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Mind your words, they are important (Delzimër)

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Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Kassyena el Vie Dic 09 2016, 14:24

Hace unas semanas...

Las caprichosas nubes nocturnas, apenas dejaban que la luz de la luna llena de aquella noche se filtrara por el pequeño ventanal enrejado de la celda en la que Kass se encontraba. No hacía ni una hora que Eskol la había dejado en paz y sus heridas aún estaban cubiertas por sangre fresca. De haber sido sólo acero lo empleado, dichas heridas habrían cerrado ya prácticamente. Pero no, aquel dragón se había ensañado con ella, todo para sacarle información. La dragona sabía que el verdadero motivo era castigarla por lo que había hecho, según él, traicionar a su raza no siguiendo las normas. No era nuevo para ella, llegar a la conclusión de que aquel yugo de la Reina era realmente opresor e intolerante con todos los que eran diferentes... y ella no evitó serlo, conforme leyó libros escritos por humanos, salvados del Despertar... o incluso, por enamorarse de una de ellos.

Kassyena seguía sin arrepentirse lo más mínimo. Incluso cuando aún, pasado un año, no sabía nada de dicha humana.

La luz consiguió hacerse un hueco entre las nubes, iluminando parte de la lúgubre estancia. La muchacha, sentada como estaba en un rincón, se acurrucó un poco más. Se refugiaba de los fríos muros gracias a esas alas que había conseguido sacar cuando ya estaba sola. Un dolor nimio en comparación con la tortura que había sufrido. Éstas se plegaban sobre ella, abrazándola, protegiéndola mientras se recuperaba lentamente. Hablaba a susurros, pronunciando ese nombre que su hermano había querido sonsacarle; preguntas sin respuesta, a caballo entre la vigilia y el sueño. La tortura había dejado germinar la semilla de la desesperanza pues, esa incertidumbre que había vivido con ella desde hacía meses, ahora era demasiado difícil de ignorar. Tantas preguntas, tantas incógnitas... había ocasiones en las que Kass se sentía terriblemente tentada de sucumbir a su actualidad, como esclava de un dragón que la sometería a vejaciones por el resto de sus días. O, quizás... ¿qué probabilidades tenía de que Eskol se cansara de perseguirla si escapaba? Claro que, tendría que estar huyendo durante siglos. No por nada, Kassyena conocía de sobra a ese hermano suyo.

El sonido de la bisagra oxidada de la puerta interrumpió su pensamientos. La rubia alzó la mirada entonces para encontrarse con un hombre que no había visto antes. Frunció el ceño con suavidad, reflejando claramente en el gesto la petición de una explicación, mas mantuvo sus labios sellados. Como esclava y prisionera, había aprendido a las malas que no debía ser ella la primera en hablar.





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Delzimër el Sáb Dic 10 2016, 15:39

Poco tardó Delzimër en regresar al castillo tras su última incursión en los páramos, portando consigo a su nuevo cautivo. Este último capturado había resultado ser un cultista de los elementales que pertenecía a una secta cuyos objetivos se limitaban a atrapar a viajeros incautos y a sacrificarlos en honor a sus creencias. Por fortuna para el sectario, era el único que quedaba con viva del grupo de maleantes con el que viajaba. Por desgracia para él, sería torturado hasta la saciedad si decidía no colaborar.

Entonces, para descubrir más información acerca de aquella organización en el posterior interrogatorio que realizaría, el dragón decidió dejar al cautivo en las mazmorras del esplendoroso castillo, momento en que se percató de una extraña figura en otra de las mazmorras que no había visto nunca hasta la fecha.

Con más curiosidad que otra cosa, el inquisidor se acercó hasta aquel calabozo tras dejar al cultista inconsciente en otra celda, descubriendo a una hermosa mujer rubia que rápidamente se percató de su presencia, también en parte por culpa de Delzimër al haberse apoyado en los barrotes de la susodicha celda, provocando un ligero ruido de las bisagras que la alertó.

Entonces, a pesar de la gran oscuridad que reinaba en aquella estancia, la presa parecía mirarle directamente a los ojos del inquisidor, con el ceño fruncido además, hecho que divirtió al dragón -aunque no lo reflejó- y avivó más aún su interés.

- Parece que os habéis portado muy mal... - indicó con sequedad, haciendo referencia a las feas heridas que mostraba la prisionera, instante en que contempló una inusual hilera de escamas púrpuras situada en los tobillos de la mujer, revelando ser ¿una dragona...? ¿O una híbrida, tal vez? - Vaya, vaya... Es una lástima que os hayan atrapado. - suspiró Delzimër a la vez que acercaba un poco más su rostro hacia los barrotes, dejando ver el claro de sus ojos, que no tardaron en relampaguear mientras contemplaba minuciosamente los rasgos de la chica, además de examinar las heridas que parecían ser más graves. - ¿Lleváis mucho tiempo aquí?





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Kassyena el Dom Dic 11 2016, 19:39

Aquella voz ronroneante y el eco que hacía en las desnudas paredes de la celda, hizo que la dragona encogiera un poco más las piernas, escondiéndolas un tanto más. ¿Por qué no había pasado de largo?  ¿Qué había podido llamar la atención de aquel hombre? ¿Las alas? Desde su distancia apenas se distinguirían. Seguramente, le parecería una túnica violácea oscura, con tonalidades más azuladas por la penumbra, con la que Kass ocultaba su torso. Lo primero que le sorprendió a Kassyena fue la forma de dirigirse a ella. No la tuteaba, como cualquier dragón hacía con todo esclavo. Es más, eran éstos últimos quien debían cambiar el trato cuando los dragones entraban en la conversación-. ¿Siempre eres tan perspicaz? -inquirió con cierta retórica. La costumbre aún hacía de Kass una dragona testaruda en aprender a tratar a los suyos con algo más de respeto. No obstante, su tono no sonó impertinente. Simplemente hastiado. Eskol no necesitaba que su hermana se portase mal para castigarle de forma categórica. Como había hecho esta vez, valiéndose también de utensilios de tortura con incrustaciones de jade o bañados en belladona.

La dragona terminó por ladear la cabeza, inclinándola a un lado cuando Delzimër suspiró aquellas palabras. ¿Lástima? ¿Lo decía en serio? La rubia tras un par de segundos de reflexión rápida llegó a la conclusión de que ese desconocido no podía apenarse por algo así. O, ¿sí?- Se me hace difícil creer que pienses así de verdad... -murmuró, enarcando ambas cejas por un instante, con aire resignado. Su traje lo delataba como inquisidor...y si todos eran como su hermano, era imposible que aquel hombre sintiese pena por ver a Kass allí.

