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"Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

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"Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Kya el Vie Dic 09 2016, 20:13

Medio Día
Patio exterior de una Residencia


Respire…-habló con suavidad a través de la mascarilla improvisada que había hecho ella a mano, con doble capa de lino con un entre-telado de algodón, mientras escuchaba con una boquilla que parecía un embudo, el sonido del respirar de aquel paciente cuyos pulmones se vieron afectados por los cambios de clima tan drásticos. Pudo escuchar un silbido y congestión debido a los sonidos irregulares que este expedía al inhalar y exhalar como ella le indicaba, el hombre que trabajaba incansablemente seguro estaba sufriendo mucho más, debido a que no tenía ayuda y debía mantener a su familia. Todos padecían de ese mal general: el hambre y la enfermedad-…Sí, hay congestión…-el hombre le miró algo extrañado y ella se apresuró a aclarar-…mucosa excesiva en sus pulmones…me preocupa el sonido…-dijo con suavidad. Ella como sanadora sabía que si no se cuidaba aquella congestión podía acabar en una terrible enfermedad que lo podía matar-…Bueno, de hoy en adelante, por favor procure tomar muchos líquidos, al menos 8 tazas con agua, hiérvala primero…y déjela enfriar para asegurarnos que está saludable y buena para beber…-explicó observando al trabajador y a su esposa que estaba de pie junto a ellos, asintiendo a todo lo que recomendaba.

La muchacha se aproximó a la mesa de la residencia y rebuscó entre su maleta sacando una bolsita que contenía lo que ella reconoció y buscaba. Las formas de las hojas y las hierbas que había en su interior le indicaron que eran las correctas (romero y eucalipto) según lo que había aprendido estas, hervidas desprenderían un aroma que estimularía las flemas y despejaría los pulmones de la mucosa estorbosa. Volviendo con la esposa del hombre, le entregó la bolsita explicando-…en un cazo…ponga un puñado de estas hierbas y hágalo calentar hasta que sienta el aroma de estas. Retírelo del fuego y colóquelo en un cuenco para que aspire el vapor que humea, tape el cuenco y la cabeza de su esposo para que los vapores no se escapen y esto ayude a limpiarle… -dijo con suavidad, ahora explicándole-…para la tos, use miel, con jugo de limón, ajo y cebolla, todo mezclado…déjelo reposar tapado en un recipiente y cuando se vea más líquido, dele una cucharada tres veces al día…eso ayudará a que la tos reduzca. Con ello lo tendremos funcionando y mejor en unos cuantos días de reposo…-sonrió.


“Muchas Gracias Señora”


Ella rio bajo negando un poco más mientras se retiraba la mascarilla al estar lejos del paciente-…usted trate de no respirar tan cerca de él, ya que puede contraer la misma afección y luego serán dos enfermos. De hecho, le recomiendo beber jugo de naranja para que esté más saludable… -El hombre sonrió un poco avergonzado, tosiendo un poco antes de que mirara a su esposa y esta se acercara a la muchacha con unos cuantos bronces.


“No tenemos mucho más, prometemos pagarle más luego”


No, no…con eso es suficiente…-dijo tomando los bronces que recibía de la mujer, apreciando que al menos tendría para aportar a la casa y ahorrar un poco. Tomando sus cosas se preparó para salir y despidiéndose, emprendió su retirada de la casa. Pero parece que ese día no sería tranquilo en lo absoluto ya que justo en ese momento que caminaba fuera, los pasos apresurados y pesados le hicieron mirar en aquella dirección y ver que un hombre corría hacia ella a toda velocidad como escapando de algo…o alguien. El hombre la embistió por completo tumbándola y casi arrojándola al suelo, logrando que perdiera el equilibrio-…OYE!!!!…-gritó enfurecida cuando iba a reclamarle al hombre, que pudo detallar mejor.


Se veía desaliñado, sucio, más bien…como si hubiera salido de una alcantarilla sin bañarse en un mes. Sus sentidos la trajeron a conciencia de que era un criminal y poco tiempo tuvo para responder cuando el sujeto gruñó dando paso hacia ella, logrando que retrocediera y sin querer cayera al suelo de sentón, viendo a aquel criminal que por alguna razón le había visto cara de “boleto de escape” o “filete de carne”. Una de sus manos tanteaba queriendo alcanzar la navaja que llevaba consigo por seguridad, pero por alguna razón, la repentina adrenalina la había paralizado. Ese hombre no era normal…no lo era, no era un hombre… ¿qué? ¿Un híbrido quizá? A lo mejor el tiempo parecía haberse detenido, no escuchaba nada más que su propia respiración y sentir su corazón palpitar doloroso por la adrenalina. Sentía temor, mas no “miedo” puro, solo tuvo poco tiempo de reaccionar y poco control para tomar alguna ventaja y si ese ser le iba a atacar iba a tener que pensar rápido.




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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Delzimër el Sáb Dic 10 2016, 15:12

Eran tiempos cada vez más complicados, no cabía duda. Había que ser más implacable que nunca para que los malhechores y rebeldes no pudieran campar a sus anchas. Por aquel mismo motivo, Delzimër estuvo vigilando los movimientos de tres individuos, muy sospechosos desde el primer momento en que los vio por su manera de actuar y comportarse.

No es que el inquisidor necesitase demasiado para ponerse a investigar a algún sujeto en específico, pero solía fiarse mucho de su intuición. Y, una vez más, acertó, puesto que aquellas personas pronto empezaron a frecuentar lugares de muy mala calaña, descubriendo el dragón que estaban tras los pasos de un artefacto de museo que sobrevivió a las Guerras del Despertar, perteneciente al mundo que existió antes que los dragones despertaran y se hicieran con el dominio absoluto del planeta.

Con aquella información tan exquisita, Delzimër se lo tomó con calma mientras seguía tras los pasos de aquellos tres maleantes, atrapando al primero en una ocasión que se separaron. Fue en ese entonces cuando el inquisidor descubrió que no se trataban de simples ladrones, sino que eran desafiados, cuyo objetivo para superar el desafío impuesto era hacerse con aquel antiguo objeto.

Aquello llevaba al hecho de que, o bien habían varios dragones que querían dicho artefacto, o simplemente querían que los desafiados lo intentaran robar... y que acabaran sucumbiendo. De cualquier manera, no era honrado utilizar el desafío para algo como aquello, por lo que Delzimër decidió capturar a los tres individuos para descubrir quiénes estaban detrás de todo aquel asunto.

Por desgracia, el primero murió al enfrentarse al dragón, quién no se preocupó demasiado y fue a por los otros dos, descubriendo que se habían anticipado y escapado de la ciudad, lo que aconteció que el inquisidor los persiguiera hasta las granjas que se encontraban en las afueras de Talos.

Una vez allí, Delzimër se percató de que los dos desafiados se habían separado nada más llegar a aquella zona, por lo que decidió extremar la precaución, avanzando lentamente y con mucho sigilo por los grandes maizales, estando atento a cualquier indicio que los pudiera llevar hasta ellos.

Fue en ese entonces cuando el dragón, gracias a su fino oído, escuchó voces en la distancia tras un grito previo, por lo que decidió avanzar con cautela hacia aquella dirección hasta encontrar a uno de los dos sujetos en cuestión haciendo frente a una hermosa y joven muchacha, que estaba sentada en el suelo y se la veía atemorizada.

Desenvainando una de sus dagas, Delzimër la arrojó con suma velocidad y destreza contra una de las manos de aquel desafiado, hiriéndole.

- Basta de huir. - dijo alto y claro el inquisidor antes de avanzar con tranquilidad hacia ellos, observando con sus brillantes ojos al fugitivo, quién emitió un gruñido y retrocedió varios pasos. - ¿Dónde está tu compañero? - quiso saber el dragón mientras se situaba entre el enemigo y la chica, dándole la espalda a ésta última. - No te lo repetiré otra vez. - amenazó Delzimër mientras desenvainaba su otra daga, haciéndola relucir tras incidir la luz en su hoja directamente.





