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Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

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Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Zenda Faelynn el Vie Dic 09 2016, 04:30

Alguna zona verde de Talos
05:00 p.m.

No podía creer que la mujer del puesto de postres no tuviera pastelillos de calabaza, podía creer que no tuviera de algún otro fruto como fresas o arándanos pero de ¿calabaza, enserio? ¿es que acaso de pronto había crecido la demanda por este especial postre? porque en todo caso esperaba que la mujer del puesto estuviera ya pensando en incrementar su producción de pasteles de calabaza para satisfacer las necesidades más básicas como era mi propio gusto por las comidas dulces. No obstante, por ahora no había mucho que yo pudiera hacer salvo elegir algún otro pastelito que estuviera disponible en el puesto, ninguno lucía tan apetitoso pero al final me había decidido por llevar un par de pastelitos de manzana. Cualquier cosa era mejor que el pastel sorpresa de la señora Carrage o hasta regresar a casa con las manos vacías y no tanto porque no pudiera contener el antojo, estaba segura que al regresar si pedía a alguna de las mujeres de la cocina que me prepararan mi pastel de calabaza lo haría pero tendría que esperar horas antes de poder probarlo. Además,  no deseaba regresar a casa, no ahora,  pasaba demasiado tiempo ahí  últimamente, sobre todo después del incidente que había tenido al transportar un cargamento en nombre de mi padre ¡un caos total! donde había tenido mucha suerte de la Reina al final, sólo algo así podía explicar el final de mi "aventura".

Así que deseosa de poder tomar un poco de aire fresco, libre del encierro, comencé a deambular por la ciudad de Talos sintiendo una inquietud ajena en mi interior ¿qué se supone que estaría haciendo en este momento mi mellizo como para sentirse de esa manera? Respiré profundamente intentando que todo ese sentir se mantuviera al margen de mi persona. Fue entonces que, estando ya alejada del mercado y de la zona habitacional, encontré el inicio de un prado con algunos árboles frondosos alrededor - delicioso - murmuré aspirando el delicioso aroma que desprendía el sitio. Sin pensarlo mucho me adentré en aquél lugar, comenzando a andar entre los árboles hasta encontrarme con uno bastante alto y frondoso, por alguna razón aquél árbol se me antojaba especialmente cómodo y sus ramas lo suficientemente bajas para alcanzarlas me invitaban a usarlas para trepar a un sitio más alto. Tomé el empaque de papel de los pasteles entre mis dientes y usando mis manos, pies y las ramas comencé a subir un poco por el árbol hasta sentarme en una ancha rama - aquí estará bien - murmuré viendo que desde ahí no sólo podía disfrutar del frescor del árbol sino podía tener una bonita vista del lugar.

Acomodada en la rama del árbol, saqué uno de los pasteles de manzana..olía bastante bien pero me seguía lamentando por el pastel de calabaza que no tenían. Comencé a disfrutar del mismo relajándome contra el tronco permitiéndome cerrar los ojos,  hasta que sentí como otro peso se asentaba sobre la rama. Confundida y curiosa abrí los ojos encontrándome que a poca distancia de mi, un gatito me observaba con detenimiento ¿ de dónde había salido ? giré el rostro para ver si había alguien o algo más cerca, pero no, al parecer sólo estábamos el minino y yo - hola hermoso gatito...ven...ven ...¿quieres un poco? - ofrecí acercando un poco mi trozo de pastelito al felino, quien al parecer se sintió interesado en mi postre. Vi acercarse al felino con gracia, cada vez con más confianza hasta que el mismo trastabilló sobre la rama, entorné los ojos creyendo que el gatito encontraría el equilibrio, pero no. Como si fuera en cámara lenta vi como el gatito  movía las patatitas intentanto mantenerse en la rama y luego comenzaba a caer - oye no... - chillé estirándome para alcanzar al gatito.

Como pude estiré mis manos y en el intento yo misma comencé a caer por el árbol sintiendo como algunas ramitas me rasguñaban, pero por suerte en un punto alcancé al minino antes de que callera plenamente al suelo ahora solo faltaba el impacto...pero no llegó, en cambió sentí un terrible dolor en la parte baja de mi espalda y sólo me vi de cabeza con el gato entre los brazos. Parpadee confundida, alcé la vista y encontré una cola blanca enrroscada en el árbol y por el dolor que sentía...al parecer una parte de mi nos había salvado. Sujeté fuerte al gato, y como pude intenté bajar del árbol ocultando después aquella extraña colita - ¿Estas bien gatito?...ya todo pasó...no deberías estar subiéndote a árboles tan altos... - murmuré acariciando al minino detrás de las orejas.
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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Eskol el Vie Dic 09 2016, 20:31

Si había esclavos inútiles en el mundo, Eskol tenía claro que los había reunido a todos en su casa. Empezando por las doncellas de su mujer y terminando por la que había sido su propia hermana.

No entendía cómo era tan difícil mantener a sus gatos bajo supervisión sin que se escapara ninguno. Desde que vivía en Talos ya se habían escapado incontables veces y Eskol siempre había tenido que mandar a alguno de sus sirvientes a por ellos sin dejarles regresar hasta que los encontraran. A veces tardaban días. Otras veces, los esclavos no volvían y Eskol desconocía si era porque ellos también habían decidido seguir su propio camino o simplemente habían terminado por morir de hambre, sed o un ataque en las callejuelas de Talos.
Al dragón le daba lo mismo siempre y cuando sus gatos regresaran a casa.

Este había sido otro de esos casos en el que el esclavo había desaparecido y Eskol había decidido ir él mismo a buscar a su gato perdido. Fue directamente desde el castillo con su nueva armadura ligera de cuero negra y una preciosa capa de seda a juego que colgaba de sus hombros.

Vestía el color de la inquisición y había tenido un día aceptablemente bueno, así que su humor era también aceptablemente bueno.
Llevaba su ballesta colgada en un costado y el carcaj de los virotes en el otro lado, prendido del cinto. También portaba cerca del carcaj una espada. Y la verdad es que su aspecto estaba bastante cuidado para haberse pasado gran parte de la mañana en las mazmorras torturando. Había tenido tiempo para usar las termas del castillo y arreglarse antes de entrar en los despachos de guerra y entablar ciertas conversaciones estratégicas con sus compañeros.

Si había algo que Eskol hacía bien y con precisión era su trabajo. Estaba entregado a él y sin dudarlo era un inquisidor del que la Reina podría presumir.

