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"Recolección" [Cerrado/Oficio]

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"Recolección" [Cerrado/Oficio]

Mensaje por Kya el Jue Dic 15 2016, 08:40

Despertó temprano aquella mañana, tomando su arco y flechas. Junto a su maleta de recolección y algunas tiras para separar las hierbas que encontrara, su madre y el padre de su hermana aún dormían y su hermana también. Colocándose su ropa de caza acostumbrada y abrigándose salió de la casa, luego de tomar pan y queso y una bolsa de cuero para contener agua para beber. Familiarizada con el frío mañanero, caminó por el empedrado camino de pequeñas rocas blancas que la llevaba hacia los lindes del bosque al que concurría para recolectar las hierbas necesarias para abastecer su despensa médica. Ella sabía racionar su materia de trabajo, pero había plantas que era mejor recolectar pronto y últimamente había atendido a más pacientes de lo normal. Por lo que consideraba que era prudente tener raciones preparadas para cada cosa en vez de estar corriendo cuando se presentaran las situaciones.

Había comprado hierbas de aquella extranjera a la que había dado cobijo en su casa, pero era evidente que habían faltado unas cuantas por conseguir y ese día esperaba encontrarlas. En su memoria conservaba los nombres y las cantidades que necesitaba de cada una de las que buscaría, ese día se había atrevido a escribir una pequeña lista adicional, ya que quería tratar unas recetas que estaban escritas en una sección del diario del cual estudiaba diariamente sin descanso.

El viento acariciaba los árboles y sus copas creando una natural melodía que se asemejaba mucho a la lluvia, acompañado de los silbidos de las aves que ya se despertaban de sus nidos y comenzaban su día cantando.

La muchacha ya conocía el camino que recorría, los paseos de recolección que durante un año realizó le habían regalado un mapa mental de plantas que reconocía al verlas, nunca yendo más allá de lo que ya estaba acostumbrada para no perderse y siempre atenta por cualquier criatura que fuese por los alrededores y los sonidos que se escucharan entre los árboles. Bostezando profundo, la chica se detuvo por primera vez a los pies de un árbol donde se inclinó, sacando su navaja escondida en su bota derecha y con esta, rebuscó entre aquel arbusto, hasta dar con las hojillas de la planta que deseaba. Tomando con cautela un racimo generoso, con la navaja las arrancó, dejando unas cuantas para que se regeneraran y creciera más frondosa para la próxima vez.

Oregano Europeo:

Guardándolas en la bolsa, se irguió y prosiguió su camino por entre unas raíces bajando por aquella loma, sujetándose de algún árbol que estuviese cerca, entre crujidos de sus pasos cautelosos entre el desigual terreno que le llevaba en su recorrido, aspirando el aire que frío aún por el recién amanecer que se empezaba a tornar más tibio. El sol, comenzaba a colarse entre las ramas y hojas de los árboles, creando formas y reflejos arcoíris de los aces de luz. Dando un brinco suave sobre un tronco, escuchando los sonidos del bosque, pudo identificar un arroyo cercano. Por lo que bajando un poco más logró ver las rocas algo más redondeadas y de tonalidades gris oscuro que significaban que estaba cerca de agua corriente. Y tal cual lo pensó, bastaron unos cuantos pasos para llegar hasta una quebrada pequeña donde rocas y troncos con musgo decoraban su entorno. Pisando una roca y luego otra haciendo balance la muchacha llegó al otro extremo viendo un arbusto que se encontraba entre unas rocas y las raíces de un árbol que posiblemente había caído por deslizamiento y ahora se empezaba a hacer parte del terreno. Sujetándose de una roca, la chica trepó por aquella ladera hasta pararse sobre una roca a cierta altura del arroyo que corría cercano, se aproximó al arbusto y tomó unos densos ramilletes de esta, que cortó con el cuchillo que volvió a sacar para repetir el procedimiento de guardado tanto de la materia y el utensilio que estaba usando para extraerlas, dejando unos cuantos tallos para que crecieran más.