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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Kya el Dom Dic 11 2016, 08:04

A lo mejor era ella misma que había percibido el tiempo suspenderse por la impresión de aquel encuentro y el aspecto o mirada vacía que aquel ser tenía. No había visto nada igual nunca y por enésima vez se cuestionó “¿Qué está ocurriendo?”. Cada día que pasaba, se daba cuenta que había muchas cosas que no encajaban, que no iban con esa “estructura” tan perfecta que decían era el reinado de la Dragona Reina Madre y silenciosamente una espinita pinchaba su corazón, haciéndola ser más consciente de todo y la precariedad que los consumía. Esa impresión hizo mella en ella y no le permitió reaccionar rápido y levantó sus brazos para protegerse e intentar bloquear el primer ataque que pudiese llegar, lo único que recibió fue un gruñido de dolor que vibró en sus oídos causando un escalofrío en toda su espina dorsal, seguido del sonido metálico de alguna hoja filosa siendo desenvainada y finalmente una voz masculina profunda.

Bajando sus brazos con lentitud, pudo apreciar para su terror, el uniforme que todos seguramente reconocían:
El uniforme inquisidor.

Esperó lo peor, básicamente nada bueno podía salir  de ese encuentro, sin embargo, el rostro de la chica continuó alzándose hasta dar con el perfil del dragón que caminaba de aquella forma tan amenazante hacia ellos, dejando que sus propios ojos azules hielo se encontraran con los azules de él, por alguna razón sus hombros se relajaron al ver como este hablaba al atacante y se colocaba entre ella y él. El mundo se había comprimido en aquella situación, no quitaba los ojos de los hombros fuertes del dragón y como sostenía su arma como si fuese una extensión de su brazo y hacía preguntas. La brisa sopló acariciando los maizales, haciendo correr un poco de tierra. Moviendo sus cabellos oscuros sobre su rostro, acariciándole con algunos de sus mechones y parece que, con eso, finalmente fue consciente de su entorno: como la mujer del granjero y él miraban aterrados por la ventana, como el sol comenzaba a ponerse sobre la tierra y empezaba a calentar, encandilándola con sus rayos.

El dolor de la caída que hacía palpitar sus caderas, la dureza del suelo y las rocas que se incrustaban contra su cuerpo que aún estaba en el suelo y como sentía la ropa pegándose a su cuerpo por el calor a rayo de sol. Como era habitual, llevaba pantalones de cuero marrón, botas, chaqueta/corsé de cuero y una camisa que ahora estaba ligeramente sucia. Respirando profundamente retomó control sobre su cuerpo y en seguida su mente comenzó a trabajar, paseando su vista por el entorno, notando que no había forma de huir de aquella situación porque el encuentro estaba en su camino, por lo que usando sus esfuerzos se levantó y girándose corrió hacia un pozo que se encontraba cercano a ella a sus espaldas cuando estaba en el suelo e inclinándose atrás de la roca, sosteniéndose del borde, asomó sus ojos para ver lo que pasaría. Agitada, tensa y deseosa de irse de allí como alma perseguida por demonios.

El atacante gruñó enfurecido por la intervención, contestó cosas inteligibles a las preguntas que le hacía el dragón con una voz claramente fastidiada y llena de desprecio hacia él, rebelde y asqueado, probablemente escupió al suelo y maldijo mandándolo muy lejos, mofándose de la reina. Hablando de más, deseándole la extinción a la raza dracónica y negándose a cooperar con él. Y con eso rompió la distancia para lanzarse a atacar a quien ahora quería detenerlo, sin importarle los resultados de ello, armándose con el cuchillo que había atravesado su mano en primera instancia, salpicando la sangre en la caliente tierra.

La chica de ojos azules, permaneció oculta tras el pozo sosteniéndose de la roca, asomada e intrigada por la situación y a la vez espantada porque nadie en su sano juicio se quedaba a contemplar algo así. Pero no era estúpida y sabía que había otro en persecución y no deseaba que las cosas empeoraran, por lo que, de su bota, sacó el cuchillo y lo sostuvo con fuerza para asegurarse de que si era sorprendida no la tomarían sin estar armada. Su corazón dolía en el pecho y la fiereza en sus ojos era tan viva como el fuego. Nadie le iba a pasar por encima aun cuando tuviera que morir para demostrarlo. Sin embargo, debía admitir que era quizá la única vez que se sentía aliviada de que un inquisidor apareciera, no sabía si llegaría a importarle mucho su agradecimiento o no. Pero se lo haría saber con creces luego de que todo eso llegara a término y pudiese volver a casa a salvo.



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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Delzimër el Dom Dic 11 2016, 22:01

Delzimër estuvo atento a las reacciones del fugitivo, quién se burló de él y de la Madre de los Dragones, escupiendo consecutivamente al suelo en señal de desprecio, provocando que el inquisidor alzara su daga y señalara con ella al prófugo, retándole a combatir.

Aquel hecho bastó para que el desafiado se abalanzara contra el dragón, blandiendo la daga que le había herido y exhibiendo sus habilidades combativas, aunque el inquisidor demostró que sus reflejos eran superiores, evadiendo todos y cada uno de los mortales estoques que lanzaba su oponente hasta que entrechocó su arma con la del prófugo, momento que Delzimër aprovechó para arremeter contra la nariz del enemigo con un cabezazo directo, partiéndosela con un desagradable y sonoro chasquido.

- Se acabó el juego. - sentenció el dragón mientras observaba al desafiado retroceder mientras se llevaba su mano libre a la cara, que empezaba a estar manchada de sangre debido a la rotura del tabique nasal.

Sin embargo, un ligero silbido aconteció en el lugar justo antes de que una saeta impactara en uno de los hombros del inquisidor, quién gruñó de dolor al contemplar el virote que le había alcanzado, trazando una trayectoria imaginaria con sus agudos ojos para discernir la posición del nuevo atacante que había surgido, descubriendo al segundo prófugo armado con una ballesta en uno de los tejados de paja del edificio circundante, quién había acudido en auxilio de su compañero.

- Mira por dónde. Ahora estamos todos... - comentó con una sonrisa maliciosa Delzimër antes de blandir de nuevo su daga. Por desgracia, el desafiado que ahora poseía la nariz rota reaccionó más deprisa de lo que había esperado el inquisidor, recibiendo un brutal golpe del enemigo en el pecho que lo catapultó contra un pozo situado muy cerca de allí, estampándose contra el grueso muro de piedra.

Algo aturdido, el dragón empezó a incorporarse, apoyándose en los restos de piedra del pozo, instante en que se encontró de pleno con los azulados ojos de la misma chica que se había encontrado al primer fugitivo.

Enarcando una ceja, aunque no de sorpresa, sino de confusión, el inquisidor se preguntó porque aquella humana aún seguía en aquel lugar, cuando lo más típico hubiera sido que echara a correr como alma que llevara al diablo sin mirar atrás.

- Aceptad mi consejo; Poneos a cubierto. - le indicó con cortesía Delzimër mientras esbozaba una sonrisa traviesa y le guiñaba un ojo, escuchando de lejos como el prófugo de la ballesta recargaba su arma para volver a disparar contra él, por lo que el inquisidor terminó por reincorporarse antes de desafiar con la mirada a los dos enemigos, retándoles a proseguir con la contienda.





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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Kya el Lun Dic 12 2016, 01:34

Los ojos de la muchacha siguieron la lucha que se desarrollaba delante de sus ojos. Oculta tras el pozo que hasta ese momento había sido su refugio seguro donde nada le había afectado.