Teniendo en cuenta lo mucho que le gustaban a su gato las plantas que tenía por la casa, Eskol supuso que se encontraría por alguna de las zonas verdes de la ciudad, así que se recorrió unas cuantas hasta que en una de ellas dio con una joven que sostenía entre sus brazos al dichoso gato.
No había sido tan difícil. ¿Por qué sus esclavos no podían realizar una tarea tan sencilla? ¿Tanto costaba?
Se acercó a grandes zancadas haciendo que su capa revolotease con el movimiento y se paró frente a la dama.

—Buenas tardes —miró al gato, que maulló al verle y reconocer a su dueño. Efectivamente era él—. Ragnarok —pronunció el nombre del gato y llevó su mano al lomo peludo de su amigo, acariciándolo. Luego miró a la chica que a juzgar por sus ropajes bien podría ser una noble—. ¿Dónde lo habéis encontrado? Mi nombre es Eskol. Quizá hayais oído hablar de mí. También me llaman Lobo Azul.
Se llevó una mano cerrada en un puño al pecho y se inclinó un poco haciendo alguna especie de reverencia respetuosa ante la joven.




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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Zenda Faelynn el Sáb Dic 10 2016, 03:42

Aquél pequeño gatito lucía inquieto tras la la caída sin golpe final que habíamos vivido. Yo, como el felino, también me encontraba un poco fuera de lugar por todo lo que había sucedido en apenas un respiro, pero por suerte ahora ambos nos encontrábamos a salvo y todo se había quedado en el susto del momento. Continué acariciando las orejitas del minino así como otras partecitas de su cuerpo intentando calamarlo y preguntándome de dónde había salido aquella criatura. Dudaba que viviera en aquella parte verde y medio boscosa de la ciudad y no porque no existieran gatos callejeros, sino porque este gatito tenía un pelaje muy pulcro y lucía todo menos desnutrido. Seguramente se habría escapado, los gatos solían deambular por todos lados, eran curiosos y hasta cierto punto independientes pero también se sabía que los gatos volvían siempre a casa ¿este estaría de camino a ella? ¿cómo saberlo? a mi me daba la impresión que este gatito estaba un poco lejos de casa, pues aquí no había nada mas que flora. - donde está tu familia ...pequeño - murmuré hacia el felino hasta que escuché una voz un poco rasposa.

Alce el rostro viendo de frente a un hombre alto de cabello oscuro y profundos ojos azules - Buenas tardes - devolví el saludo con una discreta sonrisa y sintiéndome a la par un poco desubicada ¿Quién sería este hombre? Entonces el gatito maulló y todo pareció quedar más claro cuando el hombre pronunció un nombre "ragnarok" a la par que acariciaba el felino que se encontraba entre mis brazos con bastante familiaridad, seguramente era su dueño ¿quién otra persona sino? ¡menos mal había aparecido! de lo contrario , a saber cuál habría sido el destino del minino. Comencé a mover mis manos con toda intención de entregarle al gatito pero fue entonces que el hombre se comenzó a presentar con bastante formalidad...Eskol ¡Por los fuegos de dragón! Este hombre era el conocido inquisidor por torturar a todas sus víctimas de una peculiar forma además ¿no era el hombre que había abogado por su hermana? una dragona que se había enamorado de una humana y que ahora...¿qué era de ella?.

Al caer en cuenta de eso me permití observar mejor a mi interlocutor, uniforme negro y capa de seda. Tanto tiempo tratando de no cruzarme con nadie de la inquisición y ahora sólo por un gato estaba ante uno de los más conocidos de los suyos ¿por qué? ¿por qué ahora y tan alejado de todos los demás? ¿qué tal si de pronto él sabía la verdad sobre mi y me mataba en un abrir y cerrar de ojos? aunque no tenía motivos para saber nada de mi ¿cierto? yo sólo debía hacer gala de todo lo que me habían enseñado y librarme de esto cuanto antes aunque...si él no llegaba a sospechar nada de mi...¿por qué no hacer un par de preguntas inocentes? no, no... ¿o si? - ¡Vaya! disculpe esto es inesperado, es un gusto para mi conocerlo Eskol, y tiene razón he oído muchas cosas sobre usted - comencé a decir tras reaccionar, poniendo cara de asombro y agrado a la vez, como cuando quien acaba de comprender que tenía a una gran personalidad delante - Mi nombre es Zenda - me presenté asintiendo con la cabeza de manera respetuosa.

El gatito mientras comenzó a removerse entre mis brazos, claro era comprensible seguramente quería regresar con Eskol - Ragnarok es un nombre muy original, lo encontré en una de las ramas de éste árbol - dije volteando a ver a mi derecha un árbol frondoso, junto al cual yacían dos pastelitos de manzana aplastados. Debía recoger eso antes de irme, odiaba andar dejando basura por cualquier lado aunque igual lamentaba que mi postre hubiera muerto tras haberle apenas una mordida - estaba a punto de caer pero por suerte la atrapé a tiempo, así que aquí lo tiene sano y salvo, me alegro que lo haya encontrado - agregué con una pequeña sonrisa pasándo el minino a sus brazos, seguro que nadie podría reconfortarlo como él.
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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Eskol el Mar Dic 13 2016, 18:27

Eskol espero a que después de presentarse, aquella joven le devolviera su preciado gato, pero al parecer su nombre causó cierta impresión en ella.
Decir que al dragón le sorprendió sería mentir. No era la primera ni sería la última que habría escuchado hablar de él.
Frunció el ceño un tanto a notar cómo ella le observaba, quizás dándose cuenta de su rango como inquisidor debido al uniforme oscuro que vestía. Quizás no había escuchado hablar tantas cosas sobre él después de todo.

—El gusto es mío Zenda — Eskol sonrió apretando los labios cuando la joven halagó el nombre del gato e informó del resto de la situación que se había encontrado con respecto a su gato. Era una sonrisa rara, pero era lo más parecido al agradecimiento que Eskol podía mostrar con su cara a una extraña. Desvió la mirada hacia la rama del árbol que se encontraba tras ella y luego volvió a Zenda.

Alargó al fin sus brazos para poder recuperar a su felino.
Ragnarok se revolvió entre ellos y se restregó contra el pecho del inquisidor cuando este se lo acercó en una especie de abrazo tierno. El animal encontró una postura cómoda y se quedó inmóvil entre aquellos brazos. Cerró los ojos y dejó de respirar inquietamente para terminar por relajarse al completo. El pobre animal habría pasado mucho miedo lejos de casa y ahora con su dueño se sentiría mucho más calmado logrando descansar.
Supuso que entonces tendría que hacer algo por ella. Por eso de devolverle el favor.