Pura casualidad que estuviera en aquellas celdas, pues la inmensa mayoría de las torturas, ocurrían en la casa de su propio hermano. Así había sido desde que la apresaran en Edén hacía un año, y la trajeran a Talos para juzgarla. Fue Eskol quien se ofreció para custodiarla y reinsertarla de nuevo en la sociedad. Una sociedad a la que Kass no quería regresar. Menos si eso implicaba olvidar a la humana que había vuelto su mundo patas arriba, despertando en ella, sentimientos que desconocía.

Finalmente, retrajo sus alas con movimientos suaves, hasta no dejar rastro en la piel de su espalda más que dos manchas color bermellón en la ropa, cuando sintió que aquella clara mirada, al otro lado de los barrotes la observaba con más detenimiento. Kassyena exhaló por la nariz largamente-. Apenas una hora... -contestó con fingido desinterés, dudando por un momento si la pregunta no iba dirigida más bien a su estancia como esclava.





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Delzimër el Dom Dic 11 2016, 22:25

El inquisidor reprimió una sonrisa ante la contestación de aquella prisionera, aunque también le daba cierta información de porqué se encontraba en tan mal estado. Si respondía a todos de igual forma, lo extraño sería que no tuviera heridas mucho peores.

Entonces, el dragón percibió como lo que en un principio pensó que eran meros ropajes eran, en realidad, alas, extrañándole y haciéndole recordar la senda metamórfica. ¿Acaso aquella dragona -o híbrida- había alcanzado semejante habilidad como para poder usar las alas en su forma humana? Parecía ser que sí.

Aún con más curiosidad, Delzimër se colocó contra la luz que emitía la antorcha más cercana a aquel calabozo, dejando que su silueta fuera únicamente una oscura figura, pudiendo apreciarse de él únicamente sus azulados ojos dragontinos, mientras el inquisidor escuchaba las respuestas de la mujer, quién informó de que se le hacía difícil creer que el dragón sintiera verdadera lástima por ella, aunque sólo pudo obtener del inquisidor una traviesa sonrisa ladina en señal de contestación.

- No me refería a hoy. - repuso con renovada seriedad tras comprender que la prisionera no había entendido su última pregunta, a la vez que observaba con cierta fascinación como las alas de ella se replegaban para dejar más piel a la vista del dragón. - ¿Cuánto tiempo lleváis visitando las mazmorras? No me creo que esta sea vuestra primera vez. Es imposible con esas heridas que exhibís. - recalcó con voz melosa Delzimër mientras ladeaba su cabeza, observando la hermosa -y perfecta- figura de la presa, aunque ésta estuviera encogida a un lado de la celda. - Si no es mucha indiscreción, ¿sois una híbrida?

De serlo tendría sentido que estuviera en las mazmorras, pero, de no serlo, ¿cómo es que había acabado en semejante lugar? ¿Sería acaso una traidora? Aunque la pregunta que más le urgía responder al dragón era la de por qué sentía de repente tanta curiosidad por ella. ¿Qué le había llamado la atención, sin contar con su evidente belleza?

- ¿Con qué nombre se refieren a vos? Si me permitís el atrevimiento, desde luego, puesto que esto no es un interrogatorio y no estáis obligada a responder si no gustáis. - acotó Delzimër mientras descendía su altura hasta colocarse de cuclillas, pudiendo observar de este modo mucho mejor a la rubia prisionera.





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Kassyena el Lun Dic 12 2016, 19:24

La rubia lo observó recolocarse algo mejor, quedando a contraluz, ocultando su rostro. Tan sólo, dejaba que aquel brillo azulado en sus penetrantes orbes fuera lo único que la dragona alcanzara a ver con total claridad. Se preguntó entonces por qué no entraba o simplemente por qué no se había ido ya. Despertaba curiosidad en ella ese pequeño interrogatorio voluntario al que la estaba sometiendo para… ¿qué? ¿Sonsacarle información por las buenas? Kassyena no soltaría prenda más allá de la necesaria. Eskol no lo había conseguido a base de torturas y aquel otro dragón tampoco sonsacaría nada referente a Ilianna. Porque… era eso lo que quería, ¿no?

Volvió a exhalar aire calmadamente por la nariz, en lo que aquel inquisidor rectificaba la pregunta. Al parecer, la dragona no le había entendido bien-. Poco menos de un año… -no lo hacía de forma asidua, pues dependía del humor que tuviera su hermano para castigarle… o de la impertinencia de la propia Kass.

No obstante, con la pregunta que siguió, una de las cejas de la esclava se elevó. Poco a poco, una sonrisa torcida se fue dejando ver en sus labios. Hasta que la muchacha terminó por reír entre dientes, con algo de sorna. No tuvo claro si el hombre se había llegado a fijar en las pulseras de jade en sus lastimadas muñecas. Algo que, por lo que tenía entendido sólo usaban con los dragones. De hecho, la duda se planteó en su mente: ¿qué tipo de utensilios utilizarían para impedir la transformación de un híbrido? Por lógica, sus propios pensamientos contestaron, enunciando el objeto que ella misma ya portaba. Quizás, algún día planteara esa cuestión en voz alta-. De serlo, explicaría muchas de las incógnitas, ¿no es cierto? -murmuró con voz cansada, clavando sus azules en los contrarios-. Te daría libertad para torturarme también, sin responder ante ningún otro y no tendrías que preocuparte de indagar más en pos del motivo que me hace estar aquí. -su voz adquirió un aire zorruno, acompañado de ese deje en el acento, característico de Edén, del que aún no se había librado. Tampoco los términos que empleó dejaban de ser propios de alguien que había vivido acomodado toda su vida-. Tu curiosidad está justificada. -encogió los hombros, antes de articular la respuesta en viva voz:- Pero no lo soy, no.

Sus iris cristalinos centellearon significativamente cuando le preguntó por su nombre. Kass bajó la mirada, incapaz de sostener la contraria. De todo lo que alcanzó a ser entre los suyos, sólo le restaba su pseudónimo. Algo que, como los sentimientos por Ilianna, era lo único que ningún dragón podría quitarle en lo que le restaba de vida. Respiró con resignación, pero no se sintió forzada a contestar en ningún momento. A pesar de todo, la respuesta se hizo esperar durante unos segundos más-. Kassyena. -¿le sonaría a aquel tipo su caso? Tenía entendido que había sido algo sonado entre esa sociedad de la que ya no formaba parte.
Esa fama, ya fuera real o infundada, no era algo que ayudase a Kass a largo plazo si algún día se decidía a huir. Pero para ello, primero tenía que conseguir alguna pista de ese par de humanas que llevaba desesperada por encontrar desde hacía un año.
Fue entonces cuando sus azules se alzaron, correspondiendo la curiosa mirada al otro lado de los barrotes-. ¿Vas... a decirme ya qué te llama tanto la atención para no haber pasado de largo? -o para mantenerse aún ahí, parado, sin llegar a entrar pero sin irse. Ahora era la curiosidad de la dragona la que la instaba a hablar.