De momento a otro en menos de un segundo entre el polvo levantado y el estremecer de las rocas del pozo, pudo encontrar sus ojos de nuevo con el inquisidor la mirada azul llamativa y reflectante.
¿Estaba preocupada porque…? ¿por los dueños de la casa? No, ellos estaban a salvo en su interior ¿los seres vacíos contra los que luchaba el dragón? Quizá deseaba saber quiénes eran, pero también estaba capturada y fascinada por la fuerza y agilidad de combate que demostraba con fiereza, quien le había salvado. Terreno escabroso era ese, por más que odiase a los dragones en ese momento sentía algo que conflictuaba sus sentidos y causaba que se preocupara también por el que ahora la miraba confundido.

Apoyada en el suelo de tierra, mientras el sol brillante se alzaba en lo alto y con algunas nubes anunciaba que probablemente una llovizna caería luego. Escuchó la voz del dragón aconsejándole que se pusiera a cubierto para protegerse a sí misma de lo que podía continuar ocurriendo y sabía que eso se pondría peor. Por lo que su cerebro comenzó a maquinar una forma de que aquella pelea terminara pronto o en su defecto huir. ¿Huir? ¿En serio? Manteniendo su cabeza baja para estar lejos de la mira del ser en el techo de la residencia.

Ella no era de aquellas mujeres que se dejaban embobar por acciones como esas entregadas por el dragón, pero tenía que admitir que en el momento menos indicado había sido casi reconfortante el gesto que le hacía parecer orgulloso y confiado. Esa sonrisa impregnada de travesura y el guiño acompañante, casi pudo robarle una sonrisa de sus labios; que no dejó notar tensando estos. Pero con un movimiento de su cabeza le indicó que no debía preocuparse, ella estaría bien. El sonido metálico del arma que poseía el otro hombre en el techo, llamó la atención de ambos y miró con él en la misma dirección, pero los de ella bajaron de inmediato al hombro herido del inquisidor y su instinto médico se activó como campanilla contra incendios, mordiendo su labio inferior, pensó en como nivelar un poco más el encuentro. La médica interna era impulsada a querer ser de ayuda y desear que la herida de la ballesta no empeorara.

¿Pero que podía hacer una doctora como ella? Observando como el primer criminal embestía nuevamente con furia contra el inquisidor, miró hacia el espacio que tenía libre para huir lejos de vuelta a casa, como también a la residencia de la pareja que había estado atendiendo y las cosas que estaban alrededor. El segundo criminal debió haber subido al techo de algún modo ¿cierto? ¿Y si lograba desestabilizarlo y lanzarlo del mismo de modo que no pudiera seguir disparando? No era muy alto y seguramente sobreviviría a la caída, lo máximo que pasaría era que se lastimaría algún miembro y debería ser tratado con urgencia. Si ambos seres/hombres/lo que fuesen hubiesen sido humanos, seguramente no hubieran tornado sus acechos en su contra, por lo que guiándose por ese impulso corrió de detrás del pozo hacia un costado de la casa donde había barriles, cuadros de heno atados y otras chucherías de quehacer diario, para rodear el edificio y buscar la escalera que este segundo criminal había utilizado.

¿Oh Ky…que estás haciendo?  -se preguntó a si misma mientras buscaba hasta que la vio. Una rústica escalera contra la pared, donde retrocediendo pudo ver la espalda ancha del criminal que continuaba disparando cuando podía. Los sonidos de la contienda le alertaban de cuan feroz era y cuán difícil seguro estaba siendo- debería irme a casa…- susurró para sí, como si su doctora interna dijera “yo solo soy una sanadora inútil en estas cosas” Pero como ya sabían bien, Kya no era una sanadora cualquiera, ella era una humana inteligente, demasiado impulsiva y audaz como para salir despavorida ante una situación así y la medida de bondad que desbordaba su corazón bajo esa capa fría y seria que solía portar le decía que deseaba asegurarse que él estaría bien. En agradecimiento a haber interrumpido el ataque que seguramente le hubiese costado la vida y aunque prometió quedarse a salvo, la muchacha haría un esfuerzo por facilitar las cosas-…vamos Ky, piensa rápido…-dijo observando los alrededores, entre las cosas de arado y trabajo de la tierra. Rebuscando por algo que le permitiera ayudar a la situación, hasta que sus ojos dieron con un viejo balde de madera que estaba junto a unas herramientas, acercándose a este se aseguró que estuviese vacío y sin nada, tomándolo lo examinó y supo que era lo que tenía que hacer.

Deshaciéndose de su bolsa de cuero cruzada donde llevaba sus utensilios médicos y medicinas preparadas para sus pacientes, la colocó con cuidado sobre un banquillo, necesitaba ser sigilosa y muy ágil. Al ser menuda, pero con buena condición física ella pensó que el elemento sorpresa sería su mejor carta a jugar, por lo que, quitándose sus botas, descalzándose sujetó el balde y caminó hacia la escalera rústica para subir furtiva imitando los movimientos de un felino. Tratando de no alertar al prófugo de su presencia, mientras se estabilizaba agarrándose de las pajas y las capas dobles de madera y otras estructuras de construcción del techo y poco a poco alzarse acercándose por su espalda. Fue un único segundo cuando ella sujetó el balde y volteándolo con ambas manos, se acercó al sujeto en cuestión y aguantando la respiración le trabó el balde en la cabeza, cegándolo. Soltando la ballesta, se irguió confundido, perdiendo el equilibrio por no ver por donde pisaba.

Trató de aferrarse a algo y por un momento logró agarrarla con fuerza de un brazo. Emitiendo un gruñido bajo y un suave jadeo, le mordió el brazo logrando que se soltara y fue cuando en un acto apresurado, levantó su pierna derecha y colocando su pie en el pecho del hombre lo empujo para que cayera de espaldas. No necesitó nada más que unos 2 segundos para ver como acababa el sujeto en el pasto seguramente noqueado por la caída. Agitada y declarándose victoriosa, sacudió sus manos y observó cómo iban las cosas abajo con el dragón que batallaba contra el primer prófugo. Sus ojos azules se movieron por el techo y con cautela regresó por donde había subido con anterioridad, bajando lento pero seguro, lanzándose al suelo antes de terminar las ultimas 2 barras. Calzándose de nuevo tomó su maleta de cuero y caminó hacia donde había visto al hombre caer, llegando antes que nadie más, logró ver que cerca de la casa había caído el arma de este. 

A lo mejor fue su conciencia que le hizo dudar un poco, pero al ver el arma pensó en la posibilidad de conservar esta para casos extremos, pero era evidente que no podía llevársela de alguna manera en ese momento. Siendo realmente estúpido si se atrevía a desafiar su destino así y si es que era o no encontrada por el inquisidor o corría con la suerte de que este no preguntara por ella.


Por lo que empujando con un pie la misma bajo unas chucherías de jardinería corrió hasta el frente de la residencia esperando que la batalla ya hubiese terminado. Buscando con su vista al dragón inquisidor esperando que estuviese bien. ¿Por qué no? Él le había ayudado, quizá lo había hecho solo por cumplir con su deber capturando a los criminales, pero la escena pudo pasar de otro modo, por lo que quizá si había voluntariamente decidido que era lo correcto ayudarla.




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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Delzimër el Lun Dic 12 2016, 10:34

Aún con el hombro herido, Delzimër mantuvo en alto su daga para hacer frente al desafiado cuando éste se abalanzó agresivamente contra él. Por desgracia, el dragón también se percató de que el segundo fugitivo, armado con una ballesta ya recargada, esperaría el momento oportuno para volver a disparar, pudiendo volver a herir al inquisidor o, con menor probabilidad, terminar por matarle.

Con los sentidos más agudizados,  Delzimër entrechocó su hoja contra la de su oponente mientras fintaba con destreza para situarse siempre detrás suya, utilizando al prófugo como escudo para obstaculizar los disparos del ballestero. Sin embargo, aquello no le impidió disparar, traspasando la saeta los ropajes del fugitivo antes de hacer lo mismo con el dragón, hiriéndole la piel debido a la velocidad del roce.