—Si me permitís la indiscreción, ¿qué hacéis aquí sola? ¿Necesitáis que os acompañe a algún lugar? —preguntó tratando de sonar lo más servicial posible.
En su época de soldado se le daba mejor aquello. Siempre había sido frío y calculador, pero cuando se dedicaba a hacer guardias, tratar con la gente se le había hecho más fácil que en la actualidad.
Ahora prefería la comodidad de las mazmorras y la compañía de alguien que siempre iba a responder a sus preguntas como y cuando él quisiera.




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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Zenda Faelynn el Lun Dic 26 2016, 08:08

Aprecié algo parecido a una sonrisa dibujarse sobre el rostro del inquisidor ¿enserio el hombre podía sonreír? yo a todos los suyos los imaginaba serios, rígidos e incapaces de expresar algo con sus gestos que no fuera desprecio.  Aunque... bueno también estaba mi hermano a quien lo veía en realidad muy cariñoso y sonriente, al menos con su familia, y si bien ahora mi hermano era miembro de la armada y no de la inquisición él también había estado entre aquellos dragones a los que yo usualmente temía. Quizá Ariakas era la excepción al ser parte de mi familia y porque confiaba en que, en el peor de los casos, ese donde descubría que su pequeña hermanita era una híbrida, no me rechazaría. Me gustaba imaginar que no sería así a pesar del miedo real que sentía por la situación. Pese a todo devolví la sonrisa a Eskol con mayor naturalidad a pesar de la tensión que sentía ante el peligro frente al que me encontraba, quizá porque para mi sonreír era algo habitual.

Miré con bastante interés y curiosidad como es que el gatito no dudaba ni un segundo en pasar de mis brazos al de su dueño, Ragnarok lucía muy apegado a su amo y eso sólo significaba una cosa : Eskol quería a su gato ¿qué otra cosa podía despertar tal gesto de fidelidad en un criatura un tanto arisca? Lo que me llevaba a otra suposición, el inquisidor era capaz de no ser cruel. Serían entonces todas esas historias sobre el Lobo Azul un poco exageradas? no, todo tenía siempre una base y el que ahora el dragón se mostrara educado y ¿cariñoso? con su gato no implicaba que yo pudiera bajar enteramente la guardia. No por nada Eskol estaba en la inquisición, ellos perseguían rebeldes y seres tan amenazantes como los híbridos, más no mascotas, por eso el gato estaba a salvo entre los brazos de su amo y yo estaba en una de esas situaciones con las que había aprendido a lidiar en Isaur y que sólo intentaba evitar en Talos. Pero al parecer no podía esconderme y huir eternamente, ahora estaba ante una situación de muchas en el futuro, quizá...si seguía viva.

La servicial pregunta formulada por el inquisidor nuevamente me sorprendió y quizá el castaño no dejaría de hacerlo hasta que terminara de hablar con él - Descuide no lo es - comencé a decir respecto a la referencia de la indiscreción - Lo que ocurre es que necesitaba un poco de aire, tanto tiempo en casa o en la ciudad en ocasiones se vuelve sofocante, no sé si me comprenda pero en ocasiones sólo...necesito un respiro - me encogí de hombros mirando al hombre con atención - pero supongo que se vuelve un poco tarde y es mejor regresar a la ciudad, si usted igual se dirige ahí quizá podamos andar juntos, claro si es que no le molesta tampoco deseo importunarlo - lo cierto era que, si bien me había agradado aquél lugar rodeado de árboles lo mejor era no estar sola con un inquisidor cerca. Además, si andábamos juntos...a lo mejor podría hacerle algunas preguntitas ¿no?
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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Eskol el Sáb Ene 07 2017, 20:52

El dragón sostenía al felino entre sus brazos. El animal transmitía cierto calor reconfortante y parecía bastante cómodo allí. Si no fuera por todo lo que se contaba de Eskol, el Lobo Azul, con aquella actitud hacia su mascota y su aparente caballerosidad, cualquiera diría que los rumores mentían. Sin embargo, había algo en su afilada mirada, un brillo diferente, en sus gestos. Estaba claro que aquel dragón era básicamente aliado de la muerte.

Eskol había arrebatado muchas vidas, tanto en la guerra como en los calabozos del castillo. A veces era muy difícil llegar a creer que una mente tan retorcida como la suya existiera, pero él disfrutaba con ello y era buen conocedor de que jamás cambiaría.
No obstante, durante sus patrullas por la ciudad, ya fuera estando de guardia o en su tiempo libre, se tomaba las cosas con algo más de calma. Quizás porque no estaba en mitad del fragor de la batalla o entre las cuatro paredes de una oscura y húmeda celda.

—Entiendo que necesitaráis un respiro. Ser noble no es un camino de rosas, aunque lo parezca. Causa un agotamiento mental continuo. Sé de lo que hablo. Hace algunos años me movía por esos estratos sociales. Al menos mucho más que ahora —y de nuevo un Eskol que aparentaba ser comprensivo. Pero como él mismo bien sabía, los contactos con las altas esferas eran importantes y debía causar una buena impresión. O al menos aceptable. Además, si actuaba de forma intranquila despertaría a Ragnarok y aquello no estaba dentro de sus planes.

—En absoluto sería una molestia para mí. Es mi deber como inquisidor velar por la seguridad de los súbditos de la Madre, así que a pesar de que también me dirija a la ciudad, lo haré de buena gana si es acompañándoos para que no sufráis ningún daño.

Se giró de medio lado, esperando que Zenda comenzara a andar primero para que ´le la siguiera, de la forma más servicial posible.





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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Zenda Faelynn el Jue Ene 19 2017, 06:48

Bastantes cosas me llamaron la atención sobre lo que decía Eskol, en primer lugar que me considerara noble porque mi padre lo era igual que mi hermana pero eso no me daba a mi aquél status, no aún no. Algún día quería ganarme mi propio renombre pero recién estaba en el trayecto para alcanzar aquél sueño. Lo importante para mi era que ahora trabajaba en ello, intentaba involucrarme más en el labor de la familia y aprender todo lo que podía de mi padre e incluso generar mis propias ideas. En segundo lugar ¿en verdad alguien podía imaginarse al Lobo Azul como un noble?  e rala primera vez que lo veía en persona y su porte era imponente a pesar de que sólo lo había encontrado por casualidad. A saber qué gesto encontraría si lo observara en medio del desempeño de sus labores. No deseaba saberlo, la verdad es que no.

