ese régimen autoritario impuesto por esa mujer-. Es de necios pensar que desconoce la leyenda de esta espada… -era una historia demasiado sonada como para que un dragón no sintiese una mínima curiosidad. Sobre todo, si se hablaba justo de la dragona que, por excelencia, había estado obsesionada con esa raza a la que subyugar, examinando su historia y actitud a lo largo de los siglos en los que ambas razas convivieron de una manera tensa, y posterior letargo-. De hecho, pocos saben que llegó a obsesionarse por encontrar tal espada. -una búsqueda infructuosa que acabó suponiendo alimento para ese odio racial que la rubia madre ya tenía por los humanos-. No obstante, su actual existencia y paradero son dos factores que pueden haber escapado a su extenso conocimiento. -de nuevo, alzó las cejas, con tranquila resolución. No concebió duda alguna de que esas palabras eran esa oportuna respuesta que Thareon estaba suplicando de forma silenciosa. O, al menos, en parte.

Finalmente, dirigió su cristalina y ajada mirada a su congénere, con algo de travesura centelleando en sus expresivos orbes claros-. Ya habéis cargado con esa agónica desesperanza tiempo suficiente.  -sentenció, tentado de acompañar sus palabras con el cálido gesto de palmear la rodilla del dragón azul un par de veces. Al final, no sucumbió a dicha tentación-. No encontraréis dragón que sepa más que yo de esa espada. -reveló, tal vez, por primera vez en toda su historia.

Después de todo, la vida de aquel dragón seguía siendo todo un misterio.




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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por Thareon el Lun Feb 20 2017, 20:07

Las palabras del anciano respecto a la Reina sin duda lograron calmar su inquietud. Como bien señalaba él, era difícil que alguien como la Reina, con esa paranoia creciente en su persona, no supiera de la existencia del único artefacto capaz de acabar con ella. Pero le aliviaba saber que, al menos, la Reina ignoraba dónde estaba, o si siquiera seguía existiendo después de que los dragones arrasaran el mundo.
Tener semejante factor sorpresa contra ella podía suponer la diferencia entre la victoria y la derrota en su empeño por derrocarla.

No obstante, fueron las últimas palabras del blanco las que hicieron que el azul ladeara la cabeza con renovado interés. Incluso se permitió el lujo de terminar de esbozar esa sonrisa esperanzada, y al mismo tiempo retadora, mientras clavaba la mirada en el Anciano. - ... Tú sabes dónde está la espada.

No fue una pregunta. De pronto resultó obvio. Por eso el viejo estaba allí, por eso estaban hablando, por eso había empezado todo aquello, incitándole a él a arrancar ese movimiento... Sin siquiera saberlo, todo había girado siempre alrededor de aquel desconocido factor, de la incógnita que era el "as" en la manga de la Rebelión.






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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por El Anciano el Jue Feb 23 2017, 21:05

La sonrisa del dragón de escamas blancas adoptó un carisma divertido, en cuanto escuchó la conclusión de Thareon. Con arte y misterio le había ido indicando al dragón azul el camino a seguir. Y con diligencia y, tal vez, por golpes certeros del destino e inalienables coincidencias, el dragón azul, paso a paso, había recorrido el sendero de la mano de cada vez más aliados.

Las dudas. Los miedos. En aquel juego de guerra todo valía. Incluso que la esperanza que volvió a brillar en los zarcos orbes de aquel hombre de barba poblada y oscura. Un curioso desnivel se vio entre las densas cejas canosas del Anciano-. La responsabilidad de ser guardián no me permite ignorar tal detalle. -diversos motivos habían señalado a aquel dragón milenario como único protector de aquel arma legendaria que, sin duda, podría volver a tener sus cinco minutos de gloria. Esta vez en la historia dracónica-. Diría más, muchacho. -su brazo más cercano a Thareon pareció buscar bajo su gruesa túnica blanca. Quizás habría sido más fácil haber usado ambas manos, pero el viejo dragón veneraba su callado demasiado como para apoyarlo en la piedra. Aunque fuera un sólo segundo. El dragón azul pudo escuchar el sonido característico de un par de hebillas al ser desabrochadas. Y, de haber estado atento al gesto de su compañero, habría visto tanta extrañeza como intriga en el gesto de su rostro y su mirada. Sin más demora, descolgó de su cintura una espada enfundada que no tardó en apoyar en la palma de su mano grande y arrugada, en el punto de equilibrio en el que su centro de gravedad situaba el arma en un perfecto horizontal, estable y solemne ante los iris azul intenso de Thareon-. Ni siquiera me permite separarla de mi castigada presencia -murmuró con una sonrisa sutil y confiada, observando la sorpresa en el semblante contrario- aunque permanezca escondida de la vista de todos los demás.




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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por Thareon el Lun Mar 13 2017, 18:08

- Por los Siete Dragones y todos los Dioses habidos y por haber... - Thareon apenas habló con un hilo de voz, sintiendo que se le descolgaba la mandíbula del sitio al ver la supuesta arma milagrosa ante sus ojos.