Retrocediendo varios pasos, ya habían sido dos veces las que habían conseguido dañar al inquisidor, quién consideró a los dos desafiados auténticas amenazas, ¿puede que incluso al nivel de tener que utilizar Delzimër su verdadera forma dragontina para combatirles?

Negando con la cabeza, el dragón pasó su mano por debajo de la axila, donde se distinguía la rotura de la capa del negro uniforme del inquisidor y, bajo ella, se hallaba un regaliz de sangre que brotaba levemente de la raspada provocada por el virote.

- Estáis empezando a fastidiarme en exceso. - se quejó el inquisidor mientras notaba como un pequeño dolor punzante empezaba a recorrerle el hombro herido y se extendía por el brazo izquierdo, impidiendo mover susodicho miembro. Las tornas empezaban a inclinarse a favor de los desafiados, pero Delzimër seguía sin preocuparse. Precisaba más obtener información de aquellos dos prófugos antes que combatirles, pero ya se estaba cansando de tanta pantomima. - Última oportunidad; ¿para quiénes trabajáis? - inquirió saber el dragón cuando percibió el reflejo de una nueva saeta dirigiéndose hacia él, por lo que inclinó su cuerpo hacia un lado para evitar el certero impacto, propiciando que el malhumor del inquisidor alcanzara un punto crítico y decidiera contraatacar sin contenerse, abalanzándose contra el prófugo que tenía en frente suya para soltarle una fugaz patada en forma de barrido que derribó con fiereza al oponente, momento en que Delzimër calculó la distancia en la que se encontraba el ballestero para arrojarle mortalmente su plateada daga.

Sin embargo, el dragón se detuvo en el último segundo al observar como la misma muchacha de ojos azulados, a la que había indicado que se pusiera a cubierto hacía escasos minutos, estaba confrontando al fugitivo del tejado, provocando que éste último cayera al descargar una patada contra su pecho.

Muy arriesgado pero efectivo, pensó el inquisidor mientras reflejaba una picarona sonrisa en su rostro y decidía avanzar hacia el recién caído. Un impacto como el que había sufrido el prófugo podría haber matado a un ser humano normal y corriente, pero podría ser distinto en el caso de un desafiado.

Descubriendo que ya no portaba su ballesta, arma que el dragón debería luego buscar y confiscar, Delzimër llegó ante el abatido fugitivo cuando escuchó pasos acercársele a toda prisa, intuyendo que el camarada del ballestero había vuelto a la carga contra él.

Suspirando por la terquedad de aquellos dos desafiados, el inquisidor esperó hasta el último segundo para voltearse y agacharse, esquivando ágilmente la estocada enemiga antes de contraatacar, pateando en primera instancia la mano del oponente que portaba su daga gemela, desarmándole, para luego ahondar el filo de su arma en la yugular del prófugo, provocando una mortal herida que pronto provocó un reguero de sangre.

Así pues, y conocedor de que sólo necesitaba a un prisionero, Delzimër degolló al desafiado con un rápido movimiento de su mano, esparciendo su sangre por los alrededores a la vez que el cuerpo sin vida del enemigo caía pesadamente contra el suelo. También debería hacerse cargo del cadáver, evidentemente, pero antes descansaría, decidió el dragón mientras se sentaba encima de los restos de un antiguo heno de paja.

Entonces, el inquisidor notó la presencia de alguien más observándole, por lo que alzó de nuevo su mirada para encontrarse con la misma chica que, aunque hubiera sido con un acto temerario por su parte, le había ayudado a desestabilizar y desarmar al ballestero.

Contemplándola con sumo detalle, Delzimër escrutó cada recoveco del hermoso rostro y linda figura que poseía la muchacha antes de indicarle con un sutil gesto de cabeza que se acercara hasta su persona. Aquello demostraría, en primer lugar, si la chica tenía algún tipo de reparo contra la Inquisición o si, de lo contrario, no tenía nada que ocultar frente a ellos.

- Vuestros actos engrandecen mi curiosidad, muchacha. - informó el dragón con una escueta sonrisa mientras sus ojos relampagueaban al mantener fija su mirada en los cristalinos ojos de la humana. - Si me permitís la pregunta, ¿cómo os llamáis? - preguntó con su melosa voz a la vez que desviaba parte de su atención hacia su malherido hombro, notando aún que no se había hecho cargo del virote incrustado, responsable del notorio -y creciente- dolor que le recorría por el cuerpo.





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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Kya el Lun Dic 12 2016, 21:00

Ella permaneció muda en su lugar, un poco más tranquila luego de todo aquel ajetreo. Quieta como si mantuviera la distancia a alguien que realmente tenía recelo y poca gracia. No se molestaba en esconder eso, su silencio tranquilo solo daba a entender que los dragones y la inquisición no eran de su agrado en lo absoluto, mientras sus ojos miraban al primer criminal muerto y la sangre esparcida, no parecía alterada por ello. Como doctora había visto eso y muchísimo más; y luego al segundo, que seguramente estaba noqueado por la caída y evidentemente no se despertaría en un buen rato, levantó sus ojos encontrándose con los azules del herido dragón que le había ayudado. Y movida por esas acciones es que esta había decidido apoyarle para que la lucha fuera más ligera. Pero en ningún momento había olvidado que era un inquisidor y que muchas cosas estaban prohibidas para los humanos y eran perseguidos por ello.

Su postura, era respetuosa, pero en la tensión de sus hombros se veía que también había temperamento en aquella menuda muchacha que no se veía visiblemente afectada por nada de lo ocurrido físicamente, por suerte. Que había conservado su estoico semblante acompañado de aquella preocupación creciente por la herida que llevaba él en el hombro: “es un dragón, sobrevivirá, hierba mala nunca muere” pensó para sí misma. Pero su instinto médico le hizo no sentirse conforme con aquello y finalmente con un paso y un ademán de avance caminó sin temor hacia él, armándose de valor y determinación entre mezclada. Aferrándose a su bolsa médica la muchacha la dejó sobre un cuadrado de paja junto al herido, sacándola por sobre su cabeza para abrirla.

Rebuscando por un pequeño envase que llevaba agua, con la cual se lavó las manos sin contestar a sus palabras. Tomó un paño secando estas, como si hiciera eso a menudo, se acercó a él de nuevo y encontrando sus ojos azules dirigió sus manos al hombro herido con cautela y automáticamente sus dedos tantearon la forma de la coyuntura, conociendo con presiones los ligamentos que se marcasen y las formas que necesitaba sentir mejor, para saber si el proyectil había afectado alguna zona importante. Por experiencia empírica, su padre había comprobado que vías de sangre vitales solían pasar por uniones como la de los huesos y los músculos. ¿Cómo sabía eso? En 8 años de observar y ejecutar la medicina, estaba al tanto de esas cosas.

Sus dedos tantearon como pudieron, identificando que ciertamente estaba en una zona que, si bien no parecía contener peligro mayor que el de una infección severa, debía retirarle el proyectil para poder atender la herida que seguro sanaría mejor luego de ello. En ningún momento separó los ojos de los de él, como si con ellos le indicara lo que hacía y a su vez le pidiera permiso para cada proceder. Darle su nombre a un inquisidor era peligroso por lo que, desviando sus ojos hacia la herida, analizó cuan incrustado estaba y si había atravesado y en efecto, la punta metálica sobresalía- …tengo que sacarlo... –informó sin responder a la primera pregunta. Profesional y con aquella frialdad de alguien que conocía lo que hacía se apartó rebuscando en su bolsa, sacando de esta un envase vacío y lo llenó de agua a la mitad, colocándolo a su lado donde pudiera alcanzarlo y también por una envoltura enrollada de cuero que poseía utensilios médicos. Tomando unas tijeras, también un frasco con un líquido transparente pero nublado, lo destapó colocó cercano a ella; Se volvió a acercar al hombro afectado y apoyando una rodilla en la paja, localizó un área segura donde cortar la madera y cerrando y abriendo las tijeras una y otra vez, cortó cuidadosa tratando de que no se moviera demasiado el objeto, dejándola caer al suelo cuando hubo terminado.