Quien sabe. Algo de conversación normal no le venía mal después de tantos meses.





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Delzimër el Mar Dic 13 2016, 11:40

Escuchó con atención la información expresada por la prisionera. Llevar un año visitando las mazmorras era mucho tiempo, pero seguía viva a fin de cuentas, y eso sólo significaba que, o tenía información muy importante y se la necesitaba viva, o, por ser dragona, simplemente no se la podía ejecutar, aunque si se la quería castigar, el exilio podría resultar mucho más doloroso... a no ser que, con eso, ella ganara algo...

Pero, de pronto, la risa de la rubia hizo que Delzimër frunciera el ceño, confundiéndole. Entonces, ella mencionó que, de ser una híbrida, eso daría carta blanca al inquisidor para torturarla con libertad, ofuscando al dragón.

- ¿Por qué clase de monstruo me tomáis? - preguntó casi en un susurro el inquisidor. Su mirada había cambiado ante las palabras de la presa, quién parecía "creer" que conocía muy bien a todos los inquisidores, pues pensar así era un gran error, como pronto se lo demostraría Delzimër. - De todas formas, disculpadme. Entiendo vuestra frustración. - indicó el dragón con un cambio radical de actitud. ¿Qué ganaba con ofuscarse? Nada. De hecho, entendía que aquella dragona pensara de aquella manera. Meter a todo el mundo en el mismo saco era algo muy común, sobretodo si a inquisidores se refería.

El inquisidor entrecerró los ojos para estudiar mejor a la mujer cuando ésta desveló el nombre por la cuál la conocían; Kassyena. Extraño nombre, aunque le resultaba familiar, como si ya lo hubiera oído en anteriores ocasiones. Aún así, el dragón ignoró aquellos pensamientos y se limitó a sonreír antes de proceder a hablar consecutivamente. Sin embargo, los ojos de la rubia volvieron a alzarse para encontrarse con los de Delzimër, quién distinguió que la curiosidad también había hecho mella en la dragona, indicándolo posteriormente con palabras.

- Me habéis llamado la atención. ¿Tan extraño os resulta? - respondió el inquisidor a la duda con franqueza. ¿Por qué no había pasado de largo? No lo sabía ni él mismo, pero Kassyena había despertado sentimientos encontrados en el dragón, así que se veía en la necesidad de entablar conversación con ella. - Si mi presencia os incomoda, puedo marcharme. - indicó Delzimër mientras volvía a alzarse, disponiéndose a marcharse si la prisionera estaba disconforme en tener "espectadores". - Tan sólo quería conocer que macabro acto propició que encarcelaran a una singular belleza como sois vos. - desveló con fingida seriedad a la vez que esbozaba una sonrisa traviesa. Al dragón le encantaba revelar sus sinceros pensamientos y observar las distintas reacciones que provocaba su -en muchas ocasiones- incómoda franqueza.





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Kassyena el Miér Dic 14 2016, 19:40

Su indignación la divirtió en un principio, aunque, pudo reconocerse por una milésima de segundo en esa pregunta. Él también era un dragón. Era inquisidor. Y la probabilidad de que aquel hombre fuese como ella había llegado a ser era tan remota. No habían sido sólo una o dos, las veces que los humanos con los que Kassyena había llegado a interaccionar, la habían tomado por una dragona sin escrúpulos, vil y traicionera.
Y ahora, la rubia parecía haber cometido el mismo error prejuzgando.
Pero aquel traje oscuro y las experiencias personales, le habían jugado una mala jugada, llevándola a una conclusión aparentemente equivocada. ¿Podría ser que aquel moreno fuese otro de los suyos sin animadversión hacia los humanos? Desde luego, no sería algo que mostrase a la primera ni tampoco en aquel sitio-. Por el mismo monstruo que yo fui… sólo que con más suerte. -contestó finalmente. Hacía siglos de ese comportamiento guerrillero, irreflexivo y rebelde que había derivado en uno mucho más… humano, impropio de cualquier dragón.
Ignoraba la edad real de su improvisado interlocutor, ignoraba también sus vivencias, pero esa disculpa la desorientó-. ¿Y ya está? ¿No tomarás represalia alguna? -inquirió con un claro gesto de extrañeza.
De pronto, se sintió como todos esos humanos a los que ella había roto los esquemas.

Su mirada adquirió un brillo casi travieso por esa curiosidad ganada. Hacía tantos meses que no mantenía una conversación que no acabara en castigos o gritos que no dejaba de sorprenderla. Si Delzimër quería captar su atención, finalmente lo había conseguido-. Eres el primer inquisidor que me pregunta sin tortura de por medio. ¿No te resultaría extraño a ti también? -enunció y preguntó, mostrándole abiertamente su perspectiva. De haber tenido fuerzas o ánimo suficiente, se habría incorporado y hasta acercado a la puerta, pero las heridas y el cansancio aún hacían clara mella en ella como para planteárselo siquiera. La incorporación del dragón la sacó de su momentánea ensoñación. ¿Acaso se iba?- No me molestas. -murmuró. Simplemente, era una falta de costumbre que hacía que Kass estuviera a la defensiva. Con su estatus, era lo normal, si cualquier dragón se aprovechaba de él para denigrar o burlarse de la dragona. Claro que, había pasado contadas veces. Las justas para que la rubia fuese aún más precavida.