Logró despegar la vista y centrarla en el Anciano durante unos dudosos segundos. ¿Debía cogerla o no? ¿Aceptarla de buen grado le haría quedar como un obseso deseoso de poder? ¿Rechazarla le haría quedar como un idiota? De pronto el peso de la responsabilidad se había vuelto tan intenso que el dragón azul dejó de respirar durante unos segundos, pensando que así le aplastaría.
No obstante, la siempre amable sonrisa del venerable dragón blanco le invitó con un gesto en la mirada a que lo hiciera, a que la cogiera él mismo, allí mismo...

Al alzar la mano, Thareon se percató de que le temblaba el pulso y estaba nervioso. Tragó saliva con la garganta seca, y finalmente, cerró los dedos en torno al mango del mandoble. Tiró del arma, y ésta surgió de la funda con un sonido cristalino y afilado, diferente a lo que él estaba acostumbrado a escuchar. La espada se desveló bajo las llamas crepitantes, con un filo translúcido, blanco y negro, larga y sorprendentemente ligera. Jade blanco y jade negro, los dos jades más puros de la tierra, y a la vez, los más letales para cualquier dragón. Incluso para la Reina Madre.
Era tan terrorífica como hermosa. - Caliburn... - El dragón alzó la mano, dispuesto a acariciar el filo, pero ni siquiera llegó a tocarlo. Ya a varios centímetros de distancia, sintió el ya familiar calor irritante en la piel de la palma de la mano. Incluso la mano que sostenía la espada estaba notando el hormigueo que le producía la cercanía del peligroso filo de jade. Se miró la marca en la muñeca, la de la pulsera que había llevado en sus años de esclavitud que le había dejado una marca eterna en la piel... Pensar que aquella espada podía infligirle ese daño, y peor, a la tirana que les sometía le inundó de una sensación de poder empalagosa y extraña.

Miró de nuevo al Anciano, antes de devolver la espada a la funda. Supo entonces que el viejo ya había pensado en todo aquello, ya tenía planeado darle aquel arma a Thareon en algún momento para que llevara a cabo su empresa. Aquello respondió a su duda sobre por qué el Anciano parecía muchos más viejo que la Reina. Probablemente la cercanía con aquel jade ancestral le había consumido mucho más deprisa de lo que el tiempo debería; igual que la pulsera le había envejecido a él. - Sólo tengo una pregunta más, Anciano. - Dijo entonces el ex-capitán con la voz aún temblorosa por la emoción del momento. - ¿Por qué me la das a mi, por qué ahora? ¿Por qué no a cualquiera de los cientos de hombres y dragones que intentaron lo mismo que yo, durante todos estos siglos?






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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por El Anciano el Miér Mar 15 2017, 18:19

El anciano dragón observó hasta el mínimo detalle de cada movimiento que su compañero realizó al sacar la espada de su misma funda. El arma centelleó con líquido brillo anaranjado, reflejando en su hoja tan sólo las tenues sombras de las danzantes e irregulares llamas de la hoguera que invadía el ambiente con sus volubles halos de luz, que bailaban a ningún son y a todos a la vez.

Aunque fuera de forma imperceptible, los hombros del dragón blanco se relajaron. Como si se hubiese liberado de una tremenda carga cuando la espada pasó a las manos del dragón azul. Terriblemente sarcástico que se reflejara cierta adoración en los topacios de Thareon, pese a que aquella espada era de las pocas armas que podían matarlo de un sólo corte. A él y a cualquier dragón. Y la Reina tampoco se salvaba.

El barbudo anciano dejó que el dragón azul comprobara en propia piel, el poder de aquel filo, sin necesidad de tocarlo. Esos minutos en los que la escena dejó entrever esa ilusión y esperanza latentes, hasta ahora bien ocultas en el semblante del líder de la Revolución. Como revelación vehemente de que también hasta la situación más desesperada tenía solución. Sólo había hecho falta alguna pequeña indicación extra para encontrar finalmente el camino.

Una risa profunda hizo temblar los hombros del más veterano de los dos, ante esa batería de cuestiones. La espada aún seguía en manos del dragón azul y, de ser por su imprevisto acompañante aquella noche, en ellas se quedaría-. De vuestra emoción nace la curiosidad, haciendo de una pregunta, tres, en realidad. -rimó el dragón, sin pretenderlo. Sin embargo, Thareon sólo tuvo que esperar unos segundos para que su misterioso guía y acompañante contestara:- Os recuerdo, muchacho, que sois el que más lejos ha llegado de todos vuestros antecesores. -las pobladas cejas se elevaron, dándole un aire bonachón que realmente engañaba, pese a que las intenciones de aquel maestro no eran malas. Tan sólo misteriosas-. Tenéis una convicción que estos hastiados ojos llevaban siglos sin ver. Y una razón más pura que ninguna. -no por nada, el dragón blanco sabía de sobra por qué (o quién) luchaba Thareon-. Y porque sois vos y no otro quien más la necesita. -las cejas se relajaron, dándole de nuevo ese aire serio y taciturno, a la luz irregular de la hoguera, que aún bailoteaba, como si quisiera captar la atención de los dos dragones-. Quizás, no ahora. Pero más temprano que tarde, pueda ayudaros a encontrar el camino en la desesperación más absoluta. -le contuvo la mirada clara al ex-capitán, viendo cierta confusión en aquellos intensos orbes azules-. La espada es vuestra solución, mas, no de la forma  que creéis... -una suave sonrisa, tensó el bigote y parte de la barba, descargando el ambiente de tanta emoción junta.