Entonces dejando las tijeras en el último envase de agua preparado para ello. Ya con la punta cortada, ella podría sacar el resto del hombro, pero para esto, volvió a conectar su mirada con el dragón para que supiese que procedía, esperando que él comprendiese lo que haría.

A la joven muchacha no le agradaban los dragones y mucho menos los inquisidores, con un paciente de los suyos a lo mejor se hubiera asegurado de que no sintieran tanto dolor, pero este chico, no era precisamente la imagen viva del amor y la caridad. Por lo que sin esperar nada, jaló el trozo de madera ya cortado (con cuidado), tras lo cual finalmente dijo-…Lisa…-como si nada. Sí, había mentido, pero no era seguro decirle su nombre real, a sabiendas que era un inquisidor-…es mi nombre…- Tomando un paño y empapándolo en el segundo líquido que se pudo sentir era limón pero con un aroma distinto y dulzón (era una mezcla de este cítrico y aloe, que ambos juntos formaban un perfecto antiséptico cicatrizante que ardería como el infierno al inicio, pero gracias al aloe sentiría alivio profundo instantáneo) luego habló de nuevo-…arderá, pero es lo correcto para evitar que la herida se infecte en lo que llega a un lugar seguro. – Y como hizo con anterioridad, lo miró a los ojos fijamente demostrándole que no había duda en su mirada. Esperó a que le diera su visto bueno para entonces presionar la herida por ambos lados con el que resultaron ser dos paños juntos que separó para aplicar presión con sus manos- a no ser que desee que le trate la herida aquí mismo, en ese caso necesitaría que se retire las prendas superiores.




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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Delzimër el Mar Dic 13 2016, 11:08

La muchacha se mantuvo en silencio, un comportamiento habitual entre los humanos ante la presencia de, no un dragón, sino un inquisidor. Pero Delzimër le restó importancia, puesto que él sabía que no era del agrado para la mayoría de las personas, incluidos muchos de su propia especie.

Unas palabras poco acertadas y un inquisidor podría convertir la vida de alguien en un auténtico infierno, aunque, claro, aquel no era el caso del dragón. Poco le importaban los demás mientras ni fueran sus objetivos. Simplemente se limitaba a cumplir su orgullosa función de la mejor manera posible y, por ese mismo motivo, comprendió que su labor en aquellos lares había terminado, por lo que decidió emprender su camino de regreso al castillo dragontino de Talos.

Sin embargo, de repente, la joven chica empezó a avanzar hacia el inquisidor, quién la miró con cierto aire de diversión al verla caminar con decisión hacia su persona. Debía reconocerlo, la muchacha tenía agallas, hecho que hizo que Delzimër se mantuviera en el mismo sitio cuando ella llegó ante él y dejara sus bártulos al lado suya, sacando del interior de la bolsa varios bártulos y utensilios de ¿sanación? ¿Acaso aquella mujer era sanadora? Aquel nuevo descubrimiento alimentó la curiosidad del inquisidor, quién quiso ver cuán habilidosa era aquella chica.

Encontrándose nuevamente con los azulados ojos de la muchacha, el dragón se mantuvo en silencio en señal de aprobación para que ella procediera con la extracción de la saeta. Quería saber cómo se las ingeniaría para hacerlo, así que se limitó a contemplar las facciones de la muchacha por si, en algún momento, decidía emprender una acción distinta a la curativa, acción que lamentaría, evidentemente.

Pero aquello no fue lo que acontenció, puesto que la sanadora cumplió con su labor de manera brillante, sorprendiendo a Delzimër gratamente, quién se mantuvo sereno, soportando el escaso dolor que le proporcionaba el virote mientras la muchacha trabajaba con profesionalidad.

Entonces, la chica cortó la punta de la saeta antes de extraer el resto del cuerpo con un rápido movimiento, provocando una pequeña mueca de disconformidad por parte del inquisidor cuando ella pronunció un nombre.

Alzando ambas cejas, a Delzimër le bastó una rápida revisión en su patrón de comportamiento para discernir que era mentira, pero entendió que lo hiciera. Revelar un nombre verdadero a un inquisidor podía llegar a ser peligroso, al fin y al cabo. Consecutivamente, un agradable olor a limón impregnó el aire antes de que "Lisa" -el nombre falso de la sanadora- le informara de qué necesitaba hacer para evitar que la herida se desinfectase, recalcando que si el dragón quería que le tratase en aquel mismo lugar debería quitarse la parte superior del uniforme de inquisidor.

Ocultando una sonrisa llena de picardía, Delzimër  se incorporó un poco para quitarse los ropajes que le pedía la joven con un único movimiento, usando su brazo sano para realizar dicha acción, dejando su pecho al descubierto ante ella.

Delz:


- Como desinfectante usaría equinacea, para luego aplicar centaurea con agua hervida para una rápida cicatrización. - informó con calma el dragón mientras indicaba con su mirada que "Lisa" prosiguiera. - Aunque el mejor remedio para sanarme sería adoptar mi verdadera forma, pero prefiero seguir estudiando vuestras portentosas habilidades. No hay muchos humanos -ni dragones- que  conozca que profesen tal actitud ante semejante labor. - comentó con sinceridad mientras mantenía la mirada fija en los ojos contrarios. - Os alabo por ello, aunque no por arriesgar vuestra vida contra un fugitivo. - prosiguió Delzimër mientras ladeaba su cabeza para indicar al prófugo todavía inconsciente, estado en que se encontraba por la temeraria acción emprendida por la muchacha. - Si os pregunto de nuevo, ¿seréis sincera? - quiso saber el inquisidor, bajando repentinamente la voz pero aún siendo perceptible por ella, haciendo referencia al nombre falsamente mencionado. - Aunque quiero que sepáis que entiendo vuestras reservas. ¿Problemas en el pasado con mi especie o con mi organización? ¿O con ambas? - preguntó Delzimër simplemente para conocer la opinión de la chica, ya que poco le importaba lo que pensara realmente ella de él o los suyos, pero siempre era interesante conocer los distintos puntos de vista de los demás.





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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Kya el Miér Dic 14 2016, 00:23

Ella captó casi de inmediato los ademanes y formas de moverse del dragón, todo lleno de si, orgulloso y confiado, esos gestos y por supuesto su forma de mirarla con aquella represión de sonrisa que causó unas ganas tremendas de responderle alguna cosa referente a ello. Pero se recordaba a si misma que era un dragón, han encerrado humanos por menos que eso y por ello la joven muchacha mantenía la boca cerrada, aunque le costase sobrehumanamente.

Doblando hasta sus codos las mangas de la prenda que llevaba, para trabajar más cómodamente, escuchó como este hablaba. Y mientras tanto ella buscaba entre su bolso, un frasquillo con una sustancia ambarina con ligeras tonalidades violáceas (un unguento de miel y lavanda) que empezó a sacudir en su mano izquierda- Es cierto, la equinacea también es muy buena y si estuviera atendiéndole en mi residencia a lo mejor podría hervir más agua de la que tengo para colocarle centaurea. Pero con todo respeto… -hizo una pausa, su tono no era grosero en lo absoluto, más bien traía cierta pizca de acidez genuina y una contundente verdad- Si vosotros inquisidores no aterraran a los campesinos, seguro que la pobre pareja que vive aquí sería más amable de facilitarlo, pero debo trabajar con lo que tengo y lo que tengo…es esto –dijo destapando el frasquillo inhalando la esencia que desprendía la lavanda, asegurándose que se había mezclado bien.