Una sonrisa irónica bailoteó en sus labios por la revelación del inquisidor que conllevaba un halago velado. Mas la dragona no lo mencionó en un primer momento. Podía decir que había perdido completamente costumbre a ellos. No obstante, no se escandalizó-. Macabro… -repitió con resignación, antes de suspirar-. Supongo que sentir amor por alguien de tu mismo género puede llegar a ser calificado como macabro... -la rubia daba pasos con demasiada prudencia en cuanto se trataba de lo que había ocasionado que ella cayera en tal desgracia. Si había algo que la Reina no permitía bajo ningún concepto eran las relaciones homosexuales y entre razas... y Kassyena había cumplido con ambas. No obstante, había comprobado que las primeras escandalizaban menos que las segundas- si tienes una mente demasiado retorcida. -volvió a encogerse de hombros. No tenía intención alguna de ello, pero ese comentario bien podía sonar alusivo contra la madre de todos los dragones. En el caso de que se interpretara así, a Kassyena ya no le importaba. ¿Podía estar peor? ¿Qué podían hacer? Mientras no supiesen el nombre de la humana que la dragona aún adoraba, ella estaría a salvo... contando con que aún siguiese con vida. Lo contrario era algo que la rubia no podía ni quería llegar a contemplar, por la angustia que conllevaría. Tomó aire larga y profundamente, deslizando sus azules a la figura que aguardaba al otro lado de la puerta, dispuesta a puntualizar lo que antes no se atrevió con cierto aire pícaro que se adivinó en sus labios- . ¿Nunca te han dicho que adular a un prisionero no es lo más recomendable?





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Delzimër el Jue Dic 15 2016, 17:50

Las reacciones de Kassyena alimentaban aún más la curiosidad -aún lejos de poder satisfacerse- del inquisidor, quién se mantuvo a la espera mientras escuchaba como la prisionera había cometido el impío acto de enamorarse de otra hembra, un hecho suficientemente grave como para que se castigase con dureza a la dragona. No era ningún secreto que la Reina Madre y la gran mayoría de reptiles eran homófobos. Sin embargo, a Delzimër poco le interesaba dicho "crimen", y si aquel era el único motivo por el cuál habían encerrado a la rubia, era de lo más poco práctico.

Aún así, la ley era la ley, pero bien podría la prisionera fingir sentir amor hacia un hombre para liberarse de tal indigno castigo. O, al menos, aquel fue el pensamiento del inquisidor cuando Kassyena le informó de lo poco recomendable que era adular a un preso, provocando una silenciosa carcajada al dragón, quién volvió a ponerse de cuclillas, manteniendo su atenta mirada sobre la dragona.

- No se me puede privar de decir la verdad, Kassyena. - respondió con sutileza Delzimër mientras trataba de discernir el motivo oculto por el cuál la rubia se encontraba en aquellas mazmorras. El inquisidor notaba con facilidad como había algo que la mujer no le estaba contando, el verdadero motivo por el cuál su crimen fuera tan castigable como lo era ser torturado día tras día. A no ser... - Poseéis algo por el cuál aún se os sigue torturando, para que soltéis prenda, ¿no es así? - quiso saber Delzimër con cierto aire divertido. Desde luego, aquella rubia era toda una caja de sorpresa y se estaba ganando -en cierta medida- la admiración del propio inquisidor. - Tranquila, como os he dicho antes, no estoy aquí para interrogaros, y menos aún para torturaros. Antes me habéis preguntado si no me resultaba extraño preguntar sin tener que torturar. Bien, pues soy de los que recurren a la tortura cuando es de extrema necesidad, y si realmente merece la pena hacerlo. - informó el dragón mientras entrecerraba los ojos, como si quisiera ahondar aún más en los de Kassyena para llegar a ver, incluso, su alma. - Vuestra mirada dice mucho de vos, y lo que yo percibo es que sois tremendamente... testaruda. - desveló Delzimër con un deje en su voz al pronunciar la última palabra. - Empiezo a sospechar que ese es el verdadero motivo por el cuál aún os encontráis aquí. - puntualizó el inquisidor cuando, de pronto, escuchó pasos en la distancia, provocando que tensara su cuerpo por si veía aparecer a alguien. Sin embargo, fue solamente una falsa alarma y pronto volvió a centrar su atención en la rubia prisionera. - Quizás no debería estar hablando con vos. Nunca se sabe cuando puede aparecer vuestro torturador personal y malintencionar nuestra... agradable conversación, ¿no creéis?





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Kassyena el Lun Dic 19 2016, 19:35

Kassyena no podía decir que estuviese contando toda la verdad a aquel dragón que se había parado a hablar con ella. Sin embargo, tampoco le estaba mintiendo. ¿Acaso se arrepentía de haberse enamorado de una humana? ¿Podía a estas alturas sentir vergüenza por ello? No, desde luego que no. Lo que Ilianna despertó en ella (que aún sentía, después de un año entero sin saber nada de aquella mujer), había sido tan único y tan cálido que había conseguido encandilar a Kass de una manera que nadie antes había conseguido. Como el insecto tremendamente atraído por la más luminosa de las luces, incapaz de detener el impulso de acercarse. Kassyena fue consciente de que su relación con Ilianna acabaría quemándola. Por mucho cuidado que tuviesen, las consecuencias eran categóricas y el riesgo muy alto. Sin embargo, la dragona no titubeó. Como seguía sin hacerlo, por mucho que la incertidumbre la consumiera.

La pregunta en aquella voz masculina y aterciopelada la hizo levantar la mirada, anterior y fugazmente puesta en una de las pulseras de jade que llevaba, por cortesía de su hermano. Las miradas claras volvieron a hacer contacto, en aquel extraño encuentro en el que Delzimër tanteaba a Kassyena, dando la información justa, así como hacía la dragona. No obstante, esta vez, se quedó la respuesta para sí. A día de hoy, habían hecho algún que otro intento de sonsacarle un mísero nombre. La certeza de que su misma pronunciación en voz alta, conllevaría la muerte de esa persona, atosigaba a la rubia lo suficiente como para tener más que claro que nunca tendrían ese ansiado pseudónimo. No por ella. Encogió sus hombros, con suavidad y resignación-. No es... siempre así. Basta con que mi dueño se quiera divertir... -dijo en un tono bajo. Que luego Eskol quisiera sonsacarle información o no, dependía del día que él tuviera.

Los labios de la muchacha se curvaron hacia un lado, sin llegar a apartar sus zarcos orbes de los del dragón-. Debes de ser de esa minoría de la que no era consciente. -enunció, concediéndole esa posibilidad de lo que dijera fuese cierto. Kassyena también había pertenecido al ejército. Y sabía lo que era evitar la crueldad con los humanos y que los demás hablasen a tus espaldas. Por suerte, nunca nunca confabularon contra ella, pues en su división siempre tuvieron claro el genio que Kass se gastó durante el despertar. Puede que nadie se animara a hacerlo, a pesar de que la dragona había cambiado su comportamiento casi de forma radical.