No, en definitiva jamás me atrevería a decir que la vida de un noble sea sencilla, detrás de su renombre yace mucho esfuerzo así como el de los mismos inquisidores y miembros de la armada, a pesar de ser actividades diferentes cada labor tiene detrás bastante trabajo - comencé a decir pensando en mi padre quien, a pesar de sus constantes viajes jamás descuidaba su labor dentro de la carrera armamentista, cuidando la producción de las armas, el contacto con proveedores así como tratando de mantener siempre excelentes relaciones con sus clientes. - aunque me temo que yo aún no tengo el honor de ser noble como mi hermana Kitha o mi padre pero espero algún día enorgullecer a mi familia y a mi con mi esfuerzo - encontraba mejor dejar claro este punto de una vez, pues no deseaba que se generara algún tipo de malentendido a raíz de no desmentir un hecho que, si bien no veía del todo fundamental, no formaba parte de mi identidad, no aún.

Dediqué una amable sonrisa al inquisidor luego de que este aceptara acompañarme, si bien sabía que no había mayor daño para mi que estar cerca de los uniformados de negro ¡vamos hasta sus ropas denotaban muerte! pero no tenía porqué pasarme algo de camino a casa ¿cierto? - se lo agradezco mucho Eskol - dije asintiendo formalmente con la cabeza. Entonces me dispuse a andar, intentando mantener el paso para que caminara a lado de Eskol, de tal forma que pareciera esto más una caminata informal que un tipo de escolta en tanto Ragnarok parecía haberse quedado feliz en brazos de su dueño...y hablando de dueños... - Disculpe Eskol, ¿Fue usted el que salvó a su hermana hace algún tiempo de ser exiliada, cierto? - pregunté de pronto encontrando aquél tema más cómodo que el silencio que pudiera producirse entre nosotros. Pero ¿qué tan propio habría sido preguntar esto? quizás no lo era pero es que aquél caso me había llamado tanto la atención que si ahora tenía la oportunidad de ahondar un poco al respecto ¿por qué no hacerlo?
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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Eskol el Jue Feb 23 2017, 20:30

A Eskol le sentó bien que Zenda dijera aquellas cosas de su renombre y de los soldados e inquisidores que luchaban por mantener la paz en Talos y el resto del mundo bajo las órdenes de la reina Madre.
No es que Eskol hubiese sido nunca un adulador de la Madre, pero sabía quién estaba jerárquicamente por encima de él, y además también tenía muy en cuenta que la raza dracónica era superior a cualquier rata humana que se le cruzara. Su grandeza era inigualable. Así que llevaba con orgullo ser quien era.

Cuando pronunció el nombre de su hermana, Eskol alzó ambas cejas. Debía encontrarse entonces frente a una Verminaard y por sus palabras, aún no había logrado alcanzar la aristocracia. Teniendo en cuenta cómo se las apañaba su familia, al parecer de Eskol, no le costaría mucho. Terminaría en el escalafón de la aristocracia de algún modo u otro. Porque la otra alternativa era que optase por un alto cargo en el ejército, pero el inquisidor no la veía apuntando maneras para ello.

Eskol y Zenda caminaban a la misma altura. Ragnarok continuaba dormido entre sus brazos y el contraste de la figura del inquisidor con el de la burguesa llamaba bastante la atención creando una estampa un tanto rocambolesca, pero eso no hizo que Eskol bajara el ritmo de su caminar en ningún momento.

Cuando Zenda alzó la voz pronunciando aquella incógnita y quebrando aquel posible incómodo silencio que amenazaba con extenderse demasiado, el lobo azul pareció perderse durante un instante en sus propios pensamientos. Un pequeño tic fugaz en el ojo denotó que había sacado a la luz un tema peliagudo, pero aquella historia había llegado a todas partes, así que realmente no le molestaba en absoluto aquel tema. Después de todo, él había salvado a su hermana ¿no?
Aunque casi que hubiese preferido verla morir.

Eskol comenzó a acariciar la cabeza peluda de Ragnarok suavemente con tranquilidad. Como si fueran a charlar sobre el tiempo o cualquier tema mundano sin importancia.

—Así es —respondió—. Fue juzgada por haber mantenido una relación prohibida con una humana. Algo que como sabrás es un delito bastante grave. Creo que ya había perdido la cabeza en aquel entonces. No sé qué habría sido de ella si hubiese sido enviada al exilio. Quizás estaría muerta ya —Eskol lanzó un teatrero suspiro, como si se preocupase por el estado de su hermana—. Todavía le quedan secuelas, pero día a día trato de ayudarla para que se rehabilite. Quizás llegue algún momento en el que la reina perdone sus crímenes y pueda volver a Edén con nuestros padres a rehacer su vida...





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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Zenda Faelynn el Jue Mar 02 2017, 03:07

Había en el mundo aún bastantes cosas que no comprendía, entre ellas el gran delito que existía detrás del amor que le podías profesar a un humano por el simple hecho de ser humano. Era evidente que enamorarse de un humano era una locura así como un suicidio emocional, pero no porque hubiera en ello un tipo de mal debido a la diferencia de raza, pensar aquello sería ir en contra de mi propia existencia, pero un dragón debía ser consciente de su casi eternidad en comparación con la breve vida de un humano. Un humano envejecía, enfermaba y moría antes o después, vivían tan poco...pero un dragón no enfermaba, daba la impresión de que no envejecía y sólo los siglos y milenios lo llevarían a la muerte. Por supuesto, mantuve aquél pensamiento para mi misma manteniendo un rostro inexpresivo, mismo que se tornó incluso desdeñoso ante la idea de ver juntos a un dragón y un humano.

Pero que locura, enamorarse de un humano...por favor - solté con desdén haciendo una clara mueca con mis labios, definitivamente una locura por los riesgos que se corrían mas que nada - por suerte para ella que tiene un hermano que la quiere lo suficiente para haber hablado en su nombre y salvarla de aquél terrible destino - agregué dando un largo suspiro - espero que pronto recobre la cordura y que su majestad la Reina se apiade de ella concediéndole el perdón, con los tiempos que corren la vida de uno de los nuestros es  esencial - agregué viendo como dejábamos atrás los árboles y toda la tranquilidad que había en las orillas de la ciudad de Talos. - lamentablemente los humanos pueden llegar a ser muy manipuladores si se lo proponen y convincentes, únicamente su hermana sabrá que palabras le habrán dicho para convencerla de que el amor que podría ofrecerle un...humano....podría ser lo suficientemente bueno como para avergonzar de esta manera a la raza de la que proviene - negué lentamente con la cabeza, mientras llevaba una mano hasta mi oreja acomodando un mechón de mi cabello.