Aún le quedaba largo camino por recorrer a esa espada, antes de que pudieran ensartarla en el pecho de la rubia...

… Si es que tenían oportunidad.




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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por Thareon el Miér Mar 22 2017, 15:22

Thareon no pudo sostener la profunda mirada del dragón anciano durante todo el tiempo en el que alabó su determinación y su entrega "por la causa". El dragón seguía sabiéndose egoísta y poco merecedor de tales cumplidos, pero era verdad que no se podía negar que, quizá en su propio egoísmo había logrado lo que nadie hasta el momento. No supo muy bien cómo sentirse al respecto.
Lo que sí tenía claro era que, si utilizaba esa espada, era para un único propósito: descabezar a la Reina Madre. Después pensaba devolvérsela al Anciano, pues no quería el arma para sí mismo, ni creyó que nadie pudiera hacerse cargo de ella mejor que el viejo dragón blanco.

La última alusión de éste logró que Tharon volviera a mirarle a los ojos, con el ceño fruncido y la pregunta pintada en la mirada azul topacio: - ¿Qué quieres decir? - Inquirió, esperando que no fuera otro de sus acertijos. Tampoco es que hubieran demasiadas formas de matar a alguien con una espada... ¿o si?






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Re: The secret weapon (El Anciano)

Mensaje por El Anciano el Dom Mar 26 2017, 21:30

El mayor de los dos dragones tenía bien presente que Thareon no había llegado tan lejos por ser el primero que lo intentara, o por ser el que mejor se organizara o el que contase con más aliados que se pudieran. No.
Su motivo, aunque fuera egoísta, era sincero.
No era el poder. No era la ambición. O la venganza.
Era el poder vivir una vida normal.

El anciano dragón de níveas barbas desvió la mirada a las llamas cuando su congénere formuló esa pregunta-. Todo a su tiempo, Thareon. -dijo, con el irregular y danzante reflejo de las llamas en el brillo de su gastada mirada. De hecho, se mantuvo unos instantes más así, volviendo a apoyarse en su cayado, encorvándose sutilmente hacia delante. Tomó aire largamente por la nariz, para luego soltarlo y desinflar el pecho. Entonces, con un movimiento tranquilo, volvió a mirarlo-. El camino, sólo se descubre al andarlo, con sus cruces y atajos. -comenzó, ahora sí, siendo críptico, como lo había estado siendo por siglos. No obstante, la intención era bien directa: contestar esa pregunta era poner en riesgo ese objetivo del dragón azul. De esa revolución. Y no quería poner en tal aprieto a su líder, antes de tiempo-. La vida es un misterio y hay senderos que es necesario atravesar, gusten o no. -dependía de los riesgos y oportunidades tomados. Dependía de la voluntad de uno mismo y la determinación en pos de un ansiado objetivo. Entendía a la perfección la confusión de Thareon pero él no era quién para precisar las tragedias que pudieran acontecer aún, en ese plan cuyo final parecía inminente, con la revelación de Caliburn-.Yo sólo puedo señalar vuestro camino y daros sugerencias para el trayecto. El resto... depende de vos. -con esto, el viejo dragón se incorporó con aparente esfuerzo, siempre con ayuda de esa vara del color de sus escamas-. Sólo puedo recordaros que no será nada fácil, aunque ahora sepáis cómo continuar. -enarcó las cejas una vez más. El dragón azul quiso articular pero el más anciano de los dos, levantó su mano, deteniendo sus palabras-. Nuestra charla acaba aquí,muchacho. Así como mi cometido. Cómo salgan ya las cosas, depende de otros. -entre ellos, de Thareon. No obstante, el dragón blanco tenía su total confianza puesta en él. No por nada, le había concedido el honor de portar esa espada legendaria.

Se giró parcialmente, para encaminarse hacia el lugar por donde había aparecido. Sin embargo, cuando ya Thareon pensaba que, efectivamente, no son sacaría una palabra más de aquellos arrugados labios, ocultos por es característica barba del color de la nieve, el Anciano volvió a mirarlo para sonreír con de forma torcida-. No temáis. Volveremos a vernos. En otras circunstancias. En otro momento. Pero pasará. Sed paciente… y buena suerte. -esas fueron sus palabras antes de desaparecer en la oscuridad de la noche, dejando a Thareon de nuevo, en exclusiva compañía con sus pensamientos.




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