Una suave risa hizo temblar sus hombros cuando el dragón la tildó de terca-. No te falta razón... -en parte estaba ahí por ser obstinada y también por... - Encuentro una retorcida diversión en llevar la contraria a los nuestros... -osó bromear, llegando a reír algo más. Una risa que terminó en un suspiro demasiado significativo como para poder plasmarlo con palabras. Era una intensa mezcla entre resignación, hastío y tristeza. Kass no había querido esa vida. Pero tampoco se arrepentía de haber vivido como estaba segura que muchos habían llegado a hacerlo. En parte por ello, aún rehusaba la esclavitud y verse sometida. Después de todo, Kassyena también era orgullosa, como todo dragón.

Bebió de la tensión de su interlocutor, cuando él desvió la mirada al pasillo. La rubia dedujo que algo había perturbado el tranquilo silencio del lugar para que Delzimër actuara así, cuando volvió a hablar con ella. La rubia acalló esas ganas de que se quedara con un simple fruncimiento de ceño-. Mi... torturador personal -como él mismo lo había llamado- ha saciado su sed de sangre por esta noche. -un mensaje escondido se liberó entonces, dejando la posibilidad de que el significado de sus palabras fuese más literal de lo legalmente esperado-. No creo que vuelva esta noche. -se humedeció los labios, sintiéndolos secos y agrietados. Carraspeó con levedad, dándose cuenta de que era la garganta, en realidad, la que sentía seca. Sus ojos se desviaron por un momento a esa jarra de agua que se le antojaba lejos de su alcance. Tal vez intentara hacerse con ella más tarde. Tragó saliva, para paliar esa sensación, antes de añadir:- Pero puedes irte si lo deseas... No me gustaría que tuvieras problemas por tener esa -Kass sonrió, sin poderlo evitar- agradable conversación conmigo.





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Delzimër el Miér Dic 21 2016, 23:03

El inquisidor centró de nuevo su atención en la prisionera y esbozó una singular sonrisa en respuesta a la broma de la dragona al decir que sentía cierta satisfacción en llevar la contraria a su propia raza.

Una rebelde de cabo a rabo parecía ser Kassyena, un hecho que divertía a Delzimër, más allá incluso de que fuera una potencial amenaza al tener dicho carácter, sobretodo si estaba confabulada con miembros de la Resistencia u otra clase de traidores.

Sin embargo, pronto el dragón se percató de la tristeza que acompañaba a aquella broma, fijándose más detenidamente en el rostro de la rubia, que reflejaba hastío ante su actual impotencia, totalmente compresible además, ya que un dragón estuviera encerrado no era algo fácil de asimilar para ninguno de los reptiles.

Entonces, y aún con ese aire de resignación en su comportamiento, Kassyena indicó que su "torturador personal" -el inquisidor que se encargaba de ella- ya no regresaría más a las mazmorras, al menos por aquella noche. Quizás la prisionera pensara que aquello tranquilizaría a Delzimër, pero no fue así, ya que él poco le importaba en verdad si le encontraban hablando con ella. No estaba haciendo nada que fuera contra las normas y sabía muy bien cuáles eran sus obligaciones, por lo que hablar con los prisioneros nunca estaba de más... siempre y cuando fuera interesante, al menos.

Así pues, el carraspeo en la voz de la rubia propició que el dragón viera como la mirada de ella se posaba en una jarra de fría agua que se hallaba en una mesa del pasillo, lejos del alcance de la presa, quién expuso que el inquisidor podía marcharse si con ello podría evitar meterse en graves problemas.

- Muy considerada por vuestra parte. - respondió casi en un murmullo Delzimër mientras volvía a ponerse en pie y avanzaba hacia la jarra, agarrándola con una de sus manos y acercándose, una vez más, al calabozo de Kassyena, fijando sus claros ojos en los suyos. - Lamentablemente, no puedo ayudar a ningún preso, y menos a aquellos que no están bajo mi jurisdicción. - le indicó el dragón muy serio, reclinándose nuevamente para quedarse en cuclillas ante ella. - Sin embargo, yo sí puedo beber. - reveló el inquisidor mientras colocaba la jarra en el suelo, dentro de la celda de la dragona, sin apartar sus ojos de los de ella para desvelarle sus verdaderas intenciones más allá de las palabras usadas. - Y ahora mismo, tengo mucha sed, por lo que probablemente me termine toda el agua. - sentenció Delzimër antes de volver a sonreír con travesura. - Contadme más sobre vos, Kassyena. No vuestros impíos actos, sino vuestras vivencias fuera de estos fríos y tenebrosos muros.





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Kassyena el Miér Dic 28 2016, 18:28

Un pequeño asentimiento, sutil, apenas perceptible fue la respuesta al apunte del dragón. Kass parecía no haber perdido las formas con aquellos que no la trataban mal, después de todo. Vestigios de lo que llegó a ser y su consecuente educación, en aquella sociedad que ahora la repudiaba.Cuando el dragón volvió a levantarse y Kassyena adivinó hacia dónde se movía, un brillo anhelante centelleó en sus azules. De nuevo, la sensación de sequedad fue tan apremiante en su garganta que volvió a pasar saliva. Poco le ayudó aunque su boca ahora salivase algo más, en antelación (y envidia) al tener viva la imagen en su mente de Delzimër bebiendo de aquella jarra prohibida para ella.

Su entereza se vio golpeada por las palabras en aquella voz varonil, en principio. Mas la rubia, segundos después, captó ese mensaje escondido que el inquisidor confirmó con sus actos, llevando la jarra dentro de la jaula, poniéndola a total disposición de la dragona. Y a la muchacha, ahora sí, se le hizo la boca agua (nunca mejor dicho). No obstante, su cuerpo, aún adolorido, se quejó sutilmente, recordándole que estaba demasiado lejos como para poder hacerse con el recipiente con solo estirar el brazo.

Con algo de resignación, suspiró quedamente. Apretó los labios, como si así consiguiera aunar más fuerzas y se movió con lentitud para incorporarse. Algún gruñido hecho quejido adornó aquel silencio de forma sutil, en lo que la dragona se acercaba a la puerta, aproximándose también a Delzimër. Sus movimientos podían tildarse de temblorosos y torpes por culpa de los músculos entumecidos y las heridas que sanaban más lentamente, por el jade usado para hacerlas. De hecho,se valió del apoyo de su mano en la pared, repetidas veces para poder avanzar. No se pensó el sentarse al lado de la puerta, próxima al muro, para usarlo de respaldo. No sin antes hacerse con la jarra. Con un titubeo, sus brazos temblaron por el peso inicial. Kass, una vez que tenía la jarra afianzada,se la llevó a sus labios. Bebió, cerrando los ojos, dejando que aquel líquido recorriese su garganta, llevándose momentáneamente todas sus penas atoradas en ella. A pesar de toda esa sed, se sació con menos de lo esperado. El último trago fue largo y lento, durando incluso después de que apartara el recipiente, bajándolo hasta el suelo.