La muchacha con cada acción y movimiento sin dudar demostraba que sabía lo que hacía. Mirándole de forma hostil por un segundo le habló con la autoridad que no tenía- No puede, ni se le ocurra “transformarse” aquí, donde esta pobre gente se rompe la espalda cada día trabajando, arruinaría el terreno delantero de su casa y vaya quien a saber qué pasaría con su casa o la tierra en torno a nosotros si se le ocurre estornudar. Necesito que mi paciente se mejore para que pueda seguir cultivando –justificó, casi con un ascento y entonación que contenía una pizca de humor escondido sin intención. Colocando el frasco a un lado y tomando un paño seco, lo humidificó con el agua que ya llevaba en ese frasco que había usado antes y acercándose al dragón, comenzó a limpiar la sangre con cuidado. Metódica y muy concentrada-  Creo que la diferencia es que está en mi voluntad sanar y ayudar a quien lo necesite, cuando lo necesite; Es mi profesión y lo que amo hacer. Si soy sanadora es para hacer mi trabajo, sin importar quien sea –expresó serena, notando que el aloe había hecho su trabajo y el sangrado se había detenido de forma magnífica, no del todo, pero lo suficiente como para colocar medicina y vendarle.

A lo mejor debí salir corriendo lejos –dijo simple, trabajando ahora en la herida en la parte de atrás del hombro, asegurándose que este también no sangraba demasiado- Pero gracias a que intervino, estoy aquí sana y salva. Con ese tipo de locos sueltos ni siquiera los humanos se salvan de morir en un encuentro con tales, me sentí en el expreso deber de ayudarle en retribución por aparecer. Quizá no lo hizo por preocuparse por mi vida, pudo haber esperado a que terminara conmigo, pero no lo hizo y eso es suficiente, para que esté agradecida y haya decidido pensar en algo para ayudarle también –habló la joven sanadora que ahora tomaba el frasquillo que olía a lavanda y con sus dedos, tomó de la sustancia colocándola con cuidado en la herida abierta de ambos lados, no ardía mucho y conforme lo colocaba sobre la herida, comenzaba a recubrirla y protegerla con efectividad, causando alivio en ella de a pocos. Extendiendo una mano, abrió un bolsillo de su bolsa y tomó unos parches de venda y doblándolos los preparó, tomando un rollito de tejida tela de vendaje y colocando los parches cubriendo cada agujero de herida, comenzó a vendar el hombro, con mucho cuidado.

Una suave brisa sopló causando que la muchacha moviera sus ojos hacia los maizales por un momento, antes de volver sus ojos azules hacia su trabajo. Escuchando que le preguntaba sobre su sinceridad- Ser sincero en estos tiempos equivale a condenación, por ello nadie se inmuta a decir nada y llevan a chicas como yo a inventarnos nombres que no tienen nada que ver con el que portamos –respondió de nuevo con esa contundente verdad, fijando sus ojos en los del dragón. Ningún trato era tosco, ni arrogante, era cuidadosa y profesional como lo sería un médico en su labor. Deslizando sus dedos con cautela para no lastimarle más, por el borde de la venda, escuchando la pregunta dada después y aunque tardó en responder, lo hizo- Con ambas...-susurró- pero indirectamente....mi padre era un médico y como yo lo hago ahora, ayudaba a todos…dragones y humanos por igual. Era un buen hombre y murió asesinado por dragones –dijo prosiguiendo con cada vendado- por defender a uno de sus heridos…-susurró- su único pecado fue realizar su trabajo en campo, aparentemente el herido era perseguido por los dragones, no sé si la inquisición. Pero es lo más probable…. – recordando a su padre. Y por un momento sintió un arranque de ira que le hizo morder su labio inferior, liberándolo para mover sus ojos, encontrando los del dragón de nuevo, como si buscara un indicio de los motivos o sensaciones que le empujaban a desear saber su nombre, expectante.




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Mensaje por Delzimër el Miér Dic 14 2016, 10:29

Delzimër escuchó con sumo interés las contestaciones por parte de la sanadora, a quién se la veía precavida con cada respuesta que daba. Era muy evidente sus recelos hacia él y su organización, pero su institución era necesaria, más en los tiempos que corrían.

- No todos los inquisidores se dedican a aterrar a los campesinos. Es como si os dijera que sólo existen buenas personas en el mundo; no es verdad. - dijo sin apartar la mirada en ningún momento de los ojos de la muchacha, buscándolos todo el tiempo con ahínco.

Entonces, "Lisa" dirigió una hostil mirada hacia el dragón, quién guardó una sonrisa para sus adentros ante tal actitud, en respuesta a la mención de adoptar la forma dragontina, una transformación que el inquisidor no usaría ni aunque se lo "negase" aquella joven.

- ¿Paciente? ¿Trabajáis aquí? - inquirió saber Delzimër mientras desviaba un instante su mirada hacia uno de los ventanales de la edificación que se situaba justo a su lado. - ¿Sois su esclava?

Al dragón le gustaba extraer información de la curandera a poco que pudiera, mientras ella empezaba a limpiar la sangre derramada por la herida. Había tiempo que matar y sería mejor invertirlo conociendo a la muchacha que manteniéndose en un sepulcral silencio, aunque a la chica no se le veía muy por la labor de querer seguir con la conversación... hasta que prosiguió hablando, indicando su voluntad para sanar a los demás y su impulso de querer ayudar al dragón al creer que se lo "debía" por haber interferido contra el primer prófugo.

- ¿Vos que opináis? ¿Me decidí a actuar por el simple hecho de detener al fugitivo, sin reparar en vos, o lo hice a sabiendas de que os encontrabais en una encrucijada? - le preguntó con seriedad el inquisidor mientras volvía a examinar las reacciones y el comportamiento de la curandera, momento en que el dulce olor a lavanda se apoderó del lugar cuando ella untó sus dedos en la sustancia para seguir prosiguiendo con las curas. Una pequeña quemazón punzó la zona de la herida, pero Delzimër simplemente lo ignoró, ya que estaba más concentrado en querer conocer las respuestas que le iba a ofrecer "Lisa", como que la sinceridad equivalía a condenación en aquellos tiempos.

No andaba alejada de la verdad, pensó el dragón, pero siempre era interesante ser franco con según quién, puesto que aquello discerniría en las personas a las cuáles uno podría llegar a confiar y en cuáles no.

Siguiendo con su actitud reservada de contemplarla, fue entonces cuando la muchacha desveló que sus reservas eran tanto para con los dragones y la Inquisición por un tema que concernía a su padre, al parecer un médico que fue asesinado por dragones por querer sanar a un paciente que era perseguido.

La historia no extrañó demasiado a Delzimër. Era algo habitual que si alguien se interponía en los designios de un dragón, éste lo apartara rápidamente de su camino. Sin embargo, los inquisidores tampoco podían actuar sin ton ni son, asesinando a quiénes les importunaran aunque, claro, había de todo dentro de la organización.

- Bien podrían haber sido aquellos dragones de la Armada, pero vos decidís cargar con la culpa a la Inquisición. - murmuró sin reservas el inquisidor, quién estaba acostumbrado con lidiar con aquellos pensamientos de los demás, a veces agotadores, a veces frustrantes. - Comprendo vuestra ira. Un familiar muy allegado os fue arrebatado y volcáis vuestro rencor hacia nosotros. - prosiguió hablando el dragón, quién agarró delicadamente de la muñeca de la curandera para tirar de ella y acercársela un poco más, mientras sus ojos se mantenían fijos en los de ellas. - Pero dejadme deciros una cosa; mi anciana madre fue asesinada por humanos, y nunca me veréis tratar a los de vuestra especie como si todos fuerais culpables de dichos actos. ¿Entendéis que quiero decir con estas palabras?