- por otro lado, seguramente el humano que la enamoró sólo quería beneficiarse de la compasión y supuesto amor de su hermana - agregué luego de pensarlo un poco. Pobre hermana de Eskol, el amor era algo tan natural y en ocasiones tan prohíbido. se había enamorado, se había arriesgado y había perdido. Era admirable sin duda pero también era un extraordinario ejemplo de lo que podía ocurrir si uno daba un paso en falso en esta sociedad - supongo que usted se siente mal por la situación de su hermana... - comenté con precaución, esperando saber con esto cual era la posición real de Eskol respecto a su hermana.





No sabía que iba a hacer con mi vida, porque la vida es un espacio inabarcable y sin tiempo



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Te adoro Zareb, gracias ¡Feliz Cumpleaños!

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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Eskol el Vie Mar 03 2017, 20:50

Locura para el inquisidor era decir poco. Pero desde luego se asemejaba a la única ocasión en la que un dragón podría caer en las redes de un humano. Era algo que realmente no lograba comprender del todo.
Por suerte, Zenda parecía ser alguien razonable con quien hablar. Eskol estaba cómodo en su compañía, a pesar de mantener en todo momento el ojo avizor mientras cruzaban las calles de Talos. Nunca se sabía lo que podía pasar. Se sentía algo inquieto con respecto a ello desde hacía unos cuantos minutos. Notaba como si alguien les estuviese siguiendo. La sensación había comenzado justo después de haber dejado atrás las zonas verdes.
Ragnarok seguía durmiendo y eso tranquilizaba en cierto modo al dragón, pero no podía quitarse esa pequeña molestia, como si tuviera la mirada de alguien ajeno clavada en la nuca.

—Para serle completamente sincero, cuando me enteré de la noticia de mi hermana, temía que el renombre de mi familia cayera en picado. Pero no ha sido así. Supongo que el trasladar el caso de Eden a Talos, alejándolo del núcleo familiar, tuvo algo que ver.

También pensaba que el haberse encargado él del caso había sido el motivo principal por el cual ninguna mala mirada había recaído sobre ellos. La culpa se la habían llevado la humana y su hermana. Él había quedado como el salvador.

—No tengo ni la más remota idea de cuáles eran las intenciones de la humana, ni quiero saberlo. Solo pensar más en el tema me repugna y hace que se remueva el estómago.

Eskol paró un momento. Habían llegado a la altura de una pequeña zona comercial llena de tienduchas y quería mirar el puesto de hierbas y tés que había en el exterior de una de ellas. A su esposa Eyra le gustaban esas cosas.

—En efecto. Desearía que Kassyena no hubiese pasado por eso. Que siguiera siendo la dragona guerra que siempre había sido. Tenía un brillante futuro por delante —pero siempre había cojeado por esa parte que refería a todo lo que tuviera que ver con los humanos. No había más que observar cómo cuidaba a sus esclavos.
Demasiado dócil.

Eskol se acercó un poco más al puesto. Todavía sentía como si alguien les estuviera siguiendo. Alargó una de sus manos para agarrar una caja de madera llena de hierbas para infusiones mientras con el otro brazo seguía sosteniendo a su preciado felino.

—Lady Zenda, ¿tiene algún enemigo? —murmuró a la vez que miraba en el interior de la caja, distraídamente y olía la infusión identificándola con la favorita de su mujer—. Creo que alguien nos viene siguiendo desde hace un buen rato y no he podido evitar preguntármelo.

Porque si no iban a por ella, iban a por él, que como inquisidor podía ser un blanco bastante adecuado para delincuentes humanos o terroristas.
Eskol se guardó la cajita en un pequeño morral que llevaba colgado en el cinto. Sacó también una moneda de plata y pagó al tendero con ello para luego volver a reanudar su marcha.

—No os preocupéis, yo os protegeré.

Pero solo porque era su deber.





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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Zenda Faelynn el Jue Mar 09 2017, 08:39

Mientras los árboles iban quedando atrás, aparecían las construcciones habituales de la ciudad: calles y casas. Pocas personas por ahora aparecían por nuestro camino en tanto yo me entretenía escuchando con atención las apalabras que salían de la voz gruesa del Lobo Azul. Lo del temor por el renombre de su familia lo comprendía bastante bien, aquello me lo habían inculcado siempre mis padres, mantener a la familia unida, mantener a la familia a salvo, honrar a tu familia. Por ello mismo, cuando era más joven, solía invertir cuanto podía para asemejarme más a los dragones. Era imposible hacer algo con mi forma dracónica, porque evidentemente era más chica que los dragones habituales, pero por lo demás podía hacer algo, como por ejemplo mi forma de actuar, lo que decía y ante quien lo decía, que decir y que no decir.

Por ejemplo ahora, sentía que estaba en uno de esos momentos donde mi indicador de peligro me indicaba cierto riesgo, pero mayor hubiera sido el riesgo si de la nada hubiera huido o me hubiera rehusado a que Eskol me acompañara. Pero, no podía huir eternamente de los inquisidores, no si pretendía formar parte de esta sociedad de una forma discreta aunque, debía admitirlo, una parte de mi anhelaba ascender en esta sociedad y demostrar que, pese a mi naturaleza medio dracónica, podía ser tan buena como cualquiera de los de mi familia.

Yo creo que, a pesar de la grave falta, también su familia tiene un renombre y prestigio que los precede, en ocasiones una oveja negra puede dañar a un rebaño pero supo actuar adecuadamente y seguramente en el momento preciso, tenía antecedentes que hablaban por usted y por su familia así que, pese al inexplicable proceder de su hermana, tenía un buen respaldo que defendiera el honor de su familia - comenté asintiendo lentamente con la cabeza. Al fin de cuentas, algo similar había ocurrido con nosotros luego de que Kitha y Ariakas habían sido juzgados. Padre nos había hecho ir a Talos justo a tiempo para defender a nuestros hermanos, quienes habían sido sancionados pero a pesar de todo mantenían su renombre pero ya no sus puestos en la inquisición para mi gran alivio ¿qué hace un inquisidor que sabe que tiene hermanos híbridos?