Se llevó una de las manos a sus labios, como si necesitara cerciorarse de que esa sensación húmeda y fresca en ellos no era producto de su imaginación-. Gracias… -murmuró, pues no vio gesto suficiente, falto de palabras, que pudiera ser tan claro. De nuevo, sus miradas se encontraron. La de él, curiosa, y la de ella, agradecida. Aquellos simples tragos habían revitalizado un tanto el ánimo de Kassyena lo suficiente como para estar dispuesta a saciar la peculiar curiosidad de Delzimër-. Dudaba mucho que quisieras saber ese tipo de detalles. -una sonrisa suave apareció en su semblante. Ella era la primera que no daría más información sobre lo que tuvo con Ilianna. Era algo que, mientras no saliese de sus labios, podría guardar intacto en mente y corazón. Lugares que nadie podría alcanzar. Lugares en los que nadie podía hacerla daño por querer a su humana-. Tengo casi seis siglos por contar... -confesó, ladeando ligeramente la cabeza-. Podría decir que ni sabría por dónde empezar... De hecho, desde que acabó la Gran Guerra no abandoné Edén... -donde aplacó sus ansias de venganza contra los humanos hasta un punto casi inaudito. Inspiró, llenando sus pulmones de aquel aire cargado y lo exhaló con la misma tranquilidad-. Dentro de poco no quedará nada acerca de mí en los libros que cuenten las hazañas de nuestra raza. -dijo con resignación. No se consideraba ninguna heroína, pero su agresividad en el ataque le había valido al Ejército para afianzar parte de la conquista del que era el nuevo continente. Suspiró, apenas conmovida por haber perdido lo que un dragón consideraba como todo. La fama. El renombre. Su afianzado grado de capitán. Todo eso no era más que polvo para la dragona. No obstante, había algo entre todo lo perdido que la rubia no dejaba de necesitar. O, mejor dicho: alguien-. ¿Y tú? ¿Siempre has vivido por aquí? -preguntó, intentando aliviar el peso de la conversación.





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Mensaje por Delzimër el Sáb Dic 31 2016, 14:14

Delzimër observó en silencio como la prisionera disfrutaba cada sorbo de aquella fría jarra de agua. Bien sabía que podría meterse en un problema si Kassyena decidía revelar que él la había ayudado aunque, ¿realmente quién la creería antes que a un inquisidor de pleno derecho? De todos modos, algo parecía indicarle al dragón de que la rubia no le delataría. Apreciaba muchos matices en el carácter de la dragona que se asemejaban mucho a los suyos propios, y eso divertía a Delzimër, quién disimuló una sonrisa traviesa cuando Kassyena le agradeció la ayuda prestada.

Asintiendo casi de manera imperceptible, el inquisidor escuchó con curiosidad la historia de la rubia, sorprendiéndose al descubrir que ella era cinco siglos mayor que él, aunque tampoco es que fuera demasiado difícil que aquella situación se diera, dado que Delzimër era bastante joven en comparación con la gran mayoría de dragones.

Sin embargo, percibió la tristeza reflejada en las palabras de la dragona tras mencionar que no quedaría nada acerca de ella que narraran sus hazañas. Aquello era el precio a pagar por traicionar a su raza, como bien imaginaba Delzimër, que siguió sin emitir ningún ruido, dejando que la rubia se explayara a gusto.

Entonces, la mirada del negro dragón se desplazó desde el rostro de Kassyena al resto de su cuerpo, analizando mentalmente cada centímetro de ella para poder descubrir más, puesto que el inquisidor sonsacaba más información de los movimientos, heridas, marcas y peculiaridades que de las propias palabras emanadas de la boca de la dragona.

Quizás aquello propiciara que ella pensara mal de las intenciones del dragón, pero poco le importaba a Delzimër, quién volvió a alzar sus ojos cuando, de pronto, la prisionera quiso saber más acerca de él, preguntándole por su lugar de origen.

- Sí y no. - respondió con sequedad, pero sin rastro alguna de bordería en sus palabras. ¿Cómo explicar a aquella desconocida que su cuerpo había vivido en muchos sitios durante ciertos periodos, pero que su corazón siempre había vivido en Talos? Hecho que provocó que el inquisidor reflejara molestia al arrugar su frente por haber tenido semejante pensamiento, puesto que bien sabía él que aquello se debía a Faora. Aquella dragona siempre anidaba en el pensamiento de él y no era capaz de sonsacársela por más que quisiera. Ni siquiera la distancia podía hacer que se olvidara de su camarada, resultando ser peor cuanto más lejos se encontraba de ella.

Quizás por aquel motivo Delzimër se veía reflejado en Kassyena. Estaba claro que eran situaciones muy distintas, y él mismo sabía que nunca podría enamorarse de alguien de su mismo sexo, pero la lealtad y profundo sentimiento que profesaba la rubia hacia su enamorada hacia reflexionar al negro dragón, quién compartía con ella aquella necesidad de arriesgarlo todo por alguien especial, a falta de un término mejor.

- Si no os importa, preferiría que fuerais vos la que hablara. - pidió con amabilidad Delzimër mientras introducía lentamente su mano entre los barrotes de la celda de la rubia, pidiéndole con un ligero movimiento de brazo que ella le prestase su mano. - Por desgracia, yo no tengo demasiado por contar, y menos que sea de vuestro interés, os lo aseguro. Contadme vos, si os concedieran la libertad, ¿iríais en busca de vuestra amada para marcharos y no regresar jamás? ¿Repudiaríais vuestra obligación como dragona y le daríais la espalda a la Reina Madre?

Aquella pregunta bien podría resultar muy complicada y demasiado arriesgada para contestarla frente a un inquisidor, pero Delzimër simplemente adoptó una postura curiosa frente a ella, ya que le había demostrado todo el tiempo que llevaba allí que no tenía el más mínimo interés de hacerle nada más que el simple pasatiempo de poder hablar y conocerla más en detalle.





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Kassyena el Lun Ene 02 2017, 16:25

Por mucho que Kass le diera las gracias, Delzimër no podía hacerse una idea de lo que cualquier detalle que tuviera con ella (aunque fuera simplemente, dejarle beber agua), significaba para la dragona. Había sido esclava durante un solo año, pero había sido suficiente para colmarla de vejaciones, maltratos y castigos por parte de su dueño, como para considerar que ya había acumulado suficiente daño para el agravio que había hecho. Claro que, podía ser la única que pensara así.

