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"Reflexiones De una Soñadora" [Monólogo]

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"Reflexiones De una Soñadora" [Monólogo]

Mensaje por Kya el Jue Dic 08 2016, 08:41

Madrugada
Granja Familiar.
Exteriores de Talos



La noche se mantenía silenciosa, solo se escuchaban los sonidos de los grillos en el exterior por la pequeña ventanilla que ventilaba ese sótano donde pasaba la mayoría de sus noches durante horas, leyendo el diario de su padre, memorizando cada letra hasta que pudiese repetirla con los ojos cerrados. Sin la necesidad de leer para recordar.

La luz de las dos velas que derramaban su cera a lo largo de ellas mismas hasta que esta se acumulara en la madera, que reflejaba opaca la luz de las lenguas danzantes de fuego sobre lo que trabajaba.  El calor de la estancia le estaba haciendo sudar, pero
la dedicada fémina se mantuvo en su lugar, mientras ponía punto final a una pequeña anotación que escondía en el diario médico que resguardaba como su único y mayor tesoro. Abandonando la pluma en el tintero, dejó que su dolorida espalda se recargara por fin contra el duro respaldar de la silla emitiendo un exhalo profundo mientras cerraba sus ojos y soñaba con acostarse finalmente a descansar.

Ese día había sido un terrible día pesado en la granja. Le habían pedido ayuda con los quehaceres de cultivo y en la tarde había atendido dos emergencias en la zona que la hicieron practicamente correr unos cuantos kilometros para llegar a su destino. La primera emergencia era de un granjero que se había caido del techo del granero que reparaba para que las lluvias no se filtraran por este y la segunda, una afiebrada jovencilla que habia pescado un resfriado, la pobre tenía pulmones débiles. Ambas familias le pagaron unos cuantos bronces y apenas unas dos platas por sus servicios tan diligentes, hicieron un indudable esfuerzo para pagarle y aunque hubiera querido negarlo
debido a la reciente hambruna que azotaba el territorio,  ella también lo necesitaba. Así que con pena y algo de remordimiento aceptó la poca pero bien ganada paga que le ayudaría a comprar algo de comer camino a casa en alguno de los puestecillos de camino.

Los ojos azules de la joven se abrieron con pesadéz, viendo como el exterior se enmarcaba  a traves de la pequeña ventanilla abierta, ella vestía una simple batola blanca sin mangas que cubría hasta un poco mas abajo de sus rodillas, descalza y con su cabello oscuro recogido en una trenza dejó a su cuerpo pender en aquella postura despreocupada y agotada. Sentía como su espalda pedía a gritos soporte, pero algo en ella no deseaba dormir aún. Las sombras, se tambalearon al compas de las dos velas encendidas e hipnotizada por el cansancio posó sus ojos en el diario abierto que le ayudaba a suplementar lo que le faltaba por aprender.
¿Que iba a aprender quedandose en aquella granja? Solo a ordeñar vacas, recoger cosecha y servir a los Dragones con el fruto de destrozar su espalda. Y  eso le hizo sentir enferma emocionalmente.

Ella respetaba a esas enormes bestias, hubo un tiempo en que la imponencia de estos le causaba esa reverencia, pero ya no mas y ahora eran solo tiranos que detestaba en secreto y bajo su propio aliento. Un resurgente odio quemó su pecho y le hizo tensar sus labios que mordió para apasiguar las ganas de arrojar todo al suelo y maldecir. No había tenido tiempo de velar la muerte de su padre, solo huir como una cobarde en vez de luchar por que no acabaran con la vida de un hombre bueno solo por que este estaba protegiendo una vida que había ayudado. Y es por eso que ella sentía mayor ardor y pasión por lo que hacía y por lo que había aprendido, si iba a morir en algún momento, quería ayudar lo mas que pudiese. Reincorporando su cuerpo, se irguió sentada en la silla una vez mas, comenzando a recoger las anotaciones y guardandolas con cuidado y celo, las encerró entre las hojas correspondientes del diario y levantandose caminó hacia una de las esquinas bajo una estanteria donde arrodillandose en el suelo, con sus dedos levantó la madera y reveló un agujero donde guardó su preciada posesión. Colocando la tabla en el mismo lugar, se aseguró que no se viese ninguna abertura, antes de levantarse y por fin llevar sus manos a la base de su espalda para estirar su cuello y moviendolo de lado a lado, tronarlo.



Tendría suerte si al ser mayor no desarrollaba alguna enfermedad en la espalda, debía tener mas cuidado, tenia que cuidar bien su cuerpo, por que ella solo era humana y al ver esas enormes lagartijas voladoras pensaba en que ellos nunca sufrirían ese tipo de dolor. La edad, el tiempo, el cansancio por el trabajo y el esfuerzo por hacer algo diariamente. ¿Que tipo de vida creían que estaban viviendo? Creando sus "obras de arte" coleccionando cosas que a la larga solo eran eso, cosas. Para llenar el vacio que seguramente sentían por su existencia. Podían gobernar todo lo que quisieran, dominar todo lo que desearan, pero nunca, NUNCA, iban a tener lo que un humano tenía. Y con ese pensamiento una sonrisa se dibujó en sus labios. Caminó hacia la mesa y sopló las velas apagandolas, dejando ahora el sótano en oscuridad, solo iluminado por la luz de la luna y las estrellas, viendo esa ultima imagen, caminó a la escalera y subió al piso central de la casa. Cerró la puerta y caminó silenciosa hacia la escalera de madera que llevaba a las diviciones de las habitaciones. Guiandose por su sentido de memoria alcanzó la puerta que le correspondía.


Al abrirla, caminó hacia su cama que era la que estaba mas cercana a la ventana y metiendose entre las sabanas, suspiró aliviada, por fin al saber que descansaría. Se acomodó un poco de modo que pudo ver el cielo desde la almohada y suspiró profundo cerrando sus ojos y dejandose llevar por el sueño. ¿O el cansancio a lo mejor? Quien sabe.




"Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos."
Je suis pour toi. Tu prends ma main. . .:




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