Pronto las casas dieron lugar a los comercios donde la cantidad de gente que concurría las calles era mayor. Todo tipo de tiendas había, cerca de aquí estaba mi puesto de tartaletas favorita si bien la utlima vez que había ido no tenían de mi sabor favorito. Nos detuvimos de pronto junto a un puesto que vendía todo tipo de hierbas, los aromas que provenían de ahí eran fuertes pero deliciosos. - me imagino, es miembro de su familia pero quizá el tiempo que ejerza a su servicio la hagan reflexionar y agradezca todo lo que ha hecho en su nombre - se notaba que Eskol le tenía aprecio a su hermana, pero todo estaba dicho en tiempo pasado y poco aprecio se notaba del tiempo presente. Que vamos era normal, estaba decepcionado de su hermana. Pero ¿esperaba un mejor por venir para ella, no?

Veía como Eskol apreciaba el delicioso aroma de unas hierbas mientras intentaba sostener a su hermoso gatito con la otra, me hubiera ofrecido a ayudarle con Ragnarok pero el felino lucía tan feliz con su dueño que temía incomodarlo. La pregunta del inquisidor me sorprendió y me hizo fruncir la mirada ¿alguien nos estaba siguiendo? ¿dónde? ¿desde cuando? ¿por qué era tan despistada? creo que no podía haber mayor momento de deshonra para la dedicación de mi padre por formarnos que esta, si bien no estaba presente. Me sentía tentada a girar, pero aquello sería demasiado evidente así que me abstuve hasta que Eskol pagó su compra - uhm... supongo, soy la menor de mi familia y hay mucha gente que no siente agrado por nosotros y que tampoco tiene el valor de hacer frente a aquellos por los que se han sentido directamente agravados - es decir, sabía que mis hermanos mayores en especial no despertaban precisamente amor y aprecio en esta sociedad, en especial por los humanos.

Había quienes en ocasiones se enfrentaban erróneamente a ellos reclamando algo pero por supuesto perdían. Yo era la hija de Kortel que no se había unido a la armada, en apariencia un blanco atractivo en comparación a Ari, y en este mundo había demasiada gente imprudente y temerosa para enfrentarse directamente a aquellos con los que sentían una deuda. Padre me había advertido de ello, que había enemigos allá afuera, que ni siquiera conocíamos y que se creían con el derecho de amenazarnos por el simple hecho de creer que podían hacerlo.- pero si me pregunta por alguien en especial, no tengo a nadie a quien mencionar - bufé elevando la mirada al cielo -sencillamente hay gente que de la nada aparece creyendo tener algo que reclamar, pero seguramente eso usted lo sabe bastante bien - seguí andando junto al hombre asintiendo con la cabeza el ofrecimiento de protegerme del inquisidor, lamentando sólo el no tener mi arco y flecha conmigo. - pero ¿cree que vengan por mi o por usted? - porque pese a todo era el Lobo Azul el más reconocido de ambos.





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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Eskol el Sáb Jun 03 2017, 01:28

En efecto, el renombre de su familia no había quedado tan dañado después de lo acontecido con su hermana. Siempre habían sido dragones leales a la grandeza de su raza y a la reina.
Eskol solo podía asentir con cierto orgullo ante las palabras de Zenda que no hacían más que hinchar su ego, sin que ella se diera cuenta probablemente.

En otro orden de cosas, Zenda no parecía tener ningún enemigo, o no al menos uno en mente que poder mencionarle a Eskol. Si no era de agrado para algunas personas… pero Eskol no podía evitar pensar que era demasiado extraño que una chica como aquella fuera odiada hasta el punto de que quisieran matarla de verdad o hacerle.

Seguían caminando por las calles del mercado. Eskol esperaba perder a su acechante perseguidor, pero no fue así. Notaba cómo la figura se movía entre la gente, detrás de ellos. Por el rabillo del ojo veía cómo un encapuchado se escondía en las entradas de los callejones.
Se estaba dejando ver a propósito.  Así que ese extraño sabía a por quién iba.  

—Creo… que es posible, señorita, que venga a por mí. No quiero ponerla en más peligro del necesario, así entre en el primer callejón que vea.

Ragnarok pareció sentir la tensión de su dueño, cómo se preparaba para cualquier cosa que tuviera que venir, y se despertó, escaló por sus brazos y se puso en uno de sus hombros agarrándose a sus hombreras de cuero con las uñas y rodeando el cuello de su amo con la cola.
Cuando llegaron a la altura del primer callejón, Eskol empujó con suavidad a Zenda dentro de él y la siguió, le dio la espalda y descolgó su ballesta cargándola a una velocidad vertiginosa, apuntando en seguida hacia la entrada de dicho callejón.

Solo tuvieron que esperar unos segundos para que apareciera la extraña figura encapuchada. Eskol reparó en las dagas gemelas que prendían de su cinto y en cuanto el hombre se bajó la capucha sus ojos se clavaron en el pequeño cuerno dracónico que salía de uno de los laterales de su cabeza.
No podía creer que uno de los suyos quisiera matarle.
Aunque, había visto muchas cosas como inquisidor y después de lo de su hermana…

—Tú eres aquel al que llaman El lobo, Alaidh, la llama azul que extermina todo lo que toca.


Eskol alzó algo más la ballesta en dirección al enemigo con seguridad, aunque en su interior se empezara a preguntar quién sería aquel dragón que conocía el sobrenombre de Alaidh, porque muy pocos se atrevían a llamarle así.
El otro hombre inclinó un poco la cabeza hacia un lado para mirar detrás de Eskol y sonrió al comprobar que el inquisidor no estaba solo. Agarró una de sus dagas y con una agilidad impresionante la lanzó en dirección a la joven.

Eskol disparó su ballesta al mismo tiempo y uno de los virotes se clavó en el costado del otro dragón. Lo único que pudo hacer para parar la daga con los pocos segundos que le quedaban era dar un paso a un lado y dejar que la hoja le atravesara uno de los brazos.
El dolor le resultó tan insoportable que dejó caer su arma al suelo y en seguida notó el calor del jade. La daga tenía fragmentos de aquella piedra verde incrustados en la hoja. Ragnarok saltó de su hombro y escaló por una de las paredes perdiéndose en la altura de los tejados.
Por un momento giró su cabeza hacia Zenda y aunque sus ojos parecían pedir ayuda, sus palabras dijeron todo lo contrario.

—¡Corra! ¡Escape!—y entonces Eskol corrió en dirección a su agresor, para placarle y conseguir dejar la salida del callejón libre. Y, por otro lado, también lograr algo de tiempo para que Zenda pudiera escapar.