En todo lo que dijo, se sintió escuchada. Aquel dragón tendría sus pensamientos por cada cosa que Kassyena dijera, de eso ella podía estar segura. No le incomodaba que no articulara palabra. Ni tampoco que mostrase opinión alguna. De soslayo, vio sus ojos recorrer su propio cuerpo. Kass no vio ni un solo atisbo de lascivia en aquellos azules, a pesar de que la situación pudiera dar pie a ello. Después de todo, las ropas de la dragona cubrían más bien poco a estas alturas, gracias a los impulsos de su dueño durante las torturas. Tampoco es que la rubia tuviera ese pudor de cualquier humano a mostrarse desnuda. No obstante, se removió sutilmente, para liberar esa tensión que aquella mirada inquisitiva y estudiosa le provocaba.

El aire salió pausado por su nariz, con la respuesta y posterior petición del dragón. Tuvo curiosidad por esa contestación ambigua que, a posteriori, la dejaba en las mismas: sin saber si realmente el inquisidor era de Talos o no. Durante los primeros segundos, lo vio injusto pero, aceptó, instantes después de buen grado esa petición. No supo por qué, en realidad. Tal vez fuera por la cordialidad de la conversación que había mantenido con él o, incluso, el mero detalle de no haber sido despectivo con ella. Fueron segundos los que tardó en tender su mano hacia la del dragón. Podría decirse que fue un acto de confianza que ni la propia Kassyena se pensaba llegar a tener con aquel dragón. Fuera o no a hacerle daño... a esas alturas, la muchacha ya no tenía fuerzas para pensar siquiera en recelar. Delzimër entonces formuló otra pregunta que hizo que la chica apartara la mirada de él-. No hay cosa que más desee. -murmuró con una sonrisa nostálgica. Pasó saliva, con intención de deshacer ese nudo que ahora sentía en el estómago. No era nuevo para ello verse supeditada a la incertidumbre de no saber si podría realmente estar con Ilianna o no. ¿Cómo iba a saber algo con certeza, si ni siquiera sabía que aquella humana seguía con vida y que seguía buscándola desde que arrestaron a la dragona?
Suspiró largamente entonces, impidiendo que sus propios azules se dejaran conquistar por lágrimas de desasosiego. Sin duda, Delzimër volvió a ayudarla con aquella última cuestión-. La Reina fue la primera en repudiarme. Y con ella, la sociedad entera... -habló con tranquilidad, pese a que esa situación bien podía hacer que Kassyena apretara los dientes y reflejara impotencia-. Perdí toda obligación cuando me pusieron las cadenas... -volvió a mirarlo, ahora con sus zarcos calmos, sin ápice de titubeo o debilidad. No obstante, en sus labios se dibujó una mueca de resignación-. Sé que la mejor manera de ganarme de nuevo la confianza de la Madre es convertirme en alguien que ya no puedo ser. -no después de haber visto tantas injusticias, de haber sufrido tanto-. Y aún así, nadie me asegura que me vuelva a ver con buenos ojos... -añadió, encogiéndose de hombros. Forzó un rápido parpadeo, apoyando la cabeza en el muro antes de continuar:- Pero no puedo traicionar así a la mujer que amo y que me corresponde por ser como soy. -¿aún le correspondía? Kassyena se aferraba a esa posibilidad. Un año era poco tiempo para que la dragona olvidara a Ilianna. Pero, ¿y ella? Los humanos vivían deprisa. Amaban deprisa. Y morían deprisa. La rubia podía rezar cada día al azar para que Ilia aún sintiera (o viviera) lo suficiente por ella para plantearse seguir a aquella humana hasta el fin del mundo.
Se quedó mirando a su imprevisto acompañante unos segundos, en silencio, como si quisiera leer su mente y adivinar sus cavilaciones, sin cambiar ese gesto que, después de todo, denotaba sencillez-. Quizás, pueda costarte entender mis razones. Pero ya nada podrá ser como antes. Irónicamente, convirtiéndome en esclava... es cuando más libre he podido ser. -concluyó, no muy segura de que el dragón la entendiera. No había ya protocolos a seguir u opiniones propias que ocultar. Ahora podía decir las cosas tal y como ella las pensaba... aunque la castigaran por ello.





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Delzimër el Miér Ene 04 2017, 10:45

El sutil movimiento de la prisionera hizo recapacitar al inquisidor, quién decidió pausar el recorrido que trazaba su mirada sobre Kassyena, desviando su mirada nuevamente hacia los azulados ojos de la dragona. A fin de cuentas, ya había satisfecho su curiosidad hasta cierto punto, aunque él bien hubiera querido proseguir e indagar un poco más.

Sin embargo, que la rubia le extendiera la mano en respuesta a su petición le sorprendió. Con lo desconfiada que resultaba ser ella, aquel gesto hizo pensar a Delzimër que quizás la prisionera se encontrara, dentro de lo que cabía, a gusto en presencia del negro dragón. Quizás llevara más tiempo a solas de lo que pensó en un principio el inquisidor, y bien era sabido lo mala que resultaba ser la soledad para cualquier dragón.

Cogiendo con suavidad la mano de Kassyena, Delzimër se la volteó para que quedara su palma extendida boca arriba, momento en que la penetrante mirada del inquisidor escudriñó las marcas raciales  de la dragona, observando los cruces de las distintas lineas que allí se hallaban, además de otras señas y pequeñas heridas que el negro dragón decidió ignorar.

No obstante, a pesar de observar con detenimiento la mano de la rubia, Delzimër escuchó en silencio cada una de las palabras de Kassyena, entendiendo a la perfección el pensamiento que poseía ella tras los funestos acontecimientos que la llevaron a una vida de esclavitud, probablemente porque el inquisidor también hubiera hecho y pensado lo mismo que la prisionera en la misma situación.

Entonces, un abrupto silencio aconteció en el calabozo, instante en que las miradas de ambos dragones se encontraron de nuevo. La mirada de Kassyena seguía siendo fiera a pesar de que escasos segundos antes había estado llena de resignación. El negro dragón podía percibir como ella creía de todo corazón que su causa era justa... y aquello era algo digno de admirar, como bien reconocía Delzimër, quién trató de estudiar los pensamientos de la rubia a la vez que pensaba que ella probablemente estuviera haciendo lo mismo.