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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Kya el Miér Dic 14 2016, 21:58

Ella terminó de vendar el hombro del dragón con mucho cuidado y tomando la tijera, cortó lo que quedaba del extremo final para con ello hacer el anude sin lastimarle. Todo pulcro y preparado, escuchando aquello de que no todos los inquisidores eran así. Ella pareció estar de acuerdo casi de inmediato, con una suave caricia, se aseguró que estuviese bien y apartándose se apoyó en el césped para limpiarse las manos con un paño y lo que quedaba de agua limpia en el frasco que solía llevar para emergencias. Y fue cuando sin querer y casi sin meditarlo dejó salir una suave risa melódica y baja- ¿Esclava? No, no soy esclava de nadie, soy doctora porque deseo serlo –explicó la muchacha antes de limpiar los implementos que utilizó- suelo recorrer las residencias de quienes me buscan pidiendo ayuda…a los que atiendo, los visito cada determinado tiempo para ver sus avances y asegurarme que se están tomando las medicinas y cuidando lo suficiente –dijo explicando su trabajo con orgullo.

Agradecía que estuvieran a la sombra de la casa, ya que el sol brillaba en todo su esplendor y causaba que el calor sofocara un poco a la joven sanadora que posó sus ojos sobre el dragón y su forma de hablar y preguntar, cierto era que ella no quería admitir que en realidad si sus sentidos no se equivocaban, él había interrumpido y evitado la situación con el criminal por que en efecto ella estaba en peligro, pero eran conflictos que parte de ella no quería dejar, pero ciertamente había conocido ya un dragón que le había sorprendido con buenas intenciones. ¿Este era igual? Quizá su sentido de lo correcto estaba bien fundamentado y ella se estaba haciendo líos por gusto o por propia pesadez.

Tenéis razón…. –dijo entonces dándole parte en ello, sobre que ella deseaba culparlos a ellos de alguna forma, levantándose del césped se sentó a su lado para estar más cómoda y luego de tapar todo y guardarlo todo en la bolsa se giró a verlo de nuevo escuchando como comprendía lo que decía. Viéndolo de ese modo sonaba bastante feo y debía admitir que este tenía una razón contundente con ello, una de sus manos se extendió para alcanzar la prenda del dragón cuando fue tomada por la muñeca. A lo mejor, si hubiese sido más fuerte, esta se hubiese alarmado, pero gracias a la delicadeza que él utilizó para tomarla y tirar de ella hacia él, no se asustó de buenas a primeras, pero si encontró sus ojos con los contrarios de nuevo.

A lo mejor, era la primera vez que veía por tanto tiempo a los ojos a un dragón, no se cohibía fácilmente, así que si no lo había hecho era porque simplemente no le gustaba tratar con ellos. Sin embargo, le sostuvo la mirada por todo el tiempo que estuvieron cerca y sin romper la distancia habló con un dejo febril en su voz- Lo siento, que haya sido asesinada –la sinceridad en sus palabras, contenían un punto flojo donde podría romperse el hielo que ella portaba como escudo. Sin embargo, no permitió que fuese mucho más profundo y agregó- quizá solo busco culpar a alguien de ello –dijo sumergiéndose con su mirada en la de él- es cierto que los dragones no son todos iguales…como no todos los humanos son iguales…-hizo una pausa- pero aun sabiendo que no todos son iguales, quieren someterlos a todos a vivir en condiciones tan precarias que no pueden casi pagar un médico cuando uno de sus hijos sufre una grave enfermedad que requiere medicinas especiales, no hay igualdad de condiciones, ni libertad de expresión, ni libertad de religión, ni libertad de elección, ni siquiera un derecho tan básico como el aprendizaje de lectura y escritura para poder expandir sus campos de trabajo para mejorar la calidad de vida que llevan, si les gusta la música o el arte, la danza, enseñar –Se atrevió a recalcar, su voz era suave ahora y un poco llena de enojo más débil.

Y es en eso que a lo mejor se pudo notar el fuego ardiente que brillaba en los ojos de la joven muchacha- Queda en personas como yo, tratar de hacer la vida de todos los que nos encontramos, un poco mejor, dentro de nuestras posibilidades y por eso ayudo a esta gente. Pero vamos…aprender es un crimen así que se trabaja con lo que se tiene. –en ese momento se percató que había prácticamente expresado su incomodidad con un inquisidor sin tapujos y a lo mejor había hablado de más. Mordiendo su labio inferior, levantó su mano libre y la posó sobre la mano del dragón, dejando que sus dedos se deslizaran para intentar liberar su muñeca con suavidad. Otra suave brisa corrió acariciando sus cabellos y su rostro de aquella forma suave logrando que algunos mechones se posaran sobre el puente de su nariz. Hebras largas de oscura caoba, que con la luz del día y sus matices lograba convertirse en un suave rojizo.

El silencio se esparció, no incómodamente, profundo y quizá lleno de significado para ella, que ahora prefería resignarse a que quejarse no servía de nada, pero tarde o temprano siempre habría alguien comido por la frustración y la sanadora sabía que ella era esa bola de frustración andante.




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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Delzimër el Jue Dic 15 2016, 17:15

La sinceridad con la que habló la sanadora sorprendió al dragón, aunque también le incomodó, sentimiento que no dejó que se reflejara en su rostro. Ella había sido sumamente detallista con respecto a sus pensamientos, y muchas la podrían acusar de herejía con tan sólo la mitad de cosas a las que había hecho referencia.

No era la primera vez que alguien le demostraba su disconformidad con las leyes actuales que regían el mundo, pero habían de ser acatadas de todas formas, según el pensamiento del inquisidor. Además, así lo dictaminaba la Reina Madre, a la cuál Delzimër profesaba devoción.

Sin embargo, aquella joven seguía siendo una niña a ojos de él, y no la podía culpar por tener aquellos pensamientos después de todo, aunque si le preocupaba la posibilidad de que terminara siendo una rebelde si coincidía con según qué personas, sobretodo con aquellos que poseyeran una ideología similar a la de ella.

Entonces, la muchacha decidió liberar su mano y alejarla del inquisidor, captando nuevamente la atención del dragón, quién prefirió mantener su prudencial silencio un poco más de tiempo, momento en que una suave brisa recorrió la cabellera de "Lisa", esparciendo algunos de sus mechones sobre su nariz, ocultando a su vez parte de su rostro.

Desviando su mirada desde los claros ojos de la curandera hacia su vendado hombro, Delzimër comprobó que la chica había realizado una muy buena labor con la cura, hecho que propició que se le escapara una singular sonrisa de aprobación en los labios.

- Buen trabajo, "Lisa". - le felicitó el inquisidor antes de volver a posar sus ojos en los de ella, alzando seguidamente su mano para colocar los desgarbados mechones de la muchacha tras su oreja con delicadeza, pudiendo de esta manera contemplarla en su plenitud. - Lo que mencionáis no carece de razón. Sin embargo, antes de las guerras del despertar, y según siempre escuché decir, el mundo era un lugar horrible y devastado, causado totalmente por vuestra especie. Por ese motivo, los míos tomaron el control absoluto del mundo, aunque no descarto que, en un futuro, se lleguen a igualar las tornas, tal y como vos mencionáis. - explicó el dragón tras decidir compartir su opinión con la sanadora, desviando su mirada hacia el horizonte mientras hablaba. - Hacéis un bien al mundo con vuestro trabajo, seguid así. Es todo cuanto os puedo decir. - señaló Delzimër mientras se ponía en pie y rebuscaba con una de sus manos en una de las bolsas que colgaban de su cinto; su monedero. - De una manera u otra, nosotros dos nos parecemos. Intentamos ayudar y contribuir con nuestros propios medios. - dijo el inquisidor a la vez que extendía su puño hacia la muchacha, revelando en el interior de la mano muchas monedas de plata. - Esto no es por los servicios prestados, sino para que podáis conseguir fármacos y medicinas que requiráis con urgencia... - añadió el dragón para fingir que no le importaba que la chica le hubiese atendido. - Debería partir ya. ¿Queréis compartir conmigo algo más? - preguntó con aparente seriedad Delzimër antes de esbozar una traviesa sonrisa. - ¿Vuestro verdadero nombre, quizás? Juro que no volveré con otros inquisidores a por vos si me lo reveláis.