Off: siento la tardanza. El final de carrera me esta suponiendo un suplicio T_T




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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Zenda Faelynn el Lun Jun 12 2017, 06:08

El dragón y yo continuamos andando mientras que me preguntaba quien podría ser tan tonto como para seguirnos por un lugar tan público como el mismo mercado de la ciudad, donde todos podían advertir lo que sucedía. Y no lo decía tanto por mi, sino por Eskol. No es como si su nombre fuera desconocido y aún menos sus grandes hazañas así como su temple inquebrantable, así que sencillamente no lograba imaginarme como alguien se atrevería a hacerle frente, solo podía imaginarme a alguien con las capacidades de mi hermano Ariakas haciendo aquello pero claro, aquello era imposible porque ambos estaban del mismo lado. Asi que ¿un rebelde? ¡aquellas personas estaban locas! Y solo de ellos podía creer una acción tan descabellada y con pocas posibilidades de éxito.

A mi lado, notaba al pelinegro bastante atento a nuestro entorno mientras que yo iba apreciando a detalle los lugares por el cual andábamos. Asentí en silencio a la indicación del inquisidor y pocos pasos después sentí su ligero empujón que me llevaba  a adentrarme a un callejón que estaba cerca de una tienda que vendía dagas y flechas comunes, nada comparadas con las que se producían de la calidad Verminaard, lo sabía porque dada mi posición me había prestado a la tarea de examinar el trabajo de la competencia, así como tenía bien ubicados los puntos de ventas de algunas armas. Aquél callejón estaba oscuro, y oculto de las miradas poco atentas de aquellos que transitaban por las calles en las que terminaba y comenzaba el callejón.

Apenas habíamos dado un par de pasos cuando Eskol se giró y solo por el sonido de unas pisadas pude distinguir finalmente a nuestro perseguidor. Detrás del cuerpo de Eskol me giré y por fin pude advertir totalmente el cuerpo de la persona que nos había estado siguiendo. El mismo se descubrió y dejó en evidencia un cuerno dracrónico lo que delataba su condición de dragón, ya decía yo que no cualquiera podría hacerle frente pero ¿cómo era que un propio dragón atacaba a uno de los suyos? Y ¿más al tipo de Eskol? Esto estaba mal y el sujeto no hacía más que generarme mucha más desconfianza. Debía tratarse de alguien bastante habilidoso como para hacer frente. Entonces el desconocido con una voz bastante seca pronunció uno de los apodos de Eskol, sólo conocía el de lobo el resto de lo que dijo me resultaba ajeno, per suponía que era otro sobrenombre del inquisidor.

Nada dije, no tenía nada por decir en cambio me mantuve atenta escrutando el rostro del desconocido lamentando no traer un arma útil encima pero ¿cuándo iba imaginar esta situación? Pero claro padre me lo había advertido más de una vez, lo único que ocultaba entre mi vestido era una pequeña daga, arma con la cual Zareb resultaba más hábil. Pero aún así metí mi mano precavida entre las telas de mi prenda aunque las cosas suscitaron más rápido de lo esperado. En un instante el hombre extraño me sonrió con una sonrisa totalmente dessgradable y arrojo una de sus armas contra mi, intenté moverme a un lado pero en el mismo instante Eskol disparó su arma y me cubrió con su cuerpo, segundos después escuché el impacto de la ballesta contra el suelo.

Ragnarok salió corriendo y pasos por delante de nosotros el dragón sonreía torcidamente satisfecho, pero eso no era lo que más me importaba ahora, Eskol se giró para verme y en su rostro advertí tal gesto que me encogió mi medio corazón. Parecía serio y tan fuerte como cuando lo vi en el bosque pero su mirada fue la que me atravesó, estaba sufriendo un terrible dolor pero lo que me pidió no fue ayuda sino que huyera y lo dejara ¡que lo dejara así de herido! Pero aquello no era cualquier herida, no se había quitado la daga del brazo y el filo de cualquier metal no le habría causado gran daño en aquella parte del cuerpo ¿sería que el arma tenía jade? Viéndolo correr en dirección a su agresor advertí que había perdido cierta gracia y mi sospecha quedó confirmada a instante, yo no podía dejar morir solo a ese inquisidor por mucho que él no dudara en matarme a mi al saber que era una híbrida, pero qué hacer. Su atacante era un dragón y ahora Eskol tenía la fuerza de un humano mientras el jade siguiera en contacto con él.

Sin pensarlo más saqué mi propia daga y con la misma me apresuré a rasgar tela de mi falda con la cual enrollé mi mano y corrí detrás de Eskol. Viéndolo de una forma un tanto retorcida el movimiento del inquisidor me había salvado de la propia muerte que él pudiera haberme dado al notar que el jade a mi nada me hacía así que no lo iba a dejar ahí solo, además eso dejaría muy mal a mi familia y a mi misma. Con habilidad tomé el brazo de Eskol tirando de él con una mano y con la otra que tenía envuelta en tela tiré del mango de la daga con fuerza, retirándola de su cuerpo – lo siento… no puedo dejarlo -  luego di un paso por delante cubriendo el cuerpo del inquisidor y quedando de frente al dragón agresor a quien apunte con la punta de la daga que claro, dado su largo, me llevaba a mantener cierta cercanía con el sujeto que seguía pareciéndome desagradable. Me moví con intención de enterrar el filo en el cuerpo del extraño pero el mismo comenzó a retroceder con destreza, esperaba que al menos esto sirviera para que Eskol se recompusiera.

Descuida, disfruta la Uni y éxito ^^





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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Eskol el Miér Ago 09 2017, 14:29

Tan solo una persona había logrado herir a Eskol desde la gran guerra y el dragón había terminado arracándole el corazón.
Esta vez, el jade le esta afectando, pero no dejó que eso le parara.
Tenía un renombre que salvaguardar y no solo eso, también debía servir a la reina y cumplir con su deber de inquisidor. Aquel dragón era un traidor y Eskol debía capturarlo. Se le juzgaría y tendría que ser castigado con el exilio o la esclavitud.
Aunque Eskol casi prefería matarlo con sus propias garras, pero estaba prohibido.
Por un lado pensaba que esa ley era una tontería, pero por otro.... los dragones eran superiores a los humanos, ellos no se mataban porque sí y además, no podían nacer más de ellos. Era un dilema complicado. Pero Eskol odiaba a los traidores. No le podría matar, pero podría hacer que su vida fuera un sufrimiento durante toda la eternidad, tal y como había hecho con su hermana hacía tiempo.