- Entiendo vuestras razones más de lo que creéis. Que las comparta o no ya es otra historia... - respondió en un murmullo el inquisidor mientras ladeaba su cabeza, entrecerrando los ojos tras escuchar decir a Kassyena que siendo esclava era cuando más libre se sentía. Muy curiosas eran aquellas palabras, al igual que perturbadoras.

Por más que lo intentara, Delzimër no podía dejar de sentir fascinación por aquella dragona, algo que sabía que quizás no fuera apropiado, pero también le importaba poco si lo era o no. Él solía precisamente guardar silencio para nunca desvelar el pensamiento que poseía con respecto a la información que le otorgaban los demás. La libertad de pensamiento con según qué cuestiones no eran las más idóneas entre los reptiles, por eso el dragón prefería guardase para sí mismo sus pensares, para evitar posibles conflictos con los demás.

- La mujer que ostente vuestro amor debería sentirse muy, muy honrada. Acarrear una vida de esclavitud para proteger a la persona que vos amáis... - comentó con franqueza el inquisidor. No tenía nada que esconder ni tenía un por qué hacerlo, así que simplemente se limitó a reflejar sus pensamientos con palabras, dándole lo mismo la reacción que tuviera la rubia. - Debe ser duro, pero sé que vos pensáis que de seguro vale la pena. - opinó  Delzimër tras analizar el comportamiento de Kassyena. Ella había sido sincera con él desde el principio, así que él le debía la misma franqueza. - Sois una criatura peculiar, Kassyena. Me fascináis. - terminó por decir el negro dragón mientras se acercaba un poco más a los barrotes para observar con más precisión a la prisionera. - Quizás llegue el día en que seáis liberada, puede incluso que antes de lo que vos imaginéis. - indicó lleno de misterio el inquisidor antes de ponerse en pie con lentitud, pero sin apartar su mirada de los ojos de la dragona. ¿Quizás ella pensaría que él se refería a una liberación propiamente dicha, pudiendo regresar con su amada, lejos del rechazo de la Reina Madre, o quizás hubiera entendido que él podría haberse referido a una muerte final que la liberaría de las ataduras terrenales? Delzimër no podía saberlo, pero esperó a conocer cuál de ambos pensamientos era el que anidaba en la mente de Kassyena antes de proceder a tomar una decisión al respecto.





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Re: Mind your words, they are important (Delzimër)

Mensaje por Kassyena el Jue Ene 05 2017, 12:31

Delzimër no se equivocaba al pensar que Kassyena se encontraba lo suficientemente cómoda como para fiarse de él. Al menos, para tenderle la mano y dejar que el inquisidor la moviera y estudiara a su antojo. No era ninguna mentira que Kass se había sentido demasiado sola en su largo año de esclavitud. Pocos, muy pocos, se habían parado a hablar con ella. Y menos eran los que habían sido afables sin ninguna intención. Podía decirse que la dragona, agradecía con actitud callada y cordial ese trato que, por su condición, no se merecía. O eso es lo que la rubia Madre decía.

Sintió alivio por esa comprensión del dragón. No supo por qué, pues no conocía a ese dragón más allá de la conversación que estaban manteniendo en ese momento-. Es lo que nos diferencia a ti y a mí. -torció la sonrisa, llegando a adquirir un aire zorruno. Ella había tenido la desfachatez de llevar la contraria en público, enamorándose de quien no debía y dejando que la descubrieran. Pero, ¿y él? Quedaba claro quién sabía ser más prudente. El gesto de Kass llamó a la seriedad cuando envidió de pronto esa libertad del inquisidor para irse de allí y poder buscar sin problemas ni perseguidores a quien fuera.

Kass volvió a sonreír. Quiso ser amplia la sonrisa, pero la incertidumbre que latigaba su esperanza y la desesperanza, la convirtieron en una curva ladeada, melancólica-. Ella soportó mucho también por quererme. -después de todo, Ilianna había sido esclava, torturada por sus dueños. Unos a los que Kassyena intentó convencer para que se la vendieran, emperrada como estaba la rubia por protegerla. No lo pudo conseguir. Aún así, la humana se quedó en Edén, por ella... hasta que la relación que mantenían salió a la luz y Kassyena fue arrestada. Ahí le perdió la pista a la mujer que lo era todo para ella. Y lo seguía siendo, en realidad-. Haría cualquier cosa por ella. -murmuró con solemnidad. Esta vez la determinación impregnó sus labios, nivelando y suavizando la sonrisa que ya traía. Era duro, sí. En ocasiones, demasiado. Algo que seguramente sería un poco más llevadero de no haber tantas incógnitas…

Pero la confesión de Delzimër le fue del todo inesperada. ¿Le fascinaba? La dragona arrugó el ceño, visiblemente confusa, con una curiosidad paulatinamente creciente que la instó a preguntar:- ¿Por qué? -musitó. Aquella cuestión había sido más inconsciente que racional. La rubia tenía que admitir que el dragón era el primero en sorprenderla desde hacía mucho-. Disculpa. Me imagino que no trates con muchos dragones esclavizados. -y en apariencia tan mansos como ella, aunque de primeras estuviera a la defensiva.

Tragó saliva al escucharlo y verlo levantarse. ¿Se iba? No obstante, por sus palabras, una sonrisa extrañamente tranquila se dibujó en sus labios-. Dudo que eso ocurra antes de que yo decida solucionarlo. -susurró en respuesta, con ambigüedad. No pensaba que fuera a morir. No tan pronto como él decía, al menos. Eskol no la mataría, sabiendo que la podía usar de juguete para divertirse, aprovechando su aguante dracónico. Tampoco cesaría en su búsqueda si la dragona decidía fugarse lejos…
Pero tampoco pensaba que fuera a escaparse con facilidad, por el otro lado. ¿Qué le quedaba? ¿A dónde iría? Kass no contaba con nadie conocido que fuera a ayudarla. Ilianna o Valeria, sí. Pero ignoraba dónde podían estar. Aquella compañera del ejército también, pero no sabía si le hablaría después de lo que hizo. Lo que la rubia tenía claro es que no quería pasar por todo eso sola. ¿Y si el temor que ya tenía de encontrar que su humana ya no seguía con vida, resultaba cierto, después de todo? Kass se negaba a creerlo, aún así.
Resignarse a una muerte en vida esclava o decidirse a escapar y huir de por vida.
A Kassyena le faltaba tan poco para ambas opciones.

Tan sólo una nueva brizna de esperanza marcaría la diferencia en optar por una u otra.





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