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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Kya el Sáb Dic 17 2016, 08:30

Sin darse cuenta, la chica sonrió orgullosa por escuchar ese “Buen trabajo” que él le había dado, para ese entonces, la muchacha guardó silencio escuchando lo que este decía sobre antes de las guerras del despertar. Mentiría si dijera que sabía aquellas cosas, como nadie solía hablar de ello, ella no sabía mucho sobre el mundo anterior a los dragones, así que fue un golpe para su curiosidad que saciaría luego con el dragón que le había prometido acceso a sus libros. Una tajante y tensa curiosidad por confirmar aquellas afirmaciones que ahora el inquisidor le daba. Un dejo de alivio recorrió sus venas cuando escuchó que no descartaba que las cosas en un futuro llegasen a mejorar para todos. Ella procuró contener su alivio y expresión de leve esperanza, reservándosela para sí misma sin quitar los ojos de él que ahora miraba a la lejanía.


Al recibir aquellas palabras del inquisidor, debía admitir que incluso alguien extraño le animaba a continuar lo que hacía. Al contrario de su madre, pero entendía a su señora madre, que ya había perdido un esposo por ello y ahora ella, su hija mayor seguía sus pasos ayudando a todo quien necesitase de ella. Incluso alguien a quien tanto temían todos, como aquel dragón de ojos azules que sin duda había resultado distinto en muchos sentidos. 


La muchacha fijó sus ojos un momento sobre sus propias manos y una sensación de auto-conciencia la hizo mantener el silencio, asintiendo levantó una de sus manos para retirar de su rostro los mechones de cabello que rebeldes jugueteaban en sus facciones delicadas, pero endurecidas por la seriedad que solía llevar siempre. El sol sobre sus hombros y la brisa fresca que soplaba entre la sombra de la residencia y ella calmaba cualquier vestigio de tensión que hubiese podido existir.


Curiosa, solo fijó sus ojos en los movimientos ajenos y al recibir el dinero, no iba a protestar. La aclaración que este daba fue suficiente. Eso haría, debía ir al mercado y comprar cosas faltantes para las medicinas y aquella ayuda era un peso menos para sus hombros- Gracias…-susurró la muchacha genuinamente agradecida. Ladeando su cabeza confundida al escuchar su pregunta final. La sonrisa que este dibujo, la hizo sentir aquella sensación extraña nuevamente, como si pudiese identificar un poco más de él y una sonrisa quisiera dibujarse y compartir con él, el gesto. Seguía siendo un peligro decir el nombre a un inquisidor. La muchacha se inclinó, guardando las monedas, recogió su bolso cruzado parecido a los de mensajería, de cuero marrón y le dejó descansar sobre uno de sus agotados hombros. Y en aquel momento, los ojos de la chica volvieron a fijarse en los azules del dragón-…Kya… -terminó por decir.


El nombre significaba “Un diamante en el Cielo” o “Diamante del Cielo”, corto, pero con un significado que su padre encontró en ella cuando nació. Ella no dijo nada más, no retiró de su vista al dragón que estaba delante de ella y mucho menos se movió por un tiempo hasta que ella murmuró- ¿Y vuestro “nombre”? -preguntó entonces, esperando que este respondiera.


Finalmente, el sol empezaba a ponerse sobre su cabeza indicando que empezaba a bajar por fin y de paso recordando que su estómago necesitaba alimento. Si, llegaría a casa temprano, había sido un día agitado y lo único que deseaba era esconderse del mundo. Pero antes de terminar por irse, ella murmuró con suavidad- Gracias de nuevo…




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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Delzimër el Lun Dic 19 2016, 10:42

Recuperando sus ropajes para nuevamente volver a cubrirse el torso, el dragón cargó con el desafiado inconsciente y con el cadáver mientras la muchacha recogía sus bártulos, disponiéndose a marcharse. No obstante, la chica desveló un nuevo nombre; Kya, y por la manera en que lo había dicho, Delzimër se percató de que en aquella ocasión sí que era el auténtico.

Le había costado revelarlo pero, finalmente, lo había hecho. ¿Acaso quizás aquello significaba que la sanadora sentía al menos un mínimo de confianza hacia el inquisidor? Era difícil de saber, aunque Delzimër estaba satisfecho con tan sólo conocer aquel genuino nombre.

- Kya. Me acordaré de vos. - le informó el dragón mientras sus ojos volvían a relampaguear tras mantener su mirada fija en los hermosos ojos contrarios. Sin embargo, cuando el inquisidor decidió voltearse para marcharse de aquella zona de granjas, la muchacha inquirió saber su sobrenombre, sorprendiéndole.

- Recordadlo bien, puesto que éste es el nombre de un inquisidor distinto al que imagináis en vuestros pensamientos. - dijo  el dragón mientras se mantenía de espaldas a la curandera. - Delzimër. - terminó por decir el inquisidor antes de empezar a caminar, instante en que la chica le volvió a agradecer por haber aparecido y haberla auxiliado. - Gracias a vos, también, y hasta nuestro próximo encuentro, Kya. - se despidió finalmente el dragón, quién avanzó con premura hasta llegar e internarse por los grandes maizales que poblaban aquellas tierras, dónde no tardaría en arrojar al muerto que cargaba en sus hombros cuando encontrara el lugar idóneo para que los animales carroñeros se alimentaran de él.

Sin lugar a dudas, había resultado todo un acierto haber perseguido aquellos criminales hasta aquel lugar, ya que había propiciado el encuentro con la joven sanadora, una persona a la que mantendría en sus pensamientos por su gran ayuda... y también por si resultaba ser una amenaza en un futuro, aunque Delzimër estaba decidido a no dejar que aquello sucediera.

OFF:
Por mi parte, ya terminé. Bien puedes postear una última vez a modo de cierre o directamente enviar el tema a cerrar. Sea como sea, muchas gracias por el rol, Kya! Wink





Tras una simple sonrisa se oculta una gran verdad:
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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

Mensaje por Kya el Mar Dic 20 2016, 16:31

La muchacha se quedó observando como el dragón se colocase sus ropajes, como cargaba al hombre que permanecía inconsciente y el cadáver del otro. Aún no dejaba de asombrarse por la fuerza de los dragones, pero guardaba sus sorpresas para sí misma ya que no gustaba de expresar otro tipo de emoción frente a ellos que no fuese furia o concentración- Delzimër –pronunció con suavidad bajo su aliento, observándolo empezar a caminar. Las manos de la muchacha se mantuvieron quietas sobre su bolsa, sosteniéndose.


Sintiendo como la suave brisa jugaba con sus cabellos y acariciaba su rostro, cuando por fin no lo vio la mujer del granjero salió corriendo preocupada por ella, preguntando como estaba, sin embargo, ella estaba perfectamente gracias al dragón que se acababa de ir- Estoy bien, no deben preocuparse, me retiraré a casa ya a descansar un poco –necesitaba descansar un poco, despidiéndose y recordándole la medicina que debía tomar el hombre, se despidió con un movimiento de mano y caminó hacia el camino externo de la residencia donde empezó su vía de regreso hacia su casa, algo pensativa. Silenciosa y muy meditabunda.


En efecto había conocido a un inquisidor distinto, pero no por eso podía fiarse mucho, pero había demostrado tener sentido común, de considerar algunas cosas y ver más allá. Definitivamente esperaba encontrarse de nuevo con él, en condiciones favorables. Un campesino pasaba con su carreta por allí, viéndola la reconoció y amablemente le dijo que montara en la parte de atrás que la llevaría a la puerta del camino a su granja, de camino hacia Talos. Y eso hizo. Subiéndose en la parte de atrás se sentó bien, colgando sus piernas, disfrutando del paisaje y a su vez pensando en todo. Se dejó recostar contra unos costales y suspiró cerrando sus ojos, descansando o por fin respirando tranquila y aliviada de haber salido bien.
 
 

Cerrado
OFF:
Ha sido un gusto rolear contigo <3 Espero vernos pronto de nuevo!!!




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Re: "Not a Normal Day at All" {Feat. Delzimër}

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