Con un tirón de brazo, Eskol paró repentinamente mirando con incertidumbre a Zenda, que se movió rápida, retirando la daga de jade que tanto dolor le causaba. Eskol no pudo reprimir un gruñido cuando lo hizo, pero en seguida desvió la mirada hacia el enemigo que miraba sonriendo divertido la escena.
Eskol quiso arrancarle el cuerno de la cabeza.

No le dio las gracias a la joven, ni había tiempo, ni se le pasó por la cabeza si quiera hacerlo. Cuando ella se interpuso, protegiéndolo con su cuerpo, él se dio cuenta de que estaba todo mal. La chica tenía agallas, hacía honor a su familia y su apellido, y Eskol hablaría bien de la dragona si tenía que hacerlo alguna vez.
Eskol con eso tuvo algo de tiempo para centrarse en la situación. La herida seguía quemando, pero ya no era tan dolorosa.

—Mi deber es protegeros —dijo Eskol antes de apretar los dientes, mientras la piel de sus manos se desgarraba para dejar aparecer unas escamas azules y unas garras afiladas de azabache. Se inclinó un poco hacia delante, mientras los ropajes del final de su espalda se hacían jirones y de allí comenzó a crecer una cola también de escamas azules. Aquello le serviría no solo para pelear, sino para ayudarle a mantener el equilibrio que le costaba mantener después de la herida de jade.

Cuando su transformación estaba terminandp, Eskol comenzó a correr de nuevo hacia el extraño. No quería arriesgar la vida de la joven. Debía apresar al otro dragón, que no dejaba de sonreír, esperando el impacto.
Eskol le placó, pero el otro dragón le paró con su cuerpo, abrazándole de forma extraña. Tan solo se deslizaron haciendo que sus pies levantaran una pequeña nube de polvo del suelo.

—Mano de Hierro te envía saludos —Eskol abrió los ojos como platos sorprendido. Qué demonios acababa de decir... sacudió la cabeza apartando todos los flashes de recuerdos que comenzaban a llenar su mente. Se movió veloz, realizando una llave al otro dragón para que quedara expuesto hacia Zenda. Eskol se puso detrás de él y sujetaba con la fuerza de sus garras las manos por detrás de la espalda. Enroscó la cola en sus tobillos.

—Ahora... —el inquisidor elevó la voz mientras forcejeaba—. Lady, ¡Utilice su daga en el costado! —si la joven lograba clavarle el filo allí, lograrían dessangrarle lo suficiente como para que el enemigo se desmayara. Lo reducirían y Eskol podría llevárselo al castillo. A las mazmorras.




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Re: Nunca es demasiado tarde para empezar [Eskol]

Mensaje por Zenda Faelynn el Vie Sep 01 2017, 08:59

Las palabras de Eskol a mis espaldas hacían honor a su posición como inquisidor y respaldaban todas aquellas cosas que se decían sobre él, sobre el Lobo Azul. Sin embargo, había sido herido por jade y aquellas heridas eran fatales en un dragón, no sanaban con tanta facilidad y dejaban su rastro plasmado sobre la piel del afectado ¡era algo terrible y letal para un dragón de noble linaje! así que aún cuando creyera que era su misión protegerme, yo no podía quedarme sin hacer nada aún cuando encontrara beneficioso ver un inquisidor menos en el mundo. Al final sería un dragón menos lleno de ira contra los híbridos del cual preocuparme,  - No se preocupe... - susurré. El sonido de la tela rayéndose a mis espaldas llamó mi atención, pero el hombre que tenía delante parecía dispuesto a atacar ante la menos distracción ¿qué era aquél sonido?

Mordí mi labio y giré apresurada la vista manteniendo la daga por delante como medio de protección. Sin saber que esperar, a mis espaldas no logré identificar ninguna otra figura mas que la de Eskol y era él mismo quien parecía ir perdiendo las prendas. La razón no la logré comprobar, pues apenas me cercioré que quien se encontraba a mis espaldas no era otro más que Eskol me volví por entero contra el enemigo ¿qué tal si aquél destrozo de prenda era un tipo de efecto secundario del jade sobre la piel de un dragón? Aquello no era un efecto que conociera pero nada se podía descartar ahora en día. Di un paso por delante, notando las intenciones del repugnante adversario de lanzarse contra cualquiera de nosotros.

Pero antes de que el repugnante dragón tuviera oportunidad de ejecutar cualquier otro movimiento, Eskol se deslizó desde mis espaldas impactando contra el cuerpo del extraño agresor, generando un sonido agudo similar a cuando dos piedras chocan mutuamente. Además, el cuerpo del inquisidor ahora me resultaba casi irreconocibles pues en lugar de manos tenía garras y a su espalda lucía una vistosa cola de escamas azules - esa cola... - murmuré recordando la que a mi igualmente me había salido más temprano cuando había encontrado al gato de Eskol. Pero no tuve tiempo para pensar mucho en ello, pues mi vista y atención se habían volcado en la pelea entre ambos dragones. Ahora ¿quién demonios era mano de hierro y que le había hecho el inquisidor a ese tal mano de hierro?

La fama del lobo azul no se había expandido por nada y un escalofrío me recorrió, recordándome con mayor intensidad que debía cuidarme de aquél que portaba el uniforme aún cuando se mostraba amable conmigo, algo que cambiaría en el mismo segundo en el que se enterara de mi verdadera naturaleza. Y cuando Eskol sostuvo con maestría el cuerpo del agresor, no me quedó la menor de duda de que una vez descubierta por este inquisidor no tendría ni la mínima posibilidad de salir libre de su caza. La garganta se me secó y deslicé la vista hasta la daga cuando el dragón me indicó que lo utilizara sobre el otro. No había tiempo para pensar, sin darle más vueltas me moví ágil hasta quedar junto ambos dragones y clavé la daga por la cintura del hombre, dejando el arma enterrada en el cuerpo del extraño, seguramente tocando alguno de sus órganos.

El cuerpo de aquél dragón se tenso, quizá deseoso por deshacerse de la sujeción de Eskol pero por la piel del agresor fluía ya la sangre de su cuerpo debido a la herida que le había ocasionado con aquella maldita arma para los dragones. Seguramente dentro de poco caería y yo solté el mango de la daga dándome cuenta hasta ese momento que todo mi gesto se encontraba endurecido - pero que vergüenza.... como se atreve atacar a uno de so condición...no es mas que una decepción para nuestra Reina... - escupí aquellas palabras viendo al desconocido dirigiéndome una mirada despreciable aun sin borrar su repulsiva sonrisa como si esto apenas le importara.





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