Sauco:

Escalando por entre aquellas mismas rocas, haciendo uso de sus fuerzas, alcanzó la colina donde casi de inmediato observó un claro donde sabía descansaban las terceras en la lista de plantas a conseguir. Caminando serena logró alcanzar el lugar donde divisó de inmediato aquellos arbustitos con flores violetas de bella estructura, donde apoyando una rodilla en la tierra, se inclinó tomando su cuchillo y con este cortar ramilletes de estas flores y hojas por igual, ya que en estas sus usos tenían doble propósito y le ayudaban con otras recetas. No sabe cuánto tiempo le tomó aquel trayecto, pero, aunque se sentía poco tiempo, el calor que se sentía entre los arboles le indicaba que el sol ya estaba iluminando del todo los campos con sus rayos de mañana, probablemente ya estuviesen desayunando y los jornaleros ya estuvieran recorriendo los entornos de la granja para comenzar a recolectar los frutos de la tierra. Gracias a las lluvias, los daños de la nieve y las cenizas volcánicas estaban por fin recuperándose y donde había cultivos muertos, brotes nuevos ya estaban creciendo y las que no habían germinado, gracias a la generosa lluvia ya habían dado fruto y poco a poco la hambruna en los campos empezaba a ceder, lento, pero seguro.

Serpol o Tomillo:

A lo mejor caminó un poco más de una hora, sus pasos la guiaron hacia una última colina, no había encontrado 2 plantas de la lista por la que iba a tener que ir al mercado de Talos, donde probablemente si las encontraría ya listas para su uso. Pero caras. Esperaba encontrar algún buen mercader que no cobrara tanto por ellas y no tener que ponerse a regatear con este hasta que le diera un precio justo. Tampoco esperaba encontrarse con esos pillos que si sabían leer y escribir y escribían precios y te decían otros pensando que no sabes nada. La chica no estaba de humor para nada de aquello, ella nunca estaba de humor para nada realmente y mucho menos para ir a Talos y entrar en sus ruidosas calles donde todo era caro, todo era exagerado y los nobles pomposos caminaban como gansos desgarbados en grupillos y bandadas como los patos o los pavos, buscando ostentar su “riqueza”.
La muchacha suspiró un poco, secando su frente algo sudada por el ejercicio realizado, sintiendo como el aire se adensaba y su cuerpo se adecuaba a la energía que necesitaba consumir. Continuó caminando un poco más entre los árboles, acariciando los troncos y disfrutando de la brisa que soplaba mientras pensaba en acercarse un poco más a un lugar donde pudiese descansar y quizá relajarse. Pero primero debía encontrar su última búsqueda del día.

Umbelíferas:

No tuvo que buscar demasiado, ya que, no tardó en encontrar el arbusto final, justo cuando al mismo tiempo escuchó el sonido de agua corriente de una cascada. La muchacha se arrodilló y realizó la misma operación que con las demás y guardando el cuchillo y las plantas se levantó para correr hacia donde el sonido llamaba, encontrándose con un hermoso estanque, donde una cascada desembocaba. Su acercarse había espantado a las aves, pero una refrescante brisa fresca acarició su rostro haciéndola sonreír- Mira tú…-susurró para si-….tengo que traer a Dánae, seguro amaría este lugar…-murmuró para sí, acercándose a una roca, donde descansó su cansado cuerpo, antes de tomar la bolsa de cuero y destapándola de su tapadera especial natural de madera, la llevó a sus labios para beber agua fresca y finalmente descansar. Al menos había encontrado lo necesario en su mayoría. Observando las ondas en el agua, pudo apreciar como el fondo se veía y las rocas redondas decoraban este, pequeños pececillos nadaban y el musgo suavizaba la tierra-arena de los bordes. Observó el entorno antes de suspirar, recuperando el aliento antes de su viaje de regreso a casa.


Resultado:
4/6 plantas encontradas.




"Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos."
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:




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Kya
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